0% encontró este documento útil (0 votos)
200 vistas131 páginas

Oscura Rendición: Diana Blayne

Cargado por

Ingrid Kroitor
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
200 vistas131 páginas

Oscura Rendición: Diana Blayne

Cargado por

Ingrid Kroitor
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

https://www.facebook.

com/novelasgratis

Oscura rendición
Diana Blayne

OSCURA RENDICIÓN (1990)


Título original: Dark Surrender (1983)
Colección: Bianca Harmex 18-90 / 25.04. 90
Protagonistas: Saxon Tremayne y Maggie Sterline

Estaba entre la espada y la pared


El pasado de Maggie Sterline había vuelto a su vida. ¿Qué extraño destino la hizo
acercarse a las fauces del león?
Saxon Tremayne era un gigante de carácter endiablado.
Lo que pasó entre ellos fue un mal entendido, pero él no quiso escucharla. Su
precio era que Maggie se quedara a cuidar del hombre amargado y desvalido en un
mundo de oscuridad.
Pero si la rabia ciega de Saxon era perturbadora, Maggie tenía la fuerza necesaria
para obligarlo a enfrentar al mundo, e hizo que la rabia se convirtiera en caricias y
besos, dejando claro que su entrega significaba más que una simple venganza.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 1

El otoño le hacía bien. Por lo pronto, conseguía acelerarle el corazón a Maggie


Sterline, al ver las fogatas del atardecer, al respirar el suave aroma de la hojarasca
reducida a polvo mezclado con el humo de la leña. Le traía a la memoria los
inquietantes cuentos de duendes y trasgos, de magia y de tolderías indias. Desde luego,
las hojas del sur de Georgia no son nada comparadas con la magnificencia que
muestran las del norte del estado, donde las montañas espectrales alzan sus picos
redondeados para ser manchados con pinceladas rojas y doradas contra el telón de
zafiro del cielo otoñal. Empero, se asemejan en otros aspectos. Los indios también
vivieron alguna vez en esta parte de su estado natal, y los pies calzados con mocasines
de los creeks han impreso sus huellas en la historia local. Aún quedan puntas de flechas
y piezas de alfarería rotas por todo el contorno de Defiance como mudos testigos de
aquella temprana población.
A Maggie siempre le había agradado el nombre del pueblo: Defiance. Sonaba a
provocación como si al pueblo le agradara vencer imposibles, y si Saxon Tremayne la
alcanzaba, ella necesitaría un poco de porfía y bastante esperanza.
El recuerdo de ese hombre imponente la hizo temblar. Había estado a punto de
enamorarse de Saxon en aquellas semanas que había pasado en su compañía. Todo
había sucedido durante la preparación de un artículo acompañado por fotografías sobre
el gigante industrial y que saldría publicada en la revista regional para la que trabajaba
en Carolina del Sur. Había sido una época maravillosa y se había divertido mucho, por
eso le había prestado muy poca atención a Kerry Smith quien trabajaba por su cuenta
para revelar un escándalo que involucraba a cierta hilandería de algodón de la localidad
que contaminaba el ambiente. ¡Si sólo hubiera prestado atención!
Se sentó en el borde de su escritorio cubierto de papeles y libros, balanceando sus
largas piernas. Maggie era una joven morena muy bien parecida de veintiséis años de
edad; no era bonita, pero sí elegante y atractiva desde los altos senos firmes hasta las
caderas delgadas pasando por la cintura fina y cimbreante. También tenía buenas
piernas, pero hoy las tenía cubiertas por largas botas de cuero muy a la moda, debajo de
una amplia falda escocesa en gris y rojo. Llevaba además, una blusa blanca y un chaleco
tejido de color gris. Se la veía a la moda y con aspecto distinguido, sin vulgaridades. El
dueño del diario, Ernie Wilson, gustaba del toque de distinción que ella le otorgaba a su
pequeña empresa, o así daba a entender. El propietario del "The Defiant Banner"
conocía a la familia de Maggie desde que su abuelo comprara ese diario y muchas veces
actuaba más como un tío que como su empleador. Ni siquiera le había hecho preguntas
cuando Maggie había llegado a su oficina en busca de un empleo, con el rostro
demacrado y tenso y con los ojos verde jade, desolados y temerosos. Ernie Wilson jamás
https://www.facebook.com/novelasgratis

formulaba preguntas y Maggie supuso que era a causa de la habilidad que tenía para
leer las mentes.
Ella necesitaba ese empleo desesperadamente. Más que como medio para ganarse
la vida, había sido un refugio para protegerse del furioso magnate textil que la culpaba
de haberlo puesto en la picota por el mero placer de escribir una nota. Las subsiguientes
batallas libradas por el industrial con los encargados de la preservación del medio
ambiente y con el sindicato textil habían sido la lógica consecuencia de la nota
acusadora publicada en primera plana sobre las deficiencias de su planta fabril. Lo
acusaba de originar serios daños pulmonares en sus obreros y de no corregir la
situación. De hecho, las modificaciones para modernizar la planta e instalar un nuevo
sistema de contralor del dañino polvo del algodón ya habían sido planeadas y estaban
muy adelantadas en su implementación. Pero la nota no hacía mención de ese hecho;
hacía aparecer a Saxon Tremayne como un hombre de negocios ávido de dinero que
sólo pensaba en las ganancias y dejaba de lado la seguridad. Y él había culpado a
Maggie de ser la autora de esa nota condenatoria y ficticia. La había juzgado culpable
sin darle el beneficio de la duda o una oportunidad para que contara su versión de los
hechos. Él le había prometido un justo castigo por su traición y Saxon Tremayne era
hombre de palabra. La suya valía su peso en brillantes y en el pueblo textil de
Jarrettsville, en Carolina del Sur, su palabra era ley. Maggie no había querido
abandonar el encantador poblado, ella era inocente y si él le hubiera dado la más
mínima oportunidad, le habría probado su inocencia. Pero el día en que la nota había
salido a la luz, él no había estado con el ánimo predispuesto para escucharla. Su voz
había bramado por el teléfono con un tono profundo y lento y tan helado como el de un
espectro. La había interrumpido sin dejarle explicar que todo se debía a algunos errores
y traspapelamientos de notas. Le había prometido represalias con ese tono cortante que
solía tener cuando estaba furioso. Jamás alzaba la voz, pero era peor que si a uno le
gritaran hasta ensordecerlo.
Más, lo peor de todo era que su corazón, que por tanto tiempo había estado
vacante, se había entregado a él sin condiciones. Había aprendido a amar a ese gigante
en el breve lapso que había compartido con él y si hubiera tenido un poco más de
tiempo, quizás hubiera llamado su atención. El había sido amigable, colaborador, pero
ni una sola vez la había tocado o mirado en forma íntima. La gente comentaba que aún
seguía lamentando la muerte de su esposa, nada de lo que hablara con Maggie le hizo
tener la impresión de que así fuera. Más bien parecía no sentir nada por la que
compartiera con él la cama y el hogar durante dieciocho años.
Maggie se había preguntado infinidad de veces si él sería capaz de tener
sentimientos. Parecía un solitario completamente inmerso en los negocios pero sólo
eventualmente interesado en su familia. Tampoco tenía una familia muy numerosa: un
https://www.facebook.com/novelasgratis

hermanastro, la madre y unos pocos primos diseminados por el estado a quienes casi ni
conocía. Maggie ni siquiera sabía dónde vivía la familia de Saxon.
—¿Soñando despierta otra vez? —susurró a su oído una voz burlona.
—Lo siento —murmuró Maggie, contrita y se ruborizó—. Estaba repasando
mentalmente algunas notas.
— ¿Sobre cómo ayudar a los bomberos a recaudar los fondos suficientes para
comprar el equipo especial que ha vuelto loco a Harry? —Eve rió. — Vamos, Maggie,
no me mientas. ¿A quién tienes en la mira?
—A un hombre enorme, corpulento y con ojos como los de un tigre, de color
leonado, profundos y misteriosos —respondió ella exagerando apenas—. No, la verdad
es que pensaba a cuál de los comisionados de la ciudad llamaría primero para mantener
una entrevista. —Suspiró. — Me llevará dos semanas cubrir esta competencia. —Ahora
Maggie gimió. — Fotos, entrevistas... y ninguno de ellos abordará los temas principales
ni arriesgará una propuesta definitiva. Estoy tan cansada de escucharlos decir que se
postulan porque la ciudad los "necesita"... Caramba, Eve, si ellos realmente se
preocuparan por la ciudadanía, por lo menos, cuatro de ellos no deberían postularse
jamás.
—Vamos, tranquilízate —murmuró—. Lo que sucede es que todos esos años que
pasaste trabajando para esa revista son los culpables de que te sientas así. Ya te
acostumbrarás a esto.
— ¿Por qué no responden a mis preguntas? —preguntó Maggie, fatigada.
—Porque la mejor manera de resultar electo en Defiance es decir lo menos posible
sobre ti mismo. Cuanto menos sepan los votantes —susurró Eve, conspiradora—,
muchos más votarán por ti.
Maggie permaneció mirando el cielorraso como esperando que las respuestas
pendieran de allí.
—Mi padre me advirtió que no debía ir a la universidad en Carolina del Sur. Ese
fue, en realidad, mi más craso error. Debí permanecer en Defiance y participar en la
política local.
—Postúlate para un cargo —la alentó Eve—. Yo te votaré.
—Personalmente, yo estoy a favor de Thomas Jefferson para esta elección —
respondió ella, desperezándose.
—Está muerto —señaló Eve.
—Bueno, no consideraré eso en su contra —replicó Maggie con cara tiesa. Pasó la
mano por el cabello oscuro mostrando impaciencia. — Será mejor que comience a
https://www.facebook.com/novelasgratis

andar. Pasaré por la casa de Jake Henderson y tomaré unas fotos de ese repollo gigante
que ha cultivado. ¿Tengo alguna cosa pendiente?
Eve revisó el calendario enorme que colgaba en la pared garabateado con una
gruesa lapicera roja y meneó la cabeza.
—El almuerzo de mañana en el Rotary donde entregarán los premios a esos
estudiantes, eso es todo.
—Muy bien. —Maggie tomó su cámara de treinta y cinco milímetros y un rollo
extra de película junto con su bolso y se detuvo al llegar a la puerta. —Llámame si me
necesitas.
—Iré yo misma —prometió Eve lanzando una mirada irónica a la puerta del salón
de compaginación. Alzó un poco la voz por encima del murmullo apagado de la
computadora en la oficina de al lado—. ¡Necesito un descanso pues a pesar de todo el
trabajo pesado que hago aquí, ni siquiera lo toman en cuenta!
Un hombre alto de cabello canoso y con el vientre un poco abultado se acercó
hasta la puerta llevando un par de tijeras y una prueba de galera en la mano.
—Si desea hacer un poco de trabajo, señorita Johns —dijo a Eve—, entre aquí y
comience a pegar todo. Tengo la primera plana y doce páginas más esperando mientras
usted se pasa el tiempo aquí con la gran Señorita Revista Metropolitana.
—Yo no lo asocio a usted con el periodismo subdesarrollado —le informó Maggie
con altivez—. Y estoy muy convencida de que recibiré un Pulitzer con la nota excelente
que haré sobre el repollo de doce kilos que el señor Henderson logró de una semillita
plantada en su jardín.
Ernie Wilson la miró sin pestañear con la peculiar mirada de los martes cuando
compaginaban las páginas finales y estaban con el tiempo justo para entregar a la
imprenta. Era una mezcla de desesperación, exasperación y alcoholismo inminente.
—Adiós —dijo Maggie, presurosa y con un guiño a Eve, escapó por la puerta.

El Profesor Anthony Sterline descansaba en la pequeña sala con el diario de la


tarde, cuando Maggie entró a su casa descalzándose en el vestíbulo.
—Ya llegué —gritó ella.
—Era hora —respondió su padre, seco—. Llegas una hora tarde. Aunque en
realidad no te esperaba más temprano, ya que es martes.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Nunca me acostumbraré a estar todo el día de pie mientras compaginan ese...


diario. —Suspiró y se unió a su padre en el sofá. Se recostó y cerró los ojos. — Oh, si la
cena se cocinara sola...
—Lo hizo —fue la respuesta divertida—. Lisa está en casa.
Maggie abrió los ojos, sorprendida.
— ¿Tan pronto? Pensé que llegaría mucho después.
—Cancelaron su vuelo, así que cambió su turno con una de las otras azafatas y
vino temprano a casa. Se ha comprometido.
— ¿Comprometido? Ni siquiera sabía que salía regularmente con alguien en
especial —dijo Maggie, muy interesada.
—Es Randy Steele. ¿No te lo mencionó nunca? La familia vive en Jarrettsville. Ella
dice que están en muy buena posición —comentó el padre.
Steele. Steele. En algún lugar en el fondo de su fatigado cerebro el nombre pareció
sonar conocido. Pero no pudo ubicarlo. Más, Jarrettsville
— ¡Maggie!—gritó su hermana de repente mientras se arrojaba en sus brazos
riendo alegremente.
Lisa era rubia y de ojos verdes y nadie que las viera juntas podría adivinar que
eran hermanas. Las facciones de Lisa eran delicadas y bien definidas, mientras que las
de Maggie eran más apagadas. Lisa era de huesos menudos y Maggie era alta y
escultural. Pero había algo que compartían y era el color de los ojos: el mismo verde
jade brillante de los del padre; inconfundibles.
Comenzaron a hablar de inmediato, intercambiando saludos, formulando
preguntas y respondiéndolas casi al unísono hasta que la excitación se fue apagando.
—Papá dice que te has comprometido —aventuró Maggie.
—Cuentero —dijo la joven más baja a su padre—. Yo quería sorprenderla. El es
maravilloso —agregó suspirando—. Alto y sensual... y también rico... aunque ése no es
el motivo por el que le prometí casarme con él. Lo amo tanto que me hace sufrir —
agregó, solemne—. Jamás pensé que pudiera ocurrirme a mí y menos que fuera tan
súbitamente. Apenas hemos salido durante un mes.
— ¿Para cuándo han fijado la fecha?
Lisa se mostró incómoda.
—Ese es el punto. Randy no fijará la fecha hasta que decida qué hacer con sus
problemas familiares. Este fin de semana volaré al pueblo para conocer a su madre y a
su hermano. Necesitaré un poco de apoyo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Empezaba a sonar como una obra de teatro. Maggie fijó la vista en su hermana.
— ¿Apoyo? —la aguijoneó Maggie con suavidad.
Lisa se sentó en el sillón frente al sofá y se mostró preocupada.
—El hermano de Randy es ciego —dijo ella en voz baja—. Sólo están él y su madre
en el enorme caserón de Jarrettsville y Randy no considera correcto casarse y dejar toda
la responsabilidad del hermano a su madre.
—Una actitud muy noble —comentó el padre asintiendo—. ¿Pero el hermano es
un completo inválido?
—Tengo la sensación de que es algo así como un tigre —respondió Lisa
lentamente—. Era un hombre de negocios muy poderoso y lleno de iniciativas antes del
accidente. Siempre en movimiento y con una actividad agotadora. Ahora no puede
continuar con ese ritmo y está muy amargado. Randy dice que ni siquiera desea salir de
la casa. ¡No quiere aprender Braille, rechaza tener un perro adiestrado para ciegos y ni
siquiera intenta amoldarse a su nueva situación!
El Profesor Sterline se pasó la mano por el cabello gris con gesto inquieto.
—Tal vez necesita un poco más de tiempo para amoldarse a las circunstancias —
recalcó él—. Tuve un estudiante así en mi clase de historia. Una vez que fue capaz de
aceptar su ceguera, progresó rápidamente.
—Tú no comprendes, papá —dijo Lisa—. Halcón está ciego desde hace dieciocho
meses.
— ¿Halcón? Extraño nombre —observó el padre.
—Es un apodo, pero jamás oí a Randy llamarlo de otro modo —dijo Lisa con una
sonrisa irónica—. De cualquier manera, no es como si el accidente fuera el único
causante. Además, ha tenido más de media docena de enfermeras y las ha despedido.
Randy dice que es un tipo insoportable.
—Un león con una espina en la garra —corrigió Maggie sintiendo una extraña
familiaridad con el ciego desconocido. Su propio trauma había comenzado
aproximadamente en esa época—. Sólo necesita que alguien lo saque del pozo.
— ¿Cómo te desempañas con un par de pinzas? —Bromeó Lisa—. Vendrás
conmigo, ¿verdad? La señora Steele te espera ansiosa. Quiere conocerte.
—No estoy segura de que mi seguro me cubra de los leones —respondió ella,
tajante—. Y los recuerdos que guardo de Jarrettsville son bastante... desagradables.
—Llevaremos una silla y un látigo para protegernos de Halcón —prometió Lisa—.
Pero nunca supe que estuviste en Jarrettsville...
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Cómo es su madre? —preguntó Maggie, ansiosa por cambiar de tema.


—El dice que es muy paciente y resignada —le contó su hermana con una
sonrisa—. No la conozco personalmente. Randy dice que la casona está justo en el borde
de las estribaciones de la Blue Ridge Mountain, rodeada por gigantescos robles
perennes. Durante la Guerra Civil era una plantación.
—Sí que suena interesante —adujo el Profesor Sterline con los ojos brillantes ante
la mención de su tema favorito—. Ustedes saben que Magnolia Gardens está en
Carolina del Sur y existe una historia fascinante detrás de ella. Parece que...
Las jóvenes no llegaron a tiempo para detenerlo, así que debieron permanecer
sumisas y escucharlo con suma cortesía mientras el Profesor Sterline desarrollaba ante
ellas la larga historia de la Guerra Civil en Carolina del Sur. Maggie no oía sus
conferencias caseras demasiado a menudo pues se había mudado a su propio
departamento y sólo permanecía en la casa paterna cuando venía su hermana. Así, los
tres podían pasar un rato juntos.

Esa noche, Maggie permaneció despierta en la cama por mucho tiempo con la
mente llena de recuerdos de Saxon Tremayne. No deseaba hacer ese viaje a Carolina del
Sur, pero no podía negarle ese pequeño sacrificio a su hermana. Además, si Saxon no
había venido a buscar su cabeza en estos dieciocho meses, era improbable que aún
continuara con ánimos de darle lo que él consideraba su justo castigo.
Esa actitud la había desilusionado un poco. Había deseado que él fuera tras ella...
por cualquier motivo, aun por venganza. Aún podía ver esos ojos leoninos
observándola, estudiándola, incrustados en un rostro ancho y curtido como el de un
romano, mientras que su estatura y corpulencia lo destacaban del resto tanto como su
aire de autoridad. Era un hombre llamativo: austero, autoritario, con una voz rica como
terciopelo espeso cuando hablaba suavemente. No había pasado un día sin que ella
pensara en él, lo extrañara y se preguntara si Saxon la habría perdonado por lo que
había creído su culpa. Si sólo pudiera escribirle y explicarle lo sucedido... Quizás ahora
que su mal humor se había enfriado, podría razonar con él y contarle la verdad. Pero si
aún seguía enojado, el enviar una carta sería un error garrafal de su parte. Maggie jamás
había hablado sobre su ciudad natal; no había tenido ninguna oportunidad de hacerlo.
El sabía que ella era de Georgia, pero no de dónde precisamente. Saxon jamás vacilaba
en usar su poder. No habría movido ni un músculo de su rostro si hubiera deseado
comprar el diario para despedirla. Y, además, tenía otras formas menos agradables de
quedar a mano con ella.
Maggie rodó sobre la cama y hundió el rostro hirviente en la almohada fría. Quizás
era mejor así. ¿Qué tenía ella en común con un millonario, después de todo? Aún en el
https://www.facebook.com/novelasgratis

caso de que hubiera llamado su atención, con toda seguridad, Saxon no hubiera tenido
otro uso de ella fuera de su dormitorio. No era hombre de hacer relaciones
permanentes; tenía la mente dedicada a los negocios. Si sólo pudiera olvidarlo...
Este viaje con Lisa tal vez lograra sacarla del marasmo de los recuerdos y por
cierto, la presencia de ese hermano irritable de Randy mantendría ocupada su mente.
Sonrió secretamente. Halcón sonaba a ave de presa, la misma que indudablemente
había inspirado ese apodo, un ave feroz y mortífera. La descripción que hiciera Lisa la
había intrigado demasiado. Qué terrible era haber tenido tanto y perderlo por la
ceguera. Se preguntó si ella podría ser capaz de atravesar esa coraza de rabiosa
amargura y ayudar al pobre león a encontrar la paz.
Era un pensamiento tentador. Cerró los ojos y lentamente se deslizó hacia el sueño
con esta idea fija en su mente.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 2

Randolph Steele resultó ser tal cual lo había descrito Lisa. Era alto, delgado y
distinguido, de cabello oscuro y tez oliva con ojos azules debajo de espesas pestañas
oscuras. Tenía una personalidad atractiva y eficiente y fue obvio para Maggie desde que
se encontraron en el aeropuerto, que Lisa era la dueña absoluta de su corazón.
El la besó con deleite y luego dio un paso atrás para apreciar mejor la figura
delicada de su novia con ojos que hablaban tomos enteros, antes de extender la mano
para saludar a Maggie.
—Debes ser la hermana mayor —dijo él—. Como ya habrás deducido con toda
seguridad, yo soy el novio.
—Tuve una extraña corazonada de que no eras un desconocido —respondió
Maggie, estrechando la mano con cálida firmeza—. Encantada de conocerte.
—Maggie es reportera, ¿sabes? —estalló Lisa, entusiasmada—. ¡Escribe para
nuestro diario local!
—¿Quieres quedarte tranquila? —gruñó Maggie llevándose las manos a la nuca
con desesperación—. ¡Bien sabes que no me agrada hablar de mi trabajo!
—Tu secreto espantoso está a salvo conmigo —replicó Randy mientras las guiaba
al área de estacionamiento con una maleta en cada mano—. Y dejando de lado las
bromas, será mucho mejor que lo mantengan en secreto delante de Halcón. Odia a los
reporteros.
— ¿Alguno asustó a tu madre antes de que él naciera? —preguntó Maggie con
picardía.
Randy lanzó una carcajada al oírla.
—No a mi madre. Halcón es mi hermanastro. En cierto sentido, él y su padre se
casaron conmigo y con mi madre. La casona Steele Manor pertenecía a mi madre, desde
luego, pero Halcón controla las finanzas de la familia. Mamá es un encanto, pero algo
frívola y sin cabeza para los negocios.
—Tu hermanastro debe ser bastante hábil —dijo Lisa.
—No, brillante —la corrigió Randy.
Se detuvo frente a un elegante Lincoln y después de guardar las maletas en él, les
pidió a las jóvenes que subieran.
— ¿Qué hace tu hermanastro? —preguntó Lisa.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Es un hombre de negocios. O lo era —se corrigió Randy con tristeza—. Cuando
murió su padre, él asumió la dirección de todas las empresas de la familia y eran
muchas. Estaba constantemente en actividad hasta que sucedió lo del accidente.
Lisa tomó la mano libre de Randy cuando sacaba el auto al tránsito y enfilaba fuera
de Greenville. Maggie, que jamás había pisado Greenville antes, se sintió fascinada por
los edificios históricos que se mezclaban en perfecta armonía con los modernos, por la
enorme alameda irregular de pleno centro, los inusuales letreros con los nombres de las
calles además y el aspecto de pueblecito que tenía la zona céntrica, todo lo cual estaba
realzado por el telón de fondo, las magníficas Blue Ridge Mountains.
— ¿A qué clase de negocios se dedica la familia?—inquinó Maggie, cortés,
mientras dejaba vagar la vista por todo el entorno.
—A la rama textil —respondió Randy, guiñándole el ojo a Lisa.
— ¡Qué coincidencia! —murmuró Lisa—, Maggie solía escribir mucho sobre ese
tema en su trabajo anterior, antes de que volviera a casa. Ella era una...
—Cállate la boca, querida —dijo Maggie a su hermana con una sonrisa dulce en los
labios—, o te taparé la boca con cinta adhesiva. Randy no desea oír toda la historia de
mi vida. Estoy convencida de que está mucho más interesado en la tuya.
«Además» pensó en silencio, «si su familia está en la industria textil y se entera de
que dejé Jarrettsville y los motivos que tuve, podrían conocer a Saxon Tremayne y
contárselo. ¡Y no deseo esa clase de problemas!»
—Eres tan modesta, Maggie —se quejó Lisa—. ¿Por qué no quieres que la gente
sepa que escribes? Además, Randy es de la familia... casi —agregó con timidez.
Él le apretó la mano.
—No tan casi. Todo lo que tenemos que hacer es idear una forma de salir de este
atolladero en que está la familia. —Suspiró. — Me es imposible dejar aquí a mamá con
Halcón. Sería sacrificarla. El siempre tuvo un carácter temible, pero desde el accidente,
ha sido un salvaje. Una enfermera abandonó la casa a las tres de la mañana con sólo el
camisón puesto. ¡En camisón! La detuvo la policía, por supuesto, buscando una
explicación. Llamaron a casa y aclararon el malentendido. A veces, Halcón tiene
violentos dolores de cabeza a la noche, fue al cuarto de la enfermera a pedirle una
inyección y ella pensó que deseaba otra cosa muy diferente—. Randy rió. —De
cualquier manera, molestó mucho a mi madre y hasta lloró. No quiso enfrentar a sus
amistades en el club al día siguiente, y casi no ha salido de la casa desde entonces.
La señora Steele le sugirió la idea de un gorrión encerrado en una jaula junto a un
águila. Qué difícil debía ser para ella vivir con un hijastro de ese temperamento y
conservar la cordura, pensó Maggie.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿No pudieron encontrar una ex enfermera de combate? —preguntó Lisa,


bromeando.
—Lo hicimos, no te rías —respondió él—. Conseguimos a una vieja ex teniente que
había estado con las Wacs. Duró una semana. Crees que estoy bromeando. Cuando
conozcas a Halcón, verás que no miento.
— ¿Existe alguna posibilidad de que le restituyan la vista aunque sea con cirugía?
—preguntó Maggie, interesada.
—No lo creo. Sería extremadamente peligroso y Halcón no quiere ni oír hablar de
eso.
— ¿Cómo sucedió? —volvió a preguntar Maggie.
—Halcón sirvió dos periodos en Vietnam. Se ganó el apodo allí porque jamás erró
un tiro con su rifle MI. Es bastante irónico que no perdiera la vista durante esa época
cuando le entró una esquirla en la cabeza. El médico me explicó que la esquirla se había
ubicado cerca de la base del lóbulo frontal del cerebro, pero que no lo perjudicaba de
manera alguna hasta que se soltó hace dieciocho meses cuando chocó. Entonces, quedó
ciego. Lo más que puede esperar es que la esquirla vuelva a desplazarse y deje de
presionar el nervio óptico. —Randy suspiró. — Si no hubiera estado tan furioso y de
mal talante, eso no le hubiera ocurrido nunca. Generalmente sabe dominarse muy bien,
pero estaba fuera de todo control. Había sufrido una presión infernal, entre la nota de la
revista y el sindicato declarando una huelga descabellada, y por último, la advertencia
de los defensores del medio ambiente... Acababa de llamar a una reunión sobre el tema
y se dirigía a la planta cuando el auto patinó. —Encogió los hombros. — El problema se
solucionó solo, desde luego, cuando el sindicato y los agentes del gobierno vieron que
las soluciones estaban en vías de completarse. Una tormenta en un vaso de agua, como
se dice. Pero en absoluto desastre. —Randy suspiró melancólico.
Escándalo. Medio ambiente. Nota. Maggie quedó rígida en el asiento posterior.
—Es cómico —murmuró Lisa—. Maggie escribió una nota sobre una fábrica textil,
¿no es verdad, Maggie? Papá dijo algo al pasar...
Randy rió y meneó la cabeza al ingresar a un camino secundario.
—Maggie no escribiría una nota semejante. No lo creo. Por Dios, Halcón se
enfureció como nunca. Era un hato de mentiras y jamás entenderé cómo fue publicada.
Echaron a dos reporteros por ese problema, según recuerdo, pero la principal culpable
pudo escapar. Halcón la hubiera crucificado si no hubiera estado ciego. Estaba sediento
de sangre.
Maggie sintió que se asfixiaba, como si alguien la estuviera ahorcando, muriendo.
Era como una pesadilla horrible de la cual no pudiera despertar.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Cuál es el nombre de tu hermanastro? —preguntó ella casi en un suspiro—.


¿Su verdadero nombre?
— ¿Halcón? Su nombre es Saxon —le dijo Randy, sereno—. Saxon Tremayne.
Maggie sintió que el aire quedaba atrapado en su garganta sin poder salir ni volver
entrar a sus pulmones. Deseó arrojarse fuera del auto, correr, escapar, pero el Lincoln ya
había comenzado a rodar por el camino privado, largo y ondulante que los llevaría ante
la enorme casona victoriana que era el hogar de los Steele, rodeada por un jardín que
debía ser espléndido en primavera.
—Entonces, el apellido de tu madre... no es Steele —dijo Maggie, débil.
—No, es Tremayne —acordó Randy sin advertir el pánico en los ojos verdes de su
pasajera—. Conservé el apellido de mi padre, así que la mayoría de la gente piensa que
el de ella también lo es todavía. ¿Qué opinas de mi casa, querida? —preguntó a Lisa
quien tampoco había visto el terror en los ojos de su hermana.
—La adoro —suspiró Lisa mientras estudiaba el frente de la imponente mansión
con profusos adornos de madera tallada, largas galerías con muebles blancos y rodeada
de arbustos y árboles perfectamente cortados y cuidados.
—Esperaba que así fuera —dijo él, suave.
Una mucama rubia de aspecto impecable les abrió la puerta.
— ¿Está mi madre en casa, Grace? —preguntó Randy con una sonrisa.
—La señora Tremayne está en la sala, señor —fue la respuesta más que cortés,
unida a una mirada melancólica que lo siguió cuando entraba al amplio vestíbulo del
brazo de Lisa.
—Gracias — respondió él guiando a las jóvenes hacia la entrada al espacioso salón
estilo americano primitivo, con cortinados claros y una inmensa chimenea de piedra
con dos sillas de respaldos muy altos frente a ella.
Un fuego brillante resplandecía en el hogar caldeando la habitación contra el frió
otoñal.
Los ojos azorados de Maggie recorrieron todo el salón como si buscara con
desesperación una vía de escape para regresar a su hogar. No podía permanecer allí ni
un minuto.
Sandra Tremayne se levantó al verlos entrar al salón. Era una mujer menuda, muy
delgada con mucho cabello rubio teñido y ojos tan grises como el cielo invernal. Se puso
de pie para envolver a su hijo en sus brazos y una nube de perfume delicioso pareció
flotar alrededor de ella como el vestido color azul pálido que llevaba puesto con un
collar de perlas blancas al cuello.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Tú debes ser Lisa —dijo ella luego de dar la bienvenida a Randy y sonriendo,
tímida, a la joven a su lado.
—Lo soy —respondió Lisa también sonriendo—. Randy me ha dicho tantas cosas
sobre usted, que no veía la hora de conocerla. Y adoro la casa.
—También yo la amo, especialmente en primavera. Y ésta debe ser Maggie —
agregó, sonriendo a la joven morena.
Maggie extendió la mano y encontró que se la estrechaba con cálida firmeza.
—Encantada de conocerla —respondió Maggie, cortés.
—He estado esperando este momento —confesó Sandra—. Sus cuartos ya están
preparados para recibirlas y...
—Yo no puedo quedarme —barboteó Maggie, ignorando la expresión azorada de
Lisa—. Acabo de recordar que prometí cubrir una nota esta noche, y no puedo faltar a
mi palabra. Debo volar de vuelta y quizá pueda verme libre para regresar mañana —
dijo ella con pánico en la voz—. Randy, ¿te molestaría llevarme de nuevo al aeropuerto?
O si no, puedo irme sola... Lo siento —agregó cada vez más nerviosa, mientras pensaba
«lo voy a lograr, conseguiré escapar antes de que Saxon se entere de que estoy aquí,
antes...»
—Seguramente no se irá cuando acaba de llegar, ¿verdad? —surgió una voz
inconfundiblemente profunda desde detrás del sillón de respaldo alto frente a la
chimenea, uno de los que daba la espalda al vestíbulo.
Maggie había oído esa voz aterciopelada en sus sueños. La había extrañado,
temido y sufrido los peores tormentos por ella en los últimos meses. Y ahora, todos esos
horribles temores se volvían realidad. Había logrado escapar de él, pero el destino la
había hecho volver a caer en sus redes y en el camino de Saxon, con una de las vueltas
siniestras de sus manos. Ya era demasiado tarde para correr.
Saxon se puso de pie lentamente, tan grande e imponente como ella lo recordaba.
Parecía un poco más pálido, el hirsuto cabello negro necesitaba un corte, pero
básicamente, era el mismo hombre.
Mantuvo la mano de dedos anchos sobre el respaldo del sillón, un anillo de rubíes
brillaba en el meñique, y miró en dirección a las voces. No llevaba anteojos oscuros ni
un bastón. Y todas sus cicatrices, como las de Maggie, permanecían ocultas a la vista.
—Ho… hola, señor Tremayne —pudo decir ella, insegura, deseando tener un
respaldo donde apoyarse.
—Venga aquí —dijo él sin preámbulos, mientras tres pares de ojos observaban,
fascinados, la escena casi muda.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Mojando los labios con la lengua, Maggie se dirigió cautelosamente hacia la silla
donde la esperaba Saxon y se detuvo a unos pasos de distancia.
—No tendrá miedo de un ciego, ¿verdad? —preguntó él con una risa amarga.
—No... —susurró ella mientras sus ojos recorrían el rostro leonino con amor
indecible.
—Saxon... —comenzó su madrastra, nerviosa.
— ¿No reconociste el nombre?—preguntó Saxon, elevando la voz—. ¡Seguramente
me has oído maldecirlo hasta el cansancio! Maggie Sterline. ¡Sterline, maldición!
Randy silbó por lo bajo y lanzó una mirada patética a Maggie.
—Pensé que el nombre me resultaba familiar —gruñó él, atrayendo a Lisa contra
su cuerpo—. Oh, Señor, amorcito, ahora estamos a punto de enfrentarnos a su furia.
—Pobre Maggie —murmuró Lisa sufriendo por su hermana—. ¡Ojalá lo hubiera
sabido! Jamás dijo nada y ¡menos a mí!
—Probablemente no asoció el nombre de Halcón con Saxon —dijo Randy—.
Nunca lo llamé por su nombre delante de ti. Qué extraordinaria coincidencia.
— ¿Está acá de visita, señorita Sterline? —preguntó Saxon con veneno en la voz y
en los ojos leonados sin vista—. Espero que haya empacado una maleta grande, porque
se quedará aquí por mucho tiempo.
— ¿De... veras?
Preguntó como un eco. No era fácil intimidarla, pero había algo en Saxon
Tremayne que exigía obediencia y ella se la brindaba.
—Tu voz suena nerviosa, Maggie —dijo él, como un gato gigante que juega con su
presa—. No te dejes llevar por el pánico. Todo parece solucionarse solo y tengo planes
más hermosos que despellejar tu encantador cuerpo. Acerca un sillón y siéntate. Mamá,
Randy... cierren la puerta cuando salgan —apuntó él, sin pedirlo, sino ordenándolo.
Randy, Lisa y la señora Tremayne, visiblemente relajados, suspiraron agradecidos.
Se deslizaron rápidamente por la puerta y la cerraron con cuidado a sus espaldas.
Saxon se recostó en el sillón y Maggie se balanceó sobre el borde del otro asiento,
observándolo. No pudo dejar de apreciar cómo las motas doradas de la chaqueta
realzaban el brillo dorado de sus ojos leonados; cómo la tela se tensaba sensualmente
sobre el pecho corpulento que se afinaba hacia el estómago plano y las caderas estrechas
para terminar en los poderosos muslos. Tenía cuarenta años, pero no los representaba
con ese cuerpo atlético; sólo las hebras de plata en las sienes y algunas arrugas en el
rostro eran un indicio de su edad.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Qué ironía, ¿no te parece? Tu hermana y mi hermanastro.


— ¿Harás que se separen? —preguntó ella, calma.
—Eso depende de ti, cariño —dijo él con una voz que no le agradó en absoluto—.
Randy no puede comprarse ni un cordón de zapatos sin mi firma hasta que cumpla
veinticinco años. Y faltan dos años. ¿Piensas que pueden esperar tanto tiempo?
—Eso sería cruel...
—Soy un hombre cruel —dijo él, tajante—. Las mujeres como tú me han vuelto
precavido. ¿Por qué viniste aquí? —agregó él, cortante.
—No sabía quiénes eran ustedes —respondió ella, sincera.
—No asociaste el nombre de Tremayne con en el de Steele. ¿Es eso lo que insinúas?
—Se recostó más contra el respaldo con el rostro más tenso aún. — Me tenías fascinado,
Señorita Periodista, ¿lo sabías? Te miraba y sentía que todo el cuerpo me dolía.
Maggie lo miró boquiabierta. Jamás se había dado cuenta de eso. Sólo creía que él
sentía simpatía y nada más.
— ¿No tienes lengua? —gruñó él—. No dejes que tu imaginación corra a lo loco.
Me sentía atraído, me hubiera agradado llevarte a la cama una o dos noches conmigo,
pero eso era hasta donde hubiera llegado. Las reporteras no eran mis preferidas aun
antes de que vendieras el artículo a esa revista escandalosa.
— ¡No lo hice! —protestó ella, sentándose más erguida.
—Oh, demonios, ya no me preocupo más por eso —soltó él—. Es demasiado tarde
para todo eso. Estoy ciego.
Ella cerró los ojos. Ciego. Ciego. La palabra resonaba en su cabeza como un
cántico.
—Lo siento —pudo decir ella al fin.
—Gracias —replicó él, frío—. Tus lamentaciones no me ayudan.
—Yo no hice resbalosas a las carreteras —gritó ella.
—Tú escribiste la nota.
—No, no lo hice, lo juro, no lo hice; fue un error con los nombres de los autores.
Hubo una terrible confusión —dijo ella, tratando desesperadamente de convencerlo.
—No supondrás que me tragaré ese cuento —replicó él.
Sacó un cigarrillo del bolsillo y lo encendió con suma delicadeza como si pudiera
verlo; apenas se notaba un ligero temblor, observó Maggie.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Haces eso... muy bien —comentó ella.


—La primera vez prendí fuego a la manga —recordó él con risa amarga—. Pero
después de mucha práctica, conseguí dominarlo.
—Si hay algo que yo pueda hacer... —comenzó ella, insegura.
—Oh, sí que lo hay —respondió él, calmo—. Lo hay, definitivamente. Puedes
permanecer en la casa por unas cuantas semanas, señorita Sterline. Puedes compartir
esta parodia de vida conmigo hasta que esté convencido de que estás absolutamente
arrepentida.
Ella se mordió el labio inferior.
— ¿Un chivo expiatorio? —preguntó ella con dignidad.
—Una compañía —gruñó él—. Necesito a alguien que me guíe por estos
alrededores, ¿no lo habías notado?
—Tenías una enfermera...
—Tenía es la palabra correcta. ¿Sí o no? Pero si dices no —agregó con voz
siniestra—, prohibiré la boda y dejaré a Randy sin un centavo. Tu hermana se sentiría
muy feliz, ¿no te parece?
— ¿Qué lograrás reteniéndome a tu lado? —inquirió Maggie.
—Muchísimo —respondió él, los ojos leoninos brillando amenazadores frente a
ella. — Estoy endeudado contigo, cariño. No puedes ni imaginar todo lo que te debo
hasta que puedas palpar la forma en que vivo día tras día, durante las noches
interminables y con la cabeza ardiendo por los intensos dolores. ¡Quiero que veas lo que
conseguiste con esa maldita nota por la cual me traicionaste!
— ¡Yo no te traicioné! —gritó ella.
— ¿No puedes decir la verdad ni siquiera cuando te han cogido con las manos en
la masa? —Preguntó él con hastío—. Mi Dios, ¿por qué te escondes detrás de excusas
que no convencen a nadie? ¿No crees que investigué? Me dijeron que no hubo
confusión alguna, que la foto era tuya y también la crónica. El hombre que tú culpaste
de haber escrito el artículo fue el que lo negó en mi cara.
—Porque probablemente fuiste como una tromba a la oficina y lo arrinconaste
contra la pared —acusó ella—. ¡Kerry era sólo un muchacho!
—Más parecido a un conejo, diría yo. Apenas si podía hablar.
—Si me odias tanto, ¿por qué quieres que me quede? —inquirió Maggie, agotada.
—Quizás me siento solo —respondió él, cortante—. Atrapado. Cansado de que me
protejan, me calmen y me complazcan. Hastiado de las enfermeras que son demasiado
https://www.facebook.com/novelasgratis

nerviosas o demasiado beligerantes como para hacer algún bien. —Se removió en el
sillón y cerró los ojos por un instante. — Cuando Randy me comentó que el apellido de
su novia era Sterline, le pregunté sobre su familia. El te mencionó. Se acercaba la
Navidad y fue muy sencillo inducirlo a que te invitara junto con Lisa. Te quería
conmigo. Serás mis ojos por un par de semanas. Aparte de todo lo demás, bien puedes
considerar que no es mucho lo que te pido. Me debes algo al menos... sin tomar en
consideración de quién es la culpa —agregó él cuando ella intentó hablar. Los anchos
hombros subieron y bajaron. — Fui lo bastante estúpido como para creer que era el
personaje central de una crónica periodística y no la víctima de un asesinato.
Maggie dejó deslizar su mirada sobre Saxon como si bebiera sus palabras y sus
facciones. ¿Podría soportar permanecer en esta casa junto a él aunque fuera por tan
poco tiempo? ¿Contemplándolo, viéndolo así, odiando su ceguera y culpándose por su
íntima participación en su desgracia...?
—Seré tus ojos —respondió ella por fin, con una voz queda y serena. Entonces,
Maggie vio que Saxon se relajaba visiblemente—. Lo seré por un tiempo, pero puede
que te haga más daño que bien por los sentimientos que albergas contra mí.
—Tú no sabes lo que siento, cariño —replicó él, cruzando las piernas—. Para decir
la pura verdad, ni siquiera yo estoy seguro de cuáles son mis sentimientos hacia ti. He
pasado meses culpándote de todo lo que me sucedió, porque el odio es una poderosa
motivación para sobrevivir, y lo necesitaba. Todavía lo necesito, en cierto sentido. Pero
haré lo imposible para mantener mis resentimientos bajo control. Es... muy duro para
mí —titubeó él—, estar en estas condiciones. No estoy acostumbrado a sentirme...
vulnerable.
Ella comprendió que la palabra debía ser indefenso, pero no podía pronunciarla, le
era imposible. Admitirlo hubiera sido algo así como una debilidad de su parte.
—Por lo menos dos enfermeras atestiguarían en cualquier corte que tú no eres
vulnerable —le recordó ella con una sonrisa que Saxon no podía ver.
Las cejas espesas y negras se alzaron, inquisitivas.
— ¿La corredora nocturna y el sargento de caballería?—preguntó él con aire
inocente.
Maggie rió en voz alta sin poder contenerse.
— ¿Era así como las llamabas?
—Hice que Randy me describiera a la que escapó. Dijo que fue pura vanidad de su
parte el pensar que yo la forzaría en su cama, por más desesperado que estuviera. Y el
sargento de caballería... cielos, ¡me cansé de que me ordenara tomar la sopa de arvejas
partidas! ¿Alguna vez has probado la sopa de arvejas partidas que sirven en los
https://www.facebook.com/novelasgratis

hospitales? Así sabía la que ella preparaba... sin sal, sin sabor, sin arvejas, sólo un caldo
de pura agua caliente con un poco de condimento.
— ¿Qué me dices de las otras?
—Unas cuantas solteronas con el complejo de Jane Eyre —respondió él, dejándolas
de lado—, ¿Cómo pueden pensar algunas mujeres que un ciego se enamore de ellas a
primera vista? Debo palparlas para conocerlas y no conozco a muchas que se dejen leer
con el sistema Braille por un extraño. ¿Lo harías tú? —preguntó él súbitamente.
Ella se ruborizó.
—Sabes bien cómo soy —lo eludió.
—Han pasado dieciocho meses —le recordó—. Puedes haber engordado o haber
perdido peso.
El había bromeado así una vez cuando ella le hacía la entrevista y había generado
un acercamiento entre ambos que le había dado alas a su imaginación. Más, ahora ella
sólo podía ser precavida respecto a él, después de lo que dijera. Tal vez intentaba
dejarla vulnerable sólo para vengarse por lo que creía que había hecho y ella no se
aventuraba a bajar la guardia.
—Podría contaminarte —replicó ella con sarcasmo en la voz.
—Humor y temple —adujo él con su sonrisa exasperante.
—Eres un pirata —gruñó ella.
— ¿Con un parche en cada ojo? —la provocó él.
— ¡No quiero quedarme aquí!—estalló Maggie de repente al comprender los
problemas que debería enfrentar junto a Saxon.
—Pero lo harás —dijo él sereno—. ¿Deseas que te pague, un salario? —agregó—.
Podemos decir que eres una enfermera de compañía y te pagaré lo que recibían las
enfermeras. Puedes decirle a tu padre que te contraté.
—También tengo un empleo en el diario —respondió ella de inmediato.
—Tomarás una licencia de dos semanas.
—Mi jefe no me dará dos semanas de licencia... —comenzó ella.
—Lo hará si yo se lo digo —contestó él con una seguridad pasmosa y arrogante —.
Si dice que no, levantaré la hipoteca que pesa sobre su diario y lo echaré.
— ¿Cómo sabes que tiene una hipoteca que levantar? —Se sentía furiosa.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Son tiempos difíciles, encanto, y a menos que se comprometa con algún


monopolio, probablemente vive en un infierno para mantener las puertas de la
compañía abiertas. Existe una hipoteca.
Maggie no podía creer que él llegara a esos extremos, pero era fácil ver que lo haría
en cada línea de su rostro insensible. Había decidido que deseaba su compañía y la
conseguiría sin importarle hasta dónde llegar. Ahora entendía por qué era tan rico.
Había sido algo inevitable para la fuerza de voluntad que poseía.
—Preferiría que me dejaras volver a casa y me enviaras bombas en las cartas y
notas amenazantes —replicó ella con calma.
—Y yo prefiero que te quedes. Lo mismo que tu hermana —agregó él recordándole
la amenaza que le hiciera.
—Señor Tremayne...
—Ve y diles a los demás que pueden regresar ahora — dijo él, ignorando el
pensamiento que ella intentaba expresar.
Parecía fatigado de repente y pasó su mano por los ojos como si le dolieran.
—Tendré que llamar a mi padre y a mi empleador —dijo ella.
—Adelante.
— ¿Estás seguro de que es una buena idea? —le preguntó Maggie con dulzura.
—Me gustaría conocer a tu hermana si decides ir en su busca de una vez —ordenó
él, impaciente—. Y apaga esto por mí —agregó entregándole el cigarrillo.
—No deseas una compañera, quieres una esclava —gruñó ella. Pero tomó la colilla
y la apagó en el cenicero—. Y pensar que antes de saber quién eras, sentí lástima por ti.
¡Lo siento! ¡Hubiera sido mejor llorar por un león hambriento! —murmuró para sí.
El rió contento, como si las palabras lo deleitaran.
—Empecemos.
—Sí, señor, señor Tremayne —farfulló al salir.
Los tres estaban sentados en el largo sofá de la entrada como si temieran alejarse
demasiado y no llegar a oír sus gritos pidiendo auxilio.
—Todo está bien, ahora —les dijo Maggie, observando, divertida, cómo se ponían
de pie de un salto.
—Todavía estás de una sola pieza —dijo Randy lanzando un suspiro de alivio—.
Lamento mucho haberte metido en esto, pero no tenía idea de quién eras. Caramba, ni
siquiera lo asocié.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Lisa no nos había dicho que escribías, querida —agregó Sandra Tremayne,
compasiva más que resentida como había temido Maggie que estuviera al revelarse su
identidad.
—Yo lo siento por Saxon... el señor Tremayne —dijo ella, sincera y con la culpa
reflejada en el rostro—. Hubo una confusión con los nombres de los autores. Lo que yo
escribí fue una crónica especial, pero cambiaron los nombres y yo aparecí como autora
de un artículo que había escrito uno de los reporteros nuevos de la revista. Yo tenía
demasiado respeto por el señor Tremayne como para dar a publicidad un artículo tan
solapado en su contra. Soy consciente de que algunos periodistas no piensan dos veces
cómo conseguir una historia, pero no soy una de ellos. Espero que ustedes me crean
aunque él no lo haga.
—Yo te creo —dijo Lisa abrazando a su hermana—. Te conozco de toda la vida,
¿recuerdas?
Maggie sonrió y con voz temblorosa por la emoción, respondió:
—Sí, querida, lo sé.
—Nadie te culpa —acotó Randy—. Halcón ha tenido momentos muy malos y no
puede aceptar lo que ha pasado. Pero también sé que le podría haber sucedido en
cualquier momento. Mientras iba camino de cargar gasolina, o cuando salía a cenar. Y
en cuanto a mí, acepto como buenas las garantías que da Lisa.
— ¿Te ha arrojado de la casa? —preguntó Sandra, realmente preocupada—. No lo
permitiré por nada del mundo. Esta aún es mi casa y eres muy bienvenida.
—No, en absoluto, no me ha echado —dijo Maggie—. Exactamente lo contrario.
Seré sus ojos por unas semanas.
— ¿O...? —inquirió Randy, conocedor de su hermanastro.
—O comprará el diario donde trabajo y echará a mi jefe. Eso fue lo que dijo.
—Y seguramente lo haría —acordó Randy—. Te pagará por el dudoso honor que
te confiere, supongo. Creo que tendrás que pagar cuentas como todo el mundo.
—Las tengo, y él lo hará —contestó Maggie—. Al menos no me tiene atada y sin
comida. Y eso ya es algo. Aparte de todo, creo sinceramente que comprendo cómo se
siente. ¡Qué tragedia! No debe ser fácil para él con lo activo y dedicado al trabajo que
era. Y no salir nunca de la casa... ¿Por qué no sale?
—Dice que no quiere ser llevado de aquí para allá como un animal estúpido —
comentó Randy—. Al menos ésa es la excusa que recibo. Ambos nos hemos ofrecido
para ayudarlo, pero no lo permite.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Tal vez permita que yo lo ayude —dijo ella, pensativa—. En tanto crea que
manda y da órdenes.
—Y ésa —dijo Sandra Tremayne a su hijo—, es la razón por la que las mujeres
regirán el mundo algún día. Nosotras les hacemos creer que ustedes tienen las ideas,
pero en realidad, siempre son nuestras. ¿Verdad, niñas?
—Verdad —dijeron a coro Maggie y Lisa.
— ¿Regresamos a la sala?
—El desea conocer a Lisa —murmuró Maggie cuando Randy abría la puerta y Lisa
vacilaba, pero su hermana la tomó de la mano y la arrastró hasta el gran sillón.
—Señor Tremayne, ésta es Lisa —dijo Maggie colocando la mano de su hermana
en la manaza de Saxon.
Saxon podía ser encantador cuando se lo proponía, y éste era uno de esos raros
momentos.
—Estoy encantado de conocer a mi futura cuñada —dijo él con esa voz
aterciopelada que la enloquecía y con una sonrisa—. ¿Cómo es tu hermana, Maggie?
¿Como tú? ¿O es rubia?
—Es de cabellos cortos y ojos verdes y además tiene pecas —dijo Maggie
servicial—. Oh, y un lunar en la mejilla izquierda.
Saxon frunció el ceño y pareció más intimidatorio que nunca.
—Ahí se fue tu aguinaldo de Navidad, Blanca Nieves —le dijo a Maggie.
Ella rió a pesar de sí misma al verlo tan enfurecido.
—Es muy rubia. No tan alta como yo, pero tiene mejor figura que yo. Sus ojos son
verdes y tiene rasgos delicados. ¿Estás satisfecho?
—Eres muy insolente, señorita, —la acusó él.
—Sí, señor —acordó ella, guiñando un ojo a Lisa.
—Ahora entiendo por qué Lisa es azafata. Lo hace para escapar de ti.
—Ese comentario fue cruel —murmuró Maggie.
—Y probablemente cierto. Pero, ustedes deben estar cansadas por el viaje. ¿Por
qué no van a descansar un poco? —agregó él, cortés—. Madre, ¿están preparadas las
habitaciones?
—Sí, Saxon —aseguró Sandra, mostrando alivio en cada línea suave de su rostro—.
Vengan conmigo y las llevaré arriba. ¿Pido a las mucamas que te traigan algo, querido?
https://www.facebook.com/novelasgratis

Saxon sacudió la cabeza.


—No, gracias —respondió, tranquilo—. Permaneceré sentado aquí un rato más.
¡Maggie!
Ella se volvió desde la puerta.
— ¿Sí, señor?
El vaciló.
—Cuando te sientas con ánimos, regresa a charlar conmigo.
Dicen que los viajes más largos comienzan con un simple paso. Y esa invitación era
el primer paso para Maggie. Sonreía cuando siguió a su hermana y a la señora
Tremayne escaleras arriba.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 3

—Será realmente encantador tener algunas mujeres en la casa. —Sandra Tremayne


suspiró al levantar el pocillo de café hasta sus labios después que la elegante porcelana
fue retirada de la mesa.
—Chauvinismo a la inversa —recalcó Randy, alzando el resto de vino en un
brindis simulado.
—No sabes lo solitaria que es mi vida —acusó la mujer mayor.
—No sería tan malo si Saxon dejara de perseguir enfermeras por la casa durante
las noches —adujo Randy, seco, echando una mirada sombría a su hermanastro que
sorbía su café a la cabecera de la mesa sin derramar una gota, lo cual asombró a Maggie.
—Yo no creo que Maggie echara a correr —dijo Saxon, sonriente—. El destino
tiene el hábito de arrojarla de nuevo en mi camino cuando lo intenta, ¿no es así,
Maggie? —agregó, con humor cínico.
Maggie pellizcó su servilleta de hilo arrugada. Había cierto sarcasmo en la voz y si
ella no lo había notado antes, comenzaba a darse cuenta de que él no había olvidado su
resentimiento, como él lo llamaba. Simplemente, permanecía al acecho debajo de la
superficie de su abrasiva personalidad, listo a manifestarse en el momento menos
pensado.
—Vine por mis propios medios —le recordó ella.
— ¿Y si hubieras sabido quién era yo? —exigió él, frío, con ojos crueles—. ¿Aún
así hubieras venido a ver qué ocurría con el ciego?
—No busques que te tenga piedad, tú, bestia de corazón renegrido —estalló
Maggie en respuesta—. ¡No estás indefenso!
El tiró la cabeza atrás y bramó de risa mientras su madrastra y su hermanastro lo
miraban fijo antes de comenzar a sonreír. ¡Así que ésta era la manera de tratar al león!
Y ellos habían sido compasivos, casi complacientes con él.
—Oye, tú, gatita respondona y testaruda —dijo él, ahogando una carcajada—.
Apuesto a que sangras tinta.
—Café —corrigió ella.
El se reclinó en la silla con un suspiro.
—Lo sé. Yo también vivo de eso.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Tomas demasiado café, querido —apuntó Sandra—. Es un milagro que tu cutis


no se haya teñido. Leí acerca de un hombre que sólo bebía jugo de zanahorias y las
comía —agregó—. Murió y su piel era color anaranjada...
—No me sorprende —rió Randy—. Pero, madre, ¿qué sucedió aquella vez que te
pusiste a dieta de jugo de pomelo? No desarrollaste una personalidad amarga, que yo
sepa.
—Encantador, Randy. —Lisa rió con él.
—Por eso té casas conmigo, ¿verdad?
—A propósito, ¿han fijado la fecha? —inquirió Sandra, seria—. Debemos elegir un
vestido de novia para Lisa, enviar las participaciones y decidir sobre los arreglos de
flores...
— ¿Qué te parece en Nochebuena? —Preguntó Randy a Lisa—. Siempre deseé
casarme en esa fecha.
—Tendría que ser por la mañana —les recordó la señora Tremayne—, a causa del
servicio de medianoche. Nosotros somos presbiterianos —agregó.
—También nosotros —dijo Lisa, riendo—. ¿No es una linda coincidencia?
— ¡Adorable! —estalló Sandra y sonrió—. Oh, será una boda muy hermosa, la más
hermosa. Les diré lo que pienso de las flores. Ya que será para Navidad, podríamos...
—Aguarda un minuto, Sandra —dijo Saxon, retirando la silla de la mesa—.
Maggie, vamos a la sala. Hablar de bodas me trae indigestión.
—Sí, ve tranquila, querida —dijo Sandra, aplacada, observándolos abandonar la
habitación, el gigante dejándose llevar por la esbelta joven.
Y había algo parecido a la piedad en su mirada.
Maggie ubicó a Saxon frente al enorme sillón delante del hogar y tomó asiento a su
lado mientras él se arrellanaba en los mullidos cojines.
—Bien, has hechizado a mi familia —murmuró él después de encender un
cigarrillo y cruzarse de piernas para sentirse cómodo.
—Es mutuo —respondió ella en voz baja.
Las llamas eran fascinadoras; su calor acogedor y agradable. Sentarse allí junto a él
era para Maggie como regresar al hogar. No comprendía la razón, pero la encontraba
placentera.
Saxon se revolvió inquieto con los ojos fijos en un punto desconocido para ella.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Ojalá pudiera verte —musitó él—. ¿Has cambiado en algo? ¿Estás más delgada,
más pesada? ¿Tu cabello sigue largo o te lo has hecho cortar? ¡Ven aquí!
El latigazo de su voz de mando la movilizó de inmediato. Se levantó, insegura.
—Aquí, frente a mí —gruñó él, señalando el sitio entre sus rodillas, mientras las
manazas le tomaban las piernas cubiertas por los pantalones para instigarla a obedecer.
Su roce trajo recuerdos imborrables a la memoria de Maggie. Sólo había hecho eso
cuando había sido necesario, para ayudarla a bajar del auto o para pasar por las
puertas, pero sus dedos siempre habían despertado estremecimientos helados que
recorrían su espina dorsal cada vez que los había posado sobre ella. Y jamás lo había
olvidado. Ahora, con los meses en que lo había añorado agregado a la excitación, su
corazón latió con fuerza enloquecedora cuando Saxon se inclinó hacia adelante y le
tomó la cara con sus manos grandes y fuertes.
—Esta es la única forma que tengo de verte ahora —dijo él, sosegado—. ¿Te
importa mucho, en realidad? —preguntó, gentil.
—No —susurró ella—. No, no me molesta.
—Tu voz suena insegura. ¿Tienes miedo de que te ahogue?
—No, señor —respondió ella, cerrando los ojos mientras los pulgares de Saxon los
palpaban para seguir sobre las cejas finas y descender por la nariz patricia hasta la boca
de graciosa curva y luego por el contorno del rostro oval con pómulos altos y elegantes.
Sus dedos eran ligeramente callosos, como si hubiera cabalgado últimamente, y su
tacto era deliciosamente abrasivo para el delicado cutis que rozaban. Por último, deslizó
sus manos por la corta cabellera oscura. Entonces, suspiró pesaroso.
—Te lo has hecho cortar —murmuró él.
—Yo, me molestaba —mintió ella, a sabiendas de que lo había hecho porque a él le
había agradado largo hacía tiempo.
—Recuerdo cómo se veía aquel día que caminamos por el parque —comentó él,
con aire rememorativo—. El viento lo despeinaba sin que pudieras controlarlo y yo
conseguí una cinta del vendedor de flores para que lo ataras.
—Y con ella, un ramo de violetas —agregó Maggie con nostalgia.
Ese había sido un día agridulce y extraño, el último que compartiera en armonía
antes de que apareciera el artículo en la revista.
Las manos de Saxon le apretaron el rostro.
—Déjalo crecer nuevamente —pidió él, áspero.
—Si lo prefieres... —Ella alzó la vista hasta los ojos en tinieblas y quiso llorar.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Eran ojos sensuales, con destellos dorados que partían de sus profundidades, con
pestañas que cualquier mujer envidiaría y con pequeñas arrugas en las comisuras. Las
cejas, espesas y oscuras, daban el marco ideal y ella tuvo la tentación casi irresistible de
acariciarlas con las yemas de sus dedos.
—Aún no he terminado —aclaró él, suave, mientras parecía estudiar el rostro
prisionero con sus ojos fijos—. Quiero saber cómo cambiaste físicamente y ésta es la
única manera que me queda. ¿Te ofendería mucho que te tocara todo el cuerpo?
Maggie cerró los ojos al sentir una oleada de dolor casi físico que la atormentó.
Que esas manos fuertes y grandes le palparan el cuerpo era lo más cercano al paraíso
para ella. ¿Ofenderla?
—No —susurró, insegura—. No me... ofenderá.
El la tomó por los hombros y la levantó sosteniéndola frente a sí. Sus dedos la
soltaron y comenzaron un viaje de descubrimiento que la hizo temblar de placer. Se
deslizaron por los brazos, haciendo penetrar su calor a través de las mangas de seda del
mismo color verde de los ojos de Maggie, descubriendo que eran tan delgados como
antes. Retomaron el camino de regreso a los hombros deslizándose por ellos hasta el
cuello largo y elegante y luego descendieron hasta las clavículas.
—Eres muy delgada —dijo él, gentil, descansando las manos en el borde del escote
en V de la blusa.
—Yo, yo siempre pierdo peso en el otoño —balbuceó ella.
— ¿De veras? —Sus dedos volvieron a moverse ahora hacia abajo, por la parte
superior de los declives suaves de los senos. Entonces, percibió la rigidez y el sobresalto
que la invadían al sentir la permanencia de esas manos sobre el comienzo de las
delicadas curvas sensibles.— Sé que es íntimo —acotó él frunciendo el ceño mientras
sus dedos trazaban dibujos pequeñísimos a través de la tela fina y del delicado encaje
del sostén que se notaba abajo—. Y tú no estás acostumbrada a dejar que un hombre te
toque de esta manera, ¿no es así?
Sin esperar una respuesta, él deslizó las manos por los altos pechos, luego por el
talle hasta la cintura y por último por los muslos de Maggie.
—Eres tan delgada que me destrozas el corazón —continuó él con una voz que la
desconcertó—. ¿Cenaste?
—Sí, señor —le respondió.
—De ahora en adelante, asegúrate de tomar un buen desayuno y no escatimes el
almuerzo. Si llego a descubrir que has estado salteando comidas, te alimentaré yo
mismo. ¿Está bien claro?
https://www.facebook.com/novelasgratis

—La moda es estar delgada en estos momentos —replicó ella, a la defensiva y


ocultando la verdadera razón, haber estado lejos de él todo este tiempo.
—No te quiero delgada— respondió él—. Te quiero como eras cuando yo aún
podía ver. Tenías la figura más adorable que hubiera visto en mi vida. Senos altos y
firmes, una cintura cimbreante y caderas redondeadas que eran muy tentadoras. Quiero
que vuelvas a ser así.
Maggie se ruborizó al oírlo.
— ¿No tiene ninguna importancia el hecho de que yo no desee aumentar de peso?
—consiguió decir.
Las manazas fueron hasta la cintura y atrajeron el cuerpo de Maggie contra el
suyo.
—No —replicó él, sincero.
Ahora le tocaba el turno a las delicadas manos femeninas que se posaron sobre el
fornido pecho de Saxon y percibieron los músculos tensos bajo la tela gruesa de la
camisa y el calor que irradiaba su piel.
—Saxon... —comenzó ella, nerviosa.
El se inclinó.
—Me agrada la forma en que dices mi nombre —susurró él y su aliento cálido le
acarició los labios—. Dilo de nuevo.
La situación se tornaba demasiado íntima para que Maggie se sintiera cómoda e
intentó escabullirse. Pero Saxon, en respuesta a su gesto, la apretó más contra su pecho.
—No luches contra mí —murmuró él, ausente—. Gramo por gramo, soy el doble
tuyo en tamaño.
—No lo hagas —suplicó ella. Odiaba las extrañas sensaciones que le producían las
caricias inconscientes de Saxon—. Sólo te sientes solitario y has estado sin una mujer
por mucho tiempo...
— ¿Qué te hace creer eso? —murmuró él, burlón—. Puede que sea ciego, pero eso
no impide que la manada de lobos deje de acecharme. Randy ha estado ahuyentando a
las entrometidas durante muchos meses y gracias a él no debo sacudir el colchón de mi
cama para sacármelas de encima. Están convencidas de que lo más seguro para derretir
mi helado corazón, es enfocar el acercamiento como una enfermera compasiva.
—Qué interesante —murmuró ella, riendo involuntariamente.
—Eso es algo que nunca esperaría de ti —agregó él, solemne—. El dinero jamás te
interesó, ¿verdad? Hubieras pasado tu tiempo conmigo aunque yo no tuviera ni un
https://www.facebook.com/novelasgratis

centavo... en tanto yo fuera valioso como noticia—agregó, con súbita amargura y por un
instante, sus manos la apretaron con crueldad.
—Saxon, yo no te traicioné —murmuró entre dientes apretados por el dolor que
le infligían los dedos de hierro—. ¡No lo hice!
La boca de Saxon le aplastó los labios encontrándolos a ciegas, por instinto. La
presión irresistible los lastimaba mientras él saciaba sus añoranzas en los labios tersos y
tiernos, retorciéndolos entre los dientes con tanta violencia que logró cortarlos y Maggie
lanzó un grito ahogado. Era como ser zarandeada contra las rocas por olas turbulentas;
él era brutal en su trato. Los ojos de Maggie se cuajaron de lágrimas. Dieciocho meses
atrás ella lo había deseado con una pasión arrolladora que la hubiera entregado a sus
brazos a pesar de la educación casi monacal que recibiera. Lo hubiera hecho por amor.
Pero esto era todo lo contrario a sus idealizaciones de aquella época; ésta era una
experiencia que no se basaba en el ardor pasional.
Como si él intuyera las lágrimas, alzó la cabeza oscura y frunció el ceño. Su
corazón latía alocado contra su pecho y su aliento era entrecortado.
— ¿Te estoy lastimando? —preguntó él, seco.
Maggie lamió la herida del labio y consiguió serenar su propia respiración.
—Por favor, déjame ir —rogó ella con la garganta cerrada.
Saxon aflojó la presión de sus poderosas manos y murmuró algo entre dientes. Sus
ojos ciegos vagaron por la habitación, inquietos.
— Sentí sabor a sangre en tu boca —dijo él, lento—. ¿Estás bien?
Ella tragó saliva, nerviosa.
—F-fue sólo... un corte. Ahora estoy muy bien. Saxon, suéltame, ¡por favor!
—Solía preguntarme cómo sería besar esa boca hermosa —dijo él, tierno—.
Aunque no quería que fuese así. No pelees —agregó él, sujetándola sin esfuerzo—.
Deja que pruebe tu boca una vez más. Permíteme... disculparme y reparar el daño —
murmuró, inclinándose.
Esta vez su boca fue exquisitamente gentil, frotándose contra los labios heridos con
una presión ligera y sutil que más parecía el beso de un niño. Los brazos enormes la
rodeaban tragándola como el agua tibia del baño, tentándola a relajarse, a permitirle su
roce para que se suavizara y se fundiera en él.
—Sabes como una virgen —susurró él al tiempo que la apretaba más contra su
cuerpo y sus labios sonreían contra los suyos—. ¿Lo eres?
— ¿Y tú?—replicó ella con el poco coraje que pudo reunir.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Su voz era tan temblorosa como sus piernas.


—No, por todos los demonios —respondió él—. ¿No te das cuenta?
No podía, pero no iba a admitirlo. Sus dedos se incrustaron en el pecho viril.
— Saxon...
— ¿No deseas desabrochar mi camisa, Maggie?—susurró él, sensual, mientras
mordisqueaba el carnoso labio inferior de Maggie—. ¿No te has preguntado qué
sensación tendrías al tocar mi piel desnuda?
El rostro de Maggie fue una llamarada. La sangre corría, alocada, por sus venas
amenazando desvanecerla. Sí, se lo había preguntado y lo deseaba, pero rendirse ahora
ante Saxon era dar el primer paso hacia su suicidio emocional. Ni siquiera él estaba
seguro de lo que ansiaba, si la deseaba a ella o si deseaba vengarse de ella. Y Maggie no
estaba lo suficientemente segura de él como para poder averiguarlo.
Su mente se debatía sobre la forma de expresar estos sentimientos, cuando la
puerta se abrió de repente.
Maggie se escabulló de entre sus brazos y se ubicó detrás de él justo cuando la
señora Tremayne, Lisa y Randy hacían su aparición en la sala. Entraban riendo y
charlando, completamente ajenos a lo que sucedía en el extremo opuesto del salón.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 4

Afortunadamente, nadie pareció asociar el rostro encarnado de Maggie con la


sonrisa complacida de Saxon y la conversación se tornó general. Maggie se sentó a un
costado observando a Lisa que le sonreía para reconfortarla y se sintió relajada. El labio
que Saxon había mordido ya no le molestaba.
Estudió al hombre corpulento e imponente que descansaba en el gran sillón de
respaldo alto junto al hogar con ojos adormecidos. Era hermoso de admirar y
maravilloso al tacto. Una parte de Maggie se sentía desilusionada por la irrupción de los
demás, por haber elegido justo ese momento para entrar, mientras que otra parte de su
ser sentía alivio por la interrupción. Saxon no estaba seguro sobre si la amaba o la
odiaba y aunque ella disfrutaba del roce de sus manos, no podía dejar de lado las duras
acusaciones que oía en su voz, sin reaccionar ofendida y temerosa. El la aterrorizaba, la
azoraba por ser el hombre que la culpaba por su desdicha. Pero Maggie era valerosa y
temperamental. Y no permitiría a ningún hombre, ni siquiera a Saxon Tremayne, que la
pisoteara.
Una de las comisuras de sus labios se elevó en una mueca risueña. Así que él
estaba decidido a retenerla aquí, ¿verdad? Dejaría que Saxon creyera que se quedaba
porque él lo ordenaba. El tenía razón en una cosa; él sí, definitivamente, necesitaba a
alguien que lo ayudara a sortear obstáculos para no caer de cabeza en un pozo
depresivo del que sería difícil sacarlo. El hombre que ella recordaba había sido un atleta
empedernido que disfrutaba las cabalgatas, el polo, el tenis y el handball. Era un
nadador excelente que sólo ansiaba estar en movimiento en busca de un nuevo reto y
una nueva meta que vencer. Cuando ella había estado elaborando la maldita nota, había
tenido que perseguirlo por todas partes para conseguir alguna respuesta o información.
Este hombre, sentado pacíficamente en su sillón, era un completo desconocido
para ella. Aún seguía ladrando como el antiguo Saxon Tremayne, pero le faltaba algo de
aquel espíritu emprendedor y batallador que había poseído. Su espíritu de lucha y la
seguridad en sí mismo ya no estaban en ese cuerpo fornido. Al observarlo ahora
mientras recordaba lo que había sido, le produjo un gran pesar. Maggie se revolvió en
su asiento con ojos preocupados. De alguna forma tenía que encontrar el modo de
ayudarlo a encarar su ceguera bastándose a sí mismo. Si podía... Debía obligarlo a salir
de la casa, encontrarse con gente y aprender a mantenerse de pie por sí solo. De un
modo u otro, ella lo ayudaría a vencer la enfermedad, aun en contra de Saxon mismo, y
no se engañó tratando de creer que sería una tarea fácil. Lo lograría contra viento y
marea. Saxon tenía un carácter difícil y un magnífico temperamento que estaban
https://www.facebook.com/novelasgratis

acordes con su figura imponente. Necesitaría habilidad, astucia y cariño para hacerlo
poner de pie nuevamente.
—Estás muy callada, señorita Reportera —le dijo Saxon de repente logrando que
los demás se callaran y dejaran de hablar sobre las montañas cercanas y la belleza
arrogante del otoño en esta época del mes.
— ¿De veras? —Preguntó Maggie—. Me preguntaba si te gustaría dar un paseo en
auto por las montañas un día de estos.
El rostro de Saxon se ensombreció mientras sus ojos despedían llamas de fuego.
— ¿Para qué? —inquirió él, tajante—. ¿Esperas que mis ojos se curen
milagrosamente?
—No tienes que ver para admirar y apreciar la belleza —respondió ella mientras
escrutaba su semblante—. Por supuesto, si prefieres esconderte aquí adentro...
— ¿Esconderme? —explotó él y su madre sofocó una sonrisa.
—Bien, ¿cómo lo llamarías? —quiso saber Maggie, razonando con él—. Tú nunca
sales de la casa, ¿no es así?
El se revolvió, enojado, en el asiento que apenas contenía su formidable figura
—No dejaré que me lleven de un lado a otro como si fuera una criatura idiota —
dijo él, orgulloso.
—No será así —prometió ella—. ¿Sabes?, deberías sentirte halagado. Yo no ofrezco
mi compañía a cualquiera y ciertamente, no suelo llevar a hombres a dar un paseo en
auto todos los días.
La broma pareció atravesar la coraza que lo protegía. Frunció los labios carnosos y
alzó una ceja y la miró con expresión confundida.
— ¿Cómo puedo estar seguro de que puedes conducir en esos caminos?
—No puedes —acordó ella y rió—. Lo único que puedes hacer es confiar en que no
deseo matarte. Además, yo también estaré dentro del auto. Tendré que ser cuidadosa.
Saxon inhaló con fuerza.
—Está bien. Mañana por la mañana, si no llueve.
— ¿Qué hay de malo con la lluvia? ¿Te disuelves al mojarte?
El alzó una ceja.
—No seas tan presumida, señorita —murmuró él con un brillo extraño en los ojos
ciegos—. Yo sé muy bien lo que a ti te disuelve, ¿o no lo recuerdas?
https://www.facebook.com/novelasgratis

Maggie desvió la mirada y el rostro ruboroso.


—Tendrás que conseguir que Saxon te lleve a la compañía cuando salgan a pasear
—acotó Sandra al notar el rubor en el rostro de Maggie y adivinando la razón.
El rostro de Saxon se ensombreció, sus manazas se aferraron a los brazos del sillón,
furioso.
—Eso está descartado —dijo él, firme.
—Pero querido —argumentó Sandra—, te haría bien...
Saxon se levantó, impaciente.
—Yo decidiré lo que es bueno para mí —replicó, tajante—. ¿Dónde está esa
maldita mesita de café? Siempre me tropiezo con ella. ¡No puedo entender por qué la
gente la vive moviendo de aquí para allá!
Maggie se puso de pie conmovida por la expresión apenada de Sandra.
—Deja de ladrar a la gente —le dijo a Saxon al tiempo que se acercaba a él con
gentileza y lo tomaba de la mano.
Por un instante creyó que él la soltaría con un sacudón y también la arrojaría lejos
de él. Pero luego de una breve vacilación sus dedos cálidos se enroscaron en los de
Maggie y los presionaron con un gesto posesivo que envió un estremecimiento de
placer por todo su cuerpo.
—Me guiarás por la casa, ¿es eso? —preguntó él, seco.
Maggie guiñó un ojo a los demás.
—No, señor. Pensé que le permitiría guiarme por este caserón —replicó ella,
picara.
—Oh. —Saxon sonrió levemente. — ¿Contra qué te agradaría chocar primero?
¿Contra una silla o una pared?
— ¿Qué te parece el porche de entrada? —sugirió ella—. Ha salido el sol y las
montañas se ven magníficas a la distancia.
—Yo no podré verlo —replicó él.
—Te describiré toda la escena —ofreció ella, tironeándolo de la mano—.
Discúlpennos mientras reñimos —les dijo a los miembros de la familia que reían en voz
baja mientras ambos desaparecían por la puerta.
— ¿Me reñirás? —preguntó Saxon una vez que ella lo sentara en la mecedora a su
lado en medio del espacioso porche delantero.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Maggie bebió el aroma dulzón y fresco del aire otoñal mientras sus ojos se
extasiaban en los árboles distantes que cubrían las laderas de las Blue Ridge Mountains.
—Eso parece ser todo lo que tú deseas —replicó ella.
—Demonios si lo es —murmuró él buscando la mano de Maggie hasta encontrarla.
Entrelazó los dedos con los de ella y se reclinó con un suspiro de pesar—. Te extrañé.
— ¿Es cierto?
Ella alzó los ojos hacia el semblante de facciones recias y sintió que algo en su
interior se derretía. Deseaba admitir cuánto lo había extrañado, pero podría convertirse
en un arma en manos de Saxon en contra suya y aún no sabía hasta dónde podía confiar
en él ya que sus cambios de humor eran demasiado súbitos e impredecibles.
Saxon rió con risa seca.
—No me crees, ¿verdad? ¿Qué sucede, cariño? ¿Crees que busco tus debilidades
antes de atacar?
— ¿Y no es así? —replicó ella.
El alzó los hombros anchos en gesto desdeñoso y le soltó la mano para encender
un cigarrillo. Fumó unos minutos con el ceño fruncido.
—Al principio te culpé de todo —admitió él—. ¡Por todos los infiernos! jamás
había odiado a nadie como a ti. No esperaba esa clase de traición de parte tuya. Creía
que estábamos cerca del comienzo de algo muy... de una relación muy distinta de la que
habíamos tenido hasta ese momento.
Ella cerró los ojos. Ella había creído lo mismo. El día anterior a la salida de la
revista que llevaba la nota de la discordia, había habido un momento muy especial en
que ambos se habían mirado a los ojos dejando de lado los disfraces y las mentiras;
cuando la mirada de cada uno había mostrado todos los mismos deseos terribles, la
necesidad que ambos sentían de transformarlos en ciega pasión devastadora si la puerta
de su oficina no se hubiera abierto de repente para dar paso a un joven ejecutivo.
— ¿Llegará el día en que me creas? —preguntó ella casi sin aliento.
—Estoy ciego —recalcó él y aspiró con fuerza el humo del cigarrillo—. ¿Tienes
idea de lo que es vivir sin el sol, vivir en las sombras, depender de la gente? Es algo que
jamás me había ocurrido antes y yo no... —Cortó el chorro de palabras para volver a
fumar con ansias. — Yo no lo soporto y no puedo bastarme por mí mismo —admitió
él a regañadientes—. Algunas veces, de noche, el dolor es insufrible. No puedo dormir,
así que me quedo tendido en la cama, despierto y cavilo. No puedo dirigir la compañía
de esta manera, no sin mis ojos, así que todo el peso recae sobre Randy que no tiene la
edad suficiente ni la experiencia necesaria para hacerlo solo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¡Qué sarta de estupideces! —le dijo Maggie, sin amilanarse. Se volvió a


enfrentarlo feliz por el calor que recibía del cuerpo cercano al suyo—. Puedes hacer
todo lo que hace un hombre normal, si dejas de condolerte por tu desgracia de una vez
por todas. Inténtalo.
Saxon quedó rígido por un instante y luego, explotó.
— ¿Que yo me compadezco de mí mismo? —Su semblante se puso tenso y los ojos
sin vista la buscaron por el sonido de su voz. — ¡Maldita seas!
Si hubiera gritado hubiera sido menos intimidatorio su actitud, pero esa voz
calma, fría, tenía el filo de una navaja y Maggie sintió que un escalofrío la recorría de
pies a cabeza. Más, no retrocedería ni un centímetro. La piedad, por más que la sintiera,
no lo ayudaría a recobrarse. Y mucho menos sacaría a este hombre orgulloso y
arrogante de la prisión que había construido a su alrededor. Sólo la ira lo ayudaría a
escapar.
— ¿Cómo lo llamarías, señor Tremayne? —lo incitó ella—. Te lo pasas sentado en
la casa todo el día y te niegas a recibir ayuda, sin contar con que te niegas tu propia
ayuda. No deseas ni acercarte a tu imperio. ¿Cuál es el problema? ¿No podrás soportar
que alguien te abra una puerta por ti?
El cigarrillo salió volando por los aires y él la tomó por los hombros con sus
manazas con una exactitud que la asombró. Luego comenzó a sacudirla con fuerza.
—No sigas —le gritó.
El roce de sus manos le hicieron temblar las piernas, pero no de miedo.
— ¿No tienes miedo a la piedad, a la compasión, Saxon? —susurró ella
observándole el rostro que se aproximaba—. ¿Acaso no será eso lo que sucede?
Saxon apretó las mandíbulas, entrecerró los ojos y ella pudo comprobar que la
flecha había dado en el blanco. El cerró los ojos por un instante y volvió a abrirlos.
—Sí —admitió el con dolor.
Maggie estiró sus manos trémulas y tomó el rostro viril con una audacia que jamás
hubiera pensado que poseía. El se encogió imperceptiblemente al sentir el roce sedoso
de sus dedos.
— ¿Cómo es posible que alguien tenga piedad de un hombre como tú? ¿No sabes
acaso, que todavía eres mucho más hombre, aun sin tu vista, que la mayoría de los
hombres? Ciego, sordo o paralítico, aún eres Saxon Tremayne. Si crees en ti mismo,
puedes hacer todo lo que quieras. Cualquier cosa.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Maggie percibió un destello de vacilación e indecisión debajo de las pestañas


espesas. Las manos que la sostenían por los brazos se habían vuelto suaves;
sosteniéndola sin lastimarla.
—No soporto la compasión —respondió él.
—Me alegro —contestó ella con tono ligero—, porque no fingiré que la siento ni te
la ofreceré.
—No usaré un bastón bastardo —le advirtió él.
Ella sonrió a través de lágrimas que él no podía ver.
—Me tendrás a mí por un tiempo. Después, me reemplazarás por un perro guía.
¿No te agradan los animales?
—No lo sé. Nunca he tenido tiempo para ellos.
—Los perros son buenos compañeros. Son muy inteligentes y mucho más suaves
que un bastón. Además, existen dispositivos especiales que pueden implantarse en tu
cuerpo para reemplazar la visión.
—No —dijo él, tajante.
—Al menos, podrías hablar con un médico...
—En cambio, tú podrías callarte —murmuró él y antes de que ella se diera cuenta,
se inclinó sobre ella y depositó sus labios sobre la boca de Maggie.
Al tocarlos, los labios de Saxon se entreabrieron separando los de ella,
fusionándose con ellos y abriéndolos del todo para dar cabida a su lengua inquisitiva.
Las manos de Maggie vacilaron sobre las mejillas de Saxon hasta que se decidieron
por ascender lentamente hasta las sienes plateadas. Cerró los ojos y su boca se entregó
con deleite al beso, deseándolo mientras la brisa los envolvía con su aroma dulzón y su
sonido se mezclaba con el suave chasquido de la seda al ser estrujada por los brazos de
Saxon.
Maggie sintió que estaba en el cielo al ser abrazada por él y al recibir su beso
apasionado. Había pasado mucho tiempo y ella lo había deseado tanto durante estos
largos meses que todo le parecía un sueño. Gimió con dulzura ante la fuerza del apetito
contenido que ahora se liberaba. Jamás había podido imaginar que sentiría un deseo tan
potente e irresistible por ningún hombre; un deseo que parecía dolerle en todo el
cuerpo, que le hacía temblar las piernas mientras morían las protestas antes de llegar a
la boca que él devoraba con frenesí.
Saxon se retiró unos centímetros y dejó deslizar su mano hasta el montículo tenso
del seno.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—No —susurró ella, desviando la mano hacia el hombro.


—Yo sólo quiero ver cómo te ves ahora —respondió él con una sonrisa maliciosa.
—Ya lo has hecho —le recordó ella.
—Probablemente has cambiado un poco —dijo entre sonrisas contenidas—. Y yo
soy un pobre ciego que no tiene ojos para ver.
—No me vengas con ésas —replicó ella, riendo—. Tú, ricachón lujurioso.
—Creí que te quedarías para ayudarme. Mi cama es muy amplia...
—No es ésa la clase de ayuda que te daré, y lo sabes muy bien —le contestó ella.
Los dedos fornidos se deslizaron por la línea de los labios forzándoles una sonrisa.
Los ojos de Saxon brillaron con buen humor en la misma forma en que lo hicieran
cuando aún la veían.
— ¿Aún sigues siendo virgen?
— ¿Cómo supiste que lo era? —preguntó ella estudiándole el rostro.
—No lo sabía. Pero no eras muy mundana, señorita Sterline —le recordó él—. Y
todavía te resistes y te sientes molesta cuando te tocan con un poco de intimidad. Soy
curioso. Me gustaría saber si te has acostado con algún hombre.
La mirada de Maggie bajó hasta el cuello de Saxon donde vio pulsar una vena con
ritmo acelerado. Suspiró lentamente.
—Sé que no está exactamente de moda en estos tiempos, y de cualquier manera, la
mayoría no me cree... por lo que dejo que los hombres piensen que soy extremadamente
selectiva y no hago ninguna aclaración.
— ¿Debo asumir por lo que dices que jamás has dicho sí? —preguntó él con los
ojos más fijos que nunca sobre su cara.
Maggie inhaló profundamente.
—Sí —admitió con cautela—. No es que intente retrotraerme a la época victoriana
—agregó—. Lo que sucede, es que para mí, el sexo significa compromiso. Un
compromiso total con un hombre. Y no he encontrado uno con el que desee
comprometerme para siempre.
—Eres una mujer muy atractiva —comentó él como si la viera con los ojos de la
mente—. Escultural creo que es la palabra y con un rostro adorable para completar el
cuadro. No deben haber faltado oportunidades.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—No han faltado —admitió ella. Alzó el rostro con una sonrisa y entonces
comprendió que era una sonrisa que él no podía observar, aunque se oía en su voz—.
Todavía —agregó ella, con picardía.
Saxon no sonrió. Los dedos volvieron a recorrer las delicadas facciones con una
tenue caricia.
—Te deseo —dijo él en voz baja y sus palabras fueron más fuertes por su misma
suavidad—. Quiero que la primera vez sea conmigo.
Maggie se sofocó.
— ¿Por qué? —preguntó hundiéndose en las caricias de sus manos y en la dulzura
de sus palabras.
—Porque algún idiota descuidado podría lastimarte. Yo no lo haría. —Se inclinó y
frotó las mejillas ásperas contra las de Maggie lentamente y con toda la sensualidad de
la que era capaz, mientras su aliento le acariciaba lo oreja. — Jamás le he hecho el amor
a una virgen —susurró a su oído—. Y nunca lo había deseado hasta ahora. ¿Sabes acaso
qué valor incalculable posees?
Maggie contrajo los dedos detrás de la cabeza de Saxon. Deseaba desperezarse
como un gato, mover su cuerpo sinuosamente contra el suyo y de repente comprendió
que sus ansias eran levemente chocantes para ella misma. Apenas si podía respirar por
los latidos enloquecidos de su corazón.
— ¿Esto es parte del plan? —No supo cómo pudo hablar y se odió por hacerlo de
este modo, pero se debilitaba y no se atrevía a permitírselo. — ¿Es parte del plan para
hacerme pagar por lo que tú crees que hice?
El cuerpo de Saxon se petrificó. Respiró profundamente y se alejó del lado de
Maggie. La antigua rigidez volvió a posesionarse de sus facciones; la ternura se había
desvanecido de los ojos oscuros.
—Eres mordaz, ¿no es así? —Preguntó entrecerrando los ojos—. De ahora en
adelante deberé ser más cauto contigo.
—No harás que caiga de rodillas frente a ti, señor Tremayne —replicó ella,
alejándose—. Pero si quieres, puedes intentarlo.
— ¿Crees que no podría, cariño? —Inquirió él alzando la ceja—. Esto sólo ha sido
una pequeña escaramuza. Aún queda la batalla por librar, y tú estarás cerca de mí por
un rato largo.
—Solamente por un par de semanas —respondió ella, firme—. Yo también tengo
un empleo que cuidar y que no me esperará indefinidamente.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Discutiremos ese pequeño problema en otro momento—. Encendió otro


cigarrillo. — Vinimos aquí afuera a admirar el panorama, según tengo entendido.
—También así lo creía yo —musitó ella cruzando las piernas—. ¿Qué te agradaría
hacer sobre ese tema? Podría juntar algunas hojas y tirártelas por la cabeza junto a
algunas piedritas para darte la sensación de la estación otoñal.
—Yo también podría arrojarte desde este maldito porche —dijo él, riendo—. Ciego
o no, no me daría mucho trabajo hacerlo.
Maggie rió con él y la tensión pareció disiparse. La mirada de Maggie se perdió en
la lejanía sobre el borde afilado de las montañas azules.
— ¿Cuánto hace que tu familia vive en este lugar?
— ¿En Jarrettsville? Ciento cincuenta años más o menos. El Jarret que fundó el
pueblo es un antepasado mío.
— ¿Y la familia de tu madrastra?
—Aventureros norteños que llegaron aquí después de la guerra. —El rió entre
dientes. — Adoro bromear y atormentarla con eso. Sandra es la sal de la tierra; puede
aceptar un chiste... aun a su costa, y no creas que no los devuelve. No es una mujer
fogosa, pero es muy testaruda. Sus ancestros eran los Steele de Chicago. Su abuelo se
estableció aquí y se dedicó a la industria textil lo mismo que había hecho mi familia. Es
la industria principal en esta zona.
—Y tú tienes la sucursal más importante en Charleston —recordó ella—, no aquí.
Saxon sonrió.
—La familia de mi madre era de Charleston. A propósito, el abuelo de mi padre
fue alguacil de la ciudad por un tiempo hasta que lo mataron al intentar arrestar a un
hombre. Aún conservo el viejo reloj de bolsillo que llevaba cuando lo mataron a tiros.
Tiene las iniciales grabadas en el dorso. Es toda una reliquia.
—Así lo creo —acordó ella. Suspiró y también sonrió—. Yo tengo algunas reliquias
de mi familia materna. Una vieja pistola, algunas piezas de cristal y otras de plata. No
es mucho, me temo: mi familia no era rica.
—Tampoco la mía, cariño, no al principio. Vinieron de Escocia con la ropa al
hombro y una gran determinación de hacer que sus vidas mejoraran notablemente.
—Parece que lo lograron —comentó ella.
—Pero a fuerza de sacrificios. Todavía cuesta mucho coordinar las plantas de
producción y mantenerlas en funcionamiento. —El volvió a cavilar y ella le dio un
puñetazo juguetón en el brazo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Con más razón debes volver a ponerte de pie —dijo ella con una carcajada—.
Ahora, ¿qué te parece si damos unas cuantas vueltas por el jardín y así te enseño a no
pisar las raíces sobresalientes de los robles?
El alzó, orgulloso, la cabeza.
— Sería muy propio de ti hacerme ir de bruces contra el maldito árbol.
— ¿Quién, yo? —preguntó ella, con aire inocente.
—Sí, tú, Blanca Nieves —replicó él—, Pero será mejor que tengas algo bien
presente antes de llevarme de paseo.
— ¿A qué te refieres? —preguntó al tiempo que lo hacía poner de pie.
—Si caigo, caeré sobre ti.
Ella se quedó mirando la mole de su cuerpo y suspiró con gesto teatral.
—Oh, caramba, será mejor que me asegure de que eso no ocurra. Sólo seré una
pequeña mancha chata de color sobre el suelo, ¿verdad?
—Si caemos —murmuró él, inclinándose—, pensaré en muchas otras cosas menos
en dejarte chata sobre el suelo.
—Bueno, no te preguntaré qué cosas —prometió ella tomándolo de la mano—. Soy
una buena niña, lo soy, y ¡no permitiré que ningún ricachón lascivo me lleve por mal
camino!
El rió a carcajadas mientras Maggie lo ayudaba a bajar por los peldaños. Al menos
era un comienzo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 5

Horas más tarde, en el dormitorio de la planta alta que habían asignado a Maggie
para todo el tiempo que deseara permanecer en la casa, ella y Lisa conversaban después
de haberse cambiado de ropa para la cena.
—Pensé que te irías inmediatamente —dijo Lisa, riendo al observar a su hermana
mayor.
Maggie tenía un hermoso vestido verde esmeralda que hacía juego con sus ojos.
—No eras la única —confesó Maggie—. Jamás tuve sobresalto más fuerte que éste.
Creí que no me recuperaría. Cuando Randy mencionó que su hermano mayor era Saxon
Tremayne estuve completamente segura de que mi vida llegaba a su fin.
—Es maravilloso, ¿no te parece? —murmuró Lisa sorpresivamente.
— ¿Quién, Randy? —fue la réplica de Maggie.
—Sabes muy bien que me refiero a Saxon —dijo Lisa frunciendo los labios.
Maggie bajó la vista a la alfombra blanca que hacía resaltar el azul intenso de la
colcha que cubría la enorme cama con dosel y los pesados cortinados de las ventanas
que hacían juego.
—Creía que me odiaba. Aún no estoy muy segura de que no sienta resentimiento
contra mí. Toda esta palabrería sobre la necesidad de que lo ayude a restablecerse, bien
podría ser una máscara, algo para entretenerme hasta que planee su venganza.
—Si la forma en que se aferraba a tu mano es indicativa de algo, desearía que
Randy me odiara así.
Maggie sonrió.
—Se estaba asegurando de que yo también sufriera las consecuencias si lo hacía
chocar contra una pared. Ya ves. ¿Qué haré con respecto a mi empleo? Sabes muy
bien que el diario no podrá aceptar mi ausencia durante dos semanas.
—Nadie es imprescindible en este mundo —le recordó su hermana—. Tendrían
que arreglarse sin ti si te murieras. Además, tengo el presentimiento de que el señor
Tremayne ya se ha hecho cargo de eso.
Maggie se estremeció.
—Jamás pensé que lo tomara de esta manera —comentó ella, preocupada—. Lisa,
¿qué debo pensar? ¿Habré sido la culpable? ¿Y qué pasará si no recupera la vista?
https://www.facebook.com/novelasgratis

—No sigas —le pidió su hermana tocándole el brazo con cariño—. Todo lo que
debes hacer es concentrar tus esfuerzos en ayudarlo a recuperar la confianza en sí
mismo. Y si lo amas tanto como yo creo, no será demasiado difícil para ti, ¿verdad?
Maggie se puso de pie con un suspiro.
—Sé lo que siento —confesó ella—. Lo que me mantendrá despierta por las noches,
es lo que él siente por mí. Sin embargo, no me preocuparé por el momento. Bajaremos a
cenar y luego intentaré vivir cada día como se presente.
—Es una solución muy práctica, si quieres saber mi opinión—replicó Lisa,
divertida.
Empero, Maggie no se sentía práctica. Se sentía confundida, hambrienta y
atemorizada. Mientras cenaba al lado de Saxon en la mesa larga debajo de la gran araña
de cristal, sintió el impulso casi irresistible de levantarse y echar a correr.
Sin embargo, tuvo que reconocer que Saxon era el hombre más sensual que había
conocido. Los músculos bien trabajados estaban recubiertos por vello oscuro, cuya
sombra se traslucía por la fina tela de la camisa. Maggie jamás lo había visto sin esa
prenda, mas, de repente tuvo conciencia de que lo deseaba con toda su alma. Anhelaba
tocarlo...
Azorada ante la fuerza de su propio deseo, se dedicó con atención a la comida para
ocultar los ojos que él no podía ver.
—Estás muy callada, Maggie —murmuró él, gentil.
Ella alzó la vista, nerviosa, y sonrió olvidando por un instante que él no la veía.
—Estoy muy ocupada con esta comida deliciosa —mintió ella y agregó en silencio,
«que bien podría ser cartón de acuerdo con lo me dicen mis papilas gustativas».
Saxon inclinó la cabeza a un lado con una expresión divertida en sus ojos oscuros.
— ¿Estás segura?
—Entonces, ¿qué supones que me sucede? —preguntó ella revirtiendo la
situación—. ¿Piensas que estoy aquí soñando despierta contigo?
Saxon echó atrás la cabeza y lanzó una estentórea carcajada. Sandra y Randy lo
observaron, estupefactos. Aparentemente, la risa era algo muy raro en ese hombre
moreno desde que le sucediera el accidente.
— ¿Lo estás? —preguntó él—. Quiero decir, ¿soñando despierta?
— Si de veras quieres saberlo, estoy preocupada pensando qué haré si se te llega a
ocurrir conducir el auto cuando salgamos a la mañana.
https://www.facebook.com/novelasgratis

La respuesta provocó la risa de todos los presentes y terminó con el tema primitivo
de la pregunta.

A la mañana siguiente, Maggie se puso una falda tableada en color verde y un


suéter haciendo juego. Sus piernas estaban cubiertas por altas botas de cuero color
hueso de tacones bajos. Así vestida, bajó a desayunar. Una sensación totalmente extraña
la invadió al pensar que estaría a solas con Saxon por unas horas. Era algo con lo que
había soñado antes de que lanzaran esa nota dañina que arruinara la relación de ambos.
Saxon ya estaba sentado a la mesa del desayuno, pero los demás no estaban por
ningún sitio.
— ¿Maggie? —preguntó él, suave, levantando la cabeza al oír el ruido de pasos
que se acercaban.
Algo en el tono de su voz hizo que la sangre corriera más a prisa por las venas de
Maggie.
—Sí —respondió sentándose a su lado frente a la mesa enorme—. Creí que habías
dicho que bajáramos a las siete.
—Así fue.
— ¿Pero, adonde están los otros? —insistió ella.
—En sus camas —murmuró él con una leve sonrisa—. No había necesidad de
despertar a toda la casa porque salimos a pasear, ¿no te parece?
—No, por supuesto que no.
Tuvo que forzar sus ojos a desviarse de la figura imponente de Saxon. Vestía un
suéter blanco debajo de la misma chaqueta que usara la noche anterior con pantalones
tostados y Maggie pensó que estaba como para comérselo.
— ¿Quieres un poco de café? —preguntó ella alzando la cafetera.
—Aún no he tomado nada —replicó él—. Estaba esperándote.
Ella sonrió para sí.
— ¿Debo sentirme halagada?
— Eso dependería de lo hambriento que hubiera estado y me reservo ese tipo de
información. ¿Qué te parece si me sirves unos huevos, cariño? Envié a la señora
Simpson a buscar la correspondencia a nuestra casilla de correo.
Maggie le sirvió lo requerido y tomó la fuente con tocino y jamón serrano para
acompañar los huevos y puso el plato frente a él.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Jamón o tocino? —preguntó a Saxon.


—Tocino, pero prueba el jamón, es delicioso. Además, lo trajeron de la granja.
Maggie se quedó mirándolo. La casa estaba en un lote de terreno inmenso rodeada
de una cerca blanca con curiosidad.
— ¿Es ésta una granja? —preguntó luego de unos minutos.
—Muy astuta, señorita Sterline. Sí, es una granja y nosotros criamos y cultivamos
la mayor parte de nuestros alimentos.
Ella suspiró. Saxon era un hombre mucho más afecto al aire libre y al campo de lo
que había imaginado, lo cual hacía más penosa su ceguera. Pesarosa, agregó una gran
rebanada de pan tostado sobre el plato de Saxon y en el suyo.
— ¿Deseas mantequilla? —preguntó ella.
—Sí, por favor.
Maggie agregó mantequilla a las dos tostadas con rapidez y le comunicó que tenía
todo preparado en su plato. Para que él supiera dónde estaba cada cosa, utilizó como
puntos de referencia los números en la esfera del reloj. Maggie se sorprendió al no
recibir comentarios cáusticos sobre sus directivas y verlo comenzar a comer sin dejar
caer ni una migaja sobre el mantel.
—Has vuelto a quedarte callada —mencionó él luego de un momento.
—Estaba pensando que debías disfrutar muchísimo trabajar en la granja antes —
confesó ella, contrita.
El rostro viril se ensombreció y ella deseó haberse mordido la lengua antes de
decir semejante barbaridad.
—Sí. También cabalgaba mucho por el campo.
Ella lo miró.
—Aún ahora podrías andar a caballo, ¿verdad?
—Si voy acompañado creo que podría sin ningún problema —respondió él,
indiferente—. ¿Sabes cabalgar, Maggie?
—Un poco. Si voy demasiado rápido es seguro que me caigo.
Eso pareció devolverle un poco el humor perdido.
—Podrías cabalgar conmigo —sugirió él—. Yo podría sostenerte y tú me indicarías
la dirección correcta.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Ella lo observó detenidamente. El sólo pensar en estar tan cerca de él la dejaba sin
aliento. Casi podía sentir el calor y la fuerza de sus poderosos músculos contra ella.
—Seguro —le contestó—. Y si te caes, ¡me arrastrarás en tu caída y me aplastarás!
Saxon dirigió la mirada vacía en dirección de la voz con el rostro tenso de
facciones sensuales como la voz con la que le respondió.
—Me encantaría aplastarte. Tenerte debajo de mi cuerpo. Pero a todo tu cuerpo.
Maggie sintió el rubor que coloreaba sus mejillas y levantó el pocillo de café a los
labios como para ocultarse. No se atrevía a insistir en esa línea de conversación ni por
todo el oro del mundo.
— ¿No deseas jugar? —murmuró él con una sonrisa maliciosa—. Ya veremos qué
pasa. Termina tu desayuno, cariño. Debemos cubrir mucho terreno hoy.
Ella se inclinó hacia adelante.
— ¿Adonde iremos... además de dar un paseo?
—A mi oficina —replicó él con un suspiro.
Ella sonrió en secreto. Ese sería el paso más importante que diera desde el
accidente y ella no podía dejar de sentirse orgullosa por haber influido en Saxon.
Cuando terminaron de desayunar, ella lo tomó del brazo y lo guió hasta donde
estaban guardados los autos de la familia.
Adentro se encontraban un Mercedes, un Fiat y un gran Lincoln negro.
— ¿Cuál es el tuyo? —preguntó ella, insegura.
—Adivina.
Maggie estudió el rostro orgulloso.
—El Lincoln.
Saxon alzó una ceja y sonrió.
— ¿Debo sentirme halagado por conocer mis gustos?
Ella rió.
—No lo sé.
Él le rodeó los hombros con el brazo y la atrajo contra sí.
—Yo necesito un auto grande, cariño. Mi físico es demasiado voluminoso y debo
entrar cómodamente.
Maggie lo codeó jugando.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Doy fe —acordó ella, tironeándolo hacía el auto—. Bien, sólo espero no arrancar
los guardabarros al sacarlo de aquí. Yo conduzco un Volkswagen, ¿sabes?
—Mi Dios —exclamó él, riendo—. Sí que tendrás que hacer algunos ajustes para
conducir este monstruo. Confiaré en ti, a pesar de todo, Maggie. Al menos con el auto
—agregó él en voz tan baja y con un doble sentido que la irritó.
Saxon se detuvo cuando ella trataba de acomodarlo en el asiento delantero al lado
del conductor. Posó las manazas sobre los hombros de Maggie y las dejó deslizar hasta
la cintura estremeciéndola de placer sensual al hacerlo.
—Un minuto, Maggie. ¿Qué llevas puesto? Descríbemelo.
Ella lo hizo, pero con voz forzada por el súbito e imprevisto contacto con las
manos de Saxon que seguían sosteniéndola. De pronto, Maggie se dio cuenta de que
sus cuerpos se rozaban en toda su longitud,
—¿Qué clase de suéter es? —preguntó él al tiempo que levantaba las manos hasta
el borde del escote en V y seguía su contorno con el dedo índice—. ¡Qué cutis suave
tienes! —Comentó, cortés. El dedo inquisitivo se introdujo debajo del escote para
delinear la curva del seno—. Muy, muy suave.
Ella aprisionó los dedos intrusos entre los suyos.
—Vergüenza debería darte —le dijo, sofocada.
Saxon echó a reír.
— ¿Te has ruborizado? Lamento no poder verte Maggie. Apuesto que tus ojos
están poniéndote en evidencia en este preciso momento. —Su rostro se tornó triste y la
soltó con un suspiro. — Será mejor que nos pongamos en marcha.
Ella se alejó de su lado sintiéndose al mismo tiempo aliviada y decepcionada. Si
sólo pudiera confiar en que él no la heriría... Empero, aún no sabía si lo que lo
impulsaba era la venganza o el deseo, y hasta que lo descubriera, no se atrevía a dejarlo
acercar demasiado.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 6

La parte occidental de Carolina del Sur era en casi toda su extensión, parte de las
estribaciones de las magníficas Blue Ridge Mountains. Ahora, con un otoño que las
pintaba como una paleta multicolor, la vista era tan extraordinaria que la ceguera de
Saxon era casi agresiva.
—Es una mañana bastante fresca —recalcó él con los ojos fijos en el camino por el
que conducía Maggie.
—Sí, estoy de acuerdo. Saxon, ojalá pudieras ver las montañas —dijo ella, triste—.
Se ven como si un pintor loco y sobreexcitado le hubiera lanzado todos los colores de su
paleta: oro, rojo, anaranjado y ámbar, con la punta de su pincel.
Saxon curvó sus labios en una sonrisa amplia.
—Lo haces muy bien... la descripción, digo. ¿Dónde estamos?
Le nombró la autopista.
—Es muy extensa y en este momento no hay mucho tránsito. Las montañas están
adelante, bastante lejos y vamos por lo que alguna vez fueron colinas. Las laderas están
cubiertas de hierba del amor.
— ¿Hierba del amor? —preguntó él, asombrado.
—De veras, se llama así —dijo ella riendo, feliz—. Los ecologistas estatales de
Georgia lo siembran para evitar la erosión de las tierras en las costas altas, exactamente
igual a las defensas rocosas en los lechos de los arroyos para impedir que a las costas se
las lleve el agua.
—Entonces, debemos estar cerca de Jarrettsville ahora —apuntó él para cambiar—
de tema.
—Justo detrás de la colina —acordó Maggie observando la pequeña ciudad que
aparecía ante su vista con el telón de fondo de las montañas multicolores—. Es más
grande de lo que la recordaba —murmuró ella—. Pero tan adorable cómo siempre.
—Siempre la consideré así. No es tan grande como Anderson o Spartanburg o
Greenville, pero aun así es un formidable centro textil.
—Tu corporación es el miembro más destacado, si mal no recuerdo —acotó ella
con una sonrisa.
—Empezamos con algo muy pequeño —le contó Saxon—. Pero aún seguimos
creciendo a pesar de la economía. ¿Dónde estamos?
https://www.facebook.com/novelasgratis

Maggie se lo dijo.
—Si la memoria no me falla, creo que aquí giramos a la derecha.
—Sí, y después a la izquierda.
—Pero, ¿ese camino no conduce a la parte posterior de la planta?
—Va directo al centro de cómputos —respondió él—. Allí es donde está mi oficina
principal. Nunca estuviste allí.
Ella siguió sus indicaciones en silencio, rumiando acerca de ese período de su vida
que había concluido en semejante tragedia. Rememoró varias visitas a las gigantescas
hilanderías de la Corporación Tremayne, pero por algún motivo desconocido para ella,
el centro de cómputos jamás había figurado en su agenda. En aquel momento, ella y
Saxon estaban más interesados en las terminales de producción. Varias veces él había
mencionado el sitio donde estaba localizado el centro nervioso de la corporación, pero
ella no se había interesado demasiado. Había estado mucho más interesada en el
hombre mismo y el departamento de publicidad la había muñido de todas las fotos de
la operación que ella podía necesitar para la desastrosa nota.
Maggie estacionó el automóvil cerca de la entrada al centro de cómputos y apagó
el motor. Empero, cuando trató de salir, observó que Saxon continuaba rígidamente
sentado en su asiento con los ojos sin vida fijos en el camino bajo el ceño fruncido.
— ¿Entramos? —preguntó ella, suave.
El inhaló con fuerza e impaciencia.
—No sé si esto es una buena idea.
— ¿Por qué no? —Maggie lo observó con suspicacia—. ¿Acaso tienes miedo de que
las empleadas desfallezcan y se desmayen al tropezar contigo?
Saxon se sorprendió por un instante y luego lanzó una alegre carcajada que le
borró las líneas tensas del rostro.
—Dios, eres excelente para mi ego —comentó él.
—Siempre. Ahora, ¿salimos o prefieres permanecer aquí sentado, cavilando por el
resto de la mañana? Imagínate lo que podrían pensar de nosotros si alguno de tus
ejecutivos se asomara y nos viera en esta actitud tan sospechosa.
—Umm, no me parece que pueda ser sospechosa —murmuro él y antes de que
Maggie comprendiera lo que planeaba, él la tomó en sus brazos y la sentó sobre sus
rodillas.
—Saxon... —susurró, sobresaltada.
https://www.facebook.com/novelasgratis

El rostro varonil era sobrio, indescifrable, mientras los cálidos dedos la recorrían
dejándose estar en la suave curva de los labios.
— ¿Te sientes nerviosa? No tienes motivos. ¿Qué podría hacerte en este sitio?
— ¿Quieres que te escriba una lista? Es mejor que entremos. ¿Vamos?
—No quiero entrar todavía. —Le alzó el rostro por el mentón con la yema de sus
dedos para que ella sintiera su aliento cálido y aromado con tabaco sobre los labios. —
¡Podría comerte! —apuntó él finalmente.
Maggie sintió la fuerte presión de la boca ansiosa sobre sus labios con un dolor
salvaje en los lugares más improbables. Ni siquiera intentó resistirse. Las caricias de
Saxon la excitaban tanto o más que el mejor vino añejo. Su cuerpo se dejó alzar en los
poderosos brazos como si fuera lo más natural del mundo. Por todos los santos, jamás
había querido a alguien como amaba a Saxon. Ni siquiera a los miembros de su familia.
El era la luz de su existencia y le resultaba absolutamente imposible negarlo. Ciego o
no, él seguía siendo Saxon.
Le devolvió el beso con pasión, rodeó su cuello con los brazos y se aferró a él.
Maggie podía sentir su respiración entrecortada, percibir la sed insaciable que lo
consumía al presionar las caderas contra las suyas con movimientos ondulantes.
— ¡Oh! —Maggie exhaló el aliento dentro de la boca de Saxon al sentir una
intimidad a la que no estaba acostumbrada.
El percibió el tenue sonido de la exclamación y sonrió, comprensivo. Su mano
presionó más la base de la espina dorsal de Maggie y levantó su cabeza para estar alerta
al más mínimo sonido o al más ligero movimiento.
—Caramba, Maggie, ¿pensabas que la ceguera me había dejado impotente? —
preguntó él con descaro.
Ella luchó por levantarse y alejarse de su lado, pero con la íntima convicción de
que jamás lo lograría a menos que él lo permitiera. El continuaba sentado y orgulloso de
sí mismo. Ella lo fulminó con la mirada que partía de un rostro enrojecido por el pudor,
mientras él reía en voz baja.
— ¿Quieres callarte? —gruñó ella mientras seguía luchando para establecer un
poco de orden en su apariencia mirándose en el espejo retrovisor, e incómoda por la
visión de deseo que aún veía en el rostro de Saxon y que hacía juego con el que ella
misma sintiera hacía un segundo por primera vez en su vida.
—No puedo remediarlo. No estoy acostumbrado a tratar con vírgenes nerviosas.
Es... embriagador.
—Yo no estoy nerviosa —negó ella enseguida.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Eres decididamente pura e inexperta —replicó él—. Haces que mi cabeza se


maree con las posibilidades.
—En este momento será mejor que te olvides de las posibilidades y te concentres
en volver a ser un exitoso hombre de negocios, ¿quieres? —musitó ella.
—Preferiría ser tu amante, Maggie. —Las rodillas de Maggie no le respondieron y
menos sus piernas.
— ¿Podemos entrar? —Esa vocecita chillona ¿era realmente la suya? se preguntó,
asombrada.
—Si tienes miedo de seguir una conversación tan interesante como ésta, supongo
que la podemos postergar para más tarde.
—Eso es lo que crees —masculló al salir del auto y dirigirse a la otra puerta para
guiarlo hasta el edificio.
La oficina principal de la Corporación Tremayne estaba ubicada en el centro de un
inmenso terreno hermoseado por manos expertas en la jardinería y ocupaba dos
edificios enormes y dos más pequeños. Maggie recordó que el más grande cobijaba a la
hilandería principal donde se fabricaban las telas. El otro edificio inmenso era la planta
de costura, donde se cortaban y armaban las prendas de vestir. Los dos edificios más
pequeños eran el centro de distribución y el centro de cómputos.
Maggie vio el logotipo de la Corporación Tremayne, con su distintiva y enorme
letra T en rojo y sonrió. Ese color le sentaba a Saxon, era un color osado. Si él hubiera
sido un color, hubiera sido rojo por ser tan vital.
Al ir subiendo los pocos peldaños y entrar al edificio, ella sintió que Saxon le
apretaba más la mano. El vestíbulo estaba lleno de plantas y arbustos en macetas cono
dando la bienvenida.
—Me agrada —murmuró ella, dirigiéndose hacia el escritorio de la recepcionista,
una joven pelirroja—. Es como un jardín oriental, con una cascada en miniatura —
agregó Maggie al notar la profusa vegetación que rodeaba a una cascada artificial contra
una de las paredes.
—Lo hice diseñar de esa manera. ¿La muchacha en el escritorio... es
aproximadamente de tu edad y con cabello en llamas?
—Sí —respondió Maggie observando, divertida, la expresión de asombro en el
rostro de la pelirroja cuando vio al gigante oscuro que la acompañaba.
— ¡Señor Tremayne! —exclamó la secretaria poniéndose de pie con el rostro
sonriente y excitado.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Corrió desde su escritorio mirando a Maggie desconcertada. Pero luego, sonrió y


saludó a ambos.
—Bueno, ya era hora de que apareciera por la oficina —bromeó ella—. Todo el
trabajo apilado y Randy llevándolo y perdiendo la mitad por el camino...
Saxon rió por lo bajo y comenzó a relajarse.
—Será mejor para él que no pierda nada. ¿Cómo estás, Tabby?
—Bueno, me aburro bastante en este lugar sin su presencia —suspiró ella,
guiñándole el ojo a Maggie—. Es tan tranquilo. No hay gritos ni maldiciones...
—Puede que no dure demasiado —le dijo Saxon—. Quiero enterarme de lo que
está sucediendo. Randy es poco comunicativo y para ser sincero, yo tenía la mente en
otras cosas.
—Yo odiaría que me llamaran otras cosas —dijo Tabby a Maggie—. Me llamo
Octavia Blake... Tabby para mis amigos.
—Soy Maggie Sterline —respondió ella estrechándole la mano. Ya le agradaba la
pelirroja—. ¿Por dónde vamos?
—Yo les mostraré. ¿Café, jefe? —le preguntó a Saxon.
El asintió.
—Negro y fuerte y pon un poco de crema en el de Maggie.
—De acuerdo —dijo Tabby mientras Maggie contenía el aliento al descubrir la
memoria fotográfica de Saxon.
¡Con todo el tiempo que había transcurrido aún recordaba cómo le agradaba tomar
su café!
Tabby los dejó en una oficina blanca, inmaculada e inmensa que ostentaba en su
centro un escritorio de roble, sillones tapizados en cuero y lo que parecía una
microcomputadora en una mesa a un costado del escritorio.
Maggie llevó a Saxon hasta el sillón y cuando se sentó detrás del imponente
escritorio, fue como en los viejos tiempos. La primera vez que lo viera, fue detrás de un
escritorio en una de las plantas de la corporación. El había ido a visitar al gerente
general de la planta cuando ella llegó a pedir autorización para hacer la nota. Y luego,
parecían encontrarse sin querer en una y otra planta, y a veces en el pueblo. Pero jamás
había visto esta oficina tan personal.
—Te sienta —dijo ella al verlo recostarse contra el respaldo del sillón giratorio.
— ¿Qué cosa? —preguntó él.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Esta oficina. Es sólida y confiable y un poquito sobrecogedora.


El rió.
—Yo mismo me siento algo sobrecogido en estos momentos. —Cruzó los dedos
detrás de la cabeza y la camisa se estiró sensualmente contra los músculos de su pecho.
— Acostumbraba a tomar la vista como algo normal de la que nunca me vería privado
—murmuró—. ¿Puedes imaginar lo que significa para mí estar sentado aquí, en este
sillón, con toda la responsabilidad, que ello implica y, además, ciego? —Su semblante se
endureció y le brillaron los ojos.
Maggie cerró los suyos con pesar infinito.
—Ya vencerás todos los obstáculos —le dijo con firmeza—. Te las ingeniarás.
—Ingeniarme —se burló él—. ¡Si no hubiera sido por ese maldito artículo que
escribiste, no tendría que ingeniármelas!
—Y si no hubiera sido porque corrías a lo loco... —comenzó ella, pero la entrada de
Tabby con el café la interrumpió a mitad de la frase.
—Aquí tienen —dijo Tabby, sonriente y sin dar importancia a la tensión en el
ambiente—. Escamoteé unos cuantos dulces de la alacena para acompañar el café. No
creo que hayan desayunado muy bien... como es habitual —le dijo a Saxon.
—Eficiente como siempre, Tabby. Maggie, ¿quieres divertirte un rato mientras
discutimos de negocios? —agregó él, seco—. Enciende la computadora, cariño —le dijo
a su secretaria—, y coloca la ficha de la cuenta de Bilings. Randy dice que hay un
problema ahí.
—Problema no es la palabra —comentó Tabby haciendo lo que le indicaban.
Encendió la computadora, esperó la señal de carga y depositó el disco en la ranura.
—Aquí está —continuó ella—. El mayor obstáculo es el sindicato. Los trabajadores
están preocupados por sus puestos y corre un rumor loco de que usted reemplazará a
los obreros más antiguos de inmediato para no tener que abonarles sus beneficios de
retiro. ¿No es algo increíble? La unión lucha en contra de la fusión con uñas y dientes,
amenazando con una huelga en cuanto se firmen los papeles.
—Oh, demonios. No es la unión, es ese vicepresidente de Bilings, aspira a la
presidencia de la compañía y está produciendo todos estos problemas deliberadamente
para chantajearme y lograr que lo ubique en el sitial más alto de los ejecutivos. Si es
jerarquizado, no habrá huelga... desacreditará los rumores ante el sindicato, les
asegurará que los empleados serán mantenidos en sus puestos si lo nombro presidente.
Utiliza todo eso en mi contra. —Frunció el entrecejo pero los ojos le brillaban por el reto.
— Pero existe una sola cosa con la que no ha contado. No me gusta el chantaje. Iré allí
https://www.facebook.com/novelasgratis

personalmente mañana y llamaré a reunión con la unión en el lugar, y me aseguraré de


que el vicepresidente esté allí para escuchar cada palabra.
— ¿Lo echará? —Tabby rió para sí.
—Eso es demasiado suave —replicó él sorbiendo su café—. Lo rebajaré al
departamento de compras y le haré la vida imposible por unas semanas. Si se queda,
quizás le dé la presidencia. Léeme la carpeta con sus datos.
Maggie, enojada y frustrada al tener que permanecer muda, tomó el pocillo de café
y comenzó a vagar por la habitación mientras Tabby leía los datos a su jefe. El cuarto
estaba lleno de fotos que mostraban todas las etapas de producción, desde las fibras
hasta los artículos terminados. Maggie reconoció cada paso de la operación desde la
selección de las fibras, al cardado, el peinado, la preparación de las mechas o torzadas,
el estiramiento y el retorcimiento del hilo antes de encanillarlo. Ver las fibras de
algodón, de nylon o de polyester o la mezcla de varias para formar la mecha era algo
fascinante. Pero ver cómo se estiraban cada vez más y se afinaban para formar el hilo o
la hebra era mucho más interesante. La planta de costura era también fascinante de ver.
A Maggie le hacía recordar un rompecabezas. Cada costurera era responsable por una
operación diferente mientras las prendas se iban armando de diferentes trozos cortados
en el salón de cortes hasta terminar las prendas que eran luego revisadas por el
departamento de control de calidad.
Otras fotografías mostraban los edificios primitivos de la compañía con vagones
llenos de algodón en rama recién recogido y empacado.
Por fin, cuando las había observado una o dos veces a cada una y Tabby seguía
leyendo, se acercó al ventanal que miraba a las montañas. Pero no miraba ni admiraba
el esplendor del otoño. Su mente continuaba fija en Saxon y en la acusación que le había
hecho sin fundamento alguno. Deseaba herirlo como él la había herido.
Ni siquiera se dio cuenta de que Tabby había dejado de hablar, ni de que Saxon
había estado ladrando órdenes en voz baja y profunda, hasta que la llamó.
—Maggie, ¿te has vuelto sorda? —gruñó él.
Ella dio un salto al oírlo y se dio vuelta.
—Hay momentos en que es preferible no oír —replicó ella, ceñuda acercándose al
escritorio—. ¿Estás listo para marcharte?
El levantó la cabeza seguro de haber oído un tono mordaz en su voz.
— ¿Que te sucede?
Tabby murmuró algo y los dejó solos cerrando la puerta al salir.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Bien —insistió Saxon. Se puso de pie con la mano apoyada sobre el escritorio—.
¿Maggie?
Ella lanzó rayos por los ojos.
—Te he repetido hasta el cansancio que yo no escribí esa nota —dijo ella, furiosa—.
¿Qué debo hacer para convencerte?
Saxon pareció relajarse aunque muy poco.
— ¡Ven aquí!
—Debemos irnos...
—Al diablo con todo. ¿Quieres venir de una vez? —masculló él—. ¡Maggie, no
hagas que me tropiece con todos los muebles tratando de encontrarte!
Ella vaciló, pero sólo por un instante. No deseaba humillarlo por nada del mundo.
Se adelantó un poco.
El sintió el calor de su cuerpo antes de que ella se acercara demasiado, porque
estiró los brazos y la tomó por los hombros, atrayéndola contra sí.
—Desde un principio te dije que tendía a volverme impaciente y con mal humor —
le dijo con voz tierna—. Y no será más fácil cuando me ataquen los dolores de cabeza.
Así que si decides romper el acuerdo y regresar a tu casa, yo no te detendré.
Esta declaración la asombró. No parecía provenir de un hombre vengativo. Lo
miró a los ojos vacíos con el corazón a flor de piel... y todos sus rencores se
desvanecieron en el aire. No era justo que él socavara su resistencia de esta manera, sólo
con mostrarse humilde.
Suspiró.
—Yo también tengo mi genio y lo pierdo muy a menudo. ¿No sería preferible que
nos fuéramos de aquí? —murmuró ella.
Él le apretó la frente contra su pecho mientras lanzaba un suspiro, y la abrazaba
con cariño hamacándola en sus brazos y apoyaba la mejilla sobre la cabellera oscura de
Maggie.
—Sopórtame un poco —le susurró él al oído—. Hago lo más que puedo para no
herirte.
Era toda una confesión para el hombre orgulloso, rígido e inflexible que ella
recordaba. Estaba plenamente segura de que él nunca se disculpaba con nadie.
—Dijo el lobo a la oveja —dijo ella entre risas.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—También tienes dientes para morder —le recordó él, riendo. La apretó más
contra su cuerpo antes de soltarla—. No durarías mucho a mi lado si fueras uno de esos
angelitos compasivos y tiernos que muchas madres esperan que sean sus hijas. Vamos a
casa, cariño. Necesito encontrar a Randy y discutir algunas tácticas con él.
—Tú eres el jefe. —Le tomó la mano para guiarlo a la puerta.
Tabby los encontró en la oficina exterior.
— ¿Desea que le envuelva algunos de estos problemitas molestos y se los doy para
que los lleve a su casa, jefe? —preguntó Tabby, picara.
— ¿Qué clase de problemitas son esos?
—Bien, por ejemplo, está la máquina expendedora de bebidas gaseosas que se
disfraza de tragamonedas. Está la máquina de café que da café pero no da vasos. Está el
encargado de reparar la computadora que promete venir un lunes y ni apareció hoy que
es viernes. También el vendedor de repuestos que no quiere escucharme cuando le digo
y le repito que hemos contratado a otro proveedor. Están las tres muchachas que no
saben coser, pero que quieren dos veces el sueldo que le pagamos a los operarios de
producción...
— ¡Sácame de aquí de una buena vez! —estalló Saxon en dirección a Maggie—.
Encárgate tú, Tabby —le gritó por encima del hombro.
La pelirroja le sacó la lengua al verlos salir del edificio.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 7

— ¿Adónde vamos ahora? —preguntó Maggie una vez que estuvieron de nuevo
en el auto.
—Eso depende de ti, cariño. Tú eres la que conduce —respondió él con una
sonrisa.
— ¿Te gustaría subir a las montañas y hacer un picnic? —sugirió ella con una
sensación de regocijo que la impulsaba a la aventura—. Podríamos detenernos en algún
sitio y comprar un poco de queso, galletas y algunos pastelitos dulces.
— ¿La infancia revivida? —bromeó él.
—Algo por el estilo —admitió Maggie—. Lisa y yo solíamos ir de pesca con
nuestro padre y siempre nos deteníamos en alguna pequeña tienda campestre para
comprar provisiones. Casi me había olvidado lo divertido que era.
—Yo, en cambio, no he ido de pesca desde que tenía doce años —recordó él.
— ¿Qué haces para divertirte y descansar cuando no estás matándote con el
trabajo? —inquirió ella después de hacer arrancar el motor y haberlo conducido hasta la
autopista.
—La corporación ha sido mi vocación y mi pasatiempo favorito por muchos años,
Maggie —respondió él, sereno. Buscó un cigarrillo en los bolsillos y lo encendió con
desenvoltura—. No he tenido tiempo para nada más.
—Me parece bastante limitado —observó ella.
— ¿De veras? ¿Qué haces tú cuando no estás trabajando en el diario?
Maggie lanzó un suspiro.
—No mucho, debo confesar. Sólo tenemos dos reporteros y el otro trabaja por
horas, después de la escuela. Yo estoy disponible las veinticuatro horas del día. Si algo
sucede, se supone que yo debo cubrirlo sin importar la hora que sea.
—Eso no me parece muy seguro —remarcó él—. ¿Qué pasaría si hubiera un robo
nocturno?
—Tomaría mi cámara e iría —contestó ella, simplemente—. Es parte del trabajo.
Las noticias no se toman vacaciones.
—Ciega dedicación al trabajo, según parece —se burló él.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Somos los ojos y los oídos del público —argumentó ella, caldeándose para la
batalla—. Escribimos la historia mientras se va haciendo. ¿Quién va a registrar los
hechos importantes y sobresalientes si no lo hacemos nosotros?
—No puedo ver muy bien la diferencia que hará en la historia si no se registra un
robo en una pequeña población para la posteridad —respondió él—. ¿Importa
realmente que consignes los hechos a la medianoche y no a las siete de la mañana del
día siguiente?
Maggie respiró hondo para calmarse.
—Oh, tú no lo comprendes en absoluto.
—Nunca lo hice. Tú le entregas un ciento diez por ciento a tu trabajo, y ¿a quién le
interesa? Decididamente, no a la gente que lee las noticias. Conocían todos los hechos
antes de que el diario fuera a la imprenta. Sólo lo leen para saber a quién han arrestado.
—Simplificas demasiado las cosas.
—No, en absoluto. Tú exageras la importancia de lo que haces. He notado la
misma actitud en todos los periodistas dedicados y tesoneros —continuó él—. Ellos ven
su trabajo como una suerte de Santo Grial, pero no es más que una columna de chismes
glorificada al máximo, que la mayoría de las veces causa más problemas de los que
resuelve. He visto grupos que desfilan para beneficio de las cámaras de televisión.
—Nosotros hacemos muchísimo bien —musitó ella al tiempo que tomaba una
curva.
—Nómbrame alguno —la retó.
—Muy bien, lo haré
E inmediatamente comenzó a ametrallarlo con los proyectos que había llevado a
cabo su diario: programas para beneficio de los necesitados, los sin hogar, los ancianos,
los menos privilegiados, los ignorantes, los desolados y acongojados, los ciegos, los
estafados y embaucados, los impedidos, y sólo cuando se tomó un respiro para
continuar fue que Saxon lo impidió levantando una mano y riendo divertido.
—De acuerdo, de acuerdo. Ya me hago cargo —admitió él—. Quizás los diarios de
las pequeñas localidades logren más cosas que los otros y no soy yo quién para decir
que haces un poco de bien. Pero —agregó—, ¿se terminará el mundo si abandonas tu
trabajo?
Maggie quedó pensativa por unos momentos.
—No para los subscriptores del diario —confesó ella—. Porque siempre hay
alguien que puede reemplazarte en el personal del diario, y probablemente hacer una
tarea mejor de la que tú has realizado. Sin embargo, no sé si yo podría vivir sin él.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Por qué no? —Saxon alzó la cabeza como si la respuesta fuera de vital
importancia para él.
—No es un trabajo aburrido —respondió ella—. Siempre está sucediendo algo
distinto, ya sea un proyecto que tú sigues o una gran historia que comienza a salir a la
luz después de haber estado en secreto por largo tiempo. No puedes aburrirte porque
no tienes tiempo. —Se le iluminó la cara con los recuerdos. — Te acostumbras a golpear
a las puertas de lugares en los que no podrías entrar si fueras un ciudadano común.
Conoces gente extraordinaria, haces cosas excitantes... Lo adoro —concluyó ella—. Es...
todo.
—Un hombre debe ser eso para una mujer —replicó él en voz baja.
—Ningún hombre será jamás todo para mí —adujo ella dirigiendo el auto hacia
una carretera que los llevaba a las montañas.
—Yo no estaría tan seguro al respecto, si fuera tú —le aconsejó Saxon—. La
mayoría de las veces debemos reconocer que no somos tan autosuficientes como
tratamos de auto convencernos.
— ¿Hablas por experiencia personal? —desafió ella.
—Sí —admitió él para sorpresa de Maggie—. Jamás pensé que viviría para ver el
día en que debía conformarme con ser guiado de la mano como una criatura, Maggie.
Hubiera apostado dinero y del grande, a que nunca podría ocurrirme eso.
—No siempre será así para ti —lo consoló ella con más convicción de la que
realmente sentía.
— ¿Estás segura? —El rió con amargura. — Eso no es lo que me dijo el cirujano.
—Las circunstancias pueden cambiar —le recordó Maggie.
—Algún día, las ballenas podrán conducir automóviles —se mofó él.
—Saxon...
—No sigamos, cariño. Dime dónde estamos.
No seguiría discutiendo más el tema, eso era obvio. Maggie suspiró, fatigada, por
el duelo verbal.
—Nos dirigimos a las afueras de Jarrettsville en dirección oeste, pero veo una
autopista que arranca a nuestra izquierda y que cruza el Tiger River. ¿Por cuál de las
dos tomo?
—Sigue derecho. Ya debemos estar en las estribaciones de la cadena de la Blue
Ridge Mountain.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Por cierto —rió ella al observar el terreno montañoso, el campo abierto y las
cabañas aisladas que descansaban en las laderas entre un follaje glorioso.
Saxon nombró dos autopistas y agregó:
—Donde ambas se cruzan, toma el camino de la izquierda y sigue tres o cuatro
kilómetros hasta encontrar una pequeña tienda campestre sobre la derecha del camino.
Podemos detenernos allí y conseguir algunas provisiones.
—Tienes muy buena memoria.
—Hago lo posible. ¿Estás familiarizada con los caminos de montañas? ¿Has
conducido por ellos?
—No tanto como me gustaría —admitió ella—. Pero no me dejaré vencer por el
pánico si los frenos se calientan y comienzan a chirriar. He conducido en las montañas
de Georgia por los alrededores de Blairsville y Hiawassee. ¡Y puedes creerme, es un
buen entrenamiento!
—Comprendo lo que dices. Las curvas son un verdadero reto.
El rostro de Saxon se ensombreció y Maggie supo que recordaba sus tiempos de
corredor.
— ¿Te gustaría escuchar las noticias? —preguntó ella y antes de que Saxon se
negara, encendió la radio agradecida de la distracción que les proporcionaba, evitando
así que él continuara con sus cavilaciones.
Minutos después subían por un camino cuyas curvas, vueltas y revueltas les
ponían los pelos de punta. Sin embargo, ella no estaba nerviosa pues Saxon estaba a su
lado. Por extraño que le pareciera, él le daba seguridad. De pronto, ella detuvo el auto
frente a la tienda campestre y cargaron el auto con salchichas envasadas, galletas,
pastelitos y refrescos y un aro de queso típico de la región.
—Este lugar es hermoso —comentó ella deteniendo el auto en un parque desierto a
la vera del camino.
Desde allí se podían admirar las montañas que dominaban el paisaje.
— ¿Está desierto? —preguntó él.
—Oh, sí por completo. ¿Descargamos las provisiones y descansamos aquí un rato?
—Estoy de acuerdo.
Lo ayudó a salir del auto e ignorando las mesas y bancos de cemento, se tendieron
debajo de un frondoso manzano. Muy pronto terminaron el queso, las galletas y las
salchichas y después se tiraron a descansar bebiendo los refrescos y comiendo los
pastelitos dulces.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Realmente, éste es un paraje hermoso —comentó Maggie con un suspiro


mientras se recostaba en la hierba con los ojos cerrados—. Es fresco, perfumado y pleno
de paz.
—Eres demasiado joven para necesitar paz —observó él.
—Todos la necesitamos a veces.
—Hazme acordar de encargar una silla de ruedas para ti, abuelita. —El rió
mientras terminaba de beber su refresco. Luego, se tiró de espaldas sobre las hojas
crujientes al lado de Maggie lanzando un suspiro—. Mi Dios, sí que necesitaba esto. El
silencio, las montañas, tú...
Ella rodó sobre un costado para observarlo detenidamente. Así, tan de cerca, era
un hombre completamente distinto al ricachón todopoderoso que conociera detrás de
un escritorio imponente y al que había vuelto a ver unos momentos antes en su oficina.
—Una hogaza de pan, una jarra de vino... —Maggie sonrió.
—Y tú —murmuró él. Se estiró para tomarla del brazo y sus dedos comenzaron a
acariciarla con ternura enviando corrientes sensuales por todo su cuerpo—. Ven aquí,
Maggie —dijo él, suave.
—Es un lugar público —balbuceó ella.
—Oiré un auto antes que tú. —Los dedos apretaron más. — Y yo lo necesito, ¿no lo
puedes comprender? Necesito probarme que no soy un medio hombre además de ser
un ciego...
Qué argumento más injusto le pareció a Maggie quien se acercó sin ninguna
reserva. Pero lo hacía por amor a él, no por piedad ni lástima... algo que no podría
entender Saxon. Al sentir todo el cuerpo de Saxon pegado al suyo fue como la antesala
del cielo para Maggie y todo lo que ansiaba de la vida en ese instante.
—Todo el día he esperado este momento —murmuró él, refregando la boca por el
rostro de Maggie hasta que encontró los labios calientes. La apretó más contra sí hasta
que el fuerte aroma masculino comenzó a turbarla—. He ansiado saborear tu boca y tu
piel, sentirte pegada a mí... las cosas de las que me he visto privado desde que
regresaste.
Maggie, con los ojos cerrados, se forzó a distenderse y a rendirse ante él y su
fuerza.
—Eres muy fuerte —murmuró ella acariciándole los anchos hombros.
—Y tú eres muy suave y delicada —replicó él dejando que sus manos ascendieran
por el talle hasta englobar en las palmas ansiosas, las suaves redondeces de los senos
erguidos—. Especialmente aquí...
https://www.facebook.com/novelasgratis

Ella comenzó a protestar, pero la boca de Saxon obraba milagros en la suya, tan
experto como lo recordaba y tan peligroso al burlarse de las tímidas protestas por la
intimidad que asumían sus manos.
—No te resistas —murmuró él contra sus labios—. Limitaré mis atenciones a este
territorio tan interesante, si eso es lo que deseas. ¿Dónde están los botones?
Ella trató de concentrarse, pero él le acariciaba los labios con la punta de la lengua
y la mente de Maggie volaba por un limbo de placer inefable que le impedía pensar en
la disposición insólita de la abotonadura debajo del brazo.
—Entonces... —murmuró él al encontrarlos y con dedos expertos comenzó a
desprenderlos—. También este pequeño girón de nube —susurró mientras
desabrochaba el sostén de encaje blanco que sólo servía como adorno de los senos—.
¡Ah! —exclamó, extasiado, al tocar al fin, la piel caliente de los pechos erguidos y
endurecidos por el roce de sus manos. Maggie exhaló un gemido de sorpresa—.
¡Maggie, tu piel es como la seda al tacto y tan dulce que podría comerte! —Bajó la
cabeza contra las tensas curvas que se elevaban de ese cuerpo y saboreó la piel
suavemente perfumada con desusada reverencia—. Sabes a flores —dijo, mientras ella
se arqueaba y se mordía los labios para no gritar al tiempo que permitía que las manos
ardientes la alzaran hasta su boca sedienta de goces.
El la probó, la mordisqueó hasta que un grito agudo escapó de los labios de
Maggie con la fuerza del placer que Saxon le proporcionaba con sus caricias.
—Maggie —gimió él y corrió sus manos para tomarla por la espalda y continuar
acariciándola.
Deslizó la boca hasta la de ella y la tomó por asalto. Los dedos de Saxon se
crisparon sobre las nalgas de Maggie que lanzó un grito ahogado.
Saxon se tensó de golpe, alzó la cabeza y aflojó los dedos que la habían hecho
sufrir.
—Lo siento, ha sido imperdonable de mi parte. ¿Te lastimé mucho?
Maggie lamió sus labios resecos y observó su semblante sin vista, helada por lo
que estaba sucediendo. Percibió el aire frío sobre la piel desnuda que el calor y la
humedad de los besos de Saxon habían dejado vulnerable.
—Tú no me lastimaste, Saxon —confesó ella con voz casi inaudible.
Las facciones tensas de Saxon se fueron relajando y sus manos volvieron a explorar
el cuerpo tenso y arqueado que parecía entregarse ansioso.
—A pesar de eso, no volveré a ser tan rudo —prometió él—. ¿Te agrada el roce de
mis manos, Maggie?
https://www.facebook.com/novelasgratis

Ella luchó por mantenerse cuerda, pero él creaba una tensión tan fuerte en su
cuerpo y en su alma... nuevos placeres... placeres exquisitos.
—Por favor —susurró ella mientras le tomaba la cabeza y la hacía descender hasta
que la boca reposara sobre sus senos hambrientos de gozo—. Así...
—Sí, querida —respondió él, pasando sus labios lentamente sobre los de Maggie—
así... así...
Luego, frotó su frente, sus ojos, las mejillas y todo su rostro por sobre la piel
desnuda produciéndole sensaciones que ella jamás hubiera imaginado que podría
sentir. A pesar de su edad era terriblemente inocente con respecto a la intimidad entre
un hombre y una mujer. Pero no era a causa de mojigatería, sino simplemente porque
ningún hombre había hecho hervir su sangre en la forma en que lo hacía Saxon.
Los labios de Saxon la tocaban, la adoraban en medio de un silencio que el susurro
de las hojas en la brisa parecía intensificar y el crujido de las hojas secas debajo de su
espalda cuando se retorcía, indefensa, bajo sus manos y su boca.
Entonces, él movió la mole de su cuerpo para que descansara sobre la frágil silueta
de Maggie, desde los senos hasta los muslos, para que ella pudiera notar las sutiles
diferencias entre su cuerpo masculino y el femenino. Ella retuvo el aliento ante la
extraña sensación de unicidad.
La boca de Saxon saboreaba los labios entreabiertos de Maggie mientras su cuerpo
viril se movía con sensualidad sobre la fragilidad delicada de ella, meciéndose
suavemente y presionándola otras veces con fuerza. Ella gimió indefensa ante el
tumulto de emociones encontradas que la avasallaban.
—Ninfa —le dijo él al tiempo que las manos la tomaban de las nalgas para
presionar las caderas contra las suyas—. Dulce y pequeña seductora, siente en tu cuerpo
el efecto que me produces.
—Saxon —susurró ella, sufriendo lo indecible—. Oh, Saxon, ¿qué estás haciendo?
—No te avergüences —murmuró él, tranquilizándola—. Sé demasiado bien todo
lo nuevo que es esto para ti. Sólo quédate tendida y quieta, cariño, y deja que te enseñe
lo que debes hacer. Voy a ser muy, pero muy cuidadoso y lo haré muy, pero muy
lentamente y muy tierno... —Las manos de Saxon se movieron y ella mordió un grito al
sentir que le desprendía la falda y la deslizaba por los muslos.
—El camino —balbuceó ella, sintiendo que su cuerpo enloquecido se rendía al
suyo, que sus piernas cooperaban con él, que sus manos se aferraban a su cuello cuando
debían rechazarlo, empujarlo, cuando las intenciones de Saxon eran demasiado claras
hasta para una novata.
https://www.facebook.com/novelasgratis

El también contuvo el aliento al moverse, creando una intimidad nueva, casi


insoportable, entre ellos. El cuerpo de Maggie parecía a punto de atiesarse en una
entrega total, de morir por la tensión al arquearse hacia él mientras los dedos se
clavaban en las caderas de Saxon.
—Ahora —exhaló él, tembloroso, y los dedos encontraban los botones de su propia
camisa para abrirla y dejar que los senos se aplastaran contra la piel caliente y cubierta
de vello rizado de su pecho desnudo. Movió el cuerpo nuevamente mientras sus manos
la recorrían con caricias que se volvían intolerables para ella—. Ahora, Maggie,
ayúdame...
Esa fue la última gota, el colmo de todo. Ella se rindió sin ninguna reserva,
amándolo, deseándolo con pasión, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas ante
el apetito atroz que él creaba en su cuerpo mientras aguardaba para entregarle todo: su
cuerpo, su corazón, su alma entera...
El ruido de un auto acercándose por la carretera se filtró en medio de los
pensamientos enloquecidos que poblaban la mente nublada de Maggie, pero Saxon lo
oyó. Sensible a la más mínima interrupción, a pesar de su propia sorprendente locura,
alzó la cabeza y quedó rígido. Quería respirar más aire, se ahogaba, su cuerpo temblaba
por el deseo contenido y el sudor le cubría el cuerpo. Trató de aquietar los latidos de
su corazón enloquecido.
—Oh, Dios, no —masculló él y Maggie vio cómo se le distorsionaban las facciones
al arrancarse de ella para tirarse, rígido, sobre la hierba a su lado. Parecía un hombre
sufriendo los tormentos más atroces.
—Saxon, ¿estás bien? —preguntó ella mientras se arreglaba la ropa. Lo miraba con
ojos preocupados cuando el auto se acercó rápidamente.
—¿Tú qué crees? —volvió a gruñir él.
Su voz sonaba áspera. Maggie se cuestionó sobre la necesidad de prenderse la
falda, pero ya él lo hacía por ella mientras un grupo de turistas sobre un ómnibus
pasaba a poca distancia del lugar en que ellos seguían sentados. Una mujer del grupo
los saludó alegremente con la mano en alto sin pensar siquiera en la tensión quemante
que reinaba entre esas personas que parecían tan felices debajo del manzano.
—Ya se han ido —murmuró ella, sin necesidad.
El respiró hondo como si fuera la última vez y se sentó con el rostro más sombrío
que nunca.
—Maldición —gruñó él, furioso—. Maggie, casi te hago mía, ¿te has dado cuenta?
Justamente aquí, a plena vista de la autopista y yo estaba tan poseído por la pasión, que
ni siquiera me daba cuenta de lo que trataba de hacer.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Maggie estudió el rostro ancho y moreno con algo de admiración y asombro. Era
extrañamente satisfactorio saber que tenía ese efecto sobre él.
—Has pasado mucho tiempo sin ninguna mujer, ¿no es verdad? —preguntó ella,
titubeante.
Los ojos de Saxon comenzaron a brillar amenazantes mientras continuaba sentado,
tieso e inconmovible.
— ¿Es eso lo que piensas? —inquirió él, tajante—. ¿Qué estaba tan desesperado
que todo lo que necesitaba era cualquier cuerpo de mujer para ponerme así?
— ¿No fue así? —preguntó ella y contuvo el aliento a la espera de su respuesta.
El brillo fue más intenso.
—Realmente ¿crees que te usaría de esa manera sabiendo que eres virgen? —Se
puso de pie—. Te agradezco el concepto que tienes de mí. Ha sido fascinante. Volvamos
a casa, ahora.
—Yo no intenté detenerte —le recordó ella, suave.
El rió con amargura.
—Por supuesto que no. ¿Por qué ibas a hacerlo? Si quedabas embarazada, yo sería
el responsable y quedaría a tu merced para un juicio. Entonces, tu vida se deslizaría por
un lecho de rosas.
Maggie quedó azorada, su rostro se tornó blanco como un papel, pero no dijo ni
una palabra. Comenzó a recoger los restos del picnic y a cargarlos en el auto. Tiró la
basura en uno de los cestos y subió al auto. Tampoco dijo una sola palabra durante todo
el trayecto de regreso.
Cuando llegaron a la casa, él se puso peor aún, rugiendo como un león, gruñendo
acerca de los negocios, quejándose de la falta de cooperación de Maggie cuando trataba
y fracasaba al intentar conseguir comunicación con algún hombre de negocios con
quien Saxon deseaba hablar por teléfono. Por último, Maggie perdió los estribos y salió
del estudio dando un portazo, dejándolo solo con su mal humor.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 8

Esa noche, Maggie tuvo buen cuidado de sentarse, a la hora de la cena, junto a Lisa
y alentarla a hablar sobre temas generales para que nadie prestara mucha atención a su
inusual silencio. Saxon, a la cabecera de la mesa, tampoco parecía muy proclive a la
conversación. Permanecía indiferente a los que lo rodeaban, cavilando mientras
picoteaba la comida que tenía adelante.
Maggie huyó a la planta alta en cuanto tuvo la primera oportunidad, a pesar de
haber visto a Saxon dirigirse al estudio cuando la cena hubo concluido. Ella no podría
enfrentar las preguntas acerca del día pasado en compañía de su nuevo jefe sin
ruborizarse y eso hubiera llevado a diversos comentarios muy interesantes y suspicaces
de parte del resto de la familia.
Una vez en el dormitorio, se sentó frente al espejo y comenzó a cepillarse el cabello
lentamente mientras revivía cada instante, cada gesto y cada palabra de esas horas
maravillosas de ardiente pasión. Había transcurrido mucho tiempo desde que un
hombre intentara hacerle el amor y nunca en su vida se había sentido tan atraída, ni su
cuerpo había respondido de la manera que lo hiciera con Saxon. Si ese autobús no
hubiera pasado por la carretera en esos momentos, ella se hubiera rendido y entregado
a él en forma total y absoluta sin parar mientes en el pudor por hacerlo allí, debajo de
los árboles y a plena vista de cualquiera. No podía recordar haber sufrido un deseo tan
enloquecedor ni un apetito sexual de semejante magnitud en toda su vida. Aún ahora,
luego de varias horas, su cuerpo y todo su ser seguían devorados por las llamas de la
pasión.
Con sólo rememorar las horas de la tarde sentía que la piel de su cuerpo se erizaba
de excitación. El cálido roce de esos dedos firmes sobre su piel, su evidente destreza
para acariciarla la hacían envidiar y casi odiar a las mujeres con las que él había
aprendido sus técnicas amatorias. Cerró los ojos y se estremeció de gozo y de
añoranzas. Anhelaba estar de nuevo en sus brazos, ser mimada por él y ser... guiada por
él en el arte de amar. ¿Cómo sería compartir su cama? ¿Qué sentiría ella al estar a su
lado? Estas y otras preguntas revoloteaban en la mente de Maggie desasosegándola.
Entonces tomó una decisión: debía controlarse seriamente pues una aventura baladí con
Saxon Tremayne sólo la llevaría a un callejón sin salida y ella debía pensar no sólo en el
presente sino también en lo que le quedaba de vida. Tenerlo como amante y aprender
con él cómo amar le impediría poder reconstruir su vida con cualquier otro hombre, ya
que ninguno podría tomar su lugar. No deseaba arriesgarse a tanto. Su vida sin él ya
sería bastante difícil aun así como estaban las cosas entre ellos.
https://www.facebook.com/novelasgratis

De pronto, se puso a pensar en el futuro cercano cuando tuviera que partir de


Jarrettsville, abandonando a Saxon, volviendo a su empleo en Defiance y le pareció una
perspectiva insoportable. El placer que sentía con sólo mirar a Saxon le daba ánimos
para sobrellevar el dolor de no ser amada por él, pero que él la tocara, la acariciara ya
era alcanzar el cielo con las manos.
Se puso de pie aborreciendo su debilidad al mismo tiempo que se dejaba arrastrar
por ella sintiendo vivos deseos de satisfacerla.
De pronto, un sonido extraño llegó hasta sus oídos. Quedó tensa. Volvió a
repetirse, esta vez más fuerte y comprendió que provenía del cuarto contiguo, el que
ocupaba Saxon. Vaciló por un instante antes de abrir y dirigirse hasta la puerta contigua
donde se puso a escuchar.
Lo oyó de nuevo. Era un quejido. Era el quejido fuerte y disonante de un hombre
que sufría dolores agudos. A pesar de la barrera que proporcionaba la puerta de
madera lo escuchó con absoluta claridad.
Pensó llamar a la puerta, pero luego decidió probar la perilla. Al encontrar que la
puerta estaba sin llave, la empujó y entró.
Dio unos pasos sobre la alfombra tostada y sus ojos se posaron ansiosos sobre la
figura tendida de Saxon sobre la gruesa colcha en tonos crema y café haciendo juego
con el decorado mediterráneo del cuarto.
— ¿Saxon? —llamó ella, suave
El volvió la cabeza en dirección a la voz y Maggie pudo apreciar las líneas duras y
tensas que parecían talladas por el dolor en su rostro pálido.
— ¿Maggie? —susurró él, ronco.
—Sí.
Ella se dirigió a la cama plena de compasión y se sentó tímidamente a su lado
sobre el borde de la cama. El cuerpo yaciente irradiaba un calor desacostumbrado que
se traspasaba a sus muslos ateridos. El vestía pantalón y camisa mientras que la
chaqueta y la corbata habían sido arrojadas sobre una silla y los zapatos estaban en el
suelo debajo de la cama.
Saxon pasó sus dedos por los muslos en busca de la mano de Maggie que
descansaba en su falda. Al encontrarla, la apretó con fuerza.
—Quédate conmigo —pidió él con voz tensa—. Te necesito. Por Dios, cuánto te
necesito...
—Me quedaré —respondió ella, tranquilizadora. Levantó la mano libre y le
acarició la frente despejándola de las hebras plateadas que la cubrían mojadas de sudor.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Tenía la frente hirviendo—. Estoy aquí; no me iré a ningún sitio. ¿Qué puedo hacer
para ayudarte? ¿Es un dolor de cabeza?
—Execrable dolor de cabeza —la corrigió él, encogiéndose de dolor—. Las
tabletas... en el cajón superior de la mesa de noche.,
Ella soltó su mano y encontró la botella con el medicamento. Leyó las indicaciones
escritas en la etiqueta y le peguntó si ya había tomado alguna. Cuando él respondió
meneando la cabeza, Maggie echó dos en la palma de su mano y fue hasta el baño en
busca de un vaso con agua.
Saxon tomó las tabletas y luego se tiró hacia atrás pesadamente, reposando la
cabeza de cabellos oscuros sobre la funda de la almohada color crema.
—Te calmará en veinte minutos más o menos —murmuró ella, compasiva—. Lo
siento mucho; debe dolerte terriblemente.
—Qué palabra tan débil e inocua usas para calificarlo —gimió él.
Maggie volvió a alisarle el cabello mientras recordaba las palabras perversas y
maliciosas que él había usado cuando abandonaron el parque. Probablemente el dolor
había comenzado entonces y lo había inducido a reaccionar de la manera en que lo
había hecho. El dolor y la frustración habían sido los causantes de su hostilidad y no el
odio hacia ella. Ahora lo comprendía y el aguijón que tenía clavado en el alma se diluyó
de inmediato.
—Fui extremadamente cruel contigo, ¿no es así? —inquirió él, lacónico, como si
pudiera oír los pensamientos que rondaban la mente de Maggie.
—Sí, y mucho —le respondió sin concesiones.
Saxon intentó sonreír débilmente.
—Te deseaba —dijo—. Y lo último que esperaba era que apareciera un auto
cargado de turistas por ese lugar.
Maggie, al recordar el momento en que ese contingente los interrumpió, sintió que
un estremecimiento le recorría el cuerpo.
— Era un lugar muy público — murmuró ella.
—Yo no sabía ni dónde estaba en ese instante y no digas que tú sí lo sabías porque
estarías mintiendo —musitó él—. Estabas tan apasionada como yo y si ellos no
hubiesen aparecido por allí, hubiéramos...
—Yo hubiera vuelto a la cordura —replicó ella, lacónica, tratando de auto
convencerse.
—Al diablo con eso. No te creo en absoluto —exclamó él.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Ella intentó forzar una sonrisa pero fracasó.


—Déjame algunas ilusiones en pie, ¿quieres?
El rió suavemente y suspiró llevando la mano de Maggie a su frente caliente.
—Fue delicioso, ¿no es verdad? —preguntó él—. Sólo tú y yo, sin distracciones de
ninguna clase, el viento soplando y las hojas que crujían bajo tu peso y tu sabor en mi
boca...
—Si estás tratando de turbarme, olvídalo —lo reconvino ella, aunque tuvo que
reprimir el deseo ferviente de arrojarse en sus brazos y besarlo hasta quedar sin
aliento—. Tengo veintiséis años y no creo que pueda escandalizarme nunca más.
—No me digas. Cuando al fin te lleve a la cama hablaremos de esto nuevamente.
¿O todavía tienes dudas de que me las ingenie para conseguirlo antes de que te vayas
de aquí?
—No quiero tener una aventura contigo, Saxon —respondió ella, insegura—. No
está entre los términos de nuestro contrato. Estoy aquí para ayudarte a sobreponerte.
— ¿Y eso es todo?
Le tomó la mano y llevó los dedos a su boca provocándole nuevas sensaciones con
la lengua y los labios hasta que Maggie volvió a sentir un anhelo ferviente de tenderse a
su lado.
— ¿Cómo está el dolor de cabeza? —dijo ella, evasiva intentando ignorar lo que
sentía.
—Mejorando minuto a minuto.
Presionó la palma de la mano de Maggie contra su boca y trazó las líneas que la
surcaban con la punta de la lengua.
—Necesitas descanso...
—Te necesito a ti —exhaló él—. Acuéstate conmigo por unos minutos. Deja que te
toque como lo hice esta tarde.
—No debemos... —protestó ella.
—Maggie, ambos somos adultos —le recordó él—. Gente grande, no criaturas que
juegan con fuego. Ambos conocemos los riesgos, pero no te tomaré de esta manera.
Estoy demasiado cansado para hacerte justicia y me duele muchísimo la cabeza. Sólo
deseo apretarte contra mi cuerpo. ¿Es algo tan atroz o extravagante?
—Tú haces que yo parezca una adolescente mojigata —rezongó ella—. Y no lo soy,
pero sí soy cautelosa. Soy una estúpida en lo que se refiere a hombres y mujeres en la
https://www.facebook.com/novelasgratis

cama. ¿No se te había ocurrido pensarlo? Ni siquiera sé cómo protegerme, porque jamás
tuve la necesidad de hacerlo.
—No tienes que hacerlo ahora —replicó él, con mirada colérica—. En todo caso,
todavía no. No te seduciré esta noche. ¿Te gustaría tenerlo por escrito y firmado ante un
escribano público?
—Me gustaría derramar un balde de aceite caliente sobre tu cabeza, eso es lo que
más me gustaría hacer —replicó ella, ácida.
—Siento como si alguien ya lo hubiera hecho —le respondió, y parecía verdad.
Ella se conmovió y cedió. Era una treta diabólica usar su dolor como chantaje en su
contra, pero Maggie no pudo rehusarse.
—No puedo creer que esto sea bueno para ti —murmuró ella al deslizarse al lado
de Saxon en la cama.
El pareció tensarse al sentir el cuerpo que se deslizaba junto al suyo, pero instantes
después, la rodeó con los brazos y recostó la pesada cabeza sobre los senos tibios de
Maggie.
Saxon suspiró con alivio.
—Oh, Dios, es maravilloso.
Sí, lo era, pensó ella, relajándose al sentir que el peso de su cabeza le producía una
sensación inefable de placer. Si esto lo aliviaba, era un sacrificio muy pequeño de su
parte.
El descansó por unos minutos sin moverse, pero casi sin poder evitarlo, sus labios
comenzaron a avanzar lentamente, quemándole la piel a través de la fina tela de la
blusa hasta que encontraron la suave colina de su seno.
—Saxon —susurró ella.
El ignoró la súplica implícita.
—No hables —le dijo contra su carne.
Sus dientes mordisqueaban la piel sensible a través de la tela que los separaba. Sus
manos que descansaban debajo de ella, la levantaron para estrujar el cuerpo contra su
boca que súbitamente pareció sedienta y exigente.
Maggie contuvo el aliento. «Tonta», se recriminó antes de percibir los primeros
síntomas de sensualidad que la enloquecían. «Tonta. ¡Sabías que esto sucedería!»
El rodó en la cama llevándola con él hasta que quedaron tendidos, ella de espaldas
con todo el peso del cuerpo fornido de Saxon sobre el suyo mientras la boca ansiosa
jugaba sin descanso con las suaves curvas de sus senos a través de la tela.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Ayúdame a desvestirte —susurró él contra la garganta de Maggie—. Deseo tocar


cada centímetro de tu piel con mis labios.
—Yo también lo deseo —respondió ella, vacilante—. Pero no así... no en este
momento. ¡Dame tiempo, Saxon!
— ¿Por qué?
Maggie cerró los ojos.
—Porque debo hacerlo con mis ojos bien abiertos —replicó ella, simplemente—.
Tengo que estar segura de querer asumir los riesgos. Yo... yo no hago las cosas
impulsivamente; no puedo.
El rió suavemente contra la piel delicada.
—No hace un minuto que te dije que no te seduciría. ¿No me oíste?
— ¿Cómo llamarías a quitarme la ropa?
—Excitante, gloriosamente excitante. Pero yo no iba a desnudarte entera, amor.
Sólo la parte superior... para poder sentir éstos —susurró él, frotando los labios calientes
sobre los senos—, deliciosamente desnudos.
Maggie también lo deseaba con tal urgencia que se turbó. Su cuerpo temblaba
levemente y él lo percibió.
—Ambos lo deseamos con toda el alma —insistió él buscando los botones de la
blusa con dedos expertos.
— ¿Qué estás haciéndome tú, hechicero? —acusó ella con un débil humor mientras
permanecía completamente quieta para que él desabrochara lenta y sensualmente los
botones.
—Estoy preparándote —dijo él con sus labios casi pegados a los de Maggie—.
Trato de acostumbrarte a mí, para que, cuando por fin llegue el momento para nosotros,
no tengas miedo de entregarte a mí libremente.
— ¿Alguna vez llegará... el tiempo para nosotros? —preguntó ella por entre labios
tensos al sentir los dedos expertos de Saxon desabrochar el cierre del sostén de encaje
que aprisionaba sus senos turgentes.
—Inevitablemente —respondió él, tierno—. Se ha estado gestando desde el primer
día en que nos vimos. Tú no me has extrañado menos de lo que yo te extrañé.
Los ojos de Maggie se nublaron de alegría.
— ¿Tú me... extrañaste?
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Más de lo que imaginas y de lo que pudiera decirte. —Terminó de desabrochar


el cierre y lentamente corrió la tela para dejarla desnuda de la cintura para arriba. El
aire ligeramente frío de la habitación tocó su piel acentuando la falta de ropa. — Pero no
más de lo que puedo demostrarte —continuó acariciándola con sus dedos—. Caramba,
Maggie, ojalá pudiera verte.
—Hay muy poco para ver —jadeó ella, sufriendo por la necesidad de sentir sus
caricias sobre el cuerpo en que plañía de deseos.
Saxon deslizó los dedos hacia abajo hasta encontrar el pezón tieso que remataba
una carne temblorosa y febril. Lo tomó entre sus dedos y lo retorció suavemente y luego
hizo lo mismo con la redondez que lo circundaba, mientras su rostro se ponía rígido.
—Quieres esto con todas tus ansias, ¿no es así? —preguntó él seguro de su
respuesta, pues se lo daban a entender las reacciones del cuerpo traicionero.
— ¿No lo sientes, acaso? —jadeó ella.
—Puedo sentirlo. Pero también quiero oírlo. No estoy acostumbrado a hacer el
amor estando ciego, Maggie. Esta es la primera vez que toco a una mujer desde que
tuve el accidente.
— ¿Es muy distinto a estar en un cuarto a oscuras? —balbuceó ella.
El inclinó la cabeza sobre ella y su boca sonrió contra los labios entreabiertos.
—Maggie, jamás había hecho el amor a oscuras, —replicó mientras se adueñaba de
su boca.
Antes de llegar a entender bien lo que le decía, él la estaba besando y tocándola, y
su cuerpo se elevaba y se arqueaba presa de un tormento dulce como suplicando que
los dedos perezosos y lentos de Saxon continuaran introduciéndola en ese mundo
mágico de exquisito placer que no había conocido antes.
Se preguntaba cómo podía el cuerpo humano resistir y sobrevivir a esta clase de
tortura.... a este dolor increíble mientras las llamas del deseo lo devoraban sin piedad.
¡Deseo... deseo!
—No llores —susurró él a su oído, abrazándola contra su cuerpo con las manos
aún sobre la espalda de Maggie, tranquilizándola, mientras la boca recorría el rostro
empapado de llanto.
Lentamente, él la hizo descender de la meseta salvaje a la que habían subido
juntos.
Maggie no podía dejar de temblar y se apretó más contra Saxon como anhelando
extraer su fortaleza para sobrevivir.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Saxon —gimió ella, dulcemente.


—Ya está bien, cariño. Cálmate. Ya está bien.
Ella mantuvo los brazos alrededor del cuello de Saxon como si de ello dependiera
su vida.
— ¿Es siempre así? —preguntó ella con un atisbo de sonrisa—. ¿La gente siempre
enloquece así hasta que se enciende el fuego y arden en llamaradas?
Saxon le alisó el cabello rebelde.
—Generalmente lleva mucho más de lo que hicimos para producir esa clase de
reacción, Maggie. Yo apenas te toqué —respondió él, mordiendo el lóbulo de la oreja
con ternura sensual.
—Lo sé. —Maggie echó a reír, nerviosa.
Los brazos de Saxon la apretaron más, casi ahogándola.
—Dios mío, eres tan dulce, —masculló él acunándola entre sus brazos con
rudeza—. Dulce como la miel, para saborear, para besar. Consigues que desee estallar
de placer.
Ella lanzó un suspiro.
—No debes haber tenido mucho de eso —murmuró ella—. Ni siquiera sé cómo
tocarte o acariciarte.
—Me nublas la mente y me siento sobrecogido de asombro —murmuró él casi sin
aliento.
Maggie fregó su cara contra el rostro de Saxon.
— ¿Cómo anda tu dolor de cabeza?
— ¿Qué dolor de cabeza? —dijo él conteniendo la risa.
Ella sonrió y cerró los ojos. Parecían hechos el uno para el otro: sus cuerpos, a
pesar de las diferencias de tamaño, encajaban a la perfección.
—Duerme conmigo. Ve y ponte el camisón y vuelve a dormir conmigo toda la
noche —suplicó él abrazándola con más fuerza.
Ella lo deseaba. Su cuerpo clamaba por complacerlo. Pero su mente práctica
levantó su horrible cabeza.
—No.
— ¿Por qué?
Maggie sonrió apenada.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Porque no dormiríamos ni un minuto.


El rió, divertido.
—Probablemente tengas razón, pero, cariño, sucederá. La única incógnita es
cuándo, no si sucederá.
Ella también lo sabía. Si permanecía allí, sería inevitable. ¿Y, cómo podría dejarlo
alguna vez? La última vez había sido angustioso; nunca habría tenido la fortaleza de
dejarlo hasta que él la había echado. Ahora, no le importaban cuáles podían ser sus
motivaciones ya que no harían ninguna diferencia con sus propios sentimientos. Ella
estaba demasiado sedienta de él para preocuparse... y eso era lo que realmente la
aterrorizaba.
—Entonces, esta noche no —susurró ella.
—Está bien —acordó él después de pensarlo un minuto—. Esta noche no. —Y la
estrechó con más fuerza contra su pecho antes de soltarla.
Maggie se sentó en el borde de la cama y trató de reordenar su aspecto.
— ¿Puedo alcanzarte algo antes de irme a dormir?
El meneó la cabeza.
—No, estaré muy bien ahora. Quiero que mañana me lleves hasta Billings
Sportswear por la mañana. —Agregó él de pronto, cavilando un poco—. Debo aclarar
ese embrollo antes de hacer otra cosa.
Era maravilloso verlo preocupado por sus negocios una vez más, y Maggie no
pudo dejar de sentir orgullo por haberlo impulsado en lo poco o mucho que él había
necesitado.
—De acuerdo. ¿A qué hora quieres salir?
—A las nueve. Te veré abajo a las siete. —Sonrió—. Te tocaré abajo a las siete —se
corrigió.
—Caramba, criatura lasciva —jadeó ella.
—Tú me dejaste que te tocara acá arriba, ¿qué diferencia hay con la planta baja?
—Me voy a la cama antes de que comprometas todos mis principios —le informó
ella, levantándose.
— ¡Eso podría ser sabio de tu parte, Maggie! —le gritó cuando ella abrió la puerta.
— ¿Sí? —Ella se volvió, expectante.
El empezó a decir algo y luego se arrepintió.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Nada. Buenas noches, cariño. Que duermas bien. Y gracias por la... compasión.
—De nada. Gracias por la... instrucción.
—Como dice el proverbio —murmuró él—, no has visto nada todavía.
—Eso es lo que me asusta —respondió ella, y con un buenas noches apenas
audible, cerró la puerta con toda rapidez

Saxon estaba alegre y feliz a la hora del desayuno. Se lo veía descansado y


atractivo en su traje de chaleco color habano, el cual le confería un aspecto felino.
Probablemente, eso era premeditado, pero Maggie no alcanzaba a comprender cómo
elegía los colores siendo ciego.
—Es simple —respondió él a la pregunta que ella le hiciera—. Hice que mi madre
comprara uno de esos juguetes plásticos para niños, los que tienen diferentes figuras
geométricas. Coloqué una distinta para cada color. El cuadrado es gris, el triángulo es
café, el círculo es rojo y así sucesivamente.
—Eres un genio —exclamó ella.
—Lo intento, nena, lo intento. ¿Qué llevas puesto?
—Una falda gris, una blusa blanca y una chaqueta de lana ligera azul marino con
accesorios negros.
—¿Cómo es la blusa? ¿Es de escote pronunciado?
—Te lo haría saber, pero estoy vestida con ropa muy austera. La blusa tiene un
modesto escote en V que se cierra en la cintura y la falda tiene un tajo hasta la mitad del
muslo.
El rió, alegre.
—Inténtalo de nuevo.
—Bien, en realidad, la blusa cierra con un cuello de encaje y la falda sólo tiene una
pequeña tabla en la parte posterior. Pero mis muñecas están descaradamente desnudas
—agregó ella en un susurro.
—Gatita desfachatada —La acusó él.
—Sólo en la cama con hombres sensuales —replicó ella.
—Y entonces, sólo si ellos te enseñan lo que debes hacer.
—Bueno, estoy aprendiendo —respondió ella a la defensiva.
— ¡Guau! —dijo él, pícaro—. ¡Vaya si lo haces!
https://www.facebook.com/novelasgratis

Billings Sports wear estaba en los suburbios de Spartanburg y era una agradable
empresa con algo más de doscientos empleados. Era una empresa dedicada solamente a
la fabricación de prendas y no todo un complejo productivo como la Corporación
Tremayne. Pero ostentaba un nivel de calidad que enorgullecería a cualquier
corporación. Los salones de corte de las prendas tenían una cinta transportadora que
llevaba las telas desde el almacén, y largas mesas donde los cortadores preparaban y
cortaban las distintas partes de las prendas para luego ser unidas y cosidas por
costureras especialistas. Por todos lados se oía el ruido de las máquinas de coser, un
murmullo ensordecedor que acallaba las conversaciones. Cintas transportadoras
también corrían en este salón entre las operadoras de las máquinas de coser recogiendo
las prendas ya terminadas en grandes canastos. La oficina era un lugar muy agradable y
alegre con mujeres sonrientes que se encargaban de los jornales y del trabajo de
recepción, además de ejecutivos elegantemente vestidos que ejecutaban su tarea
directiva con orgullo. Maggie se sintió fascinada por la planta. La industria textil había
sido uno de sus intereses más desarrollados mucho antes de que Saxon Tremayne
hiciera irrupción en su vida. Se prendió de la manaza cálida de Saxon mientras el
vicepresidente de la planta, Gordy Kemp, los acompañaba por el edificio. El era un
hombre alto, muy delgado, con pequeños ojos verdes y una sonrisa débil que era
demasiado complaciente.
Maggie recordó lo que Saxon dijera acerca del hombre en su conversación con
Tabby.
—Me gustaría que reuniera a todos los trabajadores en la línea de camisas, ahora
—dijo Saxon, lacónico, cuando hubieron terminado el recorrido por toda la planta.
Estaban de pie delante de las puertas giratorias que separaban la planta de las
oficinas.
— ¿Ahora? —estalló Kemp.
—Inmediatamente —fue la respuesta fría de Saxon.
Kemp se encogió de hombros, se mostró un poco inseguro y entró a la oficina para
hacer el anuncio desde el intercomunicador de la planta.
Los dedos de Saxon aferraron los de Maggie.
—Quédate exactamente a mi lado, no te muevas —le dijo al oído.
— ¿Qué harás?
—Espera y lo verás.
Los ojos ciegos brillaban desafiantes. Las máquinas de coser comenzaron a dejar de
funcionar gradualmente y los empleados se fueron agrupando de a poco en un gran
https://www.facebook.com/novelasgratis

semicírculo que enfrentaba a las puertas giratorias donde estaban Saxon, Maggie y el
joven Kemp.
Kemp estaba más nervioso que antes.
—Todos están aquí, señor Tremayne —le dijo al hombre mayor.
Saxon asintió.
—Buenos días —comenzó él dirigiéndose a los trabajadores, alzando el tono de su
voz profunda para que llegara hasta los confines de la planta—. Para todos aquellos que
no me conocen y con toda seguridad eso involucra a la mayoría de ustedes, voy a
presentarme, soy Saxon Tremayne. Mi corporación está en el proceso de absorber a
Billings Sportswear, como seguramente ya habrán oído decir.
Hubo un murmullo apagado entre los empleados que pareció débilmente
antagónico.
—Tengo entendido —continuó Saxon con aire indiferente—, que ustedes están
bajo la sospecha de que la prioridad que tengo en mente es despedir a los trabajadores
de más edad basándome en cualquier excusa legal y laboral para no pagarles los
beneficios del retiro correspondiente.
Esa declaración casi hace estallar la planta. Kemp se tironeó nerviosamente de la
corbata.
—Señor Tremayne... —comenzó él con la voz estrangulada.
Saxon alzó la mano con gesto imperativo, cortándole la palabra.
—También tengo entendido que esta equivocación ha sido promovida por cierto
personal gerencial dentro de la organización.
Kemp quedó de una pieza y Maggie desvió la vista antes de que se diera cuenta de
su interés en él.
—Deseo que todos sin excepción, conozcan mis planes y sepan que no tengo la
más mínima intención de echar con engaños a los empleados más antiguos para
privarlos de sus bien merecidos benéficos de retiro, —dijo Saxon con absoluta firmeza y
alzando el rostro como si estuviera mirándolos directo a los ojos—. En realidad, pueden
esperar un aumento inmediato en sus salarios, aumento de los beneficios de seguro
colectivo y vacaciones pagas. Todo lo cual, para sorpresa mayúscula de mi parte,
ustedes no estaban recibiendo. ¿Qué les parece?
Un rugido atronador llenó la planta, luego se escucharon muchas risas y algunos
silbidos. Saxon sonrió.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Pensé que les agradaría escuchar esto. Y ustedes, los empleados más antiguos,
estarán contentos al oír que también planeamos aumentar los beneficios del retiro.
Ahora escuchen lo que sucederá en estas dos semanas que se avecinan. Nuestros
empleados administrativos han estado trabajando con los ejecutivos de Billings para
reestructurar algunas políticas nuevas para la compañía. Una de ellas incluirá una
reunión mensual de todos para discutir largo y tendido sobre algún tema en especial
que ustedes prefieran. Dos días al mes, tendrán la oportunidad de charlar con algún
ejecutivo designado para la tarea si es que tienen algún motivo de queja o alguna
sugerencia para el mejoramiento de la producción. Instalaremos un buzón para
sugerencias. Cualquier mejora que implementemos por la sugerencia de un empleado
dará como resultado un sueldo extra para el autor de la misma. También
modernizaremos las operaciones aquí... agregaremos equipos nuevos y
reemplazaremos alguna maquinaria que no rinda como es debido.
Un silencio ominoso cubrió el gran salón y Kemp pareció buscar un hoyo donde
esconderse.
— ¿Alguna queja hasta el momento? —preguntó Saxon, seco.
— ¡No! —corearon varios empleados seguidos por un bramido de risas.
Saxon sonrió.
—Eso es sólo el principio. Tendré mucho más para decir sobre el tema de los
cambios más tarde, y se escribirán boletines en los pizarrones a tal efecto. Cuando
algunos de estos cambios estén en marcha, tendremos otra reunión general de planta y
cotejaremos lo que se haya logrado hasta ese momento. Mientras tanto, si alguno de
ustedes no está satisfecho con la fusión de las empresas, quiero saberlo. Y, desde ahora
en adelante, si escuchan algún rumor, vengan directamente a mí. Yo llegaré al fondo de
la cuestión y el autor se encontrará en medio de un infierno. Una cosa más —agregó
él—. No les estoy ofreciendo limosnas. Estos beneficios extra no son un soborno para
tenerlos contentos. Se les entrega por adelantado para que mantengan una atención
continua sobre los detalles y el orgullo por la producción de una línea de ropa de
calidad excelente. Tengo entendido que la gente de control de calidad de esta planta se
aburre hasta el cansancio porque no pueden hallar la más mínima falla en las prendas
que pasan por sus manos. Todo eso dice muchísimo sobre ustedes, y yo los aprecio en
lo que valen. Ese es el motivo por el cual ustedes recibirán esos aumentos, y si
continúan produciendo ese tipo de resultados, seguirán habiendo aumentos. Si yo gano
dinero, ustedes ganan dinero, y más adelante, hasta discutiremos la repartición de
algunas acciones entre todos. Ahora, regresemos al trabajo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Los empleados comenzaron a dispersarse entre risas y conversaciones felices,


mientras Maggie los observaba con una sonrisa y movía la cabeza, sorprendida y
admirada.
— ¿Kemp? —llamó Saxon, tajante.
El joven ejecutivo se aclaró la garganta, incómodo.
— ¿Si, señor Tremayne?
—Venga conmigo a la oficina. Usted y yo tenemos un pequeño asunto que
discutir.
Saxon dejó que Maggie lo guiara a la oficina y lo ayudara a sentarse detrás del
gran escritorio.
—Bien hecho, cariño, ahora ve a leer una revista o algo por el estilo. Sólo me
llevará unos minutos.
—De acuerdo.
Pasaron varios minutos antes de que se abriera la puerta de la oficina para dejar
salir a Kemp con el rostro pálido. Maggie dejó la revista que había estado leyendo y
entró para sacar a Saxon de allí.
—Ahora, llévame al salón de corte —le dijo a Maggie.
Se lo veía imponente y confiado en sí mismo y con aires de triunfador, sin
demostrar en absoluto que se encontraba molesto por dejarse guiar por ella. Maggie
sonrió para sí al ver el cambio que Saxon había experimentado desde el primer día que
lo viera ciego.
— ¿Qué le hiciste? —preguntó ella mientras recorrían los corredores entre mujeres
sonrientes que los saludaban al pasar—. Salió disparado hacia la puerta principal.
—Lo puse a cargo del departamento de compras —respondió él—, y lo mandé a
almorzar. El capataz del salón de corte ha estado en la empresa desde hace veinte años
y no ha sido ascendido de categoría durante años porque ha estado en desacuerdo con
la gerencia sobre el asunto de los salarios. Aparentemente, él es el único encargado de
sección que no ha tenido miedo de quejarse sobre los salarios bajos.
— ¿Vas a palmearlo en la espalda? —bromeó ella.
—Le daré el puesto de Kemp —respondió él, sonriente—. Necesito un hombre en
quien confiar para manejar las cosas aquí, y él es amigo del dirigente gremial de la
empresa. Recuerda siempre esto, cariño, si delegas, asegúrate muy bien de a quién
eliges. Un mal gerente puede costarte un brazo, metafóricamente hablando.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Hay una unión aquí trabajando? —preguntó ella—. Mencionaste un dirigente


gremial, pero...
—Se está formando una unión —contestó él—. Los empleados estaban
desesperados y decidieron votar por la aprobación de su formación y, aunque yo
pertenezco a la patronal, luego de revisar cómo se manejaban aquí, no puedo decir que
los culpo.
— ¿Piensas que Kemp se quedará en la empresa?
—No lo sé. Ha estado aquí durante seis años, Maggie, y no puedo echarlo de un
puntapié sin darle una oportunidad. Es muy joven todavía, y aún sigue cometiendo
errores, pero tiene la oportunidad de aprender si lo desea. —Frunció el ceño. —
¿Estamos cerca de la sección de corte?
—Más o menos. Me dejo guiar por mi instinto de paloma mensajera —agregó ella
con una sonrisa burlona mientras le apretaba la mano al doblar hacia la sección de
corte—. Confía a mí.
—Estoy empezando a ver uno de los beneficios que me produce esta maldita
esquirla —dijo él—. Debo tenerte de la mano todo el tiempo.
—Podrías hacer lo mismo si no estuvieras ciego.
— ¿Podría, realmente? —Su voz era profunda y serena. — ¿O empacarías tus
maletas y escaparías si yo recuperara la vista. Me tienes mucho menos miedo ahora que
cuando yo podía verte, Maggie.
Ella se pegó más a su cuerpo al sentir una oleada de amor que la impulsaba a
rodearlo con sus brazos y apretarlo fuerte contra su pecho.
—Cuando podías ver, podías tener cualquier mujer que quisieras —le recordó
ella.
Saxon contuvo el aliento en forma violenta.
—Por todos los demonios, ¿no crees que te desearía si pudiera ver? ¡Y tú dices que
yo soy ciego!
Maggie alzó la vista para continuar con el tema cuando un hombre alto y
corpulento de cabello rojo se acercó caminando desde una oficina cercana y pasó junto a
ellos.
—Buenos días—dijo él con tono alegre y siguió su camino.
—Buenos días—respondió Saxon—. ¿Puede decirme dónde encontrar a Red
Halley?
https://www.facebook.com/novelasgratis

El otro hombre, de aproximadamente la misma talla de Saxon sonrió más


ampliamente.
—Acaba de hacerlo.
Saxon extendió la mano hacia la voz del hombre.
—Soy Saxon Tremayne.
—Encantado de conocerlo —dijo Red con un firme apretón de manos—. Fue muy
instructiva e interesante la charla que acaba de darnos.
—No fue sólo una charla —replicó Saxon—. Todo lo que dije es lo que siento y se
hará. ¿Cómo se sentiría si le delegara toda la carga de llevarlo a cabo sobre sus
hombros?
Red parecía estar a punto de tragar un melón entero sin partir.
— ¿Quién, yo?
—El señor Kemp acaba de aceptar el puesto de jefe de compras. Ahora, le estoy
ofreciendo a usted su antiguo puesto.
— ¿Por qué? —estalló Red.
—Por que usted es un luchador. Yo admiro el coraje, señor Halley. Me agradan los
ejecutivos que no se esconden debajo de sus escritorios cuando yo empiezo a armar
escándalos por la producción y no creo que usted lo haga.
—Pero yo jamás terminé la escuela técnica —protestó él—. Me faltan tres
cuatrimestres...
—Hay una excelente escuela técnica a menos de diez kilómetros de aquí —replicó
Saxon sin amilanarse—. Yo pagaré las cuotas mientras usted termina su entrenamiento
en la escuela nocturna.
Red suspiró.
—Tendré que aceptar ahora, ¿no es así? —preguntó con una sonrisa tímida.
—No se moleste en agradecerme —lo interrumpió Saxon cuando el otro trataba de
hacer justamente eso—. Se ganará cada centavo que gaste.
— ¿Cuándo empiezo?
— ¿Cuánto tiempo tarde en llegar a la oficina? —preguntó Saxon—. Entréguele su
puesto al hombre que considere mejor calificado para reemplazarlo. Ahora debo
ponerme en marcha. Tengo un programa de actividades muy complejo. Buena suerte.
Red le estrechó la mano y se fue como si un rayo lo hubiera golpeado.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Nos vamos, Maggie? —preguntó Saxon luego de un minuto.


Lo tomó de la mano y lo guió hacia la salida posterior de la planta.
—Me pongo de pie y me saco el sombrero ante ti, señor Ejecutivo Corporativista.
Hablando de agallas...
—A ti no te falta nada en ese departamento, gato salvaje. ¿Te parece que salude a
las muchachas con la mano cuando salga por la puerta?
—No sería muy bueno para los negocios —le aseguró ella—. Ya se les está cayendo
la baba por ti, pedazote de hombre seductor. Si les das un poco de aliento, la turba te
pisoteará antes de que puedas escapar.
El alzó una ceja.
— ¿Son bonitas?
—Todas y cada una de ellas —gruñó Maggie y era verdad.
Hasta las más regordetas tenían rostros agraciados y una sonrisa compradora.
—Hmmm —Saxon rió y la rodeó con su brazo, acercándola más. — ¿Celosa,
cariño?
—Muchísimo, con ganas de matarlas.
—Ojalá fuera cierto —respondió él y la apretó más aún—. Pero supongo que
espero demasiado. Llévame a casa, Maggie —agregó él antes de que ella pudiera
preguntarle qué quería decir.

— ¿Has considerado alguna vez escribir un libro sobre cómo dirigir una empresa
textil? —preguntó Maggie camino de la casa.
— ¿Un libro? He escrito artículos —admitió él—, pero no un libro.
—Podría ser un proyecto muy interesante —sugirió ella—. El mercado está escaso
de ese material y tú has estado en el negocio por bastante tiempo.
El reclinó la cabeza contra el respaldo con el ceño fruncido. Buscó un cigarrillo en
el bolsillo y lo encendió.
—Caramba, estás llena de sorpresas. Me parece haber vuelto a la vida desde que
llegaste aquí.
—Estoy de acuerdo contigo en eso. Pero todo lo que necesitabas era un aguijón. No
eres el tipo de hombre que se sienta y se deja envejecer.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Estás segura de eso? Si piensas un poco, verás que hice muy poco en los
últimos meses.
Maggie detuvo el auto frente a una luz roja en las cercanías de Jarrettsville.
—Tal vez toda la compasión que te rodeó en esa época fue la que te impidió salir
adelante —bromeó ella—. Se ve que lo único que necesitabas era una enfermera que te
pegara con un ladrillo en la cabeza dos veces por día.
Saxon lanzó una carcajada.
— ¡Qué forma más extraordinaria de tratar a un pobre hombre ciego!
— ¿Tú? ¿Pobre? ¿Ciego? —exclamó ella.
—Un hombre, al menos seguramente —murmuró él.
Ella sonrió mientras cambiaba la luz.
—Jamás tuve dudas al respecto.
— ¿Especialmente en algunos momentos?
Maggie se alegró de que él no pudiera ver el color en sus mejillas.
—Deberías tener un poco de vergüenza de ti mismo —comentó ella—. Tratando de
seducir a mujeres inocentes en lugares públicos.
—Si mal no recuerdo, casi lo logré.
—No puedo negarlo —admitió ella—. Estaba más que deseosa. Y espero que no te
aproveches de mi confesión —agregó ella—. No puedo remediar el reaccionar así
contigo. Soy demasiado nueva en todo esto como para contenerme. Especialmente
cuando me ofreces un placer que jamás he experimentado en toda mi vida.
El estiró la mano para asir la de Maggie y apretarla cariñosamente.
—Eso es algo que siempre he admirado de ti. Eres absolutamente franca y sin
tapujos. Nunca me mientes, ni siquiera cuando te turba tener que decir la verdad.
— ¿No notarías la diferencia? —preguntó ella, tierna.
—Creo que sí. —Suspiró y le estrujó la mano con afecto. — De acuerdo, haré lo
imposible para no arrinconarte contra una pared. Pero te deseo con desesperación.
Seguramente tú ya lo sabes, ¿verdad?
—Sí. Lo sé.
—Los hombres se vuelven notoriamente astutos cuando las emociones los
dominan. Yo no te forzaría conscientemente a que te entregaras a mí... pero no te puedo
https://www.facebook.com/novelasgratis

prometer que no perderé la cabeza alguna vez. Ya has tenido pruebas evidentes de que
no siempre me hallo en perfecto control de mí mismo.
— ¿En realidad me deseas... sólo a mí y no a una mujer? —preguntó ella que
necesitaba sentirse segura.
—Ya me preguntaste eso una vez anteriormente y yo me salí de mis casillas —
recordó él—. No, Maggie, yo no quiero sólo un cuerpo caliente. Y si así fuera, te tengo
demasiado respeto como para usarte de ese modo. ¿Satisfecha?
—Calculo que sí —dijo ella arrastrando las palabras.

Lo miró de reojo. Si la vida de Saxon había cambiado, también la suya. Se sentía


parte de él, una parte muy necesaria. El no era la clase de hombre que necesitaría a
nadie cuando se encontraba completo. Era auto suficiente y testarudamente
independiente. Pero ahora, sin visión, era necesariamente dependiente de Maggie, y ella
adoraba serle necesaria... aunque fuera en pequeña medida.
— ¿Cómo te desempeñas para recibir dictado? —preguntó él de repente.
—Oh, supongo que podré seguirte bastante bien —le aseguró ella—, si es que aún
dictas como solías hacerlo.
— ¿Te quedarías conmigo hasta que termine el libro? —insistió él—. Aborrecería
tener que cambiar de dactilógrafa después del primer capítulo o del segundo; no
resultaría beneficioso para la continuidad.
Maggie quedó pensativa por un rato. El trabajo en el diario era importante para
ella... había sido lo más importante en su vida. Pero ahora estaba Saxon. Y se reducía a
una elección, en realidad no habría lugar para ninguna. Llamaría a su jefe y le explicaría
y esperaría que él le reservara el puesto. Si no podía, bueno, siempre quedaba la
posibilidad de ir a Ashton. Podría encontrar empleo haciendo algo...
—Me quedaré contigo —respondió ella al fin.
El llevó el cigarrillo a su boca y pareció bastante aliviado.
—Empezaremos mañana, entonces. Me dará algo que hacer.
Ese había sido su plan desde el principio, pero no lo admitía ante Saxon. Ya era
bastante que hubiera mordido el anzuelo.
Pasaron toda la tarde en el estudio mientras Saxon reunía y reordenaba sus ideas y
desarrollaba la propuesta básica ante Maggie. Ambos decidieron la clase de
información adicional que necesitarían además de la propia experiencia de Saxon.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Maggie tomó al dictado las cartas que enviarían para requerir esa información adicional
de la que habían hablado.
Lisa la acechó cuando subían para cambiarse antes de la cena.
— ¿Cómo anda todo? —le preguntó a Maggie—. No lo he oído aullar en toda la
tarde.
—No lo ha hecho —respondió Maggie, sonriente—. ¡Oh, Lisa, si lo hubieras visto
esta mañana en la planta! Estuvo fabuloso. Se adueñó del lugar, encantó a los
empleados, desplazó a un ejecutivo intrigante... ¡Estuvo realmente maravilloso!
—En realidad, parece muy distinto en estos días —respondió su hermana—. Sin
embargo, te falta mucho todavía.
— ¡Ni me lo recuerdes! —Maggie rió. — Pero al menos, ya he dado un paso
adelante. Además, ahora tiene algo que hacer en lugar de cavilar.
—Eso es un hecho. A propósito —agregó Lisa deteniéndose frente a la puerta del
cuarto de Maggie—, ¿sabías que Sandra invitó a gente a cenar?
— ¿Quiénes son?
—La vecina de al lado y su hermano, según tengo entendido —dijo Lisa con un
suspiro al ver ensombrecer el rostro de Maggie—. Ella tampoco está muy feliz por la
invitación; ellos vinieron de paso y prácticamente se invitaron solos. No pudo hacer
nada cortés excepto aceptarlo. —Los ojos de Lisa se nublaron de ira. — El nombre de la
joven es Marlene Aikens y su hermano se llama Bret. El es agradable, pero ella es una
malhumorada del tamaño de un elefante.
— ¿Lo sabe Saxon?
—Lo dudo. Sandra dijo que Marlene lo persiguió sin descanso hasta que él
prácticamente la echó por la puerta principal. Pero ahora se ha vuelto valiente de
nuevo. Supongo que se figura que la ausencia hace que el cariño aumente. —Lisa
sonrió. —Aunque Sandra no cree lo mismo.
Maggie no hizo otra cosa que asentir con la cabeza. Empero, sentía un vago temor
acerca de la reunión nocturna, como si pudiera transformarse en algo que afectaría en
forma drástica su felicidad.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 9

Era mejor así, que Saxon no pudiera ver, pensó Maggie con amargura, al sentarse a
la larga y elegante mesa justo frente a Marlene Aikens. Ella se hubiera sentido mucho
peor vestida y con menos atractivos de los que tenía, si él hubiera podido compararla
con la elegante rubia que lucía un envolvente vestido negro de corte sencillo pero
extremadamente costoso. El conjunto de pantalón y chaqueta color ciruela que tenía
Maggie parecía recién sacado de una tienda de antigüedades en comparación con
aquella suntuosidad y la sonrisa irónica de la mujer mayor así se lo dio a entender.
Sin embargo, Bret Aikens era un hombre agradable, aproximadamente de la edad
de Maggie, con cabello y ojos oscuros y una personalidad fácil de tratar, lo opuesto a su
extravagante hermana. Maggie se encontró sentada a su lado para la cena y entre ellos
surgió de inmediato una gran simpatía.
—Me enteré de que te transformaste en los ojos de Saxon —murmuró él mientras
comían la ensalada.
Ella sonrió.
—Es una manera de decir —le confió ella—. Y no totalmente. Existen momentos y
lugares donde él debe hacer su experiencia personal...
—No digas más. ¿Eres de Georgia? —preguntó él, sonriente.
—Seguro que sí. Pero me agrada este estado también. Es un lugar encantador.
—Así lo creemos por estos lares —asintió él.
—Lo que me fascina es la historia —dijo Maggie al llegar a los postres—. Nunca
me interesó demasiado la Guerra Revolucionaria pero desde que llegué aquí, me siento
bastante curiosa al respecto.
—Ya descubrirás que la mayoría de las batallas y escaramuzas se libraron en
Carolina del Sur. Muchas más que en los otros estados —le dijo él—. Si no me falla la
memoria fueron ciento treinta y siete en total.
— ¿Tantas? —exclamó ella.
—Puedes apostar. Y, ¿sabías que el general Francés Marión, el llamado Zorro de
los Pantanos, era de Carolina del Sur.
Ella echó a reír.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Cómo podría olvidarlo? El es el héroe favorito de mi padre. Mi padre —explicó


ella—, es profesor de historia en la universidad local. Eso ayuda a entender el porqué de
mi interés por la historia. ¡Fue en defensa propia!
El sonrió y Maggie pudo comprobar que había puro interés masculino en su
mirada.
— ¡Qué tema más aburrido para una joven tan bonita! —murmuró él.
Ella le sonrió también.
—Y qué lengua más aguda tiene usted, señor. ¿La pules todos los días?
Bret le guiñó un ojo con picardía.
—Dos veces por día —le aseguró.
Saxon, en el otro extremo de la mesa, debía soportar el recitado completo de las
calamidades semanales de Marlene y su aburrimiento total. Sin embargo, no parecía
importarle demasiado. Su ancho rostro mostraba una sonrisa complacida al oírla hablar.
—Lo peor de todo ha sido extrañarte, querido. —Suspiraba y lo tomaba de la mano
que reposaba sobre la mesa. — ¿Por qué no me permitías visitarte?
—He estado muy ocupado —replicó Saxon—. Y ahora que Maggie está aquí
ayudándome a desenvolverme, estaré mucho más ocupado. Estamos trabajando en un
proyecto muy interesante.
Marlene preguntó con una mirada asesina en dirección a Maggie.
— ¿Cuáles, querido?
—Eso sería revelar un secreto —murmuró él, tajante—. ¿No es así, Maggie?
—Sí, por supuesto —respondió ella y sonrió con saña a Marlene.
—Bueno, qué misteriosos se han puesto. —Marlene rió, fría. — Pero ¿podría
tomarte prestado mañana por una o dos horas, Saxon? He estado tan sola...
—Lo siento, Marlene —replicó él sin vacilación—. Ya te lo he dicho. Tendré un
programa de trabajo muy denso por bastante tiempo.
—Negocios, siempre los negocios. —La rubia frunció los labios. — Nunca te
permites una diversión.
— ¿Te parece? —murmuró Saxon y Maggie tuvo que luchar para no ruborizarse.
La conversación derivó, inevitablemente, a la próxima estación veraniega y Sandra
comentó sobre sus planes para la boda de Lisa y Randy en la Navidad.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Si tienes algún momento libre más adelante en la semana, me encantaría llevarte
a Spartanburg y mostrarte la Price House y la Walnut Grove Plantation —agregó Bret a
Maggie—. Ambas datan del siglo XVIII. De hecho, la Walnut Grove Manor House data
de 1765 y fue el hogar de una mujer guía que sirvió a los generales de la Guerra
Revolucionaria en la Battle of Cowpens. Pensándolo mejor —agregó él con una sonrisa
radiante—, podríamos ir hasta el Cowpens National Battlefield mientras estamos en eso
y vemos el lugar donde los Patriotas derrotaron a los Redcoats en la peor batalla para
ellos...
—Me encantaría a mí también —le dijo Maggie, interrumpiéndolo—. ¿Qué día?
— ¿Te parece bien el viernes? ¿Más o menos a las ocho y media para empezar
temprano?
Ella asintió.
—Me parece una excelente idea. Y uh no se lo digas a Saxon en este momento,
¿quieres? Prefiero hacerlo yo personalmente.
Bret la estudió detenidamente y luego volvió la mirada hacia la cabecera de la
mesa donde estaba el gigante moreno.
—A él no le gustará —suspiró Bret.
—Lo sé —murmuró ella con una sonrisa maliciosa.
—El no te pone ni siquiera nerviosa, ¿verdad? Sin embargo, atemoriza a la mayoría
de la gente. Por las dudas, podríamos cargar uno de los grandes cañones en el auto...
Dime, ¿sabías que los viejos Confederados usaban cáscaras de nueces para teñir sus
uniformes de gris? Tomaban los...
— ¿...aquellas nueces negras con cáscaras gruesas que tiñen las suelas de los
zapatos de color negro cuando caminas sobre ellas? —lo interrumpió Maggie.
—Las mismas —acordó él y prosiguió narrándole cómo se completaba el proceso
del teñido.
Ella lo escuchó con mucho interés, era tan distinto a su hermana que le agradaba
sobremanera. Y, además, estaba segura de que necesitaría ese día lejos de la casa.
Parecía que Saxon planeaba dedicarse con fervor al trabajo en el libro, lo cual implicaba
muchísimo trabajo para ella, aunque en realidad no le molestaba para nada. Era que ella
temía la proximidad forzada a la que se vería enfrentada. No estaba segura del poder de
resistencia que tenía frente a él si Saxon comenzaba a ejercer presión. No podría
sobrevivir a un romance pasajero con Saxon, y Bret, por otro lado, era un hombre
agradable con quien podía sentirse segura. No tenía intenciones aviesas y le serviría de
https://www.facebook.com/novelasgratis

escudo contra el ardor apasionado de Saxon. Al menos, esperaba que Bret pudiera
defenderla. Y tenía el presentimiento de que llegaría a necesitarlo.

Los dos días que siguieron a la cena pasaron muy rápidamente y sin ninguna clase
de problemas. Saxon dictaba y Maggie escribía y luego pasaba a máquina además de
trabajar en el manuscrito que progresaba a ojos vistas.
Al tercer día trabajaron sin descanso para comer, excepto unos emparedados que
les llevaron al estudio donde se encerraron con llave para no ser molestados por el resto
de la familia.
— ¿Te cansas? —preguntó él después de haber concluido la frugal comida y de
que Maggie terminara de tomar otras diez páginas de dictado.
—No mucho. ¿Y tú? —preguntó ella desperezándose.
Saxon se recostó sobre el sillón giratorio detrás del escritorio, los músculos del
poderoso pecho se destacaron debajo de la camisa de seda clara cuando alzó los brazos
para estirarlos.
—Muy pocas veces me siento cansado a hora tan temprana —confesó él—.
Disfruto trabajando. Me gusta mucho lo que hago.
—Y ésa es probablemente la razón por la que has tenido tanto éxito —recalcó ella.
Sus ojos se posaron con cariño en el semblante duro de líneas muy marcadas—. Saxon,
¿nunca has deseado una familia propia? —preguntó ella, súbitamente.
El se rió.
— ¿Qué trajo eso a tu mente?
—No lo sé —admitió ella—. Es algo que me he preguntado muchas veces, eso es
todo.
Los ojos de Saxon se oscurecieron al volverse en dirección a la voz.
—Yo podría hacerte la misma pregunta.
—Sí, me gustaría mucho tener un hogar e hijos propios. Lo que sucede es que no se
presentó la oportunidad. Tendría que amar mucho a un hombre para considerar la idea
de vivir con él por el resto de mi vida.
— ¿Y nunca has amado a nadie de esa manera? —insistió él.
Maggie se encogió de hombros.
—Creí estar enamorada una o dos veces —dijo ella, suave, sin aclarar que una de
esas veces era de él y que aún seguía sintiendo de ese modo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

El quedó sentado casi inmóvil con una actitud atenta


— ¿Y?
—No funcionó. —Fue todo lo que dijo Maggie. — ¿Y tú?
El se reclinó sobre el respaldo.
—Yo encontré la mujer que quería —dijo él, áspero—. Pero no pude retenerla a mi
lado.
De inmediato, Maggie se sintió violentamente celosa de la mujer sin rostro, pero
dominó la voz para que él no se diera cuenta. Sus manos se entrelazaron fuertemente
sobre su falda.
— ¿Tuvo... tuvo... algo que ver con tu ceguera? —preguntó en voz muy baja.
—Todo —refunfuñó él.
Y por eso, él la culpaba. No tenía que decirlo; estaba escrito en cada línea de su
rostro y en el tono áspero de su voz. ¿Y qué podía hacer ella? Nada podría devolverle la
vista de acuerdo con lo que le habían contado.
— ¿Has pensado en volver a ver a tu médico? —preguntó ella después de un
minuto.
— ¿Para qué? —preguntó él, fatigado—. El problema es esa esquirla, Maggie. A
menos que se desplace milagrosamente de su lugar, no pueden hacer absolutamente
nada; ya me lo han confirmado. —Se levantó del sillón y tanteó el camino hasta el sofá
donde estaba Maggie sentada, rígida, sobre el borde del asiento.
— ¿Dónde estás? —preguntó él, estirando una de sus manazas.
Ella le tomó los dedos entre los suyos.
—Aquí —respondió ella y lo miró con ojos de adoración.
La mano de Saxon se apoderó de la de Maggie y la apretó con calor mientras
sonreía.
— ¿Cuánto hace que no te beso?
— ¡Oh, una eternidad! —replicó ella, bromeando, pero su corazón aceleró los
latidos, mientras contenía el aliento y sus ojos volaban a los labios plenos de Saxon
penando por un beso.
—Como sabrás, mucho trabajo y poco juego no es bueno para ninguno de los dos
—dijo él, tranquilo.
—Así dicen —respondió ella con un hilo de voz.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Los dedos de Saxon se tensaron y él se recostó contra el respaldo del sofá. Su mano
libre jugueteó con los botones de su camisa mientras una sonrisa sensual aparecía en
sus labios.
— ¿Supón que vienes a mi lado —murmuró él—, y te doy un curso refrescante de
lascivia básica?
Maggie rió sin poder contenerse, se sentía indefensa.
— ¡Caramba con este viejo ricachón lascivo!
Saxon se puso serio y entrecerró los ojos.
—Maggie, ¿de veras te parezco viejo para ti? —preguntó él como si le importara
mucho.
Maggie sintió que se le rompía el corazón. Se arrepintió un poco por su broma
impensada.
—No —dijo con voz quebrada y se arrellanó entre sus brazos cálidos fuertes
posando la mejilla sobre el pecho cubierto de vello rizado—. No, no me pareces viejo en
absoluto. Sólo maduro y sensual, y deliciosamente masculino.
Ahora fue él quien contuvo el aliento. Su mano presionó la mejilla de Maggie
contra la musculatura de su pecho moviéndola lenta y rítmicamente contra su piel. La
respiración de Saxon se aceleró con ese contacto y su corazón retumbó en los tímpanos
de la joven.
— ¿Sensual? —preguntó él, ronco.
—Mucho —admitió ella y sintió que su propia respiración se volvía irregular.
Le agradaba la sensación producida por el vello rizado, un poco áspera quizá,
contra los ojos, la nariz o la comisura de sus labios. Entonces, abrió los labios y los posó
sobre el pecho para disfrutar no sólo el aroma a jabón y colonia y al perfume acre que
emanaba de la piel viril sino también para saborear todo eso al mismo tiempo. Saxon
enredó sus manos en la cabellera oscura como si gozara con su textura de seda y con
movimientos circulares y pausados presionó esos labios entreabiertos contra su cuerpo
guiándolos para que cumplieran mejor su cometido.
Ella dejó que guiara su boca hasta que percibió el borde duro del cinturón contra
su mejilla. Las manos femeninas, mientras tanto, disfrutaban con el tacto del pecho
áspero y caliente en medio de un silencio que los hacía arder con dulces sensaciones
imposibles de describir.
Maggie enredó sus dedos en el vello rizado que cubría los músculos tensados del
pecho y probó su resistencia al tironearlo sin querer cuando se separó para mirar a
Saxon.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Él le acarició el rostro con dedos sensitivos trazando la línea de sus ojos, sus cejas,
la nariz, las mejillas y la barbilla hasta recalar en la curva suave de la boca.
—Ojalá pudiera verte —murmuró él con voz grave que resonó en la quietud del
cuarto—. Te quedas muy silenciosa cuando te sostengo entre mis brazos... tu voz no te
delata hasta que te excitas completamente.
Maggie hundió la cara en el hueco de la garganta palpitante de Saxon, emocionada
por sus palabras y el tono suave y cariñoso de su voz.
— ¿No puedes saber que me complaces? —suspiró ella.
—Yo no quiero saber lo que sientes, tu cuerpo me lo dice claramente —aseguró
él—. Quiero saber lo que piensas.
— ¿Por qué?
Llevó la mano hasta el cuello de Maggie enredándose los dedos en las hebras
sedosas del cabello para volver a posar la cabeza contra su pecho.
—Tu corazón late más a prisa minuto a minuto —señaló él.
La mano siguió su camino hasta tomar posesión de la suave redondez tibia como si
ya fuera su dueño absoluto.
—Lo mismo ocurre con el tuyo —susurró ella, temblorosa.
Saxon inclinó su cabeza y rozó con su boca los labios temblorosos.
—Tiéndete a mi lado —musitó él al tiempo que la empujaba levemente para que
cumpliera su pedido—. Hagamos el amor y olvidemos el mundo y la oscuridad. Deja
que olvidemos todo... excepto esto...
Su boca se posesionó de la de Maggie con ardor incontenible y un anhelo
desesperado de ser correspondido mientras sus brazos la reclinaban contra los firmes
contornos de su cuerpo y el beso continuaba quemando los labios de la joven.
Ella percibió vagamente que los dedos expertos de Saxon se introducían debajo de
su camisa con escote en V, la levantaban, hallaban el cierre del sostén y lo desprendían
con movimientos ágiles y seguros.
—Saxon... —protestó ella, débil.
—Déjame —susurró él al descubrir con sus manos la piel tibia que había estado
cubierta—. Sabes muy bien que tú también lo deseas.
Desde luego que ella también lo ansiaba; ése era el problema más grande para ella.
Negarse el goce de la magia del contacto de sus manos sobre la piel desnuda era tan
imposible como negar que lo amaba con todo su corazón.
https://www.facebook.com/novelasgratis

La incitó más con los labios sobre su boca, con caricias cada vez más exigentes.
—Quítatela —murmuró él.
—La familia...
—La puerta está cerrada con llave, ¿recuerdas? —dijo él, divertido—. Y yo no
puedo verte...
¿Qué importaban las protestas de todos modos? se preguntaba Maggie al tiempo
que sus manos comenzaban a despojarla de la camisa y del sostén. Cuando hubo
terminado, él la recostó suavemente sobre los cojines del sofá.
El empezó a deslizarse, pero ella le tironeó de la camisa con manos que debían
estar rechazándolo en vez de ayudarlo.
— ¿Deseas que me la quite yo también? —preguntó él con voz tensa y que dejaba a
las claras que su autocontrol fallaba.
—Por favor —respondió ella.
Saxon se despojó de la camisa y la arrojó sobre la alfombra. Ella quedó sin aliento
al verlo casi desnudo y comprobar la amplitud de su pecho y la anchura de sus
hombros, los músculos desarrollados de sus brazos y el oscuro vello rizado que iba
afinándose hacia la cintura hasta pasar, seguramente, debajo del cinturón que sostenía
sus pantalones.
— ¿Te agrada lo que ves? —le preguntó Saxon casi sin aliento acercándose a ella
como para que pudiera sentir el calor que irradiaba su piel, pero sin rozarla.
—Oh, sí —contestó ella con ojos que lo adoraban—. Sí, me agrada mucho.
—Desearía poder verte en este momento —suspiró él, triste, deslizando
lentamente el cuerpo enorme al lado de Maggie.
Al principio lo hizo con suma delicadeza para que ella sintiera apenas su roce.
Luego, con mayor intensidad para que sintiera su masculinidad agresiva con torturante
placer mientras la incitaba y excitaba hasta que el débil cuerpo femenino traicionó a su
dueña, delatando lo mucho que lo deseaba. Saxon la besó con ternura infinita en todo el
rostro mientras sus dedos, tocándola levemente y explorando las diferentes texturas de
la piel, buscaron y hallaron la prueba tangible de su excitación.
— ¿Te gusta mi tacto tanto como me agrada a mí el tuyo? —Le preguntó.
—Sí —respondió ella junto a la boca de Saxon.
Entonces él deslizó las manos hasta las caderas de Maggie atrayéndolas
sensualmente contra su cuerpo, oprimiéndolas lentamente contra las suyas. Ella gimió
débilmente y él se apoderó de ese gemido con la boca abierta para luego suavizarlo con
https://www.facebook.com/novelasgratis

sus besos. Su lengua recorrió los labios entreabiertos y se introdujo después en la


cavidad húmeda como un dardo veloz. Maggie sintió que la rigidez se posesionaba de
su cuerpo, una rigidez nacida del deseo, y se preguntó cómo podría soportar la tensión
de desearlo y no tenerlo. Saxon murmuraba palabras ininteligibles a su oído, caricias
orales mezcladas con afirmaciones que le quemaban la piel y la estremecían de pies a
cabeza.
— ¿Acaso mis palabras te desagradan? —preguntó él riendo por lo bajo mientras
hacía que su cuerpo subiera sobre el de Maggie en toda su longitud y permitiendo que
ella sintiera los contornos duros y poderosos que la hundían más en los mullidos
cojines.
—Sí, bestia mía, me desagradan —jadeó ella tratando, sin conseguirlo, de
recuperar el aliento antes de que los labios de Saxon le cubrieran la boca con una
intimidad devastadora.
—No te quedes ahí tendida debajo de mí sin hacer nada —rezongó él—. Ayúdame.
Ella le clavó las uñas en los poderosos músculos de los brazos masculinos.
— Saxon, no lo hagas —suplicó ella al percibir esa intimidad a la que no estaba
acostumbrada—. Por favor, no.
—Te deseo —replicó él, más tenso que nunca—. Y lo que es más, tú me deseas.
¿Crees acaso que no puedo sentirlo, saborearlo?
—Pero no... de esta manera —rogó ella consciente de que si no lograba llegar a su
mente en este instante, jamás lo lograría—. ¡Por favor!
La respiración de Saxon se iba tornando pesada y jadeante. El vaciló y dirigió los
ojos sin vista al rostro de Maggie como si quisiera verlo.
— ¿Es el ambiente lo que te molesta? —gruñó él—. Podríamos ir a mi dormitorio o
al tuyo...
—Tú sabes bien por qué —susurró ella.
—Sé que eres virgen —declaró él con la mandíbula tensa—. Si eso es lo que te
preocupa, deja de hacerlo. No te lastimaré, Maggie.
— Tú sólo me deseas porque eres ciego —le disparó ella, desesperada por tener
municiones con qué detenerlo y de inmediato odió las palabras al sentir que Saxon
quedaba rígido—. Eso es todo, Saxon. ¡Tú me deseas porque soy una mujer y me
tienes a mano!
Saxon se enfureció y lo demostró con sus facciones tensas. Se incorporó de un
empellón y se sentó con un aire tan sensual que ella tuvo que reprimir el impulso de
https://www.facebook.com/novelasgratis

tirarse en sus brazos una vez más. Pero rechinó los dientes, se puso el sostén y la blusa y
evitó mirarlo mientras lo hacía.
—Alcánzame la camisa —farfulló él, tajante, como si odiara el sólo tener que
pedírselo.
Ella se la entregó en la mano extendida y se dio vuelta para no verlo cuando se la
ponía.
Maggie oyó el click del encendedor cuando él encendió un cigarrillo y luego
percibió el aroma acre del humo que despedía.
—Tú me deseaste bastante, diría mucho, aquella noche en mi dormitorio —le
recordó él, con un sarcasmo hiriente—. ¿Qué sucedió, Maggie? ¿Te enfriaste
súbitamente por la ceguera de mis ojos o tu compañero de la cena tiene algo que ver en
todo esto?
— ¿Compañero de la cena? —repitió ella y recordó la invitación de Bret que debía
hacer conocer a Saxon.
—Bret Aikens —le recordó él.
—Es muy agradable —comentó ella evasivamente.
—Mi madre me dijo que tú y Bret tenían muchos intereses comunes —replicó él,
tajante.
Maggie suspiró.
—Bueno, a ambos nos agrada la historia —admitió ella—. De hecho, me llevará a
Spartanburg mañana para visitar algunos sitios de especial interés histórico —agregó,
desafiante.
El rostro de Saxon se tornó lívido y Maggie pudo apreciar explosiones en
miniatura que chispeaban en sus ojos.
— ¡Ni que hablar de eso! —estalló él—. ¡Tienes trabajo que hacer!
—Mañana no tengo nada que hacer—replicó ella, segura—. Saldré de paseo con él.
— ¡No lo harás mientras estés trabajando para mí!
Maggie lanzó su cabellera hacia atrás y se encaminó hacia la puerta.
—O voy mañana a Spartanburg o regreso a casa en Georgia mañana —le gritó ella
desde la seguridad que le brindaba la puerta—. ¡Y no hay nada que puedas hacer para
detenerme!
Salió del estudio dando un portazo con todas sus fuerzas.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Cuando Bret llegó a buscarla cerca de las ocho y media de la mañana, Maggie
suspiró aliviada al ver que Saxon no se había levantado aún. Había estado lista para
empacar sus pertenencias y regresar a su hogar si hubiera tenido algún problema acerca
del viaje a Spartanburg, pero estaba contenta de no haber tenido que llevar a cabo su
amenaza. Abandonar a Saxon en estos momentos hubiera sido terrible y seguramente le
dolería por muchísimo tiempo.
Pero se obligó a olvidar el futuro y concentrarse en un día a la vez. Bret era un
compañero de viaje tranquilo que mantenía una conversación placentera y nada
exigente mientras guiaba el auto por la autopista que los llevaba primero al este y luego
al sur.
—Pasaremos cerca de Spartanburg camino a Woodruff —le explicó él—, para ver
la Price House, pero regresaremos a esa localidad pasando por Roebck, donde se
encuentra la Walnut Grove Plantation y luego, sí, atravesaremos Spartanburg antes de
volver a casa. ¿De acuerdo?
—Me parece maravilloso—le dijo ella—. Debes conocer todas estas rutas muy bien.
—Desde luego —acordó él—. He estado en esos sitios infinidad de veces. Me gusta
la historia —agregó con una sonrisa forzada.
Era un paseo hermoso a través de la campiña más bonita que Maggie hubiera visto
jamás aunque le pareció que les tomaba mucho tiempo. Empero, cuando llegaron a
Woodruff, resultó ser demasiado temprano para visitar la enorme mansión de ladrillos
pues aún no estaba abierta al público. Por lo tanto, decidieron ir hasta un restaurante
cercano para beber café hasta que se hicieran las once de la mañana. Cuando regresaron
encontraron que otros turistas estaban esperando.
Bret pagó la entrada negándose al ofrecimiento de Maggie para compartir los
gastos y luego, ella olvidó todo lo relacionado al dinero al empezar a recorrer la
histórica Price House. Tenía el techo a la holandesa muy inclinado y chimeneas con el
extremo superior hacia adentro, un estilo típicamente característico del d.C. South. Los
ladrillos para la casa se habían hecho en el lugar y presentaban las caras lisas al haber
sido colocados al puro estilo flamenco. La casa, construida en 1795, descansaba en un
inmenso terreno que alguna vez en el pasado fue una importante plantación. No sólo
había servido como posada sino también como casa particular. Thomas Price, su
diseñador y primer habitante, había tenido allí un almacén de ramos generales además
de una oficina de correos. El interior estaba alhajado con mobiliario del período colonial
y Maggie sintió el fuerte llamado del pasado que parecía provenir desde los graciosos
confines añejos. La comisión de prevención histórica del condado había estado
sumamente activa para devolverle todo su esplendor al restaurarla.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Cuando terminaron el recorrido por el interior, subieron de nuevo al auto y se


dirigieron al norte hacia Roebuck con miras a visitar Walnut Grove Plantation.
En cuanto la tuvo a la vista, Maggie se enamoró de la casa con su porche delantero
flanqueado por dos chimeneas. Las paredes eran de troncos; tenía hogares Reina Ana y
un bello artesonado. En su interior se exhibían muebles, artículos de vestir y accesorios
que recreaban los usos y costumbres de la época anterior a 1830 en el Condado de
Spartanburg.
La cocina, un edificio separado del principal, mostraba toda una colección de
utensilios del siglo XVIII. También había una fragua de herrero, una carnicería y un
granero. Pero lo más interesante, era visitar el consultorio del primer médico que se
radicara y trabajara en el condado.
En conjunto, todo eso era fascinante para Maggie, pero descubrió que la atraían
mucho más el extenso parque circundante con sus robles y nogales antiquísimos, y el
cementerio particular de la familia Moore donde descansaban los restos de Margaret
Katherine Moore Barry junto con otros miembros de su familia, esclavos y soldados
revolucionarios.
—Ella sirvió de exploradora para el General Morgan en la Batalla de Cowpens —
recordó Bret al tiempo que señalaba la tumba—, siendo la niña de la casa.
—Debió ser toda una dama —reflexionó Maggie cerrando los ojos para aspirar el
delicioso aroma del aire otoñal—. Me pregunto si ella no resentirá la presencia de tantos
intrusos pisoteando los pisos que ella barrió con sus propias manos o los que se quedan
mirando su tumba sin dejarla descansar en paz.
—Dudo que haya barrido los pisos —murmuró él.
—Oh, estoy segura de que tenían sirvientes, pero una mujer de esa valentía no
podía haber temido empuñar una escoba para hacer los quehaceres. Apuesto a que fue
una mujer muy especial. Una de las primeras mujeres liberadas de la historia.
Bret rió, divertido.
—Yo también he pensado siempre lo mismo. El pasado está siempre con nosotros,
¿no es así? —reflexionó él y metió las manos en los bolsillos al tiempo que giraba para
observar la casa que había quedado a sus espaldas—. Siempre nos sentimos curiosos
por aquellos que vivieron antes que nosotros. Cómo lo hicieron, cómo sobrevivieron,
cómo amaron y odiaron, cómo murieron. Lo mismo que sucederá algún día cuando lo
futuros historiadores se interesen por nosotros y nuestro tiempo.
Ella se estremeció débilmente.
—No me agrada pensar en eso. Para ese entonces estaremos muertos.
https://www.facebook.com/novelasgratis

El volteó para mirarla a la cara.


—Ese es un pensamiento profundo. ¿Tienes miedo a la muerte?
Maggie suspiró.
—Sí y no. Soy una buena religiosa, e intento vivir mi religión, pero no siempre soy
tan buena como desearía serlo —contestó ella.
—Ninguno de nosotros lo es. Yo vivo día por día y trato de actuar lo mejor que
puedo.
Ella le sonrió.
—Lo cual es lo más que cualquiera de nosotros puede hacer, supongo. Las hojas se
van yendo —comentó como al descuido señalando la desnudez parcial de algunos de
los árboles detrás de la casa.
—Me parece que será mejor que hagamos lo mismo —le dijo Bret al mirar el
reloj—. ¡Caracoles!, no me di cuenta de lo tarde que era. No creo que tengamos tiempo
de visitar Cowpens esta tarde. Por la hora que es, llegaremos a casa bien entrada la
noche si nos detenemos en el camino para cenar algo ligero.
—Es mi culpa —se disculpó Maggie—. Estaba tan fascinada que no podía
desprenderme de este lugar...
—Lo disfruté mucho —respondió él sin dejarla terminar—. Me agrada que la gente
aprecie la historia. Especialmente en mi propio estado. ¿Lista?
—Cuando gustes. Ha sido un día extraordinario. Gracias.
—Gracias a ti. Tenemos que repetirlo.
Maggie murmuró algo sin comprometerse porque ya sentía temor con la sola idea
de regresar a la casa. Saxon estaría furioso y ella lo sabía.

Lisa y Randy habían salido de paseo cuando Maggie llegó a la casa silenciosa.
Sandra aún permanecía levantada y caminando de una habitación a la otra. Al ver a
Maggie en el vestíbulo, salió apresuradamente a su encuentro.
—Por suerte has regresado a casa —dijo ella con evidente alivio y desarrugando la
frente que mostraba su preocupación—. Oh, Maggie, ¿irías arriba para ver si Saxon
desea hablar contigo? Se ha encerrado con llave en su dormitorio y no deja que le
llevemos comida... No ha probado bocado en todo el día. No dejó que Randy ni yo
entráramos a la habitación... Nunca se ha comportado así —confesó ella, impotente—.
Algo malo debe ocurrirle y estoy muy preocupada. ¿Querrías...?
—Por supuesto —dijo Maggie, servicial, conocedora de lo que ocurría.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Hubiera sido divertido, en otras circunstancias, ver a un hombre hecho y derecho,


tener una rabieta por no haber podido salirse con la suya. Sin embargo, al ir subiendo la
escalera, comenzó a reflexionar sobre la vulnerabilidad de Saxon al estar ciego. Si no
hubiera estado en estas condiciones él hubiera peleado contra Bret. Lo habrían discutido
oralmente o quizá la hubiera seguido, pero nunca se hubiera encerrado como lo había
hecho hoy. Estaba ciego y eso lo volvía indefenso de un modo nuevo y aterrador para
él. No podía enfrentar las cosas como solía hacerlo en el pasado.
Maggie suspiró al detenerse frente a la puerta antes de golpear.
— ¿Saxon? —llamó ella, suave.
No hubo ninguna respuesta. Todo permaneció en silencio. Volvió a golpear, esta
vez más fuerte.
— ¡Saxon!
Ahora pudo oír un sonido ahogado.
— ¡Vete! —Su voz sonaba extrañamente descolorida.
—Soy Maggie —le gritó otra vez—. ¡Por favor, déjame entrar!
Hubo una pausa muy larga durante la cual ella se preocupó realmente. Luego, se
oyó un golpe sordo y ruidos de muebles y un golpe contra la puerta. Una llave giró en
la cerradura. La puerta se abrió.
Maggie lo miró con la boca abierta y sin aliento. Se lo veía pálido; el cabello
revuelto y el rostro con barba. Pero lo que en realidad la había dejado sin habla era que
estaba de pie sin siquiera un alfiler sobre el cuerpo, totalmente desnudo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 10

Maggie trató de recuperar el aliento, pero no podía apartar los ojos fascinados de
la figura que tenía enfrente. Parecía una estatua griega delicadamente tallada en granito
sin un gramo de más, puro músculo y potente virilidad.
—Si vas a entrar, hazlo de una vez —gruñó él girando pero tanteando el camino de
regreso a la cama.
Ella lo siguió y cerró la puerta al entrar. Después, pasmada aún, lo vio
desplomarse sobre las sábanas arrugadas, color tostado y emitir un quejido de dolor.
—Estás enfermo —estalló ella.
—Un poco —dijo él, débil—. Consígueme algo fresco para beber, ¿quieres, cariño?
¡Por todos los cielos, estoy ardiendo!
Maggie trató de serenarse y reunió todo el coraje que pudo para ir a su lado.
Cuando llegó junto a la cama, le tocó la ancha frente con la palma de la mano. Le quemó
la piel.
—Regresaré enseguida. Tú deberías estar debajo del cobertor.
—Entonces, cúbreme —rezongó él—. Demonios, hace calor...
Estaba delirando. Maggie lo tapó con el cobertor y bajó a decírselo a Sandra, quien
de inmediato llamó al médico de la familia. Acababa de llegar y subir al piso alto para
revisar a Saxon cuando Lisa y Randy entraban a la casa.
— ¿Qué anda pasando? —preguntó Randy enseguida.
—Es Saxon —dijo Sandra—. Maggie dice que vuela de fiebre.
Randy sacudió la cabeza, incrédulo
—Es para apuntarlo en los anales de la familia. Sólo puedo recordar un par de
veces en que Saxon estuviera enfermo. Mientras tanto, ¿qué les parece si tomamos un
poco de café en espera del diagnóstico?
—Maggie y yo lo prepararemos —se ofreció Lisa mientras arrastraba a su hermana
a la cocina.
— ¿Cómo está, mal? —preguntó Lisa al llenar la cafetera y preparar un café muy
cargado.
—No lo sé con certeza —masculló Maggie. Puso cuatro pocillos y sus respectivos
platos sobre una bandeja junto con crema y azúcar. — Siento que es mi culpa. El no
quería que yo saliera con Bret y lo hizo por despecho...
https://www.facebook.com/novelasgratis

Lisa le tocó el brazo con cariño.


—Probablemente será sólo un virus. Se recuperará pronto, ya lo verás. Es muy
fuerte.
Unas lágrimas rebeldes nublaron los ojos de Maggie, quien se forzó a sonreír a
pesar de todo.
—Así lo espero.
Lisa la abrazó con fuerza.
—Levanta el ánimo. Ahora vamos a tomar el café.
El médico regresó a la planta baja unos minutos después moviendo la cabeza de
un lado al otro.
—Es el hombre más tozudo que conozco —refunfuñó él al tiempo que rechazaba el
café ofrecido por Sandra—. Es un virus de la clase que dura aproximadamente cuarenta
y ocho horas en calmarse y desaparecer. Esta semana he visto muchísimos casos como
éste. Le di un antibiótico y le prescribí unas tabletas. —Rebuscó en sus bolsillos y al fin
extrajo una receta que entregó a Sandra. — Dele ésas dos veces por día hasta
terminarlas, manténgalo en cama, que beba mucho líquido y si tiene dolores, dele unas
aspirinas. Si no tiene mejoría dentro de tres días, llámeme.
—Gracias, doctor Johnson —dijo Sandra—. Me dio mucho apuro molestarlo a estas
horas de la noche.
—Oh, fue algo distinto a lo acostumbrado, que es recibir bebés. Ellos son los únicos
que siempre parecen necesitar mis servicios a estas horas. Buenas noches.
—Buenas noches, doctor.
Sandra lo acompañó hasta la puerta y luego comenzó a subir la escalera dejando
que los otros la siguieran.
Afortunadamente, Saxon seguía debajo del cobertor cuando entraron de a uno al
dormitorio casi a oscuras, pero su aspecto era realmente terrible y aún ardía de fiebre.
—Necesita refrescarse pasándole una esponja con agua fría —recalcó Sandra
retorciéndose las manos con gesto nervioso—. Randy...
—Maggie —llamó Saxon, ronco, estirando la mano—. El resto de ustedes puede
ver televisión o hacer cualquier otra cosa. Yo necesito sólo a Maggie.
—Pero, querido... —protestó Sandra.
Los ojos de Saxon se abrieron amenazadores y tan intimidatorios sin vista como
cuando podían ver.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—He dicho que quiero a Maggie —repitió él, acalorado—. ¡A nadie más!
—Oye, madre, será mejor complacerlo —dijo Randy con una sonrisa maliciosa
dirigida a Maggie—. Después de todo, tiene muy buen gusto para elegir enfermera.
— ¿Estás seguro de que no te molesta? —preguntó Sandra a Maggie con aire de
preocupación.
—No me molesta en absoluto —mintió ella al comprender lo que le significaría
permanecer al lado de Saxon luego del choque que recibiera y del que aún no estaba
recuperada.
—Si nos necesitas... —comenzó Lisa.
—Gritaré y enarbolaré una bandera, ¿de acuerdo? —bromeó Maggie—. He
cuidado de ti y de papá cuando han estado enfermos; sé muy bien qué debo hacer. Pero
no me vendría nada mal otra taza de café.
—Te traeré una —prometió Lisa.
Siguió a los otros fuera de la habitación y cerró la puerta al salir.
—Mi bebida helada —agregó Saxon, recordándoselo.
— ¡Oh, caramba! —Ella corrió a la puerta. — Lisa, ¿le traerías a Saxon un vaso alto
con algo frío, por favor? —le gritó a su hermana.
— ¡Seguro! —llegó la respuesta desde el descanso de la escalera.
—Eres una reportera sensacional —bromeó Saxon al oírla llegar al lado de la
cama—. Tienes una memoria fotográfica.
—Me tenías preocupada —se excusó ella tomándolo de la mano—. ¿Te sientes un
poco mejor?
— ¿Por qué diablos la mayoría de la gente cree que al clavarte una aguja en el
brazo tendrás menos de qué quejarte? —rezongó él.— Ahora el brazo me duele tanto o
más que el resto del cuerpo. ¡Dan me atravesó el hueso con esa maldita aguja!
—Debería darte vergüenza —bromeó ella—. Viene de Dios sabe dónde, a altas
horas de la noche para atenderte y saber qué es lo que tienes, y todo lo que haces es
quejarte de su forma de poner inyecciones. Debería llamarlo y contarle lo ingrato que
eres.
—Y bien que lo harías también, perversa —musitó él respirando hondo. Cerró los
ojos, cansado—. Maggie, me siento como el diablo. No me abandones.
Ella le apretó la mano.
—No lo haré. Quédate tranquilo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Saxon bebió hasta la última gota de la bebida helada que trajera Lisa junto con el
café para Maggie y luego se durmió. Sin embargo, despertó menos de dos horas
después dando vueltas y revueltas en la cama. La fiebre lo consumía.
El resto de la familia se había ido a la cama, pero Maggie recordó lo que Sandra
había comentado acerca de pasarle una esponja fría por todo el cuerpo. Seguramente
ayudaría a bajarle la fiebre mientras surtía efecto el antibiótico.
Apretando los dientes, lo destapó y comenzó a pasar la esponja mojada por todo el
cuerpo afiebrado.
Al principio, él se tensó al percibir el extraño contacto helado, pero luego, se relajó
y permaneció tendido con los ojos cerrados. Maggie continuó por mucho tiempo
masajeando el cuerpo casi inerte de Saxon, percibió el descenso de la temperatura en su
piel caliente y observó con detenimiento los rápidos cambios de expresión que iba
mostrando su rostro. El la necesitaba. Por unas cuantas horas él dependería de ella.
Cuando Maggie terminó de pasar la esponja, lo volvió a cubrir con las mantas y
Saxon cayó en un sueño pesado. Ella se sentó en un silloncito a su lado para poder
observarlo, como si quisiera grabar en su mente cada una de las características de ese
rostro tan amado hasta bien entrada la madrugada. Apenas si podía mantener los ojos
abiertos y de pronto, el sueño pudo más y los párpados pesados cayeron para no volver
a abrirse. Su cuerpo quedó flojo en el sillón y durmió profundamente.
El seguía dormido cuando ella despertó y se inclinó para tocarle la frente. Estaba
fresca, afortunadamente; la fiebre había cedido. Maggie lo abandonó el tiempo
suficiente como para cambiarse de ropa, refrescarse un poco y buscar una bandeja para
llevarle el desayuno arriba. Sandra tenía una reunión con el grupo de la iglesia esa
mañana, y Randy y Lisa irían a la ciudad a comenzar sus compras de muebles para la
nueva casa.
— ¿Te molesta que todos te abandonemos? —preguntó Sandra con un poco de
culpa—. Si él nos dejara permanecer a su lado, estaría gustosa de compartir la carga...
—Lo sé perfectamente —dijo Maggie con una sonrisa—. No me molesta en lo más
mínimo.
— ¿Una tarea de caridad, querida mía? —preguntó Sandra, comprensiva.
Maggie, imperturbable, asintió con la cabeza.
—Es mejor que suba esto antes de que él se despierte —dijo, indicando la
bandeja—. Espero lograr que coma algo, aunque sea una tostada.
—Bien —comentó Randy—, si lo hace por alguien, tú eres la más indicada.
—Espero que tengas razón —respondió ella—. Los veré más tarde. Hasta luego.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Se ubicó como pudo en el sillón junto a la cama y mordisqueó una tostada


mientras bebía su café. Saxon comenzó a moverse en la cama, flexionó sus poderosas
piernas y las mantas volaron por el aire.
— ¿Maggie? —murmuró él girando el rostro hacia el sillón.
—Es-estoy aquí —pudo decir ella luchando por mantener la vista fija en el rostro
de Saxon.
Los labios masculinos se curvaron en una sonrisa sardónica.
— ¿De qué color tienes el rostro?
Ella se aclaró la garganta.
— ¿Quieres un poco de café y tostadas? Traje una cafetera llena y varias rebanadas
y un poco de dulce.
Saxon tironeo de las sábanas y mantas para cubrirse hasta la cintura, se sentó y se
recostó sobre las almohadas.
—Me gustaría tomar una taza de café y una tostada, pero sin dulce. Todavía me
siento algo débil. ¿Pasaste aquí toda la noche?
—Sí —respondió ella mientras servía una taza y la ponía al alcance de la mano de
Saxon junto con una tostada. Le explicó dónde estaba y regresó a su silla para verlo
comer y beber—. Randy irá a la farmacia para que preparen la receta y la traerá para la
hora del almuerzo. El médico dijo que no debías empezar ese tratamiento hasta esta
noche.
El terminó su café y la tostada.
—Me siento como enmohecido —recalcó él con un gran suspiro—. Llena la bañera
con agua, Maggie y ayúdame a entrar. Ah, y pide a la mucama que cambie las sábanas,
¿quieres?
—Yo las cambiaré —dijo ella—. Si sólo pudieras esperar hasta que regrese Randy...
El arqueó una ceja.
— ¿Turbada? Ya no queda nada que no hayas visto. Eres una muchacha grande.
—Sí, desde luego, pero...
— ¿Nunca habías visto a un hombre sin ropa antes?
—En los libros —gruñó ella.
— ¿No en persona? —bromeó él—. ¡Mi Dios, qué impresión debe haber sido para
ti!
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Saxon, ¿no puedes aguardar a que Randy esté de vuelta en casa?—preguntó ella,
nerviosa.
—Maggie, me siento como si no me hubiera bañado en semanas, ¿no lo
comprendes? Sólo deseo una bañera con agua. Si eres tan endemoniadamente púdica,
me las arreglaré solo, sin tu ayuda.
—Me haces aparecer como una mojigata —rezongó ella—. Está bien, te ayudaré.
De todas maneras, no creo que pueda sentirme más turbada de lo que ya estoy.
—No hay nada turbador ni impactante en la desnudez, o al menos Dios no lo
creyó así porque, originariamente, nos hizo sin proveernos de un guardarropa
completo.
—Supongo que tienes razón —admitió ella, renuente—. Sin embargo, la gente
suele producir cosas realmente repugnantes sacadas de la desnudez.
— ¿Como la pornografía? Sí, lo sé. De un acto de amor producen un acto de
degradación humana. Empero, entre gente que se ama, Maggie, se vuelve una
expresión de algo más que de deseo carnal, así como los cuerpos son algo más que
objetos de depravación.
Ella se levantó y estiró su camiseta de escote en V con manos inseguras.
—Contigo soy muy tímida —confesó ella—. Es algo que no puedo remediar, no
poseo la experiencia necesaria para fingir lo que no siento verdaderamente.
—Me alegra que sea así —replicó él, sereno—. Y no quiero que consigas esa clase
de experiencia con ningún hombre excepto yo.
Ella se aclaró la garganta otra vez.
—Abriré el grifo de la bañera.
La risa suave y contenida de Saxon la siguió como un viento implacable. Cuando
hubo llenado la bañera, arregló las toallas y regresó al dormitorio a buscarlo con el
corazón en la boca.
Saxon retiró las mantas que lo cubrían y se puso de pie sin demostrar ninguna
vergüenza aun cuando ella vaciló y él debió saber que lo estaba mirando.
— ¿Podrías acercarte lo suficiente para darme la mano? —bromeó él.
—Por supuesto. —Maggie le tomó la mano y lo llevó hasta el baño recubierto de
azulejos azules. — Lo siento, estaba repasando, una lección de anatomía, —agregó con
una sonrisa maliciosa.
— ¿Desilusionada, Maggie? —inquirió él, en voz baja.
Ella le bajó la mano hasta posarla sobre el borde de la bañera.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Apuesto a que todas ellas se desvanecían cuando tú te desnudabas —murmuró


Maggie.
— ¿Por qué no entras aquí conmigo? —preguntó él después de un silencio con voz
tensa y persuasiva al mismo tiempo.
—Bueno...
—Es una bañera enorme —señaló él—. No pudiste tener tiempo de bañarte esta
mañana...
Sólo la idea de estar cerca de él le quitaba el aliento, pero debía sobreponerse y
tener la suficiente cordura como para rehusarse.
—Yo-yo... tomaré mi baño más tarde —exhaló ella—. Y-yo tomé uno ayer antes de
salir...
—Cobarde —la acusó él. Se introdujo en la bañera y se estiró cuan largo era—.
¡Caramba, esto es maravilloso! ¡Qué bien me hace! Maggie, ¿qué tal si me enjabonas la
espalda ya que no quieres meterte aquí conmigo?
Ella tomó la esponja enjabonada y sentándose en el borde de la bañera trató de no
sentir la virilidad sensual de Saxon al pasar la esponja sobre su cuerpo musculoso,
especialmente cuando lo hacía sobre sus anchos hombros y la espalda.
—Aquí también —murmuró él llevándole la mano al pecho mientras se tiraba
hacia atrás con un suspiro de felicidad para dejar que ella lo enjabonara también en ese
lugar. En un momento no determinado, Maggie dejó caer la esponja y sus dedos se
vieron atraídos a la piel mojada como las mariposas a las llamas. Retuvo el aliento; su
corazón pareció querer escalar montañas hasta su garganta al explorar los duros
contornos del torso en medio de un silencio que decía más que las palabras.
—Ven aquí adentro conmigo —murmuró él, áspero—. No te haré nada que no
desees que haga.
Su mente se rebeló ante la idea aun cuando sus dedos ya estaban desnudándola
con torpeza y ella se repetía una y otra vez que esto era una locura. ¡Una locura!
Empero, su cuerpo temblaba de excitación y de deseo, imponiéndose por primera vez
en su vida, exigiendo lo que necesitaba para sobrevivir.
Maggie se deslizó lentamente dentro de la bañera con agua tibia y sintió que su
piel sedosa tomaba contacto con la de Saxon, que el muslo cubierto de vello áspero
quedaba junto al suyo mientras el brazo fornido la enlazaba para acercarla aún más
contra él.
— ¿Ves? —La voz de Saxon era áspera, ronca—. Maggie, ¿lo ves?
https://www.facebook.com/novelasgratis

Las palabras no tenían sentido, pero entonces, no tenían nada que ver con lo que
estaba sucediendo y ambos lo sabían. El se volvió sin poder controlarse y también la
hizo girar a ella hasta que el frágil cuerpo femenino quedó como pegado contra todo el
largo del de Saxon y ella sintió por primera vez, el sedoso roce de piel contra piel en la
suave tibieza del agua. Las piernas se entrelazaron temblorosas y el cuerpo de Maggie
se tensó cuando ella estiró los brazos para rodearle los hombros y sus senos se
aplastaron contra el vello enjabonado del pecho de Saxon.
—Ahora —gimió él.
Le temblaron los brazos cuando la atrajo contra sí y bajó la boca para cubrir la de
Maggie con un beso desesperado. El agua los cubrió hasta el cuello y debajo de la
superficie agitada, Maggie pudo sentir las manos de Saxon tocándola como ningún
hombre lo había hecho antes, explorándola y apaciguándola para lo que seguramente le
haría conocer.
—Pero... pero no podemos —dijo ella, con un gemido ahogado y apenas susurrado
temblando toda ella por el largo contacto con su cuerpo.
— ¿Por qué no? —protestó él.
Su lengua se introducía y salía de la boca de Maggie con movimientos rítmicos y
sus manos la alzaban por las caderas y le acariciaban los muslos.
— ¿Aquí? —gritó ella, pero ya había perdido el control; se arqueaba y
contorsionaba y se aferraba a él con pasión incontenible.
Su urgencia era tal que, al sentir que Saxon la movía, se abandonó a sus brazos y le
mordió los labios mientras le clavaba las uñas en la piel. Su voz se elevó en un grito
salvaje que rompió el silencio que los rodeaba cuando el mundo se oscureció y se
enrojeció y giró alocadamente en el resplandor enceguecedor de explosiones ígneas que
parecían rodearla y el dolor se volvió una suerte de terrible y dulce necesidad...
Maggie siempre había oído que los hombres pierden el interés una vez que han
saciado sus apetitos, pero Saxon continuó sosteniéndola contra su pecho y depositaba
besos dulces y cariñosos en todo su rostro hasta que la vio nuevamente tranquila. Le
acarició las mejillas, la boca, el cuello con dedos temblorosos mientras decía palabras
ininteligibles a su oído. Palabras que ella no podía entender ni oír bien, ya que su
cuerpo aún seguía torturado por las secuelas de un gozo que no admitía descripción.
—Yo creía... suponía que debía doler —murmuró ella contra el hombro desnudo al
tiempo que se estremecía por una corriente de aire frío y la baja temperatura del agua.
—Te dolió —murmuró él a su oído—. Lo que sucede es que no te importó —
agregó él, con risa en la voz.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Es tan extraño que uno pueda desear, necesitar dolor en pequeñas dosis —
comentó ella algo turbada—. ¿Por qué?
—Yo tampoco lo sé, querida —confesó él—. Sólo sé que en toda mi vida jamás ha
habido algo como esto, con nadie. Estoy apenas aprendiendo a comprender por qué los
franceses llaman al acto de amor "la pequeña muerte".
—Fue algo así, ¿verdad? —inquirió ella inclinándose para besarle los labios con
dulzura y amando su cálida dureza y el roce de su cuerpo contra el suyo.
Saxon inhaló con fuerza, la tomó por los hombros y la miró con una expresión de
gran preocupación.
—Maggie, será mejor que salgamos de una vez. El agua está muy fría.
—Oh, sí, sí, por supuesto —tartamudeó ella.
Salió de la bañera y tomó una toalla para envolverse y le tendió otra a Saxon. Se
secaron uno al otro en medio de un silencio extraño. Ella regresó al dormitorio antes
que él para buscar su pijama. Se lo tendió para que se lo pusiera y se alejó para vestirse.
Cuando Saxon hubo terminado ella lo llevó de regreso a la cama.
—Si quieres, te secaré el cabello —se ofreció ella en tono opaco.
—No. Está bien. Ya quité casi toda el agua que tenía. Es mejor que seques el
tuyo.
—Y-yo lo haré.
Buscó algo que decir, pero se había vuelto tímida frente a él; se sentía nerviosa e
insegura. Saxon parecía deplorar lo que había sucedido y ella se alejó, tratando aun de
reconciliar las demandas de su cuerpo con su propia reticencia. Jamás había creído que
la gente pudiera perder el control de tal forma. Ahora, todo había pasado y la súbita
idea de que pudiera quedar embarazada la asaltó sin que pudiera evitarlo. Ni siquiera
había pensado en las consecuencias... ¡ni una sola vez! Toda su crianza, todos sus
principios habían quedado de lado ante el deseo insaciable que sintiera por un hombre
que sólo ansiaba adueñarse de su cuerpo. Y ahora él lo lamentaba junto con ella, pero
era demasiado tarde.
Maggie se secó el cabello y pasó varios minutos en su cuarto con la idea de
recuperarse lo suficiente como para volver a él. Pero cuanto más tardaba, más imposible
le parecía. ¿Cómo podría enfrentarlo después de un abandono tan absoluto? ¡En la
bañera! ¿Cómo podría volver a hablarle? Cerró los ojos. Su cuerpo ya comenzaba a
sentir los estragos de la dureza de la bañera. ¡Debieron estar completamente locos!
Bien, al menos Saxon sabía ahora que seguía siendo un hombre entero a pesar de
su ceguera, pensó ella con amargura. Y ya que él había conseguido lo que quería desde
https://www.facebook.com/novelasgratis

que ella llegara a su casa, probablemente no querría verla más. ¿Había sido puro deseo?
¿O había estado celoso de Bret... tan celoso que sintió la necesidad de ejercer su dominio
sobre ella? ¿O habría razones más oscuras y profundas que éstas? ¿Acaso era una
venganza por el artículo dañino que le causara, indirectamente, la ceguera?
Esa idea la paralizó. En el momento de entrega ella había creído que Saxon lo hacía
por amor. Se había auto convencido de que las palabras de amor que le susurrara al
oído, las ardientes órdenes que la habían impulsado a hundirse en la dulce locura
emotiva, habían surgido por puro amor a ella. Sin embargo, ahora tenía dudas. ¿No
podía cualquier mujer haberlo complacido de la misma manera a pesar de lo que él le
dijera? Después de todo, los hombres disfrutaban del acto sexual sin importarles
quiénes eran sus compañeras, ¿o no?
Cuanto más cavilaba, más grandes eran sus dudas, hasta que al fin se convenció de
que lo que había ocurrido entre ellos no era nada más que una sórdida excursión al
placer animal, un error que nunca debió haber cometido.
Salió al corredor justo en el momento en que Randy llegaba.
—Randy ¿le cambiarías las sábanas a Saxon? —preguntó ella—. Debo salir por
unos minutos...
—Oh, seguro —acordó él, sonriente—. ¿Descansaste un poco?
—Dormí algo, ahora necesito un poco de aire fresco, eso es todo —le aseguró
ella—. Un millón de gracias.
Bajó volando la escalera agradecida de que no hubiera nadie a la vista pues estaba
llorando.
Vagabundeó por el parque durante horas, cavilando, odiándose y odiando a
Saxon. Sólo le quedaba una cosa por hacer. Regresar a su hogar. Ahora. Antes de que,
por alguna horrible circunstancia, volviera a caer rendida en sus brazos. El que
ocurriera una vez podía ser excusable basándose en locura temporaria, pero dos veces
sería imperdonable.
Se envolvió en sus propios brazos al sentir que el frío la hacía temblar. Regresó al
interior de la casa y subió la escalera como si fuera una prisionera que iba a la
guillotina.
Golpeó la puerta de Saxon y pegó un salto al oír el grito.
— ¡Entra!
Abrió la puerta y se movió, vacilante, hacia el interior de la habitación. El estaba
debajo de las sábanas, fumando un cigarrillo con el rostro sombrío y surcado de líneas
tensas.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— ¿Quién es? —preguntó él.


—Maggie —balbuceó ella.
Un cambio asombroso tuvo lugar en el rostro ancho de Saxon; sus ojos parecieron
encenderse cuando giró la cabeza en dirección al sonido de su voz.
— ¡Maggie! —exclamó. Le tendió la mano libre. — Cariño, ven aquí.
Ella se acercó, pero no quiso tomar la mano extendida. La eludió como si fuera una
brasa ardiente.
—He-he... estado pensando —le dijo.
—También yo —admitió él, renuente y retiró la mano para aferrar el borde de la
manta—. Maggie, será mejor que nos casemos.
Ella podía haber esperado cualquier cosa, menos ésta. Era lo último que hubiera
esperado oír de sus labios. Quedó de pie y con la boca abierta como si él le hubiera
ofrecido comerse una de las cortinas del ventanal.
— ¿Por qué? —barboteó ella.
Saxon fumó en silencio por unos segundos mostrándose impaciente e irritable.
—Porque podrías quedar embarazada —respondió él, cortante—. ¿O no se te ha
ocurrido esa eventualidad? Yo estaba demasiado inmerso en la locura para pensar en
protegerte.
Maggie contuvo el aliento.
—Esa no es la mejor razón para casarse —dijo ella, despacio forzando la voz para
aparentar serenidad, para negar que era lo que más ansiaba en este mundo: ser la mujer
de Saxon.
— ¿Cuál sería una buena razón, entonces?
—El amor —respondió ella—. De ambas partes, Saxon, no de una sola.
El pareció quedar petrificado, rígido. Apretó la mano que sostenía la manta con
tanta fuerza que los nudillos se volvieron blancos, pero Maggie mantenía la vista fija en
el rostro de Saxon y no los vio.
— ¿No crees acaso que el amor podría llegar más tarde como resultante natural? —
inquirió él luego de un minuto.
—Pienso que seríamos locos si nos arriesgásemos de esa manera —replicó ella,
triste.
Cerró los ojos, apesadumbrada.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Y entonces, también debes considerar que soy ciego —insistió él—. Por lo que no
soy el marido más recomendable del mundo.
— ¡Eso no tiene nada que ver con esto! —protestó ella—. Saxon, si tuvieras bien
la vista, nada de esto hubiera sucedido, ¿no te das cuenta de eso? Tú no hubieras
estado tan celoso de Bret como para seducirme, o tan hambriento de una mujer como
para haber perdido la cabeza. ¡Tú no hubieras... no me hubieras deseado siquiera! —Su
voz se quebró en la garganta y con un grito casi ahogado ella giró y salió corriendo
hacia la puerta.
— ¡Maggie, tú, loca y pequeña tonta! —estalló él—. ¡Maggie!
Empero, ella no se detuvo, no podía detenerse. El no la amaba. Sólo el sentimiento
de culpa lo obligaba a sugerir el matrimonio como reparación. Todo porque él creía que
podía quedar embarazada. No podía dejar que él se dejara atrapar en un matrimonio
que no deseaba con toda su alma. Sin amor nunca sería lo mismo. Y si él se enamoraba
de otra mujer y se encontraba atado a ella, sería mucho más de lo que ella podría
soportar.
Corrió escaleras abajo con los ojos cegados por las lágrimas apenas consciente de
unos pasos que la seguían. Se detuvo al pie de la escalera al oír el llamado de Saxon.
Alzó la vista hasta el primer escalón donde él permanecía de pie con la mano
aferrada a la baranda.
— ¡Saxon, no! —gritó ella al ver que la mano se Saxon se desprendía—. ¡No!
Pero la advertencia llegó demasiado tarde. El cayó de cabeza por la escalera con un
ruido sordo y aterrador, saltando y rodando. Maggie se abalanzó hacia él, pero no llegó
a tiempo para detener su caída. Ella sintió que su propia cabeza chocaba y golpeaba
contra un peldaño cuando intentó detener la caída de Saxon, pero se mantuvo firme
rogando que fuera suficiente para evitarle más dolor.
Ambos rodaron hasta quedar formando una masa informe al pie de la escalera,
uno encima del otro. Maggie se levantó pesadamente y lo miró. Saxon permanecía
inconsciente; tenía cerrados los ojos, su rostro estaba pálido, casi blanco y sin expresión,
y tenía una mancha de sangre en la sien derecha.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 11

Las horas siguientes pasaron como en una nebulosa. Maggie debió haber gritado
porque cuando miró a su alrededor, Randy y Sandra ya estaban inclinados sobre Saxon,
y Lisa la sostenía para que no se lanzara sobre el cuerpo inanimado de Saxon.
Casi le fue imposible narrarles los sucesos que habían tenido lugar minutos antes.
Su voz, incoherente debido a las lágrimas, sus ojos fijos en Saxon, su mano se aferró a la
de él hasta que llegó la ambulancia lo cual pareció toda una eternidad, le impidieron
hacerse entender. Fue con él en la ambulancia sin dejarlo hasta que lo llevaron a la sala
de guardia.
Por último, luego de unos minutos de agonía, el doctor Johnson salió de la sala y
les explicó lo que había sucedido con una larga e incomprensible descripción netamente
técnica.
—Lo más importante de todo —concluyó él, sosteniendo las temblorosas manos de
Sandra, mientras los otros se reunían a su alrededor—, es que, a causa de la caída, se ha
movido la esquirla. Todavía no es operable, pero... con un poco de suerte, mí querida...
cuando Saxon se recupere, podrá ver otra vez.
Sandra contuvo el aliento y el rostro de Maggie se iluminó con una radiante
sonrisa de alivio. ¡Podría volver a ver! Si eso llegara a ocurrir, quizás él hasta sería capaz
de perdonarla por esto, por enviarlo al hospital...
Las lágrimas rodaban libremente por las mejillas de Maggie. Ojalá... ¡Ojalá! A ella
no le importaría renunciar a él si eso fuera la consecuencia de la recuperación de su
visión. No le importaría perderlo para siempre, en tanto él se sintiera otra vez entero.
¡Daría cualquier cosa para que eso fuera realidad!
Sandra se volvió a ella una vez que el médico se hubo ido prometiendo avisarles
cualquier novedad.
— ¿Te das cuenta? —susurró ella, llorosa sosteniendo la mano de Maggie y
atrayéndola contra su pecho—. Siempre todo se arregla para bien. Te estabas culpando,
querida, pero si no se hubiera caído... no tendría la posibilidad de volver a ver. ¡Ahora,
él podrá ver de nuevo!
Randy extendió la mano y le revolvió el cabello con gesto fraternal.
— ¿Quieres hacer el bien de serenarte? Todo saldrá bien. De veras, te lo aseguro.
Lisa agregó su granito de arena para tranquilizar a Maggie. Todos permanecieron
en el hospital durante casi todo el día hasta que Saxon, por fin, recobró la conciencia y
pudo recibir visitas. Entraron de a uno. Maggie quedó para el final, no tanto por
https://www.facebook.com/novelasgratis

consideración hacia los otros, sino por cobardía. No obstante, le llegó el turno y tuvo
que reunir todo su coraje para encarar la situación. Maggie jamás había estado tan
nerviosa como en el instante en que se detuvo en la puerta. Vestía un sencillo traje
camisero color verde en suave lana tramada, botas claras y tenía el cabello recién
lavado, enmarcándole el rostro ovalado. Había crecido un poco, pero aún tardaría
bastante para llegar al largo que agradaba a Saxon. Se preguntó, como atontada, cuánto
tiempo tardaría en crecerle.
Empujó la puerta y entró sorprendiéndose al encontrarlo sentado en la cama. La
habitación, según pudo notar Maggie, estaba casi en penumbras.
Cuando ella entró, él se dio vuelta y sus pupilas parecieron dilatarse al fijar la vista
en ella. Se deslizaron lentamente por cada línea de su rostro antes de descender a su
cuerpo donde se demoraron amorosamente sobre cada curva suave que se podía
apreciar debajo del vestido. Saxon sonrió débilmente, pero su rostro reflejaba
admiración netamente masculina.
—Esto me sucedió con demasiados días de retraso para beneficiarme en algo —
murmuró él, enigmático y la miró a los ojos justo en el momento en que las palabras
penetraban en el torbellino de su mente causando impacto con su significado más que
evidente.
Maggie se ruborizó y Saxon, que esta vez lo pudo ver, rió feliz.
—Entra y siéntate —le dijo.
Ella se acercó a la silla que estaba al lado de la cama y se sentó en el borde
manteniendo el bolso apretado sobre la falda.
— ¿Cómo-cómo estás? —preguntó ella, vacilante—. ¿Cómo te sientes?
—Dolorido —murmuró él con una sonrisa que más parecía una mueca—. Fuerte
como un toro. Encantado. Capaz de conquistar el mundo. Muchísimas cosas, Maggie.
Pero, ¿cómo te sientes tú?
—Culpable —replicó ella sin pensar y cerró los ojos, temerosa al ver su
expresión—. ¡Saxon, lo siento tanto!
— ¿Por haber hecho qué? —estalló él—. Por hacer posible que volviera a ver.
¡Qué loca eres!
— ¡Por hacerte caer por las escaleras! —corrigió ella—. ¡Pudiste haberte roto el
cuello!
—Pero no sucedió. Y valió la pena. —Sus ojos buscaron los de Maggie y se
entrecerraron. — Estabas equivocada, ¿sabes? —agregó él suave—. Pareces no creer lo
que te digo, pero, era a ti a quien deseaba esa mañana, sólo a ti. A nadie más.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Ella bajó los ojos.


—Por favor, no hablemos de eso. Yo sólo quiero olvidar.
El silencio que siguió a esas palabras cayó sobre ellos pesadamente. Pero Saxon lo
quebró sin darle mucha importancia.
— ¿Acaso fue tan malo para ti?
Ella tragó saliva.
— ¿Cuánto tiempo debes permanecer en el hospital?
—Deja de eludir mis preguntas —le dijo él observándola—. Quiero que me digas si
fue tan malo para ti. Responde.
Maggie alzó la vista y el recuerdo de haber sido estrechada por esos brazos
fornidos y el placer sublime que le dieran, encendió una llama dentro de sí que
resplandeció en su rostro.
—No —admitió ella.
Saxon suspiró y se recostó contra las almohadas con los ojos cerrados.
—Ahora compruebo que la vista es una gran aliada para mí en lo que respecta a
tus actitudes —musitó él—. Puedes ocultarme muchas cosas si sólo puedo guiarme por
tu voz.
Ella fijó la vista en el bolso que mantenía aferrado sobre su regazo.
— ¿Cómo te sientes... al volver a ver?
—No existen palabras suficientes para explicarlo —respondió él simplemente—.
Tomamos nuestra visión como un hecho, la damos por sentado hasta que no la
tenemos. El simple hecho de mirar el cielorraso asume proporciones gigantescas. —El
sonrió débilmente.
— ¿Qué harás ahora? —preguntó ella, cortés.
El se alzó de hombros.
—Cuando me den de alta volveré al trabajo —respondió él. Volvió la cabeza y la
miró largamente—. ¿Te sigues sintiendo culpable o estás preguntándote si, ahora que
puedo ver, me sentiré tentado de prescindir de tus servicios?
Fue como una bofetada en pleno rostro. Servicios, como si ella fuera una prostituta
común. Maggie se tensó, pero los años de práctica como reportera le habían enseñado a
ocultar sus más profundas emociones detrás de una máscara y eso fue lo que hizo
ahora.
Lanzó una carcajada.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Estoy segura de que no me necesitarás ya que tienes todas esas beldades que
rivalizan por llamar tu atención, ¿no te parece?
— ¿Extrañas tu empleo? —se burló él.
—Lo he extrañado siempre —respondió ella, indiferente—. Todavía no he hallado
nada que pueda remplazado.
— ¿Ni siquiera en esa bañera conmigo? —preguntó él abruptamente y estudió el
rostro arrebolado con ojos que no perdían detalle—. Quizá te interesaría saber que, de
todos los lugares en los que he mantenido relaciones con otras mujeres, nunca lo había
hecho en una bañera. Ese fue el primero y único.
Maggie intentó mostrarse sofisticada y fracasó ampliamente.
—Oh, no lo digas —balbuceó ella volviendo la cabeza a otro lado.
—Mi pequeña mojigata —se mofó él con voz profunda y un tanto risueña—. ¿Te
ruborizaste de pies a cabeza cuando me viste desnudo?
Ella inhaló profundamente.
—Sí, seguro que sí —admitió—. ¿Te diviertes mucho conmigo, Saxon? ¿Te
agradaría pincharme con alfileres?
El la estudió por largo rato como disecando las emociones fugaces que se
reflejaban en ese rostro escondido.
—Yo no bromeaba cuando te pedí que te casaras conmigo —dijo él
inesperadamente—. Ambos sabemos que podrías estar embarazada.
Ella asintió tapándose el rostro con las manos.
—Podría ser. Pero existe la misma probabilidad de que no lo esté. Aún pienso que
es una locura casarse sin... sin estar seguros.
Saxon cerró los ojos con un suspiro de pesar.
—Tal vez tengas razón —dijo con tono pesaroso—. Quizás es una locura. Pero,
Maggie, tengo cuarenta años. Tú tienes... ¿cuántos? ¿Veintiséis? ¿Cuánto tiempo nos
queda para seguir buscando pareja? Somos compatibles... endiabladamente compatibles
en lo físico. Dime, dejando de lado todo el orgullo y vanidad, ¿podrías conseguir algo
mejor? Yo puedo darte de todo y más de lo que puedes desear. Yo... yo me haré cargo
de ti, Maggie —agregó él y ella percibió su vacilación; era como si Saxon hubiera
pensado decir algo completamente distinto, pero lo había pensado mejor.
Ella sintió el impulso de levantarse y echar a correr. Su proposición era algo que ni
debía ser considerada. No obstante el riesgo de un embarazo, era una locura dejarse
llevar a un matrimonio como éste, cuando ella sabía muy bien que él no la amaba. No
https://www.facebook.com/novelasgratis

en la forma en que debía amarla para hablar de matrimonio. ¡El matrimonio era tan
permanente!
Ella lo miró con ojos que reflejaban todas sus incertidumbres.
— ¿Qué sucedería si te enamoraras de otra mujer? —inquirió ella, con calma—.
¿Qué sucedería si... si yo lo hago? —agregó, sabiendo que las probabilidades eran
billones contra una, pero demasiado insegura para admitir que lo amaba y ser
rechazada.
—Cruzaremos los puentes cuando lleguemos a ellos. ¿Bien? —Sus ojos oscuros
penetraron en los de Maggie y una ceja espesa se elevó hacia el vendaje que le rodeaba
la cabeza. — ¿Dudas todavía? Ven aquí, Maggie y te convenceré de la mejor manera
posible.
En realidad, ella debió haber partido mientras aún conservaba sus fuerzas, se
reprochó. Más, lo deseaba tanto, lo amaba con tanto ardor que no pudo hacerlo. Su
mente estaba bajo el influjo y el dominio de su corazón rebelde. Se levantó de la silla,
consciente de la débil expresión de sorpresa que mostró el rostro de Saxon al verla
acudir sin resistencia hacia él y sentarse en el borde de la cama.
— ¿Estás seguro de que lo podrás resistir? —preguntó ella mirándole el rostro
fatigado.
— ¿Contigo? —inquirió con tono profundo y ronco—. Mi Dios, ¿no sabes acaso
que hasta me levantaría de mi lecho de muerte para hacer el amor contigo? Tiéndete a
mi lado...
Saxon la tomó con fuerza del brazo y la tironeó hacia abajo para que cayera contra
su pecho ancho. Su boca encontró la otra en un solo movimiento fluido, sus labios
tantearon y exigieron mientras su lengua invadía la otra boca rendida al saqueo.
El enredó sus largos dedos en el corto cabello de Maggie y le apretujó el rostro
contra su cara con urgencia creciente en la súbita presión de su boca.
—No —susurró ella, temblorosa.
Saxon, cuya respiración mostraba a las claras su cólera, le permitió separarse un
tanto, pero sus ojos prometían el justo castigo que recibiría por hacerlo.
—Te deseo —recalcó él sosteniendo la mirada de Maggie con gesto implacable—.
De cualquier forma en que pueda conseguirte. Y tú también me deseas. ¿No es eso
suficiente, Maggie? ¿Debes tener también promesas de amor eterno?
Ella le acarició el rostro con dedos temblorosos que trasuntaban adoración
probando la textura de las mejillas y los labios.
https://www.facebook.com/novelasgratis

— No. — Ella suspiró con pesadumbre. — Supongo que no. —Sus ojos hurgaron
en los suyos serenamente. — Al menos acepto con los ojos bien abiertos, por así decirlo.
No esperaré que seas un santo.
—Así me gusta. Eso es algo muy bueno —dijo él—, porque no te casarás con uno.
Dios bien sabe que no soy perfecto.
Maggie frunció los labios con gesto travieso y malicioso.
—Oh, tal vez en un aspecto... —murmuró ella, sugestiva.
El contuvo el aliento y llevó los dedos de Maggie a su boca, mordisqueándolos con
los labios y con los dientes.
— ¿Te agrado? —preguntó él sensual.
—Sí —admitió ella antes de que su propia respiración la delatara más.
—La próxima vez —susurró él, ronco, mirándola a los ojos—, será en una cama,
con luces radiantes. O a plena luz del día para que yo pueda verte, verte
verdaderamente mientras hacemos el amor.
Maggie sintió un cosquilleo salvaje recorrer su cuerpo de arriba a abajo al tiempo
que su corazón parecía emprender una loca carrera.
—Saxon, ¿te gustaría tener un hijo? —le preguntó con la voz de una extraña.
—Oh, Dios... —gimió él atrayéndola contra su cuerpo. La besó salvajemente, con
desesperación hasta casi lastimarle los labios con el ardor de sus besos—. Por supuesto
que deseo tener un hijo —insistió él con voz temblorosa lo mismo que la mano que le
sostenía la cabeza gacha para seguirla besando.
—Un pequeñín con ojos oscuros y manos grandes —exhaló ella junto a la boca de
Saxon.
—Una niña pequeñita con ojos verdes y piernas largas —la corrigió él mordiéndole
los labios, entusiasmado.
—Uno de cada uno —prometió ella al recibir sus besos que le hacían probar y
saborear la dulce y lenta presión que ejercía su boca contra los tersos labios femeninos.
Ninguno de los dos oyó la puerta cuando se abrió, ni la señal discreta de la
mucama al aclararse la garganta hasta que lo repitió un poco más fuerte la segunda vez.
Maggie se echó atrás con el rostro rojo de vergüenza.
— ¡Oh! —exclamó ella—. ¿Necesita que yo... salga de la habitación?
La mujer mayor, una pelirroja, sonreía divertida.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Únicamente si usted necesita ese ejercicio — dijo—. Supe que él era peligroso en
el instante en que lo vi en el vestíbulo.
Saxon le sonrió.
—Bueno, no hay mucho que hacer por estos lados —comentó él—. Tuve que
importar mi propio juguete...
La mujer mayor rió y le guiñó el ojo a Maggie.
— ¡Óigalo! No deje que la corrompa, mi querida. ¡Conozco a los de su tipo!
—Llegó demasiado tarde —le informó Saxon—.Acaba de aceptar casarse conmigo.
—Pobrecita —suspiró la enfermera palmeando el hombro de Maggie—. Haga que
la trate como merece, ¿entiende? Bien, ahora le llenaré la jarra con jugo helado, señor
Tremayne. ¿Quiere un vaso lleno para tomar ahora?
—No, pero me agradaría tomar una taza de café si es posible —respondió él con
una sonrisa que podía haber hechizado a un toro salvaje.
—Le alcanzaré una. ¿Para usted también? —Preguntó dirigiéndose a Maggie.
—Le estaría muy agradecida —fue la respuesta.
—Estaré de vuelta en un santiamén —replicó la enfermera por encima del hombro.
Saxon le sonrió con rostro relajado y ojos serenos y oscuros. Había algo diferente
en su expresión, pero algo vagamente familiar en su mirada...
—No pienses tanto, te harás daño —murmuró él.
Le rozó la mejilla con el dorso de la mano mientras sus ojos parecían dibujar cada
línea del rostro de Maggie para grabarlas en su mente.
— ¿Cuándo?
— ¿Cuándo qué?
— ¿Cuándo te casarás conmigo? Supón que realicemos una boda doble con
Randy y Lisa. ¿Tendrías algún inconveniente? —preguntó él.
Maggie quedó sin aliento.
—Apenas faltan seis semanas...
Saxon le cubrió la boca con un dedo y la miró con ojos solemnes.
—Yo puedo esperar seis semanas... apenas. Si piensas posponerlo por más tiempo,
te diré francamente que no podrás ser capaz de mantenerme alejado de tu cama. Te
deseo con desesperación.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Maggie trató de serenar su respiración inhalando profundamente y se sintió arder


bajo la mirada vehemente de Saxon.
—Está bien, de acuerdo —respondió ella, vacilante—. Seis semanas.
—Sácame de este lugar de inmediato —dijo él, tajante—. Prepárame una torta con
una lima adentro o algo por el estilo.
Ella lanzó una carcajada.
—Traeré de contrabando un helicóptero en cualquier momento —prometió ella y
no se resistió cuando él la estrechó de nuevo en sus brazos.

El resto de la familia quedó encantada al oír la noticia. Lisa sollozó con su


hermana, y Sandra comenzó inmediatamente a planear todo lo necesario para la doble
boda. Empezó por encargar un juego completo de invitaciones para Maggie y Saxon.
Randy, por su lado, comentó con aire risueño, que por fin su hermanastro empezaba a
tener un poco de sentido común a la vejez, pero que era muy malo que hubiera
necesitado la ceguera y una rodada por la escalera para decidir ir al altar.
Maggie continuó al lado de Saxon durante toda su convalecencia en la casa. Había
aceptado la naturaleza real de la boda, reconociendo que él no la amaba, pero
demasiado hambrienta de su presencia como para rechazarlo. Al menos, él la deseaba.
Y, quizá cuando tuvieran hijos, él aprendería a amarla. Debía seguir creyendo eso; era lo
único que le daba ánimo para soportarlo. Y mientras tanto, ella se deleitaba en la
compañía de Saxon y las caricias que se volvían tan deliciosamente familiares.
— ¿Qué piensas hacer con tu libro? —preguntó ella unos días después de que él
volviera a su hogar, cuando se encontraban en el estudio con la puerta cerrada frente a
un fuego que chisporroteaba alegremente en la chimenea.
— ¿El libro? —El sonrió—. Bien, tal vez lo termine algún día. Pero, como no lo
necesito para retenerte aquí a mi lado...
—Yo no te hubiera abandonado —admitió ella acurrucada en el sofá con las
piernas encogidas y cruzadas—. Era hermoso sentirme necesaria.
El se volvió desde la chimenea.
—Aún te necesito —dijo él.
— ¿De veras? —Ella bajó la vista a sus piernas cubiertas con los blue jeans
descoloridos que usaba con la camisa azul de escote en V.
Saxon se encaminó al sofá y se sentó al lado de Maggie.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—No he vuelto a hacerte el amor desde que regresé a casa —le dijo, cariñoso—,
porque no estaba seguro de poder detenerme.
Los ojos de Maggie volaron hacia el rostro de su amado y contuvo el aliento.
—Oh.
El sonrió apenas.
— ¿Estabas preocupada?
—No estoy muy segura. Yo... bueno, yo me preguntaba si lo estabas pensando
mejor, eso es todo.
Saxon le tomó la mano y llevó la suave palma hasta sus labios.
—No, cariño, ni lo pienses. ¿Y tú, te arrepientes?
Ella le devolvió una sonrisa feliz.
—No.
Los ojos de Saxon descendieron hasta el bajo escote en V de la camisa y se
oscurecieron ostensiblemente. Durante varios segundos, su respiración pareció agitarse
cada vez más antes de soltarle la mano, girar y apoyarse en el respaldo del sofá con los
ojos cerrados.
—Se está haciendo tarde —dijo él después de un minuto—. Será mejor que
duermas un poco.
Maggie, decepcionada, lanzó un largo suspiro y comenzó a levantarse de su
asiento.
El la tomó del hombro cuando ella empezaba a levantarse y la hizo volver,
escudriñando su cara.
—Maggie... —musitó él con voz insegura.
Sin defensa alguna, ella se dejó caer en su regazo, tomándolo por la nuca para que
bajara su cabeza.
—Bésame —pidió con voz ahogada—. ¡Por favor, Saxon, bésame muy fuerte!
Las bocas se unieron en un beso apasionado, seguido por otros cada vez más
fogosos como si hiciera semanas que no lo hicieran en lugar de unos cuantos días. Ella
percibió los latidos acelerados del corazón de Saxon que imitaban a los suyos y se
abandonó al placer de estar cerca suyo, besarlo y desearlo. Ya había pasado demasiado
tiempo.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Sintió que Saxon se revolvía en el sofá hasta quedar tendido cuan largo era al lado
de Maggie mientras una mano se había introducido debajo de la camisa para reposar
sobre la piel de su cintura.
— ¿Acaso eso es todo lo que piensas hacer? —Le susurró ella en la boca.
— ¿Qué es lo que quieres que haga? —le preguntó con una sonrisa maliciosa
mientras la observaba apoyado sobre el codo.
—Siempre creí que era yo la que necesitaba instrucción sobre el tema —murmuró
ella, seca.
—En esto, ambos somos principiantes, Maggie —respondió él mientras sus dedos
le acariciaban el torso debajo de la camisa.
— ¿Principiantes? —preguntó ella, asombrada.
—Uh-huh —murmuró él. Sus dedos dispusieron rápidamente del broche del
sostén y ascendieron hasta encontrar la piel satinada que se endureció ante el roce
sutil—. ¿Es esto lo que querías? —inquirió él con picardía.
—Más o menos —admitió ella con la respiración entrecortada mientras respondía
sin ninguna vergüenza a las sensaciones que él le producía.
Saxon arqueó las cejas y sonrió con malicia.
—Entonces, ¿qué te parece esto, mi querida? —murmuró él, mientras jugaba con el
borde de la camisa y lo iba subiendo por el cuerpo dejando al descubierto la cintura,
primero, luego el estómago y por último las suaves curvas de los senos.
Fue allí cuando él quedó como petrificado y se desvaneció la sonrisa de su rostro al
verla por primera vez y poder admirar la carne vibrante que sólo había conocido al
tacto.
— ¿Te sientes... te sientes decepcionado? —preguntó ella, vacilante al ver su
inmovilidad.
Un profundo suspiro escapó por entre los labios tensos de Saxon y volvió la
mirada al rostro de Maggie para tranquilizarla.
—No, no estoy decepcionado —respondió con voz ronca.
Volvió a inclinar la cabeza y ella lo vio abrir la boca para apresar el pezón
endurecido entre sus labios y atormentarlo con su lengua. Maggie sin defensa posible,
arqueó el cuerpo mórbido mientras su respiración quedaba presa en su garganta
cuando la magia de amor comenzó a ejercer su hechizo sobre ella.
Los dedos de Saxon se clavaron en la carne trémula hasta hacerle daño al tiempo
que su boca se tornaba cada vez más exigente. Con un quejido de voluptuosidad
https://www.facebook.com/novelasgratis

contenida, Saxon retornó a la boca de Maggie, deteniéndose por breves instantes encima
del rostro amado mientras sus ojos relumbraban de pasión y se clavaban en las
esmeraldas ardientes de Maggie.
—Maggie... —El mordió la palabra.
Sus manos se posesionaron del cuerpo frágil anhelantes. Entonces, ella se hundió
en los mullidos cojines bajo el peso formidable de Saxon aceptándolo con júbilo y sin un
atisbo de protesta.
Se estiró debajo de él con movimientos sensuales percibiendo el roce de las
poderosas piernas musculosas contra las suyas en el prolongado silencio que los
rodeaba, acentuado por los sonidos de respiración áspera y el frotar de tela contra tela.
El estaba sin camisa y apoyaba el pecho desnudo sobre la tersa piel de Maggie
cuando, sin ninguna advertencia, se separó. Le temblaba el cuerpo por el esfuerzo de
contener su pasión. Dejó caer su frente sobre la de Maggie y luchó por recobrar el
aliento.
—Oh, cariño, te subes a mi cabeza como el alcohol—murmuró él jadeante aún.
Ella le tocó los hombros anchos y musculosos con ternura al percibir la tensión que
lo dominaba.
—Eres muy fuerte —musitó ella, temblorosa.
—Y tú muy suave y delicada —respondió él, besándola ligeramente en los labios—
. ¿Me deseas?
—Sí —replicó ella, sincera. Le tocó los labios con la yema de los dedos—. Saxon...
El sacudió la cabeza.
— Esta noche no —.La besó una vez más y se sentó, volvió a abrocharle el sostén y
a acomodar los faldones de la camisa debajo de los blue jeans con dedos inseguros.
— ¿Por qué? —quiso saber Maggie.
El la ayudó a sentarse y la besó en la frente.
—Porque lo que ocurrió en el baño fue un accidente. La próxima vez que hagamos
el amor, no será así, de repente y sin pensar o porque yo pierdo la cabeza. Sucederá
porque ambos lo deseamos y con mi sortija en tu dedo,
— ¿Entonces tú no querías en realidad que ocurriera?—preguntó ella por
curiosidad.
Saxon no le respondió de inmediato, sacó un cigarrillo, lo encendió y lanzó unas
cuantas bocanadas de humo. Luego la atrajo contra su cuerpo y se recostó contra el
respaldo del sofá.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—No —admitió él—. Al principio estaba bromeando. Después, cuando te sentí


junto a mi cuerpo, perdí la noción de las cosas excepto de cuánto te necesitaba. Y de ahí
en adelante, mi querida — sonrió como disculpándose—, todo fue cuesta abajo. Ni
siquiera pude ni pensé en sacarte primero de la bañera; no podía esperar.
—Ni yo tampoco —admitió ella, suspirando—. Fue tan hermoso aun así que... no
me había dado cuenta de que la gente pudiera volverse tan loca de repente. Ni siquiera
podía pensar. Sólo sentía y era una sensación tan deliciosa que no podía detenerme.
—Siempre será así —le dijo Saxon—. Mientras vivamos.
Ella elevó la mirada hacia el rostro de Saxon con ojos de adoración. Sí, pensó,
siempre se llevarían muy bien en la cama. Pero ¿cómo sobrevivirían sin amor? ¿Su amor
por él sería tan fuerte que podría mantenerlos unidos para siempre? Quizá cuando
tuvieran hijos...
—Haz que Sandra salga de compras contigo mañana y cómprate un vestido de
novia —dijo él súbitamente.
—Supongo que será lo mejor —respondió ella acurrucándose más en sus brazos—.
No falta mucho. Pensé en algo beige...
—Blanco —la corrigió él de inmediato, levantándole el rostro para mirarla a los
ojos—. Viniste a mí virgen. Blanco, Maggie.
Un suspiro se escapó de entre los labios abiertos de Maggie al mirarlo con
adoración.
—En lo que a mí concierne—dijo él—, la ceremonia de la boda es sólo una
formalidad después del hecho. Cuando te tomé fue el comienzo. Me siento tan casado
contigo ahora como lo estaré después de firmar la licencia y de colocar la sortija en tu
dedo. —Le tomó la mano izquierda y la besó. — ¿Qué clase de sortija te agradaría? ¿Un
brillante?
—Preferiría un esmeralda —respondió ella—. Una pequeña engarzada en oro
blanco con una alianza haciendo juego. ¿Y tú?
El sonrió.
— ¿Deseas que use una alianza?
—Bueno, si tú no quieres, no me importa. —Estaba mintiendo y eludió su mirada.
— Algunos hombres prefieren no usarla, lo sé.
— ¿Quieres que yo la use?
Ella se revolvió en el asiento, inquieta.
—Todo depende de...
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Yo dije —insistió él obligándola a mirarlo a los ojos—, ¿tú quieres que la use?
Ella suspiró lentamente.
—Sí —admitió ella echando la cautela al viento—. Sí, quiero, quiero que todas esas
mujeres provocativas sepan que tú me perteneces.
Los dedos de Saxon se extendieron sobre la garganta palpitante de Maggie y le
reclinó la cabeza sobre su hombro mientras algo oscuro y salvaje refulgía en sus ojos al
fijarlos en los de ella.
—Repite eso de nuevo...
—¿Qué?
—Que voy a pertenecerte —murmuró él.
Maggie se ruborizó y trató de esconder sus ojos, pero él no se lo permitió.
—Tú vas... a pertenecerme —balbuceó ella mientras la mirada penetrante de Saxon
debilitaba sus piernas.
—Y tú me pertenecerás —replicó él en respuesta—. ¿En cuerpo y alma?
—En cuerpo y alma —suspiró ella. Sus dedos temblorosos acariciaron el rostro del
hombre amado, la frente amplia, las cejas, la nariz y la boca—. Todo mío.
— ¿Conoces las palabras que se dicen en la ceremonia de bodas? —preguntó él.
—Amar, honrar y querer...
—Y con mi cuerpo te adoraré —musitó él con fervor. Sus manos la aprisionaron y
la acercaron más para cubrirla casi con su cuerpo. Los largos brazos la envolvieron y la
apretaron contra el pecho todavía desnudo por lo que las manos de Maggie se
incrustaron en la espesa mata de vello sobre los músculos calientes—. ¿Te hice gozar
realmente aquella mañana?—le preguntó, ronco—. ¿Te proporcioné todo el placer que
yo deseaba darte?
—Sí. Oh, sí, Saxon. Me hiciste gozar más de lo imaginable.
—Y si no hubiera existido la posibilidad de un hijo —continuó él despacio—, si yo
no hubiera perdido la cabeza... ¿lo mismo te casarías conmigo para Navidad?
Maggie vaciló. Él le pedía que admitiera algo que ella tenía miedo de admitir.
Podía soportar el amarlo en silencio, pero ¿sería capaz de soportar su compasión si
llegara a conocer su verdad? Volvió a vacilar, rígida contra el cálido cuerpo de Saxon.
El la tomó por la barbilla y le levantó el rostro observándola con detenimiento.
—Te necesito —le dijo él—. Tengo que saberlo. ¿Te estoy obligando a llevar a cabo
una unión que no deseas?
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Y-yo te deseo y quiero mucho —dijo ella.


—Lo sé. Pero eso no es lo que te pregunté. —Le retiró el cabello rebelde de las
mejillas y de las sienes. — Maggie, yo puedo forzarte a decírmelo. Lo sabes, ¿verdad?
Todo lo que tengo que hacer es desvestirte y comenzar a acariciarte. Entonces, tú me
dirías todo, ¿no es verdad?
Maggie tragó saliva.
—Probablemente —admitió ella—. Pero te despreciaría.
—Entonces, no me incites a hacerlo. Contéstame.
Ella cerró los ojos.
— ¿También me despojarás de mi orgullo?
—En un buen matrimonio no hay mucho lugar para el orgullo —le recordó él—. El
casamiento es un compromiso. Necesita de dos personas que se comprometen a dar y
recibir en la misma medida. Vamos, Maggie, cuéntame. Si no tuvieras miedo de estar
embarazada, ¿te casarías conmigo?
— ¿Querrías casarte conmigo si no estuvieras preocupado por la posibilidad de
haberme embarazado? —Maggie le devolvió la pregunta sin darle respiro.
El se inclinó y le rozó los labios con una ternura inusual.
—Te querría —comenzó él con voz apasionada—, aunque fueras estéril para
siempre. Te querría aunque fueras ciega y sorda e inerme. —Sus brazos la apretaron
más. — Quiero hijos de ti, pero ellos no tienen nada que ver con los motivos que me
llevan a desear casarme contigo.
Ella contuvo el aliento al percibir el tono de su voz. Enredó los dedos en la mata de
vello que cubría el pecho fornido presionándolos y tironeándolos con sensualidad al
tiempo que las palabras comenzaban a tomar sentido en su cerebro.
— ¿Por qué quieres casarte conmigo? —preguntó ella.
—Yo te pregunté primero.
Maggie se estiró y presionó sus labios dulcemente contra los de Saxon,
abriéndolos, incitándolos a que siguiera su ejemplo. La punta de su lengua trazó la
curva del fino labio superior, para seguir luego por el inferior ligeramente más grueso.
Saxon, incapaz de soportar tanta tortura, clavó sus dedos en la cintura de Maggie.
— ¿Qué estás haciendo, pequeña brujita? —gruñó él.
—Te estoy demostrando por qué quiero casarme contigo —murmuró ella,
traviesa—. Te adoro. Amo tu cuerpo. Amo tus ojos y tu nariz y esa pequeña arruga
entre los ojos. Amo la forma en que te ves sin ropa y la manera en que me besas...
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Di las palabras, Maggie —insistió él—. Oh, Dios, dime las palabras... ¡Las
necesito tanto!
—Te amo, Saxon —exhaló ella en su boca percibiendo con asombro el temblor que
recorrió el cuerpo enorme de Saxon y la oleada posesiva que se adueñó de sus brazos al
envolverla por completo—. Te amo tanto que hasta me hace sufrir.
—Querida — susurró él, inclinándose.
Abrió la boca contra la de ella encajando exactamente en el quicio que dejaban los
labios entreabiertos, tomando posesión lenta y decidida de toda su boca.
Maggie lo sintió moverse tendiéndola sobre el sofá mientras él también hacía lo
propio, fundiéndose en un abrazo mientras se besaban lenta, cariñosamente, como no lo
habían hecho nunca.
—Sólo me llamas querida cuando... hacemos el amor —susurró ella.
—Puedo encontrar otras palabras si así lo deseas —respondió él—. Cariño,
dulzura, pedacito de cielo, corazón, mía... mi amor.
— Me-me gusta la última —murmuró ella.
Saxon frotó la nariz contra el rostro de Maggie.
— ¿También tú lo quieres oír? ¿Qué te amo?
— ¿De veras?—musitó ella, incapaz casi de respirar al mirarlo, esperando contra
toda esperanza, necesitándolo.
—Desesperadamente —admitió él clavando la vista en los ojos verdes como
buscando en ellos lo que ya ardía en los suyos—. Desesperadamente. Como una
criatura de quince. Desde el día en que al abrir la puerta de mi oficina te vi de pie frente
a mí hace casi un año.
—Oh, Saxon —estalló ella, ocultando el rostro en la garganta del hombre amado.
—No he tenido ni una mujer desde ese día —le susurró él al oído—. Nada hasta
ese día en la bañera. Ni siquiera lo intenté, Maggie; no existía nadie más que tú para mí.
Nadie. Te he amado desde hace tanto tiempo...
—Y yo también te he amado todo este tiempo. —Maggie gimió. — Hice como que
vivía, pero todo el tiempo pensaba que me odiabas. Y cuando descubrí que tú eras el
hermanastro de Randy, estuve convencida de que me habías traído para vengarte de
mí.
—Cuando yo descubrí que eras la hermana de Lisa me volví loco tratando de
inventar excusas para traerte aquí —confesó él—. Cuando por fin conseguí que Randy
pensara invitarte junto con Lisa para que nos hicieran una visita, tuve que esforzarme
https://www.facebook.com/novelasgratis

por parecer indiferente. Pero lo alenté a cada paso. Quería tenerte aquí conmigo hasta
que pudiera probar tu cercanía. Y luego, la única manera de retenerte a mi lado fue
demostrar rencor y deseos de venganza. Chantaje, intimidaciones, culpa... mi Dios. ¡Los
subterfugios que utilicé para impedir que me abandonaras!
—Seducirme —agregó ella, suspirando.
—Eso no lo planeé —dijo él, riendo—. Pero me pareció tan absolutamente natural
en ese entonces, tan correcto. Fuiste mi primera virgen, ¿lo sabías?
Ella giró para mirarlo con ojos sonrientes y acercarse más.
—En realidad, no sé si estar celosa de todas esas mujeres con las que adquiriste tu
experiencia o si debo estar agradecida a ellas. Lo hiciste todo maravilloso para mí.
—Me sucedió exactamente lo mismo —respondió él alisándole el cabello—. Jamás
le había hecho el amor a una mujer de la que estuviera enamorado hasta entonces. —
Rió con dulzura. — Pude haberte protegido, pero no lo hice. Ansiaba la amenaza de un
hijo, quería un hijo tuyo. Por lo menos, así lo creí. Esperaba que el temor te llevara a
aceptar y responder con un sí cuando te formulara la pregunta. Y lo logré.
Ella meneó la cabeza.
—No, no fue así —lo corrigió ella—. Si no te hubiera amado como te amo, hubiera
dicho que no a pesar de los riesgos. Pero tú me estabas ofreciendo el paraíso. ¿Cómo
podía rechazarlo?
Saxon posó la manaza sobre el estómago de Maggie con ademán posesivo.
— ¿Te disgustaría estar embarazada tan pronto?
—Aún no, estamos seguros —le recordó ella.
Él le rozó los labios con los suyos.
—Lo estaremos para Navidad —susurró él, voluptuoso, moviéndose contra el
cuerpo de Maggie para que descubriera el apetito que lo devoraba—. Podía contenerme
mientras no estaba seguro de ti. Pero ahora que lo estoy, te deseo más que nunca. Y ya
habrás comprendido que no aceptaré un no por respuesta, ¿verdad?
Ella contuvo el aliento cuando él volvió a sacarle la camisa.
—La puerta...
—La cerré con llave cuando entramos. Tranquilízate, querida. Esta vez será todo lo
que ambos queremos y esperamos que sea. No es impensado, ni es un impulso. Serás
mía por el resto de nuestras vidas. —Mientras él susurraba estas palabras, le sacaba
lentamente la camisa dejándola desnuda de la cintura para arriba.
https://www.facebook.com/novelasgratis

Saxon la miró con ojos francamente admirativos, aprendiendo como de memoria


cada línea y curva en medio del silencio que siguió.
—Las luces... —protestó ella, ruborizada bajo su mirada fija.
— ¿Recuerdas que una vez te dije que nunca había hecho el amor en la oscuridad?
—murmuró él inclinándose para rozar con los labios la dulce curva de los senos.
Maggie enredó sus manos en el cabello oscuro al quedar sin aliento por las nuevas
sensaciones que él le hacía experimentar. La lentitud que no había sido posible aquella
mañana salvaje.
—Y yo jamás había hecho el amor —respondió ella, divertida.
—Y yo no podía esperar —recordó él, también divertido—. Estaba tan sediento de
ti, tan enamorado de ti... Solía permanecer en vela por las noches pensando cómo sería,
cómo te excitaría para hacerlo más dulce y tierno por ser la primera vez...
Maggie se apretó contra él, encantada con el roce del cabello de Saxon sobre la
barbilla cuando él dibujaba figuras extrañas con los labios y la lengua sobre la piel
aterciopelada de sus senos. El cuerpo de Maggie se alzó como invitándolo.
—Fue muy dulce —susurró ella—. A pesar de cubrir mi cuerpo de magullones.
—A mí también —aseguró él—. Ayúdame. Aquí.
Saxon le guió los dedos hasta el cinturón de sus pantalones y observó cómo se
ruborizaba al tantear con torpeza mientras le brillaban los ojos con malicia.
— ¿En el sofá? —preguntó ella, insegura.
—Es más blando que el suelo —observó él—. A menos que...— Echó una mirada
hacia la gruesa alfombra que estaba frente al hogar y levantó una ceja,
sugestivamente—. ¿Bien?
La idea de esa suavidad debajo de su espalda le cosquilleó por todo el cuerpo.
Retuvo el aliento y él leyó la respuesta en sus ojos. Saxon se levantó despojándose del
resto de la ropa antes de sacarle la que aún tenía puesta Maggie y la llevó hasta la
alfombra.
Ella se hundió en la muelle espesura voluptuosamente al sentirla a su alrededor y
observó a Saxon al remover el fuego del hogar antes de tenderse a su lado.
El sonrió al ver la curiosidad que mostraban los ojos de Maggie y el gozo que
revelaban.
— ¿Otra primera vez? —murmuró él apoyado en el codo rozándole apenas el
cuerpo con el suyo y haciéndola desear aún más sus caricias—. Por lo que puedo
apreciar, los hombres desnudos no estaban en la lista de cosas familiares para ti.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Creí haber mencionado eso antes —replicó ella—. Oh, Saxon, debes ser el
hombre más magnífico.
—Tú misma puedes pasar por una adorable estatua griega —respondió él
admirando su cuerpo esbelto—. Maggie —continuó mientras deslizaba sus dedos por
cada curva y montículo del cuerpo femenino—. Te deseo más de lo que podría expresar
con palabras. Quiero envejecer junto a ti. Quiero que tus hijos sean míos. Quiero pasar
el resto de mi vida, adorándote, amándote...
—Siento lo mismo con respecto a ti —respondió ella. Movió las piernas para
acercar su cuerpo más contra él sonriendo ante la reacción involuntaria, la súbita
tensión bajo el calor de sus músculos poderosos—. Haz que dure... mucho tiempo —le
susurró al tiempo que alzaba las manos para enredar en ellas y tironear los vellos del
pecho viril—. Haz que esta vez dure para siempre.
La respiración de Saxon se tornó irregular y jadeante. Una pierna fornida se
insinuó sobre las de Maggie y una mano cálida le aplanó el vientre antes de empezar a
realizar sobre su cuerpo nuevos movimientos hasta entonces desconocidos para ella.
Maggie gritó sin poder contenerse, temblando de placer mientras se miraban a los
ojos, extasiados y ella clavaba sus uñas en la carne dura de Saxon.
El sonrió, triunfante.
—Supón, que te diga exactamente lo que voy a hacerte —susurró él, inclinándose
para pellizcarle los labios con los suyos—. Y cómo lo llevaré a cabo —agregó, riendo
por lo bajo cuando ella se arqueaba y gemía violentamente—. Oh, sí, mi adorada, es
hermoso, ¿no es así? Y esto es sólo el principio, sólo la punta del iceberg.
—Saxon —exclamó ella colgándose del cuello, atrayéndolo con fuerza, sus ojos
suplicantes y todo su cuerpo ardiendo de pies a cabeza bajo las caricias exquisitas con
que Saxon la torturaba hasta el delirio—. ¡Te amo, te amo con locura!
—Yo también te amo —respondió él en un susurro—. Amo cada centímetro de tu
cuerpo, cada curva, cada línea... Con mi cuerpo te adoraré. Aquí es donde comienza
nuestro matrimonio, aquí y ahora, con tanta seguridad como si el contrato matrimonial
ya estuviera firmado, las sortijas en su lugar y dichos los votos. Eres mía y soy tuyo y
ésta es nuestra hora.
—Para amar y para querer —jadeó ella con ojos que despedían destellos
apasionados—. En la enfermedad y la salud... todos los días de mi vida. Mi querido.
¡Mi amor!
El la tranquilizó, la apaciguó, la trajo de regreso desde la cima a la que había
llegado y cuando ella ya estaba serena, él volvió a comenzar desde el principio,
hablándole con voz grave y pausada y ardiente, mirándola con ojos casi negros por la
https://www.facebook.com/novelasgratis

pasión y el amor mientras le susurraba explícitamente lo que iría haciendo para llevarla
al gozo supremo. Y entonces, con paciencia infinita y torturante minuciosidad, con sus
manos y su boca y su cuerpo, él la llevó a la cumbre máxima de la locura y de la
consumación. Y, ella sintió que su cuerpo se elevaba, subía, volaba hacia el sol desnudo
mientras la habitación y el mundo y la realidad, todo, hacía explosión dentro de sí por
el gozo de amar y ser amada.
Minutos más tarde, temblorosa aún, seguía pegada a él, con la mejilla apoyada
sobre su pecho cálido y húmedo; el brazo de Saxon rodeándola, su boca acariciándole
los ojos, la nariz y la curva sonriente de los labios, calmándolos.
—Nunca entendí lo que era una entrega total hasta que tú apareciste en mi vida —
murmuró él, indolente—. Ahora, todo tiene sentido. Una mujer. Hijos. Un hogar. Todo
eso tiene sentido.
— ¿No dicen, acaso, que las muchachitas buenas quedan embarazadas la primera
vez? —preguntó ella, soñolienta y desperezándose.
El rió.
— ¡Muy bien! Tú eres buena, de acuerdo —musitó él, volviéndose a ella—.
Demasiado buena. Ven aquí...
—Pero, no puedes... —comenzó ella hasta que él se movió y ella comprobó que
realmente él podía.
—Yo no sé qué clase de libros has estado leyendo, cariño —murmuró él mientras
se apoderaba de su boca—. Pero, sí, ciertamente es posible... como estás a punto de
comprobar. Tócame... sí, ¡justamente... como... lo haces! ¡Por Dios, Maggie! —exclamó él
y ella se rindió inmediatamente a sus requerimientos mientras él la guiaba, la
preparaba, la atormentaba con caricias amorosas lentas y acompasadas que la hicieron
olvidar casi por completo el acto de amor recién consumado hasta que ella no pudo
hacer otra cosa que adherirse a él, y morderse los gritos apremiantes que dejaba exhalar
en suspiros junto a la boca de Saxon. Y entonces, ella también comprendió, por fin, por
qué los franceses lo llamaban la pequeña muerte, la muerte más maravillosa y hermosa
que se pudiera imaginar...

La doble boda fue una fantasía en blanco y encaje y luz suave con el árbol de
Navidad de la iglesia brillando a la derecha del altar cuando Maggie recibió la sortija de
Saxon y Lisa a su lado, recibía la de Randy. Lágrimas de felicidad rodaron por las
mejillas de Maggie que las dejó caer sin vergüenza alguna al aceptar a su marido ante
los ojos del mundo con las manos unidas y mirándolo con ojos de adoración.
https://www.facebook.com/novelasgratis

El órgano tocó la marcha nupcial mientras ellos salían por el pasadizo de la nave
central detrás de Randy y de Lisa. Maggie saludó con la mano a su padre que se
encontraba sentado junto a Sandra, en el instante en que abandonaba la pequeña iglesia.
—Démonos a la fuga —dijo Randy a su hermanastro cuando los invitados se
apiñaron alrededor y un grupo de jóvenes se adelantó llevando gallardetes y latas
vacías, comenzando entonces la inevitable lluvia de arroz para desearles felicidad
eterna.
Saxon, riendo alegremente, condujo a Maggie hasta su nuevo Ferrari y la ubicó en
el asiento al lado del volante subiendo él inmediatamente después a su lugar. Apenas
si tuvieron tiempo suficiente para despedirse de Lisa y de Randy antes de enfilar el auto
hacia Charleston donde pasarían su luna de miel.
Saxon tomó la mano de su mujer con todo el cariño que sentía por ella,
transmitiéndoselo en un apretón caluroso.
Ya se hallaban bien lejos del tránsito pesado de la ciudad.
— ¿Feliz? —preguntó él, sereno.
—Delirantemente feliz —exclamó ella al tiempo que lo miraba con el rostro
bañado de dicha—. Te amo.
—Te amo, mi vida. Feliz Navidad.
—Feliz Navidad para ti también. —Ella se recostó en el asiento, sonriendo.
Saxon le acarició la palma de la mano con el pulgar y la miró de reojo.
—Maggie, han pasado seis semanas —le recordó sonriendo con malicia.
—Sí, lo sé.
—Y ¿bien? Vamos brujita... —insistió él apretándole la mano—. ¡Cuéntame las
novedades!
Maggie giró en el asiento y recogió una pierna debajo del blanco vestido.
—Lo siento mucho, mi amor —dio ella con dulzura—. Sinceramente no sé nada
aún.
—Siempre estuve convencido de que las mujeres eran las únicas que podían
saberlo.
—Sí, pero tú cuentas tus seis semanas desde la vez de la bañera caliente —musitó
ella—. Yo las cuento desde la alfombra frente al hogar encendido —agregó ella,
arrebolada, recordando ese único momento de locura incontenible después del cual
habían luchado por mantenerse separados hasta que las sortijas estuvieran en su lugar.
https://www.facebook.com/novelasgratis

—Ah —exclamó él echándole un vistazo con una luz maliciosa destellando en sus
ojos oscuros—. Y ya que hablamos de vigor. Creo que aquella noche demostré el mío.
—Puede que también hayas demostrado y confirmado tu virilidad al mismo
tiempo —respondió ella, riendo—. Algo que debió haber ocurrido, no ocurrió y sí
justamente después de haber rodado por la escalera.
—Tú no me lo habías dicho —acusó él.
Ella sonrió, picara.
—Querido, una mujer debe utilizar todas sus armas —le recordó ella—. Yo te
amaba, pero tenía miedo de que al decírtelo, te echaras atrás con respecto a la boda. Al
menos, hasta la noche en el estudio...
— ¡Tú, pequeña brujita! —la acusó él de nuevo—. ¡Tú me sedujiste a sabiendas!
—Mira quién habla —replicó ella, segura de sí misma—. Yo necesitaba un poco de
seguridad.
Saxon llevó la mano de Maggie hasta sus labios y la besó.
—Aguarda hasta que lleguemos a Charleston y verás —amenazó Saxon, divertido.
—Haré todo lo posible, mi vida —prometió ella, púdicamente y su sonrisa
contenía todas las promesas del mundo—. ¡Oh, Saxon Tremayne, te amo
horrorosamente!
—Yo también te amo con delirio, señora Tremayne —respondió él con dulzura—.
¡Cuántas bendiciones tenemos que contar en nuestro haber estas Navidades!
—Algo incalculable, todo un Potosí —dijo ella.
Sonrió contenta mientras observaba el largo camino que llegaba al horizonte y
sentía la mano de su marido alrededor de la suya; esa mano grande y cálida que
apretaba fuertemente la suya pequeña y frágil.
Maggie no necesitaría regalos bajo el árbol de Navidad este año.
Ya había recibido el mejor de todos... el amor.

También podría gustarte