TEMA 4.
LENGUA ESCRITA: ORTOGRAFÍA
LENGUA, LITERATURA Y SU ENSEÑANZA
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BLOQUE 1. SIGNOS ORTOGRÁFICOS
4.1 LA TILDE
• Las reglas de acentuación tienen una gran utilidad para los usuarios del idioma ya que
permiten conocer, de antemano, cómo se pronuncia cualquier palabra sin haberla
escuchado antes (función prosódica) y, también son valiosas para distinguir palabras que
solo se diferencian por la presencia o ausencia de este signo (función diacrítica).
Ejemplos: mi-mí (determinante posesivo / pronombre personal)
de-dé (preposición / verbo dar)
planto-plantó (elegía –poesía lírica / verbo plantar)
parque-parqué (lugar / suelo)
sabana-sábana (llanura / ropa de cama)
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• La palabra es la unidad de referencia sobre la que se aplican las reglas de acentuación.
• En cada palabra solo puede aparecer una tilde.
• Palabras compuestas formadas por la fusión de dos o más voces simples. En estos casos,
solo se mantiene la posibilidad de ponerle tilde a la segunda palabra
A-bre-FÁ-cil Abre + Fácil
• Formas verbales con pronombres enclíticos átonos (me, te, se, lo/s, la/s, le/s, nos, os). Se
acentuarán según las norma usuales de acentuación.
De-me De + me (sin tilde, palabra llana acabada en vocal)
Cal-me-se Cálme + se (con tilde, por ser esdrújula)
• ¡Cuidado! A pesar de lo dicho, existen dos casos en español en los que en una palabra
pueden aparecer dos tildes. Nos estamos refiriendo al fenómeno de las palabras
complejas en las que cada miembro conserva su propia autonomía y mantiene su tilde, en
el caso de que la llevara en su forma primigenia:
teórico-práctico
José María
3
• La tilde se coloca encima de los grafemas vocálicos (a, e, i, o, u)
espÍritu
campeÓn
energÚmeno
• Para poder aplicar correctamente las reglas generales de acentuación, el hablante ha de saber
dividir correctamente las sílabas por las que está formada una palabra.
• Generalmente, las sílabas pueden ser aisladas sin ninguna dificultad de forma intuitiva por los
hablantes nativos. Sin embargo, son habituales los problemas a la hora de silabear palabras
que contienen dos o más vocales contiguas → se produce una articulación vacilante entre
hiatos y diptongos.
• Se hace necesario conocer cuáles son las combinaciones vocálicas del español que forman
diptongos, triptongos e hiatos.
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DIPTONGOS → dos vocales que forman parte de una misma sílaba
Vocal abierta (/a/, /e/, /o/) seguida o precedida de una vocal cerrada átona (/i/, /u/).
Ejemplos: aire, diario, tauro, cuatro, reincidente…
Dos vocales cerradas distintas (/i/, /u/).
Ejemplos: viuda, triunfo, oriundo, ciudadela…
TRIPTONGOS → tres vocales que forman parte de una misma sílaba → es necesario que esta
secuencia vocálica esté integrada por una vocal abierta (/a/, /e/, /o/) a la que anteceda y siga
una vocal cerrada átona (/i/, /u/).
Ejemplos: atestigüéis, semiautomático, Uruguay, dioico.
HIATOS → dos vocales que, aunque aparecen seguidas en una palabra, se integran dentro
de sílabas diferentes. Se constituyen de acuerdo con las siguientes pautas:
Vocal cerrada tónica (/i/, /u/) a la que sigue o precede una vocal abierta (/a/, /e/, /o/).
Ejemplos: sangría, país, jabalíes, leí, río…
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Dos vocales abiertas diferentes (/a/, /e/, /o/).
Ejemplos: paella, caoba, reactor, aseo, boato, poeta.
Dos vocales iguales, abiertas o cerradas.
Ejemplos: azahar, creencia, zoológico, duunviro.
• El principio de economía es el que rige el sistema de reglas de acentuación del español.
• Se procura que sean las menos posibles y abarquen el mayor número de palabras.
REGLAS GENERALES DE ACENTUACIÓN
• PALABRAS MONOSÍLABAS NO SE ACENTÚAN GRÁFICAMENTE salvo en casos en que se
precise realizar una distinción entre dos formas ortográficamente iguales (tilde diacrítica).
Ejemplos: sol, cal, cruz, fe.
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PALABRAS POLISÍLABAS → Llevarán tilde dependiendo de si son agudas, llanas, esdrújulas o
sobreesdrújulas y cumplen los siguientes requisitos:
Las agudas llevan tilde cuando terminan en las grafías consonánticas n o s no precedidas de
otra consonante, o en alguna de las grafías vocálicas a, e, i, o, u.
Ejemplos: quizá, maniquí, café, capó, gurú, canción, arnés.
Las llanas se escriben con tilde cuando terminan en un grafema consonántico distinto de n o
s (incluido el grafema semi-consonántico y) y cuando acaban en más de un grafema
consonántico.
Ejemplos: lápiz, móvil, césped, fénix, cómics, sándwich, bíceps, yóquey.
Las esdrújulas y sobreesdrújulas llevan siempre tilde.
Ejemplos: tórrido, mecánico, esdrújula, júramelo, píntaselo, acláraselo.
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Palabras que contienen secuencias vocálicas y que, por tanto, forman diptongos, triptongos
e hiatos.
DIPTONGOS → Las palabras con diptongo se acentúan siguiendo las reglas generales de
acentuación.
En los diptongos formados por una vocal abierta seguida o precedida de una vocal cerrada,
la tilde se sitúa siempre encima de la vocal abierta.
Ejemplos: tenéis, aguántalo, subió, vio (monosílabo, no lleva tilde), bonsái
(aguda), huésped (llana).
En los diptongos que están compuestos por dos vocales cerradas distintas, la tilde se
coloca siempre sobre la segunda vocal.
Ejemplos: cuídalo, concluí, demiúrgico, veintiún, acuífero, casuística.
TRIPTONGOS → Siguen las reglas generales de acentuación. La tilde deberá situarse siempre
sobre la vocal abierta.
Ejemplos: copiéis, actuáis, atrofiáis (agudas con tilde)
guau, miau (monosílabos sin tilde) 8
HIATOS → Los formados por una vocal cerrada tónica seguida o precedida por una vocal
abierta, siempre han de llevar una tilde en la vocal cerrada, con independencia de las reglas
generales de acentuación.
Ejemplos: transeúnte, cacatúa, ataúd, búho.
Las que incluyen cualquier otro tipo de hiato se van a ajustar a las reglas generales de
acentuación.
Ejemplos: museo (llana), línea (esdrújula), acordeón, coágulo, héroe, poseer (llana),
peor (llana).
TILDE DIACRÍTICA → Las referidas a palabras iguales que necesitan distinguirse entre sí
mediante la colocación en alguna de ellas del acento gráfico.
PALABRAS MONOSILÁBICAS → se prescribe que los siguientes pares de palabras se
escriban con tilde o sin tilde dependiendo de su carácter morfológico
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Tú (pronombre personal [1]) frente a tu (posesivo [2])
Ejemplo: [1] Tú no digas nada sobre el asunto.
[2] Tu hermano es un ejemplo para el resto de compañeros.
Él (pronombre personal [1]) frente a el (artículo [2])
Ejemplo: [1] Él es de los mejores.
[2] El gato es un animal astuto y taimado.
Mí (pronombre personal [1]) frente a mi (posesivo [2] y sustantivo que expresa una “nota
musical” [3])
Ejemplos: [1] ¿Qué quieres de mí?
[2] Quiero que me devuelvas mi dinero
[3] ¡Es un Mi sostenido, no un Fa bemol!
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Sí (pronombre personal [1], adverbio de afirmación [2] y sustantivo que denota
“aprobación o asentimiento” [3]) frente a si (conjunción [4] y sustantivo que denota “nota
musical” [5])
Ejemplo: [1] Siempre ha creído en sí mismo.
[2] Sí, quiero.
[3] El sí de las niñas.
[4] Si no vienes es porque no quieres.
[5] Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si.
Té (sustantivo que indica “planta” o “infusión” [1]) frente a te (pronombre con distintos
valores [2] y sustantivo que expresa el nombre de una letra [3])
Ejemplos: [1] Tomar té verde es el mejor remedio contra la hipertensión.
[2] Te he dicho mil veces que no te vayas sin despedirte.
[3] La “te” es una letra del abecedario de la lengua española.
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Dé (forma del verbo dar [1]) frente a de (preposición [2] y sustantivo que denota el nombre
de una letra [3])
Ejemplos: [1] No le he pedido que me dé las gracias.
[2] Este es de los que nunca te fallan.
[3] “De”, “A”, “De”, “A”: ¡“Dado”!, ¡Bien deletreado!
Sé (forma del verbo ser [1] y forma del verbo saber [2]) frente a se (pronombre con distintos
valores [3], indicador de impersonalidad [4] e indicador de pasiva refleja [5])
Ejemplos: [1] Sé tú mismo, no te dejes influir por los demás.
[2] Sé que no estás demasiado contento.
[3] Juan se lava todos los días el cabello.
[4] En tu país se vive muy bien.
[5] Se regalan cachorros de perro.
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Más (cuantificador [1], conjunción con valor de “suma” o “adición” [2], sustantivo que
expresa un “signo matemático” [3]) frente a mas (conjunción adversativa equivalente a
“pero” [4])
Ejemplos: [1] Cuanto más tiene, más quiere.
[2] ¿Cinco más cinco? -Diez.
[3] Si no le pones el signo más entre ambas cifras, significa que
estamos ante una multiplicación.
[4] Hice todo lo que pude, mas no fue suficiente.
¡Cuidado! Es un error grave escribir el pronombre personal ti con tilde por analogía con otros
pronombres personales como mí o sí.
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La tilde en qué, cuál, quién, cómo, cuán, cuánto, cuándo, dónde y adónde.
Se coloca tilde o no en estas otras con el fin de delimitar su funcionamiento gramatical en el
contexto en el que aparecen, el cual determinará su función sintáctica.
→ Se escriben con tilde cuando encabezan estructuras interrogativas y exclamativas, ya sea de
manera directa [1] o de forma indirecta [2]. Si aparecen sustantivadas mediante el empleo de
un determinante [3].
Ejemplos: [1] ¿Cuánto ganas a la hora?
[2] Dime a quién has invitado.
[3] Lo más importante es saber el cómo.
Forman parte de locuciones o expresiones como:
No hay de qué
Qué se yo
Qué va
A cuál mas,
Mira quién fue a hablar 14
→ Se escriben sin tilde en relativas con antecedente expreso [1]. En relativas sin
antecedente expreso [2].
Ejemplos: [1] Murcia es la ciudad donde vivimos.
[2] Quien sea el mejor, ganará.
− Valor de conjunción
Ejemplo: Se comenta que no eres un chico puntual.
− Valor de preposición
Ejemplo: Te quiero como amigo.
La tilde en solo.
La palabra solo tanto cuando es adverbio como cuando es adjetivo NO DEBE LLEVAR
TILDE desde la publicación de la Ortografía de la lengua española de 2010.
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La tilde en los pronombres demostrativos masculinos y femeninos (este, ese, aquel, estos,
esos, aquellos, esta, esa, aquella, estas, esas, aquellas).
Estos pronombres demostrativos [1] (así como sus homónimos los determinantes
demostrativos [2]) son voces que no deben llevar tilde, bien por ser palabras bisílabas
llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y terminar en
-l.
Ejemplos: [1] Esta/esa/aquella es la que más me gusta.
[2] Estos/esos/aquellos lápices son los que mejor pintan.
En ningún caso han de llevar tilde los pronombres demostrativos neutros (esto, eso,
aquello).
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La tilde en la conjunción disyuntiva o. No ha de ponerse tilde a la conjunción disyuntiva o
nunca [1], ni siquiera cuando se escriba entre dos cifras [2].
La colocación de este último tipo de tilde se hacía con el fin de evitar posibles
confusiones entre el guarismo correspondiente al número cero y la letra o. Sin embargo,
el advenimiento de las Nuevas Tecnologías de la Información ha hecho que esta regla
quede anticuada y sin justificación alguna
Ejemplo: [1] ¿Hoy es martes o miércoles?
[2] La respuesta correcta puede ser 0 o 0,5, dependiendo
de cómo interpretemos el enunciado.
La tilde en aún/aun
Este adverbio del español puede ser escrito con tilde o sin tilde según la pronunciación
que hagamos de él. Por lo general, la pronunciación de este adverbio como átono o
tónico suele corresponder con unos valores gramaticales bien determinados.
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El adverbio aún es usualmente tónico y se escribe con tilde cuando puede sustituirse por
todavía.
− Un valor temporal [1], expresando la continuidad o persistencia de una situación
determinada.
− Un valor ponderativo o intensivo [2], el cual se emplea a menudo en oraciones de sentido
comparativo.
Ejemplos: [1] ¿Aún no te has vestido? ¡Vamos a llegar tarde a la reunión!
[2] Eres aún más interesante de lo que me había imaginado.
El adverbio aun suele ser átono y, por tanto, se escribe sin tilde si tiene:
− Un valor inclusivo-ponderativo [1]. En estos casos aun tiene el mismo significado que
“hasta”, “incluso” o “también”.
− Un valor concesivo [2]. Es equivalente al significado de “a pesar de”.
Ejemplos: [1] Aun jugando al cincuenta por ciento, Messi es el mejor
jugador de la historia del fútbol.
[2] Aun siendo muy amigos, a veces se pelean.
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4.2 LA DIÉRESIS
Se trata de un signo ortográfico, que tiene forma de dos puntos ( ¨ ) que se sitúan
horizontalmente sobre la vocal a la que afectan.
DOS USOS:
Obligatorio. La grafía u tiene valor fónico propio [1] y debe pronunciarse en las palabras en
que aparece precedida de g y seguida de e o i, salvo en los casos en los que forma parte del
dígrafo -gu y, por tanto, carece de dicho valor fónico propio ante esas mismas vocales [2].
Ejemplos: [1] pingüe, bilingüismo.
[2] aguerrido, guisante.
Electivo, en textos poéticos. Con el objetivo de que algún verso del poema tenga las sílabas
idóneas para ser considerado una composición perfecta.
Ejemplo: /Me regaló/ codicioso/ del banquete/ suntüoso/ con las
sobras/ de un señor/ (José de Espronceda - Poesías, “El Mendigo” [1840]).
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BLOQUE 2. SIGNOS DE PUNTUACIÓN
4.3 EL PUNTO
El punto (.) es principalmente un signo de puntuación que se escribe siempre sin
separación respecto del elemento que lo precede y separado por un espacio del
elemento que lo sigue.
• Punto y seguido. Se trata de un punto que se escribe al final de un enunciado tras el
cual, en el mismo renglón, se inicia otro.
Ejemplo: “No, no me veo feliz, ni siquiera junto a ti. Ni siquiera…” (Sara Mesa -
Cicatriz [2015]).
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• Punto y aparte. Este es el tipo de punto que se escribe al final de un párrafo y, en
consecuencia, es el encargado de separar párrafos distintos.
Ejemplo: “Era una mujer menuda, frágil, llena de entusiasmo y bondad, con un
rostro suave y amable. La llamaban SOS, por esa razón, parecía estar pidiendo socorro. En
realidad eran las iniciales de su nombre: Soledad Olmedo Sánchez.
A la mayoría de los que tenían el nombre formado por iniciales curiosas, les
bautizaban con ellas o con su significado. Un juego que en el caso de la profesora de lengua
se reservaba solo para los alumnos, aunque estaban seguros de que ella lo sabía”. (Jordi
Sierra i Fabra - Asesinato de la profesora de lengua [2007]).
• Punto final. Es el que se coloca al final de un escrito o de una división importante del texto
(un capítulo, por ejemplo).
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CASOS DUDOSOS DEL EMPLEO DE LA PUNTUACIÓN
En títulos y subtítulos. Nunca ha de escribirse un punto tras los títulos y subtítulos de
libros [1], artículos [2], revistas [3], etc., cuando aparecen aislados y son el único texto
del renglón.
Ejemplos: [1] El guardián entre el centeno
[2] Una mirada literaria a la escuela del siglo XIX
[3] Revista de cultura y ciencias sociales
En nombres de autor. Nunca se empleará el punto al final de los nombres de autor que
aparezcan en cubiertas, portadas, prólogos y documentos similares y tampoco cuando
aparezcan solos en una línea.
Ejemplo: “El mundo es de quien nace para conquistarlo y no de quien
sueña que puede conquistarlo”.
Fernando Pessoa
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En dedicatorias. Este tipo de textos no suelen llevar punto final [1]. Sin embargo, la
tendencia a escribirlo aumenta cuanto más extenso es el texto de la dedicatoria [2].
Ejemplos: [1] A mis abuelos, a mis padres, a mis hijos
[2] A mis padres que lo dieron todo por mí y
-especialmente- a mi madre que me acompaña siempre.
En pies de imagen. Debajo de las ilustraciones, fotografías, diagramas, etc., es común que
se incluyan textos que no suelen cerrarse con punto. No obstante, queda la posibilidad de
hacerlo en función de la extensión del mismo, especialmente si este texto requiere, a su
vez, de puntuación interna.
Si los mensajes publicitarios están compuestos de dos o más enunciados separados por
puntuación interna, es admisible la utilización del punto final.
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En enumeraciones en forma de lista. Siempre se escribe punto tras el número [1] o la
letra [2] que encabeza el elemento enumerado.
Ejemplos: [1] Pasos para cocinar un filete de res en la sartén
1. Elige un corte de carne grueso en lugar de uno fino
2. Ponle sal a tu carne
3. Pon aceite en la sartén
[…]
[2] ¿Cuál de los siguientes personajes no es un poeta?
a. Federico García Lorca
b. Carlos Sastre
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En índices. No debe escribirse punto final en ninguno de los índices que sirven para
facilitar el acceso a la información de las obras de las que forman parte.
Ejemplo: A. Elementos discursivos……………………..…1
Contexto…………………...…..….....4
Canal…………………………….……....6
En direcciones electrónicas. No se utiliza punto final a la hora de consignar las
direcciones electrónicas web [1] o correos electrónicos de contacto [2], puesto que aquel
no forma parte de estos.
Ejemplos: [1] www.um.es
No obstante, sí debe escribirse punto final si la dirección aparece al final de un
enunciado que se escribe todo seguido.
Ejemplo: Para contactar con nosotros dirija su correo electrónico a
[email protected].
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Concurrencia con signos de interrogación [1], signos de exclamación [2] y puntos
suspensivos [3]. Debe omitirse el punto.
Ejemplos: [1] ¿Quién se ha comido el chocolate?
[2] ¡Quédate donde estás!
[3] Tenía de todo: regalices, chicles, piruletas, bombones,
caramelos, pipas…
Concurrencia con comillas [1], paréntesis [2], corchetes [3] y rayas [4]. Debe escribirse
detrás de aquellos. Nunca debe escribirse un punto de cierre de enunciado delante de un
signo de cierre de comillas, paréntesis, corchetes o rayas.
Ejemplos: [1] Su último disco se titula «¡Sombras!».
[2] El lunes llegó tarde (y no es la primera vez).
[3] Tienes que cerrar todas las puertas [incluida la del desván].
[4] No tenía ganas de venir -¿o es que esperaba alguna visita?-.
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4.4 LA COMA
• La coma ( , ) es un signo de puntuación que aísla unidades inferiores al enunciado.
La aparición de la coma es obligatoria [1] u opcional [2] dependiendo de si su
presencia sirve para distinguir entre los sentidos posibles de un enunciado o no.
Ejemplos: [1] Juan, el profesor de Matemáticas y Ana fueron a comprobar lo
que había pasado.
[2] Juan, el profesor de Matemáticas, y Ana fueron a comprobar lo
que había pasado.
En este par de enunciados la coma sirve para diferenciar entre dos sentidos
semánticos y sintácticos posibles pues, mientras en el primero la ausencia de coma tras el
profesor de Matemáticas, indica que ese grupo es un elemento más de la enumeración (por
tanto, fueron más de dos personas a comprobar lo que había pasado); en el segundo, la
presencia de la coma convierte el profesor de Matemáticas en una aposición explicativa del
nombre anterior (Juan), con lo que el sujeto solo hace referencia a dos personas: Juan, que
es profesor de Matemáticas, y Ana. 27
Para delimitar incisos [1] y unidades con alto grado de independencia (interjecciones,
vocativos y apéndices confirmativos) [2], esto es, para encerrar elementos que
podrían considerarse periféricos con respecto al enunciado en el que aparecen ya que
presentan cierta autonomía gramatical y semántica con respecto a él.
Ejemplos: [1] Todos los deportes de élite, incluido el fútbol, deterioran la
salud de quienes los practican.
[2] Han vuelto a perder otra vez, ¡malditos sean!
Irene, estoy harta de que llegues siempre tarde.
Es muy guapo, ¿eh?
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Para delimitar ciertos grupos sintácticos en la oración simple. Como regla general, la
puntuación no debe romper la dependencia que se establece entre los grupos sintácticos
más fuertemente vinculados desde el punto de vista sintáctico y semántico.
REGLAS GENERALES
Cuando el sujeto está constituido por una enumeración que se cierra con etcétera
(etc.).
Ejemplo: El árbitro, los rivales, los espectadores, etc., esperaban expectantes el
lanzamiento del penalti.
Cuando justo detrás del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos
que forman unidades con alto grado de independencia.
Ejemplo: Mi padre, como tú sabes, es abogado del Estado.
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Cuando el sujeto lo constituyen dos miembros unidos mediante conjunciones
distributivas (bien…bien, ora…ora, etc.).
Ejemplo: Todos tus primos, bien sean por parte de madre, o bien por parte de
padre, están capacitados para realizar esa labor.
Coma + Complemento Circunstancial. Como norma general, los complementos
circunstanciales aparecen delimitados por una coma cuando preceden al verbo. Sin
embargo, hay que señalar que la mayoría de estas comas son opcionales.
Ejemplo: En aquellos momentos de la historia de la civilización humana, aún no se
había inventado la imprenta.
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Si el complemento circunstancial introduce referencias de lugar [1] o de tiempo [2].
Ejemplos:
[1] En los países latinoamericanos, ya hace tiempo que se respeta el Protocolo de Kioto.
[2] El martes 14 de julio de 1789, el pueblo francés tomó La Bastilla.
En caso de que se desee aislar una información circunstancial a la que se quiere dar
relevancia en el discurso.
Ejemplo: Por las mañanas, tengo que ir a clase en la universidad y, por las
tardes, hago natación en un centro de alto rendimiento.
Coma y complementos que afectan a toda la oración. Se escribe coma detrás de muchos
adverbios, locuciones adverbiales y preposicionales que afectan o modifican a toda la
oración.
Ejemplos: Francamente, no me importa lo que haya hecho.
Por suerte, no me he visto involucrado en sus tejemanejes.
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Coma y coordinación copulativa. Por norma general, el uso de la coma es incompatible
con las conjunciones copulativas y, e, ni.
- Sin embargo, existen algunos casos en los que la utilización de estas conjunciones es
admisible e, incluso, recomendable:
□ Cuando encabezan una secuencia que enlaza con todo el predicado
anterior, y no con el último de sus miembros coordinados.
Ejemplo: Se despidió de su padre, de su madre y de sus abuelos, y
salió corriendo a toda velocidad.
□ Entre oraciones coordinadas se suele poner una coma si la primera tiene
cierta extensión y, sobre todo, si ambas tienen sujetos diferentes.
Ejemplo: El investigador no paraba de hacer pesquisas sobre el
móvil del asesinato, y el principal sospechoso tenía coartada para
todas las acusaciones que se le hacían.
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□ Debe escribirse una coma delante [1] o detrás [2] de estas conjunciones
si inmediatamente antes o después hay un inciso o cualquier otro
elemento que vaya aislado por comas del resto del enunciado.
Ejemplos:
[1] Mi vecino, que es el mejor violinista del pueblo, y el director de
la orquesta regional han llegado a un acuerdo de colaboración.
[2] No ha ganado nunca un torneo antes e, incluso, muestra poca
ambición en los partidos decisivos.
□ Si se repite la conjunción ante cada uno de los miembros, es frecuente la
escritura de coma entre ellos con el fin de dar mayor relieve al
polisíndeton.
Ejemplo: No mostraba ni pena, ni alegría, ni entusiasmo, ni
desencanto, solo indiferencia.
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Coma y coordinación yuxtapuesta. Se emplea una coma para separar los miembros
de las construcciones yuxtapuestas simples [1]. Si los miembros que componen estas
construcciones son complejos y ya contienen comas en su expresión, se utilizará el
punto y coma para separarlos [2].
Ejemplo: [1] Vine, vi, vencí.
[2] Exaltación, pues, de luces, colores y sonidos; exaltación
hiperbólica también de formas, todo apretándose y recargándose; exaltación de los
íntimos impulsos de esta naturaleza humanizada. (Emilio Orozco Díaz, 1974).
Coma y coordinación disyuntiva. No se utilizará una coma para separar los miembros
de las construcciones disyuntivas pues los nexos que las introducen (o, u) no la
admiten.
Ejemplo: ¿Vendrás hoy o mañana?
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Coma y coordinación adversativa. Es obligatorio poner una coma antes de las
oraciones coordinadas introducidas por las conjunciones pero [1], mas [2], aunque [3]
y sino [4].
Ejemplos: [1] Su comportamiento no ha sido el debido, pero démosle una
segunda oportunidad.
[2] Hizo todo lo que estaba a su alcance, mas no lo consiguió.
[3] En general, ha sido un mal año, aunque hemos vivido momentos muy
especiales juntos.
[4] No se sometió al tratamiento por placer, sino porque era indispensable
para su salud.
Coma y subordinadas sustantivas. Dada la vinculación sintáctica y semántica entre
estas construcciones y el resto del enunciado, es incorrecto escribir una coma antes de
los nexos que las introducen que son que (para las oraciones subordinadas de sujeto,
de complemento directo y de complemento preposicional), y si, quién, qué, cuánto,
dónde, cómo, etc. (para las oraciones interrogativas indirectas).
Ejemplo: Me dijo que no iría a la fiesta de despedida.
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Coma y subordinadas de relativo. Las oraciones de relativo están introducidas por
pronombres (que, quien, cuanto, el cual, el que), adverbios (donde, adonde, como,
cuando, cuanto) y un determinante posesivo (cuyo). Se trata de construcciones que
modifican a un elemento que se denomina antecedente, el cual puede aparecer
expreso o no.
− Oraciones de relativo con antecedente expreso
Uso de la coma en oraciones de relativo explicativas y especificativas. Las oraciones
de relativo explicativas son modificadores agregados a modo de inciso y, por tanto, es
necesario situar una coma antes de su comienzo y, a veces también al final, para
separarlas del resto del enunciado [1] y [2]. Por su parte, las oraciones de relativo
especificativas son dependientes del enunciado principal y, en consecuencia, no precisan
del uso de coma antes de su introducción [3].
Ejemplos:
[1] Curaban a los enfermos de tisis, quienes creían que ya no tenían salvación.
[2] Este chico, que ya ha superado las pruebas de acceso, será tu nuevo alumno.
[3] Este es el lugar donde veraneé en mi infancia.
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− Oraciones de relativo sin antecedente expreso. Este tipo de construcciones no
precisan llevar una coma.
Ejemplos: Quien no haya venido esta mañana que pase ahora.
Coma y construcciones causales y finales. Las oraciones subordinadas causales
aparecen introducidas por las conjunciones causales porque y pues, aunque también
pueden aparecer con locuciones como ya que, puesto que, a causa de que, etc. Por lo
que respecta a las oraciones subordinadas finales, suelen ir encabezadas por para (que)
o, menos frecuentemente, por locuciones como a fin de que, con el objeto de que, etc.
Causales y finales del enunciado. Son aquellas que expresan la causa [1] o la
finalidad real [2] de lo expuesto en la oración principal. Suelen aparecer
pospuestas al verbo y no se deben separar mediante comas.
Ejemplos: [1] No ha venido porque nadie lo ha llamado.
[2] Tenemos que llegar pronto para coger los mejores asientos.
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Causales y finales de la enunciación. Se trata de construcciones que no
expresan la causa [1] o la finalidad real [2] de lo enunciado en la oración
principal. Al ser elementos externos al predicado, precisan de comas para
separarlas del resto del discurso.
Ejemplos:
[1] Ha debido hacer mucho frío esta noche, porque las tuberías de casa se
han congelado.
[2] Esto no es ninguna broma, para que te quede claro.
Coma y construcciones condicionales y concesivas. Las oraciones subordinadas
condicionales suelen aparecer introducidas por conjunciones condicionales (si, como),
por locuciones de valor condicional (en caso de que, siempre y cuando) o por expresiones
lexicalizadas (yo que tú, yo en su lugar, etc.). Por su parte, las oraciones subordinadas
concesivas van encabezadas por conjunciones concesivas (aunque, así), por locuciones
de valor concesivo (a pesar de que, a sabiendas de que, si bien) y por construcciones
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duplicadas de valor concesivo (llame quien llame, no abran; Se ponga lo que se ponga,
siempre estará elegante).
Ambos tipos de oraciones subordinadas se caracterizan por formar parte de estructuras
bimembres, denominándose prótasis la parte en las que se incluyen.
- Estas prótasis condicionales [1] y concesivas [2] suelen aparecer en posición inicial en
cuyo caso, deben separarse mediante una coma del resto del enunciado.
Ejemplos: [1] Si vas a traer a comer a alguien a casa, debes avisármelo con antelación.
[2] Aunque me lo pidas de rodillas, no te voy a dar una segunda oportunidad.
- Si las prótasis aparecen en posición final, no debe escribirse coma [1] a no ser que la
información se presente como un comentario periférico o como un inciso en cuyo caso
aparecerá separada del resto del enunciado por este signo de puntuación [2].
Ejemplos: [1] Estaré allí si me necesitas.
[2] Hay que hacer para mañana todos los ejercicios de la página diez, si no me
he equivocado.
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Coma y construcciones comparativas y consecutivas. Estas oraciones subordinadas se
caracterizan por formar parte de estructuras bimembres cuyo primer término aparece
encabezado por un cuantificador y cuyo segundo término se introduce por las
conjunciones que o como.
▪ Son comparativas las construcciones discontinuas formadas por más…que, menos…que,
tan…como, etc.; y consecutivas las que presentan correlaciones del tipo tal…que, tan…que,
tanto…que, de tal manera…que, etc.
▪ No debe escribirse nunca coma para separar los miembros que integran las oraciones
subordinadas comparativas [1] ni las oraciones subordinadas consecutivas [2].
Ejemplos: [1] Es más educado esperar a los demás que empezar a comer uno solo.
[2] Todo se ha desarrollado de tal manera que ahora no hay vuelta atrás.
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▪ Los conectores discursivos son enlaces, generalmente adverbios y locuciones adverbiales,
a través de los que se relacionan la secuencia sobre la que inciden y el contexto
precedente. Hay muchos tipos de conectores (adversativos, explicativos, ejemplificativos,
rectificativos, de apoyo argumentativo, de digresión, etc.), pero todos ellos tienen en
común su independencia sintáctica. Este hecho favorece su libertad posicional y obliga, por
tanto, a que aparezcan aislados por comas del resto del enunciado.
Ejemplos: En conclusión, has perdido las llaves.
Enrique, en el fondo, es buena persona.
▪ Para marcar elisiones verbales. Se pone coma para separar los complementos verbales
del sujeto si el verbo está elidido por haber aparecido mencionado con anterioridad.
Ejemplos: Raúl te quiere mucho; Ignacio, no tanto.
Los de la derecha habéis aprobado; los de la izquierda, no.
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▪ Al repetir una palabra que se acaba de mencionar con el fin de introducir una explicación
sobre ella.
Ejemplo: Ha salido a correr con el jersey rojo puesto, jersey que, por otra parte, es mío.
▪ A la hora de datar cartas y documentos, se escribe coma entre el lugar y la fecha.
Ejemplo: Murcia, 7 de septiembre de 2008.
En Zaragoza, a 30 de enero de 2013.
▪ Para separar el nombre de una colección y el número del volumen que le corresponde.
Ejemplo: Colección Imagina, 8.
▪ Hay que hacer mención a que la coma no puede aparecer a la vez con otros signos
delimitadores principales (punto, punto y coma y dos puntos), pero sí con los delimitadores de
un segundo discurso. En estos casos, se escribe siempre tras ellos.
Ejemplos: Dime -cuando tengas tiempo-, el orden en que aparecieron las
preguntas en el examen.
«Precaución», no manipular el aparato sin el instrumental adecuado.
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