Starlight First Duty Part One
Starlight First Duty Part One
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¡Que la Fuerza te acompañe!
El grupo de libros Star Wars
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Cavan Scott
Dramatis personae
Velko Jahen – Administradora, soikana, mujer
Okana – Enfermera, ovissiana, mujer
Estala Maru – Jedi, kessuriano, hombre
Rodor Keen – Controlador, Jefe de Operaciones de la República en la estación, humano
Ghal Tarpfen – Jefa de Seguridad, mon calamari, mujer
Doctor Gino’le – Jefe de operaciones médicas de la estación, anacondan, hombre
Ceeril – Embajador de Rion, skembo, hombre
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Star Wars: Starlight: Primera tarea: Parte uno
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Cavan Scott
***
Si la plataforma del hangar había sido sobrecogedora, el centro médico del Starlight era
simplemente alucinante, especialmente para alguien cuya experiencia en instalaciones
médicas habían sido hospitales de campaña cubiertos de barro (y sólo la Fuerza sabe de
qué más). Velko nunca había visto tantos pacientes, ni siquiera en el apogeo de la
insurgencia. Okana la condujo a través de una sucesión aparentemente interminable de
salas impecables, personal médico y droides revoloteando de un paciente a otro. Vio a
amanin, elomin, boltrunianos y humanos mientras pasaban corriendo, incluso un par de
esbeltos hassarianos; uno acostado en un estabilizador de huesos y el otro suspendido en
un tanque de bacta, con un respirador de amoníaco sobre su largo hocico.
—Hay tantos.
—¿Pacientes o salas?
—Ambos. —No pudo evitar sorprenderse con los médicos, manteniendo la calma
ante tal sufrimiento—. ¿Son todos del Gran Desastre?
Okana asintió.
—¿Los Surgimientos? Si. ¿Puedes imaginártelo? En un minuto estás viviendo la vida
con normalidad y el siguiente están lloviendo escombros directamente desde el
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Star Wars: Starlight: Primera tarea: Parte uno
hiperespacio. Los hospitales están atestados desde aquí hasta Vjun, si es que siguen
existiendo. Los peores casos los envían aquí, la operación habitual al parecer…
La ovissiana la llevó a través de un último par de puertas corredizas, casi chocando
con dos hombres que Velko reconoció por el informe que le habían enviado para leer
antes de su llegada. El kessuriano era el Maestro Jedi Estalu Maru, resplandeciente con su
atuendo de templo, y a su lado un astromecánico rechoncho naranja y blanco. El humano
era quien Velko esperaba que le diera la bienvenida en el hangar: Rodor Keen, jefe de
operaciones de la República en Starlight y su superior directo.
—Controlador —dijo, extendiendo una mano a modo de saludo—. Soy Velko
Jahen…
—Mi nueva ayudante —respondió Keen, y le devolvió el gesto con un apretón firme
pero nada hostil—. Me alegro de conocerla al fin.
Las connotaciones del comentario la tomaron por sorpresa.
—Vine tan pronto como recibí la comunicación, señor.
Keen levantó una mano en señal de disculpa.
—Y no quise ofender, Administradora —dijo—. Las cosas han estado un poco
agitadas aquí últimamente.
—Starlight está funcionando a pleno rendimiento —protestó Maru—. He estado
monitoreando cada departamento de manera constante.
—Con una eficiencia inquebrantable —confirmó Keen, haciendo obvia la tensión
entre los dos. Velko podía adivinar por qué. La estación era co-administrada por
funcionarios de la República y la Orden Jedi, un símbolo de la armonía entre las dos
grandes instituciones y, si nos guiamos por sus reputaciones, se sabía que tanto Keen
como Maru eran prácticos. No era necesario tener poderes empáticos para sentir la
frustración de Keen mientras el Jedi continuaba, aparentemente ajeno al efecto que
estaban teniendo sus palabras:
—De hecho, he identificado ciento setenta y tres mejoras que se podrían hacer, desde
la sección de ingeniería de Cah Norne hasta los protocolos de seguridad de la estación.
—¿Mejoras? Me gustaría escucharlas.
Todas las miradas se volvieron hacia la mon calamari que estaba observando desde
una habitación cercana. Vestida con un uniforme de seguridad, con un bláster enfundado
colgando de su cadera, se movía como un targon enjaulado.
—Ah, Jefa Tarpfen —dijo Maru—, tenía la intención de repasar mis propuestas con
usted. No debería tomarnos mucho tiempo. Sólo una hora o dos.
La mon cala cruzó sus musculosos brazos.
—¿Eso es todo?
—Administradora, le presento a nuestra Jefa de Seguridad, Ghal Tarpfen. Es una
recién llegada, como usted.
La mon calamari apenas le dedicó un saludo, estaba concentrada en Keen.
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Cavan Scott
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Star Wars: Starlight: Primera tarea: Parte uno
—Realmente no. Padre desertó tan pronto como se dio cuenta de lo que estaban
planeando los Livtak. —Velko juntó las manos deseando cambiar de tema—. Entonces,
¿dónde me necesitas?
Echó un vistazo alrededor de la sala y agradeció la cálida sonrisa que recibió de
Okana. La enfermera junior estaba ayudando a un anacondan que Velko reconoció por
sus archivos como el Doctor Gino’le, el jefe de operaciones médicas de la estación, un
cirujano brillante que había injertado extremidades cibernéticas en su cuerpo de serpiente
para cuidar mejor a sus pacientes. En este momento, le estaba administrando medicinas a
un medosleano tumbado. El enorme ser, parecido a una medusa, se extendía no sobre
uno, sino sobre dos catres de trauma.
—Puedes empezar por ahí —dijo Tarpfen, apuntando con su pulgar membranoso a la
habitación tras ella—. Buena suerte.
—¿Con qué?
—Ya lo verás.
El jefe pasó rozándola en dirección a un cubículo en el lado opuesto de la sala,
dejando a Velko donde estaba.
—Perfecto. Excelente. Me encargaré entonces.
Mordiéndose el labio, Velko se volvió y se apresuró a entrar en la habitación
encontrando a un skembo de rostro áspero acostado en una camilla médica, con sus dos
cortas piernas magna-escayoladas. A su lado había un impresionante droide
guardaespaldas, con cada uno de sus cuatro brazos equipados con un blaster montado
sobre un conjunto de tenazas de aspecto igualmente mortal.
—¿Quién eres? —Exigió el skembo con una voz como si estuvieran haciendo
gárgaras con rockrete.
—Mi nombre es Velko Jahen —respondió, aún sin saber lo que se suponía que debía
hacer. Se dirigió hacia la cama, deteniéndose bruscamente cuando el paciente de piel
rocosa chilló alarmado.
—Se supone que debes esperar junto a la puerta.
—¿Junto a la puerta?
—Sí. Para protegerla.
Velko se desplazó nerviosamente, muy consciente de que el guardaespaldas la estaba
mirando con su único fotorreceptor brillante.
—Creo que ha habido un error. No soy un guardia. Iré a buscar…
—¡No! —gritó el skembo, alargando su extensa lengua para coger una uva del cuenco
de la mesilla anexa a la cama—. Me prometieron un guardia en todo momento y, sin
embargo, me han dejado solo durante horas.
—Tiene su droide —señaló Velko, limpiándose de la mejilla una pepita de uva que le
había salpicado desde la otra parte de la habitación.
—¡Pero me hicieron drenar el gas de sus blásters! No se permiten armas en la sala, a
menos que seas personal de Starlight. —Sus ojos amarillos se posaron rápidamente en su
cintura—. Tú tienes un bláster ¿no?
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Cavan Scott
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Star Wars: Starlight: Primera tarea: Parte uno
CONTINUARÁ…
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Cavan Scott
El siguiente número de la revista Insider, el 202, que está previsto para finales de mes
nos traerá la conclusión de este relato. Si os habéis quedado con ganas, os recordamos
que los dos anteriores relatos, que forman parte de una misma historia, los tenéis ya
traducidos: Starlight: Vamos Juntos.
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