UNIDAD 1: LA ORGANIZACIÓN DEL CUERPO HUMANO
En esta primera unidad conocerás las características básicas del organismo para comprender las situaciones
patológicas de urgencia y saber cómo afrontarlas. Comenzaremos describiendo los niveles de organización y
las características más relevantes. Todo desde un punto de vista muy general, ya que únicamente es
necesario que conozcas aquello más destacable de cada uno de los apartados de la unidad. Más adelante, en
las siguientes unidades de trabajo, trataremos con más detalle cada uno de los aparatos y sistemas.
Otra cuestión importante será conocer el lenguaje técnico, por ello en un segundo apartado, muy importante,
vamos a describir la terminología que se utiliza especialmente en Anatomía y Fisiología, para describir las
estructuras anatómicas y su localización y que también te será útil cuando tratemos la Patología por aparatos.
Los objetivos que deberás de alcanzar en esta unidad serán:
- Identificar los niveles de organización del cuerpo humano.
- Conocer los componentes celulares elementales, así como sus principales funciones.
- Distinguir los cuatro tejidos básicos a partir de sus características más importantes.
- Comprender la unidad de los sistemas y aparatos, así como los órganos que los constituyen.
1. LA ORGANIZACIÓN GENERAL DEL CUERPO HUMANO
El estudio del cuerpo humano requiere que comprendas su organización y funcionamiento como una unidad.
Tendrás que observar el organismo como un todo, una máquina de extraordinaria complejidad formada por
un gran número de piezas.
Esta visión global te ayudará a entender las relaciones necesarias entre las distintas partes y el
funcionamiento en cadena, una actividad que requiere del trabajo previo para poder llevar a cabo el
siguiente.
Incluso te facilitará la compresión de las enfermedades ya que, aunque tengan su origen en un lugar concreto,
van a producir alteraciones en diferentes niveles.
Sabes por ejemplo que la gripe se padece por la entrada de un virus por vía respiratoria, pero también
conoces los trastornos que ocasiona en distintas partes del cuerpo: dolor de cabeza, ebre, pérdida de apetito
y dolor muscular generalizado. Ello demuestra que un problema originado en una parte del organismo acaba
afectando al resto, precisamente por esa conexión que existe entre todas las partes.
Pero, ¿cómo está organizado el cuerpo humano?, ¿qué orden sigue?, ¿quién da órdenes y quién las recibe?
La primera pieza de todo ese engranaje es la célula, la parte viva más pequeña y con organización más
sencilla.
Todas nuestras células van a tener características comunes entre sí, aunque también presentarán otras
particulares según el tipo de trabajos que realicen.
Un grupo de células que desarrolla una actividad similar constituye un tejido.
Los tejidos a su vez cooperan también en la realización de funciones comunes. Un grupo de tejidos
organizados para desempeñar una serie común de funciones va a formar un órgano.
Y finalmente, el grupo de órganos que desempeña actividades de forma conjunta da lugar a un sistema o
aparato.
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En la tabla que presentamos a continuación, pondremos algún ejemplo para que lo entiendas mejor:
CÉLULA TEJIDO ÓRGANO SISTEMA
Célula ósea Tejido óseo Fémur Sistema esquelético
Célula nerviosa Tejido nervioso Cerebro Sistema nervioso
Como aparece en el esquema, distintas células óseas se agrupan para formar un tejido óseo. Éste se organiza
con otros tejidos para dar lugar a un órgano, el fémur. Y el fémur, junto con otros órganos, constituirá el
sistema esquelético.
Así mismo, distintas células nerviosas se agrupan para constituir un tejido nervioso. Éste se organiza con otros
tejidos para dar lugar a un órgano, el cerebro, que estará formado también por distintos tejidos. Y el cerebro,
con otros órganos, constituirá el sistema nervioso, para llevar a cabo una función común.
Con lo visto hasta ahora, vemos que órganos y sistemas van a ser objeto de estudio de dos ciencias de esta
materia, la anatomía y la fisiología. Pero, ¿de qué se ocupa cada una de ellas?:
- La Anatomía trata de la estructura de los organismos y las relaciones entre sus partes.
- La Fisiología se ocupa de la función de estos organismos.
Nos falta por añadir un tercer término, las alteraciones que pueden producirse y su repercusión en la salud,
que se estudian en la Patología.
1.1. Describiendo la célula
¿Qué son los organismos unicelulares?
Se denomina organismo unicelular a todas aquellas formas de vida cuyo cuerpo está compuesto por una
única célula, y que no forman ningún tipo de tejido, estructura o cuerpo conjunto con otras de su especie.
Dicho de otro modo, se trata de seres microscópicos cuyo cuerpo es una única célula.
Los organismos unicelulares son los más pequeños y simples de todos los seres vivos.
Gracias al microscopio se conoce la estructura de los seres vivos. Por ello se sabe que todo ser vivo repite
unas unidades estructurales que se llaman células. Las células tienen la capacidad de realizar las tres
funciones vitales: nutrición, relación y reproducción.
Antes de empezar a hablar sobre su constitución, recordemos que se clasifican atendiendo al grado de
complejidad que presentan en su estructura. Así, distinguimos entre:
- Células procariotas: aquellas cuyo material genético no se encuentra protegido por una membrana y
cuyo citoplasma no está compartimentado. Es el tipo celular más sencillo. Como ejemplo de este tipo
de células tenemos a las bacterias.
- Células eucariotas: tienen el material genético protegido por una membrana celular protegiendo el
núcleo, además en el citoplasma aparecen unas estructuras denominadas orgánulos celulares que
realizan distintas funciones y que veremos en el siguiente apartado. Es el tipo más complejo.
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La estructura común a todas las células comprenderá: la membrana plasmática, el citoplasma y el
material genético o ADN.
La membrana plasmática es una capa muy delgada, invisible al microscopio óptico. Tiene una doble
función, por un lado, separa a la célula del ambiente exterior y por otro permite el paso de moléculas
hacia dentro o fuera de la célula.
El citoplasma es la porción de la célula limitada entre la membrana plasmática y el núcleo. Se entiende
que se refiere a todo lo que engloba la membrana plasmática a excepción del núcleo.
El núcleo es el mayor órgano que se observa al microscopio en el interior, y normalmente, aunque con
excepciones, está situado en el centro de la célula.
1.1.1. Los orgánulos celulares (I)
Como hemos visto en el apartado anterior, el citoplasma de las células contiene un gran número de
orgánulos, órganos muy pequeños que ni siquiera son visibles al microscopio óptico, y que llevan a cabo
actividades diversas para asegurar el funcionamiento celular. No será necesario que los reconozcas todos,
pero sí los más importantes.
¿Es verdad que las células respiran?
La respiración celular tiene como objetivo la producción de la mayor parte de la energía que la célula y los
organismos requieren para funcionar.
La respiración celular se realiza en un organelo, una región muy específica de la célula llamada
mitocondria que veremos a continuación.
A las mitocondrias (singular mitocondria) a menudo se les llama las centrales energéticas o fábricas de
energía de la célula.
Su función es producir un suministro constante de trifosfato de adenosina (ATP), la molécula energética
principal de la célula. Al proceso de producir ATP a partir de moléculas de combustible, como los azúcares,
se le llama respiración celular y muchos de sus pasos suceden dentro de las mitocondrias.
La principal función del ATP será servir de aporte energético en las reacciones bioquímicas que se
producen en el interior de la célula para mantener sus funciones activas como, por ejemplo, la síntesis de
ADN y proteínas.
Otros orgánulos muy importantes son los ribosomas, unas pequeñas partículas que participan en esa
fabricación de proteínas. Son los talleres que aseguran la producción de una de las moléculas más
necesarias para el funcionamiento de la célula y del organismo en general.
¿Y dónde puede guardarse todo lo que se va fabricando? En el retículo endoplásmico, que es una
estructura tubular con capacidad para almacenar y transportar moléculas.
Otra función muy importante a tener en cuenta es el sistema del que, como cualquier otro ser vivo,
dispone la célula para eliminar productos de desecho. El aparato de Golgi es la estructura encargada,
entre otras funciones, de preparar y empaquetar productos para su eliminación al exterior de la célula.
Otras partículas citoplasmáticas, los lisosomas, se encargan previamente de degradar o digerir sustancias
dentro de la célula. Por ello se dice que tienen funciones de defensa.
Puedes comprobar que todas las tareas celulares están perfectamente repartidas. ¿Serías capaz de
diseñarlo de mejor forma?
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1.1.2. Los orgánulos celulares (II)
Por último, hablaremos del componente celular más importante, el núcleo. El núcleo constituye la parte
esencial de la célula, ya que contiene la información genética que controlará todas las actividades de la
misma.
Es uno de los mayores órganos de la célula, con forma ovalada o esférica. Generalmente ocupa una
posición central y está envuelto también por una membrana que lo separa del citoplasma.
En su interior contiene una estructura visible al microscopio óptico, el nucleolo. Su función es producir
ARN, una molécula que transporta la información desde el núcleo a los ribosomas para que fabriquen un
tipo u otro de proteínas. ¿Recuerdas que hemos dicho que éstas eran unas moléculas imprescindibles
para llevar a cabo las actividades del organismo?
Pero la parte más importante del núcleo es la cromatina, formada por lamentos de ADN. Aunque quizá
nos resulte más familiar otro término, los cromosomas, que son esos mismos lamentos condensados
cuando la célula se divide.
En este proceso de división celular, se lleva a cabo la duplicación idéntica de todo el material genético de
la célula, el reparto del ADN en dos partes iguales, la formación de dos núcleos y la partición del citoplasma
en dos mitades. Esta división, que finaliza con la formación de dos células hijas idénticas, se llama mitosis.
¿No te parece increíble que una célula pueda partirse en dos y dar lugar a dos células exactamente
iguales?
Como puedes imaginar, en todo este proceso el núcleo ejerce un papel muy importante para que esas
células hijas reciban toda la información que les permita convertirse en las células que corresponda.
El ritmo y la capacidad de división celular son muy diferentes según el tipo de célula. Observaremos células
en mitosis, tal como aparece en esta imagen, en tejidos que deben repararse, como ocurre en el caso de
la piel tras haber sufrido un corte. Por el contrario, otras células como las nerviosas o las musculares, no
tienen capacidad de división.
Es muy importante el control de la división celular ya que las células no pueden multiplicarse según les
plazca. Únicamente deben restituirse las células muertas por un número similar de células nuevas
producidas en la mitosis.
¿Qué ocurre cuando este equilibrio se perturba? Aparecen más células en mitosis de las que el organismo
necesita, y como consecuencia se forma un tumor.
1.1.3. La información genética y la herencia
Ahora ya sabes que la transmisión de las características de los seres vivos a sus descendientes se lleva a
cabo mediante el material genético de los cromosomas del núcleo.
En el ser humano el número normal de cromosomas es de 46, y se encuentran agrupados en 23 pares.
De éstos, el último par está constituido por los cromosomas sexuales, que son los que definen las
características físicas sexuales del individuo.
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El par sexual de la mujer cuenta con dos cromosomas llamados X, iguales entre sí, mientras que en el
hombre aparece constituido por un cromosoma X y otro diferente, denominado cromosoma Y. Los 22
pares de cromosomas restantes determinan las características en cuanto a forma y función del resto de
células del cuerpo humano.
Esta estructura asegura la transmisión de la información genética de los progenitores a sus
descendientes y también de cada célula a sus células hijas.
Gracias a ese complejo mecanismo de transmisión de la información, a partir de la fusión de dos células
sexuales, una del padre y otra de la madre, se originará una célula. Y después de múltiples divisiones y
especializaciones celulares se constituirán todas las diferentes estructuras del organismo.
Los errores en la transmisión de esa información, debidos por ejemplo a una mutación genética, son el
origen de trastornos y enfermedades hereditarias, como pueden ser por ejemplo la calvicie o la
hemofilia (dificultad para coagular la sangre).
Otras veces se producen alteraciones en la duplicación de los cromosomas y el recién nacido puede
nacer con un cromosoma de más o uno de menos, o puede faltar un fragmento de alguno. Una de las
alteraciones de este tipo que probablemente reconoces es la trisomía 21, aunque quizá la identificas
mejor como Síndrome de Down. En este caso, y por eso recibe el nombre, el par 21 de cromosomas se
encuentra erróneamente triplicado, en vez de dos, hay tres.
1.2. Conociendo los tejidos
Las células constituyen las unidades vitales más pequeñas del organismo, pero, aunque sean capaces de
sobrevivir individualmente no se encuentran aisladas sino en grupo, formando tejidos.
Los tejidos son agrupaciones de células similares, pero no necesariamente iguales, unidas para llevar a
cabo conjuntamente una o varias actividades.
A pesar de la gran complejidad del organismo y de la variedad de sus componentes únicamente se
distinguen cuatro tejidos básicos:
- Tejido epitelial.
- Tejido conjuntivo.
- Tejido muscular.
- Tejido nervioso.
Todos están formados por células, rodeadas de líquido en mayor o menor cantidad en el espacio
intercelular que dejan entre ellas.
Cada uno de ellos presenta a su vez varias subclases, que entre ellas se combinan de diferentes formas
para constituir los órganos.
Las principales características de los cuatro tipos de tejidos las tienes resumidas en el siguiente cuadro.
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Principales características de los cuatro tipos de tejidos
TEJIDO CÉLULAS ESPACIO FUNCIONES
INTERCELULAR PRINCIPALES
EPITELIAL Distintas formas Poca cantidad Revestimiento interno y
geométricas externo de órganos
CONJUNTIVO Varios tipos de Muy abundante Soporte y protección
células
MUSCULAR Alargadas y Cantidad moderada Contracción y movimiento
contráctiles
NERVIOSO Con largas Inexistente Transmisión del impulso
prolongaciones
1.2.1. Las características del tejido epitelial
El tejido epitelial es el conjunto de células estrechamente unidas que o bien tapizan las superficies
corporales, tanto internas como externas, o se agrupan para formar glándulas. En el cuadro 1 se muestra
la clasificación.
Hay muchas variedades de tejido epitelial, según el tipo de células, (cúbicas, cilíndricas, planas), y según
la cantidad de capas celulares; pero lo importante es que reconozcas alguno de los lugares en los que se
encuentra.
Los epitelios revisten todos los órganos huecos del organismo, recubren por fuera la mayor parte de los
órganos y fundamentalmente forman parte de la piel.
El ejemplo más característico para comprender este tipo de tejido es la piel. Es necesario que empieces a
conocer algunos de sus componentes básicos, ya que en Dermofarmacia existe gran cantidad de
productos de los que deberás conocer sus usos y aplicaciones. De todas formas, este apartado se trata
extensamente en el módulo Dispensación de Productos Parafarmacéuticos.
La piel tiene dos capas principales, la más externa y fina se llama epidermis, y la más interna y gruesa, es
la dermis. La epidermis se halla en la superficie y es epitelio; mientras que la dermis, situada por debajo
de la epidermis está formada por tejido conjuntivo, que verás más adelante.
La epidermis se compone de varias capas de células epiteliales que producen una sustancia, la queratina,
para proporcionar resistencia.
Un callo, una dureza, por ejemplo, es un engrosamiento de queratina que aparece en zonas de la piel
expuestas a roce frecuente.
Otra importante característica de la epidermis es que contiene también muchas células pigmentadas. El
pigmento se llama melanina y protege de los efectos nocivos resultantes de una exposición excesiva a los
rayos solares. Las personas que no pueden sintetizar melanina padecen albinismo, y deben evitar las
radiaciones solares.
La dermis, de tejido conjuntivo, contiene también otras estructuras como pelo, glándulas sebáceas
(productoras de grasas que impermeabilizan la piel) y glándulas sudoríparas (productoras de sudor),
además de nervios y vasos sanguíneos.
Puedes comprobar que efectivamente la piel cumple los requisitos que caracterizan a cualquier órgano.
Está formada por varios tejidos agrupados para desempeñar las funciones que correspondan.
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1.2.2. Las variedades de tejido conjuntivo
Recuerda que el tejido conjuntivo, al contrario que el tejido epitelial, está formado por células muy
separadas unas de otras, con mucho espacio intercelular.
Este tipo de tejido engloba una gran cantidad de variedades, de aspecto y funciones muy distintas. Es
como un cajón de sastre en el que se introducen cosas muy diversas, pero con características comunes.
¿Crees que pueden tener algún parecido la sangre o el hueso? Ahora lo verás.
La variedad más importante la constituyen los tejidos de sostén, que se caracterizan por tener una
sustancia de consistencia dura entre las células. Es el caso del tejido cartilaginoso, que tiene un material
intercelular solidificado, y en extremo, el tejido óseo, que posee entre las células, una sustancia
completamente calcificada para proporcionar dureza.
Seguramente has distinguido estos dos tejidos en más de una ocasión. ¿De qué tipo te parece el tejido
que forma el lóbulo de la oreja? ¿Y la punta de la nariz?
La composición de esta sustancia que se encuentra entre las células va a dar lugar a otras subclases de
tejido conjuntivo muy distintas. Así, por ejemplo, el tejido elástico contiene una gran cantidad de fibras
que le dan esa propiedad. Por ello forma parte de los ligamentos que fijan las articulaciones, por ejemplo,
en la columna vertebral, donde necesitamos resistencia y flexibilidad a la vez.
También de consistencia blanda, tenemos el tejido adiposo, cuyas células, cargadas de grasa, van a
constituir una reserva importante de energía.
En cambio, el tejido sanguíneo, va a ser un ejemplo de variedad de tejido conjuntivo con una gran cantidad
de material, de consistencia líquida, entre las células. Ese detalle lo diferencia completamente del tejido
óseo, por ejemplo. Ambos están formados por células que disponen entre ellas de una gran cantidad de
espacio, pero en un caso está ocupado por una sustancia líquida y en otro por una sustancia sólida.
La epidermis, que contiene queratina, está constituida por tejido epitelial. El espacio intercelular del tejido
elástico está repleto de fibras flexibles (elásticas), mientras que en el tejido cartilaginoso la sustancia
intercelular es sólida, aunque sin calcificar, como es el caso del tejido óseo. Los tejidos óseo y cartilaginoso
son una variedad de tejido conjuntivo.
1.2.3. Los tipos de tejido muscular
Este apartado es uno de los más importantes, presta atención, ya que en las siguientes unidades irán
apareciendo referencias a las características de los tejidos musculares.
El tejido muscular, componente fundamental de la musculatura corporal, está formado por células
alargadas que tienen una gran cantidad de lamentos en el citoplasma formados por proteínas con
capacidad para contraerse.
Por la forma que adoptan y la propiedad contráctil se les llama fibras musculares.
Se pueden distinguir, según su forma y función, tres tipos de tejidos musculares, que merecen una breve
descripción:
- Tejido muscular estriado esquelético.
- Tejido muscular estriado cardíaco.
- Tejido muscular liso.
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El tejido muscular estriado esquelético está compuesto por células cilíndricas muy largas, que pueden
llegar a tener una longitud de hasta 30 cm. Están colocadas paralelamente unas a otras, y presentan unas
bandas claras y oscuras alternantes, en forma de estrías transversales, y una gran cantidad de núcleos en
la zona periférica de la fibra muscular.
El bíceps está constituido por este tipo de tejido. Como puede contracción voluntaria, eso quiere decir
que puede contraerse o relajarse conscientemente. Ésta va a ser una característica que lo va a distinguir
de los otros dos tejidos musculares.
El tejido muscular estriado cardíaco está formado por células alargadas, también con estriaciones
transversales como el músculo esquelético, pero sólo con uno o dos núcleos en una posición central. Es
el músculo del corazón, de contracción rítmica, intensa e involuntaria.
Más adelante identificarás un grupo muy importante de enfermedades del corazón relacionadas con la
lesión de este músculo.
El tejido muscular liso está constituido por células alargadas, muy finas en los extremos, con un único
núcleo central. Es de contracción lenta e involuntaria. Se encuentra en las paredes de algunos órganos
huecos, como por ejemplo el tubo digestivo, permitiendo con su movimiento el avance del alimento.
De los tres tipos de tejido muscular, la musculatura lisa tiene mayor capacidad de regeneración que los
otros dos tipos musculares; ya que después de una lesión, las fibras musculares lisas que continúan sanas
entran en mitosis y reparan la zona destruida. En cambio, el músculo cardíaco no regenera, así las zonas
destruidas después de un infarto de miocardio son reparadas con una cicatriz, pero no regeneradas con
tejido muscular.
1.2.4. La complejidad del tejido nervioso
El tejido nervioso se encuentra disperso por todo el organismo, entrelazándose y formando una red de
comunicaciones que da lugar al sistema nervioso.
Si la particularidad del tejido muscular es la contracción, ¿cuál te parece que es la del tejido nervioso?
Recuerda que en el esquema sencillo en el que se describen las características de los cuatro tipos
elementales de tejidos, se dice que la función principal del tejido nervioso es la generación y propagación
de impulsos eléctricos, que se denominan impulsos nerviosos. También en ese esquema, has observado
que es un tejido eminentemente celular, es decir casi sin sustancia intercelular.
El tejido nervioso está formado por dos tipos de células:
- Las neuronas, o células nerviosas principales, que tienen capacidad para percibir los cambios del medio
en el que se encuentran y propagar estos estímulos en forma de impulso nervioso. Forman circuitos a
través de sus prolongaciones, generalmente largas y numerosas, y de esa forma transmiten la
información a otras neuronas o a músculos.
- Las células de la neuroglia o células de la glía, son otro tipo de células del tejido nervioso, aunque sin
capacidad para generar impulsos. Realizan una función de soporte de las neuronas y participan en otras
importantes funciones, como su defensa y nutrición.
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1.3. Los sistemas y aparatos del organismo
En esta unidad no describiremos los órganos, ya que serán detallados dentro del apartado en el que se
incluyen más adelante. Pero ahora sí será importante diferenciar, a grandes rasgos, todos los sistemas y
aparatos que constituyen el cuerpo humano, así como sus componentes. Esto nos ayudará a recordar que
el cuerpo humano es una unidad organizada, que funciona en conjunto, aunque para su estudio se
describan las partes por separado.
Nuestro organismo está formado por nueve sistemas o aparatos principales, aunque algunos de ellos
comparten entre sí, actividades o funciones comunes. Por ello los estudiaremos lo más entrelazados
posible.
En este esquema tienes una síntesis de lo que verás más adelante:
FUNCIÓN SISTEMAS Y APARATOS
Movimiento y percepción - Sistema esquelético
- Sistema muscular
- Sistema nervioso
Oxigenación y distribución - Aparato circulatorio
- Aparato respiratorio
Metabolismo y excreción - Aparato digestivo
- Aparato renal
Regulación interna y relación exterior - Sistema endocrino
- Aparato reproductor
Habrás observado que unas veces se utiliza el término "sistema", y otras el término "aparato" para
referirse en ambos casos a un conjunto de órganos. La diferencia entre sistema y aparato en muchos casos
no está clara. Ambos términos se refieren a la agrupación de órganos con una función común. Un sistema
se define estrictamente formado por un único tipo de tejido, mientras que un aparato está constituido
por más de un tejido. De todas formas, no siempre se cumplen estas definiciones; y por tanto nos
podemos encontrar que ambos términos se utilicen para mencionar un mismo conjunto de órganos.
1.3.1. Los sistemas para el movimiento y la percepción
Tal como aparecía en el esquema anterior, has visto que en la función de moverse en el espacio y de
captar sensaciones del exterior, están involucrados tres sistemas:
- El sistema esquelético.
- El sistema muscular.
- El sistema nervioso.
Comprobarás que en los tres casos se utiliza el término "sistema", y por lo tanto, si sigues la descripción
que lo distingue del término "aparato", puedes deducir que están constituidos fundamentalmente por un
tipo de tejido, cada cual el suyo
¿Recuerdas cuáles son?
El sistema esquelético está compuesto fundamentalmente por los huesos, y por los ligamentos y
cartílagos que sirven de unión entre ellos. Los huesos son los órganos que dan forma a la estructura del
organismo y constituyen en conjunto el esqueleto, cuya movilidad es posible gracias a las articulaciones
entre huesos.
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El sistema muscular se compone de los músculos esqueléticos y los tendones que les fijan a los huesos y
articulaciones. Su función principal consiste en mantener la postura corporal y llevar a cabo el
movimiento.
Ambos sistemas, esquelético y muscular, constituyen el aparato locomotor, que en conjunto hace posible
que seamos capaces de movernos. Aunque, es necesaria la actividad del sistema nervioso para que ello
sea posible.
El sistema nervioso está formado por:
- Encéfalo
- Médula espinal
- Nervios
- Ganglios raquídeos
Todo ello forma una compleja red cuya función es regular y controlar el funcionamiento de todos los
órganos y las estructuras del cuerpo, coordinando además la relación entre ellos. A la vez es el responsable
de establecer la relación de todo el organismo con el entorno exterior. Este sistema está íntimamente
relacionado con los receptores que permiten captar sensaciones y que se localizan en los órganos de los
sentidos: visión, oído, tacto, olfato y gusto.
Los trastornos relacionados con estos sistemas son consultas muy frecuentes en la oficina de farmacia,
como, por ejemplo, molestias musculares o dolores articulares. Por ello es importante que conozcas
exactamente las estructuras que los constituyen.
Debes saber, además, que la medicación para las enfermedades óseas o nerviosas, constituye un volumen
importante de dispensación de productos farmacéuticos, especialmente para las personas ancianas.
1.3.2. Los sistemas de oxigenación y distribución
Para que los músculos puedan contraerse, hay que proporcionarles alimento y también oxígeno, una
molécula imprescindible para cualquier actividad celular.
El aparato circulatorio va a ser el encargado de llevar a todas las células del organismo lo necesario para
que puedan ejercer sus funciones. A su vez, captará los productos resultantes de la actividad celular para
que puedan ser eliminados del organismo. Todo ello va a ser posible gracias a una bomba, el corazón, que
va a impulsar rítmicamente la sangre a través de los vasos sanguíneos.
También incluye el sistema linfático, que es un sistema auxiliar de transporte de líquidos, células y otros
productos, para devolver a la sangre lo que va captando del espacio que hay entre las células. Ya lo verás
con más detalle cuando se describa el aparato circulatorio.
Debes saber que el aparato circulatorio está formado por el corazón, los vasos sanguíneos, la sangre y
también el sistema linfático.
Tendremos que incluir también, aquellos órganos que van a permitir la entrada de aire para que el oxígeno
pueda penetrar en la sangre y ser distribuido por el organismo.
Se trata del aparato respiratorio, que como puedes intuir debe estar íntimamente relacionado con el
circulatorio.
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El aparato respiratorio lo constituyen los pulmones y las vías respiratorias, que son los conductos a través
de los cuales pasa el aire: la nariz, la faringe, la laringe, la tráquea y los bronquios.
Seguramente habrás oído en alguna visita médica a la que acudes por un simple catarro: "Nada, se trata
sólo de un problema de vías superiores". Con ese término se refiere a nariz, faringe y tráquea. Mientras
que las vías respiratorias inferiores incluyen tráquea y bronquios.
1.3.3. Los sistemas del metabolismo y la excreción
En este apartado vamos a hablar del aparato digestivo, cuya función va a ser descomponer los alimentos
en pequeñas moléculas capaces de atravesar la pared intestinal, y de ahí pasar a la sangre y al hígado,
donde son metabolizadas y enviadas a otras partes del organismo.
Cuando comemos un alimento lo masticamos y lo tragamos. Posteriormente se desplazará por el tubo
digestivo, siguiendo esta ruta boca-faringe-esófago-estómago-intestino delgado.
El paso de los nutrientes a la sangre se lleva a cabo en el intestino delgado, de manera que todo aquello
que no se ha absorbido progresará a través del último fragmento del tubo digestivo, el intestino grueso,
hasta su eliminación final por las heces.
En este proceso de digestión también intervienen todas las glándulas accesorias que vierten sus
secreciones al tubo digestivo, como el páncreas, el hígado y las glándulas salivales; todos ellos, órganos
fundamentales en las funciones del tubo digestivo.
¿Qué ocurrirá con todos los residuos producidos por las células musculares que trabajaron para acercar
el alimento a la boca, o las células del tubo digestivo que trabajan para digerirlo? ¿Cuál es el sistema del
organismo con funciones depurativas?
Algunos de esos residuos, en cuanto sean vertidos a la sangre, van a ser captados por el riñón para ser
eliminados a través de la orina. Por lo tanto, también entrará en juego el aparato urinario.
Los riñones van a producir orina a partir de la depuración de la sangre y ésta va a ser eliminada al exterior
a través de las vías urinarias: los uréteres, la vejiga y la uretra.
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1.3.4. Los sistemas de regulación interna y relación exterior
La entrada “del alimento” en el interior de la célula, para saciar el apetito requiere por ejemplo de la
presencia de una hormona en la sangre. Ahí está interviniendo el sistema endocrino, que a través de sus
glándulas productoras de hormonas regula una gran cantidad de actividades del organismo.
Dentro de esas glándulas, las más importantes, pero no las únicas son:
- La hipófisis
- La tiroides
- El páncreas endocrino
- Los ovarios y testículos.
- Las paratiroides y las suprarrenales.
Recuerda, de momento, únicamente los nombres de las glándulas que constituyen el sistema endocrino,
ya que su localización y características las verás más adelante en otra unidad de trabajo.
Únicamente nos queda por implicar al aparato reproductor, ese conjunto de órganos masculinos y
femeninos que comparten entre otras, la función de la reproducción humana.
El aparato sexual o de reproducción femenino va a producir un óvulo en el ovario y el aparato sexual
masculino, va a producir en los testículos, los espermatozoides. De ambas células sexuales, si hay
fecundación, se desarrollará el embrión.
Los órganos sexuales femeninos son: Los órganos sexuales masculinos son:
- Los ovarios - Los testículos
- Las trompas uterinas - Diversas glándulas, entre ellas la
- El útero próstata
- La vagina - Los conductos que se dirigen desde los
- Los genitales externos testículos hasta el pene
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2. LOCALIZANDO LAS ESTRUCTURAS ANATÓMICAS
2.1. Los planos anatómicos
La posición anatómica describe al individuo de pie, con los brazos a los lados ligeramente separados del
cuerpo, las palmas de la mano hacia delante y la cabeza y los pies mirando al frente.
La primera regla básica que debes tener en cuenta en todas las descripciones del organismo es la posición
de referencia en la que imaginamos siempre el cuerpo humano. Desde este momento debes recordar
siempre esta gura, la que todos hemos pactado imaginar de esa forma. A partir de la posición anatómica
se utilizan tres planos de corte, que sirven para localizar todos los componentes del cuerpo humano, así
como sus relaciones.
- El plano sagital es de corte vertical, de manera que divide el cuerpo en dos partes más o menos iguales,
derecha e izquierda. Se trata de una división a partir de una línea imaginaria que va desde arriba hasta
abajo del cuerpo.
- El plano frontal divide el cuerpo en dos partes, anterior y posterior.
- El plano horizontal lo divide en un parte superior y otra inferior.
Estos tres planos nos permiten tener una visión tridimensional de la anatomía del cuerpo humano
2.2. La terminología de dirección (I)
Teniendo en cuenta siempre estos planos de referencia vamos a utilizar unos términos para referirnos a
la posición o la dirección de las partes del cuerpo. Partiendo del plano sagital que divide el cuerpo en dos
mitades, derecha e izquierda, hablaremos de dirección lateral derecha o izquierda cuando queremos
referirnos a cualquier parte del cuerpo que está situada a ambos lados de esa línea imaginaria que hemos
trazado en el cuerpo, a la derecha o izquierda.
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Así pues, las orejas se encuentran en una posición lateral en relación a la cabeza.
En cambio, todo aquello que esté hacia la línea media del cuerpo, o lo más cercano al eje central diremos
que es medial. Así, por ejemplo, el corazón está medial respecto a los pulmones, ya que el corazón está
más cercano a la línea media que los pulmones.
Es muy importante no olvidar en las descripciones anatómicas esa posición imaginaria del individuo que
hemos descrito. Los términos derecha e izquierda siempre se refieren al observado, no al observador.
Cuando indicamos que un órgano se encuentra ligeramente desplazado a la derecha, nos estamos
refiriendo a la derecha del observado, a su derecha.
Aunque parezca una tontería, se cometen errores descriptivos por no tener en cuenta este detalle, sobre
todo cuando dos personas, una delante de otra, hablan en términos de posición. A todo el mundo le ha
ocurrido mencionar una mancha en la cara, a la derecha, y la persona en cuestión comprueba que no
acierta en el lado correcto. Eso ha ocurrido porque no han establecido una fórmula para hablar en los
mismos términos.
¿Cómo nos referimos al hablar de todo lo que está arriba o abajo? ¿Respecto a qué?
Según la división del cuerpo en un corte horizontal, decimos que la zona más cercana a la cabeza es
superior, craneal o cefálica. Mientras que la parte del cuerpo más alejada de la cabeza, o si se quiere más
cercana a los pies, se dice que es inferior o caudal.
Estos dos términos no sólo son útiles para localizar todo lo que está por encima o por debajo de la línea
de corte horizontal, sino que además son muy importantes para relacionar la posición de un órgano
respecto a otro. Así diremos que “la nariz es inferior o caudal a la frente y es superior, craneal o cefálica a
la boca”
2.3. La terminología de dirección (II)
También deberás utilizar determinados términos para referirte a las estructuras que están situadas
delante y detrás. Todo lo que está situado por delante, en relación con una parte o todo el cuerpo se dice
que es anterior o ventral. Por ejemplo, la rótula está situada en la cara anterior de la rodilla.
Hay un ejemplo curioso que te ayudará a comprender este término y a valorar la importancia de la
posición anatómica de referencia. El dorso de la mano, recibe este nombre precisamente porque es
dorsal.
Recuerda que en la posición anatómica estándar las palmas de las manos están mirando al observador y
por lo tanto, la palma es anterior o ventral y el dorso de la mano es posterior o dorsal, tal como su nombre
indica.
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Un término especial que se utiliza únicamente para las extremidades hace referencia a la proximidad o
lejanía al tronco.
Lo que está más cercano al tronco o al punto donde la extremidad se une al cuerpo es proximal, y la parte
más alejada del tronco o de ese punto de unión es distal. Así el codo es proximal respecto a la muñeca, y
el tobillo distal respecto a la rodilla.
Por último, hay dos términos que utilizamos cotidianamente y que desde el punto de vista de la
terminología anatómica tienen el mismo significado que en sentido común. Superficial y profundo
significan lo que está más cerca o más lejos de la superficie del cuerpo. Una herida superficial indica que
afecta únicamente a la superficie, y una herida profunda presupone afectación de zonas internas.
2.4. La terminología de posición
También va a ser muy importante que utilices los términos adecuados para referirte a la posición en la
que se puede encontrar una persona, o alguna parte del cuerpo.
Una persona que está de pie, también podemos decir que está erecta o en bipedestación. En esta imagen
la persona que está encima de la roca, se encuentra en bipedestación.
Cuando una persona está tendida diremos que está en:
- Decúbito supino, si está boca arriba
- Decúbito prono si está boca abajo
- Lateral derecha o izquierda si está de costado.
Las extremidades y algunas partes del cuerpo con movimientos articulares también van a tener unos
términos especiales para describir sus movimientos. Algunos de ellos los utilizamos habitualmente.
La flexión de una extremidad consiste en describir con la articulación un ángulo y la extensión supone
retornar la extremidad a la posición habitual. Al ponernos en cuclillas flexionamos las rodillas y al volver
a la posición inicial hacemos una extensión.
Cuando separamos las extremidades de la línea media del cuerpo estamos haciendo una abducción, y si
las acercamos haremos una aducción. Como ejemplo, si al definir la posición anatómica decíamos que los
brazos están ligeramente alejados del cuerpo, podríamos decir: Individuo de pie, con los brazos en
abducción, las palmas de la mano hacia delante y la cabeza y los pies mirando hacia al frente.
Finalmente hay dos términos que se utilizan para expresar movimientos del brazo. Decimos que se realiza
una supinación cuando extendemos el brazo y colocamos la palma de la mano hacia arriba. Es el
movimiento que realizamos cuando esperamos recibir las monedas de vuelta al pagar cualquier cosa.
También nos ayudará a recordar este término el parecido que tiene con la posición decúbito supino (boca
arriba). El movimiento inverso, es decir el giro de la mano hacia abajo, se llama pronación.
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2.5. Las regiones y cavidades corporales (I)
Vamos a recordar ahora una descripción sencilla de las partes del cuerpo, para introducir algunos nuevos
conceptos. Seguro que en más de una ocasión has oído o leído: " el cuerpo está formado por cabeza,
tronco y extremidades".
Partiendo de esa afirmación vamos a detallar un poco más cada una de las partes. Es muy fácil.
En la cabeza hay que distinguir dos partes.
- Por un lado, el cráneo, una bóveda ósea cubierta casi completamente por el cabello, que, en su interior,
la cavidad craneal, aloja el componente más importante del sistema nervioso, el encéfalo.
- Y, por otro lado, la cara, en la parte anterior, formada también por huesos y con un gran número de
orificios (la boca, las fosas nasales o las cavidades de los ojos).
La cabeza se encuentra unida al tronco mediante la columna vertebral, formando el cuello, una región
que está atravesada entre otros por los conductos respiratorios y digestivos y por importantes vasos
sanguíneos, como las conocidas yugulares.
La columna vertebral discurre a lo largo del tronco y forma, con las costillas y con los huesos de la pelvis,
el esqueleto de esa región.
En el tronco hay que distinguir dos regiones:
- Tórax
- Abdomen
Ambos están separados entre sí por un músculo denominado diafragma.
En el interior de esas dos regiones también se describen espacios donde vas a localizar un gran número
de órganos internos.
En el tórax, la cavidad torácica, alberga el corazón, los pulmones, las vías respiratorias y el esófago.
Además, entre ambos pulmones existe un espacio, el mediastino, que es atravesado por los grandes vasos
sanguíneos que entran y salen del corazón.
En el abdomen distinguimos dos espacios internos. El superior es la cavidad abdominal, que alberga la
mayor parte de órganos del metabolismo y la excreción (casi todos los órganos del aparato digestivo y del
aparato urinario). El segundo espacio, inferior y separado del anterior por una línea imaginaria, se conoce
como cavidad pélvica, y alberga la vejiga urinaria, el recto y algunos de los órganos del sistema
reproductor.
El mediastino es la parte del tórax que está entre el esternón y la columna vertebral, y entre los pulmones.
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2.6. Las regiones y cavidades corporales (II)
En el abdomen existe tal cantidad de órganos y estructuras, que ello ha obligado a describir unas líneas
imaginarias para dividir esa zona en espacios más pequeños, para ayudar a matizar las descripciones. Por
ejemplo, la descripción de un dolor en el abdomen indica poco sobre su localización, ya que el abdomen
es una región muy grande. Además, la concreción de la zona exacta va a ser muy importante para intuir
la alteración del órgano que puede estar originando ese dolor.
Por ello se han establecido nueve regiones abdominales:
- Tres centrales o mediales que, por orden, de arriba abajo son:
• Epigastrio.
• Mesogastrio o región umbilical.
• Hipogastrio.
- Tres laterales, a cada lado, de arriba a abajo:
• Hipocondrio derecho e izquierdo
• Vacío o flanco derecho e izquierdo
• Fosa iliaca o inguinal derecha e izquierda
La extremidad inferior, formada por el muslo, la pierna, y el pie; se une al tronco a través de la articulación
de huesos en la cadera.
Habrás observado que los términos brazo y pierna se refieren únicamente a una parte de la extremidad.
Es probable que en algunas ocasiones compruebes que una palabra de uso muy común, y utilizada con
frecuencia en el lenguaje cotidiano, no corresponde exactamente al término adecuado. Seguramente
dirías "me di un golpe en la pierna" para referirte a cualquier parte de la extremidad inferior.
Verás que, en las enfermedades y sus síntomas, todos hemos ido adjudicando términos a trastornos o
sensaciones y a veces resulta difícil olvidarse de cómo hemos mencionado siempre una cosa.
No se trata de utilizar a partir de ahora, un lenguaje incomprensible en la calle, sino conocer y utilizar los
mismos términos para entender el lenguaje del cuerpo humano. Ese ha sido el objetivo de esta primera
unidad de trabajo.
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