Lingüística:
¿Qué es la lingüística?
La Lingüística es la disciplina científica que investiga el origen, la evolución y la estructura del
lenguaje, a fin de deducir las leyes que rigen las lenguas (antiguas y modernas). Así, la Lingüística
estudia las estructuras fundamentales del lenguaje humano, sus variaciones a través de todas las
familias de lenguas (las cuales también identifica y clasifica) y las condiciones que hacen posible la
comprensión y la comunicación por medio de la lengua natural. Como toda ciencia, la Lingüística
cuenta con propuestas teóricas, métodos de análisis y dominios de estudio que le son propios. No
obstante, la Lingüística es una ciencia pluridisciplinaria, caracterizada por una gran riqueza
epistemológica a la hora de abordar el fenómeno del lenguaje.
El lenguaje, como objeto de estudio, puede resultar desconcertante dadas su complejidad y la
intimidad que establecemos con él desde antes de adquirir consciencia. Sin embargo, esto no
impide que podamos dividir su problemática en varias áreas, las cuales, incluso, pueden ser
enfocadas de manera general (para todas las lenguas) o particular (para una lengua o familia de
lenguas).
A pesar de no ser exhaustiva, esta lista de problemas, estrechamente vinculados con la Ciencia
Lingüística, permite perfilar una serie de subdisciplinas: Lingüística diacrónica, sociolingüística,
etnolingüística, neurolingüística, psicolingüística y lingüística computacional. Detrás de todas ellas
existe una concepción de la gramática y la manera en que debe ser estudiada, porque, en efecto,
cada una establece grados de generalidad y especificidad, según las influencias de factores
externos que sean admitidas. De ahí que todo lingüista debe tener una formación sólida en
gramática, la cual se concibe ya sea como un conjunto de reglas que rige las combinaciones
posibles de los elementos lingüísticos fundamentales y que producen primero la frase y luego el
discurso, ya sea como un sistema de principios que posibilita conjuntos de reglas con identidad
propia que dan lugar a cada uno de los idiomas conocidos. (En cada uno de los casos, siempre es
posible establecer condiciones y filtros que mediatizan la producción lingüística.) Ahora bien, la
gramática no es un bloque homogéneo, sino que más bien está integrada por varios dominios (o
niveles, según la perspeciva), identificados por características estructurales y mecanismos de
combinación distintivos.
La fonética estudia las propiedades físicas del sonido en la producción del habla o en su
percepción.
La fonología se concentra en las propiedades abstractas de los sonidos del lenguaje y las leyes que
rigen su combinatoria.
La morfología analiza la formación de palabras a partir de elementos menores portadores de
sentido. Es el caso típico de los diminutivos (casa, casita; pie, piecito) y de los plurales (menú,
menúes; pared, paredes; orca, orcas). Complementariamente, la lexicología estudia el léxico como
un sistema, siendo la lexicografía una de sus aplicaciones, la cual se encarga de la compilación y
publicación de diccionarios.
La lingüística (del francés linguistique; este de linguiste, «lingüista» y aquel del latín "lingua",
«lengua») es el estudio científico del origen, la evolución y la estructura del lenguaje, a fin de
deducir las leyes que rigen las lenguas (antiguas y modernas). Así, la lingüística estudia las
estructuras fundamentales del lenguaje humano, sus variaciones a través de todas las familias de
lenguas (las cuales también identifica y clasifica), y las condiciones que hacen posible la
comprensión y la comunicación por medio de la lengua natural (esto último es particularmente
cierto en el enfoque generativista).
Si bien la gramática es un estudio antiguo, el enfoque no tradicional de la lingüística moderna
tiene varias fuentes. Una de las más importantes la constituyen los Neogrammatiker, que
inauguraron la lingüística histórica e introdujeron la noción de ley en el contexto de la lingüística y
que en particular formularon diversas leyes fonéticas para representar el cambio lingüístico. Otro
punto importante son los términos de sincronía, diacronía y las nociones estructuralistas
popularizadas por el trabajo de Ferdinand de Saussure y el Cours de linguistique générale
(inspirado en sus lecciones).1 El siglo xx se considera, a partir del estructuralismo derivado de los
trabajos de Saussure, el «punto de arranque» de la lingüística moderna.2 A partir de esa época
parece haberse generalizado el uso de la palabra «lingüística». La palabra «lingüista» se encuentra
por primera vez en la página 1 del tomo I de la obra Choix des poésies des troubadours,3 escrita
en 1816 por Raynouard.
La historia de la lingüística es una disciplina que ya ha cumplido un siglo de vida con una
abundante producción narrativa. [1] Su fundador es el lingüista danés Vilhelm Thomsen, que vivió
entre 1842 y 1927.
Historia de la Lingüística Los orígenes se remontan al mundo griego con dos corrientes principales,
la racionalista con su objeto de estudio si el lenguaje era natural o convencional y la empirista su
objeto de estudio fue establecer categorías gramaticales.
Ferdinand de Saussure, el padre de la lingüística moderna.
Ciencia que estudia el lenguaje humano y las lenguas.
La lingüística es el estudio científico del origen, la evolución y la estructura del lenguaje, a fin de
deducir las leyes que rigen las lenguas.
Lingüística aplicada Parte de la lingüística que aplica los conocimientos de la lingüística a
necesidades de la sociedad, como la enseñanza de lenguas, el reconocimiento automático del
habla, etc.
Lingüística diacrónica (o lingüística evolutiva) Parte de la lingüística que estudia las
transformaciones y los cambios experimentados por una lengua a través del tiempo.