Acechados desde la oscuridad
Mi marido no tomó bien la notica, se puso furioso y me cuestiono - ¿Tú lo hiciste verdad? Tú lo
hiciste, lo afirmaba y si el sospechaba porque yo siempre le dije que lo llevara lejos que no lo quería
en nuestra casa, pero él decía que era alguien bueno e inofensivo incluso la vez que daño a Martín
no me creyó y me llamó histérica.
El no me habló durante días, supongo que era por la molestia y angustia que sentía, una tarde
estaba recostada en la cama de la habitación observé una sombra y pensé lo peor, pero al ver que
era mi marido sentí un gran alivió el entro y se sentó a la orilla de la cama, suspiro y me dijo
–La otra semana tendré un viaje, será un viaje largo de aproximadamente un mes
- ¿Tan largo será? -pregunté
- No me cuestiones, simplemente será un viaje largo y ya.
Pasaron los días y el partió un lunes por la mañana, fui a la cocina para hablar con Guadalupe ( .)
( ¿Quién es Guadalupe)
- ¿Cree que esté muerto? ¿O simplemente nos engañó y planea algo macabro? -pregunto
Guadalupe temblando.
- ¿Por qué lo dices? ¿Acaso has visto algo extraño? – respondí un poco asombrada ante tal
pregunta.
Jalo una silla, se sentó, y me dijo (:)
-Desde hace días me he sentido acechada por alguien desde la oscuridad, incluso he tenido
presentimientos como si algo malo fuera a pasar.
Yo escuchaba atentamente cuando de repente escuchamos un ruido y si provenía de ese maldito
cuarto de la esquina en donde el estuvo hospedado, tome valor y fui a revisar, pero antes de que
llegara Guadalupe me jalo del brazo bruscamente
-No lo haga, vámonos tengo un mal presentimiento -Dijo Guadalupe suplicándome
En la noche estaba ya en mi recámara y en ese escuche unos gritos desgarradores que provenían
desde la habitación de mis hijos, corrí los más rápido posible cuando llegue la puerta estaba abierta
pensé lo peor y efectivamente mis hijos yacían en el piso sin vida, Guadalupe llegó de inmediato y
puso una cara de terror al ver tan horripilante escena me arrodille y abrace los cuerpos de mis dos
hijos sin vida, Guadalupe exclamó
-Ahora entiendo mi mal presentimiento lo siento mucho por no poder advertirle
-No fue tu culpa ninguna de nosotras supo sus intenciones -respondí con lagrimas en los ojos y un
odio que me consumía por dentro.
Eso tan solo era el comienzo de su macabro plan, empezaría quitándonos lo que más queríamos y
lo peor era el final para Guadalupe y para mí. Lo creímos muerto jamás imaginamos lo que nos
esperaba.
Mi marido al enterarse de la noticia regreso al pueblo de inmediato, trate de explicarle que el fue el
culpable de todo eso, pero no me creyó me dijo
-Él está muerto porque tú lo mataste ¿o acaso ya se te olvidó? ¡Te estas volviendo loca! ¡Tú los
asesinaste!
Rompí en llanto era un golpe un golpe muy duro no era posible que me culpara de una atrocidad
como esa ¡jamás les haría daño a mis hijos jamás!
Una madrugada en la que había luna llena, mi marido y yo descansábamos y de repente oímos un
grito desgarrador que nos heló la sangre ¡Guadalupe! ¡Guadalupe! ¡Guadalupe! Gritaba mientras
corría a su habitación, al llegar encontré una escena atroz, su cuerpo yacía ensangrentado en su
cama
- ¿y Martín? Exclamo mi marido
Es cierto Martín no estaba por ningún lado, había desaparecido, buscamos por horas por toda la
casa, pero no lo encontramos. Toda la gente del pueblo lo sabía, sabía quien nos asechaba desde
la oscuridad y que es lo que buscaba por eso nos temían trataban de cruzar palabra con nosotros
los menos posible.
Los días pasaban y pasaban, cada vez era mas insoportable vivir en esa casa en repetidas
ocasiones le pedí a mi esposo que nos fuéramos de ahí pero el se negaba, tal vez pudimos evitarlo,
aunque sabía que tarde o temprano nos encontraría y cobraría su venganza.
Yo lo sabía esa tarde tan especial iba a pasar, tenia el presentimiento, era contra mí, jamás fue
contra mi marido, fui tan estúpida al pensar que mataría a quien lo defendía a capa y espada, a
quien lo trajo a nuestra casa. ¿Por qué no lo sospeché desde le principio? Claro ellos lo planearon
todo y vaya que me lo creí hasta ahora comprendo muchas cosas el porque no tuvo ni una
expresión en su rostro, todo estaba planeado era un plan maestro y lo reconozco le salió a la
perfección, ahora desde este ataúd enterrado tres metros bajo tierra y con pocos segundos de vida
me arrepiento de no haberme dado cuenta desde un principio pude haber salvado a mis hijos y a
Guadalupe incluso a Martín quien en estos momentos esta a mi lado.