El currículo de Ciencias Sociales en la Enseñaza no Universitaria: del diseño al desarrollo
La familia en Educación Infantil: una propuesta desde las Ciencias Sociales
LA FAMILIA EN EDUCACIÓN INFANTIL:
UNA PROPUESTA DESDE LAS CIENCIAS SOCIALES.
José Luis De Los Reyes Leoz
Universidad Autónoma de Madrid
“Para que yo me llame ángel González / para que mi ser
pese sobre el suelo, / fue necesario un ancho espacio / y un
largo tiempo: / hombres de todo mar y toda tierra, / fértiles
vientres de mujer, y cuerpos / y más cuerpos, fundiéndose
incesantes / en otro cuerpo nuevo.” GONZÁLEZ, A. (1956):
Áspero Mundo. Madrid: Adonais.
EL PRIMER GRUPO SOCIAL
La familia es el primer grupo social de pertenencia, conecta a los individuos y a la sociedad
desde el nacimiento. Allí se construye la identidad psicológica y social de las personas, se
adquieren los roles sexuales y se produce el contacto intergeneracional que permite la
reproducción cultural de la especie. Es, también, un mecanismo que refuerza la estabilidad y
cohesión del propio sistema social transmitiendo valores, pautas de conducta y prestando
servicios sociales básicos: salud, alimentación, educación, etc. Se podría considerar como una
miniatura de la sociedad adulta y uno de los contextos donde se construyen las nociones
elementales sobre el medio físico y social. Inés Alberdi no duda en afirmar que es la
institución más capacitada para transmitir valores de convivencia, solidaridad, respeto mutuo y
tolerancia, es decir, para lograr una sociedad más justa y equilibrada si disfruta de las
condiciones adecuadas. (ALBERDI, 1995)
Si apenas existen discrepancias sobre lo que acabo de escribir, la cosa cambia cuando se
define qué es la familia, qué valores debe transmitir y, sobre todo, cuál o cuáles son sus
modelos naturales, dominantes, admitidos, proscritos o legales. Como toda institución
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histórica no ha dejado de reflejar tanto valores y creencias de las sociedades en las que se
acomoda como los procesos de cambio que han ido transformándolas. Frente a la idea de una
familia nuclear como expresión del modelo natural de la especie humana –impuesto por la
civilización cristiana y occidental- muchas otras culturas han convivido en núcleos familiares
muy diversos desde los tiempos más remotos, lo cual no hace sino confirmar su carácter
cultural, convencional y sus relaciones con el desarrollo económico. (GREIF, 2005) Como
institución cambia y se adapta con la versatilidad necesaria de cualquier estructura que pervive
en el tiempo. No es una sorpresa que sea en los últimos años cuando en España se plantee una
dura batalla en la defensa de valores tradicionales de un modelo cuyo monopolio ha decaído
por la rápida evolución de las sociedades posmodernas. Combate más político e ideológico
que otra cosa y que no busca sino detener inútilmente los procesos de cambio que
vertiginosamente están redefiniendo las sociedades occidentales modernas y consecuencia
directa del proceso individualizador del capitalismo, (BUSTELO, 2007)
En las sociedades occidentales, desde la década de los sesenta, la familia tradicional no ha
dejado sufrir el cuestionamiento de su predominio, viéndose reubicada dentro de un abanico
mucho mayor de modelos familiares: la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, la
difusión de la planificación familiar, la revalorización de la pareja dentro del hogar, el traspaso
de la función educativa, de cuidado y socializadora a otras instituciones o personas, la
legalización del divorcio, nuevos estándares de calidad de vida, etc. Con el mismo retraso que
en el conjunto del desarrollo socio-económico respecto de Europa, la familia española inició
desde mediados de los setenta un proceso de profundas y aceleradas transformaciones del que
la escuela no ha hecho sino reflejar la realidad. Las estadísticas son obstinadas y nos hablan
que en los últimos treinta años se han reducido drásticamente los hogares múltiples
(convivencia de distintos núcleos familiares), mientras que, junto a las familias nucleares
(padre, madre e hijos), han ganado espacio las uniones no matrimoniales, las parejas sin
descendencia, las familias con hijos procedentes de uniones anteriores, las monoparentales y
las homoparentales, aquellas en las que niños y niñas viven con progenitores gays o lesbianas1.
Podríamos estar presenciando una segunda transición familiar (tras la decadencia de familias
extensas o polinucleares) ligada a un proceso desinstitucionalizador que ha difuminado los
1. Sólo hay que echar una ojeada a los datos que ofrece el Instituto de la Mujer en su página web: Desde 1999 hasta hoy, el
número de matrimonios heterosexuales se ha mantenido en torno a los 200.000 con una ligera tendencia a la baja. Una tasa de
nupcialidad que ha caído desde el 7,6 por mil en 1975 al 4,7 en 2006, datos homologables a los países mediterráneos de la
UE. De 1982 a 2006 las sentencias civiles de divorcio y separación se han multiplicado por 4, si bien, el % respecto al resto de
países de la UE está muy por debajo de la media según el Eurostat. En 2007 (datos del 3er trimestre) más de 277.000 personas
de ambos sexos y menores de 45 años viven en parejas monoparentales, de las que 193.000 son mujeres separadas o
divorciadas. Desde 1999 hasta hoy, el número de matrimonios heterosexuales se ha mantenido en torno a los 200.000 con una
ligera tendencia a la baja. Una tasa de nupcialidad que ha caído desde el 7,6 por mil en 1975 al 4,7 en 2006, datos
homologables a los países mediterráneos de la UE.
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La familia en Educación Infantil: una propuesta desde las Ciencias Sociales
límites entre legitimidad e ilegitimidad familiar, siendo reconocidas situaciones familiares y de
pareja que fueron rechazadas o proscritas en otro tiempo. (GONZÁLEZ, 2003)
Maestros y maestras trabajan en la escuela infantil con la realidad más viva y cambiante,
donde mayor es la presencia de la familia, y para la que la formación del profesorado requiere
una obligada reflexión teórica y didáctica. El triángulo maestros, alumnos y familias ya no
puede limitarse al modelo nuclear tradicional, debe convivir en condiciones de igualdad con
aquellos otros conformados por parejas heterosexuales que conviven sin estar casadas,
familias adoptivas, monoparentales, reconstituidas tras el divorcio o aquellas cuya cabeza son
los abuelos o parejas del mismo sexo.
UNA PROPUESTA DE CAMBIO SOCIAL
Que la escuela prepare a los niños para adaptarse y convivir sin conflictos en su entorno social
es un tópico que siempre se ha mantenido en toda normativa educativa. Que el ritmo de
cambio y renovación de las estructuras sociales va muy por delante de las leyes y de lo que la
escuela oferta parece gratuito recordarlo. Lo que si representa una novedad es reflejar lo que
muchos maestros hacen: que el proceso de socialización de los escolares debe capacitarles
para participar en la transformación de una sociedad que cambia rápidamente y en la que hay
que estar en el ojo del huracán si se quiere ser protagonista del cambio. Si, como ya he dicho,
la realidad familiar es un vertiginoso viaje que nos está llevando en un suspiro desde las
sociedades tradicionales hacia un mundo de coordenadas completamente diferentes, los
maestros y maestras del futuro inmediato, dejando de lado sus creencias o posturas
ideológicas, deben estudiar, analizar y saber explicar estos cambios que tanto están
transformando no sólo las estructuras familiares sino la propia escuela y, por ende, las bases
de la misma sociedad contemporánea.
La familia ha sido siempre protagonista en los primeros años de escolarización, bien como
centro de interés, objeto y referencia de unidades didácticas en los niveles 0-3 y 3-6, como
agente fluido de información padres-maestros, tanto en la acción tutorial como en múltiples
actividades educativas dentro y fuera de la escuela infantil. Lo habitual ha sido tratar este tema
en la formación del profesorado como un contexto o entorno educativo en continua relación
con el escolar (TONDA, 2001, cap. V y ARANDA, 2003, págs. 143 y ss.). Temas básicos y
recurrentes en todas las aulas como las profesiones, la vivienda, los alimentos, la higiene y la
salud, las fiestas, el paso del tiempo, etc., parten siempre del entorno próximo del niño que no
es otro que el familiar o el escolar (BASSEDAS y otras, 2006, capítulo 7). Desde el Área de
Conocimiento del Entorno (antes Medio Físico y Social) se estimula el conocimiento y la
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participación en “el espacio de vida que rodea a niños y niñas, en el que se incluye lo que
afecta a cada uno individualmente y lo que afecta a los diferentes colectivos de pertenencia,
como familia, amigos, escuela o barrio”.2
Mientras la sociedad española cambiaba y ampliaba sustancialmente lo que se denominaba
antes familia (no sólo en sus modelos sino también en las relaciones entre sus miembros) la
escuela no recibía ninguna sugerencia desde las diferentes administraciones educativas sobre
la necesidad de adecuar la realidad a las aulas. Se recuerdan aquí los conflictos planteados
sobre la idoneidad de celebrar el día del padre, los derivados de las separaciones y divorcios,
la incorporación de un creciente número de niños y niñas adoptados, de madres solteras o de
hijos de inmigrantes con muy diferentes valores sobre lo que en el Occidente desarrollado
entendemos por familia. Basta sugerir la verdadera dimensión del problema cuando se
conversa con maestras en una escuela infantil de la periferia más degradada del Madrid y
explican el desafío cotidiano de conciliar los valores familiares de niños gitanos, magrebíes,
hispanos o las realidades de los hijos de familias destruidas por la heroína y cuya cabeza son
sus abuelos.
Visto lo visto, se impone una reflexión desde la Didáctica de las Ciencias Sociales tanto en los
objetivos como en los contenidos a la hora de trabajar la familia en el currículo formativo de
los profesores de Educación Infantil. Estoy convencido que del mismo modo que las otras
disciplinas que intervienen en su formación (Pedagogía y Psicología principalmente)
consideran el ámbito familiar como un reducto de sus enseñanzas, desde las Ciencias Sociales
debe propiciarse un acercamiento a la realidad de los futuros profesores. Este desafío se ha
plasmado recientemente desde la administración estatal a través de las competencias que
deben adquirir los maestros en su formación inicial en un módulo titulado Sociedad, Familia y
Escuela3 (ver cuadro adjunto) en el Título de Grado de Maestro de Educación Infantil. Si bien
las tres primeras inciden en la necesidad de una mayor comunicación y colaboración entre
ambos contextos formativos las dos últimas aportan un notable cambio respecto a lo sugerido
anteriormente por la normativa estatal o autonómica y refuerza la idea que las Ciencias
2
. R. D. 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Educación
Infantil. Área de Conocimiento del Entorno. Bloque 3. Cultura y vida en sociedad: “La familia y la escuela como primeros
grupos sociales de pertenencia. Toma de conciencia de la necesidad de su existencia y funcionamiento mediante ejemplos del
papel que desempeñan en su vida cotidiana. Valoración de las relaciones afectivas que en ellos se establecen. Observación de
necesidades, ocupaciones y servicios en la vida de la comunidad. Incorporación progresiva de pautas adecuadas de
comportamiento, disposición para compartir y para resolver conflictos cotidianos mediante el diálogo de forma
progresivamente autónoma, atendiendo especialmente a la relación equilibrada entre niños y niñas. Reconocimiento de
algunas señas de identidad cultural del entorno e interés por participar en actividades sociales y culturales. Identificación de
algunos cambios en el modo de vida y las costumbres en relación con el paso del tiempo. Interés y disposición favorable para
entablar relaciones respetuosas, afectivas y recíprocas con niños y niñas de otras culturas”.
3
. ORDEN ECI/3854/2007, de 27 de diciembre, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos
universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de Maestro en Educación Infantil.
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La familia en Educación Infantil: una propuesta desde las Ciencias Sociales
Sociales tienen la obligación de promover el cambio desde la formación inicial del
profesorado. Es ahora cuando conviene que nuestros estudiantes conozcan y reflexionen sobre
las nuevas realidades si no queremos correr el riesgo de actuar con prejuicios, ante los que los
profesionales (en la universidad o en las escuelas) no estamos inmunizados, manteniendo
estereotipos que se resisten a ser desplazados. Véase el ejemplo de las investigaciones que
ponen en entredicho los prejuicios que se construyen en torno a las familias diferentes, por
ejemplo la estabilidad emocional o la construcción de nociones sociales en el seno de familias
monoparentales o cuyo núcleo es una pareja homosexual. (GOLOMBOK, 2006)
Nuevos retos en la formación
del profesorado de Educación Infantil
Sociedad, Familia, Escuela
(Competencias que deben adquirirse)
• Crear y mantener lazos de comunicación con las familias para incidir eficazmente en
el proceso educativo.
• Conocer y saber ejercer las funciones de tutor y orientador en relación con la
educación familiar.
• Promover y colaborar en acciones dentro y fuera de la escuela, organizadas por
familias, ayuntamientos y otras instituciones con incidencia en la formación
ciudadana.
• Analizar e incorporar de forma crítica las cuestiones más relevantes de la sociedad
actual que afectan a la educación familiar y escolar: lenguajes audiovisuales, cambios
en las relaciones de género e intergeneracionales; multiculturalidad e
interculturalidad; discriminación e inclusión social y desarrollo sostenible.
• Conocer la evolución histórica de la familia, los diferentes tipos de familias, de estilos
de vida y educación en el contexto familiar .
Cambios en las competencias implican cambios en el currículo formativo a través de nuevos
contenidos que ayuden a nuestros estudiantes a comprender y actuar en un mundo y una
escuela más plural, tolerante y solidaria. Resultará crucial para esa tarea reflexionar desde una
perspectiva sociológica sobre la institución familiar y los roles que cumple en la sociedad
postmoderna, las relaciones entre viejos y nuevos modelos, las resistencias al cambio y los
prejuicios creados en su sombra. Los estudios demográficos impondrán la lógica estadística
para comprender la situación de partida y las tendencias a medio y largo plazo, es decir, cuál
va a ser la realidad familiar que nuestros alumnos como profesionales se encontrarán en sus
escuelas del futuro. La Antropología participará estudiando y analizando las formas de
entender el primer grupo social en las diferentes culturas de la humanidad (familias nucleares,
extensas, poliginia, poliandria, etc.) y relativizar en su justa medida los valores familiares
tradicionales que Occidente ha querido imponer a todo el orbe: es aquí donde debe intervenir
una perspectiva intercultural y multicultural, más necesaria cuando los maestros de la etapa
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infantil reciben en sus aulas familias inmigrantes, con toda la riqueza que supone, pero
también con los dilemas que se pueden generar sobre costumbres y tradiciones opuestas a los
derechos del niño o a los valores de nuestra civilización; la necesidad de decidir qué es
negociable y qué no lo es. Y, para terminar, Historia, Geografía o Historia del Arte tienen la
obligación de transmitir al futuro profesor una perspectiva temporal y espacial de los orígenes
de los modelos familiares actuales incidiendo en el cambio como factor de evolución social en
una permanente reflexión entre pasado y presente, pues es la única forma de hacer que el
futuro dependa de nuestras decisiones. De esta amplia propuesta explicitada en el siguiente
cuadro, dedicaré una atención especial al trabajo práctico en el aula como al prácticum.
Sociedad, familia y escuela. Propuesta de contenidos desde las Ciencias
Sociales. Formación inicial del profesorado de Educación Infantil
La familia, un prisma de múltiples caras: primer grupo social, aspectos legales, roles personales,
funciones sociales, agente económico, sistema de apoyo emocional, red solidaria y espacio educativo-
socializador.
Familias y sociedades humanas: nacimiento y parentesco. Matrimonio. Modelos familiares: nuclear,
extensa, poligamia, formas monoparentales, familias reconstituidas, parejas del mismo sexo. Familias
y aprovechamiento económico. Culturas y diversidad. Historia de la familia en Occidente.
La nueva familia española: ¿Decadencia o cambios inevitables? Regímenes demográficos y sistemas
políticos. De la familia patriarcal a la democrática: aspectos legales. Autoridad e igualdad entre
cónyuges. El rol femenino: trabajo y maternidad. Individualismo y felicidad: separaciones, divorcios y
reconstitución familiar. Hogares monoparentales Los derechos de los hijos. Adopciones.
¿Quién soy yo? Los estudios familiares: Propuesta didáctica y práctica docente. El Bosque de las
Familias. Cuentos ilustrados. Dibujos infantiles y grandes maestros de la pintura.
¿QUIÉN SOY YO? LOS ESTUDIOS FAMILIARES
La respuesta a esta pregunta puede darse desde muchas áreas del currículo, pero es desde las
Ciencias Sociales donde adquiere sentido siempre pareja a otra cuestión: ¿quiénes somos
nosotros? Las investigaciones familiares descubren a nuestros alumnos una estrategia para
trabajar en el aula de infantil tanto los elementos explicativos del grupo familiar, la diversidad
y la igual validez de sus modelos actuales como un método eficaz para iniciar a los niños en
las relaciones presente y pasado.
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La familia en Educación Infantil: una propuesta desde las Ciencias Sociales
Por todo ello, los estudiantes de magisterio deben realizar una investigación familiar personal
como práctica docente a la hora de introducirse en el método histórico (buscar, seleccionar y
aprender a trabajar con fuentes primarias), experimentar gran parte de los aspectos teóricos
estudiados y descubrir en su propia persona la potencialidad educativa de los estudios
familiares. De este modo, será capaz de comprender que, partiendo de su situación en el grupo
familiar, el niño es empujado desde el aquí y el ahora a iniciar el estudio y la comprensión de
la familia como primer grupo social y la pueda comparar con la de los otros compañeros. El
enfoque del estudio de la historia mediante el presente abre un camino a través del cual cada
niño es capaz de relacionar el pasado con su propia posición personal en el tiempo, una vez
determinado este punto de partida se comprende más fácilmente el desplazamiento por el
pasado, incluso se puede iniciar en la comprensión de cierto sentido del tiempo generacional.
Cuatro objetivos se plantearían en la escuela infantil:
1.- Pertenecemos a una familia: reconocer a los miembros que componen la propia familia,
sus relaciones entre ellos y la pertenencia de cada niño a la suya. Diferentes modelos basados
en la igualdad y en la tolerancia. Reconocer la propia filiación y los apellidos completos.
Familia materna y paterna. Reconocer situaciones en las que todo el grupo familiar participa
en actividades comunes. Identificar alguna forma de convivencia y participación del niño-a en
tareas familiares.
2.- Necesitamos de nuestra familia: Aprender y reconocer la importancia del grupo familiar
para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, vestido y cuidado de la salud.
Reconocer y valorar el afecto, cariño, protección y seguridad básica que recibimos del grupo
familiar.
3.- Nuestra casa: Descubrir nuestra casa como el espacio donde se realiza la vida familiar.
Posibilidad de otros espacios familiares. Identificar las distintas habitaciones de la casa y sus
usos. Reconocer el mobiliario propio de cada una de las habitaciones de nuestra casa y la
familia a la que va destinado. Descubrir si existen espacios de nuestra casa asociados con cada
uno de los miembros de la familia y a sus funciones dentro de la misma. Reconocer y
memorizar la situación y la dirección completa de nuestro domicilio. Aprender a orientarnos
en recorridos básicos habituales: casa-colegio, colegio-casa, casa-parque, casa-
tiendas/mercado, etc.
4.- Otras casas, otras culturas, otros tiempos: Observar los diferentes tipos de casas actuales.
Descubrir sus características, semejanzas y diferencias. Relacionar cada tipo de casa con el
tipo de vida de las familias que viven en ellas. Identificar las principales funciones de la
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vivienda: protección, seguridad, convivencia, etc. Conocer y comparar otras formas de casas
en otras culturas actuales y diferentes de la nuestra. Conocer y comparar con las nuestras otras
formas de hábitat y vivienda en épocas pasadas. (GÓMEZ RODRÍGUEZ, 1987)
¿QUIÉN SOY YO?
Individual, social e
históricamente.
FORMO PARTE DE UNA FAMILIA
AQUÍ Y AHORA
LOS ESTUDIOS
FAMILIARES PONEN
EL PASADO AL
ALCANCE DE LOS
NIÑOS.
Conozco y estudio mi
SOY HISTORIADOR
Pregunto, investigo, descubro, interiorizo, propia historia. MI ÁRBOL GENEALÓGICO, LAS
mi posición en el FOTOS DE MI FAMILIA.
ESPACIO Y EN EL TIEMPO Mi propia historia, mi pasado personal
Soy el resultado de mis padres, abuelos, es toda la historia, la más importante y
muchos antepasados, durante mucho yo soy su protagonista.
tiempo. La vivo, la toco y la siento.
Soy la continuidad de la Especie Humana.
Elaboración personal, basado en las sugerencias de H. PLUCKROSE (1993): págs. 70-
77.
Desde este último punto, los estudios familiares consideran a cada individuo como parte de la
historia, de la suya, de la que más nos importa a todos y cada uno de nosotros, donde el pasado
se pone a nuestro alcance y somos protagonistas. Entrevistas a padres o abuelos, estudio sobre
retratos de miembros de al familia (pinturas o fotografías), colección de objetos-reliquia del
salón de cada casa (auténtico museo familiar), descripción de las funciones en el hogar de cada
miembro, estudio de las edades y el paso del tiempo en cada generación, etc., proporcionan a
los profesores todo género de conexiones transversales entre diversas áreas del currículo:
lectura y escritura con los nombres y apellidos, matemáticas basadas en tallas y pesos
personales, estudios geográficos que exploren los lugares de procedencia, las direcciones del
domicilio familiar como localización en caso de extravío, o cuestiones multiculturales a través
de celebraciones, fiestas, alimentos típicos, canciones de cuna, lengua materna, etc.
Sin duda, el árbol genealógico es una actividad que se puede realizar desde los tres años hasta
fin de la primaria y que tiene como objetivo conocer las sucesivas generaciones familiares y
las relaciones de parentesco. En el aula universitaria he realizado esta actividad con la familia
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La familia en Educación Infantil: una propuesta desde las Ciencias Sociales
de los propios alumnos, alcanzando –obviamente- niveles de dificultad no exigibles en
Educación Infantil. Esta actividad la llamamos “el Bosque de las Familias”, ya que tras la
realización de los árboles individuales los colocamos sobre un fondo de papel en la pared,
todos juntos. Una vez ubicados en el aula podemos observar los diferentes modelos familiares
expuestos allí, los lazos afectivos que se demuestran en la selección de los familiares dignos
de figurar en el mismo y analizamos los elementos artísticos utilizados para su factura. Lo más
significativo es constatar que nuestros alumnos descubren muchas veces la verdadera
complejidad de su núcleo familiar, el papel que ellos ocupan y la personalidad de algún
pariente no vivo que les conecta emocionalmente con el pasado de un grupo del que habían
intentado despegarse desde el inicio de la adolescencia. Difícilmente un maestro puede
trabajar la familia en un aula si previamente no ha reflexionado sobre ella, comenzando por la
suya.
Muchos otros aspectos importantes referidos a la familia y desde las Ciencias Sociales se
pueden trabajar en el aula introduciendo un recurso de primera magnitud que será herramienta
indispensable en la actividad profesional de nuestros maestros: el cuento o álbum ilustrado
infantil. Casi todos los temas familiares están contemplados en la oferta editorial, desde las
historias del nacimiento y crecimiento dentro del hogar, los hermanos, los roles sociales y
profesionales de padres y madres, la filiación y parentesco a través del nombre y los apellidos,
la evolución en el tiempo del grupo familiar a través de la fotografía o el papel de los abuelos,
cada vez más importante y representado en este medio. El trabajo con este recurso didáctico
nos permite experimentar el nivel de madurez de nuestros alumnos, su capacidad interpretativa
y su poder de atracción hacia el alumno, comprobable con suma facilidad en el seguimiento
del prácticum docente.
Por último, el dibujo infantil de la familia nos permite comprender los sentimientos reales que
experimenta hacia cada uno de los suyos, al tiempo que expresa su situación emocional con
respecto al resto de los miembros. El trabajo de los estudiantes con los dibujos familiares
infantiles permite acercar la familia del niño tal como él se la representa, cognitiva y
afectivamente También es una estupenda oportunidad para iniciar una actividad coloquial
sobre los miembros familiares, sus nombres, su relación de parentesco, sus gustos y hábitos,
profesiones, papeles familiares, etc. En las prácticas tuteladas en la escuela infantil, los
estudiantes dirigen esta actividad integrando sus conocimientos psicológicos, plásticos y los
desarrollados por las Ciencias Sociales. Dibuja tu familia, exige conocimientos sobre las
pautas del desarrollo de la representación plástica de la figura humana y su análisis debe
descubrir los significados de tipo afectivo proyectados por el niño que lo ha realizado: sexo
del autor, orden de aparición de los personajes, posición del autor en la composición, tamaño
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de las figuras, situación y distribución de los personajes, ausencia de personajes o de partes de
las figuras, escenario elegido, etc. Además es necesario una observación rigurosa (se aconseja
filmación del proceso de dibujo) sobre las técnicas empleadas (colores, dibujo, rayado, relleno,
perfiles, etc.) y del proceso cronológico de elaboración de los trazos y coloreo. (SÁINZ, 2003:
235)
CONCLUSIONES
Para terminar esta breve propuesta deseo incidir en el desafío que -no solo las nuevas
prescripciones ministeriales sino la propia realidad de las familias de los niños con los que
nuestros maestros van a trabajar en la escuela infantil- supone integrar una metodología y un
nuevo abanico de contenidos desde las Ciencias Sociales en la formación del profesorado de
educación Infantil. No me cabe duda que se debe hacer un esfuerzo conciliador entre las
diversas disciplinas sociales por integrar los conocimientos básicos que doten al futuro
profesor de suficiencia para interpretar la realidad y convertirse en mediador entre el mundo
de los adultos y los niños del primer nivel de escolarización. Nunca hasta ahora había llegado
a la escuela infantil una pluralidad tal de familias ni nunca se había exigido una actualización
tan rápida en el diagnóstico de nuevos valores y en la previsión de las tendencias a medio y
largo plazo. Con la transformación de los estudios de magisterio en grado ha llegado el
momento de intervenir en los nuevos planes de estudio con el peso y la autoridad de nuestras
disciplinas, con la seguridad que sus aportaciones son algo más que necesarias. Y solo hay una
manera de apostar por el cambio y el progreso: estar en el ojo del huracán.
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