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¡Bendicion, Papá! La Bendición Sacerdotal Del Hogar

El documento habla sobre la bendición sacerdotal del hogar según Números 6:22-26. Explica que la bendición de los padres a los hijos es importante para la adoración a Dios y declara lo que Dios dice sobre ellos, empoderándolos para prosperar. También cubre áreas como la protección contra el mal, la paz y el favor de Dios.
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¡Bendicion, Papá! La Bendición Sacerdotal Del Hogar

El documento habla sobre la bendición sacerdotal del hogar según Números 6:22-26. Explica que la bendición de los padres a los hijos es importante para la adoración a Dios y declara lo que Dios dice sobre ellos, empoderándolos para prosperar. También cubre áreas como la protección contra el mal, la paz y el favor de Dios.
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¡BENDICION, PAPÁ!

La bendición sacerdotal del hogar.


Lectura: Números 6:22-26

Quisiera compartir unos datos interesantes que ofrece el Censo de los


Estados Unidos. Éste indica que los judíos representan el 2% de la
población en esa nación. Esto, de por sí, no parece ser un dato muy
relevante, sin embargo, si lo comparamos con los siguientes datos,
cobran una importancia extraordinaria.

La Revista Forbes es una publicación especializada en el quehacer de


las finanzas y los negocios a nivel mundial. Todos los años, desde
1986, esta revista publica una lista de las personas más ricas del
mundo. Como dato interesante, el 40%, (2 de cada 5) de los que
aparecen en esa importante lista son personas de ascendencia judía.
Por otro lado, se encontró que el 30% de los Premios Nobel en
Ciencias otorgados a lo largo de la historia también son judíos. Más
aún, el 25% de todos los Premios Nobel en todas las categorías, (¡1
de cada 4!), son hombres y mujeres de este linaje.

No hay duda de que Israel es una de las naciones más bendecidas y


prósperas del planeta.

- ¿Qué es lo que hace que los descendientes de esta nación sean


tan prósperos, talentosos, inteligentes y destacados?
- ¿Cómo una minoría tan irrelevante en una nación tan poderosa
como los Estados Unidos puede ser tan poderosamente
significativa en las esferas de poder, la fama y el reconocimiento
de este país?
- ¿Hay algún secreto no revelado que sea el responsable de esta
prosperidad y bendición?

Ese secreto parece estar contenido en el pasaje que hemos


considerado. Este pasaje de Números 6:22-26 se conoce como la
Bendición Sacerdotal.
El mismo establece un mandamiento solemne de parte de Dios a
Moisés, a Aarón y a sus hijos para que ejerzan el ministerio sacerdotal
de bendecir al pueblo. Para bendecir a los hijos de Dios. Para
bendecir a los hijos del Padre.

En ese sentido, podemos considerar como una aplicación práctica del


pasaje lo siguiente:

- Impartir bendición sobre alguien convierte a quien lo hace en una


figura sacerdotal, o en un intercesor entre Dios y el bendecido.
Por tanto…
- Quien asume una posición sacerdotal se convierte en un
representante del Dios que bendice, y recibe de parte del Dios que
bendice la autoridad para impartir bendición. Siendo así,
entonces…
- El que bendice debe hacerlo como que asume responsablemente y
en obediencia el mandato de Dios de impartir un beneficio de
parte de Dios.

Esta es la razón por la que el autor o la autora de Hebreos considera


a Jesús como “apóstol y sumo sacerdote”, (Hebreos 3:1), y que fue
hecho “sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” .
(Hebreos 6:20). Jesús fue en la carne la representación del Padre
Celestial que bendice, y fue por eso que asumió su responsabilidad
con obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz, (Filipenses 2:8),
convirtiéndose entonces en el cumplimiento de la promesa de
bendición hecha a Abraham. En Cristo son benditas todas las familias
de la Tierra. (Génesis 12:3).

Esta es, posiblemente, la más especial de las consideraciones de la


Bendición Sacerdotal. La bendición que el sacerdote declara sobre el
pueblo, o sobre los hijos de Dios, se constituye en una afirmación de
la promesa de bendición a todas las familias de la Tierra. Desde esa
perspectiva, somos imitadores de Jesús cuando cumplimos con el
oficio de sacerdote en nuestras casas.
Nos parecemos, o debemos parecernos a Dios cuando bendecimos a
nuestros hijos y nuestras familias.

Conviene en este punto definir lo que significa bendecir. La palabra


hebrea para bendecir es baruch. (Esta palabra aparece al principio de
muchas de las oraciones del Talmud, o el libro que representa el
comentario principal de los rabinos sobre las leyes judías, y todas las
tradiciones, costumbres, leyendas e historias relacionadas a la Torá).

En el original hebreo, la palabra baruch tiene, al menos, dos


significados importantes. La primera definición importante de
bendición en hebreo es “declarar en la vida de otra persona lo que
Dios dice acerca de ella”. Por otro lado, la palabra baruch, o
bendición, significa empoderar, o dar poder, para prosperar.

Ahora bien, si queremos entender el sentido práctico que tienen estas


definiciones de bendición dentro de la costumbre judía, es necesario
considerarlas desde la manera en la que la práctica judía las
consideraba.

En primer lugar, la bendición del padre, o del sacerdote de la casa,


era parte de un ritual solemne. El ritual de la bendición sacerdotal del
padre a los hijos era, y sigue siendo, parte importante del día de
reposo judío. Siendo el día de reposo parte del momento de
adoración a Dios, podemos pensar que la bendición del padre a los
hijos es parte esencial de nuestra adoración a Dios. Los padres
adoramos a Dios bendiciendo a nuestros hijos, y los hijos adoran a
Dios procurando y recibiendo la bendición de sus padres.

En ese ritual se convida a la familia a la mesa, como un punto de


reunión comparado al altar del sacrificio. Luego, en un momento
específico, el padre se levanta de su silla y realiza una declaración de
bendición que incluye expresiones como las siguientes:
- “Tú no eres un hijo ordinario. Eres mi hijo. Mi hijo muy amado”.
- “Tengo en ti todo mi contentamiento. Eres el orgullo de mi linaje
y mi descendencia”.
- “Estás conectado conmigo en la promesa de bendición de
Abraham para todas las familias de la Tierra”.
- “Espera muchas cosas grandes en tu vida”.

¿A qué se le parece esta oración? Son las mismas declaraciones que


el Padre manifiesta acerca de Jesús, tanto al momento de ser
bautizado por Juan el Bautista, (Mateo 3), como en el monte de la
transfiguración. (Mateo 17).

Ahora, ¿por qué decimos que estas palabras son una declaración de
bendición de los padres a los hijos? El Apóstol Pedro nos da la
respuesta. En 2 Pedro 1:17 la Escritura nos dice:

“Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada


desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado,
en el cual tengo complacencia”. (RVR60).

Note que cuando el Padre Celestial declara estas palabras a su Hijo, le


está impartiendo el mismo tipo de bendición que Él espera que los
padres declaren igualmente sobre sus hijos. Esas palabras declaraban
en la vida de Jesús lo que el Padre decía acerca de su Hijo. Esas
palabras impregnaron en la vida de Jesús la honra y la gloria
necesaria para que Cristo pudiera desempeñar exitosamente la tarea
redentora que debía realizar. Esas palabras, según la definición
hebrea de bendición, empoderaron a Jesús para prosperar.

En eso consiste, precisamente, la profecía de Isaías, cuando dice:

“Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje,


vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano
prosperada”. (Isaías 53:10). (RVR60).
De alguna manera, con la declaración de bendición sobre los hijos, lo
que los padres están declarando sobre ellos es prácticamente que sus
vidas prosperen, tal y cual habría de prosperar la vida y obra del
Mesías. El Apóstol Pablo recoge ese mismo sentir para con sus hijos
espirituales, cuando en Efesios 4:13 expresa que la unidad del Espíritu
entre los hijos de Dios tiene la finalidad de que: “todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.
(RVR60).

Esto a su vez implica que la voluntad de Dios es que los hijos sean
prosperados mediante la bendición de sus padres, y que esa
bendición de Dios sea parte de una herencia que se transfiera en
todas las familias de la Tierra de generación en generación. La
voluntad de Dios para sus hijos es que la bendición en sus vidas sea
parte de una dinámica espiritual de repetir patrones de bendición.

Desafortunadamente, lo que vemos que constantemente se repite son


patrones generacionales destructivos en la familia. El alcoholismo, el
maltrato, el mismo patrón de pecado se repite una y otra vez en la
descendencia familiar como si se tratara de una cuestión hereditaria.
Se convierten en un reciclaje de malas costumbres, desde los abuelos,
los padres, los hijos y hasta los nietos. Entonces, si
desafortunadamente tenemos que aceptar que la herencia de pecado
y patrones destructivos en la familia es una realidad, ¿no será acaso
cierto que también pueda existir un patrón de bendición repetido en
las generaciones familiares? Los datos que ofrecimos hace un
momento acerca de las familias judías son las evidencias más ciertas y
contundentes de que el patrón de bendición familiar también es real.

Ahora bien, ¿en qué consiste ese patrón de bendición de los padres a
los hijos de acuerdo al pasaje de Números 6:22-26? ¿Cómo procura
el pasaje considerar la voluntad de Dios de que los hijos sean
bendecidos por los padres? ¿Cuáles son las áreas de cobertura que la
bendición de Dios asegura?
Veamos la estructura de la bendición que Dios establece para que los
padres puedan bendecir a sus hijos.

1. Protección.

Números 6:24 establece que la bendición de Dios va acompañada de


protección. En ese sentido, si yo le preguntara a usted acerca de
aquello de lo que usted quisiera estar protegido para sentirse
bendecido por Dios, ¿qué me diría?

¿De qué usted entiende que debe ser protegido para poder decir que
ha sido bendecido por Dios? ¡Protección contra el mal, por supuesto!
Y, desde luego, todos sabemos que todo mal procede del pecado.
Entonces, a la protección que el pasaje hace referencia es contra todo
aquello que amenace con apartarnos del Dios que quiere bendecirnos.

En ese sentido, la bendición que Dios quiere que el padre procure


para sus hijos es aquella en la que tanto el padre como los hijos estén
igualmente comprometidos a mantenerse alejados del pecado, porque
en la medida en que ambos, padres e hijos, permanezcan alejados del
pecado, estarán siendo protegidos de todo mal que amenace con
iniciar un patrón generacional destructivo que destruya la bendición
de la familia.

Mientras más alejados del pecado permanezcan los padres y los hijos,
más asegurada y protegida permanecerá la bendición de Dios en
ellos.

2. Gracia.

El segundo elemento en la estructura de bendición sacerdotal tiene


una connotación muy especial. La gracia se destaca en Números
6:25, cuando habla de que Dios hace resplandecer su rostro sobre
nosotros.
La Biblia, en su Nueva Versión Internacional, interpreta ese
resplandecer del rostro de Dios en nosotros como que Dios nos mire
con agrado y extienda su amor a nosotros.

Ese es, precisamente, el efecto de la gracia en Cristo Jesús. Por


medio del sacrificio de la cruz, hoy Dios nos mira con agrado, y
extiende su amor a toda la humanidad en Jesucristo. En Cristo se
dispone una provisión para que todos seamos salvos por gracia, por
agrado y por amor del Padre. En ese sentido, la gracia en la
estructura de bendición nos habla de que Dios nos favorece, nos
acomoda preferencialmente, nos coloca en medio de las mejores
condiciones para que alcancemos la bendición que Dios mismo
procura para los hijos por medio de los padres.

Desde luego, esto será posible en la medida en la que


permanezcamos bajo la protección de Dios. Bien dice el salmista en
Salmos [Link] “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la
sombra del Omnipotente”. (RVR60). Es necesario permanecer bajo
su protección para que nuestra morada en la Tierra cuente con el
favor y la gracia del Dios que bendice.

Con esa protección contra el mal, y toda esa gracia de Dios obrando
en nuestro favor, ¿tenemos razones para dudar, o sentirnos
atemorizados? Es por eso que quienes practican esta estructura de
bendición sacerdotal, como lo hacen los judíos, pueden destacarse,
sobresalir y triunfar en todo lo que emprendan. Por eso, una vez
más, el salmista afirma en Salmos [Link] “Jehová es mi luz y mi
salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de
quién he de atemorizarme?”. (RVR60).

Esto pudiera explicar el por qué una nación tan pequeña puede ser
tan próspera y bendecida. Por la declaración de bendición de sus
padres, los hijos no tienen temor de alcanzar grandes cosas. Así, la
bendición sacerdotal cubre todos los aspectos declarados por el padre
a los hijos.
De esa manera, la bendición sacerdotal se cumple, en obediencia al
decreto divino y para prosperidad de las generaciones.

3. Paz.

Por último, consideramos un elemento de la estructura de bendición


que surge como consecuencia de la implementación de los dos
elementos anteriores. Si estamos protegidos por Dios, y contamos
con su gracia y su favor, ciertamente podemos estar en paz.

En ese sentido, la gran enseñanza el pasaje de Números 6:22-26


consiste en que:

- Permaneciendo alejados del pecado es la mejor manera de


garantizar la protección de Dios en sus bendiciones.
- Dios responderá a nuestro compromiso con la bendición de los
padres para los hijos con su favor y su gracia, contando con que
Dios abrirá puertas, proporcionará salidas y procurará alinearnos
en el camino para alcanzar nuestra bendición, y lograr así que la
voluntad de Dios se cumpla en los padres y en los hijos.
- Como resultado de la protección y la gracia de Dios aplicada a la
vida de nuestros hijos, y en pleno ejercicio de nuestra función
sacerdotal en el hogar, tanto nosotros como padres, como
nuestros hijos y sus hijos, podremos estar en paz.
- Una vez más el salmista se expresa con esta misma confianza,
cuando en Salmos 4:8 dice: “En paz me acostaré, y asimismo
dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.
(RVR60).

La labor sacerdotal del padre para con sus hijos consiste en impartir
bendición en la vida de nuestra familia, declarando en sus vidas lo
que Dios dice acerca de ellos, y dándoles poder para prosperar. Esa
es la herencia más rica que podemos ofrecer a los nuestros. De esa
manera los padres obedecemos a Dios, quien ordena a los sacerdotes
de la casa a que bendigan al pueblo.
En ese sentido, la Palabra de Dios hace un llamado directo a los
sacerdotes de la familia, a que los padres ejerzan un papel
prominente en la vida de sus hijos bendiciéndoles como Dios quiere
bendecirlos. El sacerdote representa la figura de Dios en el pueblo.
El padre representa la figura de Dios en su familia.

¿Cómo asumiremos nuestra responsabilidad? ¿Cuál será la mejor


herencia que dejaremos para nuestra descendencia?

- Declaremos sobre nuestra casa lo que Dios dice acerca de nuestra


casa.
- Que nuestra bendición para los nuestros represente la fuente de
poder que nuestros hijos necesitan para alcanzar el propósito de
bendición que Dios tiene preparado para ellos.
- Que reciban poder para prosperar, y que nuestra mejor
recompensa sea la de vivir en paz, con la conciencia tranquila de
que hemos obedecido a Dios siendo los sacerdotes fieles de Dios
en la familia, y de que los hemos bendecido como Dios asimismo
lo quiere.

Hijos, prepárense a ser bendecidos por Dios. Padres, preparémonos


para bendecir a nuestros hijos a la manera de Dios, porque esa es la
bendición que nuestros hijos esperan y necesitan…

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