La corriente del mundo nos ha inculcado que todo lo material que nos rodea es el causal
de los males de la humanidad. Vivimos aterrorizados de todo lo que sucede en el mundo;
desde guerras, actos terroristas, miedo a la muerte, al hambre, a la pobreza, a la
delincuencia, temor de las drogas, locuras y otros muchos males que afecta nuestro
espíritu. Ese miedo o terror nos hace liberar energía negativa de la que se alimentan los
demonios en el mundo espiritual. Jesús en el evangelio según San Juan, no refiere que
hay un príncipe que domina en este mundo terrenal desde lo espiritual. Ese príncipe,
busca la infelicidad, la angustia, la miseria y la destrucción del hombre que es la creación
maravillosa del Dios Todopoderoso, Jehová.
Su confusión nos ha hecho ver que no servimos, que Dios se ha olvidado de nosotros. Ha
confundido al hombre haciéndole ver el pecado como algo normal. Que el alcohol, las
drogas, la lascivia, la fornicación, la pornografía, el adulterio, la desobediencia, la
soberbia, el egoísmo, la altivez, la mentira, la brujería, la prostitución, el aborto, el
homosexualismo, transexualismo, entre muchos otros pecados, son algo normal; cuando
la verdad es que, esas son artimañas del diablo para que te pierdas y pueda robarte tu
alma. Cada alma que el diablo arrebata, es para habilitar a un demonio y hacerlo corporal.
Cuando el demonio entra en tu cuerpo lo destruye y tu alma es arrastrada al infierno. El
diablo, desde la creación del hombre por parte de Dios Todopoderoso, ha buscado la
manera de destruir y perder al hombre.
Muchas veces me han preguntado del por qué Dios no destruyó al diablo y mi respuesta
ha sido simple: “Dios no destruyó al diablo porque QUIERE que quien lo destruya seamos
NOSOTROS, los HOMBRES”. Dios dice que la serpiente (el diablo) tratara de herirnos en
el calcañar o talón y nosotros (los hijos de Dios) la acabaremos golpeándole la cabeza.
Hemos oído hablar del talón de Aquiles como algo que nos vulnera y el diablo conoce las
vulnerabilidades del hombre a través de la manipulación. Dios se hizo humano, hombre,
JESÚS, para decirnos que como humanos tenemos la autoridad sobre ese ser, sus
demonios y cómo podemos vencerlo y próximamente destruirlo. Entonces, SI PODEMOS
y venceremos al diablo. No hace falta ser Dios, tenemos la AUTORIDAD en Jesucristo,
nuestro Señor y Salvador. EL DIABLO ESTA VENCIDO.
El diablo manipulara las mentes de las personas para ofenderte, humillarte, hacerte
desprecio, bullying, desprestigiarte, ignorarte, reñirte, deshonrar, difamarte, envidiarte,
traicionarte, entre otras cosas, pero debes entender que estas personas están siendo
manipulados por demonios. Ten calma, resiste. Escrito esta, que en el nombre de Jesús
los demonios deben sujetarse a nuestra autoridad. Que en el Nombre de Jesús, tenemos
la autoridad para atar a los demonios y echarlos al lago de fuego o enviarlos a sitios secos
y sin retorno. Dice Jesús: “Si crees, al que cree todo le es posible”. RESISTE.
¿Como podemos resistir?