Clases y evolución de las personas jurídicas
Clases y evolución de las personas jurídicas
GRUPO VI
1. Doctrina general
3. Las asociaciones
4. La fundación
1.1.Concepto
La capacidad jurídica, la cualidad de sujeto de derecho (la personalidad), la tienen no sólo las
personas físicas, los seres humanos, sino también ciertas organizaciones que tienen una base
humana y gozan de personalidad jurídica independiente de las personas físicas que las crean,
integran o dirigen. Estas organizaciones son las personas jurídicas.
Esta idea de organización inspira la definición de Albaladejo que define la persona jurídica
como: “organización humana encaminada a la consecución de un fin, a la que el Derecho
acepta como miembro de la Comunidad, otorgándole capacidad jurídica”.
El concepto actual de la persona jurídica se forma a través de una larga evolución histórica que
no culmina hasta época reciente.
- Se ha dicho que, aunque las fuentes son fragmentarias y poco claras, el derecho
romano no llegó a formar un concepto abstracto de persona como sujeto de derecho,
y mucho menos de persona jurídica. Sí se reconoció cierta personificación a entidades
vinculadas al ámbito de lo público, como el populus, el municipio o los collegia. Los
conceptos que los romanos aplicaban a estas realidades eran los de “corpus” y el de
“universitas”.
- En el derecho canónico se introducen dos figuras que también están en el origen de las
modernas asociaciones: los monasterios, como colectividades de personas, y las
causae piae, precursoras de las fundaciones.
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- Con el triunfo de las ideas liberales en el siglo XIX, se sustituirá el sistema de previa
autorización del monarca (oktroi), por el de libre constitución, sin perjuicio del posible
control de legalidad.
- Los Ordenamientos modernos reconocen las personas jurídicas, con una amplitud que
ha llegado, según algunos autores, a deformar su concepto inicial, como veremos.
Su personalidad empieza desde el instante mismo en que, con arreglo a derecho, hubiesen
quedado válidamente constituidas.
2. Las asociaciones de interés particular, sean civiles, mercantiles o industriales, a las que la ley
conceda personalidad propia, independiente de la de cada uno de los asociados.”
No coincide exactamente con la distinción anterior, pues puede suceder que una persona
jurídica privada busque un interés público, y en ocasiones, será así por propia definición (caso
de las Fundaciones). Entre las de interés público, el Código Civil menciona a las “corporaciones,
asociaciones y fundaciones", y entre las de interés privado, a las asociaciones, civiles,
mercantiles e industriales.
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En cuanto a las corporaciones, si atendemos al Código Civil, su particularidad es la de haber
sido creadas o reconocidas expresamente por ley, que les otorga su concreta capacidad,
mientras el resto de personas jurídicas se crean por negocio jurídico. Pero hay autores, como
MARÍN LÓPEZ, que identifican corporación con ente de naturaleza jurídico-pública.
No obstante, hay ciertas entidades calificadas legalmente como corporaciones, cuya condición
presenta matices. Así, los colegios profesionales (Ley 2/1974, de 13 de febrero), las
comunidades de regantes (Texto Refundido Ley de Aguas aprobado por Real Decreto
Legislativo 1/2001, de 20 de julio), y las cámaras oficiales de comercio, industria y navegación
(Ley 3/1993), calificadas todas ellas por su respectiva legislación reguladora como
corporaciones de derecho público, pero que atienden también a la defensa de intereses
privados de sus miembros. Su especial condición ha sido tenida en cuenta por la
jurisprudencia, que ha negado a los colegios profesionales (Sentencia del Tribunal Supremo
Sala 3ª de 28 de noviembre de 2011) y a las comunidades de regantes (Sentencia del Tribunal
Supremo Sala 3ª de 15 de diciembre de 2006), la condición de administración pública
institucional a los efectos de rechazar la aplicación a dichas entidades de la exención subjetiva
en el impuesto de transmisiones patrimoniales prevista para la administración pública
institucional. Sin embargo, la Sentencia del Tribunal Constitucional de 5 de agosto de 1983
(sobre la LOAPA -Ley orgánica de armonización del proceso autonómico-) declaró, en relación
a las cámaras oficiales, que dichos entes participan de la naturaleza de las administraciones
públicas a los efectos del reconocimiento de competencias legislativas sobre las mismas al
Estado.
La asociación es una organización formada por un grupo de personas, que deciden sobre su
funcionamiento. Son universitas personarum. La fundación es una organización creada
(fundada) por una persona -el fundador- para cumplir un fin de interés general impuesto por
ésta, para lo cual le ha dotado de medios económicos adecuados. Su esencia radica en la
dotación de los medios adecuados para el fin. Son universitas bonorum.
Dentro del concepto genérico de asociación, se distinguen las asociaciones stricto sensu
(reguladas por Ley de 22 de marzo de 2002), que aun pudiendo perseguir fines privados no
tienen un directo ánimo de lucro, de las sociedades civiles o mercantiles, caracterizadas por el
ánimo de lucro. Según el artículo 36 Código Civil, a las asociaciones de interés particular,
civiles, mercantiles o industriales, les aplicarán las disposiciones del contrato de sociedad,
según su naturaleza.
1.4.La deformación del concepto de persona jurídica. La doctrina del levantamiento del velo.
De Castro distinguía entre las personas jurídicas perfectas, que son conformes a los modelos
sobre los que se construyó la figura, en donde sitúa al Estado y los municipios (hoy serían
encuadrables aquí otros entre públicos territoriales como las Comunidades Autónomas), y
también en el ámbito del derecho privado, a las asociaciones, fundaciones y a la sociedad
anónima. Como personas imperfectas menciona, además de una serie de entes públicos no
territoriales, dentro del derecho privado, a las sociedades civiles, las colectivas y las
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comanditarias, las cuales no logran, dice, “independencia completa, ni en su gestión, ni en su
patrimonio, sea respecto del Estado o sea respecto de los socios”.
Como señalan DÍEZ-PICAZO y GULLÓN, aunque, en general la doctrina se aplica para comunicar
la responsabilidad de la persona jurídica a sus miembros, también existen sentencias en la que
la comunicación se produce entre sociedades del mismo grupo (nuestra actual Ley concursal
no ha llegado a establecer que el concurso de una sociedad del grupo determine
automáticamente el de las otras sociedades del grupo. Por eso la doctrina general del
levantamiento del velo sigue jugando un papel, para posibilitar por ejemplo que ante la
insuficiencia patrimonial de la sociedad filial, puedan los acreedores dirigirse contra la
sociedad matriz.
A. Capacidad civil
Artículo 37 Código Civil “La capacidad civil de las corporaciones se regulará por las leyes que las
hayan creado o reconocido; la de las asociaciones por sus estatutos, y la de las fundaciones por
las reglas de su institución, debidamente aprobadas por disposición administrativa, cuando
este requisito fuere necesario.”
Se ha planteado si las personas jurídicas gozan de capacidad jurídica general, al modo de las
personas físicas, o de una capacidad jurídica especial, limitada al cumplimiento de su objeto
social.
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La redacción literal del artículo 37 apoyaría la tesis de una capacidad jurídica limitada de las
personas jurídicas, dependiente de la ley, los estatutos o las reglas de la fundación. Para
MARÍN LÓPEZ, la capacidad jurídica es de orden público y no puede limitarse a través de actos
privados, como los estatutos de una asociación o fundación.
Sin embargo, la propia naturaleza de la persona jurídica puede suponer límites a la titularidad
de ciertos derechos.
- Podrán ser titulares de los derechos de la personalidad que sean compatibles con su
naturaleza, como el derecho al nombre, a la inviolabilidad del domicilio (artículo 203
Código Penal), o a la asociación. Ha sido discutida la posibilidad de que sean titulares
del derecho al honor. El Tribunal Constitucional se ha manifestado a favor (Sentencia
del Tribunal Constitucional de 11 de diciembre de 1995, entre otras).
B. Capacidad patrimonial
Por otra parte, señala el artículo 38 1 del Código Civil que : “Las personas jurídicas pueden
adquirir y poseer bienes de todas clases, así como contraer obligaciones y ejercitar acciones
civiles o criminales, conforme a las leyes y reglas de su constitución.
La Iglesia se regirá en este punto por lo concordado entre ambas potestades, y los
establecimientos de instrucción y beneficencia por lo que dispongan las leyes especiales.”
- Nuevamente se plantea aquí el valor que las limitaciones estatutarias pueden tener en
relación con los actos de los representantes orgánicos de la persona jurídica,
particularmente en cuanto afecten a terceros de buena fe. Para MARÍN LÓPEZ, la
limitación que resulta del artículo 38 del Código Civil -conforme a las leyes y las reglas
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Señala MARÍN LÓPEZ que, mientras el artículo 37 se refiere a la capacidad jurídica, el artículo 38
Código Civil se refiere a la capacidad de obrar de la persona jurídica.
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de constitución-, debe interpretarse restrictivamente, referida solo al ámbito procesal.
Sin embargo, la jurisprudencia no ha sido uniforme en este punto, y hay ejemplos de
sentencias que reconocen la eficacia de las limitaciones estatutarias y su oponibilidad a
los terceros, al menos en el ámbito de las fundaciones y asociaciones, y también
ejemplos de la tesis contraria. Las sociedades mercantiles tienen un régimen especial,
cuyo estudio no es objeto de esta lección.
- Según el artículo 38, pueden las personas jurídicas adquirir y poseer bienes de todas
clases. Son admisibles todos los modos legítimos de adquisición, incluidos los
hereditarios (artículo 745.2 Código Civil). En cuanto a la prescripción, podrán adquirir
por usucapión y el artículo 1932 Código Civil aclara expresamente que la prescripción
extintiva produce sus efectos "incluso respecto a las personas jurídicas".
C. Capacidad procesal
En relación con las acciones criminales, se había discutido si están legitimadas para ejercitar la
acción popular, reconocida en el artículo 125 Constitución Española y los artículos 101 y 270
Ley de Enjuiciamiento Criminal. El Tribunal Constitucional así lo ha admitido en cuanto a las
personas jurídico-privadas, a las que extiende el concepto de ciudadanos que emplea la
Constitución Española (Sentencia del Tribunal Constitucional de 31 de enero de 1994, entre
otras).
Más dudoso ha sido el caso de las personas jurídico-públicas. La Sentencia del Tribunal
Constitucional de 4 de junio de 2001 niega la posibilidad de ejercitar la acción popular a un
Gobierno autonómico por injurias a su policía autonómica. Por el contrario, la Sentencia del
Tribunal Constitucional de 23 de octubre de 2006, recogiendo el criterio de la Sentencia del
Tribunal Constitucional de 26 de julio de 2001, admite la posibilidad de ejercicio de la acción
popular a un Gobierno autonómico, en un supuesto de violencia de género, al estar prevista
expresamente en la legislación autonómica aplicable esa capacidad.
D. Representación.
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Así:
- Tiene su origen en una decisión voluntaria del representado, que elige al su representante y
puede extinguir su representación. Con todo, existen peculiaridades, pues la posibilidad de
revocar la representación puede estar aquí más limitada que en el ámbito de la voluntaria,
como demuestra la regulación de la sociedad civil en relación con el representante designado
en el contrato social.
La representación orgánica no es, por otra parte, una figura exclusiva de la persona jurídica,
pues puede encontrarse en comunidades de personas con intereses comunes que actúan
externamente como tales sin que implique la personificación del grupo, como comunidades de
vecinos en régimen de propiedad horizontal o comunidades vecinales de montes en mano
común.
A. Domicilio
Establece el artículo 41 Código Civil “Cuando ni la ley que las haya creado o reconocido, ni los
estatutos o las reglas de fundación fijaren el domicilio de las personas jurídicas, se entenderá
que lo tienen en el lugar en que se halle establecida su representación legal, o donde ejerzan
las principales funciones de su instituto.”
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B. Nacionalidad
Según el artículo 9.11.1 del Código Civil: «la ley personal correspondiente a las personas
jurídicas es la determinada por su nacionalidad, y regirá en todo lo relativo a capacidad,
constitución, representación, funcionamiento, transformación, disolución y extinción».
El artículo 28 Código Civil ha sido objeto de una triple interpretación: a) con arreglo a una
primera posición, lo decisivo sería el domicilio (ALBALADEJO, TRIAS, AGUILAR); b) para una
segunda posición, minoritaria, lo decisivo sería la constitución, de manera que el simple hecho
de estar constituida la persona jurídica conforme al derecho español determinaría su
nacionalidad española, con independencia de su domicilio (PEÑA). La tercera posición combina
las dos tesis anteriores y exige que la persona jurídica tenga su domicilio en España y se haya
constituido con arreglo al derecho español. Esta tesis parece la mayoritaria en la actualidad
(así O´Callaghan o Marín López, quien cita a favor de esta tesis las Sentencias del Tribunal
Supremo de 30 de mayo de 1922 y 3 de noviembre de 1967 y las Resoluciones DGRN de 25 de
mayo de 1950 y 17 de abril de 1953 y 23 de marzo de 1966).
C. Vecindad civil
De la misma forma que una persona jurídica tiene su nacionalidad, también tiene vecindad
civil. Ésta tiene importancia, pues el Derecho civil de las Comunidades Autónomas puede
afectar a la persona jurídica (artículo 13.2 Código Civil) y además, existe una legislación
autonómica de cierta transcendencia sobre asociaciones y fundaciones.
La Ley Navarra atribuye vecindad civil navarra a las personas jurídicas domiciliadas en Navarra,
criterio que algunos autores proponen extender de modo general.
1.7. Extinción.
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Artículo 39 del Código Civil:
“Si por haber expirado el plazo durante el cual funcionaban legalmente, o por haber realizado
el fin para el cual se constituyeron, o por ser ya imposible aplicar a éste la actividad y los
medios de que disponían, dejasen de funcionar las corporaciones, asociaciones y fundaciones,
se dará a sus bienes la aplicación que las leyes, o los estatutos, o las cláusulas fundacionales,
les hubiesen en esta previsión asignado. Si nada se hubiere establecido previamente, se
aplicarán esos bienes a la realización de fines análogos, en interés de la región, provincia o
Municipio que principalmente debieran recoger los beneficios de las instituciones
extinguidas.”
La libertad de las cláusulas fundacionales para decidir el destino de los bienes está hoy limitada
por las leyes especiales.
-Así en materia de asociaciones, la Ley de Asociaciones dispone que el destino del patrimonio
"no podrá desvirtuar el carácter no lucrativo de la entidad".
-El artículo 33.2 de la Ley de Fundaciones estatal, también exige que el patrimonio se destine a
entidades de interés general, no siendo posible establecer una cláusula de reversión a los
herederos del testador, como sí admitió en aplicación del artículo 39 Código Civil, antes de la
Ley de Fundaciones de 1994, la Sentencia del Tribunal Supremo de 6 de junio de 1987 (siendo
esta posibilidad por otra parte discutida en la doctrina en el ámbito de las fundaciones
benéficas). Sin embargo, queda sin cerrar la discusión en el ámbito de ciertas leyes
autonómicas como la de Madrid, que deja abierta a la voluntad del testador el destino de los
bienes de la fundación, o la gallega que contiene una remisión al Código Civil.
1. Régimen jurídico
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La Declaración Universal de Derechos del Hombre de 10 de diciembre de 1948, proclamada por las
Naciones Unidas, dispone en su artículo 20 que toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de
asociación pacíficas. En el mismo sentido, en la Constitución española artículo 22.1 dispone “Se
reconoce el derecho de asociación.”
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2. Las asociaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales.
4. Las asociaciones solo podrán ser disueltas o suspendidas en sus actividades en virtud de
resolución judicial motivada.
La regulación general del derecho de asociación está contenida en la Ley Orgánica 1/2002, de
22 Marzo. Junto a esta regulación general estatal existe legislación especial en materia de
partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, deportivas, consumidores y
usuarios; asimismo, las iglesias y asociaciones para fines religiosos (artículo 1.3 LA).
Existen además normas autonómicas que regulan las asociaciones que desarrollan sus
actividades en el ámbito de las respectivas CCAA.
2. Concepto
Las asociaciones son personas jurídicas de base personal, coincidiendo en esto con las
sociedades, de las que se diferencian básicamente en el ánimo de lucro, que caracteriza a las
segundas frente a las primeras.
Se reconoce esta capacidad a las personas físicas y jurídicas, públicas y privadas (las públicas
siempre que no dispongan lo contrario sus normas reguladoras).
Las personas físicas deben tener capacidad de obrar. También se reconoce capacidad a los
menores no emancipados mayores de catorce años, con el consentimiento documentalmente
acreditado de sus representantes legales y sin perjuicio de lo previsto sobre asociaciones
juveniles, infantiles o de alumnos. Los miembros de las fuerzas armadas y los Jueces,
Magistrados y Fiscales habrán de atenerse a sus normas específicas. Las personas jurídicas de
naturaleza asociativa requerirán el acuerdo expreso de su órgano competente, y las de
naturaleza institucional, el acuerdo de su órgano rector.
4. Constitución
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El acuerdo de constitución, que incluirá la aprobación de los Estatutos, habrá de formalizarse
mediante acta fundacional, en documento público o privado. Con el otorgamiento del acta
adquirirá la asociación su personalidad jurídica y la plena capacidad de obrar, sin perjuicio de la
necesidad de su inscripción “a los solos efectos de publicidad”. La falta de inscripción
determina la responsabilidad personal de los promotores y socios por las obligaciones de la
asociación.
5. El acta fundacional
b) La voluntad de los promotores de constituir una asociación, los pactos que, en su caso,
hubiesen establecido y la denominación de ésta.
d) Lugar y fecha de otorgamiento del acta, y firma de los promotores, o de sus representantes
en el caso de personas jurídicas.
2. Al acta fundacional habrá de acompañar, para el caso de personas jurídicas, una certificación
del acuerdo válidamente adoptado por el órgano competente, en el que aparezca la voluntad
de constituir la asociación y formar parte de ella y la designación de la persona física que la
representará; y, en el caso de las personas físicas, la acreditación de su identidad. Cuando los
otorgantes del acta actúen a través de representante, se acompañará a la misma la
acreditación de su identidad”.
6. Los Estatutos
a) La denominación.
b) El domicilio, así como el ámbito territorial en que haya de realizar principalmente sus
actividades.
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e) Los requisitos y modalidades de admisión y baja, sanción y separación de los asociados y, en
su caso, las clases de éstos. Podrán incluir también las consecuencias del impago de las cuotas
por parte de los asociados.
f) Los derechos y obligaciones de los asociados y, en su caso, de cada una de sus distintas
modalidades.
j) El patrimonio inicial y los recursos económicos de los que se podrá hacer uso.
k) Causas de disolución y destino del patrimonio en tal supuesto, que no podrá desvirtuar el
carácter no lucrativo de la entidad.
2. Los Estatutos también podrán contener cualesquiera otras disposiciones y condiciones lícitas
que los promotores consideren convenientes, siempre que no se opongan a las leyes ni
contradigan los principios configuradores de la asociación.
En cuanto a la denominación, el artículo 8 excluye las que induzcan a error o confusión sobre
su propia identidad, o sobre la clase o naturaleza de la misma, así como las contrarias a las
leyes o que puedan suponer vulneración de los derechos fundamentales de las personas.
Tampoco podrá coincidir, o asemejarse de manera que pueda crear confusión, con ninguna
otra previamente inscrita en el Registro en el que proceda su inscripción, ni con cualquier otra
persona jurídica pública o privada, ni con entidades preexistentes, sean o no de nacionalidad
española, ni con personas físicas, salvo con el consentimiento expreso del interesado o sus
sucesores, ni con una marca registrada notoria, salvo que se solicite por el titular de la misma o
con su consentimiento.
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exige acuerdo de la Asamblea General convocada específicamente e inscripción en el Registro
de Asociaciones para que la modificación produzca efectos, tanto para asociados como para
terceros, y las restantes modificaciones estatutarias, en las que la inscripción solo es requisito
de eficacia frente a terceros pero no respecto de los asociados.
7. Régimen de funcionamiento
Los acuerdos de la Asamblea General se adoptarán por mayoría simple de las personas
presentes o representadas, cuando los votos afirmativos superen a los negativos. No obstante,
requerirán mayoría cualificada de las personas presentes o representadas, que resultará
cuando los votos afirmativos superen la mitad, los acuerdos relativos a disolución de la
asociación, modificación de los Estatutos, disposición o enajenación de bienes y remuneración
de los miembros del órgano de representación.
Las facultades del órgano de representación se extenderán, con carácter general, a todos los
actos propios de las finalidades de la asociación, siempre que no requieran, conforme a los
Estatutos, autorización expresa de la Asamblea General.
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La asociación inscrita responde de sus obligaciones con todos sus bienes presentes y futuros.
El artículo 20 LA dispone “La condición de asociado es intransmisible, salvo que los Estatutos
dispongan otra cosa, por causa de muerte o a título gratuito.”
El artículo 21 regula los derechos de los asociados, entre los que se encuentran los de
participar en las actividades de la asociación, en los órganos de gobierno, de asistencia y voto
en la Asamblea General, de información, a ser oído antes de adoptar medidas disciplinarias, a
la impugnación de actos y acuerdos. Conforme al art.14 se reconoce el derecho de los
asociados a acceder a la documentación social a través de los órganos de representación de
conformidad con la legislación protectora de datos personales.
- Las asociaciones se disolverán por las causas previstas en los Estatutos y, en su defecto, por la
voluntad de los asociados expresada en Asamblea General convocada al efecto, así como por
las causas determinadas en el artículo 39 del Código Civil y por sentencia judicial firme.
En todos los supuestos de disolución deberá darse al patrimonio el destino previsto en los
Estatutos.
- Salvo que los Estatutos, la Asamblea o el juez dispongan otra cosa, los miembros del órgano
de administración se convertirán en liquidadores.
1. Régimen jurídico
El apartado 2º del artículo 34 de la Constitución declara que regirá respecto de las fundaciones
lo previsto en los apartados 2 y 4 del artículo 22 respecto a las asociaciones, esto es, que las
fundaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales, y que
sólo podrán ser disueltas o suspendidas en sus actividades en virtud de resolución judicial
motivada.
La ley estatal reguladora de las fundaciones es la Ley 50/2002, de 26 de diciembre (en adelante
Ley de Fundaciones), que deroga la previa Ley de 24 de noviembre de 1994.
Incide también en el régimen de las fundaciones, desde el punto de vista fiscal, la Ley 49/2002,
de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos
fiscales al mecenazgo.
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Además, en el mismo ámbito estatal, debemos tener en cuenta dos normas reglamentarias:
2.- El Reglamento del Registro de Fundaciones de ámbito estatal aprobado por Real Decreto
1611/2007, de 7 de diciembre.
Debe tenerse en cuenta además la existencia de una normativa de ámbito autonómico relativa
a las fundaciones3.
2. Concepto
Según el artículo 2.1 de la Ley de la Ley de Fundaciones son “Organizaciones constituidas sin
fin de lucro que, por voluntad de sus creadores, tienen afectado de modo duradero su
patrimonio a la realización de fines de interés general”.
Son personas jurídicas de base patrimonial, a diferencia de las asociaciones que tienen base
personal.
3. Finalidad
En ningún caso podrán constituirse fundaciones con la finalidad principal de destinar sus
prestaciones al fundador o a los patronos, a sus cónyuges o personas ligadas con análoga
relación de afectividad, o a sus parientes hasta el cuarto grado inclusive, así como a personas
jurídicas singularizadas que no persigan fines de interés general (artículo 3.3).
No se incluyen en el apartado anterior las fundaciones cuya finalidad exclusiva o principal sea
la conservación y restauración de bienes del patrimonio histórico español, siempre que
cumplan las exigencias de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, en
particular respecto de los deberes de visita y exposición pública de dichos bienes (artículo 3.4).
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Mediante Ley Orgánica 9/1992, de 23 de diciembre, se transfirieron a determinadas Comunidades
Autónomas, las que habían accedido a la autonomía por la vía del artículo 143 de la Constitución,
competencias exclusivas respecto a las fundaciones que desarrollen principalmente sus funciones en la
correspondiente Comunidad Autónoma. Otras Comunidades asumieron estas competencias
directamente en sus Estatutos de Autonomía. En Cataluña rige la Ley 5/2001, de 2 de mayo. En Galicia la
Ley de fundaciones de interés gallego, 12/2006, de 1 de diciembre. En Canarias la Ley 2/1998, de 6 de
abril. En el País Vasco la Ley 12/1994, de 17 de junio. En Madrid la Ley 1/1998, de 2 de marzo. En
Valencia la Ley 8/1998, 9 de diciembre. En Castilla León la Ley 13/2002, de 15 de julio. En Andalucía la
Ley 10/2005, de 31 de mayo. En la Rioja la Ley 1/2007, de 12 de febrero. En Navarra los artículos 44 a 47
de la Compilación de Derecho Civil.
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4. Negocio jurídico fundacional.
La fundación puede constituirse por acto inter vivos o mortis causa. La constitución por acto
inter vivos se realizará en escritura pública y la mortis causa en testamento. Si en la
constitución de una fundación por acto «mortis causa» el testador se hubiera limitado a
establecer su voluntad de crear una fundación y de disponer de los bienes y derechos de la
dotación, la escritura pública en la que se contengan los demás requisitos exigidos por esta Ley
se otorgará por el albacea testamentario y, en su defecto, por los herederos testamentarios.
En caso de que éstos no existieran, o incumplieran esta obligación, la escritura se otorgará por
el Protectorado, previa autorización judicial.
Podrán constituir fundaciones tanto las personas físicas como las personas jurídicas, sean éstas
públicas privadas. En cuanto a las personas físicas, se exige capacidad para disponer
gratuitamente de los bienes y derechos que constituyen la dotación (artículo 8).
- Respecto a los tutores la respuesta afirmativa resultaría del artículo 271.9 Código Civil
que faculta al tutor para “disponer a título gratuito de bienes o derechos del tutelado”,
con autorización judicial.
- En cuanto a los padres, aunque el artículo 166 Código Civil no se refiera expresamente
a las disposiciones a título gratuito, frente a quien sostiene que la falta de mención de
las disposiciones a título gratuito en el artículo 166 del Código Civil hay que entenderla
como prohibición absoluta de realizarlas (así Díez Picazo), hay autores que son
partidarios de aplicarles la misma regla que se prevé para los tutores, con el
argumento de que los padres como representantes legales no pueden ser de peor
condición que los tutores.
En cuanto al menor emancipado, han sido diversas las opiniones doctrinales. En contra han
opinado autores como DE PRADA GONZÁLEZ o MORILLO GONZÁLEZ. A favor se ha manifestado
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RAPOSO ARCEO, con la precisión de que si los bienes aportados son de los previstos en el
artículo 323 del Código Civil, deberá contar con la autorización de sus padres o del curador.
Respecto de las personas jurídico privadas de base asociativa, el artículo 8 exige acuerdo
expreso del “órgano competente para disponer gratuitamente de sus bienes”. Para buena
parte de la doctrina, ello implicará el acuerdo de su junta general (hay que recordar que para
la disposición gratuita de bienes por las sociedades mercantiles se precisa acuerdo unánime de
los socios).
La mera voluntad del fundador no es suficiente para crear la fundación. La realización de los
fines que persigue exige con carácter inminente que el fundador la dote de los medios
necesarios para cumplir aquellos.
a)La dotación está constituida por la aportación inicial a la fundación, y por las
posteriores aportaciones de bienes por el fundador o por terceros, en dicho concepto,
así como los bienes afectados por el Patronato con carácter permanente al
cumplimiento de los fines fundacionales.
b)El patrimonio fundacional englobaría la dotación, así como otros bienes que la
fundación hubiera generado o adquirido, sin afectación a la dotación. No obstante,
aunque todos los bienes de la fundación se hallan afectos al cumplimiento de los fines
fundacionales, en los no dotacionales esta afección no es permanente, lo que se
traduce en un régimen dispositivo distinto, como después se dirá.
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Si la aportación es dineraria, podrá efectuarse en forma sucesiva. En tal caso, el desembolso
inicial será, al menos, del 25%, y el resto se deberá hacer efectivo en un plazo no superior a
cinco años, contados desde el otorgamiento de la escritura pública de constitución de la
fundación (artículo 12.1.1º).
En uno y otro caso, deberá acreditarse o garantizarse la realidad de las aportaciones ante el
notario autorizante4 en los términos que reglamentariamente se establezcan (artículo 12.2.3º).
7. Elementos causales.
La causa es gratuita. Sin embargo, según dice GOMÁ SALCEDO, la causa genérica de liberalidad
está aquí conectada institucionalmente con el fin de interés público propio de la fundación,
por lo que no necesita aceptación. No ha prosperado en la doctrina la idea de negocio de
destinación de carácter neutro, ni oneroso ni gratuito, defendida por LÓPEZ JACOISTE.
Al no ser específicamente donación, pero sí una atribución patrimonial a título gratuito, opina
la doctrina que estará sujeta a las reglas sobre computación de legítimas y reducción de
donaciones inoficiosas. Es discutible, dice GOMÁ SALCEDO, si deben aplicarse o no las normas
sobre revocación de donaciones. Es claro que no tendrá lugar la revocación por ingratitud. En
cuanto a la revocación por supervivencia o superveniencia de hijos, CAFFARENA LAPORTA ha
sostenido que tampoco procede, dada la afinidad que hay, a su juicio, entre la dotación de la
fundación y las donaciones por razón de matrimonio, no sujetas a esa especie de revocación.
La misma conclusión obtiene Carrancho herrero basándose en la superior protección
constitucional del derecho a fundar. En cambio, parece admisible la revocación por
incumplimiento de cargas, que llevará aparejada, como dice VATTIER FUENZALIDA, la acción de
responsabilidad contra los patronos.
8.Elementos formales.
La inscripción sólo podrá ser denegada cuando dicha escritura no se ajuste a las prescripciones
de la ley.
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Debe estarse a los artículos 5 y 6 del Real Decreto 1337/2005. Según estos artículos, las aportaciones
dinerarias se justificarán mediante "certificado de depósito de la cantidad correspondiente a nombre de
la fundación en una entidad de crédito", el cual se incorporará a la escritura pública, sin que pueda el
depósito ser anterior en más de tres meses a la fecha de la escritura. En cuanto a las no dinerarias exige
valoración de experto independiente, que se incorporará a la escritura, aunque tratándose de valores
puede considerarse tal la certificación de la entidad gestora que justifique la cotización media del último
trimestre.
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A.Escritura de constitución
Artículo 10.
“La escritura de constitución de una fundación deberá contener, al menos, los siguientes
extremos:
a) El nombre, apellidos, edad y estado civil del fundador o fundadores, si son personas físicas, y
su denominación o razón social, si son personas jurídicas, y, en ambos casos, su nacionalidad y
domicilio y número de identificación fiscal.
d) Los Estatutos de la fundación, cuyo contenido se ajustará a las prescripciones del artículo
siguiente.
Artículo 11.
a) La denominación de la entidad.
d) Las reglas básicas para la aplicación de los recursos al cumplimiento de los fines
fundacionales y para la determinación de los beneficiarios.
e) La composición del Patronato, las reglas para la designación y sustitución de sus miembros,
las causas de su cese, sus atribuciones y la forma de deliberar y adoptar acuerdos.
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Según el artículo 50 del Real Decreto 1611/2007 (Reglamento del Registro de Fundaciones), el
Notario no podrá autorizar escritura de constitución o de modificación de denominación sin
que se presente la correspondiente certificación negativa de denominación, expedida por el
Encargado del Registro. La certificación negativa tendrá una vigencia de tres meses contados
desde la fecha de su expedición hasta su incorporación a su escritura de su constitución y
deberá protocolizarse en la escritura matriz.
9.Capacidad y órganos.
Según el Código Civil, las fundaciones pueden ejercitar derechos, adquirir y poseer bienes de
todas clases (artículo 38), de conformidad con las leyes y las reglas de su fundación. Su
capacidad civil se regirá, dice el artículo 37 Código Civil, por las reglas de su institución.
El artículo 20 de la Ley de Fundaciones dispone que la fundación deberá figurar como titular de
todos los bienes y derechos integrantes de su patrimonio, que deberán constar en su
inventario anual, correspondiendo a los órganos de gobierno, bajo su responsabilidad,
promover la inscripción de dichos bienes y derechos a nombre de la fundación en los Registros
correspondientes.
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La administración y disposición de los bienes de la fundación corresponderá al patronato, de
conformidad con lo dispuesto en los Estatutos y en la Ley.
La Ley de Fundaciones establece una serie de reglas para los actos de enajenación y gravamen.
- La enajenación, onerosa o gratuita 5, así como el gravamen de los bienes y derechos que
formen parte de la dotación, o estén directamente vinculados al cumplimiento de los fines
fundacionales, requerirán la previa autorización del Protectorado, que se concederá si existe
justa causa debidamente acreditada.
Debe recordarse que con arreglo al artículo 993 del Código Civil, los legítimos representantes
de las fundaciones podrán aceptar la herencia que a las mismas se dejare, más para repudiarla
precisan autorización judicial, con audiencia del Ministerio Fiscal 6.
5
La Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de julio de 2011, aunque en aplicación de la legislación
andaluza, entendió que la falta de autorización del Protectorado en la enajenación de un bien sujeto
legalmente a la misma, implicaba la nulidad de pleno derecho del acto, alegando los fines de interés
general o público que subyacen en la exigencia de autorización.
6
En la doctrina se ha discutido si esta norma del Código Civil sigue siendo de aplicación a las
Fundaciones. Así, para Costas Rodal (Comentarios al Código Civil. Tirant lo Blanch) no sería necesaria la
autorización judicial para la repudiación, pues la Ley de Fundaciones es norma especial y no la exige. En
contra, María del Carmen Gete Alonso Calera (Comentarios al Código Civil. Aranzadi), para quien la
autorización judicial es un requisito cumulativo.
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B.Órganos.
El Patronato.
Según el artículo 15 Ley de Fundaciones, el Patronato estará constituido por un mínimo de tres
miembros, que elegirán entre ellos un Presidente, si no estuviera prevista de otro modo la
designación del mismo en la escritura de constitución o en los Estatutos.
Asimismo, el Patronato deberá nombrar un Secretario, cargo que podrá recaer en una persona
ajena a aquél, en cuyo caso tendrá voz pero no voto, y a quien corresponderá la certificación
de los acuerdos del Patronato.
Podrán ser miembros del Patronato tanto personas físicas que tengan plena capacidad de
obrar y no estén inhabilitadas para el ejercicio de cargos públicos, como personas jurídicas,
quienes deberán designar a la persona o personas físicas que las representen en los términos
establecidos en los Estatutos.
La aceptación del cargo de patrono podrá hacerse en documento público, privado con la firma
notarialmente legitimada o ante el propio patronato.
El Patronato podrá otorgar y revocar poderes generales y especiales, salvo que los Estatutos
dispongan lo contrario.
El Protectorado.
La Ley de Fundaciones dispone que el Protectorado, que será ejercido por la Administración
General del Estado respecto de las fundaciones de competencia estatal, velará por el correcto
ejercicio del derecho de fundación y asegurará la legalidad de su constitución y
funcionamiento.
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Sus funciones principales son: asesorar a las fundaciones, velar por el cumplimiento de su
fines, designar nuevos patronos e impugnar los actos y acuerdos del Patronado que sean
contrarios a los preceptos de las leyes o de los Estatutos por los que se rige la fundación. Si
encuentra indicios racionales de ilicitud penal en la actividad de una fundación, dictará
resolución motivada, dando traslado de toda la documentación al Ministerio Fiscal o al órgano
jurisdiccional competente, comunicando esta circunstancia a la Fundación interesada (artículo
35).
Modificación.
Fusión.
Las fundaciones, siempre que no lo haya prohibido el testador, podrán fusionarse previo
acuerdo de los respectivos Patronatos, que se comunicará al Protectorado.
Extinción.
La fundación se extinguirá:
e) Cuando concurra cualquier otra causa prevista en su acto constitutivo o en los Estatutos.
f) Cuando concurra cualquier otra causa prevista en las Leyes (artículo 31 Ley Fundaciones).
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