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Clases y evolución de las personas jurídicas

Este documento presenta una introducción general sobre las personas jurídicas. Explica que las personas jurídicas son organizaciones que tienen personalidad jurídica independiente de sus miembros. Luego discute las clases de personas jurídicas, incluyendo las personas jurídicas públicas y privadas, y las de interés público y privado. Finalmente, aborda conceptos como la deformación del concepto de persona jurídica y la doctrina del levantamiento del velo.
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Clases y evolución de las personas jurídicas

Este documento presenta una introducción general sobre las personas jurídicas. Explica que las personas jurídicas son organizaciones que tienen personalidad jurídica independiente de sus miembros. Luego discute las clases de personas jurídicas, incluyendo las personas jurídicas públicas y privadas, y las de interés público y privado. Finalmente, aborda conceptos como la deformación del concepto de persona jurídica y la doctrina del levantamiento del velo.
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DERECHO CIVIL II.

GRUPO VI

LECCIÓN 7. LAS PERSONAS JURÍDICAS

1. Doctrina general

2. Clases de personas jurídicas

3. Las asociaciones

4. La fundación

I. Doctrina general. Las personas jurídicas

1.1.Concepto

La capacidad jurídica, la cualidad de sujeto de derecho (la personalidad), la tienen no sólo las
personas físicas, los seres humanos, sino también ciertas organizaciones que tienen una base
humana y gozan de personalidad jurídica independiente de las personas físicas que las crean,
integran o dirigen. Estas organizaciones son las personas jurídicas.

Esta idea de organización inspira la definición de Albaladejo que define la persona jurídica
como: “organización humana encaminada a la consecución de un fin, a la que el Derecho
acepta como miembro de la Comunidad, otorgándole capacidad jurídica”.

1.2.Evolución histórica de la noción de persona jurídica

El concepto actual de la persona jurídica se forma a través de una larga evolución histórica que
no culmina hasta época reciente.

- Se ha dicho que, aunque las fuentes son fragmentarias y poco claras, el derecho
romano no llegó a formar un concepto abstracto de persona como sujeto de derecho,
y mucho menos de persona jurídica. Sí se reconoció cierta personificación a entidades
vinculadas al ámbito de lo público, como el populus, el municipio o los collegia. Los
conceptos que los romanos aplicaban a estas realidades eran los de “corpus” y el de
“universitas”.

- En  el derecho intermedio, a través de la glosa de los textos romanos, se continúa en la


elaboración de los conceptos de corpus y universitas.

- En el derecho canónico se introducen dos figuras que también están en el origen de las
modernas asociaciones: los monasterios, como colectividades de personas, y las
causae piae, precursoras de las fundaciones.

- En la época moderna será cuando la figura de la persona jurídica se desarrolle dentro


del derecho privado, a través de la creación de la “compañía”, que pretendía obtener
de una pluralidad de pequeños inversores los recursos necesarios para grandes
empresas comerciales, como el comercio con de las Indias. Se trataba de entidades
creadas por una especial concesión del monarca, que les concedía el beneficio de la
limitación de responsabilidad.

1
- Con el triunfo de las ideas liberales en el siglo XIX, se sustituirá el sistema de previa
autorización del monarca (oktroi), por el de libre constitución, sin perjuicio del posible
control de legalidad.

- Los Ordenamientos modernos reconocen las personas jurídicas, con una amplitud que
ha llegado, según algunos autores, a deformar su concepto inicial, como veremos.

1.3. Clases de personas jurídicas

El artículo 35 Código Civil dispone:

“Son personas jurídicas:

1. Las corporaciones, asociaciones y fundaciones de interés público reconocidas por la ley.

Su personalidad empieza desde el instante mismo en que, con arreglo a derecho, hubiesen
quedado válidamente constituidas.

2. Las asociaciones de interés particular, sean civiles, mercantiles o industriales, a las que la ley
conceda personalidad propia, independiente de la de cada uno de los asociados.”

En la doctrina se han propuestos diversos criterios de clasificación de las personas jurídicas:

a) Personas jurídico públicas y privadas.

El criterio de distinción entre unas y otras es el encuadramiento en la organización estatal.

Son personas jurídico-privadas las ajenas a la organización estatal y personas jurídico-públicas


las encuadradas en la organización estatal.

Dentro del concepto de administración pública se incluye la administración pública territorial


(el Estado, las Comunidades Autónomas, las provincias, los municipios, entes locales menores),
y la llamada administración pública institucional, pero determinar la extensión de esta última
puede plantear dificultades.

Aunque no sean propiamente “administración pública”, ciertas entidades, como partidos


políticos o sindicatos, sí pueden considerarse parte de la organización estatal, teniendo en
cuenta su reconocimiento constitucional, y, en consecuencia, su condición será de personas
jurídico-publicas.

b) Personas jurídicas de interés público y de interés privado.

Es la distinción que recoge el artículo 35 del código Civil.

No coincide exactamente con la distinción anterior, pues puede suceder que una persona
jurídica privada busque un interés público, y en ocasiones, será así por propia definición (caso
de las Fundaciones). Entre las de interés público, el Código Civil menciona a las “corporaciones,
asociaciones y fundaciones", y entre las de interés privado, a las asociaciones, civiles,
mercantiles e industriales.

2
En cuanto a las corporaciones, si atendemos al Código Civil, su particularidad es la de haber
sido creadas o reconocidas expresamente por ley, que les otorga su concreta capacidad,
mientras el resto de personas jurídicas se crean por negocio jurídico. Pero hay autores, como
MARÍN LÓPEZ, que identifican corporación con ente de naturaleza jurídico-pública.

No obstante, hay ciertas entidades calificadas legalmente como corporaciones, cuya condición
presenta matices. Así, los colegios profesionales (Ley 2/1974, de 13 de febrero), las
comunidades de regantes (Texto Refundido Ley de Aguas aprobado por Real Decreto
Legislativo 1/2001, de 20 de julio), y las cámaras oficiales de comercio, industria y navegación
(Ley 3/1993), calificadas todas ellas por su respectiva legislación reguladora como
corporaciones de derecho público, pero que atienden también a la defensa de intereses
privados de sus miembros. Su especial condición ha sido tenida en cuenta por la
jurisprudencia, que ha negado a los colegios profesionales (Sentencia del Tribunal Supremo
Sala 3ª de 28 de noviembre de 2011) y a las comunidades de regantes (Sentencia del Tribunal
Supremo Sala 3ª de 15 de diciembre de 2006), la condición de administración pública
institucional a los efectos de rechazar la aplicación a dichas entidades de la exención subjetiva
en el impuesto de transmisiones patrimoniales prevista para la administración pública
institucional. Sin embargo, la Sentencia del Tribunal Constitucional de 5 de agosto de 1983
(sobre la LOAPA -Ley orgánica de armonización del proceso autonómico-) declaró, en relación
a las cámaras oficiales, que dichos entes participan de la naturaleza de las administraciones
públicas a los efectos del reconocimiento de competencias legislativas sobre las mismas al
Estado.

c) De base personal y de base patrimonial o institucional.

La asociación es una organización formada por un grupo de personas, que deciden sobre su
funcionamiento. Son universitas personarum. La fundación es una organización creada
(fundada) por una persona -el fundador- para cumplir un fin de interés general impuesto por
ésta, para lo cual le ha dotado de medios económicos adecuados. Su esencia radica en la
dotación de los medios adecuados para el fin. Son universitas bonorum.

Dentro del concepto genérico de asociación, se distinguen las asociaciones stricto sensu
(reguladas por Ley de 22 de marzo de 2002), que aun pudiendo perseguir fines privados no
tienen un directo ánimo de lucro, de las sociedades civiles o mercantiles, caracterizadas por el
ánimo de lucro. Según el artículo 36 Código Civil, a las asociaciones de interés particular,
civiles, mercantiles o industriales, les aplicarán las disposiciones del contrato de sociedad,
según su naturaleza.

1.4.La deformación del concepto de persona jurídica. La doctrina del levantamiento del velo.

El profesor Federico DE CASTRO y BRAVO hablaba de la deformación del concepto de persona


jurídica, aludiendo a la flexibilización de los requisitos exigidos para la su constitución, con la
extensión del beneficio de la limitación de la responsabilidad de los socios a supuestos en los
que falta un verdadero substrato que lo justifique.

De Castro distinguía entre las personas jurídicas perfectas, que son conformes a los modelos
sobre los que se construyó la figura, en donde sitúa al Estado y los municipios (hoy serían
encuadrables aquí otros entre públicos territoriales como las Comunidades Autónomas), y
también en el ámbito del derecho privado, a las asociaciones, fundaciones y a la sociedad
anónima. Como personas imperfectas menciona, además de una serie de entes públicos no
territoriales, dentro del derecho privado, a las sociedades civiles, las colectivas y las

3
comanditarias, las cuales no logran, dice, “independencia completa, ni en su gestión, ni en su
patrimonio, sea respecto del Estado o sea respecto de los socios”.

Desde la época en la que DE CASTRO hablaba de la deformación del concepto de persona


jurídica, la evolución legislativa ha seguido una dirección de progresiva y mayor flexibilización
de los requisitos de atribución de la personalidad jurídica, a lo que ya hemos aludido
previamente (sociedad unipersonal, sociedad sin capital social mínimo).

En cuanto a la teoría del levantamiento del velo, su origen se sitúa en el ámbito de la


jurisprudencia anglosajona -disregard of legal entity-. En España tuvo importancia en la
recepción doctrinal de la teoría, la obra de Rolf Serick (traducida y anotada por PUIG BRUTAU),
autor que se refería al abuso de la personalidad jurídica cuando se utiliza la persona jurídica
para "burlar la ley, quebrantar obligaciones, conseguir fines ilícitos y, en general, para
defraudar".

La jurisprudencia española recoge estas ideas, permitiendo prescindir de la forma jurídica y


penetrar en el sustrato de la persona jurídica, cuando se estime que la personalidad jurídica no
responde a un auténtico sustrato real, sino a un intento de defraudar los derechos de terceros.
Las sentencias son múltiples, desde la Sentencia del Tribunal Supremo de 28 mayo de 1984
(que se considera el leading case en esta materia). La aplicación de la teoría se ha extendido
desde la responsabilidad, contractual o extracontractual, hasta cuestiones como la
nacionalidad. Su apoyo legal se encuentra en principios generales como la buena fe, la
prohibición de abuso del derecho y del fraude a la ley. No obstante, la admisión no es
indiscriminada, exigiéndose una prueba de la actuación fraudulenta o de abuso. La Sentencia
del Tribunal Supremo de 30 de mayo de 2012 declara que los supuestos clásicos de aplicación
del levantamiento del velo son los de infra-capitalización, confusión de personalidades,
dirección externa, fraude o abuso.

Como señalan DÍEZ-PICAZO y GULLÓN, aunque, en general la doctrina se aplica para comunicar
la responsabilidad de la persona jurídica a sus miembros, también existen sentencias en la que
la comunicación se produce entre sociedades del mismo grupo (nuestra actual Ley concursal
no ha llegado a establecer que el concurso de una sociedad del grupo determine
automáticamente el de las otras sociedades del grupo. Por eso la doctrina general del
levantamiento del velo sigue jugando un papel, para posibilitar por ejemplo que ante la
insuficiencia patrimonial de la sociedad filial, puedan los acreedores dirigirse contra la
sociedad matriz.

1.5 La capacidad y la representación de las personas jurídicas

A. Capacidad civil

Artículo 37 Código Civil “La capacidad civil de las corporaciones se regulará por las leyes que las
hayan creado o reconocido; la de las asociaciones por sus estatutos, y la de las fundaciones por
las reglas de su institución, debidamente aprobadas por disposición administrativa, cuando
este requisito fuere necesario.”

Se ha planteado si las personas jurídicas gozan de capacidad jurídica general, al modo de las
personas físicas, o de una capacidad jurídica especial, limitada al cumplimiento de su objeto
social.

4
La redacción literal del artículo 37 apoyaría la tesis de una capacidad jurídica limitada de las
personas jurídicas, dependiente de la ley, los estatutos o las reglas de la fundación. Para
MARÍN LÓPEZ, la capacidad jurídica es de orden público y no puede limitarse a través de actos
privados, como los estatutos de una asociación o fundación.

Sin embargo, la propia naturaleza de la persona jurídica puede suponer límites a la titularidad
de ciertos derechos.

-Obviamente no podrán ser titulares de derechos de familia (derechos de patria


potestad, filiación, adopción, parentesco, alimentos, matrimonio…). Aunque sí se
admite que sean tutores, siempre que no tengan finalidad de lucro y que entre sus
fines se encuentre la protección de los menores e incapacitados (artículo 242 Código
Civil).

- En el ámbito sucesorio, podrán ser designadas sucesores testamentarios, pero carecen


de derechos legitimarios, vinculados al parentesco y matrimonio. En la sucesión
intestada, en cuanto también está vinculada al parentesco y matrimonio, solo tienen
un papel residual (llamamiento al Estado y otros entes públicos como últimos
sucesores ab intestato).

- En el ámbito de los derechos patrimoniales, en principio su capacidad jurídica es casi


general, aunque existen algunas limitaciones. El Código Civil no permite constituir el
derecho de usufructo a favor de una persona jurídica por tiempo superior a treinta
años. Por la propia naturaleza del derecho, no podrán ser titulares de los derechos de
uso o habitación. Se ha discutido si pueden ser titulares de servidumbre personales y si
se aplica en este caso el límite temporal del derecho de usufructo.

- Podrán ser titulares de los derechos de la personalidad que sean compatibles con su
naturaleza, como el derecho al nombre, a la inviolabilidad del domicilio (artículo 203
Código Penal), o a la asociación. Ha sido discutida la posibilidad de que sean titulares
del derecho al honor. El Tribunal Constitucional se ha manifestado a favor (Sentencia
del Tribunal Constitucional de 11 de diciembre de 1995, entre otras).

B. Capacidad patrimonial

Por otra parte, señala el artículo 38 1 del Código Civil que : “Las personas jurídicas pueden
adquirir y poseer bienes de todas clases, así como contraer obligaciones y ejercitar acciones
civiles o criminales, conforme a las leyes y reglas de su constitución.

La Iglesia se regirá en este punto por lo concordado entre ambas potestades, y los
establecimientos de instrucción y beneficencia por lo que dispongan las leyes especiales.”

- Nuevamente se plantea aquí el valor que las limitaciones estatutarias pueden tener en
relación con los actos de los representantes orgánicos de la persona jurídica,
particularmente en cuanto afecten a terceros de buena fe. Para MARÍN LÓPEZ, la
limitación que resulta del artículo 38 del Código Civil -conforme a las leyes y las reglas

1
Señala MARÍN LÓPEZ que, mientras el artículo 37 se refiere  a la capacidad jurídica, el artículo 38
Código Civil se refiere a la capacidad de obrar de la persona jurídica.

5
de constitución-, debe interpretarse restrictivamente, referida solo al ámbito procesal.
Sin embargo, la jurisprudencia no ha sido uniforme en este punto, y hay ejemplos de
sentencias que reconocen la eficacia de las limitaciones estatutarias y su oponibilidad a
los terceros, al menos en el ámbito de las fundaciones y asociaciones, y también
ejemplos de la tesis contraria. Las sociedades mercantiles tienen un régimen especial,
cuyo estudio no es objeto de esta lección.

- Según el artículo 38, pueden las personas jurídicas adquirir y poseer bienes de todas
clases. Son admisibles todos los modos legítimos de adquisición, incluidos los
hereditarios (artículo 745.2 Código Civil). En cuanto a la prescripción, podrán adquirir
por usucapión y el artículo 1932 Código Civil aclara expresamente que la prescripción
extintiva produce sus efectos "incluso respecto a las personas jurídicas".

- En relación con la posibilidad de contraer obligaciones, podrán tener su fuente en el


contrato celebrado a través de sus representantes legítimos, pero también pueden
surgir de otras fuentes, entre ellas la responsabilidad extracontractual, cometiendo a
través de sus representantes orgánicos o voluntarios ilícitos extracontractuales de
cuyas consecuencias deben responder. El Código Penal, tras su reforma por la Ley
Orgánica 5/2010, de 23 de junio, ha introducido la responsabilidad penal de las
personas jurídicas en ciertos casos.

C. Capacidad procesal

La posibilidad de ejercitar acciones civiles es admitida claramente en la LEC, que reconoce la


capacidad para ser parte en el proceso, no solo a las personas jurídicas, sino también a masas
patrimoniales y entidades sin personalidad jurídica.

En relación con las acciones criminales, se había discutido si están legitimadas para ejercitar la
acción popular, reconocida en el artículo 125 Constitución Española y los artículos 101 y 270
Ley de Enjuiciamiento Criminal. El Tribunal Constitucional así lo ha admitido en cuanto a las
personas jurídico-privadas, a las que extiende el concepto de ciudadanos que emplea la
Constitución Española (Sentencia del Tribunal Constitucional de 31 de enero de 1994, entre
otras).

Más dudoso ha sido el caso de las personas jurídico-públicas. La Sentencia del Tribunal
Constitucional de 4 de junio de 2001 niega la posibilidad de ejercitar la acción popular a un
Gobierno autonómico por injurias a su policía autonómica. Por el contrario, la Sentencia del
Tribunal Constitucional de 23 de octubre de 2006, recogiendo el criterio de la Sentencia del
Tribunal Constitucional de 26 de julio de 2001, admite la posibilidad de ejercicio de la acción
popular a un Gobierno autonómico, en un supuesto de violencia de género, al estar prevista
expresamente en la legislación autonómica aplicable esa capacidad.

D. Representación.

Dentro de la representación de las personas jurídicas, cabe distinguir entre la representación


voluntaria de las mismas, que se regirá por las reglas generales, y la representación propia de
las mismas, con especiales caracteres: la representación orgánica.

Esta forma de representación se ha calificado como tertium genus respecto de la voluntaria y


la legal, compartiendo caracteres con una y otra.

6
Así:

- Tiene su origen en una decisión voluntaria del representado, que elige al su representante y
puede extinguir su representación. Con todo, existen peculiaridades, pues la posibilidad de
revocar la representación puede estar aquí más limitada que en el ámbito de la voluntaria,
como demuestra la regulación de la sociedad civil en relación con el representante designado
en el contrato social.

- Tiene un carácter necesario. Parece que es consustancial a la figura de la persona jurídica la


existencia de una representación orgánica, en cuanto toda persona jurídica necesita un órgano
externo, que integra la estructura de la sociedad, a través del cual ejercitar su capacidad
jurídica y relacionarse con tercero. Con todo, hay casos en los que un mismo órgano asume la
función de regir la vida social y establecer relaciones jurídicas con terceros.

La representación orgánica no es, por otra parte, una figura exclusiva de la persona jurídica,
pues puede encontrarse en comunidades de personas con intereses comunes que actúan
externamente como tales sin que implique la personificación del grupo, como comunidades de
vecinos en régimen de propiedad horizontal o comunidades vecinales de montes en mano
común.

- La característica fundamental de la representación orgánica es que su ámbito no depende en


exclusiva de la voluntad de los representados, sino que existe un núcleo relativo al
funcionamiento giro o tráfico normal de la entidad en que la representación tiene carácter
necesario y no puede ser limitada en relación con terceros que contraten con la entidad.

1.6. Domicilio, nacionalidad y vecindad civil de las personal jurídicas

A. Domicilio

Establece el artículo 41 Código Civil “Cuando ni la ley que las haya creado o reconocido, ni los
estatutos o las reglas de fundación fijaren el domicilio de las personas jurídicas, se entenderá
que lo tienen en el lugar en que se halle establecida su representación legal, o donde ejerzan
las principales funciones de su instituto.”

La jurisprudencia ha declarado que el domicilio, a efectos de determinar por ejemplo la


nacionalidad, no podrá ser meramente ficticio.

La legislación de transacciones económicas con el exterior y de inversiones extranjeras hace


depender el concepto de residencia o no en España del domicilio de la entidad, considerando
que tienen su residencia en España las entidades que tengan su domicilio social en España y
que tienen su residencia fuera de España las entidades con domicilio social fuera de España
(artículo 2.1 Ley 19/2003,de 4 de julio, de transacciones económicas con el exterior); sin
embargo, el Real Decreto 664/1999, de 23 de abril, sobre inversiones extranjeras, establece
solo la presunción de que las entidades domiciliadas en España residen en España.

7
B. Nacionalidad

Según el artículo 28 del Código Civil: “Las corporaciones, fundaciones y asociaciones,


reconocidas por la ley y domiciliadas en España, gozarán de la nacionalidad española, siempre
que tengan el concepto de personas jurídicas con arreglo a las disposiciones del presente
Código.

Las asociaciones domiciliadas en el extranjero tendrán en España la consideración y los


derechos que determinen los tratados o leyes especiales.”

Según el artículo 9.11.1 del Código Civil: «la ley personal correspondiente a las personas
jurídicas es la determinada por su nacionalidad, y regirá en todo lo relativo a capacidad,
constitución, representación, funcionamiento, transformación, disolución y extinción».

El artículo 28 Código Civil ha sido objeto de una triple interpretación: a) con arreglo a una
primera posición, lo decisivo sería el domicilio (ALBALADEJO, TRIAS, AGUILAR); b) para una
segunda posición, minoritaria, lo decisivo sería la constitución, de manera que el simple hecho
de estar constituida la persona jurídica conforme al derecho español determinaría su
nacionalidad española, con independencia de su domicilio (PEÑA). La tercera posición combina
las dos tesis anteriores y exige que la persona jurídica tenga su domicilio en España y se haya
constituido con arreglo al derecho español. Esta tesis parece la mayoritaria en la actualidad
(así O´Callaghan o Marín López, quien cita a favor de esta tesis las Sentencias del Tribunal
Supremo de 30 de mayo de 1922 y 3 de noviembre de 1967 y las Resoluciones DGRN de 25 de
mayo de 1950 y 17 de abril de 1953 y 23 de marzo de 1966).

Para las sociedades mercantiles, el Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital


aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, vincula la nacionalidad al
domicilio en España. En la Ley 3/2009, de 3 de abril, de modificaciones estructurales de las
sociedades mercantiles, se regula el traslado del domicilio de las sociedades mercantiles tanto
de España al extranjero como a la inversa. En particular, cuando se pretende trasladar a
España el domicilio de una sociedad constituida en el extranjero "deberá cumplir con lo exigido
por la ley española para la constitución de la sociedad cuyo tipo ostente".

C. Vecindad civil

De la misma forma que una persona jurídica tiene su nacionalidad, también tiene vecindad
civil. Ésta tiene importancia, pues el Derecho civil de las Comunidades Autónomas puede
afectar a la persona jurídica (artículo 13.2 Código Civil) y además, existe una legislación
autonómica de cierta transcendencia sobre asociaciones y fundaciones.

Ante la falta del establecimiento de criterios legales en la materia se ha sostenido que el


criterio de determinación de la vecindad civil de la persona jurídica debe ser el mismo que para
la determinación de su nacionalidad: el haberse constituido de acuerdo con la normativa de la
Comunidad Autónoma (si existe) y el tener su domicilio en dicha Comunidad.

La Ley Navarra atribuye vecindad civil navarra a las personas jurídicas domiciliadas en Navarra,
criterio que algunos autores proponen extender de modo general.

1.7. Extinción.

8
Artículo 39 del Código Civil:

“Si por haber expirado el plazo durante el cual funcionaban legalmente, o por haber realizado
el fin para el cual se constituyeron, o por ser ya imposible aplicar a éste la actividad y los
medios de que disponían, dejasen de funcionar las corporaciones, asociaciones y fundaciones,
se dará a sus bienes la aplicación que las leyes, o los estatutos, o las cláusulas fundacionales,
les hubiesen en esta previsión asignado. Si nada se hubiere establecido previamente, se
aplicarán esos bienes a la realización de fines análogos, en interés de la región, provincia o
Municipio que principalmente debieran recoger los beneficios de las instituciones
extinguidas.”

La enumeración de causas del artículo 39 no se considera taxativa, mencionándose otras como


la resolución judicial firme (estando constitucionalmente prohibida la disolución de las
asociaciones o la suspensión de sus actividades por resolución administrativa -artículo 22.4
Constitución Española-), o el acuerdo de los socios, además de otras reguladas en la legislación
especial, como la fusión o escisión de las sociedades.

La libertad de las cláusulas fundacionales para decidir el destino de los bienes está hoy limitada
por las leyes especiales.

-Así en materia de asociaciones, la Ley de Asociaciones dispone que el destino del patrimonio
"no podrá desvirtuar el carácter no lucrativo de la entidad".

-El artículo 33.2 de la Ley de Fundaciones estatal, también exige que el patrimonio se destine a
entidades de interés general, no siendo posible establecer una cláusula de reversión a los
herederos del testador, como sí admitió en aplicación del artículo 39 Código Civil, antes de la
Ley de Fundaciones de 1994, la Sentencia del Tribunal Supremo de 6 de junio de 1987 (siendo
esta posibilidad por otra parte discutida en la doctrina en el ámbito de las fundaciones
benéficas). Sin embargo, queda sin cerrar la discusión en el ámbito de ciertas leyes
autonómicas como la de Madrid, que deja abierta a la voluntad del testador el destino de los
bienes de la fundación, o la gallega que contiene una remisión al Código Civil.

II. Asociaciones: Su régimen legal vigente

1. Régimen jurídico

El derecho de asociación 2 es uno de los derechos fundamentales reconocidos por nuestra


Constitución.

El artículo 22 de la Constitución Española dispone:

“1. Se reconoce el derecho de asociación.

2
La Declaración Universal de Derechos del Hombre de 10 de diciembre de 1948, proclamada por las
Naciones Unidas, dispone en su artículo 20 que toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de
asociación pacíficas. En el mismo sentido, en la Constitución española artículo 22.1 dispone “Se
reconoce el derecho de asociación.”

9
2. Las asociaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales.

3. Las asociaciones constituidas al amparo de este artículo deberán inscribirse en un registro a


los solos efectos de publicidad.

4. Las asociaciones solo podrán ser disueltas o suspendidas en sus actividades en virtud de
resolución judicial motivada.

5. Se prohíben las asociaciones secretas y las de carácter paramilitar.”

La regulación general del derecho de asociación está contenida en la Ley Orgánica 1/2002, de
22 Marzo. Junto a esta regulación general estatal existe legislación especial en materia de
partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, deportivas, consumidores y
usuarios; asimismo, las iglesias y asociaciones para fines religiosos (artículo 1.3 LA).

Existen además normas autonómicas que regulan las asociaciones que desarrollan sus
actividades en el ámbito de las respectivas CCAA.

2. Concepto

Las asociaciones son personas jurídicas de base personal, coincidiendo en esto con las
sociedades, de las que se diferencian básicamente en el ánimo de lucro, que caracteriza a las
segundas frente a las primeras.

El derecho constitucional de asociación presenta, junto a la vertiente positiva, una negativa: el


derecho a no asociarse (artículo 2 apartados 2 y 3 LA).

3. Capacidad para constituirlas

La capacidad para constituir asociaciones se regula en el artículo 3 LA.

Se reconoce esta capacidad a las personas físicas y jurídicas, públicas y privadas (las públicas
siempre que no dispongan lo contrario sus normas reguladoras).

Las personas físicas deben tener capacidad de obrar. También se reconoce capacidad a los
menores no emancipados mayores de catorce años, con el consentimiento documentalmente
acreditado de sus representantes legales y sin perjuicio de lo previsto sobre asociaciones
juveniles, infantiles o de alumnos. Los miembros de las fuerzas armadas y los Jueces,
Magistrados y Fiscales habrán de atenerse a sus normas específicas. Las personas jurídicas de
naturaleza asociativa requerirán el acuerdo expreso de su órgano competente, y las de
naturaleza institucional, el acuerdo de su órgano rector.

4. Constitución

En cuanto a la constitución, el artículo 5 de la LA dispone (apartados 1 y 2) que las asociaciones


se constituyen mediante acuerdo de tres o más personas físicas o jurídicas legalmente
constituidas, que se comprometen a poner en común conocimientos, medios y actividades
para conseguir unas finalidades lícitas, comunes, de interés general o particular, y se dotan de
los Estatutos que rigen el funcionamiento de la asociación.

10
El acuerdo de constitución, que incluirá la aprobación de los Estatutos, habrá de formalizarse
mediante acta fundacional, en documento público o privado. Con el otorgamiento del acta
adquirirá la asociación su personalidad jurídica y la plena capacidad de obrar, sin perjuicio de la
necesidad de su inscripción “a los solos efectos de publicidad”. La falta de inscripción
determina la responsabilidad personal de los promotores y socios por las obligaciones de la
asociación. 

La Ley regula el contenido del acta fundacional y de los Estatutos.

5. El acta fundacional

Según el artículo 6.1:

“El acta fundacional ha de contener:

a) El nombre y apellidos de los promotores de la asociación si son personas físicas, la


denominación o razón social si son personas jurídicas, y, en ambos casos, la nacionalidad y el
domicilio.

b) La voluntad de los promotores de constituir una asociación, los pactos que, en su caso,
hubiesen establecido y la denominación de ésta.

c) Los Estatutos aprobados que regirán el funcionamiento de la asociación, cuyo contenido se


ajustará a las prescripciones del artículo siguiente.

d) Lugar y fecha de otorgamiento del acta, y firma de los promotores, o de sus representantes
en el caso de personas jurídicas.

e) La designación de los integrantes de los órganos provisionales de gobierno.

2. Al acta fundacional habrá de acompañar, para el caso de personas jurídicas, una certificación
del acuerdo válidamente adoptado por el órgano competente, en el que aparezca la voluntad
de constituir la asociación y formar parte de ella y la designación de la persona física que la
representará; y, en el caso de las personas físicas, la acreditación de su identidad. Cuando los
otorgantes del acta actúen a través de representante, se acompañará a la misma la
acreditación de su identidad”.

6. Los Estatutos

En cuanto a los Estatutos, el artículo 7 dispone:

“1. Los Estatutos deberán contener los siguientes extremos:

a) La denominación.

b) El domicilio, así como el ámbito territorial en que haya de realizar principalmente sus
actividades.

c) La duración, cuando la asociación no se constituya por tiempo indefinido.

d) Los fines y actividades de la asociación, descritos de forma precisa.

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e) Los requisitos y modalidades de admisión y baja, sanción y separación de los asociados y, en
su caso, las clases de éstos. Podrán incluir también las consecuencias del impago de las cuotas
por parte de los asociados.

f) Los derechos y obligaciones de los asociados y, en su caso, de cada una de sus distintas
modalidades.

g) Los criterios que garanticen el funcionamiento democrático de la asociación.

h) Los órganos de gobierno y representación, su composición, reglas y procedimientos para la


elección y sustitución de sus miembros, sus atribuciones, duración de los cargos, causas de su
cese, la forma de deliberar, adoptar y ejecutar sus acuerdos y las personas o cargos con
facultad para certificarlos y requisitos para que los citados órganos queden válidamente
constituidos, así como la cantidad de asociados necesaria para poder convocar sesiones de los
órganos de gobierno o de proponer asuntos en el orden del día.

i) El régimen de administración, contabilidad y documentación, así como la fecha de cierre del


ejercicio asociativo.

j) El patrimonio inicial y los recursos económicos de los que se podrá hacer uso.

k) Causas de disolución y destino del patrimonio en tal supuesto, que no podrá desvirtuar el
carácter no lucrativo de la entidad.

2. Los Estatutos también podrán contener cualesquiera otras disposiciones y condiciones lícitas
que los promotores consideren convenientes, siempre que no se opongan a las leyes ni
contradigan los principios configuradores de la asociación.

3. El contenido de los Estatutos no podrá ser contrario al ordenamiento jurídico”.

En cuanto a la denominación, el artículo 8 excluye las que induzcan a error o confusión sobre
su propia identidad, o sobre la clase o naturaleza de la misma, así como las contrarias a las
leyes o que puedan suponer vulneración de los derechos fundamentales de las personas.
Tampoco podrá coincidir, o asemejarse de manera que pueda crear confusión, con ninguna
otra previamente inscrita en el Registro en el que proceda su inscripción, ni con cualquier otra
persona jurídica pública o privada, ni con entidades preexistentes, sean o no de nacionalidad
española, ni con personas físicas, salvo con el consentimiento expreso del interesado o sus
sucesores, ni con una marca registrada notoria, salvo que se solicite por el titular de la misma o
con su consentimiento.

El artículo 9 regula el domicilio de la asociación. Se fijará “en España, en el lugar que


establezcan sus Estatutos, que podrá ser el de la sede de su órgano de representación, o bien
aquél donde desarrolle principalmente sus actividades”. Deberán tener domicilio en España,
las asociaciones que desarrollen actividades principalmente dentro de su territorio. Las
asociaciones extranjeras para poder ejercer actividades en España, de forma estable o
duradera, deberán establecer una delegación en territorio español.

Los artículos 6, 7, 8 y 9 son de aplicación directa en todo el Estado.

El artículo 16 LA regula la modificación de los Estatutos, distinguiendo entre las modificaciones


que afecten al contenido mínimo de los Estatutos recogido en el artículo 7, para los que se

12
exige acuerdo de la Asamblea General convocada específicamente e inscripción en el Registro
de Asociaciones para que la modificación produzca efectos, tanto para asociados como para
terceros, y las restantes modificaciones estatutarias, en las que la inscripción solo es requisito
de eficacia frente a terceros pero no respecto de los asociados.

7. Régimen de funcionamiento

En cuanto al régimen de funcionamiento de las asociaciones, se articula a través de dos


órganos fundamentales: la asamblea general y el órgano de administración.

La Asamblea General es el órgano supremo de gobierno de la asociación, integrado por los


asociados, que adopta sus acuerdos por el principio mayoritario o de democracia interna y
deberá reunirse, al menos, una vez al año.

Los acuerdos de la Asamblea General se adoptarán por mayoría simple de las personas
presentes o representadas, cuando los votos afirmativos superen a los negativos. No obstante,
requerirán mayoría cualificada de las personas presentes o representadas, que resultará
cuando los votos afirmativos superen la mitad, los acuerdos relativos a disolución de la
asociación, modificación de los Estatutos, disposición o enajenación de bienes y remuneración
de los miembros del órgano de representación.

Existirá un órgano de representación que gestione y represente los intereses de la asociación,


de acuerdo con las disposiciones y directivas de la Asamblea General. Sólo podrán formar
parte del órgano de representación los asociados. Deberán ser mayores de edad, estar en
pleno uso de los derechos civiles y no estar incursos en los motivos de incompatibilidad
establecidos en la legislación vigente (artículo 11. 3  4).

Las facultades del órgano de representación se extenderán, con carácter general, a todos los
actos propios de las finalidades de la asociación, siempre que no requieran, conforme a los
Estatutos, autorización expresa de la Asamblea General.

8. Actividades de la Asociación, Obligaciones y Responsabilidad

Según el 13 LA las asociaciones deberán realizar las actividades necesarias para el


cumplimiento de sus fines, y los beneficios obtenidos por las asociaciones, derivados del
ejercicio de actividades económicas, incluidas las prestaciones de servicios, deberán
destinarse, exclusivamente, al cumplimiento de sus fines, sin que quepa en ningún caso su
reparto entre los asociados ni entre sus cónyuges o personas que convivan con aquéllos con
análoga relación de afectividad, ni entre sus parientes, ni su cesión gratuita a personas físicas o
jurídicas con interés lucrativo.

El artículo 14 LA recoge las obligaciones documentales y contables de las asociaciones, entre


las que destacan la obligación de disponer de una relación actualizada de socios, llevar una
contabilidad que permita obtener una imagen fiel del patrimonio, del resultado y de la
situación financiera de la entidad, así como las actividades realizadas, efectuar un inventario
de sus bienes y recoger en un libro las actas de las reuniones de sus órganos de gobierno y
representación.

El artículo 15 LA regula la responsabilidad de las asociaciones inscritas (en cuanto a las no


inscritas ya se ha señalado el régimen de responsabilidad del artículo 10.4 LA).

13
La asociación inscrita responde de sus obligaciones con todos sus bienes presentes y futuros.

9. Posición de los asociados:

El artículo 20 LA dispone “La condición de asociado es intransmisible, salvo que los Estatutos
dispongan otra cosa, por causa de muerte o a título gratuito.”

El artículo 21 regula los derechos de los asociados, entre los que se encuentran los de
participar en las actividades de la asociación, en los órganos de gobierno, de asistencia y voto
en la Asamblea General, de información, a ser oído antes de adoptar medidas disciplinarias, a
la impugnación de actos y acuerdos. Conforme al art.14 se reconoce el derecho de los
asociados a acceder a la documentación social a través de los órganos de representación de
conformidad con la legislación protectora de datos personales.

Los asociados no responden personalmente de las deudas de la asociación.

10. Disolución y liquidación de la Asociación

Deben tenerse en cuenta los artículos 17 y 18 LA.

- Las asociaciones se disolverán por las causas previstas en los Estatutos y, en su defecto, por la
voluntad de los asociados expresada en Asamblea General convocada al efecto, así como por
las causas determinadas en el artículo 39 del Código Civil y por sentencia judicial firme.

En todos los supuestos de disolución deberá darse al patrimonio el destino previsto en los
Estatutos.

- Salvo que los Estatutos, la Asamblea o el juez dispongan otra cosa, los miembros del órgano
de administración se convertirán en liquidadores.

III. Fundaciones: Su régimen legal vigente

1. Régimen jurídico

El artículo 34 de la Constitución Española reconoce “el derecho de fundación para fines de


interés general”. Se encuentra este artículo dentro de ámbito de la reserva de ley que
establece el  artículo 53 de la misma Constitución.

El apartado 2º del artículo 34 de la Constitución declara que regirá respecto de las fundaciones
lo previsto en los apartados 2 y 4 del artículo 22 respecto a las asociaciones, esto es, que las
fundaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales, y que
sólo podrán ser disueltas o suspendidas en sus actividades en virtud de resolución judicial
motivada.

La ley estatal reguladora de las fundaciones es la Ley 50/2002, de 26 de diciembre (en adelante
Ley de Fundaciones), que deroga la previa Ley de 24 de noviembre de 1994.

Incide también en el régimen de las fundaciones, desde el punto de vista fiscal, la Ley 49/2002,
de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos
fiscales al mecenazgo.

14
Además, en el mismo ámbito estatal, debemos tener en cuenta dos normas reglamentarias:

1.- El Reglamento de Fundaciones de competencia estatal, aprobado por Real Decreto


1337/2005, de 11 de noviembre.

2.- El Reglamento del Registro de Fundaciones de ámbito estatal aprobado por Real Decreto
1611/2007, de 7 de diciembre.

Debe tenerse en cuenta además la existencia de una normativa de ámbito autonómico relativa
a las fundaciones3.

2. Concepto

Según el artículo 2.1 de la Ley de la Ley de Fundaciones son “Organizaciones constituidas sin
fin de lucro que, por voluntad de sus creadores, tienen afectado de modo duradero su
patrimonio a la realización de fines de interés general”.

Son personas jurídicas de base patrimonial, a diferencia de las asociaciones que tienen base
personal.

3. Finalidad

La finalidad fundacional debe beneficiar a colectividades genéricas de personas. Tendrán esta


consideración los colectivos de trabajadores de una o varias empresas y sus familiares (artículo
3.2).

En ningún caso podrán constituirse fundaciones con la finalidad principal de destinar sus
prestaciones al fundador o a los patronos, a sus cónyuges o personas ligadas con análoga
relación de afectividad, o a sus parientes hasta el cuarto grado inclusive, así como a personas
jurídicas singularizadas que no persigan fines de interés general (artículo 3.3).

No se incluyen en el apartado anterior las fundaciones cuya finalidad exclusiva o principal sea
la conservación y restauración de bienes del patrimonio histórico español, siempre que
cumplan las exigencias de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, en
particular respecto de los deberes de visita y exposición pública de dichos bienes (artículo 3.4).

3
Mediante Ley Orgánica 9/1992, de 23 de diciembre, se transfirieron a determinadas Comunidades
Autónomas, las que habían accedido a la autonomía por la vía del artículo 143 de la Constitución,
competencias exclusivas respecto a las fundaciones que desarrollen principalmente sus funciones en la
correspondiente Comunidad Autónoma. Otras Comunidades asumieron estas competencias
directamente en sus Estatutos de Autonomía. En Cataluña rige la Ley 5/2001, de 2 de mayo. En Galicia la
Ley de fundaciones de interés gallego, 12/2006, de 1 de diciembre. En Canarias la Ley 2/1998, de 6 de
abril. En el País Vasco la Ley 12/1994, de 17 de junio. En Madrid la Ley 1/1998, de 2 de marzo. En
Valencia la Ley 8/1998, 9 de diciembre. En Castilla León la Ley 13/2002, de 15 de julio. En Andalucía la
Ley 10/2005, de 31 de mayo. En la Rioja la Ley 1/2007, de 12 de febrero. En Navarra los artículos 44 a 47
de la Compilación de Derecho Civil.

15
4. Negocio jurídico fundacional.

El negocio jurídico fundacional es una declaración de voluntad de naturaleza dispositiva,


unilateral y no recepticia, acompañada de la dotación o disposición de bienes.

Para GOMÁ SALCEDO, los bienes se integran en el patrimonio de la fundación desde el


otorgamiento de la escritura pública, citando en apoyo de esta tesis el artículo 13 de la Ley de
Fundaciones. Este artículo regula la figura de la Fundación en constitución, estableciendo que
los patronos puede realizar, además de los actos necesarios para la inscripción de la fundación,
“aquellos otros que resulten indispensables para la conservación de su patrimonio y los que no
admitan demora sin perjuicio para la fundación, los cuales se entenderán automáticamente
asumidos por ésta cuando obtenga personalidad jurídica”.

La fundación puede constituirse por acto inter vivos o mortis causa. La constitución por acto
inter vivos se realizará en escritura pública y la mortis causa en testamento. Si en la
constitución de una fundación por acto «mortis causa» el testador se hubiera limitado a
establecer su voluntad de crear una fundación y de disponer de los bienes y derechos de la
dotación, la escritura pública en la que se contengan los demás requisitos exigidos por esta Ley
se otorgará por el albacea testamentario y, en su defecto, por los herederos testamentarios.
En caso de que éstos no existieran, o incumplieran esta obligación, la escritura se otorgará por
el Protectorado, previa autorización judicial.

5.Elementos personales. ¿Quiénes pueden constituir fundaciones’

Podrán constituir fundaciones tanto las personas físicas como las personas jurídicas, sean éstas
públicas  privadas. En cuanto a las personas físicas, se exige capacidad para disponer
gratuitamente de los bienes y derechos que constituyen la dotación (artículo 8).

Se ha discutido la posibilidad de constitución por los representantes legales de menores e


incapaces.

- Respecto a los tutores la respuesta afirmativa resultaría del artículo 271.9 Código Civil
que faculta al tutor para “disponer a título gratuito de bienes o derechos del tutelado”,
con autorización judicial.

- El sujeto a curatela, salvo disposición en contra de la sentencia, precisaría


consentimiento del curador para la constitución de la fundación.

- En cuanto a los padres, aunque el artículo 166 Código Civil no se refiera expresamente
a las disposiciones a título gratuito, frente a quien sostiene que la falta de mención de
las disposiciones a título gratuito en el artículo 166 del Código Civil hay que entenderla
como prohibición absoluta de realizarlas (así Díez Picazo), hay autores que son
partidarios de aplicarles la misma regla que se prevé para los tutores, con el
argumento de que los padres como representantes legales no pueden ser de peor
condición que los tutores.

En cuanto al menor emancipado, han sido diversas las opiniones doctrinales. En contra han
opinado autores como DE PRADA GONZÁLEZ o MORILLO GONZÁLEZ. A favor se ha manifestado

16
RAPOSO ARCEO, con la precisión de que si los bienes aportados son de los previstos en el
artículo 323 del Código Civil, deberá contar con la autorización de sus padres o del curador.

Respecto de las personas jurídico privadas de base asociativa, el artículo 8 exige acuerdo
expreso del “órgano competente  para disponer gratuitamente de sus bienes”. Para buena
parte de la doctrina, ello implicará el acuerdo de su junta general (hay que recordar que para
la disposición gratuita de bienes por las sociedades mercantiles se precisa acuerdo unánime de
los socios).

Respecto a las personas jurídico-privadas de base institucional, que precisarían el acuerdo de


su órgano rector, se plantea la posibilidad de que una fundación cree otra fundación. Para DE
PRADA GONZÁLEZ, esta posibilidad debería estar prevista expresamente en los Estatutos, y la
dotación de la nueva fundación exigiría cumplir las reglas para la disposición de bienes de la
fundación. CUSCÓ y CUNILLERA discrepan en cuanto a la necesidad de que la constitución de
otras fundaciones esté recogida expresamente en los Estatutos, pues, dicen, toda fundación
puede cumplir sus fines por cualquier medio, sin que los medios deban recogerse
expresamente en los Estatutos. La exigencia sería que la nueva fundación fuese un medio para
el cumplimiento de los fines de la fundación constituyente.

En cuanto a las personas jurídico-públicas hay un reconocimiento general a la posibilidad de


que constituyan fundaciones, salvo que sus normas reguladoras dispongan lo contrario.

6. Elementos Reales. Dotación y patrimonio fundacional

La mera voluntad del fundador no es suficiente para crear la fundación. La realización de los
fines que persigue exige con carácter inminente que el fundador la dote de los medios
necesarios para cumplir aquellos.

De entrada debemos distinguir entre dotación y patrimonio fundacional:

a)La dotación está constituida por la aportación inicial a la fundación, y por las
posteriores aportaciones de bienes por el fundador o por terceros, en dicho concepto,
así como los bienes afectados por el Patronato con carácter permanente al
cumplimiento de los fines fundacionales.

b)El patrimonio fundacional englobaría la dotación, así como otros bienes que la
fundación hubiera generado o adquirido, sin afectación a la dotación. No obstante,
aunque todos los bienes de la fundación se hallan afectos al cumplimiento de los fines
fundacionales, en los no dotacionales esta afección no es permanente, lo que se
traduce en un régimen dispositivo distinto, como después se dirá.

Según la Ley de Fundaciones, la dotación, que podrá consistir en bienes y derechos de


cualquier clase, ha de ser adecuada y suficiente para el cumplimiento de los fines
fundacionales. Se presumirá suficiente la dotación cuyo valor económico alcance los treinta mil
euros (artículo 12.1.1º).

Cuando la dotación sea de inferior valor, el fundador deberá justificar su adecuación y


suficiencia a los fines fundacionales mediante la presentación del primer programa de
actuación, junto con un estudio económico que acredite su viabilidad utilizando
exclusivamente dichos recursos (artículo 12.1.2º).

17
Si la aportación es dineraria, podrá efectuarse en forma sucesiva. En tal caso, el desembolso
inicial será, al menos, del 25%, y el resto se deberá hacer efectivo en un plazo no superior a
cinco años, contados desde el otorgamiento de la escritura pública de constitución de la
fundación (artículo 12.1.1º).

Si la aportación no es dineraria, deberá incorporarse a la escritura de constitución tasación


realizada por un experto independiente (artículo 12.2.2º).

En uno y otro caso, deberá acreditarse o garantizarse la realidad de las aportaciones ante el
notario autorizante4 en los términos que reglamentariamente se establezcan (artículo 12.2.3º).

7. Elementos causales.

La causa es gratuita. Sin embargo, según dice GOMÁ SALCEDO, la causa genérica de liberalidad
está aquí conectada institucionalmente con el fin de interés público propio de la fundación,
por lo que no necesita aceptación. No ha prosperado en la doctrina la idea de negocio de
destinación de carácter neutro, ni oneroso ni gratuito, defendida por LÓPEZ JACOISTE.

Al no ser específicamente donación, pero sí una atribución patrimonial a título gratuito, opina
la doctrina que estará sujeta a las reglas sobre computación de legítimas y reducción de
donaciones inoficiosas. Es discutible, dice GOMÁ SALCEDO, si deben aplicarse o no las normas
sobre revocación de donaciones. Es claro que no tendrá lugar la revocación por ingratitud. En
cuanto a la revocación por supervivencia o superveniencia de hijos, CAFFARENA LAPORTA ha
sostenido que tampoco procede, dada la afinidad que hay, a su juicio, entre la dotación de la
fundación y las donaciones por razón de matrimonio, no sujetas a esa especie de revocación.
La misma conclusión obtiene Carrancho herrero basándose en la superior protección
constitucional del derecho a fundar. En cambio, parece admisible la revocación por
incumplimiento de cargas, que llevará aparejada, como dice VATTIER FUENZALIDA, la acción de
responsabilidad contra los patronos.

8.Elementos formales.

Como señala el artículo 4 de la Ley de Fundaciones, las fundaciones tendrán personalidad


jurídica desde la inscripción de la escritura pública de su constitución en el correspondiente
Registro de Fundaciones.

La inscripción sólo podrá ser denegada cuando dicha escritura no se ajuste a las prescripciones
de la ley.

Los artículos 10 y 11 de la Ley de Fundaciones recogen el contenido básico de la escritura


fundacional y de los Estatutos.

4
Debe estarse a los artículos 5 y 6 del Real Decreto 1337/2005. Según estos artículos, las aportaciones
dinerarias se justificarán mediante "certificado de depósito de la cantidad correspondiente a nombre de
la fundación en una entidad de crédito", el cual se incorporará a la escritura pública, sin que pueda el
depósito ser anterior en más de tres meses a la fecha de la escritura. En cuanto a las no dinerarias exige
valoración de experto independiente, que se incorporará a la escritura, aunque tratándose de valores
puede considerarse tal la certificación de la entidad gestora que justifique la cotización media del último
trimestre.

18
A.Escritura de constitución

Artículo 10.

“La escritura de constitución de una fundación deberá contener, al menos, los siguientes
extremos:

a) El nombre, apellidos, edad y estado civil del fundador o fundadores, si son personas físicas, y
su denominación o razón social, si son personas jurídicas, y, en ambos casos, su nacionalidad y
domicilio y número de identificación fiscal.

b) La voluntad de constituir una fundación.

c) La dotación, su valoración y la forma y realidad de su aportación.

d) Los Estatutos de la fundación, cuyo contenido se ajustará a las prescripciones del artículo
siguiente.

e) La identificación de las personas que integran el Patronato, así como su aceptación si se


efectúa en el momento fundacional”.

B.Contenido de los Estatutos fundacionales

Artículo 11.

“1. En los Estatutos de la fundación se hará constar:

a) La denominación de la entidad.

b) Los fines fundacionales.

c) El domicilio de la fundación y el ámbito territorial en que haya de desarrollar principalmente


sus actividades.

d) Las reglas básicas para la aplicación de los recursos al cumplimiento de los fines
fundacionales y para la determinación de los beneficiarios.

e) La composición del Patronato, las reglas para la designación y sustitución de sus miembros,
las causas de su cese, sus atribuciones y la forma de deliberar y adoptar acuerdos.

f) Cualesquiera otras disposiciones y condiciones lícitas que el fundador o fundadores tengan a


bien establecer.

2. Toda disposición de los Estatutos de la fundación o manifestación de la voluntad del


fundador que sea contraria a la Ley se tendrá por no puesta, salvo que afecte a la validez
constitutiva de aquélla. En este último caso, no procederá la inscripción de la fundación en el
correspondiente Registro de Fundaciones”.

Respecto de la denominación de la entidad el artículo 5 establece las reglas para la misma,


debiendo figurar la palabra “Fundación”, y no podrá coincidir o asemejarse de manera que
pueda crear confusión con ninguna otra previamente inscrita en los Registros de Fundaciones.

19
Según el artículo 50 del Real Decreto 1611/2007 (Reglamento del Registro de Fundaciones), el
Notario no podrá autorizar escritura de constitución o de modificación de denominación sin
que se presente la correspondiente certificación negativa de denominación, expedida por el
Encargado del Registro. La certificación negativa tendrá una vigencia de tres meses contados
desde la fecha de su expedición hasta su incorporación a su escritura de su constitución y
deberá protocolizarse en la escritura matriz.

Respecto del domicilio de la fundación, según el artículo 6 de la Ley de Fundaciones, deberán


estar domiciliadas en España las fundaciones que desarrollen principalmente su actividad
dentro del territorio nacional.

Las fundaciones tendrán su domicilio estatutario en el lugar donde se encuentre la sede de su


Patronato, o bien en el lugar en que desarrollen principalmente sus actividades.

Según el artículo 7 de la Ley de Fundaciones, las fundaciones extranjeras que pretendan


ejercer sus actividades de forma estable en España deberán mantener una delegación en
territorio español que constituirá su domicilio, e inscribirse en el Registro de Fundaciones
competente en función del ámbito territorial en que desarrollen principalmente sus
actividades. La Resolución DGRN de 24 de enero de 2008 considera que la donación de un
inmueble a una fundación extranjera por sí misma implica  realizar actividades de forma
estable en España, siendo imprescindible para la inscripción de la donación, el establecimiento
de una delegación en territorio español y la inscripción en el Registro de Fundaciones.

C.Inscripción en el Registro de Fundaciones

La inscripción es requisito necesario para la adquisición de su personalidad jurídica (artículo 4


Ley de Fundaciones).

El encargado del registro calificará la legalidad de la forma extrínseca del documento y la


validez material del título por lo que resulte de él y de los asientos del registro. Además
solicitará del protectorado, una vez clasificada la fundación, un informe sobre la idoneidad de
los fines y la adecuación y suficiencia de la dotación, denegando la inscripción cuando el
informe del Protectorado sea desfavorable (artículo 28 del Real Decreto 1611/2007). Quien
presente a inscripción el título deberá acreditar la representación escrita de los órganos de la
fundación (artículo 25.1.II Real Decreto 1611/2007). 

9.Capacidad y órganos.

A. Ejercicio de derechos y actos patrimoniales

Según el Código Civil, las fundaciones pueden ejercitar derechos, adquirir y poseer bienes de
todas clases (artículo 38), de conformidad con las leyes y las reglas de su fundación. Su
capacidad civil se regirá, dice el artículo 37 Código Civil, por las reglas de su institución.

El artículo 20 de la Ley de Fundaciones dispone que la fundación deberá figurar como titular de
todos los bienes y derechos integrantes de su patrimonio, que deberán constar en su
inventario anual, correspondiendo a los órganos de gobierno, bajo su responsabilidad,
promover la inscripción de dichos bienes y derechos a nombre de la fundación en los Registros
correspondientes.

20
La administración y disposición de los bienes de la fundación corresponderá al patronato, de
conformidad con lo dispuesto en los Estatutos y en la Ley.

La Ley de Fundaciones establece una serie de reglas para los actos de enajenación y gravamen.

Según los artículos 21 y 22 de la Ley de Fundaciones:

- La enajenación, onerosa o gratuita 5, así como el gravamen de los bienes y derechos que
formen parte de la dotación, o estén directamente vinculados al cumplimiento de los fines
fundacionales, requerirán la previa autorización del Protectorado, que se concederá si existe
justa causa debidamente acreditada.

- Los restantes actos de disposición de aquellos bienes y derechos fundacionales distintos de


los que forman parte de la dotación o estén vinculados directamente al cumplimiento de los
fines fundacionales, incluida la transacción o compromiso, y de gravamen de bienes
inmuebles, establecimientos mercantiles o industriales, bienes de interés cultural, así como
aquéllos cuyo importe, con independencia de su objeto, sea superior al 20 por 100 del activo
de la fundación que resulte del último balance aprobado, deberán ser comunicados por el
Patronato al Protectorado en el plazo máximo de treinta días hábiles siguientes a su
realización.

- La aceptación de herencias por las fundaciones se entenderá hecha siempre a beneficio de


inventario. Los patronos serán responsables frente a la fundación de la pérdida del beneficio
de inventario por los actos a que se refiere el artículo 1024 del Código Civil.

- La aceptación de legados con cargas o donaciones onerosas o remuneratorias y la


repudiación de herencias, donaciones o legados sin cargas será comunicada por el Patronato al
Protectorado en el plazo máximo de los diez días hábiles siguientes, pudiendo éste ejercer las
acciones de responsabilidad que correspondan contra los patronos, si los actos del Patronato
fueran lesivos para la fundación, en los términos previstos en esta Ley.

Debe recordarse que con arreglo al artículo 993 del Código Civil, los legítimos representantes
de las fundaciones podrán aceptar la herencia que a las mismas se dejare, más para repudiarla
precisan autorización judicial, con audiencia del Ministerio Fiscal 6.

El artículo 24 de la Ley de Fundaciones regula la realización de actividades económicas por la


Fundación, permitiendo el desarrollo de actividades económicas cuyo objeto esté relacionado
con los fines fundacionales, así como participar en sociedades, incluidas sociedades
mercantiles, siempre que no exista responsabilidad personal por las deudas sociales, y si la
participación es mayoritaria, dando cuenta al Protectorado.

5
La Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de julio de 2011, aunque en aplicación de la legislación
andaluza, entendió que la falta de autorización del Protectorado en la enajenación de un bien sujeto
legalmente a la misma, implicaba la nulidad de pleno derecho del acto, alegando los fines de interés
general o público que subyacen en la exigencia de autorización.

6
En la doctrina se ha discutido si esta norma del Código Civil sigue siendo de aplicación a las
Fundaciones. Así, para Costas Rodal (Comentarios al Código Civil. Tirant lo Blanch) no sería necesaria la
autorización judicial para la repudiación, pues la Ley de Fundaciones es norma especial y no la exige. En
contra, María del Carmen Gete Alonso Calera (Comentarios al Código Civil. Aranzadi), para quien la
autorización judicial es un requisito cumulativo.

21
B.Órganos.

El Patronato.

Según el artículo 14 Ley Fundaciones, el patronato es el órgano necesario de gobierno y


representación de la fundación. Adoptará sus acuerdos por mayoría, en los términos previstos
en los estatutos. Le corresponde la administración del patrimonio de la fundación.

Según el artículo 15 Ley de Fundaciones, el Patronato estará constituido por un mínimo de tres
miembros, que elegirán entre ellos un Presidente, si no estuviera prevista de otro modo la
designación del mismo en la escritura de constitución o en los Estatutos.

Asimismo, el Patronato deberá nombrar un Secretario, cargo que podrá recaer en una persona
ajena a aquél, en cuyo caso tendrá voz pero no voto, y a quien corresponderá la certificación
de los acuerdos del Patronato.

Podrán ser miembros del Patronato tanto personas físicas que tengan plena capacidad de
obrar y no estén inhabilitadas para el ejercicio de cargos públicos, como personas jurídicas,
quienes deberán designar a la persona o personas físicas que las representen en los términos
establecidos en los Estatutos.

La aceptación del cargo de patrono podrá hacerse en documento público, privado con la firma
notarialmente legitimada o ante el propio patronato.

Según el artículo 13 del Real Decreto 1337/2005, el presidente “Ejercerá la representación de


la fundación en juicio y fuera de él, siempre que el patronato no la hubiera otorgado
expresamente a otro de sus miembros”. Entre otras facultades le corresponde la de acordar la
convocatoria de las reuniones del patronato, correspondiendo al secretario la ejecución de la
convocatoria acordada por el presidente, remitiendo las citaciones a los miembros (artículo 14
Real Decreto 1337/2005).

El artículo 16 de la Ley de Fundaciones admite la delegación de las facultades del patronato en


alguno de sus miembros, con ciertas excepciones.

El Patronato podrá otorgar y revocar poderes generales y especiales, salvo que los Estatutos
dispongan lo contrario.

Las delegaciones, los apoderamientos generales y su revocación, deberán inscribirse en el


Registro de Fundaciones, siendo de aplicación la regla general de exigencia de escritura
pública, según el artículo 25.1 de Real Decreto 1611/2007.

El Protectorado.

La Ley de Fundaciones dispone que el Protectorado, que será ejercido por la Administración
General del Estado respecto de las fundaciones de competencia estatal, velará por el correcto
ejercicio del derecho de fundación y asegurará la legalidad de su constitución y
funcionamiento.

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Sus funciones principales son: asesorar a las fundaciones, velar por el cumplimiento de su
fines, designar nuevos patronos e impugnar los actos y acuerdos del Patronado que sean
contrarios a los preceptos de las leyes o de los Estatutos por los que se rige la fundación. Si
encuentra indicios racionales de ilicitud penal en la actividad de una fundación, dictará
resolución motivada, dando traslado de toda la documentación al Ministerio Fiscal o al órgano
jurisdiccional competente, comunicando esta circunstancia a la Fundación interesada (artículo
35).

Consejo superior de fundaciones.

Es un órgano de carácter consultivo, integrado por representantes de la Administración


General del Estado, de las Comunidades Autónomas y de las fundaciones (artículo 38), con
funciones asesoras y dictaminadoras de normas y de promoción de las fundaciones.

10.Modificación, fusión y extinción.

Modificación.

El Patronato podrá acordar la modificación de los Estatutos de la Fundación siempre que


resulte conveniente en interés de la misma y no lo haya prohibido el fundador, en cuyo caso
requerirá la autorización previa del Protectorado. La modificación deberá constar en escritura
pública

Fusión.

Las fundaciones, siempre que no lo haya prohibido el testador, podrán fusionarse previo
acuerdo de los respectivos Patronatos, que se comunicará al Protectorado.

El Protectorado podrá oponerse a la fusión por razones de legalidad y mediante acuerdo


motivado.

Extinción.

La fundación se extinguirá:

a) Cuando termine el plazo por el que fue constituida.

b) Cuando se hubiera realizado íntegramente el fin fundacional.

c) Cuando sea imposible la realización del fin fundacional.

d) Cuando así resulte de la fusión con otra fundación.

e) Cuando concurra cualquier otra causa prevista en su acto constitutivo o en los Estatutos.

f) Cuando concurra cualquier otra causa prevista en las Leyes (artículo 31 Ley Fundaciones).

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