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Karl Popper - "La Lógica de La Investigación Científica"

El documento resume los principales puntos del capítulo 1 de "La lógica de la investigación científica" de Karl Popper. Popper argumenta que el problema de la inducción no puede resolverse y propone el criterio de falsabilidad como alternativa, donde una teoría es científica si se puede concebir evidencia empírica que la contradiga. También distingue entre la lógica del conocimiento científico y la psicología del conocimiento, y propone que la contrastación deductiva de teorías es clave para el progreso de la ciencia.

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Karl Popper - "La Lógica de La Investigación Científica"

El documento resume los principales puntos del capítulo 1 de "La lógica de la investigación científica" de Karl Popper. Popper argumenta que el problema de la inducción no puede resolverse y propone el criterio de falsabilidad como alternativa, donde una teoría es científica si se puede concebir evidencia empírica que la contradiga. También distingue entre la lógica del conocimiento científico y la psicología del conocimiento, y propone que la contrastación deductiva de teorías es clave para el progreso de la ciencia.

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Karl Popper 

–  “La lógica de la investigación científica”


cap. 1 
A-El problema de la inducción
El problema se da por la cuestión de como establecer la verdad de los enunciados universales
basados en la experiencia (para el empirismo lógico la experiencia individual es fuente de
conocimiento que se da mediante los sentidos, en cambio para Popper la experiencia individual
no es fuente de conocimiento, todo informe da cuenta de una experiencia, el mismo no puede
ser considerado universal sino singular.)

Si queremos justificar las inferencias inductivistas, debemos establecer un principio de


inducción ( enunciado que ayude a presentar las inferencias de forma lógicamente aceptable).
Pero tal principio de inducción no puede ser una verdad puramente lógica, como una
tautología o un enunciado analítico. Si existiera un principio de inducción puramente lógico no
habría problema de la inducción. El principio de inducción tiene que ser un enunciado
sintético: donde la negación no sea contradictoria, sino lógicamente posible.

Si intentamos afirma que por experiencia algo es verdadero, reaparecen los mismos
problemas que motivaron su introducción : para justificarlo tenemos que utilizar inferencias
inductivas; para justificar éstas hemos de suponer un principio de inducción de orden superior,
y así sucesivamente.

Resumen: la lógica de la inferencia probable o «lógica de la probabilidad», como las demás


formas de lógica inductiva, conduce a una regresión infinita

A-. ELIMINACIÓN DEL PSICOLOGISMO

Distinción entre la lógica del conocimiento científico (Epistemología), y la Psicología del


conocimiento científico.
Ambas son disciplinas metacientíficas, pero:
-          La lógica del conocimiento científico (Epistemología), estudia:
* Las relaciones lógicas entre los enunciados de las teorías.
* La estructura lógica de la contrastación de las teorías.
La epistemología es el estudio de las condiciones de validación de las ideas del científico.

-          La Psicología del conocimiento científico, estudia:


* El origen de las ideas del científico/cómo se forman (Acto de concebir o inventar una teoría.)
* La formación de creencias empíricas (convicciones) en la mente del científico.

C- CONTRASTACIÓN DEDUCTIVA DE TEORÍAS


Según Popper, al epistemólogo no le importa el acto de creación de una teoría, lo que
le importa es estudiar cómo se contrasta una teoría. Los 4 pasos para contrastar una
teoría:

1) Comparación lógica de las conclusiones unas con otra, garantizando coherencia en la teoría.
2) Determinar si una teoría es empírica (científica) o si es tautológica.
3) Comparación con otras teorías, tiene como objetivo determinar si la teoría examinada
constituiría un adelanto científico.
4) Contrastar empíricamente las predicciones de la teoría. Las predicciones deben contrastarse
bajo condiciones que puedan conducir a la refutación de las teorías o a su FALSACIÓN.

Exigencia metodológica de Popper:  Si la decisión es positiva, esto es, si las conclusiones


singulares resultan ser aceptables, o verificadas, la teoría a que nos referimos ha pasado con éxito
las contrastaciones (por esta vez): no hemos encontrado razones para desecharla. Pero si la
decisión es negativa, si las conclusiones han sido falsadas, esta falsación revela que la teoría de la
que se han deducido lógicamente es también falsa.
Durante el tiempo en que una teoría resiste contrastaciones, se puede decir que la teoría
ha demostrado su TEMPLE (fortaleza/carácter) o que está corroborada por la experiencia.

D-EL PROBLEMA DE LA DEMARCACION:


El método de la inducción no proporciona un criterio de demarcación apropiado,
esto quiere decir que no permite distinguir entre ciencias empíricas de las metafísicas
Popper propone otro criterio, Una teoría pertenece a la ciencia si puedo concebir
alguna evidencia empírica que la contradiga, si no, la teoría es metafísica.
Cuando encontramos evidencia empírica que la contradiga, la teoría es FALSABLE y
pertenece al campo de la ciencia. (Falsable diferente a falsada. Falsada: teoría es falsa.
Teoría falsable: puede ser verdadera.)

E-LA EXPERIENCIA COMO METODO:

3 REQUISITOS que un SISTEMA EMPÍRICO tendrá que tener:


1.  Ser SINTÉTICO, que pueda representar un mundo no contradictorio, posible.
2.  Debe satisfacer el CRITERIO DE DEMARCACIÓN (No debe ser metafísico).
3. Distinguirse de otros sistemas semejantes por representar el mundo de experiencia. Se
distinguirse por haberse sometido a contraste y resistido contrastaciones.

La «experiencia» resulta ser un método distintivo mediante el cual un sistema teórico puede
distinguirse de otros; con lo cual la ciencia empírica se caracteriza —al parecer— no sólo por
su forma lógica, sino por su método de distinción.

F- LA FALSABILIDAD COMO CRITERIO DE DEMARCACION


No existe nada que pueda llamarse inducción, por ende, será lógicamente inadmisible la
inferencia de teorías a partir de enunciados singulares que estén «verificados por la
experiencia». Así, las teorías no son nunca verificables empíricamente. El criterio de
demarcación es por ende la falsabilidad de los sistemas (tiene que ser posible refutar por la
experiencia un sistema científico empírico
Razonamiento refutatorio: Conducen al rechazo de la teoría. Ej: “Todos los cuervos son negros”
Prohíbe la existencia de cuervos blancos.
Una teoría es científica si tiene falsadores potenciales (Si prohíbe la ocurrencia de cierto hecho).

G-EL PROBLEMA DE LA “BASE EMPIRICA”


Son los concernientes al carácter empírico de enunciados singulares y su contrastación, es decir,
delimitar los enunciados singulares empíricos (“enunciados básicos”) que oficiarán como premisas
en inferencias falsadoras de hipótesis o teorías.
Se creía que las experiencias perceptivas proporcionaban una justificación de los enunciados
básicos, pero como se tenía la impresión exacta de que los enunciados sólo podían justificarse
lógicamente mediante otros enunciados, la relación entre enunciados básicos y la experiencia
permanecía obscura.
-  Popper termina con este problema afirmando que la justificación de enunciados básicos
NO puede pasar por las experiencias perceptivas del individuo. Las experiencias
subjetivas
o nuestros sentimientos de convicción no pueden justificar enunciado alguno.

H- OBJETIVIDAD CIENTIFICA Y CONVICCION SUBJETIVA


Para Popper, el conocimiento científico se caracteriza por su OBJETIVIDAD, es decir, su validez es
independiente de los intereses y voluntad de los científicos como individuos. La condición para la
objetividad es la contrastabilidad intersubjetiva (Contrastabilidad entre varios sujetos).
*Las experiencias individuales NO tienen relevancia epistemológica independientemente. Para que
las experiencias individuales de los científicos tomen relevancia debe celebrarse un acuerdo entre
científicos por el cual se estipule que sus experimentos tienen un contenido común y que los
procedimientos que sigan al investigar los llevarán siempre al mismo resultado.
* Una experiencia subjetiva o un sentimiento de convicción nunca pueden justificar un enunciado
científico. Experiencias y convicciones sólo pueden desempeñar en la ciencia el papel de objeto de
una indagación empírica (psicológica). Puedo estar absolutamente convencido de la verdad de un
enunciado, seguro de la evidencia de mis percepciones, pero todo ello no aporta ni la más leve
razón
para aceptar mis enunciados porque si esto sucediera, sería totalmente incompatible con la idea
de
objetividad.

cap. 2 Sobre el problema de una teoría del método


Popper: propongo que se adopten reglas que nos den la seguridad de que los enunciados
científicos serán contrastables, es decir, de que serán falsables.

A- POR QUÉ SON INDISPENSABLES LAS DECISIONES METODOLÓGICAS

No es posible presentar una refutación concluyente de una teoría, ya que puede decirse que
los resultados experimentales no son dignos de confianza, o que las discrepancias entre
aquéllos y la teoría son aparentes y desaparecerán con el progreso de nuestra comprensión de
los hechos. Si se insiste en pedir demostraciones estrictas (o refutaciones estrictas) en las
ciencias empíricas, no se sacará provecho de la experiencia. Por ende, si caracterizamos la
ciencia empírica únicamente por la estructura lógica o formal de sus enunciados, no seremos
capaces de excluir de su ámbito la metafísica. Estas son las razones en que me baso para
proponer que se caracterice a la ciencia empírica por sus métodos.

B- PLANTEAMIENTO NATURALISTA DE LA TEORÍA DEL MÉTODO

Diferencias entre las posturas de Popper y de los positivistas. Al positivista le desplace pensar
que debería existir una verdadera teoría del conocimiento, una epistemología o metodología
Ahora bien ; este deseo suyo puede satisfacerse siempre ; pues no hay nada más fácil que
«desenmascarar» un problema tratándole de «carente de sentido» o de «pseudoproblema»:
Aún más: si se admite que solo los problemas de la ciencia natural tienen sentido , todo debate
acerca del concepto de «sentido» se convierte en algo carente de sentido . Una vez que ha
subido al trono el dogma del sentido queda elevado para siempre por encima de los combates;
ya no es posible atacarlo ; se ha hecho «inatacable y definitivo». A tales objeciones el
positivista contesta: no significan nada para él, pues no pertenecen a la ciencia empírica, que
es lo único que hay dotado de sentido. Para él la «experiencia» es un programa, no un
problema (excepto como objeto de estudio de la psicología empírica).
Popper nos dirá que no espera que los positivistas estén dispuestos a responder de modo
distinto, a mis propios intentos de analizar la «experiencia», que interpreto como el método de
la ciencia empírica, ya que, existen dos clases de enunciados: las tautologías lógicas y los
enunciados empíricos. Si la metodología no es lógica, concluirán, tiene que ser una rama de
una ciencia empírica: por ejemplo, de la ciencia del comportamiento de los científicos cuando
están trabajando. Esta concepción, según la cual la metodología es, a su vez, una ciencia
empírica —el estudio del comportamiento real de los científicos, o de los procedimientos
efectivamente empleados en la «ciencia)—, puede designarse con la palabra naturalista. La
metodología naturalista (llamada en ocasiones «teoría inductiva de la ciencia») Pero lo que yo
llamo metodología no debe tomarse por una ciencia empírica. No creo que sea posible decidir,
empleando los métodos de una ciencia empírica, cuestiones tan disputadas como la de si la
ciencia emplea realmente o no un principio de inducción. Así, por ejemplo, podemos
considerar dos sistemas distintos de reglas metodológicas: uno, dotado de un principio de
inducción, y otro, sin él. Podemos examinar entonces si este principio, una vez introducido,
puede aplicarse sin dar lugar a incoherencias o incompatibilidades, si nos es de utilidad, y si
realmente lo necesitamos. Una indagación de este tipo me ha conducido a prescindir del
principio de inducción: no me he basado en que no se emplee, sino en que no lo considero
necesario, no nos sirve de nada e incluso da origen a incoherencias. Por tanto, rechazo la tesis
naturalista: carece de visión crítica; los que la sostienen no se percatan de que, por más que
crean haber descubierto un hecho, no han pasado de proponer una convención y por eso se
convierte con facilidad en un dogma. Esta crítica de la posición naturalista no se aplica tan sólo
a su criterio de sentido, sino, asimismo, a su concepto de la ciencia y a su concepto del
métodoempírico.

C-LAS REGLAS METODOLÓGICAS COMO CONVENCIONES


Son las reglas de juego de la ciencia empírica. Difieren de las reglas de la lógica pura al estilo de
como lo hacen las reglas del ajedrez. Dos ejemplos de reglas metodológicas, que bastarán para
hacer ver que sería bastante inoportuno colocar un estudio metodológico al mismo nivel que otro
puramente lógico: 1. El juego de la ciencia, en principio, no se acaba nunca. Cualquiera que decide
un día que los enunciados científicos no requieren ninguna contrastación ulterior y que pueden
considerarse definitivamente verificados, se retira del juego. 2. No se eliminará una hipótesis
propuesta y contrastada, y que haya demostrado su temple si no se presentan «buenas razones»
para ello. Ejemplos de «buenas razones»: sustitución de la hipótesis por otra más contrastable,
falsación de una de las consecuencias de la hipótesis. No cabe duda de que son muy diferentes de
las reglas que ordinariamente se llaman «lógicas»: aun cuando es posible que la lógica establezca
criterios para decidir si un enunciado es contrastable, en ningún caso se ocupa sobre si nadie se
esfuerza o no por contrastarlo. Exactamente lo mismo que es posible definir el ajedrez por medio
de sus reglas peculiares, la ciencia empírica puede definirse por medio de sus reglas metodológicas
(que estableceremos sistemáticamente).
Primera regla suprema: las demás reglas del procedimiento científico han de ser tales que no
protejan a ningún enunciado de la falsación. Así pues, las reglas metodológicas se hallan en
estrecha conexión tanto con otras reglas de la misma índole como con nuestro criterio de
demarcación. Pero dicha conexión no es estrictamente deductiva o lógica: resulta, del hecho de
que las reglas están construidas con la finalidad de asegurar que pueda aplicarse nuestro criterio
de demarcación por eso, se formulan y aceptan de conformidad con una regla práctica de orden
superior, las teorías que decidimos no someter a ninguna contrastación más ya no serán falsables.
La única razón que tengo para; proponer mi criterio de demarcación es que es fecundo, o sea es
posible aclarar y explicar muchas cuestiones valiéndose de él. Este método de encontrar y resolver
contradicciones se aplica igualmente dentro de la ciencia misma, pero tiene particular
importancia en la teoría del conocimiento. En cuanto a si los filósofos considerarán que estas
investigaciones metodológicas pertenecen a la filosofía, me temo que es muy dudoso. No pocas
doctrinas metafísicas podrían interpretarse como típicas hipóstasis de reglas metodológicas.
Tenemos un ejemplo de tal situación en lo que se llama «el principio de causalidad»; y nos hemos
encontrado ya con otro ejemplo de lo mismo: el problema de la objetividad. Pues podemos
interpretar el requisito de objetividad científica como una regla metodológica: la de que solamente
puedan ingresar en la ciencia los enunciados que sean contrastables intersubjetivamente. La
mayoría de los problemas de la filosofía teórica, pueden reinterpretarse como problemas
referentes al método.

cap. 3 Teorías
Las ciencias empíricas son sistemas de teorías; y la lógica del conocimiento científico, por ende
puede describirse como una teoría de teorías. Las teorías científicas son enunciados
universales. Las teorías son redes que lanzamos para apresar aquello que llamamos «el
mundo»: para racionalizarlo, explicarlo y dominarlo.

A- CAUSALIAD, EXPLICACIÓN Y DEDUCCIÓN DE PREDICCIONES


Dar una explicación causal es deducir un enunciado a partir de premisas: una o varias leyes
universales (hipótesis con carácter leyes naturales) y ciertos enunciados singulares (que se
aplica al acontecimiento concreto llamado: condiciones iniciales las mismas describen causas).
Deducimos el enunciado singular de enunciados universales conjuntamente con condiciones
iniciales; y diremos que el enunciado es una predicción determinada o singular.

El principio de causalidad afirma que todo acontecimiento puede explicarse causalmente o sea
puede deducirse causalmente. Según el modo en el que se interprete la palabra «puede», el
principio será tautológico (analítico) o se tratará de una aserción de la realidad (sintético). Pues
si «puede» quiere decir que siempre es posible lógicamente construir una explicación causal,
entonces la afirmación es tautológica, ya que para la predicción podemos encontrar
enunciados universales y condiciones a partir de los cuales sea deductible. Pero si lo que se
quiere expresar con «puede» es que el mundo está regido por leyes estrictas, es que está
construido de modo que un acontecimiento determinado es un ejemplo de una regularidad
universal o ley, la aserción es sintética, en este caso no es falseable, Por consiguiente, no
adoptaré ni rechazaré el «principio de causalidad»: lo excluiré de la ciencia. He de proponer,
sin embargo, una regla metodológica que se corresponde tan exactamente con el «principio de
causalidad», que éste podría considerarse como la versión metafísica de la primera. Se trata de
la simple regla de que no abandonaremos la búsqueda de leyes universales y de, un sistema
teórico coherente: esta regla guía al investigador científico en su tarea.

B- UNIVERSALIDAD ESCRITCA Y NUMERICA

Podemos distinguir dos tipos de enunciados sintéticos universales: los estrictamente


universales» y los «numéricamente universales». Hasta ahora estaba refiriéndome a los
enunciados estrictamente universales siempre que hablaba de teorías o de leyes naturales. Los
numéricamente universales son equivalentes, a ciertos enunciados singulares. Compárense,
por ej, los dos enunciados siguientes:

a) De todo oscilador armónico es verdad que su energía nunca es inferior a cierta cantidad.
b) De todo ser humano que viva ahora sobre la tierra, es verdad que su estatura nunca excede
de cierta cantidad.

La lógica formal (incluida la lógica simbólica), que se ocupa únicamente de la teoría de la


deducción, trata igualmente a estos dos enunciados como universales (implicaciones
«formales» o «generales») A mi entender, es necesario marcar la diferencia entre ellos: el
enunciado a) pretende ser verdadero para cualquier lugar y tiempo ; en cambio el b) se refiere
exclusivamente a una clase finita de elementos dentro de una región espacio-temporal ; los
enunciados de este segundo tipo los puede remplazar por una conyunción de enunciados
singulares. Por ello hablamos, en casos como este último, de «universalidad numérica». Por el
contrario, el enunciado a) referente a los osciladores no puede remplazarse por la conyunción
de un número finito de enunciados singulares acerca de una región determinada espacio-
temporal. Consideramos todo enunciado del tipo a) como un enunciado total, como un
universal acerca de un número ilimitado de individuos: es claro que al interpretarlo de este
modo no puede ser remplazado por una conyunción de un número finito de enunciados
singulares. Utilizo el concepto de enunciado estrictamente universal (o «enunciado total») de
modo que se opone a la tesis de que todo enunciado sintético universal ha de ser traducible,
en principio, por una conyunción de un número finito de enunciados singulares. Quienes se
adhieren a esta tesis ^ insisten en que no es posible verificar jamás los que yo llamo
«enunciados estrictamente universales», y, por ello, los rechazan, apoyándose en su criterio de
sentido —que exige la verificabilidad—. Se advierte que, partiendo del concepto de las leyes
naturales —que borra la diferencia entre enunciados singulares y universales—, parece
resolverse el problema de la inducción: puesto que, sin duda alguna, podrían ser
perfectamente admisibles las inferencias desde enunciados singulares a enunciados sólo
numéricamente universales. Pero vemos con no menor claridad que esta solución no lo es del
problema metodológico de la inducción; pues la verificación de una ley natural podría llevarse
a cabo de un modo empírico si se examinara cada acontecimiento singular al que podría
aplicarse la ley y se encontrara que cada uno de ellos ocurre realmente conforme a ella: lo cual
constituye, una tarea imposible. No es posible solventar por medio de un razonamiento la
cuestión de si las leyes de la ciencia son universales en sentido estricto o en sentido numérico:
es una cuestión que puede resolverse mediante un acuerdo. Considero las leyes naturales
como enunciados sintéticos y estrictamente universales («enunciados totales») ; lo cual
equivale a considerarlos enunciados no verificables que se pueden poner en la forma: «De
todo punto del espacio y el tiempo (o de toda región del espacio y el tiempo), es verdad
que...». Por el contrario, llamaré enunciados «específicos» o- «singulares» a los que se refieren
solamente a ciertas regiones finitas del espacio y el tiempo. Aplicaremos únicamente a los
enunciados sintéticos la distinción entre estrictamente universales y sólo numéricamente
universales.

C-CONCEPTOS UNIVERSALES Y CONCEPTOS INDIVIDUALES


Naturalmente, no basta la caracterización de los enunciados universales como aquéllos en que no
aparecen nombres individuales. Si se utiliza la palabra «cuervo» como nombre universal, es
claro que el enunciado «todos los cuervos son negros» es un enunciado estrictamente
universal. Pero no podríamos describir, como enunciados universales muchos otros
enunciados —tales como «muchos cuervos son negros», «algunos cuervos son negros», «hay
cuervos negros». A los enunciados en que aparecen exclusivamente nombres universales (y
ningún nombre individual) los llamaremos enunciados «estrictos» o «puros». Pero también
estan los enunciados de la forma «hay cuervos negros», cuyo significado puede admitirse que
es equivalente al de «existe, al menos, un cuervo negro»: llamaremos a estos enunciados
estricta o puramente existenciales (o enunciados de «hay»). La negación de un enunciado
estrictamente universal equivale siempre a un enunciado estrictamente existtencial, y
viceversa. Por ej: «no todos los cuervos son negros» significa lo mismo que «existe un cuervo
que no es negro» o que «hay cuervos que no son negros». Las leyes naturales, tienen la forma
lógica de enunciados estrictamente universales; así es posible expresarlos en forma de
negaciones de enunciados estrictamente existenciales o en forma de enunciados de
inexistencia «no hay». Por ej: la ley de la conservación de la energía puede expresarse: «No
hay una máquina de movimiento perpetuo» ; y la hipótesis de la carga eléctrica elemental del
siguiente: «No hay más carga eléctrica que la que es múltiplo de la carga eléctrica elemental».
De esta forma vemos que las leyes naturales pueden compararse a «vetos» o «prohibiciones».
No afirman que exista algo, o que se dé un caso determinado, sino que lo niegan. Insisten en
que no existen ciertas cosas o situaciones, como si las vedaran o prohibieran : las excluyen. Y
por esto es por lo que son falsables: si aceptamos que es verdadero un enunciado singular que
infringe la prohibición, por afirmar la existencia de una cosa excluida por la ley, entonces la ley
queda refutada. Por ende, los enunciados estrictamente existenciales no pueden ser falsados.
Ningún enunciado singular ( enunciado de un acontecimiento observado) puede contradecir al
enunciado existencial «hay cuervos blancos»: sólo podría hacerlo un enunciado universal.
Apoyándome en el criterio de demarcación he de considerar a los enunciados estrictamente
existenciales como no empíricos o «metafísicos». Podría objetarse a lo dicho afirmando que
hay teorías, que tienen la forma de enunciados estrictamente existenciales; que afirma la
existencia de elementos de ciertos números atómicos. En su aplicación a los enunciados
probabilitarios y al problema de contrastarlos empíricamente, podrá verse que mi decisión de
considerar los enunciados estrictamente existenciales como no empíricos (por no ser falsables)
es útil. Los enunciados estrictos o puros, ya sean universales o existenciales, no están limitados
en cuanto espacio y tiempo, no se refieren a una región espacio-temporal restringida. Y por
esta razón es por lo que los enunciados estrictamente existenciales no son falsables: no
podemos registrar la totalidad del mundo con objeto de determinar que algo no existe, nunca
ha existido y jamás existirá. Es la misma razón que hace no verificables los enunciados
estrictamente universales. Ambas clases de enunciados —estrictamente existenciales y los
estrictamente universales— son, en principio, decidibles empíricamente. Siempre que se
encuentra que algo existe aquí o allí puede verificarse un enunciado estrictamente existencial,
o falsarse uno estrictamente universal.

D-LOS SISTEMAS TEORICOS

el sistema del que se trate tiene que estar formulado de un modo tan claro y definido que se
reconozca con que con cualquier supuesto nuevo es una modificación, y, por esto una revisión
del mismo. Esta es la razón, por la que se tiende a la forma de un sistema riguroso, a la forma
se la ha llamado sistema axiomatizado. Se pretenden reunir los supuestos que se necesitan y
formar con el ápice del sistema; tales supuestos se llaman «axiomas» (o «postulados», o
«proposiciones primitivas»; que sea un axioma no quiere decir que sea verdadero). Los
axiomas se eligen de forma que los demás enunciados pertenecientes al sistema teórico
puedan deducirse de ellos por medio de transformaciones lógicas o matemáticas. Un sist.
teórico esta axiomatizado si se ha formulado un conjunto de, enunciados que satisface estos
requisitos: a) El sistema de axiomas está exento de contradicción b) El sistema es
independiente, es decir, no contiene ningún axioma deducible de los restantes. Estas dos
condiciones se refieren al sistema axiomático; en lo que refiere a las relaciones del mismo con
el conjunto de la teoría, los axiomas deben ser c) suficientes para deducir todos los enunciados
pertenecientes a la teoría que se trata de axiomatizar, y d) necesarios para el mismo fin: no
deben contener supuestos superfinos. En una teoría axiomatizada es posible investigar la
dependencia mutua de sus distintas partes. Por ejemplo, podemos estudiar si una parle de la
teoría es deductible de una parte de los axiomas: estudios que desempeñan un papel
importante en el problema de la falsabilidad, pues hacen ver por qué la falsación de un
enunciado deducido lógicamente puede no afectar, en ocasiones más que a una parte del
sistema teórico. Es posible llegar a esta conclusión porque las relaciones entre sus partes
pueden ser lo suficientes claras para decidir cuáles de sus subsistemas resultan afectados por
una observación falsadora determinada.

E-ALGUNAS POSIBILIDADES DE INTERPRETACION DE UN SISTEMA DE AXIOMAS

Hay dos interpretaciones diferentes de un sistema de axiomas: pueden considerarseI ) ya como


convenciones, II) ya como hipótesis científicas. I) Si se piensa que los axiomas son
convenciones, entonces éstas determinan el sentido de las ideas fundamentales introducidas
por los axiomas: establecen lo que puede y no puede decirse acerca de dichas ideas
fundamentales. A veces se describen los axiomas diciendo que son adefiniciones implícitas de
las ideas que introducen. Tal vez pueda aclararse esta tesis por medio de una analogía entre un
sistema axiomático y un sistema de ecuaciones. Los valores admisibles de las «incógnitas» (o
variables) que aparecen en un sistema de ecuaciones están determinados. Incluso si el sistema
de ecuaciones no es suficiente para llegar a una solución única, no permite que se sustituya
cualquier combinación ; sino que tal sistema caracteriza como admisible ciertas combinaciones
de valores, distingue, la clase de los sistemas de valores admisibles de la clase de los
inadmisibles. De análoga manera puede hacerse una distinción entre sistemas de conceptos
admisibles e inadmisibles por medio de lo que podría llamarse una “ecuación de enunciados”;
ésta se obtiene a partir de una función proposicional o función de enunciados que a su vez es
un enunciado incompleto. Dos ejemplos de tales funciones preposicionales o funciones de
enunciados: ((Un isótopo del elemento x tiene el peso atómico 65»; ((A; + y = 12». Toda
función de enunciados se transforma en un enunciado cuando en los lugares vacíos, x e y, se
sustituyen ciertos valores; enunciado que puede ser verdadero o falso, según el valor (o
combinación de valores) que haya servido para la sustitución : así, en el primer ejemplo, si en
lugar de axr) se sustituye cualquiera de las palabras «cobre» o «cinc» se tendrá un enunciado
verdadero, mientras que otras sustituciones dan lugar a enunciados falsos. Se obtiene lo que
yo llamo una «ecuación de enunciados» si, con respecto a una función de enunciados
determinada, decidimos admitir solamente para la sustitución aquellos valores que conviertan
la función en un enunciado verdadero; y semejante ecuación de enunciados define una clase
determinada de sistemas (de valores) admisibles: a saber, la clase de los sistemas que la
satisfacen. La analogía con una ecuación matemática es muy clara. Y si interpretamos el
segundo ejemplo, no como una función de enunciados, sino como una ecuación de
enunciados, se convierte en una ecuación en el sentido ordinario (matemático). Puesto que es
posible considerar sus ideas fundamentales no definidas —o términos primitivos— como
lugares vacíos, todo sistema axiomático puede ser tratado, por lo pronto, como un sistema de
funciones de enunciados. Pero si decidimos que solamente se puedan sustituir los sistemas —
o combinaciones de valores— que satisfagan aquél, entonces se convierte en un sistema de
ecuaciones de enunciados: y, como tal, define una clase de sistemas (admisibles) de
conceptos. A todo sistema de conceptos que satisfaga a un sistema de axiomas puede
denominársele un modelo de dicho sistema de axiomas *^. Puede expresarse, asimismo, la
interpretación de un sistema axiomático como un sistema de (convenciones o de ) definiciones
implícitas, diciendo que equivale a la siguiente decisión: los únicos sustituyentes que se
admitirán serán modelos *^. Pero si se lleva a cabo la sustitución con un modelo, el resultado
será un sistema de enunciados analíticos (ya que será verdadero por convención). Por
consiguiente, un sistema axiomático interpretado de este modo no puede considerarse como
un sistema de bipótesis empíricas o científicas (en nuestro sentido de estas palabras), ya que
no puede ser refutado por falsación de sus consecuencias, pues también éstas han de ser
analíticas. I I) Entonces, podrá preguntarse, ;cómo puede interpretarse un sistema axiomático
como un sistema de hipótesis empíricas o científicas? La tesis corriente es que los términos
primitivos que aparecen en dicho sistema no deben considerarse definidos implícitamente,
sino que han de tomarse por «constantes extralógicás». Por ejemplo, conceptos tales como
«línea recta» y «punto», que aparecen en todo sistema axiomático de la geometría, podrían
interpretarse como «rayo de luz» e «intersección de rayos de luz», respectivamente. Se piensa
que, de este modo, los enunciados del sistema de axiomas se convierten en enunciados acerca
de objetos empíricos, o, lo que es lo mismo, en enunciados sintéticos. A primera vista,
semejante manera de considerar la cuestión puede parecer enteramente satisfactoria; y, sin
embargo, lleva a dificultades ípie se encuentran en conexión con el problema de la base
empírica. Pues no está claro, en modo alguno, qué sería una m,anera empírica de definir un
concepto. Se suele habla r de «definiciones ostensivas»: esto quiere decir que se asigna un
sentido empírico determinado a un concepto haciéndole corresponder a ciertos objetos
pertenecientes al mundo real: se le considera entonces como símbolo de tales objetos. Pero
debería haber sido obvio que lo único que es posible fijar, refiriéndolo ostensivamente a
«objetos reales» —digamos, señalando cierta cosa y emitiendo a la vez un nombre, o
adhiriendo a la cosa un marbete con un nombre escrito, etc.—, son nombres o conceptos
individuales. Mas los conceptos que han de utilizarse en el sistema axiomático deberían ser
nombres universales, que no pueden definirse por medio de indicaciones empíricas,
señalamientos, etc.: si pueden definirse de algún modo explícito será por medio de otros
nombres universales, y si no es así habrán de quedar sin

F-NIVELES DE UNIVERSALIDAD: EL MODUS “TOLLENS”

Los enunciados del nivel más alto son los axiomas, y de ellos pueden deducirse otros situados a
niveles inferiores. Los enunciados empíricos de elevado nivel tienen siempre el carácter de
hipótesis con respecto a los enunciados de nivel inferior, deductibles de ellos: pueden quedar
falsados cuando se falsan estos enunciados menos universales. Pero en cualquier sistema
deductivo hipotético estos últimos siguen siendo enunciados estrictamente universales y, por
ello, han de tener, asimismo, el carácter de hipótesis.

Ciertos enunciados singulares son hipotéticos, dado que puedan deducirse de ellos
conclusiones tales que la falsación de éstas sea capaz de falsar los enunciados singulares en
cuestión.

El modo de inferencia falsador a que nos referimos es el modus tollens de la lógica clásica.
Podemos describirlo como:

Sea p una conclusión de un sistema t de enunciados, que puede estar compuesto por
teorías y condiciones iniciales. Podemos simbolizar ahora la relación de deductibilidad de p a
partir de t por medio de “t àp”. Dada la relación de deductibilidad, t àp, y el supuesto p, po-
demos inferir t (léase “no t”): esto es, consideramos que t ha quedado falsado. Si denotamos la
conyunción (aserción simultánea) de dos enunciados colocando un punto entre los símbolos
que los representan, podemos escribir también la inferencia falsadora del modo siguiente:

(t àp). p) à t: o, expresándolo con palabras: “Si p es deductible de t. y p es falsa, entonces


t es también falso”.

Gracias a este modo de inferencia falsamos el sistema completo que había sido necesario para
la deducción del enunciado p, es decir, del enunciado falsado. Por ende no puede afirmarse de
un enunciado cualquiera dado del sistema que él en particular ha resultado vulnerado —o no
vulnerado— por la falsación: solamente en el caso de que p sea independiente de una parte
del sistema podemos decir que esta parte no ha quedado arrastrada por la falsación. En rela-
ción con esta circunstancia nos encontramos con la siguiente posibilidad en ciertos casos,
quizá teniendo en cuenta los niveles de universalidad podemos atribuir la falsación a una
hipótesis determinada, por ejemplo, a una recién introducida. Esta situación puede
presentarse cuando se explica una teoría perfectamente corroborada deduciéndola de una
nueva hipótesis por medio de alguna de sus consecuencias aún no sometidas a contraste: si
queda falsada cualquiera de estas últimas, podemos atribuir la falsación exclusivamente a la
hipótesis que se acaba de introducir; buscaremos en su lugar, otra hipótesis de alto nivel, pero
no nos consideramos que el sistema antiguo que tenía menor generalidad, haya resultado
falsado .

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