Fòrum
de Recerca. Núm. 23/2018, p. 469-480
ISSN: 1139-5486. DOI: http://dx.doi.org/10.6035/ForumRecerca.2018.23.32
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Las distopías en las series de televisión
contemporáneas:
una aproximación
Francisco Giménez Mateu
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Francisco Giménez Mateu. Las distopías en las series de televisión contemporáneas
470
I. Resumen
En las páginas que siguen me propongo presentar el proyecto
preparado para el desarrollo de mi tesis doctoral enmarcada en el
programa de doctorado en Estudios Interdisciplinares de Género.
Una tesis doctoral que se centrará en el concepto filosófico de
distopía a través de un análisis tanto literario como audiovisual de las
ideas de utopía y distopía a lo largo de la historia. Para ello, estudiaré
desde la utópica La República, de Platón, hasta la distópica 1984, de
George Orwell; y desde la película Metrópolis, de Fritz Lang, hasta la
serie de televisión El cuento de la criada, creada por Bruce Miller. En
este artículo planteo una introducción a dicha tesis doctoral, además
de un acercamiento a su metodología y objetivos propuestos:
encontrar esos puntos comunes entre las producciones utópicas y
distópicas analizadas que nos conduzcan a componer una noción
integral de distopía para tratar de com-prender una definición de
dicho término y des-cubrir si las relaciones de género, entre otras
cosas, pueden definir aquel tipo de sociedades que damos en llamar
distópicas. Por eso, como el texto siguiente se trata de una
proyección, el lector puede echar en falta apartados tales como
«Resultados» o «Conclusiones». Esto es así porque la finalidad de las
próximas líneas es tan solo esbozar un proyecto que irá cogiendo
forma en un futuro cercano y que, espero, poder describir en
próximos números de Fòrum de Recerca.
Palabras clave: distopía, utopía, estudios de género, series de
televisión, análisis literario, análisis audiovisual
II. Introducción
El espíritu de la distopía, siempre pesimista, se ha generalizado
tanto en nuestro tiempo como en su momento lo hizo el espíritu,
siempre optimista, de la utopía (Núñez Ladevéze, 1986: 122). Si
podemos decir que la utopía aparece ligada a momentos históricos
determinados, a momentos de crisis (Servier, 1969: 228), lo mismo
podemos decir, pienso, de la distopía. Una distopía y utopía que
quedan ligadas, también, en su definición. Porque si intentar definir
la idea de utopía es, o puede ser, tanto o más inútil que definir el
significado de filosofía (Blanco Martínez, 2000: 11), lo mismo
podemos decir de la distopía. Y es que no fue hasta 2014 cuando
José María Merino preparó este término para su entrada en el
Diccionario de la Lengua Española (Morán Bueno, 2014; Costa Vila,
2014) y la definió así: «representación ficticia de una sociedad futura
de características negativas causantes de alienación humana» (DLE
2014, 814).
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La primera referencia de la palabra utopía, la encontramos (con 471
todas sus ambigüedades) en Tomás Moro (Mumford, 2013: 9), en su
libro De optimo reipublicae statu deque nova insula Utopía,
publicado en 1516 (Trousson, 2011: 10). Y la primera referencia de la
palabra distopía, la encontramos (aunque no significa exactamente lo
que hoy entendemos por la palabra) en John Stuart Mill, en un
discurso parlamentario en 1868: «It is, perhaps, too complimentary
to call them utopians, they ought rather to be called dys-topians […]»
(Aldridge, 1984: 8). Con esto quería llegar a interpretar tanto a la
utopía como a la distopía como elementos ligados a su propio
tiempo, un tiempo que identifico con la modernidad y con la
posmodernidad.
Aunque mitos hay en todos los pueblos del mundo, «utopías» (y
añado, por lo tanto, «distopías») solo se han forjado en Occidente,
debido, sobre todo, a esa concepción judeocristiana del mundo que
contrapone lo que es a lo que debe (o debería) ser: ese sentimiento
profundo de una meta por alcanzar (Cappelletti, 1966: 3; Servier,
1969: 230), ese deseo del «deber ser», ese afán por lo justo del que
habla Martin Buber (1955: 17). Es, pues, esa idea de que hay un
deber ser implícito en el ser mismo y que, además, puede
explicitarse especulativamente, lo que introduce el rasgo utópico en
el pensamiento (Núñez Ladevéze, 1986: 111). Jean Servier (1969:
230) describe dos grandes características de toda utopía: la
descripción de una ciudad considerada perfecta y una crítica del
orden social. Una crítica que, mediante la comparación con la
realidad, muestra sus defectos (Núñez Ladevéze, 1986: 112). De ahí
la definición que hace de utopía Martin Buber (1955: 17): «una
expresión de algo que no existe, que solo es imaginario». Una
expresión que, como ya he dicho, supone una crítica al presente y un
intento de descubrir otras alternativas (Mumford, 2013: 10-11;
Núñez Ladevéze, 1986: 114). Una actitud crítica que aparece ante el
disgusto del modo de ser actual del mundo: un disgusto que nos
prepara para comprender lo que este mundo tiene de equivocado
(Buber, 1955: 18).
Si la modernidad, ya agotada, ha dejado paso a la
posmodernidad (Díaz, 1999: 13, 31), lo mismo puede decirse, creo,
de la utopía y la distopía: la utopía, ya agotada, ha dejado paso a la
distopía. Una utopía que, relacionada en la modernidad con la
dialéctica histórica, parecía justificar y legitimar cualquier presente
(Devueau, 1961: 31-32). Además, como apunta Lewis Mumford
(2013: 12-14): la gran mayoría de las utopías clásicas tienen en su
base elementos cerrados, inflexibles y totalitarios. De ahí las
debilidades esenciales de la utopía que, pienso, son superadas,
ahora, con la distopía. Luis Núñez Ladevéze (1986: 120) afirma, en
este sentido, que «el desencanto ha sustituido al candor de la utopía
primigenia». Y Jean Servier (1969: 230) que «semejante angustia es a
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Francisco Giménez Mateu. Las distopías en las series de televisión contemporáneas
menudo generadora de sueños compensadores». Así pues, esa 472
sensación de desánimo, pesimismo y desencanto desemboca en la
distopía (y, también, creo, en la posmodernidad): un instrumento
poderoso con el que poder exponer el disentimiento, la protesta y el
temor (Núñez Ladevéze, 1986: 121).
III. Objetivos
Como pienso que no pueden, a priori, separarse los conceptos
de utopía y distopía para estudiarlos, he considerado totalmente
necesario un acercamiento al concepto de distopía a través del de
utopía. Por ello, mi entrada al mundo de la distopía se llevará a cabo
a partir del de la utopía. Y para abrir las puertas de ese mundo
utópico, tomaré las llaves de aquellas obras que se han considerado
como fundantes del género utópico, como Utopía, de Tomás Moro
(quien, dicho sea de paso, inventa el neologismo utopía); Ciudad del
Sol, de Tommaso Campanella, o Nueva Atlántida, de Francis Bacon.
También pasaré revista al contexto histórico que acompaña a estas
obras porque toda obra nace en un tiempo, y tiempo y obra, pienso,
no pueden leerse por separado. Luego de haber hecho una lectura
literaria e histórica de la utopía, estaré preparado para entrar en el
reino de la distopia. Una distopía (tema central de mi tesis doctoral)
que, también, como la utopía, nace en un determinado tiempo. Por
eso, haré el acercamiento a la distopía desde dos perspectivas. Uno,
una perspectiva literaria (analizando cómo se pasa de un
pensamiento utópico y optimista a un pensamiento distópico de
corte pesimista) comparando la literatura utópica con la literatura
distópica y descubriendo cómo, necesariamente, las obras utópicas
(debido a sus limitaciones) nos conducen a las obras distópicas. Dos,
una perspectiva audiovisual, analizando películas y series de
televisión distópicas, porque si la distopía forma parte de un tiempo
concreto (como defiendo) ese tiempo es el tiempo del cine, el
tiempo de las series de televisión. Necesariamente, pues, haré un
repaso de las primeras películas con una temática distópica clara,
como puede ser, por ejemplo, Metrópolis, de Fritz Lang, en 1929,
para observar cómo se pueden complementar la literatura y lo
audiovisual para llevarnos de la mano a una noción de la distopía
más precisa.
A continuación, entraré de lleno en la parte más específica de
toda mi tesis doctoral: un análisis audiovisual de algunas series de
televisión contemporáneas para desembocar en cómo se nos
muestra, qué mecanismos utiliza y por qué nos afecta
emocionalmente el contenido audiovisual de dichas series de
televisión. Me gustaría comentar que la elección de estas no es
arbitraria y que se fundamenta en un objetivo claro: descubrir cómo
nos pueden acercar las series de televisión a un contenido
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existencial, a valores morales y a conceptos filosóficos. Además, para 473
dotar a todo este estudio de una perspectiva de género, dicha
elección se meditará y mucho. De ahí que pueda anticipar, por ahora,
El cuento de la criada, serie de televisión (además de obra literaria)
que nos narra una sociedad donde la mujer ha quedado relegada a
un segundo plano.
Con lo dicho, puedo preludiar que mi tesis doctoral contará con
el siguiente objetivo general: analizar la idea de distopía en la
actualidad a través de un estudio audiovisual de algunas series de
televisión actuales como El cuento de la criada con el fin de des-
cubrir esos elementos comunes que hacen que podamos llamarlas
«distópicas» para des-velar, desde allí, una teoría y definición de la
distopía. Además, también trabajaré estos otros objetivos
específicos: primero, desarrollar una historia de la «utopía» a partir
de sus textos más significativos para encontrar esos elementos
comunes que hacen que se las pueda llamar «utopías» e imaginar
una definición o una teoría que pudiera incluirlas a todas. Segundo,
estudiar una historia de la «distopía» a través de un análisis tanto de
sus aportes literarios como de sus producciones audiovisuales más
significativas para encontrar, igual que en el caso anterior, esos
elementos comunes que hacen que se las pueda llamar «distopías» e
imaginar una definición o una teoría que pudiera incluirlas a todas.
Tercero, encontrar una identificación histórica tanto de la utopía
como de la distopía para comprender por qué aparecen en un
determinado momento y no en otro y relacionarlas, así, con su
tiempo y entre ellas mismas. Y cuarto, llevar a cabo un análisis
literario de todas las obras utópicas y distópicas citadas, ademá, de
complementarlo con un análisis audiovisual de algunas de sus
producciones audiovisuales (en este caso, algunas series de
televisión) para entender cómo se vierten las ideas literarias en el
mundo audiovisual, cómo se complementan y cómo pueden
ayudarnos a entender algunos conceptos (en este caso, la distopía)
de una forma más completa.
IV. Metodología
Con lo ya anticipado, queda claro que para estudiar el concepto
de distopía, será necesario, a su vez, estudiar el concepto de
«utopía». Como ya he dicho, entiendo la distopía como un cambio
histórico inevitable que nos lleva a movernos desde la utopía hasta la
distopía. Por eso, mi investigación acerca de la distopía arrancará
necesariamente con una aproximación a la utopía para, una vez
formada una idea de qué es, poder movernos hasta la distopía.
Para rastrear la utopía me centraré, primero, en obras
filosóficas, por ser estas su primera manifestación. Echaré mano,
pues, tanto de obras clásicas que pueden considerarse utópicas
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Francisco Giménez Mateu. Las distopías en las series de televisión contemporáneas
(como La República, de Platón), pasando por otras obras que se 474
considera que fundaron la utopía como género literario (como
Utopía, de Tomás Moro; Ciudad del Sol, de Tommaso Campanella, o
Nueva Atlántida, de Francis Bacon), hasta llegar al siglo XX (con obras
como Altneuland, de Theodor Herzl, o Una utopía moderna, de H. G.
Wells). No está de más decir que también analizaré el contexto en el
que aparecen todas estas obras para entender por qué aparecen en
ese momento y no en otro.
Una vez llevado a cabo este recorrido histórico y literario a
través de la utopía, avanzaré hasta la distopía y sus manifestaciones.
En este caso, para observar cómo se pasa del pensamiento utópico al
pensamiento distópico, echaré mano de algunas obras que se han
considerado fundantes de la distopía como género literario como Un
mundo feliz, de Aldous Huxley; 1984, de George Orwell, o Fahrenheit
451, de Ray Bradbury. Tras esto, también pasaré a revisar algunas
otras obras distópicas para complementar la lectura de las anteriores
como La fe de nuestros padres, de Philip K. Dick; La pianola, de Kurt
Vonnegut, entre otras. Acompañaré Todos sobre Zanzíbar, de John
Brunner, en este recorrido literario, al igual que en el caso anterior,
de un estudio histórico, en el que observaré el tiempo en el que
aparecen estas obras, para entender por qué aparecen entonces, en
ese determinado momento y no en otro.
Y tras este prometedor análisis literario e histórico de los
conceptos de utopía y distopía, y con una idea ya formada de qué es
eso que hoy en día llamamos distopía, centraré mi análisis, ya
específicamente, en cómo se muestra en las series de televisión
(parte novedosa de mi tesis doctoral). Así pues, a través de un
análisis audiovisual (cuya metodología desarrollaré a lo largo del
trabajo), estudiaré tanto la estética de las series de televisión (a
través de un análisis de su lenguaje y narrativa audiovisual) como la
parte sociopolítica y ética (a través de un análisis de los componentes
sociales, políticos y éticos inherentes a sus tramas y especialmente
de las relaciones de género), de modo que relacionaré, así, sociedad,
política, ética y estética para ver cómo se manifiestan en conjunto en
pantalla.
Por eso, para hablar de la metodología que utilizaré a lo largo de
toda mi tesis doctoral, iré por partes, ya que no solo será una, sino
varias, que se ayudarán y complementarán entre sí. Primero (y por
orden cronológico) llevaré a cabo un análisis literario de algunas de
las obras utópicas y distópicas más significativas, algunas de las
cuales ya he mencionado: Utopía, Ciudad del Sol o Nueva Atlántida,
por una parte, y Un mundo feliz, 1984 o Fahrenheit 451, por otra,
para ver qué pueden decirnos y cómo se relacionan entre ellas.
Asimismo, echaré mano de textos como Principios de análisis
literario, de Cesare Segre (1985); Estructura del texto artístico, de
Yuri M. Lotman (1988); Teoría de la novela. Antología de textos del
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ISSN: 1139-5486. DOI: http://dx.doi.org/10.6035/ForumRecerca.2018.23.32
siglo XX, de Enric Sullà (1996); Manual de crítica literaria 475
contemporánea, de Fernando Gómez Redondo (2008), Conceptos de
crítica literaria, de René Wellek (1968); Literatura comparada:
principios y métodos, de María José Vega y Neus Carbonell (1998), o
Historia social de la literatura y el arte, de Arnlod Hauser (1978;
1993a; 1993b) entre muchos otros. Todo este análisis literario irá
acompañado de un análisis histórico. Así pues, también estudiaré,
además de los conceptos utopía y distopía, los de modernidad y
posmodernidad como referentes históricos en los que aparecen
tanto la utopía como la distopía como género literario. Para esto me
ayudaré de algunas obras como ¿Qué es Modernidad?, de Bolivar
Echeverría (2009); Todo lo sólido se desvanece en el aire. La
experiencia de la modernidad, de Marshall Berman (1989);
Modernidad y posmodernidad, de Armando Roa (1995); El debate
modernidad-posmodernidad, de Nicolás Casullo (2004); Los orígenes
de la posmodernidad, de Perry Anderson (2000); La posmodernidad,
de Hal Foster (2008); Posmodernidad, de Esther Díaz (1999); La
condición de la posmodernidad: investigación sobre los orígenes del
cambio cultural, de David Harvey (1998); De la mano de Alicia: lo
social y lo político en la postmodernidad, de Boaventura de Sousa
Santos (1998), o Las ilusiones del posmodernismo, de Terry Eagleton
(1997), entre otras.
Además, analizaré aspectos sociopolíticos, éticos y estéticos
tanto de películas como de series de televisión distópicas. Parte del
material que he utilizado para ello está compuesto de libros como
Manual básico de lenguaje y narrativa audiovisual, de Federico
Fernández Díez y José Martínez Abadía (1999), para aprehender las
reglas básicas del mundo audiovisual; Estética del cine. Espacio
fílmico, montaje, narración, lenguaje, de Jacques Aumont et al.
(2008), para entender todos los elementos observables en una
película o serie de televisión, o Hacia una filosofía de la fotografía, de
Vilém Flusser (1990) que toma la imagen como algo susceptible de
interpretación. Así como De la literatura al cine. Teoría y análisis de
la adaptación, de José Luis Sánchez Noriega (2000); Leer el cine. La
teoría literaria en la teoría cinematográfica, de José Antonio Pérez
Bowie (2008); Las cinco claves del cine, de Joseph Mascalli (1990);
¿Qué es una buena película?, de Laurent Jullier (2006); Nuevos
conceptos de la teoría del cine. Estructuralismo, semiótica,
narratología, psicoanálisis, intertextualidad, de Robert Stam et al.
(1999); Sociología del cine. La apertura para la historia de mañana,
de Pierre Sorlin (1985), o Veinte lecciones sobre la imagen y el
sentido, de Guy Gauthier (1996).
En cuanto a la metodología en sí, para el análisis del material
audiovisual me ayudaré (no de todos los elementos, sino tan solo de
los que considere necesarios) de una aproximación desde múltiples
perspectivas, combinando el análisis cuantitativo y cualitativo que
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Francisco Giménez Mateu. Las distopías en las series de televisión contemporáneas
expone Laura Cortés-Selva en su artículo «Fotografía y series de 476
televisión. Metodología para el análisis del estilo visual televisivo»
(2016: 135-150). Este análisis, en resumen, se divide en tres niveles:
en primer lugar, descriptivo (descripción del estilo visual con un
análisis del plano individual) en el que se observarán, entre otras,
variables formales (la duración del plano en segundos, la escala de
plano, la tipología de movimientos de cámara, el diseño lumínico y el
diseño colorimétrico), variables de contenido (las localizaciones
dominantes, los espacios interiores o exteriores) y variables
temporales (si es de día o de noche o si es presente, pasado o
futuro), mediante una metodología cuantitativa (descriptiva,
susceptible de medición). En segundo lugar, un nivel analítico en el
que se analizarán el tiempo y el movimiento, es decir, la escena y la
secuencia, para encontrar significados y posibles funciones que
cumplen los patrones estilísticos hallados mediante una metodología
cualitativa (o interpretativa). Y en tercer lugar, el histórico, que se
encaja en el contexto de su tiempo y que tiene en cuenta las
condiciones económicas, tecnológicas, los estándares de la industria
y ciertos códigos estético-culturales de un determinado momento
histórico, ya que se entiende que el estilo es el resultado de una
conjunción de todo ello.
Finalmente, introduciré la perspectiva de género en el análisis.
En la distopía existe, implícitamente y explícitamente, el elemento de
las relaciones de poder, que pueden interpretarse en clave de género
(Turbet, 2003: 14). Además, la perspectiva de género nos des-vela
que hay ciertos términos que son construidos (Laqueur, 1994: 21-
25), que hay productos que son sociales y culturales (Ortner y
Whitehead, 1981: 1) y es exactamente adonde quiero llegar: cómo se
muestra en las series de televisión esa construcción social y cultural
que es el género, ya que estas han alcanzado en los últimos años una
relevancia cultural y social enorme (Muñoz Fernández, 2016: 70).
Además, la idea es analizar cómo se muestran las relaciones de
género en las series escogidas y cómo rompen o los modelos y
estereotipos de género que nos han querido vender como naturales
pero que, en realidad, son construcciones históricas al servicio de
intereses políticos y sociales (Butler, 1990: 39-40). Así pues, con el
visionado de estas series de televisión no solo me centraré en el
análisis de los modelos y estereotipos de género que arrastramos
sino que, además, en si estas contribuyen a perpetuar dichos
modelos y estereotipos o si, por el contrario, nos ayudan a
romperlos, y, si es así, cómo.
V. Estructura y planificación
Para acabar con la exposición de mi proyecto, explicaré
brevemente la estructura y la planificación de mi tesis doctoral. Con
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la finalidad de abordar el objetivo general y los objetivos específicos 477
a través de la metodología propuesta, el orden lógico de mi tesis será
el siguiente: en la primera parte, a modo de presentación, trataré,
desde la literatura, la historia y lo audiovisual la idea de utopía y de
distopía. En la segunda parte, la más personal de este trabajo, y que
sigue desde la primera, tratará de profundizar filosóficamente en el
concepto de distopía a partir del análisis y la reflexión del lenguaje y
la narrativa audiovisual que nos muestran algunas series de
televisión en la actualidad.
En cuanto a la planificación, la tesis doctoral está planteada para
desarrollarla, a tiempo completo, durante tres años. Dado que la
propuesta esbozada tiene una lógica interna que no escapa a sus
partes y no está planteada desde apartados independientes, sino a
partir de apartados que se apoyan y completan, no se podrá plantear
una planificación cerrada, iré tratando los distintos temas a lo largo
de estos tres años. Si se trata de ser lo más ajustado posible, podría
anticipar que el primer año estará dedicado a la revisión
bibliográfica, lectura y revisión de los conceptos de utopía y distopía
en general, además de la investigación de las obras escritas y
películas realizadas de temática utópica y distópica más significativas
de la historia. Así, el segundo año arrancará con una revisión
filmográfica y el visionado a fondo de las películas de temática
distópica; en este punto introduciré la metodología propuesta
propuesta para el análisis audiovisual (sociopolítico, ético y estético).
Así pues, podré profundizar en todas esas películas para extraer
tanto su sentido ético como estético y lanzarme a la interpretación. Y
con todo, a partir del tercer año, visionaré las series seleccionadas
para tener una sólida base en cuanto a novelas (textos literarios),
películas (material audiovisual) utópicas y distópicas por una parte y
haber desarrollado la metodología propuesta y seguirla a lo largo del
trabajo, por otra. De esta manera, empezaré a trabajar en detalle las
series de televisión. Para terminar, dedicaré los últimos meses a leer,
revisar, corregir y acabar de definir y dar forma a toda la tesis
doctoral en conjunto.
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