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Florecere Como La Palmera

El documento ilustra la prosperidad y bendiciones de los justos a través de los símiles de la palmera y el cedro. Explica que el crecimiento del justo, como la palmera y el cedro, es un proceso que toma tiempo y conduce a la madurez y fortaleza, mientras que el florecimiento del impío es pasajero como la hierba. El justo crece bajo presión, florece tarde en la vida y da fruto incluso en la vejez, plantado y nutrido por Dios.
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Florecere Como La Palmera

El documento ilustra la prosperidad y bendiciones de los justos a través de los símiles de la palmera y el cedro. Explica que el crecimiento del justo, como la palmera y el cedro, es un proceso que toma tiempo y conduce a la madurez y fortaleza, mientras que el florecimiento del impío es pasajero como la hierba. El justo crece bajo presión, florece tarde en la vida y da fruto incluso en la vejez, plantado y nutrido por Dios.
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Tema: Floreceré como la palmera

Texto: salmo 92:12-15


Objetivo: ilustrar a través de estos símiles l prosperidad y las bendiciones de los justos.

Introducción

Este salmo nos habla de dos conductas, la conducta del impío y la del justo y el fin de cada uno de ellos pero
solo me referiré a la conducta del justo y su alcance. Y para esto tomare los símiles que menciona el
salmista.

Desarrollo

I. JUSTO. Que da a cada quien lo que corresponde, pero desde el punto de vista bíblico el justo es
quien se amolda a la perfecta voluntad de Dios y vive de acuerdo a sus preceptos.

El justo camina con Dios, oye a Dios, acata su Palabra, obedece sus preceptos, le honra con la
conducta diaria de vida.

 EL CRECIMIENTO del justo no es de la noche a la mañana. Es todo un proceso que se lleva


su tiempo y se compara con la PALMERA Y EL CEDRO. El crecimiento nos lleva hacia la
madurez, hacia el momento de estar vigorosos y fuertes (Salmo 92:14). En donde llegamos
a ser fuertes espiritualmente hablando, firmes en la fe, inamovibles en nuestra manera de
pensar.
 En contraposición están los impíos; El impío no tiene visión amplia, de modo que no ve los
valores de largo alcance. Lo pasajero que es la HIERBA se usa a menudo como ejemplo del
hombre (cf. Sal. 37:2; 90:5-6; 103:15).Pero el florecimiento del impío, aunque parezca
impresionante y todo el mundo aplaude, no es duradero. En cambio, en vez de ser como la
hierba, el justo es como la palmera y el cedro, árboles majestuosos y fuertes con raíces
profundas y que no caducan pronto; estos símbolos del justo nos muestran:

 Crecimiento: crece bajo el peso; es decir, cuanto más la aprietan, mejor crece; así
crece y prospera el justo bajo sus cargas y tribulaciones, y da frutos de
santificación. Sus raíces pueden llegar a medir 300 metros se profundizan hasta
encontrar roca donde se puedan sostener y agua de donde extraer su vitalidad.
 Florecimiento: florece después de los 50 años
 Belleza: (v. 12), la cual tiene cuerpo esbelto y bellas ramas («palmera» es, en
hebreo, tamar, lo que explica que sea un nombre bello para una bella mujer);
siempre está verde, y su fruto, los dátiles, es muy agradable. El cristiano debe ser
admirado
 Fruto: Se ha dicho que la palmera «sub póndere crescit» = Está prometido que
darán fruto incluso en la vejez (v. 14). Otros árboles, cuando se hacen demasiado
viejos, cesan de dar fruto, pero en los árboles de Dios la fuerza de la gracia no
decae con la falta de las fuerzas naturales. Muchas veces, los últimos días de los
santos son los mejores días, y su obra la mejor que han hecho en su vida.
 Utilidad: perfumes, pavimentos, sombreros, techos, aceites, bebidas
 Comunión: Son «plantados en la casa de Jehová» (v. 13). Los árboles de justicia no
crecen por sí mismos; son plantados; y no en suelo común, sino en la casa de
Jehová. No es corriente que los árboles sean plantados en una casa pero de los
árboles de Dios se dice que son plantados en su casa, porque de su gracia, de su
Palabra y de su Espíritu es de donde ellos reciben la savia y la virtud que los
conserva vivos y los hace fructíferos.

Conclusión
Tal vez tu todavía no ves el fruto de tu trabajo pero recuerda que tú no eres hierba si no una palmera, un
cedro que primero debe crecer hacia abajo, debe crecer bajo el peso hasta encontrar roca y agua para luego
empezar a crecer , a florecer y a dar su fruto.

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