Louis, No Me Gusta: Louisbaby
Louis, No Me Gusta: Louisbaby
louisbaby-
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Louis, no me gusta que seas tan pegajoso.
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El ojiazul era un año menor que Harry, siendo uno más en ese
tumulto de adolescentes y no perteneciendo a los grupos
populares en el instituto. Formaba parte del club de arte y
tenía una pequeña sección de esta misma en el periódico
escolar. Sabía que solo tenía dos amigos, si se podía llamarlos
de esta forma.
Zayn y Liam eran sus amigos, quizá no tan buenos amigos
como el estereotipo ejemplar dictaba, pero eran los únicos que
tenía Louis. Ellos dos eran pareja, por lo tanto esto daba como
consecuencia que muchas veces cuando obligaron a Louis a
irse a una fiesta con ellos, lo abandonaron a las horas para irse
a cualquier sitio y tener intimidad. El ojiazul jamás protestó
respecto a esto, aún con lo mal que se sentía, aparte de la
brutalidad en los tratos y palabras de sus amigos.
"Deja de ser un jodido fracasado, sal con nosotros o así jamás
encontrarás a nadie que te logre aguantar como lo hacemos."
"¿Por qué carajos no me pasas la tarea? Eres una mierda como
amigo, a veces me pregunto porque siquiera sigo hablándote."
"Louis, ya se que no tienes a nadie quien te lleve a casa pero
Liam y yo queremos follar, sinceramente estorbas a si que vete."
"¿Por qué no hablas mucho? Tus padres tienen razón al decir que
eres un retrasado o algo."
Pero Louis los perdonaba siempre, aunque soltaran venenosas
palabras o actos hacia su persona, el ojiazul podía encontrar
bondad en sus únicos dos amigos. Confiaba en ellos, ya que
estos mismos le habían aconsejado de intentar salir con Harry.
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Creyó que sería imposible hacer algo así, lograr algo así, pero
su corazón se detuvo cuando la primera vez que: con palabras
tímidas y mejillas sonrojadas se había atrevido a preguntarle
algo así a su enamorado. La respuesta lo dejó paralizado, ya
que con una sonrisa ligeramente burlona y una mirada neutra
el mayor había aceptado, así sin más.
Louis aprovechó cada segundo pensando que en cualquier
momento su burbuja se rompería. Harry era una persona para
admirar cada instante.
Pero no fue así, a las semanas de salir a citas y encuentros, ellos
dos eran finalmente pareja.
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siempre con un tapado negro. Louis no pudo contener la
emoción que sentía de poder verlo de nuevo.
Con pasos rápidos y una sonrisa enorme se encaminó hacía su
novio, sus mejillas poco a poco lograban obtener ese
característico tono rosado, debido a sus sentimientos de amor,
y cuando estuvo frente a Harry no pudo contenerlo más.
Se abalanzó a la figura más grande, rodeando su cuello con sus
brazos y dejando muchos besitos cariñosos en la mejilla suave
de Harry. Podía oler su colonia fresca, el olor a shampoo con
manzanilla de su pelo húmedo y lo tenso que se había puesto
de la nada.
— Buen día mi amor, te extrañe todo este fin de semana —
Louis habló con una suave voz, llena de ternura y cariño,
mirando con ojos brillosos a los orbes esmeralda que también
lo observaban.
Se acurruco en el cuello del mayor, cerrando los ojos y
esperando que Harry le devolviera el abrazo. Harry no lo hizo.
En cambio sintió cómo agarraban su muñeca con un fuerte
apretón y lo llevaban a rastras fuera del círculo de chicas que
quedaron allí observando estupefactas la escena. Habían ido a
un lugar cerca del baño. La mirada de Harry denotaba
incomodidad y su agarre se apretaba cada vez más hasta que
finalmente lo soltó.
— Te he dicho muchas veces que no vengas a molestarme por
las mañanas, y menos cuando estoy con mis amigas — Harry
murmuró, con un tono de voz molesto y duro.
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— Lo sé, lo siento, pero no pude contenerme, te extrañe
demasiado — Louis declaró, titubeando levemente y
empezando a arrepentirse.
— No me importa que me hayas extrañado, espero que sea la
última vez — suspiró cansado el mayor —. Louis, no me gusta
que seas tan pegajoso...me asfixias — el ceño fruncido de
Harry denotaba que realmente estaba molesto.
Louis se sintió repentinamente triste, pero no le dio
importancia.
— Lo lamentó tanto, no volverá a pasar. — susurró
ligeramente, se acercó un poco más a Harry y con delicadeza
acarició su mejilla — Te quiero, te extrañe mucho estos días
¿puedo darte un beso, Hazz?
Harry rodó los ojos y asintió de mala gana. Louis prefirió
ignorar ese gesto y suavemente unió sus labios con los de su
novio. Fue un beso corto, ligero pero lleno de amor por parte
del castaño. Se separó cuando Harry lo apartó levemente.
— Me tengo que ir, nos vemos en el receso — el mayor se
despidió para irse así sin más.
Louis suspiró y se tragó sus lágrimas. Harry era bueno, una
hermosa persona, y él había tenido el privilegio de ser su
pareja. No tenía de qué quejarse
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Louis, no me gusta que comas tanto.
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absoluto que coqueteaban con su novio, ya que ellas no sabían
que Harry tenía novio. Harry tampoco lo especificó.
Muchas veces Louis se sentía como un adorno que tenía que
estar al lado de Harry las veces que él quisiera, sabía que este
pensamiento era tonto e injusto para su bondadoso novio.
Harry no merecía todas las estupideces que Louis pensaba, ya
que este no hacía nada malo, pero la mente del ojiazul le jugaba
en contra a sí mismo.
Harry es un novio perfecto, sabía eso.
Harry es un novio amoroso, a veces.
Harry es un novio que te cuida, cuando se lo rogasen.
Harry es un novio que te acompaña a casa, cuando sus amigos ya
se fueron.
Harry es un novio que te halaga con hermosas palabras,
únicamente si estas tal y como él quiere.
Harry es...
Louis salió de sus pensamientos cuando sintió un fuerte golpe
en su hombro, producto de un choque en él. Levantó su mirada
azulina y observó como Matt le daba una mirada burlona y se
sentaba al lado suyo. Era uno de los amigos de Harry, casi su
mejor amigo, y lastimosamente Louis no le caía bien al chico y
este se esmeraba en hacer sentir incómodo al menor en todo
momento.
Harry notaba esto y al parecer lo permitió o lo ignoró.
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— La pequeña bolita de grasa vino a sentarse con nosotros ¿a
que no es tierno? — el rubio le apretó levemente la mejilla a
Louis, haciendo que este soltara un quejido.
— Basta, por favor — susurró avergonzado el castaño,
acercándose más a Harry y buscando su protección.
— Te he dicho miles de veces marica, que no te sientes en esta
mesa y tu obeso trasero siempre termina aquí — Matt le
susurro en el oído, con odio en su voz.
Nadie se dio cuenta de la mirada llorosa de Louis y como el
rubio le susurraba cosas.
— De-Déjame — murmuró con voz temblorosa.
— Ahora la mariquita va a llorar.
— Le diré a Harry que me estás molestando — amenazó Louis
con miedo.
Matt soltó una risa ligera mientras veía con sus ojos grises
como Harry conversaba perdido con Aurora.
— ¿En serio crees que a Harry le importas? El sabe todas las
cosas que te digo y sin embargo no me ha dicho nada, ni en lo
más mínimo — sonrío con burla y observó el semblante
decaído del menor —. Aunque no lo culpo, quien carajos
querría estar pendiente de una morsa como tú — Matt hablaba
con un tono tan odioso en su voz, sin embargo Louis no
comprendía porque su mirada no trasmitía lo mismo, sus ojos
grises siempre estaban tristes.
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Su relación con Matt siempre fue confusa, no sabía de donde o
porqué había surgido el odio del rubio hacia él. Hace unos años
Louis recuerda que Matt era amable con él, muchas veces el
ojiazul lo atrapó viéndolo y el mayor solo le daba una sonrisa
tímida. Habían hecho un trabajo de ciencias en conjunto,
pasando un lindo rato entre ligeros chistes y un cómodo
silencio. Matt le había invitado una taza de té y Louis creyó
encontrar un amigo.
Hasta que sus ojos encontraron a Harry, todo cambio.
Se enamoró de Harry y las miradas alegres de Matt, sus
sonrisas tímidas, como lo acompañaba en los recesos de vez en
cuando y sobretodo que era amable con él... se esfumó. De la
noche a la mañana el rubio, a quien había considerado su
amigo, se volvió en su peor pesadilla.
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cuenta. Aurora le susurró algo en el oído a Harry que lo hizo
despertar del estupor que le causaba los ojos grises de la chica.
— ¿No le da vergüenza? Me da un poco de asco ver como come
tanto y tan emocionado, creo que Maty tiene razón con que se
parece un poco a un cerdo — la pelinegra le susurró en el oído
a Harry señalando a Louis.
En ese momento el rizado se permitió mirar a su pareja, quizá
a ojos de otra persona -una enamorada- ver comer a su novio
su comida favorita con tanta alegria le podría parecer tierno.
En cambio a Harry le daba vergüenza, sabía que en la mesa a
nadie le caía bien Louis, no sabía porqué, pero estas
costumbres de ver comer como un cavernícola a su novio lo
avergonzaba en demasía al mayor.
Así que si más, con la molestia creciendo en su ser le arrebató
el plato de comida a Louis, posándose encima del suyo. El
menor lo vio con una mirada confundida en esos ojos celestes,
sin entender. Harry, frente a todos sólo pudo murmurar:
— Louis, no me gusta que comas tanto, pareces un muerto
de hambre comiendo así — habló entre dientes, molesto y
avergonzado —. Ya es suficiente.
Finalizó la charla y todo volvió a su rumbo normal en la mesa,
solo que el ojiazul había quedado con la mirada baja y
conteniendo las lágrimas que amenazan con desbordarse.
Trago el nudo en su garganta y jugueteó con sus manos,
tratando de olvidarlo.
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Louis, no me gusta tu corte de pelo.
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Luego del evento de la comida con Harry había dejado de
comer con tanta emoción. Sus comidas se habían resumido a
ensaladas, manzanas, agua, analgésicos que había robado del
cajón de su madre, chicles y cepillarse los dientes en caso que
tuviera demasiada hambre. Eso había empezó hace un mes, se
sentía demasiado débil algunos días, pero poco a poco dejaba
de recibir comentarios malos.
Harry parecía bastante feliz con su nueva forma de comer, ya
que comía poco y solo comidas saludables. El mayor era muy
estricto con las comidas saludables y odiaba todo lo chatarra
que consumía Louis, claro, el rizado llevaba una dieta buena y
que lo alimentaba en serio.
Louis lograba engañar a su estómago y así no comer tanto.
Pero en eso había transcurrido esas semanas a lo largo de todo
un mes. Sus facciones se fueron estilizando más, dejando atrás
esas mejillas rellenas y ese color de piel que denotaba vida.
Ahora mismo su mirada azul seguía brillando pero con menos
intensidad, sus pómulos se ahuecaban cada vez más y el tono
pálido que su dermis había adquirido.
Nadie lo noto, nadie se dio cuenta de los indicios de un
problema alimenticio y si lo hicieron no parecía importarles en
demasía. Louis estaba bien, a pesar de todo seguía siendo ese
chico bueno, de amable corazón y actitud levemente infantil.
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Cuando recorrió los pasillos hacia su casillero pudo sentir las
miradas curiosas de los demás alumnos, las ignoró y fue en
busca de sus libros de física. Tenía que encontrarse con Harry
en esa clase, una sonrisa iluminó el rostro de Louis al recordar
que vería a su novio. Lo había extrañado mucho.
Camino con ansias hacia el salón, faltaba quince minutos para
que el profesor llegara así que tenía tiempo de hablar con
Harry. Entró con rapidez y busco a su novio con la mirada, lo
encontró, este estaba hablando con Matt y el asiento a su lado
estaba vacío.
Alegremente Louis se sentó allí, abrazó a Harry por la espalda
para que el mayor se diera cuenta de su presencia. Matt
pareció darse cuenta primero que Harry que el ojiazul había
llegado.
- Buen día, cariño - la voz de Louis inundó los oídos de Harry y
este volteó para ver al menor.
Antes de darse vuelta Harry pudo notar la risa contenida en el
semblante de Matt, pero no entendía el porqué.
- Hola, Lou - murmuró secamente el ojiverde para finalmente
focalizar su mirada en su novio. Ahora entendía porque Matt
trataba de no reírse.
Louis sonreía con ganas y sus mejillas, como siempre, tenían un
color rojizo adornándolas. Su corte de pelo era diferente, lo
pudo notar, un flequillo despeinado levemente con casi una
apariencia a Peter Pan. Harry hizo una mueca casi sin darse
cuenta, solo sintió como el menor dejaba un beso suave en sus
labios y se reía tímidamente.
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- Te extrañe mucho estos días, Harry. Sé que estuviste ocupado
y espero que hoy podamos salir al parque ¿te gustaría? - Louis
preguntó.
Harry seguía sin responderle.
- Con ese corte de pelo definitivamente te ves más maricon que
nunca, Louis - la ronca voz de Matt se dejó escuchar.
El rizado pudo observar, como si fuera en cámara lenta, como
la mirada brillante del menor se apagaba y poco a poco su
sonrisa caía hasta volver a tener ese semblante triste que
parecía siempre adornar su rostro.
Harry no pudo moderar las palabras que salieron de su boca
cuando inesperadamente murmuró:
- Louis, no me gusta tu corte de pelo, sinceramente no te
favorece en nada ¿por qué te lo hiciste?
Louis pareció casi tartamudear al buscar su respuesta.
- N-no es lo que yo le pedí, de verdad, solo que me hizo el pelo
demasiado corto y me hizo un flequillo. Perdón si no te gusto -
la voz decaída de Louis se dejó oír, avergonzado por haber
tartamudeado.
- No se, pero no te queda bien, la próxima vez directamente no
te lo cortes.
Louis observó cómo Harry se volteaba de nuevo para seguir
hablando con Matt, el menor retuvo las lágrimas que querían
desbordarse de sus ojos. Sorbió su nariz y tímidamente tomó la
mano de Harry.
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Se dedicó a acariciar los nudillos del mayor hasta que el
profesor inició la clase.
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Louis, no me gusta tu ropa.
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Su sábado había empezado decaído como siempre, ir a la
escuela le subía mucho el ánimo porque pasaba alejado de sus
padres y podía ver a Harry. Su vida no era muy linda, los fines
de semana eran una tortura para Louis ya que tenía que
aguantar los malos tratos de sus padres. Aunque el ojiazul
agradece que ellos hoy hubiesen salido a cenar, dejándolo
finalmente solo.
Se había dado una ducha rápida, para luego secarse el pelo con
un secador y finalmente hacer una rápida limpieza facial. No
había desayunado y por eso mismo se lavo los dientes junto
con la lengua dos veces, eso le quitaría el hambre, aunque
mascaría unos chicles para aguantar más.
Mientras elegía el conjunto final de ropa que usaría observó su
cuerpo en el espejo. Aún seguía teniendo esa tonta barriga que
a Harry no le gustaba, sus muslos habían adelgazado y estaba
feliz pero no era suficiente, podía notar lo pronunciados que
estaban los huesos de su cadera. Louis suspiró y se acercó con
pasos lentos a la balanza, tragando el nudo en su garganta. La
balanza que tenía a un costado de su cama lo esperaba de
forma terrorífica, se paró sobre ella y vio el número marcado:
52 kilos.
Aún faltaba mucho para su meta final de 42 kilos, ese peso lo
veía bien para su estatura ya que él medía un metro con
sesenta y siete centímetros. Ese era su peso ideal si quería
tener un abdomen plano y muslos delgados.
Louis enfocó nuevamente su mirada en la ropa y se vistió
tratando de no verse mucho en el espejo, había elegido un
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suéter blanco, una blusa con cuello de tortuga color crema
debajo, jeans un poco anchos color café y sus vans. Le gustaba
como se veía y la gama de colores que había elegido. Esperaba
sinceramente que a Harry también le gustase.
Los minutos sobrantes se dedicó a aplicarse perfume -el que
Harry le había comprado luego de haber tirado el anterior-,
colocarse un poco de crema en la cara y las manos. Luego se
maquilló levemente, agregó un poco de rubor a su rostro, un
suave labial color bordo que aplicó a toques leves y un poco de
máscara de pestañas.
Louis sonrió con alegría quizá fingida, se veía bonito y
esperaba que Harry lo viese bonito también.
Se mantuvo minutos en el espejo, mirando fijamente el reflejo
de su rostro, sonreía tan grande que le dolían las mejillas y
practicando con que muecas su cara no se veía mal, tratando de
auto-convencerse que le gustaba lo que veía.
Segundos después el teléfono del ojiazul sonó, era un mensaje
de su novio.
"Estoy en tu puerta ¿puedes abrirme?"
Con rapidez el menor bajo las escaleras al primer piso y se
dirigió a la entrada, por el pequeño ojo de pez que tenía la
puerta pudo ver a Harry parado observando su teléfono. Louis
abrió la puerta con ansias y con una lentitud, casi paciente,
abrazó al mayor dejando un suave beso en su mejilla. Harry
olía a colonia y a la loción para después de afeitarse.
- Hola cariño, ya estoy listo por si quieres irte ahora - Louis
murmuró mientras acariciaba las manos del ojiverde.
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Pero cuando el menor notó el ceño fruncido de Harry supo que
algo estaba mal. Louis tragó temblorosamente el nudo en su
garganta, esperaba que Harry no se enojara esta vez con su
ropa.
Pero claro, falló.
- ¿En serio crees que nos iremos cuando estás vestido así? -
Harry recalcó la última palabra con desagrado -. Louis, no me
gusta tu ropa, no me gusta que te pones prendas que no te
favorecen en absoluto, te lo he dicho mil veces y siempre
pareces esmerarte en hacerme enojar.
Louis sintió sus ojos lagrimear ¿por qué nunca podía contentar
a Harry?
- Lo lamentó, juro que me esforcé mucho en elegir este atuendo
- declaró con voz temblorosa.
"Me he inspirado en Aurora al vestirme, para ver si así me miras
como la miras a ella."
Harry soltó un resoplido y vio la hora en su reloj, con fuerza
agarró la muñeca de Louis y los llevó al cuarto del menor. El
ojiazul cayó a la cama cuando el mayor lo dejó en ella y observó
como Harry hurgaba entre su ropa y separaba prendas. Todo
ese tiempo Louis se mantuvo en silencio y jugando con sus
manos.
- Ponte eso, no es lo mejor pero con la basura que tienes como
ropa, es lo más sensato que he encontrado - el mayor murmuró
y le tiró la ropa a Louis.
- Si, Hazz.
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Esos incómodos y tensos minutos Louis se desvistió frente a su
novio, con vergüenza pero daba igual ya que el ojiverde en
algún momento lo vería en ropa interior.
Harry en esos instantes pudo notar lo delgado que estaba
Louis, sus costillas se marcaban bastante junto a los huesos de
su cadera y clavículas. Lo noto pero sin embargo no dijo nada,
era asunto de Louis lo que hacía con su cuerpo.
Cuando Louis estuvo listo y decente en opinión de Harry se
fueron, aunque el ojiazul notaba que su novio seguía molesto
por sus tratos. Llevaba a Louis de la muñeca con un apretón
que le dejaría marcas más tarde, como un muñeco de acá para
allá. Pero todo se sintió mejor cuando Harry le dio un beso
largo, lento y le acarició las mejillas, sintió como si todas las
mariposas del mundo estuvieran en su pancita.
En el transcurso de la salida Louis no habló con nadie excepto
con Harry, unas cuantas veces, ya que tampoco alguien hacía el
intento de querer establecer una charla con él. La película
había sido muy entretenida ya que era de romance, al ojiazul le
gustó, solo que tuvo que esmerarse en ignorar que Aurora se
había sentado entre medio de Harry y él. Louis ignoró que
Harry, su novio, parecía estar más en pareja con esa chica que
con él.
Al finalizar la película todos se dirigieron a comer a algún sitio,
al final fue a un restaurante italiano. Louis quería irse, se sentía
tan mal que en cualquier momento podría romper en llanto
frente a todos. Tiempo después se levantó para ir al baño,
nadie lo notó.
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Lloro durante diez minutos dentro de un cubículo, tratando de
contener sus sollozos y con las lágrimas deslizándose por sus
mejillas. Se sentía fuera de lugar y el sentimiento era horrendo.
Louis se dijo que tenía que ser fuerte, tenía que contentar a
Harry, así que se secó la cara y durante unos instantes practicó
su sonrisa, tratando que sus ojos hinchados se vieran felices.
Con una leve sonrisa volvió a la mesa y Harry lo miraba de
forma extraña.
Louis solo pudo tragar cuando la mano de su novio le apretó el
muslo y lo acercó un poco así el mayor le pudiera susurrar
algo.
- Deja de llorar, me estas dejando en vergüenza como siempre,
hazme el favor de dejar de actuar como un niño malcriado y
aguanta media hora que te llevare a tu casa - susurro con voz
molesta, sonaba casi odiosa -. Esta es la última ves que te traeré
a alguna salida con mis amigos, olvídate que habrá otra.
Y así Harry se alejó de Louis, volviendo a su faceta de chico
amable y amoroso con los demás, con esa sonrisa que lo hacía
parecer como un príncipe de cuentos. El ojiazul trago duro,
mientras su labio inferior temblaba y sus ojos no dejaban de
ponerse aguados. Bajo la mirada y fingió comer mientras con
su mano restante tomaba la de Harry.
Minutos antes de irse el menor elevó sus orbes celestes y pudo
captar la mirada de Taylor, una chica perteneciente al grupo,
ella parecía mirarle con lástima y le dio una sonrisa que a ojos
de Louis parecía amable. Louis le sonrió de vuelta.
[...]
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Al llegar a casa se pasó toda la noche llorando, sin saber como
detener sus lágrimas y su dolor.
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Louis, no me gustan tus piernas.
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brindaba no les servía para nada, por eso mismo hacían la vista
ciega a su amigo durante todo el verano. Y eso pasaba cada año.
Así que para Louis no era una sorpresa estar totalmente solo
durante toda la semana, sus padres se habían ido, Harry no le
había hablado y Zayn junto a Liam se encontraban en California
celebrando un concierto de rock. El ojiazul trataba de no
desanimarse respecto a eso.
No tenía porqué desanimarse.
Él estaba bien estando solo, llenando su cuarto de dibujos
tontos, leyendo nuevos libros en la biblioteca, tomando el té
con su colección de peluches -nadie tenia que saber esto-,
escribiendo cartas de amor para Harry, buscando trabajo en
pequeños lugares por las tardes y haciendo ejercicio todos los
días para bajar de peso. La soledad no era nada para él.
Absolutamente nada.
Él estaba más que bien, absolutamente perfecto.
Sí.
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- ¡Hola amor! - murmuró Louis con alegría en su voz.
- Hola Lou, ¿cómo estás? - La voz ronca y lenta de Harry se dejó
escuchar a través del altavoz.
- Oh muy bien, descansado de la escuela y escribiendo un poco
¿y tú? Hace días no sabía nada de ti, no me contestas los
mensajes... - el ojiazul bajo la voz a lo ultimo, sintiéndose
decaído.
- ¿Me vas a reprochar o algo? También tengo una jodida vida.
- ¡No, no, no! Perdón si sonó así, solo estaba triste porque no
pude hablar contigo estos días, pero tranquilo que no te
reprocho nada, mi amor - Louis le habló con voz apresurada y
arrepentida.
- Está bien... - se oyó el suspiro del rizado en la llamada -. Te
hablaba para decirte que hoy a las dos voy a organizar una
pequeña fiesta en la piscina, ya sabes, barbacoa y alcohol. Con
amigos y eso.
Louis sintió su corazón latir con rapidez. Vería a Harry.
- ¿Me estas invitando? ¿A mi? - Louis susurró sin creérselo.
- Y claro que si, tonto, ¿a quien más? - Louis casi y podía sentir
como Harry rodaba los ojos -. Alístate, ven para mi casa y trae
un traje de baño, también trae un poco de ropa para quedarte
unos días ¿te gustaría eso, mi amor? - Harry sabe lo que
provoca en Louis con apodos cariñosos.
- Yo... si Harry, me encantaría. Iré - afirma el menor con voz
emocionada y mariposas en su pancita. Esta tan feliz.
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- Okey, te veo en un rato.
Harry cuelga y se despide así sin más, el ojiazul no puede evitar
soltar un chillido de alegría por todo lo sucedido. Su novio lo
está invitando a quedarse unos días con él, aparte está
volviéndolo a invitar a pasar con sus amigos ya que desde la
última vez en el restaurante -hacía ya tres semanas- no había
vuelto a salir con el grupo de amigos de Harry.
Louis empieza a elegir con lentitud sus prendas, está tratando
de seguir los consejos que el mayor le dio en cuanto a
vestimenta, toma todo lo necesario: blusas, pijama, shorts,
pantalones, ropa interior, artículos personales, etc. Una hora
antes de irse se prueba con temor los dos bañadores que tiene,
uno es un short amarillo corto y el otro es simplemente un
clásico bañador rojo.
Le gusta el amarillo, sin duda.
Pero Louis pasa minutos viéndose al espejo, toca su abdomen y
brazos, trata de no entrar en una crisis y vomitar lo poco que
su estómago aún tiene. Hunde el estómago, se pellizca la
cintura y ve de diferentes ángulos, nada parece cambiar la idea
que está gordo. Siente las lágrimas empezar a surgir en
cualquier momento, sabe que va a ir a una fiesta donde todas
las chicas y chicos son delgados, bonitos y de por si
hegemónicos, en todo sentido a la palabra.
Trata de no pensar en Aurora, la bella pelinegra que sin saberlo
es la mayor causa de su inseguridad. Ella es preciosa, con un
cuerpo delgado, abdomen plano y piernas largas como modelo.
Ella es todo lo que él no es.
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Louis borra todas esas ideas de su cabeza cuando ve que solo le
queda media hora para alistarse. Se viste, se pone sus zapatos,
se peina el cabello, aplica el perfume favorito de Harry y se
maquilla levemente.
El maquillaje es lo único que lo hacía sentir aunque sea un poco
bonito.
Cuando ya está listo con todo lo necesario sale de casa, cierra
con llave y tontamente deja una nota a sus padres por si quizá -
sabe que no lo van a hacer- se preguntan dónde está.
"Mami y Papi, salí a casa de Harry (un amigo) por unos días,
limpié la casa y su habitación, no se preocupen por mi que
estoy bien. Los quiero y extraño, besos.
Lou <3"
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Louis sentía que podía morirse de la felicidad que sentía, no
era común que Harry fuese tan cariñoso pero le alegraba que
hoy fuese diferente. Louis sonrió tímidamente y procedió a
acurrucarse en el hombro de Harry, todo parecía un sueño.
Sería un bonito día, sin duda.
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- ¡Louis, ven! - el ojiazul de la nada sintió la ronca voz de Harry
llamándole.
Se levantó con rapidez y esbozó una sonrisa, correteó alegre
hacia su novio quien estaba frente a Taylor y Joe, sabía que
ellos eran novios hacía ya más de cuatro años. Eran los únicos
que aún no le habían brindado un mal trato a Louis. Mientras
se dirigía a Harry, Louis se tapó el estómago, estaba sin camisa
y en un bañador que era relativamente corto. El ojiazul no
quería siquiera imaginar lo que los demás pensaban al ver su
cuerpo sin esa ropa holgada que lo caracterizaba.
Claro, la imagen era otra, todos veían lo delgado que era Louis,
su cuerpo tenía bonitas curvas -especialmente en su cintura- y
su contextura era delicada, llamaba la atención. Pero también
estaba la línea que rozaba lo preocupante, ya que al chico se le
marcaba la columna vertebral levemente, los huesos de la
cadera y costillas.
Al llegar al lado de Harry el menor se abrazó al bicep del mayor
con timidez, las mejillas se le sonrojaron al ver la mirada de la
pareja en él. Louis enfocó sus orbes azules en Taylor, quien le
dio una suave sonrisa y luego en Joe quien hizo lo mismo que
su novia.
- Joe, este es Louis - Harry señaló al castaño quien se sonrojó
aún más - mi novio, Louis este es Joe el novio de Tay.
- Lo conozco, iba conmigo al club de lectura - señaló
tímidamente el castaño.
- Es cierto, te recuerdo, tus poemas y escritos eran sumamente
hermosos. Deberíamos haberlos escuchado Tay, a ti te encanta
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ese tipo de poesía - el rubio murmuró con una sonrisa amable
mientras Taylor asentía a su pareja.
- Seguro que me hubiesen encantado, miro tus manos y puede
sonar tonto pero tienes esas manos de poeta, delgadas y
bonitas - la chica le sonrio con dulzura al ojiazul -. Has tenido
suerte Harry, te conseguiste a un chico sumamente bonito y
con un alma preciosa, te envidio - le guiño un ojo al rizado.
- Ajá - Harry sonrió levemente con un dejé aburrido en su voz -.
Creo que quien ha tenido suerte es él, no yo - el rizado se rió
como si le diera mucha gracia, nadie más lo hizo.
Louis bajo la mirada apenado, el sentimiento de tristeza volvía
a apoderarse de él con cada segundo.
- Es cierto, yo he tenido toda la suerte de tenerlo a él, es un
príncipe y una persona hermosa. Lo quiero muchísimo - Louis
habló con sinceridad mientras sus ojos brillaban al ver a Harry.
- Bueno, Lou y yo nos vamos a las tumbonas a tomar sol, si
necesitan algo me avisan y con gusto se los doy ¿si? - Harry
tomó la cintura de Louis dispuesto a irse, odiaba las charlas
sentimentales, vio como la pareja le sonrió y asintió.
Sin más ambos caminaron hacia una tumbona un poco lejos de
la piscina, donde todos seguían divirtiéndose y chapoteando,
Harry se recostó primero tomando sus gafas de sol para
ponerlas. Luego el mayor tomó la mano del ojiazul para
acostarlo encima suyo, el menor apoyó su mejilla en el pecho
cálido de Harry. Se sentía bien, como un hogar al sentir el
corazón contrario latir.
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- Te quiero muchísimo, Harry - susurró como un secreto
privado entre los dos.
No obtuvo respuesta, prefirió ignorar eso.
Pero el ceño de Louis se frunció en confusión cuando una toalla
le cayó encima de las piernas, tapándose completamente.
Harry había hecho eso y no sabía porqué. Quizá lo estaba
protegiendo del sol o estaba celoso que los demás vieran sus
piernas, soltó una risilla ante lo último.
- ¿Por qué has hecho eso, amor? - cuestionó, divertido.
- Louis, no me gustan tus piernas, y desde donde estoy puedo
mirarlas y me causan desagrado verlas - Harry murmuró con el
ceño fruncido y una mueca tensa en los labios, su voz tenía un
tono tan asqueroso que te causaba escalofríos -. Deberías
adelgazar un poco tus muslos, no son lindos así y si no te
esfuerzas un poco, aunque sea, tu cuerpo jamás será lindo.
Toda la diversión en las facciones de Louis desapareció de la
nada, trago tan duro el nudo que tenía en la garganta que le
dolió, y sin siquiera saberlo lágrimas ya caían por sus mejillas.
Harry detrás de sus lentes parecía tener los ojos cerrados, casi
durmiendo, y no veía como Louis lloraba silenciosamente con
los labios temblando y su alma quebrándose un poco más.
- Lo haré, te lo prometo - Louis juro, de todo corazón con la voz
temblorosa y baja.
Dejó caer lentamente su rostro en el pecho del ojiverde,
refregaba su mejilla en la zona tratando de darse amor,
abrazaba a Harry con fuerza pensando que los brazos
35
contrarios lo abrazaban también. Sabía que Harry lo quería, lo
sabía.
Louis lo sabía.
Y Harry sintió como su pecho se mojaba repentinamente, sintió
las pestañas húmedas del ojiazul aletear contra su piel, sintió la
barbilla temblorosa en contacto con su pecho pero, sin
embargo, lo ignoró y disfrutó tomar sol tranquilamente una
tarde de domingo.
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Louis, no me gusta tu regalo.
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pero solo se necesitaba un grito de la mujer hacia su padre y
Louis a la mañana siguiente despertaba con un ojo morado.
Porque él solo buscaba amor, no importara de quien fuera
mientras que lo quisieran... aunque sea unos segundos.
Buscaba en las demás personas el amor y atención que no le
dieron en casa.
Por eso mismo Louis había aprendido a imaginar, a imaginar
como nadie más lo haría y a crear imágenes en su mente para
poder estar bien. Mentirse a sí mismo. Cuando estaba solo o
castigado por alguna razón él imaginaba que celebraba su
cumpleaños con sus padres y muchos amigos, que al tener
obras en la escuela sus padres fueran a verlo y apoyarlo, que
los niños de su salón dejaran de pegarle todos juntos en el
baño simplemente porque sus papás no lo querían como al
resto de ellos.
Y eso mismo seguía haciendo ya con diecisiete años, ignoraba
todo lo malo ya que su mente creaba una barrera contra eso.
Imaginaba que Zayn y Liam realmente lo querían para algo más
que pedirle las tareas y usarlo de vez en cuando, imaginaba que
Harry lo trataba como si fuese lo más importante en su vida y
aún -a pesar de los años- seguía imaginando que sus padres lo
amaban.
Y quizá Louis había actuado como un tonto todo este tiempo,
tanto, que se había convertido en uno.
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ojiazul estaba emocionado ya que jamás había convivido tanto
tiempo con su novio y se encontraba sumamente feliz, aparte
de estar nervioso, ya que existía la posibilidad de conocer a los
padres de Harry.
Aunque el rizado jamás habló de eso, pero el menor pensó que
seguro pasaría.
La primera noche, luego de que todos se fueran de la fiesta en
la piscina -Aurora siendo la última y tardando más junto a
Harry en hablar en el pórtico- todos finalmente se habían
retirado. Harry inmediatamente volvió a su faceta amorosa,
cariñosa y amable con Louis. Habían horneado galletas juntos
mientras cantaban canciones de "The Beatles" a todo volumen,
danzando en la cocina como si fuese una pista de baile. Luego
de eso hicieron un largo maratón de películas de Marvel, donde
el ojiazul se durmió al principio de Endgame y al despertarse a
la mañana siguiente había sido sumamente feliz por sentir los
brazos de Harry abrazándolo con fuerza.
Ya al final del siguiente día la tristeza de Louis volvió, como
algo que jamás podía faltar en su ser. Se estaban besando,
como nunca lo habían hecho y el ojiazul sentía un zoológico en
su pancita, el rizado había estado más apegado y toqueteando
más que nunca -ciertos toques a Louis no le gustaban, pero
prefirió callar por no hacer enojar a Harry- y besándolo con
más ganas que en sus casi seis meses de relación.
- Me encantas tanto - el ojiverde había susurrado por encima
de los labios hinchados de Louis.
- Tú también me encantas, amor - murmuró el menor
acariciando las facciones delineadas de Harry.
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- ¿Me amas?
Harry había cuestionado con la mirada fija en los orbes azules.
- Te amo más que a nadie, lo sabes.
- ¿Cuan grande es tu amor por mi?... - el rizado murmuró en un
tono que Louis no supo descifrar.
- Muy grande, haría cualquier cosa que me pidieras, cualquier
cosa que tú quieras porque te amo tanto - Louis confesó,
sinceramente de todo corazón.
Harry sonrió enormemente, con una leve arrogancia en sus
facciones.
- ¿Cualquier cosa que yo quiera? - susurró el mayor, sus manos
moviéndose a la cintura de Louis, apretándola - Cualquier cosa
porque me amas ¿no es así?
Louis trago duro, con nerviosismo.
- C-cualquier cosa porque te amo, de verdad.
Harry lo volvió a besar con rapidez, con movimientos bruscos y
fuertes, los labios de Louis dolían levemente y sus manos
torpemente acarician las mejillas de su novio. Solo pudo estar
en silencio cuando el mayor empezó a dejar besos por su
cuello, el ojiazul unió sus labios formando una línea delgada
que denotaba lo tenso que estaba. No supo en qué momento
tenía lágrimas brotando de sus ojos, pero hubo un límite
cuando Harry movió sus manos para adentro de su short que
supo que era suficiente.
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- Ha-Hazz no quiero, por favor... suéltame - rogó con un hilo de
voz, sus manos temblando y la mirada asustada.
Harry se separó con el ceño fruncido, observó el rostro de
Louis y soltó un quejido exasperado para luego rodar los ojos y
tirarse a un lado del menor en la cama.
- Siempre arruinas cualquier momento especial que podamos
tener, lo arruinas todo siempre - exclamó molesto el mayor con
las cejas fruncidas.
- Perdón, de verdad perdón, aún no me siento preparado para
pasar a ese momento - hablo desesperadamente Louis, en un
intento de no hacer enojar mas a Harry -. Ent-entiéndeme, por
favor, no te enojes conmigo - el ojiazul trato de abrazar a su
novio pero este lo empujó fuertemente de nuevo a su lugar.
- Eres tan jodidamente aburrido, me aburres como nadie. No se
porqué afirmas tanto amarme, en estos casi seis meses que
estamos juntos no me has dejado tocarte siquiera una vez, es
patético - y con eso Harry se volteo dándole la espalda a Louis,
para que luego apagar la luz, dando por terminada la
conversación.
El menor suspiro temblorosamente, también dándole la
espalda a Harry y acurrucándose como una bolita, llorando en
silencio hasta que finalmente se durmió.
Al día siguiente seria su aniversario de seis meses juntos,
esperará que con su regalo pudiera contentar a Harry.
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La mañana fue tensa, Harry seguía molesto y no le hablaba -
siquiera lo miraba- y tomaban el desayuno en un incómodo
silencio. Louis se esforzó desde que se levantó en contentarlo,
durante el desayuno le acariciaba la mano y trataba de
agarrarla pero Harry movía la suya y la alejaba. Tampoco le
había dicho nada al menor por ser su aniversario de pareja,
Louis no había mencionado nada aún con esperanza que Harry
lo recordase.
Pasaron las horas y la mitad del día transcurrió en Louis
siguiendo a Harry en cualquier momento, con ojos apenados y
esperando que este le dirigiera la palabra. Pero no lo hizo,
tampoco dio explicación cuando de la nada salió de su hogar de
la nada, dejando a Louis ahí sin avisarle siquiera. El menor lo
esperó durante dos horas que volviera, no sabía a donde Harry
se había ido pero esperara que volviera para poder, aunque sea
mínimamente, celebrar su aniversario.
Harry si volvió, tres horas después, cuando ya el reloj indicaba
las seis de la tarde. Louis aún lo esperaba en el cuarto de este
con el regalo que había comprado para Harry, por ese día tan
especial. Cuando Harry entró por la puerta Louis se abalanzó a
abrazarlo y llenarle la cara de besos, solo fueron cinco
segundos hasta que el ojiverde lo apartó brutamente.
- Déjame en paz, maldita sea.
Louis trago duro y no cuestiono porqué Harry tenía un
perfume distinto impregnado en su camisa o porqué sus labios
estaban hinchados levemente. Ignoró eso, como siempre lo
hacía.
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- Perdóname, de verdad, se que soy un inmaduro y no te
merezco en lo más mínimo, perdón por no ser el novio que tú
quieres pero te-tenia miedo y perdón, de verdad - Louis
murmuró con los labios temblorosos y la mirada levemente
brillosa.
- Mira, no me im- Harry fue interrumpido de la nada cuando
Louis volvió a hablar.
- Feliz aniversario mi amor, te amo mucho y creo que lo sabes,
perdón por no ser perfecto pero me esfuerzo cada segundo en
serlo para ti. Me haz hecho tan feliz estos seis meses juntos,
eres más de lo que merezco y te adoro, cariño. Espero que te
guste mi regalo, de todo corazón - el ojiazul le extendió una
pequeña cajita con las dos manos, como si con una no fuese
suficiente.
Harry suspiró con cansancio y abrió la pequeña cajita dorada,
soltó un bufido al ver un anillo de plata en forma de rosa, tenía
un escrito por dentro que decía "Con todo mi amor, L." El mayor
levanto su mirada haciendo que chocase con la brillosa de
Louis, una mirada ilusionada y esperado una respuesta.
Harry jamás sabrá el porqué tenía esa enfermiza necesidad de
apagar siempre esa ilusión en los ojos contrarios. Obtener un
regalo por parte de Louis fue sorprendente ya que ni siquiera
había recordado que hoy era su aniversario. Lo único que opto
por hacer el mayor fue caminar hacia su mesita de luz y arrojar
el anillo adentro del cajón del mueble. Al darse vuelta noto
como Louis mordía con fuerza sus labios y ya había indicios de
agua queriendo salir de sus ojos.
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- Louis, no me gustó tu regalo. Yo no uso anillos de plata,
solamente de oro, tampoco usaría algo tan... burdo como eso -
Harry finalizó encogiéndose de hombros -. Pero de igual
manera, feliz aniversario, cariño.
"He puesto mis ahorros de tres meses en un anillo que terminó
tirado como si fuese una bola de papel más." Pensó Louis,
mientras intentaba ,con las pocas fuerzas que aún poseía, no
llorar.
- Lo sé, mis a-ahorros me alcanzaron solo para eso, perdón -
susurró con la mirada baja, jugando con sus manos -. ¿No hay
algo más que te gustaría como regalo? Para poder compensar
mi error - pregunto, genuinamente inocente.
Harry levantó rápidamente la mirada y esbozó una sonrisa.
- Si... hay algo, que he querido hacer hace tiempo para
demostrarte mi amor, pero lamentablemente tú no me amas lo
suficiente para hacerlo... - murmuró con un deje fingido de
tristeza en su voz.
Louis supo al instante que trataba de decir Harry, sentía las
piernas temblorosas y el miedo recorrerle todo el cuerpo.
Observaba los, aparentemente, tristes ojos de Harry, con una
mueca caída hacia abajo en sus labios.
"Quizá... debería hacerlo, al fin y al cabo en un algún momento
tendré que hacerlo y es mi novio, lo amo." Pensó el ojiazul, pero
aún sentía ese pánico recorrerle el cuerpo entero.
Le tomó diez segundos más terminar de pensarlo y al final
asintiendo con la cabeza a la mirada deseosa de Harry, cuando
vio la sonrisa del mayor al ojiazul le llegó inmediatamente el
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arrepentimiento. Aunque era tarde porque Harry lo había
tumbado a la cama, besando con rapidez sus labios.
- Por favor, se amable conmigo... cuídame, por favor - rogó el
menor en un hilo tembloroso -. Es mi primera vez - Louis
confesó con los ojos cerrados.
- Okey.
Recibió esa simple respuesta desinteresada por parte del
mayor.
No hubo velas como en sus sueños, tampoco hubo rosas o un
momento romántico que lo sintiese perfecto. Sabía que lo hacía
con la persona correcta pero la forma no se sentía correcta. No
estaba esa aura de delicadeza y amor que siempre imaginó.
Para Louis ese momento lo era todo en su corazón y para Harry
era un acostón más de los varios que había tenido.
Fue desnudado, con rapidez y desesperación, y su cuerpo
delgado -en demasía- quedó expuesto completamente a esos
ojos que eran juzgadores como ningún otro. Harry acarició el
abdomen plano y repasó con sus dedos las costillas marcadas
junto con los huesos de la cadera que sobresalían en demasía.
Louis noto como el mayor ignoró completamente sus muslos,
las palabras aún grabadas en su mente de la fiesta en la piscina.
Sentía como sus piernas temblaban y su corazón latía con
rapidez.
- Haz adelgazado bastante, no te sobrepases o perderás tu
único atributo - murmuró el rizado agarrando con firmeza el
trasero del menor.
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Louis cerró los ojos y ignoró eso.
Los comentarios no pararon de llegar en toda la velada, uno
dolía más que el otro, todo parecía juntarse para ser un dolor
inmenso en su frágil alma.
La preparación fue escasa y sencilla, la intromisión de los
dedos del mayor fue un poco brutal y faltaba lubricante. Louis
sentía esa intromisión incómoda aún después de tres dedos en
su interior, miraba al techo intentando distraerse, Harry
parecía desesperarse más cuando aún después de cinco
minutos de preparación seguía aparentemente apretado.
Louis cerró los ojos cuando sintió el envoltorio del condón
rasgándose, escucho los pequeños quejidos de Harry al
ponérselo en su sensible erección y su mayor miedo había
llegado. El corazón le latía con prisa y parecía que iba a
salírsele del pecho, Louis tomó la mano del rizado y la acarició
para calmarse.
- Te voy a joder tan bien - la voz ronca de Harry le hacía sentir
algo que no era lindo.
"No quiero eso, solo quiero que me amas y me trates bien. Por
favor" Pensó pero como siempre no lo dijo.
- Se cuidadoso - volvió a susurrar con la misma voz temblorosa
el menor.
- Tú solo haz lo que te digo y la pasaremos bien ¿okey?
- Sí, amor.
Los siguientes seis minutos fueron los peores seis minutos en
la vida de Louis, le dolía demasiado y el placer que sentía era
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leve junto a los bruscos toques que Harry le daba, le apretaba
la cintura como si tuviese intención de quebrársela. Había una
pequeña parte del corazón de Louis que se alegraba que Harry
disfrutase tener intimidad con él, ignorando completamente
que esta intimidad era egoísta por parte del mayor.
El mayor jadeaba y gemía de lo bien que Louis lo "recibía",
alegre de ser el primero del chico y no parando de dar fuertes
embestidas que hacían que aquellos orbes azules se aguaran de
dolor. Louis lloriqueaba y se tapaba la cara, con vergüenza y
eso el mayor asumía que era por placer así que seguía con lo
mismo.
- M-me duele, baja el ritmo... por favor, amor - el castaño
susurro con las leves lágrimas cayendo de sus ojos.
- Es-espera, joder, ya casi llego - jadeó el mayor con voz
entrecortada.
Pasaron diez segundos más cuando el movimiento de caderas
de Harry paró hasta convertirse en leves, casi nulos,
movimientos. El cuerpo del mayor cayó encima del de Louis,
soltando un suspiro extasiado y relajado. Louis pudo respirar
correctamente de nuevo, con lentitud tomó un largo respiro y
se secó las lágrimas. El menor acarició la cabeza con rizos
desarmados de Harry, le acariciaba con lentitud como si fuese
un masaje y con su mano restante le recorría la espalda
desnuda con suavidad.
Cuando Louis escucho las suaves respiraciones pensó que
Harry se había dormido, pero se asustó cuando con
brusquedad el miembro del rizado se salió de su interior
cuando este se paró a pasos torpes, luego de ponerse unos
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bóxers y agarrar una cajetilla de cigarros, para dirigirse al
balcón. Louis se tapó con las sábanas, haciendo un puchero
involuntario cuando su novio lo dejó solo en la cama.
Vio como Harry sacaba su teléfono y marcaba a alguien
mientras esperaba que atendiesen prendía un cigarro para
fumarlo lentamente. Louis tenía un miedo a los cigarros y las
quemaduras que estos producían.
Los ojos del ojiazul se adormilaban mientras aún esperaba que
Harry volviese a la cama, escuchando como este se reía y
charlaba por minutos con alguien quien Louis no sabía quien
era. Se sentía solo, sucio y triste... jamás pensó que esos
pensamientos acompañasen su primera vez.
Cuando estaba a punto de dormirse Louis escucho una frase en
especial que lo dejo mudo en su lugar.
- Fue bastante patético, pero bueno, es lo qué hay - la voz de
Harry murmuraba entre risas con ese alguien del teléfono.
Louis cerró los ojos y se tapó con la frazada hasta la cabeza, las
lágrimas como siempre se derramaron solas y no supo
detenerlas. Como siempre hacía recurrió a la imaginación y
pensó otras cosas, ignoró esas palabras porque seguramente
Harry se refería a otra cosa y no a él teniendo sexo.
Se durmió imaginando que su primera vez había sido como los
cuentos.
Se durmió con lagrimas secas en sus mejillas, como cada noche.
Acostumbrándose como siempre a cada dolor de su corazón.
Sin saber que acostumbrarse, es otra forma de morir.
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Louis, no me gusta tus besos.
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Harry no le contesto y no tuvo ápice de hacerlo, siquiera lo
miro.
Estuvieron en esa posición durante quince minutos,
aproximadamente, mientras que el rizado texteaba en su
teléfono y el castaño cerraba los ojos, adormilándose
levemente con el olor de la colonia de Harry. Aunque Louis
despertó de repente cuando el mayor lo había movido de su
pecho para levantarse y dirigirse a la cocina con la taza -ya
tomada- de café.
Louis como siempre lo siguió, en silencio y tratando de no
hacer ruido ya que a Harry le enojaba el ruido. A pasos
sigilosos Louis alargó su mano para acariciar los rizos de su
novio cuando un fuerte apretón se la detuvo.
Harry lo miraba enojado, con su mano apretando con furia la
de Louis, con una molesta mirada empezó a doblar los dígitos
del castaño en un doloroso agarre.
- Hazz, me duele... - el ojiazul lloriqueó sin poder salirse del
agarre de Harry.
- Deja de tocarme estúpido, estoy cansado que me vivas
tocando sin que yo lo quiera - murmuró entre dientes el mayor.
- ¡Perdón! De verdad, solo quería acariciarte el pelo - Louis
habló desesperadamente cuando sentía que su novio le podía
doblar completamente los dedos.
Cuando Harry vio la pequeña lágrima salir de los ojos de Louis
fue cuando lo soltó agresivamente soltando un bufido, dándole
la espalda al ojiazul lavó rápidamente la taza con restos de café
mientras murmuraba:
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- Ve y recoge tus porquerías, te llevare a tu casa ya estoy harto
que estés aquí.
Harry simplemente soltó la frase, haciendo el corazón de Louis
tambalear.
Louis en menos de diez minutos había guardado todas sus
cosas en su pequeña mochila amarilla, tratando de secar las
lágrimas que había soltado durante el proceso. Antes de
abandonar la habitación de Harry le había dejado una nota,
para que luego su novio la leyera.
"Harry, mi amor.
Espero que esta nota no pase desapercibida para tus hermosos
ojos. La he pasado maravilloso estos días a tu lado, me sentí más
feliz que nunca con tu voz a mi alrededor y dormir sintiendo tu
respiración en mi nuca, eso me ha dado paz en mi alma.
Sabes que te amo, con todo mi corazón, mi rizado y mi amor.
Gracias por dejarme ingresar a tu hogar y a tu vida durante dos
días. Me despido de ti citando una frase de una artista muy
famosa, ahora mismo no recuerdo su nombre, espero que te
agrade.
"Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte
la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Sólo
entonces te darías cuenta de lo especial que eres para mi."
Con todo mi amor, siempre tuyo: Louis."
El ojiazul había dejado con rapidez la nota en la mesita de luz
cuando sintió los llamados de Harry para que bajase. Rogaba
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que su novio la leyera y se diera cuenta de todo el amor que
Louis le profesaba, de todo corazón.
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Durmiendo tranquilamente sin saber que el beso que Louis le
había dado a Harry había sido presenciado por unos ojos, unos
ojos grises que lo miraban a través de la cortina.
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- Lo siento, mamá.
Louis bajo la mirada y se enfocó en comer o por lo menos
simular, comería la mitad del plato aunque sabía que luego
tendría que vomitarlo ya que se sentiría culpable. Los sonidos
de los cubiertos chocando con la vajilla de los platos hacían
poner al castaño nervioso, no sabía porque pero la mirada fija
de Erik en él no lo dejaba tragar bien.
- ¿Donde estuviste estos días, Louis?
El ojiazul se estremeció al sentir la voz sombría de su padre.
- Estuve con Harry, mi amigo, yo les dejé una nota... - bajo la
voz al final, sabía que no iban a leerla pero le dolió de igual
manera.
- Mhm... Harry, no lo conozco o no se me hace familiar.
- Es un amigo de la escuela, papá.
- ¿Un amigo de la escuela?
- S-sí.
Louis sabía que algo no estaba bien, tenía mucho miedo.
- Amor ¿me podrías recordar lo que me comentaste hoy? Lo
que viste, para que Louis haga memoria.
La mujer suspiró y con un gesto que denotaba asquerosidad
habló.
- Louis, nuestro hijito querido, cuando volvió de la casa de ese
tal Harry... su "amigo" - la castaña hizo comillas con los dedos -
no se percató al parecer que su madre estaba en casa, los vi a
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ambos besarse en el auto... como unos jodidos asquerosos,
degenerados y maricones. Y lo que más asco me causo ver... es
que fue nuestro hijo quien besó al chico este - Margaret
terminó la frase dándole una mirada de desagrado al menor.
Louis no pudo reaccionar a todo lo que estaba escuchando
cuando en un segundo su plato de comida había sido lanzado al
otro lado del comedor, el ojiazul soltó un jadeo de miedo por
tal acción sintiendo ya las lágrimas avecinarse en sus ojos.
Louis levantó la mirada lentamente, con los hombros
temblando, y vio como su padre lo miraba con una sonrisa
tensa.
- ¡Así que ahora eres un maricon, eso se suma a la lista de otra
basura más que eres. No te bastó con arruinarnos la vida con tu
existencia, mocoso estúpido, también tenías que salir desviado!
- el hombro gritó furiosamente en el rostro del ojiazul -. ¿Te
gusta chupar pollas? ¿Eh?
Louis negó con el rostro empapado de lágrimas, llorando más
fuerte cuando su padre lo agarró fuertemente del cabello.
- ¡Contéstame, maldito maricon!
- N-no, papá.
Segundos después el delgado cuerpo del ojiazul fue arrastrado
por el piso, el gran hombre de cabellera negra aún sosteniendo
con fuerza el pelo del menor. Louis lloraba y gritaba disculpas,
cada vez que lo decía su padre paraba de arrastrarlo para
empezar a golpearlo, y sus ojos azules veían como su madre
observaba todo con una tranquila expresión.
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- ¡Papá, perdón, por favor, perdóname! - Louis rogaba con la
voz rota y afónica de tanto gritar.
Cuando Erik finalmente lo dejo tirado en el patio -al lado de la
cama de su perro ya fallecido- fue cuando la golpiza empezó.
Louis solo supo cerrar los ojos cuando empezó a sentir
patadas, puñetazos, sintió como se le rasgó la ropa y se mareó
cuando le patearon la cabeza. El ojiazul ya no tenía voz siquiera
para soltar un quejido y en algún momento Erik se cansó de
golpearlo y lo dejo ahí tirado, como si fuese una basura más.
Louis temblaba y no podía ver bien de sus dos ojos, sentía que
la boca le sangraba y sus costillas escocían en cada respiro que
daba. Pero la tortura final fue cuando su madre salió al patio
donde él estaba.
- M-mami, per-perdón.... pe-per-dóname - susurró,
arrastrándose hacia la mujer.
Y lo que finalizó el acto de ambos padres fue cuando el menor
pudo observar, como si fuera en cámara lenta, como Margaret
agarraba un balde y le tiraba agua fría encima, con una
expresión sombría en la cara.
- Dicen que los maricones siempre están calientes y claro que
si, son unos degenerados y a ver si con esta agua fría aprendes
a calmar tus impulsos.
Sin más la mujer entró a la casa y cerró, aparentemente con
seguro, la puerta que daba al patio. Fue en ese preciso instante
cuando Louis entró en pánico, como pudo se arrastro a la
puerta, empezó a golpear con toda la fuerza que tenía la
superficie de madera esperando que le abrieran.
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Ya era de noche y la temperatura empezaba a bajar, con eso el
factor que Louis estaba mojado, golpeado y obligado a dormir
en el patio.
- ¡Mamá, papá, perd-perdón... por f-favor! ¡Golpéenme adentro
pero no me dejen a-afuera! - el ojiazul murmuró gritando y
llorando con fuerza -. ¡Mamá, por f-favor, déjame entrar... tengo
mucho frío! ¡Por favor, seré un buen hij-jo, lo prometo! - siguió
gritando y golpeando la puerta -. M-mamá - susurró con lo
ultimo de fuerza que le quedaba.
Sabía que no iban a dejarlo entrar, el menor se sentía
demasiado mal y débil. Los orbes azules observaron lo que fue
en algún momento la cama de Toby, su perrito, y arrastrándose
lentamente se acostó ahí. Louis se consoló a sí mismo durante
minutos, temblando por el frío y cantando canciones para
distraerse.
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cuando el doctor -aparentemente preocupado- le pregunto si
sufría maltrato de alguien o ,en su caso, familiar.
Pero hoy, un lunes, era momento de volver al instituto y no
perder más clases, lastimosamente nadie le pasaría los apuntes
de esos días así que costaría ponerse al corriente de nuevo.
Louis era muy aplicado y no podía aflojar sus estudios ya que
tenía una beca, años de esfuerzo y finalmente se la otorgaron.
Si el ojiazul la perdía sabía que sus padres jamás invertirían,
aunque sea un centavo, en su educación.
Se había vestido con ropa que tapará específicamente los
lugares donde aún tenía moretones que no se habían curado en
totalidad. Su rostro aún presentaba un ojo levemente morado,
que lo había maquillado como pudo, y sus labios lastimados,
partidos y dañados por los golpes que recibieron.
Louis tapó todo con maquillaje, a pesar en el fondo de su mente
sabía que aunque llegara casi muerto nadie jamás le
preguntaría si estaba bien o que le había pasado.
Louis a veces pensaba que las personas se preocupaban por él
y se mintió tanto hasta que se lo creyó.
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valiente y si estar con Harry significaba ser golpeado una y otra
vez él era lo suficientemente valiente para soportarlo.
Llego al gran salón luego de dos minutos de caminata,
vislumbró a sus compañeros hablando, otros riéndose, uno que
otro callado escuchando música y algunas chicas
maquillándose al final de todos los pupitres. Louis sonrió.
A pesar que nadie ahí sabía siquiera de la existencia del ojiazul,
él los quería y apreciaba como compañeros.
Pero sonrió aún más cuando observó a Harry, sentado en el
mismo lugar de siempre, y hablando con Aurora quien estaba
sentada al lado de Matt. Louis camino con prisa hacia su novio,
su corazón latiendo con rapidez.
Quizá, sólo quizá, si Louis no fuera tan despistado se hubiera
percatado que el primero en verlo fue Matt. Ese chico rubio
que era bastante cruel y quien había sonreído al ver a Louis
caminando hacia ellos.
El ojiazul se dejó caer en el asiento junto a Harry, sintió sus
mejillas sonrojarse y sin dudarlo besó con amor la mejilla del
rizado, este se tensó de inmediato.
- Hola Hazz, te extrañe tanto estos días que no pude venir,
estaba enfermo y no sabia con exactitud si estabas al tanto ya
que no me contestas los mensajes, aclaro que no estoy
reprochándote nada.
Louis abrazó a Harry, oliendo la colonia del mayor y
sintiéndose, por unos segundos, feliz en los brazos de la
persona que más amaba del mundo. Con timidez el castaño
dejó un beso en los labios de Harry.
59
Aunque toda felicidad fue esfumada repentinamente cuando el
mayor lo apartó con rudeza, su mirada rápidamente
dirigiéndose a Aurora quien había presenciado el beso de la
pareja. Harry mantenía el ceño fruncido y se había limpiado los
labios con una mueca asquerosa, el menor por unos segundos
vio reflejado la mueca de sus padres en la cara de su novio.
¿Por qué a todos le causaba asco con la mínima cosa que hiciera?
- Louis, no me gustan tus besos ahora mismo, tus labios están
lastimados y rasposos, no me beses hasta que los cures o algo...
- Harry murmuró, rodando los ojos y volviendo a enfocar su
vista en Aurora a quién inmediatamente le sonrió.
Louis tocó sus labios rápidamente, los relamió y tragó el nudo
en su garganta.
¿Por qué nunca podía ser suficiente para él? ¿Algún día
contentaría a Harry?
- La pase estupendo ayer cariño, el concierto estuvo genial - la
suave voz de Aurora se escuchó, con una declaración que iba
para Harry.
Cariño.
Cariño.
Cariño.
Louis los observó con los ojos lagrimosos, silencioso y
apartado de la burbuja que ellos tenían entre sí. Hizo un
puchero involuntario, sus labios temblaban en señal que
lloraría en cualquier momento. No sintió cuando la lágrima
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cayó, lo único que sintió fue el nudo en su estómago cuando
Harry acarició y besó la mano de Aurora, en frente suyo.
Como acto involuntario Louis se acarició la mano, como si
Harry lo estuviese haciendo con él.
Nadie jamás le dio importancia a como el menor estaba, así que
sin darse cuenta las lágrimas corrían por sus mejillas y lloraba
sin percatarse, lloraba ya sin vergüenza.
Louis lloraba todos los días, lloraba tanto que creía que en
algún momento se quedaría seco.
Pero las lágrimas nunca se acababan.
Y fue así también que sin notarlo el maquillaje se había corrido
y su cara golpeada había quedado a la vista de nuevo. Su ojo
levemente morado quedó en exposición, el color verdoso en su
pómulo derecho, el moretón producto de la patada que recibió
en su mandíbula estaba ahí y los pequeños rasguños que tenía
en la mejilla izquierda.
Solo pudo notar todo esto cuando Matt habló de repente.
- Louis ¿qué te paso? - el rubio murmuró, su voz denotaba
preocupación y sus ojos lo observaban con miedo a lo que veía.
El ojiazul con rapidez y temor seco sus lágrimas y trato de
esconder la cara debajo de la pañoleta que llevaba.
- Me caí y me golpeé, no te preocupes.
No pudo responder nada más y el resto del día se sumergió en
sus pensamientos.
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Y quizá por segundos pensó que si en ese preciso momento
desapareciera del plano del universo lastimosamente nadie lo
notaría.
Nadie.
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Louis, no me gusta que seas tan ruidoso.
63
Había pasado aproximadamente una semana de la primera vez
que mantuvieron relaciones sexuales. Harry había hecho notar
que quería repetirlo, ya que invitaba seguido a Louis a su casa
con claras intenciones en sus palabras, mensajes o llamadas.
Aunque Louis sentía miedo, tener sexo no había sido una
bonita experiencia para él, se había sentido sucio, usado y
adolorido.
Pero Louis pudo notar como Harry cada ves que lo rechazaba,
aunque fuera de una forma amable a sus propuestas de tener
sexo, el mayor se apartaba cada vez más y más. Harry insistía
mucho en repetir y se enojaba cada vez que Louis le decía que
no, el enojo llegó a tanto cuando una vez discutieron en los
baños de la escuela. Louis jamás se olvidaría de las palabras
que Harry había soltado.
- ¡Estoy cansado de rogarte para que follemos! ¡Somos pareja,
eres mi novio y ni siquiera puedo tocarte! ¡¿Acaso crees que
eres estupendo en el sexo para hacerme rogar por tanto
tiempo?! - Harry había gritado, acorralando a Louis contra las
losas en la pared del baño.
- N-no Hazz... no me dejaste terminar de expli-
- ¡¿Explicarme que?! ¡¿Qué me vas a explicar?! ¡Todos mis
amigos se burlan de mi, saben que no me dejas tener sexo
contigo! - Harry parecía cada vez más enojado con cada palabra
que soltaba y el menor se asustó cuando el ojiverde dio un
golpe a la pared y cerca de su cara - ¿Acaso quieres que
lleguemos a un punto que tenga que buscar a alguien más para
follar?
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- ¡No! Perdón, de verdad perdón, no pensé en ti y que tú
también tienes necesidades, te juro que tendremos sexo pero
por favor no busques a nadie más - Louis había murmurado
con la voz temblorosa, sollozando.
- ¿De verdad? ¿Lo juras? - la voz de Harry finalmente había
vuelto a ser suave.
- Te lo juro, de verdad.
- ¿Ves? Así me gustas, cariño.
Harry había atraído a Louis contra su pecho, sintiendo como el
menor lloraba en silencio y suavemente, con calma el rizado le
besaba la cabeza con una ligera sonrisa. Louis siempre era tan
fácil de manipular.
Tras todas las discusiones por parte de Harry hacia Louis con
el tema de falta de sexo en la relación, el mayor había invitado
al ojiazul a su casa ya que sus padres no llegarían hasta la
noche y tenían la tarde libre. Louis estaba con miedo, la última
vez había terminado demasiado adolorido por días y su novio
no había sido el más amable de todos.
Tras acordar todo por mensajes Louis había llegado a la gran
residencia que pertenecía a Harry, había tocado el timbre y
minutos después el más alto lo había hecho pasar para que con
prisa se dirigieran a la habitación. Como siempre no hubo
mucho romanticismo en el acto, las acciones que denotaban
meramente lujuria por parte de Harry eran obvias. Louis
siempre trataba de agregar una pizca de amor a todo, dejaba
besos suaves en el cuello de su novio y lo acariciaba ya sea en
65
el pecho, el rostro, el cabello o la espalda con mucha delicadeza
como si Harry fuese de cristal.
Louis jamás pensaría, siquiera una vez, en lastimar a Harry.
Harry era bruto, era muy directo y se dejaba llevar por la
excitación que sentía en el cuerpo. Pero por primera vez pensó
un poco en el placer del contrario, no quería volver a tener que
aguantar a Louis llorando... lo hacía sentir como si hubiese
abusado del ojiazul. Por eso mismo Louis se sorprendió cuando
su novio le besó todo el cuerpo, quizá no con suavidad o mucha
delicadeza, pero se esmeró en hacerlo con lentitud. Harry se
enfocó más en la preparación del menor, esta vez le hizo sexo
oral y pudo escuchar como por primera vez Louis parecía
soltar gemidos de placer, el ojiazul era muy receptivo a todo.
- M-me gusta, Hazz... - Louis había susurrado, con temor de
quizá si hablaba el mayor se enojara y dejara de hacerlo sentir
bien.
- ¿Te gusta?
- Sí, amor.
Louis sentía que flotaba, estaba en una nube de placer y alegría,
porque Harry se enfocó en que se sintiese bien y en qué él
estuviera feliz, por primera vez. El ojiazul no quería despertar,
todo parecía un sueño. Minutos después finalmente Harry
abrió un condón para luego aplicarlo sobre su erección
adolorida, está ves agregó lubricación extra encima del látex.
- Voy a entrar ¿si? - Harry murmuró, alineando su miembro con
la entrada del contrario, su mano restante acariciaba el
estómago plano del ojiazul.
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- Se cuidadoso, por favor - Louis hablo, un ligero miedo en su
voz.
- Lo seré, tranquilo Lou.
Louis sonrió ante el apodo y acarició con delicadeza las
facciones de Harry, segundos después el menor cerro los ojos y
suspiró cuando el miembro del mayor entró en él con lentitud.
Harry se imponía sobre su delgado cuerpo, soltaba quejidos al
mover levemente las caderas y sus mejillas se encontraban
pintadas en carmín.
Louis pensó que Harry era hermoso, como un precioso
querubín.
Y sin poder contenerlo las embestidas empezaron, de a poco, y
Harry movía un poco el ángulo para poder dar contra la
próstata de Louis y que este por lo menos sé corriera. Ambos
cuerpos sudaban y gemían de a poco, el castaño con sus
delgados brazos abrazaba la espalda del rizado y gemía en su
oído. Louis sentía un revoltijo en el estómago, el miembro de
Harry por primera ves sentía que tocaba algo en su interior
que lo hacía querer gritar.
- Más... por favor, más - la voz temblorosa de Louis se escuchó
entre la sinfonía de sonidos.
Harry no contesto pero movió sus caderas con más fuerza y
rapidez, sentía que en cualquier momento llegaría. El placer
fue tanto para Louis en un momento, este ya se encontraba
gimiendo con fuerza, le escocía la garganta y le abrumaba no
saber parar lo fuerte que estaba gritando.
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Era su primera ves sintiendo placer y no sabía cómo modular
su voz con un sentimiento tan único.
Harry de a poco fruncía el ceño, no le estaba gustando que
Louis gimiese tanto, le molestaba y era algo inusual, ya que a él
le gustaba que sus compañeras fueran ruidosas. Pasaron unos
minutos y el enojo en el rizado aumentaba y llegó al tope
cuando Louis soltó un gemido más fuerte que los otros y
inesperadamente Harry le tapó la boca con fuerza.
Louis abrió los ojos grandemente, sorprendido, cuando de la
nada el rizado le tapó la boca con mucha fuerza y se sintió más
como un golpe en sus labios. El ojiazul se asustó cuando
observó la mirada disgustada de su novio y como este se veía
enojado.
¿Había hecho algo mal de nuevo?
- Maldita sea, deja de gemir como una jodida perra, me taladras
los oídos con tus gritos - Harry murmuro con una voz mucho
más ronca por la excitación -. Louis, no me gusta que seas tan
ruidoso, deja de gritar.
Luego de eso Louis se quedó mudo, más en un shock por las
fuertes palabras que Harry le había murmurado con tanto
enojo. En los siguientes minutos el ojiazul se había tapado la
boca con fuerza, sintiendo más vergüenza que otra cosa por
parecer una perra simplemente por gemir.
No gemiría más si eso significaba que Harry no se enojaría,
quizá su voz era fea y por eso le molestaba tanto al mayor.
Minutos después ambos se corrieron finalmente, Harry con un
fuerte gemido y un tartamudeo de caderas y Louis
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completamente en silencio sobre su barriga. El cuerpo
exhausto del ojiverde cayó a un lado de Louis, soltando un gran
suspiro y cerrando los ojos aún desnudo y con el cuerpo
flácido, aunque luego el mayor se quitó el condón para atarlo y
tirarlo al cesto. Louis observaba todo en silencio, con una leve
sonrisa ya que las mejillas coloradas de su novio le causaban
ternura.
- Ven a la cama, Hazz - Louis murmuró abriendo los brazos
levemente para que Harry se acurrucara allí.
Fue grande la sorpresa cuando el mayor acepto y caminó hacia
Louis, para acostarse a su lado y acurrucarse en el cuello del
menor. El ojiazul acariciaba los rizos desordenados de Harry,
dejando pequeños besos de vez en cuando, dando caricias a la
suave espalda del mayor y contando distraídamente los
lunares en sus hombros.
- Harry...
- Mhm - la voz adormilada del rizado le respondió.
- ¿Sabes algo?
- No... no sé.
- Deberíamos saber que te amo, con todo mi corazón ¿ahora lo
sabes?
Harry asintió contra su cuello, con lentitud y eso denotaba que
se estaba durmiendo de a poco.
- ¿Tienes sueño? Seguro que si - Louis susurró suavemente -.
Duerme mi amor, yo te acariciaré el pelo - murmuro y dejo un
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suave beso a un costado de la cabeza de Harry, aún dándole
suaves caricias.
Harry no le contesto más y sus suaves suspiros confirmaban
que ya estaba dormido, fueron minutos que Louis escucho su
calma respiración cuando también se permitió dormirse.
Abrazados y con felicidad en su corazón.
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Fue en ese preciso momento cuando Louis sintió como Harry le
agarraba con fuerza el brazo y lo levantaba, el menor se
tambaleó y no pudo siquiera terminar de atarse los zapatos del
pie faltante porque el mayor ya lo estaba jalando a la puerta de
la habitación.
- Maldita sea, debes irte y tengo que sacarte sin que te vean,
quizá por la puerta trasera - Harry hablaba consigo mismo
mientras ambos bajaban las escaleras.
"Tengo que sacarte sin que te vean."
Louis trago el nudo en su garganta y como un muñeco se
dejaba llevar por Harry, sentía el malestar en su pecho
creciendo más y más, y ignoraba todo a su alrededor, aunque
supo que cuando estaban cerca de llegar a la puerta trasera de
la casa que daba al patio, una voz los detuvo. Louis sintió como
Harry le apretaba la mano y maldecía en voz baja.
- ¿Harry? Hijo, ¿a donde vas y quién es él? - de nuevo la voz de
la madre de Harry se volvió a escuchar, ambos se dieron vuelta
y observaron a la mujer.
Era hermosa, tal y como su hijo, de larga cabellera negra, ojos
verdes, un cuerpo esbelto y alto que portaba un bonito vestido
-aparentemente de diseñador- y ella les sonreía a ambos, se
veía amable y sobretodo trasmitía seguridad.
- Hola mamá, perdón si no te salude es que Louis ya se iba y lo
acompañaba a la puerta - el rizado murmuró rápidamente y
hacía el intento nuevamente de irse.
- ¿Por la puerta trasera? ¡¿Pero qué son esos modales, Harry?!
Sabes que cualquier persona que entre debe irse por la puerta
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de la entrada - Anne hablo mientras se acercaba a ambos -.
¿Louis? Nunca te había conocido, cariño ¿eres amigo de mi
hijo?
El ojiazul no supo que responder y sus mejillas se sonrojaron
profundamente.
- H-hola señora, yo soy su...
- ¡Amigo! Si mamá, él es mi amigo Louis, no lo conoces porque
somos amigos hace poco tiempo. Pero como te digo, él ya tiene
que irse - Harry explicaba con un tono desesperado en su voz.
- ¿Irse? ¿Tiene que irse ya? Me gustaría conocerlo y quizá
tomar el té junto a unas galletas, tenía planeado cocinar unas
hoy ¿no te gustaría quedarte, pequeño? - la suave voz de Anne
junto con la caricia que le propinó en el pelo hizo que Louis
quisiera llorar.
A veces de verdad ansiaba desesperadamente amor maternal.
- Oh señora, a mi de verdad me-
- Él no puede quedarse mamá, Louis tiene que salir con sus
padres a una cena de familia y ya tiene que irse, le estas
quitando tiempo - y Harry seguía insistiendo.
- Oh, es una lástima, pero está bien - los ojos verdes de la mujer
se apagaron un poco y se encogió de hombros -. Pero espero
que sepas Louis que estás invitado a venir cuando quieras, me
agradas y creo que jamás había visto unos ojos azules tan
bonitos ¿Vendrás, verdad? - Anne insistía con una suave
sonrisa.
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- Claro que si, señora, se lo prometo y muchas gracias por el
cumplido.
- ¡Nada de señora, puedes decirme Anne! Esta bien, no les quito
mas tiempo y pueden irse, nos veremos luego Louis - y con una
despedida de mano la elegante mujer salió de la cocina dejando
a ambos adolescentes solos.
Cuando Harry noto a su madre irse fue cuando volvió a jalar el
brazo de Louis y llevarlo a la puerta trasera y así poder salir sin
que nadie más los viera, sólo faltaba que su padre también
viera al menor y era lo que menos quería. Caminaron casi
corriendo para llegar al portón principal y cuando estaban a
punto de llegar el mayor fue detenido ya que Louis había
dejado de caminar.
- ¿Qué pasa? ¡Vamos, necesito que te vayas! - Harry trato de
agarrar nuevamente el brazo del ojiazul.
- ¿Por qué no puedo quedarme? Realmente quería conocer a
tus padres, somos pareja hace seis meses Hazz... - Louis
murmuró lentamente mirando sus manos y jugueteando con
ellas.
- ¡Porque no quiero que te vean! ¿De verdad creías que en
algún momento conocerías a mis padres? - Harry murmuró
mientras soltaba una risa fingida -. Toda mi vida siempre supe
que ellos esperaban conocer a alguna novia, ellos esperan a
una chica que esté a mi nivel... ¿Te has visto? ¿Realmente crees
que eres suficiente como para conocer a mis padres? ¡No te he
presentado porque me causas vergüenza! ¡Entiéndelo de una
vez y deja de hacer preguntas tontas! - Harry alzaba la voz cada
vez más, empujando con su dedo índice poco a poco al menor.
73
Y Louis... Louis ya ni siquiera podía ver bien, producto de las
lágrimas que se amontonaban en sus ojos y empezaban a
desbordarse. Su cuerpo temblaba, sus labios temblaban, sus
manos temblaban y su corazón también.
- ¡Te pregunté si lo entendiste! ¡Respóndeme! - Harry murmuró
con fuerza enfrente del rostro lleno de lágrimas de su novio, no
obtuvo respuesta más que fuertes sollozos -. ¡Deja de llorar y
respóndeme! - el rizado tomó los dos hombros contrarios y
empezó a zarandearlo con dureza.
- L-lo entendí... por favor, suéltame - Louis lloro con fuerza
mientras se sorbía la nariz y se tambaleó cuando Harry lo soltó.
Sin esperar una palabra más el ojiazul corrió fuera de la
propiedad y tomó con prisa su bicicleta, no se detuvo cuando
empezó a pedalear con fuerza en busca de alejarse de los gritos
y las duras palabras de su novio.
Louis no miro atrás.
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amigos; Liam y Zayn. El ojiazul no había visto a la pareja ya que
habían vuelto de California hacía nada más que tres días y
tampoco habían hecho el intento de hablar con Louis, como
siempre. Y ahora mismo los tres adolescentes se encontraban
sentados en una mesa como todas las demás en el gran
comedor del instituto, Zayn mensajeaba en su teléfono y Liam
fumaba tranquilamente un cigarrillo (cosa que estaba
prohibida pero nunca le decían nada al respecto).
Louis no comía, en su bandeja únicamente había una manzana
verde y tampoco había hecho el intento de querer morderla.
Solo la observaba en silencio.
- Y... ¿Cómo va todo con Harry? ¿Aún no se aburrió de ti? - Liam
murmuró con un tono burlón y las risas ligeras de Zayn lo
acompañaron.
- Está todo bien, él aún no se aburrió de mi... cumplimos seis
meses - Louis mencionó en voz baja.
- ¡Seis meses, wow! De verdad el teatrito le duró mucho a
Styles - Liam está vez se rió de sus propias palabras -. ¿Ya
follaron o aún no te ha tocado?
- Liam, modera tus palabras ¿no ves que el pobre es virgen? -
Zayn mencionó distraídamente.
- En realidad si lo hicimos, pero sólo dos veces - el ojiazul hizo
una mueca ligera -. En la última vez él se molestó, dijo que era
muy ruidoso... me dolió mucho escuchar como me llamó de
forma denigrante por eso.
- Pues que triste, mira que yo no conozco mucho a Styles pero
por algo habrá de llamarte de esa forma, y es que no eres la
75
persona más fácil de aguantar Louis - Zayn murmuró, dejando
su teléfono sobre la mesa y mirándolo fijamente.
Louis trago con fuerza el nudo en su garganta, no podía y no
quería llorar frente a ellos dos.
- Claro, aparte como te dije me asombra que aún esté contigo...
escuche muchos rumores que supuestamente esta con Aurora -
Liam mencionó mientras fumaba un poco más de su cigarrillo.
- ¿Quién es Aurora? - Zayn preguntó.
- Es la capitana del equipo de Voley del instituto, ya sabes la
chica bonita de pelo negro y ojos grises.
- ¡Oh si, la conozco! Es verdad es muy bonita, no me
sorprendería si Harry de verdad estuviera en algo con ella -
Zayn se encogió de hombros.
- ¿De verdad creen que Harry me engaña con ella? - Louis
murmuró en un hilo de voz, sus manos temblaban.
- Mm, no creo que te esté engañando, por lo menos no aún,
pero si yo fuera Harry no dudaría en estar en algo con ella.
Porque bueno... tu eres lindo Louis, digamos, pero ella es muy
hermosa - Liam le sonrió con pena al ojiazul y Zayn asintió a su
lado.
Louis suspiró, sentía las manos temblar y sus ojos -como
siempre- a punto de soltar lágrimas. Quería decir algo, no podía
retenerlo más pero tenía miedo de la reacción de Liam y Zayn.
Louis les tenía tanto miedo a ellos dos también. El ojiazul se
armó de valor y finalmente lo soltó.
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- U-ustedes son mis amigos... no me gusta que digan esas cosas
enfrente de mi, me lastiman ¿si soy su amigo porque les gusta
humillarme así? Me duelen sus palabras - Louis murmuró con
el tono más amable que pudo obtener.
El ojiazul supo que se había equivocado gravemente cuando
observó la mirada molesta de Liam y a Zayn negando con la
cabeza levemente. Louis estuvo dispuesto a levantarse cuando
el ojimarron lo sentó de golpe en la silla y le agarró el brazo
con fuerza.
- Repite lo que dijiste - Liam murmuró con los dientes
apretados.
- P-perdón... no quise hablarles así, perdón - Louis susurró con
miedo y la mirada baja.
- Te dije que lo repitieras, pedazo de mierda - Liam hablaba con
la voz calmada y eso es lo que más miedo le daba.
El ojiazul finalmente había soltado las lágrimas en sus ojos y
negaba con la cabeza rápidamente, asustado.
Louis lo vio, lo supo en el momento que vio la mano sobrante
de Liam, trató de pararse y escapar, forcejeo lo más que pudo
pero su débil fuerza no podía compararse contra la de Liam. Se
sintió como un deja vu, algo que se había prometido que no
volvería a pasar, y las marcas en sus brazos parecía que latían
sabiendo lo que iba a pasar.
- Li, p-por favor, prometiste no v-volverlo a hacer, perdón, de
verdad perdón - Louis susurraba desesperadamente y con la
cara empapada de lágrimas hacia su "amigo" que lo miraba con
una cínica sonrisa.
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- A mi nadie me habla así, maldita basura.
Y sin más, como sus más grandes pesadillas los últimos meses,
el cigarro prendido -y a medio consumir- de Liam se hundió en
la frágil piel del menor, junto a todas las demás marcas que ya
habían cicatrizado. Louis retuvo su grito, sin darse cuenta, y
desesperadamente entre sollozos trató de liberarse del cigarro
que Liam hundía más y más en su piel.
- Vete de aquí, más te vale que no vuelvas hasta que te digamos
o la próxima hundiré mi cigarro en tu lengua para ver si dejas
de hablarme así ¿entendiste? - Liam susurró en su oído, el odio
en su voz.
Louis asintió con rapidez y corrió con prisa cuando el más
grande lo soltó, sabía que todas las miradas del comedor
estaban sobre él y casi todo el instituto había presenciado
como Liam le había hundido un cigarro prendido en el brazo a
Louis. A sus espaldas pudo sentir unas cuantas voces
murmurándole a Liam "qué diablos le pasaba", sin embargo
hablaban más nunca interrumpían.
Y el ojiazul corrió, como pudo con su vista nublada por las
lágrimas y sollozando con fuerza. Mientras corría en dirección
al baño Louis pudo ver como Harry y Matt parecían pelear en
unos de los pasillos, no habían visto al menor así que el castaño
por unos momentos se detuvo a observar. No escuchaba bien
lo que ambos decían, solo veía como el rubio empujaba a su
novio y le hablaba con furia en la cara.
Louis solo pudo escuchar (antes de emprender nuevamente su
caminata al baño cuando su lastimadura empezó a sangrar)
como Matt insultaba a Harry, demasiado enojado.
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- ¡Eres un maldito hijo de puta, tú sabías todo lo que yo sentía y
no te importo una mierda!
- Sigue sin importarme en lo más mínimo - Harry
aparentemente le respondió a su "mejor amigo".
Louis no supo que más se dijeron porque pudo vislumbrar
como un profesor se había interferido en la pelea cuando
ambos chicos empezaron a agarrarse entre sí a puñetazos. Y
sin mirar a atrás el ojiazul finalmente llegó al baño, donde mojó
y curó como pudo la piel levantada y quemada.
Y como meses atrás Louis nuevamente se refugió en el baño, se
refugió de todos los abusos que cometían contra él. Un lugar
que ya ni siquiera se sentía a salvo.
¿Pero a dónde va uno cuando no se siente seguro en ninguna
parte?
Esa era la pregunta que Louis siempre buscaba una respuesta,
pero lastimosamente nunca la obtenía.
79
Louis, no me gustas.
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líneas en los trazos de su pluma. Sonrió con tristeza al leer todo
de nuevo, un baúl de recuerdos viejos se abría.
03-05-18.
"Hoy soñé que mamá me abrazaba y me daba muchos besos.
Ella decía que me amaba con todo su corazón, se sintió hermoso
hasta que desperté."
25-06-18.
"Hoy papá me llevó a pescar, fue uno de los mejores días de mi
vida. Sí, papá se enojó conmigo y me hundió la cara en el agua
cuando por accidente dejé libre al pez. Aunque eso no importa,
porque hicimos actividades como papá y Lou. Me sentí
especial."
16-12-20.
"Hace unos días Harry y yo tuvimos nuestra primera vez, el fue
bruto y me dolió mucho pero quizá la primera vez siempre se
siente así."
07-04-20.
"Zayn y Liam volvieron a hundir sus cigarrillos en mis brazos, les
dije que no tenía la tarea y no mentía pero ellos no me creyeron."
18-02-20.
"Hoy una señora me dio un abrazo y un beso en la mejilla
porque la ayude a cargar sus compras, me sentí muy feliz."
31-10-18.
"Hoy Toby cumpliría tres años, aún sigo llorando porque se fue y
dejó flores en donde está cada martes. Sé que fue mi culpa, si no
hubiese hecho enojar a papá, Toby seguiría conmigo.
81
Louis cerró el diario cuando escuchó pasos dirigiéndose a su
habitación, escondió el libro debajo de la almohada y trago
duro cuando la imagen de su padre enojado estuvo frente a sus
ojos.
Los golpes le dolieron pero sin duda le dolió más ver el odio en
los ojos de Erik. Louis cerró los ojos como cada noche e
imagino que su padre lo amaba.
Había muy poca gente en los pasillos del instituto, eran las
doce del mediodía, algunos seguían en clases y otros estaban
en un descanso por horas libres. Louis deambulaba por esas
zonas, aburrido y solo, ya que había terminado el examen de
historia mucho más antes que los demás (de igual manera iba a
estar solo siempre, nadie le hablaba) y trataba de ver cómo
matar el tiempo largo que quedaba hasta su próxima clase;
Ciencias.
El ojiazul escondía sus manos en las mangas de su suéter, su
nariz escocía levemente porque se encontraba un poco
resfriado y mascaba chicle con lentitud para calmar el hambre
que carcomía su estómago. Se dirigía a los baños, a esconderse
ahí hasta que la hora de volver al salón llegará, el ojiazul
observaba a los estudiantes pasar a su lado ya sea solos,
hablando con amigos o en pareja.
Trago duro el nudo repentino que se formó en su garganta,
hacía días Harry no quería verlo y no sabía el porqué.
Antes que Louis subiera a las escaleras que se dirigían al baño
de la segunda planta escuchó unas voces femeninas en el
descanso, desde donde el castaño se encontraba no podían
82
verlo y se paralizó al reconocer la voz de Aurora con ese tinte
agudo que caracterizaba a la chica. Estiró su cabeza y pudo
vislumbrar a penas como Aurora hablaba con Taylor.
Louis iba a seguir subiendo, tratando de pasar sin que ellas lo
notaran, cuando se detuvo al escuchar el nombre de su novio
salir de los labios de la pelinegra.
— ¿Harry? No lo sé, es todo muy confuso, por sus actitudes sé
que le gusto.... Nos besamos ayer, en mi casa, por quinta vez,
pero no dejé a Louis. Me siento extraña respecto a todo esto
¿que me dices tú? — la chica de ojos grises hizo una mueca y
miró a Taylor esperando una respuesta.
— ¿Qué digo yo? Yo digo que no piensan en el daño que están
provocando, sé que tú no eres quien está en una relación pero...
Aurora no te hagas la tonta, sé que disfrutas ver como Louis se
pone mal cuando Harry te da más atención que a él ¿te sientes
orgullosa de apoyar a un estúpido que lo único que hace es
demostrar lo abusivo que es con su novio? — Taylor murmuró,
molesta y moviendo las manos con brusquedad —. He visto
muchas veces como Harry ha agredido a Louis, lo denigra, le
dice cosas horrendas y peor le es infiel... ¿estás segura que
quieres a un chico como ese a tu lado?
— Louis provoca a Harry con todo ese acto de pobre chico
molestado. A mi él no me interesa ni en lo más mínimo, si
Harry le ha hecho algo es porque seguramente Louis se lo
busco — Aurora se encogió de hombros, una tranquila
expresión se reflejó en su rostro —. Estaré con Harry, ambos
nos gustamos y eso es suficiente.
83
Taylor pareció asombrada por las palabras que acababan de
salir de la boca de su amiga.
— Ignorare las horrendas cosas que salieron de tu boca, tú
sabes lo qué haces con tu vida y yo no me meto — Taylor negó
con la cabeza y se dio media vuelta para subir las escaleras
hacia la segunda planta.
Louis no pudo escuchar más, sentía como su corazón latía con
prisa y todo a su alrededor empezaba a girar, sentía que se
mareaba.
No esperó más y corrió hacia el baño más cercano, no le
gustaba ir al de la primera planta por las feas condiciones que
se encontraba pero ahora mismo le daba igual. No supo en qué
momento se encontraba arrodillado en un cubículo y
vomitando lo poco que su estómago tenía. Sentía las lágrimas
resbalar por sus mejillas y no podía dejar de vomitar, aunque
ni siquiera tuviera algo con lo cual hacerlo, le ardía la garganta
por la fuerza que la forzaba a expulsar algo.
Louis no noto de repente como unas manos le acariciaban la
espalda, demasiado sumido en su tormento personal y como
dejar de llorar, como olvidar las palabras que había escuchado.
Harry había besado a Aurora.
Harry la había besado ayer.
Harry la había besado cinco veces más antes.
Harry la había besado.
— ¡Louis! ¿Estás bien? Por favor dime algo, estás temblando —
la voz desconocida despertó al ojiazul de su estupor.
84
Louis volteó y se encontró a Matt frente suyo, el rubio tenía
una mueca en sus labios y sus ojos grises demostraban
preocupación. El castaño sintió miedo y sin notarlo había
retrocedido a una esquina del cubículo, no quería que lo
golpearan... no quería que nadie más lo lastimase. Matt pareció
notarlo y su semblante decayó demasiado, con lentitud y una
delicadeza que Louis jamás había visto, este extendió la mano y
le acarició la mejilla con suavidad.
— Se que he sido un maldito, nada justifica todo lo que te hice,
pero estoy muy preocupado por ti ahora ¿me dejarías
ayudarte? ¿Por favor? — el rubio murmuró, con suavidad y
calidez en su timbre de voz.
Louis podrá haber sido un tonto, pero cedió y le creyó, y
recargó su mejilla en la mano del más alto y sollozó bajito
recordando nuevamente todo lo que escucho hacia unos
minutos. Matt lo abrazó, con lentitud y miedo a asustarlo, y el
ojiazul se dejó llevar fuera del cubículo por los brazos del
rubio. Louis lloraba, con verdadero dolor, sollozaba tan fuerte
que le ardía el pecho.
Matt no sabía que hacer, solo supo abrazar al pequeño chico
que tenía en brazos y esperar que solo dejase de llorar,
mientras sus brazos se mantenían alrededor de Louis pudo
notar los huesos de su espalda por arriba de la ropa y por
debajo de sus dedos, trago con fuerza el nudo en su garganta
por la culpa que sentía.
Él también provocó todo en lo que Louis se había convertido.
Y Matt aún lo recuerda, cuando lo tuvo de cerca nuevamente
después de alejarse de él, cuando Harry lo presentó de mala
85
gana a todo su grupo de amigos. Louis era espléndido, sus ojos
transmitían felicidad y el azul brillaba con fuerza, como un
océano en movimiento, su piel era bronceada y sus mejillas
rellenas con un color rojizo adornando, su cuerpo era normal y
se veía saludable.... Pero eso no es lo que importa, lo que
realmente importaba es que Louis transmitía felicidad al verlo.
Y ahora no quedaba nada de lo que había sido el Louis de unos
meses atrás.
Solo había un chico menudo, demasiado delgado -tanto, que
causaba preocupación-, con ojitos tristes y que siempre
parecían llorar, piel pálida y una cara demacrada junto a un
cuerpo tembloroso que siempre parecía estar en alerta ante
cualquier mínimo movimiento... como si estuviera
acostumbrado a temer de todo. Matt había empezado a odiar a
Harry, había empezado a odiarlo en el momento que vio cómo
devoraba cada pedazo del alma de Louis sin siquiera
importarle, apretando el corazón del ojiazul con fuerza entre
sus manos.
Harry en tan solo seis meses había logrado destruir a un chico
estupendo, a alguien que solo quería amar y ser amado.
— Perdóname, Louis.... Perdóname por todo lo que te he dicho
en algún momento — Matt susurró con la voz temblorosa y
abrazando con fuerza al menor, refregando delicadamente su
nariz en el cuello de Louis —. No mereces nada de lo que te
sucede, pero eres tan valiente... eres tan jodidamente valiente,
desearía ser como tú.
El ojiazul parecía no reaccionar a las palabras que escuchaba,
solo temblaba y seguía llorando en silencio con la mirada
86
perdida. Lloro más fuerte cuando sintió como nuevamente
Matt lo abrazaba y lo mecía en silencio, no sabía qué sentir al
tener a una persona que lo había lastimado tanto con las
palabras, pero Louis ahora mismo no estaba en posición de
poder decidir si querer o no ese afecto... lo necesitaba tanto
que no importaba de quien viniese.
— Matt... — el ojiazul susurró con temor.
— Dime, Louis.
— ¿Esto es una broma? ¿Vas a golpearme cuando salga del
baño y decirle a todos? — Louis murmuró en un hilo de voz,
con la mirada perdida y los hombros encorvados.
— ¡No! Tienes toda la razón para desconfiar de mi, pero me
canse de ser un estúpido sin razón, estoy de todo corazón
tratando de ayudarte ahora — Matt trato de explicar,
desesperadamente.
Louis asintió suavemente y las lágrimas siguieron bajando
como un río por sus mejillas, un minuto después alzó esos
tristes ojos azules para chocar contra los preocupados grises
que lo observaban.
— ¿Por qué él me lastima así? — Louis susurró, la barbilla le
temblaba — ¿Hice algo malo para que me hiciera esto? ¿Por
qué, Matt?
Louis anheladas respuestas que ni siquiera el rubio podría
responder.
Cuando Matt estaba por murmurar otra cosa para poder
consolar al menor la puerta ,del deteriorado baño, se abrió y la
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imagen de Harry apareció frente a ellos dos. Al principio el
ojiverde había sonreído al ver a su amigo, pero cuando captó a
Louis en la escena frunció el ceño, los observó a ambos juntos y
el enojo había consumido sus facciones por completo. Louis no
supo en qué momento fue tomado fuertemente del brazo por
su novio, quien lo había sacado del baño a rastras y con fuerza,
gritándole a su mejor amigo.
— ¡¿Qué mierda es esto?! ¡¿Qué hacían los dos solos y juntos en
el baño?! — Harry le gritó en dirección a Matt, que parecía
congelado en la puerta, balbuceaba y no sabía qué decir —
¡Respóndeme Matt, maldito cobarde!
Matt frunció el ceño, sus labios se apretaron en una tensa línea
y se acercó hacia su mejor amigo.
— Cierra la maldita boca si no quieres que te la termine de
romper, el mayor cobarde que he conocido en mi vida eres tú...
te aprovechas de alguien indefenso para sentirte mejor contigo
mismo, porque no eres más que un patético pedazo de mie—
Matt no pudo terminar de hablar ya que Harry le había
propinado un fuerte puñetazo en el rostro.
Louis cerró los ojos llorando, tapándose los oídos y
acurrucándose en la pared. Su corazón latía con rapidez,
odiaba los golpes, odiaba las peleas, no quería verlo.
— ¡No vengas de héroe justiciero ahora mismo! ¡Eres la misma
mierda que yo, no eres mejor ni jamás lo serás! Tan solo
mírate... mendigando amor, como un maldito mariquita —
Harry murmuro entre dientes, refregándose la mejilla que Matt
le había propinado una bofetada.
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— No sabes nada, tan solo te encargaste de arruinar mi vida y
manipularme.
— ¿Manipularte? Tu mismo asumiste cosas, de mi boca jamás
salió nada... y todo por unos patéticos celos estúpidos.
Louis observaba todo en silencio, sin saber que decir o hacer,
no quería que lo golpeasen a él en un arrebato de enojo. No
entendía la disputa de Matt y Harry, no entendía porque dos
mejores amigos se peleaban así.
— Yo no tengo celos — la voz temblorosa de Matt se dejó oír,
aún cuando su rostro permanecía igual de serio.
— Sigues siendo el mismo cobarde de siempre — Harry se
burló nuevamente.
— ¡Yo no soy un cobarde! ¡Cállate de una vez!
— ¿No eres cobarde? ¿No lo eres? — Harry preguntó
irónicamente para luego voltear y observar a Louis, lo tomó del
brazo y lo atrajo hacia él.
— Harry... por favor detente, pueden lastimarse.
— No te metas, Louis.
El ojiazul apretó sus labios, intentando calmarse de a poco sin
embargo Harry lo acercó a donde estaba Matt, quien los miraba
de una forma extraña.
— Si no eres cobarde dile a Louis, dile porqué carajos lo odias
tanto.
— Harry... basta — Matt murmuro con un semblante de pánico.
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— ¡Dile!
— ¿De qué hablas, Hazz?
Matt negó rápidamente con la cabeza, para tragar fuertemente
y voltearse sin más y alejarse con prisa, sus manos apretadas
fuertemente en puños. Harry soltó una risa falsa al ver como el
rubio desaparecía por los pasillos.
Sin más Harry empezó a caminar junto con Louis agarrado en
dirección a las canchas de fútbol, a esa hora no había nadie por
esos lares y eso buscaba el mayor; que no hubiese nadie para
presenciar la pelea. Louis lloraba en silencio, le escocía el brazo
por el fuerte agarre que Harry tenía en él, y sin saber porque su
novio estaba tan enojado.
Cuando ambos finalmente estuvieron lo suficientemente
alejados de todos, y solos, fue cuando Harry empezó a gritar y a
enojarse completamente.
— ¡Te deje de hablar tres días! ¡Solo tres días y ya estás
tratando de meterte con mi mejor amigo! ¡Y no vengas con tu
pobre teatro de chico abusado porque a mi eso no me interesa,
ni en lo más mínimo! — el mayor le gritaba, con odio y enojo
en su voz ronca, cada vez que hablaba el agarre en su brazo
aumentaba —. ¡A mi nadie me va a ver la cara de tonto y menos
tú, ¿Entendiste?!
Louis no respondía, mantenía la cabeza gacha y cerraba los
ojos con fuerza, le temía a los gritos.
— ¡Te pregunté si entendiste! — Harry alzó la voz nuevamente
y al ver que Louis no lo observaba le tomó del pelo y le alzó la
cara con un fuerte tirón —. Coqueteas con mi amigo pero luego
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no tienes cara ni para verme, siempre supe que eras tan fácil...
siempre te ves como un regalado con todos, pero en esta
relación me tienes que dar respeto, como el respeto que te doy
yo, cuando aún después de todo lo que eres no me fui con
alguien más.
— Hazz... me duele — Louis se quejó, llorando débilmente —.
Yo te amo mucho, te lo demuestro siempre... ¿por qué dudas de
mi?
"¿Por que ni siquiera preguntas lo que me llevó a estar con Matt
en el baño?"
"Hablas de respeto pero tu ni siquiera me respetas como
persona."
— No me importa, no me interesa nada de ti, tampoco si
coqueteas con alguien más, pero mientras estés conmigo eso
no lo voy a permitir — Harry murmuró con odio y soltó el
cabello de Louis, para luego posar su mano en la mejilla del
menor, como si fuese una caricia —. Dime, ¿eres suficiente para
mí?
Louis no respondió.
— ¡¿Eres suficiente o no?! ¡Responde pedazo de mierda!
Louis rompió en llanto ante los gritos y las sacudidas que
recibía su cuerpo, por los brazos de Harry en sus hombros,
tenía tanto miedo y se sentía tan mal.
— No... no soy suficiente para nadie — susurró luego de unos
segundos, con los ojos cerrados y respirando
temblorosamente.
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— Dilo más fuerte, no te escuche.
— ¡No soy suficiente para nadie, sé que no sirvo y no puedo
complacer a nadie! ¡Lo sé! — Louis gritó entre lágrimas, luego
tapando su cara con sus manos, por la vergüenza.
— Me alegra que sepas todo lo que eres, no le sirves a nadie, y
no eres suficiente ni siquiera para tus propios padres... inútil.
Y sin más Harry se alejó, sin disculparse o mostrar un mínimo
de arrepentimiento por las hirientes palabras dichas, el ojiazul
vio como su novio se marchaba y no murmuró ni siquiera una
sola palabra. Louis solo pudo encogerse, sentir las rodillas
débiles, y esconder la cara en sus rodillas para llorar con
fuerza.
Todos observaban desde lejos como un chico lloraba y parecía
destruirse de a poco, pero nadie se metió a ayudar, o como
siempre, nadie se cuestionó.
Louis no fue a clases a lo largo del día, se refugió en la
biblioteca mientras tomaba una taza de té -que había
comprado en la cafetería- humeante que sólo lo hacía sentir
más solo. La bibliotecaria lo miraba con tristeza, una mujer
adulta que sentía cierto aprecio al alumno que la ayudaba a
acomodar los libros. La tarde transcurrió con lentitud, una
ligera llovizna golpeando contra la ventana, y en sus manos
una versión vieja de "Orgullo y Prejuicio" se mantenía en sus
manos, con las esquinas un poco deterioradas.
En algún momento la bibliotecaria se acercó a Louis, cargando
otra taza de té humeante un poco más grande y unas pequeñas
galletas de chocolate, le brindo a Louis una cálida sonrisa. El
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ojiazul se sonrojó furiosamente al ver el acto de la mujer
mayor, agradeciéndole en voz baja.
— Niños tan lindos como tú no deberían llorar de esa forma... si
necesitas hablar con alguien, estoy aquí para ti ¿si, cariño?
— Si Giselle, muchas gracias.
La mujer rubia y un poco mayor asintió, no sin antes brindarle
una caricia en la mejilla a Louis y darse vuelta en dirección al
carrito de libros, para seguir acomodándolos.
Louis en el tiempo que le quedaba antes que cerrase la
biblioteca era releer las citas que había marcado débilmente en
el libro, las citas de amor que ese libro profesaba. Y sin saberlo,
ingenuamente, su mente imaginaba que todas esas cosas
bonitas se las profesaba Harry.
"Si sus sentimientos hubiesen cambiado, tendría que decirle que
me ha hechizado en cuerpo y alma y lo amo, lo amo, lo amo, no
quiero estar sin usted otro día. Jovencito Louis, lo amo
ardientemente."
Louis soñaba, soñaba tanto que vivía alejado de la realidad.
Harry, su novio, la persona que más amaba en el mundo.
Y lo amaba tanto que hasta cuando Harry lo golpeó se sintió
como amor verdadero.
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en su cuarto, leyendo "El principito" con la ligera música que la
radio hacía sonar, era sábado y parecía un día bastante triste.
Louis odiaba los días lluviosos o cuando estaban grises, lo
ponían triste.
Nadie lo había llamado en el transcurso del día y sus padres
habían salido a un restaurante, no sin antes refregarselo a la
cara sin más, y se encontraba solo en su cuarto sin nada que
hacer y con la tristeza carcomiéndole la cabeza. Sus orbes
melancólicos pararon en una frase de su pequeño libro que lo
hizo sentir que "El principito" le leía los pensamientos.
"Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan
importante"
Y era una realidad, haber pasado tanto tiempo con Harry,
aprendiendo de él, cuidándolo y amándolo es lo que lo había
vuelto tan importante. A pesar de los tratos no tan lindos que
su novio le brindaba, Louis siempre le perdonaba. Y era así con
todos los demás, a pesar de que la gente a su alrededor era
cruel con Louis él jamás les devolvería el mismo trato. Jamás
haría pasar a los demás el dolor que él pasaba, hacerles sentir
como realmente dolía. Si podía evitarlo se alegraba demasiado.
Despertó de sus pensamientos cuando su teléfono vibró en
señal que alguien le había mandado un mensaje, se sorprendió
por eso, y con rapidez se fijó quien había sido. Louis sonrió
enormemente cuando notó que Harry le había enviado un
mensaje, no sabía qué decía el texto pero ¡Harry le había
hablado! Con ansias abrió la aplicación y lo leyó.
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Hazz <3:
"Louis, a las cinco te espero en el parque Main, el que está a unas
calles de mi casa. Necesitamos hablar."
El castaño trago con nerviosismo, le temía demasiado a esa
frase, pero quizá Harry buscaba disculparse o pasar tiempo con
él, trato de pensar en positivo.
Checo la hora y noto que el reloj marcaba las 16:03, tenía que
alistarse y ponerse bonito para Harry.
Durante los siguientes quince minutos Louis se vistió, trato de
seguir todo lo que su novio le decía a la hora de elegir prendas,
se peinó con lentitud para lograr un lindo flequillo, se maquilló
levemente, ya que últimamente tenía la piel demasiado pálida,
y se aplicó perfume -el que Harry le había regalado- como
último paso y se sintió listo.
No había nadie en su casa pero aún así dejó una nota (como
siempre lo hacía) en caso que sus padres llegaran más antes a
su hogar.
"Papi y mami, fui al parque a pasear un rato, volveré en
unas horas. Hice panecillos de limón, por si tienen hambre,
están en un recipiente azul. Los quiero, Lou <3"
Luego de cerrar la puerta con llave había tomado su bicicleta,
notando que faltaban diez minutos para las cinco, y se
encaminó en llegar al parque con prisa. A Harry no le gustaba
la impuntualidad.
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— ¡Hazz, cariño! — Louis murmuró con felicidad al estar a dos
pasos de su novio, abrazo con fuerza al rizado quien no le
devolvió el abrazo —. Perdón por la demora, cielo, las ruedas
de mi bicicleta se desinflaron un poco — explicó el ojiazul
soltando una leve risa, el mayor seguía con un semblante serio
y Louis se paró de puntillas dejando un leve beso en los labios
de su novio.
— Siéntate, Louis — Harry alargó su brazo señalando la banca
que estaba junto a ellos.
Louis hizo caso y se sentó tímidamente en la banca, la mirada
de Harry sobre él lo hacía sonrojar y sentir mariposas en su
estómago. El mayor se sentó junto al menor, sin quitar las
facciones sin expresión y la mirada dura que no se iba. Louis
iba a hablar, queriendo preguntarle a Harry sobre su día
cuando el contrario rompió el silencio primero.
Con frialdad en su voz y desinterés en su cara Harry murmuró:
— Louis, te cité aquí hoy porque — el rizado carraspeo un
poco, con incomodidad —. No daré tantas vueltas, quería que
hablemos para decirte que terminamos, no puedo seguir al
lado de una persona que no quiero y este jueguito mío termino
por cansarme — Harry finalizó encogiéndose de hombros.
Louis sintió que su corazón dejaba de latir por unos segundos,
que su mundo se había detenido y que la bilis le subía por la
garganta.
"Terminamos"
No hubo respuesta por parte del castaño, se había quedado
mudo de repente y todas las ganas de hablar se habían
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esfumado. Su cuerpo había empezado a temblar, junto con su
barbilla y sus ojos empezaban a nublarse.
— Ha-Harry... — susurró en un hilo de voz, tan indefenso y
frágil que podría romperse en cualquier momento.
— No quiero que llores o algo, es la verdad y creo que es lo
mejor para los dos. Te voy a ser sincero, me fije más en ti por
ver si lo que Zayn y Liam me decían sobre ti, era verdad. Ellos
me habían dicho que estabas muy enamorado de mi y bueno,
estaba aburrido y simplemente pasó — Harry explicó,
incómodo y moviéndose en el lugar — aunque a los meses me
arrepentí, quería estar con otras personas y no podía, veía a
chicas mucho más bonitas y no podía estar con ellas porque
estaba contigo... Seré todo lo que quieras, pero infiel no, o por
lo menos no sexualmente.
Louis no sabía siquiera qué pensar a ese punto, si escuchabas
atentamente podías escuchar cómo su corazón se rompía poco
a poco. Harry noto como lágrimas corrían por las mejillas
sonrojadas de su, ahora, ex-novio y suspiró con cansancio, le
estresa la gente que lloraba.
— Por favor no... — Louis murmuró, con la voz baja, cerrando
los ojos y negando con la cabeza, levemente.
— No puedo seguir contigo, no siento nada por ti y me has
cansado en todo sentido. Aparte, me gusta alguien más ahora,
me gusta demasiado Aurora y no voy a desaprovechar estar
con ella para estar contigo ¿si? — Harry exclamó, sin una pizca
de pena en su ser — así que aquí terminó todo. Louis, no me
gustas másy espero que lo entiendas y puedas dejarme en paz,
de una buena vez por todas.
97
Al momento que Harry se quiso levantar fue cuando Louis le
tomó de las manos, con suavidad, y le miró con todo el dolor en
esos orbes azules... tan tristes y vacíos.
— P-por favor... no me dejes, todos menos tú — Louis rogaba,
llorando fuertemente —. Te amo tanto, por favor, mejoraré y
seré más lindo para ti, te lo prometo ¿que necesitas que haga?
Lo haré, te lo juro — el ojiazul exclama en desesperación —.
Bajaré más de peso, lo haré ¿quieres que sea más delgado?
¿Quieres que me maquille más? ¿Quieres que tengamos más
relaciones? Juro que mejorare en el sexo, te lo juro.
— Louis no, basta...
— ¿Quieres estar con ella? ¡Puedo permitir que estes con ella,
de verdad, po-podemos tener una relación abierta! — Louis
murmuraba, sosteniendo las manos de Harry y hablando con la
voz entrecortada —. Haré lo que tú quieras pero por favor, no
me dejes, te amo tanto Harry... no sé qué hacer sin ti, mi amor.
El rizado observaba todo con tristeza, el menor no paraba de
llorar, de sostenerle las manos y acariciarlas. Pero eso ya no
era asunto de Harry, porque Louis ya no era su pareja.
— ¿No entiendes que no me gustas más? ¡Aunque adelgaces, te
maquilles, cambies el color de tu pelo o hagas lo que sea, eso no
hará que me atraigas de nuevo! Deja de llorar y ten un poco de
dignidad por ti mismo — Harry murmuró con enojo mientras
se soltaba bruscamente del agarre de Louis.
— Eres todo para mi, eres la persona que más amo en el
mundo... no puedes lastimarme así, por favor, no sé qué voy a
hacer sin ti — Louis rogó por última vez, tenía los ojos
hinchados por el llanto.
98
— No me importa, porque yo no te amo y nunca te ame, solo
me serviste para sacarme el aburrimiento unos meses — Harry
finalmente se alejó y se acomodó el abrigo —. Más te vale no
volver a acercarte a mi, ni a mis amigos, ni a mi casa o
cualquier lugar donde yo esté ¡No quiero saber nada de ti! Y
entiende que no me importa cualquier cosa que te pase ahora,
no me puede importar si desde un principio nunca me interesó.
Eso fue lo último que el rizado murmuró, para luego darse
media vuelta e irse sin más. Louis observó en silencio, con la
vista nublada y el cuerpo tembloroso, como la persona que más
amo en su vida lo dejaba como si nada.
Porque Harry jamás amó a Louis y por el contrario tontamente
había imaginado una historia de amor al lado del ojiverde. Su
historia de amor.
O mejor dicho: la historia de amor de Louis.
Porque Harry nunca lo amo.
Y ese amor, nunca fue de ellos.
Sino, de Louis.
[...]
Tardó minutos en recuperarse, estaba en un trance donde se
sentía perdido, en el camino de vuelta a casa observaba todo
como si nunca lo hubiera visto antes. Veía con atención las
calles, las tiendas del pueblo, su escuela y el parque cercano a
su casa... repasó todos los lugares para que quedase en su
memoria, lo hizo sin saber porque. Sentía las lágrimas
99
deslizándose por su rostro sin parar, no paraban, pero todo en
Louis se sentía paralizado.
"Dijiste que era para siempre, pero ahora recorro las calles
completamente solo"
Trago el nudo en su garganta y se bajó de la bicicleta cuando
llegó a su casa, dejándola afuera del garaje, y se encaminó a la
entrada donde abrió la puerta y el silencio lo recibió como
bienvenida. No había nadie en casa. Louis suspiró y subió las
escaleras, dirigiéndose a su habitación y se encerró sin más en
ella.
No podía sentir absolutamente nada, sus emociones habían
desaparecido al parecer, y solo sabía como llorar en silencio sin
poder aceptar lo sucedido hacía solo unas horas. Todo lo
sucedido en los últimos seis meses pasaba delante de sus ojos
como una ilusión, como si todos los momentos no hubiesen
sido nada.
Harry había tomado cada parte de Louis para luego, una vez
que no le servía, lo desechara como si fuera basura.
El ojiazul no supo cuándo se durmió, entre el llanto
desgarrador que salía de su garganta, y se perdió entre el
mundo de los sueños. Soñó que era feliz, que Harry lo amaba y
que eran una hermosa pareja.
Soñó.
[...]
Louis despertó de repente cuando sintió como su padre gritaba
su nombre, como de costumbre, para que bajase a comer y eso
100
hizo que el ojiazul rápidamente se levantara y bajara al
comedor. Louis sabía que si no bajaba a la hora de comer con
prisa su padre se podría enojar, mucho, y el menor no estaba
en condiciones de aguantar golpes. Por lo menos, hoy no.
— ¡Louis, baja, maldita sea!
El ojiazul con prisa salió de su cuarto, tembló un poco al pisar
cada escalón y sentir como se aproximaba a sus padres...
especialmente a su padre. Se encaminó al comedor y noto
como Erik estaba sentado en el cabezal de la mesa, su madre se
mantenía parada y limpiando los platos con una cara seria, casi
triste.
— Buenas noches mamá y papá — Louis saludó amablemente
a ambos adultos, no recibió respuestas y se sentó en su lugar.
Su madre inmediatamente lo miró con las facciones enojadas y
Louis no supo porque, aunque el ojiazul le dio una sonrisa de
labios cerrados a Margaret quien sólo supo rodar los ojos y
soltar un suspiro; hastiada.
— Tienes el descaro de sentarte como si nada en la mesa,
cuando no me ayudas a hacer nada en la casa, no limpias, te la
pasas encerrado en tu cuarto como un estúpido, no trabajas o
siquiera eres un buen hijo... ¡no haces nada y te sientas como si
fueras el más bueno! — la mujer de la nada alzó la voz,
enfurecida y tirando el trapo con el cual limpiaba la mesada.
— ¿Es verdad eso, amor? — Erik preguntó, con las cejas
fruncidas y mirando con odio a su hijo.
Louis sintió que su corazón se contrae, eso era una clara
mentira ya que sus padres nunca estaban en casa y quien
101
limpiaba todo era él. El ojiazul se encargaba de ir de compras
con su mesada y dejar todo limpio cuando su madre se
desmayaba por el alcohol durante días. No sabía porque
Margaret mentía de tal forma.
— ¡Claro que es verdad! No hace nada, es un inútil que vive
llorando como un puto maricón y saliendo a la calle todo el día,
desaparece por horas con quien sabe quien.
Louis bajó la cabeza cuando escuchó todas esas acusaciones
falsas, le dolía en lo profundo del alma como su madre podía
ser tan cruel. Pero segundos después tuvo un poco de valentía,
y contestó.
— Pero mami eso no es verdad, sabes que siempre te ayudo —
murmuró con una voz suave, tratando de no hacerla enojar
demasiado.
Hubo un silencio luego de eso, el ojiazul pensó que todo estaba
bien, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la
mano de su padre agarró fuertemente su cabello, e hizo que su
cara impactará contra la mesa en un golpe fuerte, el menor
sintió su nariz crujir un poco. Segundos después Erik volvió a
levantar el rostro repleto de miedo, con la nariz hinchada y
sangrado de su hijo y lo observó con esos fríos ojos azules.
— Deja de mentir, no haces una mierda en esta casa, te atreves
a contestarle a tu madre cuando solo dice la verdad — el
hombre exclamó con molestia, apretando la mandíbula.
— Pe-pero... papá, si l-lo hago, no estoy mintiendo.
Y fue un grave error retrucarle a su padre, ya que dos veces
más Louis volvió a sentir el duro material de la mesa, chocando
102
contra su rostro. Se sentía mareado y la nariz le palpitaba con
fuerza.
— ¿Acaso te dije que hablaras? — Erik preguntó y Louis negó
con rapidez —maldigo la hora que pensamos que tenerte era
buena idea, porque yo y tu madre te odiamos, arruinaste
nuestras vidas con tu presencia. Eres un malagradecido y un
mal hijo, no merecemos lo que nos haces pasar, no merecemos
todo lo que nos causas como nuestro hijo. Acaso, dime
¿merecemos todo lo qué haces?
Louis negó nuevamente y de repente volvió a sentir la madera
contra su nariz, ya ni siquiera podía respirar bien.
— Respóndeme, inútil.
— N-no lo merec-cen... Perdón, perdónenme, por favor — rogó
con la cara empapada en lágrimas y sangre.
— Quien no se merece nada eres tú, te damos comida, te damos
ropa, te damos un techo y educación ¡¿Te mereces todo eso?!
¡Dímelo maldito marica! — Erik le gritó en la cara con furia.
— ¡No, no me merezco nada! Lo sé... sé que no me merezco
nada de lo que me dan — Louis gritó con miedo, llorando con
fuerza.
El hombre siguió sosteniéndolo del cabello durante unos
minutos que observaba el rostro de su hijo, esos ojos azules
que eran iguales a los suyos... lloraban en demasía. Erik lo
soltó, de repente, y observó sus manos con el ceño fruncido.
— Sube a tu cuarto, estás castigado por dos días y no quiero
verte bajar en ningún momento, ni siquiera para comer. Tú
103
madre y yo no queremos verte la cara, así que danos un respiro
y sube — el hombro murmuró con una voz calmada y pudo ver
que su hijo no le respondía —. ¡¿No me escuchaste?! ¡Sube a tu
cuarto o te daré una golpiza peor!
Louis sin más salió corriendo del comedor, entre sollozos de
miedo y sosteniendo su nariz que sangraba demasiado, parecía
que estaba quebrada y esperaba que no fuera así. Llegó a su
cuarto, cerrando la puerta con fuerza con miedo que su padre
entrara y recargándose en ella.
No supo cuántos segundos, minutos u horas lloro, sólo dejó
salir todo ese dolor que tenía dentro.
Las palabras hirientes de todas las personas a su alrededor se
repetían como un bucle en su cabeza, una tras otra y sin parar.
Harry, sus amigos, compañeros, maestros, sus padres y la lista
podría seguir pero no quería recordar, aunque su cerebro
parecía no entenderlo bien ya que seguía recordando con
fuerza.
Y pensó, es inevitable que todo lo bueno llegue a un final en
algún momento.
Lo poco que le daba felicidad a su vida se había esfumado y
ahora mismo no quedaba nada, absolutamente nada.
Louis se reprochaba demasiado por no poder soportar el peso
de las palabras y no ser lo suficientemente fuerte, pero había
aguantado durante tanto tiempo que no podía más, siempre
existía un límite. Su mente estaba en un caos total.
Las palabras pesan en su mente y hacen ruido en su corazón,
cada una parecía decir lo mismo.
104
"A nadie le importas, ni siquiera si ahora mismo dejarás de
existir."
Louis lo piensa demasiado, lo siente como un deja vú. Se había
prometido no volverlo a intentarlo, pero la última razón por la
cual seguir aquí no estaba más, se había esfumado y sólo
quedaba vacío.
Piensa en su vida, en todos los sucesos pasados, presentes y
futuros. Piensa en sus sueños, y todos pasan delante de sus
ojos como una curiosidad. Louis siente que realmente jamás
será capaz de cumplir alguno, no es capaz de nada.
No supo cuándo su cuerpo se movió por sí solo, parecía que la
razón lo había abandonado, y se encaminó hacia una vieja caja
que mantenía oculta, la abrió y sus ojos observaron el
contenido. Sin más el ojiazul tomó lo que necesitaba de esa
pequeña caja de viejos recuerdos, con las manos temblorosas
sostenía lo más importante ahora mismo. No podía hablar y
tampoco sabía que decir, ya no tenía más palabras que
murmurar.
Se preparó en silencio y con una promesa casi cumplida. Busco
ropa vieja, cómoda y que antes usaba demasiado, y se vistió.
Ordenó su cuarto, dejando todo limpio y arreglado en su lugar.
Durante los siguientes minutos repasó cada pequeño objeto
que había guardado porque habían significado algo en algún
momento. Pero la pluma en sus manos y el papel contra sus
dedos le pesaba demasiado, tenía tanto que decir pero sin
saber cómo hacerlo y un papel no era suficiente para expresar
en palabras lo que sentía.
105
Cierra los ojos por un momento, solamente pensando en todo,
y ese momento se ha ido.
Apoya la punta de la pluma en el papel y deja que su corazón
fluya en palabras, dos únicas cartas, con los sentimientos más
internos de sí mismo. Llora en silencio mientras escribe, con
los labios temblando y la lluvia golpeando su ventana con
fuerza.
No lo piensa, lo primero que viene a su cabeza son sus padres y
sin saberlo quince minutos después la carta está hecha, en sus
manos y con lágrimas en el papel.
"Para mamá y papá:
Quizá lean esto o quizá sólo sea un papel más tirado a la basura,
no lo sé y con toda la fe espero que nos sea así. Quiero ser corto y
directo, nunca les gusto las personas que dan demasiadas vueltas
al asunto. Cuando encuentren esto quizá hayan pasado minutos,
horas, días, semanas, meses o años, no lo sé y jamás podré
saberlo.
Los voy a extrañar y espero que no me extrañen como yo a
ustedes, no quiero que estén tristes por mi culpa, sé que estarán
mejor sin mi. Espero que esta vez, cuando yo finalmente me haya
ido para siempre, puedan tener un bebé planeado y le den todo el
amor, que sé que tienen en sus corazones, el amor que no
pudieron darme pero espero que se puedan dar a mi
hermanito/a. Espero que le cuenten sobre mi, lo espero de todo
corazón. Recuerden las cosas buenas, los pocos pero lindos
momentos que vivimos y recuerden que los amo, jamás deje de
amarlos y siempre tengan en cuenta que con esto no los estoy
condenando ni a ustedes ni a nadie, con esto estoy siendo libre
106
por primera vez, porque he estado esperando tanto tiempo para
perder el miedo y sentirme vivo. Todos y cada uno de los logros
en mi vida son para ustedes, únicamente para ustedes dos.
Un favor personal que les pido, es que jamás indaguen en todo lo
que las personas a mi alrededor me hicieron, no quiero
romperles el corazón así.
Los amo mamá y papá, recuérdenme siempre y por favor no se
olviden de mí, perdónenme.
Su hijo, quien los amo, Louis."
No supo cuánto estaba llorando, pero la tristeza había invadido
su ser de repente. A pesar de todo, no quería despedirse de sus
padres, se sentía como si hubiese crecido de repente. Pero
Louis sabía que ellos no lo querían, estaba tan cansado de ser
golpeado todos los días sin motivo alguno.
Se observó en en el espejo, el ojiazul noto como su nariz se
había tornado de colores morados y rojos, estaba hinchada y le
dolía demasiado, sus ojos estaban colorados de tanto llorar.
Observaba y observaba pero el pensamiento asqueroso jamás
se fue, nunca fue lo suficientemente bueno para nadie y por eso
Harry se había ido. Pensó en Harry de repente, una pequeña
sonrisa se coló en sus labios, como lo amaba.
Harry y su sonrisa, sus ojos, su esencia, quien fue su primer
beso, su primer novio y su primer amor.
Una sonrisa genuina apareció en su rostro y es que recordar
todo esto le brindaba de nuevo un poco de la felicidad que
alguna vez vivió. Porque a pesar de todo Harry le había dado
107
felicidad, una felicidad absoluta durante tres años, pero los
últimos seis meses habían sido los mejores de su vida. Pensó
en todo.
Nunca dejó de pensar, las variantes corrían por su cabeza como
una posibilidad.
Louis le escribió, profeso todo lo que pudo haber sentido en
una simple hoja de papel, con una tinta negra y una caligrafía
un poco chueca, borrosa por las lágrimas que caían salpicando
las letras. Su barbilla no dejó de temblar en un solo segundo,
sentía su corazón palpitar con fuerza, porque a pesar de todo
aún sentía.... Sentía ese amor que no se iba a poder ir jamás.
"Para Harry:
Espero de todo corazón que puedas leer esto, jamás quise llegar
a despedirme de ti pero es el momento de hacerlo... sabes cuánto
odio las despedidas, son amargas y las detesto. Quizá lo sabes o
quizá no. Desearía correr hacia donde quieras que estes y darte
un último abrazo, observarte y ver lo hermoso que eres aunque
sea una última vez.
Cuando leas esto sabrás lo que he hecho, no te culpes porque no
tienes la culpa en absolutamente nada, es algo que vengo
pensando hacía años pero el valor nunca vino a mi y tuve que
buscarlo yo mismo. Aunque sin saberlo tú fuiste una razón, una
preciosa razón, por la cual años atrás no cometí el peor error de
cobardía o valentía (según el punto de vista de cada uno). Me
enamoré de ti, cuando tenía quince años, y jamás -ni siquiera un
segundo- mi corazón no dejó de latir por ti. Me salvaste sin
saberlo y hoy te agradezco por hacer mi vida un poquito más
llena de colores.
108
Quiero que sepas que conocerte fue lo mejor que pudo pasarme.
Y darme la oportunidad de entrar a tu vida y ser tu pareja fue el
mejor regalo. El tiempo que pase contigo lo disfrute a cada
instante. Cuando me sentía perdido y estaba cayendo a un
abismo sin fin tus ojos verdes parecían bosques que me guiaban
de regreso a casa, junto a ti.
Te agradezco por dejarme amarte, serás un efímero pero
precioso recuerdo de amor que tendré presente, eres mi primer y
último amor, porque así lo he decidido. En estas palabras no
puedo reprocharte nada, no tiene sentido hacerlo, porque me
brindaste momentos tan felices a tu lado que opacaron cualquier
error. Admito que me hubiese encantado que te hubieras
enamorado de mí, pero no lo hiciste y no es tu culpa, pero
siempre ten presente que mi amor fue suficiente para cubrir tu
parte y la mía.
Espero que Aurora cuide tu corazón, observe cómo la mirabas y
se que la quieres, es preciosa y espero que te ame mucho como te
mereces ser amado... Deseo que sean felices, nada me hace más
contento que ver una sonrisa en tu cara. No quisiera que te
sientas triste ni tampoco me veas en el estado que estoy, espero
jamás nadie te haga sentir como yo me siento y espero que
nunca veas como rebotan mis lágrimas al escribir esto, no
quisiera lastimarte y deseo que nadie jamás te lastime.
Las despedidas son agridulces pero no es el final, permanecerás
en mi memoria para siempre. Porque nunca te dejaré solo,
siempre cuidare de ti. Y quizá vas a encontrarme en lugares en
los que nunca hemos estado, por razones que no entendemos, con
recuerdos en el viento.
Siempre estarás en mi corazón, Harry.
109
Te ama, con todo su corazón.
Louis <3"
Releyó la carta más de diez veces, en silencio y con la mirada
apagada, la nostalgia volvió, pero aun así su decisión seguía en
pie, sabía que no había vuelta atrás, porque no quedaba nada
para seguir adelante. Había aguantado tanto que su alma se
carcomía tanto hasta que se convirtió en polvo.
Pero este día sería valiente por primera vez.
Lo sería.
[...]
Louis observó cómo la tina se llenaba de agua tibia, miraba
todo en silencio y sin expresión alguna en su rostro golpeado.
Agradece tener un baño propio en su cuarto, nadie se daría
cuenta y no había posibilidades de fallar en nada. Durante los
siguientes cinco minutos memorizó todo por última vez,
acarició con sus delgados dedos la foto que tenía en las manos.
Harry y él juntos, sonriendo y riéndose entre sí... había sido su
primera cita.
— Espero que puedas ser feliz, siempre lo desearé, mi amor —
susurro hacia la foto, quería irse con la imagen de Harry
sonriendo en su memoria.
La tina estaba llena, el reloj marcaba las 2:35 de la mañana,
cerró la puerta con seguro y se encaminó hacia donde
terminaría con todo. Se sumergió en el agua, con su ropa
puesta, y cerró los ojos durante unos segundos.
110
"No quiero despertar porque estoy soñando despierto."
Sonrió con tristeza y dio una última despedida silenciosa a
todos.
No supo calcular tiempos, tampoco fue consciente del
momento en que sus brazos se entumecen y el agua se teñía de
bordo oscuro. No quería ver sus muñecas, no podía, así que se
recostó apoyando la nuca en la tina y soltó un leve suspiro.
Sentía como se desvanecía en el agua, como poco a poco
parecía adormilarse más y más.
Y pensó "hoy me iré, sin esperarlo, sin ningún aviso, sin
despedirme y completamente solo" porque quizá a veces
quedarse es ir demasiado lejos.
Esos minutos parecen horas, su cerebro hace fuerza en
recordar pequeños sucesos de su vida, los ve en cámara rápida,
uno tras otro y hace una leve mueca que trato de ser una
sonrisa.
Flashbacks golpean su mente, sin poder evitarlo.
"
— Hoy hablaré de que trabajan mi mami y mi papi. Mi mamá es
ama de casa y ¡cuida de nuestro hogar! Luego mi papá es policía,
él atrapa a los malos del pueblo, ¡estamos a salvo gracias a él! —
un pequeño Louis de ocho años explicaba con emoción hacia su
clase —. Mi papi se llama Erik y mi mami se llama Margaret
¡como una Margarita! Y yo soy su hijo ¡Lou! Ellos hoy no
pudieron venir conmigo, pero sé que me quieren mucho —
finalizó con una sonrisa de un dientecito faltante.
111
— Deja de mentir, tonto, tus papás no te quieren — un
compañero grito, para luego ser regañado rápidamente por la
madre del pequeño.
Las risas de sus compañeros lo hacían querer llorar.
"
"
Louis miraba ansiosamente para todos lados, ya estaban por
entregarle su diploma pero sus padres aún no habían hecho acto
de presencia. Era su graduación de primaria, veía como todos
sus demás compañeros estaban acompañados por sus padres y él
estaba solo, las dos sillas para su mamá y su papá estaban
vacías.
— Por favor Louis Tomlinson y sus padres, suban recibir el
diploma — una maestra habló por el micrófono.
Louis sintió como sus mejillas se enrojecían de la vergüenza y sus
ojos empezaban a lagrimear. Se paró y solo camino hacia el
escenario, podía sentir todas las miradas de sus compañeros y
los padres, no quería llorar. Fingió una sonrisa cuando posó a la
cámara, sosteniendo su diploma, sin nadie que lo acompañara y
una maestra tuvo que unirse a él en la foto, por protocolo.
"
"
— ¿Tienes la tarea? Dámela ya, la necesitamos — Liam
murmuró mientras inhala por caladas, su cigarrillo.
— Perdón chicos, no la pude hacer porque no tuve tiempo. De
verdad, perdónenme — Louis explicó con la voz temblorosa.
112
"No pude hacerla porque mi padre me golpeó hasta el cansancio,
hasta dejarme inconsciente."
— Deja de mentir, estúpido, dame la tarea o nos harás enojar —
Zayn habló entre dientes.
— P-pero es verdad, no la tengo y no miento, por favor créanme,
saben que siempre se las doy — Louis murmuró, encogiéndose de
a poco.
— Dame tu brazo — Liam habló de la nada, con un tono neutro
en su voz.
Louis entre lágrimas alargó su brazo hacia Liam y lloró con
fuerza cuando el cigarro se hundió en diferentes partes y
quemaban su piel. Zayn hizo lo mismo con el otro brazo.
Louis pensó que se lo merecía.
"
"
Hoy era el cumpleaños número doce de Louis, días antes había
hecho unas invitaciones a mano para cada compañero de su
salón, esperanzado que viniesen y se alegró, cuando casi todos le
dijeron que iban a asistir. Toda la tarde se había dedicado a
decorar su hogar, con globos y guirnaldas que había encontrado
en el sótano. Con el pequeño dinero que tenía ahorrado había
comprado un pequeño pastel, color amarillo.
Sus padres no le habían dicho nada en todo el día, no habían
salido de su habitación, pero cuando Louis los vio bajar a los dos
por las escaleras, muy arreglados, se alegró. Corrió hacia ellos y
los abrazó.
113
— ¡Mamá, papá, hoy es mi cumpleaños! ¿Les gusta cómo decoré
todo? Van a venir unos amigos que invite — el ojiazul murmuró
con felicidad.
— ¿Tienes amigos? — habló su madre, entre risas.
Ambos adultos lo ignoraron y se encaminaron a la entrada, el
menor los siguió y sostuvo la mano de su padre sin entender por
qué se iban.
— ¿Dónde se van? ¡Compre un pastel! Está muy rico, dentro de
poco empezará la fiesta.
— Vendremos en un rato, Louis.
— ¿Lo prometen? — el pequeño preguntó, esperanzado.
— Claro.
Y sin más Louis observó cómo sus padres se subían al auto y se
marchaban. Pasaron las horas y nadie asistió, cuando hicieron
cuatro horas, Louis supo que nadie iba a venir, y con lágrimas en
los ojos corrió a su cuarto y bajó todos sus peluches. Colocó uno
por uno, en cada silla.
— ¿Estamos todos? Muy bien, prenderé las velas y cantamos el
feliz cumpleaños — el castaño le habló a sus peluches, simulando
que eran personas.
Louis prendió un fósforo y encendió cada vela de su pequeño
pastel, y luego correteó y apagó la luz. Se sentó en su silla y
observó a todos sus peluches con una leve sonrisa. Empezó a
cantar, aplaudiendo.
114
— Feliz cumpleaños a mi, feliz cumpleaños a mi, feliz
cumpleaños a Louis, feliz cumpleaños a mi — Louis canto, con la
voz levemente temblorosa — ¡Bien! — aplaudió, y cerró los ojos
antes de pedir un deseo.
"Deseo que alguien me quiera mucho."
Y sopló.
"
Louis despertó de su aturdimiento, parpadeando con lentitud y
soltando leves lágrimas silenciosas. Poco a poco su dolor fue
desapareciendo, le costaba demasiado respirar, y su cuerpo se
sentía demasiado débil y no respondía a sus movimientos.
Quiso cerrar sus ojos, en su mente estaba clara la imagen de
Harry sonriéndole.
"Te amé, tanto, hasta en el día de mi muerte."
Su cuerpo había perdido la voluntad.
Y sin más lágrimas, sollozos, golpes o malos recuerdos que
siguieran atormentando su corazón y su mente, sus ojos
dejaron de brillar, y finalmente se cerraron para siempre.
"Nunca quise lastimar a nadie."
Y su cuerpo permaneció allí, hundido en una tina de agua
escarlata, con la piel pálida y la foto que sus dedos tanto se
habían aferrado yacía tirada en el suelo, con su mano abierta
sin más movimiento. El silencio fue eterno, y pasaron los
segundos, pasaron los minutos y pasaron las horas.
Nadie jamás tocó la puerta del baño.
115
Y afuera de su habitación el teléfono de Louis se prendió por
primera vez, dando a relucir que había llegado un mensaje.
Quizá si ese mensaje hubiese llegado cinco minutos antes,
quizá y solo quizá... algo hubiese sido diferente.
"Matt:
Hola Louis, lamento por estar hablándote después de unos
cuantos días. Necesito contarte algo, creo que llego el momento.
Pero antes que nada, cuantas con mi apoyo y el de Taylor para
todo lo que decidas, no busco que te guste hablar conmigo, pero
quiero obtener tú perdón. Tay quiere ayudarte también.
Cuídate."
Louis nunca respondió, nunca vio el mensaje y permaneció allí
por horas, en un sueño que esta vez sería eterno.
Y esa noche se sintió como si pudiera ser para siempre.
[…]
116
biblioteca y sus ojos captaron una pizarra encima del escritorio
blanco. Había fotos, bastantes, de atardeceres, perritos que no
podía identificar, ese chico rizado que había visto una sola vez
y... ellos.
Margaret observó como había una foto de ellos tres: su esposo,
su hijo y ella. Había sido en navidad hacía ya muchos años, el
niño había rogado durante horas para poder obtener una foto
en familia y a regañadientes ambos adultos habían aceptado.
En la foto se mostraba a un Louis de nueve años y a ellos dos a
cada lado, el niño sonreía y ambos adultos mantenían la cara
hastiada. Pero Margaret no supo porqué esa foto estaba pegada
ahí, repleta de corazones y stickers tontos.
Sintió un nudo en la garganta, pero lo ignoró y trago duro.
Segundos después notó que Louis no estaba en ninguna parte
de la recámara, se hallaba vacía y silenciosa. A la mujer le
parecía sospechoso todo, el enojo empezaba a crecer cuando
en su mente apareció la idea de Louis escapándose. Golpeó
levemente con sus manos el escritorio bajo sus manos, pero
frunció el ceño al tantear papel sobre sus dígitos, bajo la
mirada y noto como había dos hojas dobladas pulcramente.
Abrió la primera en donde estaban su nombre y el de su
esposo.
"Quizá lean esto o quizá sólo..."
Margaret sintió como su corazón dejaba de latir por unos
segundos, sus manos temblorosas dejaron caer la carta, la cual
solo había leído unas letras y todo parecía pintar a algo malo.
Su mirada asustada se dirigió a la puerta del baño, esa puerta
117
blanca que se encontraba cerrada y la observó por segundos
fijamente.
Tenía miedo, demasiado.
— ¿Louis?... — murmuró con la voz entrecortada.
Sus manos titubearon en empujar la puerta pero lo hicieron,
estaba trabada, y con eso rápidamente entró en pánico, buscó
entre su cerrojo de llaves, la de repuesto. Cuando la encontró
con prisa trato de abrir la puerta.
— ¿Louis? Hijo... ¿estás ahí? — murmuró en un hilo de voz.
Margaret cerró los ojos y abrió la puerta, hizo un sonido de
chirrido y dio dos pasos entrando al húmedo lugar. No abrió
los ojos, sentía pánico, y a su nariz llegó un olor mojado, a
hierro.
— ¿L-Louis? ¿Por qué estás encerrado en el baño? — volvió a
susurrar.
No recibió respuesta. Y abrió los ojos.
Margaret sintió como le dio ganas de vomitar repentinamente,
sus rodillas se tambalearon y quedó muda, no sabía como
reaccionar hacia la imagen frente a sus ojos. Era domingo,
sabía que Erik estaba en la sala viendo la televisión.
— Oh — simplemente pudo decir, sus manos sosteniendo con
fuerza el picaporte —. Oh, Louis... — susurró.
Despertó del estupor y corrió hacia el cuerpo que reposaba en
el agua rojiza y estaba tan blanco como el papel, lo sostuvo
entre sus brazos y gritó.
118
— ¡Erik, Erik por favor, sube por favor! ¡Erik, llama a la
ambulancia! ¡Erik!
No dejó de gritar, no podía hacer nada más que gritar, siguió
haciéndolo aún cuando su esposo había aparecido -preocupado
por tanto alboroto- y también había reaccionado a todo, viendo
como Margaret sostenía a su hijo entre sus brazos, con la tina
repleta de agua roja.
— Maldita sea — el hombre susurró, observando todo.
Y ahí lo supieron.
¿Qué pasa cuando un jarrón cae al piso y se parte en mil
pedacitos?
Entonces es demasiado tarde.
119
Louis.
120
Minutos después, despertó de su aturdimiento, y se aclaró la
garganta. Sus manos temblaban y no hallaba su voz, era el
momento que tanto había esperado. Ya era un adulto, no podía
seguir escapando de la realidad como un adolescente.
- Hola, Lou... - Harry murmuró, con lentitud y titubeando un
poco.
Sus ojos verdes se enfocaron en la vista que tenía frente suyo,
una que había intentado ignorar todo el tiempo. Era gris, una
placa gris con su nombre y apellido, con una frase que le calaba
el alma y un pequeño marco con una foto dentro suyo. Louis se
veía joven, se veía como cuando se había ido, como un
adolescente de diecisiete años, sonriendo al lado de un
estanque de patos. Se notaba que la foto la había tomado él, era
obvio, nadie le sacaba fotos a Louis.
Louis William Tomlinson.
01-07-2003.
28-01-2021.
Había flores, sabía que siempre había flores a su alrededor,
también unos cuantos peluches que le pertenecían a Louis.
Leyó la frase, esa frase que la madre de Louis había elegido
para plasmar por siempre, era una frase hermosa pero quien la
había elegido hacía hervir la sangre de Harry en enojo. Era el
menos indicado para molestarse pero eso no quitaba que lo
hiciera.
"El recuerdo indeleble de tu sonrisa y serenidad permanecerá
en nosotros para siempre."
121
Y era cierto, habían pasado ya ocho años y la sonrisa de Louis
no se borraba de su cabeza. Siempre sentía un toque fantasma
en donde esos dedos habían estado, sentía a veces como sus
rizos eran acariciados o suspiros acariciando sus facciones.
Sabía que eso no era bueno para su salud mental, pero le
gustaba imaginar.
- No he venido aquí desde el momento que te dejaron en este
lugar, hace ocho años no pongo un pie en donde estás. Sé que
no lo merezco... pero decidí venir, tengo demasiado que
contarte - la voz de Harry había cambiado con los años, ya no
era un adolescente de 18 años, tenía veintiséis y su voz había
adquirido un timbre lento y ronco, quizá desgastado.
Con lentitud sacó cosas de su bolso, las llevaba a todos lados y
hoy no era la excepción. Poco a poco se dejó ver su billetera, un
grueso cuaderno de cuero (que se notaba desgastado), una
muestra de perfume, un pañuelo y un pequeño peluche de
conejo. Acomodo cada objeto cerca suyo, las manos de Harry
temblaban en un tic nervioso que tenía, y el anillo plateado en
forma de rosa brillaba en su dedo anular. Estuvo más de seis
minutos tratando que todo estuviese en perfecto orden.
Cuando terminó solo pudo soltar un gran suspiro, sabía que
tenía que calmarse si no quería tener un ataque de asma, su
respiración iba muy rápido. Jugueteó con su anillo y mordió su
labio inferior con nervios.
- Ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste, muchas cosas
pasaron desde ese momento. Te contaré cada suceso por
orden, quiero que sepas todo, tardaré mucho tiempo pero de
verdad necesitaba hablar contigo - Harry hablo, y observo todo
a su alrededor -. Como verás traje cosas conmigo, siempre las
122
llevo a todos lados porque me dan seguridad, te contaré sobre
cada una.
Sus ojos observaron su billetera, la abrió y sacó una larga hilera
de fotos instantáneas que mantenía guardadas en ese lugar.
- En mi billetera guardó pequeñas fotos para verlas cuando
estoy viajando, me siento acompañado cuando las miro - Harry
explicó -. Te saco fotos cada ves que te veo lindo, Lou - y con
eso mostró las fotos a la imagen del chico. Había atardeceres,
amaneceres, anocheceres de todos los colores y formas.
Luego de eso cerró su billetera, guardando cuidadosamente
cada foto, agarró el cuaderno y lo abrió.
- Aquí guardo todo lo que me diste, tus poemas, las pequeñas
notas que dejabas en mi cuaderno de la escuela, tus cartas para
mi, los recortes de libros que me regalaste y... tu última carta,
guardo todo aquí - Harry señaló y toco con su dedo el cuaderno
-. No tengo todos tus poemas y escritos, los tiene otra persona
pero eso te lo contaré más tarde.
Harry agarró la muestra de perfume y la abrió, inhaló con
suavidad y sonrió.
- Este es tu perfume favorito, lo recuerdo ya que a mi en ese
momento no me gustaba, era muy floral y con toques de
vainilla. Ahora mismo es un olor que logra calmarme, huele a ti,
huele a hogar, huele a casa - el rizado sonrió a penas y cerró el
pequeño perfume.
Tomó con delicadeza el pañuelo con pequeños girasoles
bordados y lo dobló con cuidado.
123
- Me regalaste este pañuelo en nuestra tercera cita, lo recuerdo
ya que tú mismo le bordaste estos girasoles. A mamá le
encanta, muchas veces quiso robarlo.
Y por último tomó con cariño el pequeño peluche de conejo,
era blanco y muy tierno.
- Este es mi favorito, me encanta. Me diste este peluche porque
dijiste que te recordaba a mi, ya que yo parecía un conejito por
mis paletas delanteras. Lo guardo también porque tiene escrito
Louis en el pie, seguro eras pequeño cuando lo hiciste.
Luego de eso hubo un largo silencio, el ojiverde de verdad
sentía que hablaba con alguien, eso lo hacía sentirse
vulnerable. Tras largos minutos de prepararse finalmente se
enderezó y respiró hondo.
- Está bien, ya te he mostrado todo y ahora viene la parte por la
cual he venido aquí. Sé que me tarde, demasiado, muchos años
y lo tengo en cuenta. Me costó demasiado poder aceptar que
debía venir, no quería profanar el lugar donde estabas
descansando al fin. El día que me enteré de todo fue un
despertar para mi, para la persona que soy ahora y jamás lo
voy a olvidar - Harry murmuró, pellizcando levemente sus
manos, se sentía enfermo -. Leí tu carta un día después de todo
lo sucedido, tú madre la dejó en mi buzón.
Y así había sucedido.
"
Harry había abierto la carta con curiosidad, no entendía porque
Louis aún le enviaba cosas y pensó que seguro era algo donde le
rogaba que volviesen a estar juntos. Harry tardó dos minutos en
leer la carta completa y una vida entera en olvidarla. Recuerda
124
cómo le temblaron las manos y el papel cayó al suelo, su mirada
se había perdido y no podía reaccionar.
"Estas letras no pueden ser reales" pensó, pero todo era
demasiado real. Se le había erizado la piel, un sentimiento
enfermizo empezaba a recorrerle el cuerpo. La releyó cinco
veces, sin parar, y con cada palabra supo entender lo que Louis
había hecho. No era una carta de amor, no era una carta de odio,
ni tampoco de súplica... Era una carta de despedida. Y el mundo
perfecto e idealizado de Harry en ese segundo, que supo
comprender la gravedad de las cosas, se desmoronó y cayó.
Louis se había suicidado, estaba muerto.
No lloro, la tristeza no vino primero, la culpa tampoco... Lo
primero que sintió fue el miedo, un miedo de sí mismo y un miedo
de despertar de su burbuja. Harry se creía el rey del mundo,
donde podía hacer lo que quiera y con quien quiera, pero cuando
notó por primera vez que todo tenía consecuencias fue cuando
chocó contra el duro pavimento. Tuvo un ataque de pánico,
comenzó lento con pequeños temblores y al final terminó
gritando y asustando a la mucama.
Louis había recalcado mil veces que Harry no tenía culpa alguna,
pero él sabía bien que la tenía, tenía demasiado peso sobre sus
hombros. Sentía miedo, el miedo de lo que había hecho, había
sido un motivo por el cual Louis se quebró y finalmente hizo lo
que hizo. Harry sentía pánico, no entendía como Louis podía
estar muerto, hacía un día lo había visto vivo, respirando,
sintiendo su toque y ahora estaba muerto.
Fue en ese momento donde Harry salió de su faceta de
adolescente rebelde, egoísta y cabrón, y cayó en lo que era... un
125
chico que por primera vez veía sus errores y por culpa de eso su
ex-novio había muerto. Se sentía enfermo.
No despertó de su trance hasta que finalmente vio como
sepultaban a Louis, en el momento que lo enterraban tres metros
bajo tierra.
"
- No te voy a mentir, el día que vi como todo lo que eras
quedaba en un cajón, fue cuando rompí a llorar. No había
llorado en ningún momento, me sentía paralizado, y te vi...
parecía que estabas durmiendo, tenías la piel muy pálida y
parecías tan frágil... noté que tu nariz estaba rara, parecía
quebrada, y días después me enteré que tu padre te había
golpeada la cara contra la mesa, entonces tú nariz se quebró -
Harry cerró los ojos, mordió sus labios con fuerza cuando
sentía que su voz se cortaría -. Me puse un traje negro, ese que
tenía encaje en las muñecas porque te gustaba, y me preparé
como te hubiese encantado verme. Acaricié tus manos y noté
un anillo, tenía una pequeña daga con enredaderas a su
alrededor, ahí me di cuenta que hacía juego con el mío. No
puedo quitarme el anillo de rosa desde ese momento, es mi
favorito.
"
Cuando el ataúd fue bajando de a poco, Harry recuerda cómo las
lágrimas empezaron a rodar por sí solas, terminando en el
césped debajo de sus pies. Sus manos temblaban y su barbilla
también, retenía los sollozos que querían escapar y eso hacía que
le doliera el pecho y la garganta. Él no fue el único que lloró,
noto que Taylor se tapaba el rostro y sus hombros temblaban, y
Matt lloraba en silencio al igual que él. Harry no quiso siquiera
126
darle una mirada a los padres de Louis, y luego de eso se
encaminó y tiró una rosa blanca al ataúd que estaba ya abajo.
- Maldita sea, Louis - el rizado había susurrado con la garganta
seca, y limpio bruscamente las lágrimas que seguían saliendo -.
Como deseo q-que te hubieses quedado aquí, aunque sea unos
segundos más.
Y Harry sabía que sus palabras eran demasiado egoístas, ya que
Louis había decidido terminar todo por algún motivo que él sólo
sabía, pero aún así en su dolor el ojiverde deseo tenerlo aunque
sea unos míseros segundos a su lado.
Llego a sentir como todas las lágrimas que Louis soltó por su
culpa volvían a acecharlo, para toda la vida.
"
- Tus padres no invitaron a nadie al entierro, pero aún así
mucha gente asistió, era un pueblo pequeño y la voz corría
rápido. También sucedía que rara vez alguien se suicidaba,
sentían pena, supongo. Yo solo supe reconocer a mis padres,
Taylor y Matt... no sé si fue un espejismo pero a lo lejos durante
tiempo juré ver a Zayn y Liam, no lo sé con exactitud... tampoco
me importa - se encogió de hombros y jugueteó moviendo su
anillo -. Pasaron los días y me sentía como en un estado de
trance, fue en esos días donde empecé a notar cada mínimo
detalle que habías hecho por mi, pude salvar las cartas que me
hiciste y había tirado en una bolsa, las leí todas y las releí hasta
cansarme. No sabía con quien hablar del tema, yo mismo me
hacía sentir en un purgatorio personal donde el silencio me
carcomía, sabía que si hablaba con mis padres tendría que
contarles todo... no podía soportar que otra persona más se
alejara de mi, como lo hicieron Matt y Taylor.
127
Mientras Harry habla, a una triste placa gris, acaricia con sus
dedos las facciones en la foto de Louis. Todo el tiempo piensa
en cómo sería tenerlo de nuevo, justo enfrente suyo.
- Aunque al fin y al cabo se enteraron de todo, una tarde Matt
vino y les confesó todo lo que habíamos hecho él y yo, aparte
que recuerdo escuchar como le rogaba a mi padre que hiciera
una investigación, respecto al ambiente que Louis vivía, ya que
muchas veces lo había visto con golpes en la cara y el cuerpo.
Papá le tomó la palabra y juró hacerlo, a él también ciertas
cosas le parecían raras en esa familia - Harry carraspeó y dejó
con cuidado la foto en el lugar que se encontraba -. No me
dijeron nada en ese momento, eso pasó una semana después.
El rizado recuerda cómo sus padres llegaron a la casa, con el
rostro decaído y una bolsa que tenía muchas cosas adentro,
como hojas y un cuaderno. Harry los había observado desde la
escalera, en silencio, y noto como ambos adultos se ponían
guantes para luego empezar a ver todo lo que la bolsa tenía.
- Mamá y papá leyeron la carta de tus padres y la mía, leyeron
todo, y saben hasta más cosas de ti de lo que yo jamás sabré.
Ellos no me hablaron durante dos meses luego de eso, no
podían verme a la cara, y jamás vi a mis padres llorar tanto
como cuando los vi leyendo tu diario. Me enviaron con mi tía
Lea durante cinco meses, no podían verme y fingir que estaba
todo bien, ellos no habían criado a la persona que había hecho
todas esas cosas. Mi tía se encargó de buscarme un psicólogo
para hacerme tratar por pedido de mi madre, no era normal lo
que yo hacía y como me desquitaba con las personas. Hace dos
años empezamos a volver a tener una buena relación de nuevo,
costó mucho y me dolió demasiado, ahora sé que mamá viene
128
mucho a visitarte, no sé de qué te hablará pero ella te quiere
tanto sin siquiera conocerte, papá también. Él fue el encargado
de que todos los abusos cometidos por tus padres se hicieran
justicia, de eso hablaré ahora.
Harry pudo recordar por segundos como luego de que su padre
haya leído el diario de Louis, este le había dicho con el tono de
voz más frío que el rizado jamás le escuchó:
"Estoy teniendo piedad de ti, ahora mismo mi impulso de hacer
lo que está bien me dice que te mande a un reformatorio por el
abuso que cometiste. Pero eres mi hijo, y quiero pensar qué hay
un porqué psicológico detrás de tanta maldad. Estoy muy
decepcionado de ti, Harry."
- Des empezó la investigación días después de haberme ido, me
mantuve pendiente al caso luego de que se lo suplicara, y creo
que jamás mi padre había tratado con un abuso de ese estilo.
Tardó meses en recolectar pruebas que eran escasas y testigos
de vecinos, compañeros y lo poco que se pudo obtener. Fue
muy triste ver como solo pudimos obtener dos testigos de todo
lo sucedido, quienes fueron; una vecina y Matt - Harry seco con
el pañuelo sus lágrimas, esos tiempos fueron los peores para él,
donde se descubrió todo -. El caso se alargó por dos años,
tuvieron que hacer una autopsia cuando empezó para ver qué
tenía tu cuerpo, y... - su voz se quebró, se tapó la boca con su
mano y respiró hondo -. Lo recuerdo muy bien, tenías la nariz
quebrada, dos de tus costillas estaban sin soldar
completamente por golpes que habías recibido tiempo atrás, el
hueso de tu mandíbula estaba dañado también por un golpe y
otras cosas que no recuerdo, pero tampoco quiero hacerlo.
Quizá habían muchas cosas más, pero tú cuerpo no estaba en
129
condiciones por todo el tiempo transcurrido, pero con lo que se
obtuvo era un avance.
Harry recuerda cuando leyó todo, luego de que su padre se lo
había enviado, había vomitado de lo enfermo que se sentía.
Nadie jamás pudo ayudar a Louis, nadie lo salvó de todo lo que
vivió.
- Aunque al final tu padre confesó, confesó todo y eso hizo que
el caso se diera por terminado. Erik admitió que te golpeaba
desde los tres años, dijo todos los abusos físicos y psicológicos
que te dio, también mencionó lo que hacía tu madre, ya que era
entre los dos quienes hacían todo el daño. Él admitió que no
había razón para golpearte, eras buen hijo, un buen estudiante
y una persona amable, pero aún a pesar de eso lo hizo hasta el
último día que te vio con vida. No quiero indagar más en eso,
hace que quiera vomitar, pero fue sentenciado a setenta y ocho
años en la cárcel sin posibilidad de libertad condicional. Tu
madre fue llevada a un psiquiátrico, ya que luego de tu muerte
empezó a tener serios ataques de histeria, está ahí hace seis
años, no se mucho de ella.
Harry tomó un descanso y abrió la botella de agua que había
traído consigo, tomó un largo sorbo que hizo que su garganta
dejará de arder. Sentía como poco a poco todo ese estrés se
liberaba.
- Tuve que tomar un poco de agua, hablar tanto me secó la
garganta - el rizado le comentó a la foto de Louis, con una
ligera sonrisa -. Cerrando con el tema de tus padres te
comentaré algo. Fui a la cárcel a visitar a tu padre hace un
tiempo, quizá un año. Él me había citado y quería hablar
conmigo, no entendí por qué en ese momento. Al principio
130
hablamos cosas formales y luego la duda me llegó ¿que
necesitaba de mi? Y... - Harry hizo una pausa, tragando duro el
nudo en su garganta -. Él me pregunto muchas cosas de ti, con
verdadera curiosidad... me rompió el corazón tener que decirle
que no podía responderle, porque no sabía. Tu color favorito,
tu comida preferida, donde te gustaría viajar, tu animal
favorito... cosas tan básicas, cosas que todo el mundo debería
saber... y nadie lo sabía, porque nadie jamás lo indagó o le
interesó saber siquiera cuál era tu color favorito... ¿acaso será
el amarillo o el rojo? Podría ser el azul, y ahí están mis dudas
que jamás serán respondidas.
Harry soltó un sollozo, estaba cansado de llorar, pero sabía que
ahora era su turno, era su propio karma por provocar tantas
lágrimas en una persona que no merecía llorar jamás.
- Me queda poco que mencionar, sólo unas cuantas cosas.
Seguro querrás saber qué fue de la vida de todos los demás,
aunque no creas, tu partida afectó a todos de diferentes
maneras. Empecemos con Zayn y Liam, lo último que supe de
ellos es que están en la cárcel por robo a mano armada en un
centro comercial, no me importa y espero que se pudran ahí.
Luego supe que la bibliotecaria prohibió que leyeran en único
ejemplar de "Orgullo y Prejuicio" que había en la escuela, me
comentó que lo guardaba porque te aprecia mucho y ahí
estaban las citas que habías dejado escritas, me pareció algo
muy hermoso. Después esta... Aurora - Harry suspiro y refregó
su nuca con incomodidad -, de ella ahora no se nada, solo tengo
que confesarte que intente una relación a su lado, solo
duramos un mes ya que la encontré teniendo relaciones con
otro chico, ese día descubrí su verdadera cara cínica, pero al
mismo tiempo sé que me lo merezco.
131
Antes de mencionar a la siguiente persona Harry sacó su
teléfono, recordando, y buscó en su lista de música una canción
en específico. Sonrió con melancolía al verla.
- Ahora te hablaré de Taylor, ella creo que fue la que más
cambió luego de todo esto. Taylor muchas veces antes de que
todo pasara habló conmigo, me dijo que no podía tratar a mi
pareja de esa forma, me habló tantas veces y nunca la escuché,
hasta me amenazó con decirle a mis padres pero ya era muy
tarde, porque todo había pasado demasiado rápido. Sé que ella
se arrepiente de no haber sido lo suficientemente rápida en
ayudar, a veces me habla por mensajes, y me envía fotos de tus
poemas. Ella se quedó con algunos poemas tuyos, por no decir
casi todos, ya que me los pidió prestados porque ansiaba
leerlos.... Nunca me los devolvió, pero sé que están en buenas
manos, y los cuida como nadie - Harry soltó una ligera sonrisa
y prosiguió con lo más importante -. Luego de tu partida sé que
Taylor empezó a escribir canciones, lo hacía para sentirse
mejor y desahogarse, lo único que nadie espero es que una
disquera la encontrara y... El resto es historia. Ella ahora es una
cantante y compositora muy importante ¡ha ganado más de
cinco Grammys! Y es impresionante verla triunfar, aunque
sigue siendo esa humilde chica de pueblo, lo sé.
Harry luego de eso observó la canción en su teléfono y tocó el
botón de reproducir, suspiró cuando la melodía se dejó oír.
Apoyo su teléfono contra el césped.
- Sé que ella ha escrito canciones a partir de tus poemas, se
inspiró mucho en ellos y siempre habla en sus conciertos de
una persona muy especial que fue la razón por la cual empezó
a escribir música. Ha escrito canciones de nosotros dos,
132
también, por lo que sé aunque nunca las he escuchado porque
con solo una me quebró el corazón, no soy capaz de oír las
demás. Ahora te estoy haciendo escuchar la única canción de
nosotros dos que oí, se llama "My tears ricochet" y admito que
esta es la segunda vez que la oigo, porque me hacen llorar
demasiado y no soy demasiado valiente para eso.
Durante los siguientes minutos Harry se mantuvo en silencio,
cerrando los ojos y escuchando con calma la hermosa voz de
Taylor en una canción tan triste. Pensó e imaginó que Louis la
escuchaba también, a su lado, junto a él, y si se esforzaba podía
pensar que Louis le secaba las lágrimas, que caían por sus
mejillas.
Cuando la melodía terminó Harry abrió sus ojos llorosos y
suspiro, guardó su teléfono y prosiguió a contar lo que restaba.
- Queda muy poco ahora que contar, odio eso porque quiero
seguir aquí por horas, podría decir toda mi vida. Seguro
pensarían que soy raro al encontrar calma en un cementerio,
pero me siento tranquilo aquí, contigo - Harry sonrió y volvió a
acariciar la foto de Louis -. Está bien, deje lo más difícil para mi
al final... aún no lo asimilo, como tampoco asimilo tu partida.
Cuando desperté de mi burbuja fue por un gran golpe, dos
golpes, y tuve que madurar cuando supe qué actos, que no les
di importancia, hicieron que mi vida se desmorone.... No solo te
perdí a ti, también tuve que perder a mi mejor amigo para
darme cuenta de todo - Harry murmuró con la voz quebrada,
no le gustaba hablar del tema -. Matt se suicidó... tres meses
después de que tú lo hiciste, la culpa lo carcomía y fue
demasiado para él. Matt te quería, había estado enamorado de
ti por cuatro años, ver cómo entierran a la persona que amas
133
fue mucho para él y se quitó la vida meses después. Su carta
fue tan corta como lo fue sus últimos momentos conmigo, su
madre lo encontró... ahorcado, y ya era tarde para poder
salvarlo, sentí que todo se me caía. Fue el peor año de mi vida,
no sé cómo sobreviví al impulso de querer acabar conmigo
también, pero eso era un gusto demasiado fácil para mí, me
quedé porque quería escarmentar todo lo que provoqué en
vida real.
Harry aún recuerda cómo la noticia de que Matt ya no estaba,
fue repentina y jamás lo pensó, había visto al chico hacía dos
días cuando este fue a hablar con sus padres. Y luego estaba
muerto, de una forma horrible y sin dejar muchas
explicaciones más que "la culpa y el amor terminó conmigo,
perdónenme." Y nada más que eso, en ese punto final de su
carta quedó el vacío que se alargaba para siempre.
Quedó demasiado mal después de tener que soportar dos
muertes demasiado trágicas, durante un tiempo le habían dado
como diagnóstico "estrés post-traumático" tras pasar todo eso.
- Y ese es el final de todo que le tenías que saber, fueron
demasiados sucesos en estos años sin ti - Harry murmuró,
mirando al cielo, y luego sacó una pequeña vela de su bolso
junto a un encendedor -. Hoy vine ya que... hoy cumples
veinticinco años, y es triste saber y pensar todo lo que jamás
podrás hacer, porque te fuiste demasiado temprano Louis y eso
me rompe el alma. Merecías vivir también, las experiencias de
cualquier adolescente, mereces ser feliz. Sólo tenías diecisiete
años... - Harry susurró, limpio sus lágrimas y con las manos
temblorosas prendió la pequeña vela, dejó el encendedor a un
lado y pasó a cantar -. Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a
134
ti, feliz cumpleaños Lou, feliz cumpleaños a ti - Harry terminó de
cantar y espero que el viento apagará por sí sola la vela, se
apagó segundos después y sonrió - ¡muy bien! - y prosiguió a
aplaudir levemente.
Luego de eso Harry observó la hora, faltaban veinte minutos
para que el cementerio cerrase, sabía que tenía que irse y no
quería. Guardo todo con lentitud en su bolsa, la paso por su
hombro y suspiró cuando estaba listo para irse.
- Aunque me duela ya llegó la hora de irme, y juro que no
quiero hacerlo, me gustaría quedarme aquí por horas y horas,
hablando contigo - Harry suspiro y jugueteó con su anillo -. Te
extraño tanto, cada segundo pienso en ti y en todo lo que
pudiste haber hecho, y siempre lamento que hayas tenido que
irte para que yo y todos los demás se dieran cuenta que eras
una persona, que también tenías sentimientos y necesitabas
amor. Sabes que cada segundo de mi vida te pido perdón,
aunque con eso no arreglo nada de lo que hice, pero aún así te
mereces un perdón mío cada día, te mereces un perdón de
todos. Me duele demasiado darme cuenta que enamore de ti
por los recuerdos que vinieron a mi cabeza, por fotos tuyas y
cartas con tu letra ¿es estupido, no? Muchos dicen que
simplemente es culpa, yo digo que son las dos. Pero solo eso
me queda, amar tus recuerdos porque ya no estás y no vas a
volver. Y jamás aproveche los momentos que te tenía, que
podía amarte y no lo hice - Harry se paró, de a poco, limpiando
sus rodillas luego de haber acomodado todo en la tumba de
Louis. Dejo los girasoles que había traído al lado de la foto -.
Vendré cada día, a partir de hoy, porque siento que si no... estás
solo, no quiero que estés solo nunca más - Harry observó por
minutos donde Louis estaba, donde él descansaba al fin de
135
todos -. No merezco el perdón de nadie y lo sé, no quiero que
nadie me perdone porque ni siquiera yo puedo hacerlo. Lo
único que quiero es tu perdón, pero ya no estás, y esperaré que
en algún momento podamos vernos... porque este no es el final.
- Harry sonrió entre lágrimas y observó por última vez la
lápida.
Le tomó minutos tratar de irse, no podía.
- Hasta luego, nunca te digo adiós, porque decir adiós significa
irse lejos, e irse lejos significa olvidar... y yo jamás quiero
olvidarte. Nos vemos mañana, Lou, recuerda que te quiero...
recuerda que te amo. - Harry dio un último vistazo y con fuerza
se volteó para caminar a la salida, no había nadie más en aquel
lugar.
Durante su caminata estaba aturdido, aunque salió de su
aturdimiento cuando una pequeña mariposa azul se posó en su
nariz repentinamente, aleteando sus alas delicadamente. Harry
sonrió, sin poder evitarlo una lágrima cayó por su mejilla y
contempló aquella rareza de la naturaleza, ya que las
mariposas azules eran inusuales.
Azul...
La mariposa se fue, tan rápido como llegó, dejando una
sensación fantasma en Harry, quien solo pudo apreciar el
momento creyendo que quizá era una señal.
Antes de llegar a la salida por unos segundos volteo y quizá,
por un momento, pudo ver a Louis sentado y oliendo las flores
con una sonrisa. Harry imaginó como Louis agitaba su mano,
despidiéndose, y el rizado no quería dejarlo solo, pero sonrió y
agitó su mano también.
136
Saludando a la nada misma, con una torpe ilusión de amor en
sus ojos.
- Te hice esperar tanto tiempo por amor, que de ahora en
adelante, seré yo quien esperare tu amor. Esperaré a volverte a
ver, veré tu rostro de nuevo.
137
Extra: solo somos tú y yo.
138
Pero esta vez era distinto, ya que estaba junto a Harry, junto
ese chico de ojos brillantes y bucles alborotados. Con esa
hermosa sonrisa que volvía un desastre de sonrojos a Louis,
que le pertenecía a esa persona, que era dueño de su corazón y
quien tenía mil poemas dedicados a su nombre. Sólo para él.
Louis jamás pensó que realmente pudiese celebrar San
Valentín, era una fecha que -por palabras dichas antes por
Harry- sacaba el dinero a las personas y solo los tontos
disfrutaban eso. El ojiazul supo adaptarse al pensamiento de su
novio, aceptando y guardando en silencio su opinión. Si Harry
no quería celebrarlo, no lo harían.
Aunque Louis anotó en su diario que soñaba con algún
momento recibir algo por ese día, no le importaba que fuese,
no quería cosas caras, ni nada por el estilo. Con una simple flor
bastaba, un beso en la mejilla o abrazarse con cariño, en
silencio.
"Me gustaría recibir rosas, suena muy cliché y lo sé, sólo que son
especiales para mi. Harry mencionó una vez que sus flores
favoritas eran las rosas rojas, y de inmediato me hicieron
relacionarlo con ellas. Harry es una rosa, hermosa de ver pero
difícil de tocar, su olor es embriagador pero sus espinas son
filosos. No tenía dinero para comprar una rosa, son bastante
caras, así que le he hecho una rosa de papel, se la di y sonrió. Eso
fue más que suficiente para mi."
Su admiración por el día de los enamorados comenzó desde
que era un niño, porque en ese día especial, únicamente esa
fecha, su mamá estaba feliz. Louis no sabía porqué, pero le
alegraba que Margaret sonriera porque su padre le había
regalado un ramo de flores y un beso amoroso. Aquella mujer
139
que siempre parecía triste, que lloraba sola, en las esquinas, y a
quien Louis no sabía como contentar, únicamente ese día
sacaba esa hermosa sonrisa.
Porque Louis amaba a su mamá, amaba verla feliz.
Entonces espero con ansias cada año, mientras iba creciendo
pensaba ¿algún día alguien me regalara flores y seré igual de
feliz que mamá? ¿Me darán besos y abrazos como a ella? Jamás
dejó de pensarlo, ansiarlo y observaba a los niños a su
alrededor, como sus padres le regalaban dulces u osos gigantes
de peluche, ya que años después descubrió que ese día era para
todo tipo de amor: entre pareja, familiar y hasta a uno mismo.
Y cuando se volvió un adolescente se sumergió en historias de
amor, donde existían los finales felices y los príncipes de
cuentos, donde el amor era para siempre y los sueños se hacían
realidad. Claro, siempre lo leyó sin embargo eso nunca sucedió.
Nunca llegó un príncipe azul, sus sueños nunca se hicieron
realidad y un final feliz nunca tuvo posibilidad en su vida.
Louis observaba mucho, era un gran espectador de todo a su
alrededor.
Casi siempre sus ojos azules se enfocaban en diferentes
parejas, ya sea que las conociera o no, para él era curioso ver el
trato que se tenían, la química diferente que existía y como
cada persona tenía su propio mundo.
Muchas veces Louis se encontró a sí mismo estudiando con
curiosidad a Taylor, esa hermosa chica que tocaba con su
guitarra en los campamentos de verano. Ella era novia de Joe,
hacía ya unos años y Louis juraba que en unos cuantos más, ya
los vería comprometidos.
140
Ellos siempre parecían estar en su propio mundo, donde se
reían entre sí, llegaban de la mano a la escuela y se abrazaban
por largos minutos cuando iban a despedirse. Louis sabía
cuánto Joe amaba a Taylor, el chico había estado junto a él en
un club de poesía, y cada palabra escrita era profesada a su
novia. Pero eso no era lo que importaba, lo que realmente
importaba era como Louis deseaba ser ella, aunque sea unos
segundos.
Y no es porque a Louis le gustase Joe, sabía más que nada que
su corazón le pertenecía a su novio, pero le gustaba imaginar
cómo sería que Harry fuese así. Aunque ese pensamiento a la
larga lo descartó, estaba siendo injusto con su pareja, ya que
tenía que amarlo como era -claro que lo hacía- e intentar
cambiar a Harry no era su idea. Porque no puedes cambiar a
las personas; lo único que puedes hacer es amarlas.
Aunque ¿cual era el concepto de amor real? ¿Cual tipo de amor
era el correcto? El ideal.
Louis había visto a lo largo de su vida, muchos tipos de amor,
desde el más bonito hasta el más crudo. En las películas los
protagonistas casi siempre tenían su final feliz, con un amor
suave, limpio y si sería de un color; sería de un rosado claro.
Luego estaba el amor de sus padres, ese amor que había visto a
la larga de su crecimiento, lo había tomado como referencia a
lo que le tocaría vivir en algún momento. En el fondo, el tipo de
amor de sus padres no le gustaba, ya que los malos momentos
predominaban, aunque ellos parecían olvidarlo en sucesos de
felicidad efímera. Louis supo definir que el amor de sus padres
era de color violeta, un color que podría ser feliz y triste, ese
141
color que podía retratar la belleza de una petunia, pero al
mismo tiempo el feo color de un moretón.
El ojiazul se había cuestionado en algún momento, si ese tipo
de aprecio o relación era la correcta, preocupado por su madre
y los golpes que casi siempre adornaban su cara. Louis por
míseros segundos, pudo pensar que el amor no duele, no
lastima y con temor se lo había confesado a su madre, ella no
reaccionó bien.
"Si realmente crees que el amor es como en los patéticos libros
que lees, es hora que despiertes y veas el mundo real. Tu me
hablas de esta pareja, de este chico y esta chica, como su amor es
"bonito" y te dire una cosa; ningún amor es perfecto por siempre
y quien te diga eso, miente. El amor duele Louis, no es color de
rosa toda la vida, te hiere y tiene astillas que te lastiman o golpes
que te dañan, pero no es perfecto y si no estás listo para
enfrentar eso, nunca ames a nadie. Y si alguna chica se interesa
en ti, cosa que realmente dudo, y jamás tienen algún problema o
una pelea, entonces cuestiona qué tan real es lo que estás
viviendo."
Louis jamás olvido esas palabras.
Porque el ojiazul había vivido alrededor de un entorno donde
los bonitos tratos no eran algo común, entonces sin saberlo se
había acostumbrado a ese tipo de "amor", el que se
demostraban sus padres y con el cual lo trataban a él. Louis sin
saberlo en cada persona busco lo mismo, lo que estaba
acostumbrado y lo que creía merecer.
Porque las cosas bonitas, suaves y de color rosa como los
cuentos, únicamente le tocaban a personas que se lo merecían,
142
personas que luchaban por ser felices, y que no se hundían en
un abismo de engaño como Louis mismo, hacia.
Entonces cuando Harry mencionó que San Valentín era
patético y que no iba a gastar dinero en siquiera una flor. Louis
supo que se lo merecía, porque nunca lo obtuvo y soñar con
querer algo que jamás le dieron, era inútil.
La suave voz de Harry tarareando una melodía hizo despertar
a Louis de su estupor, se había perdido en sus pensamientos y
ellos dos aún seguían caminado. El menor observó el paisaje,
sonriendo y sintiendo esas mariposas volar en su estómago.
Louis recordó cómo hacía menos de unas horas jamás pensó
que siquiera saldría de su cuarto, que se la pasaría todo el día
haciendo un regalo digno para su novio.
Estaba seguro que no celebrarían nada, sin embargo el ojiazul
le iba a obsequiar un regalo, igualmente.
Y en realidad no iba a pasar. Louis lo tenía muy asimilado. Por
eso, cuando la misma mañana del célebre día recibió un
mensaje de texto; por parte de Harry, donde decía que se
alistase porque le tenía una sorpresa. Louis chillo, río y quizá -
sin exagerar- lloró un poco de la emoción, no podía creerlo.
Louis se alistó dos horas antes, para ser precavido, con ansias y
un nudo en el estómago debido a los nervios. El menor
correteaba por su habitación sin parar, tiro ropa y alzó ropa,
creando muchos conjuntos diferentes, siguiendo los consejos y
lo que a Harry le gustaba verle puesto. Louis se vistió al final;
con un suéter amarillo y jeans un poco anchos, junto a sus
cómodas Vans. Aplicó perfume y arreglo su rostro, tratando de
disimular esas feas ojeras que portaban sus ojos cansados.
143
Louis observó su teléfono, en busca de ver si había recibido
algún mensaje de su novio, no había nada. Salió de su casa,
cerrando con llave y dejando una pequeña nota, ya que sus
padres no se encontraban. El ojiazul espero, en el pórtico
sentado, con el corazón en la boca y la mente llena de
pensamientos dispersos. Buenos y malos.
Durante minutos el joven jugueteó con las flores que habían
crecido, de forma rebelde, en su pórtico, y sonrió al ver que era
una gazania amarilla. Louis no la quiso arrancar, a pensar de lo
bella que era, ya que moriría a las horas y sería en vano. Un
hobit que el ojiazul tenía, era hacer flores de papel de todo tipo,
con hojas de diario, para luego pintarlas, con unos viejas
acuarelas que tenía de hacía ya unos años.
El sonido tintineante del aparato alertó a Louis que un mensaje
había llegado, era de Harry, y eso lo sacó de los pensamientos
que le había provocado la flor. El ojiazul leyó con rapidez como
Harry confirmaba estar en camino, que le tenía una gran
sorpresa y ansiaba verlo. Louis pudo jurar que las mariposas
que sentía en el estómago no eran normales, mordió su labio
con una sonrisa nerviosa.
Pasaron cinco minutos más, cuando el auto negro de Harry
apareció frente suyo, la bocina sonó y el joven se encaminó,
casi corriendo, al auto de su novio. Louis entró, apretando
contra si mismo su mochila, sonrió cuando pudo sentir ese olor
a vainilla y tabaco; lo que caracterizaba a Harry.
El mencionado estaba sonriendo igualmente, con esa bella
sonrisa de hoyuelos que el ojiazul amaba. Harry llevaba una
simple camiseta azul y shorts negros, el cabello lo tenía
alborotado pero con sus rizos aún definidos, su clásico colgante
144
de cruz en el cuello, y los anillos adornaban sus pálidos dedos,
el de rosa brillaba más que los demás.
- Buen día, amor - Louis murmuró, con timidez y dejando un
suave beso en la mejilla rojiza de su novio.
Harry tomó la mano del menor y la llevó a sus labios, la besó
delicadamente.
"Eso es algo bastante inusual" pensó Louis.
- Buen día, cariño ¿estás emocionado por la sorpresa? - Harry
habló con un tono de voz cariñoso, mientras ponía el auto en
marcha con una mano y con la otra sostenía la de Louis.
- Lo estoy, amo las sorpresas... en especial si vienen de ti.
- Estoy seguro que te encantará, por este día especial y para mi
persona especial ¿no?
Harry volteó la mirada para observar al ojiazul, le sonrió y
alargó su cuello para darle un beso en los labios a su novio.
- Sabes que no hacía falta... con pasarlo a tu lado era suficiente,
que estemos hablando tan tranquilos ahora mismo, es más que
mejor - Louis explico, con el color rosado pintando sus mejillas
y jugando con los anillos de la mano de Harry.
- Se como aprecias las cosas, cariño, pero te mereces regalos
más bonitos y con más dedicación. Tú todo el tiempo me estás
dando detalles preciosos, como los peluches, los recortes de
libros, las flores de papel y tus suaves besos ¿no puedo darte
algo a ti, también? - Harry murmuró riendo levemente.
- Tienes razón, lo siento.
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Luego de eso el viaje fue tranquilo, un trayecto de veinte
minutos en auto y saliendo fuera del pueblo donde ambos
jóvenes vivían. Louis observaba el paisaje por la ventana, el
césped verde y el cielo azul, era un día hermoso. Harry
tarareaba canciones de la radio, mientras acariciaba la mano
de Louis y con la restante conducía despacio. Hablaron, entre
risas y besos robados, cantaron a todo pulmón canciones de
"Artic Monkeys", ya que ambos amaban esa banda.
- But i crumble completely when you cry - Harry canto en un
momento, girando su cabeza y mirando a Louis para que lo
acompañara, el ojiazul lo hizo - It seems like once again you've
had to greet me with goodbye...
"Pero me desmorono por completo cuando lloras, parece que una
vez más tuvieras que recibirme con un adiós."
Louis frunció el ceño sólo unos segundos, para luego sonreír
levemente de nuevo. Observó cómo iban adentrándose a un
camino con pinos a los costados, por momentos le recordó a las
novelas que leía, donde la trama se ambientaba en los prados
de Italia y como ambos protagonistas se iban enamorando.
Louis sonrió ante ello.
- Estamos llegando, te juro que te encantará - Harry murmuró
mientras poco a poco descendía la velocidad, aparcando
finalmente el auto al lado de un gran pino.
Louis solo asintió, nervioso ante la sorpresa, luego observó
como su novio abría el baúl del auto, sacando una canasta
donde el ojiazul pudo notar que sobresalía una manta a
cuadritos rojos y blancos, el ojiazul recordó que ese estampado
146
se llamaba Vichy, por un libro sobre telas que había leído hacía
tiempo.
- Ven cariño, tómame la mano.
El menor correteo hacia Harry y le tomó la mano derecha,
sintiendo el frío de los anillos contra su piel. Ambos caminaron
a paso tranquilo, balanceando sus manos y sonriendo con
alegria. El día estaba soleado, de un calor soportable con
ligeros vientos.
- ¿A donde vamos, Hazz? - Louis murmuró entre risas, la mano
más cálida de Harry envolvía la suya, haciéndolo sentir
protegido.
Harry no le contesto, solo volteo para observar a Louis por
sobre su hombro, le dio una sonrisa de hoyuelos y siguió
tirando de la mano del contrario. El pulgar del chico de ojos
verdes, acariciaba la pálida piel de la mano de Louis, dándole
ligeros apretones reconfortantes, de vez en cuando. El menor
solo sabía observar sus manos, con las mejillas pintadas de
carmín, le brindaba un sentimiento suave.
La vista hizo que Louis quisiera llorar, era magnífico. Pudo
vislumbrar todo, un gran campo de un verde vivo, había colinas
a lo lejos y pequeñas casitas que podía observar si forzaba un
poco más la vista, un árbol de manzanas se veía no muy lejos
de ellos donde un arrollo celeste cercano hacia un recorrido.
- ¡Esto es hermoso! ¿Como encontraste este lugar, Harry?
- Mis padres tuvieron su primera cita aquí, me trajeron algunas
veces y me enamoré del lugar. Es muy tranquilo, se ven casas
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por aquí ya que a lo lejos hay campos de cosecha. Sabía que te
gustaría.
- Lo adoro... parece un cuento de hadas o un sueño.
- Te traje aquí ya que... nuestra primera cita fue en un parque
cerca del pueblo, te mereces algo mucho mejor y sobretodo
tranquilidad, privacidad para nosotros dos ¿no crees? - Harry
preguntó, agachándose levemente para mover un mechón de
cabello de Louis hacia atrás de su oreja.
- Lo creo, aunque este lugar es hermoso... a mi no me interesa
donde estemos, mientras esté junto a ti, hasta un basurero
podría ser perfecto, te lo aseguro.
Harry soltó una carcajada y negó levemente con la cabeza,
luego de eso emprendieron a caminar hacia el manzano que
daba una refrescante sombra. Se podía oír el pequeño ruido del
agua en el arrollo, los pájaros revoloteando y el olor a
margaritas en el aire.
Cuando llegaron el mayor se encargó de acomodar todo, saco
pequeños objetos y comida de la canasta, antes de eso
extendiendo la manta en el césped. Harry había traído
sándwiches de crema de maní y jalea, fresas y arándanos,
pastel de chocolate, unos cuantos snacks salados y una gran
botella de jugo de manzana. Una ligera música desconcertó a
Louis, luego de sentarse en la suave superficie, ya que había
una radiocasetera.
La voz de Paul McCartney se dejó oír con "Michelle", brindando
más tranquilidad al lugar con la suave melodía.
148
- ¿Te gusta esta música? Le robe esto a papá, aquí no hay señal
y mi radio se averió... pero le da un toque más romántico ¿no? -
Harry cuestionó nervioso, secándose las manos en sus shorts.
- Está perfecto, todo es maravilloso y no tengo palabras para
agradecerte, no estés nervioso, sólo somos tú y yo ¿no? - Louis
murmuró suavemente, tomando la mano de Harry y dejando
un beso en ella.
- Lo somos, sí, perdón por actuar como un tonto... nunca hice
estas cosas y hace dos días me parecían ridículas, pero no está
mal cambiar la rutina y probar cosas nuevas - el rizado le
sonrió a Louis, para luego delicadamente tomarle de las
mejillas.
Harry observó el rostro de Louis por minutos, pareciendo
horas, mientras el contrario se sonrojaba cada vez más. Los
ojos glaucos se movían curiosos, con un brillo cubriéndolos,
mientras los pulgares de las manos más grandes acariciaban
esa suave piel. El mayor sonrió antes de, con su dedo índice,
delinear con tranquilidad los rasgos de Louis.
Toco cada pequeña peca en esas mejillas carmín, las cejas
arqueadas, los ojos celestes y tan trasparentes como un espejo
mismo, enmarcados con largas pestañas que los cubrían como
un manto, los tres lunares cerca de su mentón, esos delgados
labios rosa pálido y la nariz como un botón redondo.
- Te diré algo... a veces, muchas veces, pienso que tengo mi
propio arte sin tener que ir a algún museo, veo belleza sin
tener que dar un centavo de mi bolsillo.
Tras esa tímida confesión Harry besó a Louis, estrelló sus
labios contra los más delgados, y los movió con una calma
149
única. Se besaron, con el cielo como único testigo y ambos
anhelando que ese momento durase para siempre. El mayor
podía sentir las pestañas de Louis moverse contra su piel, sus
manos inquietas tocando su cuello y su respiración irregular.
Segundos luego sus labios se separaron en un chasquido
húmedo, ambos se miraron a los ojos y Harry procedió a dejar
tres besos más sobre los labios contrarios.
- No me pude resistir a besarte, hoy te ves más precioso que lo
usual - el mayor comento casualmente, mientras volvía a
sentarse en la manta -. Traje comida variada, pero en mayoría
cosas dulces porque sé que te gustan, también jugo de
manzana porque es tu favorito y unos cuantos snacks para mi
¿te agrada?
- Me encanta, muchas gracias por notarlo, aunque comeré la
fruta porque desayuné bastante antes de venir - Louis
murmuro, jugando con sus manos - aunque me llevaré esto a
casa, no desaprovechare nada que hayas hecho para mi - el
ojiazul explicó rápidamente.
- Está bien amor, come lo que puedas y quieras.
Louis observó la comida con una mueca disimulada, le
temblaron las manos al querer agarrar una porción del pastel
de chocolate, pero no lo hizo y rápidamente agarró una fresa.
Harry comía tranquilamente un sándwich y observaba el
paisaje a su derecha.
- Harry.
- Dime, amor.
150
- ¿Quieres fresas? - Louis cuestionó, tomando dos y
poniéndolas en sus manos.
- Si me las das tú, pues claro que quiero.
Louis se sonrojó y asintió, mordiendo sus labios, acercó sus
dedos que sostenía una fresa roja, la orilló a la boca de Harry,
el contrario la tomó entre sus dientes y masticó con lentitud,
elevando la comisura de sus labios un poco. El ojiazul rió
encantado, aplaudió levemente y dejó un beso en la nariz de su
novio.
- Eres tan precioso - Harry murmuro dejando un beso en los
labios de Louis.
Durante los siguientes minutos el ojiazul siguió dándole fresas
y arándanos a Harry en la boca, dejando un besito en sus labios
cada vez que el contrario masticaba, y Louis siguió haciéndolo
hasta que la fruta se acabó, sin él mismo dándose cuenta que
no había ingerido alimento alguno. Harry tampoco lo noto.
Ambos yacían acostados en la manta, luego de un largo rato
carcajeándose debido a los -muy- malos chistes de Harry, se
habían decidido recostar por el dolor de estómago provocado
por la risa. Louis observaba el cielo, viendo las nubes blancas y
manteniendo una mano entrelazada con la de Harry.
- ¿Quieres ver formas en las nubes, conmigo? - Louis exclamó,
volteando su rostro para observar el perfil de Harry.
- No lo hago desde hace mucho, creo que la última vez fue
cuando tenía nueve.
151
- Muchas veces las personas dejan de hacer cosas divertidas,
solo porque piensan que es de niños, y sus mentes aburridas de
adultos ya no les permiten la creatividad. Todas las personas
mayores fueron al principio niños, aunque no lo recuerden.
- No es eso, creo que madure muy rápido... no me creo la
persona más seria del mundo, pero deje de disfrutar cosas tan
básicas como jugar con mis amigos a muy temprana edad.
Louis hizo una mueca, ya sabía esto, lo había observado y
notado, pero que Harry mismo se abriera a contar sus
sentimientos, era algo muy inusual.
- ¿Por qué, Hazz?
- No lo sé, no fue presión de mis padres ya que ellos siempre
quisieron que viviera mi niñez correctamente. Simplemente no
me sentía bien, veía a los adolescentes a mi alrededor y como
actuaban, quise ser ellos, verme como ellos o disfrutar como
ellos y por lo tanto quemé etapas, dejé de actuar como lo que
era; un niño.
- Muchos adolescentes piensan que el tiempo se les va a acabar
e intentan vivir cada momento al máximo, y es un error común
ya que cada etapa tiene su momento - el ojiazul habló con una
voz calmada, no quería hacer sentir incómodo a su novio -. Lo
bueno, es que estés consciente de que no es bueno, pero el
hubiera no existe y ahora mismo debes disfrutar tu vida como
se debe, ya aprendiendo de tu error y no volviéndolo a
cometer. Nadie es perfecto, amor, y las personas somos
demasiado influenciables a tan corta edad.
152
Harry no le respondió, sólo se volteó y abrazó a Louis,
hundiendo su rostro en el cuello contrario. El menor le acarició
el cabello.
- Me gusta hablar contigo, siempre me escuchas y me
comprendes, me das consejos y no te quedas señalándome con
el dedo sin ayudar - Harry murmuro desde su cuello, el ojiazul
podía sentir el movimiento de sus labios al hablar contra su
piel.
- Estoy aquí para eso, no soy absolutamente nadie para
criticarte y te amo, por lo tanto me preocupo por ti y porque
estés bien, Hazz - Louis le susurro en el oído, como un secreto
entre ellos dos, para luego dejarle un beso en la sien -. Ahora
ponte al lado mío, haremos "cosas tontas de niños" - el ojiazul
hizo comillas con los dedos - y me dirás qué forma le ves a las
nubes, empiezo yo.
Harry rió y asintió, salio de su escondite y se recostó al lado de
Louis. Ambos empezaron a señalar con rapidez y emoción en
su voz, las nubes dispersas en el cielo, diciendo que algunas
parecían elefantes, casas, rostros, objetos u hasta celebridades.
Louis pudo jurar que jamás se había reído tanto en su vida a
comparación de cuando Harry le comentaba lo que lograba ver.
- Lou te juro, yo veo a Obama en una sunga.
El contrario agarró su estómago cuando las carcajadas le
hicieron que empezara a doler.
- ¡Cuando te dije que usarás tu imaginación jamás pensé que
me dirías esto, Harry!
153
Luego de unos segundos Louis finalmente se calmó, con las
mejillas rojas y los ojos brillosos por las lágrimas contenidas.
Harry se encontraba viéndolo, mientras sonreía y acariciaba su
mano, el menor suspiro y mordió sus labios.
- Harry.
- Dime, Lou.
- ¿Que se sentirá tocar el cielo? Cuando era niño pensaba que
Bob Ross pintaba el cielo, con un gran pincel y una escalera
infinita - Louis arrugó la nariz con ternura, ante el recordar su
pensamiento infantil.
- Yo ya lo hice, cariño.
Louis volteó, apoyando su cuerpo en su brazo izquierdo y
observando a Harry con su ceño fruncido, esperando una
respuesta.
- ¿Cómo?
- Puede ser una tontería, pero algunas veces llegue a tocar el
cielo con tan solo mirar tus ojos, Louis.
Harry alargó su mano y acarició la mejilla sonrojada de su
novio, quien se encontraba callado y con las orejas rojas. Louis
sintió como el mayor unió sus labios, suavemente y procedía a
besarlo, ahuecando su rostro con las palmas de sus manos.
Los labios de Harry sabían a fresas y chocolate, tan suaves y
rellenos que parecían un bombón. Louis cerró los ojos,
moviéndose un poco más cerca de el contrario, para apretar en
su puño la camiseta de su novio. Para el menor ese beso duró
154
horas, en el fondo queriendo que jamás acabase, que jamás
terminase esta cita.
Todos los sueños que Louis alguna vez pudo tener, ese día
Harry los había cumplido todos.
Cuando se separaron Louis le dio una sonrisa tímida a Harry,
bajando sus ojos cuando los nervios fueron muchos. El ojiazul
observó las manos de su novio, las acarició de la nada,
pensando que eran demasiado bonitas con las uñas pintadas de
negro.
- ¿Estas avergonzado, cariño? - Harry le murmuró cerca de su
rostro, poniendo su dedo índice en el mentón del contrario,
para elevar su rostro.
- Es que... nadie jamás me ha dicho frases tan bonitas, se siente
irreal o como un sueño... más que avergonzado por tus
palabras, siento que voy a tener vergüenza si lloro por eso -
Louis explicó con la voz levemente temblorosa.
- Oh, Louis - Harry susurró con una mueca, dejó un beso en los
labios del contrario que tenían un leve mohín -. Te mereces que
todos los días te digan cosas bonitas, más que nada te lo digo
ahora por todas las palabras que he dicho antes... no eran
verdad, cariño, fui un estúpido.
Louis levantó su mirada con tristeza, recargando su mejilla en
la mano de Harry.
- No tienes porque disculparte, entiendo que no quisiste decir
todo eso, no te preocupes - el ojiazul murmuro con la voz
tranquila, casi arrulladora.
155
- Las cosas no se arreglan así de fácil, amor, lo sabes ¿verdad?
- Hazz no es necesa-.
- Lo es, creo que te mereces más que una disculpa de mi parte,
con un perdón no puedo solucionar nada pero es un avance
¿no? - Harry trato de sonreír, pero termino siendo una mueca -.
Siempre supe que eras especial, Louis, eres de esas personas
que rara vez encuentras en la vida, y que tienen un corazón tan
puro que lo tienes que sostener con las dos manos, para
procurar que no se agriete o rompa. Con esto, trato de decirte
que quiero hacerte feliz, Louis... estoy cansado de ver tus ojos
tristes todo el tiempo, me duele.
Louis apretaba sus labios, bajando la mirada cuando las
lágrimas hacían presencia de aparecer.
- Harry, ser feliz no significa que todo sea perfecto, quiere decir
que has decidido ver más allá de las imperfecciones de la vida.
Contigo soy feliz, con mi concepto de felicidad, y estoy más que
bien con eso.
- Pero, es que simplemente no logras entender lo que quiero
decir. Siempre tuve un carácter difícil, las personas cercanas a
mi lo saben y yo lo sé, tengo muchos problemas seguidos por
culpa de ello, pierdo muchas cosas por mi culpa y no poder
manejar la ira. Finjo mucho, para agradar y para poder
convivir, para mantener mi imagen y no salir perjudicado.
Aunque a veces exploto, y daño todo a mi alrededor sin darme
cuenta y cuando lo hago, muchas veces no me importa. Pero
donde todos vieron oscuridad y se alejaron de mi, sin dudarlo,
tú viste luz y sin dudarlo te acercaste a mi, no te fuiste a pesar
156
de todo tú me hiciste feliz, más de lo que te imaginas... y nunca
dudaste en afirmar que soy una buena persona.
- Porque lo eres, Hazz... no hables así de ti, por favor.
- Entonces tienes un concepto muy errado de qué es ser una
buena persona, amor.
- Todos cometemos errores, somos egoístas y no existe la
perfección, ser buena persona no es ser perfecto... es aprender
a mejorar, ayudar y entender a las personas a tu alrededor,
desde mi punto de vista. No debemos tener miedo a
equivocarnos, creo yo, porque hasta los planes chocan, y del
caos nacen las estrellas, nada es perfecto - Louis murmuro con
voz suave, acariciando la mano de Harry en un gesto
reconfortante -. Hay tantas cosas de ti que te hacen buena
persona, podría enumerarlas y jamás terminaría, no seas tan
duro contigo mismo... yo te he perdonado, es momento que lo
hagas tú.
- Aunque sepa eso, te volveré a pedir perdón una y mil veces -
Harry sonrió levemente, sus ojos glaucos se enfocaron en Louis
-. Perdóname por lastimarte, por cometer errores, por
equivocarme y gracias por perdonarme, lo agradeceré siempre,
gracias por unirnos una y otra vez, gracias por unir tu corazón
a nosotros.
Louis abrazó a Harry de repente y con fuerza, los balanceó
levemente mientras acariciaba la espalda del mayor, y sin
saberlo había obtenido por unos segundos lo que anheló
alguna vez; un simple abrazo en silencio, demostrando su amor
mediante el cariño del tacto.
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Louis rara vez recibía abrazos, por lo tanto cada que le
brindaban alguno, era especial para él.
- Quiero empezar de nuevo, con esto no digo olvidar todo, sino
remendar lo que dañe y crear algo bueno, como tú y todo lo
que me trasmites a mi corazón - Harry murmuro en su oído,
separándose segundos luego para buscar algo en la canasta -.
Te traje una flor, realmente no sé si te gustara, no sé cuál es tu
flor favorita... así que, traje una que me recuerda a ti, espero
que te guste.
Louis observó que en la mano de Harry reposaba un tulipán
rosado, quizá esa no era la flor favorita del ojiazul o siquiera se
acercaba a su color preferido, pero el detalle fue lo que termine
por encantarle. Louis jamás había recibido flores, esta fue la
primera vez.
- Es... es hermosa, realmente no tenias que molestarte, muchas
gracias por esto, lo aprecio tanto, Hazz.
- ¿Acerté a tu flor favorita?
- No te mentiré, esta no es mi flor preferida, pero adoro los
tulipanes igualmente, el color es precioso - Louis murmuro,
acariciado la mano de Harry y observando con cariño la flor.
- Entonces... por favor dime cual es, cuéntame de ti - el ojiverde
expresó con rapidez en su voz -. Cuando estuve pensando
dónde sería nuestra cita, que comeríamos, de qué hablaríamos
o siquiera que te regalaría... note que no sé cuáles son tus
gustos, preferencias, más allá de lo leve que note y te pido
perdón por eso, por no notarlo.
158
- T-tú... ¿tú quieres saber de mi? - Louis murmuró, con un
tartamudeo por el asombro.
- Quiero saber, porque conoces tanto de mi y notas hasta el
más mínimo detalle, mereces eso también - Harry habló, con el
ceño levemente fruncido -. También porque hoy al comprar la
flor, no tenía idea de que tipo te gustaban o cual comprar...
¿rosas o margaritas? te gustarán los jazmines o eres más de
girasoles.
Louis rió con ternura por el puchero que Harry había hecho,
mientras jugaba con sus manos explicando la situación. Luego
de eso, el ojiazul se sentó con las piernas cruzadas, pero antes
dejando un breve beso en los labios de su novio.
- Nunca habló realmente de mi... nunca nadie me preguntó, así
que es un poco vergonzoso hacerlo, aunque se siente bonito
saber que alguien va a saber, aunque sea, tu color favorito,
aparte de ti mismo - Louis explicó, mordiendo su mejilla
interna.
- No debes avergonzarte conmigo, cariño. Aunque si no deseas
contarme nada aún, no debes hacerlo... - Harry explicó con
calma en su voz.
- No te preocupes, quiero hacerlo.
- Te escuchó entonces, cielo.
- Está bien, comenzando con tu duda inicial; mi flor favorita
son los girasoles ya que mi artista preferido es Vincent Van
Gogh, luego de ver la pintura "Los girasoles", me empezaron a
encantar esas flores.
159
- Supuse por segundos que sería esa, pero es muy inusual que
regalen girasoles así que no los traje, por ese motivo.
- Es cierto, no es una flor tan usual de dar... luego de eso
supongo que está mi color favorito, que es el amarillo, me hace
sentir cálido y feliz, para mí representa la felicidad. Mi animal
favorita sin duda son los perros, aunque también las
mariposas, pero los perros porque siempre me siguen en la
calle, juegan conmigo y me hacen sentir menos solo. Mi comida
favorita son los tacos, aparte que deseo viajar a México porque
amo su cultura y sus comidas. Amo escribir y leer, ambas cosas,
escribo poesía y en mi tiempo libro voy a la biblioteca a releer
"Orgullo y prejuicio" - Louis soltó una risa ante lo ultimo, ese
libro era más suyo que de nadie más, a pesar de pertenecer a la
biblioteca.
- Lo note, pude ver que te gustaba leer mucho y escribir,
porque Joe me comentó los bonitos que eran tus poemas
cuando ibas al club junto a él... aparte de las pequeñas frases
que me has escrito, son hermosas Lou.
El ojiazul se sonrojó fuertemente, no pensaba que Harry
realmente leyera sus notas, menudamente cuando las dejaba
nadie las leía. Era cierto, casi cada martes durante la clase de
literatura, dejaba una pequeña nota con una bonita frase en el
cuaderno de Harry, jamás pensó que él realmente las leyera.
- Me alegra que te gustarán, hay tantas cosas que escribí para ti
y aún no me atrevo a darte. Mi regalo por el día de hoy es
relacionado a eso, espero que te guste cuando te lo de - Louis
confesó de manera tímida, viendo cómo Harry sonreía y
asentía.
160
- Me encantará, lo sé... ¿deseas contarme más o solo hasta aquí?
Debes saber que amo escucharte, sentir tu voz tan emocionada,
me alegra.
- No queda tanto en realidad, sólo pequeñas cosas tontas, no lo
sé - Louis se encogió de hombros y pensó durante unos
segundos -. Supongo que me queda decir que me gusta pegar
flores en mi diario y que me den besos en la punta de la nariz,
también los halagos susurrados en el oído. Me gusta pintar,
aunque no lo hago tan bien, por eso me uní al club de arte. Por
último creo, adoro los abrazos, las películas de amor, los ojos
grises de mi mamá y los azules de mi papá... creo que son los
ojos más bonitos del mundo - Louis murmuro con cariño en su
voz, aunque luego agregó -. Pero los tuyos también son mis
favoritos, Hazz.
- ¿Te gustan mis ojos?
- Claro que si, son muy hermosos, aparte que sólo el 2% de la
población mundial, los tiene. Los tuyos son muy especiales, de
un color esmeralda... a veces con tan solo mirarte a los ojos,
siento como si estuviese en un bosque repleto de pinos, Hazz.
- Eso es realmente dulce, cariño - Harry un poco sonrojado,
arrullo a Louis y acariciando sus mejillas - Louis.
- ¿Si?
- Gracias por hablarme de ti, significa mucho para mi saber
todo esto ahora, conozco una pequeña parte de la gran persona
que eres.
- Sabes que no es nada, ni siquiera era necesario que sepas
todo esto, son datos irrelevantes... pero de igual manera,
161
gracias a ti por dejarme contarte sobre mi, por primera vez, a
alguien, y ser escuchado mientras lo hago - Louis murmuro
para luego dejar un beso en la mejilla sonrojada de Harry.
En ese instante, el ojiazul se acordó del regalo que había hecho
para su novio, era un simple escrito por la falta de tiempo, se lo
iba a leer a Harry ya que este se encontraba de un muy buen
humor, no como veces pasadas, donde lo había ignorado para
irse a hablar con sus amigos.
Louis tomó su mochila amarilla, con un llavero de un corazón
verde y azul, que él mismo había hecho. El menor rebusco
entre su abrigo, las llaves, su teléfono y goma de mascar, al
final encontrando su libreta de cuero, donde anotaba casi todo
lo que se le venía a la cabeza.
- ¿Que buscas, cariño?
- Mi libreta, pero ya la encontré, aquí está tu regalo - El ojiazul
agito el pequeño libro, dudo unos segundos antes de preguntar
- ¿quieres que te lo lea? No es lo mejor del mundo, ni un regalo
tan bonito como te mereces, pero prometo que estas palabras
vienen de mi corazón, Harry.
El mencionado sonrió, hizo un gesto con su mano para que el
menor se acercase a él. Louis se sentó entre las piernas de
Harry, apoyando su espalda en el pecho contrario, sintiendo la
respiración de Harry en su nuca. Las manos del ojiverde se
entrelazaron por su estómago, abrazándolo y apoyó su mentón
en el hombro de Louis.
- Muéstrame amor, apostaré todo a que está precioso, como
cada párrafo que escribes - Harry susurro en su oído, dejando
un beso en la sien del ojiazul.
162
Louis asintió, con las mejillas rojas y se acurrucó más en el
cuerpo de su novio, embriagándose en su colonia y abriendo su
libreta, con lentitud buscando la hoja donde el escrito se
encontraba. Cuando Louis logró hallarlo los nervios
regresaron, pero las manos reconfortantes de su novio, lo
hicieron sentir cómodo nuevamente.
Y leyó.
Querido Harry:
¿Por qué me gustas?
Es una pregunta que a veces tengo, aunque te puedo asegurar
que duró solo segundos, cuando mi mente ya lo ha respondido
por sí sola.
¿Será por el color de tu esencia? ¿El tacto de tus palabras? ¿El
sonido de tus ojos? ¿O es simplemente mi mirada que no se
aparta de ti? Es un ciclo infinito, donde caigo en ti una y otra vez.
Podría llamarte mi primer amor, aunque no lo eres, fuera de lo
romántico, puede que no lo hayas sido pero fuiste el amor que
convirtió, a todos los demás, en irrelevancia pura. Me has
arruinado para cualquier otro, ya que este corazón es devoto a
ti, tanto como su dueño mismo.
Te amo.
Amo amarte, amo formar parte de tu vida aunque no soy tu
mundo, tampoco tus risas o tu razón de seguir adelante.
Simplemente te acompaño en este largo camino, llamado vida,
donde te encontré y ya tenías muchas cosas sin mi. Tenías las
razones de tus risas o tu motivación a seguir. Yo, como fiel
163
espectador, llegue para verte crecer y acompañarte en cada
aventura que enfrentes.
Quizá somos muy jóvenes para durar para siempre, pero amor
mío puedo jurar que lo nuestro es único, aunque no lleguemos a
estar destinados a estar juntos, me adaptaré a cada nuevo
suceso.
¿Y como sé que lo haré? Lo sé muy bien porque mi corazón es
completamente tuyo, ni un latido deja de ser por ti, junto con mis
ojos que brillan cuando te veo. Mis brazos siempre tratan de
abrazarte, aunque no te guste mucho, quiero demostrar lo
mucho que te amo. Mis emociones son un lío, podrías acabar
fácilmente con todas ellas, porque contigo soy más débil que
nunca y en el fondo, sólo puedo desear que me cuides, ya que a tu
lado soy completamente frágil.
Eres la luna que ilumina mis noches, quien me acompaña
siempre en la melancolía de la soledad, con su resplandor que
ilumina mi corazón. Eres una estrella, que ilumina mi vida,
alegra mi alma y susurra un te amo en la brisa.
Te amo Harry, feliz día a quien es dueño de mi corazón en este
día del amor.
Louis terminó de leer, relamiéndose los labios porque de
repente se encontraban secos, sus manos sudaban levemente
por los nervios, no volteó a ver la reacción de Harry, el miedo
que no le haya gustado seguía presente, a pesar de las palabras
alentadoras, previamente dichas, por parte de su novio.
Pasaron segundos, que parecieron minutos, aún no recibía
respuesta y sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas, por
miedo al rechazo y haber arruinado un día perfecto.
164
Sin embargo no sucedió nada de eso, en cambio Louis sintió
como su cuello se humedecía de a poco, confundido el ojiazul
volteó y jamás pensó observar algo así. Harry sollozaba,
tratando de esconder su rostro de Louis, quien sin esperarlo lo
abrazó, con fuerza y dejando leves besos en sus mejillas
mojadas.
- No llores amor, esto era para que te gustase, no para hacerte
llorar - Louis susurró en el oído ajeno, con una suave voz
calmada.
- P-perdón por llorar... parezco patético ¿no? - Harry murmuró
con un puchero, secando sus ojos bruscamente.
- No pareces patético, está bien llorar Harry - el ojiazul le
reprocho levemente para luego tomar las manos de su novio -.
No te seques así los ojos, te vas a lastimar.
- Lo siento.
Louis sonrió con ternura, acobijando la cabeza de Harry en sus
brazos contra su pecho, lo mecía y tarareaba una leve melodía
que había recordado, tratando de calmarlo, ya que a Louis le
dolía ver a Harry llorar, le dolía mucho. Minutos luego el mayor
se calmó, sólo soltando leves hipidos, abrazando la cintura de
el ojiazul y mirándolo a través de sus pestañas húmedas.
- Me duele tanto cuando lloras ¿lo sabes, no? - Louis murmuró
bajito, sosteniendo a Harry contra su pecho.
- Lo sé, solo que lo que escribiste es tan sumamente hermoso,
realmente jamás pensé que alguien pudiera escribir algo así
sobre mi.
165
Louis sonrió, tanto, que le dolieron las mejillas y abrazó con
más fuerza a Harry, dejando muchos besos cuando el mayor
levantó el rostro. Ambos se unieron en un lento beso,
demasiado perdidos entre sí mismos, moviendo los labios con
ansias y quizá queriendo trasmitir algo, a través de un acto tan
íntimo. Louis jadeó cuando Harry no quería despegarse de él,
sosteniendo su cintura en un fuerte apretón, y consumiendo
todo del contrario a través de un beso.
- Hazz... - Louis soltó un quejido entre los labios contrarios.
- Me gusta besarte, me gustan como tus labios se sienten contra
los míos, me gusta la forma en la que siempre me ves con tus
ojos brillando... y me gusta todo de ti, Louis, todo. - Harry soltó,
cuando se separaron, con las mejillas rojas y una leve sonrisa.
El ojiazul tragó el nudo de su garganta, sin creer lo que estaba
escuchando, su pobre alma débil no podía soportar tantas
cosas en un solo día, le era extraño recibir tanto amor. Louis
seco con rapidez sus ojos, en un reflejo que tenía, sin querer
que las lágrimas cayesen, se sentía demasiado sensible y no
quería arruinar el momento.
- ¿De verdad? ¿T-todo? - el ojiazul soltó un murmullo tan leve
que parecía un susurro.
- Todo, absolutamente adoro cada pequeña cosa de ti.
Tras eso Louis se mantuvo en silencio, con una pequeña
sonrisa tratando de disimular, cerró los ojos unos segundos
apreciando lo que había sucedido, y pellizcándose el brazo
para saber si todo era real. Luego el menor pudo notar cómo
estaba atardeciendo a lo lejos, en colores naranjas, amarillos y
rosados, dándole una cálida aura a todo ese mágico lugar.
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Harry segundos después de su confesión empezó a buscar algo
adentro de la canasta, un poco nervioso de encontrarlo.
- ¿Qué buscas, amor? - Louis preguntó.
- Es una sorpresa, ya verás.
- ¿Más sorpresas?
- Si, es lo ultimo que quería hacer por este gran día.
Louis asintió con ansias, jugando con sus manos y observando
cómo Harry sacaba una casete -este tenía algo escrito con
plumón pero no se lograba leer- para luego tomarlo y
introducirlo a la radiocasetera que había traído consigo, el
ojiverde tardó un rato en entenderlo ya que era un aparato
viejo.
- Espero que está cosa funcione, la última vez que la usamos
andaba bien... hace diez años - el rizado murmuró en una risa
incómoda y Louis rió también.
Cuando Harry apretó el botón para que el casete se empezara a
reproducir mordió sus labios, con nervios a que no funcionase,
pero todos esos nervios se esfumaron cuando la melodía
empezó a sonar a través de los altavoces. Louis aplaudió
levemente al ver la sonrisa satisfecha de su novio, quien se
alisaba la ropa y pasaba una mano por su cabello.
Louis realmente no tardó tanto en saber qué canción se estaba
reproduciendo en la radiocasetera y levanto la mirada, con una
sonrisa elevando sus comisuras.
- ¿Te gusta? - Harry preguntó, duda en su voz y viendo cómo el
menor asentía repetidas veces.
167
Era una hermosa escena, junto con el atardecer de fondo, y la
tranquilidad que estar únicamente ellos dos, les brindaba.
Louis sonrió cuando Harry le extendió su mano, para que se
levantara de la manta y estuviese a su lado, el ojiazul lo hizo.
Ambos jóvenes se encontraban frente a frente, sonriéndose
entre sí, y verde junto a azul se volvieron a encontrar, como lo
habían hecho a la larga de todo ese hermoso día. Fue cuando
Harry le tomó la mano izquierda a Louis, entrelazándolas y
posando su mano derecha en la cintura del menor, haciendo
que este posara su mano restante en el hombro de Harry.
Louis supo que iba a llorar cuando su novio empezó a cantar la
canción que se perdía entre ellos dos.
- You're just too good to be true... - Harry cantó, con sus ojos
perdidos en los azules que lo miraban, sonriendo tontamente y
moviéndolos al ritmo de la melodía - Can't take my eyes off of
you.
Ambos se movieron suavemente, con Harry cantando entre
ellos dos, y Louis jamás había visto a su novio observarle de
esa manera, con sus ojos verdes brillando así.
- You'd be like heaven to touch - el ojiverde murmuró en el oído
de su novio, apretando su cintura y dejando un rápido beso en
su sien - I wanna hold you so much... - tras mencionar eso Harry
atrajo el cuerpo de Louis más contra sí mismo, casi
abrazándolo, y sonriendo con sus hoyuelos marcados, mirando
a los ojos contrarios.
"At long last, love has arrived, and i thank god i'm alive"
168
Mientras bailaban, balanceándose y susurrándose las letras de
la canción entre sí, Louis creía que en cualquier momento
lloraría, ya que todo parecía sacado de una película y como
Harry lo tocaba, lo miraba y le hablaba... era demasiado para él.
Porque durante tantos años Louis creyó que jamás recibiría,
aunque sea, palabras bonitas o miradas que no fuesen de asco
u enojo, tampoco pensó que bailaría en algún momento junto a
alguien. Todo este tipo de situaciones únicamente sucedía en
las películas y libros de amor que veía o leía, por lo tanto el
ojiazul solo quería llorar en los brazos de Harry como un niño,
confesarle que nadie jamás le había abrazado por mas de diez
segundos y que nunca lo habían tratado con tanto cariño, tanta
amabilidad.
Louis apoyó su cabeza contra el hombro de su novio, dejando
las lágrimas caer finalmente y observando como en sus manos
entrelazadas, sus anillos quedaban alineados; la rosa y la daga.
Harry notó las lágrimas mojando su camiseta, apoyó su mejilla
contra la cabeza del menor y lo atrajo más contra su cuerpo,
dejando un rápido beso en su cabello.
- The sight of you leaves me weak, there are no words left to
speak... - Harry dejó el silencio para que Louis cantase también.
- But if you feel like i feel, please let me know that it's real - Louis
recitó la letra, con timidez de su voz entrecortada por el nudo
en su garganta.
Harry sonrió al notar como Louis cantaba.
- You're just too good to be true, can't take my eyes off of you... -
Harry murmuró la última frase, mirando profundamente esos
169
ojos azules, y sosteniendo la espalda baja de Louis para
inclinarlo hacia atrás.
Cuando el coro finalmente llegó, el ojiverde levantó el cuerpo
de su novio repentinamente, con una sonrisa divertida empezó
a moverlos más rápido, a medida que el ritmo aumentaba.
Ambos giraban y Harry hacia dar a Louis vueltas, inclinando su
cuerpo para atrás y para adelante, haciendo que juntos
estallaran en risas por los rápidos movimientos.
- I love you, baby - Harry cantó más fuerte, con una sonrisa
enorme, y dejando rápidos besos en los labios de Louis - And if
it's quite alright... I need you, baby, to warm the lonely night.
Mientras giraban y se movían a través de todo el campo a su
alrededor, de vez en cuando enredando sus pies con las plantas
de allí, el atardecer iluminándolos y la música cantada por la
voz de Harry en su oído... Louis pensó que finalmente había
logrado todo, que cada cosa que alguna vez solo se había
cumplido, junto a la persona que amaba.
Louis lloraba, entre risas por las vueltas que Harry le hacía dar,
lloraba de la felicidad y sonreía entre lágrimas cuando su novio
le cantaba a él, únicamente para él. Una mano temblorosa del
ojiazul se aferraban a la camiseta del ojiverde, y la otra se
mantenía aún entrelazada.
Parecieron horas donde ambos bailaron, sin parar y
abrazándose y besándose en el transcurso de la canción, solo
ellos dos. Ni Louis, ni Harry realmente se dieron cuenta que la
melodía estaba por llegar a su fin, perdidos en los ojos del otro;
esmeraldas encendidos por la felicidad y zafiros brillando por
las lágrimas soltadas.
170
"I love you, baby, trust in me when I say."
- Oh, pretty baby... - Harry bajo la voz, sonriendo con ternura al
ver el rostro sonrojado, lloroso y feliz de Louis - Now that I've
found you, stay - Louis se sobresalto cuando Harry le soltó la
mano, pero segundos después pudo notar como su novio lo
abrazó contra si mismo, con sus manos en la espalda del
ojiazul, quien luego puso sus brazos en el cuello de Harry - And
let me love you, baby, let me love you.
La melodía se dio por terminada instantes después, pero aún
luego de eso, la pareja seguía balanceándose en silencio y
abrazándose. Louis tenía los ojos cerrados, cada tanto unas
pocas lágrimas caían de sus ojos, apoyaba su oreja en el pecho
de Harry, escuchando su corazón latir. Antes de separarse
compartieron un beso; suave, dulce y corto.
El anochecer se acercaba cada vez más y Louis debía volver a
casa, lamentablemente, donde toda la magia se esfumaba y la
triste soledad volvía, como siempre lo hacía. Pero eso no
importaba, ya que este día había sido especial, con eso era
suficiente para que Louis esté feliz durante, por lo menos, toda
su vida.
Harry no había hablado aún, sólo dejaba leves besos y apretaba
su mano de vez en cuando.
- Harry.
- Dime, Louis.
El ojiazul tragó duro, con nervios y miró sus manos antes de
hablar, a pesar de la bonita velada, aún sentía siempre el miedo
de arruinar todo.
171
- Hoy es San Valentín y yo quería decirte que... que la pase muy
bien, todo fue más que perfecto y creo que jamás lo olvidaré -
Louis no quería ver a Harry aún, su mirada estaba fija en sus
vans -. También quería decirte, aunque ya lo sabes, que te amo
y gracias por brindarme el mejor día de mi vida, muchas
gracias - tras murmurar esas palabras el ojiazul levantó la
vista, con temor y mordió sus labios.
Harry se mantenía callado, un poco alejado de él, con la mirada
vacía, muy diferente a su mirada de hacia segundos. Louis no
supo porque no le contesto tan rápido como anteriormente
hacía, quizá estaba procesando todo, por lo tanto trato de no
alarmarse por la falta de emociones en el rostro de su novio.
- ¿Hazz? ¿Me escuchaste? - Louis cuestionó con la voz nerviosa.
- Lo hice, te escuche - Harry respondió, su voz había cambiado
y volvía a ser la misma con tono desinteresado de siempre.
Louis sintió el estómago pesado, le costaba tragar y sus manos
empezaban a temblar, no podía haberlo arruinado todo con
unas simples palabras, no podía... ¿o si?
"A veces es mejor cuando estas callado, no soporto tanta
cursilería cuando abres la boca, Louis."
Viejas palabras de su novio vinieron a la mente del ojiazul,
quizo borrarlas pero seguían ahí.
Harry seguía sin responderle y Louis se acercó, preocupado.
- Harry ¿Qué te sucede? ¿Estás bien amor?
Cuando Louis alargó su mano, para poder tocar la mejilla de
Harry, fue cuando este pareció reaccionar y sin previo aviso...
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le soltó un golpe a la mano del ojiazul, haciendo que este
rápidamente la quitase; confundido y asustado.
- ¿Por qué hiciste eso? ¿Hice algo mal? Perdóname si lo hice, no
quise arruinarlo, perdón - la voz temblorosa del menor se dejó
oír, un previo aviso al llanto que estaba por llegar.
Fue de repente cuando la risa de Harry se dejó oír, este se
carcajeaba tanto, sosteniendo su estómago y segundos luego
secando las lágrimas, provocadas por la misma risa. Cuando el
ojiverde levantó la mirada, está ya no era la misma que
trasmitía amor de horas antes, era la misma mirada vacía,
odiosa y desinteresada que le daba la bienvenida a Louis, todos
los días.
- ¿Enserio creíste que esto era real? - Harry cuestionó de
repente.
Louis abrió y cerró la boca varías veces, con los ojos llenándose
de lágrimas, sin saber qué decir por la falta de voz que tenía.
Harry de acercó más al menor, con un semblante serio.
- ¿Realmente creíste que alguien se tomaría el tiempo de hacer
estas estupideces por ti? - Harry preguntó, con una leve sonrisa
- ¿Tu crees que te mereces esto?
- Harry...
- No, nada de Harry ahora - el mayor sentenció, con las cejas
fruncidas en molestia -. Me canse de esta cursilería barata
durante horas, es patético, incluso mas patético que tú.
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- No entiendo, tu dijiste... - Louis ni siquiera encontraba
palabras que decir, sin tartamudear o terminar rompiendo en
llanto.
- Yo puedo decir muchas cosas, que las creas es diferente...
pero de una persona tan estúpida como tú, realmente puedo
esperar de todo sin sorprenderme - Harry murmuro en un tono
burlón y chasqueando la lengua -. Me da mucha pena ver que...
te tienes que imaginar todo esto, ya que nunca va a suceder,
nunca nadie va a tomarse su tiempo para hablar contigo o para
saber estupideces sobre ti, cosas que a nadie le importan, por
lo tanto nadie pregunta.
Louis apretaba sus labios, parado sin moverse o saber que
decir, las lágrimas caían como cascadas de sus ojos.
- Ve y refúgiate en tus libros o películas, y es ahí donde
únicamente presenciarás amor y sucesos bonitos, cosas que
jamás obtendrás y vive en tu imaginación, porque es lo único
que tienes - mientras Harry soltaba cada palabra, Louis podía
sentir que se clavaban en su corazón, una tras otra.
El cielo se volvía cada vez más oscuro y el aura preciosa se
había esfumado, quedando un lugar tétrico.
- Harry, basta por favor - Louis solo pudo susurrar, tapando su
rostro con ambas manos.
- ¿Nunca te has puesto a pensar que eres para los demás? Y si
no es así, deja que yo respondo tu duda - Harry se acercó lo
suficiente para destapar la cara de Louis, con una tranquila
sonrisa -. Para mi eres el inútil que me sigue a todos lados o el
agujero que me follo de vez cuándo, para tus amigos eres el
tonto que usan cuando quieren y para lo que quieren, para tus
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padres eres la basura que estorba en sus vidas... y para los
demás eres invisible, porque eres solo un espectador y siempre
lo serás, vas a ver como todos a tu alrededor son felices
mientras tú te hundes en tu patética existencia.
Louis sentía que se mareaba por cada palabra que Harry
soltaba, las lágrimas caían una tras otra, sus ojos llorosos
observaban en cualquier dirección, sin entender realmente que
había sucedido. Harry se acercaba cada vez más y más, tanto
que Louis retrocedía lo más que podía.
- D-Deténte, por favor.
Harry negó con la cabeza y finalmente estuvieron cerca, cara a
cara como hacía minutos antes habían estado bailando, todo se
había esfumado. El ojiverde le clavaba su dedo índice en el
pecho a Louis, señalándolo y haciendo que este retrocediese
aún más.
- No me voy a detener, porque estoy diciendo únicamente la
verdad y tú lo sabes.
- No es cierto, no lo es - Louis murmuro en susurros para sí
mismo, mientras cerraba los ojos y tapaba sus oídos.
- Claro que es cierto, porque tú sabes que moriras en la soledad
misma, sin haber escuchado en tu vida un "te amo" dedicado a
ti, porque realmente nadie se tomará el tiempo de esforzar en
conocerte o siquiera quererte... no te quieren tus propios
padres, quienes te dieron la vida ¿realmente esperas que el
resto sea diferente?
Eso fue lo último para que las piernas de Louis se tambaleasen
y cayese al piso, con el labio inferior temblando y llorando sin
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parar, no podía detener los sollozos que salían por si solos.
Desorientado el ojiazul observó el paisaje a su alrededor,
quedando perplejo.
El cielo era oscuro de repente y el arrollo con aguas celestes se
estaba secando, de repente y sin detenerse, Louis pudo notar
que por cada palabra que Harry murmuraba este se vaciaba
más rápido. El cielo azul se había ido, las mariposas a su
alrededor también, el árbol de manzanas se había podrido y
con eso la fruta también.
Todo paso tan rápido, el sueño de hadas se había convertido en
una fea pesadilla en cuestión de minutos. Louis había puesto
todo su amor en cada cosa que había hecho para Harry, sin
importar no recibir nada a cambio, el no buscaba eso, pero
poco a poco cada palabra de su novio parecía un cuchillo
contra su corazón.
Harry era reconfortante y amable ¿como su amor se había
vuelto tan violento y destructivo?
Todo parecía tan perfecto hasta que poco a poco se convirtió
en una pesadilla. Louis había llegado a su límite, sin saberlo.
- Y deberías saber de una vez por todas, yo nunca fui tú
príncipe de cuentos, nunca te quise y realmente nunca me
importó nada de ti, sigue soñando y espero que nunca
despiertes - Harry lo veía imponente desde arriba, hasta que
luego se dio media vuelta para alejarse, sin detenerse y
dejando a Louis atrás, olvidado.
El arroyo se había secado finalmente, pero el césped verde
seguía intacto o eso parecía, era lo único vivo alrededor del
ojiazul. Pero Louis pudo observar cómo tiempo después el
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césped se fue arruinado, poco a poco, dejando el verde atrás
para convertirse en amarillo, segundos luego en tierra seca.
Nada quedaba del hermoso lugar que un inicio había conocido,
estaba seco, vacío y podrido.
Harry no volvió y Louis pudo sentir que su corazón se marchitó
junto a aquel lugar.
"Sigue soñando y espero que nunca despiertes."
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Jamás dejó de pensar en un "nosotros" junto a Harry, no lo hizo
ni hasta en el último instante.
Fin
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