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Este libro presenta los hallazgos de nueve estudios sobre diferentes variables relacionadas con la salud mental. Cada estudio analiza factores como el estrés, la ansiedad, el consumo de alcohol y más, así como su relación con el bienestar psicológico y el desempeño académico de estudiantes. El libro ofrece una introducción y luego cada estudio es presentado por autores diferentes. Al final, se incluye un comité científico que evaluó los trabajos para su publicación.

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Este libro presenta los hallazgos de nueve estudios sobre diferentes variables relacionadas con la salud mental. Cada estudio analiza factores como el estrés, la ansiedad, el consumo de alcohol y más, así como su relación con el bienestar psicológico y el desempeño académico de estudiantes. El libro ofrece una introducción y luego cada estudio es presentado por autores diferentes. Al final, se incluye un comité científico que evaluó los trabajos para su publicación.

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APROXIMACIONES AL ESTUDIO DE LAS


VARIABLES PATOLÓGICAS DE LA SALUD
MENTAL

COORDINADORES
Arturo Barraza Macías
Karla Yudit Castillo Villapudua
Manuel Ortega Muñoz

AUTORES
Liliana García Gómez, Gabriela Aldana González, Arturo Barraza Macías, Manuel Ortega
Muñoz, Rebeca Del Pino Peña, Alejandra Méndez Zúñiga, Jesús Tánori Quintana, José Ángel
Vera Noriega, Francisco Fernando Durazo Salas, José Edgar Correa Terán, Carlos Alberto De
la llata Villaseñor, Elí Orlando Lozano González, Oscar Siqueiros Frayre, Ma. Antonia
Miramontes Arteaga, Karla Yudit Castillo Villapudua, Anahí Citlalli Barraza Cárdenas, Gonzalo
Arreola Medina, Oliverio Leonel Linares Olivas, Cosme Francisco Maldonado Rivera y Pamela
Morán Nogueira.

1
Primera edición: mayo de 2021
Editado en México
ISBN: 978-607-8730-31-5

Editor:
Universidad Pedagógica de Durango

Cada uno de los trabajos fue evaluado y revisado favorablemente para su


publicación a través de un comité científico formado ex profeso (p. 227)

Corrección de estilo
Gonzalo Arreola Medina

Este libro no puede imprimirse ni reproducirse total o parcialmente por ningún


otro medio sin la autorización por escrito de los editores.

2
CONTENIDO

INTRODUCCIÓN 3

EL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO EN LOS ALUMNOS IDENTIFICADOS CON 7


DISCAPACIDAD: USOS, ABUSOS Y CUESTIONAMIENTOS.
Liliana García Gómez y Gabriela Aldana González

AFRONTAMIENTO AL ESTRÉS DE PANDEMIA Y SU RELACIÓN CON EL 40


BIENESTAR MENTAL EN UNA MUESTRA ESTUDIANTIL
Arturo Barraza Macías, Manuel Ortega Muñoz, Rebeca Del Pino Peña y
Alejandra Méndez Zúñiga

CONSUMO DE ALCOHOL EN JÓVENES ESTUDIANTES Y SU RELACIÓN CON 61


UN PROGRAMA PARA EVITAR LA CONDUCCIÓN PUNIBLE
Jesús Tánori Quintana, José Ángel vera Noriega y Francisco Fernando Durazo
Salas

LA ANSIEDAD Y SU RELACIÓN CON LA ADQUISICIÓN DE APRENDIZAJES EN 86


EDUCACIÓN SUPERIOR
José Edgar Correa Terán

ESTRÉS ACADÉMICO EN LA VIDA COTIDIANA DE LA PRÁCTICA CLÍNICA 115


ODONTOLÓGICA.
Carlos Alberto De la llata Villaseñor y Elí Orlando Lozano González

DIAGNÓSTICO DE ANSIEDAD ESCOLAR EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS Y 148


EL IMPACTO EN SU DESEMPEÑO ACADÉMICO
Oscar Siqueiros Frayre, Ma. Antonia Miramontes Arteaga y Karla Yudit Castillo
Villapudua

SÍNTOMAS DE INFOXICACIÓN (INTOXICACIÓN POR EXCESO DE 180


INFORMACIÓN) EN ALUMNOS UNIVERSITARIOS. UN ESTUDIO
EXPLORATORIO
Anahí Citlalli Barraza Cárdenas y Gonzalo Arreola Medina

DISFORIA PSICOSOCIAL Y SUICIDA: ESTUDIO PILOTO DE LA ESCALA DE 202


MALESTAR PSICOLÓGICO
Oliverio Leonel Linares Olivas, Cosme Francisco Maldonado Rivera y Pamela
Morán Nogueira
COMITÉ CIENTÍFICO

3
DISFORIA PSICOSOCIAL Y SUICIDA: ESTUDIO PILOTO DE LA ESCALA DE MALESTAR

PSICOLÓGICO

Oliverio Leonel Linares Olivas

Universidad Juárez del Estado de Durango

Centro de Estudios Cognos S.C.

[Link]

Cosme Francisco Maldonado Rivera

Universidad Juárez del Estado de Durango

[Link]

Pamela Morán Nogueira

Centro de Estudios Cognos S.C.

Albert Ellis Institute

[Link]

Resumen

El objetivo de esta investigación es presentar los hallazgos preliminares de un estudio piloto

sobre los constructos de disforia en dos modalidades: aquellos sentimientos de malestar

psicológico relacionados a la interacción con los otros; y por otro lado aquellos sentimientos de

malestar psicológico relacionados a ideación suicida. Tomando como eje central el manejo de

las emociones y directamente la tolerancia a la frustración, se discuten las teorías de la

regulación emocional, la desesperanza y la impulsividad. Se pone énfasis particular en el

fenómeno del auto lesionismo como la variable previa al intento suicida. Adicionalmente al

objetivo principal, se analizó la influencia de la disforia en el auto lesionismo y el nivel de

203
letalidad suicida y se presentan los resultados preliminares de la escala de disforia. La validez

divergente se realizó con la escala de satisfacción vital ESV y la validez convergente con

algunos reactivos de la escala de autolesionismo para adolescentes. Los niveles de

confiabilidad fueron adecuados por lo que la escala tiene consistencia interna fiable. Mediante

modelos predictivos de corto alcance se encontró que la disforia social y el pensamiento

constante (rumiación) de autolesionarse fueron predictores importantes para la disforia suicida.

Palabras clave: conductas autolíticas, impulsividad, disregulación emocional, suicidio.

Aproximaciones al Estudio del Suicidio

Edwin Shneidman

A Shneidman se le considera el padre de la suicidología moderna ya que es el pionero

de diversos estudios, la clasificación y taxonomía del fenómeno del suicidio. Uno de los

objetivos principales que tuvo al abordar este fenómeno fue el estudio de las notas suicidas,

pues consideraba que el análisis de tales textos llevarían a un trabajo interpretativo que podría

terminar con el logro de la exploración de todas aquellas motivaciones que llevarían a una

persona a quitarse la vida. Gracias al análisis de las notas suicidas y del trabajo con las familias

de supervivientes pudo dar origen a dos disciplinas relacionadas con el suicidio: por un lado, la

psicología forense del suicidio y por el otro lado el estudio de los supervivientes.

Para este autor el suicidio es básicamente una forma de resolución del problema ante un

dolor psicológico o emocional que es determinantemente insoportable (Giner, Guija, Root y

Baca, 2016). Gracias a esta definición se pudo reorientar el análisis de este fenómeno hacia

una mirada más psicológica y menos biológica. Antes de que tuviéramos esta visión, las

explicaciones en torno al suicidio giraban en torno a factores biológicos o genéticos o bien, se

atribuía a cambios en las estructuras sociales. Sin embargo, estas dos explicaciones aunque

tienen su parte de verdad, quedarían incompletas sin una visión psicológica, sin el análisis y la

profundización de los aspectos volitivos, de los afectos, los pensamientos y en sentido general,

204
en el análisis del estilo de vida del suicida. En palabras de Shneidman: “Actualmente para el

mundo occidental, el suicidio es un acto consciente de aniquilación autoinducida, mejor

entendida como un malestar multidimensional en un individuo necesitado, quien define un

problema para el cual el suicidio se percibe como la mejor solución” (2004, p. 31).

La aproximación que hace este autor al fenómeno del suicidio y categorizarlo o

visualizarlo desde una mirada de enfoque de los problemas desde una persona que sufre, es el

principal aporte al fenómeno que nos ocupa. Pues Shneiman hace un giro en torno a la visión

del suicidio como un mero acto derivado de la psicopatología, del desorden mental o bien de un

fenómeno institucional en términos de Durkheim. Al ofrecer una visión central del problema,

tanto la conceptualización como la prevención y la intervención tomaron un rumbo distinto, pues

ya no sólo se trata de una visión clínica sino, que se toman en consideración el contexto bajo el

cual, de manera multidimensional se puede explicar el fenómeno del suicidio. Es de esta forma

que el concepto de malestar o disforia como lo describiremos más adelante se centra en el

núcleo del cual emanan el sufrimiento, la angustia, la desesperación y en última instancia la

ideación suicida (Courtet, 2016; Santamarina et al., 2004). Dicha desesperación psicológica o

dolor psicológico visto bajo el contexto de diversos ámbitos de la vida nos ofrece una mejor

panorámica de aquellos elementos qué pueden ser considerados tanto para la explicación

como para la intervención.

Sabemos que muchos fenómenos de sufrimiento psicológico están relacionados con

altas situaciones de problemas familiares, situaciones económicas complicadas que se

configuran bajo sentimientos de enojo, gran frustración, tristeza y estrés postraumático (Fox,

Dalman, Dal, Hollander, Kirkbride y Pitman, 2020). Toda esta gama y combinación de

situaciones y sentimientos que se perciben como grandes problemas, pueden favorecer la

constricción cognitiva y que es la responsable de que la persona que se encuentra en esta

situación exprese grandes dificultades al momento de buscar nuevas, variadas y mejores

soluciones ante aquello que le aqueja.

205
En este primer momento la explicación del suicidio estaría asociada al gran dolor

psicológico junto con las pobres estrategias de resolución de problemas en situaciones

altamente problemáticas o que son así percibidas por alguna persona.

Siguiendo con este autor, se listan algunas de las características más comunes

relacionadas con el suicidio. La primera de ellas es que como hemos dicho arriba el suicidio

busca ser una solución ante un problema que se percibe como sumamente doloroso y ante el

cual la única respuesta posible es la auto aniquilación. Por lo tanto, como resultado de la auto

aniquilación se obtiene el cese de la conciencia y por lo tanto la disminución o más bien dicho

anulación del sufrimiento psicológico. Es por esta anulación del sufrimiento psicológico que se

pueden catalogar como conductas parasuicidas aquellas como el abuso de sustancias, las

relaciones sexuales sin protección y las autolesiones (García et al, 2015; Ramírez y Naranjo,

2014). Además de todas aquellas actividades que representen un riesgo evidente ante la vida,

pues todas ellas buscan cómo de alguna manera disminuir esa conciencia que trae al momento

actual el sufrimiento que se torna insoportable y del cual se busca un escape.

Debido a que el dolor psicológico insoportable es el estímulo común en el suicidio, el

autor nos indica que debajo de esta sensación de amargura hay un elemento de alto estrés que

se refiere a las necesidades psicológicas frustradas. Las grandes expectativas que se

manifiestan como necesidades no resueltas son, a nuestro punto de vista, el ojo del huracán

que pone en marcha todas aquellas estrategias y habilidades de afrontamiento para evitar la

frustración.

Cuando tales necesidades no son satisfechas, ya sea porque son irreales o simplemente

porque en ese momento no pueden estar disponibles, la persona tiene que asumir el

compromiso volitivo y afectivo de la frustración que ello implica y en la medida en que lo desea.

Es decir, entre más alta es la expectativa y mayor el deseo, se van a requerir de más y mejores

estrategias para afrontar todos aquellos sentimientos dolorosos asociados a la frustración,

principalmente el enojo la rabia, la desesperanza y la impotencia (Rihmer y Gonda, 2016).

206
Es por ello que uno de los indicadores preferentes de la salud mental es la tolerancia a

la frustración (Shneidman, 2004). La forma en que una persona aborda y resuelve el manejo de

tales sentimientos al mismo tiempo que puede dilatar la necesidad, la expectativa y el deseo

van a ser determinantes en su estado general de bienestar, y en última instancia podríamos

decir que en la felicidad general con la cual abordar los diferentes retos, frustraciones y

sinsabores de la vida.

Es en los momentos de gran frustración en qué una persona se ve obligada a utilizar

todas sus inteligencias disponibles para adaptarse a la condición a la que se enfrenta. Pues no

solo se requiere del control emocional, sino también de una clara lucidez mental para observar

otros panoramas diferentes, otras alternativas nuevas, y enfrentar de manera creativa la

situación que genera frustración. Ello no quiere decir, que la creatividad y la inteligencia

cognitiva van a eliminar el dolor, pero sí van a facilitar la perspectiva de diferentes escenarios,

nuevos horizontes y varias alternativas, incluso mejores que el deseo original.

Es por ello que otra de las características del suicidio es la ambivalencia. Es decir, dos

sentimientos opuestos que se presentan al mismo tiempo. Sabemos que la persona con

ideación suicida no desea morir, pero si desea eliminar el sufrimiento la frustración y la

conciencia, y esto representa una lucha ante el instinto de supervivencia como indica Joiner

(2011). Tal sentimiento de ambivalencia representa el punto de anclaje bajo el cual puede ser

exitosa una intervención durante un suicidio o más bien dicho, un intento de suicidio en curso.

Pues el profesional deberá ubicar aquellos aspectos, como ideas, temores, y otras personas

significativas ante las cuales se aferra a la vida. Al traer a la conciencia y verbalizar todas

aquellas metas sociales por las cuales vale la pena vivir, aumenta la ambivalencia y puede

existir la oportunidad de que disminuya la ideación suicida (Christiansen, 2005, p. 99).

La consistencia común en el suicidio son aquellos patrones de afrontamiento ante la vida

que resultan ser disfuncionales. Tales patrones se encuentran anclados en procesos de

aprendizaje, modelos de vida y modelos simbólicos, principalmente provenientes de la familia.

207
Por fortuna, es posible, bajo encuadre terapéutico adecuado y con gran participación de la

persona, modificar tales patrones de afrontamiento y sustituirlos por unos más funcionales.

Tomando en consideración que estamos hablando de emociones básicas no es de

extrañarse que el suicidio se manifieste como un fenómeno innegable profundamente

significativo en muchas sociedades a lo largo de la historia de la humanidad. En dónde tienen

que ver tanto las fuerzas culturales del entorno, las condiciones económicas e incluso el valor

que se le otorga al suicidio en un momento dado. Por ejemplo, cuando Sócrates toma la cicuta

y lo hace por una decisión de una orden de la justicia, o bien como se consideraba en la antigua

Grecia se podía justificar el suicidio cuando hay un dolor excesivo y sin salida o incluso por

vergüenza e ignominia (Salman, 2011). Aunque básicamente la descripción del alivio que da el

suicidio ante un momento de desesperación de esperanza y soledad, ya se encuentra en

contextos muy antiguos de Egipto, de alrededor de 2000 años antes de Cristo (Salman, 2011).

Cómo podemos observar, aunque el suicidio es un fenómeno igual en todos los casos (es decir

una persona se quita la vida de manera voluntaria por diversos medios), cada sociedad ha

mantenido estas críticas y acercamientos tan variables como sus peculiares principios culturales

religiosos morales e ideológicos.

Shneidman ha conceptualizado al suicidio como una crisis psicológica y tal como lo haría

Albert Camus lo defendió como un verdadero problema filosófico pues al final de cuentas es el

hombre enfrentado hacia el absurdo y el sentido de la vida. Y tal como lo reflexiona Camus,

enfrentarse al mundo sin sentido obliga a plantear la única pregunta que para él tiene sentido

en la filosofía: ¿vale la pena vivir la vida? Para el autor que nos ocupa, la respuesta sería

negativa en momentos graves de crisis psicológicas sobre todo asociadas con alto dolor y

desesperación. Entonces el suicidio es el acto inconsciente de auto aniquilación, que se

entiende como un hecho pluridimensional en un individuo que percibe ese acto como la mejor

solución. Los sociólogos han detectado las tasas de suicidio controladas de acuerdo con

factores como la guerra y el desempleo, los psicoanalistas sostienen que es la ira hacia un ser

208
querido que se dirige hacia adentro, los psiquiatras lo ven como un desequilibrio bioquímico.

Ningún método tiene la respuesta: es todo eso y más (Shneidman, 2004).

Gracias a los estudios seminales de este autor en torno al análisis de las notas suicidas

tenemos información que nos ayuda a dirigir nuestra atención sobre algunas motivaciones

principales. Niveau et al (2020) y su equipo de colaboradores, recientemente han analizado 78

notas suicidas y encontrado que los conceptos o constructos personales que aparecían con

mayor frecuencia en las notas fueron: incapacidad para adaptarse, rechazo – agresión, dolor

insoportable y ego. De tales resultados se puede deducir que la incapacidad de adaptación está

asociada a la dificultad cognitiva que presenta el suicida al momento de lidiar con la frustración

en un contexto de pobres habilidades en la solución de problemas. Además, los sentimientos de

rechazo y agresión son característicos de no haber tenido éxito en la consecución de las metas

sociales que no permiten la integración de la persona en el grupo de referencia, sobre todo a

aquel grupo al que anhela pertenecer.

Es de gran relevancia notar que dentro de los hallazgos de este grupo de investigadores

se encuentra el ego, ya descrito en otras investigaciones (Balhara y Verma, 2012).

Técnicamente asociado a rasgos el trastorno narcisista de la personalidad. Básicamente, un

trastorno de la personalidad se caracteriza por un patrón consistente tanto en la experiencia

interna como en comportamientos que se escapan a las normas, valores y sobre todo las

expectativas de la cultura de la persona que lo padece. Se compone de pautas de

comportamiento poco flexibles que dificultan la adaptación y la consecución de las metas

sociales dando lugar a un malestar y deterioro qué pueden llegar a ser muy significativos (DSM

– 5, 2014).

La característica esencial de los rasgos el trastorno de personalidad narcisista consisten

en una gran necesidad de reconocimiento y de recibir afecto de los demás, pero también con

falta de empatía y preocupación por los otros. Winnicot, llamó depresión por herida narcisista, a

aquellos sentimientos derivados de la frustración crónica y enojo por falta de reconocimiento de

209
parte de los demás. A diferencia de la tristeza generada por la pérdida de un objeto, en la

herida narcisista la persona se siente ofendida porque otros no lo valoran o bien, no le

prefieren. Dando como resultado enojo y depresión. El suicidio anómico caracterizado por

Durkheim, entraría en esta categoría donde hay una alta preocupación por el yo y un bajo

apego hacia las instituciones, sobre todo la familia y a las relaciones que están determinadas

por la interacción afectiva.

Los sentimientos de grandeza y prepotencia, así como las fantasías de éxito, belleza

gran inteligencia, y otros grandes atributos bajo los cuales idealiza el narcisista le hacen ver

como una persona especial ante los demás. Es por ello que tiene una necesidad muy alta de

atención y de admiración. Se siente altamente privilegiado y con ello explota las relaciones

interpersonales, se aprovecha de los demás (DSM – 5, 2014). La ideación suicida aparece

cuándo tales expectativas no son satisfechas y puede aparecer la fantasía de que al suicidarse

deja los demás sin un bien.

El Modelo de Desesperanza

Para A. Beck, las distorsiones cognitivas que llevan hacia sentimientos de depresión

Ideación suicida se centran en 3 aspectos fundamentales.

1. Percepciones y creencias negativas acerca de sí mismo.

2. Percepciones y creencias negativas hacia el entorno.

3. Percepciones y creencias negativas hacia el futuro (desesperanza).

Este modelo ha sido muy útil en la evaluación qué tiene una persona acerca del pronóstico de

su propia situación. Lo cual cobra una relevancia fundamental tanto en el fenómeno del suicidio,

como en todos los tratamientos psicológicos, pues de ello depende el éxito (Gysin et al, 2016).

Particularmente el tema de las esperanza nos ocupa un espacio fundamental en este estudio

debido a que en la ideación suicida ya no se percibe un futuro posible o bien, éste es

devastador o funesto.

210
Básicamente las expectativas que se tienen acerca de la vida son negativas o muy dolorosas.

Como resultado la persona busca huir de ello a través del suicidio, la idea de no sufrir más y no

someterse a ese dolor. Es muy interesante distinguir que la desesperanza es un concepto que

está asociado tanto la depresión pero también a la desesperación maníaca (Beltrán, Freyre y

Hernández, 2012). Por eso en la evaluación clínica, el profesional debe atender claramente a la

distinción de estos dos estados. Adicionalmente podemos agregar el nivel de letalidad se puede

inferir combinando el grado de desesperanza que manifiesta una persona en este momento en

combinación con el grado de dolor psicológico asociado a ella. Tal incorporación del concepto

de dolor psicológico retomado de Sneidman, resulta necesario al momento de la valoración,

pues en diversas investigaciones se ha demostrado que la desesperanza por sí sola tiene un

valor predictivo bajo (Courtet, 2016). Es decir, que muchas personas pueden pasar por

momentos de desesperanza, e incluso de ideación suicida, pero que el nivel de letalidad, o de

intento para decirlo mejor, es bajo.

Modelo de Regulación Emocional

Los últimos años el modelo de regulación emocional ha cobrado gran relevancia en los

estudios del trastorno de personalidad tipo límite, el cual junto con el trastorno bipolar, son los

que más incidencia y riesgo de suicidio presentan (Castro, 2014; Soloff, Fabio, Kelly, Malone, y

Mann, 2005). Las emociones básicas han sido diseñadas, gracias a la evolución, para asegurar

la supervivencia de las especies en diversos contextos. El concepto de valoración cognitiva

recobra una gran relevancia en cuanto al manejo de las emociones se refiere. Pues gracias a la

valoración que hacemos en un momento dado sobre un estímulo disparador, será la reacción

completa. Las diferencias en la valoración cognitiva, tal y como se ha expresado en los

capítulos anteriores, depende tanto del temperamento (genéticamente heredado), cómo de las

condiciones de aprendizaje a las cual es una persona ha sido sometida, es decir el proceso de

socialización. Es de esta forma que la combinación entre nuestro temperamento y la forma en la

211
que hemos aprendido a lidiar con las situaciones y las emociones nos va a delinear la forma en

que cada uno de nosotros va controlar sus afectos.

Linehan y Heard (2007), definen la mala regulación emocional como un déficit en la

capacidad de modular los sentimientos de tal forma que las emociones están fuera de control,

cambian rápidamente y se expresan de forma extremadamente intensa. Esto es particularmente

grave en las emociones negativas, aunque debemos recordar que los episodios de manía

existen graves regulaciones de las emociones positivas que llevan a las personas, bajo esta

circunstancia, a la toma de decisiones erróneas. Es decir, que la persona con un déficit en la

regulación emocional carece de un control tanto en la expresión así como en la experiencia de

las emociones. Linehan (2007) indica que existe una tendencia a responder con una elevada

sensibilidad, una alta reactividad (emociones que se experimentan como muy intensas), y una

gran dificultad para recuperarse (la persona tarda mucho tiempo en volver a su estado normal).

La relación principal entre la disregulación emocional y el suicidio se ha observado más

claramente en pacientes con trastorno límite de personalidad (LeGris y van Reekum, 2006;

Yoshida et al., 2006). Este es un trastorno que se caracteriza por una gran inestabilidad de las

relaciones interpersonales, con graves conflictos en la percepción de la autoimagen, así como

una alta reactividad ante los afectos junto con Impulsividad intensa (DSM – 5, 2014, p.663). Las

personas que sufren de este trastorno realizan esfuerzos muy grandes para evitar el abandono

de otras personas, son altamente dependientes y cuando se ven amenazadas aparecen ideas o

intentos suicidas (Echávarri, Morales, Bedregal, Maino y Fishman, 2015). Ello ante la creencia

de su propia imposibilidad para ser independientes. A consecuencia de esto, se puede apreciar

un notable patrón relaciones interpersonales que son muy inestables pero muy intensas

(Chesney, Goodwin, y Fazel, 2014). Es frecuente que estas personas pasan de un estado de

idealización, ya sea de una pareja o de una amistad, a un estado de odio hacia la misma

persona en un breve periodo de tiempo y bajo argumentos inocuos. Tal combinación de

idealización y odio están enmarcados con alta impulsividad y cambios constantes del estado de

212
ánimo. Ello les vuelve impredecibles a la vez que muy difíciles de tratar. Esta combinación de

gran impulsividad y reactividad se cristalizan en conductas auto lesivas, francamente

parasuicidas (García et al, 2015).

Las conductas de autolesión como por ejemplo cortarse las muñecas los brazos o las

piernas, alivian el dolor psicológico sirven como catalizadores de la angustia y la ansiedad que

en un momento dado se vuelven insoportables. Se pueden explicar las conductas autolesivas y

los intentos de suicidio, como una forma de escapar y evitar aquellos estados emocionales muy

intensos y negativos que se denominan como disforia (Gallegos et al.2018). Esas conductas

reducen las emociones negativas y se acaban convirtiendo en un peligroso refuerzo negativo

(Hawton, Saunders, O’Connor, 2012), además, la práctica de las conductas auto lesivas, son

uno de los elementos determinantes en la habituación al dolor y en la pérdida al miedo de la

muerte. Para Joiner (2011), este es el factor de letalidad más alta en la ideación suicida.

Algunas otras características que enmarcan este trastorno, son las amenazas constantes de

suicidio o conductas auto lesivas (García et al, 2015). También una sensación crónica de vacío

acompañado de ideas paranoides qué tienen como contenido creo que otros les van a

abandonar o les van a hacer daño.

La regulación emocional es determinante en todas las personas porque gracias a ella

podemos alcanzar nuestras metas. No necesariamente está orientada hacia la eliminación del

dolor o emociones negativas. Para las personas es importante regular sus emociones ya que

este es un medio para optimizar su propia adaptación personal y social (Linehan, 2007). Como

ocurre ocasionalmente, definir lo que es apto en un momento dado es complicado pues

depende de la situación total y de la valoración de un evento en un contexto particular (Maris,

2002; Matschnig, Fruhwald, y Frottier, 2006). Es por ello que es un mito llegar a suponer que

todo el proceso de regulación emocional tiende a buscar un estado agradable. Por ello es

complicado averiguar cuál es el tono afectivo de una persona en un momento particular, pues

esas emociones generalmente se transforman en pensamientos automáticos (racionales o

213
irracionales) que están fuera de la conciencia. Las expectativas sociales se van a volver el

estándar o el criterio de referencia bajo el cual se va a comprar o a evaluar la reacción efectiva.

Es decir, siempre hay una expectativa o una norma o una regla acerca de cómo nos debemos

comportar, en el sentido más amplio de la palabra. Adicionalmente, existe una constante

monitorización del proceso de (auto) regulación. Esta propia evaluación permite el aprendizaje

de nuevas estrategias y el afianzamiento de las anteriores. Junto con las expectativas y la

monitorización, la autodeterminación se refiere a la fortaleza con la que una persona busca

mantenerse en un estado ecuánime. Estos tres elementos componen los principios generales

de la regulación emocional, la falla en alguno de ellos estará asociado con el respectivo déficit.

Tanto el dolor psicológico descrito por Shneidman, como la desesperanza y los déficits

en la desregulación emocional son ejes rectores y a la vez los constructos que delinean un

modelo de disforia. Tomando en consideración lo anteriormente escrito, el desarrollo de una

escala de disforia y el autolesionismo como predictor de la ideación suicida son el objetivo de

este estudio.

Método

Objetivo

Identificar la relación entre la disforia (malestar, dolor psicológico) y la ideación suicida

en un grupo de jóvenes.

Participantes

Debido a que las tasas de suicidio juvenil son una prioridad en el Estado de Durango, se

eligió a 327 estudiantes de una secundaria pública ubicada en el norte de la ciudad. La mayoría

eran mujeres 50% y las edades oscilaron entre los 12 y 16 años. El muestreo fue por

conveniencia.

Diseño

Se trató de un estudio exploratorio, psicométrico correlacional y explicativo.

214
Instrumentos

Tomando en consideración las aportaciones de Shneider y Linehan en referencia a que

el dolor psicológico y el malestar o disforia son los elemento fundamentales en la elección

suicida, se diseñó la escala de malestar psicológico o disforia, la cual consiste en tres aspectos

principales (DSM – 5, 2014). El primero de ellos hace referencia a una insatisfacción general

con la vida misma. El segundo se refiere al aspecto afectivo en el cual se expresan, de manera

constante y crónica, sentimientos de irritabilidad y enojo que no se justifican. Un tercer elemento

se refiere a la distimia, la cual se define como un estado depresivo o melancólico crónico que

puede aparecer después de un evento traumático, de un estado depresivo mayor, de un duelo

mal elaborado o bien, de situaciones de violencia crónica, sobre todo en los inicios de la vida.

Para el diseño de la escala se tomaron en cuenta las características antes descritas y que

subyacen en tratados y manuales de psiquiatría.

Los reactivos analizados fueron los siguientes:

Tabla 1

Reactivos analizados

1. En mi familia hay peleas.


2. Me vienen pensamientos de no querer vivir.
3. Pienso que nada va bien en mi vida.
4. Siento mucho estrés.
5. Creo que la gente me rechaza.
6. Tengo periodos prolongados de tristeza.
7. Me siento solo (a).
8. He deseado morir.
9. Tengo deseos de suicidarme.
10. Pienso que la gente que me rodea es más feliz que yo.
11. Me vienen ideas de que sería mejor morir.
12. Pienso que tengo muchos problemas.
13. Pienso que tendré un buen futuro. *

215
El reactivo número 13 se incorporó como una pregunta de control.

Procedimiento

Una vez que se redactaron los reactivos, y se analizaron por jueces expertos en

psicología clínica y psicopatología, se procedió a la aplicación y tratamiento estadístico. Para

realizar los análisis de validez divergente, se utilizó la escala ESV de satisfacción con la vida de

Diener, Emmons, Larsen y Griffin (1985). También se realizaron análisis factoriales

exploratorios para ubicar el porcentaje de varianza explicada. Los análisis de fiabilidad se

realizaron a través del método de consistencia interna.

Resultados

En un primer momento se hizo el análisis de confiabilidad mediante el método de

consistencia interna de Cronbach. Los resultados se muestran en la tabla 1.

Tabla 2

Análisis de confiabilidad

Alfa de Cronbach Alfa de Cronbach basada en los N de elementos

elementos tipificados

.854 .860 12

En un segundo momento se realizó un análisis factorial exploratorio para descubrir si la

escala contenía una o más dimensiones. Se realizó a través del método de componentes

principales y la rotación fue de tipo varimax para forzar la varianza de todos los reactivos. En la

tabla dos se describen los componentes de esfericidad.

216
Tabla 3

Resultados de los análisis previos de Esfericidad. KMO y prueba de Bartlett

Medida de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin. .903

Prueba de esfericidad de Bartlett Chi-cuadrado aproximado 1271.728

gl 66

Sig. .000

Enseguida se indica el porcentaje de varianza explicada y el número de factores

encontrados.

Tabla 4

Porcentaje de varianza explicada y factores. Varianza total explicada

Autovalores iniciales Sumas de las Suma de las


Componente

saturaciones al saturaciones al cuadrado


cuadrado de la de la rotación
extracción
Total % de % Total % de % Total % de %
la acumul la acum la acumula
varian ado varian ulado varian do
za za za
1 4.875 40.623 40.623 4.875 40.623 40.623 3.111 25.927 25.927
2 1.265 10.543 51.166 1.265 10.543 51.166 3.029 25.239 51.166
3 .954 7.950 59.116
4 .812 6.767 65.884
5 .698 5.816 71.700
6 .655 5.461 77.160
7 .631 5.258 82.418
8 .558 4.653 87.071
9 .487 4.060 91.131
10 .455 3.789 94.920
11 .333 2.775 97.695
12 .277 2.305 100.000

Nota. Método de extracción: Análisis de Componentes principales.

Con referencia a la validez de constructo, en la tabla tres se aprecia qué número de

factores encontrados es de doce y que explican el 51% de la varianza total. Debido a que la

escala de disforia incorpora reactivos que miden ideación suicida, se optó por separar las dos

sub escalas en dos factores (tabla 4).

217
Tabla 5

Factores de la escala de disforia. Matriz de componentes rotadosa

Componente

Factores 1 2

12. Pienso que tengo muchos problemas. .693

4. Siento mucho estrés. .683

7. Me siento solo (a). .662

3. Pienso que nada va bien en mi vida. .657

5. Creo que la gente me rechaza. .655

6. Tengo periodos prolongados de tristeza. .541

10. Pienso que la gente que me rodea es más .517

feliz que yo.

1. En mi familia hay peleas. .204

2. Me vienen pensamientos de no querer vivir. .832

11. Me vienen ideas de que sería mejor morir. .804

9. Tengo deseos de suicidarme. .793

8. He deseado morir. .705

Nota. Método de extracción: Análisis de componentes principales. Método de rotación:

Normalización Varimax con Kaiser. a. La rotación ha convergido en 3 iteraciones.

Claramente se aprecia que los reactivos de suicidio son agrupados en el segundo factor

que llamamos Disforia Suicida. El primer factor fue llamado Disforia Psicosocial

218
Tabla 6

Confiabilidad de las sub escala Disforia Psicosocial

Alfa de Cronbach N de elementos

.788 7

Tabla 7

Confiabilidad de las sub escala Disforia Suicida

Alfa de Cronbach N de elementos

.810 4

Tal y como se mencionó en la sección de procedimiento, la validez divergente se obtuvo

a través de la correlación de la escala de disforia y con la escala de satisfacción vital de Diener

ESV. Los resultados fueron adecuados y se describen en la tabla siete.

Tabla 8

Validez divergente de la escala de Disforia total y escala de satisfacción vital ESV.

Correlaciones

DISFORIA ESV

DISFORIA Correlación de Pearson 1 -.568**

Sig. (bilateral) .000

N 312 301

ESV Correlación de Pearson -.568** 1

Sig. (bilateral) .000

N 301 312

Nota. **La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).

219
Con la validez de constructo y la validez divergente consideramos que la escala de

disforia contiene los elementos indispensables para evaluar este constructo.

Después se realizaron análisis de correlación bivariada para determinar la dirección y

empuje de las variables entre sí. Se incluyen preguntas de la escala de autolesionismo de la

escala de García et al (2015). Los resultados se muestran en la tabla 8.

Tabla 9

Correlaciones entre las preguntas de autolesionismo, ESV y disforia

Pregunta 1. ¿Alguna Pregunta 2.


vez has pensado en ¿Alguna vez has
lastimarte a pensado en
propósito? suicidarte?
**
ESV Correlación de -.410 -.514**
Pearson
Sig. (bilateral) .000 .000
N 305 306
**
DIS_psicosocial Correlación de .582 .555**
Pearson
Sig. (bilateral) .000 .000
N 311 312
**
DISF_SUICIDIO Correlación de .644 .746**
Pearson
Sig. (bilateral) .000 .000
N 312 313
Pregunta 1. Correlación de .644**
¿Alguna vez has Pearson
pensado en Sig. (bilateral) .000
lastimarte a N 318
propósito?

Como puede observarse la tabla 9, todas las correlaciones son estadísticamente

significativas. Tanto para la ideación suicida como para del autolesionismo. Para analizar la

220
influencia de la disforia sobre el autolesionismo se realizaron análisis de regresión múltiple

mediante el método estándar. El resumen del modelo se aprecia en la tabla 9.

Tabla 10

Resumen del modelo VD autolesionismo.

Modelo R R R Error típ. Estadísticos de cambio

cuadrado cuadrado de la Cambio Cambio gl1 gl2 Sig.

corregida estimación en R en F Cambio

cuadrado en F

1 .691a .478 .475 1.43760 .478 138.791 2 303 .000

Nota. a. Variables predictoras: (Constante), Pregunta 1. ¿Alguna vez has pensado en

lastimarte a propósito?, DIS_malestar

Tabla 11

Coeficientes

Modelo Coeficientes no Coeficientes t Sig.

estandarizados tipificados

B Error típ. Beta

(Constante) 1.077 .362 2.973 .003

DIS_psicosocial .185 .030 .312 6.102 .000

1 Pregunta 1. ¿Alguna 1.119 .124 .462 9.046 .000

vez has pensado en

lastimarte a propósito?

Nota. a. Variable dependiente: DISF_SUICIDIO

221
De manera similar que con la variable de Disforia suicida se obtuvo un alto porcentaje de

varianza explicada, el 47%. Tanto la disforia psicosocial así como el autolesionismo son

predictores válidos de suicidio.

Discusión y Conclusiones

La necesidad de establecer las relaciones entre la disforia o el malestar psicológico con

la ideación suicida fue uno de los ejes principales de todo este trabajo. Siguiendo las

aportaciones de Schneider y considerando que la variable principal en la ideación e intento

suicida es el dolor psicológico insoportable, se desarrolló la escala de disforia con valores de

confiabilidad aceptables para ser ocupada como una escala muy breve de malestar inmediato.

Este instrumento nos permite obtener un panorama general acerca de la situación psicológica,

en términos de sufrimiento, que un joven padece en el momento actual. Además, el análisis de

los reactivos de forma individual nos permite ubicar las fuentes de tal sufrimiento. Al incorporar

una pregunta sobre ideación suicida y autolesionismo aumenta el valor clínico del instrumento,

pues permite dar a conocer al especialista o incluso aplicada en forma grupal en el sector

escolar, el probable nivel de riesgo y letalidad de la edición suicida en el momento.

Los análisis de validez de constructo de la escala de disforia fueron adecuados y nos

permiten llegar a conclusiones válidas y confiables para determinar el nivel de letalidad que un

joven presenta acerca del suicidio. Además, los análisis de validez divergente permiten ubicar a

la escala de disforia en un constructo opuesto al de la satisfacción vital general. Lo anterior

resulta determinante al momento de evaluar las limitaciones cognitivas que afectan la

valoración, es decir la percepción de cómo se está viviendo el mundo en este momento.

Recordemos que tal distorsión cognitiva, en momentos de gran dolor, orilla a una persona a

enfocarse solamente en los aspectos negativos de tal situación y dejar de lado los aspectos

positivos, recursos, oportunidades y todo aquello positivo que aún conserva en su vida.

Hay diversas limitaciones en este estudio. Por ejemplo, la cronicidad en altos puntajes

de la escala de disforia, puede representar algún indicio de un trastorno mental qué tendrá que

222
ser evaluado con mediciones más específicas y sobre todo, con un examen mental general.

También puede estar asociada a rasgos de personalidad que se asemejan con signos y

síntomas de personalidades tipo límite y de alteraciones del estado de ánimo como el trastorno

bipolar. En ese sentido se sugiere cautela con el instrumento y además recordar que la validez

externa está comprometida.

Aunque la escala de disforia no ha sido probada mediante estrategias de validez

convergente con algunos trastornos de personalidad y del estado de ánimo, puede ser un

indicador inicial de la aparición o transcurso de tales manifestaciones psicopatológicas. Aun así,

la pretensión de todo este estudio no se ubica dentro de la descripción, Identificación y

explicación de las variables psicopatológicas que están relacionadas con el suicidio, sino más

bien de las situaciones vitales cotidianas que llevan a una persona a tener este tipo de

pensamientos auto destructivos. Mucho es lo que se ha escrito acerca de los correlatos entre

los diversos trastornos psicopatológicos y el suicidio.

El aporte principal de esta escala disforia, radica en la identificación de las situaciones

cotidianas que en un momento dado se tornan problemáticas y altamente conflictivas junto con

una dosis de alto dolor psicológico y baja regulación emocional.

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