Metales no ferrosos
Aluminio
Las características sobresalientes del aluminio y sus aleaciones son su relación
resistencia peso, su resistencia a la corrosión y su alta conductividad térmica y
eléctrica.
La densidad de este metal es de aproximadamente 2 770 kg/m3 (0.10
lbf/pulg3), que se compara con la del acero, de 7 750 kg/m3 (0.28 lbf/pulg3).
El aluminio puro tiene una resistencia a la tensión de aproximadamente 90
MPa (13 kpsi), pero se puede mejorar mucho mediante el trabajo en frío y
también al alearlo con otros materiales. Su módulo de elasticidad, así como los
de sus aleaciones, es de 71.7 GPa (10.4 Mpsi), lo que significa que su rigidez es
aproximadamente un tercio de la del acero.
El costo y la resistencia del aluminio y sus aleaciones los colocan entre los
materiales más versátiles desde el punto de vista de la fabricación. El aluminio
se procesa mediante la fundición en arena o en matriz, trabajo en caliente o
en frío, o extrusión. Sus aleaciones se pueden maquinar, trabajar en prensa,
soldar en forma directa, al bronce o al estaño.
El aluminio puro se funde a 660°C (1 215°F), lo que lo hace muy deseable para
producir fundiciones permanentes o en arena. Está comercialmente
disponible en forma de placa, barra, lámina, hoja, varilla y tubo y en perfiles
estructurales y extruidos. Deben tomarse ciertas precauciones al unir aluminio
mediante soldadura directa al bronce o al estaño; los anteriores métodos de
unión no se recomiendan para todas las aleaciones.
La resistencia a la corrosión de las aleaciones de aluminio depende de la
formación de un recubrimiento delgado de óxido. Dicha película se forma
espontáneamente porque el aluminio es inherentemente muy reactivo.
La erosión constante o la abrasión remueven esta película y permiten que se
produzca la corrosión. Se puede producir una película de óxido muy pesada
mediante el proceso llamado anodizado. En este proceso el elemento de
aluminio se coloca como el ánodo en un electrólito, que puede ser ácido
crómico, ácido oxálico o ácido sulfúrico. En este proceso es posible controlar
el color de la película resultante de manera muy exacta.
Los elementos más útiles para alear con el aluminio son el cobre, el silicio, el
manganeso, el magnesio y el zinc. Las aleaciones de aluminio se clasifican
como aleaciones fundidas o forjadas. Las primeras tienen porcentajes más
altos de elementos de aleación para facilitar la fundición, lo que dificulta el
trabajo en frío.
Muchas de las aleaciones fundidas y algunas de las forjadas no pueden
endurecerse por medio de un tratamiento térmico. En las aleaciones que se
tratan térmicamente se utiliza un elemento de aleación que se disuelve en el
aluminio. El tratamiento térmico consiste en el calentamiento del elemento
hasta una temperatura que permita que el elemento aleante pase en solución,
y luego se templa rápidamente de manera que dicho elemento no se precipite.