Sanando
Heridas de la
Infancia
Guía práctica
¡Hola!
Te doy la bienvenida a tu guía práctica "Sanando Heridas de la
Infancia", en donde aprenderás mucho acerca de cómo las
experiencias de la infancia nos pueden llegar a enseñar
diferentes patrones, que si no atendemos, nos acompañan
hasta la adultez.
Nos iremos sumergiendo en la parte teórica, en algunos
ejercicios prácticos y finalmente, nos centraremos en el
presente: ¿cómo es que esos patrones siguen vigentes en tu
vida? y algunas ideas de lo que puedes hacer al respecto.
Recuerda que la guía no tiene la intención de reemplazar la
terapia, ese es un proceso único e individual, y te invito a que
esta guía la utilices como complemento, o como manera de
adentrarte en el tema.
Si en algún momento sientes que es un proceso que debes de
llevar con compañía, por favor, búscala.
Gracias por dejarnos acompañarte por medio de esta guía.
My Healthy Mind Project
Empecemos, ¿qué son las heridas
de la infancia?
Son heridas emocionales que se forman a partir de nuestras
experiencias de la infancia, cuando éstas no son resueltas
(atendidas).
También aparecen cuando nuestras necesidades básicas no
son atendidas, y vamos formándonos una idea de cómo es que
funciona el mundo y de lo que tenemos que hacer para
sobrevivir en él, aún siendo niñxs.
Ahora, tal vez te estás preguntando cuáles son nuestras
necesidades básicas, te las platico:
Vínculos seguros con otras personas (tener seguridad, estabilidad,
cuidados y aceptación por parte de las personas que nos cuidaron)
Autonomía, competencia y sentido de identidad (que se te haya
impulsado a conseguir metas de acuerdo a tu edad, que se te haya
hecho parte de tu familia con un rol de acuerdo a tu edad)
Libertad para expresar necesidades y emociones
Espontaneidad y juego
Límites realistas y autocontrol
Las trampas vitales, o mejor
conocidas como: "heridas de la
infancia"
Abandono
Creencia de que las personas que quieres te dejarán y te quedarás
solx. Esto hace que te aferres a ciertas relaciones y que
paradójicamente la persona se termine yendo. Puedes sentir
angustia o enfado en las separaciones.
Desconfianza y abuso
Expectativa de que las personas pueden abusar de ti, mentir, hacer
daño, manipularte, por lo que construyes un muro de desconfianza
que no te permite intimar con otras personas. Tiendes a pensar en
lo peor ue puede pasar, esto hace que el ciclo se siga repitiendo.
Dependencia
Sentir que eres incapaz de enfrentarte a la vida cotidiana si no
recibes ayuda. Dependes de un apoyo constante y se puede
relacionar a una sobreprotección en tu niñez o incluso, a que no se te
reafirmara tu independencia. Un rasgo que se ve es buscar a
parejas autoritarias.
Las trampas vitales, o mejor
conocidas como: "heridas de la
infancia"
Vulnerabilidad
Temor a que ocurra lo peor en cualquier momento, sobretodo un
desastre natural, delictivo, médico y/o financiero. Es difícil
encontrar seguridad en el mundo, ya que posiblemente lo
aprendiste como un lugar peligroso. Encuentras miedos excesivos
y poco realistas, generalmente muy fuertes.
Privación emocional
Creencia de que tus necesidades de afecto no serán satisfechas de
manera adecuada, que no te querrán ni comprenderán cómo es
que te sientes. Atracción por personas frías y egoístas, las
relaciones suelen ser insatisfactorias. El enfado distancia a las
personas, y tu carencia se mantiene.
Exclusión social
Aislarnos del resto del mundo por la creencia de que eres diferente
al resto, de una manera que te hace no pertenecer a ningún grupo.
Puede ser que evites estar en situaciones sociales, y que encuentres
que tienes alguna "deficiencia" aunque no sepas identificar cuál sea.
O tal vez puedes estar en esos círculos y aparentar tranquilidad,
pero experimentar mucha ansiedad por dentro.
Las trampas vitales, o mejor
conocidas como: "heridas de la
infancia"
Imperfección
Este tiene que ver con el síndrome del impostor, ya que creemos
que si las personas te conocen como "realmente eres" entonces
podrán descubrir tus defectos. Es posible que en tu infancia
hubiera mucha crítica y poco respeto. Hay sentimientos de
culpabilidad y necesidad de aprobación.
Fracaso
Habían ciertas áreas importantes para tu entorno en donde no
solías destacar, como la escuela o los deportes. Esto te hace sentir
inferior en cuanto al rendimiento. De adultx, mantienes la trampa
sobreanalizando tus fracasos y tus conductas te llevan a seguir con
la misma línea de fracaso (autosabotaje).
Subyugación
Sacrificar tus propias necesidades y deseos para agradar a otras
personas y satisfacerlas, esto te "alivia" de la culpa de sentir que
"sólo piensas en ti" y para huir del miedo de ser castigadx o
abandonadx si desobedeces. Sueles buscar relaciones dominantes y
controladores, o buscas personas desvalidas que no pueden cubrir
sus propias necesidades.
Últimas dos trampas vitales...
Normas inalcanzables
Haces un gran esfuerzo por satisfacer expectativasque tú te has
puesto, pensando en parte que son las mismas que tienen otrxs de
ti. Posiblemente tienes normas internalizadas rígidas y sueles
juzgar otrxs tanto como posiblemente lo haces contigo.
Grandiosidad
En esta trampa, dejas de considerar a otras personas, ya que te
consideras inmune a las reglas. Te es difícil mantener una rutina, la
autodisciplina y el autocontrol. Y esto puede venir de una habilidad
que no se enseñó en la infancia, no tuviste límites ni reglas para
manejarte, lo que también pudo haberte causado cierta ansiedad.
¡Interesante! ¿cierto?
Estas trampas, como las llama el autor (Young y Klosko), nacen a
partir de experiencias que tenemos a una edad temprana, pero
también de acuerdo a nuestro temperamento. Si el entorno es
saludable puede ayudarnos a que el temperamento no nos pase una
mala jugada, pero si no lo es, pueden ser la combinación perfecta
para desarrollar un esquema como los que platicamos antes.
Hagamos un ejercicio...
¿Qué necesidades básicas crees que fueron satisfechas en tu infancia?
¿de qué manera?
¿Qué necesidades básicas fueron menos atendidas en tu infancia?
¿De qué maneras crees que aprendiste a satisfacer esas necesidades
por ti mismx? (poniendo una barrera, aislándome, siendo perfectx...)
Explora la herida de abandono
¿Cómo se presentó abandono en mi niñez? ¿cómo lo puedo
identificar?
¿Qué situaciones detonan mi herida de abandono?
¿En qué actividades o acciones participé para recibir amor o
aprobación?
¿En qué aspectos de mi vida me he abandonado?
¿Qué puedo empezar a hacer por mí, para dejar de hacerlo?
Lo que mantiene la herida de
abandono en tu vida...
Olvidar tus necesidades e ignorar el valor que tienes. ¿Sueles
cuidar de tus necesidades básicas? ¿le pones atención a la
última vez que comiste? ¿cuidas quiénes son las personas que
te rodean?
Caer en relaciones dependientes. La costumbre de que las
personas se vayan o se alejen, hace que comiences a tener un
tipo de apego ansioso. Este tipo de apego te hace hacer todo lo
que esté en tus manos para que la pareja no se vaya, y aunque
lo hagas, sientes que no es suficiente. Así que generalmente
buscas que las personas te recuerden la razón por la que siguen
en ese vínculo contigo.
Sentir incapacidad para la vida, como si siempre estuviéramos
en esa etapa infantil. Necesitas ayuda, sentir que pocas veces
puedes hacer las cosas por tu cuenta.
Sentirnos víctimas de las circunstancias. Es decir, no hacernos
responsables de las situaciones que nos rodean.
Abandonar nuestros sueños. Y muchas veces, por sentir que no
mereces tenerlos o incluso, que no pudieras mantenerlos, lo que
se relaciona con una falta de autoconfianza.
Permitir el abandono y el abuso por parte de otras personas
que te rodean.
Aferrarnos a la incongruencia, decir y no hacer.
¿Cómo transformar la herida de
abandono?
Comprometiéndonos a lo que sentimos, decimos y necesitamos.
Es importante que empieces a notar cuáles necesidades no has
estado satisfaciendo: tus comidas diarias, agua, sueño, etc. y que
les empieces a poner atención. Esto tiene la función de abrazar a
esta parte pequeñita tuya a la que le faltó cariño, protección y
seguridad. ¿Por cuál actividad te gustaría comenzar?
Responder con adultez y responsabilidad. Ya sé que puede dar
mucho miedo, pero es importante que empieces a hacerte
responsable de tus errores también, claro, con mucha amabilidad
hacia ti. También empieza a expresar tus necesidades, aquellas
cosas que te gustaría recibir de los demás, siempre con mucha
asertividad.
Esforzarnos por terminar lo que empezamos. No tienen que ser
proyectos muy grandes. Desde tu rutina de la mañana, preparar
una comida o incluso una tarea de la escuela. Intenta guiarte a ti
durante tus actividades para que seas esa compañía que en algún
momento necesitaste.
¿Cómo transformar la herida de
abandono?
Tener disciplinas que respetemos. Intenta formarte una rutina,
seguramente sea algo que se te dificulte de inicio, pero es una
gran manera de ayudar a regularse a tu pequeñitx interior.
No ser tan autocomplaciente y empezar a manejar mejor el
autocontrol. Ser consciente de las decisiones que tomas u porqué
las tomas.
Ver lo bueno en nosotrxs, la vida y en lxs demás. Practica la
gratitud en todos los ámbitos de tu vida, enfócate más en lo que sí
tienes que en todo lo que consideres que te haga falta.
Disminuir la queja, y la creencia de que todo está mal.
¿Cómo identificas que puedes dejar de abandonarte para
empezar a acogerte? Escribe tres actividades por las que puedes
comenzar.
Explora la herida de rechazo
¿Cómo se presentó el rechazo en mi niñez? ¿Cómo lo puedo
identificar?
¿Quién me rechazó? (mis padres, mis compañeros de la escuela)
¿Qué situaciones detonan mi herida de rechazo?
¿Qué actitudes que yo tengo, reflejan esa herida?
¿Qué mantiene la herida del
rechazo?
Recuerda que generalmente las heridas se mantienen porque
nostrxs somos quienes la perpetuamos, por eso es que lo que
nos mantiene ahí es...
Rechazar:
Nuestras cualidades. La percepción que tenemos de
nosotros se encuentra dañada por la creencia de que
"algo no está bien contigo". Minimizamos cualquier
cualidad o no la vemos como algo tan importante,
pocas veces sentimos que algo dentro de nosotros es
realmente suficiente.
Nuestras capacidades. Claramente hay un problema
de autoconfianza, con sentir que cualquier cosa que
logramos entonces es sencilla y cualquiera pudiera
hacerlo. Minimizamos nuestros logros.
Nuestro derecho de ser parte de algo. Es decir, que
generalmente nos aislamos por sentir que no tenemos
nada que proponer, que somos demasiado diferentes a
los demás y que no merecemos formar parte de un
grupo. A veces también incluye una creencia irracional
de que estás mejor solx.
¿Qué mantiene la herida del
rechazo?
Rechazar:
Nuestra necesidad de ser vistos. Buscamos aprobación en diferentes
grupos y espacios, lo curioso es que cuando la obtenemos no la creemos
tampoco. Pasa que tendemos a experimentar mucha ansiedad en las
relaciones que si logramos concretar, lo que puede hacer que se
terminen y entonces reforzamos la herida de rechazo.
Nuestro derecho a ser importantes. A veces podemos llegar a extremos
como minimizar también nuestros derechos, límites. Sobreponiendo el
valor que tienen las otras personas, o incluso, dejando que sean ellas
quienes determinen el nuestro.
¿Algo de esto te suena en ti? ¿qué características tuyas observas?
¿Cómo transformar la herida de
rechazo?
Confiar en nuestras necesidades. Resulta ser que tus
necesidades físicas y emocionales son totalmente válidas, y
en este momento de tu vida, eres la única persona
responsable de sostenerlas, así que hay que empezar a
hacerlas prioridad.
Nutrirnos física y emocionalmente. Para esto, es
importante que busques un par de actividades que te
ayuden a hacerlo: yoga, meditaciones guiadas, caminar, ir
a terapia, bicicleta, idas a la playa, museos, escribir acerca
de lo que sientes (tal y como lo estás haciendo en este
momento)
Aceptándonos como somos y respetándonos. Ahora,
aceptar no es rendirse, sino que estamos conscientes de
que estamos camino a una versión más evolucionada de
nosotros, pero que hoy, este es el escalón en el que estoy. A
pesar de aún no estar en donde quiero, merezco espacio
para seguir viviendo de una manera respetuosa y amable
hacia mi.
¿Cómo transformar la herida de
rechazo?
Manifestando nuestras ideas y validarlas. Poco a poco
habla más de lo que es importante para ti, de lo que te
llena de alegría, lo que te molesta, lo que quieres que
cambie... Recuerda quetu postura es importante y poco a
poco dale espacio para que se deje relucir.
Dándonos el derecho a existir. Como lo hablamos en la
herida anterior, a veces podemos llegar minimizar nuestros
derechos, límites, maneras de pensar. Recuerda que ser tu
es suficiente, ya no necesitas hacerte pequeñitx para así
caber en la vida.
¿Cómo identificas que puedes dejar de rechazarte para
empezar a darte el espacio que te mereces? Escribe tres
actividades por las que puedes comenzar.
Explora la herida de injusticia
¿Cómo se presentó la injusticia en mi niñez? ¿Cómo la puedo
identificar?
¿Por parte de que persona o personas sentías injusticia?
¿Qué situaciones detonan mi herida de injusticia?
¿Qué situaciones me generan sentimientos de impotencia?
¿Qué mantiene la herida
de la injusticia?
Competir y compararnos. Estar constantemente "protegiendo"
de esta herida, puede involucrar el que estés continuamente
observando de dónde vienen las amenazas para así poderlas
evitar.
Autoexigencia. Una de las más grandes y complicadas que
tenemos los seres humanos. La autoexigencia es la manera en la
que te obligas a mantener ciertos estándares, que a eta altura,
seguramente han sido mantenidos por ti aunque se hayan
originado por alguien más. Hay muy poquita compasión de
nuestra parte hacia nuestros errores.
La rigidez. Ser una persona "cuadrada", donde sólo hay una
manera de hacer las cosas y todo lo demás es poco funcional.
Generalmente sentimos que todo lo debemos de hacer nosotrxs
porque si no, no saldrá bien.
¿Qué mantiene la herida
de la injusticia?
Criticar a lxs demás. Te platico un secreto. Generalmente,
cuando juzgamos demasiado a las personas de nuestro entorno,
es porque también lo hacemos con nosotrxs. Somos ueces tan
alertas, que estamos al pendiente de los fallos que puedan
presentar también las personas de nuestro entorno.
No disfrutar lo que hacemos. Como siempre hay que estar a la
orden del día, corriendo en lo que sigue, en qué otra cosa tengo
que hacer para que no me alcancen, para seguir manteniendo
mi lugar en el mundo y no me lo vayan a quitar, pocas veces nos
detenemos a ver el paisaje, a disfrutar de lo que hacemos.
Vivir en el deber. "Tengo que...", "debo de..." frases que son
características y terminan complicando que realmente
disfrutemos de cualquier anhelo que tengamos. Mantenemos la
sesación de que hay que estar siempre en lo que sigue...
¿Cómo transformar la herida de
injusticia?
Dándonos permiso a equivocarnos.
Realizar actividades que disfrutemos. Cualquier cosa, y si aún no
sabes qué es, la única manera de descrubrirlo es intentándolo.
Tener espacios con niñxs o animales, ya que fomentan un
ambiente más espontáneo.
Ser espontáneos.
Bailar, cantar, cultivar un arte.
Permitirnos vivir nuestras emociones y aprender de ellas. Exacto,
dejar de
Respetar nuestros límites.
Hacer de la injusticia una forma de cambio sin pelea.
Ampliar nuestra capacidad de disfrute.
Equilibrar el querer y deber.
¿Cómo transformar la herida de
injusticia?
Practicar estar en el presente. Pon atención a cuando te bañas,
cuando comes, tomas agua... poco a poco voltea a ver el paisaje
de lo que te rodea, deja de correr.
¿Cómo identificas que puedes dejar de ser tan exigente contigo
para poder disfrutar de lo que te rodea, entendiendo que por
ahora es suficiente? Escribe tres actividades por las que puedes
comenzar.
Explora la herida de humillación
¿Cómo se presentó la humillación en mi niñez? ¿Cómo la
puedo identificar?
¿La humillación se presentó en mi nivel social, económico,
mi físico, personalidad o todo?
Qué situaciones detonan mi herida de humillación?
¿Qué aspectos me ha costado aceptar acerca de mi?
¿Qué mantiene la herida de
humillación?
Ignorar nuestras necesidades.
Hacer por otros lo que no somos capaces de hacer por
nosotrxs. Esto es demasiado común, pero también puede
ser una gran pista de lo que debemos de empezar a hacer
diferente. ¿Cómo te estarías tratando si fueras tu mejor
amigx o la persona que más amas en este mundo?
No poner límites y permitir abusos. Aprender a poner
límites es fundamental para vivir una vida con tranquilidad.
Los límites no son restricciones, son acuerdos de
comunicación naturales para cualquier relación humana.
Sentirnos víctimas de los demás sin hacernos responsables
de lo que permitimos. A veces nos escondemos en las
acciones de otras personas para no tomar responsabilidad
de nuestra persona. Quiero recordarte que es difícil poner
en manos de alguien más tu propia sanción, al final eso
sólo te corresponde a ti.
¿Cómo transformar la herida de
humillación?
Generar espacios para disfrutar de nuestra libertad.
Aprender a escuchar y respetar nuestro cuerpo.
Cuidar de nuestra salud.
Enfocarnos en lo valiosx de nosotrxs y sentirnoxs orgullosoxs
por eso.
Ponernos límites a nosotrxs y a lxs otrxs.
Crear relaciones adultas en libertad.
¿Cómo identificas que puedes dejar de ser tan aislarte para
poder disfrutar de lo que te rodea, entendiendo que eres
suficiente? Escribe tres actividades por las que puedes
comenzar.
Explora la herida de traición
¿Cómo se presentó la traición en mi niñez? ¿Cómo la puedo
identificar?
¿Quién o quiénes he sentido que me han traicionado a lo largo de
mi vida y cómo reaccioné ante estas situaciones?
¿Qué situaciones detonan mi herida de traición?
Cómo ha afectado esta herida en mis relaciones amorosas?
¿Qué mantiene la herida de traición?
Controlar vidas. Esto se refiere a intentar mantener el control de
las personas que nos rodean para evitar que hagan algo que nos
pueda lastimar, decepcionar, desilusionar, etc.
Mentir y manipular. Vamos a hablar mucho acerca del control
en esta trampa vital, así que podemos encontrar que tratamos
de acomodar el entorno para que nada se salga de lo que
necesitamos, por miedo a experimentar el mismo dolor que en
algún momento experimentaste.
Desconectarnos de nuestras necesidades. A veces pensamos
que si las tenemos muy presentes, el problema es que hacemos
a otras personas responsables de nuestras necesidades. Como
ya lo platicamos, al final, la sanación queda en cada quien
porque ponerla en manos de alguien más es demasiado
complicado e injusto, tanto para la otra persona como para ti.
Que nuestro eje sea el trabajo y el dinero. Estas son conductas
de seguridad, que tienden a ser demasiado evitativas. Con ella,
sentimos que podemos desconectarnos de nuestra realidad.
¿Qué mantiene la herida de traición?
La creencia que no necesitamos nada. Y esto no es
necesariamente porque lo creamos, pero porque si no
necesitáramos nada, entonces tampoco tendríamos miedo de
perder nada y la idea de que nos podemos salvar de ello nos
hace sentir una tranquilidad temporal.
Interpretar una situación y darla por un hecho. Tendemos a
quedarnos nada más con nuestra versión, con la percepción
individual de nuestro entorno. Esto es porque cualquier otra la
podemos llegar a interpretar como un intento del entorno para
lastimarnos.
Mentir, no cumplir y crear incertidumbre. También es muy
frecuenta y una manera de cuidarnos. "Si me adelanto, entonces
tal vez no me la hacen a mí."
Estar de prisa y con mil cosas que resolver. Una conducta de
seguridad que nos ayuda a evitar, pero recuerda que evitar no
es resolver.
¿Cómo transformar la herida de
traición?
Ser auténticxs con lo que sentimos. Aprender a gestionar
nuestras emociones en lugar de reprimirlas.
Aprendiendo a comunicar nuestras necesidades. Si, si
puedes con todo, sólo no con todo a la vez y en muchas
ocasiones necesitamos ayuda. Y no, eso no te hace débil.
Soltar y aprender a ver la fuerza en las personas.
Aprender que otras personas también buscan algo bueno
para ti, también hay personas que te desean bien y no
sólo existen las que en su momento te traicionaron.
Mereces generar más conexiones y darte cuenta de que tu
miedo no te salva, sólo te mantiene en donde mismo.
Disfrutar del aquí y el ahora. Lo que viene con todas las
heridas, hay que aprender a vivir en lo que sí está pasando
en este momento de tu vida.
Establecer relaciones de libertad. Permite a la gente ir y
venir, permítele irse si se quiere ir, permite que se quede
quien auténticamente se quiere quedar a tu lado. No hay
manera real de controlar eso y vas a vivir tal vez con
pocas o muchas personas a tu lado, pero sabrás que es
totalmente genuino.
Abrazar nuestros miedos y saber que todo estará bien.
¿Cómo transformar la herida de
traición?
¿Cómo identificas que puedes dejar de ser tan aislarte para
poder disfrutar de lo que te rodea, entendiendo que ya no
tienes que protegerte y puedes vivir una vida con mayor
libertad? Escribe tres actividades por las que puedes comenzar.
Una gran herramienta:
Auto confrontación empática
El cambio es difícil, es muy sencillo caer en la autocrítica de nuestros
procesos mientras nos transformamos en lo que queremos ser. Este
concepto de autoconfrontación empática fue desarrollado por
Young y Klosko en su libro “Reinventa tu vida”. Con la intención de
tener una actitud saludable frente al cambio, donde ejercemos la
autocompasión hacia nosotrxs mismxs mientras nos esforzamos en
disminuir esos patrones que nos causan malestar.
Ten paciencia en ti, en tu proceso hacía la sanación, esto no es de la
noche a la mañana, es algo con lo que tendremos que vivir casi toda
la vida, pero no te preocupes, si haces algo cada día para tu camino
hacia esa sanación, es un paso enorme que te llevará a tu bienestar
emocional.
Este es un ejemplo de auto confrontación empática:
"Entiendo que me pone muy triste y ansiosa cuando mi novio me
deja de contestar porque pienso que ya no me quiere, pero aunque
esto sucedió en alguna parte de mi historia con otras personas, no
quiere decir que él haría lo mismo, porque... (nombra las pruebas que
tengas en contra de tu pensamiento disfuncional, por ejemplo:
generalmente me contesta, ahora está trabajando, me dijo que hoy
tendría una reunión importante...)"
Afirmaciones positivas
Son una herramienta demasiado linda, ya que nos ayudan a
cambiar el diálogo o la narrativa que tenemos sobre nuestra
situación, entorno y persona.
Existen muchas ideas positivas y negativas que tenemos en nuestra
vida debido a la repetición: "estás fea", "no eres tan inteligente",
"siempre estás sola", "no eres muy buena haciendo amigos"... sino
que fueron establecidas por otras personas o situaciones que se
dieron en tu vida.
Ahí entran las afirmaciones, ya que estas son ideas conscientes que
queremos instalar en nosotrxs por medio de la repetición. Te doy
algunos ejemplos:
"Soy una persona valiosa."
"Mi opinión si es importante."
"Merezco amor a pesar de aún no ser la versión de mi
que quiero ser."
"Lo que tengo en este momento es suficiente."
Una actividad para ti...
Escribe 5 afirmaciones positivas, no tienen que ser de la lista
anterior, pueden ser las que más necesites para ti en este
momento.
Estas te ayudarán a tu proceso de sanación, s las puedes
imprimir o colocar en notas para pegarlas en un lugar que
frecuentes. Repítelas al despertar y por las noches.
Transforma tus creencias
Para esta actividad, vamos a pensar en las nuevas creencias
que queremos instalar en nuestro sistema de reglas.
En psicología se habla de esto como una especie de contrato,
en donde nuestros cuidadores depositaron todas sus ideas y
entonces nos fuimos creando un sistema de creencias basado
en ello. Hoy, te toca reconstruir ese contrato para que sea más
funcional para ti.
Así que detecta, ¿cuáles son esas creencias que ya no te son
tan funcionales? ¿por cuáles te gustaría cambiarlas?
CREENCIA DE
NUEVA CREENCIA
MI NIÑEZ
¡Felicidades!
Has llegado al final de la guía. Recuerda que estas son herramientas
para tu sanación, sin embargo, estas no tienen la intención de
sustituir un proceso psicológico. Si crees que necesitas de ese apoyo
porque tus estrategias aprendidas ya no pueden ayudarte en tu
crecimiento y desarrollo personal, te invitamos a buscar apoyo con
un profesional de la salud.
Abrázate porque el recordar estas heridas no fue fácil, date todo ese
amor y seguridad que te hizo falta en tu niñez, perdónate por no
saber cómo reaccionar en ese momento y recuerda que tan sólo
eras un niñx. Es importante trabajar en tu presente, recuerda que
ahora eres tú quien tiene las riendas de tu vida.
Gracias por dejarnos acompañarte en este pedacito de tu camino.
NOTACION
IS A ES
M
NOTACION
IS A ES
M