Roj: SAP M 18166/2019 - ECLI:ES:APM:2019:18166
Roj: SAP M 18166/2019 - ECLI:ES:APM:2019:18166
ANTECEDENTES DE HECHO
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JURISPRUDENCIA
(1).- Por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Madrid se dictó con fecha 19 de abril de 2018, Sentencia
cuya parte dispositiva establece:
"Que debo ESTIMAR Y ESTIMO íntegramente la demanda interpuesta por la Procuradora de los Tribunales Dª.
VALENTINA LÓPEZ VALERO obrando en representación de D. Diego , Dª. Maite , Dª. Maribel Y D. Eliseo , contra
la SOCIEDAD GENERAL DE AUTORES Y EDITORES (SGAE), por lo que:
1. DEBO DECLARAR Y DECLARO la condición de obras audiovisuales de los documentales relacionados en los
hechos probados de esta sentencia.
2. DEBO DECLARAR Y DECLARO la condición de los demandantes como autores de esas obras y como titulares
de los derechos morales y patrimoniales que la Ley les otorga.
3. DEBO DECLARAR Y DECLARO la obligación de la SGAE de defender los derechos de autor de los demandantes
sobre esas obras.
4. DEBO CONDENAR Y CONDENO a la SGAE a gestionar los derechos patrimoniales que por ley corresponden
a los demandantes sobre esas obras así como al abono a los demandantes que conforme al reparto les
correspondan".
(2).- Notificada dicha resolución a las partes litigantes, por la representación del demandado, SOCIEDAD
GENERAL DE AUTORES Y EDITORES, se interpuso recurso de apelación que, admitido por el Juzgado y
tramitado en legal forma, ha dado lugar a la formación del presente rollo que se ha seguido con arreglo a los
trámites de los de su clase, habiéndose señalado el día 19 de diciembre de 2019 para deliberación y votación
del presente recurso de apelación.
(3).- En la tramitación del presente recurso se han observado las prescripciones legales.
Ha intervenido como Ponente en el presente recurso de apelación, el Ilmo. Sr. Magistrado D. Francisco de Borja
Villena Cortés.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Contexto de la controversia en primera instancia.
(1).- Se presentó escrito de demanda por Diego Y OTROS, como parte actora, contra SGAE, parte demandada,
en la que se deducían pretensiones de que se declarase que determinados trabajos gozan de la condición de
obras audiovisuales, así como de la existencia de derechos de autor sobre ellas por parte de los demandantes,
y de condena, para obligar a la parte demandada a incluir en su repertorio dichas obras y gestionar los derechos
correspondientes. Ello dio lugar al proceso seguido como Juicio Ordinario ante el Juzgado Mercantil Nº 1 de
Madrid, en el que se dictó Sentencia con los pronunciamientos del Fallo que pueden sintetizarse de la forma
siguiente:
(i).- Se estima íntegramente la demanda de Diego Y OTROS, y se declara la condición de obras audiovisuales
de los documentales consignados en la demanda.
(ii).- Se declara la condición de autores de los demandantes de dichas obras, como titulares de los derechos
morales y patrimoniales propios de la condición de autor.
(iii).- Se declara el deber de SGAE de defender y gestionar los derechos de los demandantes como autores de
esas obras, así como de proceder a la liquidación a esos demandantes de las sumas que les correspondan,
derivadas de aquella gestión.
(iv).- Se imponen las costas procesales a la parte demandada.
(2).- Para sostener dichos pronunciamientos, la Sentencia de la primera instancia se basa sustancialmente en
los siguientes fundamentos y conclusiones:
(i).- Los demandantes se presentan como autores, en la condición de realizadores, de 146 documentales
emitidos en el espacio de RTVE denominado " Informe Semanal", cuyos derechos de autor fueron gestionados
durante 2 años por SGAE, que posteriormente les comunicó su exclusión del repertorio de esa entidad de
gestión, al estimar que no se trataba de obras audiovisuales, sino de meras grabaciones audiovisuales, por lo
que no existían derechos de autor que gestionar.
(ii).- Por SGAE se excepciona la falta de litisconsorcio activo necesario, ya que, aun cuando se considerasen
aquellas 146 piezas como obras audiovisuales, los demandantes solo serían autores del 37% de las obras, y
el reconocimiento de los derechos que pretenden en este litigio exige el concurso de todos los autores de las
mismas. Debe rechazarse dicha excepción, ya que, de un lado, la jurisprudencia no admite la existencia del
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JURISPRUDENCIA
litisconsorcio activo necesario, y de otro, se trata de obras en colaboración, por lo que se genera sobre ellas
una comunidad de bienes, en la que la jurisprudencia admite que un solo comunero pueda accionar ante los
tribunales en defensa de los intereses de la comunidad.
(iii).- Lo relevante para determinar si es está o no ante una obra audiovisual o una mera grabación no es si se
puede clasificar los trabajos aportados de documental o de reportaje noticioso, sino si puede o no reconocerse
en ellos un resultado de creación original. Ello determinará si es de aplicación o no el art. 201.f) del Reglamento
interno de SGAE.
(iv).- No se está ante meras formas de presentar una noticia, ni ante grabaciones de eventos noticiosos, como
deportivos, taurinos... De los informes presentados, elaborados por expertos en la creación audiovisual, se
desprende la existencia un resultado original y creativo en las piezas aportadas, con dramatización del enfoque,
uso de recursos narrativos y dramatizaciones internas a la exposición.
(v).- El informe pericial aportado por SGAE no está elaborado por una persona experta en la elaboración
creativa audiovisual, sino una historiadora. Dicho informe parte de una controversia puramente nominalista
entre los conceptos de documental y de reportaje, y no atiende a la presencia de los rasgos de creación original
presentes en los trabajos de los demandantes.
(vi).- En cuanto a entidad de gestión colectiva de derechos, la doctrina considera a SGAE como una oferente
contractual permanente de sus servicios a los autores, titulares de los derechos llamados a dicha gestión. Por
tal razón, cuando aceptó gestionar durante 2 años los derechos de los autores aquí demandantes, lo que no
hizo por simple error, como sostiene la parte, y luego decidió unilateralmente dejar de hacerlo, quebranta el art.
1.256 CC, reservándose arbitrariamente el cumplimiento de la relación contractual entablada con aquellos.
Objeto del recurso de apelación.
(3).- Apelación. Por SGAE se interpone recurso frente a dicha Sentencia del Juzgado Mercantil Nº 1 de Madrid,
contra todos sus pronunciamientos, y en el que insta la total revocación de esta, y la desestimación de los
pedimentos de la demanda. Para ello, el recurso de apelación de se sustenta, resumidos ahora a los meros
efectos de enmarcar el debate, en los motivos siguientes:
(i).- Infracción del art. 14 TRLPI, por inobservancia de la existencia de litisconsorcio activo necesario.
(ii).- Error en la valoración de la prueba, sobre la originalidad creativa de los trabajos aportados.
(iii).- Infracción en la aplicación de la doctrina de los actos propios.
(4).- Oposición. Se presenta por parte de Diego Y OTROS escrito de oposición al recurso formulado de
contrario, en el que pide la desestimación del mismo y confirmación de la resolución recurrida, por sus
fundamentos y las propias alegaciones de su escrito de demanda.
Motivo primero del recurso: infracción del art. 14 TRLPI y existencia de litisconsorcio activo necesario.
Enunciado del motivo.
(5).- El recurso de SGAE reprocha a la Sentencia dictada en la primera instancia haber confundido el
tratamiento de los derechos morales, art. 14 TRLPI, y de los derechos patrimoniales, art. 17 TRLPI, al
desconocer la concurrencia de numerosos autores en las supuestas obras audiovisuales invocadas por la
parte actoral, quienes no se encuentran presentes en este proceso, tales como guionistas o autores de la
música, ello además, señala, de haberse fijado un porcentaje de participación de los demandantes en las
obras indicadas de manera puramente caprichosa. Así, continúa el recurso, el art. 7.4 TRLPI debe aplicarse
a los derechos patrimoniales, pero nunca, de forma alguna, a los derechos morales. Por ello se precisa la
concurrencia de todos y cada uno de los autores para entablar la acción deducida por Diego Y OTROS, y su
ausencia en la presente demanda debe entenderse como desacuerdo con la presentación del litigio. Por ello,
concluye el recurso, en este supuesto especial existe litisconsorcio activo necesario, sin que se haya colmado
dicha exigencia.
Valoración del tribunal.
(6).- Debe recordarse que la Sentencia de la primera instancia, en una exposición ejemplar, muy elaborada
y clara, rechazó la excepción de falta de litisconsorcio activo necesario tanto por razones procesales,
la inexistencia de supuestos reales de esta institución en Derecho español, según jurisprudencia, como
argumentos sustantivos, la aplicación a la acción entablada por Diego Y OTROS de los principios civiles de
la comunidad de bienes, por remisión del art. 7 TRLPI a ese régimen de comunidad, y de admisibilidad de la
legítima actuación de un comunero en interés de la comunidad.
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JURISPRUDENCIA
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JURISPRUDENCIA
implicados en la obra audiovisual, no solo de algunos, deducida para la protección del derecho moral de autor,
art. 14 TRLPI, al cual no se le puede aplicar la previsión del art. 7 TRLPI. Conviene dejar sentado que, en este
motivo de recurso, el planteamiento de SGAE solo atribuye a los documentales o reportajes la consideración
de obra de propiedad intelectual a los meros efectos de hipótesis para la cuestión debatida.
La demanda de Diego Y OTROS en efecto ejercita tanto derechos morales de autor como patrimoniales, ya que
insta el reconocimiento expreso de los documentales o reportajes a los que se refiere el litigio como obras de
propiedad intelectual, ap. 1º del Suplico de la demanda, y de la condición de los demandantes como autores de
las mismas, en la medida de su colaboración, con los derechos morales y patrimoniales que les correspondan,
ap. 2º del Suplico, a partir de lo cual se pretende que SGAE cumpla con los deberes que tenga legalmente
encomendados de protección y gestión de dichas obras.
Así, la cuestión estriba en si puede aplicarse a los derechos morales de autor, art. 14 TRLPI, sobre obras
audiovisuales, art. 86 TRLPI, la disposición del art. 7 TRLPI, relativo a la obra en colaboración, lo que
determinaría a los efectos de ejercitar la presente demanda la observación del tratamiento de la comunidad
de bienes, que permitiría deducir demanda en defensa de los intereses de la comunidad a uno solo de los
comuneros, sin contar con los demás, de manera que se esquivaría aquella excepción de falta de legitimación
activa, vinculada al denunciado litisconsorcio activo necesario, o si por el contrario, la previsión del art. 7
TRLPI lo es solo para los derechos patrimoniales, de modo que los morales no caen en su ámbito, y deben ser
ejercitados conjuntamente por todos los partícipes.
Debe entenderse que en el marco del art. 7 TRLPI se regula la concurrencia de titularidades sobre la obra en
colaboración de derechos tanto morales como patrimoniales, no solo estos últimos. De entrada, la ubicación
sistemática del precepto se encuentra en el Cap. I del Título II del Libro I de la Ley, dedicado a establecer la
regulación común sobre los sujetos titulares de obras de propiedad intelectual, disposiciones que, dada su
naturaleza de norma común, se aplican tanto a derechos morales como patrimoniales de los autores, recogidos
en el Cap. III. Pero de modo fundamental, el art. 7 contempla en su seno previsiones aplicables tanto a derechos
morales de autor como a derechos patrimoniales, lo que evidencia que la finalidad de la norma es la regulación
de la concurrencia de distintos titulares sobre el objeto de propiedad intelectual, tanto para una clase como para
otra de derechos. Así, el ap. 2 del art. 7 se refiere expresamente a los derechos de divulgación y de modificación
de la obra, identificables típicamente como derechos morales, art. 14.1º y . 4º TRLPI. En cambio, el ap. 3
refiere a derechos de explotación de la obra en colaboración, en cuanto determina la posibilidad de explotar
separadamente algunas aportaciones.
El art. 7.4 TRLPI establece que " los derechos de propiedad intelectual sobre una obra en colaboración
corresponden a todos los coautores en la proporción que ellos determinen. En lo no previsto en este Ley, se
aplicarán a estas obras las reglas establecidas en el Código Civil para la comunidad de bienes". Si bien es
cierto que alguna parte de la doctrina sostiene que esta norma es aplicable de modo exclusivo a los derechos
de explotación, ya que sobre los morales del autor no cabe acuerdo entre los coautores sobre proporción
de participación en ellos, debe confrontarse esta norma con la recogida en el ap. 3 del precepto, donde
solo se exige unanimidad de los coautores para el ejercicio de dos de los derechos de autor de entre todos
los tipificados legalmente, el de divulgación y el de modificación. Por tanto, para lo demás derechos de
esta naturaleza, no debe exigirse dicha unanimidad, siempre y cuando aparezcan respetados los derechos
irrenunciables de los demás coautores cuando se ejerciten las facultades que atribuye la cotitularidad de
derechos constituida sobre la obra. Es lo resaltado en la STS nº 363/1998, de 22 de abril , FJ 3º, al señalar que
" El derecho del guionista ha de compartirse, en los términos que recoge el artículo 87, con el director-realizador,
autores del argumento, de la adaptación, autores de las composiciones musicales, etc.". Esto mismo es lo que
se desprende de lo recogido en la SAP de Madrid, sec. 28ª (mercantil), nº 168/2011, de 20 de mayo , FJ 3º,
cuando expresa que " El coautor dispone de un derecho sobre el todo de la creación intelectual, limitado por
la concurrencia del derecho ajeno de los otros coautores. El artículo 7.2 del TRLPI exige el consentimiento
de todos ellos para poder modificar la obra, de modo que se infringiría el derecho de propiedad intelectual que
incumbe al coautor si se prescindiese de aquél".
El entendimiento contrario de la norma, según la tesis propuesta por SGAE, llevaría a la completa inoperancia
del precepto también para los derechos de explotación, puesto que la exigencia de unanimidad constante para
el ejercicio y defensa de todos y cada uno de los derechos morales de la obra en colaboración se traduciría en
la práctica en un efecto similar sobre la decisión de ejercicio de los derechos de explotación, vinculados en su
base al reconocimiento de aquella otra clase de derechos, los morales.
Por tanto, al no discutirse en modo alguno el carácter de Diego Y OTROS de copartícipes en la obra en
colaboración, en condición de coautores, e incluso más allá de cualquier controversia sobre el grado de
participación, debe reconocerse plena legitimación activa a esa parte para la acción entablada, como recuerda
la SAP de Madrid, sec. 28ª (mercantil), nº 629/2018, de 23 de noviembre , FJ 2º, que:
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JURISPRUDENCIA
" Es clásica la doctrina jurisprudencial que atribuye legitimación activa a cualquiera de los comuneros cuando
actúan en beneficio de la comunidad. Esta doctrina se recuerda por el Tribunal Supremo en numerosas
sentencias, v.gr., sentencia núm. 460/2012 de 13 de julio de 2012 , a cuyo tenor:
"cualquiera de los condóminos puede ejercitar acciones en beneficio de la comunidad ( sentencias de 15
enero 1988 , 21 junio y 18 diciembre 1989 , 28 octubre y 13 diciembre 1991 , 8 abril y 6 noviembre 1992 y 22
mayo 1993 , 14 marzo 1994 , 6 junio 1997 y 7 diciembre 1999 ), precisando, no obstante, que la sentencia
que resulte desfavorable para ésta no afecta negativamente al resto de los comuneros no litigantes, lo que
limita decisivamente los efectos de la cosa juzgada. Pero el reconocimiento de tal legitimación excepcional
se fundamenta en una presunción de aceptación y conformidad del resto de los comuneros que lógicamente
se asienta en la previsión de una sentencia favorable a los intereses comunes"".
Motivos segundo y tercero: error en la valoración de la prueba, consideración de los documentales o
reportajes como obras audiovisuales de propiedad intelectual.
Desarrollo de los motivos.
(8).- El recurso de SGAE articula en dos motivos de recurso separados lo que son resalmente objeciones a
una misma conclusión de la Sentencia apelada, la del otorgamiento a los trabajos invocados en este litigio la
consideración de obra audiovisual. Esa conclusión se combate tanto en el aspecto de valoración de prueba
como en el de la aplicación de la doctrina de los actos propios.
Respecto de lo primero, señala el recurso que (i).- la Sentencia apelada ha confundido la obra documental,
autentica obra audiovisual con reportajes, simples grabaciones audiovisuales, de alta calidad, pero sin
originalidad ni contenido creativo; (ii).- ello se basa en haber otorgado el Juez a quo un valor de prueba pericial
a documentos aportados por Diego Y OTROS, que no reúnen formalmente los requisitos de prueba pericial, al
no ser emitidos bajo los requisitos legales previstos para el informe pericial; (iii).- por otra parte, su contenido
no son más que opiniones subjetivas, y no han examinado los 146 reportajes que son objeto del procedimiento;
(iv).- por el contrario, la Sentencia no ha otorgado mayor valor al informe pericial aportado por SGAE, emitido
bajo los requerimientos formales de la ley, y con un contenido analítico sobre los reportajes en cuestión; y (v).-
esa diferente valoración de unos y otros informes supone una vulneración del principio de igualdad de armas
procesales, y llega a unas conclusiones ilógicas, que llevan a la Sentencia apelada a aquella confusión entre
documental y mero corto exprés, de alta calidad, pero sin consideración de obra audiovisual.
En cuanto a lo segundo, respecto de la doctrina de los actos propios, indica el recurso que (i).- no es aplicable en
este caso, ya que entenderlo como se ha hecho en la Sentencia, llevaría a que nunca puedan corregirse errores
cometidos en la dificultosa gestión de los derechos encomendados a SGAE; y (ii).- tan solo se produjo un error
inicial en la calificación de aquellos reportajes, que luego fue corregida tras el estudio específico llevado a
cabo por la comisión a la que se encomendó su estudio.
Valoración del tribunal (I): requisitos para apreciar la existencia de obra audiovisual.
(9).- Se debe coincidir con la perspectiva mantenida por la Sentencia de la primera instancia para el inicio
del análisis de la cuestión debatida, determinar si se está ante grabaciones audiovisuales o ante obras
audiovisuales generadoras de derechos de autor. Ello no depende de la aplicación de una clasificación
terminológica sobre una determinada tipología de objeto, que la ley no asume, como la referida a los
documentales, reportajes o cortos exprés, tal cual propone SGAE. Debe partirse de los criterios asumidos en
la norma para determinar si se está o no ante obras de propiedad intelectual, o ante el ámbito de protección
de otros derechos de propiedad intelectual distintos al de los autores de aquella clase de obras. Serán esos
criterios los que determinen si se está ante obras audiovisuales o ante grabaciones audiovisuales, cualquiera
que sea la clasificación nominalista que se les otorgue, documental, minidocumental, corto exprés, reportaje...
Previamente a individualizar los criterios para aquella tarea, debe recordarse que en la normativa vigente se
distingue entre obras audiovisuales, por un lado, y grabaciones audiovisuales, por otro, a fin de otorgar un
distinto estándar de protección y tutela. En cuanto las primeras, el art. 86.1 TRLPI señala que lo son " (...)
las creaciones expresadas mediante una serie de imágenes asociadas, con o sin sonorización incorporada,
que están destinadas esencialmente a ser mostradas a través de aparatos de proyección o por cualquier otro
medio de comunicación pública de la imagen y del sonido, con independencia de la naturaleza de los soportes
materiales de dichas obras ". Además, la norma cita ejemplificativamente " las obras cinematográficas" como
un tipo identificable de dicha clase de creación de propiedad intelectual. Ello aparece justamente coordinado
con la previsión del art. 10.1.d) TRLPI, en el que se establece el concepto general de " obra", conceptualizado
como " creaciones originales", junto con una enumeración ejemplificativa en la que se incluyen expresamente
las obras audiovisuales.
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JURISPRUDENCIA
Frente a ello, en el Libro II del TRLPI, dedicado a la regulación de " otros derechos de propiedad intelectual y
de la protección sui generis de las bases de datos", se desarrolla en su Título II el tratamiento de los derechos
específicos de propiedad intelectual que se reconocen a los " productores de las grabaciones audiovisuales".
Por tales se entienden, en el art. 120.1 TRLPI, " las fijaciones de un plano o secuencia de imágenes, con
o sin sonido, sean o no creaciones susceptibles de ser calificadas como obras audiovisuales en el sentido
delartículo 86 de esta Ley". Es decir, no toda grabación audiovisual, aun desplegando específicos derechos de
propiedad intelectual a favor sus productores, es calificable de obra audiovisual. Ésta debe reunir los rasgos de
singularidad creativa y originalidad propia de toda obra de propiedad intelectual, exigidos en el art. 10.1 TRLPI.
Así se expone en la STS nº 439/2013, de 25 de junio , FJ 6º, al señalar que:
" Las sentencias de instancia descartaron acertadamente que la grabación de tales eventos deportivos
constituyeran obras protegidas por la propiedad intelectual puesto que no son creaciones originales literarias,
artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, y concretamente no son
"creaciones expresadas mediante una serie de imágenes asociadas, con o sin sonorización incorporada", que es
como define el art. 86.1 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual a las obras audiovisuales. En
principio, la transmisión o grabación en directo de un partido de fútbol carece de la mínima originalidad y altura
creativa necesarias para ser considerada como "obra" protegida por la propiedad intelectual. Por tanto, mediante
dicho contrato no pudo transmitirse a GSM derecho alguno sobre una obra, pasada, presente o futura, protegida
por la propiedad intelectual."
(10).- Respecto a esos requisitos, la singularidad creativa y la originalidad, como determinante del carácter de
obra de propiedad intelectual, se han descrito por la doctrina jurisprudencial, en las SsTS nº 542/2014, de 24
de junio, FJ 3 º, y nº 253/2017, de 26 de abril , FJ 4º, en los siguientes términos:
"Según autorizada doctrina científica, el presupuesto primordial, para que la creación humana merezca la
consideración de obra, es que sea original, cuyo requisito, en su perspectiva objetiva, consiste en haber
creado algo nuevo, que no existía anteriormente; es decir, la creación que aporta y constituye una novedad
objetiva frente a cualquier otra preexistente: es original la creación novedosa, y esa novedad objetiva es la
que determina su reconocimiento como obra y la protección por la propiedad intelectual que se atribuye sobre
ella a su creador. En cualquier caso, es exigible que esa originalidad tenga una relevancia mínima "No basta
con que el demandante haya participado materialmente en la elaboración del proyecto arquitectónico. Esa
participación le da derecho al cobro de los honorarios pactados y a los demás derechos que se deriven del
contrato de arrendamiento de servicios que le une tanto a la promotora como a los demás arquitectos y de
la normativa colegial. Pero no supone, sin más, que pueda ser considerado como coautor protegido por las
normas de la propiedad intelectual. Para lograr esta protección habría sido necesario que su intervención
en el proyecto hubiera presentado una cierta originalidad, es decir, que hubiera cumplido los requisitos de
singularidad, individualidad y distinguibilidad ( sentencia de esta sala 542/2004, de 24 de junio ).
Aunque en ciertas épocas prevaleció la concepción subjetiva de originalidad (y este mismo criterio pueda ser
aplicable en principio a algunas obras de características muy especiales como es el caso de los programas de
ordenador, art. 96.2 de la Ley de Propiedad Intelectual ), actualmente prevalece el criterio de que la originalidad
prevista por el art. 10.1 TRLPI exige un cierto grado de altura creativa. Esa concepción objetiva permite destacar
el factor de recognoscibilidad o diferenciación de la obra respecto de las preexistentes, imprescindible para
atribuir un derecho de exclusiva con aspectos morales y patrimoniales, lo que requiere que la originalidad tenga
una relevancia mínima suficiente".
En síntesis, de la citada doctrina jurisprudencial, pueden determinarse dos corrientes sobre la
conceptualización de la originalidad, una subjetiva y otra objetiva. La primera se refiere a la actividad creativa y
suele aparecer identificada con la singularidad de la creación humana, esto es, no resultar una labor de simple
copia de obras ajenas y anteriores. En cuanto a la originalidad objetiva, es comprendida como un rasgo de
la obra misma, diferenciada en su particularidad de otras manifestaciones creativas ya existentes. Señala la
dogmática que inicialmente resultó predominante el criterio de la originalidad subjetiva, por comparecerse
mejor con la creación de expresiones artísticas clásicas, como la literatura, la pintura, la escultura o la música.
En ellas era, y es, esencial la presencia de una cierta altura creativa, resultado de la actividad intelectual de
su autor. No obstante, la aparición de nuevas formas creativas, asentadas en diferentes avances técnicos
asistentes en el proceso creativo, determinan la aparición de obras donde cuesta identificar una proyección
cierta de la personalidad del autor, y la extensión progresiva del reconocimiento de derechos de exclusiva,
provoca que una tendencia a la mayor aceptación del criterio de la originalidad objetiva, proyectado sobre el
resultado, la obra, en la que debe reconocerse una novedad, una diferenciación, en la forma de expresión de la
idea creativa. Puede afirmarse, por tanto, que el rasgo de originalidad concurre cuando la forma elegida por el
creador, además de resultar de su actividad personal, incorpora una especificidad tal que permite considerarla
una realidad singular o diferente por la impresión que produce en el público, lo que, de un lado, ha de llevar
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JURISPRUDENCIA
a distinguirla de las análogas o parecidas y, de otro, le atribuye una cierta apariencia de peculiaridad. En tal
sentido, la STS de 26 de noviembre de 2003 , señala que " la exposición descriptiva contenida en las guías
turísticas cuya paternidad pertenece al demandante, reviste originalidad y creatividad literaria. No importa la
idea, ni si los datos históricos reflejados eran conocidos, o novedosos; lo relevante es la forma original de la
expresión - exposición escrita-. Y así lo advierte, con pleno acierto, el juzgador de primera instancia al resaltar
el propio y personal sentido expositivo del autor".
Dicho criterio de la originalidad objetiva permite descartar el reconocimiento como obras protegidas por la
propiedad intelectual en presentaciones que carecen de un mínimo de relevancia respecto de los estándares
que constituyen el patrimonio cultural común de la sociedad, lo que está al alcance de todos.
Respecto de la valoración de esos requisitos, señala la STS de 5 de abril de 2011 , que " la ponderación de la
suficiencia creativa dependerá de las circunstancias de cada caso, pues son diversos los factores y aspectos
que pueden incidir, correspondiendo su valoración en principio a los tribunales que conocen en instancia, a
cuyo efecto han de tomar en cuenta la pluralidad de elementos de convicción que hayan podido proporcionarles
las partes -periciales, informes de expertos, revistas especializadas, exposiciones, certámenes, premios, etc.-,
además de las máximas de experiencia comunes".
(11).- Respecto de la relevancia de la identificación de tales rasgos para diferenciar en la práctica entre obra
audiovisual y grabación audiovisual, señaló la SAP de Madrid, sec. 28ª (mercantil), nº 62/2012, de 24 de febrero
, FJ 5º, que:
" Atendiendo a la regla general del artículo 10 del TRLPI no excluimos que una emisión en directo por televisión,
pese a no estar previamente plasmada en un formato tangible, pueda suponer una exteriorización que permitiera
llegar a considerar lo emitido como una obra audiovisual susceptible de protección como tal, siempre que
reuniese las condiciones que la ley exige para ello, en concreto, que mereciese la consideración de creación
original.
Aunque en cierta época prevaleció la concepción subjetiva (haber sido creada "ex novo", sin copiar una obra
preexistente), actualmente predomina, es cierto que no sin polémica doctrinal, el criterio de que la originalidad
prevista por el artículo 10.1 de la Ley de Propiedad Intelectual es la objetiva (así lo ha entendido el Tribunal
Supremo, Sala 1ª, en su sentencia núm. 524/2004, de 24 de junio y esta Sección 28 ª de la Audiencia Provincial
de Madrid en las sentencias de 21 de julio de 2006 , 21 de mayo de 2009 , 22 de marzo de 2010 y 20 de
enero de 2012 ). La nota de originalidad concurriría entonces cuando la forma elegida por el creador incorporase
una cierta especificidad tal que permitiese considerarla una realidad singular o diferente por la impresión que
produce en el destinatario, lo que, por un lado, habría de llevar a distinguirla de las análogas o parecidas y, por
otro, le atribuyese una cierta apariencia de peculiaridad.
Pues bien, la mera transmisión (incluida la retransmisión) televisiva de un acontecimiento deportivo no encaja
adecuadamente, en principio, en el concepto de obra, pues para ello se exigiría suficiente originalidad y ello no
se daría con la simple difusión por un medio audiovisual de un evento social. No descartamos que el hecho de
intercalar reportajes, entrevistas, etc, pudiera, tal vez, contribuir a escalar ese peldaño de altura creativa, aunque
fuera mínima, necesario para alcanzar tal calificación jurídica".
Debe además advertirse que la concreción de que si se está o no ante una obra de propiedad intelectual es una
tarea esencialmente jurídica, relativa a la valoración de aquellos requisitos señalados, esto es, a la integración
de los conceptos jurídicos indeterminados utilizados por la norma, la altura creativa y la originalidad, como
se indica en la SAP de Madrid, sec. 28ª (mercantil), nº 415/2016, de 28 de noviembre , FJ 2º, aun referida a la
diferencia entre obra fotográfica y simples fotografías, al señalar que:
" El esfuerzo en captar la imagen no equivale a esfuerzo creativo. No concurren aquí los presupuestos necesarios
para considerar que las otografías realizadas alcanzan el carácter de obra original, por falta de "originalidad
creativa", en los términos empleados en la STS de 5 de abril de 2011 . Hemos de añadir que se trata de un
concepto esencialmente jurídico. En el mismo sentido, en referencia a los retratos, la STJUE de 1 de diciembre
de 2011, C-145/2010 , señala que las decisiones creativas pueden referirse a la elección de la escenificación, la
pose de la persona que se va a fotografiar, la iluminación, el encuadramiento, el enfoque o incluso el ambiente
creado. Y es que el recurso, con cita de alguna resolución referida a los retratos de personas relevantes, acaba por
mezclar los retratos con las exclusivas consistentes en captar la imagen de un personaje a la salida de un cine".
(12).- El otorgamiento del carácter de obra o de grabación audiovisual de los invocados en la demanda de
Diego Y OTROS, ya se ha señalado, no puede depender de una mera clasificación terminológica, como es la
referida a documentales, reportajes o cortos exprés, como tampoco puede hacerlo, como sostiene SGAE, la
imputación de que dichos trabajos se emitieran en el ámbito de un programa informativo, Informe Semanal, de
RTVE, lo que a su consideración supone que se está ante un " mero telediario extendido". El marco y finalidad
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JURISPRUDENCIA
del programa donde se emitieran los trabajos no presupone, por si solo, que aquellos se limiten a la grabación
de eventos noticiosos o ilustración de sucesos. Ha de estarse al concreto contenido y realidad de cada uno de
los 146 trabajos, para determinar caso por caso si se puede o no identificar los rasgos de originalidad y altura
creativa para predicar de ellos si se está ante una obra o ante una mera grabación audiovisual. Para efectuar
dicha valoración, se han aportado por las partes litigantes diferentes informes.
Valoración del tribunal (II): contenido de los dictámenes.
(13).- Informes de la parte actora. Por parte de Diego Y OTROS se aporta, en primer lugar, informe emitido
por el Sr. Norberto , catedrático del Departamento de Comunicación y Publicidad de la Facultad de Ciencias
de la Información de la Universidad Complutense de Madrid [f. 622 a 633 de los autos]. Este documento debe
entenderse completado con las manifestaciones realizadas por su emisor en el documento de fecha 3 de enero
de 2017, sobre el alcance del informe emitido [f. 1.210 de los autos, aportado en el acto de Audiencia Previa]. En
dicho documento, el emisor expresa someterse a los requisitos del art. 335 LEC, promete someterse a la mayor
objetividad posible en sus aseveraciones, y declara habar examinado profusamente los trabajos aportados, y
señala su uso para " las clases a los alumnos de lenguaje del documental creativo y compararlo con la noticia
audiovisual o con el cortometraje de ficción. Llegando a la conclusión en nuestro análisis docente que se trata de
piezas audiovisuales que se alejan estrictamente del lenguaje informativo para configurar un lenguaje creativo
(documental). Por tanto, tengo desde hace muchos años un profundo conocimiento de los documentales que
se emiten en Informe Semanal, no solo de los que constituyen el objeto de este procedimiento, que conozco y
he visionado, sino de muchos otros anteriores y posteriores a los que aquí se reclaman".
El informe del Sr. Norberto se basa en 4 ejes argumentales. El primero expone la diferencia entre la realidad,
su pura descripción, y la ficción audiovisual, donde distingue entre " el concepto de realidad y el de elaboración
audiovisual creativa (...) en la que la autoría y la visión crítica del guionista y del realizador convierten en
discurso intencionado lo que a veces se presenta como una mera información real, porque utiliza códigos
cinematográficos vinculados a lo informativo y no al relato ficcional" [f. 628, vuelto, de los autos]. El segundo
eje argumental señala la diferencia y la correlación entre los conceptos de " noticia, actualidad y documental
de creación", para indicar que " un repaso a diversos programas emitidos y las piezas que los componen nos
permiten colegir de una manera evidente y muy visible que no todas las piezas están vinculadas a la actualidad
noticiosa inmediata. Podríamos establecer que la mayoría de ellas tiene una vinculación con la actualidad
inmediata muy tangencial, casi como percha informativa que justifica un discurso creativo y muy elaborado. (...)
De ninguna manera se pueden comparar las piezas documentales emitidas por Informe Semanal con noticias de
actualidad ampliadas. La estructura que desvelan esas piezas, cualquiera de ellas, pero evidentemente mucho
más las que se alejan de la actualidad inmediata, permite analizar fácilmente una factura creativa muy diferente
y específica. Las piezas de Informe Semanal van mucho más allá que la estricta información audiovisual de
la actualidad, en tanto que sostienen una elaboración y recopilación de datos históricos muy ricos (...) y sobre
todo (esto es lo decisivo) utiliza una estructura narrativa muy elaborada, apoyada en códigos audiovisuales de
los que llamamos documentales de creación. (...) los guionistas y realizadores de las piezas del programa de
Informe Semanal se alejan de manera evidente de lo que podríamos llamar el tono exclusivamente periodístico
para usar recursos narrativos (en ocasiones vinculados y desarrollados por el relato de ficción: creación de
suspense, expectativas de angustia, etc.) (....)" [f. 629]. El tercer eje argumental del informe se centra en la
subsunción de dichos trabajos en el ámbito de protección y gestión encomendado a SGAE por su reglamento,
art. 201, al entender que " se trata de piezas audiovisuales (no meramente reportajes) que pretenden alejarse
del tono exclusivamente periodístico, profundizando en los datos históricos y en el análisis en profundidad de
los hechos para avalar o refutar una hipótesis según la intencionalidad de los autores (guionistas y realizadores),
que conjugan creatividad y rigor, utilizando como he insistido con anterioridad, códigos clásicos provenientes
del lenguaje cinematográfico y/o televisivo. (...) tampoco se trata de compilaciones de noticias, informaciones,
entrevistas o críticas sobre un hecho de la actualidad, sino más bien de auténticas creaciones audiovisuales
con una estructura de planteamiento, nudo y desenlace (narración audiovisual) que construye una estructura
dramática" [f. 630]. El cuarto y último eje argumental del informe del Sr. Norberto , expone su experiencia
docente, donde ha utilizado para sus clases en la Universidad estas piezas, a fin de mostrar y concluir que
existe en ellos una " delimitación del lenguaje del documental creativo y compararlo con la noticia audiovisual
o con el cortometraje de ficción" [f. 630].
El segundo de los informes aportados por Diego Y OTROS se ha emitido por Azucena , directora y guionista
profesional del cine de ficción y documental, y realizadora de programas de televisión y documentales [f. 634 de
los autos]. En dicho informe se señala sobre las piezas visionadas que " el hecho de que su idea germinal surja
normalmente de un hecho de la actualidad, no menoscaba en absoluto su carácter creativo. (...) los realizadores
de los documentales de Informe Semanal llevan a cabo todas las tareas y tienen todas las responsabilidades
de un realizador de documentales: son los máximos responsables del resultado final del documental en sus
aspectos audiovisuales, dirigen un equipo, imaginan y llevan a cabo un puesta en escena en virtud de un guion
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propuesto y realizan un montaje intencionado de imágenes, la música y todos los elementos estéticos visuales
y auditivos (...) que siempre excede de un carácter exclusivamente informativo".
(14).- Informe de la parte demandada. Por SGAE se aporta dictamen emitido por Blanca , catedrática de
Historia de la Comunicación Social, de la Universidad Complutense [f. 1.180 a 1.209 de los autos]. Su punto
de partida es la fijación de criterios para la diferenciación de un documental y un reportaje. Ese primer objeto
del dictamen apunta 4 criterios de distinción. El primero, "sistemas de producción en el proceso de creación",
donde "en el reportaje se atiende a un objetivo inmediato, vinculado -además- al periodismo, a la información,
más en concreto, a la actualidad. El documental implica una reflexión previa que con mucha frecuencia apenas
tiene interés informativo inmediato. En el documental el equipo de producción trabaja habitualmente durante un
largo periodo de tiempo, que viene exigido precisamente porque el tema que se va a tratar debe investigarse
más a fondo (...) el documental obliga a sumergirse por completo en la cuestión abordada. (...) la producción es
cuidada. Nanook El Esquimal (Flaherty, 1929) considerado el primer documental de la historia, se realizó en 18
meses; El Triunfo de la Voluntad (Riefensthal, 1934), en 24 meses. (...) Ninguna de estas condiciones se da en los
reportajes y noticiarios (ya sean diarios o semanales). La producción es rápida". En cuanto a Informe Semanal,
citando otras fuentes, tesis doctorales, se analiza el modus operandi del programa, y se indica que " el equipo
cuenta con dos semanas para su elaboración (...) pero otros se elaboran en la misma semana de emisión. (...) se
basan siempre -como es habitual en los trabajos de televisión- en la imagen. (...) No suele hacerse localización
antes de la grabación, por lo tanto, no saben como es el sitio en el que van a grabar y no conocen a las personas
que van a intervenir". El segundo de los criterios es el del " tratamiento en profundidad de los temas", donde se
indica que " el documental explora, investiga, un tema de la realidad en profundidad, contextualizándolo de forma
amplia. No se limita a mostrarlo, descubre lo oculto, lo velado... La profundización provocará un conocimiento,
reflexión y compresión de más eficacia que la simple presentación de hechos. (...) El documental cumple uno de
sus fines específicos: provocar la reflexión en los espectadores, causar impacto o una incidencia ética, política,
social". Se ponen como ejemplo de ellos, Las Hurdes, Tierra Sin Pan (Buñuel, 1934), Bowling For Columbine
(Michael Moore, 2002) o Una Verdad Incómoda (Al Gore, 2011). Y señala que " sin embargo, el reportaje, por
su relación directa con la realidad inmediata y noticiosa, es un producto de rápida caducidad. Es importante,
además, distinguir con claridad la defensa de una hipótesis (propia del documental), de ofrecer una información
con un enfoque determinado. Esto último es propio del reportaje. De hecho, la teoría del framing - encuadre
propio y específico que se ofrece al presentar las noticias- parte de la premisa de que los medios requieren de
este encuadre narrativo al presentar una noticia en un contexto concreto".
El tercer criterio apuntado en este informe es el de " la narración audiovisual: narrativas dramáticas y
argumentadas". En este apartado se señala que " el reportaje televisivo se expresa mediante una narración
audiovisual. Indudablemente existe una narración de las noticias, pero esta es radicalmente diversa de la
narrativa de carácter dramático. (...) El reportaje explica un acontecimiento, lo amplía, lo relata con orden, con
lógica, con racionalidad. Y procura evitar los elementos de carácter dramático (especialmente la estructura de
planteamiento, nudo y desenlace), y centrarse en los argumentativos, que constan normalmente de introducción,
expresión del tema y conclusión. El documental no esconde, ni se siente limitado por las emociones, sino que
las trabaja directamente, sin complejos, modulándolas sin tener miedo a si desbordan el formato o no. (...) Se ha
definido el documental como el tratamiento creativo de la realidad". Respecto de las piezas de Informe Semanal,
se señala que " ha detectado cuatro tipologías referidas tanto a la forma de arrancar, como al desarrollo o cierre.
No puede hablarse por tanto de un tratamiento creativo de la realidad, sino de un modelo de tratamiento de la
realidad desde un espacio informativo".
El cuarto y último criterio es el del denominado " pacto realizador/espectador", donde se resalta la importancia
de " la intención con la que se realizan y cómo se reciben por los espectadores, qué pretende, cuál es el objetivo
de su obra, cómo se recibe", y señala autores que " identifican el documental con la editorial de un periódico,
mientras que un reportaje se considera una noticia amplia". A ello añade que " lo que distingue al documental es el
proceso de recepción: el contrato implícito entre el realizador y los espectadores. Esto es así porque la audiencia
da el verdadero significado a los temas y por tanto a la obra audiovisual. El hecho de que los falsos documentales
se acepten como verdaderos -por ejemplo: La Verdadera Historia del Cine (Peter Jackson, 1995), Operación
Luna (Willian Karel, 2002), entre otros- se debe precisamente a este pacto tácito, que otorga al documental una
fortísima dosis de veracidad". Señala además que la propia información de RTVE presenta el programa Informe
Semanal " como un informativo, como un programa de actualidad, y como tal se anuncia en su web oficial".
A partir de dichos cuatro criterios fijados en el informe pericial, se procede luego al examen de diferentes
aspectos de las piezas a las que se refiere el presente litigio, definiendo su estructura narrativa interna, "
arranque, desarrollo y cierre", lo temas abordados, generalmente de actualidad, los títulos empleados, con uso
de nombres propios en ocasiones, o el tiempo dedicado a las entrevistas de personas, con los planos utilizados
para ello, donde se afirma que son siempre muy similares. También se analiza la " voz over", más o menos
poética, la aportación de reflexiones por la misma, y la utilización de recursos musicales.
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esa descripción a las piezas aportadas, pueden identificarse sus rasgos en ellas. Así, por ejemplo, ya que
ninguno de los informes periciales individualizan rasgos concretos de alguno de los trabajos que se aparten
de las valoraciones hechas para todos ellos, en " Aguas de Piratas", no se limita a dar cuenta de un hecho ya
conocido por los espectadores, la existencia de pillaje en el mar, en aguas del océano Índico, ni a describir
noticiosamente un suceso determinado relacionado con ello, por ejemplo, el nuevo apresamiento de un buque,
ni quiere presentar la totalidad agotadora de perspectivas del problema (ej. opiniones de armadores, de piratas,
de autoridades locales, situación social del origen de los piratas...), sino ofrecer una presentación emocional de
la situación de las personas que viven el problema, utilizando para ello recursos combinados, como enfoques
generales de paisajes para pasar luego a los de los entrevistados, cambios de música, configuración intimista
y opresiva del entorno de las entrevistas hechas, en lugares cerrados, o con el mar de fondo, hasta obtener
una forma de conjunto capaz de transmitir emociones y provocar reflexiones en el espectador.
Eso mismo ocurre con la pieza " Voces del Miedo". No se da a conocer el problema del maltrato contra la mujer,
de sobra conocido por el espectador. No se trata de la publicación de una noticia sobre un nuevo suceso o
caso concreto de maltrato o de feminicidio, ni siquiera se hace con motivo de uno concreto, sino que, dentro
de ese marco, se elabora una concreta forma de expresar el miedo, la angustia, la soledad o la desesperación
de las mujeres sometidas al maltrato, y trasmitirlo creativamente al espectador, para lo que se utilizan planos,
juegos de luces y sombras, voz en off con distinta modulación, y se sincroniza música para ofrecer un resultado
dramático. Tampoco el criterio de la mayor o menor permanencia, impacto en la memoria del espectador y en
la evolución de las artes, supone por sí solo un criterio discriminador de la originalidad. Son muy numerosas la
obras audiovisuales, especialmente cinematográficas, caídas en el total olvido, tuvieran mayor o menor calidad
artística a juicio de la crítica, y no por ello pueden dejar de calificarse de tales obras audiovisuales.
El tercer criterio a punta a la distinción entre el documental, de carácter dramático, tendente a ir a lo profundo,
acoger emociones; y el reportaje, cuya finalidad y límite es informar. De nuevo, dicha diferencia puede tener solo
una relevancia desde el punto de vista de la técnica periodística, de la ciencia de la información, pero no predica
nada en absoluto sobre de la originalidad que puede presentar el resultado, lo que es aquí determinante. De
hecho, la perito de esa parte demandada reconoce elementos de originalidad en varias piezas. Así, " El Legado
de Suárez", donde habla de locuciones con tintes poéticos, y se aprecia una música melancólica que invita a la
nostalgia, y ello precisamente en un trabajo más bien ligado a un acontecimiento noticioso puntual y cercano
a su emisión. Por lo demás, son muchas los trabajos desligados de cualquier acontecimiento noticioso de la
actualidad cercana, " La Vuelta al Ruedo", " El Invierno del Siglo", " El Siglo de Ken Follett"...
La mera selección de encuadre de presentación de noticia no puede ser confundido con lo contenido en las
piezas objeto de litigio. Desde luego, como dice el informe de la Sra. Blanca , la transmisión de toda noticia
tiene que presentar una estructura lógica, en un contexto determinado, con una narración coherente, que puede
acompañarse de una selección determinada de imágenes ilustrativas, como se aprecia en cualquier telediario,
o incluso, con una entrevista in situ. Estas piezas no son repetición tautológica de la emisión de aquellas
noticias, ni siquiera más o menos ampliadas con más entrevistas o imágenes de un suceso concreto, sino que
se distingue en ellas un trabajo de ideación, tendente a producir un determinado resultado en el espectador, una
intención determinada que se plasma a través de formas originales de montaje, sincronización de música, y de
recursos audiovisuales. El informe trata de negar a los trabajos analizados la condición de obras por carecer
de estructura narrativa, presentación, nudo y desenlace, propio de la dramatización en el tratamiento del tema,
pero en cambio reconoce que disponen de " introducción, expresión del tema y conclusión", elementos que
definen la misma cadena de desarrollo argumental que presentación, nudo y desenlace, solo que con diferente
terminología, utilizada por ser menos próxima al ámbito de la dramatización, pese a que hace referencia a la
misma estructura descriptiva.
Tampoco puede asumirse el cuarto criterio aportado en la pericial, sobre lo buscado por el realizador y lo
esperado por el espectador. Según dicho criterio, la perito señala que el reportaje es una noticia amplia de
un suceso. Precisamente no es así en los trabajos invocados por Diego Y OTROS. No se da primicia de un
suceso, ni se da mayor información noticiosa del suceso ya presentado en el telediario, por ejemplo, sino que
se aborda una problemática ya conocida o intuida, vd. " Mujer, el rostro oculto de Afganistán", " La Rumba de
la Cárcel", etc. , y se presenta una propuesta con una perspectiva sectorial del problema, para resaltar solo
determinadas situaciones, generalmente subjetivas, y hacerlo con un resultado original en la transmisión de
emociones y sensaciones, en un tiempo limitado, y con un resultado sugestivo para el espectador. Que ello se
haga en el marco de un programa informativo, como es Informe Semanal, según la propia RTVE, no implica
que el resultado del trabajo carezca de originalidad, ya que no se atiende a la finalidad del programa donde se
emiten, sino al concreto resultado ofrecido por cada pieza.
El informe de Norberto sí apunta a la identificación de formas específicas y singulares en el resultado de
la creación que revelan la exigida originalidad creativa. No se trata de meras grabaciones de eventos, ni de
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entrevistas, sino que éstas se integran en un conjunto narrativo coordinado, dramatizado por la voz en off y
por el empleo de la música sincronizada según cada momento narrativo, y la selección sucesiva de imágenes
distintas, unas próximas a la realidad descrita y otras llamativamente lejanas a la misma, o con selección de
antecedentes históricos para situar al espectador. Con ello, se indica, se persigue lograr una forma concreta
que transmita de un modo específico determinadas emociones, como sensación de decadencia, melancolía,
nostalgia, esperanza... En ocasiones esa dramatización se acentúa con recursos escénicos, vd. " La Noche
de los Lectores", donde un conocido humorista realiza un espacio de humor irónico en relación con el tema
presentado.
En suma, de la prueba aportada se desprende la concurrencia de aquel requisito de la originalidad creativa en
los trabajos audiovisuales invocados por Diego Y OTROS, lo que debe llevar a concluir su condición de obras
audiovisuales, no de meras grabaciones.
(16).- Sobre la alegada infracción de los actos propios, invocada en el recurso de SGAE, lo cierto es que la
Sentencia apelada no aplica dicha doctrina, basada en el hecho de que por aquella se admitió el registro de las
obras de Diego Y OTROS y se gestionó sus derechos durante casi 2 años, antes de su exclusión. La Sentencia
no estima que la reacción de SGAE de discontinuar con la gestión de derechos es objetivamente contraria a
la buena fe, después de haber externalizado su consentimiento por aquellos hechos concluyentes, e impone
por ello el respeto a la voluntad manifestada por los hechos, que hubiera sido lo coherente de aplicar aquella
doctrina de los actos propios.
La Sentencia se limita a rechazar que la inclusión de las obras en el repertorio de SGAE fuese un simple error
por su parte, como sostenía por su parte, ya que aparece desmentido en los correos electrónicos aportados a
los autos, y que ese cambio de postura arbitrario de SGAE suponía una infracción del art. 1.256 CC, respecto
a la relación entablada hasta entonces con Diego Y OTROS. Toda vez que ni aparece infringida la doctrina de
los actos propios, la cual no se aplica por la Sentencia de la primera instancia, ni ello es causa de la estimación
de la demanda, el motivo de recurso debe ser rechazado.
Costas procesales de la apelación.
(17).- Dispone el art. 398.1 LEC, respecto al criterio legal sobre imposición de costas en los recursos, que
" Cuando sean desestimadas todas las pretensiones de un recurso de apelación, extraordinario por infracción
procesal o casación, se aplicará, en cuanto a las costas del recurso, lo dispuesto en el artículo 394", es decir,
se acogerá el principio de estimación objetiva del recurso, con la única atenuación excepcional relativa a
la apreciación eventual de circunstancias especiales, como dudas de hecho o de derecho en el caso, que
justificasen apartarse de aquel principio general.
En atención a la desestimación íntegra del recurso de apelación interpuesto por SGAE, debe imponerse a dicha
parte apelante el pago de las costas en esta alzada.
En virtud de las razones expuestas, de las pruebas analizadas y de los preceptos citados se dicta el siguiente
FALLO
I.- Desestimamos el recurso de apelación interpuesto por SGAE frente a la Sentencia de fecha 19 de abril de
2018, del Juzgado de lo Mercantil Nº 1 de Madrid, recaída en el proceso seguido como Juicio Ordinario bajo
el nº 690/2015 de tal Juzgado, cuyos pronunciamientos se confirman íntegramente.
II.- Condenamos a SGAE al pago de las costas causadas en esta segunda instancia, en cuantía que resulte
de tasación practicada al efecto.
III.- Acordamos la pérdida de los depósitos realizados, en su caso, para la interposición del recurso de
apelación.
Modo de impugnación.- Contra la presente sentencia las partes pueden interponer, en el plazo de los veinte
días siguientes a su notificación, ante esta misma Audiencia y sección, recurso de casación y, en su caso,
recurso extraordinario por infracción procesal, de modo conjunto, de los que conocerá la Sala Primera del
Tribunal Supremo, si fuera procedente conforme a los criterios legales y jurisprudenciales de aplicación
Así por esta nuestra sentencia, que se dicta, manda y firma en el día de su fecha, de la cual se dejará testimonio
en los autos de su razón, llevándose su original al libro correspondiente, y ejecutoriándose, en su caso, en
nombre SM el Rey.
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