Bolilla #5: Responsabilidad Civil
Bolilla #5: Responsabilidad Civil
CONCEPTO: La responsabilidad civil es la obligación de resarcir todo daño injusto causado por otro. Este
concepto se explica en los siguientes términos:
En primer lugar, es menester que siempre exista un daño causado. No hay responsabilidad civil sin daño
material o moral causado.
Ese daño debe ser injusto, lo cual no necesariamente debe provenir un acto ilícito. También, puede existir
responsabilidad por hechos lícitos, por ejemplo cuando una fábrica cuya actividad es autorizada por el
Estado, genera molestias y daños a sus vecinos, pudiendo esto0s reclamar el resarcimiento de los perjuicios
irrogados o su cese.
La obligación de resarcir el daño causado tiene una función esencialmente reparadora pero hoy también se
reconoce como una función primordial la preventiva, que se oriente a evitar el daño o, producido, buscar
que el menor impacto nocivo. En nuestro sistema de derecho privado vigente rige el principio de la
reparación integral o plena, mediante el cual el derecho busca recomponer, en lo posible, la situación de la
víctima al estado anterior de sufrir el detrimento.
FUENTES: A partir de la vigencia del Código Civil y Comercial la regulación del fenómeno resarcitorio se ha
unificado. La responsabilidad civil es única, es tan antijurídico un accidente de tránsito, un homicidio o un
robo como un incumplimiento de un contrato. No se distingue en el nuevo texto legal la responsabilidad civil
contractual de la extracontractual.
“La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación
del daño causado, conforme las disposiciones de este Código”.
Los aspectos más relevantes que se unifican, que tenían diferencias de regulación en el código anterior, son:
Plazo de prescripción: se unifica en tres años. Existen plazos especiales: diez años para la
acción de responsabilidad civil por daños derivados de agresiones sexuales a personas
incapaces ,dos años para la acción de derecho común derivada de accidentes de trabajo y
para el reclamado de daños derivados del contrato de transporte;
Extensión del resarcimiento: determina que son indemnizables las consecuencias
inmediatas y las mediatas previsibles, regla aplicable cualquiera sea el origen del daño;
Curso de los intereses: Según , el curso de los intereses comienza desde que se produce
cada perjuicio;
Régimen aplicable a los casos con pluralidad de responsables: si varias personas participan
de la producción de un daño que tiene una causa única se aplican las normas de las
obligaciones solidarias, mientras que si la pluralidad deriva de causas distintas se aplican las
de las obligaciones concurrentes.
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Sin embargo, subsisten varias diferencias entre la responsabilidad contractual y extracontractual, dichas
diferencias se presentan en:
FUNCIONES:
Preventiva: - Art. 1710.- Deber de prevención del daño. Toda persona tiene el deber, en cuanto de ella
dependa, de:
Evitar causar un daño no justificado;
Adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razonables para evitar que se
produzca un daño, o disminuir su magnitud; si tales medidas evitan o disminuyen la magnitud de un
daño del cual un tercero sería responsable, tiene derecho a que éste le reembolse el valor de los
gastos en que incurrió, conforme a las reglas del enriquecimiento sin causa;
No agravar el daño, si ya se produjo.
- Art. 1711.- Acción preventiva. La acción preventiva procede cuando una acción u omisión antijurídica hace
previsible la producción de un daño, su continuación o agravamiento. No es exigible la concurrencia de
ningún factor de atribución.
- Art. 1712.- Legitimación. Están legitimados para reclamar quienes acreditan un interés razonable en la
prevención del daño.
- Art. 1713.- Sentencia. La sentencia que admite la acción preventiva debe disponer, a pedido de parte o de
oficio, en forma definitiva o provisoria, obligaciones de dar, hacer o no hacer, según corresponda; debe
ponderar los criterios de menor restricción posible y de medio más idóneo para asegurar la eficacia en la
obtención de la finalidad.
Resarcitoria: En cuanto a la función resarcitoria consiste en el deber de reparar un daño causado por un hecho
ilícito o por el incumplimiento de una obligación. En principio todo daño es antijurídico salvo que se encuentre
justificado. El nuevo Código regula expresamente varias causales de justificación (legítima defensa, estado de
necesidad, ejercicio regular de un derecho, asunción de riesgo, consentimiento del damnificado) respondiendo a
lo que es la doctrina y jurisprudencia tradicionales. Define al daño como toda lesión a un derecho o un interés, en
la medida que no sea reprobado por el ordenamiento jurídico. El objeto del daño puede ser tanto la persona,
como el patrimonio o un derecho de incidencia colectiva, por ejemplo, el daño que sufren los consumidores o el
que se causa al medio ambiente, el que cobra especial protección en el Código.
Sancionatoria: Finalmente, llegamos a la función de la sanción, donde los Daños Punitivos cuya
aplicación venimos propiciando hace más de veinte años (7), son uno de sus mejores herramientas, en
pos de la protección de los más vulnerables.
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Si bien se modificó el Art. 1714 del Código Civil que establecía -en forma limitada y excesivamente
restringida- los Daños Punitivos (8), es que la consecuencia de dicha eliminación fue sustancialmente
positiva para los más débiles (9), dado que volvió a tener la centralidad legal que le corresponde el Art.
52 Bis de la Ley de Defensa del Consumidor, que establece la aplicación de los Daños Punitivos.
4.4.2) Deviene casi innecesario resaltar que los Daños Punitivos se encuentran dentro del concepto del
Art. 1710 del Código Civil y Comercial, en lo referente que se trata de un instrumento para Prevenir del
daño.
Ello es así, dado que -justamente- los Daños Punitivos tiene una clara función disuasoria,
ejemplificadora y -obviamente- preventiva para que dichas conductas antisociales que se sancionan, no
vuelvan a producirse.
FUNDAMENTOS
A. Evolución histórica: Las modernas corrientes del derecho de daños parecen inclinarse en nuestro
tiempo hacia un propósito definido: socializar los riesgos, mediante la adopción de sistemas de
seguridad social, que garantizan la reparación del daño a la víctima.
También en esta era la cuestión del derecho de daños o la responsabilidad civil no se agota en los daños
personales, sino también en los daños de incidencia colectiva, apareciendo el Medio Ambiente, como un
bien que el derecho debe tutelar a través de herramientas idóneas y útiles para tal finalidad. En este marco
aparece también con marcada importancia una función fundamental de la responsabilidad cual es prevenir
el daño causado, generándose acciones legales tendientes a tutelar este cometido.
C. Estado actual de la cuestión (las nuevas fronteras de la responsabilidad civil, la función del
seguro y el problema de la tarifación: presentación del tema y enfoque general): Luego de la
reforma del Código Civil del año 1968, se produjo un cambio en el tratamiento de la responsabilidad
civil.
Surgen en la legislación reciente y en la doctrina autoral respuestas automáticas: frente a un conflicto hay
que favorecer a la víctima; frente a un daño, objetivar la responsabilidad.
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También a los fines de lograr una protección eficiente de las víctimas, el Derecho ha buscado socializar los
riesgos, mediante la adopción de mecanismos sustitutivos de la responsabilidad civil que intenta garantizar
un adecuado y eficiente acceso de la víctima a la reparación del daño. Aparecen, así, los seguros individuales
obligatorios (ej. Automotores), o los sistemas de seguridad social.
Cada vez más se habla del responsable y la influencia de la carga indemnizatoria sobre la sociedad y la
economía de las empresas.
Este análisis es el que pregona establecer límites al principio de la reparación integral a través de la
tarifación de los daños. Este sistema ha sido adoptado por la legislación laboral (accidentes de trabajo) y
aeronáutica (accidentes aéreos), y existieron varios proyectos legislativos que limitaban a un monto máximo
los daños generados por ciertos siniestros -generalmente aquellos vinculados con factores objetivos de
atribución-, con el objeto de garantizar un fácil acceso a las víctimas a una indemnización, y permitir la
asegurabilidad de aquellos.
LA RESPONSABILIDAD CIVIL Y EL CODIGO CIVIL Y COMERCIAL – LEY 26994: El artículo 1709 del CCC, fija una
prelación normativa para resolver los casos se responsabilidad y dice “En los casos en que concurran las
disposiciones de este Código y las de alguna ley especial relativa a responsabilidad civil, son aplicables, en el
siguiente orden de prelación: a) las normas indisponibles de este Código y de la ley especial; b) la autonomía
de la voluntad; c) las normas supletorias de la ley especial; d) las normas supletorias de este Código.
Con relación a la función preventiva, Expresamente dice: “Toda persona tiene el deber, en cuanto de ella
dependa, de: a) evitar causar un daño no justificado; b) adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias,
las medidas razonables para evitar que se produzca un daño, o disminuir su magnitud; si tales medidas
evitan o disminuyen la magnitud de un daño del cual un tercero sería responsable, tiene derecho a que éste
le reembolse el valor de los gastos en que incurrió, conforme a las reglas del enriquecimiento sin causa; c) no
agravar el daño, si ya se produjo.
También regula una acción novedosa en esta materia, que denomina la acción preventiva, ella procede
“cuando una acción u omisión antijurídica hace previsible la producción de un daño, su continuación o
agravamiento. No es exigible la concurrencia de ningún factor de atribución”.
Se establece que “están legitimados para reclamar quienes acreditan un interés razonable en la prevención
del daño”. Y la sentencia que admite la acción preventiva debe disponer, a pedido de parte o de oficio, en
forma definitiva o provisoria, obligaciones de dar, hacer o no hacer, según corresponda; debe ponderar los
criterios de menor restricción posible y de medio más idóneo.
Finalmente el art. 1714 del C.C.C. regula lo que se denomina la punición excesiva, disponiendo que “si la
aplicación de condenaciones pecuniarias administrativas, penales o civiles respecto de un hecho provoca
una punición irrazonable o excesiva, el juez debe computarla a los fines de fijar prudencialmente su monto”.
Asimismo en este supuesto el juez puede dejar sin efecto, total o parcialmente, la medida.
También, el nuevo cuerpo normativo se ocupa de una de las funciones primordiales de la responsabilidad
civil: la resarcitoria. En el artículo 1716 se unifica la responsabilidad civil contractual y extracontractual.
“La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación
del daño causado, conforme con las disposiciones de este Código”.
ILICITO CIVIL E ILICITO PENAL. DIFERENCIAS: El ilícito civil es todo acto contrario a la ley, atribuible a una
persona por culpa o por dolo y que ocasiona un daño. Para que el acto ilícito genere responsabilidad, dentro
de nuestro sistema jurídico, es menester la presencia de cuatro elementos: 1. Antijuridicidad; 2.
Culpabilidad; 3. Daño; 4. relación de causalidad entre el hecho y el daño.
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Es necesario no confundir delito civil con delito criminal. La distinción es neta.
El delito penal es todo acto previsto (típico) y penado por la ley penal, sea intencional o culposo, en tanto
que el ilícito civil supone un obrar que genera daño.
El delito civil exige siempre la existencia de un daño, cierto o eventual, causado a terceros; el delito penal
puede quedar consumado sin que tal daño exista.
La finalidad del ordenamiento jurídico civil y la del ordenamiento penal, al establecer la ilicitud de un acto es
diferente: en el primero es la de reparar el daño experimentado por el ofendido (resarcitorio); en el
segundo, infligir una pena al ofensor (retributivo).
La acción de reparación un ilícito civil no se extingue con la muerte del culpable, en lo penal la sanción es de
carácter estrictamente personal, la muerte del imputado extingue la acción penal.
II. PRESUPUESTOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL: A. Antijuridicidad. Concepto y alcance. Causas Justificación. El caso
de responsabilidad por daños causados por hechos lícitos excesivos. B. Factores de atribución: a. Subjetivos: clases y
valoración de la conducta, b. Objetivos: 1. Riesgo creado: 2. Obligación de garantía. 3. Otros factores. C. Nexo causal:
1. Concepto y régimen legal. Teorías. 2. Las consecuencias por las cuales se responde. Causas excluyentes de la
causalidad: eximentes. D. Daño: Especies. Alcances: Reparación integral y limitación del daño. Aspectos que lo
integran y modo de calcularlo.
Para que se genere la obligación de reparar, se deben presentar cuatro presupuestos fundamentales: A. la
antijuridicidad, B. factor de atribución; C. daño y D. nexo causal.
El Código unificado, consagra ahora una antijuridicidad objetiva y material. El artículo dice que es
antijurídica cualquier acción u omisión que causa daño, con lo que para que se configure este presupuesto
basta con que se viole el deber general de no dañar a otro.
Sin embargo, cabe hacer excepción a este principio en el caso de la responsabilidad contractual, dado que
allí el daño resaltará necesariamente del incumplimiento de una obligación preexistente. Esta diferencia está
expresamente reconocida en el Código, se distinguen la violación del deber general de no dañar a otro y el
incumplimiento de una obligación (que causa un daño, se entiende) como las dos grandes fuentes del deber
de reparar. Va de suyo que, en esta concepción, la antijuridicidad es independiente del factor de atribución:
tan ilícito es el hecho dañoso ejecutado con culpa o dolo como el de una cosa riesgosa o viciosa, o las
actividades riesgosas que causan perjuicios, o el incumplimiento dañoso de una obligación de resultado.
También es antijurídico el acto involuntario que causa daño, dado que infringe el deber general de no dañar,
aunque en ese caso la indemnización se discierna por razones de equidad.
Cabe aclarar, que la referencia que se hace en la norma que se comenta a cualquier "acto" u omisión debe
entenderse en sentido amplio, como comprensiva no sólo de los actos humanos, sino también del hecho de
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los animales y las cosas, o la actuación de los grupos en sí mismos, pues se trata de especies que la ley
también contempla como fuentes de responsabilidad.
La asunción de riesgos: “la exposición voluntaria por parte de la víctima a una situación de peligro no
justifica el hecho dañoso ni exime de responsabilidad a menos que, por las circunstancias del caso, ella
pueda calificarse como un hecho del damnificado que interrumpe total o parcialmente el nexo causal. Quien
voluntariamente se expone a una situación de peligro para salvar la persona o los bienes de otro tiene
derecho, en caso de resultar dañado, a ser indemnizado por quien creó la situación de peligro, o por el
beneficiado por el acto de abnegación. En este último caso, la reparación procede únicamente en la medida
del enriquecimiento por él obtenido”.
La situación donde el damnificado presta su consentimiento con una eventual situación nociva,
prescribiendo que “sin perjuicio de disposiciones especiales, el consentimiento libre e informado del
damnificado, en la medida en que no constituya una cláusula abusiva, libera de la responsabilidad por los
daños derivados de la lesión de bienes disponibles”.
Esta cuestión ha sido regulada, en el Código Civil y Comercial, cuando expresa: “Las molestias que
ocasionan el humo, calor, olores, luminosidad, ruidos, vibraciones o inmisiones similares por el ejercicio de
actividades en inmuebles vecinos, no deben exceder la normal tolerancia teniendo en cuenta las condiciones
del lugar y aunque medie autorización administrativa para aquéllas. Según las circunstancias del caso, los
jueces pueden disponer la remoción de la causa de la molestia o su cesación y la indemnización de los daños.
Para disponer el cese de la inmisión, el juez debe ponderar especialmente el respeto debido al uso regular
de la propiedad, la prioridad en el uso, el interés general y las exigencias de la producción”.
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B. FACTORES DE ATRIBUCIÓN: Los factores de atribución de responsabilidad explican por qué una
persona debe responder patrimonialmente por su obrar licito o ilícito.
Hay dos tipos de factores de atribución. Los subjetivos que se encuentran en el propio comportamiento del
sujeto dañador (culpa). En estos casos, para poder reprochar un comportamiento, lo primero que debe
analizarse es si la persona es imputable, es decir si puede tener conciencia o discernir si lo que hace está
bien o está mal.
El otro factor es de carácter objetivo, no se analiza la conducta, sino otras cuestiones de naturaleza objetiva,
como el riesgo.
Para la doctrina no basta la atribución material del daño para originar la responsabilidad del agente, porque
el derecho considera al individuo humano como persona. Es por eso que es necesario también atribuir
moralmente el hecho al sujeto. La relación entre la persona y su acto, presupone un sujeto capaz de
voluntad, en general, y que en el caso concreto esa voluntad no haya sido trastornado por circunstancias
anómalas e inevitables.
- Culpabilidad: Es la relación que existe entre el querer del agente y su acto. Existen dos
formas de culpabilidad: culpa en sentido estricto y el dolo.
Sistema del Código Civil y Comercial – Ley 26994: El nuevo Código no establece gradaciones o jerarquías de
los factores de atribución, los que tienen la misma importancia cualitativa. La diferencia es cuantitativa ya
que, en la práctica, se presentarán mayor cantidad de casos de responsabilidad objetiva en razón de que
comprende un número superior de supuestos fácticos.
El Código prevé entre los factores subjetivos el dolo y la culpa (art. 1721 “… La atribución de un daño al
responsable puede basarse en factores objetivos o subjetivos. En ausencia de normativa, el factor de
atribución es la culpa…”).
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Por ejemplo es imprudente aquella persona que circula con su vehículo a una velocidad no permitida en la
zona céntrica de una ciudad y embiste a un peatón. Actúa con impericia un médico que omite aplicar los
protocolos o reglas de la ciencia medica para atender un paciente ocasionándole un perjuicio a la salud de
este último. En todos estos ejemplos observamos que no hay una intención de dañar, sino que el perjuicio se
produce por descuido o negligencia del autor del hecho ilícito.
El dolo se configura por la producción de un daño de manera intencional o con manifiesta indiferencia por
los intereses ajenos. Por ejemplo una persona que mata a otra con un arma de fuego, queriendo ese
resultado, o sea la muerte de la persona agredida. Otro ejemplo sería cuando una persona utilizando
cheques, que sabe que carecen de fondos suficientes, los entrega en pago de una compra de un bien que
recibe, pero sabe que aquellos no podrán ser efectivos. En ambos ejemplo estamos en presencias de actos
dolosos que también constituyen típicos delitos penales o criminales.
El actual artículo 1724 al equiparar el dolo extracontractual con el contractual pone el acento en la situación
del acreedor insatisfecho. El dolo se configura ahora cuando el daño es producido "de manera intencional".
El dolo agrava la responsabilidad del deudor; por ejemplo en los contratos se responde por las
consecuencias que no sólo las partes previeron al contratar sino también por las existentes al momento del
incumplimiento; en caso de deudores solidarios las consecuencias propias del incumplimiento doloso de uno
de los deudores solidarios no son soportadas por los otros; si media dolo, no opera el consentimiento del
damnificado como eximente ni la atenuación de la responsabilidad por equidad; son inválidas las cláusulas
de renuncia anticipada de responsabilidad por dolo; el incumplimiento intencional del deudor reviste el
carácter de esencial a los fines de la resolución total o parcial del contrato.
Se afirma que el fundamento del agravamiento de la responsabilidad del deudor en caso de dolo no radica
sólo en la magnitud de los daños causados, ni resulta suficiente considerar que se debe castigar más
severamente a quien tiene intención de dañar. El actual artículo 1725 refuerza la idea: el dolo agrava el
elemento subjetivo del deudor que actúa en el ámbito de la previsibilidad de las consecuencias.
El autor de un daño causado por un acto involuntario responde por razones de equidad. El acto realizado por
quien sufre fuerza irresistible no genera responsabilidad para su autor.
Si varias personas participan en la producción del daño que tiene una causa única, se aplican las reglas de las
obligaciones solidarias. Si la pluralidad deriva de causas distintas, se aplican las reglas de las obligaciones
concurrentes.
Finalmente el nuevo cuerpo legal regula una figura que no estaba en el anterior Código Civil. El supuesto del
encubridor, que responde en la medida que su cooperación ha causado daño.
Como supuesto especial, el C.C.C. regula la responsabilidad profesional estableciendo:
“Profesionales liberales. La actividad del profesional liberal está sujeta a las reglas de las obligaciones de
hacer. La responsabilidad es subjetiva, excepto que se haya comprometido un resultado concreto.”
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La conducta del dañador queda fuera de análisis, para determinar si la misma es digna de reproche, en este
caso la responsabilidad viene da por justificaciones objetivas tales como ser dueño de una cosa riesgosa, aun
obrando con el mayor de los cuidados.
En estos casos, el responsable se libera demostrando la causa ajena (hecho de la víctima, de un tercero por
el cual no se debe responder o caso fortuito o fuerza mayor ajeno al riesgo), excepto disposición legal en
contrario.
También el C.C.C. agrega que cuando de las circunstancias de la obligación, o de lo convenido por las partes,
surge que el deudor debe obtener un resultado determinado, su responsabilidad es objetiva.
En el artículo 1757 trata la responsabilidad civil derivada del hecho de las cosas y actividades riesgosas, y
señala que “toda persona responde por el daño causado por el riesgo o vicio de las cosas, o de las
actividades que sean riesgosas o peligrosas por su naturaleza, por los medios empleados o por las
circunstancias de su realización. La responsabilidad es objetiva. No son eximentes la autorización
administrativa para el uso de la cosa o la realización de la actividad, ni el cumplimiento de las técnicas de
prevención”.
El artículo 1757 del Código comprende, con amplitud, las siguientes categoría: 1) los daños causados por
cosas que son riesgosas o peligrosas por su propia naturaleza; 2) los daños causados por cosas que no son
intrínsecamente riesgosas pero cuya intervención o participación activa produjo, por cualquier circunstancia,
el daño; 3) el riesgo de la actividad desarrollada mediante la utilización o el empleo de una cosa, que aun no
siendo peligrosa o riesgosa por su naturaleza, ve potenciada esa aptitud para generar daños; 4) los daños
causados por actividades riesgosas, sin intervención de cosas; 5) los daños causados por el riesgo empresario
o de empresa.
El art. 1758 refiere a quienes son los sujetos responsables, estableciendo que: “El dueño y el guardián son
responsables concurrentes del daño causado por las cosas. Se considera guardián a quien ejerce, por sí o por
terceros, el uso, la dirección y el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho de ella. El dueño y el
guardián no responden si prueban que la cosa fue usada en contra de su voluntad expresa o presunta. En
caso de actividad riesgosa o peligrosa responde quien la realiza, se sirve u obtiene provecho de ella, por sí o
por terceros, excepto lo dispuesto por la legislación especial”.
El art. 1759 que la responsabilidad por el daño causado por animales, cualquiera sea su especie, queda
comprendido en el artículo 1757.
“Los artículos referidos a la responsabilidad derivada de la intervención de cosas se aplican a los daños
causados por la circulación de vehículos”.
La responsabilidad por el hecho ajeno o indirecta en el Código Civil y Comercial: “Responsabilidad del
principal por el hecho del dependiente. El principal responde objetivamente por los daños que causen los
que están bajo su dependencia, o las personas de las cuales se sirve para el cumplimiento de sus
obligaciones, cuando el hecho dañoso acaece en ejercicio o con ocasión de las funciones encomendadas. La
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falta de discernimiento del dependiente no excusa al principal. La responsabilidad del principal es
concurrente con la del dependiente.”
En cuanto al factor de atribución, el principal responde en forma objetiva por los daños ocasionados por
sus dependientes. El factor de atribución es la garantía, en virtud de que la norma en análisis consagra un
deber de indemnidad a cargo del principal frente a los terceros, por el accionar de los dependientes que se
encuentran a su cargo. Para eximirse de responder el principal deberá acreditar la causa ajena.
“Hecho de los hijos. Los padres son solidariamente responsables por los daños causados por los hijos bajo su
responsabilidad parental y que habitan con ellos, sin perjuicio de la responsabilidad personal y concurrente
que pueda caber a los hijos. “
La responsabilidad es objetiva y cesa si el hijo menor es puesto bajo la vigilancia de otra persona, transitoria
o permanentemente. Los padres no se liberan, aunque el hijo menor de edad no conviva con ellos, si esta
circunstancia deriva de una causa que les es atribuible. No responden por los daños causados por sus hijos
en tareas inherentes al ejercicio de su profesión o de funciones subordinadas encomendadas por terceros.
Tampoco responden por el incumplimiento de obligaciones contractuales válidamente contraídas por sus
hijos.
“Otras personas encargadas. Los delegados en el ejercicio de la responsabilidad parental, los tutores y los
curadores son responsables como los padres por el daño causado por quienes están a su cargo. Se liberan si
acreditan que les ha sido imposible evitar el daño. El establecimiento que tiene a su cargo personas
internadas responde por la negligencia en el cuidado de quienes, han sido puestas bajo su vigilancia y
control.”
Supuestos especiales que también regula el C.C.C., a saber: “Responsabilidad de los establecimientos
educativos. El titular de un establecimiento educativo responde por el daño causado o sufrido por sus
alumnos menores de edad cuando se hallen o deban hallarse bajo el control de la autoridad escolar. La
responsabilidad es objetiva y se exime sólo con la prueba del caso fortuito. El establecimiento educativo
debe contratar un seguro de responsabilidad civil. Esta norma no se aplica a los establecimientos de
educación superior o universitaria.”
C. NEXO CAUSAL:
Concepto: Es la vinculación o atribución material del resultado dañoso con la conducta
del autor. Causa es el conjunto de condiciones, factores o fuerzas concurrentes para que
un resultado se produzca. Es necesario determinar cuál de esas condiciones es la
adecuada para ocasionar el daño.
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La relación de causalidad busca encontrar una relación de causa a efecto entre el daño y el hecho de la
persona o de la cosa a los cuales se atribuye su producción. A posteriori estudia cuáles son las
consecuencias por las que se debe responder.
La doctrina se ha encargado de elaborar diversas teorías para determinar en qué situaciones un hecho
puede ser considerado consecuencia de otro. La teoría de la equivalencia de las condiciones, la de la causa
próxima, la de la causa eficiente y la de la causa adecuada.
Teoría de la causalidad adecuada (el autor de un daño responde por las consecuencias que suceden de
acuerdo al curso normal y ordinario de las cosas).
La causalidad en el Código Civil. Las consecuencias por las cuales se responde: Debe
existir una relación de causa a efecto entre el hecho ilícito y el daño.
1. Consecuencia inmediata (acostumbra suceder, según el curso natural y ordinario de las cosas), la
rotura de una cerca que contiene ganado, que genera la dispersión o pérdida, de éste; la lesión y
rotura de la vestimenta del peatón que es atropellado por un vehículo.
2. Consecuencia mediata (resultan de la conexión de un hecho con un acontecimiento distinto), La
venta de un animal enfermo que contagia al resto en el campo del comprador donde es trasladado,
el agravamiento del lesionado por una afección que padecía.
3. Consecuencias casuales (mediatas que no pueden preverse), Los animales escapados por la rotura
del cerco son atropellados por un tren, las consecuencias patrimoniales que esa situación produce
en el adquirente, el fallecimiento del lesionado, o por una infección hospitalaria.
Frente a la venta de animales enfermos, su muerte es consecuencia inmediata, el contagio a otros, sería
mediata y la cesación de pagos que sufre el comprador, por esas pérdidas, es una consecuencia casual.
Las lesiones que sufre el atropellado y daños en sus ropas (inmediata), el agravamiento de la víctima por
una enfermedad que padecía (mediata), su muerte por una infección hospitalaria (casual).
Al igual que en el código derogado, adopta el sistema de la causalidad adecuada a efectos de establecer dos
extremos de suma importancia: el autor de un daño (autoría), y cuáles de las consecuencias del hecho
dañoso deben ser reparadas (extensión del resarcimiento). Se mantiene la clasificación de las consecuencias
el código anterior -aunque se suprimen las casuales-, y se dispone, como regla, que se indemnizan las
consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles.
Art. 1727 consecuencias: “Las consecuencias de un hecho que acostumbran a suceder según el curso natural
y ordinario de las cosas, se llaman “consecuencias inmediatas”. Las que resultan solamente de la conexión
de un hecho con un acontecimiento distinto, se llaman “consecuencias mediatas”. Las mediatas que no
pueden preverse se llaman “consecuencias casuales”.
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La teoría de la causalidad adecuada permite establecer hasta qué consecuencias debe extenderse el
resarcimiento. En otras palabras, las reglas sobre la relación de causalidad permiten ligar, por un lado, el
hecho ilícito con un determinado resultado, la lesión o afectación de cierto bien (daño-evento). Por otro
lado, establecen un vínculo entre este segundo elemento (la lesión a un bien) y las consecuencias que
derivan de él, que son las que deben ser objeto de reparación (daño-consecuencia). Es que todo hecho
genera, desde el punto de vista físico, un sinnúmero de consecuencias, pero no todas ellas son resarcibles
para el Derecho. Así, para seguir con el ejemplo, el disparo del arma de fuego hirió gravemente a la víctima,
y la incapacitó parcialmente para el ejercicio de actividades económicamente apreciables. También generó la
necesidad de realizar ciertos tratamientos médicos, con los gastos consiguientes. Asimismo, el lesionado
tuvo un período de convalecencia durante el cual no pudo desarrollar su actividad laboral, lo que le produjo
un lucro cesante. Naturalmente, tanto el dañado como sus familiares y amigos cercanos sufrieron como
consecuencia de esa situación. Además, el hecho generó la necesidad de aplazar la fiesta de bodas de una de
las hijas de la víctima, con la pérdida de diversas sumas que se habían gastado en la preparación de la
ceremonia y el festejo. Finalmente, otro de los hijos del lesionado canceló —ante la necesidad de cuidar y
acompañar a su padre— un viaje de estudios al exterior, que le habría permitido obtener un valioso título de
posgrado y le habría dado la chance de ser contratado por una empresa importante. Todas esas
consecuencias están causalmente conectadas con el hecho de disparar el arma desde el punto de vista físico,
pero no todas ellas son jurídicamente imputables al responsable (ya sea éste el autor del daño o un tercero,
como el principal, o los padres, tutores o curadores, etc.). En otras palabras, sólo serán resarcibles las
consecuencias que estén en relación causal adecuada con el hecho, es decir, las que un hombre medio
habría podido prever —fundado en la experiencia de vida— en el momento en que se causó el daño. Desde
esta óptica —y siempre siguiendo el ejemplo— son previsibles, verbigracia, los gastos médicos, pero no lo es
la pérdida de la chance de que el hijo de la víctima trabajara en una empresa importante.
Son resarcibles las consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles, salvo disposición legal en contrario.
Las consecuencias casuales no pueden, ser puestas a cargo del responsable.
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C. Las consecuencias mediatas que no pueden preverse se llaman "consecuencias
casuales". No hay relación causal adecuada, porque entre el hecho originario y el
daño se interpone otro u otros hechos que no son previsibles. Así, en el ejemplo
aquí citado, los gastos derivados de la frustración de la boda de la hija de la
víctima directa, o la pérdida del viaje de estudios al exterior del hijo, y de su
chance de ser contratado por una empresa importante, son consecuencias
casuales, porque derivan de la conexión del hecho originario con otros (que una
hija de la víctima iba a casarse y había contratado diversos servicios, o que otro
hijo tenía planeado hacer un importante viaje al exterior, con la posibilidad de
obtener un diploma que derivara en una buena oferta de empleo) que no
resultan previsibles a partir de aquél. Por ese motivo, estas consecuencias no son
resarcibles.
Artículo 1725: cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor
es la diligencia exigible al agente y la valoración de la previsibilidad de las consecuencias. Pero suma un
nuevo supuesto, que es cuando existe una confianza especial, se debe tener en cuenta la naturaleza del acto
y las condiciones particulares de las partes.
Eximentes: Eximentes que interrumpen el nexo causal: hecho del damnificado, caso fortuito y
hecho de un tercero.
ARTICULO 1729.- Hecho del damnificado. La responsabilidad puede ser excluida o limitada por la incidencia
del hecho del damnificado en la producción del daño, excepto que la ley o el contrato dispongan que debe
tratarse de su culpa, de su dolo, o de cualquier otra circunstancia especial.
ARTICULO 1730.- Caso fortuito. Fuerza mayor. Se considera caso fortuito o fuerza mayor al hecho que no ha
podido ser previsto o que, habiendo sido previsto, no ha podido ser evitado. Exime de responsabilidad,
excepto disposición en contrario.
ARTICULO 1731.- Hecho de un tercero. Para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el hecho de un
tercero por quien no se debe responder debe reunir los caracteres del caso fortuito.
Imposibilidad de cumplimiento contractual: el deudor de una obligación queda eximido del cumplimiento, y
no es responsable, si la obligación se ha extinguido por imposibilidad de cumplimiento objetiva y absoluta
no imputable al obligado. Esa imposibilidad debe apreciarse teniendo en cuenta las exigencias de la buena
fe y la prohibición del ejercicio abusivo de los derechos.
Supuestos en que el deudor responde por caso fortuito o por imposibilidad de cumplimiento, prescribiendo
que: “Aunque ocurra el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento, el deudor es responsable en los
siguientes casos: a) si ha asumido el cumplimiento aunque ocurra un caso fortuito o una imposibilidad; b) si
de una disposición legal resulta que no se libera por caso fortuito o por imposibilidad de cumplimiento; c) si
está en mora, a no ser que ésta sea indiferente para la producción del caso fortuito o de la imposibilidad de
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cumplimiento; d) si el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento sobrevienen por su culpa; e) si el caso
fortuito y, en su caso, la imposibilidad de cumplimiento que de él resulta, constituyen una contingencia
propia del riesgo de la cosa o la actividad; f) si está obligado a restituir como consecuencia de un hecho
ilícito.
El daño material, consiste en la lesión que recae sobre un bien – u objeto de satisfacción, y que es distinta
del perjuicio desde un punto de vista jurídico. Se trata del daño evento, en sentido factico, que resulta
indispensable para la construcción del hecho idóneo en que se funda la responsabilidad y que debe
diferenciarse del daño consecuencia. El daño resarcible, es la consecuencia jurídica de la lesión que recayó
sobre los bienes materiales o inmateriales de la persona. Serán perjuicios resarcibles: a) la incapacidad
sobreviniente y los gastos médicos que tuvo que incurrir (daño emergente), b) las ganancias que se vio
privada de obtener por las curaciones a las que fue sometida (lucro cesante) y c) la afectación de la
integridad espiritual que le produjo el hecho ilícito (daño moral)”.
No hay responsabilidad civil sin daño. El daño puede ser patrimonial o extrapatrimonial.
El daño material afecta de manera directa al patrimonio de la víctima, ya sea por la efectiva disminución de
éste, por la destrucción de bienes que lo componen o los gastos que debe realizar a raíz del evento dañoso,
se llama daño emergente.
El lucro cesante integra el daño material, se trata de una afectación patrimonial motivada en la falta de
ingresos que, de no haber sucedido el evento dañoso, se hubieran percibido o por la pérdida de chance que
es la disminución patrimonial motivada en la falta de ingresos que resultaban previsibles.
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El daño moral es una modificación disvaliosa del espíritu, en el desenvolvimiento de la capacidad de
entender, querer o sentir, consecuencia de una lesión a un interés no patrimonial (angustia, dolor, tristeza,
etc.). Sus requisitos son: cierto (actual o futuro), personal, lesiona un interés no patrimonial del damnificado
moral.Puede suceder que del hecho se derive la muerte de la víctima, en este caso la ley admite que ciertos
herederos (los forzosos: ascendientes, descendientes y cónyuge) pueden reclamar por el padecimiento que
esa muerte les produce.
Alcances: principio de la reparación integral. Se procura que, que se vuelvan las cosas al estado
anterior al del hecho. En caso de que no sea posible se resuelve con una indemnización en
dinero.
El nuevo Código Civil y Comercial también regula este principio. En el art. 1740 señala que la reparación del
daño debe ser plena. Consiste en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho
dañoso, sea por el pago en dinero o en especie. La víctima puede optar por el reintegro específico, excepto
que sea parcial o totalmente imposible, excesivamente oneroso o abusivo, en cuyo caso se debe fijar en
dinero. En el caso de daños derivados de la lesión del honor, la intimidad o la identidad personal, el juez
puede, a pedido de parte, ordenar la publicación de la sentencia, o de sus partes pertinentes, a costa del
responsable.
Hoy la legitimación es más amplia para reclamar el daño moral. Art. 1741: la indemnización de las
consecuencias no patrimoniales, y dice: “Está legitimado para reclamar la indemnización de las
consecuencias no patrimoniales el damnificado directo. Si del hecho resulta su muerte o sufre gran
discapacidad también tienen legitimación a título personal, según las circunstancias, los ascendientes, los
descendientes, el cónyuge y quienes convivían con aquél recibiendo trato familiar ostensible. La acción
sólo se transmite a los sucesores universales del legitimado si es interpuesta por éste. El monto de la
indemnización debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden
procurar las sumas reconocidas.
Daño resarcible e indemnización en el Código civil y comercial : El art. 1737 dice que “Hay daño
cuando se lesiona un derecho o un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga
por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva.
Se incorpora el daño colectivo que afecta bienes de incidencia colectiva. Los daños individuales
homogéneos, pertenecientes a la categoría de los daños colectivos, consisten en una multiplicidad o
pluralidad de daños individuales que provienen de un mismo origen. Tienen en común la causa que provoca
el daño (la contaminación del río o la compra en masa de un producto), pero los daños son individuales,
diferenciados para cada damnificado y corresponden a un derecho subjetivo o interés de cada uno.
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Artículo (1738): la indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima, el lucro
cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención y la
pérdida de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos
de la víctima, de su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que
resultan de la interferencia en su proyecto de vida.
Para la procedencia de la indemnización debe existir un perjuicio directo o indirecto, actual o futuro, cierto
y subsistente.
Principio de la reparación plena o integral , art. 1740: “La reparación del daño debe ser plena.
Consiste en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea
por el pago en dinero o en especie. La víctima puede optar por el reintegro específico, excepto
que sea parcial o totalmente imposible, excesivamente oneroso o abusivo, en cuyo caso se debe
fijar en dinero. En el caso de daños derivados de la lesión del honor, la intimidad o la identidad
personal, el juez puede, a pedido de parte, ordenar la publicación de la sentencia, o de sus partes
pertinentes, a costa del responsable”.
El C.C.C. no habla más de daño moral, porque ahora regula este último bajo la denominación de
indemnización de las consecuencias no patrimoniales.
El artículo 1741 dice: “Está legitimado para reclamar la indemnización de las consecuencias no patrimoniales
el damnificado directo. Si del hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad también tienen legitimación
a título personal, según las circunstancias, los ascendientes, los descendientes, el cónyuge y quienes
convivían con aquél recibiendo trato familiar ostensible. La acción sólo se transmite a los sucesores
universales del legitimado si es interpuesta por éste. El monto de la indemnización debe fijarse ponderando
las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reconocidas. Se mantiene la
legitimación del damnificado directo y se prevé la del indirecto sólo en dos supuestos: si la víctima sufre gran
discapacidad o en caso de muerte, en cuyos casos se confiere la habilitación legal a los ascendientes,
descendientes, cónyuge y quienes convivían con la víctima recibiendo trato familiar ostensible. Se fija el
"precio del consuelo", o sea las satisfacciones sustitutivas y compensatorias de índole espiritual, recreativo o
de esparcimiento que el damnificado puede obtener mediante el dinero. La acción es transmisible sólo si la
promovió el legitimado en vida.
Subsisten los criterios anteriores: se ha caracterizado el daño moral como la lesión a un derecho de la
personalidad, a un bien extrapatrimonial, a un interés jurídico, y también el que acarrea consecuencias en el
ámbito extrapatrimonial. Se sostuvo que el daño moral es "la lesión en los sentimientos que determina dolor
o sufrimiento físicos, inquietud espiritual, o agravio a las afecciones legítimas y en general toda clase de
padecimientos insusceptibles de apreciación pecuniaria".
También "se traduce en el sentimiento de dolor que experimenta la víctima o sus parientes, en los delitos
que lesionan los bienes personales —vida, integridad física o moral, honor, libertad—". Se puede concebir al
daño no patrimonial, moral o extrapatrimonial como la lesión a los derechos y a los intereses lícitos no
reprobados por la ley que repercuten en la esfera extrapatrimonial de la persona; se conjugan la tesis del
daño-lesión (al interés lícito) y el daño-consecuencia (que atiende a las repercusiones, efectos o
consecuencias en el patrimonio moral de la persona).
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Otras disposiciones en materia de daño en el nuevo Código Civil y Comercial : Se prevé la
posibilidad de la atenuación de la responsabilidad por razones de equidad, y siempre que no
haya dolo. Es el art. 1742 el que prevé que el juez, al fijar la indemnización, puede atenuarla si es
equitativo en función del patrimonio del deudor, la situación personal de la víctima y las
circunstancias del hecho. Esta facultad no es aplicable en caso de dolo del responsable.
Son inválidas las cláusulas que eximen o limitan la obligación de indemnizar cuando afectan derechos
indisponibles, atentan contra la buena fe, las buenas costumbres o leyes imperativas, o son abusivas. Son
también inválidas si liberan anticipadamente, en forma total o parcial, del daño sufrido por dolo del deudor
o de las personas por las cuales debe responder.
La prueba del daño, debe ser acreditado por quien lo invoca, excepto que la ley lo impute o presuma, o que
surja notorio de los propios hechos.
1745 y 1746 CCC: la indemnización por fallecimiento y por lesiones a la integridad psicofísica, a saber:
Art. 1745.- Indemnización por fallecimiento. En caso de muerte, la indemnización debe consistir en:
Art. 1746.- Indemnización por lesiones o incapacidad física o psíquica. En caso de lesiones o incapacidad
permanente, física o psíquica, total o parcial, la indemnización debe ser evaluada mediante la determinación
de un capital, de tal modo que sus rentas cubran la disminución de la aptitud del damnificado para realizar
actividades productivas o económicamente valorables, y que se agote al término del plazo en que
razonablemente pudo continuar realizando tales actividades. Los gastos médicos, farmacéuticos y por
transporte. En el supuesto de incapacidad permanente se debe indemnizar el daño aunque el damnificado
continúe ejerciendo una tarea remunerada. Esta indemnización procede aun cuando otra persona deba
prestar alimentos al damnificado.
“El resarcimiento del daño moratorio es acumulable al del daño compensatorio o al valor de la prestación y,
en su caso, a la cláusula penal compensatoria, sin perjuicio de la facultad morigeradora del juez cuando esa
acumulación resulte abusiva”.
Fija una pauta a partir de cuándo se deben intereses en materia de responsabilidad civil.: El curso de los
intereses comienza desde que se produce cada perjuicio.
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RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL DE LA PERSONA JURÍDICA.
Las personas jurídicas responden civilmente y en forma directa por actuación de directivos y de
representantes (en ejercicio o con ocasión), y en forma indirecta por los hechos de sus dependientes o cosas
a su servicio.
En el caso de los empleados la situación es similar a la del agente que depende de una persona individual, el
principal responde por el hecho del dependiente, cuando el daño es realizado en el ejercicio de las tareas
encomendadas.
La responsabilidad civil de las personas jurídicas en el Código Civil y Comercial: Regula este tema como un
supuesto especial de responsabilidad civil en un solo artículo. La persona jurídica responde por los daños que
causen quienes las dirigen o administran en ejercicio o con ocasión de sus funciones. Pero los supuestos en
que la persona jurídica ocasiona daños a terceros, el ente puede producir un perjuicio al incumplir un
contrato, o por el hecho de sus dependiente, por el hecho de la cosa que es propietaria o está bajo su guarda
o por los riesgos de la actividad, donde se aplican las normas antes analizadas sobre responsabilidad
indirecta, o la que se deriva de cosas o actividades riesgosas o viciosas. En cuanto al factor de atribución, en
estos casos es objetivo, es la garantía. La persona carece de subjetividad.
La responsabilidad colectiva y anónima. El artículo 1760 del CCC prescribe que “Si de una parte de un
edificio cae una cosa, o si ésta es arrojada, los dueños y ocupantes de dicha parte responden solidariamente
por el daño que cause. Sólo se libera quien demuestre que no participó en su producción”.
El art. 1761: supuesto del autor anónimo. “Si el daño proviene de un miembro no identificado de un grupo
determinado responden solidariamente todos sus integrantes, excepto aquel que demuestre que no ha
contribuido a su producción”.
Art. 1762: responsabilidad civil derivada de la actividad peligrosa de un grupo: Si un grupo realiza una
actividad peligrosa para terceros, todos sus integrantes responden solidariamente por el daño causado por
uno o más de sus miembros. Sólo se libera quien demuestra que no integraba el grupo.
Art. 1764: Consagra la inaplicabilidad de normas de la responsabilidad civil a la responsabilidad del Estado de
manera directa ni subsidiaria. La misma se regirá por las normas y principios del derecho administrativo
nacional o local según corresponda.
Responsabilidad del funcionario y del empleado público: “Los hechos y las omisiones de los funcionarios
públicos en el ejercicio de sus funciones por no cumplir sino de una manera irregular las obligaciones legales
que les están impuestas se rigen por las normas y principios del derecho administrativo nacional o local,
según corresponda”.
“La responsabilidad del Estado nacional y de sus funcionarios por los hechos y omisiones cometidos en el
ejercicio de sus funciones será objeto de una ley especial.”
Dos aclaraciones en cuanto la aplicación del Código en esta materia. En primer lugar, la limitación
establecida en los artículos, que impide la aplicación directa o subsidiaria del nuevo ordenamiento civil, no
veda la aplicación analógica del Derecho común, cuando ella sea necesaria. En segundo término, resulta de
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aplicación al estado el régimen tuitivo del consumidor, de forma tal que, en aquellos casos en que exista una
relación de consumo entre el particular y la Administración Pública se aplicará el artículo 42 de la Carta
Manga Nacional, como así también las disposiciones expresas que contiene el estatuto del consumidor.
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