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La Teoría Del Caso Un Análisis Estratégico

Este documento analiza la Teoría del Caso y su importancia en el nuevo proceso penal argentino. Explica que la Teoría del Caso es una narrativa concisa que ofrece la versión de los hechos de una parte, sustentada por las pruebas. Su objetivo es explicar lo sucedido de una manera clara, coherente y persuasiva para lograr convencer al juzgador. También resume brevemente las características del nuevo proceso penal argentino, haciendo foco en la oralidad y publicidad de las audiencias.
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La Teoría Del Caso Un Análisis Estratégico

Este documento analiza la Teoría del Caso y su importancia en el nuevo proceso penal argentino. Explica que la Teoría del Caso es una narrativa concisa que ofrece la versión de los hechos de una parte, sustentada por las pruebas. Su objetivo es explicar lo sucedido de una manera clara, coherente y persuasiva para lograr convencer al juzgador. También resume brevemente las características del nuevo proceso penal argentino, haciendo foco en la oralidad y publicidad de las audiencias.
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La teoría del caso: un

análisis estratégico
Alicia Graciela Messina1

SUMARIO: I.- Presentación; II.- Breve introducción al nuevo proceso penal; III.-
Construyendo la Teoría del Caso; IV. Conclusión; V.- Bibliografía.

RESUMEN: En el presente trabajo se analiza la naturaleza de la Teoría del Caso y


su importancia en el nuevo proceso penal. Para ello, se esboza la labor de su
construcción, sus características, su funcionalidad, los elementos constitutivos y el
momento de su construcción, analizando su contenido: proposiciones fácticas,
elemento normativo y análisis probatorio. 2

PALABRAS CLAVE: Teoría del caso - nuevo proceso penal - litigio

I.- Presentación
Hacer frente a un litigio penal requiere de una correcta evaluación y
planificación para que las pretensiones hagan pleno convencimiento en el juzgador.
Y para este objetivo se cuenta con una herramienta más que eficaz que permite
planear la organización de la actuación en el proceso, evaluar el desempeño durante
el desarrollo de la audiencias orales del debate y finalizar con el mejor alegato de
cierre, todo ello con el fin de evitar inconsistencias e incongruencias tanto en el

1
Abogada. Egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Postítulo
Diplomatura en Derecho Penal por la Universidad Blas Pascal- Jefa de Despacho de la
Defensoría Pública Oficial Nro. 1 ante los Juzgados y la Cámara Federal de Apelaciones de
Rosario-Ministerio Público de la Defensa.
2
Trabajo monográfico realizado en el marco del “Seminario de investigación-Desafíos del nuevo
Código Procesal Penal Federal” dictado por la Secretaría General de Capacitación y
Jurisprudencia de la Defensoría General de la Nación-Ministerio Publico de la Defensa
(Setiembre de 2021)

Revista Pensamiento Penal (ISSN 1853-4554), Julio de 2022, No. 429 1


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Alicia Graciela Messina

alegato de apertura, al momento del examen y contra-examen de testigos, durante


las oposiciones o en el alegato de cierre.

La Teoría del Caso intenta constituirse en una suerte de ventana a


través de la cual el litigante invita a los jueces a mirar la realidad, o más
propiamente, los hechos del caso, proveyéndolos de un lente para dar
una lectura particular que permita explicar lo sucedido.

II.- Breve introducción al nuevo proceso penal


El nuevo proceso penal vino a presentarnos un nuevo paradigma a fin de
posibilitar dar a conocer no solo el desarrollo del proceso penal sino el control de
la actuación de los protagonistas que participan en él, ya que los operadores del
sistema (jueces, fiscales y defensores) son funcionarios que deben dar cuenta de su
actuación, tal como le es exigido a cualquier otro funcionario público del estado.

Así, el progreso del mismo se presenta a través de audiencias orales y públicas


que facilitan la presencia de los ciudadanos durante el desarrollo de las mismas y
que de ésta manera pueden controlar la actuación de las partes, los dichos de
testigos y peritos y, por último, la sentencia de los jueces.

Sintéticamente el desarrollo se realiza a través de audiencias orales, momento


estrella del nuevo proceso penal, en el que la persona sospechada es impuesta de
los cargos por los cuales se la investiga y acusa -a través del Ministerio Público
Fiscal- y de la prueba que sustenta esa acusación, rechazando los cargos mediante
la actuación de su defensa, produciéndose el examen probatorio y alegándose sobre
él y concretando el pedido de condena o absolución ante juez, tercero imparcial del
proceso.

Este nuevo y moderno proceso penal, de naturaleza acusatoria, es plenamente


respetuoso de los derechos fundamentales de contenido procesal.

Ahora bien, cuando hablamos de proceso penal, hablamos de litigio. Y


cuando hablamos de litigio nos referimos concretamente a un conflicto. Y de eso
se trata entonces el proceso penal: de resolver el conflicto mediante un
procedimiento que ya se encuentra regulado en la ley.

Para que haya litigio y en consecuencia proceso penal, es necesario que exista
una conducta que se adecue al hecho descripto en un tipo penal. Esa conducta
(contraria a la ley) es el hecho concreto que será imputado a una o a varias

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La teoría del caso: un análisis estratégico

personas y que, producto de haberlas ejecutado (o no, dependiendo del tipo de


delito de que se trate), producirá consecuencias.

Esta situación entonces, como ya adelantamos, generará distintos tipos de


intervenciones: por un lado producirá una acusación por parte del órgano
encargado de la investigación y persecución de las conductas que se desarrollen en
conflicto con la ley, lo que dará lugar a la acción de repeler esa conducta por parte
de los propios imputados a través del accionar de sus defensores, siendo que
ambas conductas irán directamente dirigidas a lograr el convencimiento de un
tercero imparcial respecto de la situación que diera origen al conflicto. Es decir, se
trata de un proceso en el cual se presentan ordenadamente evidencias que dan
sustento a las hipótesis de hecho planteadas por las partes para formar la
convicción de quien deba resolver.

Y específicamente de esto se trata el sistema adversarial: en la oralidad como


la reina del sistema, en la pérdida la formalidad, en inmediatez del tribunal con las
pruebas que se producen y discuten directamente en audiencia y, en la valoración
de las pruebas aportadas según su peso de convicción intrínseco y autónomo.

III.- Construyendo la teoría del caso


Tanto el proceso penal como el juicio oral representan un escenario donde
compiten relatos alternativos que intentan explicar, fundamentar y sostener una
determinada pretensión de culpabilidad o inocencia, desarrollados bajo la luz de la
inmediación, ante el operador que tiene la función de resolver el conflicto
presentado por la partes.

Por un lado, la acusación presentará su propio relato de los hechos, basados


en la investigación que ha llevado a cabo ante el conocimiento inmediato del hecho
delictivo o la notitia criminis.

Por otro lado, la defensa presentará un relato paralelo sostenido en parte en


su propia investigación, optando por la construcción de un relato alternativo
tratando de desdibujar el relato de la fiscalía, y explicando los hechos desde una
óptica diferente (defensa positiva) o sobre la misma investigación del Ministerio
Público Fiscal basando la acción en la concentración puntual de problemas,
inexactitudes o contradicciones de las pruebas de la fiscalía (defensa negativa), o
combinar ambas modalidades de un modo coherente y verosímil.

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Alicia Graciela Messina

Resulta ser un planteo -ya sea de la acusación o de la defensa- sobre los


hechos relevantes del suceso, las pruebas que los sustentan y los fundamentos
jurídicos que lo apoyan.

Es decir, las pretensiones de las partes en un proceso penal se transforman en


un guión, un relato, una idea central o teoría explicativa, omnicomprensiva,
autosuficiente, única y verosímil sobre lo que ocurrió y así se demostrará en el
juicio a través de las pruebas.

Esta teoría central ha sido denominada en la literatura comparada como


"Teoría del Caso" y es la expresión que representa la idea eje a partir de la cual son
desplegadas las energías y estrategias a través de las cuales se diseñan los eslabones
argumentativos a ser presentados en las distintas audiencias de la fase de
investigación y en el juicio oral.

En palabras de Thomas Mauet (“Trial Techniques”. Aspen Law & Business,


Aspen Publishers, Inc., Gaithersburg / New York, 5" edición, 2000, pág. 24), "Una
teoría del caso es una clara y simple historia sobre lo que 'realmente sucedió' desde su propio punto
de vista… Debe ser consistente con la evidencia no controvertida y con su propia versión de la
evidencia controvertida y la aplicación del derecho sustantivo. No sólo debe mostrar qué ocurrió,
sino que además debe explicar por qué las personas en la historia actuaron de la manera en que lo
hicieron... Debe ser una historia persuasiva que será la base de su evidencia y argumentos durante
el juicio. Si Ud. no es capaz de declarar su teoría del caso en uno o dos minutos, entonces se
requiere más trabajo”. Y sigue “Al hablar de teoría jurídica hacemos referencia a la figura legal
que se intentará acreditar. Por ejemplo, la teoría jurídica del fiscal o del querellante será la
comisión de un delito de violación, o de un delito de robo con violencia, o un fraude, etc.,
dependiendo de los hechos respecto de los cuales ha tomado conocimiento. Para el defensor penal, la
teoría jurídica puede estar constituida por una causal de exculpación, de justificación, por una
eximente incompleta u otra. Lo importante es que el litigante debe transformar la versión
normativa de los hechos en una teoría del caso que le facilite la explicación y narración de las
proposiciones fácticas para lograr vencer en el juicio”. (Citado en: “Litigación estratégica en
el nuevo proceso penal”- Rafael Blanco Suárez - Mauricio Decap Fernández -
Leonardo Moreno Holman - Hugo Rojas Corral-2005 LexisNexis, edición abril
2005).

El eje central del sistema adversarial es la litigación oral y este eje se sustenta
en el modo de presentar el caso, el interrogatorio y contrainterrogatorio a los
testigos y peritos, el análisis directo de las evidencias frente al juez o tribunal, (ya
sea juez técnico o por jurados) todo lo cual demanda un conocimiento directo y

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profundo de todos los aspectos reales del caso y las habilidades necesarias para
plantearlo, analizarlo, defenderlo y resolverlo.

Es, en esencia, la postura sobre la hipótesis planteada por la imputación, el


modo de exponerla y de demostrarla.

A. Características

Innecesario resulta decir que la Teoría del Caso debe presentar una
particularidad fundamental: por sobre todas las cosas, debe ser útil.

Y para que así sea, debe tenerse presente que:

a) Se debe plantear en todo caso que se pretenda llevar a juico

b) Se debe contar con el objetivo de ser presentada “efectivamente” en un


juicio oral, aunque luego el caso sea resuelto de alguna otra forma
(medio alternativo en la resolución del conflicto)

c) Debe ser única, por lo tanto deben desterrarse las peticiones


subsidiarias. Nada peor que tener preparadas teorías alternativas para
un mismo caso (no resulta creíble una historia que es presentada con
versiones alternativas). En el supuesto caso de que se pretenda realizar
una Teoría del Caso con un eje central (cuando el caso lo permita) y
con resoluciones alternativas, éstas no deben ser contradictorias ni
incoherentes entre sí.

d) Debe estar sujeta a permanente revisión y/o modificación a medida


que se recaban nuevos datos o evidencias en el transcurso de la
investigación penal preparatoria, resultando ser flexible a los posibles
cambios que puedan darse durante el desarrollo del juicio, pero sin
apartarse de la esencia inicial, dándole al litigante la posibilidad de
tomar decisiones tempranas y poder justificar las mismas.

e) Debe ser coherente, con los datos objetivos durante la investigación y


sustentada por ellos, de forma tal que logren en el jugador la idea de
que los hechos ocurrieron de la forma en que se presentan a través de
la teoría propuesta.

f) Debe ser verosímil, planteada en términos simples, claros, sencillos,


utilizando en su confección reglas elementales de la lógica,

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conocimientos científicamente afianzados, y/o máximas de la


experiencia adquirida “por cualquier sujeto”.

g) Debe ser fácil de comprender, de forma tal que el juzgador pueda tener
una idea clara de los hechos y que éstos sean compatibles con los
elementos probatorios aportados por la parte y que sustentan esa
teoría. Es necesario que quien vaya a decidir sea capaz de entender,
retener y asimilar la idea central que da sentido al conjunto de los
hechos, razón por la cual el proceso de aceptación debe estar rodeado
de elementos de convicción que faciliten la asimilación y toma de
posición del juzgador.

h) Debe ser concreta y breve, teniendo siempre en cuenta los tiempos que
se manejan en una audiencia de juicio oral y la capacidad de atención
de los escuchas.

i) Debe poder realizarse a través de la misma el análisis estratégico de


todas las evidencias probatorias para la posterior presentación y
utilización de las mismas durante el desarrollo del juicio oral.

j) Debe ser autosuficiente jurídicamente: la versión o idea


central que el litigante entregue en las distintas audiencias de la fase de
investigación debe ser capaz de dar cuenta del conjunto de hechos que
ocurrieron, sin dejar cabos sueltos o circunstancias relevantes que no
pueden ser explicadas por esa versión o teoría central, de manera tal
que presente un alto nivel de consistencia para evitar que la contraparte
dañe esa coherencia interna con hechos que no somos capaces de
explicar a partir de la Teoría del Caso seleccionada.

El reto principal del operador (ya sea el acusador público -o querellante si


lo hubiere- y el defensor) será la construcción de esa Teoría del Caso a partir de la
cual estará en condiciones de decidir la manera más eficiente y eficaz de presentar
su caso ante un tribunal, mediante la realización del conjunto de actividades
estratégicas que deberá desarrollar para sostener esa versión de los hechos
planteada, la que se apuntalará con las pruebas que hagan al entendimiento, previo
análisis de esa evidencia colectada.

Para poder tener éxito con nuestro desenvolvimiento en el juicio oral


debemos tener una Teoría del Caso elaborada con las características antes
mencionadas. Cada una de las decisiones o actuaciones que el litigante tome

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La teoría del caso: un análisis estratégico

durante el desarrollo del juicio estarán iluminadas por la Teoría del Caso, en
consonancia con ella, y será precisamente nuestra teoría del caso la que nos
permitirá verificar si esas decisiones han sido tomadas en forma correcta,
independientemente del resultado del juicio.

Todos nuestros esfuerzos deben estar destinados a llegar al tribunal con la


información fáctica que constituye nuestro caso, por lo tanto todo el esfuerzo
estará volcado en hacerlo en forma sencilla, clara, contundente y persuasiva,
tratando de evitar todo aquello que pueda perturbar esa decisión..

Esta historia se presenta en el alegato de apertura como una historia que


reconstruye los hechos penalmente relevantes con el propósito de persuadir al
juzgador y contiene escenarios, personajes y sentimientos que acompañan toda
conducta humana. Es la versión que de los hechos ofrece cada sujeto procesal y lo
que se pretende que el juez crea.

En síntesis, la Teoría del Caso es el resultado de la conjunción de las


hipótesis fáctica, jurídica y probatoria que manejan el fiscal y el defensor respecto
de un caso concreto y que defenderán ante el juez.

B. Funcionalidad

Pero, ¿para qué sirve una Teoría del Caso?

Es esencialmente una forma distinta de presentar un caso ante un juez o


tribunal y el trabajo comienza desde el primer momento en que se toma contacto
con el caso, realizándose una narración de los hechos ocurridos en el pasado y nos
sirve para pensar organizadamente y monitorear cada etapa del juicio permitiendo
construir una historia persuasiva con significado penal relevante.

¿De qué modo debe utilizarse frente a la posibilidad de llevar el caso a un


eventual juicio y obtener un resultado favorable?

Obviamente la utilización de la Teoría del Caso será diferente respecto del rol
de cada operador, ya que para el órgano acusador su norte deberá ser el
mantenimiento del respeto por las garantías constitucionales, mientras que para la
defensa lo será la desarticulación bien de un elemento del tipo imputado (de la
imputación) o bien de su responsabilidad (de la culpabilidad).

Entonces, la Teoría del Caso nos dará las pautas para saber qué evidencia
buscar y dónde, permitiendo una funcional división de trabajo. Durante el

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desarrollo del juicio oral nos organizará el análisis de las pruebas, permitiendo así
controlar eficaz y coherentemente las diligencias y actividades procesales para
poder detectar cuales nos favorecen y cuáles nos perjudican, teniendo un control
directo sobre la valoración de testimonios, exámenes directos, contra-exámenes y
las otras diligencias que se realicen dentro de la audiencia del juicio.

C. Elementos constitutivos

¿Cuáles son los elementos estructurales que debe tener la Teoría propia del
Caso?

Lo que se va realizando es una construcción de un relato de lo ocurrido,


reconstruyendo la historia del suceso, al que debemos suministrarle dos elementos
fundamentales: significancia jurídica y acreditación posible a través de la actividad
probatoria que sea afín y coherente a ese planteo teórico.

Por supuesto que se irá incorporando todo tipo de información a medida que
vaya transcurriendo el desarrollo de la investigación penal preparatoria. Por eso,
como ya se adelantó, la teoría del caso resulta ser “flexible”, es decir, irá
zigzagueando, acomodándose y enriqueciéndose en razón de los elementos
probatorios que vayan surgiendo.

La finalidad es obtener un desarrollo integral de lo ocurrido y a partir de este


punto, desarrollar la mejor estrategia para ser presentada finalmente ante el juez o
el tribunal.

No olvidemos que hay soluciones alternativas a mano para resolver el


conflicto en forma anticipada, y que evitan el desarrollo del proceso penal y todo lo
que ello implica.

Pero la teoría del caso debe ser planteada y armada de antemano y con un
destino final: el juicio.

D. Momento de su construcción

La Teoría del Caso tiene su génesis –como ya dijimos anteriormente- en el


primer momento en que se toma conocimiento de los hechos, con el advenimiento
de la notitia criminis

Es decir, se comienza a desarrollar desde la misma investigación y al llegar


la información se deberá definir cuál será la historia, el guión, el relato que
sustentará el argumento y que se intentará demostrar.
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La teoría del caso: un análisis estratégico

Por lo tanto, ya en las primeras entrevistas, el defensor está en posición de


iniciar lo que será el borrador de su Teoría del Caso.

Obviamente en su inicio se plateará como una hipótesis de cómo pudieron


haber ocurrido los hechos, que quedará sujeta a la verificación o comprobación
llevada a cabo con las tareas investigativas propias y también de la contraparte.

Eso le da un carácter dinámico a la teoría del caso, que, como se adelantó,


puede ir modificándose, transformándose, adaptándose, reinventándose ante cada
descubrimiento, pero sin alejarse del núcleo duro inicial.

Finalizada la recolección de información y ante el inminente inicio del juicio,


aquella hipótesis originaria alimentada con el fruto de la investigación dará como
resultado final la teoría del caso.

No podemos obviar que el resultado final, es decir “nuestra” teoría del caso
será una verdad teñida de relatividad, ya que lo cierto es que esa verdad que se
pretende hallar está en el pasado y que, lamentablemente, nunca llegaremos a saber
lo que exactamente ocurrió, inclusive en aquellos casos en donde existen pruebas
muy poderosas hay zonas de la verdad que nunca se llegaran a conocer, por
ejemplo, lo que estaba en la mente de las personas cuando realizaron sus
conductas, cuáles fueron sus motivaciones, etc.

Como ya se adelantara al comienzo del trabajo, la desformalización es esencial


pero en el lenguaje solamente, ya que no deben olvidarse las correlaciones jurídicas.
Es decir, debe describirse la hipótesis fáctica para así saber si “tenemos un caso” y
presentarlo ante el órgano juzgador al inicio y en cada petición, con palabras claras,
sencillas y comunes (entendibles para todo el auditorio) pero con referencia
específica a los elementos jurídicos, tanto objetivos como subjetivos, que queremos
acreditar o desacreditar, sin olvidar que la Teoría del Caso es una visión estratégica
para afrontar el proceso y que nos permitirá tomar las decisiones pertinentes y
advertir nuestras debilidades y -sobre todo- las de la contraria.

¿Por qué decimos que es una “visión estratégica”? Porque litigar es un


ejercicio profundamente estratégico, tanto para quien acusa como para quien
defiende e implica el diseño de un relato en donde cada parte busca explicar cómo
ocurrieron los hechos y la participación o no del imputado en ellos, con la única
finalidad de convencer al órgano juzgador de que “su versión” es la que se ha
demostrado a raíz de la producción de las pruebas que aporta.

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Su construcción supone entonces un continuo ir y venir por los hechos. Y


entonces podremos actuar de dos formas: a) construyendo el rompecabezas de una
historia donde quizás no todos los testigos están, ni todas las evidencias se
encuentran, pero que es nuestra teoría o, b) ir armando una historia donde es
evidente que los hechos no se dieron del modo en que lo presenta la contraparte,
buscando sus debilidades y por esa razón la prueba de la acusación es
inconsistente, adquiriendo entonces fortaleza nuestra hipótesis.

E. Composición

Está compuesta por 3 elementos: fáctico, jurídico y probatorio.

El primero está integrado por los hechos relevantes que contienen la acción
o circunstancias de tiempo, modo o lugar, los instrumentos utilizados, y el
resultado de la acción o acciones realizadas que deberán ser reconstruidos en el
debate oral y que comprobarán la existencia o no de la conducta punible y la
responsabilidad o no del procesado.

El segundo es la adecuación o encuadramiento típico de la conducta, los


hechos dentro del marco normativo sancionador de las disposiciones legales,
comprendiendo los componentes básicos de la constitución de una norma penal: la
tipicidad, la culpabilidad y la antijuricidad.

El tercero es la forma de comprobar esos hechos ante el juzgador y nos


permite determinar cuáles son las pruebas pertinentes para establecer la certeza de
esa conducta punible y la responsabilidad o no del autor. De esta forma se podrá
comprobar ante el juez los planteos formulados en la teoría.

F. Construcción

La Teoría del Caso se construye a través de lo que se denomina


“proposiciones”.

1. Proposición fáctica

Según Baytelman y Duce “Una proposición fáctica es una afirmación de hecho, respecto
de mi caso concreto, que si el juez la cree, tiende a satisfacer un elemento de la teoría jurídica.
Dicho de otro modo, una proposición fáctica es un elemento legal reformulado en un lenguaje
corriente, que se remite a experiencias concretas del caso, sobre las que un testigo sí puede declarar.
Por consiguiente, los relatos de nuestros testigos determinan finalmente el contenido de las
proposiciones fácticas, a la vez que las proposiciones fácticas deben estar contenidas en el relato de

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La teoría del caso: un análisis estratégico

los testigos.” (Litigación Penal. Juicio Oral y Prueba- Andrés Baytelman Aronowsky–
Mauricio Duce Jaime-2004 by Universidad Diego Portales-1ª Edición-Universidad
Diego Portales pág. 54)

En términos sencillos podríamos decir que las proposiciones fácticas son


aquellas afirmaciones de hecho tomadas del relato elaborado por el litigante, que
pueden ser reproducidas en juicio a través del testimonio de un testigo y que dan
cuenta de un elemento de la teoría jurídica.

Primeramente, lo que se debe establecer es si tenemos un “caso”, es decir, si


tenemos una “hipótesis”. Se deberá prestar especial atención a la investigación, a la
búsqueda, a la identificación y análisis de los hechos que llegan a nuestro
conocimiento, ya que al inicio de la investigación se cuenta con un conjunto de
información que puede resultar engañosa, incoherente, insuficiente y hasta
contradictoria.

Entonces, la función de los litigantes, es escoger la información más


importante que les sirva para ir delimitando sus proposiciones fácticas dentro del
contexto que integre al elemento jurídico.

A partir de allí se comenzará con un proceso de selección, rescatando solo


aquellos que tengan una relevancia penal y que por esta circunstancia se puedan
adecuar a la estructura normativa del hecho atribuido.

Se descartarán los hechos que no tengan relevancia penal y eventualmente


también quedarán “a la espera” aquellos hechos que si bien tienen relevancia penal,
pueden llegar a ser objeto de acuerdos con la contraparte (acuerdos previos entre
Fiscalía y Defensa) y que por lo tanto, no se discutirán en la audiencia oral (por
ejemplo: la confirmación de la muerte cuando lo que se pretende acreditar de la
autoría del hecho).

Estas proposiciones surgen entonces del análisis del caso, de las entrevistas
con los involucrados, testigos, peritos, funcionarios policiales, del análisis y estudio
detallado de cada uno de los documentos, evidencias materiales u otros medios de
convicción que existan en la causa. Es decir, emanan de la información
proporcionada por parte de quienes han tenido algún tipo de contacto o de
vinculación con el hecho delictivo, de ahí la inmensa importancia que tienen los
relatos de las víctimas, testigos y hasta del propio sospechoso en su elaboración.

Las proposiciones fácticas deben ser varias, en razón de que las mismas
consisten en cada una de las “piezas” que arman el “rompecabezas” de la teoría,
Revista Pensamiento Penal (ISSN 1853-4554), Julio de 2022, No. 429 11
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pero hay que ser muy cauteloso al seleccionarlas, porque mientras más
proposiciones fácticas existan, más grande será el “rompecabezas” que compone la
teoría del caso, y por lo tanto puede resultar muy riesgosa y compleja de armar.

Además, sobre cada una de las proposiciones fácticas recaerá prueba y por lo
tanto a mayor cantidad de proposiciones fácticas, mayor actividad probatoria. A
contrario sensu, seleccionadas correctamente las proposiciones fácticas más
importantes, el ejercicio de la actividad probatoria, será mínimo pero eficaz.

Para seleccionar las proposiciones fácticas y armar una buena Teoría del Caso,
se recomienda formular las siguientes preguntas: ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo?,
¿quién? y ¿por qué?, que al ser respondidas proporcionarán al litigante los
elementos de temporalidad, de ubicación, de acción o circunstanciales, de
identificación del sujeto activo y pasivo de la infracción y, de causalidad o
resultado.

La tarea del operador consiste entonces en:

1. identificar las proposiciones fácticas

2. asociarlas a los elementos de la teoría jurídica que se quieren demostrar en


juicio,

3. identificar las evidencias pertinentes y relevantes que le permitirán


sustentarlas en juicio.

2. Elemento jurídico

En nuestro ordenamiento jurídico penal, para que una conducta sea


considerada como delito debe estar previamente establecida en la ley (principio de
legalidad).

En función de ese principio, al armar la teoría del caso, y una vez


seleccionados los elementos fácticos relevantes, sobrevendrá la tarea de subsumir o
compatibilizar cada uno de ellos con uno o varios elementos del delito.

Es decir, que cada una de las proposiciones fácticas que la estructuran encaje
a la perfección en una norma jurídica penal.

Por lo tanto, vamos a formular una o varias proposiciones fácticas para cada
elemento penal para sustentar nuestra teoría.

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La teoría del caso: un análisis estratégico

En palabras más sencillas: lo fáctico debe acoplar en lo jurídico en virtud del


principio de legalidad.

Si la fusión entre las proposiciones fácticas y las proposiciones jurídicas no se


produce, entonces no tendremos teoría del caso.

Pero aun así, la defensa cuenta con una ventaja: podría seleccionar entre
varias propuestas acorde a los antecedentes que caracterizan el juicio ya que la
defensa puede tomar una postura activa o pasiva.

Es activa cuando propone una afirmación, (ejemplo: una causa excluyente de


la conducta, de la antijuridicidad o de la culpabilidad, que el hecho que se le
atribuye no constituye delito alguno a perseguir, o bien, un relato alternativo al de
la Fiscalía como que el acusado no se encontraba presente en el lugar de los
hechos, etc.)

Y es pasiva cuando la defensa, en virtud del estado de inocencia de su pupilo,


toma una postura neutral o negativa ante la acusación fiscal, por ejemplo,
desacreditando a los testigos de cargo presentados por la Fiscalía para rechazar
algún tipo de participación en el hecho y sosteniendo que corresponde al acusador
público desarticular tal estado de inocencia.

3. Análisis probatorio

Una vez seleccionados los hechos con relevancia jurídica, y subsumidos en el


tipo penal, corresponde acreditarlos a través de los distintos medios de prueba.

Cada una de las proposiciones fácticas que conforman nuestro relato debe ser
probada, ya que la fortaleza o debilidad de la proposición fáctica dependerá de
cuanto puedo probarla, lo que se denomina “test de la superposición” (test de
fortaleza o debilidad)

Si la construcción de las proposiciones fácticas es precisa y clara se determina


perfectamente la prueba que se necesitará.

Entre los medios de prueba se encuentra la prueba testimonial, la prueba


pericial, la prueba documental, la evidencia física y cualquier otro medio técnico o
científico y es tarea del operador seleccionar el medio más idóneo para lograr el fin
probatorio.

A cada proposición fáctica le corresponde uno o varios medios de prueba ya


sea que la demuestren o que la nieguen.
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Un factor muy importante es el que hace a la credibilidad de la prueba. Y para


ello es indispensable tener en cuenta la forma en que se recolecta e introduce la
prueba propia (para evitar contaminaciones) y como se controla la recolección e
introducción de la prueba de la contraparte (para evitar manipulaciones ilícitas). De
esta manera se podrá resaltar fortalezas y minimizar debilidades.

Todo el análisis probatorio nos ofrecerá un juicio de valor que determinará la


capacidad de demostración de los hechos y que dará lugar a los elementos de
convicción necesarios para hacer creíble el relato construido para la tan ansiada
persuasión del juzgador.

IV.- Conclusión
He aquí entonces que a los efectos de llevar a cabo un proceso penal
adversarial que resulte efectivo para la composición del litigio (más allá de que
existan y se encuentren previstos modos alternativos de solución de conflictos que
resultan una composición temprana) resulta indispensable la construcción de una
Teoría del Caso, basada en el conocimiento de los hechos en general, de las
pruebas con las que cada parte cuenta y que presentadas y ejecutadas con el diseño
necesario afín a esa teoría conlleven ineludiblemente al éxito de la estrategia
inicialmente planteada.

La Teoría del Caso no es más que la formulación de la hipótesis que cada


parte ensaya para que sea acogida y aceptada por el juez en la sentencia, de acuerdo
con los elementos fácticos, jurídicos y probatorios que se han acopiado y que
habrán de presentarse y valorarse en la etapa del juicio, respondiendo a la
metodología y el plan de trabajo diseñado por las partes con vistas al proceso,
donde por su aspecto flexible va y viene varias veces a lo largo de las etapas previas
al juicio oral, alterándose en la medida en que nuestro conocimiento del caso se va
modificando y profundizando.

Es parte esencial de la estrategia penal y en la fase de juicio oral, nos ayuda a:

 Ordenar la construcción de los argumentos a presentar en el alegato de


apertura orientándolo a la discusión de los elementos constitutivos de
la infracción.
 Definir las evidencias a presentar en el juicio y el orden de las mismas.
 Determinar las preguntas que se formularán a los testigos y peritos
propios.

Revista Pensamiento Penal (ISSN 1853-4554), Julio de 2022, No. 429 14


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La teoría del caso: un análisis estratégico

 Identificar las versiones de la contraparte que resultan más dañinas a


nuestra teoría y aquellas que nos permiten atacar la de la contraparte.
 Establece las debilidades que deben ser anticipadas.
 Planifica el alegato de clausura.

Su buen planteo y su mejor manejo nos permitirá percibir un resultado


satisfactorio para nuestro representado.

V.- Bibliografía

 Litigación penal. -Juicio oral y prueba - Andrés A. Baytelman y Mauricio J.


DUCE.
 Manual Práctico de Litigación Oral y Argumentación – Dr. Boris Barrios
González.
 Teoría del caso – Rodríguez Vigil – Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto
de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
 Técnicas y habilidades en la realidad del litigio – Luis J. Cevasco – Facultad
de Ciencias Jurídicas y Sociales – Buenos Aires. Programa de formación en
áreas de vacancia de la abogacía 2017.
 Litigación estratégica en el nuevo proceso penal – Rafael Blanco Suárez,
Mauricio Decap Fernández, Leonardo Moreno Holman y Hugo Rojas
Corral – 1ra. edición abril 2005 – Edit. Lexis Nexis.
 Estrategias de litigación penal: Teoría del Caso - Augusto Renzo Espinoza
Bonifaz - Derecho Penal Online-DOCTRINA\PROCESAL PENAL.

Revista Pensamiento Penal (ISSN 1853-4554), Julio de 2022, No. 429 15


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