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Renovación de la Pastoral Vocacional en México

Este documento presenta un plan para renovar la pastoral vocacional en México. Explica los desafíos actuales de la pastoral vocacional y la necesidad de un salto de calidad. Propone objetivos, estrategias y lineamientos para mejorar la animación y promoción de las vocaciones, con un enfoque en acompañar la conversión de los fieles y formarlos para el discipulado y la misión de la Iglesia. El plan busca renovar la pastoral vocacional de acuerdo a las enseñanzas del Vaticano II y los documentos de
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Renovación de la Pastoral Vocacional en México

Este documento presenta un plan para renovar la pastoral vocacional en México. Explica los desafíos actuales de la pastoral vocacional y la necesidad de un salto de calidad. Propone objetivos, estrategias y lineamientos para mejorar la animación y promoción de las vocaciones, con un enfoque en acompañar la conversión de los fieles y formarlos para el discipulado y la misión de la Iglesia. El plan busca renovar la pastoral vocacional de acuerdo a las enseñanzas del Vaticano II y los documentos de
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Colaboradores en la realización del Plan Nacional para la

Renovación de la Pastoral Vocacional en México.


Miembros de los consejos nacionales de la Organización
Mexicana de Agentes de Pastoral Vocacional (OMAPAV) de los
periodos 2008 – 2011 y 2011 – 2014
Secretario ejecutivo de la CEVyM 2009-2012 Pbro. José Luis
Torres Govea.
Redactores: Juan Hoil Ucan y Ramón Barroso Chan.
Asesores: Pbro. Lic. Emilio Lavaniegos González, Pbro. Lic.
Benjamín Bravo Pérez. Pbro. Lic. Juan Carlos Martos cmf.
Responsable de la edición: Pbro. Pedro Sergio Mena Díaz,
Secretario Particular de la Dimensión de PV, Enero 2007 –
Mayo 2013.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

ÍNDICE
Presentación 9
Abreviaturas 7 9
Introducción 10 7
10
PRIMERA PARTE: LOS DESAFÍOS DE LA PV EN MÉXICO
1.1. “MAESTRO, QUE VEA”
1.2. LA REALIDAD DE MÉXICO
1.2.1. Ambiente socio-político
1.2.2. Ambiente socio-económico 13
1.2.3. Ambiente socio-cultural 14
1.2.4. Ambiente socio-religioso 15
1.2.5. Ambiente socio-familiar 16
1.2.6. Ambiente de adolescentes y jóvenes 17
1.3. LA REALIDAD DE LA IGLESIA EN MÉXICO 18
1.3.1. La concepción de Dios 18
[Link]. La fe cristiana 18
[Link]. La imagen de Cristo 19
[Link]. El hecho guadalupano 19
[Link]. La piedad popular 19
1.3.2. La concepción de Iglesia 19
[Link]. El individualismo pastoral 19
[Link]. La desacralización 20
[Link]. Crisis de fe 20
[Link]. La incoherencia entre fe y vida 20
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

[Link]. La juventud católica 20


[Link]. La asistencia y la participación en la Eucaristía21
[Link]. La pastoral y la vivencia del apostolado22
1.3.3. El cristianismo y las nuevas concepciones del hombre
[Link]. El hombre sin sentido 22
[Link]. El hombre subjetivo 22
[Link]. El hombre de pensamiento débil 23
[Link]. El hombre del microlenguaje 23
[Link]. El [Link] 23
[Link]. El hombre del protagonismo seductor 24
[Link]. El hombre del “estar 24
[Link]. El hombre del “presente 24
1.3.4. La concepción de vocación 25
[Link]. Las distintas concepciones de vocación 25
[Link]. Las vocaciones específicas 26
1.4. LA REALIDAD DE LA PV EN MÉXICO 26
1.4.1. Los principales documentos de la PV en México 26
[Link]. Plan de PV, 1972 26
[Link]. Guía de PVl, 1984 26
[Link]. Plan nacional de PV, 1991 26
[Link]. Plan nacional de PV, 2000 27
1.4.2. Situación actual de la PV en México 27
[Link]. Los centros diocesanos 27
[Link]. Los coordinadores diocesanos 28
[Link]. Las acciones de la PV 28
[Link]. Las pastorales afines 31
1.4.3. Los anquilosamientos en la animación vocacional 33
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

1.5. REPERCUSIONES Y DESAFÍOS PASTORALES 33


1.5.1. Repercusión económico-cultural 33
1.5.2. Repercusiones en la concepción del hombre 34
1.5.3. Repercusiones en la actual condición juvenil 34
1.5.4. Repercusiones en la comunidad eclesial 35
1.5.5. Repercusiones en la transformación de la familia 36
1.5.6. Repercusiones en la cultura vocacional 37
1.5.7. Repercusiones en la propuesta vocacional 37

SEGUNDA PARTE: HACIA EL SALTO DE CALIDAD DE LA PV


EN MÉXICO 39
2.1. DEL VER AL JUZGAR 39
2.2. EL SALTO DE CALIDAD DE LA PV 39
2.2.1. El salto de calidad 39
2.2.2. De la iglesia que peregrina en Europa 39
2.2.3. A la iglesia que peregrina en América Latina 40
2.2.4. Para renovar la PV de la iglesia que peregrina en México 40
2.2.5. Decálogo vocacional 40
[Link]. Primer salto 41
La dimensión vocacional del discípulo-misionero 41
La Iglesia mistérica-ministerial 41
La vocación de convocar 41
Exigencias del primer salto de calidad 42
[Link]. Segundo salto 42
Definición de PV desde aparecida 42
La PV es, hoy, la vocación de la pastoral 43
La PV, ¿en un conjunto de pastorales o en la Pastoral de conjunto?
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Exigencias del segundo salto de calidad 44


[Link]. Tercer salto 45
La universalidad de los llamados 45
Llamados a la santidad en una vocación específica 45
La conciencia de animar todas y cada una de las vocaciones como
Camino a la santidad 46
Exigencias del tercer salto de calidad 46
[Link]. Cuarto salto 47
Toda tierra es fértil de vocaciones 47
Los pecados en la animación vocacional 47
Exigencias del cuarto salto de calidad 48
[Link]. Quinto salto 49
Una adecuada pedagogía 50
Exigencias del quinto salto de calidad 50
[Link]. Sexto salto 51
Ante una tendiente antropología del hombre-sin-vocación 51
El valor antropológico en aparecida 52
Exigencias del sexto salto de calidad 52
[Link]. Séptimo salto 53
La vocación como proyecto de Dios 53
¡No tengan miedo! 53
La esperanza cristiana en la animación vocacional 54
Exigencias del séptimo salto de calidad 55
[Link]. Octavo salto 55
El reto de la animación vocacional en todos los areópagos 55
La caridad inteligente 56
Exigencias del octavo salto de calidad 57
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

[Link]. Noveno salto 57


Cultura vocacional 57
La misión de la Iglesia como madre de vocaciones 57
Exigencias del noveno salto de calidad 59
[Link]. Décimo salto 59
Remar mar adentro 59
A lo profundo del corazón humano 59
Gratuidad divina y gratitud humana 60
Exigencias del décimo salto de calidad 60
2.3. DIAGNÓSTICO PASTORAL: LA URGENCIA DE DAR EL
SALTO DE CALIDAD EN LA PV 61
2.4. LAS CAUSAS 61
2.5. LAS URGENCIAS PASTORALES 62
2.6. LO PRIORITARIO 62
2.7. CONCLUSIÓN 63

TERCERA PARTE: EL SALTO DE CALIDAD EN LA PV 64


3.1. DEL JUZGAR AL ACTUAR 64
3.2. OBJETIVO GENERAL 64
3.3. LINEAMIENTOS EN LA ANIMACIÓN VOCACIONAL 64
3.3.1. Remar mar adentro… la conversión pro-vocacional 64
3.3.2. Y echar las redes… propuesta de una adecuada pedagogía de
la vocación 65
a) Sembrar la vocación a través del encuentro con Jesucristo 65
b) Acompañar la conversión 65
c) Educar al discipulado 65
d) Formar para la comunión 65
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

e) Discernir la misión 65
3.4. OBJETIVOS ESPECÍFICOS, METAS Y ESTRATEGIAS 66
El salto de calidad y su decálogo operativo 66
3.5. CONCLUSIÓN 70
Bibliografía 71
Anexo 1: Sinopsis de los principales temas a lo largo de los pla-
nes 74
Anexo 2: Breve visión histórica de la PV en México 81
PRESENTACIÓN
La Pastoral Vocacional (qué en adelante la señalaremos como PV), se encuentra
ante la exigencia de un cambio radical, de un salto de calidad, como el Papa
Juan Pablo II recomendó en su discurso al final del segundo Congreso Europeo
de Vocaciones en Roma en el año 1997. Han pasado dieciséis años y en México
todavía nos encontramos ante una propuesta que exige ser comprendida en su
significado auténtico.

Por otro lado, se tiene la experiencia más o menos evidente de situaciones


y concepciones que tienden a marginar, en algún modo, la misma PV,
considerándola como menos importante. Ella, tal vez, presenta un rostro no
convincente de la Iglesia actual o es considerada como un sector de la pastoral
teológicamente menos fundamentado que otros, consecuencia reciente de una
situación crítica y contingente.

La PV vive, todavía, en una situación de inferioridad, que, si por un lado


puede dañar su imagen e indirectamente la eficacia de su acción, por otro
puede llegar a ser también un contexto favorable para trazar y experimentar
con creatividad y libertad nuevos caminos pastorales.

El presente documento no pretende ser una actualización del Plan Nacional


de PV en México, sino un verdadero Plan para renovar la PV en México. Es el
resultado de un trabajo que se ha venido realizando a lo largo de estos últimos
años en asambleas y otros lugares de consulta a nivel nacional y que gracias
al interés y dedicación de nuestros agentes ha sido enriquecido sobremanera1.

1 Este documento recoge los aportes de las Asambleas de Morelia, Mich. En mayo de 2010, de Nuevo Lare-
do, Tamps. en mayo 2011, la Asamblea de la CEM en junio de 2011 y la Jornada Nacional de Tula, Hidalgo,
en noviembre de 2011, y el 1er Congreso Mexicano de PV en septiembre de 2012.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Quiere ser una expresión de la comunión y el trabajo coral (obispos, presbíteros,


religiosas, religiosos, laicos,, y todos los agentes de Pastoral) que busca la
Iglesia en nuestro país, que no se fía de los números, sino de la búsqueda
constante de la voluntad de Dios.

En el año 2012 se cumplieron los 40 años de la elaboración del I Plan de la PV


para México, una de las razones que abona al proyecto de renovación de la PV,
por lo que este documento se presenta con la esperanza de ser un detonador
de las condiciones que son necesarias para que la PV sea lo que Dios le ha
pedido a la Iglesia, pero especialmente a partir del Concilio Vaticano II.

Este Año de la Fe convocado por el papa Benedicto XVI, es un marco


privilegiado para lanzar el Plan para la renovación de la PV en México.

María, modelo de todo creyente, es nuestra inspiración para que la PV en


México, se renueve.

La providencia de Dios nos ha reservado, para el momento de darle una última


revisión a este documento, la elección del Papa Francisco, que está haciendo
que entre a la Iglesia un aire fresco de renovación, lo cual es un marco perfecto
para el lanzamiento de nuestro Plan.

Este plan se ha de evaluar en la Asamblea Nacional de PV del año 2018.

S.E. Mons. Francisco González González


Obispo responsable
de la Dimensión de Pastoral Vocacional (2009 – 2015)
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

ABREVIATURAS
AA Concilio Vaticano II, Decreto, Apostolicam Actuositatem.
CatIC Catecismo de la Iglesia Católica.
CEM Conferencia del Episcopado Mexicano
ChFL Juan Pablo II, Exhortación Apostólica, Christifideles Laici.
CIC Codex Iuris Canonici, 1983.
CT Juan Pablo II, Exhortación Apostólica, Catechesi Tradendæ.
DA Documento conclusivo de la V Conferencia del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 2007.
DP Documento conclusivo de la II Conferencia del Episcopado
Latinoamericano, Puebla, 1979.
EA Juan Pablo II, Exhortación Apostólica, Ecclesia in America.
ENS CEM, Educar para una Nueva Sociedad
FC Juan Pablo II, Exhortación Apostólica, Familiaris Consortio.
GPV Guía de Pastoral Vocacional, México, 1984.
GS Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral, Gaudium et Spes.
IVT In Verbo Tuo, Proposiciones para el Congreso Europeo de Vocaciones.
LG Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática, Lumen Gentium.
DPVIP II Congreso Mundial de Vocaciones, El Desarrollo de la Pastoral
Vocacional en las Iglesias Particulares, 1982.
MR Mutuae Relationis.
NBFSM Normas Básicas para la Formación Sacerdotal en México.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

NVNE Congreso Europeo de Vocaciones, documento final: Nueva


Vocaciones para una Nueva Europa, 1998.
OT Concilio Vaticano II, Decreto, Optatam Totius.
PDV Juan Pablo II, Exhortación, Pastores Dabo Vobis.
PNPV 1972 Plan Nacional de Pastoral Vocacional, México, 1972.
PNPV 1991 Plan Nacional de Pastoral Vocacional, México, 1991.
PNPV 2000 Plan Nacional de Pastoral Vocacional, México, 2000.
PP Pablo VI, Populorum Progressio.
PV Pastoral Vocacional
RM Juan Pablo II, Redemptoris Missio.
SD Documento conclusivo de la IV Conferencia del Episcopado
Latinoamericano, Santo Domingo, 1992.
VC Juan Pablo II, Exhortación Apostólica, Vitta Consecrata.
VD Benedicto XVI, Exhortación Apostólica, Verbum Dómini.
INTRODUCCIÓN
La estructura del presente documento tiene su fundamento en el método VER,
JUZGAR Y ACTUAR, que la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe, eligió en Aparecida para su reflexión.

Apoyados en las conclusiones de las Asambleas Nacionales de PV del 2008 y


2009, se decidió poner las bases y condiciones para renovar el trabajo de las
vocaciones, y no sólo darle continuidad al trabajo hecho en los últimos años.
El análisis nos llevó a descubrir, cómo desde el I plan elaborado en 1972 se ha
tenido una doctrina, que basada en la Sagrada Escritura, en la Teología de la
vocación, en los congresos internacionales, y en la XXVI Asamblea de la CEM,
nos han dado las pautas para organizar nuestro trabajo nacional, diocesano,
congregacional, parroquial y comunidades educativas. Sin embargo,
descubrimos, que, aunque ha habido avances, no se puede decir que la PV haya
alcanzado los niveles que los documentos mencionados han señalado desde
entonces. Temas como: “todos tienen vocación”, “la PV debe ocupar un lugar
prioritario en la pastoral de conjunto”, “el trabajo armónico con las pastorales
afines, especialmente con la juvenil, la familiar, la social y la educativa”, “todos
somos promotores vocacionales”, “privilegiar los procesos”, “concientización
a todo el pueblo de Dios”, etc. aunque están presentes en prácticamente todos
los ambientes eclesiales, todavía la PV no se ha consolidado como una acción
estable y natural en y con la Pastoral de Conjunto.

Para dar respuesta a lo anterior, sugerimos tres ideas fuerza que nos ayudan a
vislumbrar el futuro de la Pastoral Vocacional en México:

1ª Idea fuerza: “Cultura Vocacional”. Exigida por Juan Pablo II en su Mensaje


con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones de 1993.
2ª Idea fuerza: “Salto de Calidad”. Señalada por el Congreso Europeo de
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Vocaciones de 1997, e iluminada por el documento de Aparecida. Hacemos


una aplicación a la realidad de México.

3ª Idea fuerza: “Remar mar adentro”. El Beato Juan Pablo II, inspirado en
Lc 5,4, invitaba a toda la Iglesia al inicio del nuevo milenio, a abandonar la
mediocridad y profundizar en la misión que todos hemos recibido para
responder a los retos de hoy.

Estas tres ideas se funden en una frase inspiradora: “Para alcanzar la Cultura
Vocacional, es necesario dar un Salto de Calidad, que solo se puede lograr si
nos arriesgamos a remar mar adentro”.

Focalizada la idea fuerza, nos preguntamos, ¿qué realidad es la que vivimos en


México, que impide o facilita el que se pueda establecer la Cultura Vocacional,
dar el Salto de Calidad y remar mar adentro? La respuesta dio origen a la
estructura de la Primera Parte, que equivale al VER, y que hemos titulado:
“LOS DESAFÍOS DE LA PV EN MÉXICO”. A su vez esta primera parte se
subdivide, para su análisis: en La realidad de México, la realidad de la Iglesia
en México y la realidad de la PV en México, así como las repercusiones y
desafíos que de ella se derivan.

La segunda parte, que corresponde al JUZGAR, la titulamos: “HACIA EL


SALTO DE CALIDAD DE LA PV EN MÉXICO”. A la luz de 10 saltos, se
desarrolla la doctrina vocacional que es necesaria para conocer e impulsar cada
uno. Es oportuno decir que se eligió este esquema, también como un recurso
de nemotecnia, para recordarnos, de un modo muy directo, la vía por la cual
pretendemos caminar para renovar la PV.

La tercera parte corresponde al ACTUAR y se titula: “EL SALTO DE CALIDAD


EN LA PV”. De modo que la consecución de los objetivos general y específicos,
a través de caminos operativos, nos lleven hacia el Salto de Calidad y se alcance
la Cultura Vocacional.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

PRIMERA PARTE

LOS DESAFÍOS DE LA PV EN MÉXICO

1.1. “MAESTRO, QUE VEA”. “En el Evangelio, el ciego se dirige a


Jesús, y le dice: Maestro, que vea (Mc 10,51). Esta ha sido la petición que hemos
dirigido a Nuestro Señor Jesucristo, quien pronto en responder, ha puesto en
nuestros corazones el deseo de un renovado modo de entender el misterio de
la vocación y el fascinante servicio de acompañar. El Espíritu nos ha movido
a emprender esta maravillosa obra provocacional de elaborar un plan para
renovar la PV en México.

A continuación se presenta la valoración de la realidad, tanto desde lo


cuantitativo, es decir, desde las respuestas recabadas del cuestionario enviado
a todas las diócesis, como desde lo cualitativo, que toma en cuenta el trabajo
que se ha realizado en cada una de las Jornadas y Asambleas que preceden
este documento.

1.2. LA REALIDAD DE MÉXICO. La historia del país es la historia


de sus cambios continuos. Hoy, sin embargo, son tan intensos, profundos y
frecuentes que sacuden los cimientos y ponen en crisis los valores que en otro
tiempo dieron seguridad a la sociedad mexicana. A pesar de que México es
un país muy apegado a lo tradicional, especialmente en algunas regiones y
grupos de población, hoy ha tenido que enfrentarse a cambios que surgen en
casi todos los campos de la vida: la familia, la política, la economía, la juventud,
la escuela, el trabajo, las relaciones sociales, el descanso, la comunicación y
la religión. Por lo demás, todo ello es un reflejo de lo que ocurre en nuestro
mundo.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

1.2.1. Ambiente Socio-político. Ha sido notorio en distintos niveles de


gobierno, el esfuerzo por implementar políticas sociales para la superación de
la pobreza. Sus logros se ven minimizados por los efectos de la crisis financiera
global. En algunos lugares no se ha podido desterrar, en su implementación, el
clientelismo político que desvirtúa la figura del derechohabiente, propiciando,
en muchos casos, paternalismo y dependencia en los ciudadanos, que se ven
a sí mismos como beneficiarios de apoyos que los comprometen, y no como
ciudadanos con derechos y deberes2. En ocasiones la situación de pobreza es
aprovechada por quienes tienen ganancias ilícitas para legitimarse delante de
la población mediante ayudas o apoyos a las necesidades de la comunidad3.

Se deteriora cada vez más la convivencia armónica y pacífica debido


al crecimiento de la violencia que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros y
asesinatos que cada día destruyen más vidas humanas y llenan de dolor a las
familias y a la sociedad entera4. No se trata de hechos aislados o infrecuentes,
sino de una situación que se ha vuelto habitual, estructural, que tiene distintas
manifestaciones y en la que participan diversos agentes5.

Ante esta situación hay disimulo y tolerancia por parte de algunas


autoridades responsables de la procuración, impartición y ejecución de
la justicia. Esto tiene como efecto la impunidad, las deficiencias en la
administración de justicia por incapacidad, irresponsabilidad o corrupción. Se
ha hecho evidente la infiltración de la delincuencia organizada en instituciones
del Estado6.

2 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna, Exhortación Pastoral del Episcopado
Mexicano sobre la Misión de la Iglesia en la Construcción de la Paz, para la Vida Digna del Pueblo de
México, México, 2010, n. 43.
3 Cf. Ibíd., n. 44.
4 Cf. DA., n. 78.
5 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., n. 10.
6 Cf. Ibíd., n. 45.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

En medio de esta crisis de inseguridad y violencia, se van organizando


grupos sociales que de distintas maneras buscan hacer sentir su frustración
social ante las insuficientes garantías de seguridad que tienen los ciudadanos
y ante la impunidad en que quedan muchos delitos del crimen organizado7. Se
hacen esfuerzos por integrar estos movimientos a una propuesta orientadora
de vida, valorizando la gratuidad y la creatividad del Evangelio dirigidas
hacia el bien común8; esto ha llevado a tener como consecuencia una mayor
conciencia política y ciudadana de los mexicanos.

1.2.2. Ambiente Socio-económico. El contexto de la actividad


económica es el de la globalización. En México ha favorecido la difusión y el
fortalecimiento de un modelo de economía de mercado que se ha mostrado
incapaz de resolver, como lo pretendía, los problemas sociales9.

México es uno de los países con mayor desigualdad en la distribución


de la riqueza en el mundo. Esta situación se ha profundizado por el progresivo
deterioro de la capacidad adquisitiva de los trabajadores; por el incremento
del desempleo; la falta de condiciones favorables para la micro, pequeña y
mediana empresa; la caída en la calidad de vida, la corrupción endémica, la
paulatina disolución de las clases medias y la concentración de riqueza en
pocas manos10.

El porcentaje de jóvenes que, incluso teniendo estudios, no tiene acceso


a empleos estables y remunerados, es muy alto. Esto hace que muchos de

7 Cf. Ibíd., n. 41.


8 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Cartago-Costa Rica, Maestro, en tu Palabra,
echaré las Redes, 2011, Documento final, n. 34.
9 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., n. 29.
10 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final …, op. cit., n. 33.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

ellos, ante la falta de alternativas, sean oferta laboral para la demanda de


quienes se dedican a las actividades ilícitas11.

Lo arriba expuesto nos impulsa a un nuevo amanecer que permite


creer que otra sociedad es posible; surgen nuevas formas de socialización,
con mayor libertad de elección, generando nuevos grupos sociales; se valora
la alteridad y la relación interpersonal, se busca la coherencia de vida y una
postura crítica ante la realidad social.

Con esperanza, vemos que connacionales aprecian la vida, usan lo


necesario, aprenden a manejar sus bienes y a valorar el sacrificio. Se intenta
una economía alternativa, al servicio de la vida, la familia y la educación, para
cuestionar la cultura de lo fácil, en una propuesta que ayuda a promover la
comunión12.

1.2.3. Ambiente Socio-cultural. El confort y el fácil acceso a lo


placentero comienzan a generar un mundo “light” donde muchas personas
se ven ya inmersas. “Light” es la palabra mágica que hoy está de moda.
Implícitamente este fenómeno esconde su verdadero mensaje: la búsqueda
de la ligereza de compromiso, y una vida suave y liviana. Podríamos decir
que hoy estamos ante el retrato de un nuevo tipo humano: “El hombre de lo
desechable”.

El relativismo, por su parte, afecta seriamente la moral y las


costumbres. Dicha corriente proclama que no hay una verdad absoluta y ésta
depende de cada individuo en un espacio o tiempo concreto o intereses. En
este sentido cada individuo tiene su propia moral y la aplica del modo que

11 Cf. Ibíd., n. 39.


12 Cf. Ibíd., n. 34.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

mejor le convenga. Las normas morales establecidas por la sociedad dejan de


regir la vida de los individuos que buscan hacer sus propias reglas.

Los medios de comunicación juegan un papel importante para la


vida del hombre. Tal es su alcance que nos permiten estar comunicados con
el resto del mundo y saber lo que acontece en cuestión de segundos13. Hoy
son de mucha utilidad y resultan muy accesibles para la gran mayoría de las
personas. Sin embargo hay que ser conscientes de los alcances positivos y
negativos. Si bien estos medios comunican, también no favorecen el encuentro
y la alteridad14. “Hoy más que nunca los medios de comunicación nos han
acercado pero no nos han hermanado”15.

Esto ha provocado que la sobrevaloración de la subjetividad individual,


que debilita los vínculos interpersonales y comunitarios, proponga una radical
transformación del tiempo y del espacio en función del presente y a favor de
la inconsistencia y la inestabilidad, dejando de lado la preocupación por el
bien común para dar paso a la realización inmediata de los deseos personales
y generar supuestos derechos individuales, por lo general arbitrarios16.

13 El censo del 2010 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática arrojó que 219,000
nuevos usuarios se conectan en promedio cada mes al Internet. En los últimos cinco años, la cantidad de
cibernautas en México se triplicó al pasar de 7 millones de personas a finales de 2001 a 20.8 millones en
marzo de 2007.
Del total de hogares en el país, 12.3% dispone de conexión a Internet y de éstos, uno de cada dos tiene
conexiones de banda ancha. El 70.2% se agrupa en el rango de 12 a 34 años de edad. Casi 64% se conecta
una vez por semana y el resto lo hace con una frecuencia diaria. Los hábitos de los cibernautas en México
indican que el 65.9% de los usuarios se conecta fuera de su hogar. Respecto al uso y finalidad, la actividad
más importante es la relacionada a la escuela y actividades estudiantiles (43.1%). Con respecto a otros
medios de información en el hogar, hay una diferencia significativa en relación con los hogares que
disponen de televisión (93%) o del servicio de telefonía (73%). En 2012 son 30.5 millones de personas los
usuarios de una computadora.
14 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op. cit., n. 44.
15 BENEDICTO XVI, Carta Encíclica, Caritas in Veritate, 29 de junio de 2009, n. 19.
16 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones…, Documento final, op. cit., n. 37.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

A través de los medios de comunicación social se difunden modelos


ideales de éxito personal y social asociados con la capacidad de consumo y
de acceso a bienes lujosos. La dificultad para tener estos bienes, por falta de
dinero, produce insatisfacción y frustración; estas experiencias abren la puerta
a la tentación de tener, con el menor esfuerzo, los recursos necesarios para
acceder a un ideal de vida que encadena a una espiral infinita de necesidades
y de insatisfacciones17.

En la segunda década del 2000 se habla de emergencia educativa18. Ésta


no tiene que ver sólo con la insuficiencia de recursos y de instalaciones para
ofrecer una educación de calidad, sino también con el fracaso del esfuerzo
“por formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás, y de dar un
sentido a la propia vida”19. Este fracaso se explica por el claro reduccionismo
antropológico que concibe a la educación en función de la producción, la
competitividad y el mercado20. La espera para el primer empleo lleva a los
jóvenes en edad laboral a dedicarse a otras actividades muy diferentes de los
fines de sus estudios.

Otro problema en gran parte de la población (60%) es la obesidad, pues


muchos mexicanos viven el sedentarismo, y practican poco deporte, además
hay el hábito de comer comida chatarra.

La salud pública se caracteriza, sobre todo, por la importancia que


concede a la prevención para inhibir factores de riesgo en las personas, en
las relaciones humanas, en la vida comunitaria y en la interacción de las

17 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., n. 90.
18 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., nn. 86-87.
19 BENEDICTO XVI, Carta a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación, 21 de enero de
2008.
20 Cf. DA., n. 328.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

instituciones que conforman la sociedad. Una respuesta integral a la violencia


no sólo protege y ayuda a quienes la padecen, sino que también promueve la no
violencia, reduce la perpetración de actos violentos y cambia las circunstancias
y condiciones que la originan21.

Hoy es común en muchas personas recurrir con frecuencia a distintos


tipos de droga, lo que se hace como alternativa para la rápida solución de
problemas: paliar dolores, mantenerse despierto, tranquilizarse, inhibir la
angustia, estimular el deseo sexual, etc. Esta ‘cultura de la droga’ comienza
a gestarse desde la familia desencadenando otras adicciones. Por otro lado, el
tabaquismo y el alcoholismo han ganado terreno entre la juventud mexicana.
Éste último, en algunos de los miembros de las familias mexicanas es causa
también de violencia intradoméstica. Toda la familia sufre las consecuencias
de las adicciones que además de afectar la economía, deterioran las relaciones
intrafamiliares22.

1.2.4. Ambiente Socio-religioso. Somos un pueblo que ama la vida;


hospitalario, fraterno, religioso, mariano, alegre y solidario. En la pluralidad
cultural del pueblo de México hay elementos valiosos de unidad e identidad
nacional, muchos de ellos relacionados con la fe cristiana.

Sin embargo México está viviendo una constante invasión de sectas y


movimientos religiosos, -aproximadamente 6,700 asociaciones religiosas
registradas-, con lo que se sobre dimensiona la variedad de propuestas de fe,
lo cual da como resultando que muchas personas no vivan un fe auténtica,
sino entremezclada con ideologías, supersticiones, etc. como el New Age, o la
Santa muerte.

21 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., n. 101.
22 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., n. 68.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Pese a la globalización, las creencias mágico-religiosas


prevalecen en México, sobre todo en el sureste, donde están más
arraigadas que en el norte del país. Los mexicanos se persignan, ponen
los santos al sol, les hacen ofrendas, temen a brujos y demonios, y
siguen atribuyendo a la magia muchas cosas que pasan en su vida.

Esto lleva a las familias a una confusión, por la que vemos que
es cada vez más común encontrar jóvenes que profesan religiones
subjetivistas o carentes de institucionalidad, privándose de participar
en la comunidad cristiana, de conocer al Dios Vivo, Trino y Uno. De
igual modo, el no vivir las verdades fundamentales de fe, les lleva a la
pérdida del sentido de pecado y de la trascendencia de la propia vida23.

Reconocemos en los signos de los tiempos que la cultura y la


religión son asediadas sin descanso por la llamada cultura de la muerte;
en gran parte de los jóvenes no sólo existe una falta de fe, sino también
carecen de espacios para expresarla con libertad24. Esta situación se
puede considerar hoy como una verdadera y auténtica estructura de
pecado, caracterizada por la difusión de una cultura contraria a la
comunión, al amor y a la vida. Este modo de pensar y de actuar afecta
directamente los valores humanos y cristianos.

1.2.5. Ambiente Socio-familiar. La familia, “patrimonio de


la humanidad”, constituye uno de los tesoros más importantes de
los pueblos latinoamericanos, y por ende de México. Ella ha sido y
es escuela de fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el
que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente.

23 Cf. Ibid., nn. 65-66.


24 Cf. PNPV., 2000, n. 55.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Sin embargo, en la actualidad sufre situaciones adversas provocadas por el


secularismo y el relativismo ético, por los diversos flujos migratorios internos
y externos, por la pobreza, por la inestabilidad social y por legislaciones civiles
contrarias al matrimonio que, al favorecer los anticonceptivos y el aborto,
amenazan el futuro de los pueblos25.

Muchas familias padecen todavía una mentalidad machista, que


afecta íntimamente la vivencia conyugal, y provoca violencia intradoméstica,
afectando seriamente a los hijos, no solo por los efectos físicos y morales que
puedan sufrir, sino porque de ese modo se les dificultará comprender el ideal de
familia querido por Dios. Entre otros efectos se pierde el valor del compromiso
permanente que exige el vínculo sagrado del sacramento del matrimonio,
haciendo que muchas parejas no solo no busquen este sacramento, si no,
ni siquiera el compromiso del matrimonio civil. La visión de la paternidad
resulta también afectada, pues se antepone, la situación económica y los
deseos de bienestar material, en las que el padre y la madre trabajan, lo que
hace que se estén conformando familias con un solo hijo, o a lo sumo dos. Esto
está haciendo importante el papel de los abuelos que muchas veces son los
que cuidan y educan a los nietos, convirtiéndose incluso en los que inculcan el
sentido de la fe cristiana.

Las nuevas leyes que se están dictando afectan a la verdadera


conformación de las familias, compuestas por un hombre y una mujer con
sus hijos, al querer equipararlas a las uniones que se dan entre personas del
mismo sexo, con derecho a adoptar.

1.2.6. Ambiente de Adolescentes y Jóvenes. Los adolescentes


y jóvenes son una gran riqueza para la sociedad y, sin embargo, viven

25 DA., n. 5
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

situaciones familiares y sociales que los convierten en víctimas y actores de


hechos violentos. La violencia del crimen organizado afecta especialmente a
los jóvenes que se han convertido en monedas de cambio, en vidas utilitarias
de poco valor e instrumentos de un engranaje criminal, fácilmente renovables
ante la muerte de miles de ellos26.

Cada vez más la violencia forma parte de la vida de los jóvenes y


adolescentes. La drogadicción y la delincuencia asociadas al pandillerismo
son síntomas que muestran la profundidad de este problema que es el
resultado, entre otras cosas, de la fuerte carga de violencia y agresividad que
reciben los jóvenes diariamente de los medios de comunicación, sin contar con
el contrapeso de criterios de discernimiento y de valores éticos que tendrían
que ser recibidos en la familia o en la escuela. A esto se agrega la falta de
oportunidades de trabajo y de crecimiento personal27.

Por otra parte, los jóvenes son los más afectados en sus aspiraciones
personales profundas por la así llamada “cultura de las sensaciones”28: crecen
en la lógica del individualismo pragmático y narcisista, que suscita en ellos
mundos imaginarios especiales de libertad e igualdad; el hedonismo, y
consumismo provoca en los jóvenes inestabilidad, desestructuración interna,
afectividad rota, incapacidad para convivir y donarse en forma estable, tanto a
Dios como al prójimo. Afirman el presente porque el pasado perdió relevancia
ante tantas exclusiones sociales, políticas y económicas.

Asimismo, participan de la lógica de la vida como espectáculo,


considerando el cuerpo como punto de referencia de su realidad presente. En

26 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., n. 73.
27 Cf. Ibíd., n. 74.
28 Cf. D. A., n. 51.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

medio de la realidad de cambio cultural, emergen nuevos sujetos, con


nuevos estilos de vida, maneras de pensar, de sentir, de percibir y con
nuevas formas de relacionarse. Esta cultura postmoderna oscurece la
juventud29.

Pero a pesar de todo, los jóvenes mexicanos tienden


espontáneamente a la amistad y la solidaridad con las causas más
nobles; son sensibles a la autenticidad, la transparencia, la justicia, la
comunión y la trascendencia; la curiosidad los abre al conocimiento
y a la aventura; tienen facilidad para la tolerancia y son abiertos a
las diferencias socioculturales; les fluye la utilización de las nuevas
tecnologías para transformar el México digital30.

1.3. LA REALIDAD DE LA IGLESIA EN MÉXICO


1.3.1. La Concepción de Dios
[Link]. La Fe Cristiana. La mayoría de los mexicanos
profesan la fe cristiana y es muy alto el porcentaje de quienes lo hacen
en comunión con la Iglesia católica que cuenta con aproximadamente
11,000 templos. La identidad católica es uno de los rasgos de nuestra
cultura; en el lenguaje, en los símbolos, en las fiestas, en los modos
de relación de la mayoría encontramos referencias a una piedad muy
viva, sin que ello signifique siempre coherencia de vida cristiana. La
exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, ha pedido impulsar
la importancia de las Sagradas Escrituras en la vida de la Iglesia,
petición que comienza a ser patente en algunos sectores31.

29 Cf. I Congreso Continental de Vocaciones, Itaicí, n. 12.


30 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op. cit., n. 48.
31 Cf. Cf. VD., n. 5
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[Link]. La Imagen de Cristo. La figura de Cristo se ve desde


distintas perspectivas. Para algunas personas no cristianas Jesucristo es tan
sólo un líder religioso con una fuerte influencia en la historia de los hombres.
Para algunos católicos, la fe en Jesucristo se reduce a la mera práctica religiosa
desligando muchas veces la verdadera fe. Para otros Jesucristo es el hacedor
de milagros, la fórmula mágica para la solución de problemas. Otros conocen
con profundidad a Jesucristo vivo y mantienen una vinculación espiritual y
confesional con él, es la razón de su vida (cf. Gal 2,20).

[Link]. El Hecho Guadalupano. En la identidad católica ocupa


un lugar de primera importancia Santa María de Guadalupe, pues el
acontecimiento guadalupano permea la historia, la sociedad, la cultura y la
piedad personal y colectiva de los mexicanos32. Como símbolo, la imagen de
la Virgen de Guadalupe es patrimonio de la nación, toca fibras muy sensibles
en el corazón de los mexicanos ; provocando un especial fervor en los jóvenes
que le rinden homenaje por todo el territorio nacional.

[Link]. La Piedad Popular. La piedad popular no sólo podemos


verla como expresión privilegiada de fe33, también es la manifestación de
diversos valores, criterios, conductas y actitudes que tienen su fuente en el
dogma católico y constituyen la sabiduría de nuestro pueblo formado por su
matriz cultural34.

1.3.2. La concepción de Iglesia


[Link]. El Individualismo Pastoral. La crisis de vocaciones,
generalmente está vinculada a la concepción individualista de un cierto
modelo antropológico que se ha divulgado en la cultura de estos últimos años
y ha terminado por influenciar también a la pastoral.

32 Cf. CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., n. 94.
33 Cf. EN. 48.
34 Cf. SD., n. 36.
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Existe un individualismo pastoral visible en un cierto modo de entender


la Iglesia, que corre el riesgo de bloquear cualquier proyecto de renovación.
El alma de toda renovación es la comunidad y la comunión, si disminuye el
sentido de la fraternidad en la pastoral, como valor y como método, como
finalidad y como criterio, es inevitable una crisis de vocaciones: una caída
de atracción y de significatividad del concepto de llamada-respuesta, caída de
disponibilidad para aceptar la propuesta vocacional y seguirla.

Esta incongruencia de vida se plasma también en los capillismos, donde


el sentido eclesial de la evangelización parece no conocerse35.

[Link] La desacralización. Entendida como cierta pérdida del


sentido de lo sagrado, de lo santo, de lo sacro. No son pocas las personas a
quienes, por ejemplo, la liturgia les dice muy poco o casi nada. Asistimos a un
proceso de secularización en el sentido de que muchas personas piensan que
ya no necesitan a Dios ni a la religión en su vida. El hombre moderno, cree que
puede encontrar en la ciencia y en la técnica sentido y seguridad total para
su propia vida. De este proceso de secularización no están tampoco exentos
nuestros ambientes eclesiásticos.

[Link]. Crisis de fe. La fe es corresponder a la voluntad de Dios.


San pablo dice. “Todo lo que vivo en lo humano lo vivo con la fe en el hijo
de Dios, que me amó y se entregó por mí.” (Gal. 2, 20) Sin embargo, hoy en
día, la fe en Jesucristo es percibida de diferente manera ya que para muchos,
Jesucristo es solo un personaje importante en la historia de la humanidad. Para
los cristianos católicos no practicantes, Jesucristo es visto como un hacedor de
milagros. Para otros cristianos católicos practicantes, Jesucristo es visto como
un hacedor de milagros y tranquilizador de la conciencia.

35 Cf. PNPV., 2000, n. 77.


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Finalmente, solo un pequeño número de cristianos católicos tienen


bien cimentada su fe, pues para ellos, “Jesucristo es el Viviente, que camina a
su lado, descubriéndoles el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la
muerte, de la alegría y de la fiesta”36.

“No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a


bagaje, a elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción
fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una
participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios
doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los
bautizados”37.

[Link]. La incoherencia entre fe y vida. La incoherencia entre fe y


vida de cristianos, fomenta el indiferentismo entre los que han perdido la fe
o se han alejado de ella, generando una incapacidad de encontrarse con Dios.
La falta de testimonio obstaculiza que la vocación cristiana haga presente el
Evangelio en el mundo.

En muchos sectores de nuestra Iglesia se vive en la mediocridad. No


se busca la profundización de la Palabra de Dios, ni la recepción obediente al
Magisterio, ni la disponibilidad a la conversión del corazón. Muchos católicos
se conforman con la práctica de actos costumbristas de relación vertical con
Dios pero sin apertura al hermano o en el ejercicio de actos que tienen un
pálido tinte altruista38.

“Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana


de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en
realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad”39.

36 DA., n. 356.
37 DA., n. 12.
38 Cf. Ibíd., n. 69.
39 DA., n. 8.
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[Link]. La Juventud Católica. Aunque nuestras tradiciones


culturales ya no se transmiten de una generación a otra con la misma fluidez
que en el pasado, la transmisión de valores de padres a hijos, así como las
fuertes creencias religiosas, permiten considerar la religión como una fuerte
influencia para la vida de los jóvenes40.

La juventud mexicana experimenta el sentido religioso, se caracteriza


por una apertura espontánea a la escucha de la Palabra de Dios y un deseo
sincero de conocer a Jesús; tiene una innata capacidad para crear comunidad
y para vivir en comunión, y para dar con ella sentido a la vida y fuerza a los
compromisos sociales. Somos conscientes del papel tan noble y orientador que
ha jugado la piedad popular en el sector juvenil, especialmente la devoción
guadalupana, que ha contribuido a hacerlos “más conscientes de nuestra
común condición de hijos de Dios y de nuestra común dignidad ante sus ojos,
no obstante las diferencias sociales, étnicas o de cualquier otro tipo”41.

Hoy más que nunca, nos vemos invitados a ser congruentes y coherentes
para hacer atractiva a la Iglesia a través del testimonio, particularmente ante
los ojos de los jóvenes. Esto dará sentido a cada palabra del Evangelio y podrá
satisfacer así el reto de cautivar la atención ante un mundo globalizado. Es
precisamente este sector juvenil el que personifica el mayor reto de la Iglesia.
Ante un mundo globalizado, fragmentado y con pluralismo de valores, resulta
complejo atraer la atención de las nuevas generaciones, aun al interior de la
propia Iglesia, por lo que consideramos necesario inducir a los jóvenes al
encuentro con Cristo de manera consciente y convencida, para que asuman
los valores de la fe.

40 Del total de jóvenes en nuestro país, el 85% se dice católico. El otro 15% se divide en otras denominaciones
religiosas . (Porcentajes tomados de un estudio realizado para la SEP en 2008 por el Instituto Mexicano para
la Juventud).
41 DA., n. 37.
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La tarea no es sencilla ante el cúmulo de mensajes que los adolescentes


y jóvenes reciben a diario vía internet y otros medios electrónicos y digitales,
los cuales no siempre coinciden con las enseñanzas del Evangelio. Comienza
a aparecer una nueva adicción a las experiencias sexuales que cada vez más
inicia a temprana edad, y que al momento de hacer una opción vocacional,
el sentido de virginidad confronta y muchas veces impide una respuesta
libre, sana y total. Este sentido de virginidad perdida es una de las causas
de la crisis de vocaciones a la vida consagrada, principalmente femenina. El
acompañamiento de las vocaciones actuales no puede hacerse sin tener en
cuenta, algunas veces, un proceso de “virginidad recuperada”.

Los retos de la evangelización de hoy son particularmente con los


jóvenes. La evangelización tiene como fin proponer a Cristo y su mensaje al
mundo de hoy. En la medida en que un(a) joven se encuentra con Jesucristo
en su propia historia, aumenta la fe y la posibilidad de descubrir la vocación
específica. La Iglesia católica compite en cierta forma con los mensajes e
ideologías emanados de diversos sectores que convergen en un mercado de
ideas y valores, y eso dificulta capturar la atención del gremio juvenil, aun en
el entorno familiar.

[Link]. La asistencia y la participación en la Eucaristía. México es


el segundo país con mayor número de católicos del orbe, solamente detrás de
Brasil, con 90 millones de católicos, de los cuales en promedio se considera que
asiste a Misa Dominical el 20%.

Desde el punto de visto geográfico, se descubre que las personas que


más acuden a la Eucaristía son de los estados del norte que comparten frontera
con Estados Unidos, (una o más veces por semana); le sigue en asistencia el
centro del país; encontrando en el sur el promedio más bajo de participación a
la celebración.

La complejidad de las zonas urbanas repercute en la asistencia,


Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

señalándose como un ejemplo de este problema a la capital de país y su zona


metropolitana con una muy baja participación.

Hay que señalar que mientras en las zonas rurales el sentido de


pertenencia es mas fuerte, debido a que al frente de las parroquias hay un
único sacerdote, a lo mas con un vicario; en la ciudad la facilidad de movilidad
les lleva a buscar la participación, muchas veces fuera del territorio de la
parroquia motivados por a diversos factores, como pueden ser los horarios,
los servicios que ofrecen las parroquias, la afinidad con los sacerdotes, etc.

Por rango de edades, son los jóvenes los que, siendo la mayor parte
de la población, han disminuido su participación en la Eucaristía. Entre los
adultos los que mas asisten son los mayores de 50 años, y destacándose los
casados y de estos las mujeres.

[Link]. La pastoral y la vivencia del apostolado. La pastoral de


la Iglesia en general ha ido ganando terreno en el orden de la planificación,
pues se puede decir que es rara la diócesis que no cuente con un plan de
pastoral; la misma Conferencia del Episcopado Mexicano ha dado ejemplo
al estructurar mejor las comisiones pastorales, que se ha convertido en el
referente de todas las diócesis para su propia organización. Las convocatorias
pontificias y del Celam, como son el Año de la Fe, la Misión Continental, la
Nueva Evangelización encuentran eco en la Iglesia Mexicana.

Sin embargo, la respuesta del pueblo puede verse desde dos ángulos,
por una parte responde de manera sumaria a los eventos masivos motivados
por sentimientos religiosos, ya sea por el amor a Jesucristo, a la Virgen María,
al Papa, especialmente a Juan Pablo II, o de religiosidad popular arraigada;
pero por otra parte estas celebraciones no llevan a un compromiso estable en
el apostolado, que se refleja en disminución de grupo apostólicos, y muchos
de los que permanecen, no tienen el número suficiente para cumplir con su
misión, como el caso del servicio de la catequesis, de adolescentes y jóvenes.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

La Nueva Evangelización que busca una proyección en la vida social,


la cultura y la política; insiste en la preparación de agentes de pastoral; sin
embargo, se constata su falta de formación para convertirse en promotores de
santidad y comunión en la Iglesia. El abandono ministerial de cierto número
de presbíteros y personas consagradas, así como el antitestimonio de algunos
de ellos ha causado un fuerte impacto en la vida eclesial42.

En muchos de los agentes de pastoral se percibe falta de conversión al Evangelio


y fidelidad a Jesucristo, provocando un divorcio entre lo que se predica y lo
que se vive. Existen algunas comunidades eclesiales que no conocen a su
pastor, y en muchas ocasiones hay una ignorancia práctica de las opciones de
Puebla y Santo Domingo: los pobres, los jóvenes, los marginados, la familia43
o de Aparecida, respecto a la iniciación cristiana.

La pastoral de conjunto, aunque continúa en crecimiento su


comprensión como una de las tareas esencial de la Iglesia, en la práctica las
distintas vertientes de la pastoral trabajan sin articulación con las demás
pastorales, dificultando ver la acción de la Iglesia como un cuerpo armónico
(1 Cor 12,12-21). Por otra parte se siguen realizando planes de pastoral donde
el papel del laico sigue siendo marginal; no se les toma en cuenta para su
elaboración y en ocasiones ni para su ejecución44.

La ausencia de memoria histórica de los agentes de pastoral que impide


la continuidad a los diversos proyectos y obstaculiza un proceso gradual de
los planes pastorales45.

42 Cf. I Congreso Continental de Vocaciones, Itaicí, n. 20.


43 Cf. PNPV., 2000, n. 76.
44 Cf. Ibíd., n. 75.
45 Cf. Ibíd., n. 78.
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1.3.3. El cristianismo y las nuevas concepciones del hombre.


[Link]. El hombre sin sentido. El Nihilismo postmoderno ha traído
una crisis de sentido que induce a la juventud a creer en espiritualidades vagas,
(horóscopos, lectura de las cartas, etc.) al intentar llenar vacíos existenciales.
“Ello hace que busquen denodadamente una experiencia de sentido que llene
las exigencias de su vocación, allí donde nunca podrán encontrarla”46.

[Link]. El hombre subjetivo. Las implicaciones del subjetivismo


integral son de gran envergadura en los diferentes frentes de la realidad
eclesial. El cristiano actual se mueve más en el ámbito de las experiencias
vitales concretas que en el de los contenidos doctrinales puros. Su atención
es primada y potenciada por la expresión vivencial y narrativa, el sentido
inter-subjetivo y comunitario, la dimensión interpersonal, la globalización y
conexión histórica de cualquier esbozo o proyecto hombre. Se interesa por las
expresiones de comunión, de servicio, de compromiso y de martirio encarnado
en personas cristianas concretas47.

[Link]. El hombre de pensamiento débil. El posmodernismo lleva


consigo un debilitamiento del pensar que ha traído como consecuencia un
fortalecimiento de las estructuras retóricas del pensar con detrimento de las
estructuras lógicas. En nuestra pastoral, tienen más incidencia las imágenes,
la variedad de representaciones, la imaginación creadora, el uso de los
multimedia, las expresiones vitales espontáneas, etc.

Se hace necesario hoy encajar y comprender las actitudes contradictorias,


los claroscuros de los jóvenes, sus tics inquietos y superficiales expresados,
por ejemplo en el símbolo-realidad del navegador de internet o de espectador
de la TV, etc.

46 DA., n. 39.
47 Cf. VELA, Jesús, La Pastoral Juvenil en un Mundo Global y Posmoderno…, op. cit.
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[Link]. El hombre del micro-lenguaje. Los micro-lenguajes son


importantes en el mundo posmoderno, especialmente de los jóvenes. Son su
manera de ser y de comunicarse. Micro-lenguajes narcisistas muchas veces
vestidos con otros muchos ocultos ropajes.

Hoy nos topamos, por ejemplo, con el micro-lenguaje de la música,


de la vestimenta y la presencia, de la improvisación muchas veces sin sentido
objetivo o coherente, del lenguaje sexual, del lenguaje intimista y ritualista con
carga religiosa, del lenguaje de vacío, de aburrimiento y de insatisfacción, del
lenguaje de la velocidad, consumista, sin fronteras y sin condicionamientos,
marcado por el vivir al día, que nos indica inequívocamente la fragmentación
de la vida48.

Podemos decir que el joven es sencillamente lo que vive. Lo que vive,


es el bagaje de su ser. No podemos esperar que, a corto plazo, se consigan
lenguajes coherentes, ni que haya un hilo que cosa en una costura única todo
su desarrollo. Podemos decir simbólicamente que están estructurados por
identidades nómadas y que se sienten a gusto en ellas.

Tendremos que afrontar de modo positivo su mundo fragmentado (con


todas sus incoherencias) e ir haciendo una oferta pastoral que, en principio,
tendrá que ser un micro-lenguaje más.

[Link]. El [Link]. con este nombre nos referimos al hombre del


siglo XXI, como el individuo que se va desarrollando en las TIC (Tecnologías de
la información), y se introduce a formar parte de la sociedad de la información,
generándose no solo en el ámbito tecnológico, sino también en el político,
de transformación social, cultural y que vive a una velocidad vertiginosa a
comparación de generaciones anteriores; es importante mencionar que la

48 Cf. Ibíd.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

información en el ciber-espacio se va generando de manera impresionante,


habiendo información que no tiene calidad así como información relevante,
de ahí que “para la Iglesia, el nuevo mundo del espacio cibernético es una
exhortación a la gran aventura de la utilización de su potencial para proclamar
el mensaje evangélico. Este desafío está en el centro de lo que significa, al inicio
del milenio, seguir el mandato del Señor, de “avanzar”: ¡Duc in altum! (Lc 5,4)”
Por eso es de suma importancia tomar en cuenta que este nuevo individuo está
sensibilizado a una forma de aprendizaje, de convivencia y de información
completamente diferente por lo cual deberemos de tomar en cuenta estos
nuevos estándares de vida.

[Link]. El hombre del protagonismo seductor. La Pastoral tiene


que prestar atención a esta dimensión seductora, bien sea estética, ética, social,
o de una mística religiosa de identificación clara. Para que la verdad misma
sea descubierta y aceptada por los jóvenes, la pastoral tiene que centrarse en
esta dimensión. Dicho de otro modo, la verdad tiene que ir descubriéndose
a través de un proceso formativo capaz de seducir, y no solo de un proceso
argumentativo. Y la razón es clara: las convicciones en el cristiano, sobre todo
en los jóvenes de hoy, son frágiles. Ellos necesitan de música, de poesía, de
color y calor de afecto. De ahí también la importancia de incorporar, en el
proceso educativo-pastoral, el teatro, las representaciones, los conciertos,
la naturaleza, el arte de expresión corporal, las experiencias fuertes como
puede ser la experiencia de desierto, la oración, la expresión simbólica de sus
sentimientos, etc.

[Link]. El hombre del “estar”. La rapidez de los acontecimientos es


determinante en esta sociedad posmoderna, donde prima la información sobre
la formación en detrimento de los procesos. De ahí que en la Pastoral tenemos
que poner más énfasis en los procesos mismos, conscientes de los fines que
queremos conseguir, de modo que las decisiones no se tomen motivados por
las urgencias sino por los valores. Hoy podemos decir que ha perdido fuerza, al
menos como criterio hermenéutico, la época del ser y ha comenzado la del estar.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Los jóvenes de hoy están más a gusto en el mundo virtual que en el


real. Más aún, su mundo real muchas veces no es más que una prolongación
y representación del mundo virtual. Habría que valorar como la virtualidad
y el ciber-espacio impactan en la vida, en los hábitos y en la mentalidad de los
jóvenes en el presente y para el futuro.

A esto hay que añadir el binomio trabajo/ocio en una sociedad del


futuro no muy lejano. Hoy la relación es de 70% de trabajo frente a un 30% de
ocio. Pero cada vez más la relación se inclina al ocio no como no hacer nada,
sino como tener mucho más tiempo para la vivencia personal, la creatividad y
el centrarse en la vida misma. La Pastoral deberá tener en cuenta esta realidad
para ayudar a las personas a organizar su ocio a favor del enriquecimiento de
la personalidad y de otras dimensiones de la vida.

Entre estas dimensiones, creemos que es importante la del Proyecto de


Vida. Habrá que insistir en planteamientos iniciáticos (de iniciación cristiana
parroquial de tipo catecumenal), lenguajes simbólicos, formación en línea de
proceso o itinerario, asimilación, etc.

[Link]. El hombre del “presente”. Los cristianos de hoy valoran el


presente. El arte del vivir postmoderno se centra en el aquí y en el ahora, en el afán
de sacar el mayor partido posible al momento presente. Y, consecuentemente,
todo esto tiene unas derivaciones que afectan a la vivencia de lo religioso. En
la experiencia religiosa tiene indudable repercusión la resonancia con la que
cada cual trata de vivir el tiempo. La polarización en el presente, que se refleja
en el comportamiento de los jóvenes, influye, como es lógico, en sus actitudes
religiosas. He aquí algunos indicadores que lo demuestran49:

a) El dejar a un lado la significatividad del pasado, como consecuencia

49 Cf. VELA, Jesús, La Pastoral Juvenil en un Mundo Global y Posmoderno…, op. cit.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

de preferir el presente, genera poco a poco una actitud de des-tradicionalización,


un modo de mirar el pasado con indiferencia y como si no importasen casi
nada las tradiciones que a través de él se han ido vinculando. Para las religiones
históricas esto supone un duro golpe y un penoso esfuerzo de rendirse a la
evidencia de que los referentes religiosos que vienen del pasado parece que ya
no sirvieran.

b) Esto provoca una pérdida de memoria normativa. El estilo desenfadado


de los jóvenes no acepta fácilmente que se le impongan normas y como
muchas de esas normas culturales se apoyan en las lecciones del pasado, no se
reconoce su valor. Aflora de este modo una especie de cultura amnésica.

c) Si se privilegia el presente también el futuro se resiente. No se


reconoce su valor significativo. Se produce así un estado de ánimo que
renuncia al sueño utópico. El joven de hoy día se va aclimatando a la sociedad de
la vivencia. Una interpretación del vivir actual que debe entenderse como una
combinación de la tesis del individualismo con la tesis del cambio de valores y
cuyo análisis de fondo revela que lo único que cuenta todavía es la satisfacción
individual en forma de una hermosa vivencia.

d) Al hilo de esa vivencia del presente surge otro indicador que guarda
con ella un cierto parecido o afinidad y es el de la gratificación inmediata. Es
el prurito de querer satisfacer todos los gustos y necesidades de una forma
instantánea, llegando incluso a la satisfacción compulsiva, que demanda la
gratificación ya mismo y sin ninguna dilación posible. Esto produce el tipo de
joven libre-disfrutador de retos y desafíos que plantean. Y el primero de esos
retos tiene que ver precisamente con la perspectiva de temporalidad de la
experiencia religiosa.

La vaporización del presente trae como consecuencia la imposibilidad de


los compromisos, la veleidad de las decisiones, el imperio de los caprichos, el
debilitamiento de la personalidad y, sobre todo, la fractura de los compromisos
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

a largo plazo, con la consiguiente incapacidad de seguir procesos en la pastoral.


Ahora bien, si no existe interés por lo que puede advenir, por lo que se puede
conseguir más adelante, entonces las personas desisten de hacer proyectos y
de plantearse la vida a largo plazo.

1.3.4. La concepción de Vocación.


[Link]. Las distintas concepciones de Vocación. “En nuestro ambiente
hay ideas erróneas que enturbian el significado de este término vocación. Por
ser algo que compromete de manera vital en la vida de las personas, muchos
tratan de dar una respuesta, pero muchas veces sólo se llega a resaltar uno u
otro aspecto de la vocación”50. La diversidad de conceptos erróneos que se
manejan sobre la palabra vocación se puede agrupar de la siguiente manera:

Desde un sentido pragmático e inmanente vocación se entiende como:


opción altruista, gusto o satisfactor, profesión-ocupación-oficio, facilidad de
diversas cualidades o aptitudes, realización personal, privilegio excluyente,
inclinación, fuerza estética (motivaciones por lo externo), formas o estados de
vida51.

Desde un sentido sagrado o religioso la vocación es: destino o mandato


divino determinista, suerte mágica, privilegio de algunos favorecidos o dignos,
destino cósmico, tradicionalismo social o cultual52.

Todo esto deforma la cultura vocacional que se debe vivir en nuestro


ambiente, y nos plantea el reto de una PV Evangelizadora, que comprenda la
vocación como una realidad de fe que oriente y marque a la persona para toda
la vida y englobe todo lo que ella es.

50 PNPV., 2000, nn. 87-88.


51 Cf. GPV., n. 35-42.
52 Cf. Ibíd., n. 43-46.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

[Link]. Las Vocaciones Específicas. Existe una confusión generalizada


al momento de hablar de vocaciones específicas (Ministerio Ordenado, Vida
Consagrada y Laicado) pues no se logra distinguir con claridad cada una de
ellas, sobre todo en lo que respecta a su ser y su que-hacer.

1.4. LA REALIDAD DE LA PASTORAL VOCACIONAL


EN MÉXICO.
1.4.1. Los principales documentos
de la Pastoral Vocacional en México.
[Link]. Plan de Pastoral Vocacional, 1972. En su elaboración
colaboraron especialistas y responsables tanto del clero secular como religiosos,
religiosas y laicos. La Comisión Mixta Redactora recogió las observaciones
que sobre el proyecto enviaron Obispos, Superiores Mayores, religiosos
(as), rectores de Seminarios, animadores vocacionales y responsables de
organismos de laicos comprometidos en esta línea. La Comisión Episcopal de
Vocaciones y Seminarios supervisó todos los trabajos. Su finalidad fue ofrecer
un instrumento que pudiera servir de estímulo y ayuda para impulsar la
planeación o perfeccionamiento en el empeño pro-vocacional53.

[Link]. Guía de Pastoral Vocacional, 1984. Su elaboración fue


encomendada en la XXVI Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano (1981).
El objetivo fue tener un marco de referencias que comprendiera: la realidad
nacional de la propia cultura, expresada principalmente en la piedad popular;
una cristología, eclesiología y antropología renovadas a la luz del Concilio,
Medellín y Puebla; y orientaciones que el Magisterio hubiera expresado en sus
documentos. Se buscaba además, que la guía expresara con suficiente claridad
el concepto unitario de PV que reuniera armoniosamente la nueva visión
dialogal, dinámica e integral de la vocación, todas las tareas propias de la
animación, distinguiera operativamente las que son de la PV en general y las de

53 Cf. PPV., 1972.


Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

la Pastoral de las Vocaciones específicas, resaltando aquellas que promovieran


las vocaciones consagradas. En la tarea de la formación se buscaría destacar
las etapas correspondientes al proceso vocacional. Esta guía distingue el papel
y las tareas de los agentes de la PV. Se subraya la persona del obispo como
primer agente y centro de unidad. Da prioridad a las tareas relacionadas con
la familia y la Pastoral Juvenil. El trabajo se vio concluido tres años después,
y fue presentado en el marco de la celebración de la XXI Jornada Mundial de
Oración por las Vocaciones (1984)54.

[Link]. Plan Nacional de Pastoral Vocacional, 1991. Se trató


de una nueva versión, revisada y actualizada del Plan de PV de 1972. Su
objetivo principal fue resaltar el compromiso de todos en la Iglesia: todos
hemos de ser animadores vocacionales. En este contexto se explica este Plan y se
sitúa como ayuda para realizar esta responsabilidad como Iglesia orgánica
y corresponsable, con unidad de criterios y objetivos. Fue presentado a la
Conferencia Episcopal Mexicana en su Asamblea Plenaria de noviembre de
1990 y salió a la luz en 1991. Tendría como vigencia un período de seis años55,
sin embargo, su revisión llegó hasta el año 2000.

[Link]. Plan Nacional de Pastoral Vocacional, 2000. Desde la


segunda mitad del último decenio del siglo XX se imponía la formulación de
un nuevo Plan Nacional de Pastoral Vocacional, que no solamente actualizara
el anterior de 1991, sino que incorporara los nuevos planteamientos y las
nuevas experiencias, y que ayudara a superar los viejos vicios tan ingentes y
las concepciones tan parciales de mucha gente de Iglesia en este campo56. La
rapidez de los cambios y las exigencias del caminar de la Iglesia hacia el Jubileo
hicieron urgente la publicación del nuevo Plan. Esto trajo como consecuencia
que la articulación y profundidad de las tres partes no fuera la deseable, como
se señala a continuación:

54 Cf. GPV., 1984.


55 Cf. PNPV., 1991.
56 Cf. PNPV., 2000.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Primera parte: Presenta un análisis de la realidad mexicana, careciendo


empero de un análisis de la realidad de la Iglesia en México, y de la propia PV.

Segunda parte: Es un Marco Doctrinal, enriquecido por las


exhortaciones postsinodales sobre las tres vocaciones, (ChFL, PDV, VC), que
presenta una fundamentación completa. Sin embargo terminó siendo un
discurso teológico que arrojó luces para la formación, pero no tanto para la
planeación.

Tercera parte: El Marco Operativo fue poco práctico, pues los desafíos,
líneas de acción y estrategias, no respondieron a los requerimientos para
conseguir el objetivo presentado, lo que dio como fruto que fuera ignorada
esta parte a la hora de elaborar los planes diocesanos y congregacionales.

1.4.2. Situación actual de la Pastoral Vocacional en México.


Presentamos a continuación los resultados de un cuestionario hecho por el
Centro Nacional de Pastoral Vocacional a todos los Centros Diocesanos del
país en 2011 con la finalidad de recabar información que ayudara a mirar el
perfil actual de la Pastoral Vocacional57 en nuestro país.

[Link]. Los centros diocesanos. La mayoría de las Diócesis cuenta


con un Centro para la Pastoral Vocacional coordinado por un Sacerdote
diocesano. Sin embargo, no existe la suficiente presencia de la vida consagrada
en la elaboración de los planes y los programas; y la presencia de los laicos es
escasa. Algunas Diócesis cuentan con un Equipo de Pastoral Vocacional para
la vida consagrada femenina. Una de las riquezas de los Centros Diocesanos
para la Pastoral Vocacional es la diversidad de equipos que se han establecido
como apoyo para acciones muy puntuales como: animación parroquial,
acompañamiento para las familias, grupos de apoyo a los Seminarios,

57 También se ha tomado en cuenta el trabajo que se llevó a cabo en la pasada Asamblea Nacional en Morelia
(2010), en donde se señalaron los dinamismos y las debilidades que influyen en las acciones que realizamos.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

animación vocacional-juvenil, equipos relacionados con la promoción de la


oración vocacional, equipos para atender monaguillos, entre otros.

Algunos Centros Diocesanos, cuentan con local propio, personal a


sueldo, dirección de correo electrónico, página web, revista propia, material
vocacional, y subcentros.

[Link]. Los coordinadores diocesanos. La mayoría de las Diócesis


procura un Coordinador Diocesano que vele por la Pastoral Vocacional, sin
embargo, es notable que la mitad de los nombrados tienen otras prioridades
pastorales, muchas veces relacionadas directamente con el Seminario, lo que
reduce a dirigir la animación vocacional a candidatos para el Seminario. Otros
Coordinadores tienen diversas delegaciones pastorales dentro de la Diócesis.
Un número reducido desempeña la labor de Párroco o Vicario.

Cerca de la mitad de los Coordinadores Diocesanos tiene entre 3 y 6


años de haber sido ordenados sacerdotes; un porcentaje muy bajo tiene entre
7 y 10 años; y sólo el 10 % manifestó tener más de 11 años de ordenado. El
tiempo promedio de permanencia en el cargo oscila entre 3 y 6 años.

[Link]. Las acciones de la Pastoral Vocacional


a) Las acciones diocesanas. La mitad de los Centros Diocesanos
elaboran planes que renuevan semestral y anualmente. La otra mitad planea
actividades de forma esporádica y no lleva una metodología que le permita
dar pasos concretos con objetivos bien definidos dentro de un proceso. Los
Centros que se organizan tienen en cuenta los Planes Diocesanos dentro
de sus programaciones. Algunos otros reducen sus objetivos a la ‘pesca’ y
‘reclutamiento’ de candidatos para el Seminario.

b) La animación vocacional. Las actividades planeadas son realizadas


mediante visitas a parroquias y colegios, trípticos explicativos, carteles y
posters, campañas motivadoras, revistas y periódicos diocesanos, y otros
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

medios de información masiva. Sin embargo, se descuida la invitación personal


que es la animación vocacional por antonomasia. En este mismo contexto, los
agentes ven como necesidad urgente el apoyo y la presencia de los Párrocos en
las actividades que se organizan.

c) El acompañamiento vocacional. Algunos agentes de animación


vocacional se conforman con lanzar la invitación, y se les hace más cómodo
sentarse a esperar que los con-vocados asistan por sus propias motivaciones.
Las acciones e instrumentos utilizados por los agentes de Pastoral Vocacional
para motivar y dar paso a un proceso de discernimiento carecen de la
eficacia esperada. La asistencia de los jóvenes a los retiros, encuentros y otras
actividades vocacionales puede considerarse entre buena y regular.

d) PV y los Seminarios Menores (secundaria). Son pocas las


actividades para adolescentes de secundaria que se realizan de septiembre a
noviembre. La animación tiene mayor fuerza durante el segundo semestre del
curso escolar (febrero-julio). Algunas diócesis han disminuido sus actividades
orientadas a los adolescentes en la etapa de secundaria lo que se refleja en el
número de candidatos que deciden ingresar al Seminario.

Un porcentaje considerable de los que ingresan al Seminario Menor


de Secundaria procede de los equipos y las escuelas de monaguillos; otro
porcentaje procede de grupos parroquiales de adolescentes; y un porcentaje
más bajo procede de movimientos diocesanos, escuelas católicas y otros
grupos o movimientos apostólicos.

e) PV y Los Seminarios Menores (preparatoria). En esta etapa se


incrementa el número de actividades entre adolescentes en vistas a promover
la vocación sacerdotal, debido a una gran presencia en las diócesis de
Seminarios Menores de preparatoria. Las propuestas de promoción vocacional
se intensifican en el segundo semestre.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Mientras unos Centros Diocesanos han aumentado la cantidad y la


calidad de sus actividades para esta etapa, otros han disminuido sus acciones
por diversas circunstancias.

La mitad de los seminaristas de preparatoria proceden de grupos


apostólicos; y aproximadamente la cuarta parte proceden de los equipos y las
escuelas de monaguillos. Un bajo porcentaje provienen de otros movimientos
diocesanos y de escuelas católicas.

f) PV y Los Seminarios Mayores. No son pocas las diócesis que,


al mismo tiempo que siguen la exhortación expresa de Jesús a orar por las
vocaciones58, destinan a un sacerdote idóneo que, con un equipo eclesial,
promueve toda la Pastoral Vocacional, dedicando especial empeño a las
vocaciones sacerdotales59. Asimismo, casi todas las diócesis cuentan con
un Seminario Mayor propio. Las acciones para convocar a los candidatos
a este Seminario son más constantes a lo largo del año, aunque tienden a
incrementarse en el segundo semestre. Se advierte una mayor organización
en la que los contenidos para el acompañamiento son más definidos y hay un
esfuerzo constante a mejorarlos, de modo que se pueda ofrecer un proceso
de clarificación y discernimiento que ayude, a quien ha sido llamado, a
responsabilizarse del don gratuito recibido. En estas actividades de promoción,
es importante y significativa la participación de los seminaristas.

En cuanto a la asistencia de los jóvenes a las diferentes actividades que se


organizan con la finalidad de promover el Seminario Mayor, más de la cuarta
parte de los Centros Diocesanos ven con satisfacción una buena respuesta.
Otros Centros lamentan la disminución en la asistencia de los jóvenes a las
actividades que organizan.

58 Cf. NBFSM 45.


59 Ibíd 44.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

g) La PV y La Vida Consagrada Femenina. En nuestro país se registra


una gran presencia de la Vida Consagrada Femenina, incluso existen muchas
fundaciones mexicanas. En cuanto a la PV se cuenta con organización a nivel
congregacional y diocesano. Sin embargo al hablar de participación eclesial
en los equipos de PV se puede decir, que aproximadamente, solo lo hacen en
promedio el 40%.

Se constata que todos los equipos mantienen un buen número de


actividades de promoción y acompañamiento, pero, vemos como una situación
alarmante, que en muchas de las Diócesis la asistencia de las jóvenes a dichas
actividades ha disminuido. Son pocas las experiencias que han mantenido el
número de las asistentes.

La mitad de las candidatas a la Vida Consagradas provienen de grupos


apostólicos parroquiales, y en menor porcentaje las que provienen de escuelas,
de movimientos diocesanos y parroquiales, coros y catequistas.

h) La PV y La Vida Consagrada Masculina. En nuestro país, la presencia


de la Vida Consagra Masculina ha sido descollante en la evangelización y
configuración de la Iglesia en México. Sin embargo la manera de interpretar
sus propios sus carismas, no siempre ha favorecido la inserción en las diócesis.
A su vez, algunas Iglesias particulares no han sabido integrarlos en los procesos
locales. Lo anterior se refleja, actualmente, en su poca participación en los equipos
diocesanos de PV, pues, a lo sumo el 10% forma parte de los equipos diocesanos.

Cabe señalar, que en México no se registra un equipo de promoción


vocacional de la Vida Consagrada Masculina en sí. La promoción vocacional
la hacen a partir de sus propias obras apostólicas.

La mayoría de las vocaciones a la Vida Consagrada Masculina,


están proviniendo en primer lugar de los grupos apostólicos y un número
considerable provienen de escuelas católicas.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

i) La PV y La Vocación Laical. La participación de los laicos en las tareas


de evangelización de la Iglesia es muy significativa en muchos ámbitos de la
pastoral, y en todos los niveles: nacional, diocesano y parroquial. En cuanto a
la PV se cuenta con ellos en los distintos equipos eclesiales; sin embargo, hay
poca consciencia de la necesidad de promover y vivir la vocación laical de
acuerdo a la doctrina de la Iglesia, que señala que en primer lugar están para
la transformación de las realidades temporales y en segundo lugar su acción
al interior de la Iglesia60.

j) Las acciones a favor de la oración. La animación a favor de la oración


por las vocaciones es un trabajo que ha logrado permear casi todos los niveles
y ámbitos eclesiales. Existen familias que oran por los seminaristas y personas
que se preparan para hacer sus votos; jóvenes que realizan jornadas de oración
para que la sociedad cuente con laicos mejor comprometidos, entendiendo
que ellos son los primeros en dar una respuesta a los problemas sociales;
grupos apostólicos, jóvenes, seminaristas, religiosas, parroquias, colegios,
congregaciones y casas de formación que piden constantemente santos, sabios
y sanos sacerdotes, etc.

La Pastoral Vocacional ha sabido programar sus acciones aprovechando


los diversos momentos que el ciclo litúrgico propone. Las actividades que
frecuentemente se realizan son las horas santas, rosarios vocacionales,
peregrinación de la Cruz Vocacional y la Cruz Misionera, Viacrucis Vocacional,
Oración diocesana por las Vocaciones, Jornadas Vocacionales, entre otras. Pero
sobre todo, es la Eucaristía la oración eclesial que verdaderamente pone a los
hombres cara a cara con Jesucristo, y es allí donde la mayoría de los que han
hecho experiencia de sentirse llamados han escuchado la voz que les dice “ven
y sígueme”. (Mc 10, 21)

60 EA., n. 44.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

[Link]. Las Pastorales Afines.


a) La PV y la Catequesis. Se cuenta con buena participación de los
niños en las catequesis de nuestras Diócesis. De estos, un poco más de la
cuarta parte continúa su formación como cristianos después de haber hecho la
primera comunión.

Algunas diócesis se han preocupado cada vez más por integrar la


doctrina y la promoción vocacional en los planes de la catequesis. Generalmente
se les habla de las vocaciones específicas, vidas ejemplares de aquellos que han
respondido generosamente al llamado del Señor y visitas a los Seminarios.
También existen catecismos para la Confirmación con tinte vocacional.

En algunos Planes Diocesanos de catequesis, se contempla un espacio


para que los Centros Diocesanos de Pastoral Vocacional programen cursos
básicos para catequistas. También se promueven actividades diocesanas en
donde se busca que la Catequesis y la Pastoral Vocacional trabajen en conjunto.
Sin embargo, en lo que se refiere a la preparación de los catequistas, ésta se ha
reducido a la capacitación esporádica, perdiendo de vista la formación integral
y permanente que los lleve a descubrirse como llamados a una vocación y por
ende corresponsables en la animación vocacional de todos.

b) La PV y la Pastoral de Adolescentes. Aproximadamente la cuarta


parte de la población de adolescentes en las Diócesis participa en algún
grupo. La mayoría de estos prefiere ser parte de algún grupo parroquial y
otros prefieren pertenecer a movimientos como: ACAN (Acción Católica para
Adolescentes y Niños), Arcoíris, Pandillas, IAM (Infancia y Adolescencia
Misionera), etc. Otros hacen experiencia de proceso, inscribiéndose después
de la primera comunión, al nivel de secundaria del Catecismo Parroquial, sea
para continuar su formación cristiana, o con miras a participar posteriormente
en el grupo juvenil parroquial, o para tomar el catecismo para la Confirmación.

Casi todos los Centros Diocesanos, cuentan con programas dedicados


Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

a este sector de población, como: retiros, jornadas, encuentros, campamentos,


etc.

c) La PV y la Pastoral Juvenil. Es reducido el porcentaje de jóvenes
que viven en nuestras Diócesis que se integran a la vida de la parroquia. De
éstos, más de la mitad prefiere participar en grupos juveniles parroquiales;
otros pertenecen a movimientos diocesanos; y otros pocos participan en
algún servicio parroquial como equipo de evangelización, coros y equipos
para retiros juveniles de conversión. En algunas de las Diócesis no existe un
proyecto diocesano de pastoral juvenil, y en donde sí lo tienen, no se contempla
explícitamente la dimensión vocacional. Se da el caso que el coordinador para
la Pastoral Juvenil, también lo es de la PV. Aunque la idea original parte de
que la etapa de la juventud es la específica de la opción, hay que entender
que la PV debe ayudar en todas las etapas de la vida. En la práctica hay una
dispersión de fuerzas y una falta de atención a alguna de las pastorales.

Entre las acciones que la PV realiza para la animación en este sector


de población se encuentran las horas santas, los retiros vocacionales, los
campamentos, las concentraciones masivas, entre otras.

d) La PV y la Pastoral Familiar. Muy pocas familias en nuestras Diócesis


participan en algún grupo o movimiento familiar. Un número significativo
pertenece al MFC, otros en Encuentros Matrimoniales y otro porcentaje menor
ha participado alguna vez en Encuentros Conyugales. Las Diócesis cuentan
con otros espacios y ámbitos eclesiales para participar familiarmente como
son Proyecto Formativo, Dimensiones de Unión Familiar, Escuela de Padres,
Apóstoles de la Palabra, Familia Educadora en la Fe, Catequesis Familiar,
Cursillos, Renovación Carismática, Talleres de Oración y Vida, Apostolado
Serra, Dinámicas Matrimoniales, Camino Neo-catecumenal, etc.

Gradualmente se van tomando consciencia de la animación vocacional


en la familia. “La familia sigue siendo la primera comunidad para la
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

transmisión de la fe cristiana”61. En colaboración con la Pastoral Vocacional,


organizan encuentros de apoyo para el Seminario, semanas dedicadas a la
familia, jornadas vocacionales, promoción de la Cruz vocacional, elaboración
de subsidios, etc. Sin embargo, sabemos de Diócesis que aún no cuentan con
una Pastoral Familiar bien estructurada y organizada, y otras en donde no
existe un trabajo en conjunto con la Pastoral Vocacional.

e) La PV y la Pastoral Educativa. La Iglesia en México valora “el esfuerzo


de todos los que participan –de diferentes maneras- en la tarea fundamental
de acompañar a las nuevas generaciones con el propósito de transmitirles lo
mejor de nuestra cultura”62. Nuestro país cuenta aproximadamente con un
total de 4,745 escuelas católicas. En conjunto con éstas, la PV realiza visitas
para promover las vocaciones específicas, jornadas vocacionales, misas
vocacionales, retiros, celebraciones eucarísticas, visitas al Seminario, charlas
vocacionales, oración por las vocaciones, colectas para el Seminario, expos
vocacionales, entre otras acciones.

Estas instituciones se siguen considerando fuente de vocaciones,


“ya que deben estar orientadas a humanizar y personalizar, desarrollando
plenamente el pensamiento, la vida afectiva y en general todas las capacidades
de la persona”63. Sin embargo, la constatación actual nos dice que son contados
los alumnos que ingresan al Seminario o a la vida consagrada provenientes de
estos ambientes educativos. Por el contrario aumentan las experiencias que
se realizan en escuelas de gobierno, considerados como nuevos ‘areópagos’,
donde la invitación vocacional empieza a dar frutos, ya que existen agentes que
organizan visitas a estas escuelas con el fin de impartir charlas vocacionales,
pegar posters promocionales, talleres de orientación vocacional, etc.

61 CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Pontificia Obra para las Vocaciones


Sacerdotales, Orientaciones pastorales para la promoción de las vocaciones al ministerio sacerdotal, Roma,
25 de marzo de 2012, n. 3.
62 ENS 71.
63 Ibid 54.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

1.4.3. Los anquilosamientos en la animación vocacional. El análisis


de las acciones de la PV en México que hemos hecho hasta ahora, comparado
con las propuestas de los Planes Nacionales, nos lleva a la siguiente reflexión:
en primer lugar, del Plan Nacional de PV elaborado en 1972 hasta el Plan del
2000, pasando por la Guía, aún quedan acciones por realizar, y actitudes por
asumir y superar. En segundo lugar, y subrayando lo primero, la lectura atenta
de los documentos nos permite percibir que a lo largo de la historia estas
acciones y actitudes no han sido del todo atendidas. Algunas de éstas son: la
acción eclesial en una pastoral de conjunto, la prioridad en la pastoral juvenil-
vocacional, la PV como la vocación de la pastoral, la animación armónica de
las tres vocaciones específicas, el respeto por los procesos y la libertad de los
vocacionados evitando el reclutamiento y la pesca de vocaciones, la importancia
de lo cualitativo ante lo cuantitativo, la PV y su relación transversal con las
pastorales afines, Coordinadores Diocesanos con un tiempo estable en el cargo
y que cubran con los perfiles requeridos, Centros Diocesanos sustentables y
sostenibles, eficaces y eficientes64.

1.5. Repercusiones y desafíos pastorales. Como han señalado nuestros


Obispos en Aparecida, vivimos hoy una realidad marcada por grandes cambios
que afectan profundamente nuestras vidas. Nos sentimos interpelados a
discernir los signos de los tiempos, a la luz del Espíritu Santo, para ponernos
al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan
vida65.

El triple acercamiento que hemos hecho a nuestra realidad, permite


tener un panorama general de la situación actual de la PV y descubrir los retos
a los cuales nos hemos de enfrentar. Concluimos y resumimos nuestro análisis
con la mención de los siguientes desafíos para la PV en México:

64 Para una revisión más exhaustiva se puede consultar el anexo 1.


65 Cf. DA., n. 33.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

1.5.1. Repercusión económico-cultural. La realidad económico-


cultural que hemos escrito ha generado una sociedad mucho más compleja y
diferenciada que la de nuestros mayores. Las posibilidades de abrirse camino
en la vida y de realizar los propios ideales y aspiraciones se han diversificado
notablemente. Independientemente de la crisis en el campo laboral, los niveles
de escolaridad alcanzados ofrecen a los jóvenes muchas oportunidades
profesionales que siguen siendo sensiblemente más abundantes y variadas
que en el pasado. El camino hacia la consagración de la vida entera ha dejado
de ser una salida obvia, casi obligada en algunos casos. El clima cultural
predominante no facilita, la entrega total a una vocación que, por esencia, es
religiosa y utópica. La pobreza es también un escollo que impide al hombre
descubrirse vocacionado; aun no teniendo, pero por el hecho de desear tener,
ya distrae de la llamada.

Desafío: si trabajamos siempre por una educación integral que


impregne los agentes, estructuras y estrategias de valores humanos y
cristianos, tendremos personas que sean factor de cambio en la sociedad con
un testimonio de encuentro cotidiano con Dios en cada situación amenazante.

1.5.2. Repercusiones en la concepción del hombre. Es significativo


que la actual cultura individualista de un hombre-sin-relación, haya también
determinado una errada concepción antropológica que propone el paradigma
de un hombre-sin-vocación66: un hombre “sin ninguna apertura al misterio y
al trascendente, y quizá también con escasa responsabilidad respecto a la
vida, propia y ajena, de la vida recibida como don y para transmitir a otros”67.
Los que predican esta falsa antropología afirman que no hay Otro que pueda
llamar, y si no existe Otro que llame, no tiene sentido que exista alguien que
responda, que sea responsable (digno de dar respuesta). La occidentalización

66 Cf. CENCINI, Amadeo, “La Comunidad Cristiana, Regazo Materno de toda Vocación”, en Actualizando
Nuestra Pastoral Vocacional, Reseña de Artículos para la Formación de los Agentes de Pastoral Vocacional,
México, n. 12, (Colección OMAPAV, noviembre, 2008, 46 pp.), p. 143.
67 NVNE., n. 11c.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

y homogeneización del mundo, la acción de los mass media, han anulado la


alteridad plena, es decir, se ha vuelto una ilusión algo totalmente otro. En el
fondo, se trata de una concepción individualista y sin compromiso, según la
cual no dice nada el hecho del ser-vocativo.

A pesar de todo, en los últimos años, nuestra Iglesia se regocija con el


reconocimiento de los beatos y santos concedidos por Dios a nuestras tierras,
hombres y mujeres que oyendo la Palabra han dado una respuesta de entrega
a Dios y al hermano. Hace falta conocer y destacar la vida de los mismos como
un medio de evangelización y de contagio vocacional68.

Desafío: Si extendemos con valor a todos los bautizados y a todos


los hombres y mujeres el anuncio y la propuesta vocacionales, en nombre
de aquel Dios que no hace acepción de personas, la llamada llegará a todos
los areópagos, incluso en aquellos donde se manifiesta la falsa concepción
antropológica del hombre-sin-vocación.

1.5.3. Repercusiones en la actual condición juvenil. La “cultura de las


sensaciones” a la que ya hemos aludido provoca en los jóvenes inestabilidad,
desestructuración interna, afectividad fragmentada, carencia de sentido,
demora en asumir responsabilidades, e incapacidad para convivir y donarse
en forma estable, tanto a Dios como al prójimo. Este nuevo estilo juvenil se
encuentra muy ajeno a las inquietudes vocacionales.

Algunos padecen traumas familiares que han dejado huellas de


inestabilidad; esto, aunado al medio ambiente en el que se desenvuelven los
lleva a tener vínculos comunitarios débiles, presentar cuadros de inmadurez
humano-afectiva, de inconsistencia, de depresión o de tendencia narcisista que
dificulta la escucha de la llamada a la autodonación. Sobrevalorar el presente
y la propia imagen, y exaltar y trivializar la sexualidad lleva al grado de mirar

68 Cf. CEM, Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos, n. 77.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

la castidad como una llamada utópica y culturalmente extraña.

En un ambiente en el que las personas, las cosas, las relaciones,


los proyectos, las ideas y la vida cambian tanto, el joven y el adolescente
experimentan dificultad para tomar decisiones que comprometan toda la
persona para toda la vida: nos referimos no sólo al presbiterado, sino también
a la vida consagrada, el matrimonio y la castidad en la soltería.

Otros carecen de experiencias de Dios o de proyectos de vida apoyados


en valores e ideales que permitan trascender. Al mismo tiempo, ellos no
son suficientemente acompañados ni se les ha educado para el sentido de
pertenencia eclesial69.

Desafío: Tenemos que ir a los nuevos escenarios desde la pastoral de


conjunto, rompiendo nuestros dos moldes (vida religiosa y presbiteral) como
únicos caminos de respuesta a la Vocación. Nuestra primera misión debe hacer
de los jóvenes personas plenas en Jesucristo. Mas sin embargo, nos hemos
enfocado en quitar a Jesús de la cruz y tratar de poner a nuestro fundador(a),
intentando que el joven se enamore más de nuestro carisma o fundador
que de Jesucristo. Por eso, si trabajamos sin exclusivismo y en conjunto con
todas las pastorales, y con instrumentos adecuados y atractivos, abriéndonos
a todos los espacios juveniles como nuevos areópagos donde también Dios
llama, haremos de la propuesta vocacional el camino hacia el pleno sentido y
realización humana.

1.5.4. Repercusiones en la comunidad eclesial. Una Iglesia débil es


una matriz poco apta para engendrar vocaciones evangélicas radicales. El caldo
de cultivo connatural de una auténtica floración vocacional es una comunidad
vigorosa por su adhesión a Dios, su cohesión interna, su testimonio valeroso y
su servicio abnegado a la sociedad.

69 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op. cit., n. 44.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Una crisis de vocaciones tiene su origen en la penuria de auténticas


comunidades de fe, de celebración y de compromiso. La esclerosis de las
parroquias, la débil conciencia diocesana y el peso excesivo de su funcionamiento
burocrático y clericalista recortan de raíz el florecimiento de vocaciones.

“Desgraciadamente existe todavía un fuerte clericalismo celoso de


compartir responsabilidades con el laicado, e incluso rasgos de una cultura
machista que discrimina de diversas formas el ejercicio de la vocación que
asiste por derecho propio a las mujeres en la comunidad eclesial”70.

Junto con ello se encuentran los casos de abuso de poder clerical, de


abuso de satisfactores económicos y de abuso sexual cometidos por algunos
sacerdotes, lamentable por el grave daño que han causado a las víctimas,
lamentable porque han extendido un velo de sospecha sobre el ministerio de
otros muchos sacerdotes que viven con celo y ejemplaridad su apostolado,
dañando la credibilidad de la vida consagrada en general, provocando
la dispersión de algunas comunidades, pero sobre todo, cuestionando
profundamente la existencia de un Dios personal que ama y que llama, y
contribuyendo, a modo de protesta inconsciente, al actual fenómeno del
hombre-sin-vocación.

Desafío: La vocación es connatural a la persona, por eso el desafío


consiste en ‘vocacionalizar’ la propia vida, es decir, mirar el ministerio de la
persona desde la llamada. Si promovemos la PV como expresión estable y
coherente de la maternidad de la Iglesia, promoviendo en las parroquias un
proceso de iniciación cristiana, florecerán comunidades en las que se den los
signos de la fe (amor y unidad), ofreciendo un excelente ambiente cristiano,
eclesial y vocacional, por lo cual ya no nos fijaremos sólo en los números, y
erradicaremos la pesca, la recolección y la importación de vocaciones como
criterio permanente.

70 CEM, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna…, op. cit., n. 96
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

“Allí donde madura y crece una pastoral integrada, sea familiar,


juvenil o misionera, junto a la PV, se asiste a un florecimiento de vocaciones”71.
Por eso, si asumimos una visión pastoral de conjunto y motivamos a las otras
pastorales afines, sobre todo la Pastoral juvenil, a un trabajo permanente bajo
este criterio de comunión y participación, promoveremos la acción coral con
cada presbítero, consagrado(a) y laico(a), con cada comunidad religiosa o
parroquial, con cada Instituto y con cada Diócesis.

1.5.5. Repercusiones en la transformación de la familia. La talla


numérica de la familia se va modificando muy sensiblemente. Evidentemente
un descenso drástico reduce en gran medida el número de destinatarios
potenciales de una llamada vocacional. Esta transformación afecta, además,
a los criterios y actitudes familiares. Algunos padres, incluso creyentes, han
asimilado un criterio socialmente muy extendido: la realización de la persona
se mide por el éxito social y económico.

Al empobrecerse el clima creyente dentro del hogar, la calidad y la intensidad


de la educación religiosa familiar se ha resentido palpablemente. Una fe
debilitada induce a muchos padres a subestimar la vocación de especial
consagración como destino posible de alguno de sus hijos.

Por otro lado, la familia se ve amenazada y afectada por una realidad que
la desintegra y pone en crisis sus valores; frente al modelo tradicional
surgen otras maneras de entenderla y vivirla que crean confusión de roles,
vacíos existenciales y ausencia de sentido de la vida. Incluso en el ámbito
de la legislación en algunos estados de nuestro país se hacen propuestas
de instituciones familiares que pretenden homologarlas con el matrimonio.
“Todo esto implica un riesgo contra la cuna de las vocaciones”72.

71 CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA…, op. cit., n. 3.


72 II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op cit., n. 43.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Desafío: Hoy nos encontramos no solo con familias no evangelizadas,


sino más aun descristianizadas. Es necesario trabajar para que la Iglesia pase
de ser una Iglesia de bautizados a una Iglesia de discípulos. Si trabajamos con la
conciencia de que el fin de la Pastoral Vocacional es la ayuda a cada persona
como miembro de una familia en un ambiente de libertad y discernimiento,
tendremos ámbitos familiares donde cada miembro reconozca y realice la
propia vocación. Y si los padres de familia son promovidos y animados a
través de la Iniciación Cristiana como educadores en la fe y formadores de
vocaciones, tendremos verdaderos acompañantes para todas las vocaciones y
en cada fase de la vida.

1.5.6. Repercusiones en la cultura vocacional. Todas las repercusiones


anteriores son, en otras palabras, una sensibilidad y mentalidad que corren
el peligro de diseñar una especie de cultura antivocacional, que deviene una
cultura pluralista y compleja que tiende a producir jóvenes con una identidad
imperfecta y frágil con la consiguiente indecisión crónica frente a la opción
vocacional. Muchos jóvenes ni siquiera conocen la gramática de la existencia73,
son nómadas: circulan sin pararse a nivel geográfico, afectivo, cultural
y religioso. En medio de la gran cantidad de informaciones, pero faltos de
formación, aparecen distraídos, con pocas referencias y pocos modelos de
vida ejemplar. Por esto tienen miedo a su porvenir, experimentan desasosiego
ante compromisos definitivos y se preguntan acerca de su existencia. Si por
una parte, buscan a toda costa autonomía e independencia, por otra, como
refugio, tienden a ser dependientes del ambiente socio-cultural y a conseguir la
gratificación inmediata de los sentidos. Está claro que dentro de una situación
así, en un contexto de individualismo y subjetivismo, es muy difícil que la
comunidad cristiana, con su camino creyente y los signos de fe, pueda ser
percibida como lugar donde Dios revela sus proyectos a cada creyente.

73 La gramática de la existencia es formulada como: La vida es un bien recibido, que tiende por naturaleza,
a convertirse en un bien donado. Cf. NVNE., n. 26c.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Desafío: si asumimos la necesidad de una renovación, un cambio real,


una nueva frescura para la PV en sus métodos, en su expresión y en su ardor,
propiciaremos los primeros pasos para fortalecer una Cultura Vocacional74.

1.5.7. Repercusiones en la propuesta vocacional. Hoy percibimos


una evangelización con poco ardor y sin nuevos métodos y expresiones, un
énfasis en el ritualismo sin el conveniente itinerario formativo, lo que dificulta
ver la vida como un proyecto vocacional. Movimientos y grupos religiosos que
se olvidan de la dimensión social de la fe, una espiritualidad individualista y
una mentalidad relativista en lo ético contribuyen a que el lenguaje de la PV y
de la vocación sea poco significativo para la cultura actual.

La propuesta vocacional es todavía entre nosotros una práctica pobre.


No son numerosos los presbíteros, educadores, padres y comunidades que la
realizan de manera decidida. Resulta, con frecuencia, intermitente, pusilánime,
tardía, poco interpeladora. El temor a parecer proselitistas o a crear una tensión
en la relación con los jóvenes puede cohibirnos en exceso. Estos complejos se
revisten a veces de razones válidas como el respeto a la intimidad y a la libertad
de los jóvenes. Se omite de este modo la llamada humana que es mediación de
la llamada del Señor y despierta dinamismos dormidos en el creyente75.

Por un lado, si hay crisis vocacional no es solamente de llamados, sino


de llamantes, no es solamente a causa de los jóvenes, sino a causa de nuestra
manera de vivir la fe y de comunicarla.

Por otro lado, nos esperanzamos solamente en los números76, y


nos anquilosamos en una cierta patología del cansancio y del pesimismo
constatando que aun cuando la PV es estructurada y creativa, los resultados

74 II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final, op. cit., n. 6.


75 Cf. PDV., n. 39.
76 Cf. GPV., n. 295.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

obtenidos no corresponden al esfuerzo invertido77. Por último, la crisis es


también crisis de propuesta pedagógica y de camino educativo-formativo.

Desafío: si promovemos todas las vocaciones de modo comprometido


y armónico, con la conciencia que en la Iglesia de Dios, o se crece juntos o no
crece ninguno, propiciaremos un aumento de las tres vocaciones específicas,
no sólo cuantitativa, sino cualitativamente.

Y en la medida que eduquemos y formemos, siguiendo una metodología


adecuada (gradual y convergente, general y específica, personalizada y
comunitaria) y una pedagogía evangélica, seguiremos realmente procesos que
ayuden apropiadamente a todo aquél que está en búsqueda.

1.6. CONCLUSIÓN. Habiéndonos acercado a la realidad antes descrita,


nos preguntamos: ¿Por qué no hemos superado y/o asumido las acciones y las
actitudes que se han venido señalando con insistencia a lo largo de 40 años?
¿Cómo podemos definir la calidad de nuestra animación vocacional hoy? ¿Hay
condiciones para que los hombres y mujeres que viven en México cuenten con
las condiciones que son necesarias para escuchar la voz de Dios que llama a
vivir la santidad en la entrega generosa de la vida a través de una vocación
específica? La óptica con la que nos hemos acercado a la realidad nos invita a
‘remar mar adentro’ (Lc 5, 4), y pescar del lado que Dios nos pide echar las redes
(Jn 21, 6). Nos invita también a no anquilosarnos en las orillas con nuestros
métodos poco evangélicos que sólo buscan el bien propio y egoísta; nos invita
a, trabajar coralmente y en comunidad (Lc 5, 7).

El análisis que hemos presentado nos da la clara idea que nos


encontramos en tiempos favorables, pero que necesitamos dar un Salto de
Calidad que nos lleve a una renovada PV en México, y por ende al fortalecimiento
de la cultura vocacional.

77 Cf. CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA…, op. cit., n. 2.


Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

SEGUNDA PARTE

HACÍA EL SALTO DE CALIDAD


EN MÉXICO
2.1. Del ver al juzgar. Es evidente que hay unos ámbitos y métodos de
Pastoral Vocacional que serán siempre absolutamente necesarios: la familia,
la catequesis, la liturgia, los grupos juveniles, la dirección o acompañamiento
vocacional, la oración, etc. Pero nos parece que hay unos problemas de fondo
que muchas veces pasamos por alto o no afrontamos debidamente, y que son
la causa más profunda del anquilosamiento. La realidad que hemos descrito
en el capítulo anterior puede ser el contexto y el pretexto de los cuales el Señor
se vale para dirigirnos llamadas nuevas a las que es preciso estar muy atentos
para que la PV sea verdaderamente eficaz.

Este segundo apartado intenta comprender la orientación que Dios


está dando a la rica historia de las vocaciones en México, ante los retos que el
presente nos impone. Presentamos el marco doctrinal a modo de diez saltos
de calidad o de decálogo vocacional que quiere iluminar la realidad vista sin
olvidar que “sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella
de modo adecuado y realmente humano”78.

2.2. El salto de calidad de la PV.


2.2.1. El salto de calidad. La expresión ha sido sugerida por el Beato
Juan Pablo II79. Desde la antropología filosófica podemos describir el salto

78 BENEDICTO XVI, Discurso Inaugural en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y


de Caribe, Aparecida, n. 3.
79 Cf. JUAN PABLO II, “Discurso final del Santo Padre en Congreso Europeo de Vocaciones”, en NVNE.,
n. 11.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

cualitativo como el pasaje de un umbral. Cruzar un umbral significa dos cosas:


transición gradual mientras se va progresando, y cambio real en el lugar a
donde se llega, es decir, una novedad pero en la continuidad. Al referirnos a
un salto de calidad en la PV no sólo estamos proponiendo una nueva forma de
definirla, sino un nuevo modo de comprender el misterio de la vocación y el
actuar de cada agente responsable: Un cambio óntico, con un fresco interés ético.
El ministerio de la animación vocacional debe forjar una conversión pastoral
y una renovación misionera, que lleve a impregnar todas las estructuras
eclesiales y todos los planos de la pastoral de conjunto80. Se trata, entonces
de fortalecer la cultura vocacional para que todos los bautizados asuman su
llamado a ser discípulos misioneros en las circunstancias actuales.

2.2.2. De la Iglesia que peregrina en Europa. Del 5 al 10 de mayo


de 1997, se celebró en la ciudad de Roma el Segundo Congreso Europeo de
vocaciones. El documento final tuvo como título: Nuevas Vocaciones para
una Nueva Europa. Es un gran documento por la puntualidad con la cual
detecta las situaciones de la PV; por la teología de la vocación verdaderamente
completa y renovada; por la sensibilidad en la antropología de la vocación
y en la eclesiología con el tema de la reciprocidad de todas las vocaciones
en una eclesiología de comunión; por la constante atención pedagógica en la
animación, seguimiento y acompañamiento vocacional; pero sobre todo, se
trata de un documento pastoral que a modo de decálogo81, describe el salto de
calidad que es necesario asumir para una renovada cultura vocacional.

2.2.3. A la Iglesia que peregrina en América Latina. En el año 2007,


una década después del Congreso Europeo, la V Conferencia de los Obispos
de Latinoamérica y del Caribe, aportaron en el documento conclusivo una
nueva perspectiva vocacional al remitir continuamente al que es llamado en
cada vocación específica a vivir como discípulo y misionero82. El núcleo orto-

80 Cf. DA., n. 365.


81 Cf. NVNE., n. 13c.
82 Cf. DA., numerales 31; 41-42; 94; 107; 135; 156; 162-163; 170; 184-185; 282; 284-285; 294; 314-315; 393.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

práxico de la reflexión expresado en el mismo lema y título de Aparecida,


sigue una secuencia, con un sujeto: discípulos y misioneros; un destinatario:
nuestros pueblos; un contenido y fin: para que en Él tenga vida. Ya esta visión
global manifiesta la dimensión vocacional.

2.2.4. Para renovar la PV de la Iglesia que peregrina en México.


Aunque parecieran dos perspectivas diferentes, fruto de dos realidades
distintas, sin embargo, ambas señalan la urgente necesidad no sólo de una
PV renovada, con más impulso y entusiasmo, sino la implementación de
un nuevo paradigma en el modo de comprender el misterio de la vocación
y en el modo de animar esta acción pastoral de la Iglesia universal. Ambos
documentos proponen que la PV debe ser parte integral e integrante de la
pastoral de conjunto y de la evangelización universal, para que de este modo
ayude a llevar a nuestra Iglesia por el camino de la comunión, potenciando la
siembra de la semilla de la vocación más que la recolección de candidatos, y
proporcionando a cada cristiano espacios para que disciernan el llamado de
Dios mediante procesos. A esto le llamamos ‘vocacionalizar’ la cultura y la
pastoral. En este mismo contexto, el documento final del Segundo Congreso
Continental Latinoamericano de Vocaciones que se llevó a cabo en Cartago,
Costa Rica del 30 de enero al 5 de febrero de 2011 ha hecho referencia al
Documento Europeo83 y al Documento de Aparecida84 al expresar que lo
prioritario es “fortalecer la cultura vocacional para que los bautizados asuman
su llamado de ser discípulos y misioneros de Cristo en las circunstancias
actuales de América Latina y El Caribe”85. En esta segunda parte explicitamos
la riqueza, la relación y la complementación de dichos documentos, con la
pretensión de hacer un marco doctrinal que ilumine nuestra realidad mexicana.

83 Cf. NVNE., n. 27.


84 Cf. DA., n. 283.
85 II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op. cit., n. 6.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

2.2.5. Decálogo vocacional. El salto de calidad que presentamos a


modo de decálogo, es la expresión concreta de la renovación que buscamos en la
PV en México con miras a fortalecer una cultura vocacional86. La actitud que se
exige ante tal propuesta es la asunción desde la caridad, pero desde la ‘caridad
inteligente’ que es capaz de formar y transformar la realidad y la vida misma.

[Link]. Primer salto: De la animación vocacional como acción


individual a la animación vocacional como acción eclesial. El animador
vocacional debe significar y realizar la acción coral y sinfónica de toda la Iglesia, para
todas las vocaciones y en cada fase de la vida.

La dimensión vocacional del discípulo-misionero. Necesitamos


renovar la cultura vocacional desde la ecesiología del Concilio Vaticano II,
donde la acción sinfónica es más poderosa que el individualismo pastoral87,
con el fin de educar y formar comunidades donde los discípulos-llamados se
descubran miembros de una Iglesia Particular y en ella ‘misioneros-llamantes’.
Con lo anterior queremos decir que debemos ‘vocacionalizar’ las estructuras,
los niveles y los sectores que conforman el gran Pueblo de Dios. El discípulo-
llamado que se descubre ‘misionero-llamante’ reconoce que toda acción eclesial
es por esencia acción con-vocacional88, y ésta a su vez es siempre comunitaria y
nunca individual, es siempre corresponsable y nunca indiferente: todos somos
responsables de todos y cada uno.

La Iglesia mistérica-ministerial. La Iglesia, llamada por Dios y


constituida en el mundo como comunidad de llamados (realidad mistérica),
es a su vez instrumento de la llamada de Dios (realidad ministerial). En efecto,
en cuanto mysterium vocationis89, la Iglesia es una comunidad de vocacionados.

86 Se trata de diez lineamientos expuestos en el documento europeo, que iremos señalando con letra cursiva
y que hemos titulado para una mejor comprensión. Cf. NVNE., n. 13c.
87 Cf. LG., n. 1; 9.
88 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op., cit., n. 67.
89 Cf. NVNE., n. 19.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Todos son llamados, y por corresponsabilidad, todos ayudamos a ser audible


el llamado del Señor. La PV se sitúa, por lo tanto, en las más hondas entrañas
de la Iglesia. Comprender correctamente este dinamismo eclesiológico ha de
llevar a vivir en la gratitud por el llamamiento, y en la gratuidad de la misión
que nacen de la alegría de compartir la experiencia del misterio y el ministerio
de y en la vocación.

En cuanto corresponsabilidad de todo el pueblo de Dios, la animación


vocacional ha de ser conjunta, comenzando en la familia y prolongándose en
la comunidad cristiana mediante procesos pedagógicamente definidos90. Esta
responsabilidad encuentra un ámbito natural en los Centros Diocesanos para
la PV, pues es allí donde se integran todas las vocaciones en un ambiente de
animación, comunión y participación91. “…urge una coordinación e integración
en las diócesis de los Agentes de PV, diocesanos, religiosos, religiosas y laicos,
para realizar un plan acción conjunto”92. Será el Obispo quien instituya “el
Centro para las vocaciones, compuesto por sacerdotes, consagrados y laicos,
como organismo de comunión al servicio de la PV en la Iglesia local con la
tarea de promover las vocaciones de consagración especial en el contexto de
todas las vocaciones”93. Y más allá de los centros diocesanos, en cualquier
comunidad parroquial, de vida religiosa o apostólica que está marcada con el
sello de la eclesialidad.

La vocación de convocar. Crear una renovada cultura vocacional


significa entrar en la dinámica de la corresponsabilidad: ser dignos de dar
mutua respuesta desde el corazón; sabernos llamados constantemente en
la cotidianeidad de la vida (misterio) hasta descubrir y responder con una
opción fundamental en una vocación específica, y al mismo tiempo, sabernos

90 Cf. PPV., 1972, IV, d., ix., p. 29.


91 Cf., GPV., nn. 400-406; 772-773.
92 GPV., n. 515.
93 CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA…, op. cit., n. 13.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

y responsabilizarnos en cuanto animadores (ministerio) en y por el servicio


que se nos ha encomendado.

La comunidad cristiana no puede desentenderse, distanciarse,


aislarse, ni mucho menos enfrentarse con la PV, pues a toda ella le incumbe
la animación vocacional. Si bien la actual crisis de respuestas depende de
muchos factores, particularmente va unida a la falta de responsabilidad en el
testimonio de vida y anuncio del Evangelio. Habrá por tanto, que motivar y
proveer para que de forma real todos se impliquen corresponsablemente. En una
Iglesia toda vocacional, todos están urgidos a ser animadores de la vocación94,
lógicamente con distintas responsabilidades según el proceso y la madurez
vocacional de cada uno. La validez, la eficacia o el éxito de la PV no puede
medirse exclusivamente por los resultados numéricos, sino por su capacidad
de ofrecer medios para que las personas se encuentren con el Señor que les
llama. De esto debe estar más preocupada la pastoral en general: de crear
condiciones suficientes para que la voz del Señor que llama pueda llegar con
claridad al profundo mar del hombre de hoy95.

Exigencias del primer salto de calidad. La vocación se descubre en


la e-vocación de nuestra historia personal, en esta historia germina la semilla
de la llamada que madura en la in-vocación de Jesucristo, que continúa
llamando discípulos y enviando misioneros y lleva a la con-vocación, es
decir, a la comunión. Ante la tentación, muy presente en la cultura actual de
ser cristianos sin Iglesia, y de afiliarse a las nuevas búsquedas espirituales
individualistas, tenemos que afirmar que “la fe en Jesucristo nos ha llegado a
través de la comunidad eclesial y ella nos da una familia, la familia universal
de Dios en la Iglesia Católica. La fe nos libera del aislamiento, porque nos lleva
a la comunión”96.

94 NVNE., n. 6.
95 Cf. MARTOS Juan Carlos…, op. cit., p. 46.
96 Cf. D. A., n. 156.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Hoy más que nunca se necesitan centros para las vocaciones que se
ocupen de la formación de los animadores vocacionales, susciten y difundan
en el pueblo de Dios la cultura vocacional, elaboren el programa pastoral
diocesano y, de manera particular, colaboren con los organismos diocesanos
de pastoral familiar, educativa, social y juvenil97.

[Link]. Segundo salto: De la PV como una más en el conjunto de


las pastorales, a considerarla como dimensión de la Pastoral de Conjunto. La
animación vocacional debe pasar de ser considerada como una pastoral de
reclutamiento de vocaciones para los seminarios y casas de formación para la
vida consagrada, a significar y realizar vocacionalmente la acción de conjunto
de toda la Iglesia, para todas las vocaciones y en cada fase de la vida.

Definición de PV desde Aparecida. El documento de Aparecida, en


el numeral 314, define la PV como la acción que “acompaña cuidadosamente
a todos los que el Señor llama (…), es responsabilidad de todo el pueblo de
Dios (…), para ayudar a descubrir el sentido de la vida y el proyecto que
Dios tenga para cada uno, acompañándolos en su proceso de discernimiento.
Plenamente integrada en el ámbito de la pastoral ordinaria (…) es fruto de una
sólida pastoral de conjunto”98. Y será el Obispo quien se preocupará de que la
dimensión vocacional esté siempre presente en todo el ámbito de la pastoral
ordinaria, es más, que esté plenamente integrada y como identificada con
ella. A él compete el deber de promover y coordinar las diversas iniciativas
vocacionales99.

La PV es la vocación de la Pastoral. En tal sentido se puede muy bien


decir que se debe ‘vocacionalizar’ toda la pastoral o actuar de modo que toda
expresión de la pastoral manifieste de manera clara e inequívoca un proyecto

97 Cf. CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA…, op. cit., n. 13.


98 D. A., n. 314.
99 PDV., n. 41
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

o un don de Dios hecho a la persona, y suscite en la misma una voluntad de


respuesta y de compromiso personal. La pastoral cristiana tienen que conducir
a esta confrontación con la llamada de Dios, con todo lo que ello supone en
términos de tensión, de lucha, a veces de fuga o de rechazo, pero también
de paz y gozo unidos a la acogida del don, o por el contrario no merece tal
nombre.

En la actualidad esto se manifiesta de modo muy particular, hasta


el punto de que se puede afirmar que la PV es la vocación de la pastoral:
constituye, quizá, su objetivo principal, como un desafío a la fe. Por tanto,
“hay que dar a la Pastoral Vocacional el puesto prioritario que tiene en la
Pastoral de conjunto”100. Deberá ser también una pastoral más provocadora
que consoladora; capaz, en todo caso, de transmitir el sentido dramático de la
vida de todo hombre, llamado a hacer algo que ningún otro podrá realizar en
su lugar101.

La PV, ¿en un conjunto de pastorales o en la pastoral de conjunto? El


servicio de animación vocacional es parte de la misión eclesial. “Desde esta
perspectiva, el logro más grande de la PV será impulsar la Pastoral de Conjunto
u Orgánica”102; es decir, debe ser una dimensión de todo el esfuerzo pastoral
y estar presente en cualquier expresión de la vida de la Iglesia, explícita o
implícitamente103.

Si la pastoral ordinaria no llega a tocar el corazón y a poner al oyente


ante la pregunta estratégica: “Señor, ¿qué debo hacer?” (Mt 19, 16) no es
pastoral, sino hipótesis de trabajo inocua y sin mordiente104. En este sentido, la
exhortación Pastores dabo vobis, define la pastoral como “la misión de la Iglesia

100 DP., n. 866.


101 Cf. NVNE., n. 26b.
102 Cf. GPV., n. 353.
103 Ibíd., n. 357.
104 Cf. MARTOS, Juan Abrir el Corazón, Animación Vocacional en Tiempos Difíciles y Formidables, Publi-
caciones Claretianas, edición especial OMAPAV, Madrid, 2007, p. 42.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

destinada a cuidar el nacimiento, el discernimiento y el acompañamiento de las


vocaciones”105. De aquí que la pastoral de conjunto deba, por así decirlo, tejer
una red cada vez más estrecha de contactos personales e institucionales, en
los cuales las vocaciones pueden ser descubiertas, estimuladas y cultivadas106.
Fundamentalmente, es la conciencia de que todos los bautizados como
asamblea de los llamados, son responsables de promover las vocaciones107.

La PV debe estar en relación con las demás dimensiones: la bíblica,


litúrgica y profética108. En este sentido, se presenta como la categoría
unificadora109 de la pastoral en general, como el destino natural de todo trabajo,
el punto de llegada de las varias dimensiones, como una especie de elemento
de verificación de la pastoral auténtica110. Contra todo lo que se pueda pensar,
“más que problema de principios o bases doctrinales, la dimensión vocacional
de todas las pastorales, es problema de organización y de comunicación
de experiencias”111. “¡La vocación es el corazón palpitante de la pastoral
unitaria!”112.

Exigencias del segundo salto de calidad. Descubrimos que se torna


cada día más urgente la necesidad de una PV renovada y concebida, en
primer lugar, como dimensión necesaria de todo plan global pastoral y, al
mismo tiempo, como campo específico de acción que acompañe el despertar,
el discernimiento y la maduración de la respuesta vocacional de aquellos que
el Señor llama a seguirlo de modo particular113.

105 PDV., n. 34.


106 Cf. DA., n. 217.
107 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Proposiciones, p. 88.
108 Cf. II Congreso Europeo de vocaciones, Proposiciones, p. 10.
109 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Proposiciones, pp. 102-106.
110 Cf. DPVIP., n. 18.
111 GPV., n. 479.
112 Cf. Íd.
113 Cf. JUAN PABLO II, Carta a los organizadores y participantes en el I Congreso Continental
Latinoamericano de Vocaciones, n. 2.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Urge una coordinación e integración en las diócesis de los agentes de


PV, diocesanos, religiosos, religiosas y laicos, para realizar un plan de acción
unificado114; y la coordinación de éstos con los demás actores de la pastoral de
conjunto; en especial con los de la pastoral juvenil y familiar”115.

[Link]. Tercer salto: De privilegiar la animación de una vocación


a la animación de todas las vocaciones. Si en otro tiempo, la animación se orientaba
exclusiva o principalmente a las vocaciones de especial consagración bajo el concepto
de “vocación para algunos privilegiados”, ahora, se dirige cada vez más a la animación
de las tres vocaciones específicas, bajo el presupuesto conciliar de que “todos tienen
vocación”.

La universalidad de los llamados. La santidad es un don de verdadera


configuración con el Maestro, por eso es necesario asumir la centralidad de lo
que nos hace semejantes a él: el mandamiento del amor, que él quiso llamar
suyo y nuevo: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado” (Jn 15,
12). Este amor, con la medida de Jesús de total entrega de sí, además de ser el
distintivo de cada cristiano, no puede dejar de ser la característica de su Iglesia
santa, comunidad discípula de Cristo, cuyo testimonio de caridad fraterna
será el primero y principal anuncio116: “reconocerán todos que son discípulos
míos” (Jn 13, 35), y “aunque no todos en la Iglesia marchan por el mismo
camino, todos están llamados a la santidad”117.

De este modo, la santidad, meta de la vocación discipular y misionera118,


no es sensibilidad sino seguimiento de Jesucristo (Mt 16,24), no es un proyecto
individualista sino con-figuración y pre-formación con el maestro en comunidad

114 GPV., n. 515.


115 Cf. DP., nn. 885-886.
116 Cf. DA., 138.
117 LG., n. 32.
118 Cf. DA., n. 163.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

(Mt 28,19), no es teoría sino experiencia y anuncio vital del Evangelio (Mc
16,15), no es intento humano sino obra del Espíritu Santo (Hch 2, 18).

Ante este llamado universal y permanente119, resulta necesario preguntarse:


¿Qué debemos renovar en los caminos de la PV para que sus acciones
promuevan y animen, en un primer momento, el llamado de todos a la
santidad? La primacía de la vida espiritual es la premisa para responder a la
nostalgia de santidad que atraviesa también esta época de la Iglesia.

Llamados a la santidad en una vocación específica. La santidad es


la vocación universal de cada hombre y mujer120, es la vía maestra donde
convergen los diferentes senderos de las vocaciones específicas121. En efecto,
descubrimos en los evangelios que Jesús salió al encuentro de personas
en situaciones muy diversas: hombres y mujeres, pobres y ricos, judíos y
extranjeros, justos y pecadores…, invitándolos a todos a un modo específico
de seguimiento. Por un lado, llamó a algunos para que estuvieran con él: “Y
caminando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro,
y Andrés su hermano, echando una red al mar, porque eran pescadores. Y
les dijo: Síganme, y yo los haré pescadores de hombres” (Mt 4, 18-19); y por
otro lado, los mandó de regreso a su vida secular para que desde allí dieran
testimonio vivo: “Vuelve a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas Dios ha hecho
por ti. Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas Jesús
había hecho por él” (Lc 8, 39).

De este modo, entendemos que la vocación es una propuesta divina,


única-singular-irrepetible, precisamente porque tal perfección es inagotable.
Cada hombre y cada mujer, en la vivencia de su vocación específica, es llamado
o llamada a manifestar y significar un aspecto particular de la perfección de

119 Cf. LG., n. 1


120 Cf. LG., cap. V.
121 Cf., PNPV., 1991, n. 143.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Dios. Ahí encuentran su nombre y su identidad, afirman y ponen a seguro su


libertad y su originalidad. Es este sentido nadie lo puede sustituir el proyecto
que estamos llamados a seguir, so pena de contradecir el amor singular que
Dios nos tiene desde toda la creación.

La conciencia de animar todas y cada una de las vocaciones como


camino a la santidad. Aunque se ha avanzado mucho en la comprensión
de la PV en sentido amplio, en la práctica se sigue realizando orientada
principalmente a las vocaciones de especial consagración. Este escollo ha
resonado desde 1984122, y hasta hoy poco hemos hecho.

Dar un salto de calidad significa reconocer que la PV es la acción de


la Iglesia a favor de todas las vocaciones, a fin de que sea edificada según la
plenitud de Cristo y conforme a la variedad de los carismas que el Espíritu
Santo suscita en ella. Significa acompañar a cada cristiano plenamente iniciado
para que descubra y viva su vocación específica123.

Nos encontramos en una época que exige darle una mayor importancia
a la vocación y misión de los cristianos laicos y laicas “que pueden ser
llamados a cooperar con el Obispo y con los presbíteros en el ejercicio del
ministerio de la palabra”124. A ellos también les debemos ofrecer instrumentos
y materiales adecuados para que realicen su protagonismo en el mundo125, en
medio de realidades y de la historia126. La cuestión del protagonismo laical, en
la perspectiva del sacerdocio común de todos los fieles es un gran servicio a la
comunidad eclesial.

122 Cf. GPV., n. 291.


123 Cf. PNPV., 2000, n. 269.
124 CIC., c. 759.
125 Cf. ChFL., n. 31.
126 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Proposiciones, p. 106.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Exigencias del tercer salto de calidad. Ante la cultura emergente del


hombre-sin-vocación, se hace importante proclamar que todos y cada uno de
los hombres y mujeres han recibido la vocación al servicio y a la entrega a los
demás, por la cual alcanzan la madurez y la realización como seres humanos.
Ante todo promovemos las tres vocaciones específicas, los servicios en la
comunidad cristiana y en la sociedad y su compromiso en la construcción del
Reino en su dimensión temporal127.

Nos hacemos responsables y corresponsables en la misión que se nos


ha encomendado, y por eso dirigimos nuestras acciones y nuestros métodos
hacia la animación y el acompañamiento de las tres vocaciones específicas.
Para esto nos vemos exigidos a cultivar actitudes de “apertura, diálogo y
disponibilidad para promover la corresponsabilidad y participación efectiva
de todos los fieles en la vida de las comunidades cristianas”128.

[Link]. Cuarto Salto: De la pesca, a la siembra de vocaciones


en cada diócesis y en cada lugar. Si antes la angustia por la escasez de vocaciones
nos hacía reducir la animación a la pesca de las mismas, hoy el Señor nos pide ser
sembradores, con la conciencia que continúa llamando en cada Diócesis y en cada
lugar.

Toda tierra es fértil para las vocaciones. Entre las comunidades


eclesiales, en las que viven y se forman los discípulos misioneros de Jesucristo,
sobresalen las Parroquias que son tierra fértil de vocaciones. Ellas son células
vivas de la Iglesia129 y el lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles
tienen una experiencia concreta de Cristo y de la comunión eclesial130. Las
parroquias están llamadas a ser casas y escuelas de comunión131.

127 Cf. PNPV., 2000, n. 314.


128 Cf. DA., n. 368.
129 Cf. AA., n. 10; SD n. 55.
130 Cf. EA., n. 41.
131 Cf. VC., n. 51.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Uno de los anhelos más grandes que han expresado las Iglesias de
América Latina y el Caribe es el de una valiente acción renovadora de las
Parroquias a fin de que sean de verdad: “espacios de la iniciación cristiana, de la
educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios
y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras
de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural
de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a
las realidades circundantes”132.

Si toda tierra es fértil, la pesca de vocaciones resulta una actitud


pastoral sin sentido, no porque tal acción sea mala, sino porque una Institución
o una Diócesis no puede llegar a este tipo de decisión motivada por una falsa
conclusión de que el propio ambiente ya no promete vocaciones. Actuar de
este modo sólo manifiesta la falta de esperanza y de fe en el proyecto que en
primer lugar, es de Dios. No es posible que Dios no siga llamando también
aquí y ahora. Es necesario buscar las causas verdaderas y ver qué ha hecho
falta también en nuestra manera de hacer animación o de testimoniar nuestro
ideal vocacional.

Los pecados en la animación vocacional. El modo correcto de hacer


PV consiste en seguir procesos suficientes a través del acompañamiento y
discernimiento. Toda la promoción vocacional específica, como la sacerdotal
y religiosa, deberá hacerse conjuntamente y siempre con la laical, sin reducir
las actividades a una específica vocación, antes de realizarse la opción de la
persona133. Otros modos de proceder son descalificados porque se consideran
opuestos al espíritu del Evangelio y a la verdadera naturaleza del llamado de
Dios. Un pecado frecuente en este contexto es “caer en el extremo de invadir la
consciencia del otro con propuestas forzadas o en no proponer la novedad de
la vida, por un respeto exagerado, mal entendido”134.

132 Íd.
133 Cf. PPV., 1972, II, h., p. 25
134 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano, Documento final… op. cit., n. 75f.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

La vocación siempre es un camino que resulta del ejercicio de reciprocidades


ejercitadas en el amor y la libertad; ha de acompañar a las personas, abrirles
posibilidades y respetar los procesos. El acompañante presenta sobre todo a
Cristo que ha venido a realizar el designio divino de salvación; propone el
Evangelio que ilumina el sentido de la vida; reflexiona sobre el misterio de la
Iglesia que continúa en el mundo la misión salvadora de Jesús; ayuda a tomar
conciencia de las diversas vocaciones consagradas para vivir totalmente según
Cristo en la Iglesia y a favor del mundo; estimula a fin de que cada uno busque
su puesto: “Señor, ¿qué quieres que haga?” (Hch 22, 10); y lo sostiene para que
pronuncie su sí definitivo.

Exigencias del cuarto salto de calidad. Toda la pastoral es


originariamente vocacional, puesto que mira a captar y asumir el plan del
Creador sobre toda creatura, aquel plan que precede a todos los eventuales
planes humanos. Toda la pastoral mira a este objetivo: que todos, en su
particular lugar y circunstancia, puedan descubrir su vocación y realizarla.

En tal sentido se debería ‘vocacionalizar’ toda la pastoral o hacer que toda


expresión de la pastoral manifieste de modo claro y sin equívocos un proyecto
o un don de Dios hecho a la persona, y estimule en la misma una respuesta
de compromiso personal. Si la pastoral no realiza esto, si una catequesis o una
homilía, o una celebración eucarística o la administración de un sacramento, o
una devoción popular, o una liturgia de la Palabra no son vocacionales, esta no
es pastoral cristiana. Será otra cosa no bien definida, pero, si en definitiva no
pone a la persona frente a Dios y a la responsabilidad que de ahí se deriva no
merece la calificación de cristiana. Afirmación demasiado fuerte y atrevida, sin
embargo, aquí se entiende que la vocación es el grave problema de la pastoral.

La PV es universal y permanente; lo es en referencia a las personas,


pues se dirige a todos, sin excepción alguna. Todo creyente, especialmente los
jóvenes, tiene derecho a ser acompañado en la Iglesia a descubrir el plan de
Dios sobre sí. Asimismo lo es en referencia a la edad de la vida, puesto que no
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

se hace animación vocacional sólo en la edad juvenil, sino hasta el último día
de la vida; en este sentido, la vocación es siempre matutina y la muerte es la llamada
por excelencia.

La tarea consiste en cultivar nuestros propios ambientes donde, con fe y


esperanza tenemos la certeza que hay vocaciones, porque creemos firmemente
que Jesús continúa llamando para estar con Él y anunciar el Reino de Dios: “la
capacidad de cultivar las vocaciones es un signo característico de la vitalidad
de una iglesia local”135.

[Link]. Quinto salto: De los eventos esporádicos a los procesos


vocacionales. La animación vocacional debería pasar cada vez más de actividades
hechas con iniciativas y experiencias episódicas a procesos vocacionales que lleven a la
educación y formación de la persona.

Acompañar para responder. La PV, desde el inicio del acompañamiento,


debe tener como una de sus acciones prioritarias ayudar a descubrir el sentido
de la vida y el proyecto que Dios tiene para cada uno, acompañando a todas
las personas y a toda la persona mediante un proceso serio de discernimiento.
La PV parte de la situación misma del joven y del adulto, se acerca a él
con una actitud de respeto a su dignidad personal, le ofrece elementos de
discernimiento y le acompaña en un proceso dinámico de respuesta136. En este
sentido, “el sublime arte de educar”137 es como un sacar fuera de la persona
su verdad, la que tiene en su corazón, incluso lo que no sabe ni conoce de sí
mismo: debilidades y aspiraciones, para favorecer la libertad de la respuesta
vocacional138.

135 BENEDICTO XVI, Mensaje para la XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, 15 de mayo
de 2011.
136 Cf. I Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Itaicí, n. 28.
137 DA., n. 496.
138 Cf. CENCINI, Amadeo, Los Sentimientos del Hijo, ed. Sígueme, col. Nueva Alianza, n. 161, Salamanca,
2000, p. 52.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Cuántos jóvenes no han acogido la propuesta vocacional, no porque


sean poco generosos o indiferentes, sino sencillamente porque no han sido
ayudados a conocerse, a descubrir la raíz ambivalente y hasta cierto punto
‘pagana’ de ciertos esquemas mentales y afectivos, y porque luego, como
consecuencia, no han sido ayudados a liberarse de sus miedos y barreras,
conscientes o inconscientes139. Cuántos jóvenes hoy manifiestan, también por
esta causa, un inmediato rechazo de la consagración a Dios, aduciendo los
más variados y más o menos insignificantes motivos, y cuántas veces este
inmediato rechazo no es más que una careta que encubre algo más profundo
y verdadero, desde un interés o hasta de una atracción, que sin embargo está
cohibida e impedida de aflorar y que hace falta que salga a la luz.

Se educa para responder, porque educar, como se ha mencionado, significa


este servicio que se hace al ‘vocacionado’ de conocerse a sí mismo. Responder
es acoger el llamado que nace de este autoconocimiento como modalidad y
proyecto existencial que viene de Dios y que lleva a una plena maduración
de aquella promesa de vida y expectativa de verdad que toda persona lleva
dentro. Responder es aquél momento central en el cual él o la joven es pro-
vocado(a) a elegir la forma, la manera de ser que Dios tiene pensada para
él(ella)140: “El discípulo experimenta que la vinculación íntima con Jesús en el
grupo de los suyos es participación de la vida salida de las entrañas del Padre,
es formarse para asumir su mismo estilo de vida y sus mismas motivaciones
(cf. Lc 6, 40b), correr su misma suerte y hacerse cargo de su misión de hacer
nuevas todas las cosas”141.

Una adecuada pedagogía. Una adecuada pedagogía, con una


apropiada metodología, es el hilo conductor de toda la pastoral en favor de las
vocaciones142. En el interior del Evangelio buscamos una pedagogía correlativa,

139 Cf. RULLA, Luigi, Antropología de la Vocación Cristiana, Bases Interdisciplinares, Sociedad de
Educación Atenas, col. Aldaba, n. 14, Madrid, 1990, p. 23.
140 Cf. Ibíd., p. 55.
141 DA., n. 131.
142 Cf. GPV., n. 472.
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la de Jesús, que es auténtica pedagogía de la vocación, que conduce a toda persona a


reconocer al Señor que lo llama a responder.

Sembrar, acompañar, educar, formar y discernir define las cinco dimensiones


del ministerio vocacional143. Tales aspectos nos abren perspectivas importantes, y
nos llaman a ser antes que todo, sembradores de la buena semilla de la vocación,
y después, acompañantes en el camino que lleva al corazón a responder con
generosidad, educadores en la fe y a la escucha de Dios que llama, formadores de
las actitudes humanas y cristianas de respuesta a la llamada de Dios144, y, en fin,
discernientes de la existencia del don que viene de lo alto.

Por su parte, el Documento de Aparecida exhorta a imprimir a todos los


procesos de acompañamiento la transversalidad vocacional por medio de cinco
aspectos fundamentales145: “el encuentro con Jesucristo, la conversión, el discipulado,
la comunión y la misión”146.

Exigencias del quinto salto de calidad. La misión de la Iglesia y de la


animación vocacional se caracterizan a partir de una acción conjunta y coordinada.
Cada animador debe saber qué y cómo hacer en la conducción de las acciones y
procesos vocacionales.

La planeación de las acciones evangelizadoras exige ir hacia otras aguas


más profundas, a otros espacios y lugares y, entonces sí, lanzar nuevamente las
redes. En este sentido, tenemos plena confianza que la planeación es un apoyo
de unidad. La razón de todo esto está en la riqueza de grupos, movimientos y
asociaciones que tiene la comunidad, con carismas, proyectos y metodologías
propias. Lo importante son las metas que se tienen en común, a partir de los
diferentes dones y carismas.

143 Cf. NVNE., nn. 29e; 31-37; PNPV., nn. 396-453.


144 Cf. NVNE., n. 9.
145 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento conclusivo…, op. cit., n. 122
146 DA., n. 278.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

“La dimensión vocacional no se propone, por tanto, como un simple


añadido de programas y propuestas, sino que se vuelve expresión natural
de la comunidad entera”147. La articulación de las acciones evangelizadoras
vocacionales evita la fragmentación, el desperdicio de fuerzas y recursos. Es
necesario no uniformar un único modelo o forma de ser. Desde el punto de vista
organizacional, es fundamental la planeación ya que existe una multiplicidad
de proyectos, en varios sectores pastorales de actuación, lo que comporta
un mínimo de estructura y organización. Solamente una acción coordinada,
articulada y eficiente permite ser fieles a la misión, y acoge los signos de los
tiempos y los desafíos que la realidad le presenta.

[Link]. Sexto salto: De una condición de inferioridad ante la creciente


cultura del hombre-sin-vocación a una condición de dignidad profética que
anuncie la vida como bien recibido y bien donado. Hoy hace auténtica animación
vocacional quien está movido por la convicción de que la vida de toda persona, sin
excluir a ninguna, es un bien recibido que tiende por naturaleza a convertirse en un
bien donado.

Ante una antropología dominante del hombre-sin-vocación. Nos vemos


en la urgencia de recordar que la persona es un ser-convivencial, ser-comunitario,
y tan es así que en cierto modo se puede decir que a la intencionalidad de la
persona corresponde la intencionalidad del prójimo y del mundo. No sólo es
el yo que descubre y gira en torno al tú, es también el tú quien descubre y gira
en torno al yo. “De ahí la insistencia de la fenomenología existencial en usar
términos como intercambio, diálogo, encuentro personal, etc.”. En efecto, de cara
al prójimo y en el mundo, la persona descubre que la vida es por un lado, un
bien recibido, un regalo (Cf. Jr 1, 5); que Dios le ha depositado con cariño y con
delicadeza en un tiempo y en un espacio definidos. De cara al prójimo y en el
mundo, se descubre él mismo un bien y un regalo para los demás (Cf. Sal 71,

147 CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA…, op. cit., n. 3.


Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

6), y por consiguiente, con un sentido y una esperanza, un origen y una meta,
y alguien que le espera y a quien espera148.

Ser persona significa que en nuestro ser mismo no podemos, en último


término, ser poseídos por ninguna otra instancia, sino que pertenecemos a Dios
y a nosotros mismos, y en cuanto vivimos en clave de pertenencia, somos una
presencia-capaz-de-darse. Quien ha sido amado tiende a amar, porque el amor
es compartido. El yo que ama vive para, es dativo, el hombre es la presencia
que se posee dándose, se enriquece empobreciéndose, y tiene felicidad cuando
renuncia a poseerla.

Hay más gozo en dar que en recibir, y más aún en regalarse que en
regalar, en ser don-para-los demás, un ser pro-existente149: disponible para los
demás.

Siendo como somos, hijos en el Hijo, es decir, siendo nuestra filiación


la misma de Jesucristo, participada por la comunión en su propia existencia
filial, hemos de vivir desviviéndonos, “sirviéndonos por amor los unos a los
otros” (Gal 5, 14), como aquél que no ha venido a ser servido, sino a servir y
a dar su vida en rescate por todos” (Mc 10,45). Como el Hijo, casi podríamos
decir para nosotros que no existimos más que en la medida en que existimos
para los demás.

Ante el subjetivismo hedonista, Jesús propone entregar la vida para ganarla,


porque “quien aprecie su vida terrena, la perderá” (Jn 12, 25). Es propio del discípulo
de Cristo gastar su vida como sal de la tierra y luz del mundo150. En efecto, la vocación
es una llamada-a-mí-para-los-demás, es una llamada personal y personalizadora, tiene
como actitud corresponsable encargarse de los demás, ser responsable de los demás,

148 Cf. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario, Raíz de la Esperanza, ed. Sígueme, col. Verdad e Imagen,
n. 137, Salamanca, 1995, p. 208.
149 Cf. BALTHASAR, Hans U., Teodramática, La Acción, Encuentro Ediciones, vol. 4, Madrid, 1995, p.243
150 Cf. DA., n. 110
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

como lo ha hecho el Hijo al asumir carne humana y hacerse el primer prójimo del
hombre: “Su vida es una entrega radical de sí mismo a favor de todas las personas,
consumada definitivamente en su muerte y resurrección”151.

El valor antropológico en Aparecida. Aparecida toma este lenguaje del


don y así, armoniza totalmente con el documento europeo que afirma “la
152

propia vocación, la propia libertad y la propia originalidad como dones de


Dios para la plenitud y el servicio del mundo”153.

Hacer frente a esta realidad que no podemos rechazar es descubrir la


gramática de la existencia: “la vida es un bien recibido que, por naturaleza,
tiende a convertirse en bien donado”154. Es alcanzar la sabiduría evangélica
del “gratis han recibido, den pues gratis” (Mt 10,8). Nadie podría declararse
no interpelado por esta lógica de la gratitud-gratuidad que, cultivada como
disciplina de la gratitud, nos lleva a descubrir en el amor creativo de Dios la
dignidad de la persona humana como algo que está más allá de la persona misma
y que permanece en el misterio de una realidad que sólo puede comprenderse
en el marco de un encuentro con algo que es Otro, con Dios155. En efecto, el
hombre es por naturaleza oyente de la llamada a través de su historia personal
(e-vocativo), capaz de dicha llamada (vocativo) y responsable de la misma (in-
vocativo); quien se hace consciente de esta experiencia vocacional se hace testigo
irrecusable (con-vocativo). La vocación de cada persona como capaz-oyente-de-
la-Palabra156 e interlocutor abierto y necesitado de la cercanía absoluta de Dios
es “un don gratuito de Dios, un misterio inefable, inverificable, en lo que Dios
habla en lo íntimo del hombre, de la fe, de la esperanza y de la caridad”157.

151 DA., n. 102.


152 Cf. Ibíd., nn. 24-26; 104-128.
153 NVNE., n. 11.
154 Ibíd., n. 16b.
155 Cf. COLZANI, Gianni, Antropología Teológica, el Hombre: Paradoja y Misterio, Secretariado Trinitario,
col. Ágape, n. 25, Salamanca, 2001, p. 76-77.
156 Cf. RAHNER, Karl, Curso Fundamental sobre la Fe, Introducción al Concepto de Cristianismo, ed.
Herder, Barcelona, 1989, p. 208.
157 RULLA, Luigi…, op., cit., p.312.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Exigencias del sexto salto de calidad. Más que un discurso teológico,


esta afirmación es una realidad existencial: ¿Quién no necesita saberse
escuchado, llamado y convocado? Si sabernos necesitados por los demás es
darle sentido a nuestra vida, sabernos “necesitados por Dios”, es darle sentido
absoluto a nuestra vida158. La comprensión de lo aquí expuesto es la base
cristológica-antropológica de una auténtica animación vocacional.

Vemos con urgencia la creación de una cultura que favorezca la escucha


de Dios en un ambiente sordo a la voz del Espíritu, y hacer contemporáneo
a Cristo Jesús, para favorecer el encuentro vital y la adhesión a su proyecto
de vida159 que se entrega a los demás. En nuestros días se hace necesario el
kerigma vocacional, es decir, un esfuerzo y un tacto especial para inculcar el
mensaje vocacional de Jesús en sus rasgos fundamentales: la vida es un bien
recibido y donado, de tal manera que los valores cristianos puedan transformar
los diversos núcleos culturales, purificándolos, si fuera necesario, y haciendo
posible el afianzamiento de una cultura cristiana que renueve, amplíe y
unifique los valores históricos pasados y presentes, para responder así en
modo adecuado a los desafíos de nuestro tiempo160.

[Link]. Séptimo Salto: De una promoción vocacional dominada por


el miedo que paraliza a una promoción vocacional impregnada de esperanza
cristiana. Si anteriormente la animación vocacional era motivada en buena parte por el
miedo ante la posible desaparición de las obras, ahora éste cede el puesto a la esperanza
cristiana, que nace de la fe y se proyecta hacia la novedad y el futuro de Dios que no
deja de suscitar vocaciones.

“No se trata sólo de una invitación a reaccionar ante una sensación de


desánimo por los escasos resultados conseguidos hasta ahora o el miedo ante
la posible desaparición de las obras; ni con estas palabras se pretende incitar

158 Cf. GOZALES DE CARDEDAL, Olegario, La Raíz de la Esperanza…, op. cit., p. 221.
159 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Proposiciones, p. 95.
160 Cf. RM., n. 52.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

a renovar simplemente ciertos métodos o a recuperar energía y entusiasmo,


sino que, substancialmente se quiere indicar que la PV ha llegado a un paso
decisivo. Existe una historia, con una prehistoria, seguida de fases que se han
sucedido lentamente a lo largo de estos años, como estaciones naturales, y que
ahora deben necesariamente avanzar hacia el estado adulto y maduro de la
PV”161.

Ante la escasez de personas que respondan a la vocación al sacerdocio,


a la vida consagrada y a una vivencia del laicado mejor comprometidos,
es urgente en la Pastoral de conjunto dar un cuidado especial de iniciación
cristiana, a la animación vocacional, cultivando los ambientes en los que
nacen las vocaciones a pesar de los problemas generados por una cultura
secularizada, centrada en el consumismo, el individualismo y el hedonismo162.

La vocación como proyecto de Dios. La vocación es como el proyecto,


el sueño que Dios tiene de nosotros, de lo que espera que seamos. Es un sueño
que se hace realidad con cada sí sincero, con cada opción hecha en libertad y
compañía. En efecto, cada animación vocacional auténtica no brota del miedo,
sino de la certeza del proyecto de Dios y de su amor. Está determinada por la
esperanza cristiana, que está al origen de una inteligente y atenta animación
vocacional.

El animador que cree en el proyecto de Dios, hace una propuesta que


es inmediatamente iluminada por la certeza divina; en su palabra resplandece
la fuerza de la Palabra de Dios, es un animador místico, que cree que toda
persona es objeto del sueño y del proyecto de Dios. Por ende, su propuesta
será fuerte, clara, e iluminadora.

161 NVNE., n. 12c.


162 Cf. DA., n. 315.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

¡No tengan Miedo! (Mt 28, 5). Valentía significa superar la apatía y el
desánimo, enfrentar la indiferencia, vencer la pasividad y empeñarse, pues lo
que nos impulsa es el amor de Jesucristo163. Con la Iglesia y en la Iglesia, y en el
servicio de la animación vocacional, se quiere asumir cada vez más el desafío
de promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación
recibida. El mejor servicio que la animación vocacional puede proporcionar
como acción evangelizadora y actividad pastoral, es, que Jesucristo sea la raíz
y la razón de cada bautizado164.

En el trabajo a favor de las vocaciones, “lo que nos define no son las
circunstancias dramáticas de la vida, ni los desafíos de la sociedad, ni las
tareas que debemos emprender, sino ante todo el amor recibido del Padre
gracias a Jesucristo por la unción del Espíritu Santo”165. Aquí está el reto
fundamental que la PV de México afronta: “Mostrar la capacidad de la Iglesia
para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación
recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don
del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste”166.

La esperanza cristiana en la animación vocacional. Esta hora en que


renovamos la esperanza, queremos hacer nuestras las palabras de SS. Benedicto
XVI al inicio de su pontificado: “¡No teman! ¡Abran, más todavía, abran de par
en par las puertas a Cristo!… quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada
–absolutamente nada – de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo
con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren
realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta
amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera… ¡No tengan
miedo de Cristo! Él no quita nada y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento

163 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Proposiciones, p.107.


164 Cf. DA., n. 14.
165 Íd.
166 EN., n. 1.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

por uno. Sí, abran, abran de par en par las puertas a Cristo y encontrarán la
verdadera vida”167.

Como esperanza venida de Dios, este esperar no es una actitud pasiva,


sino activa, dinámica, responsable y corresponsable. “La fe siempre tiene algo
de ruptura arriesgada y de salto”168, “es una admisión, un ir desde nosotros
mismos hacia otra persona, dándonos a ella”169. Y cuando esta fe se dilata
hasta llegar a la esperanza, no aquieta sino que inquieta, no pacifica sino que
impacienta. La fe no aplaca el cor inquietum, sino que ella misma es ese cor
inquietum. Vivir en esta sintonía teologal mantiene al pro-vocador in statu
viatoris, en aquella apertura al misterio vocacional, abierta por la promesa y
el proyecto de Dios, y le mantiene consciente de que el trabajo pastoral por las
vocaciones es obra de Dios, pero tarea del hombre.

Exigencias del séptimo salto de calidad. Las vocaciones surgen


como respuesta a las necesidades que de antemano ha previsto Dios. Él no
permanece indiferente ante las necesidades actuales: “he visto la aflicción de
mi pueblo (…) y he escuchado su clamor (…), pues estoy consciente de sus
sufrimientos” (Ex 3,7), por eso vivimos en la esperanza de que Dios seguirá
suscitando vocaciones según su corazón. Las palabras de promesa: “les daré
pastores según mi corazón” (Jr 3,15), deben ser extendidas a la plenitud del
misterio de la vocación, sólo de este modo, escucharemos al Espíritu que nos
dice: les daré consagrados y consagradas según mi corazón, les daré laicos y laicas
según mi corazón.

167 BENEDICTO XVI, Homilía en el solemne inicio del Ministerio Petrino del Obispo de Roma, 24 de abril
de 2005.
168 RATZINGER, Joseph, Introducción al Cristianismo, Lecciones sobre el Credo Apostólico, ed. Sígueme,
col. Verdad e Imagen, n. 6, Salamanca, 2005, p. 49.
169 RUIZ DE LA PEÑA, Juan, El Don de Dios, Antropología Teológica Especial, ed. Sal Terrae, col. Presencia
Teológica, n. 63, Santander, 1991, p.329.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Así, todo pastor, laico, consagrado y consagrada, cuya vocación brota


del corazón de Dios, tiene la misión de conducir a toda persona al encuentro
personal y comunitario con Cristo. Con este deseo, ¡Llevamos nuestras naves
mar adentro, con el soplo potente del Espíritu Santo, sin miedo a las tormentas
actuales, seguros de que la Providencia de Dios nos deparará grandes y
hermosas sorpresas!170

[Link]. Octavo salto: De una animación vocacional que se


reduce a ambientes evangelizados a una animación vocacional que se abre,
incluso a los nuevos areópagos. Si en sus comienzos la Pastoral Vocacional trataba
de circunscribir su campo de acción a algunas categorías de personas (grupos y
movimientos apostólicos, cristianos comprometidos, etc.), ahora se siente cada vez más
la necesidad de extender con valor a todos el anuncio y la propuesta vocacionales, en
nombre de aquel Dios que no hace acepción de personas.

El reto de la animación vocacional en todos los areópagos. Con


frecuencia se deplora en la Iglesia la escasez de respuestas vocacionales, y no
se repara en que, con igual frecuencia, la propuesta es hecha dentro de un
limitado círculo de personas, y tal vez, retirada inmediatamente tras el primer
rechazo… ¡cuántos jóvenes nunca han oído una propuesta cristiana acerca
de su vida y de su futuro porque circunscribimos nuestra promoción a unos
cuantos elegidos de antemano!171

No hay que quedarse encerrado dentro de los espacios habituales. Como


Jesús, es necesario afrontar ambientes nuevos para intentar aproximaciones
insólitas y dirigirse así a todas y cada una de las personas172. Por tanto, vemos
necesario que la propuesta se haga a todos, con ese derroche de generosidad
divina que se nos muestra en la parábola del Sembrador (Cf. Mt 13,3-8).

170 Cf. DA., n. 551


171 Cf. NVNE., n. 33b.
172 Cf. Íd.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Los agentes de PV han de ser los testigos e instrumentos para anunciar


a todos la vocación como camino a la santidad, y como adhesión y seguimiento
de Cristo, y hacer visible y creíble el rostro amoroso y misericordioso del que
llama. Jesucristo es el rostro humano de Dios y rostro divino del hombre,
porque “en realidad, tan sólo en el misterio del Verbo encarnado se aclara
verdaderamente el misterio del hombre. Cristo, en la revelación misma del
misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio
hombre y le descubre su altísima vocación”173.

La caridad inteligente. “No existe la inteligencia y después el amor:


existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor”174. ¡Cuántas
veces hemos elegido grupos clásicos, los buenos: los que ciertamente escucharán
la llamada! Y a ellos, sólo a ellos hacemos la invitación vocacional. Esta no es
la manera de actuar con una caridad inteligente, caridad e inteligencia que
deben estar en contacto con el misterio de la vocación que no hace acepción
de personas. “Si el amor es inteligente, sabe encontrar también los modos de
actuar”175. Cuando leemos el Evangelio “muchos son los llamados y pocos los
elegidos” (Mt 22, 14), decimos que esto es responsabilidad del que ha sido
llamado, que ellos no son generosos. Si pocos son los elegidos, muchas veces es
porque se ha restringido el ámbito del anuncio, porque no estamos en relación
con el misterio y pensamos que pocas personas son dignas de escuchar esta
propuesta. Podríamos parafrasear las palabras de Jesús diciendo: todos son
elegidos, pero pocos son los llamantes, y poquísimos son aquellos a los cuales ha
sido hecha la propuesta vocacional, menos aún serán los que respondan. ¿Quiénes
somos nosotros para hacer esta limitación del designio divino? En ocasiones,
la imagen del sembrador generoso de la parábola de Mateo es negada por
nuestras acciones.

Toda persona tiene el derecho de escuchar esta propuesta, no solamente

173 GS., n. 22.


174 BENEDICTO XVI, Carta Encíclica, Caritas in Veritate..., op. cit., n. 30.
175 Ibid., n. 65.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

aquellos que están en escuelas católicas, grupos apostólicos, servicios litúrgicos,


etc. Se dice que la propuesta vocacional está al término de un camino de fe.
Creemos que es verdadero también lo contrario, es decir, que la propuesta
vocacional es un acto propedéutico y pedagógico, pro-vocador de la fe, que
puede ayudar a hacer nacer el acto de fe, porque cada persona está interesada
en su futuro, y este tipo de pregunta puede ser el inicio de un encuentro de fe.
De cualquier manera resulta indispensable el camino de fe, antes o después de
la propuesta vocacional.

Hacer un acompañamiento vocacional con caridad inteligente quiere


decir primeramente salir de la lógica de la espera (espera más nuestra que de Dios),
aquella lógica de quien está esperando y basta, y se limita a rezar y no mueve
un paso fuera del templo hacia el mundo, y no se esfuerza en comprender
con benevolencia al mundo, especialmente al juvenil176. En sentido positivo, la
caridad inteligente es la moción a identificar con la mayor precisión posible los
areópagos del encuentro: aquellos lugares y momentos, aquellas pro-vocaciones
y esperanzas, o situaciones y acontecimientos que en especial, el joven, de
cualquier manera considera como fuentes de vida o condiciones de felicidad.

¿Y cuáles son estos lugares? Son aquellos en donde, antes o después, todos
los jóvenes, como en el pozo de la Samaritana (Cf. Jn 4,1-42), deben pasar
con sus cántaros vacíos, con sus interrogantes silenciosos y sus sueños mal
interpretados; jóvenes con su ostentada autosuficiencia, a menudo sólo
aparente, con sus ansias profundas e imborrables de autenticidad y de futuro
que muchas veces quedan escondidas. El itinerario vocacional pasa por ahí,
porque allí hay en todo caso una semilla vocacional177.

Esto no quiere decir, en tono algo banal, que debemos ir a las discos,
antros y afines, ni copiar y ponernos en competición con las agencias de la

176 Cf. PNPV., 1991, n. 185.


177 Cf. DA., n. 480.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

diversión juvenil; los ámbitos del encuentro de los cuales hablamos son
a veces lugares físicos178, pero no sólo y no necesariamente; son más bien y
sobre todo lugares existenciales, es decir, aquellos modos de sentir y vibrar
del joven, aquellos que llegan a ser mensajes que él mismo no alcanza a
interpretar correctamente, pero lo hacen un buscador inquieto, y donde el
animador vocacional aprende a reconocer y descifrar una precisa expectativa
y búsqueda de sentido y felicidad. No es el antro sino el después del antro, no
es el ciberespacio, sino el después del ciberespacio. Son estos y otros lugares,
los puntos de referencia que el joven advierte profundamente dentro de sí
después de ciertas experiencias en las cuales había invertido quién sabe cuántas
ilusiones. Porque aquella ilusión, en último análisis, disimula una búsqueda
de sí mismo, de la propia identidad, de la alegría, del sentido de la existencia,
y oculta en modo más o menos implícito, un significado vocacional. No existe
pregunta o ansia demasiada pequeña o insignificante desde el punto de vista
vocacional. En cada búsqueda o expectativa del ser humano hay una implícita
disponibilidad vocacional que hay que aprender a descubrir con caridad e
inteligencia.

Exigencias del octavo salto de calidad. Se nos exige que la PV sea


universal en referencia a las personas, pues por naturaleza, es una acción que
se dirige a todos, sin excepción alguna. Todo creyente, incluso no creyente,
tiene el derecho a ser ayudado a descubrir el proyecto que Dios tiene para él.
Por lo tanto, nos vemos en la obligación de sembrar en todas partes y de todas
las maneras, siempre y con quien quiera. No nos atribuiremos el derecho o la
presunción de saber desde el inicio que un cierto terreno no es bueno para la
siembra. Más bien, rehuiremos de la arrogancia de quien se siente dueño de la
semilla o de la inconciencia de quien no se siente lo suficientemente responsable
de ella: hemos sido nosotros quienes hemos recibido personalmente de lo alto
la semilla para ser sembrada. ¡Que nadie pueda decir que hemos pasado a su
lado y no hemos dejado caer nada en su corazón!

178 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op. cit., n. 141.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

[Link]. Noveno salto: De una concepción de PV surgida de la


emergencia, a considerarla como expresión estable de la maternidad de la
Iglesia. La PV debe mostrarse como expresión estable y coherente de la maternidad
de la Iglesia, abierta al designio inescrutable de Dios, que siempre engendra vida y
vocaciones en ella.

Cultura vocacional. En cultura vocacional, como hemos mencionado


antes, debemos decir: todos somos responsables de todos, y cada uno más que
todos. la Iglesia ejercita esta actitud de corresponsabilidad, cuando ayuda
y estimula a cada creyente a adquirir conciencia del bien recibido y de la
importancia que éste conlleva de ser transformado en bien donado.

La misión de la Iglesia como madre de vocaciones. La vocación es el


fruto y expresión de la vitalidad y la madurez de toda la comunidad eclesial.
Ésta es el verdadero sujeto histórico de toda vocación, como el sustrato y la
fuente del sentido y de la realidad de toda llamada de Dios179. “La Iglesia local
se convierte realmente en responsable del nacimiento y de la maduración
de las vocaciones sacerdotales”180. Por ello, es importante que exista una
comunidad eclesial que ayude a descubrir a todo llamado y especialmente a
los jóvenes su propia vocación y a vivirla con mayor profundidad. El clima de
fe, de oración, de comunión en el amor, de madurez espiritual, de valoración
del anuncio y de intensidad de la vida sacramental, convierte a la comunidad
creyente en un terreno fecundo para el desarrollo de la cultura vocacional
y el consecuente brote de vocaciones específicas. Cuando un joven o una
joven escucha la llamada y emprende en su corazón el misterioso viaje para
realizarla, allí normalmente hay una comunidad que ha creado las premisas
para esta disponibilidad obediente. De aquí que la Iglesia sea llamada madre

179. Cf. GPV., n. 309.


180 CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA…, op. cit., n. 3.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

de vocaciones porque las hace nacer en su seno, las protege, las alimenta
y las sostiene. Y es madre porque ejerce una preciosa función educadora y
formadora181 a imagen de María.

La Iglesia ejerce la misión de la maternidad, cuando se hace intérprete


autorizada de la llamada de Dios y llama ella misma, exponiendo las
necesidades y las exigencias del pueblo de Dios, y animando a responder
generosamente. La ejerce cuando pide al Padre el don del Espíritu que suscita
el consentimiento en el corazón de los llamados, y cuando acoge y reconoce en
ellos la llamada misma, dando y confiando, explícitamente con fe y temblor al
mismo tiempo, una misión concreta y siempre difícil entre los hombres.

Podemos en fin, añadir que la Iglesia manifiesta su maternidad cuando,


además de llamar y reconocer la idoneidad de los llamados, provee los medios
espirituales y pedagógicos para que éstos reciban una formación adecuada,
inicial y permanente, y para que sean efectivamente acompañados a lo largo
de una respuesta siempre más fiel y radical. Dios, por su Espíritu, ha hecho
fecunda la maternidad de la Iglesia. Esto nos da certeza de que el Señor no nos
deja, ni nos dejará sin vocaciones, y si ahora pareciese que en muchas partes
de América Latina y el Caribe comienza una crisis, es urgente dar un cuidado
especial a la promoción vocacional, cultivando los ambientes en los que nacen
las vocaciones a la vocación cristiana, al sacerdocio y a la vida consagrada, con
la confianza en el Señor Jesús que continúa llamando a los jóvenes para estar
con él, seguir sus pasos y enviarlos a predicar el Reino de Dios182.

La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del


Caribe, ha hecho un llamado urgente a todos los cristianos, y especialmente
a los jóvenes, para que estén abiertos a una posible llamada de Dios al
sacerdocio o a la vida consagrada o al compromiso laical; les recuerda que el

181 Cf. CatIC., n. 169.


182 VC., n. 64.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Señor les dará la gracia necesaria para responder con decisión y generosidad,
a pesar de los problemas generados por una cultura secularizada, centrada
en el consumismo y el placer. A las familias, las ha invitado a reconocer la
bendición de un hijo llamado por Dios a una especial consagración y a apoyar
su decisión y su camino de respuesta vocacional. A los responsables de la
PV, los ha alentado a dar testimonio de vida feliz, con alegría, entusiasmo y
santidad en el servicio del Señor183.

Exigencias del noveno salto de calidad. Ante tales retos, los animadores
de la Pastoral adquirimos conciencia de llegar a ser como una lámpara
vocacional, capaz de suscitar una experiencia religiosa que lleve a los niños, a
los adolescentes, a los jóvenes y a los adultos a la relación personal con Cristo
en cuyo encuentro se descubre la llamada de Dios.

Se trata de llevar una animación no motivada por la ambigüedad de


las necesidades y del miedo, sino por la certeza del amor de Dios para cada
persona. Al fondo de todo, la vocación es una cuestión de amor. Hacemos
animación vocacional porque sabemos que Dios ama al hombre, porque no
puede haber una persona que no pueda ser amada y llamada por Dios. Hacer
animación vocacional, es pues, hacer nosotros primero esta misma experiencia
de haber sido amados y llamados. Los jóvenes han de estar persuadidos de
que nos acercamos a ellos movidos por la caridad o amor de Dios, organizada
en un servicio eclesial de inmenso valor para su vida.

[Link]. Décimo salto: De una PV ejercida con criterios superficiales


en las acciones, al criterio esencial que es la ayuda a la persona y a todas las
personas. Es necesario hoy más que nunca ir de los criterios de superficialidad de
nuestras acciones al criterio esencial que es la persona humana, y desde allí, hacer la
propuesta vocacional.

183 Cf. DA., n. 315


Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Remar mar adentro: “… Subió a una de las barcas, sentado, estuvo


enseñando a la gente. Cuando acabó de hablar le dijo a Simón: ¡Remen mar
adentro! y echen las redes para pescar. Simón contestó: Maestro, nos hemos
pasado la noche esforzándonos y no hemos sacado nada; pero, ya que lo
dices tú, echaré las redes” (Lc 5, 3-5). En esta perícopa resaltan dos acciones
fundamentales: remar mar adentro y echar las redes en el nombre de Jesús. El
orden de las acciones es fundamental, nos habla de un proceso: primero, ir a
lo profundo; sólo después, echar las redes.

Es clásico entre los animadores vocacionales, el slogan “echar las redes”.


Y sí, “es el tiempo del llamado a lanzar las redes, es necesario lanzarlas”184;
pero no como siempre lo hemos hecho, en el sentido del reclutamiento. El
análisis de nuestras acciones como animadores vocacionales nos ha llevado a
descubrir con serenidad que hemos mirado mar adentro, hacia el horizonte,
pretendiendo ir a lo profundo, pero por diversas razones, nos hemos quedado
en la orilla, y eso sí, hemos echado las redes.

A lo profundo del corazón humano. Si hoy se nos pide echar las redes, lo
es en el contexto de la Misión Continental: lanzar las redes significa proclamar
que “la propia vocación, la propia libertad y la propia originalidad, son dones
de Dios para la plenitud y el servicio del mundo”185. Nuestra pastoral no se
define como la pastoral del reclutamiento y la pastoral de los números, antes bien, la
entendemos como la pastoral del proyecto de Dios.

El objetivo de la animación vocacional es la persona y no el interés


institucional, por lo que se le debe dar prioridad a la vocación de cada cristiano
llamado a la santidad y fidelidad a Jesucristo, a su Evangelio, a la Iglesia y a
su proyecto. En efecto, la permanente novedad del Espíritu está en guiar hacia
un conocimiento gradual y profundo de la verdad, verdad que no es concepto

184 II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final, p. 73.


185 DA., n. 100.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

abstracto, sino el designio de Dios en la vida de cada discípulo-misionero. Es


la transformación de la Palabra en vida y de la vida según la Palabra. Es por
esto que antes que echar las redes en lo profundo del corazón de la persona,
nos vemos en la prioritaria obligación de despertar el encuentro personal y
comunitario con Jesucristo186.

En el contexto de la Misión Continental, el servicio de la animación


vocacional, como un instrumento del Espíritu de Dios, tiene como tarea
fundamental hacer que “los vocacionados tengan un encuentro con un
acontecimiento, con una persona que da un nuevo horizonte a la vida y, con
ello, una orientación decisiva”187. “Por tanto, una tarea importante de la PV
será ofrecer a los adolescentes y los jóvenes una experiencia cristiana, a través
de la cual se experimente la realidad de Dios mismo en la comunión con los
hermanos y en la misión evangelizadora”188.

Gratuidad divina y gratitud humana. La vocación es el resultado de la


reciprocidad ejercida en el amor y la libertad: amor divino y libertad humana.
Este amor de Dios se encuentra con la libertad del hombre, en un diálogo
misterioso y fascinante, hecho de palabras y silencios, de mensajes y acciones,
de miradas y gestos; un amor perfecto, el de Dios, y una libertad imperfecta,
la del hombre. La vocación es totalmente acción de Dios, pero también real
actividad del hombre: trabajo y penetración de Dios en lo profundo de la
libertad humana, pero también fatiga y lucha del hombre libre para acoger el
don189.

La vocación nace de la gratuidad divina y de la gratitud humana. Nace


en el terreno fecundo de la gratuidad divina porque es un bien dado de lo
alto; pero al mismo tiempo nace de la gratitud humana porque la vocación

186 Ibíd., n. 99e.


187 Ibíd., n. 12.
188 CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA…, op. cit., n. 7.
189 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Proposiciones, p. 83.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

es diálogo, respuesta, un bien acogido en libertad. El animador vocacional


ha de tener presente estos presupuestos para saber abordar el misterio de la
vocación con sumo respeto: “Dios llama a todos, por medio de una vocación al
mismo tiempo visible y misteriosa; nuestra tarea es leer con respeto el sentido
del Misterio que se hace visible cuando nos llama”190.

Quien va junto a un hermano en el camino del discernimiento


vocacional penetra en el misterio de la libertad, y sabe que podrá ser de ayuda
sólo si respeta tal misterio y señala continuamente hacia él. Incluso cuando
ello debiera suponer, desde un punto de vista meramente humano, un menor
resultado.

Exigencias del décimo salto de calidad. El misterio de la vocación ha


de ser acompañado en todas las etapas de la vida, desde la sensibilización,
pasando por la concientización, incluso después de la toma de decisión o del
compromiso191. Se dará por tanto el acompañamiento a lo largo de todo el
proceso vocacional, desde los primeros planteamientos vocacionales hasta la
elaboración y opción por un proyecto de vida específico para el vocacionado.
Y aún después de la opción por un proyecto de vida, se da el acompañamiento
en la formación básica y permanente.

Teniendo en cuenta esta exigencia, los animadores vocacionales hemos


tomado más clara conciencia que somos mediadores e instrumentos y no
dueños o protagonistas en el acompañamiento y discernimiento de la vocación.
Superando la tentación del reclutamiento vocacional, el Espíritu nos llama a ser
facilitadores y acompañantes del camino y del proceso, en el respeto de ese
terreno sagrado que es el corazón de la persona, a donde el Espíritu ha llegado
antes que nosotros y ha dejado la semilla de una vocación-misión.

190 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op., cit., n. 57.
191 Cf. GPV., n. 618.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

La Pastoral Vocacional está construida sobre esta convicción


fundamental del significado de la vida y la vocación. Si se admiten estos
presupuestos, entonces se puede hacer cualquier propuesta vocacional con una
conciencia pura. También, entonces, la vocación al ministerio ordenado o a la
consagración religiosa o secular, con toda su carga de misterio y mortificación,
puede ser presentada como la plena realización de lo humano y del don que
cada hombre tiene y es en lo más profundo de su ser.

2.3. Diagnóstico Pastoral:


La urgencia de dar el salto de calidad en la pv.

La PV en México, aunque ha dado pasos firmes, aún no llega a crear
una sólida cultura vocacional que se hace evidente por los saltos de calidad que
no se han logrado dar con respecto a los agentes, las acciones y las estructuras.

2.4. Las Causas. Las posibles causas que resisten y limitan el trabajo
pleno, consciente y unitario de las exigencias nacionales y diocesanas con miras
a crear la Cultura Vocacional (con sus diez saltos de calidad) son las siguientes:

a) Se atiende, como urgencia, el reclutamiento de vocaciones, tanto para


el seminario, como para la vida consagrada, y se desatiende la evangelización
vocacional de los jóvenes y la promoción de las tres vocaciones específicas
como camino a la única vocación a la santidad.

b) Existe corta duración en su cargo de los responsables nombrados


tanto a nivel diocesano como congregacional, que impide que se tengan
procesos estables y continuados en los planes.

c) No se toma en cuenta el perfil de los coordinadores diocesanos y


religiosos de la PV y sus colaboradores cuando son elegidos.

d) Lo anterior se manifiesta en una falta de madurez y compromiso en


Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

los animadores vocacionales para darle continuidad a los trabajos trazados en


los diferentes niveles (Nacional y Diocesano).

e) No se ha asumido como desearíamos la conciencia vocacional, sobre todo a


nivel episcopal, Seminarios, Congregaciones e Institutos, Centros Diocesanos
y Presbiterio en general.

f) El Pueblo de Dios, en general, siendo llamados, no se hacen llamantes, de


manera especial por la falta de conocimiento de la vocación de cada uno, que
facilita la acumulación de prejuicios y temores para llamar.

g) No todas las Diócesis cuentan con un Centro Vocacional unitario en donde


el trabajo esté inserto armónicamente en la Pastoral de conjunto.

h) No se ha promovido como se exige la Pedagogía vocacional del encuentro,


como herramienta y camino de animación vocacional.

2.5. Las Urgencias Pastorales.

Vemos como urgentes las siguientes acciones:

a) Asumir una conciencia vocacional, con la convicción de que


todos somos animadores vocacionales de todos los hombres y mujeres, y en
todos los ambientes, sobre todo a nivel Episcopal, Presbiteral, Seminarios,
Congregaciones e Institutos de Vida Consagrada, Laicos comprometidos, y
Pueblo de Dios en general.

b) Pasar de la pesca de vocaciones a una evangelización vocacional y


posteriormente a una pastoral de acompañamiento cercano y profundamente
respetuoso de la llamada en cada persona.

c) Contar con Centros Vocacionales Diocesanos sostenibles y


Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

sustentables que promuevan un trabajo coral inserto en la Pastoral de conjunto,


ocupando el lugar que por su misma naturaleza eclesial les pertenece.

d) Superar las actitudes negativas de pesimismo, resignación, miedo y timidez,


caminando hacia la valentía y transparencia propias del anuncio del Evangelio
y testimoniadas a lo largo de la historia de la evangelización.

e) Lograr que se tome en cuenta el perfil requerido de los responsables


diocesanos y sus colaboradores a través de la conveniente preparación y de la
experiencia de vida.

f) Conseguir que la duración del nombramiento de los responsables, tanto a


nivel diocesano como congregacional, sea mínimo por seis años.

g) Diseñar un plan de formación integral (teológico, filosófico, sicológico


y pedagógico vocacional) para la formación de los agentes, más allá de los
agentes directos de la PV para todo el Pueblo de Dios.

2.6. Lo prioritario. Consideramos que lo prioritario en la PV es formar


una conciencia vocacional que permita la creación y/o maduración de Centros
Diocesanos Vocacionales que promuevan un trabajo coral insertos en la Pastoral
de conjunto, ocupando el lugar que por naturaleza les corresponde, con
responsables diocesanos que cuenten con el perfil requerido, los cuales respeten
los procesos personales, eviten la pesca de vocaciones y lleven a la convicción de
que todos somos animadores vocacionales de todas las vocaciones específicas y
en todos los ambientes.

2.7. Conclusión. Lo anterior revela que nos hemos enriquecido con la


experiencia de un camino ya recorrido, tenemos una abundante y sistemática
teología de la vocación. “Propiamente no nos encontramos en una fase de
búsqueda. ¡Ya sabemos lo que tenemos que hacer!”192.
192 Ibíd.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

TERCERA PARTE

EL SALTO DE CALIDAD

3.1. Del juzgar al actuar. La cultura vocacional tiene en su composición


tres claves. La primera de ellas es la teología vocacional (mentalidad), que
consiste en un conjunto de principios que dan sentido a la realización de la
persona humana en relación con Dios, es el ethos de la comunidad y lo que le da
consciencia de identidad compartida. A medida que estas ideas se convierten
en convicciones, el proceso lleva a la espiritualidad vocacional (sensibilidad),
asumida como el paso de la teología a la experiencia personal en relación con
Dios, con los hermanos y con la creación. Para que estas convicciones se vuelvan
opciones y desencadenen compromisos, es necesaria la pedagogía vocacional
entendida como el proceso educativo y formativo que da la coherencia que
permite que la teología y la sensibilidad se traduzcan en gestos consecuentes
de la vida diaria193. En este sentido, la cultura vocacional pasa de la teología a la
teofanía y de ésta a la teopatía194.

El método participativo que ha apoyado la elaboración del presente


plan pretende llevarnos a través de este camino: hemos presentado un marco
doctrinal haciendo énfasis en el Salto de Calidad, nos resta como animadores
vocacionales hacer de ello una experiencia teofánica (la cual no parte de cero) que
conduzca a una verdadera teopatía, es decir, a un actuar con los sentimientos y
las actitudes de Jesucristo (Fil 2,5) desde una adecuada pedagogía vocacional.

193 Cf II Congreso Continental Latinoamericanos, Documento final… op. cit., n. 53.


194 Cf Ibíd., n. 71.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

3.2. Objetivo general.

Quién: La Pastoral Vocacional de México

Qué: da el salto de calidad en sus agentes, acciones y estructuras,

Cómo: promoviendo el lugar que le corresponde dentro de la pastoral de


conjunto como una de sus dimensiones esenciales dentro de la acción eclesial,

Para qué: a fin de crear la Cultura Vocacional en la Iglesia.

3.3. Lineamientos en la pedagogía vocacional.


3.3.1. Remar mar adentro… La conversión Pro-vocacional. Conviene,
dirigir la acción de la Pastoral Vocacional a los primeros responsables195.
Remar mar adentro, es dirigir la propuesta al corazón para llegar al corazón de
los obispos, rectores y formadores de Seminarios, superiores de los Institutos,
párrocos, y todos aquellos agentes dedicados a la animación vocacional, con
el fin de provocar la sensibilización, mentalización y conversión con respecto al
objetivo y desafíos descritos anteriormente. Estamos convencidos que buena
parte de la operatividad y realización del plan depende de aquellos que son
los primeros y principales responsables de las vocaciones en cada diócesis y en
cada lugar.

3.3.2. Y echar las redes… Propuesta de una adecuada pedagogía


de la vocación. La propuesta europea (NVNE) en clave latinoamericana
(Aparecida) nos ha llevado a reinterpretar la pedagogía de las vocaciones
desde nuestra realidad mexicana. En efecto, el documento europeo señala

195 Cf. LAVANIEGOS, Emilio, Programación de la Pastoral Vocacional, Metodología para aplicarse en el
Ámbito de las Comunidades Cristianas, Servicio de Animación Vocacional Sol, A.C., Sacerdotes Operarios
Diocesanos, Colección Cuadernos Vocacionales s/n, México, 2011, p. 7.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

como “concretas actitudes pedagógicas evangélicas: sembrar, acompañar,


educar, formar, discernir”196. Por su parte, el documento de Aparecida exhorta a
imprimir a todos los procesos de acompañamiento la transversalidad vocacional
por medio de cinco aspectos fundamentales197: “el encuentro con Jesucristo, la
conversión, el discipulado, la comunión y la misión”198. Por lo anterior, proponemos
una renovada pedagogía de la vocación:

a) Sembrar la vocación a través del encuentro con Jesucristo. Quienes


serán sus discípulos ya lo buscan (cf. Jn 1, 38), pero es el Señor quien los
llama: “Sígueme” (Mc 1, 14; Mt 9, 9). Se ha de descubrir el sentido más hondo
de la búsqueda, y se ha de propiciar el encuentro con Cristo que da origen
a la vocación. Por eso nos vemos en la necesidad de propiciar un kerigma
vocacional que no sólo mueva a la conversión, sino a la vocación. No hay
vocación sin conversión.

b) Acompañar la conversión. La conversión es la respuesta inicial


y cotidiana de quien se ha encontrado con el Señor. Para este paso, es de
fundamental importancia la catequesis permanente y la vida sacramental,
que fortalecen la conversión inicial y permiten que los discípulos misioneros
puedan perseverar en la vida cristiana y en la misión en medio del mundo
que los desafía. También es importante ser acompañado y estimulado por la
comunidad y sus pastores para madurar en la vida del Espíritu.

c) Educar al discipulado. La persona madura constantemente en el


conocimiento, amor y seguimiento de Jesús Maestro, profundiza en el misterio
de su persona, de su ejemplo y de su doctrina. Se decide a ser su amigo e ir tras
de Él, cambiando su forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de Cristo,
consciente de que morir al pecado es alcanzar la vida.

196 NVNE., n. 29e.


197 Cf. II Congreso Continental Latinoamericanos, Documento final… op. cit., n. 122. (A nuestro juicio, éste
es uno de los numerales más ricos y propositivos de todo el documento).
198 DA., n. 278.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

d) Formar para la comunión. No puede haber vocación cristiana


sino en comunidad: en las familias, las parroquias, las comunidades de vida
consagrada, las pequeñas comunidades y movimientos. Como los primeros
cristianos, que se reunían en comunidad, el discípulo se educa y se forma en
y para la vida de la Iglesia, viviendo el amor de Cristo en la vida fraterna
solidaria.

e) Discernir la misión. El discípulo, a medida que conoce y ama a


su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría de ser
enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer
realidad el amor y el servicio en la persona de los más necesitados en una
vocación específica, en una palabra, a construir el Reino de Dios. Un adecuado
proceso mistagógico ayudará a las personas a llegar a la madurez de la
vocación específica.

Este itinerario puede muy bien ser adaptado a los planes y procesos
vocacionales en las Diócesis, Institutos, Parroquias, y demás instancias
responsables de la animación vocacional, teniendo en cuenta que el punto
estratégico de la PV es activar y coordinar los recorridos comunitarios como
itinerario vocacional personal; sólo entonces la comunidad cristiana será de
verdad regazo de toda vocación. Es en el caminar cotidiano de la fe que deberá
estar presente este itinerario armónicamente coordinado, para que lentamente
nazca y se evidencie esa personal llamada que madurará en una opción de
vida199.

3.4. Objetivos específicos, metas y estrategias.


El salto de calidad y su decálogo operativo: Aunque hemos venido
hablando de un único Salto de calidad, queda claro en la segunda parte de
este documento que tal Salto se concretiza, y por ende, se hace operativo, a

199 Cf. CENCINI, Amadeo, “La Comunidad Cristiana, Regazo Materno de toda Vocación”…, op. cit., p.
152.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

partir de sus diez dimensiones. Han sido reflexionados y confrontados con


la realidad descrita en la primera parte, y hemos llegado a la elaboración del
Objetivo General con sus Objetivos Específicos, Metas y Estrategias. Creemos,
en definitiva, que trabajando sobre la programación pastoral, sin perder de
vista las Urgencias y las Prioridades, lograremos alcanzar cada uno de los
Saltos que hoy se nos presentan como utopía, pero que con la gracia del
Espíritu Santo y nuestra animación incansable, llegarán a hacerse realidad:

OBJETIVO GENERAL: La Pastoral Vocacional de México da el salto


de calidad en sus agentes, acciones y estructuras, promoviendo el lugar
que le corresponde dentro de la pastoral de conjunto como una de las
dimensiones esenciales dentro de la acción eclesial, a fin de crear la
Cultura Vocacional en la Iglesia.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS
METAS
ESTRATEGIAS

OBJETIVO ESPECÍFICO 1 METAS ESTRATEGIAS

Que la PV … Se logrará si … Mediante…

… Ocupe el lugar que le ...Los Obispos y ...La creación de un Equipo


corresponde como columna Superiores toman cada vez Itinerante de Animación Vocacional
vertebral de la acción eclesial mayor consciencia de la que trabaje a nivel nacional. Este
(la PV es la vocación de la importancia de un Centro equipo será elegido por la OMAPAV,
pastoral), a fin de insertarse Vocacional Diocesano con y en trabajo coral con los Centros
plena y activamente en la responsables que cubran Provinciales y Diocesanos, formarán
pastoral de conjunto. los perfiles requeridos. y acompañarán equipos locales
para que a su vez, éstos visiten los
Institutos, casas de formación,
decanatos y parroquias con el fin de
promover la cultura vocacional.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

OBJETIVO ESPECÍFICO I METAS ESTRATEGIAS

Que la PV … Se logrará si … Mediante…

...Se elaboran planes ...La calendarización y programación


diocesanos de PV que de algunas asambleas nacionales
sean signo de eclesialidad, que tengan como objetivo el trabajo
unificando los procesos de con la metodología y la planeación
discernimiento: pastorales.
a) Un solo
proceso para mujeres. Se buscará que para dichas reuniones
b) U n se elaboren materiales que los
solo proceso para varones participantes puedan operativizar
(seminario, institutos en sus Diócesis e Institutos.
masculinos)
También se pueden destinar algunas
asambleas para la evaluación del Plan
Nacional y los Planes provinciales,
Diocesanos y de Institutos.

...Si todas las Diócesis ...Las siguientes estrategias:


cuentan con un Centro a) Se elaborará un bloque
Vocacional Diocesano o cuaderno operativo que ayude a
óptimo y estable en sus aterrizar el Plan Nacional.
recursos físicos, humanos, b) Este mismo documento
didácticos, etc. ayudará a formar y estructurar los
Centros Vocacionales Provinciales y
Diocesanos.
c) Se crearán talleres de
pastoral de conjunto que tengan
como finalidad la planeación y
programación del Plan.

...El Plan llega al ...Las visitas de promoción y


conocimiento y asunción animación que hará el Equipo
de todos los agentes de Itinerante de Animación Vocacional
animación, especialmente de a los Obispos y sus Iglesias
los primeros responsables. Particulares, así como a otras
estructuras responsables.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

OBJETIVO ESPECÍFICO 2 METAS ESTRATEGIAS

Que la PV … Se logrará si … Mediante…

…Dinamice la labor pro- ...Todo creyente, incluso ...La delegación de un sacerdote


vocacional en las parroquias, no creyente, es ayudado a diocesano que trabaje de tiempo
comunidades religiosas, descubrir el proyecto que completo en la Coordinación del
movimientos eclesiales y otros Dios tiene sobre sí. Centro Diocesano.
areópagos.
El Obispo deberá motivar también a
la vida consagrada y algunos laicos
al trabajo prioritario en el Centro
Diocesano.

...Son más los que se ...El compromiso de representantes


comprometen a trabajar de las tres vocaciones para el
desde su situación y sus trabajo coordinado en los Centros
ambientes en la animación Diocesanos.
vocacional.

OBJETIVO ESPECÍFICO 3 METAS ESTRATEGIAS


Que la PV … Se logrará si … Mediante…

…Lleve a los agentes y primeros ...Una animación ...La reelaboración o actualización de


responsables (Obispos, no motivada por las la Guía de PV.
Superiores, Coordinadores necesidades y el miedo de
Diocesanos), a la asunción de las pocas vocaciones, sino Se deberá conformar una comisión
una consciencia vocacional y por la certeza del amor de para la revisión y actualización de
vocacionalizadora, dejando Dios para cada persona. dicha guía.
en claro que todos somos
animadores vocacionales de Un proyecto audiovisual que
todos los hombres y mujeres acerque e impregne de cultura
(todos los llamados son vocacional los diferentes medios de
llamantes), y en todos los comunicación.
ambientes, a fin de propiciar
el Salto de Calidad que lleva a
una Cultura Vocacional.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

OBJETIVO ESPECÍFICO 4 METAS ESTRATEGIAS

Que la PV … Se logrará si … Mediante…

…Cuente con Centros ...Se elaboran manuales y ...La redacción de un documento que
Vocacionales Diocesanos, estatutos para los Centros ilumine el trabajo y funcionamiento
sostenibles y sustentables, Provinciales y Diocesanos. de dichos Centros.
integrados y representados
por las tres vocaciones
específicas, a fin de promover ...Las asambleas y las ...Momentos destinados con el fin
eficazmente el trabajo coral jornadas son espacios para de que los Centros Diocesanos que
y sinfónico en la pastoral de promover el funcionamiento han dado pasos firmes compartan,
conjunto. de los Centros Provinciales en breves cápsulas, sus eficientes y
y Diocesanos. eficaces estrategias.

...Cada Centro Diocesano ...La elaboración de un documento


cuenta con el mejor o manual que describa el ser y
personal (Presbíteros, quehacer de dichos responsables.
Vida Consagrada y Laicos) se defina el perfil e identidad de
que pueda dar un mejor los responsables de los Centros
testimonio y servicio. Provinciales y Diocesanos

OBJETIVO ESPECÍFICO 5 METAS ESTRATEGIAS

Que la PV … Se logrará si … Mediante…

… Promueva que se tome ...Los Obispos toman ...La cercanía de los responsables
en cuenta el perfil requerido en cuenta que el tiempo de los Centros Diocesanos de PV al
para los responsables de óptimo de un responsable Obispo.
los Centros Diocesanos y en un Centro Diocesano es
la duración de estos a fin de por lo menos seis años,
que los proyectos y trabajos con una cierta experiencia
sean desempeñados con parroquial.
continuidad y estabilidad.
...Si todos los coordinadores ...El visiteo programado del Equipo
y colaboradores de los Itinerante de Animación Vocacional
Centros Diocesanos se a fin de:
comprometen a asistir a
las asambleas y jornadas
nacionales.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

OBJETIVO ESPECÍFICO 5 METAS ESTRATEGIAS

Que la PV … Se logrará si … Mediante…

a) Hacer expresa la invitación a


integrarse y participar en dichas
asambleas y jornadas a todos los
coordinadores y delegados de PV en
las Diócesis e Institutos.

b) Dar a conocer el nuevo Plan


Nacional a los primeros responsables
de la Pastoral de las Diócesis.

c) Asistir a todos aquellos eventos


nacionales de carácter vocacional
con el fin de promover el Plan y sus
objetivos.

Este equipo se encargará de elaborar


un reporte anual de los avances
del Plan. Se buscará que este
reporte llegue a todos los Centros
Provinciales y Diocesanos.

OBJETIVO ESPECÍFICO 6 METAS ESTRATEGIAS

Que la PV … Se logrará si … Mediante…

…Diseñe un plan de ...Se revisan y actualizan los ...La conformación de una comisión
formación integral para contenidos de los Cursos de para la revisión y actualización de
todos los agentes de PV PV de manera que se valore dichos cursos.
y pastorales afines, con la formación integral y los
el objetivo de propiciar Saltos de Calidad. Esta comisión promoverá la
progresivamente los Saltos implementación de cursos y talleres
de Calidad que llevan a una de formación a través de la web y
renovada cultura vocacional. otros medios.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

OBJETIVO ESPECÍFICO 6 METAS ESTRATEGIAS

Que la PV … Se logrará si … Mediante…

...Se organizan cursos y ...Las siguientes estrategias:


talleres de actualización y a) Se programarán cursos anuales
formación permanente para que contextualicen con el Plan.
los animadores de PV.
b) Se creará un Diplomado de
especialización en PV.

c) En los Seminarios y Casas de


Formación se adaptará como materia
los cursos de PV.

...Se promueve en la ...El continuo enriquecimiento de la


consciencia de los Colección OMAPAV con artículos
animadores de PV la y temas actuales en materia de
autocapacitación y Pastoral Vocacional.
autoformación permanentes
como camino para iniciar a) La promoción y apoyo de nuestros
una renovada cultura agentes capacitados y especializados
vocacional. para la redacción de libros, artículos
y otras obras en materia de PV.

3.5. Conclusión. En un mundo tan necesitado de tantas cosas, la PV está


llamada a ofrecer lo mejor: nuevos apóstoles, testigos y profetas, y hombres
que inyecten en las arterias del mundo el espíritu del evangelio de tal manera
que todo el orden temporal se ordene según Dios. “La PV tiene más futuro que
pasado”200.

200 Cf. II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Documento final…, op., cit., n. 140.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

BIBLIOGRAFÍA201

- BALTHASAR, Hans U., Teodramática, La Acción, Encuentro Ediciones, vol. 4,


Madrid, 1995.
- BENEDICTO XVI, Carta a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la
educación, 21 de enero de 2008. Carta Encíclica, Caritas in Veritate, 29 de junio
de 2009. Homilía en el solemne inicio del Ministerio Petrino del Obispo de Roma,
24 de abril de 2005. Mensaje para la XLVIII Jornada Mundial de Oración por las
Vocaciones, 15 de mayo de 2011.
- Catecismo de la Iglesia Católica.
- CENCINI, Amadeo, “La Comunidad Cristiana, Regazo Materno de toda
Vocación”, en Actualizando Nuestra Pastoral Vocacional, Reseña de Artículos
para la Formación de los Agentes de Pastoral Vocacional, México, n. 12, (Colección
OMAPAV, noviembre, 2008, 46 pp.), p. 143. Los Sentimientos del Hijo, ed. Sígueme,
col. Nueva Alianza, n. 161, Salamanca, 2000, p. 52.
- Codex Iuris Canonici, 1983.
- COLZANI, Gianni, Antropología Teológica, el Hombre: Paradoja y Misterio,
Secretariado Trinitario, col. Ágape, n. 25, Salamanca, 2001, p. 76-77.
- Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática, Lumen Gentium. Constitución -
Pastoral, Gaudium et Spes. Decreto, Apostolicam Actuositatem. Decreto, Optatam
Totius.
- Conclusiones de la Asamblea Nacional de Pastoral Vocacional de Pastoral
Vocacional, Toluca, mayo de 2008.
- Conclusiones de la Asamblea Nacional de Pastoral Vocacional, Nuevo Laredo,
mayo 2011.
- Conferencia del Episcopado Mexicano, Que en Cristo Nuestra Paz México tenga
Vida Digna, Exhortación Pastoral del Episcopado Mexicano sobre la Misión de

201 Tanto la Bibliografía como las notas al pie de página o han recibido formato por la revisión constante del
mismo documento. La misma razón ha hecho que esta nueva aproximación no cuente con los numerales de
la primera redacción que fue sólo un instrumento de ayuda para el estudio en Nuevo Laredo.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

la Iglesia en la Construcción de la Paz, para la Vida Digna del Pueblo de México,


México, 2010, n. 29.
- Congreso Europeo de Vocaciones, documento final: Nuevas Vocaciones para una
Nueva Europa, 1998.
-Documento conclusivo de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano,
Puebla, 1979.
- Documento conclusivo de la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano,
Santo Domingo, 1992.
- Documento conclusivo de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y
del Caribe, Aparecida, 2007.
- GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario, Raíz de la Esperanza, ed. Sígueme, col.
Verdad e Imagen, n. 137, Salamanca, 1995, p. 208.
- Guía de Pastoral Vocacional, México, 1984.
- I Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Itaicí, 28.
- II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Cartago-Costa Rica,
Maestro, en tu Palabra, echaré las Redes, 2011, Documento final, n, n. 34.
- II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Cartago-Costa Rica,
Maestro, en tu Palabra, echaré las Redes, 2011, Documento final, n, n. 34.
- II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, Proposiciones, p. 106.
- II Congreso Mundial de Vocaciones, El Desarrollo de la Pastoral Vocacional en
las Iglesias Particulares, 1982.
- In Verbo Tuo, Proposiciones para el Congreso Europeo de Vocaciones.
- INEGI, 2010. Censo general de población.
- JUAN PABLO II, “Discurso a los participantes en el Congreso Nuevas
Vocaciones para una Nueva Europa”, en L´Osservatore Romano, 107 (11-V-1997).
“Discurso final del Santo Padre en Congreso Europeo de Vocaciones”. Carta a
los organizadores y participantes en el I Congreso Continental Latinoamericano
de Vocaciones, n. 2. Exhortación Apostólica, Christifideles Laici. Exhortación
Apostólica, Ecclesia in America., Exhortación Apostólica, Familiaris Consortio.
Exhortación Apostólica, Vitta Consecrata. Exhortación, Catechesi Tradendæ.
Exhortación, Pastores Dabo Vobis. Redemptoris Missio.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

- KASPER, Walter, Jesús, el Cristo, ed. Sígueme, col. Verdad e Imagen, n. 45,
Salamanca, 2006, p.
- LAVANIEGOS, Emilio, Programación de la Pastoral Vocacional, Metodología
para aplicarse en el Ámbito de las Comunidades Cristianas, Servicio de Animación
Vocacional Sol, A.C., Sacerdotes Operarios Diocesanos, Colección Cuadernos
Vocacionales s/n, México, 2011, p. 7.
- MARTOS, Juan Carlos, Abrir el Corazón, Animación Vocacional en Tiempos
Difíciles y Formidables, Publicaciones Claretianas, edición especial OMAPAV,
Madrid, 2007, p. 42.
- MOUNIER, Emmanuel, El personalismo, Maica libreros editores, México, 2005,
p. 45.
- Mutuae Relationis.
- Obispos de la Provincia Eclesiástica de Acapulco, Mensaje En Respuesta a la
Violencia de las Organizaciones Criminales y el Deterioro de la Vida Social, 24 de
enero de 2088, n. 1.
- CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Pontificia Obra para
las Vocaciones Sacerdotales, Orientaciones pastorales para la promoción de las
vocaciones al ministerio sacerdotal, Roma, 25 de marzo de 2012.
- PABLO VI, Populorum Progressio.
- Plan Nacional de Pastoral Vocacional, México, 1972.
- Plan Nacional de Pastoral Vocacional, México, 1991.
- Plan Nacional de Pastoral Vocacional, México, 2000.
- RAHNER, Karl, Curso Fundamental sobre la Fe, Introducción al Concepto de
Cristianismo, ed. Herder, Barcelona, 1989, p. 208.
- RATZINGER, Joseph, Introducción al Cristianismo, Lecciones sobre el Credo
Apostólico, ed. Sígueme, col. Verdad e Imagen, n. 6, Salamanca, 2005, p. 49.
- RUIZ DE LA PEÑA, Juan, El Don de Dios, Antropología Teológica Especial, ed.
Sal Terrae, col. Presencia Teológica, n. 63, Santander, 1991, p.329.
- RULLA, Luigi, Antropología de la Vocación Cristiana, Bases Interdisciplinares,
Sociedad de Educación Atenas, col. Aldaba, n. 14, Madrid, 1990, p. 23.
- V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida,
13-31 de 2007
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

ANEXO 1: Sinopsis de los principales temas a lo largo de los planes.

La lectura atenta de los documentos nos permite percibir que a lo largo


de la historia de la PV en México hay acciones y actitudes que son señalados
repetitivamente en los documentos, y que no han sido del todo atendidas.
Algunas de estas acciones y actitudes son:

40 años de historia

Acciones y ... que se han anquilosado y no han sido del todo atendidas.

actitudes... PPV 1972 GPV 1984 PNPV 1991 PNPV 2000

Acción coral en Hacer la PV, La acción de la En la mayoría Dentro de la


una Pastoral de pastoral de PV es concorde de las Diócesis y comunidad, cada
conjunto conjunto, es de toda la Congregaciones evangelizador
decir, eclesial: comunidad: no e x i s t e debe adquirir
tarea de todas y todos somos teóricamente la consciencia
cada una de las enviados a servir relación de la PV de llegar a
comunidades y evangelizar con la Pastoral de ser lámpara
cristianas, desde la misma conjunto, pero en vocacional, capaz
en su origen, función. Unos la práctica no se de suscitar una
desenvolvimiento lo hacen como hace notoria, ya experiencia reli-
y objetivos. (IV, m i n i s t r o s que la relación giosa que lleve
d., ix., p. 29). jerárquicos, otros de la PV con las a los niños, a los
como laicos y pastorales afines: adolescentes, a
otros desde la juvenil, educativa los jóvenes y a
vida consagrada. y familiar es los adultos a la
T o d o s , eventual; y casi rela-ción personal
complementaria- nula con las con Cristo en
m e n t e , demás pastorales. cuyo encuentro
construimos el (n. 65) se descubre
Reino de Dios en las vocaciones
la tierra (nn. 330, específicas. Es
353, 354, 384, 515, cada creyente
519, 530, 672). quien, en virtud
desenvolvimiento de su fe, al mismo
y objetivos. (IV, tiempo, debe
d., ix., p. 29) hacerse intérprete
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Acciones y ... que se han anquilosado y no han sido del todo atendidas.

actitudes... PPV 1972 GPV 1984 PNPV 1991 PNPV 2000

de la propuesta
vocacional, y en
cierto modo, hacerse
cargo de la vocación
del otro. (n. 309)

Prioridad en la Impulso de la En las estructuras El periodo juvenil La PV no puede


pastoral juvenil- PV a la pastoral pastorales de es un tiempo hacer acciones
vocacional. juvenil general algunas diócesis privilegiado aisladas al margen
como acción hay una falta aunque no único, de la PJ, ya que forma
formadora que notable de para la opción parte del proceso de
incorpora a los organismos vocacional, por formación personal
jóvenes y se dirige diocesanos y ello, toda PJ debe de cada joven
a los jóvenes, parroquiales de ser al mismo para una opción
para desarrollar pastoral juvenil, tiempo PV. (n. evangélica. Para
en ellos valores integrados y co- 185). que sea plenamente
humanos y ordinados, entre auténtica la PJ, ésta
cristianos ya sí y con otras debe llevar a los
existentes. (V., pastorales, espe- jóvenes, por medio
obj., 8, met., 3., p. cialmente con la de una maduración
37). vocacional. (nn. personal y
288, 574, 620). comunitaria,
Es necesario a asumir un
promover la compromiso
unificación de concreto ante la
los criterios y comunidad eclesial
objetivos de la PV en alguno de los
y de la PJ, para estilos de vida. (n.
que ésta sea más 369).
evangelizadora
y acompañe a
los jóvenes en
sus procesos
vocacionales (n.
774).
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Acciones y ... que se han anquilosado y no han sido del todo atendidas.

actitudes... PPV 1972 GPV 1984 PNPV 1991 PNPV 2000

La PV es la Toda la pastoral La Pastoral de En relación a la Promover que toda


Vocación de la es vocacional. (IV, conjunto tiene PV, la Pastoral pastoral asuma
Pastoral c., i., p.28) como objetivo la de conjunto tiene su dimensión
creación, en el como objetivo la vocacional, para
Pueblo de Dios, creación, en el que las tareas
de un clima en Pueblo de Dios, evangelizadoras
el que florezcan de un clima en el respondan a
las vocaciones. que florezcan las los procesos
La Pastoral de vocaciones. (n. vocacionales de
conjunto debe, 189). sus destinatarios,
por así decirlo, mediante la
tejer una red cada sensibilización
vez más estrecha de Obispos y
de contacto Superiores,
personales e de Sacerdotes,
institucionales, p e r s o n a s
en las cuales consagradas y
las vocaciones laicos. A fin de que
pueden ser toda persona viva
descubiertas, plenamente su
estimuladas, vocación. (Línea
cultivadas (n. de acción 4).
327). La PV debe
ser una dimensión
de todo el
esfuerzo pastoral
de la Iglesia, debe
estar presente
en cualquier
expresión de
la vida de la
Iglesia, explícita
e implícitamente
(nn. 357, 479, 684).
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Acciones y ... que se han anquilosado y no han sido del todo atendidas.

actitudes... PPV 1972 GPV 1984 PNPV 1991 PNPV 2000

La animación A y u d a r Aunque se ha Entre estas tres La PV ha de


armónica de las positivamente a que avanzado mucho vocaciones específicas promover ante
tres vocaciones el hombre moderno en la comprensión y también entre sus todo las tres
específicas capte el sentido de de la PV en variadas concreciones vocaciones
las tres vocaciones sentido amplio; hay una profunda específicas, los
específicas en la práctica se complementariedad servicios en
(sacerdotal, sigue llevando que no se restringe la comunidad
religiosa, laical) una PV orientada al puro ámbito de cristiana y en la
a través de la a las vocaciones las actividades o de sociedad y su
evangelización y consagradas (n. la eficacia, sino que compromiso en
catequesis. (V., obj. 291). Existe también llega a lo profundo la construcción
5., met., 2, p. 33). una ignorancia y de su significado del Reino en
desconfianza a una eclesial. Entre ellas su dimensión
pastoral de todas se iluminan y se temporal. (n. 314).
las vocaciones, complementan Se ha de impulsar
principalmente armónicamente como con mayor
en los encargados partes de un mismo insistencia una
de formación en cuerpo. (n. 143) PV con dimensión
los seminarios y … La espiritualidad e c l e s i a l ,
conventos (nn. 293, específica de fortaleciendo
373, 630). cada camino los equipos
vocacional deberá, diocesanos y
consecuentemente, las experiencias
subrayar los aspectos comunes, con
comunes de la una acción
única espiritualidad fraterna, plural
cristiana. (n. 145) y participativa
que presente
todas las opciones
vocacionales,
para que los
destinatarios
puedan hacer
una opción
fundamentada
y libre, y se
fortalezcan
los diferentes
carismas de la
Iglesia. (línea de
acción 7).
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Acciones y ... que se han anquilosado y no han sido del todo atendidas.

actitudes... PPV 1972 GPV 1984 PNPV 1991 PNPV 2000

Respeto por los Toda la PV Los formadores El sujeto de la No se puede se-


procesos y la específica, sobre y agentes de PV vocación debe guir pensando en
libertad de los todo, sacerdotal deberán asistir a tomar en serio su una pastoral de
vocacionados, y religiosa, los cursos y reu- proceso y asumir “pescas” preocu-
evitando el deberá hacerse niones de capa- las consecuencias pados sólo por el
reclutamiento conjuntamente citación que se de su opción. Esta propio Seminario
y la pesca de y siempre con la organizan a nivel no debe hacerse de la Diócesis o el
vocaciones. laical, sin avocar nacional, regio- bajo ningún tipo propio Instituto
las actividades nal, diocesano o de presión o religiosos. Es nece-
a una específica congregacional, determinantes sario abrirnos una
vocación, antes porque así se evi- psicológicos o pastoral de “cul-
de realizarse ta la pesca y el sociales. (n. 225). tivo evangélico”
la opción de la arrebato de voca- que dé a cada uno
persona. (II, h., p. ciones con proce- su lugar y despier-
25). sos no terminados te en cada voca-
(nn. 545, 547). ción el interés y la
alegría de dar una
El acompaña- respuesta a Dios,
miento debe res- que sea la propia
petar la libertad y la adecuada; es-
del joven en su pecialmente en la
camino personal apremiante necesi-
(n. 789). dad de servidores
del Evangelio a
tiempo completo.
(n. 401)

Importancia de los Se debe tender a Existe entre Si se continúa Ante todo, es


cualitativo ante lo crear fuentes de los Obispos y realizando la Dios-Padre quien
cuantitativo vocaciones (co- Superiores un PV sin apertura llama, quien siem-
munidades con- pragmatismo e e c l e s i a l , bra, y es el Espíritu
cientizadas) más inmediatismo, trabajando cada quien anima toda
que actividades fomentado por quien para su vocación, Él es
paliativas de la las exigencias Congregación quien acompaña
crisis actual. (II, f., n u m é r i c a s o Diócesis, en el camino, el ar-
p. 24). que atacan con un criterio tista interior quine
directamente el cuantitativo modela con crea-
ritmo y el proceso como medida tividad infinita el
del desarrollo de resultado, no rostro de cada uno
vocacional (n. se conseguirá la según Jesús.
295). común-misión de
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Acciones y ... que se han anquilosado y no han sido del todo atendidas.

actitudes... PPV 1972 GPV 1984 PNPV 1991 PNPV 2000

Eligiendo como la Iglesia, porque El agente de PV


objetivo prima- con esta visión como promotor
rio, antes que las de PV se refuerza y orientador es
vocaciones perso- la idea de instrumento y me-
nales, la creación, considerar a las diador que actúa
fortalecimiento, Congregaciones desde fuera, así,
clarificación y or- y Diócesis en el Espíritu se
ganización de la como fines de la es instrumento y a
misma PV. (II, i, evangelización y la vez se inspira el
p. 25). no como medios agente que acom-
(n. 261). paña. (n. 400).

La PV y su rela- Presencia de La PV es Propiciar que De una manera


ción dimensional dimensión Vo- d i m e n s i ó n los agentes de especial se ha
con las pastorales cacional en las también esencial PV tengan una venido hablando
afines. distintas acciones de la Pastoral relación de en estos últimos
pastorales: en la Familiar y de diálogo con los años de una
educación cristia- la Pastoral responsables integración y
na, en la acción Educativa, y de las otras complementación
litúrgica, en la ac- debe ubicarse pastorales afines de la PV con las
ción del apostola- prioritariamente (educativa, Pastorales afines,
do, en la cateque- en la Pastoral de j u v e n i l , como sujetos
sis, en la familia. conjunto, en la catequética, que somos de
(IV, d., viii., p. 29). Pastoral Juvenil y familiar). (n. 279) comunión en
en la Catequesis la Iglesia y de
(nn. 329, 568). participación
en su misión
de salvación.
Todos y cada uno
trabajamos en la
única y común
viña del Señor
con carismas
y ministerios
diversos y
complementarios.
(n. 367).
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Acciones y ... que se han anquilosado y no han sido del todo atendidas.

actitudes... PPV 1972 GPV 1984 PNPV 1991 PNPV 2000

Coordinadores La eficacia de la Aún hay una fal- Se constata como


Diocesanos con labor pastoral ta de estabilidad un hecho impor-
un tiempo estable pide que Obispos en los Agentes tante y generali-
en el cargo y y Superiores ma- Coordinadores zado los frecuen-
que cubran yores elijan las de la PV. Impro- tes cambios de
con los perfiles personas apro- visación en el los coordinadores
requeridos. piadas para coor- nombramiento de de PV, debidos
dinadoras, que Coordinadores a veces a las ur-
los apoyen y les para esta Pastoral gencias pastorales
brinden adecuada con la consiguien- de sus obispos o
preparación y li- te falta de prepa- superiores; esto
bertad de acción, ración (nn. 296, ocasiona que los
con continuidad 525, 544, 756, 757, planes, progra-
y estabilidad de 758, 767). mas y procesos
funciones. (II, a, vocacionales no
p., 23; V., obj., 4, lleguen a consoli-
met., 1, p. 32). darse (n. 61).

Centros Diocesa- Se debe crear una Para favorecer En su mayoría Desarrolla su tra-
nos sustentables y mentalidad so- una PV unitaria, cuentan con un bajo en servicio
sostenibles, efica- bre su necesidad que desarrolle plan de trabajo de todas las vo-
ces y eficientes. y conveniencia, un constante y elaborado desde caciones especí-
con la responsa- eficaz servicio hace más de tres ficas, mantiene el
bilidad y direc- de animación, años. Aunque hay contacto con las
ción del Obispo se requiere la quienes todavía distintas iniciati-
(V, obj., 3, met., presencia, en no tienen plan y vas de acompa-
1,2,3,4, pp. 31-32). toda la Iglesia equipo de trabajo. ñamiento y con
particular del (n. 60). los institutos de
Centro Diocesano formación pres-
de las Vocaciones biteral, diaconal,
(nn. 400, 401, 405, religiosa y misio-
406, 772, 773). nera existentes en
la Iglesia local, y
junto al Coordi-
nador del Centro
Diocesano, forman
bros de Institutos parte del mismo
Seculares, laicos y presbíteros, reli-
seminaristas o for- giosos, religiosas,
mandos (n. 364). misioneros, miem-
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

ANEXO 2: BREVE VISIÓN HISTÓRICA DE LA PASTORAL


VOCACIONAL EN MÉXICO

INTRODUCCIÓN

El Papa Juan Pablo II al invitarnos a “remar mar adentro”, esto es, a avanzar
con audacia y esperanza en la misión de la Iglesia, nos propuso tres actitudes
básicas al iniciar el nuevo milenio: “recordar con gratitud el pasado, vivir con
pasión el presente y abrirnos con confianza al futuro...” (NMI 1).

Nos importa la historia por nuestra actualidad. La necesidad de


comprender nuestro tiempo nos exige la revisión histórica. Nuestras luces y
sombras, nuestros problemas y desafíos tienen lejanas vertientes; si no se sabe
de ellas, de sus razones, nos exponemos a una mala inteligencia de nosotros
mismos, a una pérdida de la riqueza de la tradición y a una confusa orientación
de nuestro futuro. Los momentos significativos de la historia de la PV son
luz o sombra de nuestra auto-comprensión contemporánea y punto de apoyo
u obstáculo para el futuro de la misma que hemos de impulsar en nuestras
Iglesias particulares.

Dado que la vida y misión de nuestras Iglesias que peregrinan en


México sólo se comprenden en el amplio contexto de la Iglesia Universal y
en el específico contexto de nuestras Iglesias latinoamericanas, se considera
necesario presentar una visión histórica de la PV en México que considere,
aunque brevemente, los tres niveles de nuestra Iglesia: el universal, el
latinoamericano y el nacional.

En una primera parte se presentan los eventos y documentos más


significativos que manifiestan los matices que ha tenido la PV a lo largo de la
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

historia, eventos y documentos que, a su vez, impulsaron un tipo de


acción vocacional en su momento. Para la presentación de estos eventos
y documentos se consideran ocho períodos de nuestra Iglesia a partir
de 1941. En una segunda parte se destaca la XXVI Asamblea ordinaria
de la CEM (Conferencia del Episcopado Mexicano) y la “Guía de PV”
como respuesta concreta a la petición de dicha asamblea. Por último,
en una tercera parte, se ofrecen algunos elementos que permitan
considerar un itinerario teológico pastoral en torno a esta específica
acción de la Iglesia.

EVENTOS Y DOCUMENTOS DE PV A PARTIR DE 1941.

Se estructuran los eventos y documentos de PV en ocho


períodos: el primero (1941 – 1961) se inicia con la fundación de la Obra
Pontificia de las Vocaciones Sacerdotales; el segundo (1962 – 1965)
comprende el período de la realización del Concilio Vaticano II y la
publicación de sus documentos; el tercero (1966 – 1971) se inicia con el
1er. Encuentro y el primer Congreso Latinoamericanos de Vocaciones y
corresponde al inmediato post-concilio; el cuarto (1972 – 1977) se inicia
con la publicación del primer Plan Nacional de PV; el quinto (1978 –
1983) se abre con la solicitud de planes diocesanos para la PV; el sexto
(1984 – 1989) da principio con la publicación de la Guía Nacional para
la PV; el séptimo (1990 – 1999) se inicia con la publicación del segundo
Plan Nacional; el octavo (2000 – 2013) da principio con la publicación
del Plan Nacional vigente, y termina con la publicación del Plan para
la Renovación de la PV en México.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional

Primer período, de 1941 a 1961.

Nivel universal Nivel latino Nivel nacional

1941 Mediante el Motu proprio


“Cum Nobis”, Pio XII fun-
da la Obra Pontifica de las
Vocaciones Sacerdotales
ante la Congregación para
los Seminarios y Estudios
universitarios.

1943 La Congregación para los


Seminarios publica los esta-
tutos de la Obra Pontifica de
las vocaciones sacerdotales.

1954 Mediante la carta encíclica


“Sacra Virginitas” Pío XII
destaca la virginidad y la
castidad como precioso te-
soro en el servicio divino.
Se crea la Comisión Pontifi-
cia para América Latina.

1955 Aparece en Europa un do- Se realiza la I Conferen- Se inician Congresos naciona-


cumento sobre “los Semi- cia General del Episco- les sobre las vocaciones
narios en estado de misión” pado Latinoamericano,
destacando la dimensión Río de Janeiro, en donde
misionera y eclesial de la se destaca la escasez de
formación, vocaciones y se llama a
Aparece la Obra de las vo- la promoción de las mis-
caciones religiosas incorpo- mas.
rada a la Obra Pontifica de
las Vocaciones.

Al concluir una reunión – cur-


so en Guadalajara se funda el
Secretariado de Vocaciones
del Episcopado, mismo que
será llamado más tarde Centro
Nacional de Vocaciones.
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional
Plan Nacional para la Renovación de la Pastoral Vocacional
Enero Presbítero Oficio

11 Pbro. Dr. Jesús Abelardo Ceballos Solís Juez Instructor para casos de
dispensa de las obligaciones con-
traídas en la ordenación.
11 R.P. Gabriel Arcángel Gamboa Crespo Notario Cualificado del Tribunal
Eclesiástico.
11 Pbro. Pedro Sergio de Jesús Mena Díaz Responsable Único de las
obras realizadas en los edificios
catalogados como monumentos
históricos, bajo custodia de la
Arquidiócesis de Yucatán.
11 Pbro. Lic. Patricio Enrique Sarlat Flores Coordinador de la Comisión Dio-
cesana de Pastoral Social.
11 Pbro. Lorenzo Augusto Mex Jiménez Coordinador del Área de Promo-
ción de la Conciencia Social en la
Pastoral Social.
11 Pbro. Luís Antonio Ferráez Solís Coordinador del Área de la
Asistencia Social, en la Pastoral
25 Pbro. Mons. D. Carlos Trujillo Selem Social.
Párroco de “El Buen Pastor”, en
25 Pbro. Manuel Torres Heredia Mérida.
Rector de la Iglesia del Espíritu
25 Pbro. Lic. Joel Gualberto Tuz Canul Santo.
Párroco de “El Divino Redentor”,
25 Pbro. Ernesto Navarrete Yam Pensiones.
Párroco de [Link]. de la Natividad,
25 Pbro. Miguel Arcángel Santos Fernández en Acanceh.
Párroco de San Francisco Javier,
en Tzucacab.
25 Pbro. Ricardo Rocha Sandoval
Párroco de N. Sra. de la Asunción,
Febrero Presbítero Oficio

6 Pbro. Fernando Jesús Castro Andrade Rector de la Iglesia de Santa Isabel.


13 R.P. José Ignacio Rodríguez Daruich, L.C. Autoriza para celebrar la Santa Misa
y los demás sacramentos en la Arqui-
diócesis de Yucatán
NOMBRAMIENTOS DISPUESTOS
POR S.E. MONS. EMILIO CARLOS BERLIE BELAUNZARÁN

Marzo Presbítero Oficio

20 Pbro. Carlos Ceballos García Coordinador del Área de Estudio en


la Comisión Diocesana del Clero.
27 Pbro. Miguel Medina Oramas Asesor Diocesano de Encuentro
matrimonial
27 Pbro. Lic. Joel Gualberto Tuz Canul Asesor del Equipo Diocesano del MFC.

Abril Presbítero Oficio

25 Pbro. José Candelario Jiménez Jiménez Coordinador de la Comisión Dio-


cesana de Pastoral del Mar.
25 Pbro. Jorge Arturo Rodríguez Salazar Vice coordinador de la Comisión
Diocesana de la Pastoral del mar.
Mayo Presbítero Oficio

6 Pbro. Lic. Patricio Enrique Sarlat Flores Párroco de San Rafael, en Mérida,
Yucatán
6 R.P. Eduardo Velázquez Alvarado, M.S.P Párroco de San Miguel Arcángel,
en Mérida, Yucatán
9 Pbro. Eudaldo Cervantes Pech Párroco de San Miguel Arcángel,
de Hoctún
9 Pbro. Aarón Dzib Cauich Párroco de San Miguel Arcángel,
de Temax.
9 Pbro. Lic. Alberto José Ávila Cervera Párroco de “El Divino Redentor”, en
Fracc. Pensiones, de Mérida.
9 Pbro. Lic. Joel Gualberto Tuz Canul Párroco de San Francisco de Asís,
en Mérida
9 Pbro. Lic. Joel Gualberto Tuz Canul Decano del Decanato 4.

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