contarte muchas cosas, aunque no sepa por dónde empe-
quien todos
Ulises, a lla-
zar. primero, mi nombre: soy
Lo
LA man el prudente, elfecundo
que soy astuto y que
en ardides, el ingenioso, Dicen
mi gloria llega hasta el cielo. Habito
ODISEA en itaca, una tierra áspera, pero
buena criadora de guerre-
cosa más dulce que mi patria; y
ros, No he hallado jamás
de lo contrario no pudo convencerme Calipso, la ninfa de
hermosas trenzas, que me detuvo en su isla deseando qie
yo fuera su marido; y lo mismo quiso Circe, la maga, antes
y anhelaba mi casa,
que ella. Pero yo miraba el
mar ver a,
mis padres, a mi esposa y a mi hijo".
Los cicones
"Voy a contarte salí de Troya cuan-
mi vuelta desde que
do, al mando de doce naves, el viento quiso llevarme al
país de los cicones", a la isla llamada Ismaro. Entramos con
furia en la ciudad y matamos a sus hombres, y tomamos
toda su riqueza. Aconsejé a mis soldados partir rápida-
POR HOMERO mente, pero ellos quisieron degollar bueyes y tomar vino;
y sucedió que vinieron los ciocones que habitaban el inte-
rior del país, alertados por el humo que se elevaba sobre la
Canto 9 ciudad que habíamos incendiado. Eran fuertes y numero-
sos, y marchaban muchos a pie y otros que sabían usar el
Quién eres", le preguntaba el rey Alcinoo. "Quién caballo. Así se nos presentó el funesto destino que había
soy, pensó Ulises. "Soy un rey cuyo trono está vacío hace ordenado Zeus. Toda la mañana y la tarde, combatimos
veinte años. Soy el perdido, el náufrago, el rescatado, el sin tregua hasta que el sagrado día tocó a su fin y tuvimos
fantasma, el cautivo, el odiado por Poseidón. El astuto, el que ponernos en fuga con muchos heridos y llorando seis
que siempre tuvo a mano un recurso para seguir con vida, muertos. Seguimos adelante con el corazón triste, aunque
el héroe preferido de Atenea, la de ojos brillantes". gustosos de haber escapado de la muerte. Subidos a los
barcos, el viento del Norte nos levó impetuoso, hasta que
Eso pensaba Ulises ante sus benefactores, los feacios. de tan fuerte rasgó las velas; y Zeus amontonó las nubes
Ellos le darían una nave
para regresar a su patriajsin si- encima de nosotros; y la noche cayó del cielo. Amainamos
quiera saber su nombre, ni el nombre de su patria. Les las velas para no perderlas y buscamos una isla a fuerza de
contaría todo:/se quitaría su último disfraz ante esos bue- remos. Allí aguardamos, lamentando nuestras heridas y de
nos hombres. Suspiró y, con serenidad, comenzó a
contar mal ánimo durante dos días".
su
larga historia: "Rey Alcínoo, qué agradable es estar en
tu
palacio. La voz de tu aedo' se asemeja la de un dios,a Los lotófagos
la alegría reina
todo el pueblo, tus invitados
en
comen "Cuando la Aurora de dedos rosados nos
pan y carne en las mesas mientras escuchan al aedo, trajo el día
escanciador saca vino de la vasija y lo va echando eny lasel tercero, izamos los mástiles y
desplegamos las velas. Ha-
copas Por eso mis bríamos llegado pronto a Itaca, si no hubiera sido
lágrimas te
parecen extrañas; y voy a los vientos dañinos la porque
y corriente de las olas nos desviaron
s
lkvaroi or
nueve días hasta un
promontorio libio'. eran los cíclopes.) Cruzamos el estrecho que nos separaba
Ast gams la
extraña ticrra de los
a
lotófagos, que se ali- de la isla; con los
n 1 a o n toto, un fruto de color
y pics en tierra, clegí a doce honibres
de azatrán, que
abundantes racinmos. Envié a crece en para que nme acompaDaran al interior; dejamos al resto al
algunos compañeros a cono- cuidado de la nave. Pronto vimos a un cíclope, un gigante
Ciaos habitannes.
quienes les dieron para conmer muchos que salía de una gruta rodeada de laureles y de una cerca de
Tatiinos, dulces como la miel. Entonces, mis
solo querian compañeros pinos, encinas y piedras. Dentro de la cerca y en la misma
quedarse allí por el resto de sus días, pues el gruta, había cabras y ovejas en cantidad. El cíclope era un
loto hace olvidar el recuerdo de la
patria. Hube de llevarlos monstruO, una montaña que se movía, con su único ojo
a la fuerza a los
barcos, aunque mis amigos lloraban y se
arrastraban: de nada les sirvió, los hice encadenar a los más-
vigilante. Sin embargo, no dudamos en entrar a la gruta y
en saludar por si había alguien; pero él se había marchado
tiles. Yo tenía un racimo de loto en mis manos,
pero venci a
apacentar otras ovejas, y sin duda, vivía solo. Dentro de
la tentacióón de
probarlo. Lo eché al mar, y zarpamos" la inmensa gruta, muchos establos separaban cabri-
tos y corderos. Había estantes cargados de
Los cíclopes quesos,
en tanto
que goteaba suero de las vasijas y tarros
"Más tarde, arribamos tierra sin la
a una
ley, que usaban para ordeñar. Mis compañieros
ticPra de los cíclopes, quienes, confiados en
deseaban llevarse algunos quesos
los dioses, no plantan árboles y animales, y partir; pero fui yo,
ni labran los campos, pues
esta vez, el equivocado y quise
el la cebada y las
trigo, vi quedarme. En realidacd, quería
des les nacen sin cultivo de
probar si el cíclope nos brin-
los campos y Zeus les envíia
daría los dones de la hos-
buenas lluvias. No tienen ágo-
ras donde reunirse, ni leyes, ni
pitalicdad. Encendimos
dilkaid
fuego, comimos al-
naves. Viven en cuevas dentro
de las montaDas; y cada cual gunos quesos y aguar-
damos hasta que volvió
impera sobre sus hijos y mu
con el ganado. Traía leña seca
jeres, sin meterse los unos con
para preparar su comida y la tiró al sue-
los Frente al puerto donde viven los cíclo-
otros. lo con tal estrépito que nos sobresaltamos. Hizo entrar
pes, había otra isla, más pequeña; y hacia allí nos guiaron en la a las
los dioses. Pudimos recorrerla en
cueva ovejas para ordeDarlas y dejó fuera a los
paz, cazando cabras. Fá carneros. Entonces cerró la losa de la entrada, a la que no
cilmente conseguimos nueve cabras para cada una de las hubiesen podido mover veinticdós carros de cuatro rueclas
doce naves. Comimos y bebimos vino, ya que aún no nos empujados por mulas. Una hora habrá tarcdado en ordeiñar
escaseaba pues nos habíamos provisto de muchas ánforas las ovejas y cabras, guardó parte de la leche en canastillos de
llenas. Desde alli podíamos ver la tierra de los cíclopes y mimbre luego de hacerla cuajar y otra
oiamos sus gritos salvajes y los balidos de las parte vertió en vasos
ovejas y de para la cena. F'ncendió el fuego con la lleDa
las cabras. Se puso el sol; y dormimos en la oscuridad, a la seca y cntonces
nos vio. Su vov.
orilla del mar, bajo las estrellas. y su grave aspecto monstruoso a la luz del
En
fuego eran aterradores. Nos preguntó quines éramos, y
descubrió la hija de la maDana, la Auro
cuanto se
le
ra de rosados dedos, lamé a mis suplicamos hospitalidad,. pero él respondió que haria lo
compaDeros y les orde- que le viniera gana. Quiso saber dónde estaban las
en
né que na-
me
aguardasen, en tanto
quq yo iria con mi nave ves. Desconfiando de sus intenciones, le dije
y los que venían en ella a ver
qué tan violentos y salvajes
se quue habian
destrozado contra las rocas y que
lucgo el viento se llevó
os restos hacia ei for toda tespuestd, el -Toma, cíclope, bebce este vino que habia pensado en
mar.
ciclope echó
mano dos dartelo como regalo, antes de que te comieras a seis de no-
companet i n o si tteTan cacthorros, lOS
arrojo al suelo con tal violkn ia quuc
calbezas se partic
sus
sotros. Cómo habremos de confiaren ti si te comportas de
ron. Acto seguido. se puso a comerlo, no deja intestinos, esta manera! Ningún hombre bajará de aqui en adelante
ni carne, ni huesos. lodo se comiO de nuesiOs Lompane- at isla. Pero acepta este vino para que compruebes qué
rOs. no veré espectáculo más horribie. El ciclope se bebió bebida se guardaba en nuestros naufragados buques.
encima toda la lcche de los vasos y se acosto, replei0, Cn la Me miró con su ojo malévolo, como si fuera a saltar
gruta, sin temor a nosotros, que estábamos desesperaios. sobre míy a despedazarme sin más. Aunque, al fin, estiró
Pensé en matarlo mientras dormía. pero jamás lograriamos su brazo y bebió de la copa. Hizo un gesto de satisfacción y
empujar la piedra que tapaba la entrada. Así cavilé toda la me dijo:
noche esperando a la Aurora. -Dame más vino, y yo te ofre
Apenas llegó la hija de la mañana, el monstruo orga- ceré don
ese hospitalario que
nizó a las hijitas con sus madres cabras tanto recamas.
y ovejas para que bebieran leche. Bien Volví a servirle tres ve-
pronto terminó esta tarea y sin decir ces. Cuando los efectos del
nada. tomó del pellejo a dos más
néctar envolvieron su men-
de mis compaDeros y, cuando aca-
te, comenté con suavidad:
bó de comerlos, abrió la
pesada -Voy a decirte cómo me
puerta y se fue con sus rebaños.
lamo: mi nombre es Nadie.
tras cuidar de dejarnos encerra-
Ahora dame el presente de
dos. Para e ciclope. ya no éramos
hospitalidad que me prome-
más que su alimento. Tramé un si-
tiste.
niestro plan a fin de escapar de él.
Vi sobre el suelo un Enseguida me respondió
de olivo
palo con crueldad:
verde. Corté una estaca como de
-Nadie, a ti te comeré último: ése mi
una braza y se la di a mis
compaDe-
es
regalo
hospitalario.
rospara que la puliesen. Cuando estuvo lis, agucé Se tiro de
uno de sus cabos cspaldas, y algunas cabras se asustaron
por
y, para endurecerla. la en el
puse fuego. el temblor del piso.
Ordené a mis hombres que sortearan entre ellos a Quedó dormido, aunque eructaba:y
cuatro, a le salian de la boca
cfectos de clavar la estaca en el ojo del pedazos de carne.
Apurado, tomé la
durmiera. Me junté con los
ciclope, en cuanto se estaca, lapuse al
fuego y animé a mis compaDeros,
otra vez
elegidos, para animarlos. Por la el
para que espanto no los paralizara. A pesar de ser
tarde, llegó el ciclope con su rebaño; al escucharlo, saqué la la estaca ya estaba a verde
estaca del
fuego y la oculté en el estiércol de las cabras. Nue- punto de arder, entonces la tonie y
pasé la estaca a mis
vamente ordeñó a los animales, hizo mamar a
los hijitos
compaDeros, quienes la clavaron en el
cuando ojo del cíclope.
Me colgu de ella para hacerla
y, terminó la tarea, el terror se renovó girar come
en la
pues tocaba la hora de cenas. Pobres mis gruta. un barreno', mientras la sangre brotaba alrededor del
paio
más que mi
plan saliera bien, dos de elloscompaneros. por ardiente. El vapor
quemó los párpados y cejas del cíclope,la
escapar de la terrible larca. El monstruo
no
poxdrian ya pupila ardia y sus raices crepitaban. Entonces, el monstruo
holgó con la cena. eligió a dos
y se comenzó a dar gemidos de dolor, nos
y alejamos Cuanto
Al verlo relajado, me
acerqué a él pudimos. El ciclope se arrancó la estaca -y con ella,
negro y le hablé:
con una
copa de vino de su órbita-y la parte
arrojó lejos. tros cíclopes se acercaron a
lacueva
para reprocharle, desde afuera,
XIP sus
gemidos.
C e ha 12nin ritdo: NO nOs dc jas -Si algún mortal te pregunta, diles que no te cegó "Na-
die, sino Ulises, el ingenioso hijo de Alertes, que tienc su
Pien: les tespondo casa en ltaca.
he
Amigs. quddiego, adic tiene la culpa. Fl monstruo gritó algo acerca de un adivino que le ha-
Y ellos ic conme ro1 bía desastre y
ofreció regresar para
pronosticado este me
-Pues si ttadic tcne fa culpa, 7us te ha enviado demostrarme su hospitalidad, así algún dios quizá le devol-
alguna
fiebre delirante. Ruega a tu padrc. el soberano Poseidón. vicra la vista. Le grité que
tutor de los mares.
ningún dios podría curarle el ojo.
que te cure. mas deja de gritar. Furioso, Polifemo oró a Poseidón:
Dicho esto. se tueron a seguir durmicendo, mienuas -Poseidón, tutor de los mares, si en verdad soy tu
yo
me reia de mi ingenio los habia
como
enganado. Sufrien- hijo, concédeme que Ulises no vuelva
do por sus dolores. el
ciclope avanzó a tientas y corrió al nunca a su palacio. Si acaso le está
peñasco de la entrada y alli se sentó, estirando su mano
destinado volver, que lo haga tarde,
para ver si pretendíiamos salir. Claro que no fui tan
en nave ajena, después de perder a
tonto: vi unos carneros
gordos, de mucha lana todos sus compañeros, y que halle
y los até de a tres con muchos mimbres. A
muchos problemas en su morada.
lo lango de las
vejigas de ellos, iba uno Asi rogó el cíclope para que Po-
de mis ompañerOS: asi nos
queda- seidón lo escuchara.
mos, bajo los carnerOs, hasta que
Nos arrojó un peñasco aun
despertó la Aurora de los dedos
más grande que el anterior, pero
rosados y los carneros salieron
cayó detrás del barcoy formó una
a
pacer. El cíclope les palpa- gran ola que nos impulsó a la isla
bael lomoy los dejaba salir. de enfrente, donde nos
Como yo no
pude
atarme,
esperaban
las otras naves
y nuestros
elegi un Carnero enorme, el compa-
neros, muchos de ellos con lágri-
conductor del rebaio, y me
mas en los ojos. Nos
repartimos las
coloqué bajo su vientre, aferrándome a la lana con manos
y cabras, ovejas y carneros que habíamos robado al
pies. TDe esce modo, también escapé. Cuando subimos cíclope,
a las de modo
que ninguno quedara sin
se su
parte. Sacriticamos
naves, y estando lcjos, pero no tanto
para que no pudiera un carnero en honor de Zeus, el que junta las nubes, pero
oir mis
gritos, no
pude evitar expresar mi odio al
ciclope el dios ya estaba pensando en cómo conccder a su hermano
por los mucrtos, así que le grité: Poseidón la destrucción de mis naves
Ciclope, que te llaman Polifemoy te dices hijo de Po- ..
Fn. (disea. Version de Franco
seidón., devoraste Vaccarini,
a tus huéspedes en tu
propia morada: y Buenos Aires, Cántaro, 2006.
por eso Zeus te ha castigado.
Puerto de Palos S. A. 2006.
La bestia arrancó la cumbre de una montaña y la arro-
jó hacia mi barco: poco faltó para que nos hundiera. Mis
companeros querian hacerme callar, pero yo no
podía: Glosaio
1.aedo. Cantor epico de la antigua Crecia
2. escanciador. Que sirve la bebida.
vinos y los licores. especialmente los
3. 1ibio. Relativo a Libia,
4.
un país de Africa.
barreno. Instrumento de acero para taladrar.
Actividades de comprensión
1. Al inicio del canto, Ulises se presenta a pedido del
rey Alcinoo. Respondan:
que menion Uises leCuenta su
historia?
a);Co
b);Como descibe su patria?;Por qué la extrana tanto
c)Que hechos. nmencionados en Su relato,Justitican que
se refiera a si niIsmo como: "el prudente, el fecundo en
ardides, ei ingenios...?
22. Teniendo en cuenta las acciones y las palabras del
él.
protagonista, señalen las virtudes que prevalecen en
fuerza valor
dignidad inteligencia
elocuencia belleza
voluntad ingenio
3. Expliquen quiénes son los personajes que intentan
obstaculizar el regreso de Ulises a Itaca e indiquen,
en cada caso, cuál es su motivación.
4. Cuenten con sus palabras la aventura de Ulises en la
isla de los ciclopes y detallen el truco que implementó
para huir de la cueva.
5. Transcriban el frag1mento del "Canto 9 que permite
desentrañar por qué Ulises es "el odiado Por
Poseidón"
la lista de los seres mitolögicos mencionados aa
6. a) Hagan
lo largo de este canto y, como tarea, busquen información
sobre ellos.
Con los siguientes datos y otra información que
b)
puedan obtener, expliquen por qué Ulises era el favorito
de Atenea.
Atenea personifica la razón y la sabiduría, y es
protectora de la vida urbana. Además, prefería a los
griegos porque no había sido elegida como la más
hermosa por el príncipe troyano Paris.
7. Ulises tardó diez años en volver a su patria. Imaginen
y escriban en quué habría cambiado su suerte, si
hubiera evitado la tentación de decir estas
palabras
a su enemigo:
"Si algún mortal te pregunta, diles quecego no te
Nadie, sino Ulises, el ingenioso
tiene su
hijo de Alertes, que
casa en Itaca".