[ESCRIBA EL NOMBRE DE LA COMPAÑÍA]
TALLER DE LECTO
ESCRITURA
Docentes
Acuña Carolina, Flores Elsa, López Ester, Palomino Cecilia
-
2020
ÍNDICE
A) La Comprensión Textual
1) ¿Qué es leer?
a) Significados en torno a leer
b) Leer como proceso de liberación
c) Lectura deductiva y asociativa
d) Leer es una cacería furtiva
e) Leer como acto complejo de comunicación
f) Leer como actividad que produce el conocimiento
2) La comprensión textual como propósito de la lectura
3) Estrategias para mejorar la comprensión textual:
a) El paratexto y la inferencia textual
b) Lectura y comprensión de textos argumentativos
4) Técnicas de estudio
a) El Resumen
b) La síntesis
c) Las redes y los mapas conceptuales
d) Cuadros comparativos
B) La Producción textual
5) Qué es el texto? Secuencias Textuales : descriptivo, explicativo, argumentativo, narrativo
6) La práctica de la escritura: escribir y re-escribir
a) El sentido de escribir
b) Planificar la escritura
c) Herramientas para escribir:
-Coherencia y cohesión textual
-Recursos lingüísticos: los conectores y las preposiciones, el parafraseo, la cita
directa, la cita indirecta, la nota
7) Comencemos a escribir:
a) El texto descriptivo: El texto instructivo, informe
b) El texto Narrativo: La historia de vida
c) El texto explicativo: La monografía
d) El texto argumentativo: El ensayo, El artículo o el texto de opinión
La comprensión de textos
La comprensión de textos constituye uno de los comportamientos más complejos y
diferenciales de la especie humana. Comprender un texto implica un proceso de
construcción activa de significado mediante la puesta en marcha simultánea de
habilidades lingüísticas (decodificación, análisis sintáctico), memoria, atención,
razonamiento, conocimiento del mundo, conocimiento de estrategias de lectura, etc.
El texto es más que lenguaje en sí mismo y mucho más que una secuencia de
palabras y oraciones individuales. Cuando leemos un texto, nuestra mente pone en juego
un conjunto diverso y complejo de operaciones cognitivas que hacen que el texto sea
percibido y representado en la memoria como una estructura coordinada y coherente más
que como un conjunto desarticulado de piezas de información individuales.
En el año 1983, el foco se desplazó del texto a las representaciones mentales de
las situaciones verbalmente descriptas y se pusieron a igual nivel los conceptos de "texto"
y de "lector".
La comprensión lectora comienza entonces a considerarse un subproducto de
transacciones entre lector y texto, abriendo un debate acerca de cómo influyen las
características individuales de un lector sobre la comprensión lectora. Este abordaje
permitió enriquecer el panorama ya que son varios los aspectos individuales del lector que
pueden incidir en el proceso de comprensión.
En primer lugar, los lectores difieren en términos de lo que conocen, de cuánto
conocen y de cómo tienen organizado dicho conocimiento. Hay importante evidencia de
que los conocimientos generales o específicos que tiene el lector influyen de manera
determinante. Un lector logra comprender o recordar con mayor facilidad los textos que
tratan sobre temáticas que le resultan familiares, independientemente de las
características estructurales del texto. El hallazgo recurrente de estos estudios es que un
esquema previo del tema del texto, amplio y bien integrado, permitirá que los lectores
comprendan mejor que aquellos que tienen similares habilidades de decodificación pero
menos conocimiento del mundo. El lector experto puede, incluso, procesar textos poco
cohesivos (que incluyen un bajo número de conectores entre oraciones) y hasta superar
la escasa transparencia de un texto apoyándose en el conocimiento del mundo y
generando las inferencias adecuadas.
En segundo lugar, los lectores pueden diferenciarse por el grado de desarrollo de
sus habilidades cognitivas de base (decodificación, memoria de trabajo, capacidad
inferencial, etc.) y por las estrategias de las que dispone. Las primeras podrían
caracterizarse por su carácter automático o inconsciente, mientras que las estrategias
implican recursos para afrontar situaciones nuevas que se aplican con un grado de
intencionalidad. Una de las habilidades cognitivas más estudiadas en relación con la
comprensión de textos es la de generación de inferencias. Una inferencia refiere al
proceso integrativo que conecta dos piezas de información explícitas del texto o la
información de superficie (información textual) con la almacenada en la memoria de largo
plazo del lector. Generar una inferencia permite la reposición de lo no dicho, contribuye a
asignar significados a partir del contexto y a desambiguar el significado de una palabra
polisémica. Todas estas operaciones son muy importantes durante la comprensión y
colaboran en la construcción de la representación mental del texto. La habilidad para
generar inferencias está asociada con el nivel de dominio o experticia alcanzado en la
lectura, tanto en la adultez como durante el desarrollo: los niños pequeños, por ejemplo,
no logran realizar el mismo número de inferencias que los niños de mayor edad. La
capacidad de recuperar información que no está disponible explícitamente en el texto,
parece ser decisiva para la comprensión, aun en etapas muy tempranas.
Un tercer punto, relacionado con las estrategias nos lleva necesariamente a
introducir el concepto de metacognición, que refiere al conocimiento que tiene un sujeto
acerca de sus propias capacidades cognitivas y al control que puede ejercer sobre ellas.
Analizar la comprensión desde una perspectiva metacognitiva significa considerar los
conocimientos que el lector tiene sobre sí mismo como lector, sobre el tipo de texto, sobre
el objetivo de la lectura y sobre las estrategias que puede poner en juego para alcanzar
dicho objetivo.
Definida como habilidad compleja, la comprensión puede ser equiparada con una
tarea de resolución de problemas en la que el lector hace uso de ciertos índices
provenientes del texto y de su conocimiento personal para avanzar en las hipótesis sobre
el contenido de lo que lee. Es por todo esto que la comprensión es considerada un
proceso activo, constructivo y dinámico (De Beni, Pazzaglia, Molin y Zamperlin, 2003).
Activo en la medida en que el lector aborda la tarea de lectura mediante estrategias.
Constructivo porque el sentido de un texto se compone gradualmente mientras se lee. Por
último es dinámico porque requiere de interacción entre la información que aporta el texto
y el conocimiento preexistente.
Estrategias para mejorar de la comprensión textual
El paratexto
El paratexto es, según Gerard Genette, ―un aparato montado en función de la
recepción‖ y constituye una guía de lectura que orienta al lector en el abordaje del texto.
Metafóricamente, se lo considera como el umbral del texto ya que colabora con su
comprensión al permitir hacer anticipaciones que serán luego ratificadas o rectificadas con
la lectura del texto que es ―rodeado‖, delimitado e identificado por el paratexto.
Los elementos paratextuales se clasifican en icónicos y verbales, y pueden ser
elaborados por el autor, el editor o por ambos en conjunto.
Los elementos icónicos son las fotografías, dibujos, mapas, diagramas, cuadros, el
diseño gráfico y tipográfico, y también el soporte material del texto, es decir, el formato y
el tipo de papel. Los elementos verbales de un libro están conformados por la tapa,
contratapa, lomo, solapas, título, dedicatoria, epígrafe, prólogo, notas, referencias
bibliográficas, epílogo, apéndice, glosario, bibliografía, índice, colofón y el ISBN.
Por otra parte, una tapa de un libro combina elementos icónicos y verbales, que
pueden distribuirse y vincularse de diferentes maneras.
El paratexto varía según los ámbitos y los géneros y también puede funcionar
como elemento identificador de los géneros discursivos. El paratexto de un artículo de un
diario puede estar configurado por: volanta, título, copete o bajada, destacado y epígrafe
junto a la foto. La volanta ubica al lector acerca de la temática que plantea el título. El
copete o bajada expone lo esencial de la información y propone una continuidad de
lectura con el título del artículo.
El paratexto aporta gran cantidad de información que facilita la comprensión de los
textos, por eso es fundamental conocer su utilidad para poder formular hipótesis,
seleccionar datos establecer relaciones con saberes previos y vincularlos con otros
temas.
El paratexto académico
El paratexto académico difiere del de los materiales literarios o periodísticos porque es
menos lúdico y más formal, ya que apunta a darle rigor y seriedad a los textos, señalando
los datos de las fuentes consultadas para responder a los requerimientos de su género.
En el ámbito académico, que es ámbito de producción de conocimientos, las referencias
bibliográficas muestran la ubicación en una línea teórica o corriente de estudios, así como
la actualización de un profesional en el mundo intelectual.
Las referencias bibliográficas
Las referencias bibliográficas son el conjunto de datos de los textos que se han usado
como bibliografía de un libro y permiten identificar con precisión la fuente consultada.
En los últimos años, la convención más frecuente para presentar las referencias
bibliográficas propone que al final de una cita se abra un paréntesis y se incluya en él: el
apellido del autor de la cita, una coma, el año de impresión del libro de la que se la
extractó, dos puntos y el número de página en la que aparece mencionada.
Por ejemplo: Michel Foucault afirma que: ―El discurso (…) no es simplemente aquello que
traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de
lo cual, se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse‖ (Foucault, 1980:12).
La bibliografía
La bibliografía es una lista ordenada alfabéticamente situada al final del trabajo, que
posibilita ubicar y ampliar el material consultado para desarrollar un texto, ya sea una
monografía, una tesis, un libro, etcétera.
Las convenciones plantean que la bibliografía se consigne de este modo:
Cita de libros:
Apellido e inicial del nombre del autor, autores o compilador. Año de la edición consultada.
Título del libro en cursiva. Año de la primera edición. Lugar de edición. Editorial.
Ej.: Plantin, Ch. (1998), La argumentación (1996), Barcelona, Ariel.
Cuando el texto que se cita tiene más de tres autores puede utilizarse la sigla AA.VV.
(autores varios) o se menciona el apellido y la inicial del nombre del primer autor y se usa
la forma latina et al. que significa ―y otros‖.
Ej.: Abric, J. C. et al. (1994), Pratiques Sociales et représentations, Paris, Presses
Universitaires de France.
AA.VV. (1994), Modos de la luz - Antología poética, Buenos Aires, Ediciones Último
Reino.
Cita de un artículo de un libro:
Apellido e inicial del nombre del autor o autores. Año de publicación. Título del artículo
entre comillas. En: título del libro en cursiva. Lugar de edición. Editorial.
Ej.: Barthes, R. (1987), ―La guerra de los lenguajes‖, en El susurro del lenguaje,
Barcelona, Paidós.
Esta guía fue elaborada por Estela Kallay para el Centro Virtual de Escritura del Taller de
Expresión I (cátedra Reale) de la Carrera de Ciencias de la Comunicación-UBA.
Disponible en http://centrodeescrituravirtual.wordpress.com/
Cita de un artículo de una publicación periódica:
Apellido e inicial del nombre del autor o autores. Año de publicación. Título del artículo
entre comillas. En: título de la revista en cursiva. Número. Volumen. Páginas.
Ej.: Scardamalia, M. y C. Bereiter (1992), ―Dos modelos explicativos de los procesos de
composición escrita‖, en Infancia y Aprendizaje, N° 58, pp. 44-63.
Cita de una publicación de cátedra:
Apellido y nombre del profesor/a. Número y fecha de la clase. Nombre de la materia.
Nombre del responsable de la desgravación. Lugar en que se dictó el teórico. Fecha de
publicación de la clase desgrabada.
Ej.: Nagore, Josefina, ―Teórico N° 21 del 30 de octubre de 2000‖, Latín I. CEFyL, Buenos
Aires, 2000.
Referencia de un documento electrónico:
Responsabilidad principal. Título. (Tipo de soporte). Responsable(s) secundario(s).
Edición. Lugar de publicación.: editor, fecha de publicación, fecha de actualización.
Descripción física. Notas. Disponibilidad y fecha de consulta.
Ej. : Hawthorne, Nathaniel, The Scarlet Letter, (en línea), Columbia University, Bartleby
Library, 1999, The Scarlet Letter de la ed.: Printed at Boston: by Ticknor, Reed & Fields,
1850. < http://www.bartleby.com/83/> (Consulta 20 de diciembre de 2009).
El ISBN
El ISBN (INTERNATIONAL STANDARD BOOK NUMBER) en español significa: ‗número
estándar internacional de libro‘ es un código internacional que permite conocer datos
sobre los libros: el código del país o lengua de origen, el editor, el número del artículo y
un dígito de control. Desde el año 2007 se compone de 13 dígitos:
978: Prefijo de identificación.
950 País: Argentina.
895: Editorial.
271: Título del libro.
2: Cifra de control.
Elementos Paratextuales
Verbales Textos de contratapa, solapa, portada, índice, prólogo, epígrafes,
títulos, subtítulos, notas, anexo, etcétera
Icónicos Ilustraciones, fotografías, cuadros, esquemas, gráficos,
diagramas, mapas, etcétera.
Materiales Variaciones tipográficos (tipos y cuerpo o tamaño de letra) y
diagramación del texto en la página.
Clasificación de los Paratextos
Para clasificarlos existen diversos criterios
Criterio perceptivo Punto de vista de la Destinatarios
enunciación
Autorales:
Icónicos o
gráficos: Verbales o
Prólogo, Editoriales Privados: Públicos:
lingüísticos: dedicatori
Ilustraciones
a, índices, Solapas, Dirigidos a Destinados
Títulos,
Esquemas, títulos, tapas, personas al público
prólogo,
subtítulos, contratapa particulares en general
Fotografías índice,
notas al s, portada, (por ej,
referencias (por ej.
pie, fotografía, dedicatorias,
Variaciones, bibliográficas, reseñas,
glosarios, ilustracion agradecimient
tipografías, notas al pie, entrevistas)
apéndices, es, etc. os)
diagramació etc.
bibliografí
n, etc.
a, etc.
La comprensión inferencial:
Reconocer los sentidos implícitos de un texto implica activar el conocimiento previo que
se posee y utilizarlo para interpretar la información de dicho texto. Se trata de establecer
relaciones no implícitas para comprender críticamente el texto, para valorar las ideas que
éste presenta.
Inferencias
Decíamos que comprender un texto supone construir una representación mental del
contenido del mismo sobre la base de dos elementos: la información explícita en el texto y
el conocimiento general del mundo que tiene cada lector. El procesamiento del nivel
textual requiere de un sujeto activo que construya dicha representación y este proceso se
realiza de manera tan automática que el lector no es consciente de ello.
Cuando una información no está explícita en el texto, el lector la repone mediante la
generación de inferencias, que es un componente clave de la comprensión lectora. Hay
amplio acuerdo entre las distintas perspectivas cognitivas en que la elaboración de
inferencias es una tarea igualmente indispensable y compleja en la comprensión de textos
escritos. La generación de inferencias es el resultado de una estrategia que tiene como
propósito construir significado.
Cuando un lector infiere información que no aparece en un texto, lleva a cabo un proceso
constructivo que implica ampliar la comprensión, proponiendo hipótesis acerca de
posibles significados de la información elidida y asignándole uno que permita lograr una
interpretación de la misma coherente con el contexto. De este modo, el lector puede
articular las diferentes instancias de un texto añadiendo los elementos sintácticos,
semánticos o pragmáticos no explicitados (relaciones intratextuales), y además integrar la
información explícita con su conocimiento del mundo (relaciones extratextuales). Sí se
observa con atención la imagen siguiente, se verá que no es posible distinguir en ella con
claridad los elementos que la componen; sin embargo se pueden interpretar a partir de
descifrar los rasgos que se encuentran encubiertos.
Esta tarea pone claramente en evidencia los procesos que se ponen en juego para
descifrar la información textual elidida.
El área de Inferencias incluye: • Ejercicios que facilitan el descubrimiento de información
que no está explícita en el texto. • Ejercicios que llevan a generar hipótesis sobre el
significado de palabras. • Ejercicios que promueven hipótesis a partir de imágenes. •
Ejercicios que promueven la deducción de casos particulares a partir de casos generales
y viceversa.
¿Cuáles son los conceptos del área a tener en cuenta? Las clasificaciones de las
inferencias varían de acuerdo con los modelos teóricos a los que responden.
Consideraremos en este caso la clasificación de inferencias propuesta por Gutiérrez
Calvo (1999) que reconoce dos tipos de inferencias en relación con su función en la
comprensión: las inferencias conectivas que son necesarias para articular los elementos
textuales y las inferencias elaborativas que sirven para ampliar la información del texto.
Dentro de las primeras (inferencias conectivas) se distingue entre:
- Inferencias referenciales o anafóricas: "El perro atacó sorpresivamente; en la oscuridad,
el animal no pudo distinguir a su dueño. (La inferencia implica conectar automáticamente
su y perro.)
-Inferencias puente: "El niño rodó escaleras abajo. Al día siguiente pudo caminar poco
con su pierna enyesada." (Se infiere que el niño se quebró una pierna.)
- Inferencias causales: "El niño se fue a dormir sin comer. Estaba en penitencia," (Se
infiere que la penitencia es la causa de que no haya comido.)
Dentro de las inferencias elaborativas, se distingue entre las que se realizan:
-Sobre el texto base: son elaboraciones que se realizan sobre los contenidos explícitos
del mensaje y son consideradas resultados de dos procesos: la generación de asociados
semánticos y la sustitución de categorías generales por miembros representativos. "La
niña pintó un Limón." (Se deriva de la palabra "limón" que usó el color amarillo.)
-Sobre el modelo situacional: se dirigen al modelo situacional y son mucho más
complejas ya que se refieren al contexto descrito por los enunciados más que a éstos en
sí mismos. Ello implica que el lector relaciona e integra elementos para generar un
modelo mental de la situación referida en el texto. "Pedro llegó a su casa, hambriento y se
dirigió directamente a la cocina." (Se deriva del conocimiento de la situación que Pedro
comió porque es habitual que en la cocina haya comida.)
La mayoría de los autores consideran que las inferencias elaborativas no son necesarias
para establecer la coherencia local, ni la coherencia global del mensaje (Gutiérrez-Calvo,
1999). Su función es desarrollar y completar la información explícita y están implicadas en
la comprensión profunda (García Madruga, 2006). Mientras que las inferencias conectivas
comprometen la comprensión, las inferencias elaborativas, en cambio, tienen un alcance
más amplio. Son generadas de manera opcional (proceso no automático) y, mediante
ellas, el lector anticipa información. Por esta razón también son llamadas predictivas o
proactivas.
Intuición del texto
La intuición del texto refiere a las habilidades del lector para anticipar un texto antes de
leerlo, para determinar sus características principales y para evaluar la complejidad del
mismo. Numerosas investigaciones han demostrado que esta capacidad evoluciona
progresivamente con la edad y con la exposición directa a los textos (Cornoldi, De Beni y
Pazzaglia, 1996; Moé, Friso y Rizzato, 2001). Si se observa un formato como el que
aparece a continuación, se puede predecir que se tratará de un poema aunque no
podamos identificar las palabras que lo conforman.
xxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxx
En este caso el formato sirve al lector como indicio para determinar la tipología. Pero no
sólo el aspecto estructural puede ayudar a distinguir un texto sino que en algunos casos
éste puede deducirse a partir del contenido, como ocurre en el fragmento que sigue:
"La princesa está triste ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de
fresa que ha perdido la risa que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de
oro, está mudo el teclado de su clave sonoro y en un vaso, olvidada, se desmaya una
flor.‖2 En este caso, aun sin conservar el formato habitual de un poema la rima
constituye una clave de reconocimiento: princesa y fresa, color y flor, oro y sonoro ayudan
a descubrir de qué tipo de texto se trata. Sin embargo, no todos los lectores son capaces
de servirse de las pistas aportadas por los textos. A partir de la comparación entre buenos
y malos comprendedores se ha puesto en evidencia que quienes plantean dificultades
para comprender lo que leen son más bien ineficaces en el cumplimiento de tareas que
implican intuición.
¿Cuáles son los conceptos del área a tener en cuenta?
Criterios de textualidad Existen criterios para establecer la diferencia entre lo que es un
texto y lo que no es. Estos criterios responden a características específicas de
organización de la información. Todo texto bien formado cumple con las propiedades de:
coherencia, cohesión, corrección y adecuación.
1. Coherencia: Es la posibilidad de otorgar una unidad de sentido al texto. Para que un
texto sea coherente las ideas que lo componen deben estar organizadas y referirse a un
mismo tema global. Se manifiesta tanto en la forma (uso de sintaxis apropiada) como en
el contenido (organización del tema en subtemas).
2. Cohesión: Es el conjunto de procedimientos para relacionar las partes de un texto.
3. Corrección: Es el cumplimiento de las reglas gramaticales de la lengua (ortografía,
morfología, sintaxis).
4. Adecuación: Es el cumplimiento de las normas relacionadas con la situación
comunicativa. Un texto que respeta el criterio de adecuación es apropiado a la situación
en que se produce, a las características del destinatario y a la intencionalidad
comunicativa.
Existen además otros criterios que determinan la textualidad como la informatividad o la
intencionalidad (funciones de lenguaje). La informatividad alude a la necesidad de que un
texto contenga información nueva. La intencionalidad involucra la intención consciente de
lograr objetivos específicos con el contenido textual. Los textos que cumplen con estos
criterios son claramente predecibles, ya que el lector experimentado puede utilizar
eficazmente los indicios textuales para alcanzar la comprensión global del mismo.
Lectura y comprensión de textos argumentativos
Un recorrido teórico actualizado acerca de la argumentación nos lleva a
seleccionar algunas conceptualizaciones sobre ella.
Perelman y Olbrechts-Tyteca caracterizan la argumentación por la intención de
―provocar o aumentar la adhesión de los espíritus a las tesis presentadas para su
asentimiento‖ (1989, 34). Asimismo, sostienen que ―la argumentación es una actividad
que siempre trata de modificar un estado de cosas preexistente‖ (Ibid., 105).
Vignaux sostiene que, en general podría hablarse de ―dos tipos de aproximación a
los fenómenos argumentativos‖. Uno sería pensarlos desde ―la interacción orador-
auditorio‖. El otro permitiría ―definir la argumentación a partir de las premisas del discurso
o juzgarla por comparación a otros tipos de razonamientos‖ (1986,16). Poco conforme con
unos y otros, Vignaux afirma que ―toda argumentación es un conjunto de razonamientos
que apuntalan una afirmación, una tesis‖, por lo tanto, ―hay argumentación cuando se
trata de resolver, exponer, alegar, alabar, y que toda argumentación puede así
identificarse con el enunciado de un problema‖.
Asimismo, define el discurso argumentativo ―como el conjunto de las estrategias
de un orador que se dirige a un auditorio con vistas a modificar el juicio de este auditorio
acerca de una situación o acerca de un objeto‖ (Ibid, 30). Y cita como fundamento de esta
concepción la definición de J.B.Grize, que sostiene: ―Convengamos en denominar
argumentación al conjunto de estrategias discursivas de un hablante A que se dirige a un
oyente B en vistas a modificar en un sentido dado el juicio de B acerca de una situación S.
(Ibid;38).
Zamudio, Rubione y Duarte definen la argumentación como ―un discurso que se
despliega fundamentalmente por medio de razonamientos apoyados en lo verosímil y lo
aceptable, con miras a lograr la persuasión, el convencimiento o el acuerdo‖ (en Marafioti,
1997, 47).
Miriam Álvarez sostiene que ―argumentar consiste en aportar razones para
defender una opinión. Argumentar es convencer a un receptor para que piense de una
determinada forma‖. Además, agrega que su objetivo es ―persuadir al lector mediante un
razonamiento‖ (1999,25).
Lo Cascio afirma que ―un texto es argumentativo sólo si contiene explícitamente
formuladas una tesis y al menos un dato que la justifique‖, refiriéndose de ésta manera a
tesis y argumento (1998, 41).
Van Dijk se refiere a las estructuras argumentativas diciendo que se caracterizan
por un esquema básico: ―se trata de una secuencia de HIPÓTEISIS (premisa)-
CONCLLUSIÓN‖. Y que dicho esquema se encuentra tanto en las argumentaciones
formales como en las del lenguaje familiar (1989, 158).
En conclusión, se entiende por argumentación escrita el conjunto de estrategias
discursivas de un argumentador que intenta lograr la adhesión de los argumentativos de
sus tesis acerca de una situación o hecho.
El discurso argumentativo
―Texto‖ se entiende como ―materialización que asume la estructura básico de los
distintos tipos de discursos‖ (Desinano, 1994, 65), mientras que el ―discurso‖ es ―una
estructura general reconocible‖ (Ibid, 21), con ciertas características o elementos básicos,
a la que el texto se adecua en mayor o menor medida. El texto concreta o materializa el
discurso. Esto permitiría hablar de discurso y texto argumentativo, aunque en esta obre no
se delimitan ambos conceptos –debido a que no hay acuerdos definitivos acerca de ellos-
y muchos autores hablan indistintamente de unos y otros.
Beaugrande y Dressler sostienen que la construcción de una tipología textual
plantea varias dificultades, siendo la más significativa que ―la mayor parte de los ejemplos
reales en encajan completamente en las características exactas que se prevén en un tipo
ideal‖ (1997, 250). Asimismo estos autores afirman que la tipología textual se relaciona
necesariamente con la función que el texto desempeña en la situación comunicativa en la
que se inserta, y no sólo en su formato superficial (Ibid, 253). Por todo esto, sostienen que
es posible identificar ―tendencias dominantes en cada tipo de texto‖, y que no podría
establecerse ―una categorización escrita para cada ejemplo concebible‖ (Ibid, 251)
Sin embargo, como creemos los hablantes de una lengua deben conocer los
discursos que ella les ofrece –aunque con variantes- para poder utilizarlos, reconocerlos y
descifrarlos. Es decir, el vasto inventario de modelos lingüísticos-textuales ofrece formas o
estructuras comunicativas, cuyo aprendizaje se debe promover para el logro de una
eficiente competencia comunicativa.
De los distintos modelos discursivos interesa aquí el argumentativo, cuyas pistas
organizativas básicas se tratarán de identificar, como así también las interrelaciones que
se establecen entre ellas.
La comprensión de textos argumentativos escritos
Proceso de lectura
Al enfrentarse con un nuevo material escrito, el sujeto debe posicionarse como lector
activo, y para ello es necesario que ponga en práctica, diversas estrategias que le
permitirán la construcción del significado global del texto.
En el proceso lector es posible diferenciar –y poner en práctica- tres etapas que
comprenden distintos microprocesos:
a) Prelectura. Comprende la exploración del paratexto, es decir la observación de los
componentes externos al texto en sí, tales como título, subtítulos, gráficos,
fotografías, epígrafe de fotos, etcétera. Además, es preciso definir en esta
instancia el objetivo de lectura o para qué se lee ese texto. Asimismo, en la
prelectura se realizan las predicciones acerca del tema; por ello es necesaria la
activación de conocimientos previos y la formulación de anticipaciones de las
ideas relevantes del texto, o bien la generación de preguntas que se espera que el
contenido textual responda. Esta actividad es importante para la comprensión ya
que –como bien dice Smith- ―la comprensión se obtiene cuando el texto responde
las preguntas que el sujeto lector se ha planteado‖ (1997,188).
b) Lectura: Implica no solo la decodificación de lo escrito, sino fundamentalmente, la
realización de inferencias que permitan la relación entre las ideas del texto, como
así también la vinculación de dichas ideas con los conocimientos previos que
posee el lector respecto del tema y de la tipología textual.
c) Poslectura. Abarca todas las actividades posteriores a la lectura propiamente
dicha, las que contribuyen a la construcción del significado textual, tales como:
Verificación del logro de las predicciones;
Respuestas a las preguntas efectuadas;
Selección de ideas relevantes y enunciación de ellas con palabras propias;
Eliminación de ideas redundantes y/o irrelevantes;
Parafraseo y/o resumen del contenido textual
Aplicación del pensamiento crítico en la valoración de las ideas del texto:
Identificación de relaciones entre las ideas relevantes (causa – efecto,
comparación, etc.)
Producción de distintos tipos de cuadros (comparativos, sinópticos,
semánticos, etc.);
Llenado de matrices y organizadores gráficos;
Aplicación de lo aprendido a nuevas situaciones problemáticas, etc.
Este proceso de lectura –o ―como la gente convierte las marcas que hay en
una página en ideas significativas ― (Beck, en Resnick y Klopfer, 1997,75)- es
interactivo y complejo porque el significado de un texto ―no se extrae de las
páginas‖, sino que ―lo construye el lector‖ quien ―usa la información del texto y
la que ya tiene disponible en su memora para construir sentido‖ (Ibid, 79)
Lectura comprensiva a partir de la organización textual
Al hablar de la organización o estructura textual no se adopta una total
coincidencia con la postura de Van Dijk respecto de la superestructura argumentativa,
aunque se toma de dicha teoría la idea de estructura como esquema convencional al que
el texto se adapta en gran medida. Dicho esquema estaría compuesto por una serie de
elementos –Van Dijk los llama categorías- que se combinan entre sí, según ciertas reglas
más o menos convencionales (1989, 143-144).
Con la convicción de que el reconocimiento de dicha organización influye
favorablemente en la comprensión del texto argumentativo escrito, es que planteamos un
esquema básico compuesto por: punto de partida o hecho- tema- tesis- argumentos-
conclusión. A su vez, los argumentos pueden ser de distintos tipos y, entre ellos,
priorizamos los más comunes: de autoridad, de causa-consecuencia, de ejemplificación o
mediante ejemplos, de generalización, de analogía o semejanza y de comparación.
A) El punto de partida o hecho. Alude a una realidad objetiva, común a todos, que no
puede ser puesta en duda. Un hecho debe ser no controvertido, debe poseer el
estatuto de un acuerdo universal y no necesita ser justificado ni comprobado.
B) El tema. Es aquello acerca de lo que se habla o se discute y generalmente se
determina al comienzo del texto. En la argumentación escrita aparece cuando se
formula la opinión o tesis del sujeto argumentador.
C) La tesis. Es la perspectiva o posición personal del autor de la argumentación. Se la
llama indistintamente tesis, opinión e hipótesis, aunque en este manual se la
denomina opinión o tesis distinguiéndola de la hipótesis de una demostración. La
tesis, que es una postura y un compromiso del enunciador, orienta el discurso, y
por lo tanto, la lectura cuando se trata de una argumentación escrita.
D) La conclusión. En general, todo texto argumentativo escrito es conclusivo, es
decir, tiene un cierre. La conclusión puede ser, a veces, un complemento de la
tesis u opinión; en otros casos, puede tener ―un nivel jerárquico superior a la
opinión‖, cuando aparece como resultado acabado de una serie de argumentos
(Lo Cascio, 1998, 162).
E) Argumentos. Weston afirma que ―los argumentos son intentos de apoyar ciertas
opiniones con razones‖ (1999, 13) y Lo Cascio sostiene que ―una opinión que no
se apoye en argumentos no es una argumentación‖ (1998, 42). Por lo tanto, los
argumentos constituyen uno de los elementos identificatorios de todo texto
argumentativo. Los argumentos se clasifican de la siguiente manera:
De autoridad. Se basa en el prestigio de una persona, un grupo o una
institución para fundamentar o favorecer una tesis. A mayor importancia o
significatividad de la autoridad, más indiscutible y válido será el argumento.
Las autoridades citadas son casi siempre especialistas de un campo
específico, se trata así de la autoridad de une experto, aunque también
puede tratarse de una autoridad religiosa, de la autoridad de la masa,
etcétera.
De causa-consecuencia. Presenta las causas que determinan o explican
un hecho, o bien el efecto que resulta de un acontecimiento. Es decir, parte
del principio de que todo hecho tiene una causa y que todo acontecimiento
provoca ciertas consecuencias. Además, no solo muestra la correlación A
causa B o B es consecuencia de A, sino también puede explicar por qué.
De ejemplificación o mediante ejemplos. Son aquellos casos particulares
que se utilizan de manera incuestionable para fundamentar una regla. A
veces el autor manifiesta explícitamente que un hecho es presentado como
ejemplo, mientras que en otras, no. Este tipo de argumento permite –a
partir de varios ejemplos- apoyar una generalización. Esto es así porque un
solo ejemplo no ofrece el fundamento para llegar a generalizar.
De generalización. Se habla de generalización cuando los ejemplos
presentados pueden considerarse dentro de la misma regla. Es decir
cuando se trata de una enumeración de fenómenos intercambiables que
llevan a formular una regla o ley general, o bien a fundamentarla.
De analogía o semejanza. La especificidad de la analogía reside en la
semejanza entre los términos, o bien por rasgos comunes entre dos
fenómenos. Se trata de la similitud de relaciones. Mediante este tipo de
argumento se pasa de un caso específico a otro caso semejante.
De comparación. En esta clase de argumento se confrontan o relacionan
diversos elementos o fenómenos. A veces las comparaciones efectúan por
oposición, otras pueden manifestarse mediante el uso del superlativo.
Técnicas para afianzar la comprensión textual y el aprendizaje
independiente
Condiciones para la organización del estudio
El alumno debe ver la necesidad de un entrenamiento constante para aprender a
estudiar teniendo en cuenta que a mayor estudio, mayor capacidad o habilidad para
estudiar.
Se dice que el estudio sistemático disciplina mentalmente al estudiante (analizar,
sintetizar, conceptualizar, etc.) contribuye a la formación de la personalidad y da
seguridad personal. La voluntad es esencial para el eficaz mecanismo de pensar. Regula
las intenciones, impulsos, deseos, acciones, llevando al educando a lograr sus objetivos.
De allí la importancia de la concentración.
A grandes rasgos podemos decir que existen tres tipos de condiciones generales de
estudio:
Condiciones materiales: el estudiante también debe tener en cuenta aspectos
materiales con los cuales trabajará (carpetas, programas, útiles, evaluaciones,
etc.)
Condiciones ambientales: la elección de un espacio apropiado, luz natural o
artificial pero suficiente, lugar aireado, evitar perturbaciones, buena alimentación,
horas de sueño suficiente, pueden ayudar en la adquisición de un aprendizaje más
adecuado y significativo.
Condiciones psico-físicas: entre las cuales podemos mencionar la voluntad, la
concentración, la fatiga, la alimentación, el sueño, etc.
Según Meenes es de gran ayuda procurar comprender el valor de la asignatura en
cuestión. Cuando más sentido se le encuentre, más se la conozca, mayor será el interés
que despertará, y cuanto más interesado esté, más fácil resultará aprenderla.
Una de las causas fundamentales de la pérdida de concentración es la caída del
interés de la materia o tema, tal como dice Kornhauser: ―aprender a concentrarse es
aprender a vencer las distracciones‖, y las distracciones significan una disminución en la
atracción que el tema despierta. Vinculado a esa se encuentra la fatiga, no la fatiga física,
sino la caída de la motivación.
Técnica del párrafo
Antes de subrayar las ideas principales de un texto, el alumno debe tener en claro qué
es un párrafo.
El párrafo expresa una unidad de pensamiento, son oraciones vinculadas entre si
que finalizan en un punto y aparte
Es una unidad de pensamiento porque el autor va a transmitir y a explicar a través
de él uno solo de sus pensamientos que surgen de una o más ideas.
Son oraciones vinculadas entre si que desarrollan una idea, porque cada una de
las ideas que forman el párrafo tiene que ver entre si y unidas todas formal el
pensamiento del autor.
Finaliza en un punto y aparte, donde el autor continuará con el mismo tema pero
tratando otro aspecto del mismo.
Técnica del subrayado
Una vez identificado el párrafo se deberá buscar la idea principal a través de las
siguientes pautas:
1-Preguntar de qué habla el párrafo y que decir acerca de ello.
2-Subrayar la menor cantidad de palabras posibles, sin que la idea pierda sentido y
claridad.
3-Subrayar con línea continúa
4-No subrayar dos veces la misma idea. Elegir la más clara.
5-La IP es lo fundamental del párrafo, es el núcleo del pensamiento del autor.
6-Para reconocer la idea secundaria debemos tener en cuenta que es aquella que explica
y amplía la idea principal y le sigue en importancia.
Resumen y Síntesis
Tanto el resumen como la síntesis son dos procedimientos susceptibles de ser
aprendidos a través de su ejercitación frecuente. Ambos requieren de la comprensión de
un texto o tema y al mismo tiempo, su realización ayuda a la comprensión.
El resumen es considerado como la exposición sumaria de una o varias ideas o la
recapitulación abreviada de una exposición realizada, tanto oral como escrita. Es de gran
importancia porque nos permite llegar a la esencia del pensamiento, por el resumen
podemos expresar en pocas palabras una serie de conceptos. Asimismo partiendo del
resumen podemos ampliar conceptos.
Una de las primeras actividades en el proceso de resumen es reflexionar sobre lo
leído y observado, lo cual se puede hacer de múltiples maneras, por ejemplo, en la
lectura- para comenzar se pueden subrayar las ideas básicas, los conceptos importantes
y luego hablar de cada uno de ellos sin alterar el significado que desea transmitir el
emisor primario.
Por su parte, el concepto de síntesis, a partir de la etimología de la palabra, se define
como ―composición de un todo para la reunión de sus partes‖.
Las tareas de sintetizar y resumir tienen en común la capacidad para reducir un texto o
conjunto de ideas. Sin embargo la producción de una síntesis implica un avance en la
comprensión textual. Dicho avance en la comprensión del asunto o tema, supone la
reducción del texto con el vocabulario y estilo propio de quien la produce.
Procedimientos comunes en la elaboración de resúmenes y síntesis
Lectura de texto
Observación de la estructura textual: títulos, subtítulos, párrafos, etc.
Clasificación de los párrafos de acuerdo a su estructura: descriptivos, narrativos,,
etc. por su ubicación en la estructura: introducción, desarrollo, final
Subrayado de los párrafos.
Procedimiento específico del resumen
Jerarquización de las ideas que se consideran como principales y secundarias.
Transcripción de las ideas respetando la estructura, vocabulario y estilo del autor
Procedimientos específicos de la síntesis
Jerarquización de las ideas que se consideran como principales y secundarias
Elaboración de un texto con vocabulario y estilo propios
Se establecen relaciones con otros temas
Se puede cambiar el orden dado por el autor
Se implementa una estructura propia
Pueden figurar las opiniones, las coincidencias o disidencias con el autor
Cuadro comparativo
Tiene la característica de permitir al lector observar, en forma rápida y gráfica los
aspectos más importantes de una comparación: similitudes y diferencias de objetos o
ideas puestas en relación.
En los cuadros comparativos de doble entrada- por ejemplo- se puede visualizar por
un lado, los objetos en comparación y por otro, los aspectos a comparar.
Generalmente se emplea una organización en columnas y filas. En las celdas se
insertan las características de los objetos según el criterio de análisis.
Implica las siguientes operaciones:
Cuando se solicita a una persona que realice comparaciones, se la coloca en una
situación de tener que observar diferencias y similitudes. Asi mismo, debe examinar dos o
más objetos, ideas o procesos procurando establecer cuales son sus interrelaciones.
Buscar un punto de coincidencia o divergencia.
Este proceso de comparar implica abstraer y retener mentalmente la abstracción
mientras se concentra la atención en los objetos comparados. Cuando se comparan dos
cosas o más, se deben buscar no solo las similitudes (analogías), sino también las
diferencias. Ejemplo
Elementos Granizo Nieve
Diferencias Palabra de siete letras. Palabra de cinco letras
Duro Blanda
Precipitación de clima Precipitación de clima frio
templado
Analogías Forma sólida de agua Forma sólida de agua
Forma de precipitación Forma de precipitación
Sustantivos Sustantivo
Formación en las nubes Formación en las nubes
Al seleccionar los términos de una comparación aflora con frecuencia la tendencia a
escoger dos cosas o aspectos aparentemente interrelacionados (libros, películas,
provincias). Cuando se le pide a una persona que compare cosas o aspectos sin una
relación aparentemente clara (Imperio Romano y Aborígenes Guaraníes), podría señalar:
―no se puede comparar o no tiene términos de comparación‖. Sin embargo, es posible
hallar similitudes y diferencias entre cosas aparentemente distintas.
Recomendaciones para la elaboración de cuadros comparativos
En ésta técnica es importante aplicar el discernimiento, es decir, la adquisición de
patrones que resultan de la exposición y la exploración. Al aumentar las oportunidades de
comparar se amplían las bases para juzgar. Cuando se destacan las semejanzas se
equipara, cuando se compara, se establecen analogías y diferencias.
Antes de confeccionar el cuadro es recomendable hacer las siguientes preguntas:
¿En qué aspectos se parecen?
¿En qué se diferencian?
¿Cuáles son más concluyentes, las semejanzas o las diferencias?
¿Qué aspectos pueden incluirse en la columna de semejanzas?
¿Qué diferencias son significativas?
¿Qué queremos significar al decir que las cosas son distintas?
Los criterios a tener en cuenta al realizar un cuadro comparativo pueden tener diferentes
orígenes:
Dados por el docente como consigna
Dados por el autor y por tanto incluidos en el texto
Elaborados por los estudiantes
Elementos para la construcción de los cuadros
Establecer qué se va a comparar: objetos, situaciones, autores, textos, países,
modos de producción, corrientes teóricas, escuelas, periodos, gobernantes, etc.
Buscar los textos y ls fuentes de información. En ocasiones un solo texto o fuente
brinda los elementos necesarios. En la mayoría de los casos es imprescindible
emplear varios textos.
Analizar los aspectos de similitudes y diferencias.
Determinar los criterios a emplear en la comparación
Cuadro Sinóptico
Concluida la lectura analítica-sintética, es necesario comprender las relaciones entre
las ideas.
Estas relaciones se comprenderán mejor viéndolas diagramadas en un esquema. Este
recurso se denomina sinopsis en el que las ideas aparecen clasificadas por niveles o
rangos. Estas relaciones se presentan mediante llaves, corchetes, flechas, etc.
Recomendaciones para la elaboración de cuadros sinópticos
Identificar la idea central (IC)
Conocida la IC, releer la notación marginal buscando aquella que se relaciona
directamente con la IC ya que son las que le siguen en importancia.
A medida que se realiza el cuadro ir calculando mentalmente el espacio que
ocupará para lograr una distribución armónica.
Imaginar la hoja dividida en franjas y ubicar la IC en la primera-
En la segunda figura escribir la I que se relaciona directamente con la IC (segundo
rango)
En la tercera franja escribir la idea que se relaciona directamente los del segundo
rango. Estas son de tercer rango y así sucesivamente.
El mapa conceptual
El mapa conceptual es una técnica creada por Joseph Novak. Es in instrumento
para representar las tramas conceptuales o preposicionales. Se presenta asimismo una
valiosa herramienta para la adquisición de nuevos conocimientos dentro de una estructura
cognitiva, relacionando el nuevo conocimiento con conceptos de orden superior, y con
hechos u objetos de la experiencia. Ello supone una alternativa a los aprendizajes
verbalistas, arbitrarios, mecánicos y no sustantivos.
Se presenta como estrategia, método y recurso esquemático. Un mapa conceptual
es un recurso esquemático para presentar un conjunto de significados conceptuales
incluidos en una estructura de proposiciones. Pueden utilizarse como estrategias para
aprehender y como método que permite captar el significado de los materiales a
aprehender.
El mapa conceptual ayuda a quienes lo utilizan a hacer explícitos los contenidos
de su propio aprendizaje y organizarlos de forma lógica. Mediante un proceso de
metacognición, representa u buen recurso para reflexionar sobre los mecanismos propios
del aprendizaje, ayudándonos a aprehender por nosotros mismos y evaluar el propio
proceso de aprendizaje detectándolas concepciones equivocada, expuestas en el mapa,
los aciertos o desaciertos en la jerarquizaciones realizadas, la diferenciación entre los
conceptos y también las posibilidades de integración entre los mismos.
Las características más importantes de los mapas conceptuales son:
Jerarquización: en los MC los conceptos están dispuestos por orden de
importancia o de inclusividad. Los conceptos más inclusivos ocupan los lugares
superiores de la estructura gráfica.
Selección: los MC constituyen una síntesis que contiene lo más importante o
significativo del texto.
Impacto visual: el MC muestra las relaciones entre las ideas principales de un
modo simple y vistoso a través de una representación gráfica.
Implica las siguientes operaciones:
Propone un resumen esquemático y un ordenamiento jerárquico de lo que se
quiere aprender
Implica un a codificación de la información con sus cuatro procesos básicos:
selección, abstracción, interpretación e integración.
Representa y organiza e conocimiento en distintos niveles de abstracción.
Busca la información más importante para la creación de esquemas o estructuras
relevantes
Permite seleccionar elementos más significativos mediante un proceso de
abstracción
Implica un proceso de interpretación que favorece la comprensión de la
información o hacer inferencias
Propone un proceso de integración consistente en la creación de un nuevo
esquema o en la modificación de uno existente.
Contiene tres elementos fundamentales:
1. Concepto: hacer referencia a acontecimientos que son cualquier cosa que sucede
o puede provocarse y a objetos que son cualquier cosa que existe y se puede
observar. Según Novak, los conceptos son las imágenes mentales que provocan
en nosotros las palabras o signos con los que expresamos regularidades.
2. Proposición: consta de dos o más términos conceptuales unidos por palabras
(palabras enlaces) para formar una unidad semántica. La proposición es una
expresión de lenguaje que tiene por función informar algo acerca de la realidad y
en esa medida tal información puede ser verdadera o falsa.
3. Palabras enlace: son palabras que sirven para unir los conceptos y señalar el tipo
de relación existente entre ellos.
Recomendaciones para la elaboración de mapas conceptuales:
o En un mapa conceptual solo aparece una vez el mismo concepto.
o Conviene terminar las líneas de enlace con una flecha para indicar el
concepto derivado, cuando ambos están situados a la misma altura o en
caso de relaciones cruzadas.
o En un texto muy extenso, no podemos recoger en un solo mapa la totalidad
de los conceptos que aparecen en él, quedan excluidos muchos de ellos,
por lo que es importante tomar en cuenta que es preferible realizar mapas
con diversos niveles de generalidad. Uno presenta la panorámica global de
la materia o tema y otros se pueden centrar en partes o subtemas más
concretos.
Es aconsejable no tomar por definitivo el primer mapa que hayamos trazado, sino
tomarlo como borrador para re-elaborarlo optimizando las relaciones que se
establecen.
Para manejar el impacto visual, es necesario tomar en cuenta: se destacan más
los términos conceptuales cuando los escribimos con letras mayúsculas y los
enmarcamos en elipses. Esta figura es preferible al rectángulo para aumentar el
contraste entre las letras y el fondo. Los ejemplos de conceptos no deben
enmarcarse.
Hay que recordar que los mapas recogen un número pequeño de conceptos o
ideas. Es necesario comprender previamente a la elaboración de los mapas el
significado de los conceptos.
Es necesario aislar conceptos y palabras enlace y darse cuenta de que
desempeñan diferentes funciones en la transmisión de significados, aunque unos y
otros son unidades básicas del lenguaje.
Procedimientos para la construcción de mapas conceptuales:
Leer con atención el texto en su totalidad, marcando en él los conceptos más
importantes.
Realizar una lista con los conceptos principales del texto y otra con las palabras
enlace
Ubicar en el mapa los conceptos más generales e inclusivos y seleccionar las
palabras enlaces más importantes. A continuación escribir los conceptos más
específicos y así continuar hasta terminar.
Tener en cuenta que en el primer bosquejo del mapa, las palabras enlace y los
conceptos suelen ser lineales de arriba hacia abajo. En un segundo momento
cuando se revise el bosquejo del mapa se pueden explicar las relaciones cruzadas
entre los conceptos y elegir otras palabras enlace.
Coherencia y Cohesión textual
La coherencia y la cohesión son propiedades textuales que convierten en texto a un
conjunto de enunciados.
1-Coherencia
Es la propiedad textual por la cual los enunciados que forman el texto se refieren a la
misma realidad
Para que un texto presente coherencia, sus enunciados han de centrarse en un tema y
debe responder a nuestros conocimientos del mundo. Los textos se construyen aportando
nueva información en cada enunciado, pero una secesión de enunciados dejará
coherente si en ellos no se hace referencia a un tema común.
2-Cohesion
Además de resultar coherentes, los enunciados de un texto deben estar conectados o
cohesionados entre si. Así dos enunciados coherentes pueden no constituir un texto si su
relación gramatical es incorrecta.
Se denomina cohesión a la propiedad por la cual los enunciados de un texto se relacionan
correctamente desde un punto de vista léxico y gramática.
La cohesión se pone de manifiesto en los textos por medio de diversos procedimientos,
que pueden ser léxicos, si atienden a las palabras y sus significados, y gramaticales, si se
emplean recursos morfosintácticos.
2.1 Cohesión: procedimientos léxicos
Se trata de mecanismos que proporcionan una continuidad de sentido al texto a partir de
los significados de las palabras.
Los principales procedimientos para otorgar cohesion léxica a un texto son la repetición, la
reiteración y la asociación.
Repetición: se trata de la reproducción exacta de la misma palabra o expresión en
distintos lugares del texto.
Reiteración: el sentido de un término se repite por medio de palabras o
expresiones diferentes. La reiteración puede contener sinónimos (palabras con
forma distinta pero con significados semejantes o idénticos) o hiperónimos
(palabras que designan una clase a la que pertenecen los objetos)
Asociación: las palabras que aparecen en el texto mantienen un vínculo de sentido
por oposición o complementariedad (―no era ni alto ni bajo, y traía en la mano el
papel que día antes se había llevado‖) o por hacer referencia al mismo campo de
la realidad (―visitó ciudades, pueblos, montes, llanuras…‖)
2.2 Cohesión: procedimientos gramaticales
Además de los procedimientos léxicos, la cohesión de un texto se lleva a cabo por
procedimientos que repiten elementos ya dichos o anticipa otros que se van a mencionar
(anáfora y catáfora) mediante el uso de conectores.
La anáfora consiste en la inclusión de palabras que aluden a elementos ya citados en el
texto (―esa aldea es propiedad del castillo; quien en ella vive o duerme…‖).
La catáfora consiste en la incorporación de términos que adelantan otros que se van a
mencionar (―Le hablo así: Esta aldea es propiedad del castillo).
Los procedimientos de anáfora y catáfora se llevan a cabo por medio de distintas clases
de palabras: pronombres personales, pronombres demostrativos, pronombres indefinidos,
pronombres relativos, pronombres y determinantes posesivos, adverbios, etc.
El tema de un texto se desarrolla por medio de diferentes enunciados que mantienen
diversas relaciones entre sí; por ejemplo, un enunciado puede ampliar, explicar o corregir
lo dicho en el anterior. Los conectores del discurso son palabras o expresiones que hacen
explícitas las relaciones que existen entre los contenidos de un texto.
Cohesión textual
La integración de información en el nivel textual o discursivo supone una serie de
fenómenos variados y complejos. Si pensamos en el texto como un todo unificado esto
nos lleva a tomar en consideración nociones como cohesión. La cohesión es una
característica propia del nivel textual que se define como la interrelación de distintos
elementos con el objetivo de generar y fortalecer la red textual y conformar una unidad
semántica. Los elementos cohesivos, entonces, son indispensables en un texto para
evitar que éste sea sólo un listado inconexo de oraciones desmembradas y, por supuesto,
es una condición indispensable para la coherencia global. En este sentido, gran parte de
la competencia lectora necesaria para comprender un texto consiste en ser capaz de
utilizar eficientemente estas marcas presentes en el texto. El lector tiene a disposición las
informaciones necesarias y debe relevarlas, analizarlas y conectarlas. Los marcadores de
cohesión son una suerte de instrucción de procesamiento relativamente específica que
guía en cuestiones como (a) buscar un concepto antecedente en alguna cláusula previa y
mantenerlo activado (anáforas); (b) establecer una relación causal entre los sucesos
descriptos en una oración (relación causal); (c) abrir un "archivo mental" para una
concepto focal que aparecerá posteriormente (catáfora), (d) ubicar los conceptos y
sucesos en relación con un aquí y ahora (deixis). La cohesión también se ha definido
como la consistencia de los elementos en el texto. En términos de Halliday y Hasan
(1976; 1991) podemos decir que es una propiedad semántica del discurso referida a las
relaciones de sentido que existen dentro de un texto. Desde este punto de vista, no
constituye un elemento externo sino que pertenece a la estructura misma de la lengua.
El área de Cohesión textual incluye: • Ejercicios que promueven la capacidad de
establecer enlaces por correferencia (conectar elementos del texto). • Ejercicios que
llevan al establecimiento de relaciones mediante nexos coordinantes y subordinantes. •
Ejercicios que promueven la detección de relaciones de sustitución (sinónimos, relaciones
anafóricas). • Ejercicios que permiten generar conexiones lógicas entre palabras dentro de
la frase y entre frases.
¿Cuáles son los conceptos del área a tener en cuenta? La cohesión relaciona las distintas
partes del texto a través de recursos que pueden ser de dos tipos: gramaticales o léxicos.
Recursos gramaticales: se basan en funciones sintácticas.
-Elipsis (omisión de palabras o construcciones) "Pedro quería mirar el partido, pero Elena,
no 0." (Se omite "quería mirar el partido").
"Juan tomó la armónica y sopló. 0 Sonaba bien." (Se omite "la armónica").
-Referencia (sustitución de palabras por pronombres) "Quería conocer el norte del país.
Le pidió a su amigo Facundo que lo acompañara."
- Conectores (palabras o expresiones que organizan las partes de un texto) "No iría a la
fiesta porque estaba helando, era muy tarde y además estaba agotado."
2-Recursos léxicos: Consisten en reiteraciones o sustituciones de palabras o expresiones
que se relacionan por su significado.
• Campo semántico (palabras que se asocian por su significado en el texto). "En cuatro
salas del barrio de Abasto se desarrolla hasta mañana domingo, el Festival para Gente
Chica, con una variada propuesta de música y teatro, entre los que se destacan los
recitales de grupos extranjeros. La programación completa está a disposición del público.
Entradas: $ 20."
Sinonimia y antonimia "El compositor escribió una nueva obra que conmovió al público. El
músico fue ovacionado calurosamente por todo el auditorio." "En el barrio hay una estatua
formidable aunque su pedestal es desproporcionadamente pequeño."
• Hipónimos e hiperónimos "Daniel había llevado todas sus herramientas pero sólo
necesitó las tenazas, el martillo y los clavos."
• Paráfrasis (palabra sustituida por una construcción) "Me encantan los relatos sobre las
sirenas. Estos seres mitológicos atraían a los marinos con su canto melodioso."
Intertextualidad
Otro recurso que se emplea, ya no para conectar elementos de un mismo texto sino de
textos diferentes es la intertextualidad. Es una relación de co-presencia que mantiene un
texto con otro. Las relaciones de intertextualidad tienen distinta gradualidad y se realizan
a través de alusiones, menciones, citas, paráfrasis, etc. Por ejemplo, en El twist del mono
liso de María Elena Walsh, el nombre alude al cuadro de La Gioconda (La Mona Lisa) de
Leonardo Da Vinci. Otro ejemplo lo constituye la obra dramática de Adela Basch: Abran
cancha que aquí viene don Quijote de la Mancha, que establece una obvia relación
intertextual con El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes
Saavedra.
EL TEXTO
La palabra texto proviene del vocablo latín textus que significa ―tejer, entrelazar‖. Es una
serie de enunciados unidos mediante diferentes enlaces de tipo léxico, gramatical y
lógico, éstos pueden ser orales o escritos.
Entre otras definiciones encontramos las siguientes:
“Conjunto sígnico coherente. Cualquier conjunto portador de un significado integral”
“La formación semiótica singular, cerrada en sí, dotada de un significado y una función
íntegra y no descomponible” (J. Lotman, Estructura del texto artístico)
“El texto es una unidad de lengua en uso”.
“Un texto no es una oración, pero más grande, es algo que difiere de la oración en clase”.
“Es mejor entender el texto como una unidad semántica”.
“Un texto no consiste en oraciones; está realizado por o codificado por oraciones. Si lo
entendemos así, no esperaremos encontrar el mismo tipo de integración estructural entre
las partes de un texto como la que encontramos entre las partes de una oración” ( Hallida
y Hassan, Cohesión in English, 1976, p.2)
“La delimitación del texto depende sencillamente de la intención comunicativa del
hablante, de lo que él conciba y quiera como conjunto de unidades lingüísticas vinculadas
a un conglomerado total de intención comunicativa.”
“Texto es la unidad lingüística comunicativa fundamental, producto de la actividad verbal
humana, que posee siempre carácter social; está caracterizada por su cierre semántico y
comunicativo, así como por su coherencia profunda y superficial, debido a la intención
(comunicativa) del hablante de crear un texto íntegro y a su estructuración mediante dos
conjuntos de reglas: las propias del nivel textual y las del sistema de la lengua.‖ (E.
Bernárdez, Introducción a la lingüística del texto, 1982, p. 85)
En tanto, se puede llamar también texto tanto a una obra literaria como a un mensaje de
texto; esto quiere decir que texto es cualquier compuesto de signos que guarde
coincidencias con lo que expusimos más arriba independientemente de su tamaño o
extensión. Asimismo, en el marco actual de la difusión de los medios digitales, la
concepción de texto se dirige también a un tipo específico de documento, en el cual es
posible difundir contenidos escritos, con la posibilidad de ampliación a imágenes, tablas,
gráficos, algoritmos y una numerosa serie de complementos que exceden a la sola
organización del lenguaje convencional. De igual modo, la definición de texto se hace
extensiva a la comunicación casi informal que surge de los sistemas de chateo y, por
sobre todo, de las redes sociales, las cuales presentan una codificación previa, en
términos de la reducción de la cantidades de caracteres.
Además, el concepto de texto está estrechamente ligado a otro, el de discurso, ya que
éste es la generación de un texto por un emisor en un contexto determinado, con una
concreta intención comunicativa, siendo esta última también la función por excelencia del
texto. No puede haber nunca un discurso sin un texto, que es, en definitiva cuenta, lo que
motiva al discurso: tener algo para decir. Muchos lingüistas afirman en la actualidad que la
poderosa integración de las herramientas audiovisuales es un firme motivo para
establecer hoy día una división entre discurso y texto, con el argumento de que es posible
emitir un verdadero discurso con la guía plena de herramientas de difusión visual. Sin
embargo, no todos los expertos están de acuerdo, ya que consideran a la utilización de
elementos multimedia como un verdadero lenguaje independiente, derivado de la lengua
tradicional y que merece de un enfoque independiente por parte de la semiología.
Otra característica importante para entender y profundizar aún más respecto de los
alcances de un texto, es que este puede ser monologal, por ejemplo un discurso o una
novela, o bien puede implicar a más de un receptor; éste puede ser el caso de una
conversación entre dos o más personas a través del chat o la que mantienen físicamente
y cara a cara varias personas en un bar. Se prefiere hablar de diálogo al intercambio de
expresiones de texto entre dos individuos y de coloquio cuando se trata de un número
mayor. Por otra parte, las teleconferencias son en la actualidad una herramienta
formidable para la difusión de textos, dado que se logra una interacción notable entre el o
los emisores y los numerosos receptores, situados en ocasiones a grandes distancias del
conferencista.
Un texto que se precie de tal y de bien elaborado debe reunir ciertas condiciones que se
llaman condiciones de textualidad, estas son: cohesión, coherencia, significado,
progresividad, intencionalidad y cierre. Si un texto no observa alguna de estas, entonces,
seguramente, habrá algún inconveniente en términos de comprensión de lo que se quiere
exponer. Este análisis es motivo de debate entre los sociólogos, ya que involucra, en el
fondo, un error en la codificación que debe hacer evaluar la ubicuidad real del emisor.
Secuencia Textual
Se denomina secuencia textual a la unidad de composición, de un nivel inferior al texto
constituida por un conjunto de proposiciones que presentan una organización interna que
le es propia. Es un concepto cercano al de superestructura textual, pero hace referencia a
un esquema de organización del contenido intermedio entre la frase y el texto.
El concepto de secuencia parte de la lingüística del texto (E. Werlich, 1975) y en la última
década del siglo XX es objeto de un gran desarrollo teórico en los trabajos del lingüista
francés J. M. Adam (1992). La teoría de las secuencias ha sido elaborada como reacción
a la teoría demasiado general de las tipologías textuales. J. M. Adam considera que no
puede hablarse de tipos de texto porque no existen textos puros en cuanto al tipo al que
pertenecen, sino que precisamente los textos se caracterizan por su complejidad en la
forma de composición y su heterogeneidad tipológica. Es decir, no se puede hablar de un
texto, por ejemplo, como puramente narrativo, pues como unidad comunicativa
presentará, además de fragmentos narrativos, fragmentos descriptivos, dialogados, etc.
Por ello, es más preciso y adecuado hablar de secuencias textuales, y definir el texto
como «una estructura jerárquica compleja que comprende secuencias -elípticas o
completas- del mismo tipo o de tipos diferentes». La secuencia, pues, se presenta como
un modo de segmentación que permite articular la complejidad textual.
Adam distingue cinco secuencias textuales prototípicas: narrativa, descriptiva,
argumentativa, explicativa, y dialogal. Lo más habitual es que un texto integre diversas
secuencias. Para explicar cómo se combinan las secuencias en los textos, Adam propone
distinguir entre secuencia dominante y secundaria, por un lado, y envolvente e incrustada,
por otro:
• La secuencia dominante es aquella que se manifiesta con una presencia mayor en el
conjunto del texto. Si tomamos como ejemplo el relato biográfico, por más variadas que
resulten sus formas de construcción, hay siempre una secuencia narrativa dominante: se
presenta una sucesión de acciones encadenadas sobre un eje temporal que permite
ubicar una situación inicial y una final, y una serie de transformaciones entre la primera y
la segunda; pero, además, esta secuencia narrativa puede combinarse con secuencias
descriptivas, dialogadas, explicativas, etc. De todos modos, como la secuencia narrativa
sería el modo de organización típico al que se apela para producir y leer biografías, se
considera el relato biográfico como texto narrativo. Por lo tanto, un texto será de tipo
narrativo, descriptivo, explicativo o argumentativo si las secuencias dominantes lo son. La
secuencia secundaria es aquella que está presente en el texto sin ser la dominante.
• Por otro lado, si una secuencia constituye el marco en que otras secuencias pueden
aparecer incrustadas se le llama secuencia envolvente: por ejemplo, en un artículo de
opinión, pueden dominar secuencias como la narrativa o la explicativa, que serían
secuencias incrustadas, porque la secuencia que enmarca y da sentido al conjunto del
texto es la argumentativa, que sería la secuencia envolvente.
La dominancia y la inserción son los dos tipos de heterogeneidad textual, esto es, de
combinación de secuencias diferentes en un texto, que distingue Adam.
Por consiguiente, las secuencias se caracterizan por estos rasgos:
• Son autónomas con respecto al texto, con el que mantienen una relación de
dependencia (se realizan en el texto) e independencia (se pueden aislar del texto).
• Presentan una organización interna propia, que puede descomponerse en partes.
• Se combinan de forma jerárquica dentro del texto con otras secuencias.
En el plano de la didáctica, las secuencias textuales son de gran utilidad para el desarrollo
de las habilidades de lectura y escritura. Es posible extraer de los textos formas diversas
de organización textual que los aprendientes deberán conocer y dominar, puesto que
cada tipo de secuencia se caracteriza por unos rasgos particulares, de carácter funcional,
textual y lingüístico. Algunos materiales organizan las unidades didácticas a partir de la
enseñanza-aprendizaje de secuencias textuales (la argumentación, la descripción, etc.),
que se caracterizan por presentar regularidades en el uso de la lengua. Además, en el
nivel secuencial de un texto pueden establecerse paralelismos entre dos lenguas
determinadas, igual que el que se establece en otros niveles de la descripción lingüística
(el léxico, el morfológico, el sintáctico o el semántico).
EL TEXTO DESCRIPTIVO.
Un texto descriptivo tiene como principal objetivo informar acerca de cómo es, ha sido o
será una persona, objeto o fenómeno (descripción objetiva), presentados a veces desde
impresiones o evaluaciones personales (descripción subjetiva). Suele definirse como una
pintura hecha con palabras.
Describir es un acto lingüístico habitual y la descripción una unidad de composición
textual presente en textos de ámbitos diversos: en los textos literarios, en el discurso
histórico, jurídico, publicitario, político, así como en las conversaciones cotidianas. La
descripción puede considerarse, como apunta Ph. Hamon (1991), una forma más
elemental y más antigua que muchas otras formas de discurso; la enumeración, el
catálogo, el inventario, estructuras simples y utilitarias atestiguadas ya en los orígenes de
la escritura, son efectivamente manifestaciones del tipo de texto descriptivo. La simple
acumulación de detalles no resulta pertinente en una descripción: importan sobre todo los
rasgos característicos o sorprendentes del referente descrito.
La actividad descriptiva como objeto teórico tiene una larga tradición. En los tratados de
retórica clásica fue cuestionada como mero detalle dentro de otras clases de texto
mayores; en la posición contraria, con la escuela realista naturalista de mediados del siglo
XIX, por ejemplo, fue considerada un periodo privilegiado en determinados géneros
literarios. En la lingüística del texto, es analizada como secuencia dominante en
determinados discursos, esto es, uno de los modos fundamentales de organización y de
coherencia de los enunciados. No obstante, la descripción no ha recibido la misma
atención que otros tipos de texto, como la narración o la argumentación, por ejemplo. Ello
se debe, según Charaudeau (2002), por un lado, a la «imperfección constitutiva» de la
descripción, que se detiene en lo accidental y lo singular, con lo que no alcanza nunca la
esencia de los seres o de las cosas; por otro lado, las excesivas taxonomías han
dificultado el estudio del texto descriptivo como un objeto acotado de análisis.
El criterio habitual seguido para distinguir tipos de descripción es el referente descrito,
que define las siguientes formas:
1. La cronografía: descripción del tiempo;
2. La topografía: descripción de lugares y paisajes;
3. La prosopografía: descripción del aspecto exterior de un personaje;
4. La etopeya: descripción de la moral de un personaje;
5. La prosopopeya: descripción de un ser imaginario alegórico;
6. El retrato: descripción a la vez física y moral de un personaje;
7. El cuadro o hipotiposis: descripción «viva y animada» de acciones, de pasiones,
de hechos físicos o morales.
Para J. M. Adam (1993), estos criterios referenciales no permiten caracterizar la
especificidad de la unidad de composición textual denominada «descripción». Aunque
existan distintos tipos de descripción, todos presentan un mismo «funcionamiento de
base», por el que se aplica un determinado número de operaciones también «básicas».
Estas operaciones dan lugar a proposiciones descriptivas que se reagrupan en
secuencias de extensión variable. Son las siguientes, según Adam:
1. Operación de anclaje. La entidad que va a ser descrita se señala generalmente
con un nombre, propio o común, denominado tema-título. En el siguiente
fragmento, [El parque de la Ciutadella] constituye el anclaje referencial: [El
parque de la Ciutadella es una de las joyas decimonónicas de Barcelona.
Muchas de sus estatuas y edificios recuerdan el espíritu romántico de la época
de la Exposición Universal de 1888 que impulsó su finalización]. Si la
denominación del referente se hace al final de la secuencia, se habla de
operación de asignación, ya que el todo de la entidad descrita se da
tardíamente y responde a la pregunta implícita: «¿de quién o de qué se
habla?» Si el anclaje o tema-título inicial se retoma, modificándolo, se realiza
una operación de reformulación.
2. Operación de aspectualización. Se presentan los aspectos relevantes para
caracterizar el objeto, persona o fenómeno descrito. Puede realizarse bien por
fragmentación del objeto del discurso en partes —en el ejemplo, algunas de las
partes o aspectos relevantes del parque descrito son sus [estatuas y
edificios]—, o bien por calificación o relevancia de las propiedades del todo o
de las partes consideradas. La operación de calificación generalmente se
realiza por medio de la estructura del grupo nominal nombre+adjetivo —en el
ejemplo [joya decimonónica]— o por el recurso atributivo con el verbo ser: [es
una de las joyas]. En el caso de la fragmentación, es sobre todo la relación
predicativa con el verbo tener la que realiza esta operación.
3. Operación de puesta en relación, bien por contigüidad o bien por analogía. En
la relación por contigüidad, el objeto descrito o persona se sitúa en relación
con el tiempo (histórico o individual) o con el espacio (al relacionarse con otros
elementos susceptibles de llegar a ser, a su vez, objetos de descripción). En el
ejemplo presentado, observamos una puesta en relación temporal en la
proposición [la Exposición Universal de 1888 que impulsó su finalización]. En la
relación por analogía, se lleva a cabo una asimilación comparativa o metafórica
que permite describir el todo de la entidad descrita o sus partes poniéndolas en
relación con otros objetos, individuos o conceptos; en el ejemplo, la analogía
se establecería con la metáfora [joyas].
4. Operación facultativa de subtematización. Una parte seleccionada por
aspectualización puede ser escogida como subtema y, a su vez, considerada
bajo diferentes aspectos: propiedades características y subpartes. En el
ejemplo, [estatuas] constituye una parte de la descripción del parque y posible
objeto de un nuevo anclaje por el que se encontraría en el punto de partida de
una nueva operación de aspectualización y/o puesta en relación, proceso que
podría continuarse hasta el infinito.
5. En el campo de la pragmática, la descripción ha sido analizada a nivel de
enunciados mínimos. La posición descriptivista de J.R. Searle sostiene que la
descripción, inherente al uso de la palabra, puede ser aislada en un enunciado.
Localiza la parte descriptiva de los enunciados en el contenido proposicional
sobre el que se aplica la fuerza ilocutiva. A esta postura se opone J. L. Austin y
los teóricos de la teoría de la argumentación, para quienes no puede separarse
la parte descriptiva de la posición enunciativa adoptada en el enunciado. En
este sentido, un procedimiento descriptivo es inseparable de la expresión de
un punto de vista determinado de lo descrito. Calificar, por ejemplo, de [joya] el
parque de la Ciutadella en un determinado contexto puede suponer, al mismo
tiempo que una descripción, un acto ilocutivo de recomendación de su visita.
Todos los aspectos considerados en la caracterización del texto descriptivo, desde la
perspectiva pragmática a las operaciones implicadas en su composición textual, son
relevantes para una didáctica de la descripción, adecuada a la enseñanza de una L2.
Conocer los condicionamientos enunciativos, qué aspectos seleccionar y cuáles no en
una descripción, analizar las implicaciones pragmáticas de las palabras utilizadas, o saber
cómo proceder para componer un texto descriptivo constituyen habilidades inherentes al
desarrollo de la competencia comunicativa de los aprendientes.
Rasgos lingüísticos
Los rasgos lingüísticos de que suele hacer gala el texto descriptivo son los siguientes:
• 1. Dominan las oraciones enunciativas y atributivas: "Era un hombre alto y cetrino.
Parecía amargado".
• 2. Abundancia de sustantivos o sintagmas nominales, aposiciones, adjetivos o
construcciones equivalentes (sintagmas adjetivos, construcciones preposicionales,
proposiciones subordinadas adjetivas): "El arbusto del laurel es de un verde muy oscuro y
de hojarasca bastante densa; las hojas son persistentes, simples y lanceoladas. En su
tronco, que es el soporte del árbol, se aprecian varias partes".
• 3. Los tiempos dominantes son el presente o el pretérito imperfecto de indicativo,
por la ausencia del paso del tiempo: "La porcelana es un material cerámico producido de
forma artesanal o industrial y tradicionalmente blanco, compacto, frágil, duro, translúcido,
impermeable, resonante, de baja elasticidad y altamente resistente al ataque químico y al
choque térmico, y se utiliza para fabricar los diversos componentes de las vajillas
(excluyendo la cubertería) y para jarrones, lámparas, esculturas y elementos
ornamentales y decorativos". "Era una persona encerrada en sí misma, que solía pasear
sola por el parque".
• 4. Uso de complementos circunstanciales de lugar, tiempo y modo, para situar lo
descrito y el orden: "A lo lejos se distinguen nítidamente las cumbres de los Pirineos; por
la tarde, apenas se aprecian sus contornos".
• 5. Se usan verbos de naturaleza, estado o pertenencia: "El llamado lince africano
(Caracal caracal), es un mamífero que pertenece al género felino y habita en África y gran
parte de Asia Central y Occidental".
• 6. Uso de enumeraciones, comparaciones, metáforas y personificaciones.
• 7. Predominio de elementos espaciales o relacionados con el espacio como
elemento estructurador. Abundantes adverbios y conectores espaciales, especialmente
deícticos y anafóricos.
Para la descripción objetiva, que suele ser científica y especializada, suele usarse la 3ra
persona y adjetivos especificativos y descriptivos, y el uso de adjetivos, presente
atemporal y tecnicismos.
Para la descripción subjetiva, que suele ser literaria, la 1ra persona y oraciones
exclamativas, así como el uso de adjetivos valorativos y recursos expresivos.
EL TEXTO EXPLICATIVO
Un texto explicativo se define por su intención de hacer comprender a su destinatario un
fenómeno o un acontecimiento. La explicación se organiza en torno a una estructura de
problema-solución: se parte de un problema de conocimiento al que se trata de dar
respuesta con la aportación de información que ofrezca las claves del problema. Por lo
tanto, el texto explicativo es aquel que satisface una necesidad cognitiva, resuelve una
duda y desencadena procesos de comprensión de la realidad.
En la lingüística del texto, las primeras aproximaciones al estudio de los textos
explicativos se relacionan con actividades cognitivas (E. Werlich 1975). En este sentido, la
explicación está relacionada de manera evidente con el proceso humano del comprender
con ayuda de conceptos, a través de los procesos de análisis o síntesis. Por otro lado, en
los recientes trabajos en torno al análisis del discurso de la divulgación científica, S.
Moirand (1999) considera que la explicación científica se produce cuando el emisor
presupone que los destinatarios se interrogan sobre las relaciones entre hechos, procesos
o fenómenos, o cuando él mismo induce este tipo de pregunta sobre las razones de los
hechos, de los fenómenos o de los procesos; «¿por qué esto ocurre así?», «¿cómo es
posible?». La explicación científica se manifiesta en una estructura del tipo «X explica Y»
(determinado hecho explica determinado fenómeno), por lo que se concibe como una
operación cognitivo-discursiva de orden causal.
En la última década del siglo XX, J. M. Adam (1992, 1999) aborda la explicación desde su
teoría de las secuencias textuales. Considera la explicación una unidad textual que
presenta un esquema prototípico de estructuración del contenido. Este esquema está
constituido por las siguientes proposiciones:
a. Una esquematización inicial, en que se plantea una cuestión en forma de
pregunta-problema, en términos de «¿por qué?» o «¿cómo?»;
b. Sigue una explicación-respuesta, que clarifica el problema planteado;
c. Finalmente, puede presentarse una conclusión-evaluación de la respuesta
dada.
También de forma optativa una explicación puede iniciarse con un marco o presentación
del problema que será objeto de la explicación.
Un texto como el siguiente constituiría una secuencia explicativa prototípica:
[Ante una situación de estrés, nuestro organismo está genéticamente condicionado para
poner en marcha una serie de respuestas neurobiológicas de «autoprotección» mediadas
por hormonas como la adrenalina o el cortisol, que se manifiestan en forma de
taquicardia, respiración acelerada, hipertensión, hiperalerta, etcétera.]. Es frecuente que,
como en el ejemplo, la primera parte del planteamiento de la cuestión, la pregunta-
problema ([«¿Por qué nos afecta el estrés?»]) esté implícita en un texto explicativo.
Por otro lado, a menudo una estructura explicativa enmarca una secuencia narrativa,
como en los relatos etiológicos (relatos sobre el origen de un lugar, de un nombre, etc.);
también se suelen combinar en un mismo discurso fragmentos explicativos y
argumentativos. Los géneros discursivos que presentan la explicación como secuencia
dominante se producen en el ámbito académico-científico fundamentalmente: los
exámenes, los trabajos académicos, los manuales escolares, las entradas enciclopédicas,
los tratados científicos o los artículos de divulgación científica, por ejemplo, son textos
propiamente explicativos.
Desde la didáctica, se han llevado a cabo descripciones del texto explicativo que
persiguen facilitar la enseñanza-aprendizaje de su comprensión y producción. Destaca en
ellos el esfuerzo por delimitar el tipo de estructuras retóricas o relaciones lógicas que
caracterizan estos tipos de textos, como la enumeración, la causalidad, la comparación, el
contraste, la definición o la clasificación, por ejemplo. Estas estructuras pueden ser
consideradas procedimientos o saberes estratégicos que contribuyen a hacer comprender
un fenómeno, y conseguir así el objetivo prioritario de un texto explicativo. Cada uno de
estos procedimientos, además, se materializa en el texto con formas lingüísticas
recurrentes en cada lengua, que pueden ser enseñadas, aprendidas y contrastadas en la
comunicación.
Tipos de textos expositivos
• Divulgativos: Un texto divulgativo es aquel que establece un tema o argumento
que proporciona un discurso oral, ya que este contiene argumentos sociales de uno u
otros temas; es decir, puedes escoger un tema o varios para salir a pronunciar un
discurso o exposición.
• Especializado: Por otro lado, los especializados no informan, sino que pretenden
hacer comprender aspectos como los científicos, por lo que exigen un receptor más
especializado, con un mayor grado de conocimiento del tema. Presentan, por lo tanto, una
mayor complejidad sintáctica y léxica. Podemos citar como ejemplo los textos científicos,
jurídicos y humanísticos.
Estructura de los textos expositivos
• La introducción: Se da a conocer la explicación acerca de cómo será tratado el
tema del texto con el objetivo de que el receptor tenga interés.
• El desarrollo: Es la parte más importante del texto; consiste en la exposición clara,
donde se ordenan los conceptos.
• La conclusión: La parte final del texto, puede aparecer un breve resumen de los
puntos tratados en el desarrollo, ofreciendo una evaluación de la presentación o
simplemente una síntesis de los argumentos.
Algunas características lingüísticas de los textos expositivos son:
• Claridad, precisión y calidad.
• Uso preferente del presente intemporal y del modo indicativo. Puntualmente, el uso
del imperfecto si se trata de la descripción de procesos.
• Uso de conectores.
• Empleo de recursos como las comparaciones, definiciones, enumeraciones y
ejemplos.
• Los textos expositivos son conocidos como informativos en el ámbito escolar. La
función primordial es la de transmitir información.
Estructuras lógicas.
1. Sintetizante o inductiva: Al iniciar expone los datos o ideas particulares para llegar
al final o determinación del tema fundamental.
2. Analizante o deductiva: Primero formula el tema y luego lo desarrolla con datos o
ideas particulares.
3. Encuadrada: Presenta al principio el tema que se desarrolla a lo largo del texto, y
por último una conclusión que refuerza o modifica la idea inicial.
4. Paralela: En los textos con este tipo de estructura las ideas se exponen sin que
haya necesidad de coordinarlas entre sí; todos tienen el mismo nivel de importancia.
Sugerencias para comprender textos expositivos
1. Leer globalmente el texto.
2. Leer cada párrafo, poner títulos.
3. Repasar los títulos.
4. Detectar la organización interna del texto.
5. Localizar los componentes de la organización.
6. Construir un esquema.
7. Construir el significado, resumir.
8. Hacerse preguntas sobre el texto.
9. Subrayar los datos más importantes.
10. Detectar la idea principal y secundaria de cada párrafo.
Organización de la información
• Deductiva: Se parte de lo general (lo más amplio) para llegar a lo particular (lo más
específico).
• Inductiva: Contrariamente a la estructura deductiva, se parte de lo más específico
para llegar a lo más amplio.
• Lógica o lineal: Se articula la información sobre la base de premisas y
conclusiones, causas y efectos, razones y consecuencias.
• Cronológica o lineal: Se aborda un hecho histórico o un acontecimiento de
cualquier tipo relatando lo sucedido aduciendo las causas, el hecho propiamente tal y las
consecuencias.
• Problema-Solución: Se expone un problema, sus posibles causas y las
consecuencias que acarrea. Luego se proponen las posibles soluciones y las maneras de
llevarlas a cabo.
• Procedimental: Este tipo de ordenamiento que aparece en una receta de cocina o
en un manual para armar un objeto. Se detallan en orden los pasos con los que hay que
cumplir para lograr un determinado objetivo.
Tipos de estructura de los textos expositivos
1. Presentación de causa
2. Presentación, problema, solución
3. Introducción, desarrollo, conclusión
4. Exposición de estructura narrativa
5. Exposición de estructura descriptiva, etc.
6. Exposición de estructura enumerativa.
Recursos expositivos (explicativos)
Para lograr una buena explicación, hay una serie de recursos específicos. Estos son:
• Comparación: Permite explicitar las diferencias y las semejanzas entre elementos.
• Definición: Presenta conocimiento nuevo, explica concepto o indica el significado
de un término.
• Ejemplos: Aportan casos concretos que ilustran el tema que se está tratando.
• Clasificación: Ordena los elementos por características comunes o categorías (que
son justamente las que permiten armar una serie)
EL TEXTO ARGUMENTATIVO
Un texto argumentativo es aquel que tiene como fin o bien persuadir al destinatario del
punto de vista que se tiene sobre un asunto, o bien convencerlo de la falsedad de una
opinión previa (refutación), para lo cual le aporta determinadas razones. Aparte de su
intención comunicativa, el texto argumentativo se caracteriza por una organización del
contenido que lo define como tal: se presentan unas premisas o datos, que no se podrán
aceptar si no se admite también una determinada conclusión o tesis.
Si bien el estudio de la argumentación tiene sus orígenes en la retórica clásica, desde un
enfoque pragmático y estructural el estudio de los textos argumentativos se ha abordado
en los modelos teóricos de la lingüística del texto. Desde esta perspectiva, el texto
argumentativo en la teoría de J. M. Adam (1992) es el que presenta como secuencia
dominante, esto es, como esquema de base para organizar el contenido, la secuencia
argumentativa. Una secuencia argumentativa prototípica se caracteriza por presentar tres
proposiciones básicas:
1) Las premisas o datos que se aportan a favor de la opinión que se sostiene en el texto.
2) Las inferencias sobre las que se apoya la opinión defendida
3) Y la conclusión o tesis que se sostiene.
Este esquema se completa, además, en el modelo de Adam, con las siguientes partes
argumentativas:
Una tesis previa, en la que se apoya el desarrollo de las premisas en el caso de la
refutación; y
Una proposición de tipo antitético, que incorpora los contraargumentos que
restringen el alcance de la tesis defendida.
Los textos argumentativos reales no responden necesariamente a un esquema
argumentativo completo. Por ejemplo, en la secuencia [Este cuadro es muy valioso; es un
cuadro de Picasso], observamos la presencia explícita de la tesis [Este cuadro es muy
valioso] y de una premisa [es un cuadro de Picasso]; la inferencia en la que se apoya la
tesis está implícita como saber compartido [Los cuadros de Picasso se consideran obras
de arte valiosas] y también están implícitas la tesis previa [No es un cuadro tan valioso] y
las posibles objeciones (contraargumentos) que se puedan aportar para restringir la tesis
[Pero no todos los cuadros de Picasso tienen el mismo valor]. Plantin (1990) apunta que a
veces tampoco se explicita la conclusión o tesis que da sentido a los textos. El receptor
deberá reconstruir esa conclusión a través de un proceso inferencial. Por lo tanto, desde
un punto de vista lógico, como señala Cuenca (1996), sería posible reconstruir la
estructura completa de una argumentación, pero en el discurso no siempre se manifiesta
en su totalidad.
Los géneros discursivos que presentan como secuencia dominante la argumentativa y,
por lo tanto, son textos argumentativos, pertenecen a ámbitos de uso muy diversos.
Predomina la argumentación en la discusión cotidiana, en las entrevistas laborales, en los
artículos de opinión, en los debates, en los anuncios publicitarios, en las cartas al director,
en textos jurídicos como la sentencia o la demanda, y en géneros científicos como el
artículo de investigación, por ejemplo. En ellos a menudo la argumentación se combina
con la explicación. Para defender la tesis sostenida en un texto se recurre a un conjunto
de técnicas argumentativas características, entre las que destacan las siguientes: aportar
ejemplos, generalizar, citar a autoridades, establecer analogías, hacer concesiones,
definir, establecer las causas o derivar consecuencias.
Desde el punto de vista didáctico, se han descrito los mecanismos lingüísticos y
discursivos asociados a la estructura argumentativa. Por ejemplo, se han identificado dos
mecanismos fundamentales para manifestar explícitamente las partes de la
argumentación: el uso de conectores específicos (conectores contrastivos, causales,
consecutivos y distributivos) y la relación entre palabras o cohesión léxica de tipo
contrastivo (antonimia, complementariedad). Otras marcas lingüísticas características son
las referencias deícticas (pronombres personales en función de sujeto, por ejemplo) y
algunos mecanismos de modalización del texto (adverbios modales, marcas de modalidad
oracional, etc.). Esta asociación permite abordar la enseñanza-aprendizaje de
determinados elementos gramaticales desde su contexto de uso. Conocer la eficacia
persuasiva de estos mecanismos lingüístico-discursivos contribuye a desarrollar la
competencia comunicativa.
Estructura interna del texto argumentativo
El texto argumentativo está formado por tres partes importantes para conformarse:
• Una tesis inicial, donde se debe formular de forma clara la idea fundamental que
se quiere defender. Es muy importante que la tesis esté formulada correctamente, dado
que es el núcleo en torno al cual gira la argumentación que posteriormente vamos a
desarrollar.
• Un desarrollo argumental, donde se exponen los asuntos y las justificaciones
donde se pueden incluir citas textuales que servirán para defender la idea fundamental.
• Una conclusión o síntesis que dará lugar al cierre del texto argumentativo. Se trata
de la última parte de nuestra argumentación. Agrupa un argumento lógico obtenido
previamente de la argumentación preexistente. Es de vital importancia que este final sea
coherente con todo lo argumentado expuesto anteriormente.
Como hemos destacado antes, se puede dar el caso que alguna de estas partes esté
ausente. Por este motivo es importante remarcar que el texto expositivo y argumentativo
funcione conjuntamente en el caso de la argumentación. Dado que no se puede defender
una idea sin haber sido previamente expuesta.
El primer tipo de argumento que se esgrime en defensa de una tesis es su base. La base
es el argumento que sustenta la posibilidad de la tesis y que responde a la pregunta ¿por
qué?, planteada inmediatamente después de la tesis. Relacionada con la tesis y con la
base está la garantía, un dato o información que sostiene aquel vínculo. La garantía se
sustenta en un respaldo, un principio o dato documentado entendido como fácilmente
aceptable por todos.
Tipos de argumentos
• Razonamiento Lógico: Este argumento consiste en argumentar algo en cuanto a
las reglas de la lógica y hablar claramente para que el receptor entienda perfectamente lo
que dice.
Ejemplo: María fue a comer al restaurante que está por su casa y le dio diarrea. Pedro fue
a comer al restaurante que está por la casa de María y le dio diarrea. Jaime fue a comer
al restaurante que está por la casa de María y le dio diarrea. Por lo tanto, el restaurante
que está por la casa de María produce infecciones estomacales.
Tesis: María fue a comer al restaurante que está por su casa y le dio diarrea.
• Razonamiento por la analogía: Cuando se establece una semejanza entre dos
conceptos, seres o cosas diferentes. Se deduce que lo que es válido para uno es válido
para el otro.
Ejemplo: María y Diego son estudiantes con capacidades similares. María obtiene bajas
calificaciones de cualquier índole.
Tesis: Diego tampoco obtiene altas calificaciones.
• Razonamiento por generalización: A partir de varios casos similares, se genera
una tesis común, que es aplicada a un nuevo caso del mismo tipo.
Ejemplo: César Vallejo, Ciro Alegría y Mario Vargas Llosa son excelentes escritores.
Todos ellos son peruanos.
Tesis: Los escritores peruanos son excelentes.
• Razonamiento por signos o sintomático: Se utilizan indicios o señales para
establecer la existencia de un fenómeno.
Ejemplo: A Catalina ya no le interesan las fiestas, pasa mucho tiempo hablando con
Pablo, lee muchas novelas de amor.
Tesis: Catalina está enamorada de Pablo.
• Razonamiento por causa: Se establece una conexión causal entre dos hechos
que fundamentan la tesis.
Ejemplo: La carne de ballena es muy codiciada. Las ballenas fueron cazadas
indiscriminadamente y, a pesar de la existencia de leyes de protección, todavía las cazan.
Tesis: Las ballenas están en peligro de extinción.
Argumentos emotivos-afectivos
Se dirige a los sentimientos del auditorio, especialmente a sus dudas, deseos y temores
con el fin de conmover y provocar una reacción de simpatía o rechazo.
• Uso del criterio de autoridad: Se alude a la opinión de expertos en el tema o
personajes consagrados para sustentar la tesis.
• Argumentos por lo concreto: Se emplean en ejemplos familiares a los oyentes
porque les afecta directamente.
• Confianza del emisor: Se apela a la confianza que inspira el mismo emisor y a la
credibilidad que se le debe.
• Argumento eslogan: Es una frase que invita a la acción, normalmente para
comprar un producto o servicio.
• Recursos de la fama: Corresponde a la utilización de la imagen pública o palabra
de un personaje bien valorado por la sociedad.
• Fetichismo de masas: Se sustenta en la idea de que la mayoría elige lo correcto o
tiene la razón.
• Cita de autoridad: Es el recurso a partir del cual se introducen en el texto las
palabras de otro que generalmente es entendido o competente en el tema del cual trata el
texto. Generalmente van entre comillas (" ").
• Cita textual a la hipótesis: Dichas palabras serían refutadas o contra argumentadas
posteriormente.
• Ejemplificación: Es el recurso a partir del cual se da un caso concreto y específico
sobre el tema tratado en el texto con el objetivo
• Generalización: Es el recurso a partir del cual se habla de manera global con
respecto a determinada característica.
• Enumeración: Es el recurso por el cual se dan varios hechos, adjetivos,
sustantivos, entre otros a enumerar.
• Oposición: Es el recurso por el cual se oponen dos o más antónimos.
• Argumentativo/retórico: Es parecida a la oposición, es el recurso por el cual se
diferencian dos sinónimos.
• Reformulación: Es el recurso por el cual se vuelve a explicar la idea utilizando
otras palabras.
El argumento analógico
Es aquel que establece paralelismos entre lo argumentado y otro hecho, una forma de
aclaración que facilita su comprensión por parte de los destinatarios. Este tipo de
argumento se basa en la relación de semejanza entre dos hechos.
El argumento mediante ejemplos
Casos particulares como anécdotas, cuentos, metáforas, citas literarias, entre otros. Se
utilizan para extraer una regla general.
El argumento de autoridad
Se fundamenta en el respeto que a todo merece una persona de prestigio social o
intelectual que ha opinado sobre el tema objeto de nuestra argumentación. Existen varias
formas de expresar los argumentos de autoridad, de forma directa (cuando la persona
citada trató precisamente ese tema) o de forma indirecta o por analogía (la opinión
empleada no se corresponde exactamente con el tema tratado, pero apoya el problema
que planteamos).
El argumento de presunción
Apoya en ideas que están vinculadas al principio de verosimilitud.
El argumento de probabilidades
Apoya en datos estadísticos o en el cálculo de probabilidades, y su importancia proviene
de estar sustentado sobre bases reales (carácter empírico del argumento).
El argumento emotivo-afectivo
Se dirige a los sentimientos del auditorio, especialmente a sus dudas, deseos y temores
con el fin de conmover y provocar una reacción de simpatía o rechazo.
Los argumentos por lo concreto
Se emplean ejemplos familiares a los oyentes porque les afecta directamente.
Legalización del texto
Una vez terminado el trabajo se necesita llevar con un especialista para que lo legalice y
se pueda publicar hacia un público.
EL TEXTO NARRATIVO
Un texto narrativo es aquel que representa una sucesión de acciones en el tiempo. En
esta sucesión temporal se produce un cambio o transformación desde una situación de
partida a un estado final nuevo. Desde un punto de vista pragmático, la narración requiere
contener un elemento de intriga que estructura y da sentido a las acciones y
acontecimientos que se suceden en el tiempo.
En 1969 T. Todorov propone el término narratología para designar «la ciencia del relato».
Los trabajos en los que se inspira se encuentran muy desigualmente repartidos en el
tiempo y sin conexión entre ellos, al menos hasta una época reciente. Las teorías
narratológicas abordan el estudio de los textos narrativos desde distintas perspectivas:
destacan los estudios estructurales de relatos literarios iniciados con los formalistas rusos
(V. Propp 1928) y seguidos por la escuela francesa (A. J. Greimas 1966, G. Genette
1983), el análisis del relato conversacional llevado a cabo por W. Labov (1972) o los
trabajos que desde la psicolingüística conciben la narración como un tipo de estructura
mental y un mecanismo de procesamiento (W. Kintsch y T. A. Van Dijk 1978, M. Fayol
1985). En el análisis del discurso y la lingüística del texto, el texto narrativo ha sido
estudiado a partir de la identificación de las categorías o partes funcionales que aparecen
regularmente en las narraciones cotidianas (T. A. Van Dijk 1978, J. M. Adam 1994).
Como T. Todorov (1969) ya sugirió, la secuencia narrativa prototípica está constituida por
cinco proposiciones de base:
1. una situación inicial, que presenta un espacio y un tiempo determinados, los
personajes y los antecedentes de los que surge la acción;
2. un nudo o complicación, que consiste en una progresión ascendente de incidentes
y episodios que complican la acción y mantienen la intriga del relato;
3. las reacciones o evaluación, en que los sucesos pueden ser valorados por el
narrador o por otros personajes;
4. el desenlace, que introduce el cambio de situación y la resolución del conflicto; y
5. la situación final, que muestra el nuevo estado que resulta de las acciones
sucedidas.
Este esquema narrativo puede ilustrarse con el siguiente relato periodístico: [Los vecinos
de un edificio de siete pisos tuvieron que ser desalojados ayer [1], después de que se
produjera un escape de agua en el solar colindante [2], donde estaban trabajando unos
obreros [3]. Al romperse la tubería el agua se extendió y afectó a los cimientos del
inmueble [4]. Un total de veintiséis de los vecinos afectados pasaron la noche en diversos
hoteles, que financiarán los servicios sociales.[5]]. En el ejemplo, la proposición [1]
expresa el desenlace del relato; las proposiciones [2] y [4] constituirían
el nudo o complicación; la proposición [3] presenta la situación inicial; finalmente, la
proposición [5] expresa la situación final. Como se observa en el ejemplo, las partes
características de un texto narrativo no necesariamente siguen un orden canónico (un
relato puede empezar, como en este caso, con el deselance de la narración) y algunas
categorías, como la evaluación, pueden quedar implícitas.
Los géneros discursivos que presentan como secuencia dominante la narración
constituyen formas narrativas muy diversas desde un punto de vista semiótico y
lingüístico: son narrativos textos como los cuentos, las películas, los chistes, las novelas,
las tiras cómicas, las fábulas, las noticias periodísticas, etc. Todas estas formas textuales
tienen en común el hecho de que organizan la información siguiendo una cronología y
utilizan un conjunto de recursos lingüísticos propios de la narración, como las oraciones
temporales, los adverbios y conjunciones de tiempo, las formas verbales de pretérito o el
uso histórico del presente.
En el aprendizaje de lenguas, los textos narrativos constituyen las secuencias textuales
que se interpretan y producen en los primeros estadios del dominio de una lengua. Se
trata de una forma de organizar el discurso que es, al mismo tiempo, un modo de
organizar la experiencia y de hablar del futuro, una forma de imaginar mundos posibles o
imposibles; quizás, junto con la conversación, es la forma más universal de expresión y
comprensión del mundo, de los demás y de uno mismo. Las implicaciones cognitivas,
sociales y estilísticas de este planteamiento son muy rentables didácticamente. Por ello,
en la enseñanza-aprendizaje de una nueva lengua las prácticas centradas en el diálogo y
en la conversión, con base narrativa, son muy significativas para los aprendientes.
Elementos de la narración.
Personajes: Persona que aparece en la historia.
Acciones: Las que realiza cada personaje.
Tiempo: El periodo de tiempo, largo o corto, que se le da a un personaje para
realizar las acciones.
Espacio: El lugar donde ocurren los hechos.
Narrador: El narrador contempla y cuenta los hechos que suceden de una manera
ordenada, y en ocasiones juzga lo que sucede. En otras ocasiones se desconoce
quién es el narrador, pero se conoce su existencia.
Personajes.
El acontecimiento que sucede son acciones realizadas por personajes. Un personaje es
cualquier entidad que lleva a cabo acciones gracias a las cuales el argumento de la
narración puede progresar. Un personaje puede ser tanto una persona como un animal o
un objeto. Estas tres entidades hacen que la narración pase de una situación inicial a una
situación final.
Un ejemplo claro de una narración en la que no intervenga ningún ser vivo es La lluvia
amarilla, de Julio Llamazares.
Tipos de personajes.
El protagonista es el personaje en el que recae la acción narrativa, por ende, el interés del
narrador se centra en lo que hace y lo que le sucede. En la mayoría de las narraciones el
protagonista pretende resolver problemas que se le presentan. En esos casos aparece el
papel de antagonista, es decir, el personaje que se opone al protagonista y a sus
acciones, e intenta que no resuelva dicho problema. Los personajes restantes que
intervienen en la historia son los denominados personajes secundarios.
La importancia de cada personaje es el sentido que tiene la participación de este en la
historia, y hay que tener presente la función que desempeña cada uno, en relación con el
tema de la trama.
Caracterización de personajes.
Aunque en ocasiones el personaje esté basado en una persona real, el escritor lo
describe, por lo que gracias a él se puede descubrir quién y cómo es y qué rasgos lo
caracterizan. Según esto, un personaje también se puede definir como una "creación del
autor". Siguiendo este proceso, existen varios recursos para la caracterización de un
personaje:
Descripción: El autor describe tanto física como psicológicamente al personaje
para poder retratarlo y representarlo. Puede ir tanto al comienzo del texto o
cuando la acción ya ha comenzado y el relato avanza.
Acción: Según el comportamiento y las reacciones del personaje, se puede dar
una idea de cómo es.
Diálogo: Según la conversación del personaje, se puede tener una noción de las
ideas de este y de sus intenciones, es decir, los rasgos característicos de cada
personaje viene definido por sus palabras.
Acción narrativa.
Se llama historia a la serie de acontecimientos relacionados entre sí que se han sucedido
en un orden determinado. Claramente una historia se puede contar de formas muy
diversas, por lo que da lugar a narraciones, órdenes y estructuras distintas. La estructura
de la acción narrativa es la manera en la que en un relato se han organizado los
acontecimientos que constituyen la historia.
En un relato la acción está constituida por capítulos, que a medida que la narración sea
más larga, los capítulos serán más extensos también.
Estructura de la acción narrativa.
La estructura de los capítulos se presenta dependiendo del orden que les dé el autor
siguiendo el sentido del texto. Siempre se distingue una situación inicial y una situación
final, y los sucesos que le ocurren a los personajes es la causa de pasar de una situación
a otra. A este esquema le corresponde la estructura planteamiento-nudo-desenlace.
Planteamiento: Se cuenta quiénes son los personajes, dónde y cuándo transcurre
la historia y cuál es el problema que les afecta.
Nudo: Se desarrolla el problema que afecta a los personajes, narrando todas las
acciones que realizan los protagonistas para resolver dicho problema. En los
relatos largos es la parte más extensa, y está formado por múltiples capítulos.
Desenlace: Se narra el resultado final, en otras palabras, si el personaje resuelve
finalmente dicho problema.
No todos los textos narrativos se ajustan a esta estructura, sino que en algunos casos no
existe tal presentación de personajes, y el relato, en ese caso, comienza directamente en
la mitad de la trama, lo que se denomina in medias res. En otros casos comienza
directamente por la situación final, para contar después qué es lo que ha llevado a ese
desenlace, lo que se denomina in extrema res. El autor también puede preferir por no
contar el desenlace de la trama, lo que se denomina final abierto, cuando causa al lector
una imaginación de cómo terminaría el asunto.
Tiempo narrativo.
Las acciones que realizan los personajes suceden una detrás de otra, y forman así una
sucesión. Para analizar el tiempo narrativo hay que tener presente el tiempo de la
historia y el tiempo del discurso o tiempo de la narración.
Tiempo de la historia.
Con frecuencia el narrador indica la época concreta, pero en otros casos no la indica, y el
lector puede deducirle por la apariencia de los personajes, por ejemplo. También el
narrador puede no indicar ninguna referencia hacia la época, para que el relato tenga una
validez universal. El tiempo de la historia también comprende la cronología de los
acontecimientos.
Tiempo del discurso.
Según el orden de la narración, existe una narración lineal, la cual se cuenta en el orden
en el que sucedieron los acontecimientos.
Mediante distintas técnicas el narrador puede alternar dicho orden, como sucede con in
media res, cuando la historia comienza por la mitad, y con in extrema res, cuando
empieza por el final. En otros casos se inserta la retrospección o flashback, cuando se
cuentan hechos que sucedieron en el pasado, la anticipación, que es el mismo caso solo
que los hechos suceden más tarde, y la simultaneidad, cuando ocurren al mismo tiempo.
Mediante otras técnicas los narradores hacen uso del ritmo. El ritmo se diferencia en un
ritmo rápido, cuando los acontecimientos transcurren en un espacio corto de tiempo, y el
narrador puede incluir saltos en el tiempo o deja de explicar los hechos ya que no los
considera importantes, y en un ritmo lento, cuando los acontecimientos, que tienen una
duración corta, el narrador alarga el espacio de tiempo y hace uso entonces de detalles
tanto en las descripciones como en las reflexiones y explicaciones.
Velocidad y relación entre tiempos.
Se refiere a la relación entre el tiempo de la historia y el tiempo del relato. Esta relación
puede ser de igualdad o no. El tiempo de la historia (TH) hace referencia a lo que se
cuenta y el tiempo del relato (TR) al cómo se cuenta. Analizando el ámbito
literario, Genette establece la siguiente clasificación:
Escena: relación de igualdad. Coloquialmente se llama "tiempo real". Existe una
sincronía perfecta entre ambos tiempos. TH=TR.
Elipsis: se da cuando hay una parte del relato que no se cuenta y suele coincidir
con un cambio de escena. Para un tiempo de la historia x, el tiempo del relato es
0. TH=TR=0.
Sumario: se trata de una aceleración del relato, una compresión de los
acontecimientos de la historia en el nivel del relato. Esto produce que el tiempo de
la historia sea mayor que el tiempo del relato. A menudo se plantea como una
transición entre secuencias. TH<TR.
Pausa: para un tiempo de la historia 0, el tiempo del relato es x. No hay nada que
contar de la historia pero sí del relato. A menudo se emplea para hacer
descripciones. TR<TH.
Espacio narrativo.
El espacio está constituido por las referencias que hace el narrador al lugar donde
transcurren los hechos de la historia. Hay que tener en cuenta que existen muchos relatos
donde la acción transcurre en un espacio único y, en otros relatos, la acción transcurre en
lugares diferentes. También algunos de los espacios pueden estar definidos por escasas
descripciones, solamente aparecen nombrados y, en otras ocasiones, pueden aparecer
bien definidos, dotados con descripciones, como sucede en la obra Industrias y andanzas
de Alfanhuí, de Rafael Sánchez Ferlosio. En estos casos cuando el espacio está descrito
aparece el término de ambiente.
Narrador.
El emisor de un texto narrativo recibe, de acuerdo con la función que realiza, una
denominación especial: la de narrador. No obstante, la razón de la misma estriba en la
necesidad de prever que en algunos textos narrativos el emisor y el narrador no
coinciden, o dicho con otras palabras, no son la misma persona. Tal situación se da, como
es evidente, en los textos narrativos literarios. Lo que ocurre en las novelas y en
los cuentos es que la historia que se cuenta ha sido inventada (o, por lo menos, así se
presenta); dado que esto es así, no es posible que el emisor (el autor real) haya podido
ser testigo de la misma. Por lo tanto, se entiende que quien narra no es él, sino un
narrador indeterminado también inventado por ese autor. Partiendo de esta consideración,
que nos lleva a utilizar siempre esa denominación de narrador, hay que analizar otro
factor que también depende del narrador: la perspectiva o punto de vista que adopta para
contar la historia.
Función del narrador.
Un narrador es la persona que escribe cuentos, novelas, etc., en otras palabras, un
narrador es un "escritor de relatos". Definiéndolo de otra manera, un narrador es el
elemento estructural de la narración, que contempla los hechos narrados.
Autor y narrador no es lo mismo. Es el autor quien decide quién va a ser el narrador, y
qué características va a tener. Dichas características constituyen el denominado punto de
vista de la narración.
Participación del narrador.
Sin haber participado en los hechos, el narrador puede conocerlos, y puede ser también
uno de los personajes que intervienen en la historia. El personaje que funciona como
narrador se denomina narrador interno, y el autor construye el relato fingiendo que la
historia la cuenta uno de los personajes.
En la mayoría de las ocasiones el narrador interno coincide con el protagonista. En este
caso predominan las formas verbales y los pronombres en primera persona. Los relatos
de este tipo se denominan narración en primera persona. Con menos frecuencia el
narrador no coincide con el protagonista, sino con un personaje secundario, lo que se
denomina como narrador testigo.
Por otro lado, un narrador externo conoce los hechos que suceden y los personajes que
intervienen, pero no participa en la historia, sino que la cuenta "desde fuera". Por esta
razón no se referencia a sí mismo. Los relatos de este tipo se denominan narración en
tercera persona.
Conocimiento del narrador.
Dependiendo del grado de conocimiento del narrador, existen dos tipos:
Narrador omnisciente: Conoce los aspectos y detalles de los personajes, de sus
pensamientos, sus intenciones, su historia, etc. Normalmente se compara con una
serie de divinidad que sabe todo y que se desplaza por su propia voluntad en
tiempo y lugar.
Narrador objetivista: Conoce lo que los personajes hacen y dicen, y no conoce
sus pensamientos, sus sentimientos ni el porqué de sus actuaciones.
Tiempo del narrador.
Lo más habitual es que el narrador cuente historias que han sucedido en el pasado, a
éstas se llaman narraciones en pasado. Cuando los acontecimientos están sucediendo en
ese preciso instante en el que el narrador narra los hechos, recibe el nombre de
narraciones en presente. Lo menos habitual son las narraciones en futuro, cuando el
narrador narra los hechos que aún no han acontecido.
Opinión del narrador.
Cuando el narrador decide si las acciones que realizan los personajes son buenas o
malas, el narrador es subjetivo. Cuando el narrador interviene en el relato y valora los
hechos que realizan los personajes, dando una opinión, el narrador es objetivo. Gracias a
la subjetividad consigue dirigir la interpretación del lector en un sentido.
COMPRENSIÓN DE LOS TEXTOS NARRATIVOS.
Comprensión intratextual. Se refiere a la compresión de las relaciones de
significado que suceden al interior del texto.
Compresión intertextual. Se refiere a la comprensión que pone en diálogo un
texto con otros, con el objetivo de crear conexiones y relaciones de sentido entre
ellos.
Reproducción de la voz de los personajes.
Aparte de narrar los sucesos que constituyen la historia, en una narración puede ser
necesario la reproducción de las palabras o pensamientos de aquellos seres
(normalmente, personas) que los protagonizan. El narrador, a tal efecto, dispone de dos
maneras o estilos de reproducir la voz de los personajes de la historia: el estilo directo y
el estilo indirecto.
El estilo directo es el que se manifiesta cuando la voz de los personajes se
reproduce de forma literal, esto es, cuando sus palabras o pensamientos se
reproducen tal cual fueron dichas o pensadas, sin cambiar, añadir o quitar nada.
Lingüísticamente, estos fragmentos aparecen dominados por la primera persona.
Gráficamente, el estilo directo aparece señalado por el uso de un guion que
introduce la voz del personaje o por la acotación entre comillas de esta.
El estilo indirecto, por su parte, es el que utiliza el narrador cuando con sus propias
palabras nos reproducen la voz de los personajes, esto es, cuando, de una
manera u otra, nos resume sus palabras o pensamientos. El estilo indirecto implica
siempre, por un lado, la existencia de una selección de la información por parte del
narrador (sólo reproducirá lo que a él le parezca conveniente) y, por otro, la falta
de los matices emocionales y expresivos del personaje. Lingüísticamente, estos
fragmentos estarán dominados por la tercera persona, en tanto que no son otra
cosa sino narraciones de lo que piensan o dicen los personajes. El estilo indirecto
admite gradaciones en cuanto al grado de fidelidad respecto de la voz del
personaje; en este sentido, se suele distinguir entre el estilo indirecto propiamente
dicho y el llamado estilo indirecto libre, que es una forma intermedia entre el
directo y el indirecto. En esta variante, por un lado, es el narrador quien lleva con
sus propias palabras la reproducción de la voz del personaje, pero, por otro, lo
hace introduciendo por el medio expresiones (exclamaciones, interrogaciones,
léxico particular...) que se supone reproducen directamente lo dicho o pensado por
el personaje; obviamente, el estilo indirecto libre resulta más fiel al personaje que
el estilo indirecto a secas.
“EL PROCESO DE ESCRITURA”
Valley Middle School, (2003, Abril 26), El Proceso de Escritura; EDUTEKA, Edición 17,
Descargado: de http://www.eduteka.org/ProcesoEscritura1.php
¿QUÉ ES EL PROCESO DE ESCRITURA?
El proceso de escritura consiste en una serie de pasos que normalmente se siguen para
escribir, ya sea un ensayo, un cuento, un poema, una carta, un aviso publicitario; al
utilizarlo se mejora el producto final. Para el escritor profesional esto significa aumentar
sus ventas; para el estudiante es la manera de entender con mayor claridad un tema, de
organizar mejor sus pensamientos y de obtener mejores evaluaciones o puntajes en los
trabajos escritos del colegio o la universidad.
Hay que admitir que en casos muy raros se escribe un texto perfecto al primer intento. La
historia reporta casos de esos y en la mayoría de ellos los escritos fueron realizados en
circunstancias emocionales muy traumáticas. Pero esto es muy poco común.
¿ES LA ESCRITURA LA ÚNICA DISCIPLINA QUE REQUIERE UN PROCESO LARGO?
Por supuesto que no. ¿Consigue un músico componer una canción o una sinfonía en el
primer intento? Algunos piensan que Mozart fue el que estuvo más cerca de lograr esta
hazaña, pero el era un compositor extremadamente talentoso. Los Beatles trabajaron
largas horas componiendo y ensayando las canciones que los diferenciaron e hicieron tan
famosos. Fijémonos también en las pinturas que sobre el mismo tema repitieron una y
otra vez los grandes artistas, parecían coaccionados a pintar el tema una vez más, mejor
que la última vez. Sus estudios están llenos de bocetos de ensayos que no prosperaron.
Los muchos intentos de Van Gogh para ―capturar‖ un girasol han hecho famosa ésta flor.
Los arquitectos necesitan tener ideas antes de realizar los planos para un proyecto.
―Falling Water‖ la famosa casa sobre la cascada de Frank LLoyd Wright, le tomó a éste
famoso arquitecto mucho tiempo.
¿CUÁLES SON LOS PASOS DEL PROCESO DE ESCRITURA?
Es importante recordar que los escritores se mueven adelante y atrás durante todo el
proceso de escritura. Muchos de ellos utilizan los siguientes cinco pasos: Pre-escritura,
Planeación, elaboración de borradores, Revisión/Evaluación, Corrección/Edición y
Publicación.
1. PRE-ESCRITURA:
Consiste la pre-escritura en una serie de actividades que se deben llevar a cabo para
buscar un tópico, escoger un género (forma de escritura), producir ideas, conseguir
información, y precisar la audiencia.
• Razones para Escribir:
¿Cuál es la razón para escribir? ¿Para cumplir con una tarea o trabajo? ¿Para convencer
a alguien y ponerlo de acuerdo con determinadas ideas? ¿Para responder a algo que se
ha leído? ¿Para dar una opinión? ¿Para expresar ideas personales? ¿Para divertir?
Estos son algunos de los motivos para escribir. Algunas veces existe más de una razón
para hacerlo, estas deben reconocerse y tenerse en mente durante el proceso de
escritura. Se pueden poner por escrito algunos de esos motivos y referirse a ellos
ocasionalmente.
• ¿Quién es la Audiencia?:
Es importante saber quién va a leer el escrito. En el salón de clase, en general, lo hace el
maestro(a), pero también otra audiencia lo puede hacer, o una persona de Marte. Es
conveniente anotar quién es la audiencia y referirse a ella ocasionalmente.
• Encontrar un Tópico:
Algunas veces el tópico lo escoge el Maestro(a) para una prueba o examen, etc. Sin
embargo, en ocasiones el escritor es quién debe generar el tópico. Las experiencias
personales, los eventos presentes o pasados, o lo que el estudiante se imagina se
pueden utilizar. Hay que pensar en la audiencia y en lo que a ésta le pueda interesar, o
simplemente comenzar a escribir espontáneamente y generar pensamientos que permitan
o ayuden a construir una historia. Se debe hacer una nota sobre el tópico y referirse a
éste ocasionalmente.
• Lluvia de Ideas:
Se debe tratar de agrupar el tópico como un núcleo central y escribir alrededor de éste las
ideas y palabras que vengan a la mente [1]. Se pueden utilizar las siguientes preguntas:
¿quién?, ¿qué?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿por qué?. Se hace una lista. Se pueden usar los
sentidos: el oído, la vista, el tacto, el olfato, y el gusto. Se puede ensayar a escribir
espontáneamente sobre el tópico. ¿Se puede argumentar el tópico? Si es así, ¿cómo? ¿A
que hace referencia el tópico? ¿Cómo afecta a otras personas? ¿Es humorístico o serio?
¿Qué conoce la audiencia sobre el tópico? Ocasionalmente se puede referir a la lluvia de
ideas.
• Búsqueda, Investigación:
¿Qué sabe usted sobre el tópico? ¿Qué necesita saber? ¿Qué necesita saber la
audiencia sobre éste? Busque o investigue al iniciar el proceso no después de que haya
comenzado a escribir. Una vez que haya recolectado la información que necesita,
refiérase a ella ocasionalmente. No todos los tópicos van a necesitar investigación.
2. ELABORACIÓN DE BORRADORES:
Durante esta etapa del proceso se escribe un primer borrador en papel [2]. Se usa una
idea principal sobre el tópico, y es bueno recordar que ésta puede cambiar durante el
proceso de escritura. Si el problema es de ―bloqueo‖, ponga en el papel ideas muy
básicas. La forma de acercarse a la escritura va a depender de si se quiere escribir ficción
o no ficción (realidad), si existe un límite de tiempo para hacerlo y si el paso de pre-
escritura fue productivo. No se preocupe en este momento por la parte mecánica.
3. REVISIÓN:
Lo ideal es realizar el borrador con el Procesador de Texto del computador. Esto permite
revisar más fácilmente. Pero se debe tener en cuenta que el computador en muchas
ocasiones no le permite al escritor, ver la totalidad del texto que ha escrito. Cuando se
complete el borrador, se puede imprimir una copia. En ella se deben buscar omisiones,
repeticiones innecesarias, e información poco clara o que definitivamente sobra. Se debe
evaluar que tan cerca se está de escribir sobre el punto focal del tópico. Se puede
preguntar en este punto ¿si hace sentido lo que se ha escrito y si es interesante?
La palabra revisión viene de dos palabras latinas ―re‖ que quiere decir otra vez y ―vis‖ que
significa mirar u observar algo. Las revisiones tienen por objeto mirar nuevamente lo que
se ha escrito para mejorarlo. En este paso, se analiza el contenido, se corrigen los
errores, y se suprime lo que no es apropiado. Se reacomodan algunas partes para que el
significado sea más claro o más interesante.
Las decisiones que se toman en la revisión están controladas por el tópico escogido y las
limitaciones que éste tiene. Es fundamental tener una frase clara sobre el tópico o una
frase en la que se plantee explícitamente la tesis de éste. Se puede solicitar a un
compañero que lea el trabajo y que explique cuál es el tópico.
4. CORRECCIÓN / EDICCIÓN:
La elaboración de un borrador y la revisión de éste se pueden repetir hasta que se logre
una prueba satisfactoria. Cuando se llega a la revisión final, se debe hacer una corrección
final y editar el trabajo; esto a veces se conoce como cirugía cosmética.
Se debe verificar lo siguiente:
• Ortografía, mayúsculas y puntuación
• Partes de las oraciones
• Que no haya repeticiones
• Errores en el tiempo de los verbos y concordancia en ellos ; concordancia entre
sustantivos y pronombres
• Información que falta o se ha perdido
• Los hechos deben concordar con la investigación
• Voz que se escogió
• Foco del trabajo
Si es posible se debe pedir a un compañero que revise y edite el trabajo. Después de que
se hayan hecho las correcciones finales, el estudiante debe hacer una copia final limpia y
bien presentada.
5. PUBLICACIÓN / COMPARTIR:
La copia final limpia y bien presentada, constituye el producto que se debe compartir con
la audiencia, ya sea ésta el maestro(a), compañeros, clase, padres, colegio, periódico
escolar, etc… El trabajo puede presentarse por ejemplo para ser publicado, en una
revista, periódico, o cualquier otro medio [3]
¿Qué son los conectores?
Los conectores son signos que nos sirven para indicar de qué manera las unidades de un
texto se relacionan sistemáticamente con el co-texto. Es decir el lazo entre lo que sigue y
lo que precede dentro de un texto.
La conectividad no solo se da entre palabras sino también entre secuencias y párrafos.
Podemos considerar las siguientes categorías como conectores:
Conjunciones (coordinantes y subordinantes)
Adverbios: no obstante, problemáticas
Locuciones adverbiales o frases normalizadas con preposición: debido a, como resultado
de, a pesar de, etc.
Adjetivo numerales: primero, segundo, etc.
Interjecciones y partículas: ¡Eh!, mirá por donde, ¿de acuerdo?
En los textos de tipo narrativo, generalmente se usan conectores temporales: entonces,
mañana, al cabo de un tiempo, luego, después, antes, durante, simultáneamente, etc.
En los textos expositivos y argumentativos, predominan los conectores lógicos: ya que,
evidentemente, no obstante, para terminar, de acuerdo a los dicho, en consecuencia, se
deduce que, a pesar de, finalmente, etc.
En los textos descriptivos (instructivos) predominan los conectores espaciales y
numerales: a la derecha, a continuación, arriba, abajo, luego, posteriormente, primero,
segundo, tercero, en cuarto lugar, etc.
Las preposiciones
En los enunciados, junto con las palabras autónomas clasificadas como verbos,
sustantivos, adjetivos y adverbios aparecen otras unidades que presuponen a las
primeras y que sirven para marcar las relaciones mantenidas entre ellas. Son unidades
carentes de autonomía y en general forman con la palabra a la que preceden una sola
entidad.
Preposiciones Palabras con valor prepositivo Frases/locuciones
prepositivas
A Durante Acerca de
Ante Mediante Al lado de
Bajo Excepto Alrededor de
Cabe Salvo Antes de
con Incluso A pesar de
contra de Cerca de
desde Con arreglo a
en Con objeto de
entre Dentro de
hacia Después de
hasta Detrás de
para Encima de
por En cuanto a
según Enfrente de
sin En virtud de
sobre Frente a
tras Fuera de
Gracias a
Junto a
Lejos de
Por culpa de
Uso correcto e incorrecto de las preposiciones
Forma correcta Forma incorrecta Ejemplos
Cerca de Cerca a Mi casa queda cerca de la
estación
Como consecuencia de En consecuencia a Como consecuencia de su
Como consecuencia actitud, ahora está en
problemas
En relación con Con relación e ese asunto,
Con relación a Juan omitió opinar
Junto con Junto a Junto con los otros veremos el
partido
Relacionado con Relacionado a Este hecho está relacionado
con otros similares
Respecto de Respecto a Tenemos que hablar con
Con respecto a respecto a tu situación
Sobre la base de En base a Sobre la base de su nueva
A base de estrategia, el equipo saldrá
victorioso
Dequeísmo y Queísmo
El dequeísmo es un error gramáticas que consiste en anteponer la preposición ―de‖ a la
proposición incluida sustantiva cuando no corresponde, según la función que esta
desempeña en la oración
Métodos fáciles para averiguar si la preposición ―de‖ tiene que preceder o no a la
conjunción ―qué‖:
Construir el enunciado en forma interrogativa. La preposición será necesaria si
aparece un la pregunta, caso contrario no.
Correcto Incorrecto Correcto Incorrecto
¿Qué pienso? ¿De qué pienso? Pienso que llegará Pienso de que
tarde una vez más llegará tarde una vez
más
¿Qué me recordó? ¿De qué me Me recordó que lo Me recordó de que
recordó? hiciera cuanto lo hiciera cuanto
antes. antes
Sustituir todo el enunciado encabezado por “qué” y reemplazarlo por “eso”
Correcto Incorrecto
Pienso eso Pienso de eso
Me recordó eso Me recordó de eso.
El queísmo es la incorrección gramatical que consiste en suprimir la preposición ―de
cuando la oración debe llevarla.
Correcto Incorrecto Correcto Incorrecto
¿De qué te ¿Qué te acuerdas? Me acuerdo de que Me acuerdo que
acuerdas? llovía llovía.
¿De qué le ¿Qué le convenció? Le convenció de Le convenció que
convenció? que era un error era un error.
La conjunción
Las conjunciones, como las preposiciones, actúan como verdaderos engranajes ya que se
especializan en conectar segmentos de diferente complejidad a unidades más amplias.
Así son consideradas como palabras predominantemente relacionantes, porque ellas-
como las preposiciones, sirven de nexo o de conexión entre las palabras y los grupos de
palabras dentro del sistema de la lengua. Son morfológicamente invariables.
Clasificación de las palabras entendiendo a su significado
Copulativas: y, (e), ni. Expresan suma o adición de elementos. Ejemplos: tú y yo
estudiamos juntos. Luis estudia y trabaja. No lo encontró ni acá ni allá.
Disyuntivas: o, (u). expresan una disyunción o exclusión entre varias posibilidades:
un elemento excluye a otro. Ejemplo: te quedas o te vas. Carlos u Orlando
realizarán el ejercicio. Me ayudas o te vas.
Adversativas: pero, sino, mas, aunque, sin embargo, no obstante. Indican una
oposición o una contrariedad de ideas. Ejemplos: es joven aunque no
experimentado. Quiso ir al campismo más no pudo.
Causales: porque, pues, ya que, puesto que, con que. Indican causa o motivo.
Ejemplos. Fui de nuevo porque me interesó. Comprendió todo, pues la explicación
fue muy clara.
Consecutivas: por tanto, por consiguiente, así que, luego. Expresan el efecto o
consecuencia de algo. Ejemplos: saldrás de viaje, así que no estarás en mi boda.
Llegamos tarde al teatro, por lo tanto no vimos el primer acto.
Finales: para que, a fin de que. Indican finalidad. Ejemplo: traje este libro para que
lo consultes.
Condicionales: si, con tal que, siempre que. Expresan una condición. Ejemplo: si
no hace frío, iremos a pasear. Te autorizaré siempre que me asegures tu
prudencia.
Marcadores textuales
Para introducir el tema del texto El objetivo principal de…
Nos proponemos exponer …
Este testo trata de…
Nos dirigimos a usted para…
Para iniciar un tema nuevo Con respecto a…
En cuanto a…
En relación con…
Por lo que se refiere a...
Sobre…
Acerca de…
Otro punto es…
El siguiente punto trata de…
Para marcar orden En primer lugar…
En segundo lugar…
En último lugar…
En último término…
Primeramente…
Finalmente…
De entrada…
Ante todo…
Antes que nada…
Para empezar…
Luego…
Después…
Además…
Al final…
Para terminar…
Como colofón…
Para distinguir Por un lado…
Por una parte…
En cambio…
Por otro…
Por otra…
Sin embargo…
Ahora bien…
No obstante…
Por el contrario…
Para continuar sobre el mismo Además…
punto Luego…
Después…
Asimismo…
A continuación…
Así pues…
Para hacer hincapié Es decir…
En otras palabras…
Dicho de otra manera…
Como se ha dicho…
Vale la pena decir…
Hay que hacer notar…
La idea central es…
Hay que destacar…
Hay que tener en cuenta…
O sea…
Esto es…
En efecto…
Para detallar Por ejemplo…
Verbigracia…
En particular…
En el caso de…
A saber…
Como botón de muestra…
Como…
Baste como muestra…
Así…
Para resumir En resumen…
Resumiendo…
Recapaitulando…
Brevemente…
En pocas palabras…
Globalmente…
Recogiendo lo más importante…
En conjunto…
Sucintamente…
Para acabar En conclusión
Para concluir
Para finalizar
Finalmente
Así pues
En definitiva
Para indicar tiempo Antes…
Ahora mismo…
Anteriormente…
Poco antes…
Al mismo tiempo…
Simultáneamente…
En el mismo momento…
Entonces…
Para indicar espacio Arriba/ abajo
Delante/detrás
Encima/abajo
Derecha/izquierda
En medio/en centro
Cerca/lejos
Para estructurar las ideas
Afecta a fragmentos más breves (oraciones, frases) y conectan ideas entre si, en el interior de la
oración.
Par indicar causa Porque
Visto que
A causa de
Por razón de
Con motivo de
Ya que
Puesto que
Gracias a que
Por culpa de
Pues
Como
A fuerza de
Dado que
Considerando que
Teniendo en cuenta que
Para indicar consecuencia En consecuencia a
A consecuencia de
Por consiguiente
Por tanto
De modo que
Asi que
Consiguientemente
Por lo cual
Por esto
Pues
Con que
Razón por la cual
Para indicar condición A condición de/que
En caso de/que
Si siempre que
Siempre y cuando
Con solo (que)
En de (que)
Con tal de (que)
Para indicar finalidad Para (que)
En vistas a
Con miras a
A fin de (que)
Con el objetivo de
A fin y efecto de (que)
Con la finalidad de (que)
Para indicar oposición (adversativas) En cambio
Antes bien
No obstante
Ahora bien
Por el contrario
Con todo
Sin embargo
De todas maneras
Por el contrario
Para indicar objeción (concesivas) Aunque
Si bien
A pesar de (que)
Aun (mas gerundio)
Por más que
Con todo
Los marcadores textuales deben colocarse, preferentemente, en las posiciones importantes del
texto (inicio de párrafo o frase), para que el lector los distinga de un vistazo, incluso antes de
empezar a leer, y pueda hacerse una idea de la organización del texto. No hay que abusar de
ellos porque pueden atiborrar la prosa y confundir la lectura. Por otra parte, hay que cuidar que
su inserción sea sintácticamente y semánticamente pertinente.
Tabla de conectores argumentativos
Conexión aditiva Conexión contra Conexión causativa
argumentativa
Relacionan dos o más Son contra-orientados, ya que Relación entre
argumentos hacia una misma dirigen argumentos hacia argumento/conclusión, varía
conclusión, están co- conclusiones divergentes, el el orden. Implican un
orientados. Algunos enunciador adhiere a la movimiento “lógico” entre
funcionan presentando al conclusión apoyada por el una cierta causa y cierta
último argumento como el conector consecuencia
más fuerte para la conclusión
Incluso Pero De modo que
Inclusive Sin embargo Ya que
Y además Por otra parte Así que
Asimismo Empero Como
Encima No obstante Porque
Ahora bien Por lo tanto
Por el contrario Por consiguiente
Al final Luego
En cambio En consecuencia
Bibliografía consultada para la elaboración de este material
-Matteucci Norma (2008): Para argumentar mejor: Lectura comprensiva y producción
escrita. Estrategias de comprensión y elaboración de argumentos. Ediciones Novedades
Educativas. Argentina
- Guía elaborada por Estela Kallay para el Centro Virtual de Escritura del Taller de Expresión I
(cátedra Reale) de la Carrera de Ciencias de la Comunicación-UBA. Disponible en
http://centrodeescrituravirtual.wordpress.com/
-Taller de lecto-escritura- Apuntes elaborados por la Universidad de Rio Negro
-PROGRAMA NACIONAL DE FORMACIÓN SITUADA ATENEO LENGUA PARA EDUCACIÓN
SECUNDARIA Prof. Robustiano Ríos – José N. Mevorás 1. La comprensión de textos1
-Abusamra V. et alter 2011. Leer para comprender. Buenos Aires. Paidós
-Centro de Escritura Universitaria Universidad de San Andrés: Estilo APA de citación