ANAMNESIS
Está orientado a la obtención de datos históricos del paciente así como a la sistematización de los
problemas que son motivos de consulta. Dicho estudio comprende: Datos generales, Caracteres
generales del comportamiento, Exploración de los procesos cognoscitivos, Exploración de los estados
emocionales, y Evaluación de las actividades sociales.
I. DATOS GENERALES
a. Datos de Filiación: Debe registrarse los datos personales del paciente, ellos son: Nombre, edad,
sexo, ocupación, grado de instrucción, procedencia, lugar y fecha de nacimiento, estado civil,
etc. Los datos de filiación además de identificar al paciente permite orientar la exploración
clínica hacia determinados problemas psicológicos que por su frecuencia según sexo, ocupación,
edad, etc. son significativamente frecuente.
Ciertas perturbaciones tienen mayor incidencia en determinadas etapas de la vida, es así que los
problemas de conducta son frecuentes en los niños o el deterioro intelectual en ancianos.
Algunos trastornos son mas frecuentes en hombres y otros en mujeres; las enfermedades
profesionales se ven mas en los primeros mientras que los conflictos emocionales en los
segundos. No se debe descuidar la procedencia del paciente ya que el medio social del lugar
determina patrones del comportamiento que pueden ser condicionantes para la emergencia de
determinadas sintomatología así como puede repercutir favorable o desfavorablemente en la
evolución del problema. La creencia de “daño” hace que algunas personas se sugestionen y
como tal conversivamente presenten reacciones psicosomáticas y otras, movilizando la fe
religiosa encuentren alivio frente a determinadas dolencias.
b. Motivo de consulta: Indica la razón del estudio clínico, dado que los problemas vistos por el
profesional son múltiples, por ello resulta necesario determinar áreas de dicho estudio, afín de
posibilitar un mayor control de datos.
c. Referente (si lo hubiere): podría considerarse la información proporcionado por la familia
(mama, papa, esposo (a), hijos, amigos, etc.
d. Fechas de estudio: Es necesario anotar las fechas en que se han realizado las evaluaciones,
puesto que el curso de la enfermedad es variable, así como permite un mejor control
administrativo de los documentos clínicos.
e. Enfermedad actual
Tiempo de enfermedad.- Se debe anotar el tiempo de duración de la enfermedad, de modo
que el examinador tenga una idea de la urgencia del caso; si el paciente presenta el problema
desde hace dos días, seguramente será diferente si lo tiene desde hace seis meses o más de un
año.
Forma de inicio.- Existe relación entre el tiempo de enfermedad y la del clínico; el inicio del
problema clínico puede ser abuso o insidioso. La enfermedad que corresponde a un inicio brusco
generalmente es agudo y probablemente requiera una asistencia urgente. La presencia de
síntomas como cefaleas, insomnio y mal humor que por primera vez y en forma súbita
experimenta un paciente indica la presencia de un cuadro agudo (depresión, brote psicótico etc.)
que como tal requiere de una atención inmediata; mientras que las misma sintomatología que
aparece esporádicamente desde hace 5 años deja de ser una emergencia y puede servir de
indicador para tipificar algunos rasgos de personalidad ansioso.
Síntomas principales.
f. Historia Personal:
Niñez.- El estudio de esta área debe empezar desde el nacimiento con la descripción de las
características del nuevo ser para continuar con el desarrollo evolutivo de las diversas funciones
en relación con las condiciones ambientales y sociales.
El recién nacido muestra una serie de datos útiles de observar: Tamaño, peso, coloración de la
piel, reacciones reflejas, llanto, etc. La coloración oscura del recién nacido y el retraso del llanto
pueden corresponder a un estudio axonómico y ser por ello propenso a adquirir un compromiso
cerebral.
Después del nacimiento, el niño está expuesto a una serie de traumatismos del medio, como son
las enfermedades infecciosas, los accidentes, la desnutrición, etc. El conocimiento de las
ocurrencias exógenas y endógenas tiene la importancia, dado que el problema intelectual
muchas veces son por esa causa, o problema de conducta o de aprendizaje entre otros.
Se debe explorar el desarrollo de las diferentes habilidades, lenguaje, control de esfínteres,
motricidad, socialización, de llanto, de emociones, etc. Un retardo en cualquiera de estas
habilidades puede ser indicativo de déficit madurativo. Si tenemos a un niño con problemas de
conducta y entre sus antecedentes se encuentra que se articuló palabras y empezó a caminar a
los 2 años de edad, además que nació con la piel morada y demoró en llorar, entonces estamos
frente a un cuadro de disfunción cerebral. Conforme la evolución prosigue, las diversas
conductas adquieren mayor complejidad; para una valoración de ellas es necesario caracterizar
el tipo de modelo que el niño ha tenido (afectivo, emocional, etc.) Después de los 2 ó 3 años de
edad se puede diferenciar con mayor claridad la presencia de conductas inadecuadas con
manifestaciones ansiosas, perturbaciones en el sueño, enuresis, fobias, aislamiento, conductas
agresivas, etc. Que muchos casos podrían ser explicados a partir de modelos familiares
inadecuados (sobreprotección, rechazo, indiferencia).
Escolaridad: La exploración de las áreas académicas debe completarse con la descripción de
las características personales y evolutivas concernientes a estas etapas del desarrollo. La
educación del niño empieza con la adquisición del lenguaje conceptual y en su acepción más
amplia, inclusive desde el nacimiento, la que es distinta a la que asimilará de los modelos
educativos concernientes a la escolaridad. Antes de esta etapa escolar el niño desarrolla una
serie de habilidades indicativas de su capacidad de aprendizaje (madurez para el aprendizaje)
Teniendo la suficiente madurez, algunos de ellos, cuando van a la escuela presentan dificultades
en el aprendizaje. Este problema es frecuente y podría corresponder a problemas de: interacción
de grupos, pedagógicos, perceptivo-espaciales, perceptivos-motrices, emocionales, etc. Para
tener como referencia de la escolaridad se debe preguntar por la edad en que fue a la escuela, la
facilidad para el aprendizaje, las áreas académicas de mayor preferencia, las evaluaciones y
promociones. Es necesario tener conocimientos de los últimos años de la escolaridad,
especialmente al nivel de aspiraciones y posibilidades materiales para continuar su formación, de
tal modo que su ocupación futura, en lo posible, guarda correspondencia con su aptitud y
vocación. La no concretización de estos ideales, con frecuencia es motivo de desórdenes
psicológicos. Debe complementarse con una descripción de los aspectos emocionales,
motivacionales y afectivos del escolar, en tanto que el rendimiento académico es facilitado o
dificultado por estos factores.
Adolescencia y Juventud: La pubertad o juventud con etapas de crisis, de diferenciación y
problemas, se exploran en función a la naturaleza del desarrollo y a las actividades
desempeñadas en años, ya que los condicionamientos ambientales y sociales determinan
cualitativamente y modifican cuantitativamente cada estadio del desarrollo. Es necesario
preguntar acerca del comportamiento durante la pubertad y adolescencia tanto en relación con
las emociones, el ajuste social, las relaciones heterosexuales y los niveles autovalorativos y
críticos. La diferenciación de los caracteres sexuales secundarios, el inicio de la regla menstrual
(menarquia) y las poluciones nocturnas en los varones cuando no han recibido una adecuada
orientación provocan conflictos en el púber; los cambios en el tono de voz y los movimientos
torpes por efecto del crecimiento físico, pueden hacerlos sentir fastidiados e incómodos. El
adolescente por su espíritu crítico e idealista y por su susceptibilidad emocional fácil entra en
conflicto con sus padres, valores y reglas sociales, la injusticia de la sociedad, etc. Y como
consecuencia aparece en él la frustración y el desajuste emocional, aparecen los problemas de
drogadicción, abandono de sí mismo, conductas delictivas y otros. La juventud como una etapa
de estabilización de los comportamientos y concretización de ideales debe ser explorada
minuciosamente porque en gran medida los comportamientos futuros empiezan a consolidarse
en otros años en tanto que la formación ocupacional (profesional) llega a su culminación.
Vida Sexual. Si bien resulta difícil obtener la confianza del paciente para explorar las áreas
sexuales, ésta debe ser encarada con naturalidad, por lo que se debe partir del desarrollo
evolutivo. Se debe preguntar la edad en que se identificó sus propios órganos sexuales y
aprendió a diferenciar al hombre y a la mujer. Más adelante preguntar el interés que empezó a
tener por el sexo opuesto y la forma cómo éste fue canalizado. Preguntar por las primeras
experiencias amorosas referidas tanto al contacto físico, como al nivel sentimental y la forma
como ambos niveles de la sexualidad fueron encaminadas. No es raro obtener respuesta de que
las primeras experiencias fueron de carácter masturbatoria y/o de tipo amor platónico. En
cuento a la primera relación sexual, en el caso de los varones se produce con prostitutas y/o
homosexuales, mientras que en las mujeres hay una relación forzada; en tal sentido resulta
valioso conocer las actitudes que muestra frente a su primera relación sexual. Asimismo se debe
explorar los roles sexuales, la estabilidad efectiva con el cónyuge y la actitud frente al
matrimonio como pareja, como familia y como institución. De esta conversación se podrá
obtener datos acerca de problemas sexuales y desviaciones, las que a su vez permitirán una
adecuada explicación y manejo.
Hábitos e Intereses.- Es necesario conocer como el paciente se integra, asimila y participa de
las costumbres sociales. La descripción de sus hábitos e intereses nos permiten ser objetivos, ya
que posibilitará conocer el grado de ajuste social, así como las posibilidades de desarrollo,
autonomía o dependencia; características que además pueden ser empleadas por el psicólogo
con fines correctivos o terapéuticos. Con el fin de indagar este nivel se debe preguntar por ej.
¿Que hace cuando no trabaja? Va a espectáculos públicos? Cuales....... ¿prefiere reunirse con sus
amigos? Está conforme con su trabajo? Que aspiraciones tiene y como piensa alcanzarlos?,
cuáles son sus vicios?. Además se debe indagar por el interés que muestra frente a los
acontecimientos sociales, políticos, religiosos, etc.
Actitudes: Esta área permite conocer la forma como se percibe los acontecimientos y la
realidad exterior, en tanto que el paciente muestra disponibilidad afectiva y cognitiva frente a
una determinada circunstancia. Se debe preguntar por la actitud frente a la enfermedad, a la
familia, al trabajo y otros acontecimientos. Es necesario recabar estos datos que además de la
utilidad diagnóstica, las actitudes inciden significativamente en la persistencia o remisión del
problema.
II. CARACTERES GENERALES DEL COMPORTAMIENTO
a. Descripción Física: El estudio empieza por la descripción física del paciente, la vestimenta, el
arreglo personal, higiene, características antropomórficas y estado de nutrición. Dichos rasgos
nos dará una idea del cuidado general del paciente. El descuido en la higiene y la vestimenta es
frecuente observar en esquizofrénicos y niños hiperkinéticos; la presencia de heridas en el rostro
y el cuerpo podrían corresponder a un epiléptico; mientras que el arreglo exuberante puede
verse en personas histéricas.
b. Conciencia y niveles de alerta: En siguiente lugar se debe determinar los estados de conciencia,
puesto que su presencia es condición para que se dé cualquier proceso mental, del mismo modo
que cada nivel de conciencia incide significativamente sobre la deficiencia de las tareas
intelectuales. La excitabilidad provocada por la ingesta de drogas por ej. Impide la atención
selectiva mientras que los estados de confusión mental (traumática o psicótica) pueden facilitar
la aparición de ideas delirantes.
c. Estados emocionales: Los estados emocionales del paciente se pueden apreciar a través de la
expresión fácil y la postura corporal. El rostro triste y la marcha deambulante caracterizan al
deprimido, mientras que el rostro eufórico y los movimientos exagerados pueden corresponder
al maníaco.
d. Motricidad: A través de la observación de los movimientos (marcha, mímica, gesticulaciones y
destreza motriz) podemos calificar la motricidad en general. Los movimientos desmedidos y la
torpeza motriz en niños caracterizan la disfunción cerebral mínima; la deambulación lenta y
temblorosa se observa en los síndromes extrapiramidales, mientras que la ausencia de
movimientos pueden verse en la esquizofrenia catatónica, síndromes conversivos y
traumatismos cerebrales.
e. Conductas sociales: Las motivaciones, las actitudes o el nivel de colaboración frente al examen y
el grado de aceptación de sus problemas nos dará una idea hacer a de la conductas sociales del
paciente.
III. EXPLORACIÓN DE LOS PROCESOS COGNOSCITIVOS
a. Atención y concentración: El estudio de los procesos mentales se inicia con la exploración de la
atención; se debe tener en cuenta la intensidad, el volumen y el umbral de la misma. La
concentración se evalúa a través de la persistencia de la atención selectiva. La conservación de la
secuencia de una conversación, pruebas como el tachado de letras y números pidiendo al
paciente que disminuya desde 100 de 7 en 7 ó desde 30 de 3 en 3 entre otras cosas, son formas
de explorar la atención. La distractibilidad como una dificultad de atención, es frecuente
observar en la mayoría de desórdenes emocionales, mentales e intelectuales de cualquier
etiología, igualmente su perturbación, usualmente, afecta a la memoria y al pensamiento.
b. Procesos preceptúales: El estudio de la percepción se hace a partir del reconocimiento de los
diferentes objetos que existen en la realidad. Se debe evaluar la percepción visual
(reconocimientos de los diferentes objetos, colores, símbolos, etc.) La percepción auditiva
(melodías, sonidos, ruidos, palabras) la percepción táctil a partir de la discriminación de las
características externas de los objetos. Hay un conjunto de perturbaciones de la percepción,
alucinaciones, ilusiones y las agnosias son signos clínicos de dichas perturbaciones. El primer
caso corresponde generalmente a un problema psicótico, pero también puede verse en las
intoxicaciones y en las perturbaciones cerebrales; el 2° está en relación a la fatiga, cansancio o
estrés, mientras que la agnosia caracteriza a un compromiso cerebral. Las alucinaciones son
indicios de perturbaciones a nivel de pensamiento o de la conciencia; las agnosias en cambio
corresponden a perturbaciones específicas de la percepción.
c. Orientación espacial y temporal: La orientación espacial e posible explorar a partir de la
discriminación del esquema corporal derecha-izquierda, orientación topográfica (lugares), en
coordinadas especiales (arriba-abajo, delante-detrás) orientación simbólica (que lea o escriba p,
d, q, b, 6, 9, etc.) Un niño que no discrimina adecuadamente la derecha e izquierda no reconoce
partes de su cuerpo y además es disléxico, puede presentar un problema cerebral. Se considera
a la dislexia como un defecto para la orientación simbólica perceptivo-espacial. Una persona
angustiada puede confundir igualmente los lugares por donde camina. Se explora a la
orientación temporal a partir del reconocimiento del día, hora, mes, año y estación
correspondiente. Los pacientes con problemas emocionales agudos, usualmente, no recuerdan
un día, ni la fecha en que se encuentran, mientras que los psicóticos pueden estar convencidos
de que están en día, mes y año totalmente diferentes. Los mecanismos de orientación temporal
a los que hemos referido corresponden a una codificación conceptual; del mismo modo, se debe
tener en cuenta a aquellos de codificación pictórica, es decir por experiencia inmediata del
tiempo
d. Memoria: La exploración clínica de la memoria es relevante sobre todo en adultos, dado la alta
frecuencia de problemas en esta área. Pueden haber defectos primarios o secundarios en el
procesamiento cognoscitivo de la memoria (registro, atención, consolidación y recuerdo). En el
compromiso primario de cualquiera de estos niveles pueden haber compromisos cerebrales
específicos, es decir fallas en los segmentos responsables de cada modalidad. Por ej. Las lesiones
del lóbulo occipital generan defectos de registros y retención visual, mientras que las fallas de los
sistemas del hipocampo generan defectos de consolidación. Las perturbaciones secundarias o
funcionales de memoria son las más frecuentes en el ser humanos; en los niños se traduce como
problemas de aprendizaje y en el adulto mediante los famosos “olvidos” secundarios en ambos
casos a interferencia emocionales. En la depresión y la ansiedad, dado que el paciente no
dispone del estado de retención son más frecuentes que los de vocación; es decir para ellos es
mas difícil recordar las actividades de los últimos días y mas fácil sus experiencias del pasado. En
la demencia senil se observa déficits en ambos niveles. Igualmente, las personas deprimidas y
ansiosas tiene dificultad para retener tareas a corto plazo. Cuando pedimos a un paciente que
retenga una serie de palabras, frase o serie e números, estamos explorando la memoria reciente
a corto plazo. Debe diferenciarse la memoria conceptual de la pictórica. El retardo recuerda
mejor las experiencias codificadas pictóricamente, en tal sentido, para ellos es más fácil recordar
los rostros de las personas que sus nombres. Existen fenómenos paramnésicos (lo siempre visto,
lo jamás visto) frecuentes en pacientes psicóticos, con lesiones del lóbulo temporal y también en
histéricos, que ante las pruebas convencionales no evidencian trastornos significativos.
e. Pensamiento y lenguaje: Se debe explorar el curso, el contenido y la forma del pensamiento;
déficits en el curso pueden ser debido a perturbaciones emocionales, mientras que el problema
en el contenido, por parecer de coherencia y juicio lógico, generalmente son los de carácter
psicótico. Un paciente que nos está hablando de su negocio de zapatería asocia la conversación
que tuvo con su señora sobre sus hijos, pero cuando está comenzando a contar nuevamente la
desvía hacia su tema de hípica, sin haber completado ninguna de las ideas. En este caso
corresponde a una “fuga de ideas” frecuentemente se observa en paciente maníacos”. Hay otros
pacientes que refieren escuchar sus propios pensamientos, que sus ideas han sido sustraídas,
que se consideran un ser sobrenatural etc. Estas formas de pensamiento usualmente
caracterizan a los esquizofrénicos. Igualmente deben estudiar los niveles de conceptualización
en el paciente, ya que estos están en relación a la capacidad intelectual; en tal razón, el
deficiente mental, el niño o el deteriorado tienen niveles correctos, mientras que el adulto posee
un nivel abstracto. Los problemas del pensamiento por perturbaciones cerebrales específicas son
menos frecuentes ya que es una función altamente diferenciada; en cambio las perturbaciones
difusas como la demencia arterioesclerótica, por deterioro intelectual, genera un pensamiento a
nivel concreto. El lenguaje debe ser estudiado desde dos aspectos: la comprensión y la
expresión. Un problema de comprensión puede indicar un problema de tipo afásico, o también
puede ser esquizofrénico; en el afásico, aparte de su problema de comunicación, muestra
conductas coherentes, mientras que el esquizofrénico distorsiona delusivamente la información
y sus conductas son ilógicas. Las perturbaciones en la expresión verbal corresponden a efectos
articulatorios o a defectos para la degeneración lingüística. El tartamudeo presenta un déficits
articulatorio, lo cual generalmente es de causa emocional, mientras que la distraía es también un
defecto articulatorio pero de base orgánica. Cuando el defecto articulatorio se agrava en
determinadas circunstancias, sobre todo por la tensión emocional y mejora de la fluidez verbal
cuando hay tranquilidad, estamos frente a una tartamudez o espasmofemia; en cambio cuando
el defecto articulatorio es persistente, aún cuando el sujeto está emocionalmente tranquilo;
pero que logra comunicarse con los gestos, mímica o la escritura, entonces probablemente será
un disártico. En algunos casos es necesario hacer un estudio minucioso del lenguaje y en él se
explorarán áreas preceptúales, semánticas gramaticales, etc.
f. Inteligencia: La exploración tradicional de la inteligencia se limita a la administración de
determinados test psicológicos, sin embargo es necesario en clínica, además de partir del análisis
de las eficiencias en las distintas habilidades observadas durante el examen, lo que nos permite
tener una idea cabal del nivel cualitativo de ella. El estudio de la eficiencia de la atención, las
destrezas motoras, la formación de conceptos, el juicio y razonamiento, etc. Nos permitirán
conocer cada habilidad en particular. Como complemento de lo anterior puede recurrir a los
datos históricos (calificaciones, referencia de profesores, promociones, etc.) para darnos una
idea del desarrollo y del estado actual de las habilidades intelectuales, por que cabe la
posibilidad de que la inteligencia actual es menor por deterioro, que la de hace algunos años.
Naturalmente, el nivel cuantitativo de la evaluación es necesario por su importancia
metodológica y ello lo obtendremos por medio de las pruebas psicométricas debidamente
estandarizadas. No se debe entender a la inteligencia como un proceso mental más, sino debe
inscribírsela dentro de cada uno de ellos, por lo que es posible llegar a ella a partir del
conocimiento o de la eficiencia de cada tarea mental.
IV. EXPLORACIÓN DE LOS ESTADOS EMOCIONALES
La exploración debe empezar caracterizando los aspectos básicos de las emociones, el tono
emocional y el estado de ánimo corresponden a este nivel y no dependen directamente de ninguna
representación o idea, tienen cierta autonomía y son una forma peculiar de ser y vivir, pero al mismo
tiempo frágil y sensible. La irritabilidad, la impulsividad y la apatía son trastornos del humor que se
observan con frecuencia en los problemas emocionales, de personalidad e intelectuales, así como en
los problemas metabólicos y endógenos. Con el objeto de explorar el estado de ánimo se debe
preguntar con que humor se levanta en las mañanas, si usualmente tiene disposición para hacer las
cosas o si se irrita o fastidia fácilmente. La afectividad, el sentimiento y las pasiones son formas
diferenciadas de las emociones, estas están en relación a necesidades aparecidas en el curso del
desarrollo histórico del individuo. En el caso de los problemas depresivos estas suelen ser:
indiferencia, pesimismo y melancolía. La alegría es una valoración cognitiva afectiva por algo que
lógicamente resulta agradable; es en los psicóticos normal observar la distorsión de los afectos. En
este nivel es valioso preguntar que siente por sus padres, por su pareja u otros y como se lleva con
ellos. La referencia, que respecto nos brinda la familia y compañeros de trabajo será valiosa. Los
sentimientos morales, éticos y religiosos, con niveles superiores de las emociones y útiles de explorar
en todo paciente, sobre todo en aquellos en que se sospecha problemas psicóticos. La voluntad como
capacidad de energía, la persistencia y el vigor para el logro de metas pueden ser deficientes en
deprimidos o exagerados en síndromes maníacos.
V. EVALUACIÓN DE LAS ACTIVIDADES SOCIALES
Dado que las actitudes sociales corresponden en formas elaboradas de expresión afectiva y cognitiva
en el proceso de la toma de conciencia por el sujeto, en forma resumida y el párrafo aparte,
deseamos resaltar su importancia en psicopatología sin embargo dejamos a criterio del examinador si
la evaluación de esta esfera incluye dentro de los procesos mentales, afectivos o la realiza aparte.
Existe un grupo de manifestaciones psíquicas que se expresan en los modos de interacción social del
sujeto en su ambiente familiar, laboral y de amistades; ellas deben acciones anticipadas, planeadas y
adaptables a las situaciones variables que el medio ofrece. Asimismo, frente a tales circunstancias el
sujeto debe mostrar conductas coherentes, acciones lógicas y reacciones emocionales más o menos
acorde según corresponda la cultura, las reglas sociales y los valores morales, religiosos, éticos de su
respectivo grupo social. Cuando nos vamos a una fiesta nos sentimos predispuestos a distraernos o en
el caso de una ceremonia religiosa asumimos actitudes reverentes y cuando en la calle nos
encontramos con una persona ajena que nos habla amigablemente nos mostramos reservados. Se
presentan alteraciones en las diferentes modalidades de las actitudes sociales en los trastornos
psicopáticos de la personalidad, en los cuadros psicóticos de personalidad, en los cuadros psicóticos y
en los síndromes pre-frontales principalmente. Un joven que frente a sus padres y mayores sin
motivos justificables, actúan insolentemente por el a sólo hecho de sentir placer l provocarles daño,
seguramente debe tratarse de un psicópata. Otra persona en una ceremonia pública, mientras los
demás se hallan concentrados en dicho acto, expresa su euforia y se dirige afectuosamente frente a
una persona desconocida creyendo estar hablando con su amigo, podría tratarse del caso de un
esquizofrénico. Un paciente con síndrome pre-frontal (compromiso cerebral) sin ser psicópata ni
psicótico, le llaman por su apodo al médico, mientras éste lo examina y hace sus necesidades
primarias en presencia del personal de enfermería a pesar de que por sus propios medios puede
dirigirse a los servicios higiénicos. Con frecuencia los trastornos mentales de estos pacientes debutan
provocando perturbaciones en el plano de las actividades sociales, sin que se evidencien desórdenes
en las demás esferas cognitivas o afectivas por ello resulta valioso.
EXAMEN MENTAL
1. IMPRESIÓN.
Aspectos Generales (observación directa y/o descripción externa física en forma ordenada,
sistemática, objetiva e imparcial. Sexo, edad, cronológica (si aparenta la edad referida) contextura,
peso, estatura, raza, cabellos, cabeza, tronco, extremidades. Señas particulares: quemaduras,
cicatrices, fracturas, heridas, hematomas, tumores, pecas, lunares, tatuajes. Vestimenta: orden de
presentación, textura, desdeño, estados de conservación, uso, arreglo y/o aliño personal, maquillaje
rasgado, parchado, enterrado, manchado, excéntrico, desaliñado, recortado, peinado, uñas,
zapatos, descalzo, etc. En el momento de la entrevista y/o examen. Estado nutritivo: Desnutrido,
malnutrido, anémico, obesidad.
2. AFECTO:
Expresión facial: Alerta, móvil, preocupado, triste, ensimismado, inexpresivo, angustiado, colérico,
tenso, despreciativo, vacío, alegre, de mirada penetrante, escudriñadora, suspicaz, abatida, vacía,
sensual, gesticulante (arruga la frente, abre mucho los ojos, aprieta o rechina los dientes, hace
muecas, se muerde los labios, bosteza, suspira. Postura o Marcha: (a través de sus movimientos)
Postura erguida, encorvada, oscilante, torpe, tiesa, desgarbada, lenta, acelerada, temblorosa,
inmóvil, ausencia de movimientos, mutismo, estuporoso, agitación, hiperactivo, manierismos,
estereotipadas, tics, movimientos involuntarios en relación con el sistema extrapiramidal. Relación
con el examinador.- Asequible, amable, dependiente, de confianza, sumiso, conciliatorio,
indiferencia, rechazo y oposición, evasivo, suspicaz, angustiado, cauteloso, superior, desconfiado,
agresivo, allarero, hostil, manipulador, simulador. Actitud hacia la entrevista: Frívolo, indiferente,
petulante, franco, temeroso, irritable, belicosa, erótica, arrogante, insolente, sarcástica, irónico,
altanero, superior, competitivo, distantes, exhibicionistas, negativistas.
3. LENGUAJE:
No claro, comprensible, entrecortado, de tono: Moderado, enunciación claro, fuerte (con grito o
vociferación), débil, altisonante, cuchicheante, ronca, apagada, cantidad: aumentada (verborrea),
disminuída (lacónico, depresivo), ausente, mutismo), normal, etc. Curso: fluido, locuaz, forma
monótona. Así mismo evaluar: afasia, disartia, neologismo, verbigeración, ecolalia, tartamudeo,
mutismo, coprolalia, etc.
4. PENSAMIENTO:
Asociación de ideas: la hilación cumple con sus objetivos de forma ordenada, desordenada,
confusa). Curso: Inhibición, fuga de ideas, perseveración, acelerados, bloqueos, disgregación,
incoherencia, prolijidad. Contenido: lógico, ilógico, ideas delusivas delirantes, de matiz
autorreferencial, persecución, celotípico, daño místico, fantástico, megalomaníaco, de grandeza,
sobrevalorada, eco, robo, publicación (enajenación), nihilista, depresivos, de huida, culpa
(autorreproche) minusvalía, ideas fijas, obsesivas, fóbicas, somáticas, hicondríacas, etc.
5. MEMORIA:
Anterógrada, retrógrada, fijación (cuantitativamente) hiperamnesia, amnesia, amnesias lacunares,
paramnesia, confabulación, deja vu y deja vecu.
6. ATENCIÓN:
Concentración, atención selectiva, distraibilidad, vaga, atenta, si hay interés, indiferencia anormal,
hiperprosexia, aprosexia, etc.
7. PERCEPCIÓN
Caracteres normales (captación, precisión, dirección y atención), alucinaciones tipos: auditivas,
visuales, cinestésicas o motrices, olfativas, gustativas. Ilusiones, pseudopercepciognosias,
micropsias, macropsias, etc.
8. JUICIO.
Relación entre lo que dice y no siente, sentido de juicio y la realidad, cual es la lógica entre las
situaciones, como así piensa. Etc.
9. ESTADO DE CONCIENCIA.
Obnubilación, estupor, sopor, coma, onirismo, lucidez, confabulación, delirante, etc.
10. ORIENTACIÓN.
Lucidez, orientado en tiempo, espacio y persona.
11. CONCIENCIA DE ENFERMEDAD.
Insight, actitud para el cambio, etc. Si acepta o no la enfermedad.
12. AFECTIVIDAD.
Estado de ánimo: alegre, deprimido, lábil, cambiante, embotado, inapropiado, ambivalente,
relajado, excitado, apático, angustiado, ansioso, ansioso, eufórico, distímico, inestable, frío, rabioso,
pánico, preocupación, incongruencia de los sentimientos y las acciones, etc.
13. SOCIABILIDAD.
Dificultades, limitaciones para el trato con las demás personas que le rodean, empático, superficial,
carismático, manipulador, introvertido, agresivo, etc.
14. FUNCIONES VITALES.
Apetito (anorexia, bulimia, pica, etc.) sueño (hipersomnia, sonambulismo, insomnio) sexual
(trastornos funcionales de la elección de objetos, de fin, conciencia de su propio sexo) aumentado,
disminuido, preocupaciones somáticas, volitivas, fatiga, etc.
15. IMPRESIÓN INTELECTUAL.
De manera general lo que impresiona en función del trabajo que desempeña y grado de instrucción,
razonamiento, juicios, pensamientos, memoria, información, conocimiento, etc.