San Rosendo en el Arte Gallego
San Rosendo en el Arte Gallego
*
Trabajo realizado en el marco del proyecto MICIIN HAR 2011-22899. Encuentros, intercambios
y presencias en Galicia entre los siglos XVI y XX», financiado por el Ministerio de Innovación
y Ciencia.», del Grupo de Investigación «Iacobus (GI-1907). Proyectos y estudios sobre
patrimonio cultural».
1
Son estudios de referencia, en este sentido: GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «San Rosendo de
Mondoñedo y Celanova», en PÉREZ LÓPEZ, S. L. (coord.), Facendo memoria de San Rosendo,
Modoñedo-Ferrol, 2007, pp. 229-344; GONZÁLEZ LOPO, D. L., «San Rosendo: de santo admirable
a santo imitable. Un análisis comparativo de hagiografía medieval y barroca», Rudesindus, 1
(2007), pp. 17-44; GONZÁLEZ LOPO, D. L., «La figura de San Rosendo, a través del tiempo: de
santo a símbolo», en Rudesindus «San Rosendo, Su tiempo y su legado» (Congreso
Internacional), Santiago de Compostela, 2009, pp. 349-358; GONZÁLEZ GARCÍA, M. A.,
«Addenda a la iconografía de San Rosendo», Rudesindus, 7 (2011), pp. 241-254.
2
GONZALEZ GARCÍA, M. A., «Arte en el monasterio», en PASTOR, V. (dir.), San Salvador de
Celanova, León, 2001, pp. 110-111.
Rudesindus 8, 2012 ISSN: 2255-5811
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JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
seleccionado, para tal lugar, no fue otro que el anuncio del nacimiento de San Rosendo,
apareciéndose San Miguel a Santa Ilduara, de muy ilustre familia 3.
El relato de la vida de Rosendo va a tener un desarrollo importante en la sillería
de Celanova, ocupando su biografía catorce tablas, sobre otros tantos sitiales de su
parte inferior. Los motivos representados son: el anuncio de su nacimiento, el bautismo,
como obispo en la sede de Dumio, la imposición del habito, luchando con normandos
y sarracenos, la predicción de la muerte del abad Franquila, como abad de Celanova,
la gestión monástica, la visita a Santa Senorina, la misa de los ángeles, la visión de la
muerte de la reina Aragonta, el anuncio de su propia muerte y el testamento y su
muerte4 . El que se pongan tales momentos de su vida, enfrente de otros tantos
relativos a la propia de San Benito 5, supone, por otra parte, una significativa muestra
de la insigne relevancia que se le otorga en este convento benedictino. Y es que si
Benito es en quien asienta sus raíces la propia Orden, es Rosendo quien funda este
centro benedictino.
El anuncio del nacimiento de Rosendo también se muestra en el retablo del que
es titular el Santo en la nave sur del monasterio de Celanova; la traza se vincula a Fray
Benito y se data en 17286. El vínculo que tiene este altar con las reliquias de Santa Ilduara,
su madre, contribuye, en este caso, a justificar la presencia de dicha temática.
3
GÁRCÍA ÁLVAREZ, M. R., «Alfonso VI y la familia de San Rosendo», Museo de Pontevedra,
10 (1956), pp. 45-61; GÁRCÍA ÁLVAREZ, M. R., «Ilduara Eriz, madre de San Rosendo», Boletín
de la Comisión de Monumentos Histórico-artísticos de Lugo, 49-52 (1958-1959), pp. 217-232;
SÁEZ E., «Los ascendentes de S. Rosendo», Hispania, 8 (1998), pp. 3-76, 179-238; GARCÍA
ÁLVAREZ, R., «Gutier e Ilduara, padres de San Rosendo», Boletín Auriense, 7 (1977), pp. 3-40;
PALLARES MÉNDEZ, M. C., Ilduara, una aristócrata del siglo X, A Coruña, 1989; CARRIEDO
TEJEDO, M., «La familia de San Rosendo», en PÉREZ LÓPEZ, S. L. (coord.), Facendo
memoria…», pp. 103-125; PALLARES MÉNDEZ, M. C., «Ilduara Eriz, cofundadora do mosteiro
familiar de Celanova», en SINGUL, F. (dir.), Rudesindus, O legado do santo, Santiago de
Compostela, 2007, pp. 64-8; MÉNDEZ PÉREZ, J. «¿Familiares de San Rosendo en la fundación de
San Salvador de Chantada? Ero Ordóñez versus Ero Fernández», Rudesindus, 3 (2008), pp. 107-146.
4
MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., Sillerías de Coro, Vigo, 1964, pp. 40-44; ROSENDE VALDÉS, A.
A., La sillería de coro barroca de San Salvador de Celanova, Santiago de Compostela, 1986,
pp. 41-72.
5
ROSENDE VALDÉS, A. A., La sillería de coro barroca…, pp. 19-40.
6
GONZALEZ GARCÍA, M. A., «Arte en el monasterio ...», p. 127; COTELO FELIPEZ, M., « Os
retablos lateris da igrexa de Celanova. Apuntamentos para unha lectura artística e cultual», en
SINGUL, F. (dir.), Rudesindus, O legado …, pp. 315-317; GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «El
retablo de San Rosendo en la iglesia monasterial de Samos», Rudesindus, 2 (2007), pp. 179-187;
PIÑEIRO FEIJOO, A., GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., Celanova. Monasterio de San Salvador.
Ourense, León, 2007, p. 72.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
Puede verse, igualmente, una síntesis relativa a la vida de San Rosendo en uno
de los retablos del monasterio de San Xián de Samos 7, dedicado al Santo y
relacionado, en su traza, con Miguel Ferro Caaveiro 8. Cuenta, en concreto, con tres
relieves. En la parte alta y central pude verse la escena del anuncio del nacimiento de
Rosendo mostrándose, además, en la misma composición, como, previamente, su
madre le pidió al Salvador quedarse embarazada. Ya en una parte baja, en el lado derecho,
se muestra la imposición del hábito a San Rosendo y, en la otra parte, su muerte y testamento.
Esta obra escultórica ha sido puesta en relación con José Ferreiro 9.
El monasterio de Vilanova de Lourenzá, a través de una serie de pinturas, hace honor
a los milagros de Rosendo por medio de unas tablas muy probablemente pintadas por un
monje del mismo10. Por otra parte, también desde la pintura, en un ciclo debido a Gregorio
Ferro, se incluye, en la sacristía de Celanova, a Rosendo, como parte de una galería de
retratos relativos a su propia familia, en la que se nos muestra, a sus padres y hermanos
-don Gutierre Menéndez, santa Ilduara, Froila, Munio y Hermesinda (falta Adosinda)11-.
También al pintor Gregorio Ferro se le deben las composiciones -convertidas en
1799 en una estampa, por Juan Moreno Tejada- en las que puede verse a Rosendo,
en la principal, acompañado de seis escenas de su vida – Anuncio del nacimiento,
Milagro de la Pila Bautismal, Imposición de la Cogulla, Defendiendo a Galicia contra los
normandos, Milagro de los obreros caídos del tejado y Muerte del Santo-; se trata de
una obra encargada por fray Mauro Campo Osorio (1797-1801)12, abad de Celanova13.
7
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «El retablo de San Rosendo en la iglesia monasterial de Samos»,
Rudesindus, 2 (2007), pp. 179-187.
8
LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. B., «Os retablos neoclásicos do mosteiro de Samos», en FOLGAR
DE LA CALLE, M. C., GOY DIZ, A. (dir.), San Xulián de Samos. Histora e arte nun Mosteiro,
Santiago de Compostela, p. 231.
9
LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. B., «Os retablos neoclásicos...», pp. 231-234.
10
GARCÍA IGLESIAS, J. M., «La vida de San Rosendo en la pintura de Villanueva de Lorenzana»,
Boletín Auriense, 7 (1977), pp. 39-54; FERNÁNDEZ CASTIÑEIRAS, E., MONTERROSO
MONTERO, J. M., «Ausculpta, o figlio.... Orden, mensaje y devoción. Estudio sobre La pintura
gallega de los siglos XVII y XVIII», en LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. B. (coord.), Opus monasticorum.
Patrimonio, Arte, Historia y Orden, Santiago de Compostela, 2005, pp. 312-313.
11
FERNÁNDEZ CASTIÑEIRAS, E., LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. B., Gregorio Ferro. Pintor de
Boqueixón, Boqueixón, 2002, pp. 86-120; FERNÁNDEZ CASTIÑEIRAS, E., MONTERROSO
MONTERO, J. M., «Ausculpta, o figlio....», pp. 315-324; GONZALEZ GARCÍA, M.A., «Arte en
el monasterio»…, p. 169; BARRIOCANAL LÓPEZ, Y., «Pintura monástica e imaxes de san
Rosendo no mosteiro de Celanova, do Barroco ao Neoclásico. Historia dunha triste perda
patrimonial», en SINGUL, F. (dir), Rudesindus, O legado…, pp. 335-351.
12
ZARAGOZA I PASCUAL, E., «Abadologio del Monasterio de San Salvador de Celanova
(siglos IX-XIX)», Compostellanum, 45, 1-2 (2000), p. 98.
13
GONZALEZ GARCÍA, M. A., «Arte en el monasterio»…, p. 169; GONZÁLEZ GARCÍA, M.
A., «San Rosendo...», pp. 247, 335-337.
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14
Véase ARAUJO IGLESIAS, M. A., San Rosendo, Bispo e Fundador, Celanova, 1999, pp. 148-157.
15
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., PEREIRA SOTO, M. A., «El relicario de la iglesia conventual del
monasterio de Celanova», Porta da Aira, 8 (1997-1998), pp. 38-39, 50; GONZÁLEZ GARCÍA,
M. A., «Reliquias e relicarios de Ourense», en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor de
Santidade. Relicarios de Galicia», Santiago de Compostela, 2004, pp. 359-360, 363-364;
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «Relicario da queixada de San Rosendo», en GARCÍAIGLESIAS,
J. M. (dir.), En olor…, pp.498-500; GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «Relicario de San Rosendo»,
en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, pp. 500-501; GONZÁLEZ GARCÍA, M. A.,
«Esplendor e memoria: a ourivería do relicario de Celanova», en SINGUL, F. (dir), Rudesindus,
A terra e o templo, Santiago de Compostela, 2007, pp. 357-361, 367.
16
CAL PARDO, E., «Reliquias e relicarios na diocese de Mondoñedo», en GARCÍA IGLESIAS,
J. M. (dir.), En olor…, pp. 321-324; GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «Reliquia de San Rosendo»,
en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, pp. 504-505.
17
BARRAL IGLESIAS, A., «Reliquias e relicarios na arquidiocese de Santiago», en GARCÍA
IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, p. 317; BARRAL IGLESIAS, A., «Relicario de San Rosendo»,
en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, pp. 198-200.
18
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «Reliquias e relicarios de Ourense», en GARCÍA IGLESIAS, J.
M. (dir.), En olor…, pp. 359-360; GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «Imaxe relicario de San Rosendo»,
en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, pp. 502-503.
19
LÓPEZ FERREIRO, A., Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, II, Santiago
de Compostela, 1899, p. 364; COUCEIRO FREIJOMIL, A., Historia de Puentedeume, Pontedeume,
1995 (4ªed), p. 67; BARRAL IGLESIAS, A., «Relicario de San Rosendo»…, pp. 198-200.
20
A la hora de aproximarse al tema cabe valorar, en primer término: ORDOÑO DE CELANOVA,
Vida y Milagros de San Rosendo, en ROCHA PEREIRA, M. H., DA (ed. trad. y estudio), Porto,
1970, DÍAZ Y DÍAZ, M. C, PARDO GÓMEZ, M. D., VILARIÑO PINTOS D. (ed., trad. y estudio),
La Coruña, 1990.
21
HERNÁNDEZ FIGUEIREDO, J. R., «A historiografía moderna e barroca sobre a figura e
actividade de san Rosendo», en SINGUL, F. (dir), Rudesindus, A terra…, pp. 372-395. Los
nombres de Yepes y de Florez han sido especialmente importantes a la hora de incidir en la
importancia de Rosendo, véanse YEPES, A., Coronica General de la Orden de San Benito,
Patriarca de Religiosos, V, Valladolid, 1615, 6r.- 36r., que trata el tema, básicamente, en relación
con el monasterio de Celanova; FLOREZ, H., España Sagrada. Theatro geográfico-histórico
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DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
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JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
Rosendo, un santo tirsense»,, Rudesindus «San Rosendo, pp. 189-200; ANDRADE CERNADAS,
J. M., San Rosendo y Celanova, en Rudesindus «San Rosendo…», pp. 239-250. CARRIEDO
TEJEDO, M., Sanctus Rudesindus Episcopus, en Rudesindus «San Rosendo…», pp. 338-345;
DÍAZ Y DÍAZ, M. C., «San Rosendo y la Galicia del siglo X», en Rudesindus «San Rosendo…»,
pp. 13-17.
24
HERNÁNDEZ FIGUEIREDO, J. R., «San Rosendo e Caaveiro, entre o mito e a realidade»,
Cátedra: revista eumesa de estudios, 16 (2009), pp. 37-58; PASTOR, R., «Milagros en Galicia.
San Rosendo y Ordoño de Celanova, en Rudesindus «San Rosendo…», pp. 227-238;
ZARAGOZA PASCUAL, E., «Las reformas benedictinas gallegas: San Rosendo, Cluny y los
clausúrales», en Rudesindus «San Rosendo…», pp. 216-218 ; GONZÁLEZ LOPO, D. L., «El
testamento de San Rosendo», Rudesindus, 6 (2010), pp. 227-225 PÉREZ LÓPEZ, S. L., «A
biografia de San Rosendo escrita por A. López Ferreiro», Compostellanum, 55, 3.4 (2010), pp.
641-644.
25
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., El culto a San Rosendo y la creación del «tesoro de Celanova»
en SINGUL, F. (dir), Rudesindus, O legado…, pp. 156-173.
26
PINTOS BARREIRO, M., «Anel de san Rosendo» «, en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En
olor…, pp. 258-259.
27
BLOECHER, H., «Mitra atribuida a San Rosendo», en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En
olor…, pp. 260-261.
28
PINTOS BARREIRO, M., «Báculo de san Rosendo», en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En
olor…, pp. 262-263.
29
PINTOS BARREIRO, M., «Cáliz do Tesouro de san Rosendo», en GARCÍA IGLESIAS, J. M.
(dir.), En olor…, pp. 264-265.
30
PINTOS BARREIRO, M., «Pátena do Tesouro de san Rosendo», en GARCÍA IGLESIAS, J.
M. (dir.), En olor…, pp. 266-267.
31
CHAO CASTRO, D., « Peites litúrgicos do Tesouro de san Rosendo», en GARCÍA IGLESIAS,
J. M. (dir.), En olor…, pp. 268-271.
32
PINTOS BARREIRO, M., «Ara portátil do Tesouro de san Rosendo», en GARCÍA IGLESIAS,
J. M. (dir.), En olor…, pp. 272-274.
33
CARRERO SANTAMARÍA, E., «Pezas de xadrez do Tesouro de san Rosendo», en GARCÍA
IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, pp. 275-277.
34
HISTORIA compostelana, (FALQUE REY, E., ed.), Madrid, 1994, p. 74.
35
HERNÁNDEZ FIGUEIREDO, J. R., «El proceso histórico de las causas de canonización en la
época medieval. El caso particular de San Rosendo», Rudesindus, 4 (2008), pp. 71-72.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
36
DURO PEÑA, E., El monasterio de San Pedro de Rocas y su colección documental, Ourense,
1972, pp. 9-12; ZARAGOZA PASCUAL, E., Los generales de la Congregación de San Benito
de Valladolild. I. Los priores (1390-1499), Silos, 1973; CUEVA, Fr. B., Historia de los
monasterios y prioratos anejos a Celanova, en (GONZALEZ BALASCH, M. T., ed.), Granada,
1991; ZARAGOZA PASCUAL, E., «Abadologio del monasterio de San Salvador de Celanova
(Siglos X-XIX)», Compostellanum, 44 (2000), pp. 81-100.
37
ZARAGOZA PASCUAL, E., Los generales de la Congregación de San Benito de Valladolild,
II. Los abades trienales (1500-1567), Silos, 1973; FERNÁNDEZ CORTIZO, C., «La Orden de
San Benito en La Galícia de la Época Moderna: La reforma de la Congregación de Castilla y las
visitas generales», en LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. (coord.), Opus monasticorum..Patrimonio,
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JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
Arte, Historia y Orden, Santiago de Compostela, 2005, p. 35; FERNÁNDEZ CORTIZO, C., «La
regular observancia, quebrada»: visita y reforma de los monasterios gallegos de los religiosos
de la Orden de San Benito en tiempos de los Reyes Católicos», en FERNÁNDEZ CASTIÑEIRAS,
E., MONTERROSO MONTERO, J. M., Arte Benedictino en los caminos de Santiago, Santiago
de Compostela, 2007, pp. 77-112; MATÉ SADORNIL, L., « Los monasterios gallegos en la
Congregación benedictina de Valladolid en los siglos XVI XVIII», en FERNÁNDEZ CASTIÑEIRAS,
E., MONTERROSO MONTERO, J. M., Arte Benedictino en los caminos…, pp. 113-146.
38
GOY DÍZ, A., «O Mosteiro de San Salvador de Celanova na época do Renacemento: unha
aproximación a súa arquitectura», en SINGUL, F. (dir.), Rudesindus, O legado..., p. 241.
39
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «San Rosendo de Mondoñedo…», p. 248.
40
COTELO FELIPEZ, M., « Os retablos laterais da igrexa de Celanova. Apuntamentos para
unha lectura artística e cultual», en SINGUL, F. (dir), Rudesindus, O legado…, pp. 315-317;
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «El retablo de San Rosendo en la iglesia monasterial de Samos»,
Rudesindus, 2 (2007), pp. 179-187.
41
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «San Rosendo de Mondoñedo…», p. 248.
42
ROSENDO, Homilía del 25 de setiembre del 942; lo cita, entre otros, COTELO FELIPEZ, M.,
« Os retablos laterais...», p. 330.
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DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
1. San Torcuato
Mas allá de resaltar la individualidad de San Rosendo -tanto el ámbito monacal
como el diocesano gallego- cabe valorar el hecho de que se le otorgó una especial
importancia al presentarlo, tantas veces, en relación de paralelismo con diversas
advocaciones, de condición sobresaliente, cuestión que, en este caso, nos interesa
poner de relieve.
Es Torcuato quien figura encabezando el grupo de los llamados Varones
Apostólicos: Se le reconoce como «…discipulo regalado de los Apostoles y Apostol
de la misma España, dotrinado por Santiago y cabeça de la misión, à que
vinieron los siete Obispos, primeros predicadores de España después de
Santiago» 43. Tras la llegada de éstos, enviados por Pedro y Pablo, al sureste de la
Península Ibérica será él quien funde la diócesis de Guadix, de la que es patrono. La
tradición narra que sus restos serían trasladados, a comienzos del siglo VIII, a Santa
Comba de Bande y, de allí, pasarían al monasterio de Celanova, ya en tiempos de
San Rosendo. Sus reliquias, tal como escribe Fr. Benito de la Cueva, «… púsolas
en la capilla de Sn Pedro que ahora es la de S. Juan Baptista, donde descansaron
hasta el año mil ciento y setenta y tres, quando el Cardenal Hiacinto beatificó a
Sn Rº y con esta ocasión pasó este sepulcro de San Torcado desde la capilla de
Sn Juan al altar de Sn Rossdo y le puso al lado de la Epístola arrimado a la
pared que divide la Yglesia del Claustro» 44. También, de tal modo, se recoge la
ubicación de las reliquias de ambos santos en la obra de Ambrosio de Morales, aún
cuando en ésta no se concreta el traslado de los restos de Torcuato de Bande a
A., HERNÁNDEZ FIGUEIREDO, J. R., PEREIRA SOTO, M. A., ed.), Ourense, 2007, p. 132.
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JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
45
MORALES, A., Viage de… por orden del rey D. Phelipe II a los Reynos de León, y Galicia,
y Principado de Asturias. Para reconocer las reliquias de Santos, Sepulcros Reales, y Libros
manuscritos de las Cathedrales, y Monasterios (FLOREZ, H, ed.), Madrid, 1765, pp. 153-154.
46
CASTELLÁ FERRER, M., Historia del Apóstol de Iesus Christo Sanctiago Zebedeo Patrón
y Capitán General de las Españas. Madrid, 1610, pp. 165 v. 166r.
47
Véanse YEPES, A., Coronica General…, V, p. 25 r.
48
DE LA CUEVA, B., Celanova ilustrada…, p. 280.
49
CASTELLÁ FERRER, M., Historia del Apóstol…, 169 r.
50
ZARAGOZA I PASCUAL, E., «Abadologio del Monasterio de San Salvador…», p. 88.
51
DE LA CUEVA, B., Celanova ilustrada…, p. 281. Véase GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «San
Rosendo y San Torcuato. Reliquias, tesoro e iconografía», en Rudesindus «San Rosendo…»,
pp. 279- 294.
52
Véanse YEPES, A., Coronica General…, V, p. 12 r.
53
MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., Sillerías… pp. 7-12; VILA JATO, M. D., «Iconografía de San
Rosendo en las sillerías corales de Galicia», Boletín Auriense, 7 (1977 ), pp. 23-24; VILA JATO,
M. D., Escultura manierista, Arte Galega Sánchez Cantón, Santiago de Compostela, 1983, p.
62, 292-293; RODRÍGUEZ ROMERO, E. J., «El coro de la catedral de Orense: un análisis especial»,
Boletín Auriense, 25 (1995), pp. 199-236; GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «Algunos datos inéditos
sobre la obra del Coro de la Catedral de Ourense y otras noticias artísticas del siglo XVI», Porta
da Aira, 13 (2011), pp. 307-316.
54
FERNÁNDEZ ALONSO, B., «El coro de la catedral de Orense», Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Orense, 90 (1913), pp. 297-306; SÁNCHEZ ARTEAGA, M., CID
RODRÍGUEZ, C., Apuntes histórico-artísticos de la catedral de Orense, Ourense, 1916, pp. 91-94.
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DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
55
MORALES, A., Viage de…, p. 151.
56
Véase GARCÍA IGLESIAS, J. M., «La capilla mayor y el coro», en GARCÍA IGLESIAS, J. M.
(dir.), La catedral de Ourense, Laracha, A Coruña, 1997, pp. 205-223, fots. 317, 332, 337.
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JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
57
MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., Sillerías… pp. 12-19; VILA JATO, M. D., «Iconografía…», pp.
24-26; ROSENDE VALDÉS, A. A., «El antiguo coro de la catedral de Santiago», Compostellanum,
XXIII (1978), pp. 224, 242, 244, 247; VILA JATO, M. D., Escultura manierista…, pp. 89-90, 299-301.
58
ZEPEDANO Y CARNERO, J. M., Historia y descripción arqueológica de la Basílica
Compostelana, Lugo, 1870, pp. 108-110.
59
ROSENDE VALDÉS, A. a., «Memoria histórica y recuperación», en FUNDACIÓN CAIXA
GALICIA- CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA, El coro lígneo de la Catedral de
Santiago de Compostela. Memoria Histórica, Recuperación y Restauración, Santiago de
Compostela, 2004, pp. 44-45.
60
BARRAL IGLESIAS, A., «Reliquias e relicarios na arquidiocese de Santiago», en GARCÍA
IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, p. 317; BARRAL IGLESIAS, A., «Relicario de San Rosendo»,
en GARCÍA IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, pp. 198-200.
61
ROSENDE VALDÉS, A., «El Renacimiento», en VV. AA., Historia del Arte Gallego, Madrid,
1982, p. 226; AGUAYO, A., Simbolismo en las fachadas renacentistas compostelanas, O Castro,
Sada, A Coruña, 1983, pp. 140, 152; VILA JATO, M. D., Escultura manierista…, p. 123.
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152
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DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
62
MORALES, A., Viage de…, p. 151.
63
BARREIRO FERNÁNDEZ, J. R., «Abadologio del monasterio benedictino de San Martín
Pinario en Santiago de Compostela», Studia Monastica, VII (1965), pp. 149-150.
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JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
fray Antonio Cornejo que «en todos tiempos le ha devido mucho esta historia
porque siendo Abad de San Martin me embio papeles y privivilegios que hã
enriquecido: y quando era General à la sombra de su amparo y favor, escrivi
parte de este quarto tomo de la Coronica de San Benito» 64.
Así pues, en los momentos iniciales del siglo XVII, se va a impulsar el culto a
ambos santos – Rosendo y Torcuato- como especialmente relevantes en Celanova,
lo que lleva a que se hagan para ellos las citadas urnas similares, concibiéndose, por
estos mismos años, una serie de relicarios que cuentan, igualmente, con preciadas
reliquias de ambos. Además de las citadas urnas, entre los relicarios merece una cita
específica aquel que no solo guarda memoria de ambos santos sino también de Ilduara;
la representación de los tres puede verse, en otros tantos círculos, en su pie. Y tanto
Rosendo como Torcuato se presentan sedentes 65, con su indumentaria episcopal,
remarcando de tal modo un paralelismo entre ambos. También se muestra a Torcuato
sedente de una forma parecida, en uno de los relieves que adornan su urna; aquel
que lo presenta, según la leyenda que lo acompaña, «MUNERE SACRATO
PREFUNGENS/PRAESULIS ACCI/HISPANIAE CHRISTI PRAEDICAT/IPSE
FIDEM» (Cumpliendo el oficio sagrado de obispo en Acci de España, él mismo
predica la fe de Cristo)66.
En todo caso la importancia que se le otorga, desde la orden benedictina, a San
Torcuato es muy relevante. Yepes hace una especial mención, en este sentido, al
apuntar como de tres, de de los sietes Varones Apóstólicos, sus cuerpos se vinculan a
espacios de la Orden; en este sentido dice: «… el ilustrísimo monasterio de Celanova
posee el cuerpo de San Torcuato (que fue como cabeza de aquellos santos prelados
que venían a predicar a España)»[Link] relaciona, por otra parte la devoción a
Torcuato con la propia peregrinación jacobea al decir que «… quando van en romeria
a Santiago de Galizia, estando este ilustrísimo Monasterio, no lexos del camino
ordinario, no tuercen el passo, y vienen a visitar à S. Torcado…»68.
Siguiendo el ejemplo del coro catedralicio compostelano también el de la
comunidad benedictina de San Martín Pinario - construido entre 1639 y 1647, con
cuarenta y nueve asientos en su parte alta y 35 en la baja- presenta en sillas de la
parte alta y en posiciones simétricas a Rosendo – en la parte derecha del abad- y a
64
YEPES, A., Coronica General…, IV, Valladolid, 1613, p. 58 v.
65
GONZALEZ GARCÍA, M. A., «Arte en el monasterio»…, pp. 161, 164.
66
GONZALEZ GARCÍA, M. A., «Arte en el monasterio»…, p. 114. GONZÁLEZ GARCÍA, M.
A., «Esplendor e memoria: a ourivería do relicario de Celanova», en SINGUL, F. (dir),
Rudesindus,O legado …, pp. 359-361, 367-369.
67
YEPES, A., Coronica General…, III, Valladolid, 1610, pp. 220 r.- 220 v.
68
YEPES, A., Coronica General…, V, p. 24 r.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
69
MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., Sillerías… pp 26-34; ROSENDE VALDÉS, A. A., La sillería de
coro de San Martín Pinario, La Coruña, 1990, pp., 18, 175-176.
70
FOLGAR DE LA CALLE, M. C., «Á sombra do compás e do espello. Tradición e modernidade
na arquitectura monástica de San Salvador de Celanova dende os tempos do Barroco ata a
Desamortiziación», en SINGUL, F. (dir), Rud esindus, O legado…, pp. 273-276.
71
GONZALEZ GARCÍA, M. A., «Arte en el monasterio»…, p. 80.
72
GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «Relicario de suposto corazón de San Torcuato», en GARCÍA
IGLESIAS, J. M. (dir.), En olor…, pp. 607-604.
73
GONZALEZ GARCÍA, M. A., «Arte en el monasterio»…, pp. 99-103; LÓPEZ VÁZQUEZ, J.
M. B., « O presbiterio e o coro, o cerne da igrexa monástica benedictina: o caso de Celanova»,
en SINGUL, F. (dir), Rudesindus, O legado…, p. 290.
74
LORENZO RUMBAO, B., «Relicario de San Rosendo y San Torcuato», en GARCÍA IGLESIAS,
J. M. (dir.), En olor…, pp. 142-143.
75
Véanse: VILA JATO, M. D., «El antiguo retablo mayor del monasterio de San Julián de
Samos», Cuadernos de Estudios Gallegos», XXIX (1974-1975), pp. 141-146; LÓPEZ
CALDERÓN, M., «A obra do «escultor e arquitecto» Francisco de Moure en San Xulián de
Samos», en FOLGAR DE LA CALLE, M. C., GOY DIZ, A. (dir.), San Xulián…, pp. 193-208.
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JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
Mauro y Plácido, abajo, cuenta con un banco, inmediato al altar, que nos muestra un
ciclo de cuatro pinturas que han sido identificadas, de izquierda a derecha, como San
Gregorio Magno, San Pedro Damiano, un monje, San Rosendo76. De este modo se
presenta una correspondencia, en este caso, por una parte, a Gregorio Magno (ca.
540-604), el primer papa procedente de la Orden de Benito, de familia noble y
fundador de varios monasterios, y, por la otra, a Rosendo, también impulsor de la
vida monacal, en este caso en Galicia y representado aquí como un hombre joven 77,
con lo que se quiere aludir a quien fue fundador de Celanova por el 936; es decir
cuando ronda los 30 años. Sus armas78, que son las del monasterio, se pueden ver en
la parte posterior de la tabla que nos lo muestra.
El santo cardenal italiano Pedro Damiano, y un monje – a los lados de la tarjeta
central del banco, lugar destinado a las palabras de la consagración-, configuran un
curioso emparejamiento. Con Pedro Damiano se alude, posiblemente a una de las
reformas que, en lo monacal, se desarrolla en la Baja Edad Media. En tanto el anónimo
monje, al que no se le impone ningún atributo que permita identificarlo, puede hacer
referencia a la propia comunidad reformada de Samos como parte de la Congregación
de San Benito de Valladolid. La inmediatez de este monje con respecto a un San Rosendo,
76
GARCÍA IGLESIAS, J. M., La pintura manierista en Galicia, A Coruña, 1986, p. 142;
MONTERROSO MONTERO, J. M., «Os tempos da memoria. Orde, devoción e historia a través
do patrimônio pictórico de San Xulián de Samos», en FOLGAR DE LA CALLE, M. C., GOY DIZ,
A. (dir.), San Xulián …, pp. 240-241.
77
Así lo pone de relieve GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «El retablo de San Rosendo…», p. 188.
78
Véase YEPES, A., Coronica General…, V, p. 23 v.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
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JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
identificado con Celanova, parece incidir en este tipo de explicación a esta parte del
programa: a un lado la parte extranjera de la Orden; al otro, en este caso, la gallega.
¿Razones para la relación Gregorio Magno- San Rosendo? La magna obra de
Yepes, la «Coronica general de la Orden de San Benito, Patriarca de Religiosos»,
cuenta con un grabado inicial, en sus tomos II (1609) a VII (1621), en el que puede
verse, en el centro de la parte alta, un medallón que muestra una Virgen Sedente, con
el Niño. A sus lados, fuera del marco se presentan, de cuerpo entero, a su derecha,
a «San Benedicto», y a la izquierda, a «S. Scolastica». Bajo el título, y otros datos
que señalan la razón del libro, ocupando la misma parte central del grabado, puede
verse el escudo de la Congregación de Castilla. Son dieciseis las figuras de la Orden
las que se disponen a los lados, ocho en cada parte. Se distribuyen en cuatro niveles
y se inscriben, en cada altura, en dos marcos similares continuos. A la derecha de
Benito están los «Sanctos estrangeros» – de arriba hacia abajo: «S Gregorio Magno
de Italia, S Bernardo de Francia; S. Columbario de Irlanda, S. Bonifacio de
Ingalaterra; S. Ruperto de Alemania, S. Gertruda de Flandes; S. Casamiro de
Polonia, S. Adeleberto de Bohemia»- y, a la otra parte, los «Sanctos Espanoles»
- «S. Vicente abbad martir de León, S. Estevan y 200 martires de Castilla; S.
Leandro de Andalucia, S. Yllephonso de Castilla Nueva; S. Yrene de Portugal,
S. Millan de la Cogolla de Rioja; S Ynigo de Aragon, S. Rosendo de Galicia»-.
Como puede verse la idea que el grabado en cuestión pretende señalar es significar
el grado de expansión de la Orden, tanto en el conjunto de la Península Ibérica como
en Europa, en general. No debe de pasar desapercibido el modo en que se inicia y se
cierra el santoral: lo principia Gregorio Magno, como exponente de la Orden en el
extranjero; y lo remata como español, Rosendo, significando la llegada del movimiento
benedictino al Finisterre peninsular. Pues bien esos dos son los santos elegidos en
este retablo de Samos, con un interés semejante al que expone la obra de Yepes, por
entonces, en pleno desarrollo.
Por otra parte ha de tenerse en cuenta el interés que tuvo Rosendo por la obra
de San Gregorio. En una donación que, entre otros, hace este santo al Monasterio
de San Juan de Caaveiro, se encuentra, precisamente, un Códice denominado
Explanatio que, en palabras de López Ferreiro, «… sería la Exposición de San
Gregorio Magno sobre Ezequiel, las obras del abad Smaragdo, que había
florecido a principios del siglo IX y compuesto varias obras exegéticas y místicas.
Homilías, probablemente, de San Gregorio, los Diálogos del mismo…»79.
Se ha de valorar, además, que todo este repertorio pictórico, según se estipula
en la escritura correspondiente, queda «… a elección y voluntad del padre abad al
señalarlas cuando de la dicha obra se haga y éstas han de ser figuras solas al
79
LÓPEZ FERREIRO, A., Historia…, II. pp. 361-362.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
óleo y de mando del dicho Diego Díez…»80. Si finalmente fue este pintor u otro,
¿Bartolomé de Cárdenas?, quien acometió la obra es otra cuestión. El documento
publicado por Urrea supone la previsión de un trabajo, no su realización, y se fecha
el 2 de noviembre de 1622. El aportado por Vila Jato alude a una presencia de
Bartolomé de Cárdenas, viviendo en Samos en el año anterior al 25 de mayo de
162381. El estilo al que responden las tablas, de carácter manierista, las aproxima
más a Bartolomé de Cárdenas (c. 1575-1628), de origen portugués, que Diego
Valentín Díaz (1586 - 1660)82. Lo cierto es que su autor ha de proceder de Valladolid,
en donde tenían su vecindad ambos pintores, y que se realizan por 1622-1623, siguiendo
lo elegido por fray Cristóbal de Aresti, primer abad cuatrienal de Samos, puesto que
ocupó entre 1613 y 1617 y entre 1621 y 1625; también él era natural de Valladolid83.
3. San Vimarasio
La sillería de la catedral de Tui84 es obra contratada el 6 de febrero de 1699 con
Francisco de Castro Canseco, estipulándose que habría de concluirla en dos años 85.
Así parece ser que fue si se tiene en cuenta que, en la misma, figuran las armas del
obispo Anselmo Gómez de la Torre y, también, la fecha de 170086. En el contrato se
estipula, refiriéndose al santoral a presentar sobre la parte alta de dicha sillería, que
«... se han de hacer figuras de medio relieve de los santos que eligiere su Señoria
80
URREA, J., «El pintor Diego Valentín Díaz en el Monasterio de Samos», Porta da Aira, 12
(2008), p. 275.
81
VILA JATO, M. D., «Los retablos de la iglesia antigua del Monasterio de Samos y el pintor
Bartolomé de Cárdenas», en BARRAL RIVADULLA, M. D., LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M., (coord.),
Estudios sobre patrimonio artístico : homenaje del Departamento de Historia del Arte y de la
Facultad de Geografía e Historia de la la Universidad de Santiago de Compostela a la Prof.
Dra. Mª del Socorro Ortega Romero. Santiago de Compostela, 2002, pp. 319-321.
82
Véase VALDIVIESO GONZÁLEZ, E., La pintura en Valladolid en el siglo XVII, Valladolid,
1971, pp. 86- 95, 111-129, láms. VI-XIV, XXIII-XXX.
83
ZARAGOZA I PASCUAL, E., «Abadologio del Monasterio de San Julián de Samos (siglos
VIII-XX)», Estudios Mindonienses, 12 (1996), pp. 484-485.
84
RODRÍGUEZ BLANCO, J., Apuntes históricos de la Santa Iglesia catedral, ciudad y antigua
diócesis de Tuy, Santiago, 1879, pp. 184-186; OZORES OZORES, C., El coro de la Catedral de
Tuy (Tesis de licenciatura inédita de la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad de
Santiago) Santiago de Compostela, s. a.; MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., Sillerías… pp. 35-39;
GARCÍA IGLESIAS, J. M., El Barroco (II). Arquitectos del siglo XVIII. Otras actividades
artísticas, A Coruña, 1995, pp. 265-268.
85
PÉREZ COSTANTI, P., Diccionario de Artistas que florecieron en Galicia durante los
siglos XVI y XVII, Santiago, 1930, pp. 94-95.
86
GARCÍA IGLESIAS, J. M., «El coro de la catedral de Tui: los respaldos de las sillas altas y el
santoral propiamente tudense», en DE LA PORTILLA, P. (coord.), Misécelánea Samonense.
Homenaje al P. Maximino Arias, O.S.B., Lugo, 2001, pp. 103-122.
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159
JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS
los Señores Deán y Cabildo» 87. Pues bien, en este caso se enfrenta a San Vimarasio
- en la parte del deán, o de la Epístola- y a San Rosendo, enfrente, en la correspondiente
al arcipreste. Se disponían iniciando los laterales de la sillería, al lado, pues, de las
tablas angulares que muestran una temática de carácter emblemático 88.
¿Razón del emparejamiento? San Vimarasio -también conocido como Vimara y
Bimarasio89- fue un obispo de Tuy y como tal se le señala en el año 937. Se dice de
él que, tras renunciar a la sede tudense, en el año 942, se retiró a San Estebo de
Ribas de Sil90. Como puede verse en su biografía existen evidentes paralelismos con
San Rosendo: la época, la condición episcopal, la renuncia al episcopado, el retiro a
un monasterio… Las imágenes desde las que se conciben son, por lo demás, muy
parecidas. De cuerpo entero, con indumentaria propia del episcopado, con
caracterizaciones similares. La diferencia más acusada es que Vimarasio porta el
báculo en la izquierda y está en actitud de bendecir. En tanto Rosendo apoya su
diestra en el báculo, sostiene con la otra mano un libro y, en la cartela que aparece
bajo sus pies, se le reconoce como confesor («C?F»). Además existe, también, una
relación más entre Vimarasio y Celanova a tener en cuenta: en el año 942 Vimarasio
es uno de los firmantes, el último, de una dotación que, por entonces, se le hace al
monasterio de Celanova, denominándose «Vimara Tudensis Eps.»91
Resulta, en todo caso, curiosa y significativa esta sillería, magnificadora en sus
espacios más relevantes -sobre las sillas de la parte alta- del santoral local, en tanto
que aquellas otras devociones de una relevancia mayor se disponen, en menor tamaño,
en las pilastras intercaladas entre tales relieves 92.
87
PÉREZ COSTANTI, P., Diccionario…, pp. 94-95.
88
GARCÍA IGLESIAS, J. M., «El coro de la catedral de Tui. Aproximación iconográfica a las
tablas angulares de la sillería alta», en RODRÍGUEZ CASAL, A., Humanitas. Estudios en
homenaxe ó Prof. Dr. Carlos Alonso del Real, II, Santiago de Compostela, 1996, pp. 899-911. La
ubicación de todas y cada una de las tablas de esta sillería, en su formulación original, se
recoge en OZORES OZORES, C., El coro…, p. 30.
89
Véase FLOREZ, H., España Sagrada…., XXII, Madrid, 1767, pp. 52- 54.
90
Antigüedades de Tuy y su obispado, Tuy, 1908, p. 82; DURO PEÑA, E., El monasterio de San
Esteban de Ribas de Sil, Ourense, 1977, pp. 27-29; GARCÍA IGLESIAS, J. M., «El coro de la
catedral de Tui: los respaldos….», pp. 106-107.
91
FLOREZ, H., España Sagrada…., XXII, p. 52; VILA JATO, M. D., «Iconografía de San
Rosendo…», p. 27.
92
GARCÍA IGLESIAS, J. M., « El coro de la Catedral de Tui», en BARRAL RIVADULLA, M. D.,
LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M., (coord.), Estudios sobre patrimonio…, pp. 367-395.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
4. San Millán
El abadologio de Celanova señala en 1713, en relación con el retablo mayor de
su iglesia93, lo siguiente: «Y en el remate de las cuatro columnas cuatro santos de
escultura; en los dos primeros de la mano derecha, Nuestro Padre San Rosendo y en
su correspondencia, San Millán; en las otros dos últimas a la mano derecha Santiago
Patrón de España y en su correspondencia, el Santo Rey San Fernando»94.
El enaltecimiento, en Galicia, al culto de San Millán, en el ámbito benedictino,
tiene un claro precedente ya en el coro de San Martín Pinario (1639-1647) 95, en
donde se dispone, en el nivel superior de la sillería, a la izquierda misma de la silla
abacial, guardada por San Benito, en tanto que, al otro lado, está Santiago en su
condición de matamoros, evocándose así como ambos lucharon, incluso juntos, contra
el Islam96, lo cual ha sido valorado como un testimonio de búsqueda, por parte de los
benedictinos, de enaltecer «a través de una hagiografía nostálgica y legendaria»,
las glorias de su Orden en un momento en que otras, como la de los jesuitas, tienen
un especial vigor97. Concretando el tema en la Compostela de la época - con un
Arzobispado y un Cabildo que tienen en el Voto de Santiago unos importantes ingresos-
el tema de San Millán (ca. 470- ca. 574) también puede remitir a la reclamación que
los benedictinos hacen a favor de San Millán, al que consideran, también, merecedor
de un voto y de que sea considerado patrono de Castilla 98.
Pues bien ese modo de interpretar a San Millán, por parte de la Congregación
de San Benito de Valladolid, es la que lleva en Celanova a disponerlo haciendo
correspondencia con San Rosendo, en tanto que se buscan posiciones simétricas
entre Santiago y San Fernando, ambos igualmente ecuestres. Con independencia de
que, en el ámbito del retablo, lo que se nos muestra en el ático del retablo mayor de
Celanova sea anterior, en el tiempo, a otros ejemplos compostelanos, también
benedictinos – concretamente, en los retablos mayores de San Paio de Antealtares y
de San Martín Pinario-, lo que se nos propone en este retablo puede tener en cuenta
precedentes de obras santiaguesas que conviene recordar: en primer lugar, y en el
mismísimo ámbito benedictino, la posición de San Martín partiendo la capa con el
pobre, coronando, en su parte central, el coro de San Martín Pinario. En segundo
término la posición central del Santiago ecuestre que, si es verdad que no remata el
93
LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. B., « O presbiterio e o coro, o cerne da igrexa monástica benedictina:
o caso de Celanova», en SINGUL, F. (dir), Rudesindus, O legado…, pp. 290-291.
94
GONZALEZ GARCÍA, M. A., «Arte en el monasterio»…, p. 103.
95
VILA JATO, M. D., «Iconografía de San Rosendo…», pp. 21-38.
96
ROSENDE VALDÉS, A. A., La sillería de coro de San Martín…, pp. 135-139.
97
MONTERROSO MONTERO, J. M., «Santiago, San Millán y San Raimundo, Milites Christi»,
en (Catálogo de Exposición) Santiago Al-Andalus, Santiago de Compostela, 1997, p. 494.
98
GARCÍA IGLESIAS, J. M., Santiagos..., pp. 164-165.
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Fig. 10. San Rosendo. Coro de la Catedral de Tui. Fig. 11. San Vimarasio. Coro de la Catedral de Tui.
99
GARCÍA IGLESIAS, X. M., A Catedral de Santiago e o Barroco, Santiago de Compostela,
1990, p. 120.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
5. Santiago el Mayor
En la catedral de Mondoñedo la figura de San Rosendo se dispone, entre otros
lugares, rematando la caja del órgano del lado de la Epístola. En tanto, enfrente, en el
mismo lugar de la otra caja del órgano, puede verse, en formas parecidas, otra de
Santiago el Mayor. Se trata de una obra vinculada al fértil episcopado de Juan Muñoz
y Salcedo (1705-1728)105. Curiosamente tales cajas, concretadas entre 1714-1722,
habían sido concertadas poniéndose como remate, en una de ellas, un Apóstol
matamoros106. Se seguía, de este modo, el modelo de la catedral compostelana, en
donde una figura similar remata una de las cajas de su órgano; en este caso el del lado del
Evangelio, fórmula también seguida en las cajas de los órganos de la catedral auriense.
En la ejecución del encargo mindoniense, obra de Bernabé Seares (1714-
1722)107, se iba, sin embargo, a cambiar de opción y, finalmente, ocuparían tales
lugares figuras en forma de busto, de Santiago peregrino -con su bordón, libro y
100
GARCÍA IGLESIAS, X. M., A Catedral de Santiago..., pp. 75-76.
101
GARCÍA IGLESIAS, J. M., «La capilla mayor y el coro»…, p. 239.
102
ZARAGOZA I PASCUAL, E., «Abadologio del Monasterio de San Salvador…», pp. 93-94.
103
BARREIRO FERNANDEZ, J. R., «Abadologio...», pp. 166-168.
104
GARCÍA IGLESIAS, J. M., El Barroco (II)…, pp. 262-263.
105
GARCÍA IGLESIAS, J. M., El Barroco (I). La época. Los patrocinadores. Arquitectos del
siglo XVII, A Coruña, 1993, pp. 140-143.
106
GARCÍA IGLESIAS, J., Galicia Tiempos de Barroco, A Coruña, 1990, p. 159.
107
GARCÍA IGLESIAS, J., Galicia Tiempos…, p. 159.
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6. San Benito
El poner en relación a San Rosendo con San Benito (480-547) no deja de ser
un testimonio de la inclusión del monasterio de Celanova en el contexto de la
Congregación de San Benito de Valladolid, algo que se acepta en 1506, al mismo
tiempo que se hace por parte de San Estebo de Ribas de Sil 108.
El coro bajo de Celanova109, al poner en paralelismo a las figuras en el lado de
San Benito – en el lado del Evangelio- y San Rosendo –en la parte de la Epístola-,
equipara a ambas figuras. Se dispone a Benito, a la derecha del la puerta de ingreso,
de cuerpo entero, y, al otro lado, a Rosendo. A través del modo de representar a
cada uno de ellos se nos muestra lo que los hace, en cierto modo, comparables y lo
108
FERNÁNDEZ DE VIANA Y VIEITES, J. I.., «Historia de Celanova», en PASTOR, V (dir.), San
Salvador…, p. 44.
109
LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. B., « O presbiterio e o coro, o cerne da igrexa monástica benedictina:
o caso de Celanova», en SINGUL, F. (dir), Rudesindus, O legado…, pp. 293-297.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
Fig. 14. San Benito. Coro bajo Fig. 15. San Rosendo. Coro bajo
de Celanova. de Celanova.
que los distingue. En el caso de Benito una maqueta de edificio, alusiva a su papel de
fundador, se dispone en la parte trasera; con ello quizás se quiera indicar que estamos
ante el carácter general de lo que ha sido por el fundado, a través de una Orden, a la
que se nos remite a través del libro que porta. El báculo con el que se distingue
presenta su curvo remate superior con la curvatura orientada hacia su propia persona,
significándose, de este modo, que su mando es «hacia adentro», es decir, se concreta
al mundo monacal. Una mitra episcopal- otro de los atributos que son comunes en
ambas tablas- se dispone a sus pies, significando la renuncia al episcopado. En el
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110
GARCÍA IGLESIAS, J. M., «La capilla mayor y El coro de La catedral de Mondoñedo a partir
de 1769», en SUÁREZ CASTIÑEIRA, M. L., SEOANE, I. (coord.), Letras Galegas de Deusto.
Dez anos de estúdios galegos 1991-2001, Bilbao, 2001, pp. 192-197; NOVO SÁNCHEZ, F. J.,
Retablos barrocos da cidade de Mondoñedo», en SINGUL, F. (dir), Rudesindus, A terra …, p. 291.
111
Tampoco sería extraño que la identificación de los dos santos hubiese que hacerla al revés.
De este modo le correspondería a Rosendo la cruz arzobispal, atributo con el que, erróneamente,
se le identifica, también, por estos años. Véase al respecto GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «El
retablo de San Rosendo en la iglesia Monasterial de Samos», Rudesindus, 2 (2007), pp. 185-187.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
sirviendo al santo cuerpo del Apostol los Monasterios, que hemos dicho, la
Orden ha dado muy essenciales, y excelentes sujetos, que han gobernado la
Silla Compostelana, quales fueron san Rosendo, fundador, y monge de la ilustre
casa de Celanova, que fue electo Obispo de Mondoñedo y después de Yria, y
san Pedro Mesoncio, varon de rara santidad, y gran bien hechor, y defensor de
las prerrogativas, y calidade de esta iglesia…»112.
La devoción a San Pedro de Mezonzo se deslinda debidamente, en el ámbito de
la orden benedictina, a partir de lo que, sobre él, nos dice, en su Crónica, el Padre
Yepes, reconociéndolo como «abad de San Payo de Antealtares y Obispo de
Compostela… varón insigne y de los más ilustres que ha tenido la Orden de San
Benito en estos reinos (Galicia)», valorando tanto su papel, al frente de la iglesia
compostelana, tras la destrucción de la urbe jacobea por Almanzor como la alta
probabilidad de que fuese el autor de la Salve113. Su figura se trata con más profundidad
en la obra de Florez, por 1765, lo cual ha de incidir en su popularización; lo reconoce
como Pedro I Martinez de Mosoncio; en esta obra, partiendo de una escritura ya publicada
por Yepes (la XII en el tomo IV), se nos dice como «… a este se debe el principio de la
Iglesia de S. Martin de Santiago con este título, y en este sitio de Pignario…»114.
Las representaciones de San Rosendo y de San Pedro de Mezonzo se concretan
en San Martín Pinaro por medio de dos monumentales figuras, obra de José
Ferreiro115, que nos reciben, contextualizadas en hornacinas, a los pies de la iglesia.
En el lado de la derecha, o de la Epístola, está Rosendo, reconocido por un epígrafe,
en el alto pedestal, como obispo de Mondoñedo, en tanto que, al otro lado, puede
verse a San Pedro de Mezonzo (930-1003), a quien se le denomina, en un texto de
similares formas y disposición, como obispo de Iria. Se trata de un quehacer ultimado
y pagado en 1779 116 pero que hubo de ser encargado en tiempos del abad Bernardo
Seoane y Saavedra (1773-1777)117.
El paralelismo entre ambos santos se encuentra en que ambos vivieron la vida
monacal y fueron abades. También los dos fueron obispos llegando a ocupar, uno y
otro, la sede iriense. Se representan, en este caso, con la indumentaria propia de los
monjes y con las enseñas del abad: el báculo y la mitra que, en este caso, se ubica a
los pies de cada uno de ellos. No debe de pasar desapercibido el hecho de que, en
este caso, no se les presenta con el color negro propio de los benedictinos, promotores,
112
YEPES, A., Coronica General…, IV, 50 v.
113
Véase YEPES, A., Coronica General ..., V, pp. 216 v-218 r.
114
FLOREZ, H., España Sagrada…., XIX, p. 182.
115
Entre otros, MARIÑO, X. X., O escultor Ferreiro, Noia, 1991, pp. 59-60.
116
OTERO TUÑEZ, R., «¿Benito Silveira o José Ferreiro?», Cuadernos de Estúdios Gallegos,
VIII (1953), p. 58.
117
BARREIRO FERNÁNDEZ, J. R., «Abadologio...», p. 180.
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en este caso, de tales devociones; el acabado elegido es el blanco propio del albayalde,
emulador del mármol, tan del gusto neoclásico en el que se promueven estas imágenes.
El apoyo que San Pedro de Mezonzo otorgó, por otra parte, a San Martín Pinario,
promoviendo su engrandecimiento, justifica que se incluya aquí su culto 118,
equiparándolo con Rosendo, en este espacio surgido del engrandecimiento del templo
al deshacerse la escalera interior por la que se accedía al mismo y concretarse una
nueva, en el exterior. Por ello estos dos santos, en sus respectivas hornacinas,
completan, en lo puramente devocional, el conjunto de capillas laterales, amuebladas
en los años anteriores.
Como un cierto eco de lo visto en Pinario cabe valorar los dos retablos, dedicados
a estos dos mismos santos, en la Colegiata de Iria. Son de condición neoclásica y
han de corresponder al primer tercio del siglo XIX. Se reconoce a ambos como
obispos irienses – en este caso, sobre una cartela dispuesta sobre las hornacinas que
los amparan-. La mayor diferencia, con respecto al modelo compostelano benedictino,
es que aquí visten con la indumentaria propia de los prelados y llevan, sobre la cabeza,
la mitra. También, en que se conciben policromadas. San Rosendo ocupa, en este
caso, el lado del Evangelio.
La catedral compostelana levanta un nuevo retablo de las reliquias siguiendo una
traza de Rafael de la Torre Mirón; se fecha en 1924. Es una obra realizada atendiendo
a un estilo propio del gótico tardío que pretende ser consecuente con la arquitectura,
de esbeltas proporciones, en la que se ubica. La madera de cedro de Cuba con la
que la elabora el taller de Maximino Magariños queda, en este caso, a la vista. La
talla llega a cubrir el frente y los laterales de su altar. Pues bien, en la parte propiamente
frontal, se dispone, en la parte media una Santa Cena, concretada en las figuras de
Jesús, San Pedro – a su derecha- y San Juan – a su izquierda- En la parte inmediata
a Pedro se ubica a Andrés; y a la de Juan, a Santiago el Mayor, en otros espacios
independientes. Lo que lleva a seleccionar y a localizar, en este caso, a estos miembros
del apostolado es en virtud de su condición de hermanos de los que figuran en la
escena central119. Todavía hay otros dos espacios más, a los laterales, completando
este frente; esos son los destinados a Rosendo, al lado de Santiago – en la parte del
Evangelio-, y a Pedro de Mezonzo – en el de la Epístola-. Son, también, figuras de
medio cuerpo en las que, en este caso, se incide en aspectos formales que los
diferencian. Rosendo es un monje, que lleva la mano al pecho y porta su báculo
abacial – su curvatura se orienta hacia su cabeza- . Pedro de Mezonzo es un obispo,
y como tal viste, con báculo y mitra, portando una cartela en la que se dice la palabra
«Salve» ya que se le reconoce como autor de la oración que responde a ese nombre.
El que estos dos obispos irienses sean evocados en la catedral compostelana no
deja de ser una mención expresa a dos prelados que lo fueron de este templo, lo que,
en cierto modo, nos lleva, en el siglo X, a un momento en el que el culto jacobeo
empieza a ser impulsado. A esta misma idea debe de responder la ubicación, poco
tiempo después, de dos esculturas, que nos los muestran, en los laterales de la capilla
del Salvador –la más antigua de la catedral románica- También aquí se presenta a
Rosendo, en el lado del Evangelio, con un negro hábito monacal y con la mitra en el
suelo – simbolizando su renuncia a la condición episcopal-, y a Pedro de Mezonzo,
con la indumentaria propia de un obispo, cubierto con mitra y portando un libro,
quizás evocando con ello su condición de autor de la Salve. Esta puesta en valor del
culto a ambos santos en la catedral compostelana, en las primeras décadas del siglo
119
GARCÍA IGLESIAS, J. M., Santiagos…, p. 164.
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Fig. 18. Frontal del altar del retablo de la capilla de las Reliquias. Catedral de Santiago.
XX, no es ajena, por otra parte, a la valoración que se hace de tales personajes por
parte de López Ferreiro120 quien llegó a escribir una biografía de San Rosendo 121.
9. Santa Escolástica
El retablo de San Rosendo122, ubicado en el primer tramo de la nave lateral del
lado del Evangelio de la iglesia de Samos, tiene enfrente otro, similar, relativo a la
imagen de San Escolástica ( 480-547), hermana de Benito y punto de partida de la
Orden en su rama femenina. Dado que en este monasterio el retablo de San Benito
se dispone, como en San Martín Pinario, en el crucero, enfrente de otro dedicado a
la Virgen, se dejará para las naves laterales los de San Rosendo y de Santa Escolástica.
De algún modo se incide, también así, en ese mensaje de enlazar a Rosendo con la
idea de la fundación misma de la Orden Benedictina, evocándose tal cuestión,
precisamente, a través de la figura de Santa Escolástica.
120
LÓPEZ FERREIRO, A., Historia de la Santa…, II. pp. 359-368, 381-431.
121
LÓPEZ FERREIRO, A., Biografía…
122
Véase GONZÁLEZ GARCÍA, M. A., «El retablo de San Rosendo…», pp. 179-187.
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SAN ROSENDO: SU INDIVIDUALIDAD,
DEVOCIONES Y PARANGONES EN EL ARTE GALLEGO. DE 1500 A LA ACTUALIDAD
Debe de ser a finales de la década de 1780, tal como señala López Vázquez,
cuando se realizan las esculturas que presiden estos dos retablos y se siguen en ellas
conceptos compositivos ya propuestos por su artífice, José Ferreiro, al acometer, un
poco antes, las relativas, igualmente, a Rosendo y a Pedro de Mezonzo, en San
Martín Pinario123.
123
LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. B., «Os retablos neoclásicos...», pp.231-232.
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