Canon de belleza masculino:
Durante el Renacimiento, el canon de belleza masculino se centraba en
la representación de hombres jóvenes y musculosos, que se
consideraban el ideal de la perfección física masculina. Algunas de las
características comunes del canon de belleza masculino renacentista
eran:
Proporciones ideales: Los artistas renacentistas buscaban representar
la figura humana de acuerdo con las proporciones ideales, que se
basaban en las medidas del cuerpo humano. El cuerpo humano se
dividía en secciones y cada sección tenía una proporción específica, lo
que resultaba en una figura equilibrada y armoniosa.
Musculatura definida: Los hombres representados en el arte
renacentista eran musculosos y atléticos. Los artistas a menudo
enfatizaban la musculatura y la definición de los músculos en la figura
masculina.
Belleza juvenil: Los artistas renacentistas a menudo representaban a
hombres jóvenes y hermosos en sus obras. La belleza juvenil se
consideraba una característica deseable y se enfatiza en la
representación de la figura masculina.
Rostros simétricos: La simetría facial se consideraba un signo de
belleza en el Renacimiento. Los artistas a menudo representaban los
rostros masculinos con una simetría perfecta y una proporción
equilibrada entre las diferentes características faciales.
En resumen, el canon de belleza masculino renacentista se centraba
en la representación de hombres jóvenes, musculosos y atléticos, con
proporciones ideales, belleza juvenil, rostros simétricos y una
apariencia armoniosa y equilibrada.
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La creación de adán es un fresco que fue pintado por miguel ángel en
el año 1511, actualmente la obra se encuentra en el techo del templo de
la capilla sixtina ubicada en el Vaticano, de todas las docenas de obras
la más significativa es la creación de adán, la obra representa el
momento en el que dios le da vida a adán, en la obra, dios está a la
derecha en un manto rodeado de ángeles, a muchos les recuerda a un
cerebro a la mitad.
En cuanto al canon de belleza masculino, la obra de arte en sí misma
no tiene una conexión directa con ello. Sin embargo, es cierto que la
representación de Adán en la obra de arte refleja un ideal de belleza
masculina que era valorado en el Renacimiento.
En ese momento histórico, se apreciaba un cuerpo masculino fuerte y
musculoso, con proporciones armoniosas y una pose natural y
elegante. En la obra de Miguel Ángel, Adán aparece con un cuerpo
atlético y bien proporcionado, con músculos definidos y una postura
relajada pero segura.
Por lo tanto, aunque la obra en sí misma no tiene una conexión directa
con el canon de belleza masculino, refleja un ideal estético que era
valorado en su época y que todavía se considera atractivo en la
actualidad.