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MÉTODOS DE ESTUDIO BÍBLICO
Samuel Escobar
En el camino entre Jerusalén y Emaús Jesús resucitado les dio un estudio bíblico a dos
discípulos que aunque conocían las Escrituras y los hechos ocurridos recientemente en
Jerusalén, no habían descubierto todavía la clave para su comprensión. "Entonces comenzó a
explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando con los libros de
Moisés y siguiendo con todos los libros de los profetas" (Lucas 24:27 V.P.). Al terminar el viaje
de once kilómetros estos dos discípulos descubrieron que su interlocutor era el Jesús resucitado.
De pronto se les hizo la luz sobre la verdad bíblica, reconocieron que las explicaciones de Jesús
les habían hecho "arder el corazón en el pecho", y a pesar de la hora, la fatiga y los peligros,
volvieron presurosos a Jerusalén. El incidente que Lucas narra nos da los elementos básicos de
lo que es un verdadero estudio bíblico. La comprensión del texto bíblico, gracias a una lectura y
reflexión ordenada y sistemática, iluminada por el Dios viviente, conduce a la acción obediente.
No es únicamente una operación intelectual, sino la comprensión de la verdad presentada en
forma ordenada lo que constituye uno de sus ingredientes básicos.
LA LECTURA BÍBLICA
En estas páginas nos queremos ocupar del estudio bíblico. Ello significa ir más allá de
la simple lectura bíblica. Sin embargo, empecemos refiriéndonos a ella. No hay posibilidad de
vida cristiana que crezca hacia la madurez sin una lectura frecuente e inteligente de la Escritura.
No hay esperanza para las iglesias de crecer y cumplir con su misión, sin una práctica de la
exposición bíblica, la lectura, y el estudio comunitarios, y el esfuerzo por ayudarse mutuamente
en la obediencia a la Palabra. Los_mejores_momentos de la_vida de la iglesia se han
caracterizado por un regreso a la lectura de la Biblia. Como lo redescubrió la Reforma; la biblia
es accesible a cualquier lector deseoso de encontrar en ella la verdad de Dios. No es un libro
para expertos sino para todos los cristianos. Sin embargo, como Pedro mismo lo advirtió, en
cuanto a ciertos escritos de Pablo, hay a veces dificultades que demandan un estudio y
profundización que van más allá de la simple lectura.
Hay varios planes de lectura de toda la Biblia en uno, tres o cinco a ños, como los que
presentan los materiales educativos de la Casa Bautista de Publicaciones. Un excelente plan de
tres años es el libro Escudriñad las Escrituras (Ed. Caribe). Otro método de lectura y
meditación es el de la Unión Bíblica titulado Encuentro con Dios, que cubre toda la Biblia en
cuatro años. Estas guías tienen toda la ventaja de haber dosificado adecuadamente la totalidad
del material bíblico, para una lectura comprensiva.
NECESIDADES ESPECIALES
En el mundo de habla castellana hay ciertas tendencias y situaciones que demandan de
manera especial un renacer del estudio bíblico sistemático y serio. En general, hay un
conocimiento fragmentario de las Escrituras que parece no haber captado los focos centrales
alrededor de los cuales giran las enseñanzas de todos los libros bíblicos. Por otra parte, ciertas
formas teológicas populares, como el dispensacionalismo, han creado una división demasiado
rígida entre AT y el NT. Esto ha afectado de mañera particular la dimensión ética de la vida
cristiana. Ante la falta de una visión completa y clara del mundo, la historia y el hombre, desde
la perspectiva bíblica, se ha adoptado con facilidad la visión y la ética del ambiente casi pagano,
o la de las ideologías de moda.
Por otra parte, las condiciones educativas de nuestros países han producido una actitud
pasiva en el aprendizaje, de manera que en la vida de la iglesia se corre el peligro de
memorización sin comprensión. Todo plan de estudio bíblico serio debe tender a subsanar estos
defectos o carencias de nuestro medio.
UNIDAD Y VARIEDAD DE LA BIBLIA
Realmente es fácil olvidarse que la Biblia más que un libro es una biblioteca. Para ser
más precisos, dos bibliotecas. Las llamamos "testamentos" y su nombre nos hace ya entrar en
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materia de estudio bíblico. Porque "testamento" es término bíblico (equivalente a pacto) que
describe un acuerdo entre Dios y el hombre en cuanto a sus relaciones. El hecho central de
Jesucristo es el que divide lo que llamamos antiguo de lo que llamamos nuevo pacto. El tema
de estas dos bibliotecas es precisamente la revelación de la voluntad de Dios. Su propósito
revelado al hombre en la historia. Primero, la historia de un pueblo elegido de entre las demás
naciones de la tierra. Luego, en un punto focal de la historia de ese pueblo, la figura central de
Jesucristo, Dios venido en carne, un hombre cuya vida, enseñanzas y muerte eran expresión y
culminación de ese propósito salvador de Dios manifestado en la historia. Alrededor de este
hombre surge un pueblo nuevo, formado por seres humanos de toda la tierra cuya historia
continúa todavía hoy. Es la historia de un pueblo que existe gracias a la Biblia y que avanza
obedeciendo al Dios que habla a través de ella.
Escritos en el curso de casi quince siglos, por una variedad asombrosa de personas, y en
lugares muy diferentes, los libros que forman la Biblia reflejan esa variedad de origen y destino.
Pero al mismo tiempo, el inspirador común de esta literatura, que es Dios mismo, revela en ella
su propósito central para el hombre, dándole a esta biblioteca de 66 libros una unidad
fundamental. El estudio bíblico, en consecuencia, apunta a descubrir por un lado, la riqueza y
amplitud de la Palabra determinada por la variedad; y por otro la profundidad y universalidad
determinada por su unidad. Por ello, el estudioso en general, usa dos caminos de acceso al
material bíblico: el análisis y la síntesis. Los diversos métodos y procedimientos que se han ido
desarrollante giran alrededor de estos dos grandes, caminos. Primero, el examen de un pasaje,
que puede ser un versículo, un capítulo o un libro, al cual se divide en sus partes componentes,
examinando cada una con detenimiento. Esta es la aproximación analítica. Luego tenemos la
visión comprensiva, global, que trata de encontrar las grandes líneas o temas comunes a todos
los libros, las cuales se nos reflejan en su riqueza, precisamente por el aporte que a cada una va
dando la variedad de los diversos elementos. Aquí estamos frente al trabajo sintético.
Un buen cuadro puede ser admirado desde lejos como una totalidad con la cual el pintor
quiso transmitirnos un determinado mensaje. Pero también ganamos en la comprensión de ese
mensaje al acercarnos al cuadro y ver parte por parte la riqueza de la técnica, la exquisitez del
color y los detalles que podríamos haber pasado por alto en la visión panorámica. Así es con el
estudio bíblico. No debemos quedarnos ni con una visión global pero superficial, ni con una
visión analítica pero fragmentaria.
PASOS PREVIOS EN TODO ESTUDIO BÍBLICO
Cualquiera sea nuestro enfoque, hay ciertos pasos previos para todo estudio bíblico que
debemos tener en cuenta.
1. Es importante nuestra lectura inicial del texto mismo previa al estudio. Para simple
lectura, una paráfrasis es útil y agradable, por ejemplo Dios Llega al Hombre. Pero para el
estudio conviene una versión más literal, como nuestra Reina-Valera en su revisión de 1960.
Podemos usar otras versiones para comparación. Especialmente útil entre otras es la Biblia de
Jerusalén. Además, un Diccionario común de la lengua castellana ayuda mucho en esta
comprensión del texto.
2. Hay que distinguir el género literario que usa el autor bíblico. Una carta como la de
Pablo a Filemón, una narración como Le. 4:16-30, o un poema como el Sal. 19, nos comunican
la verdad de maneras diferentes. Para el estudio conviene distinguir el género literario.
3. Es útil conocer las circunstancias en que ha sido producido el texto que tenemos
ante nosotros, o en otras palabras el trasfondo. Quién escribió, para quién, en qué momento,
qué sucedía entonces, son datos importantes. Para entender a los profetas, haremos bien en
informarnos de las circunstancias históricas en los libros históricos del AT. Antes de emprender
el estudio de Calatas, conviene conocer los detalles sobre los judaizantes que nos da Hechos
(cap. 15, por ejemplo). Las "Introducciones" a cada libro ayudan, y hay que prestarles atención,
ampliándolas a veces con un buen diccionario bíblico.
4. El contexto del pasaje particular que estudiamos es muy importante. La tendencia a
tomar versículos o pasajes aislados de su contexto lleva a no entender siempre la intención
original del mensaje y puede restarle fuerza y obscurecerla. Por ejemplo, para entender las
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parábolas de Jesús es importante prestar atención a las circunstancias que las motivaron.
Muchos no entienden la parábola del buen samarítano (Le. 10:30-35) porque no prestan
atención a los w. 25-29 y 36,37 del mismo capítulo.
5. La intención del escritor bíblico es también un factor importante. Por ejemplo,
algunas polémicas propias de su época pueden haber determinado algunos de sus énfasis, que en
este momento nos resultan incomprensibles. Así, para entender las-Epístolas de Juan, debemos
saber que ellas responden a los comienzos de la herejía gnóstica, que tantas veces ha
reaparecido en la historia de la iglesia.
EL MÉTODO INDUCTIVO
Entre los métodos que siguen la vía del análisis destaca el método llamado inductivo,
que se ha hecho popular en los últimos años como parte de la renovación bíblica en diversos
círculos. La mejor manera de entender su significación y utilidad es compararlo con cualquier
método deductivo. En el seno de los cuerpos eclesiásticos más tradicionales se usa todavía el
método de los credos o confesiones para la enseñanza de las verdades básicas de la fe. Dentro
de este sistema, se parte de algunas premisas dogmáticas establecidas y aceptadas por tradición.
El estudio bíblico consiste entonces en probar dichas premisas recurriendo a ciertos textos y
pasajes bíblicos. En contraste, el método inductivo busca encontrar lo que el pasaje bíblico dice
y sólo por la comparación de diversos pasajes así estudiados, llegar a ciertas conclusiones
generales que llevarían al contenido dogmático.
Dentro de la metodología inductiva, el estudio busca responder a tres preguntas básicas
al acercarse a un pasaje. Ellas serían:
1) ¿Qué dice este pasaje?
2) ¿Qué quiere decir este pasaje?
3) ¿Qué significa este pasaje para nosotros aquí y ahora?
El trabajo de respuesta a la primera pregunta nos lleva a observar cuidadosamente el
pasaje que estamos estudiando. Por eso esta fase se llama de observación. Con la segunda
pregunta empezamos un trabajo de reflexión y comparación que nos lleva a la fase de
interpretación. En el tercer caso intentamos actualizar la enseñanza de la Palabra, es decir,
pensamos en términos de su aplicación, el camino de la obediencia. Este método se puede
aplicar a cualquier pasaje bíblico y en nuestra opinión es el que necesitamos desarrollar con más
urgencia en el mundo de habla castellana, para contrarrestar algunas de las tendencias negativas
que señalábamos en un apartado anterior. Por ello vamos a detenernos en sus elementos claves.
DOSIFICAR Y OBSERVAR
El primer paso es determinar la manera en la cual vamos a dividir el pasaje o libro que
estudiamos, en unidades manejables. Tratándose de libros breves convendría una primera
lectura en la cual no prestamos demasiada atención a las divisiones en capítulos y versículos,
que a veces son artificiales. Esta primera lectura puede hacerse comparando dos o más versiones
diferentes de la Biblia provistos además de un simple diccionario castellano, papel y lápiz.
Tratándose de libros más largos puede ser de ayuda tomar las divisiones que nos proponen
algunos comentarios o manuales de la Biblia, y hacer la lectura de unidades más pequeñas y
manejables, dentro de las cuales procedemos a hacer nuestras propias divisiones. Al intentar
seguir el hilo de la narración, carta, exposición o poema, estamos ya sumergidos en el estudio
mismo del texto.
En segundo lugar, tomamos cada unidad manejable que va a ser el material de una
sesión de estudio y tratamos de aplicarle las tres preguntas claves empezando por la de
observación. ¿Qué dice este pasaje? Aunque esta pregunta parece demasiado simple, la verdad
es que con frecuencia hay muchas cosas en el texto bíblico que pasan desapercibidas en una
lectura inicial. Otras cosas permanecen ocultas debido a las ¡deas que nos hemos formado de
antemano y que a veces aceptados de manera poco crítica. Si se trata de una narración,
preguntas simples que ayudan a observar serian: ¿quién o quiénes actúan?, ¿dónde se desarrolla
la acción?, ¿qué efecto tiene la misma?, ¿hay contrastes o semejanzas entre las acciones de los
diferentes personales? Si se trata de una exposición, nuestras preguntas tratan de encontrar todos
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los elementos del discurso: ¿qué se afirma aquí?, ¿cuáles argumentos se aducen para probar la
afirmación?, ¿cuántas afirmaciones hay?, ¿cuáles son?
Son importantes las claves gramaticales. Por ejemplo, los verbos y sus tiempos, los
sujetos y objetos de las acciones y los diferentes adjetivos. Tómese, por ejemplo, el cap. 8 de
Nehemías y obsérvese todo lo relativo a la lectura de la Palabra de Dios. Nótense los verbos que
se repiten (entender, por ejemplo), los detalles de las posiciones y acciones de las personas, los
efectos de la lectura. O, tómense versículos compactos como Hebreos 4:12, 13 o 1
Tesalonicenses 1:2, 3. Aplicando las preguntas y criterio de observación revelarán su tremenda
riqueza. A esta altura se puede apreciar la importancia del papel y lápiz para ir tomando nota de
los hallazgos.
INTERPRETAR Y APLICAR
Reunidos todos los datos (hechos o afirmaciones posibles) pasamos ahora a pensar en su
significación. Es decir, nos preguntamos acerca de lo que quiso decir el autor al transmitirnos
estos hechos, este poema o este discurso. Aquí la pregunta básica a la que intentamos responder
es: ¿qué quiere decir esto? Para ello tenemos que tener en cuenta todo lo observado e intentar
responder a la luz de ello. La tentación más frecuente es saltar al significado antes de tiempo.
Con frecuencia se sacan conclusiones falsas de las premisas bíblicas, por falta de atención a las
relaciones entre diferentes pasajes, el contexto, etcétera. Realmente, aquí hace falta la reflexión,
la comparación, la asociación con los conocimientos que ya tenemos. La observación atenta nos
ha puesto en camino a una interpretación adecuada.
Volvamos a los ejemplos mencionados. ¿Por qué estará esta narración de una lectura
bíblica en Neh. 8? ¿Qué se quiere comunicar con el énfasis en ciertas acciones y los detalles de
las descripciones? ¿Qué papel ocupa este capítulo dentro de la totalidad del libro?
Tomando He. 4:12, 13, si hemos hecho nuestra observación correcta, habremos tratado
de entender cada adjetivo aplicado a la Escritura y cada verbo relativo a sus efectos. Podemos
compararlos con sus antecedentes en el AT (Sal. 19 y 119, por ejemplo). ¿Por qué está esto en
medio de este cap. 4? ¿Qué quiere el autor que el lector entienda? ¿Por qué conviene saber todo
esto acerca de la Palabra de Dios? ¿Por qué el tono de advertencia que rodea al pasaje? En
síntesis: sabiendo el qué por la observación, a la interpretación le interesa el porqué.
Así pasamos naturalmente a la actualización de la enseñanza. ¿Qué me dice a mí, aquí y
ahora, este texto? ¿Qué nos dice a nosotros? Nuestra situación es diferente a la del destinatario
inicial. Para saber lo que Dios nos dice necesitamos detenernos a reflexionar dónde estamos
ahora. Tal vez la Palabra nos muestra una carencia, una falla; o quizá nos confirma en algo que
ya sabíamos o hemos venido haciendo. Es importante que procuremos que la Palabra bien
entendida ilumine nuestra situación y no al revés; o sea, que nuestra situación le haga decir a ¡a
Palabra lo que la Palabra no dice.
En nuestro medio hay que insistir contra la tendencia a saltar de una lectura superficial a
una aplicación apresurada. El estudio personal y comunitario irá perfeccionando al cristiano y a
la iglesia al descubrir la riqueza de la Palabra de Dios y emprender la obediencia que corrige
defectos y forja virtudes.
LA VÍA DE LA SÍNTESIS
Digamos algo acerca de la aproximación sintética. Aquí nos encontramos frente a una
tarea más difícil, que no se debería emprender sin haberse adiestrado bien en el método
inductivo. Para el método sintético necesitamos utilizar herramientas y habilidades más
desarrolladas.
Este enfoque consiste básicamente en encontrar cómo la Biblia, en sus diferentes partes,
se ocupa de un tema determinado. El tema puede ser un personaje, una idea, un principio moral,
un período histórico. El estudio presupone entonces la reunión de datos de los diferentes libros
bíblicos, su comparación y evaluación a la luz de su respectivo contexto, y el establecimiento de
una "línea" de enseñanza, o de un "principio" que se nos presenta a lo largo de varios períodos
de la historia bíblica. Una concordancia y un diccionario bíblico son herramientas necesarias
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para este tipo de estudio. El conocimiento de las lenguas originales viene a ser más importante,
y ante la falta del mismo podemos auxiliarnos con herramientas complementarias. En cierto
modo, estamos trabajando con las mismas preguntas básicas que habíamos usado en cuanto al
estudio inductivo.
Ilustremos con un ejemplo simple. Si empezamos a estudiar el libro de Proverbios de
manera inductiva, cap. por cap. nos vemos frente al problema de su particular estilo literario.
Más que un discurso ordenado encontramos una colección de sentencias o pequeños poemas
sobre los temas más diversos. En vez de seguir el método analítico, podemos optar por agrupar
el material alrededor de ciertos temas básicos como la familia, el buen gobernante, las riquezas,
la lengua y así por el estilo. Esto nos permite advertir mejor la línea general de enseñanza de
este libro. Luego podemos regresar a una consideración de tipo más analítico. (Este es, por
ejemplo, el método seguido por Derek Kidner en su excelente comentario sobre Proverbios,
publicado por Ediciones Certeza). En mayor escala podemos hacer lo mismo respecto a toda la
Biblia, a todo el AT o a todo el NT. Hay así una gran posibilidad de variantes de esta aproxima-
ción sintética, que constituyen en sí mismos otros tantos métodos. Mencionamos algunos.
Estudio Temático. Tomamos un tema cualquiera, tal vez uno al cual nos impulsa la
situación nacional en que vivimos. La pobreza, por ejemplo. Una simple mirada a una
concordancia nos muestra el uso de la palabra "pobre" a lo largo de toda la Biblia, y nos
quedamos asombrados frente a la abundancia de material sobre el tema. Un diccionario bíblico
puede darnos una síntesis sobre el tema, pero es preferible hacer nuestro propio estudio. Vamos
tomando diferentes pasajes, los comparamos, y así establecemos que el material bíblico incluye
legislación acerca de los pobres en Israel, actitudes hacia la pobreza y la riqueza en los libros de
sabiduría y equiparación de pobreza con piedad en algunos salmos. Todo ello como precedente
al uso neotestamentario del término. Podemos agregar una dimensión lingüística a nuestro
estudio tratando de entender los términos hebreos y griegos que se han traducido como "pobre"
en nuestra Biblia castellana. En varios pasajes podemos aplicar una metodología inductiva antes
de llegar a la síntesis. Los Evangelios y epístolas, así como las prácticas apostólicas en Hechos
nos aportan nuevos datos. Podemos ver cómo el tema del AT ha sido tratado, modificado o
enriquecido en el NT.
Otro tema, como el éxodo, se presta para un tratamiento similar al cual se le agregará
una dimensión histórica particular. Así, por ejemplo, estará en primer lugar el establecer
inductivamente los hechos históricos del éxodo mismo, por un estudio del texto. Este puede
enriquecerse luego mediante un estudio comparativo con fuentes históricas de la misma época.
Luego puede pasar a estudiarse su influencia sobre el resto de la Biblia. Por ejemplo, el uso que
los salmos hacen del tema del éxodo, el uso que hacen los profetas y luego la significación de
todo ello para los autores del NT. Va surgiendo así de nuestro estudio la visión de una de las
grandes líneas de enseñanza bíblica. Lo mismo puede hacerse con cientos de temas.
Estudio de Personajes. Con el mismo procedimiento anterior podernos tomar un
personaje bíblico. Si se trata de alguno de mucha importancia como Moisés o Elías podemos
estudiar referencias a ellos a lo largo de toda la Biblia. Así entendemos no solamente el relato
biográfico que nos ofrecen algunos libros sino también el impacto que su persona tiene sobre el
resto de la historia judía, sobre la enseñanza de Jesús y la de los apóstoles. En cierto modo, los
datos biográficos se ven iluminados por la interpretación profética o apostólica de los mismos, y
su validez para nosotros hoy se ve mucho más clara tomándolos en el contexto de la totalidad
del mensaje bíblico. En el caso de personajes del NT, podemos, en algunos casos, hacer uso
tanto de sus datos biográficos como del material bíblico cuya autoría se les atribuye. Tal es el
caso de Pedro, Juan, o Pablo. Pero hay personajes menos brillantes cuyo estudio puede arrojar
mucha luz sobre la naturaleza de la vida y el servicio cristianos.
Estudio de Conceptos Básicos de la Fe. Ciertos conceptos básicos de la fe necesitan
siempre ser entendidos de nuevo por cada generación. La Reforma redescubrió los temas de la
gracia, la justificación y la obra expiatoria de Cristo. Nuestra generación necesita una
comprensión renovada de éstos y ella empieza por un estudio atento del material bíblico
respectivo. Preocupaciones como la escatología, la historia y la antropología son interrogantes
urgentes que nuestra época de manera especial necesita comprender a la luz de conceptos
básicos como la resurrección, el retorno de Jesucristo, el reino de Dios y la santificación.
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HERRAMIENTAS PARA EL ESTUDIO
A lo largo de este artículo hemos mencionado ya varias herramientas que nos ayudan en
el estudio bíblico. Los principales aquí expuestos están desarrollados con amplitud en algunos
de los libros de la breve bibliografía que ofrecemos al final. Pero cabe una palabra de
advertencia. Ciertas herramientas nos sirven como ayuda para hacer nuestro propio trabajo de
exploración de la Palabra de Dios. ¡Bienvenidas sean! Sin embargo, el placer de descubrir por
nosotros mismos la riqueza de la enseñanza bíblica no debe ser sustituido por el recurso a acep-
tar servilmente los hallazgos de otros. Una enseñanza será mucho más nuestra cuando haya mos
atravesado nosotros mismos el camino de descubrirla y ver cómo toma forma en nuestra mente.
Por ello, aunque creemos que los comentarios bíblicos son muy valiosos, recomendamos hacer
siempre un estudio personal del texto bíblico, y recurrir a ellos sólo cuando hemos terminado
nuestra propia labor. Cuando somos adultos no necesitamos que se nos lleve de la mano por una
senda que podemos recorrer por nuestros propios medios. A veces Preguntamos, o necesitamos
que nos den una mano, pero preferimos caminar por nuestros Propios medios. Y es así
también en el estudio bíblico.
Todo lo dicho hasta aquí se presta para el estudio bíblico personal, pero también para el
trabajo en pequeños grupos. Con este tico de metodología miles de personas en todo el mundo
están aprendiendo no sólo a alimentarse de la Palabra de Dios sino también a compartirla con
los que aún no conocen a Cristo, mediante "encuentros bíblicos" en oficinas, talleres, colegios,
universidades, hogares. Varias iglesias han descubierto la manera de complementar el ministerio
pastoral de enseñanza y exposición con este trabajo personal y en grupos pequeños. Se ha visto
que este trabajo a nivel "celular" produce organismos más sanos en la vida de las iglesias, y que
cuando las dificultades de la vida urbana o la persecución fuerzan a cambiar la estructura de la
vida congregacional, son medios valiosos para que el testimonio evangélico continúe.
Otras ayudas recomendadas para su estudio bíblico
1. Otra traducción de la Biblia o del NT, como Dios Llega al Hombre, la Versión Popular del
NT. Útil para comparación y lectura inicial previa al estudio. Se anuncia ya la Biblia completa
en esta versión.
2. Una concordancia. Utilícese la sección concordancia en esta Biblia para encontrar pasajes
relativos a una palabra o un asunto dado. Otras concordancias que se publican como volúmenes
separados incluyen estas; Concordancia de las Sagradas Escrituras, basada en la RVR (Editorial
Caribe); Concordancia Alfabética de la Biblia, basada en la RV (CBP); Concordancia Temática
de la Biblia (CBP) y La Nueva Concordancia Greco-Española del Nuevo Testamento (Editorial
Mundo Hispano.)
(3) Un diccionario bíblico, como el Diccionario Ilustrado de la Biblia, preparado por
especialistas y escrito originalmente en lengua castellana (Editorial Caribe), o Diccionario
Bíblico Arqueológico (CBP).
(4) Libros sobre métodos de estudio bíblico, como El Estudio Bíblico Creativo por Ada Lum y
Ruth Siemens, volumen básico de la serie "Encuentros Bíblicos" (Ediciones Certeza) o Nuestro
Estudio Bíblico Personal, por James Crane (CBP).
(5) Un comentario bíblico, como el Nuevo Comentario Bíblico, probablemente el mejor y más
completo comentario en un tomo de toda la Biblia (CBP). Contiene también artículos generales
e introducciones a los diferentes libros.