Untitled
Untitled
INTRODUCCIÓN 8
Carlos Aldunate del Solar
I. HISTORIA 14
EL ÚLTIMO CONTINENTE 16
Camila Buvinic Buvinic
Loberos y balleneros 42
Marcelo Mayorga Zúñiga
Ciudades custodias 68
Elías Barticevic Cornejo
TESTIMONIO
Sueño de una familia 78
Tania Pivcevic Cortese
II. CIENCIA 82
Gondwana 84
Francisco Hervé Allamand
Geografía 120
Leslie Manríquez Márquez
Cartografía 124
Álvaro Pinochet Brunetto
TESTIMONIO
х х ǽŘŧƺхŘƎŧưǵƐɭŘƺх 142
Angie Díaz Lorca
TESTIMONIO
Exploraciones en kayak 192
Cristián Donoso Christie
TESTIMONIO
El paso Drake 194
Manuel Pinochet Rodríguez
TESTIMONIO
El hielo que nos sacó del frío 228
Eugenio García Ferrada
TESTIMONIO
El gran lienzo blanco donde se proyectan los sueños de la humanidad 230
Ítalo Tai · Sebastián Errázuriz
TESTIMONIO
Ilaia: «más allá del sur» en lengua Yagán 232
Paola Vezzani González
NOTAS 244
REFERENCIAS 246
ACERCA DE LOS AUTORES 250
AGRADECIMIENTOS 252
CRÉDITOS 255
Chile, fértil provincia y señalada
En la región Antártica famosa,
De remotas naciones respetadas
Por fuerte, principal y poderosa […]
Transcurrido casi un cuarto del siglo XXI, aún el ser humano no descubre por completo la Antártica,
en cuyas entrañas se esconden la historia de nuestro planeta, de su evolución y también las
esperanzas para su futuro, en vista de las amenazas del calentamiento global.
Se trata de toda una «Tierra Nueva», en tanto que es el último continente descubierto por la especie
humana, hace recién unos doscientos años. Los que llegaron al comienzo fueron verdaderos héroes
y pioneros de la ciencia, cuyas primeras expediciones, generalmente de fatídicos destinos, sirvieron
ǝļǠļхļŗǠƎǠхŧƥхŘļƮƎưƺхļхƥļǨхŘƺƮǽưƎşļşŧǨхŘƎŧưǵƐɭŘļǨхŘƺưǵŧƮǝƺǠĽưŧļǨϭ
Las personas que actualmente habitan este territorio todavía prístino, si bien provienen de decenas
şŧхǝļƐǨŧǨхşƎƀŧǠŧưǵŧǨϮхưƺхƺŗŧşŧŘŧưхļхƎưǵŧǠŧǨŧǨхƥƺŘļƥŧǨϮхǨƎưƺхǟǽŧхƀƺǠƮļưхǽưļхŘƺƮǽưƎşļşхŘƎŧưǵƐɭŘļх
donde abunda la fraternidad, la solidaridad y la colaboración, plena de humanidad. Las autoridades
internacionales han reconocido y protegido este «espíritu antártico», verdadero sueño y esperanza
de aquellos que cuidan el planeta Tierra. Este espíritu es también nuestra guía en los esfuerzos
del Banco Santander Chile para ser un banco sostenible, socialmente responsable y comprometido
con el respeto y protección de la naturaleza.
Quiero agradecer su colaboración al Instituto Antártico Chileno (INACH), sin la cual este volumen
habría sido imposible, así como al Museo Chileno de Arte Precolombino - Fundación Larraín
Echenique, con quienes compartimos una larga e ininterrumpida aventura que ya ha producido
35 publicaciones acerca del patrimonio humano y natural de América, y especialmente de Chile.
tƺхǝǽŧşƺхşŧƟļǠхşŧхƀŧƥƎŘƎǵļǠхļƥхŧǟǽƎǝƺхŧşƎǵƺǠϮхļхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨϮхƉƎǨǵƺǠƎļşƺǠŧǨϮхƀƺǵƻƁǠļƀƺǨϮхşƎǨŧƹļşƺǠŧǨϮх
artistas e impresores y a nuestros equipos en el banco por su esfuerzo y dedicación. A todos ellos,
muchas, muchas gracias.
Tratándose de la Antártica, la belleza viene por sí sola. Un continente y un océano que deslumbran
en cada rincón al que nos es permitido acceder. Porque son los elementos, el irascible y caprichoso
clima, los que determinarán cómo y cuándo se abrirá este reino de vida en el frío.
ßļхŧưхŨƥϮхƥļǨхưǽƮŧǠƺǨļǨхŧȚǝŧşƎŘƎƺưŧǨхŘƎŧưǵƐɭŘļǨϮхŧǨǝŧŘƎļƥƮŧưǵŧхşŧǨşŧхɭưŧǨхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞTÞхțхŘƺưх
ƮǽŘƉļхƮļțƺǠхƀǽŧǠȥļхşŧǨşŧхƥƺǨхļƹƺǨхͲхǵǠļǨхƥļхɭǠƮļхşŧƥхºǠļǵļşƺхưǵĽǠǵƎŘƺϮхƉļưхşŧɭưƎşƺхǽưхǝļưƺǠļƮļх
preocupante sobre el impacto de la crisis climática en las dimensiones físicas y biológicas del
planeta, con fuerte acento en sus polos.
hļхŘƺƮǽưƎşļşхŘƎŧưǵƐɭŘļхțļхƉļхļşȔŧǠǵƎşƺхşŧхǟǽŧхŧƥхƎưȔƎŧǠưƺхşŧхʹͲʹʹхƉļхǨƎşƺхŧƥхƮĽǨхŘĽƥƎşƺхşŧƥхǟǽŧх
se tiene registro en el continente blanco. Bahías que solían congelar sus aguas salobres en invierno,
este año estuvieron completamente despejadas y abiertas como un largo bostezo en medio de la
noche austral.
Por esto, es muy probable que la Antártica que se muestra en este libro sea una Antártica que
no volveremos a ver, al menos, no de este modo. Y aquí nace ese sentimiento de nostalgia que
provocan las hermosas imágenes que lo ilustran.
Pero también tenemos motivos para estar esperanzados. Día a día se suman más y más personas a
la convicción de que es necesario proteger y conservar este territorio tan único, así como mantener
el sistema que lo ha protegido en forma exitosa y ejemplar por más de seis décadas, y del que
nuestro país forma parte desde la primera hora.
hļхǠƎǟǽŧȥļхşŧхƮƎǠļşļǨхǝƺƥļǠŧǨхǟǽŧхǨŧхǠŧɮŧƟļхŧưхƥļхȔļǠƎŧşļşхşŧхǵŧƮļǨхțхļǽǵƺǠļǨхțхļǽǵƺǠŧǨхşŧхŧǨǵŧх
ȔƺƥǽƮŧưϮхưƺхƉļǠĽхƺǵǠļхŘƺǨļхǟǽŧхƎưǵŧưǨƎɭŘļǠхŧƥхƥƥļƮļşƺхşŧхļƥŧǠǵļхǝļǠļхǨŧƁǽƎǠхŘƺưǵǠƎŗǽțŧưşƺхļƥхŘǽƎşļşƺх
de algo que Chile siente como signo de su destino y de su vocación más profunda.
4EVEIPIUYMTSUYIXVEFEN¶IRIWXETYFPMGEGM¶RPE%RX¤VXMGEWMKRMɕG¶QMVEVRSWHIWHI
SXVE¶TXMGEWYQIVKMVRSWIREPKSTEVIGMHSEYRZMENIIWTEGMEP
E
l último continente fue para nosotros una metáfora de los inicios del planeta Tierra,
con sus permanentes cambios a lo largo de miles de millones de años y el nacimiento
de la vida, desde los primeros organismos unicelulares hasta los mamíferos marinos
actuales. La especie humana casi no aparece en su larguísima historia. Es apenas un
suspiro reciente.
Sin embargo, este continente helado no está aislado del resto del mundo. Por el contrario,
es una gigantesca máquina que renueva la vida de la Tierra. A través de la inmensa masa
del océano Austral, que circunvala la Antártica y recorre vertiginosa el sur del planeta,
regula su temperatura y oxigena el mar. De esta circunstancia depende en gran medida la
ŧǨǝŧǠļưȥļхşŧϮхļƥхƮŧưƺǨϮхǠŧǵǠļǨļǠхŧƥхŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺхƁƥƺŗļƥхǟǽŧхưƺǨхļɮƎƁŧϭ
No puedo terminar sin acreditar que este maravilloso viaje sólo ha sido posible gracias a
la colaboración del Instituto Antártico Chileno (INACH), que ha puesto a nuestra disposi-
ŘƎƻưхļхǵƺşƺхǨǽхŧǟǽƎǝƺхŘƎŧưǵƐɭŘƺхǝļǠļхƮƺǨǵǠļǠưƺǨхŧǨǵŧхǾƥǵƎƮƺхŘƺưǵƎưŧưǵŧхşŧǨŘǽŗƎŧǠǵƺхǝƺǠх
el ser humano.
Desde hace más de treinta años, estas extraordinarias ediciones son fruto de una alianza
con Banco Santander, que confía en el Museo Chileno de Arte Precolombino, lo que agra-
decemos profundamente..
8
Portada. Hielos antárticos.
Fotografía de Guido Manuilo, 2017.
Página 6. )PGMIRX°ɕGSGLMPIRS6MGEVHS.E´E]
un grupo de exploradores militares rastrean
un área con GPS cerca de Higgins Nunatak.
Fotografía de Felipe Trueba, 2018.
+PEGMEV9RM¶RQSRXE´EW)PPW[SVXL
Colección INACH. Un nunatak es una
QSRXE´EUYIUYIHEEMWPEHEHIYRE
GSVHMPPIVESGSVH¶RQSRXE´SWSHIFMHS
EUYIIWX¤VSHIEHETSVLMIPS
11
LA ANTÁRTICA
I. HISTORIA
eL último continente
Camila Buvinic Buvinic1
Durante varios siglos, la Antártica fue concebida como un territorio peligroso, arriesgado y de muy
difícil acceso. Fue escenario de naufragios y vio morir a numerosos exploradores que sucumbían ante
el frío, el hambre y la desesperanzadora soledad que conseguía aplastar el ánimo y la moral de los
navegantes más osados. En el presente ensayo se mencionan de manera cronológica varias de estas
expediciones y sus aportes al conocimiento del último continente.
El territorio ideado
antes de ser descubierto
L
a Antártica se imaginaba varios siglos antes de ser des- tanto en el continente como en algunas de sus islas».3
cubierta. Los griegos sugerían que si existía una región Otero Espasandín complementa: «El Konik-Scion, la isla
septentrional, también debía haber una meridional, blanca situada dentro del cielo, donde, según los onas de
un contrapeso en el hemisferio sur, al que denominaron Tierra del Fuego, moraban los dobles, espíritus o mehnes
Antarktikos, o «lo opuesto al Ártico», por la constelación de los hombres puros, ¿no será una reminiscencia o un
de la Osa Menor, situada en el cielo del norte. Pero del anticipo mitológico de ese mundo que se pierde más allá
ǝƥļưǵŧļƮƎŧưǵƺхɭƥƺǨƻɭŘƺхļƥхŧưŘǽŧưǵǠƺхǠŧļƥхǵǠļưǨŘǽǠǠƎŧǠƺưх de los horizontes australes en una realidad extraña, en la
varios siglos, en los que «surgieron leyendas y mitos de un que se funden mar, hielo, nieve y cielo?»4
territorio habitado por criaturas ignotas con numerosos
tesoros por descubrir».2 También una antigua creencia maorí cuenta que las primeras
interacciones entre los humanos y la región antártica fueron
Una de las hipótesis que se plantean es que los primeros los viajes del navegante Hui-te-Rangiora: «La leyenda señala
en alcanzar el continente pueden haber sido los pueblos que él y otros polinesios navegaron hasta el sur al océano
originarios del hemisferio sur. «Si bien no existe documen- congelado, conocido como Te tai-uka-a pia, en el año 650».5
tación al respecto, algunas narraciones de los aborígenes La traducción de la denominación maorí es «mar espumoso
de la isla Tierra del Fuego, referidas al “país de los hie- como arrurruz», ya que los icebergs se parecen al polvo de
los”, permiten suponer que estos habrían incursionado esta planta, en una clara referencia al océano Austral.
18
Páginas 14 y 15.
Los restos de los barriles donde
se almacenaba el aceite de las ballenas
se esparcen sobre la orilla.
Fotografía de Andel Paulmann, 2020.
Isla Decepción, Shetland del Sur.
Mapa del mundo. Piri Reis, 1513. Colección Museo del Palacio
de Topkapi. Sólo la mitad del mapa original sobrevive en Estambul.
19
La representación
de una Terra Australis Incognita
La concepción de una región sur inexplorada motivó a
los navegantes hacia el siglo XVI, cuando las exploracio-
nes marítimas europeas fueron cobrando mayor fuer-
za, «cada una de ellas con un propósito extraordinario:
el descubrimiento y colonización de la Terra Australis
Incognita».6 Hernando de Magallanes estuvo muy cerca
de alcanzarla cuando circunnavegó el planeta, ya que
creía que «las islas que encontró eran sólo el principio de
un vasto territorio que continuaba más al sur. Él extendió
la idea concreta del continente desconocido».7
20
inscrito en su mapa como la Tierra del Sur, recientemen- ɭǠƮļŗļх ЪƉļŗŧǠх şƎȔƎǨļşƺх ļх ŘǽļǵǠƺŘƎŧưǵļǨх ƮƎƥƥļǨх ļƥх ǨǽǠх
te descubierta pero aún no completamente conocida».8 del Hornos, un país alto y nevado como Noruega».11
La representación fue muy precisa en sus proporciones,
pero revelaba un gran territorio sin hielo. Otras fuentes concuerdan que el primer avistamien-
to de tierra lo realizó el navegante español Gabriel de
Una interpretación similar aparece en el Theatrum Orbis Castilla: «En 1603, siendo ya uno de los más reputados
Terrarum del cartógrafo belga Abraham Ortelius, elabo- marinos del virreinato peruano, zarpa desde Valparaíso
rado en 1570, que «muestra una enorme masa de tierra para hacer frente a las incursiones de corsarios y enemi-
austral que se extiende alrededor del globo, cubriendo gos de España que estaban penetrando en el estrecho
toda la región polar antártica y extendiéndose hasta los de Magallanes. En su singladura, una fuerte tormenta
trópicos en su parte oriental y extremidades occidenta- empujó sus naves hacia el sur, alejándose de la costa
les. La nombra: “tierra del sur aún no conocida”, Terra y del estrecho».12 Tras extraviarse, se estima que llegó a
Australis Incognita».9 los 64° de latitud sur. «Las coordenadas de su descubri-
miento indican que reconoció las Shetland del Sur, en
Según indican varios historiadores, «en 1599 el holan- la parte septentrional de la península Antártica, lo que
dés Dirck Gerritsz fue posiblemente el primero que vio hace suponer que fue el primer navegante en pisar tie-
ǨǽǝŧǠɭŘƎŧхļưǵĽǠǵƎŘļхļƥхưļȔŧƁļǠхļƥхǨǽǠхşŧƥхƮļǠхşŧхOƺŘŧǨх rras antárticas».13 En su honor, una base española en isla
(o paso Drake) en el área de las islas Shetland del Sur».10 Decepción lleva su nombre desde 1998.
21
James Cook,
primero en cruzar el círculo polar antártico
Para su segundo viaje —el primero lo realizó entre 1768 No es casualidad que, tras su muerte en 1779, se incre-
y 1771—, el navegante inglés James Cook zarpó el 11 de mentara el interés por este recurso:
julio de 1772 y en enero del año siguiente su barco fue el
primero en cruzar el círculo polar antártico, descubrien- Las hazañas de Cook iban a encontrar émulos; el marino
do en su trayecto las islas Georgia del Sur y Sándwich del no pensaba en la utilidad de aquellas focas que cubrían
Sur. Sin embargo, no pudo encontrar lo que estaba bus- algunas de las islas encontradas en sus viajes y en la de
cando y recorrió (sin éxito) varias de las locaciones donde aquellos cetáceos que, de vez en cuando, asomaban sus
se había predicho que estaba la Terra Australis Incognita. lomos siniestros sobre las olas hostigadas por los vien-
tos [...]. La caza de focas y ballenas de todas clases era
«Si bien las costas antárticas le fueron esquivas, Cook conocida en todos los pueblos nórdicos y necesitaba de
manifestó su certeza de la existencia de tierras más ǿžƹĀƬϕĜžŴƬŒģīƤĀěũīƬͽϕFǁīϕũĀϕơīƤƬīĜǁĜŒſŴϕģīƬơŒĀģĀģĀϕģīϕ
ƮŧǠƎşƎƺưļƥŧǨϮх şŧǨşŧх şƺưşŧх ɮǽƐļưх ƥƺǨх ǵŨƮǝļưƺǨх ǟǽŧх ƥŧх estos animales en el hemisferio norte y su consiguiente
impedían su paso hacia el sur».14 Desafortunadamente, escasez lo que hizo a los armadores norteamericanos
las enormes placas de hielo no permitieron a Cook e ingleses volver sus ojos hacia los mares australes a
avistar tierra antártica. No obstante, fue reconocido comienzos del siglo XVIII.15
por sus importantes aportes al conocimiento carto-
ƁǠĽɭŘƺх țх ŘƎŧưǵƐɭŘƺх ǟǽŧх ǠŧļƥƎȥƻх şǽǠļưǵŧх ǨǽǨх ŧȚǝŧşƎŘƎƺ- Menciona Bordese que «la aproximación hacia la Antártida
nes. Asimismo, dio cuenta de la existencia de una gran se hace mediante las incursiones de cazadores. Los
cantidad de lobos marinos y de focas, impulsando ļǵǠļŘǵƎȔƺǨхǝǠŧŘƎƺǨхǟǽŧхǵŧưƐļưхƥļǨхǝƎŧƥŧǨхɭưļǨхțхƥļǨхǨǽƮļǨх
la posibilidad de que los primeros viajes al continen- por la comercialización de aceites y grasas de ballenas,
te fueran motivados por la caza de estos animales. los impulsan a buscar más al sur su riqueza».16
22
El «receloso» descubrimiento
de la Antártica
.ƥхǨƎƁƥƺхÞTÞхƮļǠŘļǠƐļхɭưļƥƮŧưǵŧхŧƥхşŧǨŘǽŗǠƎƮƎŧưǵƺхŘƺƮ-
probado de las primeras tierras insulares antárticas. «Las
guerras napoleónicas habían demorado las expediciones
en la región austral, lo que permitió que el avance sobre
estas aguas aún inexploradas haya correspondido a múl-
ǵƎǝƥŧǨхɮƺǵļǨхşŧхŗļǠŘƺǨхƀƺǟǽŧǠƺǨхțхƥƺŗŧǠƺǨϮхưļǵǽǠļƥƮŧưǵŧх
ǝƺŘƺхļɭưŧǨхļхŧƀŧŘǵǽļǠхǵļǠŧļǨхşŧхǠŧŘƺưƺŘƎƮƎŧưǵƺхŘļǠǵƺƁǠĽ-
ɭŘƺЫϭ17 Izaguirre y Mataloni complementan que «aparente-
mente, el conocimiento de estas tierras fue celosamente
resguardado para preservar la exclusividad en la explota-
ción de la fauna antártica».18 Sin embargo, dicho secreto
pudo mantenerse oculto sólo por un breve lapso.
23
Cacho agrega que estos «pudieron ser los primeros hom-
bres en pisar la Antártida»,23 en una clara referencia al San
Telmo, un buque de guerra español de setenta y cuatro
cañones y una tripulación de 644 personas que habría
desviado su ruta el 2 de septiembre de 1819 debido a una
tormenta en el cabo de Hornos y que, tras ser arrastrado
ǝƺǠхƥļхǵŧƮǝŧǨǵļşϮхŧưŘļƥƥƻхŧưхŧƥхŘļŗƺхƉƎǠǠŧɪϮхŧưхƥļхŘƺǨǵļх
norte de la isla Livingston. Desde 1993, una placa conme-
mora su trágica epopeya: «En memoria de los tripulantes
del navío español San Telmo que naufragaron en septiem-
bre de 1819, los primeros en llegar a estas costas».
24
Asimismo, disputa el apelativo de ser la primera en pisar
la península Antártica la expedición lobera del bergantín
Dragón de Valparaíso, capitaneado por el lobero escocés
Andrew Macfarlane, que desembarcó en la costa occiden-
tal de la península Antártica en octubre de 1820, según el
relato del capitán Robert Fildes. «Se trataría, en conse-
cuencia, del primer desembarco registrado en el conti-
ưŧưǵŧϮхƮĽǨхŧǨǝŧŘƐɭŘļƮŧưǵŧхŧưхŧƥхǨŧŘǵƺǠхƺŘŘƎşŧưǵļƥхşŧхƥļх
península, luego que en los meses anteriores Macfarlane
y otros loberos recorrieran las islas Shetland del Sur».29
Dibujo de Pavel Mikhailov, ca. 1820. En Fabian Gottlieb von Bellingshausen (1831).
Primera expedición antártica rusa durante la cual se descubrió el continente antártico.
Otras fuentes también aluden a John Davis, un caza-
San Petersburgo: Imprenta de Ivan Glazunov. Colección [Link]. La investigación del océano dor de Connecticut, como el primer hombre que pisó
Polar Sur y la vuelta al mundo se llevó a cabo entre 1819 y 1821 en las balandras Vostok y Mirny,
bajo el mando del capitán Von Bellingshausen y el teniente Lazarev, respectivamente.
la Antártica. «Realizó el primer desembarco en el conti-
nente antártico pero, como muchos de sus contemporá-
Arriba. Fabian Gottlieb von Bellingshausen. Litografía de U. Schzeibach, ca. 1835.
Colección [Link].
neos, a Davis solamente le interesaban las nuevas tierras
por su valor comercial, por lo que no anunció su proeza.
Abajo. Capitán Nathaniel Brown Palmer, ca. 1877. En John R. Spears (1922).
Captain Nathaniel Brown Palmer, an Old-time Sailor of the Sea. Nueva York: MacMIllan.
Hasta la década de 1950 no se estudiaron sus cuadernos
Colección [Link]. de bitácora y se valoraron sus logros».30
25
Importantes descubrimientos
KISKV¤ɕGSW
James Weddell, explorador británico y cazador de focas,
comandó el bergantín Jane en tres viajes a la Antártica.
El primero fue de 1819-1821 en las aguas antárticas situa-
das en torno a las islas Shetland del Sur, recientemente
descubiertas; en su segundo viaje (1821-1822) visitó las
islas Georgias del Sur y nuevamente las Shetland del
Sur, y en febrero de 1822 dio nombre a las islas Orcadas
del Sur. Para su tercer viaje (1822-1824), el más impor-
tante de los tres, inspeccionó las Shetland del Sur y las
Orcadas del Sur y luego navegó hacia el sur en busca de
nuevas tierras. Las favorables condiciones climáticas le
permitieron alcanzar los 74° 15’ de latitud sur en el mar
que más tarde recibiría su nombre (mar de Weddell), su-
perando en más de tres grados el récord de Cook de la
exploración más austral.
26
Durante los cinco años que median entre 1837 y 1843 se primera vez pruebas sustanciales de que la Antártica es
ǠŧļƥƎȥļǠƺưхǵǠŧǨхŧȚǝŧşƎŘƎƺưŧǨхŘƎŧưǵƐɭŘļǨхşŧǨǵƎưļşļǨхļхļƮ- un continente».32
ǝƥƎļǠхŧƥхŘƺưƺŘƎƮƎŧưǵƺхƁŧƺƁǠĽɭŘƺхşŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧϮхƥƎşŧǠļşļǨх
por Jules Sébastien César Dumont d’Urville (Francia), En enero de 1841, el británico sir James Clark Ross, quien
Charles Wilkes (Estados Unidos) y James Clark Ross fuera también explorador del Ártico, descubrió la Tierra
(Inglaterra). Dumont d’Urville ya había llevado a cabo tres Victoria (en honor a su reina), el mar que lleva su nombre,
expediciones, las dos últimas alrededor del mundo, y su la barrera y la isla homónimas y dos enormes volcanes
deseo de emular a Cook con otra circunnavegación lo que bautizó como Erebus (de 3794 metros) y Terror (de
impulsó a organizar un viaje que habría de resultar me- 3230 metros), nombres de sus dos naves. En septiembre
morable, ya que en enero de 1840 descubrió una franja de 1943, luego de haber cumplido tres campañas en el
de costa antártica que bautizó en honor a su esposa continente antártico, regresó a Inglaterra, donde fue col-
como Tierra de Adelia. mado de elogios y honores.
Casi al mismo tiempo que Dumont d’Urville, zarpó la pri- Mientras se hacían estos viajes exploratorios y de investi-
ƮŧǠļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхŘƎŧưǵƐɭŘļхƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥхǝļǵǠƺŘƎưļşļхǝƺǠх gación, la caza de ballenas y focas proseguía su marcha
Estados Unidos, que circunnavegó el mundo entre 1838 ļǨŘŧưşŧưǵŧϭхЪŧхǝǽŧşŧхŘƺưǨǵļǵļǠхǟǽŧхŧưǵǠŧхɭưŧǨхşŧƥхǨƎƁƥƺх
țх ͳͺͶʹх țх ļƥŘļưȥƻх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļϭх .ưх ͳͺͶͲϮх ƀǽŧх ŧƥх ƺɭŘƎļƥх şŧх ÞØTTTхțхɭưŧǨхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞTÞϮхǽưхǵƺǵļƥхļǝǠƺȚƎƮļşƺхşŧх͵ʹͷхŧȚǝŧ-
marina Charles Wilkes quien avistó las tierras antárticas diciones había operado en el área [...] Estamos frente a una
continentales que, en la actualidad, reciben el nombre actividad que fue indiscutiblemente importante en el con-
de Tierra de Wilkes en su homenaje. «Le fue dado su cierto del comercio internacional de aquellos años».33 Ya
nombre a esta extensión ya que Wilkes reconoció la exis- terminando el siglo XIX y comenzando el XX, las explora-
tencia de un margen continental de una distancia de mil ciones antárticas adquieren un mayor impulso y relevan-
quinientas millas de costa y, por lo tanto, proveyó por ŘƎļхƮǽưşƎļƥϮхțļхǨŧļхǝƺǠхƮƺǵƎȔƺǨхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨхƺхŘƺƮŧǠŘƎļƥŧǨϭх
27
La edad heroica
de las exploraciones polares
Entre 1892 y 1894 y como capitán del buque Jason, Carl a la Antártica. Al frente de la sección exploradora iban,
Larsen comandó las dos primeras expediciones norue- ŧưǵǠŧхƺǵǠƺǨϮхŧƥхƺɭŘƎļƥхşŧхŘǽŗƎŧǠǵļх¥ƺļƥşхƮǽưşǨŧưхЉǟǽŧх
gas a la Antártica, una campaña de exploración cuyo años después se convertiría en el descubridor del Polo
objetivo principal era localizar nuevas aguas para la caza ǽǠх ƁŧƺƁǠĽɭŘƺЊϮх ŧƥх ƁŧƻƥƺƁƺх ǝƺƥļŘƺх OŧưǠțƢх ǠŘǵƺȕǨƢƎϮх ŧƥх
de ballenas. En diciembre de 1893 se convirtió en la pri- médico estadounidense Frederick Cook y el naturalista
mera persona en esquiar en el continente en la plata- rumano Emil Racovitza. Fueron los primeros en invernar
forma de hielo que posteriormente recibió su nombre. obligadamente en Antártica, al quedar su nave Belgica
Más tarde, sería capitán del barco Antarctic como parte aprisionada por los hielos. Además, la expedición descu-
de la Expedición Antártica Sueca de 1901-1904, de la que ŗǠƎƻхțхŘļǠǵƺƁǠļɭƻхŧƥхŧǨǵǠŧŘƉƺхǟǽŧхƥƥŧȔļхŧƥхưƺƮŗǠŧхşŧхǨǽх
hablaremos más adelante. organizador (estrecho de Gerlache) y describió por pri-
mera vez la Belgica antarctica, el único insecto endémico
En 1895 se celebró en Londres el VI Congreso Internacional de la Antártica.
de Geografía. Por insistencia del presidente de la Real
ƺŘƎŧşļşхGŧƺƁǠĽɭŘļϮхsir Clements R. Markham, se aprobó Por aquellos años también destaca el explorador polar
un decreto por el que la Antártica se consideraba el área ļưƁƥƺưƺǠǽŧƁƺхļǠǨǵŧưхƺǠŘƉƁǠŧȔƎưƢϮхǝǠŧşŧŘŧǨƺǠхşŧхɭƁǽǠļǨх
ƁŧƺƁǠĽɭŘļх ǝŧưşƎŧưǵŧх şŧх ƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưх ƮĽǨх ƁǠļưşŧх şŧƥх históricas como Robert Falcon Scott, Roald Amundsen y
mundo. En la siguiente instancia, que se realizaría cuatro Ernest Shackleton. Líder de la expedición Southern Cross,
años después en Berlín, se solicitaría directamente a los ocurrida en 1898-1900, fue «el primero en invernar pla-
países más progresistas y mejor preparados para estas neadamente en Antártica, realizando en la estación del
empresas que, en estrecha colaboración, emprendieran cabo Adare trabajos de zoología, meteorología y magne-
ƥļхŧȚǝƥƺǠļŘƎƻưхşŧɭưƎǵƎȔļхşŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļϭх tismo terrestre».34 Braun Menéndez agrega: «Esta vez, la
invernada —y a diferencia de la dotación de Gerlache, que
şǠƎŧưхşŧхGŧǠƥļŘƉŧϮхŧƮƎưŧưǵŧхŘƎŧưǵƐɭŘƺхțхŧȚǝƥƺǠļşƺǠхŗŧƥƁļϮх la pasó en el buque— se efectuó en el continente mis-
concibió, organizó y lideró la Expedición Antártica Belga mo, donde se levantaron algunas casillas de madera para
şŧхͳͺͻЗͳͺͻͻϮхƥļхǝǠƎƮŧǠļхƺǠƁļưƎȥļşļхŘƺưхɭưŧǨхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨх alojar al grupo terrestre, el cual, mientras hubiera luz, iba
28
a excursionar con sus trineos arrastrados por perros, se-
guidos por los exploradores sobre sus esquíes».35
$ŧŗƎşƺхļƥхŧưǵǽǨƎļǨƮƺхşŧхƥļǨхƎưǨǵƎǵǽŘƎƺưŧǨхŘƎŧưǵƐɭŘļǨхțхƥļǨх
reparticiones públicas de las naciones con vocación ex-
ploradora, se originó la Campaña Antártica Internacional,
que se realizó desde 1901 a 1905 con cinco expedicio-
nes casi simultáneas provenientes de Inglaterra, Suecia,
Alemania, Escocia y Francia.
.ưǵǠŧхͳͻͲͳхțхͳͻͲ͵хŧƥхƺɭŘƎļƥхşŧхƥļхƮļǠƎưļхŗǠƎǵĽưƎŘļхțхŘŨƥŧ-
bre explorador Robert Falcon Scott estuvo a cargo de la
expedición Discovery (por el nombre de la corbeta ingle-
sa que zarpó en agosto de 1901), que buscaba establecer
una base terrestre en las costas del estrecho antártico
Arriba. Robert Falcon Scott asciende en Barrier Inlet en un globo de hidrógeno. Fotografía
de McMurdo y explorar el área situada al este de la plata- posiblemente tomada por Edward Adrian Wilson ca. 1902. Colección [Link].
forma de hielo de Ross, a la que llamó península Eduardo El globo, al que la tripulación bautizó como Eva, se utilizó como punto de observación
y ascendió hasta los 180 metros.
ØTTϭх hļх ŘļƮǝļƹļх ǵŧưƐļх ƺŗƟŧǵƎȔƺǨх ǵļưǵƺх ŘƎŧưǵƐɭŘƺǨх ŘƺƮƺх
exploratorios e incluía un largo viaje en dirección al Polo Al centro. Fotografía de Carl Anton Larsen, ca. 1894. Colección Biblioteca Nacional
de Noruega. Larsen, comandó las dos primeras expediciones noruegas a la Antártica
Sur que fue llevado a cabo por Scott, Ernest Shackleton en el período 1892-1894.
y Edward Wilson y que les permitió recorrer hasta la lati-
Abajo. El Belgica anclado en Mount William. Fotografía de Frederick Cook, ca. 1898.
ǵǽşхşŧхͺʹҾхͳҿхϮхļхǽưƺǨхƺŘƉƺŘƎŧưǵƺǨхŘƎưŘǽŧưǵļхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨх Colección [Link]. Liderada por Adrien de Gerlache, la Expedición Antártica Belga
del polo. Asimismo, Scott se convirtió en el primer hom- fue la primera en pasar un invierno en la Antártica al quedar su barco atrapado por los hielos.
bre en sobrevolar parte de la Antártica, al subirse en un
Vista panorámica de Girard Bay. Fotografía de Andel Paulmann, 2020.
globo aeroestático en la gran barrera de hielo de Ross. Tierra de Graham (Tierra de O´Higgins), península Antártica.
29
La Expedición Antártica Sueca (1901-1904) tenía objetivos
ưŧǵļƮŧưǵŧхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨхțхƀǽŧхşƎǠƎƁƎşļхǝƺǠхŧƥхƁŧƻƥƺƁƺхǨǽŧŘƺх
Otto Nordenskjöld, quien había realizado previamente una
expedición a la Patagonia y a Tierra del Fuego entre 1895
y 1897, aportando información relevante sobre la geografía
glaciar. La nave Antarctic fue guiada por Carl Larsen y efec-
tuó una primera escala en Buenos Aires, donde se les unió
el alférez argentino José María Cabral como cartógrafo
de la travesía. La misión era explorar la Tierra de Graham
(Tierra de O´Higgins) y las islas anexas y establecer en
una de ellas una estación meteorológica, mientras que
el retorno estaba programado para abril de 1903, pero la
estadía se prolongó porque el Antarctic no regresó de uno
de sus viajes exploratorios: el buque fue aprisionado y tri-
turado por las masas de hielo y posteriormente se hundió.
«La falta de noticias sobre Nordenskjöld movilizó a suecos,
franceses y argentinos, que organizaron una expedición de
rescate. Finalmente, en noviembre de 1903 fue la corbeta
argentina Uruguay, al mando del capitán Julián Irizar, la que
ƥƺƁǠƻхǠŧǨŘļǵļǠхļхļƮŗƺǨхƁǠǽǝƺǨϮхǝƺưƎŧưşƺхɭưхļхƥļхƺşƎǨŧļЫϭ36
30
de la isla Adelaida y del archipiélago Palmer: «A pesar de Otras expediciones relevantes son la japonesa, al man-
que la expedición se tuvo que interrumpir por culpa de do de Nobu Shirase (1910-1912), que llega a la bahía Las
ŧǨǵŧх ǠŧȔŨǨх Ѝǽưх ŘƉƺǟǽŧх Řƺưх ǽưļх ǠƺŘļЎх Ǩŧх ŘļǠǵƺƁǠļɭļǠƺưх Ballenas en la nave Kainan Maru y cruza en trineo la plani-
más de 960 kilómetros de costa y se obtuvieron resulta- cie helada de la península de Eduardo VII.
şƺǨхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨхƮǽțхŧǨǝŧŘƐɭŘƺǨЫϭ37
En tanto, los alemanes, liderados por Wilhelm Filchner
El éxito obtenido permitió a Charcot organizar un segun- (1911-1913) en el Deutschland, descubren la costa de
do viaje (1908-1910) a las regiones polares, pero esta vez Luitpoid y la planicie helada de Filchner, además de llevar
a bordo del legendario Pourquoi-Pas? («¿Por qué no?»), ļхŘļŗƺхǵǠļŗļƟƺǨхŘļǠǵƺƁǠĽɭŘƺǨхŧưхŧƥхǨǽǠхşŧƥхƮļǠхşŧхÙŧşşŧƥƥϭх
con el que continuó el camino emprendido por Dumont
d’Urville. En esta travesía descubre bahía Margarita, cos- Cabe mencionar también a la primera expedición de
ta de Fallieres y la isla que lleva su apellido, realizando, Australia en el ballenero Aurora, a cargo del geólogo sir
ļşŧƮĽǨϮхƎƮǝƺǠǵļưǵŧǨхǵǠļŗļƟƺǨхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨхǝļǠļхƥļхŨǝƺŘļϭх Douglas Mawson, que estableció la base Isla Macquarie
A su regreso pasaron unas semanas en Punta Arenas, para estudiar geología, cartografía, meteorología y biología
donde fueron agasajados por la colectividad francesa. en Tierra Adelia. El viaje se tornó un verdadero desastre
ya que sus dos compañeros perecieron y sólo sobrevi-
En 1906 se fundó la Sociedad Ballenera de Magallanes vió Mawson. Su odisea se describe en el libro El hogar
con sede en Punta Arenas, comenzando sus operaciones de la ventisca, publicado en 1915. Años más tarde lideró
en caleta Ballenera, en isla Decepción, considerado como la expedición Banzare (1929-1931), un esfuerzo conjunto
el primer establecimiento semipermanente chileno en entre Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda y donde
la Antártica. Se disolvió diez años más tarde, ya que la Ǩŧх ǠŧļƥƎȥļǠƺưх ƎƮǝƺǠǵļưǵŧǨх şŧǨŘǽŗǠƎƮƎŧưǵƺǨх ƁŧƺƁǠĽɭŘƺǨϮх
Primera Guerra Mundial restringió las actividades ballene- con gran parte de la costa antártica que reclama Australia
ras en las aguas australes y antárticas. ŘļǠǵƺƁǠļɭļşļхǝƺǠхǝǠƎƮŧǠļхȔŧȥϭх
31
De dulce y agraz:
triunfo y tragedia en la conquista del Polo Sur
Luego de regresar de la expedición liderada por Scott, de hecho, hacia el sur, para de esta manera anticiparse a
Ernest Shackleton planeó un viaje al Polo Sur a bor- Scott o a otro expedicionario. Arriba a bahía Las Ballenas,
do del Nimrod, nave que dio nombre a esta campaña. saliendo en camino hacia el Polo Sur el 19 de octubre de
A pesar de no lograr su objetivo, consiguió llevar el pun- 1911, empleando un buen equipo de perros, a diferencia
to más al sur hasta la latitud 88° 23' S, a menos de de Shackleton, que usó caballos manchurianos».39
ciento ochenta kilómetros del polo. «A pesar de no ha-
ber podido alcanzar plenamente su objetivo, Shackleton Pese a las penurias del camino, el 14 de diciembre de
estableció una nueva marca y logró volver sano y salvo 1911, Amundsen tuvo la gran satisfacción de colocar la
con todo su grupo. Esto le valió el reconocimiento del bandera noruega en el Polo Sur, a más de tres mil me-
público tanto inglés como extranjero y ante todo del rey, tros de altura sobre el nivel del mar y nombrando ese
que lo armó caballero».38 territorio en honor del rey Haakon VII. El 17 de ese mes
emprendió el descenso y en enero de 1912 llegó al FƤĀŲ
Después del viaje de Shackleton, la Corona inglesa quería para iniciar su retorno a Noruega, donde fue colmado
llegar al Polo Sur antes que otras naciones, en especial de honores y reconocimientos. En los años siguientes se
tras varios años de expediciones y reconocimientos de dedicó a la exploración del Ártico, hasta que desapare-
mares y territorios. Es por este motivo que se envió de ció en una misión de rescate en 1928 a bordo del avión
nuevo a Scott a bordo del Terranova con el objetivo de Latam. Nunca más lo encontraron.
llegar a la meta en el verano de 1911-1912. Sin embargo,
no era el único: Roald Amundsen llegó en el FƤĀŲ con el En paralelo, Scott y su tripulación llegaron a las costas
mismo objetivo: «Fingiendo un viaje hacia el norte, parte, de McMurdo en enero de 1911, pero las fuertes nevadas,
32
los vientos gélidos y las malas condiciones del hielo y la
nieve hacían difícil la marcha. Nueve miembros de la tri-
pulación fueron obligados a volver al campamento base
ŘƺưхƥƺǨхǝŧǠǠƺǨхțхƥƺǨхŘļŗļƥƥƺǨхƉǽŗƺхǟǽŧхǨļŘǠƎɭŘļǠƥƺǨхǝƺǠ-
que les estorbaban. Scott, sólo con cuatro de sus hom-
bres y un trineo, prosiguió el camino. El 17 de enero de
1912 llegó al Polo Sur; sin embargo, la alegría de la victoria
se vio empañada por una amarga desilusión: Amundsen
los había precedido. En el lugar encontraron sus tiendas
de campaña y la bandera noruega.
Arriba. Roald Amundsen, el primero en llegar al Polo Sur. Fotografía de E.W. Searle, 1911.
En Tasmanian views, Edward Searle's album of photographs of Australia, Antarctica
Con el ánimo aplastado por el cansancio y el hambre, fue- ERHXLI4EGMɔGColección Biblioteca Nacional de Australia.
ron muriendo uno tras uno. El último en caer fue Scott, Al centro. El capitán Robert Falcon Scott en su refugio. Fotografía de Herbert
que escribió en su diario: «Lo peor ha sucedido. Todos George Ponting, 1911. Colección Biblioteca del Congreso, Washington, D.C.
Los primeros exploradores levantaron estas simples construcciones de madera
los sueños se han evaporado».40 Sus cuerpos fueron en- como base para sus incursiones.
contrados junto con cartas, relatos e informes que Scott
Abajo. Campamento de Robert F. Scott en el Polo Sur, 18 de enero de 1912.
había escrito y dejado en su tienda. Pese al fracaso de su Colección Biblioteca del Congreso, Washington, D.C. De izquierda a derecha, los cinco
expedición, su odisea y la de sus compañeros constituye últimos miembros de la expedición Terra Nova: Wilson, Scott, Evans, Oates y Bowers.
uno de los episodios más ejemplares en la historia de las
9RGMIRX°ɕGSWYFIIP'LEVPIW4IEOHYVERXIYREI\GYVWM¶REPKPEGMEV9RM¶R
exploraciones antárticas. Fotografía de Felipe Trueba, 2015. Colección INACH.
33
)PɕRHIPE¬TSGELIVSMGE
de la exploración de la Antártica
Este período concluye con el inicio de la Primera Guerra
Mundial y la apertura del canal de Panamá (3 de agosto
de 1914), dando paso a una era en que el tránsito por el
estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos irá declinan-
do dramáticamente en los años posteriores. El embaja-
dor chileno Jorge Berguño plantea en su libro póstumo
La Antártida americana:
34
Alas sobre
la Antártica
Hasta este punto sólo se habían mencionado historias
relacionadas con los descubrimientos marítimos, pues
todos los expedicionarios anteriormente mencionados
llegaron por esta vía al continente. Pero en noviembre
de 1928 el naturalista, fotógrafo y aviador australiano
sir George Hubert Wilkins voló en un avión monomotor
Lockheed Vega desde la isla Decepción hasta la penín-
sula Antártica en compañía del aviador estadounidense
Carl Ben Eielson con el objeto de desarrollar cartografía
aérea. Al mes siguiente realizarían otros vuelos de prueba.
36
estadounidense en la Antártica se encontraba sobre la maniobras militares que tenían por objeto probar equipos
barrera de Ross».42 Además, descubrió una gran extensión militares y tropa en condiciones antárticas. Estas ope-
de territorio que bautizó como Tierra de Marie Byrd en raciones tuvieron continuidad con la operación Windmill
honor a su esposa y el 28 de diciembre de 1919 cumplió la (1947-1948) y la operación Deep Freeze (1955-1956), una
hazaña de sobrevolar el Polo Sur en un viaje de diecisiete ƎƮǝƺǠǵļưǵŧхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхŘƎŧưǵƐɭŘļхțхŧȚǝƥƺǠļǵƺǠƎļхŧưȔƎļşļхļхƥļх
horas y veintiocho minutos que cubrió 1750 millas.43 Antártica bajo los auspicios de la Armada estadounidense
como parte del programa del Año Geofísico Internacional
En una segunda expedición (1933-1935) llegó a Little (1957-1958). Pero, después de sobrevolar por tercera vez el
ƮŧǠƎŘļхŘƺưхŧƥхƺŗƟŧǵƎȔƺхşŧхŘļǠǵƺƁǠļɭļǠхțхǠŧŘƥļƮļǠхǵƎŧǠǠļǨх Polo Sur, Byrd tuvo que dejar el proyecto de su sexta expe-
alrededor del polo; amplió la exploración de la Tierra de dición a la Antártica al caer gravemente enfermo. Falleció
rļǠƎŧхțǠşхțхŘƺưǵƎưǽƻхŘƺưхǨǽǨхƺŗǨŧǠȔļŘƎƺưŧǨхŘƎŧưǵƐɭŘļǨϭх en Boston a la edad de sesenta y nueve años.
Dirigió una tercera expedición a la Antártica (1939-1941)
ɭưļưŘƎļşļхțхǝļǵǠƺŘƎưļşļхǝƺǠхŧƥхƁƺŗƎŧǠưƺхŧǨǵļşƺǽưƎşŧưǨŧϮх Inspirado en parte por el éxito del almirante Byrd, un
instalando bases en bahía Ballenas y en bahía Margarita. aventurero y millonario de Nueva York llamado Lincoln
Además, estableció cinco bases meteorológicas y mag- Ellsworth realizó la primera travesía aérea sobre el con-
néticas permanentes en la Tierra de O’Higgins. tinente antártico y le dio el «nombre de su padre a una
vasta región antártica. Su raid aéreo lo realizó desde el
Debido a los éxitos obtenidos, organizó otras tres expedi- 23 de noviembre al 15 de diciembre de 1935».44 Además,
ciones entre 1939 y 1955, que permitieron conocer cada consiguió recoger información de un área que no había
vez mejor el lugar, estableciendo su continentalidad. Entre sido explorada hasta el momento. Es autor de los libros
1946 y 1947 organizó la operación Highjump, una serie de Nuestro vuelo polar y Primer cruce del mar polar.
37
Presencia chilena
en la Antártica
Chile no se queda atrás en esta senda para develar los
misterios de este continente lejano, aunque cercano a su
historia nacional y regional. Hay que tener en cuenta que
los derechos chilenos en la Antártica son muy antiguos
y provienen de la época de la colonia cuando, consoli-
dado el proceso independentista, se efectuó la toma de
posesión soberana del estrecho de Magallanes, el 21 de
septiembre de 1843, una verdadera antesala al avance
hacia la Antártica.
39
LOBEROS Y BALLENEROS
Marcelo Mayorga Zúñiga
(IWHIɕRIWHIPWMKPS<:---IPI\XVIQSEYWXVEPEQIVMGERSJYIIPIWGIREVMSHIYREWIVMIHIGMGPSWHIHMGEHSWEPE
SFXIRGM¶RHITMIPIW]EGIMXIHIQEQ°JIVSWQEVMRSWTSVTEVXIHIGE^EHSVIWZIRMHSWHIWHI)YVSTE]%Q¬VMGEHIP2SVXI
I
nicialmente operaron en los archipiélagos de las a los grandes circuitos comerciales vastas y remotas re-
Malvinas y de las Georgias del Sur y más tarde, a contar giones del extremo austral americano.
de 1819, momento en que se suman cazadores pro-
venientes de puertos rioplatenses y chilenos, serán las Entre quienes participaron de este proceso destacaron los
islas y costas en torno al continente antártico los lugares balleneros y loberos, quienes se encargaron de explotar
donde concentraron sus actividades. y surtir la demanda de recursos naturales descritos por
ƥƺǨхŧȚǝƥƺǠļşƺǠŧǨхşŧхɭưŧǨхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞØTTTϭхØļƥƁļхƮŧưŘƎƺưļǠх
El contexto de la irrupción de estos cazadores está dado que desde un principio la actividad lobera estuvo ligada
ǝƺǠх ƥļǨх ŧȚǝŧşƎŘƎƺưŧǨх ŘƎŧưǵƐɭŘƺх ưļȔļƥŧǨх ǟǽŧх Ǩŧх ȔŧưƐļưх o fue subsidiaria de la caza de cetáceos, de manera que
desarrollando desde distintos lugares del planeta. En los primeros balleneros que extendieron sus actividades
concreto, serán las informaciones derivadas de las expe- desde el hemisferio norte a latitudes más australes, al-
diciones desarrolladas por el inglés James Cook en 1768 ǠŧşŧşƺǠхşŧхͳͷϮхļƥхȔŧǠƎɭŘļǠхƥļхļŗǽưşļưŘƎļхşŧхǝƎưưƐǝŧşƺǨх
țхͳʹхƥļǨхǟǽŧϮхƁǠļŘƎļǨхļхǨǽхŧȚǵŧưǨƎƻưхƁŧƺƁǠĽɭŘļхțхǠŧǨǽƥǵļ- concibieron la idea de obtener aceite no sólo de las balle-
dos, directa e indirectamente terminarán por incorporar nas, sino también de lobos y elefantes marinos.φ
42
LA BALLENA AZUL
ES LA ESPECIE DE BALLENA MÁS
GRANDE DEL OCÉANO AUSTRAL,
'Y¤PIWIVERPSWVIGYVWSWREXYVEPIW GSRYREPSRKMXYHHIQIXVSW]YRTIWSHIXSRIPEHEW
que atrajeron a balleneros y loberos?
Para el caso de la industria ballenera, el interés estaba
dado por la obtención de aceite de ballenas y cachalotes,
un producto fundamental usado en iluminación y en di-
ferentes ramas industriales. En aquella época la principal
forma doméstica de iluminación eran las velas, de cera
en el caso de las clases acomodadas, pero los más po-
bres debían conformarse con velas de sebo.
43
&EPPIRIVSW
en la Antártica
Aun cuando la presencia de balleneros en el océano
¢ļŘƐɭŘƺх Ǩŧх ǠŧƁƎǨǵǠļх ļх ŘƺưǵļǠх şŧх ͳͺͻϮ4 será recién hacia
ɭưŧǨхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞTÞхŘǽļưşƺхŧƮǝƎŧŘŧưхƥƺǨхǝǠƎƮŧǠƺǨхƎưǵŧưǵƺǨх
de perseguir cetáceos por aguas subantárticas y antár-
ticas. Destacan los infructuosos intentos de los capitanes
Eduard Dallmann (1873-1874) y Carl A. Larsen (1893-1894),5
quienes, a pesar de no haber cumplido su objetivo comer-
ŘƎļƥϮхļǝƺǠǵļǠƺưхƎƮǝƺǠǵļưǵŧхƎưƀƺǠƮļŘƎƻưхƁŧƺƁǠĽɭŘļϭ
$ǽǠļưǵŧхƥļǨхǵǠŧǨхǝǠƎƮŧǠļǨхşŨŘļşļǨхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞÞхƥļхŘļȥļхşŧх
ballenas a gran escala en torno a la Antártica se disparó.
En 1904 comenzó la explotación a escala industrial de
cetáceos desde aguas subantárticas y antárticas con la
creación de la Compañía Argentina de Pesca S.A., forma-
da con capitales británicos, noruegos y argentinos y cuya
base de operaciones sería la isla Georgia del Sur, también
conocida como San Pedro. Por su parte, con instalaciones
en el estrecho de Magallanes (en bahía El Águila) y en el
archipiélago de las Shetland del Sur (en la isla Decepción),
la Sociedad Ballenera de Magallanes, formada en 1906
en la ciudad de Punta Arenas, realizó varias campañas
de caza por aguas antárticas. Desde el año de su con-
formación hasta 1914, esta empresa capturó en latitudes
antárticas un total de 2043 ballenas.6
)PE´SXMIRIYRTEVXMGYPEVWMKRMɕGEHSIRPELMWXSVMEERX¤VXMGEWIGYQTPIRGMIRE´SWHIPEQYIVXI
HI)VRIWX7LEGOPIXSR
]GMIRXSGYEVIRXEHIPREXEPMGMSHI0YMW4EVHS
1YIVXI]REGMQMIRXS
RSWXVEIREIWGIREPEWTIVWSREPMHEHIWGSRXVETYIWXEWHIHSWTVSXEKSRMWXEWGIRXVEPIWHIPSUYIWILEPPEQEHS
PEIHEHLIVSMGEHIPEI\TPSVEGM¶RERX¤VXMGE
46
E
rnest Shackleton fue un irlandés completamente
fuera de lo común. Un hombre mundano, en cierto
modo un dandy, a quien le gustaba que lo llamaran
sir aun en los días más dramáticos de la inmersión en el
hielo. Pero de esta misma personalidad, acicateada por el
ƀǠƐƺхǝļƎǨļƟŧхļưǵĽǠǵƎŘƺϮхļɮƺǠļŗļхǽưхƥƐşŧǠхļхǵƺşļхǝǠǽŧŗļϭхÁưƺх
capaz de arrancar a sus hombres energías que ni ellos
mismos eran conscientes de poseer. Raymond Edward
Priestley, presidente de la Royal Geographical Society y
un experto antártico, dijo una vez:
¢ĀƤĀϕǁŴĀϕīǞơīģŒĜŒſŴϕĜŒīŴƹŔǾĜĀ;ϕģīŴŲīϕĀϕĜžƹƹϕơĀƤĀϕǁŴϕ
ƤĀŒģϕ ơžũĀƤϕ ƤāơŒģžϕ ǟϕ īǾĜŒīŴƹī;ϕ ģīŴŲīϕ Āϕ ŲǁŴģƬīŴϕ ơīƤžϕ
cuando el desastre golpee y toda esperanza esté per-
ģŒģĀ;ϕĀƤƤžģŔũũĀƹīϕǟϕƤīǩĀϕơĀƤĀϕƣǁīϕƹīϕīŴǘŔīŴϕĀϕōĀĜŦũīƹžŴͽ
ƥхǝƺŘƺхǵƎŧƮǝƺϮхǨƎưхŧƮŗļǠƁƺϮхƉļŘƢƥŧǵƺưхǨŧхǠŧǝǽǨƺхțхŘƺư-
cibió el más audaz de todos los proyectos imaginables: Arriba. Ernest Shackleton de pie en la cubierta del barco Nimrod de regreso después
de 126 días de viaje. Fotografía de 1908. Dependencia de Ross, Antártica.
ļǵǠļȔŧǨļǠхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхļхǝƎŧхşŧхǽưхŧȚǵǠŧƮƺхļƥхƺǵǠƺϭх Colección Archive of Alfred Wegener Institute for Polar and Marine Research.
Abajo. El piloto Luis Pardo, vestido de civil, en una de sus visitas a Londres en
En 1914, zarparon de Londres veintiocho hombres a bor- su cargo de cónsul adscrito de Chile en Liverpool, ca. 1930. Colección Catálogo
do del Endurance, un barco cuyo nombre representa lo INACH. Cuando el piloto resolvió aceptar el desafío de ir en rescate de los
marinos en la isla Elefante, le escribió a su padre: «La tarea es grande, pero no
que exigió aquella empresa: «Resistencia». La nave arri- me da miedo. Si fallo y muero, usted tendrá que cuidar a mi Laura y a mis hijos,
bó a las islas Georgias y los balleneros que vivían allí quienes quedan sin sostén ninguno a no ser por el suyo. Cuando usted lea esta
carta, su hijo estará muerto o habrá llegado a Punta Arenas con los náufragos.
les advirtieron que ese año el invierno se adelantaría. No retornaré solo».
Efectivamente, muy pronto el Endurance quedaría inmo-
El barco Endurance de Ernest Shackleton atascado en la banquisa antártica
vilizado en los hielos como «la almendra en el chocola- en el mar de Weddell durante su épica expedición en 1914. Colaborador CBW.
te», según uno de sus tripulantes. Colección Alamy Stock Photo.
47
Durante tres meses intentaron liberar el barco sin éxito.
Las colosales presiones del hielo fueron apretando al
Endurance hasta que lo destrozaron por completo. Los
hombres y sus perros debieron arrastrar los botes salva-
vidas por el hielo pegajoso y dormir en carpas con tempe-
raturas de veinte grados bajo cero.
̇ϕ ģīϕ ŲĀƤǩžϕ ģīϕ ̃̋̃̈ͽϕ hžƬϕ ģŔĀƬϕ Ƭīϕ ƬǁĜīģīŴϕ ƬŒŴϕ ƣǁīϕ ŴĀģĀϕ
ĀũŒǘŒīϕ īƬƹĀϕ ŲžŴžƹžŴŔĀͽϕ ¢ĀƬīĀŲžƬϕ ǁŴĀϕ ǟϕ žƹƤĀϕ ǘīǩϕ ĀũƤī-
ģīģžƤϕ ģīũϕ ƹĬŲơĀŴž;ϕ ơīƤžϕ ŴĀģŒīϕ ơǁīģīϕ ŒƤϕ ŲāƬϕ Āũũāϕ ơžƤ-
ƣǁī;ϕ īŴϕ ƤīĀũŒģĀģ;ϕ īƬƹĀŲžƬϕ īŴϕ ǁŴĀϕ ŒƬũĀͽϕ tžϕ ōĀǟϕ ŴĀģĀϕ
Ŵǁīǘžϕ ƣǁīϕ ũīīƤϕ ǟϕ ŴĀģĀϕ ģīϕ ƣǁĬϕ ōĀěũĀƤͽϕ ºžģžƬϕ ũžƬϕ ƹīŲĀƬϕ
Ƭīϕ ōĀŴϕ ĀŅžƹĀģžͽϕ TŅŴžƤžϕ īũϕ ģŔĀϕ ģīϕ ũĀϕ ƬīŲĀŴĀϕ īŴϕ ƣǁīϕ
Ųīϕ īŴĜǁīŴƹƤžϕ īǞĜīơƹžϕ ĜǁĀŴģžϕ īƬϕ ģžŲŒŴŅžϕ ơžƤƣǁīϕ ƹī-
ŴīŲžƬϕ ōŔŅĀģžϕ ģīϕ ơāţĀƤžϕ ěžěžϕ ǟϕ ěīŒĜžŴϕ ơĀƤĀϕ ĜžŲīƤͽϕ
.ƬϕũĀϕŅƤĀŴϕĜžŲŒģĀϕģīϕũĀϕƬīŲĀŴĀϕǟϕơƤžŴƹžϕƬīƤĬϕŒŴĜĀơĀǩϕģīϕ
ƤīĜžŴžĜīƤϕīũϕģžŲŒŴŅžϕơžƤƣǁīϕīũϕěīŒĜžŴϕƬīϕīƬƹāϕĀĜĀěĀŴ-
ģžͽϕhĀϕěĀŴƣǁŒƬĀϕƣǁīϕƹīŴīŲžƬϕĀϕŴǁīƬƹƤžϕĀũƤīģīģžƤϕƬīϕơĀ-
ƤīĜīϕŲǁĜōžϕĀϕũĀϕģīϕōĀĜīϕĜǁĀƹƤžϕžϕĜŒŴĜžϕŲīƬīƬϕǟϕĜžŴϕũĀƬϕ
ěĀţĀƬϕƹīŲơīƤĀƹǁƤĀƬϕƣǁīϕīƬƹĀŲžƬϕƹīŴŒīŴģžϕơžƤϕũĀϕŴžĜōī;ϕ
ơžƤϕģīěĀţžϕģīϕũžƬϕģŒīĜŒžĜōžϕŅƤĀģžƬϕěĀţžϕĜīƤž;ϕũĀƬϕǩžŴĀƬϕ
ĀěŒīƤƹĀƬϕģīϕĀŅǁĀϕƬīϕĜǁěƤīŴϕĜžŴϕōŒīũžϕƤīĜŒīŴƹīϕƣǁīϕŴŒϕīƬϕũžϕ
ƬǁǾĜŒīŴƹīŲīŴƹīϕŅƤǁīƬžϕơĀƤĀϕĜĀŲŒŴĀƤϕơžƤϕīŴĜŒŲĀϕģīϕĬũϕŴŒϕ
ơīƤŲŒƹīϕīũϕơĀƬžϕģīϕũžƬϕěžƹīƬͽϕơŒŴžϕƣǁīϕũĀϕơžƬŒěŒũŒģĀģϕģīϕ
ĀũĜĀŴǩĀƤϕũĀϕŒƬũĀϕ¢ĀǁũīƹϕīƬϕǁŴĀϕģīϕģŒīǩͽ
49
Frank Hurley, fotógrafo de la expedición, escribió en su diario: 1 Inicio del viaje del Endurance
2 El barco es atrapado y arrastrado por el hielo
Una vez que Shackleton y los suyos llegaron a Punta Al centro. El piloto Luis Pardo junto a los británicos rescatados luego de su llegada a Punta Arenas, en la
puerta del hotel Royal. Diapositivas de la Expedición Transantártica Imperial Británica, 1914-1917.
ǠŧưļǨϮхƀǽŧǠƺưхşŧхǽưхƥļşƺхļхƺǵǠƺхǵǠļǵļưşƺхşŧхŘƺưǨŧƁǽƎǠх Fotografía de 1916. Colección Mitchell Library, State Library of New South Wales. Se hicieron muchas
ayuda para socorrer a sus compañeros. Quedaban vein- recepciones celebrando su milagroso regreso.
tidós hombres en la isla Elefante a merced del frío, la Abajo. Popa del Endurance con el nombre y la emblemática estrella polar. Fotografía de 2022.
locura y el abandono. Se habían hecho tres intentos de Colección © Falklands Maritime Heritage Trust / National Geographic. La expedición Endurance22 logró
localizar los restos del Endurance, que no había sido visto desde 1915.
salvamento, pero todos habían fracasado: las embarca-
ciones no lograban romper la placa de hielo que rodeaba Salida del bote salvavidas James Caird desde la isla Elefante. Diapositivas de la Expedición Transantártica
Imperial Británica, 1914-1917, incluidos miembros de la expedición y vistas generales. Fotografía de Frank
la isla. «El jefe estaba enormemente agitado», escribió Hurley, ca. 1915. Colección Mitchell Library, State Library of New South Wales. Los náufragos que quedaron en
uno de sus compañeros. la isla pensaron que nunca volverían a ver a los del bote.
50
FƎưļƥƮŧưǵŧϮхƥļхǠƮļşļхşŧхƉƎƥŧхŘƺƮƎǨƎƺưƻхļƥхǝƎƥƺǵƺх¢ļǠşƺх
a que cumpliera la misión de rescate. Sólo disponía de
la escampavía Yelcho, una nave en absoluto adecuada
para la tarea, pero con un piloto al mando que sí lo era.
La Yelcho zarpó en agosto de 1916 y, sorteando los hie-
los y la niebla, llegó, contra todo pronóstico, a la isla
Elefante. El mecánico Orde-Lees, uno de los náufragos
estacionados en la isla, escribió:
hǽŧƁƺхşŧхǵǠŧǨхǨŧƮļưļǨхŧưх¢ǽưǵļхǠŧưļǨϮхƥƺǨхŧȚǝŧşƎŘƎƺưļ-
rios se fueron en la Yelcho a Valparaíso. En el puerto los
aclamaron las autoridades y los recibió el presidente de la
República, Juan Luis Sanfuentes. Finalmente tomaron el
ǵǠŧưхļхǽŧưƺǨхƎǠŧǨхțхşŧхļƉƐхŧƮǝǠŧưşƎŧǠƺưхŧƥхǠŧƁǠŧǨƺхļхŘļǨļϭ
25.000
Terminadas todas las ceremonias, Luis Pardo volvió a sus
rutinas. Él siempre quiso que su apellido estuviera ligado
ļƥх ƺɭŘƎƺх ǟǽŧх ƥŧх ǵƺŘƻх şŧǨŧƮǝŧƹļǠх țх ļǨƐх Ǩŧх ƥƺх ǠŧŘǽŧǠşļϯх
piloto Pardo. El piloto tenía una alta noción del deber,
pero ningún afán de protagonismo. PMFVEWIWXIVPMREWWIPISJVIGMIVSRE0YMW4EVHS
GSQSEKVEHIGMQMIRXSTSVIPVIWGEXIHIPSW
ǨƐхŘƺƮƺхŧưхƉļŘƢƥŧǵƺưхǨŧхƮļưƎƀŧǨǵƻхǽưхŘļǠĽŘǵŧǠхǝƺǵŧư- R¤YJVEKSWHIPEnduranceHMRIVSUYIIPTMPSXS
te capaz de no dejarse abatir aun en las situaciones más VIGLE^¶EɕVQERHSUYIW¶PSLEF°EGYQTPMHSWY
ļɮƎŘǵƎȔļǨхțхļşȔŧǠǨļǨϮхƥļхƁŧǨǵļхşŧх¢ļǠşƺхǨŧхŘƺưǨǵǠǽțƻхļхǝļǠǵƎǠх HIFIVGSQSQMIQFVSHIPE%VQEHEGLMPIRE
de múltiples gestos. En primer término, el de lanzarse al
rescate de los náufragos desestimando los riesgos que im-
plicaba ir en ese barquichuelo. Luego, el gesto de desechar
el regalo de veinticinco mil libras esterlinas que le ofreció la
ƺǠƺưļхŗǠƎǵĽưƎŘļхŧưхǠŧŘƺưƺŘƎƮƎŧưǵƺхļхǨǽхƁļƥƥļǠşƐļϭхßхɭưļƥ-
mente, un detalle si se quiere, pero Pardo acompañó a los
marinos ingleses en el tren transandino hasta dejarlos en la
frontera. Este era el gesto de un verdadero ángel guardián
que hacía más de lo que se le había pedido. «Sólo cumplí mi
deber», decía el piloto por toda explicación.
51
una gesta inolvidable
Fernando Pardo Huerta1
El impecable rescate desde la isla Elefante, en pleno invierno de 1916, de los náufragos de la Expedición Imperial
Transantártica (liderada por sir Ernest Shackleton) por el teniente primero de la Armada de Chile Luis Pardo
:MPPEP¶RIWYRLIGLS¬TMGSUYIGEYXMZENYWXMɕGEHEQIRXIIPMRXIV¬WT½FPMGS7MRIQFEVKSRSWMIQTVIWIVIGSRSGI
con la debida profundidad el contexto geopolítico en el que se inserta y las motivaciones que tuvo el gobierno del
presidente Juan Luis Sanfuentes para acoger la solicitud de ayuda presentada por el gobierno del Reino Unido, a
XVEZ¬WHIWY)QFENEHEIR7ERXMEKS
P
ara ello, hay que remontarse a las fuentes de los dere-
chos que Chile tiene en la Antártica y que provienen
de dos vertientes.
Junto con lo anterior, el gobierno inició negociaciones Abajo. Retrato del presidente de la República Pedro Aguirre Cerda, 1938.
Colección Museo Histórico Nacional.
con Argentina para delimitar sus respectivos sectores
antárticos e incluyó en la Ley de Presupuesto una partida The southern part of South America / El Reino de Chile y la Gobernación del Río de la Plata.
Ámsterdam: P. Plancius, 1592. En libro y/o ejemplar de revisión custodiado en los Fondos
ǝļǠļхɭưļưŘƎļǠхǽưļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхƺɭŘƎļƥхļƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŗƥļưŘƺх &MFPMSKV¤ɕGSW]'EVXSKV¤ɕGSWWIGGM¶R7MKPS<:-S)XETEGSPSRMEP
'SPIGGM¶R%VGLMZS,MWX¶VMGS
ŘƺưхƥļхɭưļƥƎşļşхşŧхƮļǠŘļǠхǝǠŧǨŧưŘƎļϭх del Guayas, Guayaquil, Ecuador.
53
Lamentablemente, las negociaciones no prosperaron
şŧǨǝǽŨǨхşŧхşƺǨхļƹƺǨхşŧхŘƺưȔŧǠǨļŘƎƺưŧǨхЉͳͻͲЗͳͻͲͺЊхțхƥļх
expedición no pudo concretarse debido a que los fondos
destinados a ese propósito debieron desviarse para ir en
ļțǽşļх şŧх ƥƺǨх şļƮưƎɭŘļşƺǨх şŧƥх ǵŧǠǠŧƮƺǵƺх ǟǽŧх ļƀŧŘǵƻх ļх
ØļƥǝļǠļƐǨƺхŧưхͳͻͲϭх.ǨǵļхǝǠƺŘƥļƮļŘƎƻưхƀǽŧхǝƺǨǵŧǠƎƺǠƮŧưǵŧх
ǝǠŧŘƎǨļşļхƮŧşƎļưǵŧхŧƥх$ŧŘǠŧǵƺхǽǝǠŧƮƺхtҾхͳͶϮхşŧххşŧх
ưƺȔƎŧƮŗǠŧхşŧхͳͻͶͲϮхǝƺǠхŧƥхǝǠŧǨƎşŧưǵŧх¢ŧşǠƺхƁǽƎǠǠŧхŧǠşļϮх
ŧưхŘǽțƺхǝĽǠǠļƀƺхǝǠƎưŘƎǝļƥхǨŧхǨŧƹļƥļϯ
ƺưхƥļǨхƎưŘǽǠǨƎƺưŧǨхƺŘǽǠǠƎşļǨхļхǝļǠǵƎǠхşŧхͳͺͻʹϮхǨŧхƎưƎŘƎļхŧƥх
ciclo de mayor actividad en el continente blanco, compa-
rado con lo ocurrido en todos los siglos anteriores. La
conocida como «edad heroica de las expediciones antár-
ǵƎŘļǨЫхǨŧхǝǠƺƥƺưƁƻхƉļǨǵļхͳͻͳϭх
54
ƁŧƺƁǠĽɭŘƺхЉƮǽưşǨŧưхțхŘƺǵǵЊУ y cuyas observaciones, necesario hacer esta distinción porque marca un prece-
complementadas con la información obtenida hasta ese dente importante, dado que el gobierno de la primera
momento, permitieron situar el continente y delinear su ǝƺǵŧưŘƎļх ƮǽưşƎļƥх şŧх ŧǨŧх ŧưǵƺưŘŧǨх ǠŧŘƺưƺŘŧϮх ƎƮǝƥƐŘƎǵļ-
contorno con mayor precisión. mente, la capacidad de Chile para navegar en las turbu-
ƥŧưǵļǨхļƁǽļǨхļưǵĽǠǵƎŘļǨϮхşŧŗƎşƺхļхǟǽŧхǨǽхǠƮļşļхƥƺхƉļŘƐļх
.ǨǵŧхŧǨϮхļхƁǠļưşŧǨхǠļǨƁƺǨϮхŧƥхŘǽļşǠƺхƁŧƺǝƺƥƐǵƎŘƺхŧưхŧƥхǟǽŧх ǠǽǵƎưļǠƎļƮŧưǵŧхŧưхŧƥхŧƟŧǠŘƎŘƎƺхşŧхǨǽхǨƺŗŧǠļưƐļϭх
el gobierno de Sanfuentes recibió la solicitud británica de
ļțǽşļϮхşŧǨǝǽŨǨхşŧхƥƺǨхǵǠŧǨхƎưǵŧưǵƺǨхƀļƥƥƎşƺǨхǠŧļƥƎȥļşƺǨхǝƺǠх .ǨхļǨƐхŘƺƮƺхŧưхļƁƺǨǵƺхşŧхͳͻͳϮхƥļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхƥƎşŧǠļşļхǝƺǠх
sir Ernest Shackleton para rescatar a sus veintidós compa- ¢ļǠşƺϮхļхǨǽǨхǵǠŧƎưǵļхțхǵǠŧǨхļƹƺǨхşŧхŧşļşхțхƺưŘŧхşŧхŧȚǝŧ-
ƹŧǠƺǨхļǵǠļǝļşƺǨхŧưхƥļхƎǨƥļх.ƥŧƀļưǵŧϭхļŗŧхşŧǨǵļŘļǠхǟǽŧхŧƥх riencia al servicio de la Armada de Chile, se transformó
primer intento de rescate pudo realizarlo gracias a que el ŧưхƥļхǝǠƎƮŧǠļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхțхǝǠŧǨŧưŘƎļхƺɭŘƎļƥхşŧхƉƎƥŧхŧưхƥļх
ļşƮƎưƎǨǵǠļşƺǠхşŧхƥļхƀļŘǵƺǠƐļхưƺǠǽŧƁļхƎưǨǵļƥļşļхŧưхƥļǨхƎǨƥļǨх Antártica, zarpando desde Punta Arenas, hoy puerta de
Georgias del Sur le facilitó uno de los buques balleneros entrada al continente blanco.
şŧхǟǽŧхşƎǨǝƺưƐļϮхƮƎŧưǵǠļǨхǟǽŧхƥƺǨхşƺǨхǨƎƁǽƎŧưǵŧǨхƥƺǨхɭưļư-
ciaron las colonias británicas residentes en Montevideo, ºļƮŗƎŨưхŧǨхŧƥхǝǠƎƮŧǠхƉŧŘƉƺхƺɭŘƎļƥхǝǠƺǵļƁƺưƎȥļşƺхǝƺǠхŧƥх
cuyo gobierno proporcionó el pesquero Instituto de Pesca ǝļƐǨхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхǟǽŧхǵǽȔƺхǠŧǝŧǠŘǽǨƎƻưхļхưƎȔŧƥхƁƥƺŗļƥϮх
Nº 1, y en Punta Arenas, donde contrató la goleta Emma, al ser difundido por los principales medios de prensa de
ļǨƐхŘƺƮƺхƥļхǵǠƎǝǽƥļŘƎƻưхțхƥƺǨхƎưǨǽƮƺǨхǠŧǟǽŧǠƎşƺǨϭх las capitales del mundo; todo lo cual convierte a este
hecho histórico en uno de los eslabones importantes en
Es necesario resaltar estos hechos por cuanto las trata- la larga cadena de acciones con los que Chile ha venido
ǵƎȔļǨхǝļǠļхŧƥхŘǽļǠǵƺхƎưǵŧưǵƺхƀǽŧǠƺưхǵƺǵļƥƮŧưǵŧхşƎƀŧǠŧưǵŧǨϯх ŧƟŧǠŘƎŧưşƺхǨǽхǨƺŗŧǠļưƐļхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļϭ
fue el gobierno británico el que gestionó la ayuda ante
ƉƎƥŧхļхǵǠļȔŨǨхşŧхƥļхȔƐļхşƎǝƥƺƮĽǵƎŘļϭх ¢ƺǠхŧǨǵļǨхǠļȥƺưŧǨхțхƺǵǠļǨхǟǽŧхǨŧǠƐļхƮĽǨхƥļǠƁƺхşŧǵļƥƥļǠϮхƥļх
gesta del piloto Pardo y la noble tripulación de la Yelcho
.ƥхƁƺŗƎŧǠưƺхŘƉƎƥŧưƺхưǽưŘļхŘƺưǨƎşŧǠƻхɭưļưŘƎļǠхǽưļхŧȚǝŧ- ưƺх şŧŗŧх ǝŧǠŘƎŗƎǠǨŧх ŘƺƮƺх ǽưх ƉŧŘƉƺх ŨǝƎŘƺх ļƎǨƥļşƺϮх ǨƎưƺх
dición de carácter privado, sino que la decisión siempre ŘƺƮƺхǽưƺхǠŧƥŧȔļưǵŧхŧưхŧƥхŘƺưǵŧȚǵƺхşŧхƥļхǝƺƥƐǵƎŘļхļưǵĽǠǵƎŘļх
ƀǽŧх ļŘŧǝǵļǠх ƺх ưƺх ƥļх ǝŧǵƎŘƎƻưх țϮх ŧưх ŘļǨƺх ļɭǠƮļǵƎȔƺϮх ȔŧǠх nacional y del desarrollo histórico de lo que entendemos
ŘƺưхŘǽĽƥхŗǽǟǽŧхşŧхƥļхǠƮļşļхǨŧхǠŧļƥƎȥļǠƐļхŧƥхǠŧǨŘļǵŧϭх.Ǩх por Antártica Chilena.
55
La Armada de Chile
y su conexión antártica
Lars Christiansen Pescio
La estrecha relación entre el mágico continente antártico y la institución bicentenaria nace poco después de la
fundación de esta última. El primer paso fue la toma de posesión del estrecho de Magallanes y la fundación de Fuerte
&YPRIWIRUYIEPETSWXVIWIHIWTPE^EV°E]GVIEV°EPEɖSVIGMIRXI4YRXE%VIREWIRXVERWJSVQ¤RHSWIIRIP
epicentro de las expediciones antárticas del siglo XX y actualmente en el principal puerto de entrada para la ciencia y
PSK°WXMGEERX¤VXMGEWEWTIGXSWIRPSWGYEPIWPE%VQEHEHI'LMPIXYZSXMIRI]XIRHV¤YREEGXMZETEVXMGMTEGM¶R
C
omo se expone en otros capítulos, hace millones posteriormente se dedicó al comercio por vía marítima,
de años, tras el proceso de deriva continental, la siendo la Antártica y la obtención de pieles parte de su
Antártica inició su aislamiento, sin haber conocido negocio.1х.ǨǵƺхǠļǵƎɭŘļхƥļхǝǠŧǨŧưŘƎļхŘƉƎƥŧưļхŧưхǵƎŧǠǠļǨхļư-
presencia humana. Esto produjo el inicio de los sueños tárticas casi un siglo antes del rescate del piloto Pardo,
sobre la existencia de la Terra Incognita en el extremo en días no muy lejanos, además, a aquellos que se seña-
ǨǽǠхşŧƥхǝƥļưŧǵļϮхǟǽŧхǨƻƥƺхǝǽşƺхǨŧǠхŘƺưɭǠƮļşļхƮŧşƎļưǵŧх lan como fecha de descubrimiento de la Antártica.
el avenimiento de los avances tecnológicos, que permi-
tieron la creación de embarcaciones capaces de aventu-
rarse y resistir el embate de las duras condiciones de los
mares del sur. Muchos osados no pudieron vencerlas y
yacen en el frío fondo marino austral.
56
$ŧхƥļǨхŘƎưŘƺхŧȚǝŧşƎŘƎƺưŧǨхǟǽŧхǨŧхǝƥļưƎɭŘļǠƺưхļƥхŘƺưǵƎưŧư-
te blanco en el Congreso Internacional de Geografía de
Berlín de 1899, comenzaron su aventura en Punta Arenas
las que estaban al mando del belga Adrien de Gerlache,
a bordo del Belgica, y del francés Jean-Baptiste Charcot,
con su Pourquoi-Pas.2 El rescate de la expedición del doc-
tor Otto Nordenskjöld después del naufragio de su buque
Antarctic en el mar de Weddell, dio lugar a que el primer
miembro de la Armada chilena participara en una trave-
sía al continente antártico. Se trató del teniente segundo
Alberto Chandler Bannen, invitado y autorizado a sumarse
al salvamento como parte de la dotación de la corbeta
argentina Uruguay, según consta en su hoja de servicios.3
Transporte AP-41 Aquiles, navegando en la Antártica. Fotografía de la Armada de Chile. La primera campaña antártica nacional, a realizar en uni-
Este buque es fundamental para el transporte de personal, material y apoyo a la ciencia.
şļşŧǨхưļȔļƥŧǨϮхƀǽŧхǝƥļưƎɭŘļşļхǝƺǠхǽưļхŘƺƮƎǨƎƻưϮхǝŧǠƺхŧƥх
Lord Thomas Alexander Cochrane, conde de Dundonald. Litografía de Narciso Desmadryl. En: Desmadryl, terremoto de agosto de 1906 requirió de todos los fondos
Narciso (dir.). (1854). +EPIV°E2EGMSREPS'SPIGGM¶RHI&MSKVEɔEWM6IXVEXSWHI,SQFVIW'¬PIFVIWHI'LMPI
Santiago: Imprenta Chilena. Colección Museo Regional de Rancagua. Primer vicealmirante de Chile
necesarios para la reconstrucción del país, incluso los
y uno de los fundadores de la Armada de Chile, dándole gloria y tradición. reservados para la esperada expedición.4
57
Luego de este primer intento, la Armada de Chile se es-
meró en mejorar la seguridad de la navegación en los
canales del sur, necesidad urgente debido al incremento
del comercio por vía marítima que se realizaba entre los
ƺŘŨļưƺǨх ¢ļŘƐɭŘƺх țх ǵƥĽưǵƎŘƺх țх ǟǽŧх ƎưŘƥǽƐļх ƥļх ŘƺưǨǵǠǽŘ-
ción de los históricos faros por el ingeniero Slight. Así fue
hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, durante
el cual la neutralidad de Chile demandó desplegar sus
escasas unidades por la extensa costa del país, buscan-
do impedir el ingreso y contrabando de guerra llevados a
cabo por los buques de los beligerantes.5
ºŧǠƮƎưļşƺхŧƥхŘƺưɮƎŘǵƺϮхŧƥхƁƺƥǝŧхǨǽƀǠƎşƺхǝƺǠхưǽŧǨǵǠƺхǝļƐǨх
en lo económico recién comenzó a superarse a media-
dos de la década de 1930,6 lo que disminuyó las posibi-
lidades de concretar cualquier expedición.
tiene una superficie vío Enrique Cordovez Madariaga a cargo de los aspectos
ŘƎŧưǵƐɭŘƺǨхțхǵŨŘưƎŘƺǨϮхƀƺǠƮĽưşƺǨŧхşŧхŧǨǵļхƮļưŧǠļхƥļхǟǽŧх
58
En 1942 y 1943 el teniente Rodríguez volvió al continente
blanco, invitado para las expediciones antárticas argenti-
nas junto a sus compatriotas el capitán de fragata Claudio
Vio Valdivieso y el comandante Cordovez.10
59
A contar de ese año, la Armada ha realizado campañas
anuales, colaborando a la presencia, soberanía, coopera-
ción e investigación con la participación de más de vein-
tisiete unidades navales. Sus principales actividades han
sido la logística para mantener el funcionamiento de las
bases nacionales y el apoyo a las bases de otros países.
60
En la campaña antártica de 1950-1951, con el apoyo del más recordados se pueden citar el hundimiento del buque
transporte Angamos y los patrulleros Lientur y Lautaro, de pasajeros sueco Explorer el 27 de noviembre de 2007,
se construye e inaugura la tercera base nacional, llamada luego de colisionar con un iceberg, o el desvarado de la
Gabriel González Videla, que queda a cargo de la Fuerza motonave Chinook.
Aérea de Chile.15
La presencia de las unidades de la Armada de Chile con-
Una de las principales tareas en el continente antártico es tinuará siendo necesaria para mantener la supervivencia
la salvaguarda de la vida humana.16 En las diversas cam- de las bases nacionales, así como para ayudar a aquellos
pañas se ha debido reaccionar ante distintas emergencias, programas antárticos de países extranjeros que lo solici-
como las dos erupciones que hubo en isla Decepción en ten y para entregar el necesario apoyo a la ciencia, princi-
los años 1967 y 1969, en las que los helicópteros navales pal actividad realizada en el continente blanco. Para esto,
realizaron el rescate de las dotaciones de las bases chi- la institución se prepara construyendo un rompehielos,
lenas e inglesas, siendo sus pilotos condecorados con la perfeccionando la preparación de las dotaciones antár-
medalla Al Valor. ticas y mejorando sus instalaciones para satisfacer las
necesidades que permitan cumplir todas las exigencias
Asimismo, existen variados registros de rescates realiza- operativas y medioambientales que impone el Sistema
dos por las unidades de la Armada de Chile. Dentro de los del Tratado Antártico.
61
CHILE, PAÍS ANTÁRTICO
Francisco Berguño Hurtado
Cuando se desea abordar el vínculo tan especial que Chile tiene con el continente antártico, es particularmente
HMJ°GMPIWGSKIVYRLMXSIWTIG°ɕGSUYIWMVZEHITYRXETM¬MRMGMEPEIWXIVIPEXS4EVEHSRWGEV4MRSGLIXHIPE&EVVE
«Todo comenzó en 1895, en Londres, con el Sexto Congreso Internacional de Geografía y con el celebrado enseguida
IR&IVP°R~)WXEEɕVQEGM¶RWIFEWEIRIPLIGLSHIUYIIRPEGETMXEPEPIQEREEɕRIWHIPWMKPS<-<WIGSRGPY]¶UYI
PEI\TPSVEGM¶RHIPGSRXMRIRXIERX¤VXMGSGSRWXMXY°EIRIWIQSQIRXSIPQ¤WMQTSVXERXIHIWEJ°SKISKV¤ɕGSTIRHMIRXI
E
sta conclusión fue producto de una visión eurocen- .ƥхƮƎǨƮƺхƎưƀƺǠƮŧхşŧǵļƥƥļхŘƺƮƺхƉƎƥŧхŧǨхƺŗƟŧǵƺхşŧхşƎȔŧǠǨļǨх
trista que dio lugar a una ola de exploraciones antár- ǨƺƥƎŘƎǵǽşŧǨхşŧхļǝƺțƺхŧưхşƎǨǵƎưǵļǨхĽǠŧļǨхŧưхŧǨǵļхŨǝƺŘļϮхǵļƥŧǨх
ǵƎŘļǨхļхɭưŧǨхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞTÞхțхŘƺƮƎŧưȥƺǨхşŧƥхǨƎƁǽƎŧưǵŧϭх ŘƺƮƺх ƥļх şŧƥх ŗļǠƻưх şƺƥƀх .ǠƎƢх tƺǠşŧưǨƢƟDŽƥşϮх ǟǽƎŧưх ǝǠƺǝǽ-
ǨƺхŧƮǝǠŧưşŧǠхǽưļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхǝƺƥļǠхțхǨƺƥƎŘƎǵƻхƥļхŘļƹƺưŧǠļх
ÁưхƎưƀƺǠƮŧхşŧхƥļхɭŘƎưļхşŧхhƐƮƎǵŧǨхşŧхƥļхļưŘƎƥƥŧǠƐļхŘƉƎƥŧưļϮх MagallanesхǝļǠļхŧǨǵƺǨхŧƀŧŘǵƺǨϰхƺхƥļхşŧхƥŧƮļưƎļϮхǝƎşƎŧưşƺх
ŘƺưхƀŧŘƉļхşŧƥхʹͷхşŧхƮļțƺхşŧхͳͻͲϮхŧƥļŗƺǠļşƺхǝƺǠхŧƥхƁŧƻ- ǟǽŧхƥļхɭŘƎưļхrŧǵŧƺǠƺƥƻƁƎŘļхşŧхļưǵƎļƁƺхǵƺƮļǠļхşļǵƺǨхƮŧ-
ƁǠļƀƺхhǽƎǨх¥ƎǨƺǝļǵǠƻưϮхƎưşƎŘļŗļхǟǽŧхTǵļƥƎļϮхFǠļưŘƎļϮхŨƥƁƎŘļϮх ǵŧƺǠƺƥƻƁƎŘƺǨхțхƮļƁưŨǵƎŘƺǨхļƟǽǨǵļşƺǨхļхǽưхŘƎŧǠǵƺхǝǠƺƁǠļƮļϮх
TưƁƥļǵŧǠǠļϮхƥŧƮļưƎļхțхǽŧŘƎļхЪǨŧхǝǠŧƺŘǽǝļǠƺưхşŧхƥļхǠŧļ- şǽǠļưǵŧхŧƥхǵƎŧƮǝƺхǟǽŧхşǽǠļǨŧхƥļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхļưǵĽǠǵƎŘļхļƥŧ-
ƥƎȥļŘƎƻưхşŧхŧǨǵļхƎşŧļϮхŘƺƮƺхƥƺхǝǠǽŧŗļưхƥļǨхŧȚǝƥƺǠļŘƎƺưŧǨх Ʈļưļϭх.ƥхƁƺŗƎŧǠưƺхŘƉƎƥŧưƺхưƺхƀǽŧхƎưǨŧưǨƎŗƥŧхļхŧǨǵŧхƎưǵŧǠŨǨх
GǽŧǠƥļŘƉŧхЉBelgiqueϮхͳͺͻͺЊϮхtƺǠşŧưǨƢƟDŽƥşхЉAntartiqueϮхͳͻͲͳЊϮх ŧǽǠƺǝŧƺϯхǝƺǠхǽưļхǝļǠǵŧϮхşŧǨŧļŗļхŘƺưǵǠƎŗǽƎǠхļƥхşŧǨļǠǠƺƥƥƺхşŧƥх
Řƺǵǵх ЉDiscoveryϮх ͳͻͲ͵ЊϮх $ǠƎƁļƥǨƢțх ЉGaussЊϮх ¢ƎǠƎŧх ЉScotiaЊϮх ŘƺưƺŘƎƮƎŧưǵƺхțхşŧхƥļхŘƎŧưŘƎļϮхǝŧǠƺхǵļƮŗƎŨưхƉļŗƐļхǽưхŧƥŧ-
ƉļǠŘƺǵхЉLe FrançaisϮхͳͻͲͷЊϮхŧǵŘŨǵŧǠļϮхțхļǽưхƥļхǠƁŧưǵƎưļхțх ƮŧưǵƺхƮĽǨхǝƺƥƐǵƎŘƺϮхǝǽŧǨхțļхŧȚƎǨǵƐļхŘƺưŘƎŧưŘƎļхşŧхǟǽŧхŧǨǵļǨх
ƉƎƥŧхưƺхƀǽŧǠƺưхļƟŧưƺǨхļхŧǨǵŧхƮƺȔƎƮƎŧưǵƺЫϭх ļŘǵƎȔƎşļşŧǨхǨŧхşļŗļưхşŧưǵǠƺхşŧхǨǽхĽǠŧļхşŧхƎưɮǽŧưŘƎļϭх
62
)WXEGM¶R4SPEV'MIRX°ɕGE
Conjunta Glaciar Unión.
Fotografía de René Quinán, 2019.
)\TIHMGM¶R'MIRX°ɕGE%RX¤VXMGE
'SPIGGM¶R'EX¤PSKS-2%',
$ŧхƉŧŘƉƺϮхƥƺǨхǝƥļưŧǨхǝļǠļхƥƥŧȔļǠхļхŘļŗƺхǽưļхǝǠƎƮŧǠļхŧȚǝŧ- .ưхƟǽƥƎƺхşŧхͳͻͶͺхƥƥŧƁƻхļхļưǵƎļƁƺхŧƥхŧưȔƎļşƺхŧǨǝŧŘƎļƥхşŧх
şƎŘƎƻưх ŘƉƎƥŧưļх ưļŘƎŧǠƺưх ŧưх ͳͻͲϭх ǽх ƺŗƟŧǵƎȔƺϯх Ъ.ƥх ƁƺŗƎŧǠưƺх .ǨǵļşƺǨх ÁưƎşƺǨϮх ļǨǝļǠх GǠŧŧưϮх Řƺưх ǽưļх ǝǠƺǝǽŧǨǵļх şŧх
ŧǨǵĽхļưƎƮļşƺхşŧƥхǝǠƺǝƻǨƎǵƺхşŧхƉļŘŧǠхŧƀŧŘǵƎȔļϮхǝƺǠхǵƺşƺǨхƥƺǨх ŧǨǵļǵǽǵƺх ƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥх ǝļǠļх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх ǟǽŧх ǵƺƮļǠƐļх ƥļх
ƮŧşƎƺǨхǝǠĽŘǵƎŘƺǨхļхǨǽхļƥŘļưŘŧϮхƥļхƺŗŧǠļưƐļхǟǽŧхƎưȔƎǨǵŧхǨƺ- ƀƺǠƮļх şŧх ǽưх ЪɭşŧƎŘƺƮƎǨƺЫх şŧх ƥļǨх tļŘƎƺưŧǨх ÁưƎşļǨϭх hļх
ŗǠŧхƥļǨхȔļǨǵļǨхTǨƥļǨхǽǨǵǠļƥŧǨхțхǨƺŗǠŧхŧƥхƺưǵƎưŧưǵŧхǽǨǵǠļƥх ƀƻǠƮǽƥļх ưƺǠǵŧļƮŧǠƎŘļưļх ƀǽŧх ǠŧŘƉļȥļşļх ǝƺǠх ƉƎƥŧϮх ǝǠƺ-
ǟǽŧхƉļǨǵļхƉƺțхǝŧǠƮļưŧŘŧưхļǝļǠŧưǵŧƮŧưǵŧхļŗļưşƺưļşƺǨϮх ǝƺưƎŨưşƺǨŧхŧưхǨǽхƥǽƁļǠхǽưхǝǠƺțŧŘǵƺхşŧхmodus vivendi o
ŘƺưǨƺƥƎşļưşƺх ļǨƐх ǝƺǠх ƮŧşƎƺх şŧх ƥļх ƺŘǽǝļŘƎƻưх ǨǽǨх ǵƐǵǽƥƺǨх statu quoхƎşŧļşƺхǝƺǠхdǽƥƎƺх.ǨŘǽşŧǠƺϭхŧхƉļхŧǨŘǠƎǵƺхƮǽ-
ļƥх şƺƮƎưƎƺх şŧх ƥļх éƺưļх ưǵĽǠǵƎŘļЫϭх х ǝŧǨļǠх şŧх ŧǨǵļх ƀǽŧǠǵŧх ŘƉƺхǨƺŗǠŧхƥļхƺưƀŧǠŧưŘƎļхşŧхÙļǨƉƎưƁǵƺưϮхǟǽŧхŘǽƥƮƎưļǠƐļх
şŧǵŧǠƮƎưļŘƎƻưхǝƺƥƐǵƎŘļхşŧхļɭļưȥļǠхưǽŧǨǵǠļхǝǠŧǨŧưŘƎļхŧưхŧƥх ɭưļƥƮŧưǵŧхŘƺưхƥļхɭǠƮļхşŧƥхºǠļǵļşƺхưǵĽǠǵƎŘƺхŧưхͳͻͷͻϭх
ŘƺưǵƎưŧưǵŧх ŗƥļưŘƺϮх ƥļх ŧȚǝŧşƎŘƎƻưх ưƺх ȥļǠǝļǠƐļх şŧŗƎşƺх ļх ǽưх
ǝƺşŧǠƺǨƺхǵŧǠǠŧƮƺǵƺхǟǽŧхƺŗƥƎƁƻхļхǠŧļǨƎƁưļǠхƥƺǨхƀƺưşƺǨхļхƥļх ŧǠƐļхşƎƀƐŘƎƥхƉļŘŧǠхƉƺưƺǠхļхŧǨǵŧхŧǨƀǽŧǠȥƺхşƎǝƥƺƮĽǵƎŘƺхŧưх
ǠŧŘƺưǨǵǠǽŘŘƎƻưϮхşŧхƮƺşƺхǟǽŧхŧƥхǨǽŧƹƺхşŧхǽưļхǝǠƎƮŧǠļхŧȚ- ǽưƺǨх ǝƺŘƺǨх ǝĽǠǠļƀƺǨϰх ƥƺх ǟǽŧх ǨƐх Řļŗŧх ƮŧưŘƎƺưļǠх ŧǨх ŧƥх
ǝŧşƎŘƎƻưхƺɭŘƎļƥхļƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхļưǵĽǠǵƎŘƺхǟǽŧşƻхǝƺǨǵŧǠƁļşƺϭ ļǝƺǠǵŧхşŧхƉƎƥŧхțхşŧхǨǽхşŧƥŧƁļŘƎƻưхļƥхǵŧȚǵƺхɭưļƥϭх¢ƺǠхşŧх
ǝǠƺưǵƺϮх ƮǽŘƉƺǨх şŧх ƥƺǨх ŧƥŧƮŧưǵƺǨх şŧƥх ǵǠļǵļşƺх ŧưŘƺư-
ƎхŗƎŧưхƥļхŨǝƺŘļхƉŧǠƺƎŘļхƺхǠƺƮĽưǵƎŘļхşŧƥхşŧǨŘǽŗǠƎƮƎŧư- ǵǠļǠƺưхǨǽхƺǠƎƁŧưхŧưхƥļхƎưƎŘƎļǵƎȔļхŘƉƎƥŧưļхşŧхstatu quo de
ǵƺх şŧх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх Ǩŧх ŧǨŘǠƎŗƎƻх ŧưх ŗǽŧưļх ƮŧşƎşļх şŧǨşŧх ͳͻͷͲϭхØļǠƎƺǨхşŧхŧǨǵƺǨхļǨǝŧŘǵƺǨхǵǽȔƎŧǠƺưхǵƎŧƮǝƺхşŧхƮļ-
ŧƥх ƉŧƮƎǨƀŧǠƎƺх ưƺǠǵŧϮх ļǟǽŧƥƥƺх ưƺх ƉļŗǠƐļх ǨƎşƺх ǝƺǨƎŗƥŧх Кțх şǽǠļǠх țх ƀǽŧǠƺưх ǝǽƥƎşƺǨх ƺх şŧǨļǠǠƺƥƥļşƺǨх şǽǠļưǵŧх ƥļǨх ưŧ-
ŧǨхşƎƀƐŘƎƥхşŧхƎƮļƁƎưļǠКхǨƎưхŧƥхļǝƺțƺхŧƀŧŘǵƎȔƺхşŧхƥƺǨхǝļƐ- ƁƺŘƎļŘƎƺưŧǨϭх.ƥхƮĽǨхǠŧƥŧȔļưǵŧхƀǽŧϮхǟǽƎȥĽϮхƥļхŘƺưƁŧƥļŘƎƻưх
ǨŧǨхǠƎŗŧǠŧƹƺǨхşŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхļưǵĽǠǵƎŘƺϮхƎưŘƥǽțŧưşƺхƉƎƥŧϭх şŧх ƥļǨх ǠŧŘƥļƮļŘƎƺưŧǨх ǵŧǠǠƎǵƺǠƎļƥŧǨх țх ŧƥх ǠŧŘƺưƺŘƎƮƎŧưǵƺх
.ƥхŨǝƎŘƺхŧхƎưŘǠŧƐŗƥŧхǠŧǨŘļǵŧхşŧхƥļхǵǠƎǝǽƥļŘƎƻưхşŧхƥļхŧȚǝŧ- şŧх ƥļǨх şƎǨǵƎưǵļǨх ǝƺǨƎŘƎƺưŧǨх ǠŧǨǝŧŘǵƺх şŧх ŧǨǵļǨх ǠŧŘƥļƮļ-
dición de sirх.ǠưŧǨǵхƉļŘƢƥŧǵƺưхǝƺǠхŧƥхǝƎƥƺǵƺхhǽƎǨх¢ļǠşƺх ŘƎƺưŧǨϮх ŘƺưƺŘƎşƺх ŘƺƮƺх ƥļх ŘƥĽǽǨǽƥļх .ǨŘǽşŧǠƺϮх ǟǽŧх ǟǽŧ-
ŧưх ͳͻͳх ŧǨх ŘƥļǠļх ƎƥǽǨǵǠļŘƎƻưх şŧх ŧƥƥƺϭх .Ǩǵļх ŧǨх ǽưļх ǠŧļƥƎ- şļǠƐļх ǝƥļǨƮļşļх ŘƺƮƺх ļǠǵƐŘǽƥƺх TØх şŧƥх ºǠļǵļşƺх ưǵĽǠǵƎŘƺϭх
şļşх ƎưưŧƁļŗƥŧх ǟǽŧх ǝŧǠǨƎǨǵŧх ƉļǨǵļх ŧƥх şƐļх şŧх Ɖƺțϭх $ŧх ƥļх ¢ļǠļхƮǽŘƉƺǨϮхŧǨхŧƥхŘƺǠļȥƻưхşŧƥхǵǠļǵļşƺхțϮхǝƺǠхŧưşŧϮхƥƺхǟǽŧх
ƮƎǨƮļхƮļưŧǠļϮхŧǨхşƎƀƐŘƎƥхƎƮļƁƎưļǠхŧƥхƎǨǵŧƮļхşŧƥхºǠļǵļşƺх ǝŧǠƮƎǵƎƻхǨŧưǵļǠхƥļǨхŗļǨŧǨхǝļǠļхŧƥхşŧǨļǠǠƺƥƥƺхşŧƥхƎǨǵŧƮļх
ưǵĽǠǵƎŘƺхțхƥļхƮƎǨƮļхļŘǵƎȔƎşļşхļưǵĽǠǵƎŘļхǨƎưхƉƎƥŧϮхǵļưǵƺх şŧƥхºǠļǵļşƺхưǵĽǠǵƎŘƺхļхǵǠļȔŨǨхşŧхƥƺǨхļƹƺǨϭх
şŧǨşŧхǽưļхǝŧǠǨǝŧŘǵƎȔļхƉƎǨǵƻǠƎŘļхŘƺƮƺхŧưхƥļхļŘǵǽļƥƎşļşϭх
63
hļх ǝǠŧƺŘǽǝļŘƎƻưх ǝƺǠх ŧƥх ƮŧşƎƺх ļƮŗƎŧưǵŧх Ɖļх ǨƎşƺх ǝļǠǵŧх
şŧх ưǽŧǨǵǠļх ǝƺƥƐǵƎŘļх ļưǵĽǠǵƎŘļх şŧǨşŧх ǨǽǨх ƎưƎŘƎƺǨϮх ǵƺƮļư-
şƺхŘǽŧǠǝƺхŘƺưхŧƥхǵƎŧƮǝƺϭх.ưхƺŘǵǽŗǠŧхşŧхͳͻͺͻхǨŧхǠŧļƥƎȥƻх
ŧưх¢ļǠƐǨхƥļхÞØх¥ŧǽưƎƻưхƺưǨǽƥǵƎȔļхşŧƥхºǠļǵļşƺхưǵĽǠǵƎŘƺϮх
ƺŘļǨƎƻưхŧưхƥļхŘǽļƥхƉƎƥŧхǝǠƺǝǽǨƺхƥļхƎưŘƥǽǨƎƻưхşŧхǽưхǝǽư-
ǵƺхşŧхƥļхļƁŧưşļхşŧưƺƮƎưļşƺхЪrŧşƎşļǨхƁƥƺŗļƥŧǨхǝļǠļхƥļх
ǝǠƺǵŧŘŘƎƻưхşŧƥхƮŧşƎƺхļƮŗƎŧưǵŧхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхțхŧưхƥƺǨх
ŧŘƺǨƎǨǵŧƮļхşŧǝŧưşƎŧưǵŧǨхțхļǨƺŘƎļşƺǨЫϭх$ŧхƥļǨхşƎǨŘǽǨƎƺ-
ưŧǨх şŧх ŧǨŧх ļƹƺх ǨǽǠƁƎƻх ƥļх ǠŧŘƺƮŧưşļŘƎƻưх şŧх ŘƺƮǝƥŧǵļǠх
ǽưхǨƎǨǵŧƮļхƁƥƺŗļƥхşŧхǝǠƺǵŧŘŘƎƻưхşŧƥхƮŧşƎƺхļƮŗƎŧưǵŧϭхǨƐϮх
ƉƎƥŧхǨŧхƺƀǠŧŘƎƻхŘƺƮƺхǨŧşŧхşŧхǽưļхǠŧǽưƎƻưхŘƺưǨǽƥǵƎȔļхŧȚ-
ǵǠļƺǠşƎưļǠƎļх ǝǠŧȔƎǨǵļх ƎưƎŘƎļƥƮŧưǵŧх ŧưх ļưǵƎļƁƺϮх ǝŧǠƺх ǟǽŧх
ǵŧǠƮƎưƻхǝƺǠхƺǠƁļưƎȥļǠǨŧхŧưхŧƥхƉƺǵŧƥхЯOƎƁƁƎưǨхşŧхØƎƹļхşŧƥх
rļǠхşŧƥхͳͻхşŧхưƺȔƎŧƮŗǠŧхļƥххşŧхşƎŘƎŧƮŗǠŧхşŧхͳͻͻͲϭх
64
$ŧхƥļхƮƎǨƮļхƮļưŧǠļϮхưƺхŧǨхǝƺǨƎŗƥŧхǠŧɮŧȚƎƺưļǠхǨƺŗǠŧхƥļх
ưǵĽǠǵƎŘļхǨƎưϮхļхƥļхȔŧȥϮхǠŧƀŧǠƎǠǨŧхļхƥļхşƎƮŧưǨƎƻưхŘƎŧưǵƐɭŘļх
şŧхƥļхǝǠŧǨŧưŘƎļхŘƉƎƥŧưļхŧưхŧǨŧхŘƺưǵƎưŧưǵŧϭх¥ŧŘƺǠşŧƮƺǨх
ǟǽŧхļхƥļхƺưƀŧǠŧưŘƎļхşŧхÙļǨƉƎưƁǵƺưхǨƻƥƺхƀǽŧǠƺưхƎưȔƎǵļ-
şƺǨхļǟǽŧƥƥƺǨхǝļƐǨŧǨхǟǽŧхǝļǠǵƎŘƎǝļǠƺưхŧưхŧƥхƹƺхGŧƺƀƐǨƎŘƺх :MWXEKIRIVEPHIPGEQTEQIRXSGLMPIRSHIPE)WXEGM¶R4SPEV'MIRX°ɕGE'SRNYRXE+PEGMEV9RM¶R
TưǵŧǠưļŘƎƺưļƥх ЉͳͻͷЗͷͺЊх țх ŧƥƥƺх ƎưŘƥǽƐļх ļх ƉƎƥŧϭх .ƥх ºǠļǵļşƺх *SXSKVEJ°EHI*IPMTI8VYIFE+PEGMEV9RM¶RQSRXE´EW)PPW[SVXL'SPIGGM¶R-2%',
ưǵĽǠǵƎŘƺхƥǽŧƁƺхǠļǵƎɭŘƻхƥļхƥƎŗŧǠǵļşхşŧхƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưхŘƎŧư- Arriba)PIQFENEHSV)RVMUYI+ENEVHSHYVERXIPEɕVQEHIP8VEXEHS%RX¤VXMGSVIEPM^EHSIR;EWLMRKXSR
ǵƐɭŘļхŧưхŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŗƥļưŘƺϭх.ǨхļƥǠŧşŧşƺǠхşŧхŧǨļхŨǝƺŘļх IRPE'SRJIVIRGME%RX¤VXMGEHI'SPIGGM¶R%VGLMZS-2%',
ŘǽļưşƺхưļŘƎŧǠƺưхƮǽŘƉƺǨхƎưǨǵƎǵǽǵƺǨхşŧхƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưхŘƎŧư-
Abajo. 7MIXITE°WIWVIGPEQERWSFIVER°EWSFVIPE%RX¤VXMGE-PYWXVEGM¶R'EVSPMRE:MHIPE
ǵƐɭŘļх ļưǵĽǠǵƎŘļϭх $ŧх ƉŧŘƉƺϮх ŧƥх TưǨǵƎǵǽǵƺх ưǵĽǠǵƎŘƺх ƉƎƥŧưƺх
Izquierda. Nitya Pandey, alumna del doctor Patricio Rojo, prepara los equipos para el registro del eclipse
ЉTtOЊх ƀǽŧх ƀǽưşļşƺх ŧưх ͳͻͶх țх Ǩǽх ǝǠƎƮŧǠļх ŧȚǝŧşƎŘƎƻưх HIPHIHMGMIQFVIHIIRPE)\TIHMGM¶R'MIRX°ɕGE%RX¤VXMGE)WXEGM¶R4SPEV'MIRX°ɕGE
ŘƎŧưǵƐɭŘļхǵǽȔƺхƥǽƁļǠхŧưхƥļхǵŧƮǝƺǠļşļхͳͻͶЗͷϮхļŗļǠŘļưşƺх 'SRNYRXE+PEGMEV9RM¶R'SPIGGM¶R'EX¤PSKS-2%',
ǽưļхǨŧǠƎŧхşŧхǵŧƮĽǵƎŘļǨхǟǽŧхƎưŘƥǽƐļưхƥļхŗƎƺƥƺƁƐļϮхƥļхŧŘƺƥƺ- Derecha..SW¬.SVUYIVEGSPIGXEQYIWXVEWHIRMIZIIRYREGEPMGEXEIRPEWGIVGER°EWHIPE)WXEGM¶R4SPEV
ƁƐļϮхƥļхƁŧƺƥƺƁƐļхțхƥļхƮŧǵŧƺǠƺƥƺƁƐļϮхŧưǵǠŧхƺǵǠļǨϭ 'MIRX°ɕGE'SRNYRXE+PEGMEV9RM¶R)\TIHMGM¶R'MIRX°ɕGE%RX¤VXMGE'SPIGGM¶R'EX¤PSKS-2%',
.ƥƥƺхưƺхƮļǠŘļхǠŧļƥƮŧưǵŧхŧƥхƎưƎŘƎƺхşŧхƥļхƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưхŘƎŧư-
ǵƐɭŘļхŘƉƎƥŧưļϭхhļхŘƎŧưŘƎļхļưǵĽǠǵƎŘļхŘƉƎƥŧưļхŧǨхƮĽǨхļưǵƎƁǽļх
țхƉļхļŘƺƮǝļƹļşƺхƥļхǝǠŧǨŧưŘƎļхưļŘƎƺưļƥхļхƥƺхƥļǠƁƺхşŧхƥļх
ƉƎǨǵƺǠƎļϭх.ưхŧǨǵŧхǨŧưǵƎşƺϮхƥļхǝǠƎƮŧǠļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхŘƉƎƥŧưļхļх
ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļϮх ǟǽŧх ȥļǠǝƻх şŧǨşŧх ØļƥǝļǠļƐǨƺх ŧƥх ͻх şŧх ŧưŧǠƺх
şŧхͳͻͶϮхǵǽȔƺхŘƺƮƺхƺŗƟŧǵƎȔƺхǝǠƎưŘƎǝļƥхƎưǨǵļƥļǠхǽưļхŧǨǵļ-
Villa Las Estrellas, ubicada en la bahía Fildes, isla Rey Jorge.
Fotografía de Felipe Molina, 2022.
ŘƎƻưх ƮŧǵŧƺǠƺƥƻƁƎŘļх țх ǠļşƎƺǵŧƥŧƁǠĽɭŘļϭх .ƥƥƺх Ǩŧх ƥƺƁǠƻх ŧƥх х
şŧхƀŧŗǠŧǠƺхşŧхͳͻͶϮхƀŧŘƉļхŧưхǟǽŧхǨŧхƎưļǽƁǽǠƻхƥļхŧǨǵļŘƎƻưх
Arriba. +YMPPEYQI7GL[SFXSQERHSQYIWXVEWHIEKYEIRPEMWPE%ZMERTEVEIPTVS-
]IGXS%RMPPS+IRSQMGW%RXEVGXMG&MSHMZIVWMX]+%&
*SXSKVEJ°EHI4EFPS%RHV¬W
ƺŗŧǠļưƐļϮхƉƺțхŗļǨŧхǠǵǽǠƺх¢Ǡļǵϭх
6YM^8IRIF)\TIHMGM¶R'MIRX°ɕGE%RX¤VXMGE'SPIGGM¶R'EX¤PSKS-2%',
66
ƥƐưŧļǨхşŧхƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưхǟǽŧхȔļưхşŧǨşŧхŧƥхŧǨǵļşƺхşŧƥхŧŘƺ-
ǨƎǨǵŧƮļхļưǵĽǠǵƎŘƺхƉļǨǵļхŧƥхŘļƮŗƎƺхŘƥƎƮĽǵƎŘƺхŧưхŧǨŧхŘƺưǵƎ-
ưŧưǵŧхțхǨŧхǠŧƥļŘƎƺưļхŘƺưхǨǽǨхǝļǠŧǨхƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥŧǨхļхǵǠļȔŨǨх
şŧƥхƺƮƎǵŨхƎŧưǵƐɭŘƺхşŧхTưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưхưǵĽǠǵƎŘļхЉ¥Њϭх
hļхǝǠŧǨŧưŘƎļхțхŧƥхƎưǵŧǠŨǨхşŧхǝǠƎȔļşƺǨхǵļƮŗƎŨưхŧǨхşŧхƥļǠƁļх
şļǵļϭх .ưх ƟǽƥƎƺх şŧх ͳͻͲх Ǩŧх ļǝǠƺŗƻх ƥļх ŧȚƎǨǵŧưŘƎļх ƥŧƁļƥх şŧх
ƥļх ƺŘƎŧşļşх ļƥƥŧưŧǠļх şŧх rļƁļƥƥļưŧǨх țх ŧưх şƎŘƎŧƮŗǠŧх şŧх
ŧǨŧхƮƎǨƮƺхļƹƺхŧƥхƁƺŗŧǠưļşƺǠхşŧхrļƁļƥƥļưŧǨхļǽǵƺǠƎȥƻхŧƥх
ŧǨǵļŗƥŧŘƎƮƎŧưǵƺхşŧхǽưļхŧǨǵļŘƎƻưхşŧхǝŧǨŘļхțхǠŧŘļƥļşƺхŧưх
ƥļхƎǨƥļх$ŧŘŧǝŘƎƻưϭх.ǨхƎƮǝƺǠǵļưǵŧхǠŧŘƺǠşļǠхǟǽŧхǨƺưхŘƎǽşļ-
şļưƺǨхǝǠƎȔļşƺǨхŘƉƎƥŧưƺǨхƥƺǨхǟǽŧхƎưƎŘƎļǠƺưхƥļхǝǠŧǨŧưŘƎļхưļ-
ŘƎƺưļƥхŧưхŧǨļǨхƥļǵƎǵǽşŧǨϮхŘƺưǨƺƥƎşļưşƺхǽưхȔƐưŘǽƥƺхŧƀŧŘǵƎȔƺх
şŧхưǽŧǨǵǠƺхǝļƐǨхŘƺưхŧǨŧхǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺϮхƮĽǨхļƥƥĽхşŧхƥƺǨхǵƐǵǽƥƺǨх
ƉƎǨǵƻǠƎŘƺǨхțхƥļхŘŧǠŘļưƐļхƁŧƺƁǠĽɭŘļϭ
hļх ƉƎǨǵƺǠƎļх ưƺǨх ƮǽŧǨǵǠļх ǟǽŧх ǽưļх ưǵĽǠǵƎŘļх ǨƎưх ƉƎƥŧх ŧǨх
ǵļưхƎƮǝŧưǨļŗƥŧхŘƺƮƺхǽưхƉƎƥŧхǨƎưхǨǽхǝǠƺțŧŘŘƎƻưхļưǵĽǠ-
ǵƎŘļϭх.ƥхļǝƺǠǵŧхşŧхưǽŧǨǵǠƺхǝļƐǨхļхƥļхşƎǝƥƺƮļŘƎļϮхƥļхŘƎŧưŘƎļϮх
ƥļхưļȔŧƁļŘƎƻưхțхŧƥхŘǽƎşļşƺхƮŧşƎƺļƮŗƎŧưǵļƥхļưǵĽǠǵƎŘƺǨхŧǨх
Ǝưşǽşļŗƥŧх țх ǠŧŘƺưƺŘƎşƺх ƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥƮŧưǵŧϭх ƉƎƥŧх ưļŘŧх
ŧưх ŧƥх ŘƺưǵƎưŧưǵŧх ļưǵĽǠǵƎŘƺх țх ǨǽǨх ƀǠƐļǨх ŘƺǠǠƎŧưǵŧǨх ƮļǠƐǵƎ-
ƮļǨхƎưɮǽŧưŘƎļưхưǽŧǨǵǠƺхŘƥƎƮļϮхưǽŧǨǵǠļхļƁǠƎŘǽƥǵǽǠļϮхưǽŧǨ-
ǵǠƺхƮƺşƺхşŧхȔƎşļхțϮхŧưхşŧɭưƎǵƎȔļϮхưǽŧǨǵǠļхļƥƮļхŘƉƎƥŧưļхțх
ǨǽхŘǽƥǵǽǠļϭхЪưǵĽǠǵƎŘļϮхŘƺǠƺưļхļǽǨǵǠļƥϮхǠļŘƎƮƺхşŧхƥĽƮǝļ-
ǠļǨхƉŧƥļşļǨЫϮхŧǨŘǠƎŗƐļхtŧǠǽşļϭхϵ¤ǽŨхşǽşļхŘļŗŧϴхƉƎƥŧхŧǨх
ǽưхǝļƐǨхļưǵĽǠǵƎŘƺϭх
67
Ciudades
custodias
Elías Barticevic Cornejo1
A lo largo de la historia, las ciudades han sido intérpretes de nuestra civilización. Son motores de desarrollo cultural y económico,
así como espacios de innovación y desarrollo del conocimiento.
68
P
or ello, los centros urbanos no han estado ajenos a
los estudios de las regiones polares. Por el contrario,
existe una tradición respecto a la investigación de
cinco ciudades puerta de entrada a la Antártica que, a
través de sus calles y habitantes, han dado cuenta de
una historia que las supera: las transformaciones econó-
micas, sociales y políticas en torno al continente blanco.
Ciudades
antárticas
Ubicadas en la periferia del hemisferio sur y conocidas
como las «ciudades de puerta de entrada a la Antártica»,
Christchurch (Nueva Zelanda), Hobart (Australia), Ciudad
del Cabo (Sudáfrica), Ushuaia (Argentina) y Punta Arenas
(Chile) son los nodos globales para viajar al extremo
El buque Magellan Explorer, de la compañía Antarctica21. Fotografía de Sandra Walser, 2019.
austral. Tradicionalmente, se las señala como tales no Larraguirre Cove. Colección Antarctic Air-Cruise Season. El programa de aerocruceros de esta
Ǩƺƥƺх ǝƺǠх Ǩǽх ǝƺǨƎŘƎƻưх ƁŧƺƁǠĽɭŘļх ƺх ƎƮǝƺǠǵļưŘƎļх ƁŧƺǝƺƥƐ- empresa magallánica conecta Punta Arenas, tradicional puerta de entrada a la Antártica,
con el continente blanco.
tica, sino también por la complejidad de los servicios
que prestan, las instalaciones aéreas y portuarias y las Mapa-esbozo de la Antártica (Süd-Polar-Karte), de Entworfen von A. Petermann, 1912.
Colección División Geografía y Mapas Librería del Congreso Estados Unidos de América.
facilidades para el impulso de actividades propias del Las líneas negras trazadas en los océanos indican las rutas de las principales expediciones
quehacer antártico. marítimas hasta ese año en busca del continente blanco.
69
Cuatro de estas ciudades pertenecen a naciones recla- y los valores culturales y cómo ellos se expresan en prác-
mantes de territorios antárticos (Argentina, Australia, Chile ticas sociales. Por ejemplo, el proyecto internacional de
y Nueva Zelanda) y todos los países son signatarios del investigación denominado Ciudades Antárticas,3 liderado
Tratado Antártico, de la Convención para la Conservación por el antropólogo chileno Juan Francisco Salazar, de la
de los Recursos Vivos Marinos (1982) y del Protocolo so- Universidad de Western Sydney (Australia), parte de la pre-
bre Protección del Medio Ambiente del Tratado Antártico misa de que el concepto de «ciudades puertas de entrada»
(1991), y participan del Consejo de Administradores de está agotado y se debe transitar al mucho más complejo de
Programas Antárticos Nacionales (1988). ЪŘƎǽşļşŧǨхŘǽǨǵƺşƎļǨЫϮхƥƺхǟǽŧхǨƎƁưƎɭŘļхŧưŘļǠưļǠϮхǝƺǠхǝļǠǵŧхşŧх
los territorios adyacentes, los valores antárticos —coope-
Como el concepto de «puerta de entrada» viene de la ǠļŘƎƻưхƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥϮхƎưưƺȔļŘƎƻưхŘƎŧưǵƐɭŘļхțхǝǠƺǵŧŘŘƎƻưхşŧƥх
geografía,2 el énfasis se ha puesto en factores más bien medioambiente— y abordar otras formas de conectividad,
económicos, logísticos y de infraestructura. De hecho, el incluidas las que sienten los habitantes de estas capitales.
término se ha usado en diversos contextos para describir
procesos migratorios, relaciones comerciales nacionales En el marco del proyecto Ciudades Antárticas (2017-2021),
e internacionales, del transporte a espacios naturales y en 2020 se realizó una encuesta digital en estas cinco ciu-
remotos y, por supuesto, en el acceso a un continente de dades. Entre los resultados más sobresalientes resaltan
14,2 millones de kilómetros cuadrados. que los ciudadanos de estas urbes estiman que la «proxi-
ƮƎşļşхƁŧƺƁǠĽɭŘļЫхțхƥƺǨхЪƎƮǝļŘǵƺǨхƮŧşƎƺļƮŗƎŧưǵļƥŧǨЫхǨƺưх
Sin embargo, ha germinado una nueva corriente de in- la principal conexión con la Antártica, por sobre el «interés
vestigación que hace énfasis en las percepciones de los económico y comercial», el «interés político y nacional» o
residentes de estas ciudades, estudiando las identidades el «patrimonio cultural e histórico».
70
Las huellas
polares
Las ciudades antárticas son reservorios de un patrimo-
nio, estilo de vida y modos de producción que han mo-
Arriba a la izquierda. Panorámica de la ciudad de Christchurch. Colección iStock Photo. delado las narrativas de la exploración polar y la creación
de imaginarios geopolíticos y culturales. Al analizarlas
Abajo a la izquierda. Puente de Tasmania. Fotografía de FB-Fischer, 2008. Hobart, Tasmania, Australia.
Colección Alamy Stock Photo. respecto a su vínculo con lo antártico, hay que tener pre-
sente que coexisten componentes que se superponen
Arriba a la derecha. Vista aérea de ciudad y playas de Ciudad del Cabo. Fotografía de Greg Balfour Evans, 2015.
Provincia occidental del Cabo, República de Sudáfrica. Colección Alamy Stock Photo. en estos ámbitos. Si bien cada ciudad es diferente, un
denominador común es que han sido punto de partida de
Abajo a la derecha. Horizonte y puerto de Ushuaia. Fotografía de Michel y Gabrielle Therin-Weise, 2019.
Tierra del Fuego, Argentina. Colección Alamy Stock Photo. balleneros, cazadores de focas, exploradores, diplomáti-
ŘƺǨϮх ƥƺƁƐǨǵƎŘƺǨϮх ŘƎŧưǵƐɭŘƺǨх țх ǵǽǠƎǨǵļǨх ǝļǠļх ǠŧŘƺǠǠŧǠх ļƥƁǾưх
Lancha Karpuj rumbo a la base General Bernardo O'Higgins, en la península Antártica. Fotografía de Harry Díaz, 2018.
)\TIHMGM¶R'MIRX°ɕGE%RX¤VXMGE'SPIGGM¶R'EX¤PSKS-2%', rincón del continente austral.
71
CHRISTCHURCH
La segunda urbe más grande de Nueva Zelanda, con una
población de 381.000 habitantes. Se presenta a sí misma
como protagonista de gran parte de la historia de la explo-
ración antártica, pues hace más de cien años las explora-
ciones del capitán Robert F. Scott y sir Ernest Shackleton
la utilizaron como campamento base. Es estratégica
para la política antártica de Nueva Zelanda. Desde 2016,
ŧƥх ƮǽưƎŘƎǝƎƺх ǝƺǨŧŧх ǽưļх ƺɭŘƎưļх ļưǵĽǠǵƎŘļх Řǽțƺх ƺŗƟŧǵƎȔƺх
ŧǨхǨŧǠхЪǽưхƁǠļưхļưɭǵǠƎƻưхşŧхƥƺǨхǝǠƺƁǠļƮļǨЫхşŧх.ǨǵļşƺǨх
Unidos, Italia, Corea y Nueva Zelanda; además, en los úl-
timos años se han sumado China, Alemania y Francia.
Desde 2009, la ciudad acoge a la Secretaría del Consejo
de Administradores de Programas Antárticos Nacionales
(COMNAP), que reúne a treinta países, pero además, para
conectar su economía con la de la Antártica, ha desa-
rrollado diversas estrategias e inversiones que van desde
la construcción del International Antarctic Center (1992)
hasta la creación de la Red Antártica de Christchurch,
una plataforma para las empresas locales para prestar
servicios y productos a los PAN que usan sus instala-
ciones. Anualmente, según información del municipio, el
sector antártico aporta unos US$ 178 millones a la eco-
nomía de Christchurch y Canterbury.
'IRXVS%RX¤VXMGS-RXIVREGMSREPIR'LVMWXGLYVGL2YIZE>IPERHE*SXSKVEJ°EHI'LVMW4YXREQ
Mención especial merece el International Antarctic Centre, Colección Alamy Stock Photo. El centro muestra las condiciones de vida y equipos de los exploradores
antárticos, antiguos y modernos.
único en su clase. Ubicado como parte de un amplio com-
plejo logístico en el aeropuerto de la localidad, ofrece una -RWXMXYXSHI)WXYHMSW1EVMRSW]%RX¤VXMGSW-1%7TSVWYWWMKPEWIRMRKP¬W
*SXSKVEJ°EHI7XITLIR([]IV
2021. Battery Point, Hobart, Tasmania, Australia. Colección Alamy Stock Photo. El centro de excelencia de la
amplia gama de experiencias interactivas de diversión, Universidad de Tasmania, situado estratégicamente en la puerta de entrada al océano Austral y a la Antártica,
educación y emoción para visitantes de todas las edades. se enfoca en investigación relacionada con pesca y acuicultura, ecología y biodiversidad, y oceános y criósfera.
72
HOBART
La capital administrativa del Estado de Tasmania (Australia) Elizabeth Leane4 describe algunas acciones políticas de
es probablemente la ciudad que mejor ha desarrollado su Australia, como albergar desde 1982 la sede de la Comisión
potencial antártico. En 1981 se movió la División Antártica para la Conservación de los Recursos Vivos Antárticos
Australiana (AAD, por sus siglas en inglés) a Hobart, des- (CCRVMA) o el desarrollo de actividades culturales, como el
encadenando un proceso virtuoso con amplias repercu- FŧǨǵƎȔļƥхưǵĽǠǵƎŘƺхǽǨǵǠļƥƎļưƺϮхŧȚǝƺǨƎŘƎƺưŧǨхƮǽǨŧƺƁǠĽɭŘļǨх
siones culturales, académicas, comerciales y políticas que y el Polar Pathways, una ruta para explorar el patrimonio
hacen de ella un faro en estas materias a nivel mundial. antártico del suburbio.
El modelo australiano ha consistido en consolidar una di- Por su parte, la Universidad de Tasmania (UTAS) ofrece
visión antártica robusta, con una dotación permanente de estudios de pre y posgrado en temáticas antárticas. El
trescientas personas que trabajan en estrategia, ciencia, Instituto de Estudios Marinos y Antárticos (IMAS, por sus
ŘƺƮǽưƎŘļŘƎƻưх ǝǾŗƥƎŘļх țх ƥƺƁƐǨǵƎŘļϭх ǽǨх ŧşƎɭŘƎƺǨх ļƥŗŧǠƁļưх siglas en inglés) es un centro de excelencia de investigación
laboratorios de alta complejidad para la investigación po- que hace poco inauguró nuevas instalaciones y comparte
lar y una infraestructura logística acorde a los desafíos un sector del muelle de la ciudad con la Organización de
contemporáneos de la ciencia polar. Dependiendo de la TưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưх ƎŧưǵƐɭŘļх ŧх TưşǽǨǵǠƎļƥх şŧƥх ƺƮƮƺưȕŧļƥǵƉх
temporada, la capital de Tasmania es el punto de partida (CSIRO). Así, la industria del conocimiento tanto suban-
hacia la Antártica de países como Francia, Italia, China, tártico como antártico ha experimentado un desarrollo
Corea del Sur, Rusia y Japón. La institucionalidad local ha exponencial en las últimas décadas, conquistando a miles
creado la Tasmanian Polar Network (1999), compuesta de estudiantes de todo el mundo.
ǝƺǠх ƮĽǨх şŧх Ǩŧǵŧưǵļх ƮƎŧƮŗǠƺǨх ЉŧƮǝǠŧǨļǠƎƺǨϮх ŘƎŧưǵƐɭŘƺǨϮх
operadores polares, actores del transporte y logística, del hļх ƺɭŘƎưļх ưǵļǠŘǵƎŘх ºļǨƮļưƎļϮх şŧƥх ƁƺŗƎŧǠưƺх ƀŧşŧǠļƥх şŧх
sector pesquero, de los servicios de equipos y especia- Tasmania, articula los asuntos políticos y de desarrollo
lizados del ámbito turístico e instalaciones para eventos económico en torno al continente austral, orientando la
y representantes gubernamentales y educacionales), para inversión, la asociación pública y privada y la toma de de-
ƀƺƮŧưǵļǠх ƥļх ļŘǵƎȔƎşļşх ŘƺƮŧǠŘƎļƥх țх ŘƎŧưǵƐɭŘļх ŧưх ŧƥх ƺŘŨļ- cisión a nivel local. Según la Estrategia de Puerta Antártica
no subantártico y Austral. Asimismo, la ciudad organiza de Tasmania de 2017,5 el sector de la Antártica y el océa-
anualmente la recepción de apertura de la temporada no Austral aportan anualmente unos US $133 millones al
para miembros de la comunidad antártica local, nacional producto interno bruto (PIB) y crea al menos 1200 empleos
e internacional. directos e indirectos.
73
CIUDAD DEL CABO
La más grande de todas estas urbes; se estima que su
población supera los 4,4 millones de habitantes. A pe-
sar de ser la más alejada del continente blanco, cons-
tituye un centro de operaciones por mar y tierra de los
Programas Antárticos Nacionales (PAN) de Europa debido
a su cercanía con ese sector del planeta. De hecho, once
países se coordinan a través del proyecto Dronning Maud
Land Air Network (DROMLAN) que, desde 2002, ha per-
mitido compartir recursos y logística, principalmente aé-
rea. Alemania, Bélgica, Finlandia, India, Japón, Noruega,
Países Bajos, Rusia, Reino Unido, Sudáfrica y Suecia ope-
ran bajo el alero del Centro Internacional de Logística
Antártica (ALCI), cubriendo una distancia de más de 4200
kilómetros entre Ciudad del Cabo y la Tierra de la Reina
Maud, en la Antártica.
USHUAIA
74
PUNTA ARENAS
Todos los grandes exploradores del territorio austral Arenas. Actualmente, más de veinte países usan sus
pasaron por esta comuna. Fue punto de partida y de puertos y aeropuertos para iniciar o terminar sus campa-
ƥƥŧƁļşļх şŧх ƥļх ǝǠƎƮŧǠļх ŧȚǝŧşƎŘƎƻưх ŘƎŧưǵƐɭŘļх ǟǽŧх ƎưȔŧǠưƻх ƹļǨхŘƎŧưǵƐɭŘļǨϮхǝǠƎưŘƎǝļƥƮŧưǵŧϮхŧưхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхưǵĽǠǵƎŘļх
en la Antártica (Gerlache, 1897-98) y de la primera que (de un total de treinta y dos naciones que participan del
intentó esclarecer el misterio de la península Antártica Consejo de Administradores de Programas Antárticos
(Charcot, 1908-10). Por sus calles transitaron los conquis- Nacionales, COMNAP por su sigla en inglés).
tadores del Polo Sur —Amundsen (1897) y Scott (1904)—
y fue actriz relevante en el rescate de la tripulación de En este contexto, la actividad aérea de privados ha visto un
Shackleton (1916). importante impulso de la mano del turismo y de la presta-
ción de servicios logísticos a los PAN. Desde la década de
Desde 2003, la dirección nacional del Instituto Antártico los ochenta, las empresas locales han liderado el desarro-
Chileno (INACH) se trasladó desde Santiago a Punta llo de una industria de aerocruceros desde Magallanes.
Un hecho muy relevante ha sido la promulgación del el tema, al cual pueden acceder todos sus alumnos, así
Estatuto Chileno Antártico (2020), que viene a reforzar como un Minor Antártico, destinado a complementar la
ƥļх ƎưǨǵƎǵǽŘƎƺưļƥƎşļşх ưļŘƎƺưļƥϮх ŧǨǝŧŘƎɭŘļưşƺх ŘƺƮǝŧǵŧư- formación de algunas carreras. La oferta académica in-
cias y funciones de diversos organismos del Estado en cluye un diplomado en Asuntos Antárticos y un magíster
la actividad polar. Por ejemplo, entrega competencias al y un doctorado en Ciencias Antárticas.
gobierno de la Región de Magallanes y de la Antártica
Chilena, a la que pertenece Punta Arenas, respecto a la Desde el punto de vista de la participación ciudadana,
promoción de la identidad antártica, la coordinación de destacan la creación reciente de la Fundación Antártica21,
la inversión de fondos públicos regionales, el fomento del cuyo directorio está compuesto por representantes de
ǵǽǠƎǨƮƺϮх ƥļх ǝǠƺƮƺŘƎƻưх şŧх ƥļх ƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưх ŘƎŧưǵƐɭŘļх țх ŧƥх las empresas del ámbito turístico y logístico local; y la
ɭưļưŘƎļƮƎŧưǵƺхțхşƎƀǽǨƎƻưхşŧхļŘǵƎȔƎşļşŧǨхŘǽƥǵǽǠļƥŧǨϮхŧưǵǠŧх formación de la Coalición de Jóvenes Antárticos de Punta
otras funciones. Arenas (al igual que en las otras cuatro ciudades), inte-
grada por veintiocho jóvenes profesionales que buscan
Otra característica de esta ciudad es la relevancia que contribuir al crecimiento de la cultura y valores antárticos.
han adquirido las expresiones educativas y culturales. El
INACH organiza la Feria Antártica Escolar, la Expedición Además, todas las ramas de las Fuerzas Armadas del
ưǵĽǠǵƎŘļх.ǨŘƺƥļǠхțхƎŧưǵƐɭŘƺǨх¢ƺƥļǠŧǨхǝƺǠхǽưх$ƐļϮхŧưǵǠŧх ǝļƐǨхǝƺǨŧŧưхƺɭŘƎưļǨхƺхşŧǝļǠǵļƮŧưǵƺǨхļưǵĽǠǵƎŘƺǨхļхưƎȔŧƥх
otras acciones. La Universidad de Magallanes, a través ƥƺŘļƥϮхŘƺưхŧƥхɭưхşŧхŘƺƺǠşƎưļǠхǨǽǨхƺǝŧǠļŘƎƺưŧǨхțхǨŧǠȔƎǠхşŧх
del Centro GAIA Antártica, imparte un crédito cultural en enlace con el nivel central.
76
6IɖI\MSRIW
ɕREPIW
Estas ciudades son herederas de la civilización que ha
dado origen al Sistema del Tratado Antártico. Los inte-
reses territoriales, el avance del conocimiento, la pro-
tección ambiental, la cooperación internacional y el
comercio, componentes propios del quehacer antártico,
ǨŧхǠŧɮŧƟļưхŧưхƥļǨхǝǠŧƺŘǽǝļŘƎƺưŧǨϮхƎưǨǵƎǵǽŘƎƺưŧǨϮхļŘǵƺǠŧǨх
sociales, identidad e imaginarios de cada una de las cinco
urbes señaladas.
más de 21 países que forman parte los encuestados estuvo de acuerdo con que «Los valores
antárticos de paz, cooperación y conservación debieran
del Sistema del Tratado Antártico estar presentes en la forma de vivir en mi ciudad».
utilizan a Punta Arenas como puerta Una de las propuestas del proyecto Ciudades Antárticas
es vincular las cinco localidades australes, generando
77
Sueño de una familia
Tania Pivcevic Cortese
E
n 1980 compró un avión y dio inicio a y traer al enfermo. Fue un 12 de febrero de consolidar nuestro rol en el turismo an-
su emprendimiento, Aerovías DAP, que 1989 y habían demostrado que eran capa- tártico. Hoy, a tres décadas de ese primer
rápidamente alcanzó un éxito enor- ces de hacerlo. Cuatro meses más tarde, vuelo, continuamos llevando grupos rela-
me, llegando a establecer vuelos regulares DAP inauguraba su ruta aérea con servicio tivamente pequeños a visitar este territo-
desde Punta Arenas hacia Puerto Williams de pasajeros hasta la Antártica. rio maravilloso y único que es la Antártica,
y Porvenir. donde sólo cabe promover su amor y ex-
Al principio cada vuelo era una exigencia tremo cuidado.
Muy pronto vino el auge turístico de que requería gran cohesión familiar, traba-
Magallanes y esa nueva situación lo motivó jo y compromiso de todos; hasta los nietos
a ampliar el servicio, agregando el traslado ayudábamos en la preparación de la comi-
de pasajeros, con lo que generó un círculo da a bordo. Usábamos esas típicas bande-
virtuoso de crecimiento y prestigio para su ƟļǨх ƮŧǵĽƥƎŘļǨхțхɮŧȚƎŗƥŧǨх Řƺưхǵļǝļх şŧх ŘļǠ-
línea aérea en toda la zona. tón que se sellaban doblando los bordes.
Tenían espacios para rellenar con distintas
Pero en la familia se había incubado un cosas. Mi mamá hacía los sándwiches de
sueño mayor, algo que entonces era prác- jamón y queso, mientras mis hermanos y
ticamente imposible: llegar en avión hasta yo rellenábamos los espacios con frutos
la Antártica. secos, chocolatines y minibotellitas de li-
cor que complementaban el servicio. Era
Mi padre Andrés y mi tío Alex compartían un esfuerzo que no admitía errores ni de-
el espíritu aventurero del abuelo y siem- mora, pero nos encantaba ayudar con eso
pre hacían planes y cálculos sobre cómo ya que, al terminar, casi siempre quedaba
materializar su proyecto. Hasta que un día una cantidad de exquisitos chocolates
se enteraron de una persona que reque- para repartir entre nosotros.
ría atención médica urgente y no se podía
conseguir un medio para sacarlo rápida- No imaginábamos entonces que esas pe-
mente de Antártica en busca de servicios queñas tareas crecerían hasta la escala
clínicos especializados. Ellos decidieron actual, ni los estrechos lazos que estable-
asumir el desafío y Sergio Cortés y Luis ŘŧǠƐļƮƺǨхŘƺưхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨхşŧхǵƺşƺхŧƥхƮǽưşƺх
Utman, que hasta hoy trabajan en la com- o la frecuencia de los servicios médicos Aterrizaje de avión DAP en la isla Rey Jorge.
pañía, pilotearon el pequeño bimotor Twin aéreos. Tampoco la enorme exigencia de Fotografía de Ignacio Reyes, 2020. Colección Archivos DAP.
La actividad aérea en la Antártida es considerada de riesgo
Otter, sobrevolando el temido paso Drake, sostenibilidad que debimos autoimponer- debido a las bajas temperaturas del ambiente
logrando aterrizar en el continente blanco nos en todas nuestras operaciones para ]PEWGSRHMGMSRIWXSTSKV¤ɕGEW
78
Qué Madre dulce te dieron, Patagonia,
¡la lejana! Sólo sabida del Padre Polo Sur,
que te declara, que te hizo, y que te mira
de eterna y mansa mirada.
Poema «Patagonia»
Gabriela Mistral (Vicuña, 1889 - Nueva York, 1957) fue una de las poetas más importantes del siglo XX. Maestra rural, educadora y
diplomática, fue la primera mujer iberoamericana en recibir un premio Nobel (1945). Nombrada doctora honoris causa por la Universidad
de Guatemala, el Mills College de Oakland (California) y la Universidad de Chile, entre otras, su obra está traducida a más de veinte idiomas.
El mapamundi actual nos muestra el continente antártico situado en torno al Polo Sur del planeta Tierra, separado
HIPSWHIQ¤WGSRXMRIRXIWTSVPSWSG¬ERSWEYWXVEPIW)WXEGSRɕKYVEGM¶REMWPEHEIWVIPEXMZEQIRXI
RYIZEIRPELMWXSVMEKISP¶KMGEHEHSUYIWIJYIHIWEVVSPPERHSHIQERIVETVSKVIWMZEIRIPXMIQTS
LEWXEGYPQMREVIRPEWMXYEGM¶REGXYEPETEVXMVHIYRSWXVIMRXEQMPPSRIWHIE´SWEXV¤W
Laurasia
E
n su pasado anterior, la Antártica estuvo unida en
Gondwana a Sudamérica, África, Australia, Nueva Panthalassa
Zelanda, India, Madagascar y otros fragmentos me-
nores durante el Proterozoico superior (hace unos 550 y Gondwana
600 millones de años), así como en un solo megaconti-
nente denominado Pangea, que existió aproximadamente Pangea
entre 330 y 175 millones de años atrás. En este momento
se creó el océano Tetis, de dirección general este-oeste,
que lo separó en dos partes principales: Laurasia hacia
el norte y Gondwana hacia el sur. Ambos megacontinen-
tes continuaron, y continúan, desmembrándose hasta la
actualidad. Laurasia dio origen a Norteamérica, Europa y
Asia, mientras que Gondwana se dividió en Sudamérica,
África, Antártica, Australia, Nueva Zelanda, Madagascar y
otros fragmentos menores.
Período
Pérmico
300-200
millones de años atrás
Período
Triásico
180
millones de años atrás
3V°KIRIW
del concepto
No fue fácil para la ciencia geológica establecer este tipo
de historia para los continentes, con momentos en el
pasado en que estuvieron unidos. A mediados del siglo
XIX el geólogo austríaco Eduard Suess encontró en la
India fósiles vegetales similares a aquellos que descan-
saban en Sudamérica y África; posteriormente, serían
encontrados también en la Antártica. Imaginó, enton-
ces, que esos continentes habían tenido una cierta con-
ǵƎưǽƎşļşхƁŧƺƁǠĽɭŘļхǟǽŧхǝŧǠƮƎǵƎŧǠļхŧƥхǝļǨƺхşŧхƥļхɮƺǠļхțх
sugirió que algunos cambios en el nivel del mar habrían
permitido la aparición de puentes temporales de cone-
xión entre ellos. De ese modo, bautizó como Gondwana
Deriva continental. Ilustración de la evolución de la Tierra, desde Gondwana al presente.
a ese antiguo megacontinente en honor a la región de INACH (2021). Enciclopedia visual de la Antártica. Punta Arenas: Negro Editores.
la India donde halló los fósiles, llamada de esa manera
Páginas 82 y 83. Detalle de burbujas de aire atrapadas en hielo azul. Fotografía de Felipe Trueba,
porque en ella vivían los Gond, una tribu predominante 2015. Glaciar Unión. Colección INACH. En ocasiones, las burbujas atrapadas pueden ser una
en el centro del país. clave para saber más del ambiente de la Tierra hace milenios.
84
Hace 73, 70 y 68 millones de años el nivel
del mar bajó lo suficiente para conectar
a la Antártica con Sudamérica,
TIVQMXMIRHSIPTEWSHIIWTIGMIWERMQEPIW]ZIKIXEPIW
Europa
África
Laurasia
África
Gondwana América
América
Antártica
Antártica
Período
Jurásico
135
millones de años atrás
Período
Cretácico
66
millones de años atrás
El
presente
0EHIVMZE
continental
Hace ya casi un siglo, en 1929, el meteorólogo y geólogo de los glaciares habría ocupado gran parte del hemisfe-
Alfred Wegener adujo, con argumentos geológicos y geo- rio sur. En cambio, si se unían los continentes con esas
ƁǠĽɭŘƺǨϮхǟǽŧхǽşļƮŨǠƎŘļϮхƀǠƎŘļхțхƥƺǨхƺǵǠƺǨхŘƺưǵƎưŧưǵŧǨх evidencias de glaciación, se reducía el área glaciada a una
del hemisferio sur habían estado unidos en el pasado similar a la de la actualidad, donde otras partes de la
y que se habrían separado por un proceso de movi- Tierra tienen un clima templado.
miento horizontal que él denominó deriva continental.
Entre las nuevas evidencias que se habían reunido, esta- Esa idea se puso en duda pues no existía un mecanismo
ba la observación de que en todos esos territorios habían que permitiera generar las fuerzas necesarias para mover
existido glaciaciones, contemporáneas entre sí, en mo- horizontalmente las masas continentales por miles de ki-
mentos en que en Laurasia reinaban climas templados lómetros con el modelo de corteza continental y manto
a tropicales. Parecía imposible que si los continentes superior que se tenía en la época. De ese modo, durmió
australes hubieran mantenido su posición, el clima del en el olvido hasta que en la década de 1960 se formuló la
hemisferio norte hubiera sido cálido, pues la extensión teoría de la tectónica de placas.
85
0EXIGX¶RMGEHITPEGEW
y el ciclo de Wilson
También conocida como teoría de la tectónica global, esta a las ramas ascendentes de corrientes de convección que
formulación acerca de la dinámica del planeta permitió ŧȚƎǨǵŧưхŧưхŧƥхƮļưǵƺхǵŧǠǠŧǨǵǠŧхŘƺƮƺхƮŧŘļưƎǨƮƺхŧɭŘƎŧưǵŧх
explicar la fragmentación y translación horizontal de las para enfriar la Tierra, en las cuales se crea nueva litósfera
masas continentales. Como esta actividad se realiza en oceánica. Esta litósfera es desplazada por esa nueva litós-
una esfera, dos fragmentos de continente que se separan fera que se continúa formando en la dorsal y que empuja
ȔƺƥȔŧǠĽưхļхǽưƎǠǨŧхǨƎхƥļхǨŧǝļǠļŘƎƻưхşǽǠļхƥƺхǨǽɭŘƎŧưǵŧϭх.ƥƥƺхǨŧх a la anterior hacia ambos costados, en un proceso que
conoce como el ciclo de Wilson. se describe como expansión de los fondos oceánicos. Al
moverse horizontalmente, la litósfera se enfría, se hace
Mucha nueva información geológica y geofísica fue obte- más densa y termina por generar las ramas descendentes
nida durante y después de la Segunda Guerra Mundial, en de las corrientes de convección: son las zonas de subduc-
particular aquella referida a las estructuras y rocas que ŘƎƻưϮхşƺưşŧхǨŧхǝƎŧǠşŧхƥƎǵƻǨƀŧǠļхƺŘŧĽưƎŘļхşŧхƥļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧϭх
conforman el piso oceánico. Se pudo establecer que hacia Estas dorsales oceánicas pueden inicialmente formarse
el centro de los océanos se alzan las cordilleras o dorsales debajo de un continente y, en su evolución, generar un
ƉŧƮƎƺŘŧĽưƎŘļǨϮхƥǽƁļǠŧǨхşŧхȔƺƥŘļưƎǨƮƺхļŘǵƎȔƺхțхļƥǵƺхɮǽƟƺх océano que separará progresivamente los fragmentos de
térmico procedente del interior de la Tierra. Esto obedece continente que ha generado.
Ciclo de Wilson
RIFT
2.
CORDILLERA DE 1. DORSAL
PLEGAMIENTO OCEÁNICA
3.
4.
ZONAS DE SUBDUCCIÓN
86
Gondwana
hasta la actualidad
El supercontinente de Gondwana constituye un ejemplo
muy notable de generación de un concepto complejo y di-
fícil de evidenciar. Más de ciento cincuenta años de obser-
vaciones geológicas de distinta índole han sido necesarios
para intentar explicar esta idea sobre proposiciones muy
şƎȔŧǠǨļǨх şŧх ƮŧŘļưƎǨƮƺǨх ǟǽŧϮх ɭưļƥƮŧưǵŧϮх Ɖƺțх ƥļх ŘƎŧưŘƎļх
piensa conocer bien.
87
Breve historia
de una Antártica verde
Marcelo Leppe Cartes · Cristine Trevisan
,EGIE´SW,IV¤GPMXSHIJIWSɕP¶WSJSKVMIKSTVIWSGV¤XMGSHMNSUYIPS½RMGSGSRWXERXIIW
IPGEQFMS5YM^¤WPE%RX¤VXMGEQ¤WUYIRMRKYRESXVEVIKM¶RHIPTPERIXEIRGEVREIWXEJVEWI0E
%RX¤VXMGEUYILS]SFWIVZEQSWIWIPVIQERIRXIHIIZIRXSWQSRYQIRXEPIWUYIPPIZEVSREGSRɕREVPE
HIPVIWXSHIPQYRHS]EWITYPXEVPEFENSYRQERXSHILMIPSFPERGS]E^YP7IXVEXEHIYRELMWXSVME
REXYVEPUYIWIVIQSRXEEQMPPSRIWHIE´SWQSQIRXSIRIPUYIW¶PSEPKYREWJSVQEWHIZMHE
TSFPEFERRYIWXVSTPERIXE
Cuaternario 2,6
Neógeno 23
CENOZOICO
Paleógeno 66
La Antártica
ERXIWHIPSWHMRSWEYVMSW
E
n los montes Napier (Antártica oriental) se encuentra
Cretácico 145 uno de los terrenos más antiguos de la Tierra, corres-
MESOZOICO
90
Páginas 88 y 89. Bosques del estrecho
de Magallanes. Fotografía de Jean
Paul de la Harpe, 2014.
91
36(3:'-'3
0%%2868-'%)2)0'36%>2()+32(;%2%
Durante el segundo período del Paleozoico, nombrado El clima de la Tierra en ese momento era húmedo y
Ordovícico en honor a una tribu celta del norte de Gales, cálido, mientras que el nivel del mar se alzaba ¡quinien-
la mayor parte de las masas terrestres del mundo se fun- tos metros sobre el actual! Todo ello duró hasta que
dieron, dando origen al supercontinente Gondwana, que Gondwana migró hacia la región polar austral, momento
incluía a Sudamérica, Antártica, África, India y Australia. en que se instaló un casquete de hielo sobre lo que hoy
es África y Sudamérica, en el corazón del megacontinen-
El nombre Gondwana fue utilizado por primera vez por el te, condiciones poco propicias para conservar un regis-
geólogo alemán Eduard Suess en 1885 y proviene de una tro fósil del período. Sin embargo, algunos restos se han
región al norte de la India, del sánscrito gondavana, que preservado en lo que hoy es la Antártica. En el glaciar
ǨƎƁưƎɭŘļхƥƎǵŧǠļƥƮŧưǵŧхЪŗƺǨǟǽŧхşŧхƥƺǨхGƺưşļЫϮхưƺƮŗǠŧхşŧх Blaiklock, por ejemplo, se han registrado evidencias de
una tribu dravídica que habita la zona, de donde provienen actividad o perturbación del sedimento por organismos
rocas de hace 480 Ma. Durante el Ordovícico (485-443 vivos (icnofósiles) que representan gusanos marinos,
Ma), Gondwana comenzó su viaje hacia el sur, quedando crustáceos y moluscos, en sedimentos depositados a
separado de Laurasia por el estrecho océano Iapitus. poca profundidad.
)0'0-(3
7-06-'3
93
0%)<4037-2():-(%430%6
)2)0():2-'3
El exuberante registro fósil del Devónico (419-358 Ma) en
la Antártica se aprecia en los ensambles de macrover-
tebrados del Gondwana oriental (Australia y la Antártica),
que incluyen placodermos (peces con placas externas),
sarcopterigios (peces de aletas carnosas o de aletas lobu-
ladas) y actinopterigios (el grupo de peces más abundante
de la actualidad), así como condrictios (tiburones o peces
cartilaginosos).
97
0%46-1)6%
82-'%&0%2'%
OļŘƎļхŧƥхɭưļƥхşŧƥхļǠŗƺưƐƀŧǠƺхǨǽǠƁŧх¢ļưƁŧļϮхŘƺưŘŧǝǵƺхļŘǽ- que, a pesar de las latitudes altas, el clima era templado
ñado por Wegener (del griego «toda la Tierra»), célebre autor y sin condiciones para la formación de casquetes polares.
de la teoría de la deriva continental. La Antártica se encon- Incluso hay autores que sostienen que el hecho de que el
traba entonces situada en el margen sureste de Pangea, género Glossopteris fuera caducifolio (que pierde las hojas
al que un solo océano, Panthalassa (del griego «todos los cada año) y de pronunciados anillos de crecimiento en
mares»), rodeaba por completo. La historia posterior al sus leños, indicaría que, más que la temperatura, el factor
Carbonífero es muy similar a la observada en otras áreas limitante para mejores tasas de crecimiento sería la falta
de Gondwana, con el reemplazo de rocas sedimentarias de luz solar.
marinas, indicativas de aguas profundas, por rocas que su-
gieren condiciones crecientemente más someras. .ǨǵƺхǟǽŧşƻхŘƺưɭǠƮļşƺхŘƺưхƥļхŧȔƎşŧưŘƎļхşŧхşƺǨхƥƺŘļƥƎşļ-
des de la formación Buckley (Pérmico tardío) en el glaciar
.ưхŧƥхƉŧƮƎǨƀŧǠƎƺхǨǽǠϮхǝļǠǵŧхƎƮǝƺǠǵļưǵŧхşŧхƥļǨхɮƺǠļǨхşŧƥх Beardmore (montes Transantárticos), las cuales contenían
Pérmico (298-251 Ma) fueron dominadas por bosques un gran número de tocones de árboles de Glossopteris.
pantanosos fríos, en muchos casos periglaciares. La Ello indicó que dichos bosques tenían un denso número
respuesta evolutiva para este ambiente frío provino de de troncos por hectárea, de árboles de casi veinte metros
un nuevo linaje de árboles, que dominó casi sin contra- şŧхļƥǵǽǠļϮхŘƺưхǽưļхɮƺǠļхļŘƺƮǝļƹļưǵŧхşŧхƥƎŘƻɭǵļǨϮхŧǨƀŧưƻ-
ǝŧǨƺхŧưхGƺưşȕļưļхțхļƥхǟǽŧхǨŧхƉļхşŧưƺƮƎưļşƺхɮƺǠļхşŧх ɭǵļǨϮхƉŧƥŧŘƉƺǨхțхƮǽǨƁƺǨϭх
Glossopteris, que se mantuvo al sur del megacontinente
ƉļǨǵļхǨǽхŧȚǵƎưŘƎƻưхļƥхɭưļƥхşŧƥхǝŧǠƐƺşƺϭх hļх ŧǨǵƎƮļŘƎƻưх şŧх ƥļх ŗƎƺƮļǨļх țх ƥļх ǝǠƺşǽŘǵƎȔƎşļşх ŘƺưɭǠƮļх
que las condiciones de invernadero existían en el Pérmico
¤ǽŧşļưх ǝǠŧƁǽưǵļǨх Ʈǽțх ƎƮǝƺǠǵļưǵŧǨх ǠŧǨǝŧŘǵƺх şŧƥх ɭưļƥх ǵļǠşƐƺхļưǵŧǨхşŧхƥļхŧȚǵƎưŘƎƻưхşŧхɭưŧǨхşŧƥхǝŧǠƐƺşƺϭх$ŧƥхƮƎǨƮƺх
del Pérmico, que concluye con la mayor extinción masiva ƮƺşƺϮх ƥļǨх ŘƺưşƎŘƎƺưŧǨх ŘĽƥƎşļǨх şŧƥх ŘƥƎƮļх ưƺх ƀǽŧǠƺưх Ǩǽɭ-
de la historia de la Tierra. Conocemos muy poco de la cientes para que la Antártica pudiera sustentar una fauna
ɮƺǠļхțхƀļǽưļхǟǽŧхƥƥŧƁƻхƉļǨǵļхŧƥхɭưхşŧƥхǝŧǠƐƺşƺхțϮхƁŧưŧ- vertebrada bien establecida o incluso una gran diversidad
ralmente, asumimos que casi toda la vida sobre la faz de invertebrados, como en otras latitudes para el período.
şŧƥхǝƥļưŧǵļхşŧǨļǝļǠŧŘƎƻхşǽǠļưǵŧхŧƥхɭưļƥхşŧƥх¢ŨǠƮƎŘƺхțхŧƥх
ŘƺƮƎŧưȥƺхşŧƥхºǠƎĽǨƎŘƺϮхǝŧǠƺхŧǨǵļхļɭǠƮļŘƎƻưхŧǨǵĽхƀǽŧǠǵŧ- Sin embargo, la formación Fremouw conservó restos
mente condicionada por el escaso conocimiento que se óseos y huellas en un ambiente de ríos trenzados. Los
ǵƎŧưŧхǨƺŗǠŧхƥƺǨхŧưǨļƮŗƥŧǨхşŧхɮƺǠļхțхƀļǽưļхǟǽŧхǝƺŗƥļǠƺưх escasos vertebrados, especialmente reptiles, que tienen
las altas latitudes australes durante este intervalo. ǠŧƁƎǨǵǠƺхļхɭưļƥŧǨхşŧƥх¢ŨǠƮƎŘƺхļưǵĽǠǵƎŘƺхǨŧхŧưŘǽŧưǵǠļưхǠŧ-
presentados por Lystrosaurus (un pariente lejano de los
hƺǨх ļɮƺǠļƮƎŧưǵƺǨх ļưǵĽǠǵƎŘƺǨх ƮĽǨх ǠƎŘƺǨх ŧǨǵĽưх ŧȚǝǽŧǨǵƺǨх mamíferos), Cynognathusх ЉǵŧǠĽǝǨƎşƺЊх țх ļưɭŗƎƺǨϭх Ǝưх ŧƮ-
a lo largo de los montes Transantárticos y Ellsworth, bargo, la pobre representación de esta fauna en la zona
exhibiendo, en algunos casos, una continuidad hasta el sugiere que su llegada se produjo en pequeños pulsos,
Triásico (251-201 Ma). Para el Pérmico, el registro muestra coincidiendo con el aumento de las temperaturas.
98
El advenimiento de
PEIVEHIPSWHMRSWEYVMSW
Ya hemos mencionado que el Pérmico concluyó con la
mayor extinción masiva de la historia, que se habría co-
ŗǠļşƺхƥļхȔƎşļхşŧхŧưǵǠŧхŧƥхͺͷхțхŧƥхͻͷхҊхşŧхƥļǨхŧǨǝŧŘƎŧǨхşŧх
ƎưȔŧǠǵŧŗǠļşƺǨх ƮļǠƎưƺǨх țх ŧƥх Ͳх Ҋх şŧх ƥƺǨх ƁŨưŧǠƺǨх şŧх ȔŧǠ-
tebrados terrestres. A este le sucedió el Triásico, primer
período de tres que conformaron la era de los dinosaurios
o, como se conoce en la escala geológica, el Mesozoico
(251-145 Ma).
.ƥхŘƺƥļǝǨƺхşŧхƥļǨхɮƺǠļǨхƁƺưşȕĽưƎŘļǨхşŧхɭưļƥŧǨхşŧƥх¢ŨǠƮƎŘƺϮх
Glossopteris. Ilustración de Mauricio Álvarez, 2022. Colección INACH. marcado por la desaparición del género Glossopteris, puso
Glaciar Santa Inés. Fotografía de Jean Paul de la Harpe, 2014.
ŧƥхǝǽưǵƺхɭưļƥхļхǽưƺхşŧхƥƺǨхŗƎƺƮļǨхƮĽǨхŧȚǵŧưǨƺǨϮхşǽǠļşŧ-
Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. ros y singulares de la historia natural del planeta.
Ambiente del período Pérmico.
Ilustración de Mauricio Álvarez,
2022. Colección INACH. Período
caracterizado por clima frío dominado
por bosques pantanosos fríos, en
muchos casos periglaciares, paisajes
GSRɖSVEHIGlossopterisPMG¶ɕXEW
IWJIR¶ɕXEWLIPIGLSW]QYWKSW%PKYRSW
vertebrados, especialmente reptiles,
representados por Lystrosaurus,
Cynognathus]ERɕFMSW
46-1)6'%48903()0%86-03+%
)086-7-'3
En 1834 el paleontólogo alemán Friedrich von Alberti ƥļх ŧȔƺƥǽŘƎƻưх şŧх ƥļх ȔƎşļх țх ƥļх şƎǨǵǠƎŗǽŘƎƻưх ƁŧƺƁǠĽɭŘļх şŧх
propuso el nombre de Trias (que evolucionó después a los seres vivos. A principios del Triásico, prácticamente
Triásico) para estratos rocosos de Alemania que se en- todas las grandes masas terrestres estaban reunidas
contraban sobre las rocas del Pérmico y subyacentes a en el supercontinente Pangea. El clima global era pre-
las del Jurásico. dominantemente cálido y seco, aunque se producían
lluvias megamonzónicas entre las bandas tropicales.
A comienzos del Triásico los reptiles aumentaron en di- Tectónicamente, el Triásico es reconocido como un inter-
versidad y número y los primeros dinosaurios hicieron su valo de cierta quiescencia, tranquilidad que se vio pertur-
debut, anunciando la gran radiación que caracterizaría ŗļşļхļхɭưŧǨхşŧƥхºǠƎĽǨƎŘƺхǵļǠşƐƺϭх
a este grupo durante los períodos Jurásico y Cretácico.
También aparecieron los mamíferos, al principio de aspec- Las plantas del Triásico muestran el declive de las
to no muy impresionante, evolucionados a partir de un Lycopsida y Sphenopsida, formas dominantes en el con-
grupo de reptiles. cluido Paleozoico, desapareciendo sus formas arbóreas y
quedando como remanentes las formas arbustivas o se-
El Triásico (251-201 Ma) marcó el inicio de los grandes miarborescentes. Varios autores postulan que Gondwana
cambios que se producirían a lo largo de la era mesozoi- tenía en este período dos áreas: una tropical y una extratro-
ca, especialmente en la distribución de los continentes, pical. Se reconocen, asimismo, dos áreas en el Gondwana
100
extratropical: la Sur-Weste, zona que comprendía Chile, şŧƥхºǠƎĽǨƎŘƺхǵŧƮǝǠļưƺхşŧƥхƁƥļŘƎļǠхƉļŘƢƥŧǵƺưϭхhƺǨхļưɭŗƎƺǨх
Argentina y el sur de Brasil, y la Sur-Este, compuesta prin- habrían aparecido por primera vez hace unos 370 millo-
cipalmente por Oceanía, Antártica Este e India. nes de años y hoy su linaje está compuesto por ranas,
sapos, salamandras y cecílidos. Los temnospóndilos son
Los primeros animales terrestres de la Antártica aparecie- ƥƺǨх ļưŘŧǨǵǠƺǨх şŧх ƥƺǨх ļưɭŗƎƺǨх ƮƺşŧǠưƺǨх țх ŧưх ƥļх ƉƎǨǵƺǠƎļх
ron a comienzos del Triásico, aunque, en sentido estricto, natural están muy cerca de ellos, a pesar de no pare-
fueron de los pocos linajes que sobrevivieron a la gran ex- cerse mucho. Seguramente compartieron hábitat con
tinción del Pérmico-Triásico. La conformación continental primitivos sinápsidos, linaje de animales al que también
se hallaba aún fuertemente asociada a Pangea. En esas pertenecen los mamíferos, tales como Lystrosaurus,
condiciones, el Triásico comienza con la vida concentrada Cynognathus, Ericiolacerta, los dicinodontos Kombuisia y
en la periferia de Pangea, con extensos desiertos de dunas Myosaurus y Thrinaxodon, este último, probablemente, el
hacia el interior, así como costras de sal y yeso, resultado más «mamiferoide» de los mencionados al ser euritérmi-
de tener una mayor evaporación que precipitación. co (organismos capaces de soportar una amplia gama de
temperaturas), característica considerada por muchos
Durante el verano austral 2017-2018, un grupo de pa- paleobiólogos como precursora de la homeotermia de
ƥŧƺưǵƻƥƺƁƺǨхưƺǠǵŧļƮŧǠƎŘļưƺǨхǠŧŘƺƁƎƻхƀƻǨƎƥŧǨхşŧхļưɭŗƎƺǨх los mamíferos actuales. La gran mayoría de ellos se han
primitivos, conocidos como temnospóndilos, en rocas descrito también en rocas triásicas de Sudáfrica.
101
)0.967-'3
92%*%92%2-'%'6)'))20%%2868-'%
Los vertebrados terrestres del Jurásico antártico parecen Ambiente del período Jurásico. Ilustración de Mauricio Álvarez, 2022. Colección INACH.
ser nativos únicamente de este continente, lo que indica Período caracterizado por clima de alta humedad ambiental, ambiente con Otozamites, bennettitales,
QYWKSWPMG¶ɕXEWIUYMWIXEPIWLIPIGLSWTVMQMXMZSWGSQSCladophlebis, coníferas avanzadas como
que el cambio climático o la deriva continental habrían pinales, araucariáceas y cupresáceas. Algunos dinosaurios Glacialisaurus reaccionan a la pareja de
aislado a estos vertebrados de los del resto de Pangea. Cryolophosaurus ellioti.
La mayoría de los registros procede de los montes ǨŧƹļƥļǠхƮǽǨƁƺǨϮхƥƎŘƻɭǵļǨϮхŧǟǽƎǨŧǵļƥŧǨϮхƉŧƥŧŘƉƺǨхǝǠƎƮƎǵƎ-
Transantárticos centrales, de las formaciones Hanson y vos como Cladophlebis, pero destacan algunos grupos
Mawson, depósitos masivos que habrían ocurrido entre de coníferas avanzadas como pinales, araucariáceas y
los 60° y los 70° de latitud Sur durante unos diez mi- cupresáceas. Sin embargo, en el monte Flora (penín-
ƥƥƺưŧǨхşŧхļƹƺǨϮхŧưхǠƐƺǨхŘƺưхƀǽŧǠǵŧхƎưɮǽŧưŘƎļхȔƺƥŘĽưƎŘļϭх Ǩǽƥļх ºǠƎưƎşļşЊϮх ƥļх ɮƺǠļх şŧƥх ǠŧǵĽŘƎŘƺх ǵŧƮǝǠļưƺх ŧǨх ǽưƺх
La existencia del género de plantas Otozamites indicaría de los conjuntos más diversos del Mesozoico de la
una alta humedad ambiental. Allí se recuperaron restos Antártica y una referencia obligada para cualquier es-
de uno de los más famosos dinosaurios antárticos: el tudioso del Jurásico polar. Consta de una cuarentena
Cryolophosaurus ellioti, un terópodo carnívoro de 6,5 şŧх ŧǨǝŧŘƎŧǨх ǝŧǠǵŧưŧŘƎŧưǵŧǨх ļх ƉŧǝĽǵƎŘļǨϮх ļǠǵǠƻɭǵļǨϮх Ɖŧ-
metros de largo con una distintiva cresta o jopo, razón lechos, helechos con semillas, cicadales, bennettitales
por la cual ha sido llamado vernáculamente «Elvisaurio». țхŘƺưƐƀŧǠļǨϰхƥļхƮƎǨƮļхŘƺƮǝƺǨƎŘƎƻưхşŧхƥļǨхɮƺǠļǨхşŧхƥƺǨх
montes Transantárticos, pero también del Jurásico de
Una abundante colección de icnitas ha surgido de ǽşļƮŨǠƎŘļϮх ļǨƐх ŘƺƮƺх ǽưļх ŧǨǵǠŧŘƉļх ļɭưƎşļşх Řƺưх ƥļǨх
estas localidades, la mayoría de artrópodos, así como ɮƺǠļǨхşŧхtǽŧȔļхéŧƥļưşļϮхǨƎƮƎƥƎǵǽşхǟǽŧхǨŧхŧȚǝƥƎŘļхǝƺǠхƥļх
ǽưхưǽǵǠƎşƺхǠŧƁƎǨǵǠƺхǝƺƥƐưƎŘƺϭх.ưхƥļхƮļŘǠƺɮƺǠļхǝƺşŧƮƺǨх ǝǠƺȚƎƮƎşļşхǝļƥŧƺƁŧƺƁǠĽɭŘļϭ
)008-13'%48903
)0'6)8'-'3
El Cretácico (145-66 Ma) es el último de los tres grandes El clima era mucho más cálido que el actual, probable-
períodos de la era de los dinosaurios. El nombre provie- mente el más cálido de los últimos 500 Ma. También era
ne del latín cretaϮхǟǽŧхǨƎƁưƎɭŘļхЪŘļƥƎȥļЫϮхțхƀǽŧхǽǨļşƺхǝƺǠх más homogéneo, ya que la diferencia de temperatura
primera vez en 1822 por el geólogo belga Jean d’Omalius entre los polos y el Ecuador era aproximadamente la
d’Halloy para estratos en Francia. mitad de la actual, diferencia que hoy en día explica la
gran variedad de biomas distribuidos latitudinalmente.
¢ļƥŧƺƁŧƺƁǠĽɭŘļƮŧưǵŧϮх Ǩŧх ŘļǠļŘǵŧǠƎȥļх ǝƺǠх ƥļх ǨŧǝļǠļŘƎƻưх Aparentemente, los subtrópicos eran áridos, pero las
de Pangea en los dos megacontinentes de Laurasia (al latitudes medias eran más bien húmedas.
norte) y Gondwana (al sur), separados por un mar ecuato-
rial denominado Tethys. Además, Gondwana comienza a El Cretácico temprano tenía temperaturas bajas, pero
fraccionarse, apareciendo el Protoatlántico entre África y la curva fue aumentando rápidamente hasta alcanzar
Sudamérica. India, que estaba en el margen suroriental de su óptimo térmico hace unos 90 Ma, efecto invernadero
ƀǠƎŘļϮхŘƺƮƎŧưȥļхļхƮƎƁǠļǠхƉļŘƎļхŧƥхưƺǠǵŧϭхOļŘƎļхŧƥхɭưļƥхşŧƥх comandado por concentraciones de CO2 atmosférico
período, podemos decir que la mayoría de los continentes que alcanzaron sobre las 1000 a 1200 ppm. Es impres-
australes han alcanzado sus posiciones actuales. cindible recordar que hoy hablamos de calentamiento
global con 400 ppm de CO2, pero a diferencia de los
En términos biológicos, el Cretácico es también un pe- dinosaurios, los humanos tenemos plena conciencia de
ríodo donde muchas especies de vegetales y animales que es resultado de nuestra actividad desde los albores
actuales hacen su debut en la historia natural. de la era industrial.
104
En estas condiciones, el mundo estaba casi totalmente
libre de casquetes polares y glaciares.
Ambiente del período Cretácico. Ilustración de Mauricio Álvarez, 2022. Colección INACH. Se ha establecido que el clima era cálido y húmedo, lo
Período caracterizado por un clima de transición, ambiente con proteáceas, araucarias, podocroáceas,
nothofagus, lauráceas, dicksoniáceas, equisetales, helechos y nalcas. Algunos dinosaurios como saurópodos,
ǨǽɭŘƎŧưǵŧхǝļǠļхǝŧǠƮƎǵƎǠхŧƥхŘǠŧŘƎƮƎŧưǵƺхşŧхƁǠļưşŧǨхŘƺưƐ-
ornitópodos como trinisaura, Antarctopelta y aves como Vegavis. feras, con musgos y helechos.
105
También se ha logrado establecer, desde la evidencia
sedimentológica, que había una marcada estación lluvio-
sa, contrastando con la estación seca, inferida desde los
paleosuelos, con temperaturas estivales sobre los 20 °C y
temperaturas cercanas al punto de congelación en invierno.
106
Abajo, cómo se vería un mosasaurio
y arriba, un ammonite.
Ilustraciones de Mauricio Álvarez, 2022.
Colección INACH.
El trabajo en este sector ha sido realizado, principalmen- Sus elencos vegetacionales, con muchos tipos endémi-
te, por geólogos y paleontólogos británicos y argentinos, y ŘƺǨϮх ǠŧɮŧƟļǠƐļưх ļşļǝǵļŘƎƺưŧǨх ļх ŘƥƎƮļǨх ƉǾƮŧşƺǨх țх ļƮ-
más recientemente, chilenos y checos. Permitió el primer bientes costeros, y estarían representados, entre otros,
hallazgo de un dinosaurio en la Antártica, en los niveles por podocarpáceas y proteáceas.
basales de la formación Santa Marta. La escasa cantidad
şŧх ƉǽŧǨƺǨх ƎşŧưǵƎɭŘļşƺǨϮх ǠŧɮŧƟƺх şŧƥх ǵǠļưǨǝƺǠǵŧх ǨǽƀǠƎşƺх Para varios autores, este endemismo habría sido provoca-
y la mezcla entre diferentes grupos de anquilosaurios şƺхǝƺǠхƥƺǨхǨǽŘŧǨƎȔƺǨхŧǝƎǨƺşƎƺǨхƀǠƐƺǨхşŧхɭưŧǨхşŧƥхǠŧǵĽŘƎŘƺϮх
(dinosaurios herbívoros dotados de armadura ósea), im- que favorecieron la aparición de nuevos grupos de orga-
ǝƎşƎŧǠƺưхşǽǠļưǵŧхƮǽŘƉƺхǵƎŧƮǝƺхǨǽхļǵǠƎŗǽŘƎƻưхŧǨǝŧŘƐɭŘļϭх nismos de gran importancia evolutiva para la vegetación
La aplicación de técnicas para estudiar su osteología y moderna del hemisferio sur. Nothofagus es uno de sus
el reanálisis del material llevaron recientemente a su in- componentes más importantes. Pudo haber tenido su
clusión en la especie Antarctopelta oliveroi, un dinosaurio origen en esta zona y aprovechó las conexiones terrestres
acorazado del grupo de los anquilosaurios, fuertemente para distribuirse en ambos sectores del sur de Gondwana.
emparentado con Stegouros elengassen, de la Patagonia Esta distribución también caracteriza a otros compo-
chilena, y Kunbarrasaurus ieversi, de Australia. ưŧưǵŧǨх şŧх ƥļх ɮƺǠļϮх ŘƺƮƺх ƥļǨх ŘƺưƐƀŧǠļǨх ļǠļǽŘļǠƎĽŘŧļǨх țх
podocarpáceas y los helechos arborescentes.
La formación López de Bertodano es también uno de los
más ricos depósitos de fósiles de aves mesozoicas de Los movimientos de separación que se inician en el sector
la Antártica. Polarornis, Vegavis, žŴǿŒĜƹž y restos inde- oriental, con la ruptura de Australia, favorecen la forma-
terminados de Neornithes y de un caradriforme (como ción de corrientes marinas más frías, proceso que culmi-
las gaviotas actuales) constituyen parte de este notable nará a comienzos de la era de los mamíferos o Cenozoico,
registro. Asimismo, hay evidencias de otros dinosaurios cuando Sudamérica y la Antártica también se separan.
no avianos, como hadrosaurios y terópodos, y de reptiles
marinos, como mosasaurios y plesiosaurios, entre los ¢ļǠǵŧхƎƮǝƺǠǵļưǵŧхşŧƥхɭưļƥхşŧƥхǠŧǵĽŘƎŘƺхǨŧхŘļǠļŘǵŧǠƎȥļǠĽх
cuales destaca el hallazgo de una expedición paleonto- por los sucesivos eventos de enfriamiento, que tendrán
lógica chilena, en 2011, de un cráneo de mosasáurido en eco en los niveles del mar. Se llamará glacioeustacia a
la isla Marambio/Seymour. El espécimen fue bautizado los descensos del nivel del mar producidos por el activo
fĀŒŦĀŒǾũǁ hervei en honor al reptil mitológico mapuche y reclutamiento de hielo en las regiones polares. El fenó-
al destacado geólogo chileno Francisco Hervé. meno glacioeustático explicará, entonces, parte impor-
tante de las variaciones de más de cien metros del nivel
.ưх ƥļх ǝļƥŧƺɮƺǠļϮх ƥƺǨх ƁǠļưƺǨх şŧх ǝƺƥŧưх țх ƥļǨх ŧǨǝƺǠļǨх Ɖļưх del mar, que transformarán una cordillera sumergida en
sido de gran importancia para el desarrollo del modelo de ǽưхƎǨǵƮƺхŘǽļưşƺхƥƺǨхưƎȔŧƥŧǨхşŧƥхƮļǠхŗļƟŧưхƥƺхǨǽɭŘƎŧưǵŧϭх
ƥļх ǝǠƺȔƎưŘƎļх ŗƎƺƁŧƺƁǠĽɭŘļх ȕŧşşŧƥƥƎļưļϮх ǟǽŧх ŘƺưŧŘǵļх ƥļǨх Pistas importantes de estos eventos pueden observarse
tierras emergidas y los mares poco profundos a lo largo en la disminución y desaparición del «Western Sea» de
de la costa de la Antártica, con Australia y Sudamérica. Norteamérica durante el Cretácico tardío.
107
Mientras tanto, en el arco de las actuales islas Shetland disjuntas y muy distantes entre sí. Por lo anterior, este
del Sur, la intensa actividad volcánica y tectónica produjo grupo de árboles se considera un testigo de la fragmen-
numerosos depósitos, donde los restos vegetales son ǵļŘƎƻưх ɭưļƥх şŧƥх Gƺưşȕļưļх țх ǽưх ƀƻǨƎƥх ȔƎȔƎŧưǵŧх ǟǽŧϮх ǨƎưх
la evidencia casi exclusiva de la vida que allí se desa- embargo, se encuentra amenazado en muchos lugares.
rrolló. De sur a norte, las primeras islas que llaman la
atención son Alejandro I (70° S) y Adelaida (67° S). La хɭưļƥŧǨхşŧƥхǠŧǵĽŘƎŘƺϮхƥļǨхļưƁƎƺǨǝŧǠƮļǨхŘƺưǨǵƎǵǽƐļưхțļх
primera contiene depósitos de comienzos del Cretácico, ļƥǠŧşŧşƺǠхşŧƥхͳʹхҊхşŧхƥļхȔŧƁŧǵļŘƎƻưхŧưхŧǨǵļǨхļƥǵļǨхƥļǵƎ-
representados por restos de troncos en posición de vida tudes de la península, acompañadas de gimnospermas
țхǝƺǠхƎƮǝǠŧǨƎƺưŧǨхşŧхƥƺǨхǠŧǨǵƺǨхşŧхǝƥļưǵļǨхŘƺưхɮƺǠŧǨхƺх del Mesozoico, coníferas araucarias, taxodiáceas, podo-
las angiospermas más antiguas conocidas para las altas carpáceas (mañíos) y helechos. En las Shetland del Sur,
latitudes. Tipos primitivos de un orden de plantas cono- especialmente en las islas Snow y Livingston, dominan
cido como Fagales forman parte de este conjunto. ǝļƥŧƺɮƺǠļǨхЉƮļŘǠƺхțхƮƎŘǠƺƀƻǨƎƥŧǨЊхşŧƥхǠŧǵĽŘƎŘƺхǵŧƮǝǠļ-
no y algunos invertebrados.
Este grupo de plantas, cuyo centro de origen es el su-
deste asiático, originó dos linajes bien diferenciados: las La transición al Cretácico tardío se encuentra muy bien
especies de Nothofagus, en el sur, y las Fagaceae, en el representada en distintas localidades de la isla Livingston,
hemisferio norte. Algunos autores sostienen que habrían mientras que en las islas Robert, Nelson y Rey Jorge el
llegado a la Antártica en el Cretácico temprano a través progresivo aumento de las angiospermas y el retroceso
de Australia, aún sin diferenciar los dos linajes, diversi- şŧхƺǵǠƺǨхƁǠǽǝƺǨхŘļǠļŘǵŧǠƎȥļưхƥƺǨхŧưǨļƮŗƥŧǨхşŧхɮƺǠļхşŧƥх
ɭŘĽưşƺǨŧх ƥļǨх tƺǵƉƺƀļƁļŘŧļŧхțļх ŧưх ȥƺưļǨх ļǽǨǵǠļƥŧǨϭх ¢ƺǠх Cretácico tardío.
otro lado, otros sugieren su llegada a América del Sur, ba-
sándose en el registro de macrofósiles del género prime- ¢ļǠǵŧхƎƮǝƺǠǵļưǵŧхşŧхƥƺǨхļɮƺǠļƮƎŧưǵƺǨхşŧƥхƺǠƎŧưǵŧхşŧхƎǨƥļх
ǠƺхŧưхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхưǵĽǠǵƎŘļхțхļưǵŧǨхşŧƥхɭưļƥхşŧƥхǠŧǵĽŘƎŘƺϮх Rey Jorge pertenecen a la era de los mamíferos. Mención
Řǽļưşƺх ŧǨǵļŗļưх ǝǠŧǨŧưǵŧǨх ǾưƎŘļƮŧưǵŧх ŧưх ƥļх ƮƎŘǠƺɮƺǠļх especial merece la punta Rip, en la isla Nelson, que re-
de Australia. ƁƎǨǵǠļхǽưļхɮƺǠļхƀƻǨƎƥхşŧƥхǠŧǵĽŘƎŘƺхǵļǠşƐƺϮхŘƺưхŧƥхǠŧƁƎǨǵǠƺх
más antiguo del mundo de Nothofagus. Es la reminiscen-
Hoy, Nothofagus es un actor principal de los bosques cia más antigua de los modernos robles, lengas, ñirres,
templados de Patagonia, de Queensland (Australia), coigües, raulíes y ruiles, árboles que dominan el paisaje
tǽŧȔļх éŧƥļưşļх țх tǽŧȔļх GǽƎưŧļϮх ǠŧƁƎƺưŧǨх ļŘǵǽļƥƮŧưǵŧх natural desde Santiago al cabo de Hornos.
108
)PɕR
de una era
Georges Cuvier, naturalista francés, considerado padre de
la paleontología, postuló en 1825 que entre el Mesozoico
y el Cenozoico habían sucedido cambios «muy notorios»
en la biota de la Tierra. Especuló que la gran extinción
şŧх ɭưļƥŧǨх şŧƥх ǠŧǵĽŘƎŘƺх ƺŘǽǠǠƎƻх şŧŗƎşƺх ļх ǽưх şŧǨŘŧưǨƺх
ŘļǵļǨǵǠƻɭŘƺхşŧƥхưƎȔŧƥхşŧƥхƮļǠхǟǽŧхşŧǨǵǠǽțƻхƥƺǨхƉĽŗƎǵļǵǨх
de la fauna característica de la época. La verdad es que
el mundo cretácico ya venía en colapso cuando un as-
teroide de entre diez y quince kilómetros de diámetro
impactó contra la Tierra en la península de Yucatán; dada
la velocidad de su colisión, provocó un cráter de 180 ki-
lómetros de diámetro, veinte kilómetros de profundidad
y una cadena de trágicos eventos que culminó con la
tercera mayor extinción masiva de la historia natural.
109
Cascadas en el Parque Nacional
Alberto de Agostini. Fotografía de
Jean Paul de la Harpe, 2018. Tierra
del Fuego.
110
Un nuevo amanecer:
GSQMIR^EPEIVEHIPSWQEQ°JIVSW
Un fenómeno frecuentemente descrito para los instan- los parámetros usado con frecuencia para atestiguar la
tes posteriores a las extinciones masivas implica que los temperatura y precipitaciones promedio para la época.
supervivientes encuentran muchos nichos ecológicos hļх ɮƺǠļх ļŘƺƮǝļƹļưǵŧх ǵƎŧưŧх ǽưļх ɭǨƺưƺƮƐļх Ʈǽțх ǨƎƮƎƥļǠх
abandonados. Estos organismos pueden radiar o diver- a las formaciones vegetales que crecen en las zonas
ǨƎɭŘļǠǨŧхŧưхǽưļхƮǽƥǵƎǝƥƎŘƎşļşхşŧхƀƺǠƮļǨϮхŘƺǝļưşƺхŧǨƺǨх templadas o subtropicales húmedas del hemisferio sur,
nichos vacíos y cambiando dramáticamente el sentido como Chile.
de la evolución.
Numerosos linajes de plantas adaptadas a condiciones
Los organismos que vivían al principio de la era cenozoica más cálidas comienzan a desaparecer a mediados del
țļхļưǽưŘƎļưхŧƥхļşȔŧưƎƮƎŧưǵƺхşŧхƥļǨхɮƺǠļǨхțхƀļǽưļǨхƮƺşŧǠ- .ƺŘŧưƺϮх ƮƎŧưǵǠļǨх ƥļǨх ɮƺǠļǨх şƺƮƎưļşļǨх ǝƺǠх Nothofagus
nas. A lo largo del Paleógeno (66-23 Ma), la diversidad de persistieron en la Antártica durante muchos millones de
formas de vida aumentó en los ámbitos terrestre y marino, años más.
como lo atestiguan innumerables fósiles de las islas
Marambio/Seymour, Cockburn y la región de McMurdo. ÁưļхşŧхƥļǨхɮƺǠļǨхļưǵĽǠǵƎŘļǨхƮĽǨхưƺǵļŗƥŧǨхǨŧхŘƺưǨŧǠȔļхŧưх
sedimentos glaciares de la formación Desierto de Meyer,
Otto Nordenskjöld, el célebre explorador sueco, tuvo más ŧưхƥƎȔŧǠхƥǽɪǨхЉͺͷҾхϮхŧưхƥļǨхƮƺưǵļƹļǨхºǠļưǨļưǵĽǠǵƎŘļǨЊϮх
de dos años (1901-1903) para explorar la cuenca de James en una pequeña capa de no más de un metro de espesor.
Ross tras el trágico desenlace de su navío Antarctic. El geó- Contiene hojas, madera y ramas de Nothofagus, arbus-
logo de la expedición recolectó fósiles en la isla Marambio/ tivos y de hojas pequeñas, en un hábitat de crecimiento
Seymour, principalmente moluscos del Cenozoico. En la muy similar a los encontrados en la isla de Hornos en la
misma isla, la famosa formación La Meseta, del Eoceno actualidad. Se lo denominó Nothofagus beardmorensis,
(56-33 Ma), estudiada intensivamente por colegas argen- pues se hallaron ejemplares en el glaciar del mismo nombre,
tinos, muestra una fauna compuesta por marsupiales ŧȚǝƥƺǠļşƺхǵŧƮǝǠļưļƮŧưǵŧхǝƺǠхƉļŘƢƥŧǵƺưϭхhļхɮƺǠļхļŘƺƮ-
(incluyendo microbiotéridos, linaje al que pertenece nues- pañante se compone de criptógamas como musgos, he-
tro monito del monte), aves (especialmente pingüinos), páticas y líquenes, gramíneas e insectos. Se trataría de una
huesos de peces, bioturbaciones de invertebrados y hojas tundra antártica, a quinientos kilómetros del polo sur, que
şŧхļưƁƎƺǨǝŧǠƮļǨхțхŘƺưƐƀŧǠļǨϮхļşŧƮĽǨхşŧхşƎưƺɮļƁŧƥļşƺǨϮх vivió con promedios anuales inferiores a -10 °C.
tortugas y un mamífero ungulado.
El Plioceno (5,3-2,5 Ma) es la edad en la que se localiza
Diversos autores han sugerido a partir de estos hallazgos ŧǨǵŧϮх ǽưƺх şŧх ƥƺǨх ǾƥǵƎƮƺǨх ȔŧǨǵƎƁƎƺǨх şŧх ɮƺǠļх ŘƺƮǝƥŧƟļх ŧưх
que los bosques de Nothofagus desempeñaron un papel la Antártica, antes de que el monolítico manto de hielo
importante en la dispersión de los mamíferos primiti- borrara la memoria de la Antártica verde en el corazón
vos de América del Sur a Australia. De hecho, si bien las del Gondwana. El Plioceno es la última vez que el planeta
relaciones entre el norte de la península Antártica y el registró más de 400 ppm de CO2.
extremo sur de América se vuelven cada vez más tenues
ļхǝļǠǵƎǠхşŧƥхɭưļƥхşŧƥхrŧǨƺȥƺƎŘƺϮхƉļǨǵļхŧƥх.ƺŘŧưƺхŧǨǵļǨхşƺǨх rƎŧưǵǠļǨхƥļхɮƺǠļхşŧƥхƁƥļŘƎļǠхŧļǠşƮƺǠŧхƥļưƁǽƎşŧŘƐļхŗļƟƺх
ƮļǨļǨхǵŧǠǠŧǨǵǠŧǨхǝŧǠƮļưŧŘŧǠĽưхƥƺхǨǽɭŘƎŧưǵŧƮŧưǵŧхŘŧǠŘļх las morrenas antárticas, en África el Australopithecus
como para garantizar la dispersión de los organismos. afarensis (nuestro antecesor homínido, conocido como
Lucy) comenzaba su bípedo caminar, que llegará hasta
El límite Eoceno-Oligoceno (33 Ma) está marcado por un nuestros días. La Tierra no volverá a tener más de 400
hiato susceptible de ser seguido por todo el norte de la ppm CO2 hasta el año 2016…, en nuestro tiempo y por
península. En los sondeos se puede ver el primer des- nuestra causa.
censo importante de la temperatura del agua, atribuido
al inicio del establecimiento de la corriente circumpolar ¿Cuáles serán los caminos que el ser humano y su acti-
antártica. Las grandes hojas de Nothofagusх ЉưƺǵƻɭƥļǨЊх vidad darán a esta historia? Hoy, aislada, la Antártica ya
comienzan a dejar su lugar a hojas de menor tamaño. no podrá ser refugio, protección o vía de paso para los
El tamaño de la hoja en angiospermas ha sido uno de organismos ni para que continúen allí su evolución.
111
El océano Austral
Ricardo de Pol Holz
Describir los procesos que ocurren en el océano que rodea la Antártica, aquel que conocemos como océano Austral,
requeriría de varios volúmenes de amplio contenido. Son tantas las cosas interesantes que tienen lugar en las gélidas
EKYEWERX¤VXMGEWȥKVEGMEWTVIGMWEQIRXIEWYWGSRHMGMSRIW½RMGEWIRTEVXIHIFMHEWEWYGSRɕKYVEGM¶RKISKV¤ɕGEȥ
UYIYREIRYQIVEGM¶RHIXEPPEHEIWWMQTPIQIRXIMQTVEGXMGEFPI)WTSVIWXSUYIQIVIJIVMV¬EEUYIPPSWITMWSHMSWHIP
SG¬ERS%YWXVEPUYIEQMNYMGMSGSRWXMXY]IRPSWGSQTSRIRXIWSGIERSKV¤ɕGSWEPSWGYEPIWTSHIQSWEXVMFYMVWMRRMRKYRE
duda, la posibilidad misma de la existencia humana en este planeta.
L
eíste bien: tú y yo no estaríamos en contacto virtual ŗļƟƺхǽưļхǨŧǠƎŧхşŧхƀļŘǵƺǠŧǨхǟǽŧхŘƺưŘǽǠǠŧưхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļϭх
en este momento si, por azares del destino, la con- .ǨхƎƮǝƺǠǵļưǵŧхǠŧŘļƥŘļǠхǟǽŧхưƺхǨƎŧƮǝǠŧхƉļхǨƎşƺхļǨƐхțхǟǽŧх
ɭƁǽǠļŘƎƻưхƁŧƺƁǠĽɭŘļϮхƺŘŧļưƺƁǠĽɭŘļхțхƮŧǵŧƺǠƺƥƻƁƎŘļх ưļşļхļǨŧƁǽǠļхǟǽŧхǨƎƁļхǨƎŨưşƺƥƺхŧưхŧƥхƀǽǵǽǠƺϭх.ƥхǠŧƁƎǨǵǠƺх
şŧƥхǨƎǨǵŧƮļхļưǵĽǠǵƎŘƺхƉǽŗƎŧǨŧхǨƎşƺхşƎǨǵƎưǵļϭх ƀƻǨƎƥхțхƥƺǨхļǠŘƉƎȔƺǨхŘƥƎƮĽǵƎŘƺǨхşŧƥхǝļǨļşƺхƮǽŧǨǵǠļưхǟǽŧх
ŘǽļưşƺхƥļхŘƺưɭƁǽǠļŘƎƻưхļưǵĽǠǵƎŘļхŧǠļхşƎƀŧǠŧưǵŧхļхƥļхǟǽŧх
ßŧưşƺх ļƥх ƁǠļưƺϮх Ʈŧх ǠŧƀŧǠƎǠŨх ļх şƺǨх ǝǠƺŘŧǨƺǨх ƺŘŧļưƺƁǠĽ- ŘƺưƺŘŧƮƺǨϮхŧƥхǝƥļưŧǵļхŧǠļхƺǵǠƺϭхÁưƺхŘƺưхŘļǠļŘǵŧǠƐǨǵƎŘļǨх
ɭŘƺǨхŘƺưŘǠŧǵƺǨϯхŧƥхǨǽǠƁƎƮƎŧưǵƺхțхƉǽưşƎƮƎŧưǵƺхşŧхļƁǽļǨх țхƉļŗƎǵļưǵŧǨхƮǽțхşƎǨǵƎưǵƺǨхļхƥƺǨхļŘǵǽļƥŧǨϭ
ļưǵĽǠǵƎŘļǨхşŧǨşŧхțхƉļŘƎļххƁǠļưşŧǨхǝǠƺƀǽưşƎşļşŧǨхțϮхļǨƺ-
ciado a esto, el intercambio de inmensas cantidades ƟļƥĽх ǵŧưƁļǨх ǽưх Ʈļǝļх şŧх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх ŘŧǠŘļх ƮƎŧưǵǠļǨх
şŧх şƎƻȚƎşƺх şŧх ŘļǠŗƺưƺх ŧưǵǠŧх ƥļх ļǵƮƻǨƀŧǠļх țх ŧƥх ƺŘŨļưƺϭх lees esto, uno de esos que muestran el continente
ƮŗļǨх ļŘŘƎƺưŧǨх ŘƺưȔƎŧǠǵŧưх ļƥх ƺŘŨļưƺх ǽǨǵǠļƥх ŧưх ǽưļх ŗƥļưŘƺх ŘŧưǵǠļşƺх ŧưх ŧƥх ǝƺƥƺх ǨǽǠϭх ƥх ȔŧǠƥƺх Řƺưх şŧǵŧưƎ-
ȔŧǠşļşŧǠļхЪȔŧưǵļưļЫхǟǽŧхƺȚƎƁŧưļхƥļǨхǝǠƺƀǽưşƎşļşŧǨхƮĽǨх ƮƎŧưǵƺхǝƺşǠĽǨхşļǠǵŧхŘǽŧưǵļхşŧхǟǽŧхƥļхǝƺǠŘƎƻưхşŧхƺŘŨļ-
ǠŧƮƺǵļǨхşŧƥхƮļǠхļхƥļхȔŧȥхşŧхǠŧƁǽƥļǠхƥļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхǝƥļ- ưƺхǟǽŧхǠƺşŧļхļхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхǵƎŧưŧхЪŘƉƎǝŧхƥƎŗǠŧЫхǝļǠļхɮǽƎǠх
ưŧǵļǠƎļϭхƮŗļǨхǨƺưхŘƺưǨŧŘǽŧưŘƎļхşƎǠŧŘǵļхțхǨƻƥƺхƀļŘǵƎŗƥŧǨх şŧх ŧǨǵŧх ļх ƺŧǨǵŧх Љƺх ȔƎŘŧȔŧǠǨļЊх ǨƎưх ưƎưƁǾưх ƺŗǨǵĽŘǽƥƺх ƺх
114
ǝƺǠŘƎƻưх ǵŧǠǠŧǨǵǠŧх ǨƎƁưƎɭŘļǵƎȔļх ǟǽŧх ƥƺх ƎƮǝƎşļϭх .ưх ƺǵǠļǨх
palabras, si suelto un barquito de papel al sur del cabo
şŧхOƺǠưƺǨϮхǝƺşǠƐļхưļȔŧƁļǠхƉļŘƎļхŧƥхƺǠƎŧưǵŧхțхưļşļхƮĽǨх
ǟǽŧх ļƥх ƺǠƎŧưǵŧх țх ƥƥŧƁļǠх ļх ǵǽǨх ƮļưƺǨх ļƥх ƮƎǨƮƺх ǝǽưǵƺх
şŧǨşŧхşƺưşŧхǝļǠǵƎƻϭхtƺхƉļțхƺǵǠƺхƺŘŨļưƺхŧưхŧƥхǝƥļưŧǵļх
şƺưşŧхǝļǨŧхŧǨǵƺϭх
ǽļưşƺхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхǨŧхǨŧǝļǠƻхşŧхƮŨǠƎŘļхşŧƥхǽǠхƉļŘŧх
ǽưƺǨхǵǠŧƎưǵļхțхŘƎưŘƺхƮƎƥƥƺưŧǨхşŧхļƹƺǨϮхǨŧхƀƺǠƮƻхǽưļхŘǽŧưŘļх
ƺŘŧĽưƎŘļхǾưƎŘļхşƺưşŧϮхŧưхǨǽхǝǠƎƮŧǠхƢƎƥƻƮŧǵǠƺхşŧхǝǠƺƀǽư-
El modelo batimétrico digital (DBM, es decir, la fuente esencial de información para el
conocimiento del medio marino) de IBCSO Versión 2 tiene una resolución de 500 × 500m
şƎşļşϮхɮǽțŧхƎưƎưǵŧǠǠǽƮǝƎşļƮŧưǵŧхŧƥхŧǟǽƎȔļƥŧưǵŧхļƥхŘļǽşļƥх
FEWEHEIRYRETVS]IGGM¶RIWXIVISKV¤ɕGETSPEV)47+
TEVEIP¤VIEEPWYVHIs7 de quinientos ríos Amazonas, es decir, unos cien mil mi-
'EREP+VERHMHMIV*SXSKVEJ°EHI.IER4EYPHIPE,EVTI)WXITEWSIWX¤TSVPSKIRIVEP
ƥƥƺưŧǨхşŧхƥƎǵǠƺǨхşŧхļƁǽļхǝƺǠхǨŧƁǽưşƺϮхțхļǨƐхƥƺхƉļхƉŧŘƉƺхǝƺǠх
GYFMIVXSTSVKVERGERXMHEHHILMIPSWɖSXERXIW]RYQIVSWSWMWPSXIWUYIIQIVKIR ŘļşļхǨŧƁǽưşƺхşŧхŧǨƺǨхǵǠŧƎưǵļхțхŘƎưŘƺхƮƎƥƥƺưŧǨхşŧхļƹƺǨϭх
115
х ŧǨǵŧх ŧưƺǠƮŧх Řļǽşļƥх ƺŘŧĽưƎŘƺх ƥƺх ƥƥļƮļƮƺǨх ŘƺǠǠƎŧưǵŧх
ŘƎǠŘǽƮǝƺƥļǠхļưǵĽǠǵƎŘļхЉЊхțхŧǨхưļşļхƮŧưƺǨхǟǽŧхƥļхŘƺ-
ǠǠƎŧưǵŧхƺŘŧĽưƎŘļхƮĽǨхƁǠļưşŧхşŧƥхǝƥļưŧǵļϭх
ǨƺŘƎļşƺхļхŧǨǵŧхɮǽƎǠхƎưƎưǵŧǠǠǽƮǝƎşƺхКŧƥхŘǽļƥхƺŗǵƎŧưŧхǨǽх
ŧưŧǠƁƐļхşŧƥхļǠǠļǨǵǠŧхǟǽŧхƥŧхŘƺưɭŧǠŧưхƥƺǨхȔƎŧưǵƺǨхşŧхşŧǠƎȔļх
şŧƥх ƺŧǨǵŧКх țх ļƥх ƉŧŘƉƺх şŧх ǟǽŧх ŧǨǵļх ŘƺǠǠƎŧưǵŧх ƺŘǽǠǠŧх ŧưх
ǽưхǝƥļưŧǵļхŧưхǠƺǵļŘƎƻưϮхƥļхƁǠļưхƮļǨļхşŧхļƁǽļхǟǽŧхƥƥŧưļхŧƥх
2,09 millones de km
ŧǨхƥļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧхǟǽŧхŘǽŗǠŧхŧƥхárea marina
2 ǝǠƎƮŧǠхƢƎƥƻƮŧǵǠƺхşŧƥхƺŘŨļưƺхǽǨǵǠļƥхǵƎŧưşŧхļхşŧǨǝƥļȥļǠǨŧх
ļхƥļхƎȥǟǽƎŧǠşļхşŧхƥļхşƎǠŧŘŘƎƻưхşŧхƮƺȔƎƮƎŧưǵƺϮхƥƺхǟǽŧхǝļǠļх
ǽưхǵǠļțŧŘǵƺхŘƺƮƺхŧƥхşŧхƥļхϮхǟǽŧхɮǽțŧхşŧхƺŧǨǵŧхƉļŘƎļхŧƥх
protegida en la región del mar de Ross, ŧǨǵŧϮхǨƎƁưƎɭŘļхǽưхǵǠļưǨǝƺǠǵŧхưŧǵƺхşŧхļƁǽļǨхƉļŘƎļхŧƥхưƺǠǵŧϭх
siendo la más extensa del planeta, ƺƮƺхƥļххǵƎŧưŧхŘƺƮƺхƥƐƮƎǵŧхǨǽǠхŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхļưǵĽǠ-
ǨƎƮƎƥļǠхļхƥļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧхǵƺǵļƥхşŧхƉƎƥŧϭ ǵƎŘƺϮхưƺхƉļțхļƁǽļǨхǨǽǝŧǠɭŘƎļƥŧǨхǟǽŧхǝǽŧşļưхǠŧŧƮǝƥļȥļǠх
ƥļǨхǟǽŧхǨƺưхǵǠļưǨǝƺǠǵļşļǨхƉļŘƎļхŧƥхưƺǠǵŧϮхǝƺǠхƥƺхǟǽŧхǨŧх
ǝǠƺşǽŘŧхǽưхȔļŘƐƺхƺхƀǽŧǠȥļхşŧхǨǽŘŘƎƻưхǟǽŧϮхŘǽļƥхļǨǝƎǠļşƺ-
ǠļϮхǨǽŘŘƎƺưļхļƁǽļǨхşŧǨşŧхƥļǨхǝǠƺƀǽưşƎşļşŧǨхǟǽŧхļɮƺǠļưх
ƉļŘƎļхƥļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧϭх.ǨǵŧхǝǠƺŘŧǨƺхƺŘŧļưƺƁǠĽɭŘƺхǨŧхŘƺưƺŘŧх
ŘƺƮƺхǨǽǠƁŧưŘƎļхļưǵĽǠǵƎŘļϭ
ǽǠƎƺǨļƮŧưǵŧϮх ǽưх ǝƺŘƺх ƮĽǨх ļƥх ǨǽǠϮх ǵƺƮļх ƥǽƁļǠх ǽưх ǝǠƺ-
ŘŧǨƺх ŘƺƮǝƥŧǵļƮŧưǵŧх ŘƺưǵǠļǠƎƺх ļх ƥļх ǨǽǠƁŧưŘƎļх şŧх ļƁǽļǨх
ǝǠƺƀǽưşļǨϭх ļşļх ƎưȔƎŧǠưƺх şŧƥх ƉŧƮƎǨƀŧǠƎƺх ļǽǨǵǠļƥϮх ŧƥх ļƎǠŧх
ǨƺŗǠŧх ƥƺǨх ƮļǠŧǨх şŧх ¥ƺǨǨх țх ÙŧşşŧƥƥϮх ŧǨļǨх ƁǠļưşŧǨх ŧȚ-
ǵŧưǨƎƺưŧǨх şŧх ļƁǽļх ǟǽŧх ǝŧưŧǵǠļưх Řǽļƥх ƉŧưşƎşǽǠļǨх ļƥх ǝƺ-
ưƎŧưǵŧх țх ƺǠƎŧưǵŧх şŧх ƥļх ǝŧưƐưǨǽƥļх ưǵĽǠǵƎŘļϮх ǠŧǨǝŧŘǵƎȔļ-
ƮŧưǵŧϮх Ǩŧх ŧưƀǠƐļх ļх ǵļƥх ǝǽưǵƺх ǟǽŧх ŧƥх ļƁǽļх Ǩļƥļşļх ƮļǠƎưļх
116
(SWGMIRX°ɕGSWGEQMRERWSFVILMIPSE^YPHYVERXIYRZMENIHIGEQTSGIVGE
HIPGEQTEQIRXS+PEGMEV9RM¶R*SXSKVEJ°EHI*IPMTI8VYIFE
6SWWQER'SZIQSRXE´EW)PPW[SVXL'SPIGGM¶R-2%',
/MVWXIR'EVPWSREVXMWXE]IWGVMXSVETEVXMGMTERXIHIPE*YRHEGM¶R2EGMSREPHI'MIRGMEW
HMFYNEIRWYTM^EVVEHIEVXI]ɕPQEGSRYREG¤QEVE+S4VSQMIRXVEWFYGIEGIVGEHI
8YVXPI6SGOIR1G1YVHS7SYRH*SXSKVEJ°EHI6SF6SFFMRW
0MGIRGME'VIEXMZI'SQQSRW''&=2'2(%RXEVGXMG4LSXS0MFVEV]
'SPIGGM¶R2EXMSREP7GMIRGI*SYRHEXMSR
¢ƺǠх Řļşļх ƥƎǵǠƺх şŧх ļƁǽļх ǟǽŧх Ǩŧх ŘƺưƁŧƥļϮх Ǩƺưх ŧȚǝǽƥǨļşƺǨх
ƮĽǨхşŧхǵǠŧƎưǵļхƁǠļƮƺǨхşŧхǨļƥхşŧǨşŧхŧƥхƉƎŧƥƺхƉļŘƎļхŧƥхļƁǽļх
líquida circundante, en un permanente bombeo salino a
ƮŧşƎşļхǟǽŧхƥļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧхƮļǠƎưļхǨŧхǨƺƥƎşƎɭŘļхƎǠǠŧƮŧşƎļŗƥŧ-
Ʈŧưǵŧϭх.ǨхŧưхŧƥхļƁǽļхşŧхƥļǨхǝƺƥƎưƎļǨхşƺưşŧхŘƺưȔŧǠƁŧхǵƺşƺх
ŧǨǵŧхǵǠĽɭŘƺхǨļƥƎưƺхțхşƺưşŧхƥƺǨхŘǠƎǨǵļƥŧǨхşŧхǨļƥхǨŧхşƎǨǽŧƥȔŧưх
ưǽŧȔļƮŧưǵŧϭхTƮļƁƎưļхƥļǨхǵƺưŧƥļşļǨхțхǵƺưŧƥļşļǨхşŧхǨļƥхǟǽŧх
ǨŧхƎưțŧŘǵļưхļхƥļǨхļƁǽļǨхşŧхŧǨǵƺǨхƮļǠŧǨхŘļşļхƎưȔƎŧǠưƺϭхƥх
ǠŧŘƎŗƎǠхǵƺşļхŧǨǵļхǨļƥƮǽŧǠļϮхŧƥхļƁǽļхƥƐǟǽƎşļхşŧхƥļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧх
şŧхŧǨǵļǨхǝƺƥƎưƎļǨхļǽƮŧưǵļхǨǽхǝŧǨƺхŧưхŘƺƮǝļǠļŘƎƻưхŘƺưхŧƥх
ļƁǽļхǟǽŧхǵƎŧưŧхǝƺǠхşŧŗļƟƺϭхƥхȔƺƥȔŧǠǨŧхƮĽǨхǝŧǨļşļϮхŧƥхļƁǽļх
ǟǽŧхǠƺşŧļхŧƥхƉƎŧƥƺхƮļǠƎưƺхǨŧхƉǽưşŧхƉļǨǵļхŧƥхƀƺưşƺхƮƎǨƮƺϮх
ƁŧưŧǠļưşƺхǽưхŗƺƮŗŧƺхşŧхŗƎƥƥƺưŧǨхşŧхƥƎǵǠƺǨхşŧхļƁǽļхǟǽŧϮх
ȔƎǨǵƺхŧưхǝŧǠǨǝŧŘǵƎȔļϮхƥǽŘŧхŘƺƮƺхǽưļхŘļǨŘļşļхƁƎƁļưǵŧǨŘļϭх
117
hļǨх ļƁǽļǨх ǟǽŧх Ǩŧх Ɖǽưşŧưх ƥƥŧȔļưх ŘƺưǨƎƁƺх ǽưх ŧǟǽƎǝļƟŧх
Ʈǽțх ǠŧŘƺưƺŘƎŗƥŧϯх ļşŧƮĽǨх şŧх ƥļх ǨļƥϮх ƥļǨх ļƁǽļǨх ļŘļǠǠŧļưх
Ǩǽх ŧưŧǠƁƐļх ЉǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļЊϮх ƁļǨŧǨх şƎǨǽŧƥǵƺǨх ЉƺȚƐƁŧưƺϮх şƎƻȚƎ-
şƺхşŧхŘļǠŗƺưƺЊхțхƀŧǠǵƎƥƎȥļưǵŧǨхǟǽƐƮƎŘƺǨхЉưƎǵǠļǵƺǨϮхƀƺǨƀļǵƺǨЊх
ŘǽțƺǨх ȔļƥƺǠŧǨх ƀƺǠƮļưх ǽưх ȔŧǠşļşŧǠƺх ЪŘƻşƎƁƺх şŧх ŗļǠǠļǨЫϭх
hƺǨхƺŘŧļưƻƁǠļƀƺǨхƥŧхƉŧƮƺǨхǝǽŧǨǵƺхưƺƮŗǠŧхļхȔļǠƎƺǨхǵƎǝƺǨх
şŧхЪƮļǨļǨхşŧхļƁǽļЫхЉļƁǽļǨхŘƺưхşƎǨǵƎưǵƺхŘƻşƎƁƺхşŧхŗļǠǠļǨЊϭх
.ưхŧǨǵŧхŘļǨƺϮхƥļхƮļǨļхşŧхļƁǽļхǟǽŧхǨŧхƀƺǠƮļхŧưхƥļǨхǝƺƥƎưƎļǨх
ļǽǨǵǠļƥŧǨхǝƺǠхŧƥхŗƺƮŗŧƺхşŧхǨļƥŧǨхŧǨхŘƺưƺŘƎşļхŘƺƮƺхļƁǽļх
şŧхƀƺưşƺхļưǵĽǠǵƎŘļхЉƺхFϮхǝļǠļхļŗǠŧȔƎļǠЊϭх.ƥхFхŧǨхưļşļх
ƮŧưƺǨхǟǽŧхŧƥхļƁǽļхƮĽǨхǝŧǨļşļхşŧхǵƺşƺхŧƥхƺŘŨļưƺϮхŗļƹļư-
şƺхŧƥхƀƺưşƺхşŧхǵƺşļǨхƥļǨхƁǠļưşŧǨхŘǽŧưŘļǨхƺŘŧĽưƎŘļǨϭх
ƺƮƺхǨƎхƀǽŧǠļхǝƺŘƺϮхŧưǵǠŧхƮĽǨхƀǠƐļхŧǨǵĽхŧƥхļƁǽļхЉțхŧƥхļƁǽļх
şŧх ƎưȔƎŧǠưƺх ļưǵĽǠǵƎŘļх ǨƐх ǟǽŧх ŧǨǵĽх ƀǠƐļЊϮх ƮĽǨх ƁļǨŧǨх ǝǽŧşŧх
contener disueltos sin que burbujeen y escapen a la at-
ƮƻǨƀŧǠļϭх ǨƐϮх ŧƥх Fх ŘƺƮƎŧưȥļх Ǩǽх ȔƎļƟŧх ǝƺǠх ƥļǨх ǝǠƺƀǽưşƎ-
şļşŧǨхŘƺưхǽưļхƁǠļưхŘļưǵƎşļşхşŧхƺȚƐƁŧưƺхǟǽŧхǝǠŧŘƎǨļƮŧư-
ǵŧх ǨŧŘǽŧǨǵǠļх şŧǨşŧх ƥļх ļǵƮƻǨƀŧǠļϮх ƥƥŧȔĽưşƺƥƺх ǝƺǠх ǵƺşƺх ŧƥх
ƺŘŨļưƺхǝǠƺƀǽưşƺхşŧƥхǝƥļưŧǵļϭхƺƮƺхļƥхļŗǠƎǠхǽưļхȔŧưǵļưļϮх
ƥļхƀƺǠƮļŘƎƻưхşŧƥхFхȔŧưǵƎƥļхŧƥхƺŘŨļưƺхǝǠƺƀǽưşƺϮхǝŧǠƮƎ-
ǵƎŧưşƺхƥļхȔƎşļхşŧхǝŧŘŧǨхțхƺǵǠƺǨхƺǠƁļưƎǨƮƺǨхǨǽǝŧǠƎƺǠŧǨхļх
ƮƎƥŧǨхşŧхƮŧǵǠƺǨхşŧхǝǠƺƀǽưşƎşļşϭх
ƎхǵƺşļȔƐļхưƺхǵŧхŘƺưȔŧưȥƺϮхƉļțхļǾưхƮĽǨϭх.ưхƥļǨхƀǠƐļǨхļƁǽļǨх
ļưǵĽǠǵƎŘļǨϮхŧƥхşƎƻȚƎşƺхşŧхŘļǠŗƺưƺхКŧǨŧхƁļǨхǟǽŧϮхļхǝŧǨļǠх
şŧхǨŧǠхƮǽțхŧǨŘļǨƺхŧưхŧƥхɮǽƎşƺхļǵƮƺǨƀŨǠƎŘƺхǟǽŧхƥƥļƮļƮƺǨх
Arriba. 9RMRZIWXMKEHSVHIPIUYMTSHIPKI¶PSKS.EEOOS4YXOSRIRWSWXMIRIYRXVS^SHILMIPSWYGMS
ļƎǠŧϮхļŘǵǾļхŘƺƮƺхǽưхŘƺƮǝƺưŧưǵŧхŘǠƐǵƎŘƺхŧưхŧƥхŧƀŧŘǵƺхşŧх
GSRXVEIPGMIPS*SXSKVEJ°EHI.EEOOS4YXOSRIR0MGIRGME'VIEXMZI'SQQSRW''&=2'2( ļŗǠƎƁƺхǟǽŧхŧƟŧǠŘŧхƥļхļǵƮƻǨƀŧǠļхțхǟǽŧхǠŧƁǽƥļхŧưхƁǠļưхǝļǠǵŧх
%RXEVGXMG4LSXS0MFVEV]'SPIGGM¶R2EXMSREP7GMIRGI*SYRHEXMSR-RGVYWXEHSWIRWYMRXIVMSVLE]VSGEW
]WYIPSWUYITYIHIRE]YHEVEMHIRXMɕGEVWYIHEH)PIUYMTSHI4YXOSRIRHIWGYFVM¶IPLMIPSQ¤W
ƥļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхǝǠƺƮŧşƎƺхşŧхƥļхºƎŧǠǠļКхǨŧхŘƺưȔƎŧǠǵŧхŧưхǽưх
ERXMKYSGSRSGMHSLEWXEELSVEIRPE8MIVVE ĽŘƎşƺхļƥхƮŧȥŘƥļǠǨŧхŘƺưхŧƥхļƁǽļхşŧхƮļǠϭхƺƮƺхǵļƥϮхŧƥхƺŘŨļ-
Abajo. 9RMRZIVXIFVEHSKIPEXMRSWSIR1G1YVHS7SYRH*SXSKVEJ°EHI7XIZI6YTT
ưƺх ǝǽŧşŧх ļŘǽƮǽƥļǠх ŘļưǵƎşļşŧǨх şŧх ŘļǠŗƺưƺх ƎưƎƮļƁƎưļ-
%RXEVGXMG4LSXS0MFVEV]'SPIGGM¶R2EXMSREP7GMIRGI*SYRHEXMSR4SVIRGMQEHIPERMQEP ŗƥŧǨϭх$ŧхƉŧŘƉƺϮхŧƥхƺŘŨļưƺхǝǠƺƀǽưşƺхЉŗļƟƺхǽưхƢƎƥƻƮŧǵǠƺхşŧх
WISFWIVZEPEGETEHILMIPSERX¤VXMGS
ǝǠƺƀǽưşƎşļşЊхŘƺưǵƎŧưŧхƮĽǨхşŧхǨŧǨŧưǵļхȔŧŘŧǨхƥļхŘļưǵƎşļşх
2IYQE]IV'LERRIP*SXSKVEJ°EHI.IER4EYPHIPE,EVTI%VGLMTM¬PEKS4EPQIV şŧхŘļǠŗƺưƺхǟǽŧхǝƺǨŧŧхǵƺşļхƥļхļǵƮƻǨƀŧǠļϮхŧǨхşŧŘƎǠϮхǽưƺǨх
118
͵ͺϭͲͲͲϭͲͲͲϭͲͲͲϭͲͲͲхƢƎƥƺƁǠļƮƺǨхşŧхŧǨǵŧхƁļǨхƎưȔŧǠưļşŧǠƺхțх ŘļǠŗƻưϮхƮǽŧǨǵǠļưхǟǽŧхŧƥхƺŘŨļưƺхǽǨǵǠļƥхƉļхǨƎşƺхǽưхǵǠŧ-
ļƥхƮƎǨƮƺхǵƎŧƮǝƺхƥļşǠƎƥƥƺхŗĽǨƎŘƺхşŧхƥļхȔƎşļϭх.ǨǵŧхǵǠŧƮŧưşƺх ƮŧưşƺхļƥƎļşƺхǝļǠļхƥļхƉǽƮļưƎşļşϮхțļхǟǽŧхƉļхŧȔƎǵļşƺхǟǽŧх
şŧǨŗļƥļưŘŧϮхǟǽŧхǵļƮŗƎŨưхǨŧхşŧŗŧхļхƥļхļŘǽƮǽƥļŘƎƻưхțхǝƺǨ- ǵƺşƺх ŧǨŧх ŘļǠŗƺưƺх Ǩŧх Ɖļțļх ļŘǽƮǽƥļşƺх ŧưх ƥļх ļǵƮƻǨƀŧǠļх
ǵŧǠƎƺǠхşŧƁǠļşļŘƎƻưхşŧхƮļǵŧǠƎļхƺǠƁĽưƎŘļхǝǠƺşǽŘƎşļхǝƺǠхƥƺǨх ŘƺƮƺхǨƎхƀǽŧǠļхǽưļхȔŧǠşļşŧǠļхƀǠļȥļşļхǵŨǠƮƎŘļϮхļǵǠļǝĽưşƺƥƺх
ƎưưǽƮŧǠļŗƥŧǨхǨŧǠŧǨхƮƎŘǠƺǨŘƻǝƎŘƺǨхǟǽŧхƉļŗƎǵļưхƥļхǨǽǝŧǠ- ŧưхƥļǨхǝǠƺƀǽưşƎşļşŧǨхƺŘŧĽưƎŘļǨϮхşƺưşŧхǝŧǠƮļưŧŘŧǠĽхǝƺǠх
ɭŘƎŧхşŧƥхƺŘŨļưƺхКǟǽŧхŧưхƥƺǨхƮļǠŧǨхļǽǨǵǠļƥŧǨхǨƺưϮхǝǠƎư- ƮƎƥŧǨхşŧхļƹƺǨϭх.ưƉƺǠļŗǽŧưļϭх
ŘƎǝļƥƮŧưǵŧϮхǽưļǨхşƎƮƎưǽǵļǨхļƥƁļǨхƥƥļƮļşļǨхşƎļǵƺƮŧļǨКϮх
tiene como consecuencia que los cambios en el conteni- ƎϮх ǝƺǠх ļƥƁǽưļх ǠļȥƻưϮх ƥļх Ȕŧưǵļưļх şŧƥх ƺŘŨļưƺх ǽǨǵǠļƥх Řƺ-
şƺх şŧх şƎƻȚƎşƺх şŧх ŘļǠŗƺưƺх ļǵƮƺǨƀŨǠƎŘƺх Ǩŧļưх ŘƺưǵǠƺƥļşƺǨх ƮŧưȥļǠļхļхŘƺƮǝƺǠǵļǠǨŧхşŧхƺǵǠļхƮļưŧǠļϮхǝƺşǠƐļхļŗǠƎƁļǠхļƥх
ŘļǨƎхŧưхǨǽхǵƺǵļƥƎşļşхǝƺǠхŧƥхƺŘŨļưƺϭх$ŧхƉŧŘƉƺϮхşǽǠļưǵŧхƥƺǨх ǝƥļưŧǵļхŘƺưхƮĽǨхşƎƻȚƎşƺхşŧхŘļǠŗƺưƺϮхǵļƥхŘƺƮƺхƺŘǽǠǠƎƻхŧưх
şŧǨŘƺƮǽưļƥŧǨх ŘƎŘƥƺǨх şŧх ƁƥļŘƎļŘƎƺưŧǨх țх şŧƁƥļŘƎļŘƎƺưŧǨх ǽưхǝƥļưŧǵļхŘŧǠŘļưƺхƥƥļƮļşƺхØŧưǽǨϭхºļưǵƺхŧưхŘƺƮǝƺǨƎŘƎƻưх
que transcurren con períodos de decenas a centenas de ǟǽƐƮƎŘļхŘƺƮƺхŧưхşƎǨǵļưŘƎļхŘƺưхŧƥхƺƥϮхØŧưǽǨхŧǨхǽưхȔŧŘƎưƺх
ƮƎƥŧǨх şŧх ļƹƺǨϮх ŧƥх şƎƻȚƎşƺх şŧх ŘļǠŗƺưƺх ļǵƮƺǨƀŨǠƎŘƺх ǨǽŗƎƻх ƮǽțхǝļǠŧŘƎşƺхļхưƺǨƺǵǠƺǨϭхƎưхŧƮŗļǠƁƺϮхǨǽхļǵƮƻǨƀŧǠļхŧǨǵĽх
țх ŗļƟƻх ŘƺƮƺх ǝļǝŧƥх ŘļƥŘƺх Řƺưх ƥļх ǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļх ǵŧǠǠŧǨǵǠŧϭх ļŗǠƎƁļşļϮх ǝƺǠх ļǨƐх şŧŘƎǠƥƺϮх Řƺưх ƮƎƥƥƺưŧǨх şŧх ƀǠļȥļşļǨх ƮĽǨх
.Ǩǵƺх ƥƺх ǨļŗŧƮƺǨх ƁǠļŘƎļǨх ļх ǟǽŧх ŧưх ƥƺǨх ƉƎŧƥƺǨх ļưǵĽǠǵƎŘƺǨх ǟǽŧхƥļхưǽŧǨǵǠļϮхşŧхƮƺşƺхǟǽŧхǨǽхǨǽǝŧǠɭŘƎŧхǨŧхŧưŘǽŧưǵǠļхļх
ƉļưхǟǽŧşļşƺхļǵǠļǝļşļǨхŗǽǠŗǽƟļǨхşŧхļƎǠŧхƮƎƥŧưļǠƎļǨхşƺưşŧх ǽưļхļŘƉƎŘƉļǠǠļưǵŧхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхǝǠƺƮŧşƎƺхşŧхͶͲͲхҾϭхϵOļǨх
ŧǨхǝƺǨƎŗƥŧхƮŧşƎǠхƥļхŘƺưŘŧưǵǠļŘƎƻưхşŧхşƎƻȚƎşƺхşŧхŘļǠŗƺưƺх ŧǨŘǽŘƉļşƺх ƥļх ǝļƥļŗǠļх ƎưɭŧǠưƺϴх ǽŧưƺϮх ļǟǽƐх ƮƎǨƮƺϮх ŧưх
şŧхŨǝƺŘļǨхǝļǨļşļǨхЉƥƥŧƁļưşƺхŘŧǠŘļхşŧхǽưхƮƎƥƥƻưхşŧхļƹƺǨх ưǽŧǨǵǠƺхǝǠƺǝƎƺхŗļǠǠƎƺхǝƥļưŧǵļǠƎƺϮхǵŧưŧƮƺǨхǽưƺϭ
ļǵǠĽǨЊϭхhļхŘļǽǨļхşŧхŧǨǵƺхŧǨхŧƥхļŗǠƎǠхțхŘŧǠǠļǠхşŧхƥļхȔŧưǵļưļх
şŧƥхƺŘŨļưƺхǽǨǵǠļƥϭх хȔŧŘŧǨхşļƮƺǨхǝƺǠхǨŧưǵļşƺхƥļхƉļŗƎǵļŗƎƥƎşļşхşŧхŧǨǵŧхǝƥļưŧ-
ǵļϭхƥхŘƺƮǝļǠļǠưƺǨхŘƺưхØŧưǽǨϮхƥļхºƎŧǠǠļхŧƮŧǠƁŧхŘƺƮƺхǽưх
tǽŧǨǵǠļǨх ƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƺưŧǨх ļŘǵǽļƥŧǨх ǨƺŗǠŧх ŘƻƮƺх Ǩŧх ŧǨǵĽх ȔŧǠşļşŧǠƺхǝļǠļƐǨƺхǝļǠļхưǽŧǨǵǠļхŧǨǝŧŘƎŧϭх.ƥхǟǽŧхǨƎƁļхǨƎŨư-
ŘƺƮǝƺǠǵļưşƺхŧǨǵļхȔŧưǵļưļхŧưхƥļǨхǾƥǵƎƮļǨхşŨŘļşļǨϮхşļşļх şƺƥƺхşŧǝŧưşŧхŧưхƁǠļưхǝļǠǵŧхşŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхțхǨǽхƮļƁưƐɭŘƺх
ƥļх ƁǠļưх ļƥǵŧǠļŘƎƻưх ļǵƮƺǨƀŨǠƎŘļх ǟǽŧх Ɖļх ǨƎƁưƎɭŘļşƺх ƥļх ŧȚ- ƺŘŨļưƺхǽǨǵǠļƥϭх¢ŧǠƺхŘƺƮƺхȔļƮƺǨϮхǝļǠŧŘŧхǟǽŧхşŧǝŧưşŧǠĽх
ǵǠļŘŘƎƻưхțхǟǽŧƮļхşŧхǵǠƎƥƥƺưŧǨхşŧхǵƺưŧƥļşļǨхşŧхǝŧǵǠƻƥŧƺхțх ƮĽǨхşŧхưƺǨƺǵǠƺǨϭ
119
Geografía
Leslie Manríquez Márquez
Islas Mar de
Malvinas Weddell
AMÉRICA
DEL SUR
Península ANTÁRTICA
PASO DRAKE Antártica 23% ORIENTAL
de hielo
ANTÁRTICA
OC
OCCIDENTAL 77%
Mar de
Amundsen
ÉA
de hielo
ar
O
NO
ÍNDIC
l
Po
Mar
te
PA
de Ross
n
Producto de la corriente circumpolar antártica, el continente blanco se encuentra aislado
Fre
CÍ
IC Giro de Ross
O
NO
térmicamente, manteniendo sus condiciones frías preponderantes hasta el presente.
Ilustración: Carolina Videla. antártica circumpola r
ÉA
C o r riente
OC
Vista aérea del glaciar Collins. Fotografía de Felipe Trueba, 2020. Colección INACH.
Bahía Fildes, isla Rey Jorge. La zona de ablación, es decir, donde se pierde más masa glaciar
0 1.000 2.000 km AUSTRALIA
que la que se capta debido al deshielo, la erosión por el viento o los desprendimientos frontales, NUEVA ZELANDA
180º
es claramente visible en la imagen.
E
n la actualidad, la mayor parte de la Antártica está prevalece en los desiertos arenosos, debido a que las
ŘǽŗƎŧǠǵļхǝƺǠхƉƎŧƥƺϮхļƥŘļưȥļưşƺхŘļǨƎхŧƥхͻͺцҊхşŧхǨǽхǨǽ- nevadas son raras y, cuando suceden, la nieve rápida-
ǝŧǠɭŘƎŧϭхhļхƁǠļưхŘƺŗŧǠǵǽǠļхşŧхƉƎŧƥƺхǨŧхşŧŗŧхļƥхŧưƀǠƎļ- ƮŧưǵŧхǨŧхŘƺƮǝļŘǵļϮхŘƺưȔƎǠǵƎŨưşƺǨŧхŧưхŗƥƺǟǽŧǨхşŧхƉƎŧƥƺϭх
miento ocurrido durante los últimos treinta millones de En cuanto a precipitaciones, promedia 166 milímetros en
años, producto de la corriente circumpolar antártica, que ƥļхȥƺưļхŘƺǨǵŧǠļхțхƮǽŘƉƺхƮŧưƺǨхǵƎŧǠǠļхļşŧưǵǠƺϭхhƺǨхȔƎŧư-
ǨŧхƀƺǠƮļхŘǽļưşƺхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхǨŧхǨŧǝļǠļхŘƺƮǝƥŧǵļƮŧưǵŧх ǵƺǨхǨƺưхƀǽŧǠǵŧǨхțхƀǠŧŘǽŧưǵŧǨϮхǝǽşƎŧưşƺхļƥŘļưȥļǠхƥƺǨхǵǠŧǨ-
şŧх ǽşļƮŨǠƎŘļх țх ǽǨǵǠļƥƎļϭх $ŧŗƎşƺх ļх ǨǽǨх ƁŨƥƎşļǨх ŘƺưşƎ- ŘƎŧưǵƺǨхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхǝƺǠхƉƺǠļϮхƥƺǨхŘǽļƥŧǨхǨƺưхşŧưƺƮƎưļşƺǨх
ciones, este continente representa una de las zonas más ȔƎŧưǵƺǨхŘļǵļŗĽǵƎŘƺǨϭх
ļƁǠŧǨǵŧǨхşŧƥхǝƥļưŧǵļϭхGǠļưхǝļǠǵŧхşŧхǨǽхǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺхŘļŧхşŧư-
tro del círculo polar antártico, correspondiente al paralelo ǝǠƺȚƎƮļşļƮŧưǵŧϮхǽưхцҊхşŧƥхƉƎŧƥƺхǟǽŧхŘǽŗǠŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļх
şŧхƥļǵƎǵǽşхҾх͵͵ЩхͶЩЩхϭх ǨŧхŧưŘǽŧưǵǠļхŧưхǨǽхǝļǠǵŧхƺǠƎŧưǵļƥϮхțхŧƥхʹ͵цҊхǠŧǨǵļưǵŧхŧưх
ŧƥх ǨŧŘǵƺǠх ƺŘŘƎşŧưǵļƥϭх hļх Řļǝļх şŧх ƉƎŧƥƺх ǵƎŧưŧх ǽưх ŧǨǝŧǨƺǠх
хhļхŘƺǠǠƎŧưǵŧхŘƎǠŘǽƮǝƺƥļǠхǠŧŘƺǠǠŧхʹ͵ϭͲͲͲхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхŧưхǵƺǠ- ǝǠƺƮŧşƎƺхşŧхʹͲͲхƮŧǵǠƺǨхțхǠŧǝǠŧǨŧưǵļхŘŧǠŘļхşŧхǽưхͲцҊх
no a la Antártica en sentido de oeste a este, a causa de los şŧƥхļƁǽļхşǽƥŘŧхşŧƥхǝƥļưŧǵļϭх
vientos westerlies (vientos constantes que se producen de
ƺŧǨǵŧхļхŧǨǵŧЊϭхhļхŘƺǠǠƎŧưǵŧхļƐǨƥļхǵŨǠƮƎŘļƮŧưǵŧхŧƥхŘƺưǵƎưŧư- .ưхƎưȔƎŧǠưƺхŧƥхƉƎŧƥƺхưƺхǨƻƥƺхŘǽŗǠŧхŧƥхǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺхŘƺưǵƎưŧưǵļƥϮх
ǵŧϮхƮļưǵŧưƎŧưşƺхƥļǨхŘƺưşƎŘƎƺưŧǨхƀǠƐļǨхǝǠŧǝƺưşŧǠļưǵŧǨхƉļǨ- ǨƎưƺх ǟǽŧх ǵļƮŗƎŨưх Ǩŧх ŘƺưƁŧƥļх ǝļǠǵŧх şŧƥх ƺŘŨļưƺх ǽǨǵǠļƥϮх
ǵļхŧƥхǝǠŧǨŧưǵŧϭхhļхǨŧǝļǠļŘƎƻưхşŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхşŧхƥƺǨхşŧƮĽǨх şļưşƺх ƥǽƁļǠх ļх ǽưх ŘƎưǵǽǠƻưх şŧх ŘŧǠŘļх şŧх ƮƎƥх ƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨх
ŘƺưǵƎưŧưǵŧǨхǝƺǠхƮļǠŧǨхǵŧƮǝŧǨǵǽƺǨƺǨхşŧхļƥǵļхŧưŧǠƁƐļхƉļŘŧх denominado pack iceϮх ƥƺх ǟǽŧх ƎưŘǠŧƮŧưǵļх ƥļх ǨǽǝŧǠɭŘƎŧх ļх
şŧхŧƥƥļхǽưļхşŧхƥļǨхǠŧƁƎƺưŧǨхƮĽǨхļƎǨƥļşļǨхşŧƥхǝƥļưŧǵļϮхƥƺхǟǽŧх şƎŧŘƎƺŘƉƺхƮƎƥƥƺưŧǨхşŧхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхŘǽļşǠļşƺǨϭх.ƥхpack ice
ļțǽşļх ļх ŧȚǝƥƎŘļǠх ƥļх ƀļƥǵļх şŧх ƀļǽưļх ǨǽǝŧǠƎƺǠϭх tƺх ƺŗǨǵļưǵŧϮх Ǩŧх ǠŧɭŧǠŧх ļƥх ƉƎŧƥƺх ǟǽŧх ɮƺǵļх ǨƺŗǠŧх ƥļх ǨǽǝŧǠɭŘƎŧх şŧƥх ƮļǠх
el océano Austral, que baña sus costas, presenta una de ŧưх ƥļǨх ǠŧƁƎƺưŧǨх ƀǠƐļǨϭх .ưх ƥƺǨх ƮŧǨŧǨх şŧх ȔŧǠļưƺϮх ŧƥх ƉƎŧƥƺх
ƥļǨхŘƺƮǽưƎşļşŧǨхŗƎƺƥƻƁƎŘļǨхƮĽǨхļŗǽưşļưǵŧǨхşŧƥхǝƥļưŧǵļϮх prácticamente se retira a la costa, excepto en el mar de
ļƥŗŧǠƁļưşƺхŧƥхͷцҊхşŧхǵƺşļхƥļхŗƎƺşƎȔŧǠǨƎşļşхşŧхƥļхºƎŧǠǠļϭх Weddell y en el mar de Ross, donde es posible observar
ŧƥхƮļǠхŘǽŗƎŧǠǵƺхşŧхƉƎŧƥƺϭхÁưļхȔŧȥхǟǽŧхƥļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхļǽ-
hļхưǵĽǠǵƎŘļхŧǨхŘƺưǨƎşŧǠļşļхŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхƮĽǨхĽǠƎşƺхşŧƥх ƮŧưǵļϮхƥƺǨхƁƥļŘƎļǠŧǨхǨŧхşŧǨǝǠŧưşŧưϮхƀƺǠƮļưşƺхǵŨƮǝļưƺǨх
ƮǽưşƺϮхǨƎŧưşƺхƎşŧưǵƎɭŘļşļхŘƺƮƺхǽưхЪşŧǨƎŧǠǵƺхşŧхƉƎŧƥƺЫϮх que son arrastrados por las corrientes marinas hasta
con muy bajas temperaturas, seco y extremadamente şŧǨƎưǵŧƁǠļǠǨŧϮхǝǠƎưŘƎǝļƥƮŧưǵŧхǝƺǠхƥļхļŘŘƎƻưхƮŧŘĽưƎŘļхşŧƥх
ȔŧưǵƺǨƺϭххǝŧǨļǠхşŧхǟǽŧхļǝļǠŧưǵļхǨŧǠхǽưхƥǽƁļǠхƉǾƮŧşƺϮх ƮļǠϮхƥƺхǟǽŧхƁŧưŧǠļхǽưхƁǠļưхưǾƮŧǠƺхşŧхǵŨƮǝļưƺǨхŧưхƥƺǨх
la humedad relativa del aire es muy semejante a la que ƮļǠŧǨхŘƎǠŘǽưşļưǵŧǨхļƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧϭх
121
ESTACIÓN DE
PERFORACIÓN
Movimiento
HIPLMIPS
El monte Erebus,
en la Antártica es
el volcán activo más
LAGO VOSTOK (agua líquida)
Sedimentos,
austral de la Tierra
QIXVSWWSFVIIPRMZIPHIPQEV
ROCA hidratos y gas
MADRE
$ŧŗļƟƺхşŧхŧǨǵļхƁǠļưхŘǽŗƎŧǠǵļхşŧхƉƎŧƥƺхŧȚƎǨǵŧưхǽưƺǨхŘǽļ- țхǟǽŧхƎưŘƥǽțŧхŧƥхǝƺƥƺхǨǽǠхƁŧƺƁǠĽɭŘƺϭх.ưхŧǨǵļхƮŧǨŧǵļхǨŧх
ǵǠƺŘƎŧưǵƺǨхƥļƁƺǨхǨǽŗƁƥļŘƎļǠŧǨхЉƥļƁƺǨхŘƺưхļƁǽļхŧưхŧǨǵļşƺх ƉļхǠŧƁƎǨǵǠļşƺхƥļхƮŧưƺǠхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхşŧƥхǝƥļưŧǵļϮхşŧхŘŧǠ-
líquido que se encuentran permanentemente tapados ŘļхşŧхЗͻͺхҾхЉşǽǠļưǵŧхƥƺǨхƮŧǨŧǨхşŧхƎưȔƎŧǠưƺхşŧхʹͲͳͶхļх
ǝƺǠхƁǠǽŧǨļǨхŘļǝļǨхşŧхƉƎŧƥƺхțϮхļǨƎƮƎǨƮƺϮхǝǠƎȔļşƺǨхşŧхƥǽȥх ʹͲͳЊϭхhļхưǵĽǠǵƎŘļхƺŘŘƎşŧưǵļƥхŧǨхşŧхǽưхǵļƮļƹƺхƮŧưƺǠхțх
ǨƺƥļǠЊϭх.ưǵǠŧхŧǨǵƺǨϮхŧƥхƥļƁƺхØƺǨǵƺƢхŧǨхŧƥхşŧхƮļțƺǠхǵļƮļƹƺх se compone principalmente por la península Antártica,
ЉͳͷϭͲͲͲх ƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨх ŘǽļşǠļşƺǨЊϮх ǨƎǵǽļşƺх ŧưх ƥƺх ǟǽŧх Ǩŧх Řƺ- ƥļхŘǽļƥхŧǨǵĽхƀƺǠƮļşļхǝƺǠхǽưļхǨŧǠƎŧхşŧхƎǨƥļǨхƉļŘƎļхŧƥхƥļşƺх
ưƺŘŧхŘƺƮƺхŧƥхЪǝƺƥƺхşŧƥхƀǠƐƺЫϮхļхǽưƺǨх͵ͶͺхƮŧǵǠƺǨхŗļƟƺхƥļх ƺŧǨǵŧхşŧхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļϭхÁưхͺцҊхşŧхƥƺǨхƁƥļŘƎļǠŧǨхǟǽŧхǨŧх
ǨǽǝŧǠɭŘƎŧϮхşŧŗļƟƺхşŧхƥļхŗļǨŧхǠǽǨļхØƺǨǵƺƢхЉǨƎǵǽļşļхļхͳʹͶͲх encuentran en la península Antártica han retrocedido en
ƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхşŧƥхǝƺƥƺхǨǽǠхƁŧƺƁǠĽɭŘƺЊϭх ƥƺǨхǾƥǵƎƮƺǨхŘƎưŘǽŧưǵļхļƹƺǨϭ
.ƥхƥļƁƺх$ƺưхdǽļưхŧǨхŧƥхƮĽǨхǨļƥļşƺхşŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхțхŧƥхǨŧ- ƎŧưşƺхŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхƮĽǨхļƥǵƺхŧưхǵƺǝƺƁǠļƀƐļϮхŧưхƥƺǨхƮƺư-
ƁǽưşƺхƮĽǨхǨļƥļşƺхşŧƥхƮǽưşƺхЉşŧǨǝǽŨǨхşŧƥхƥļƁƺхGļŧǵЩļƥŧϮх ǵŧǨх.ƥƥǨȕƺǠǵƉϮхŧƥхƮļŘƎȥƺхØƎưǨƺưхŧǨхŧƥхǝǽưǵƺхƮĽǨхļƥǵƺхşŧƥх
ŧưх.ǵƎƺǝƐļЊϭх¢ŧǟǽŧƹƺхțхǝƺŘƺхǝǠƺƀǽưşƺϮхǨŧхǽŗƎŘļхļƥхưƺǠŧǨǵŧх ǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺхļưǵĽǠǵƎŘƺхЉͶͺͻʹхƮŧǵǠƺǨЊϮхŘƺưхǽưƺǨхȔŧƎưǵƎǾưхƢƎƥƻ-
del continente antártico, en el extremo oeste del valle ƮŧǵǠƺǨхşŧхƥļǠƁƺхțхǵǠŧŘŧхşŧхļưŘƉƺϭхşŧƮĽǨϮхǨŧхƉļхƎşŧưǵƎ-
ÙǠƎƁƉǵх ЉƺǽǵƉх FƺǠƢЊϮх ŧưх ƥļхºƎŧǠǠļх şŧхØƎŘǵƺǠƎļϭх ǽх ưƎȔŧƥх şŧх ɭŘļşƺхǽưļхǨŧǠƎŧхşŧхȔƺƥŘļưŧǨϮхŧưǵǠŧхƥƺǨхǟǽŧхşŧǨǵļŘļưхƥƺǨх
ǨļƥƎưƎşļşхŧǨхǨǽǝŧǠƎƺǠхļƥхͶͲцҊϮхƥƺхŘǽļƥхļțǽşļхļхǟǽŧхǨŧхŧư- ȔƺƥŘļưŧǨхǨǽŗƁƥļŘƎļƥŧǨϮхǟǽŧхǨƺưхļǟǽŧƥƥƺǨхǟǽŧхǨŧхŧưŘǽŧư-
ŘǽŧưǵǠŧхƥƐǟǽƎşƺхļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļǨхşŧхЗͷͲхҾϭх.ǨǵļхǨļƥƎưƎşļşх ǵǠļưхşŧŗļƟƺхşŧхƥļǨхŘļǝļǨхşŧхƉƎŧƥƺϭх.ƥхŘƺưƺŘƎƮƎŧưǵƺхƁŧưŧ-
ǨǽǝŧǠļхƥļхşŧƥхƮļǠхrǽŧǠǵƺхƺхƎưŘƥǽǨƺхƥļхşŧƥхƥļƁƺхǨǨļƥхțхŧǨх ral de estos volcanes es limitado debido a la capa de hielo
ŘļǨƎхͳͺхȔŧŘŧǨхƮĽǨхŧƥŧȔļşļхǟǽŧхƥļхǨļƥƎưƎşļşхşŧƥхƺŘŨļưƺϭх ǟǽŧхŘǽŗǠŧхŧưхƁǠļưхƮŧşƎşļхŧƥхǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺхļưǵĽǠǵƎŘƺϭх.ưǵǠŧхƥƺǨх
ƮĽǨхǠŧŘƺưƺŘƎşƺǨхŧǨǵĽưхƥļхƎǨƥļх$ŧŘŧǝŘƎƻưϮхǟǽŧхşǽǠļưǵŧхŧƥх
şŧƮĽǨϮхŧȚƎǨǵŧхǽưļхǨŧǠƎŧхşŧхļǠǠƺțƺǨхțхǠƐƺǨхƁŧưŧǠļşƺǨхǝƺǠх ļƹƺхͳͻͲхŧưǵǠƻхŧưхǽưļхŧǠǽǝŘƎƻưхƮǽțхȔƎƺƥŧưǵļϮхțхŧƥхƮƺưǵŧх
ŧƥхşŧǨƉƎŧƥƺхşŧхƥƺǨхƁƥļŘƎļǠŧǨϭх.ƥхǠƐƺхưțȚϮхşŧх͵ʹхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨх Erebus, en la isla de Ross, que es el sitio volcánico austral
şŧх ŧȚǵŧưǨƎƻưϮх ŧǨх ŧƥх ƮĽǨх ƥļǠƁƺх şŧƥх ŘƺưǵƎưŧưǵŧх țх ɮǽțŧх ļƥх ƉƎǨǵƻǠƎŘļƮŧưǵŧхƮĽǨхļŘǵƎȔƺϭхºļƮŗƎŨưхǨŧхƉļưхşŧǨŘǽŗƎŧǠǵƺх
ƺŧǨǵŧхşŧƥхȔļƥƥŧхşŧхÙǠƎƁƉǵхƉļǨǵļхŧƥхƥļƁƺхØļưşļϮхļхƥƺǨхҾхϭх volcanes submarinos en la Antártica occidental y en la
ǽхɮǽƟƺхŧǨхƮǽțхȔļǠƎļŗƥŧϮхǝǠƎưŘƎǝļƥƮŧưǵŧхşǽǠļưǵŧхļƥƁǽưƺǨх ºƎŧǠǠļхşŧхrļǠƎŧхțǠşхǨŧхƉļưхǠŧŘƺưƺŘƎşƺхǽưļхǨŧǠƎŧхşŧхȔƺƥ-
ƮŧǨŧǨхşŧƥхȔŧǠļưƺϭ ŘļưŧǨхŧȚǝǽŧǨǵƺǨхțхǨǽŗƁƥļŘƎļƥŧǨϭх
hļхưǵĽǠǵƎŘļхŧǨхşƎȔƎşƎşļхŧưхşƺǨхȥƺưļǨϯхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхƺǠƎŧư- ºǠŧǨх ƁǠļưşŧǨх ŘļƹƺưŧǨϮх ǟǽŧх Ǩŧх ŧȚǵƎŧưşŧưх ǝƺǠх ŘƎŧưǵƺǨх şŧх
ǵļƥх țх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх ƺŘŘƎşŧưǵļƥϭх .Ǩǵļх şƎȔƎǨƎƻưх ŧǨǵĽх ƀƐǨƎŘļ- ƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхțхļǵǠļȔƎŧǨļưхļƥǵļǨхƮƺưǵļƹļǨϮхǨŧхƉļưхƎşŧưǵƎɭŘļ-
Ʈŧưǵŧх ǠŧǝǠŧǨŧưǵļşļх ǝƺǠх ƥļǨх ƮƺưǵļƹļǨх ºǠļưǨļưǵĽǠǵƎŘļǨϮх şƺхşŧŗļƟƺхşŧƥхƁǠļưхŘļǨǟǽŧǵŧхǝƺƥļǠϭх.ǨǵƺǨхŘļƹƺưŧǨхŘǠǽȥļưх
ǟǽŧхşƎȔƎşŧưхŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŘŧǠŘļхşŧƥхŘǽŧƥƥƺхǟǽŧхǨŧхƀƺǠƮļх ƥļх ƥƥļƮļşļх ЪşƎȔƎǨƎƻưх şŧх ƉƎŧƥƺЫϮх ǽưļх Řļşŧưļх şŧх ƉƎŧƥƺх ļƥǵļх
ŧưǵǠŧхŧƥхƮļǠхşŧх¥ƺǨǨхțхŧƥхƮļǠхşŧхÙŧşşŧƥƥϭх.ưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļх que se extiende desde el polo sur hacia la costa de la
ƺǠƎŧưǵļƥх Ǩŧх ŧưŘǽŧưǵǠļх ŧƥх ŘƺǠļȥƻưх şŧх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļϮх ŘƺƮ- ưǵĽǠǵƎŘļхƺŘŘƎşŧưǵļƥϭх.ƥхŘļƹƻưхşŧхƮļțƺǠхǵļƮļƹƺхǨŧхƥƥļƮļх
ǝǽŧǨǵƺхǝƺǠхǽưļхƁǠļưхƮŧǨŧǵļхşŧхƉƎŧƥƺхЉƮŧǨŧǵļхļưǵĽǠǵƎŘļЊϮх FƺǽưşļǵƎƺưхºǠƺǽƁƉхțхǵƎŧưŧхƮĽǨхşŧх͵ͷͲхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхşŧхƥļǠƁƺх
ŘƺưхļƥǵƎǵǽşŧǨхǟǽŧхȔļǠƐļưхŧưǵǠŧхƥƺǨхͳͷͲͲхțхͶͲͲͲхƮϭǨϭưϭƮϭх ǝƺǠх͵ͷхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхşŧхļưŘƉƺϭх
122
Izquierda. El lago Vostok, situado en lo que se conoce como el «polo del frío», a unos 3748
QIXVSWFENSPEWYTIVɕGMIHIFENSHIPEFEWIVYWE:SWXSOIWYRPEKSWYFKPEGMEVIWHIGMV
un lago con agua en estado líquido que se encuentra permanentemente tapado
por gruesas capas de hielo y, asimismo, privado de luz solar. Ilustración: Carolina Videla.
Derecha. Una vista del antiguo cráter (inactivo, en primer plano) y del cráter principal
del monte Erebus. Fotografía de Josh Landis, 2000. Isla de Ross, mar de Ross.
Antarctic Photo Library. Colección National Science Foundation.
Isla Cuverville. Fotografía de Jean Paul de la Harpe, 2021. Costa occidental de la Tierra
de Graham. La isla es hogar de una considerable colonia de pingüinos papúa.
.ƥхǝǽưǵƺхƮĽǨхŗļƟƺхşŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхǨŧхŧưŘǽŧưǵǠļхŧưхƥļхƀƺǨļх ŗƥļưŘƺϮхŧưŘļưǵļưхțхƉļŘŧưхǟǽŧхǨŧļхşŧưƺƮƎưļşƺхŧƥхЪŘƺư-
ǨǽŗƁƥļŘƎļǠхşŧхŧưǵƥŧțϮхļхʹͷͶͲхƮŧǵǠƺǨхşŧхǝǠƺƀǽưşƎşļşϭх.Ǩǵļх ǵƎưŧưǵŧх ŗƥļưŘƺЫϭх .ưх Ǩǽх ǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺх ŧǨх ǝƺǨƎŗƥŧх ǠŧŘƺưƺŘŧǠх
ƀƺǨļхŧǨхǽưļхşŧǝǠŧǨƎƻưхŘǽŗƎŧǠǵļхşŧхƉƎŧƥƺхǟǽŧхǨŧхŧưŘǽŧưǵǠļх ɭƺǠşƺǨϮх ļƥǵļǨх ƮƺưǵļƹļǨх ŧх ƎǨƥļǨϮх ǨƎŧưşƺх ƥƺǨх ǝǠƎưŘƎǝļƥŧǨх
ǨƎǵǽļşļхŧưхƥļхºƎŧǠǠļхşŧхrļǠƎŧхțǠşϮхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхƺŘŘƎşŧưǵļƥϭх ƮƺƥşŧļşƺǠŧǨхşŧƥхǝļƎǨļƟŧхƥļхŧǠƺǨƎƻưхǝƺǠхƥļхļŘŘƎƻưхƁƥļŘƎļǠхțх
ƥļхŧǠƺǨƎƻưхşŧƥхȔƎŧưǵƺϮхǨƺƮŧǵƎŧưşƺхļхƥļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧхļưǵĽǠǵƎ-
hļхǝŧưƐưǨǽƥļхưǵĽǠǵƎŘļхЉºƎŧǠǠļхşŧхЯOƎƁƁƎưǨЊхǝǠŧǨŧưǵļхǽưх ŘļхļхǽưхŘļƮŗƎƺхŘƺưǨǵļưǵŧϭхşŧƮĽǨϮхŘƺƮƺхǠŧǨǽƥǵļşƺхşŧƥх
importante conjunto de islas, como las Shetland del Sur, cambio climático, paisajes que antes estaban cubiertos
en la parte noreste de la península, o la isla Alejandro I, şŧх ƉƎŧƥƺх țļх ưƺх ƥƺх ŧǨǵĽưх țх ƥļх ƀǠļƁƮŧưǵļŘƎƻưх şŧх ƥƺǨх Ɓƥļ-
que es una de las islas de mayor tamaño, con una super- ŘƎļǠŧǨх Řļşļх Ȕŧȥх ŧǨх ƮļțƺǠϮх ƮƺşƎɭŘļưşƺх ƥļǨх ŘƺưşƎŘƎƺưŧǨх
ɭŘƎŧхşŧхͶ͵ϭʹͷͲхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхŘǽļşǠļşƺǨϭх.ǨǵļхƎǨƥļхǵƎŧưŧхǽưļх ŘƥƎƮĽǵƎŘļǨхşŧƥхǝƥļưŧǵļϭх
ƀƺǠƮļхşŧхŘǽŘƉļǠƻưхşŧхͶͶͲхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхşŧхƥļǠƁƺхЉşŧхưƺǠǵŧх
ļхǨǽǠЊхțхʹͷͲхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхşŧхļưŘƉƺϮхțхǨŧхǽŗƎŘļхļхƥƺǨхͳҾхх .ƥх ƎƮǝƺǠǵļưǵŧх ǝļǝŧƥх şŧх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх ŘƺƮƺх ǠŧƁǽƥļşƺǠх şŧƥх
ŧưхŧƥхƮļǠхşŧхŧƥƥƎưƁǨƉļǽǨŧưϮхļƥхǨǽǠƺŧǨǵŧхşŧхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļϭх clima del mundo, producto de la corriente circumpolar
ļưǵĽǠǵƎŘļхǟǽŧхƎưɮǽțŧхŧưхƥļǨхŘƺǠǠƎŧưǵŧǨхƮļǠƎưļǨхǝǠƺƀǽưşļǨх
hļх ƁǠļưх şƎȔŧǠǨƎşļşх ƁŧƺƁǠĽɭŘļх şŧƥх ŘƺưǵƎưŧưǵŧх ļưǵĽǠǵƎŘƺх de los otros océanos, hace que este continente sea uno de
y su deslumbrante paisaje, con su característico color ƥƺǨхǵŧƮļǨхşŧхŧǨǵǽşƎƺхƮĽǨхǠŧƥŧȔļưǵŧǨхŧưхƥļхļŘǵǽļƥƎşļşϭ
CARTOGRAFÍA
Álvaro Pinochet Brunetto
E
n Chile la cartografía antártica fue confeccionada por
compilación desde 1884 hasta bien entrado el siglo
XX, primero por la falta de información y luego por
lo complicado que resultaba realizar los levantamientos
ŘļǠǵƺƁǠĽɭŘƺǨϮх şŧŗƎşƺх ļх ƥļх ƁŧƺƁǠļƀƐļх țх ƮŧǵŧƺǠƺƥƺƁƐļх şŧƥх
continente antártico.
.ưх ŧǨǵŧх Ʈļǝļх şŧх ƥļх ǠŧƁƎƻưх ļǽǨǵǠļƥх şŧх ƉƎƥŧх ɭƁǽǠļưх ŘļǠ-
ǵƺƁǠļɭļşļǨх ƥļǨх ƎǨƥļǨх Ɖŧǵƥļưşх şŧƥх ǽǠх țх ǽưļх ǝƺǠŘƎƻưх şŧх
la península Antártica y aparecen los siguientes nombres
ƁŧƺƁǠĽɭŘƺǨϯх ºƎŧǠǠļǨх ǽǨǵǠļƥŧǨϮх ƎǨƥļǨх Ɖŧǵƥļưşх şŧƥх ǽǠϮх
ºƎŧǠǠļхşŧхhǽƎǨхFŧƥƎǝŧϮхºƎŧǠǠļхşŧх¢ļƥƮŧǠ 1, monte Haddington
țхŧƥхƁƺƥƀƺх.ǠŧŗǽǨхțхºŧǠǠƺǠϭ
1ETEHI'LMPIIPEFSVEHSTEVEIPYWSHIPEWIWGYIPEWTVMQEVMEWHIPE6IT½FPMGE
%PINERHVS&IVXVERH,YMPPEVH)WGEPE-QTVIWM¶RHI4+EHSX7ERXMEKS
'SPIGGM¶R+EPPMGE&MFPMSXIGE2EGMSREPHI*VERGME
125
1240 KILÓMETROS
es la distancia de Punta Arenas a isla Rey Jorge.
Cartografía náutica
in situ en 1947
El primer levantamiento de una carta náutica fue realiza- ƺƮƺşƺǠƺхGǽŧǨļƥļƁļхƺхƁƥļŘƎļǠхTƁƥŧǨƎļхşŧхƥļх¢ǠƺȔƎşŧưŘƎļϮх
da in situ por la corbeta Iquique en 1947 durante la prime- entre otros. Esta carta dio inicio a una larga produc-
Ǡļх.ȚǝŧşƎŘƎƻưхưǵĽǠǵƎŘļхƉƎƥŧưļхțхŘƺǠǠŧǨǝƺưşƎƻхļхЪ¢ǽŧǠǵƺх ción de cartografía náutica, con más de una veintena
ƺŗŧǠļưƐļЗļƉƐļх $ŧǨŘǽŗǠƎƮƎŧưǵƺЫϮх ŧưх ƥļх ƎǨƥļх GǠŧŧưȕƎŘƉϮх şŧх ŘļǠǵļǨх ǟǽŧх ƥƥŧƁļŗļưх ƮĽǨх ļƥƥĽх şŧх ƥļх ƥļǵƎǵǽşх ͻҾх х țх
escala 1:10.000, al mando del capitán de fragata Ernesto que representaban bahías, caletas, islas, islotes, pasos,
GƺưȥĽƥŧȥхtļȔļǠǠŧǵŧϭх.ǨǵŧхƥŧȔļưǵļƮƎŧưǵƺϮхǠŧļƥƎȥļşƺхŧưхŧƥх ensenadas, puertos, canales y estrechos, entre otros, a
lugar, fue publicado como carta ese mismo año por el variadas escalas, que van desde 1:500.000 hasta 1:4000,
$ŧǝļǠǵļƮŧưǵƺхşŧхtļȔŧƁļŘƎƻưхŧхOƎşǠƺƁǠļƀƐļхЉ$tOЊϭ lo que ha permitido que los barcos nacionales y extran-
jeros naveguen con seguridad, al cubrir buena parte de la
Así, nacía la primera carta náutica de la Antártica chilena, Antártica occidental.
que comprendía sondaje, el cual fue realizado con un
escandallo (plomada que llega al fondo del mar, permi- hļхŘļǠǵļхưĽǽǵƎŘļхļưǵĽǠǵƎŘļхŧǨхǠŧļƥƎȥļşļхŧưхƥļхļŘǵǽļƥƎşļşх
ǵƎŧưşƺхļǨƐхƮŧşƎǠхƥļхǝǠƺƀǽưşƎşļşЊϮхțхưƺƮŗǠŧǨхƁŧƺƁǠĽɭŘƺǨх ǝƺǠхŧƥхŧǠȔƎŘƎƺхOƎşǠƺƁǠĽɭŘƺхțхŘŧļưƺƁǠĽɭŘƺхşŧхƥļхǠƮļşļх
de origen nacional, como caletón Iquique, península şŧхƉƎƥŧхЉOЊϭ
126
El inicio de la
GEVXSKVEJ°EXSTSKV¤ɕGE
.ưхƉƎƥŧхƥļхŘļǠǵƺƁǠļƀƐļхǵƺǝƺƁǠĽɭŘļхşŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхşŧŗŧх
ǨǽхƎƮǝǽƥǨƺхļƥхƁŧưŧǠļƥхşŧƥх.ƟŨǠŘƎǵƺх¥ļƮƻưхļƹļǨхrƺưǵļƥȔļх
quien, atraído por estas tierras polares, mandó confec-
cionar el primer mapa de la Antártida chilena, que repre-
ǨŧưǵļхŧƥхŧȚǵǠŧƮƺхļǽǨǵǠļƥхşŧхƮŨǠƎŘļхşŧƥхǽǠхțхŧƥхºŧǠǠƎǵƺǠƎƺх
Chileno Antártico a escala 1:7.500.000. Realizado en el año
1945, es el primer mapa de la Antártica elaborado por el
TưǨǵƎǵǽǵƺх GŧƺƁǠĽɭŘƺх rƎƥƎǵļǠх ЉTGrЊх țх ŧǨŧх ƮƎǨƮƺх ļƹƺх ƀǽŧх
ƎưŘƺǠǝƺǠļşƺхşŧưǵǠƺхşŧхƥļхļǠǵļхtļŘƎƺưļƥхşŧхƥļх¥ŧǝǾŗƥƎŘļх
şŧх ƉƎƥŧх şŧƥх TGrϮх ǟǽŧх ŘƺưǨǵļх şŧх ȔŧƎưǵƎŘǽļǵǠƺх ǝƥļưƺǨх şŧх
todo el territorio nacional.
$ƺǨхļƹƺǨхƮĽǨхǵļǠşŧхǨŧхƥƥŧȔƻхļхŘļŗƺхŧƥхƮļǝļхşŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļϮх
ǟǽŧхǠŧǝǠŧǨŧưǵļхŧƥхºŧǠǠƎǵƺǠƎƺхƉƎƥŧưƺхưǵĽǠǵƎŘƺϮхǝŧǠƺхǟǽŧϮх
además, contiene información anexa en cuatro mapas
ƎưǨŧǠǵƺǨх ŘƺƮƺх ƥļх ƎǨƥļх $ŧŘŧǝŘƎƻưϮх ƥļǨх ƎǨƥļǨх Ɖŧǵƥļưşх şŧƥх
ǽǠϮхƥļǨхŗļƉƐļǨхhƺŘƢǠƺțхțхưƁļƮƺǨхŧưхƥļхƎǨƥļхÙƎŧưŘƢŧхțϮхƥƺх
ƮĽǨхƎƮǝƺǠǵļưǵŧϮхƥļхƎǨƥļхGǠŧŧưȕƎŘƉϭх.ưхŨƥхțļхļǝļǠŧŘŧưхƥƺǨх
nombres otorgados en la primera Expedición Antártica
Chilena de 1947, como cerro Comodoro Guesalaga, ne-
vado General Cañas, punta y puerto Iquique o islote Ibar,
şļưşƺхƎưƎŘƎƺхļхưǽŧȔƺǨхưƺƮŗǠŧǨхƁŧƺƁǠĽɭŘƺǨхǟǽŧхǝŧǠşǽǠļưх
hasta hoy.
4VMQIVEGEVXSKVEJ°E
XSTSKV¤ɕGEVIKYPEV
hļх ǝǠƎƮŧǠļх ŘļǠǵƺƁǠļƀƐļх ǵƺǝƺƁǠĽɭŘļх ǠŧƁǽƥļǠх şŧƥх ºŧǠǠƎǵƺǠƎƺх
ƉƎƥŧưƺхưǵĽǠǵƎŘƺхƥļхǠŧļƥƎȥƻхŧƥхTưǨǵƎǵǽǵƺхGŧƺƁǠĽɭŘƺхrƎƥƎǵļǠх
ЉTGrЊхŧưхŧƥхļƹƺхͳͻͷͷϮхŘļǠǵƺƁǠļƀƐļхŧƥļŗƺǠļşļхǝƺǠхŘƺƮǝƎƥļ-
ción a escala 1:500.000 y cuyos límites comprenden desde
ƥƺǨхͻͲҾхÙхļхƥƺǨхͷ͵ҾхÙхŧưхƥƺưƁƎǵǽşхțхşŧǨşŧхƥļхƥļǵƎǵǽşхͲҾххļх
ƥƺǨхҾхϮхŘƺưхǽưхǵƺǵļƥхşŧхȔŧƎưǵƎŘƎưŘƺхƉƺƟļǨхŧưхƀƺǠƮļǵƺхǝļ-
pel. Esta cartografía utilizó para su confección planchetas
şŧхƥļхŘļǠǵļхļŧǠƺưĽǽǵƎŘļхşŧхƥļхFǽŧǠȥļхŨǠŧļхşŧƥх.ƟŨǠŘƎǵƺхşŧх
Estados Unidos y de la carta mundial aeronáutica, am-
8IVVMXSVMS'LMPIRS%RX¤VXMGSIWGEPE1EXIVMEPGEVXSKV¤ɕGS
ŗļǨхļхŧǨŘļƥļхͳϯͳϭͲͲͲϭͲͲͲϮхļǨƐхŘƺƮƺхŘļǠǵļǨхşŧхƥļхɭŘƎưļхşŧх -RWXMXYXS+ISKV¤ɕGS1MPMXEV'SPIGGM¶R1ETSXIGE-+1&MFPMSXIGE2EGMSREPHI'LMPI
tļȔŧƁļŘƎƻưхŧхOƎşǠƺƁǠļƀƐļхşŧхƥļхǠƮļşļхşŧхƉƎƥŧϮхļхŧǨŘļƥļх
7IGXSVERX¤VXMGSGLMPIRS1ETER¤YXMGSIWGEPEHIWHIIPQIVMHMERS
ͳϯͷͲͲϭͲͲͲϭх¢ƺǨǵŧǠƎƺǠƮŧưǵŧхǨŧхƥƥŧȔƻхļхŘļŗƺхǽưļхļŘǵǽļƥƎȥļ- 53Ҿ W hasta el 90Ҿ;-RWXMXYXS,MHVSKV¤ɕGSHIPE%VQEHEHI'LMPI
ŘƎƻưхŧưхŧƥхļƹƺхͳͻхŘƺưхƎƁǽļƥхưǾƮŧǠƺхşŧхŘļǠǵļǨϭ 'SPIGGM¶R1ETSXIGE7,3%&MFPMSXIGE2EGMSREPHI'LMPI
127
.ưǵǠŧхƥƺǨхļƹƺǨхͳͻͺͻхțхͳͻͻͳхŧƥхTGrхŘƺưƀŧŘŘƎƺưƻхǽưļхŘļǠ-
ǵƺƁǠļƀƐļхǠŧƁǽƥļǠхşŧƥхºŧǠǠƎǵƺǠƎƺхƉƎƥŧưƺхưǵĽǠǵƎŘƺхǝƺǠхŘƺƮ-
pilación a escala 1:250.000, cuyos límites comprenden
şŧǨşŧхƥƺǨхͻͲҾхÙхļхƥƺǨхͷ͵ҾхÙхŧưхƥƺưƁƎǵǽşхțхşŧхƥƺǨхͲҾхх
ļхƥƺǨхͷҾххŧưхƥļǵƎǵǽşϮхŘƺưхǽưхǵƺǵļƥхşŧхǵǠŧƎưǵļхțхǵǠŧǨхƉƺƟļǨх
en formato papel. Esta cartografía empleó para su con-
fección cartografía inglesa, a escalas 1:500.000, 1:250.000
țх ͳϯʹͲͲϭͲͲͲϭх ¢ƺşŧƮƺǨх ȔŧǠх ǟǽŧх ļǾưх ŧưх ŧǨƺǨх ļƹƺǨх ưƺх
ŘƺưǵĽŗļƮƺǨх Řƺưх ǽưļх ŗļǨŧх ŘļǠǵƺƁǠĽɭŘļх ǝǠƺǝƎļϮх ļǽưǟǽŧх
sí existía la voluntad de representar en buena forma el
ºŧǠǠƎǵƺǠƎƺхƉƎƥŧưƺхưǵĽǠǵƎŘƺϭ
4VMQIVEGEVXEXSTSKV¤ɕGE
con fotografía aérea
hļх ŘļǠǵļх TGrЗTtOх ¢ŧưƐưǨǽƥļх FƎƥşŧǨϮх ļх ŧǨŘļƥļх ͳϯͳͲϭͲͲͲϮх
en su primera edición de 1994, fue la primera carta to-
ǝƺƁǠĽɭŘļхǠŧļƥƎȥļşļхƮŧşƎļưǵŧхƀƺǵƺƁǠļƀƐļхļŨǠŧļϭх.ǨǵļхŘļǠǵļх
necesitó de apoyo geodésico y para ello, se debieron rea-
lizar cuatro campañas antárticas para concretar más de
catorce puntos de control geodésico.
128
'EVXEVIKYPEVXSTSKV¤ɕGE
realizada con tecnología satelital
hļхǝǠƎƮŧǠļхŘļǠǵļхǠŧļƥƎȥļşļхŘƺưхǵŧŘưƺƥƺƁƐļхǨļǵŧƥƎǵļƥхțхǟǽŧϮх
además, utilizó un modelo digital de elevación es la car-
ǵļхTǨƥļǨх¢Ǝƥƺǵƺх¢ļǠşƺϮхşŧхʹͲͳ͵ϮхŘǽțƺхưƺƮŗǠŧхǠŧŘǽŧǠşļхļƥх
comandante de la escampavía Yelcho, de la Armada de
ƉƎƥŧϮх hǽƎǨх ƥŗŧǠǵƺх ¢ļǠşƺх ØƎƥƥļƥƻưϮх ǟǽƎŧưх ŧưх ǽưļх ļǠǠƎŧǨ-
Ɓļşļх ǵǠļȔŧǨƐļх ƥƺƁǠƻх ǠŧǨŘļǵļǠх ŧƥх ͵Ͳх şŧх ļƁƺǨǵƺх şŧх ͳͻͳх ļх
los veintidós náufragos del Endurance en la isla Elefante
ЉƎǨƥļǨхƉŧǵƥļưşхşŧƥхǽǠЊϭ
'EVXE-WPEW4MPSXS4EVHSIWGEPEmIHMGM¶R-RWXMXYXS+ISKV¤ɕGS1MPMXEV'LMPI
Arriba. 'EVXEMWPE6I].SVKITIR°RWYPE*MPHIWIWGEPEmIHMGM¶RIPEFSVEHE
.ưхƥļхļŘǵǽļƥƎşļşϮхƥļхŘļǠǵƺƁǠļƀƐļхǵļưǵƺхǵƺǝƺƁǠĽɭŘļхŘƺƮƺх
TSVIP-RWXMXYXS+ISKV¤ɕGS1MPMXEV-+1IRGSPEFSVEGM¶RGSRIP-RWXMXYXS%RX¤VXMGS'LMPIRS náutica, mediante el uso de nuevas tecnologías, sigue
Abajo:MWXEHIFEL°E*MPHIWHIWHIIPXVERWTSVXI%4HIPE%VQEHEHI'LMPIAquiles.
Ǩǽх ļȔļưŘŧх ƉļŘƎļх ŧƥх ǨǽǠϮх ŘǽŗǠƎŧưşƺх ưǽŧǨǵǠƺх ºŧǠǠƎǵƺǠƎƺх
*SXSKVEJ°EHI,EVV](°E^-WPE6I].SVKIMWPEW7LIXPERHHIP7YV'SPIGGM¶R-2%', Chileno Antártico.
129
TOPONIMIA Y ONOMÁSTICA
DE LAS BASES ANTÁRTICAS CHILENAS
Reiner Canales Cabezas1
Cosas y nombres. La tensión que se produce en forma casi inevitable entre un objeto y la palabra que
lo nombra ha estado presente en cada viaje exploratorio a la Antártica. Todo ahí extendido, único, innombrado,
pero no innombrable. Como escribiera el doctor Guillermo Mann, precursor del estudio biológico del continente
blanco, «en el incansable afán de someter a su conocimiento y a su intervención cultivadora todo el planeta que
el destino le asignó por morada, el hombre ha invadido desde hace pocos decenios las últimas regiones
que durante miles de años se habían substraído a su visión: la Antártica».
130
C
osas y nombres. La tensión que se produce en for-
ma casi inevitable entre un objeto y la palabra que lo
nombra ha estado presente en cada viaje explorato-
rio a la Antártica. Todo ahí extendido, único, innombrado,
pero no innombrable. Como escribiera el doctor Guillermo
Mann, precursor del estudio biológico del continente blan-
co, «en el incansable afán de someter a su conocimiento
y a su intervención cultivadora todo el planeta que el des-
tino le asignó por morada, el hombre ha invadido desde
hace pocos decenios las últimas regiones que durante mi-
les de años se habían substraído a su visión: la Antártica».
131
«Antártica» («opuesto al Ártico») deriva del nombre que los griegos
dieron al Polo Norte (Arktikos, derivado a su vez de arktos, «oso»),
hļǨхțхƥƺǨхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨϮхǝļǠǵƎŘǽƥļǠƮŧưǵŧхļǟǽŧƥƥƺǨхƎưǵŧǠŧǨļşƺǨх
ŧưхŧƥхƥƺŗƺхɭưƺхļưǵĽǠǵƎŘƺхЉArctocephalus gazella), pueden
visitar la base Doctor Guillermo Mann, que se encuentra en
ŧƥхŘļŗƺхƉƎǠǠŧɪϮхƎǨƥļхhƎȔƎưƁǨǵƺưϭхtƺхǨŧхşŧŗŧхŘƺưƀǽưşƎǠхŘƺưхŧƥх
refugio del mismo nombre ubicado en punta Spring, cons-
truido en 1972-1974 por el INACH. Guillermo Mann fue un
ȥƺƻƥƺƁƺϮхưļǵǽǠļƥƎǨǵļхțхŧŘƻƥƺƁƺхŘƉƎƥŧưƺхЉͳͻͳͻЗͳͻЊϮхşƎǠŧŘǵƺǠх
del Centro de Investigaciones Zoológicas de la Universidad
de Chile, que participó en la expedición antártica de 1947,
comisionado por el Ministerio de Agricultura. En 1948 pu-
blicó Biología de la Antártica Suramericana, uno de los Arriba. Base Dr. Guillermo Mann, una de las tres bases administradas por el Instituto Antártico
Chileno en el continente blanco. Fotografía de Jennifer Muñoz Palma, 2009.
primeros libros de este tipo en el mundo y del que extraji- 'SPIGGM¶R-2%',*YIMREYKYVEHEIR]WIIRGYIRXVEYFMGEHEIRGEFS7LMVVIɔ
ƮƺǨхƥļхŘƎǵļхǟǽŧхƎưƎŘƎļхŧǨǵŧхŧǨŘǠƎǵƺϭх.ƥхŘļŗƺхƉƎǠǠŧɪхǨŧхǽŗƎŘļх isla Livingston, archipiélago Shetland del Sur.
ŧưхŧƥхưƺǠǵŧхşŧхƥļхƎǨƥļхhƎȔƎưƁǨǵƺưхțх.şȕļǠşхǠļưǨɭŧƥşхЉͳͺͷЗ Abajo+YMPPIVQS1ERREPJSRHSHIFEVFE]PIRXIW
IRYREI\GYVWM¶RGMIRX°ɕGEEPE%RX¤VXMGE
1852), capitán de la Marina Real Británica, lo denominó así Colección Archivo INACH.
ŧưх ͳͺʹͲх ŧưх ƉƺưƺǠх şŧƥх ŘļǝƎǵĽưх ÙƎƥƥƎļƮх Oϭх ƉƎǠǠŧɪх ЉͳͺͷЗ Vista aérea de la base naval Capitán Arturo Prat. Fotografía de la Armada de Chile.
ͳͺͶЊϮхŧưхļǟǽŧƥхǵƎŧƮǝƺхŘƺƮļưşļưǵŧхƁŧưŧǠļƥхŧưхŧƥх¢ļŘƐɭŘƺϭх Bahía Chile, isla Greenwich, archipiélago de las Shetland del Sur. Colección Armada de Chile.
132
En tanto, la isla Livingston quizás deba su nombre al capi- probablemente nombrada así por Robert Fildes en honor
tán Andrew Livingston, de Glasgow. al bergantín Robert, que participó en actividades foque-
ras en las Shetland del Sur en 1821-1822.
Más al norte, veremos la base Luis Risopatrón, cons-
truida en 1957 por la Armada de Chile y posteriormente ǠǽȥļưşƺхŧƥхŧǨǵǠŧŘƉƺхşŧхǠļưǨɭŧƥşϮхşļƮƺǨхŘƺưхƥļхŗļǨŧх
traspasada al INACH. El destacado geógrafo y explorador General Bernardo O'Higgins, que se ubica en el cabo
hǽƎǨх ¥ƎǨƺǝļǵǠƻưх ЉͳͺͻЗͳͻ͵ͲЊх ŧǨх ļǽǵƺǠх şŧх ǽưх Ʈļǝļх şŧх ƥļх Legoupil, en la península Antártica. Es la segunda base
Antártica sudamericana (1907), carta utilizada por Chile que Chile construyó en la Antártica y es administrada por
y Argentina para discutir una delimitación entre 1907 y el Ejército de Chile. Fue inaugurada el 18 de febrero de
1908, y también fue parte de la Comisión Antártica de 1948, con la presencia del presidente Gabriel González
ͳͻͲϭхhļхŗļǨŧх¥ƎǨƺǝļǵǠƻưхǨŧхŧưŘǽŧưǵǠļхŧưхƥļхƎǨƥļх¥ƺŗŧǠǵϮх Videla (1898-1980).
El cabo Legoupil fue descubierto por la expedición de
Dumont d’Urville (1790-1842), quien antes de llegar a
aguas antárticas había recorrido y estudiado el estrecho
de Magallanes. D'Urville le dio el nombre a este cabo
por un miembro de la expedición llamado Ernest Goupil
(1814-1840).
135
Un Centro Antártico
Internacional
Andrea Peña Aguirre
(IWHIWYHIWGYFVMQMIRXSIPIWXVIGLSHI1EKEPPERIWLEWMHSYREVYXEHIMRXIRWEWWMKRMɕGEGMSRIWTEVEPSWREZIKERXIW
TSVYRETEVXIIPIWUYMZSTEWSHIPSG¬ERS%XP¤RXMGSEP4EG°ɕGSTSVSXVEPETYIVXEEPE Terra IncognitaHIPɕR
HIPQYRHS]EPQMWQSXMIQTSYRPYKEVHIVIWKYEVHS]EFEWXIGMQMIRXS8VEWPEVKEW]TIRSWEWREZIKEGMSRIW
ZMWYEPM^EVPE4YRXE%VIRSWESandy Point
IVEWI´EPHIGIVGER°EGSRIPV°SHIP'EVF¶R]PEGMYHEHUYIGVIG°EIRWYWSVMPPEW
136
Esta imagen de la costanera del estrecho de Magallanes y las siguientes muestran parte del diseño
del Centro Antártico Internacional (CAI), proyecto único en el mundo que fue adjudicado al equipo liderado
por los arquitectos chilenos Alberto Moletto, Cristóbal Tirado, Sebastián Hernández y Danilo Lagos.
Planos y renders de Alberto Moletto, Cristóbal Tirado, Sebastián Hernández y Danilo Lagos, 2021.
E
se antiguo punto de encuentro de caminos y espe-
ranzas vuelve hoy a ser un faro que atrae a aventu-
reros, exploradoras y amantes de la mágica ilusión
que fascina desde lo desconocido, permitiéndoles aden-
trarse en nuevas aguas ya no en frágiles naves, sino a
través del saber, la ciencia, la cooperación y la cultura.
El lugar que aglutinará este sueño es el Centro Antártico
Internacional (CAI).
ǨƐϮхǨƺŗǠŧхƥļхƉƎǨǵƻǠƎŘļх¢ǽưǵļхǠŧưƺǨļхǨŧхļƥȥļǠĽхǽưхŧşƎɭŘƎƺϮх
organizado por estratos, que habla de los niveles y capas
diversas, geológicas y simbólicas, que constituyen lo an-
tártico. En la franja inferior, un zócalo pétreo, oscuro, de
arcos sólidos, sostiene la estructura. Sobre él, un volu-
men liviano, traslúcido y ondulante, que evoca la imagen
de un témpano a la deriva, contendrá los espacios que
ļŘƺƁŧǠĽưхļхȔƎǨƎǵļưǵŧǨхțхŧǟǽƎǝƺǨхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨϭ
137
Con 32.930 m2, será un espacio
dedicado a la ciencia, cultura
y cooperación internacional,
W°QFSPSHIYRETSP°XMGEERX¤VXMGEUYIQMVEEPJYXYVS]UYIIWXEV¤
TVITEVEHETEVEHIWEJ°SWIMRZIWXMKEGM¶RIR1EKEPPERIW
138
vivirán en el bosque antártico del CAI, que se espera tenga
ǽưļх ǨǽǝŧǠɭŘƎŧх şŧх ƮƎƥх ƮŧǵǠƺǨх ŘǽļşǠļşƺǨϭх ŧǠĽưх ƮĽǨх şŧх
mil plantas de treinta y cuatro especies diferentes que
alguna vez poblaron la Antártica. Su objetivo principal es
mostrar la desconocida historia natural de la conexión
Sudamérica-Antártica, un otrora territorio «verde» con
frondosos y tupidos bosques en el que habitaron dinosau-
rios, pequeños mamíferos, aves, insectos y otros animales
primitivos del Cretácico.
139
WANDA QUILHOT
Nadia Politis Mella1
«Y
ƺхǨƺțхƥļхƥƎǟǽŧưƻƥƺƁļЫϮхļɭǠƮļхÙļưşļх şŧŘƎǠϯх Ю.Ǩǵƺх ǝǽŧşŧх ƺŘǽǠǠƎǠЮϮх ǨƎưƺх ǟǽŧх Ɖļțх ßхǝƺǠǟǽŧхƥļǨхŘǠƐǵƎŘļǨхŧưхƉƎƥŧхǨƺưхŘƺưǨǵļưǵŧǨЫϮх
¤ǽƎƥƉƺǵх ļƥх ƮƺƮŧưǵƺх şŧх ǠŧŘƺǠşļǠх ǟǽŧхşŧŘƎǠƥƺхŘǽļưşƺхƺŘǽǠǠŧЫϮхļşȔƎŧǠǵŧϭххххх ǠŧɮŧȚƎƺưļϭх¢ļǠļхÙļưşļϮхЪțļхǝļǨƻхŧƥхƮƺƮŧưǵƺЫх
Ǩǽх ŘļǠǠŧǠļх ŘƎŧưǵƐɭŘļϮх ǟǽŧх ǨǽǝŧǠļх țхŘƺưǨƎşŧǠļхǟǽŧхǽưхƀƺŘƺхşŧхļǵŧưŘƎƻưхǟǽŧхşŧ-
ƥƺǨхǨŧǨŧưǵļхļƹƺǨхşŧхǵǠļŗļƟƺхŧưхŧƥхŧǨǵǽşƎƺх .ƥх ǠŧŘƺưƺŘƎƮƎŧưǵƺх ƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥх ǵļƮŗƎŨưх ŗŧǠƐļхļǵǠļŧǠхƮļțƺǠхƎưǵŧǠŨǨхŧǨхƥļхŧưǨŧƹļưȥļхŧưх
şŧхƀƺǠƮļǨхȔŧƁŧǵļƥŧǨϯхЪºŧǠŧǨļхºƺǠǠŧǨϮхǝļǠļх ƥƥŧƁƻхļƥхǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺхǵǠļǨļưşƎưƺхțхƥļхŘļşŧƮƎļх ŧǨŘǽŧƥļǨхțхƥƺǨхǝǠƺƁǠļƮļǨхşŧхŧǨǵǽşƎƺǨϯхЪOļțх
ƮƎхƁǽǨǵƺϮхŧǨхƥļхǟǽŧхƮĽǨхƉļхŘƺưǵǠƎŗǽƎşƺхļх tļŘƎƺưļƥх şŧх FļǠƮļŘƎļх țх ƎƺǟǽƐƮƎŘļх şŧх ǟǽŧхŧưǨŧƹļǠхŗƎƺƥƺƁƐļхțхǟǽƐƮƎŘļϭх.ǨļхŧǨхƥļхƮŧƟƺǠх
ŧưǵŧưşŧǠхǝƺǠхǟǽŨхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхŧǨхǽưхŧƟŧƮ- ǠƁŧưǵƎưļх ƥļх ƎưŘƥǽțƻх ŘƺƮƺх ǨƺŘƎļх ŘƺǠǠŧǨ- ŘƺưŘƥǽǨƎƻưхļхƥļхǟǽŧхƉŧхƥƥŧƁļşƺхŧưхƮƎхǵǠļŗļƟƺϭх
ǝƥƺхşŧхŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺхƁƥƺŗļƥЫϮхǨƺǨǵƎŧưŧϮхțļх ǝƺưşƎŧưǵŧϯхЪºŧưƁƺхƥļхǨļǵƎǨƀļŘŘƎƻưхşŧхƉļŗŧǠх hļхǟǽƐƮƎŘļхƟǽưǵƺхŘƺưхƥļхŗƎƺƥƺƁƐļϮхưƺхǨŧǝļǠļ-
ǟǽŧхǝļǠļхƥļхŗƎƻƥƺƁļхƥƺǨхǵǠƎǽưƀƺǨхŘƺƮǝļǠǵƎ- ŘǽƮǝƥƎşƺхŘƺưхŧƥхǝƥļưǵŧļƮƎŧưǵƺхşŧхƉƎǝƻǵŧ- şļǨЫϮхşƎŘŧϭ
şƺǨхǨƺưхŧƥхǠŧɮŧƟƺхşŧхǽưхǵǠļŗļƟƺхŘƺƥŧŘǵƎȔƺϯх ǨƎǨх țх ƥļх ƀǽưşļƮŧưǵļŘƎƻưх ŧȚǝŧǠƎƮŧưǵļƥϭх ßх ļх
ЪOƺțхŧưхşƐļϮхŧǨхşƎƀƐŘƎƥхǟǽŧхǽưļхǝŧǠǨƺưļхǨƺƥļх ƮƎǨх ŘƺƮǝļƹŧǠļǨх şŧх ǵǠļŗļƟƺх țх ƮƎǨх ļƮƎƁļǨх ƥх ǠŧŘƺǠşļǠх ƥƺǨх ǵŨƮǝļưƺǨх ƎƮǝƺưŧưǵŧǨх țх
ƉļƁļхļƥƁƺхŧưхŧǨǵŧхŘļƮǝƺϭхŧхưŧŘŧǨƎǵļхşŧх ǨƎŧƮǝǠŧх ƥŧǨх şŧŘƐļх ǟǽŧх ƥƺх ǟǽŧх ưƺх Ǩŧх ǝǽ- ƥƺǨх ǝƺşŧǠƺǨƺǨх ȔƎŧưǵƺǨх ŘļǵļŗĽǵƎŘƺǨх şŧх ƥļх
ŧǟǽƎǝƺǨхşŧхǵǠļŗļƟƺϮхƟǽưǵƺхŘƺưхƀƺǠƮǽƥļǠхƉƎ- ŗƥƎŘļϮх ưƺх ŧȚƎǨǵŧϭЫх hļх ǵǠļțŧŘǵƺǠƎļх şŧх Ùļưşļх ưǵĽǠǵƎŘļϮхÙļưşļхǠŧļƥƎȥļхǽưļхǝļǽǨļхŧхƎƮļƁƎ-
ǝƻǵŧǨƎǨхŘƥļǠļǨхțхŗļǨŧǨхŧȚǝŧǠƎƮŧưǵļƥŧǨхǟǽŧх ŧǨх ǠŧŘƺưƺŘƎşļх ǝƺǠх Ǩǽх ǵǠļŗļƟƺх ŧưх ƥļх ǵļȚƺ- ưļхŧƥхşŧǨǵƎưƺхşŧхǽưхǾƥǵƎƮƺхȔƎļƟŧхļƥхǨƺƹļşƺхǵŧ-
ǨǽǨǵŧưǵŧưхŧǨļǨхƉƎǝƻǵŧǨƎǨϭЫ ưƺƮƐļх şŧх ƥƐǟǽŧưŧǨϮх ŧǨх şŧŘƎǠϮх ŧưх ƥļх Ǝşŧư- ǠǠƎǵƺǠƎƺхļǽǨǵǠļƥϯхЪØƺƥȔŧǠƐļхļƥхŘļưļƥхtŧǽƮļțŧǠϮх
ǵƎɭŘļŘƎƻưх şŧх ưǽŧȔƺǨх ŧƟŧƮǝƥļǠŧǨϭх GǠļŘƎļǨх ļƥхǨǽǠŧǨǵŧхşŧƥхŧǨǵǠŧŘƉƺхşŧхGŧǠƥļŘƉŧϮхşƺưşŧх
$ǽǠļưǵŧх Ǩǽх ŘļǠǠŧǠļϮх Ùļưşļх Ɖļх ǠŧļƥƎȥļşƺх ļх Ǩǽх ƥļŗƺǠϮх ǵǠŧǨх ưǽŧȔļǨх ŧǨǝŧŘƎŧǨх ƥƥŧȔļưх Ǩǽх Ɖŧх ȔƎǨǵƺх ƥƺǨх ƎŘŧŗŧǠƁǨх ƮĽǨх ƉŧǠƮƺǨƺǨх şŧƥх
ƮĽǨх şŧх şƺǨŘƎŧưǵļǨх ǝǽŗƥƎŘļŘƎƺưŧǨх ŘƎŧưǵƐ- ưƺƮŗǠŧϯх Pseudocyphellaria wandaeх ЉͳͻͻʹЊϮх ƮǽưşƺϮх şŧх ƉŧǠƮƺǨƺǨх ŘƺƥƺǠŧǨϭх х ƮƐх Ʈŧх
ɭŘļǨϭх.ưхʹͲͳͷϮхŧƥхGǠǽǝƺхhļǵƎưƺļƮŧǠƎŘļưƺх Menegazzia wandaeхЉʹͲͲͳЊхțхStringula wan- ǨǽŗțǽƁƻхƥļхŗŧƥƥŧȥļϭхhļхŧƮƺŘƎƻưхŧǨǵŨǵƎŘļхŧǨх
şŧхhƐǟǽŧưŧǨхƥŧхƺǵƺǠƁƻхŧƥхǝǠŧƮƎƺхØļƎưƎƺϰхļƥх daeх ЉʹͲͲ͵ЊϮх ǽưх ƉƎǵƺх ǟǽŧх ŧǨх ƺŗǨŧǠȔļşƺх Řƺưх ƎƮǝļƁļŗƥŧϮхưƺхǵƎŧưŧхǝǠŧŘƎƺЫϮхşƎŘŧϭ
ļƹƺх ǨƎƁǽƎŧưǵŧϮх ŧƥх GǠǽǝƺх hļǵƎưƺļƮŧǠƎŘļưƺх şƎǨǵļưŘƎļх ǝƺǠх ƥļх ƺǵǠƺǠļх şƺŘŧưǵŧх ǽưƎȔŧǠǨƎǵļ-
şŧх hƎǟǽŧưƺƥƻƁƺǨх ЉGhhЊϮх Ɵǽưǵƺх ļƥх GǠǽǝƺх ǠƎļϯхЪtƺхƮļƁưƎɭǟǽŧƮƺǨхǵļưǵƺϭхǽļưşƺхǽưļх
.ŘǽļǵƺǠƎļưƺх şŧх hƎǟǽŧưƺƥƺƁƐļϮх ŘǠŧļǠƺưх ŧƥх ŧǨǵĽхşŧşƎŘļşļхļхǽưхƁǠǽǝƺхşŧхƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưϮх
ǝǠŧƮƎƺх Ùļưşļх ¤ǽƎƥƉƺǵх ¢ļƥƮļх ǝļǠļх ǠŧŘƺ- ŧǨǵĽхŧȚǝǽŧǨǵļхļхŧǨǵƺϭххȔŧŘŧǨϮхǽưļхŧưŘǽŧư-
ưƺŘŧǠх ŧƥх ǵǠļŗļƟƺх ŘƎŧưǵƐɭŘƺх şŧх ƎưȔŧǨǵƎƁļ- ǵǠļх ưǽŧȔļǨх ŧǨǝŧŘƎŧǨх țх ƥƥŧȔļưх Ǩǽх ưƺƮŗǠŧЫϮх
şƺǠŧǨхƟƻȔŧưŧǨϭх$ƺǨхļƹƺǨхşŧǨǝǽŨǨϮхÙļưşļх ǨŧƹļƥļϭхǽǨхƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƺưŧǨхǵļƮŗƎŨưхŘƺưǨƎ-
ƀǽŧхǠŧŘƺưƺŘƎşļхŘƺưхŧƥхǵƐǵǽƥƺхşŧхǝǠƺƀŧǨƺǠļх şŧǠļǠƺưхŧƥхŧǨǵǽşƎƺхşŧхƥļхǠļşƎļŘƎƻưхÁØхǨƺƥļǠх
ŧƮŨǠƎǵļхǝƺǠхƥļхÁưƎȔŧǠǨƎşļşхşŧхØļƥǝļǠļƐǨƺϯх ŧưхƎǨƥļх¥ƺŗŧǠǵϮхǽŗƎŘļşļхŧưхŧƥхļǠŘƉƎǝƎŨƥļƁƺхşŧх
ЪǠŧƺх ǟǽŧх ƥļх ŘƎŧưŘƎļх ưƺх ǵƎŧưŧх ǨŧȚƺϭх ¢ļǠļх ƥļǨхƎǨƥļǨхƉŧǵƥļưşхşŧƥхǽǠϮхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļϭххххх
ƉļŘŧǠхŘƎŧưŘƎļхƉļțхǟǽŧхǝǠŧǝļǠļǠǨŧϮхŧǨǵǽşƎļǠх
țхǵŧưŧǠхǽưļхŗǽŧưļхşƎǠŧŘŘƎƻưϭх¢ƺǠхŧƟŧƮǝƥƺϮх hļхƥƥŧƁļşļхşŧхƥļǨхЪǝƎƺưŧǠļǨЫхļхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхŧǨх
ŧǨǵļǠхǨŧƁǽǠļхşŧхǟǽŧхŘǽļưşƺхǽưļхǵƎŧưŧхǽưļх ƮƎǠļşļхŘƺưхşƎǨǵļưŘƎļхǝƺǠхƥļхŧȚǝŧǠǵļхŧưхɭǨƎƺ-
ƉƎǝƻǵŧǨƎǨϮхƥļхşŧŗŧхǨǽǨǵŧưǵļǠхŘƺưхǽưļхŗǽŧ- ƥƺƁƐļхȔŧƁŧǵļƥϯхЪtǽưŘļхŘŧƥŧŗǠļǠƺưхǟǽŧхƀǽŨǨŧ-
ưļхŗļǨŧхŧȚǝŧǠƎƮŧưǵļƥϭх¢ƺǠхŧǨƺϮхưƺхƉļțхǟǽŧх ƮƺǨх ƥļǨх ǝǠƎƮŧǠļǨх ƮǽƟŧǠŧǨϭх tǽưŘļϮх ưǽưŘļϱх Líquenes. Colección Archivo INACH.
140
BUCEO
CIENTÍFICO
Angie Díaz Lorca
R
ecién titulada como bióloga marina y primera inmersión en las cercanías de la de un buceo fuimos a un sector donde
acompañada de mis mentores, esta base Bernardo O’Higgins porque estaba emergían aguas termales y la sensación
experiencia removió mis intereses rondando una foca leopardo (Hydrurga de calor en mis pies congelados por el frío
intelectuales y decidí seguir una carrera leptonyx, la temida «matabuzos», en alu- fue simplemente exquisita.
académica vinculada con la ciencia an- sión al caso de la bióloga británica Kirsty
tártica. Conocer, descifrar y comunicar la ǠƺȕưЊϭхhǽŧƁƺхşŧхŧǨƺϮхŘǽļưşƺхɭưļƥƮŧư- A quince años de esta primera expe-
historia evolutiva de los animales que allí te pude sumergirme y bucear en aguas riencia antártica, sigo fascinada por este
habitan se volvió mi ruta. antárticas, con temperaturas cercanas a continente y su biodiversidad. Realicé
1 °C, mi primera sensación física fue de toda mi formación académica en ciencia
La experiencia fue maravillosa, llena de frío y luego, de estar maravillada por la antártica y sigo investigando aspectos
emociones y nuevas experiencias, des- asombrosa visibilidad del agua, muy cris- relacionados con la evolución de su fau-
de la preparación del viaje (pensar en la talina y con un fondo marino muy colori- na marina, especialmente ante el actual
ǠƺǝļϮхǝļǝŧƥŧǨϮхŘŧǠǵƎɭŘļşƺǨхțхŧǟǽƎǝƺǨхǝļǠļх do y lleno de vida. escenario de cambio climático. En la ac-
llevar) hasta llegar allá y conocer el am- tualidad, formo a futuras investigadoras/
biente antártico. Recuerdo que no dejaba Al principio fue difícil acostumbrarme al es antárticas/os.
de pensar: «Estoy acá, ¡llegué!» Nunca ha- traje seco (traje de buceo especial para
bía tomado tantas fotos, todo era nuevo y agua gélidas), ya que con la ropa de abrigo
la sensación de privilegio de estar y ver un (especial también para estos trajes, lla-
ambiente extremo que por naturaleza no mada undersuitЊх ŘļƮŗƎļх ƥļх ɮƺǵļŗƎƥƎşļşх țх
es el nuestro, del ser humano, me tenía la sensación de confortabilidad.
en un estado de meditación constante.
Sensaciones de paz, calma y alegría me La segunda misión fue concentrarme en
embargaban. el trabajo, pues quería mirar todo y a to-
dos lados; recuerdo estar bajo el agua y
Una vez que arribamos a bahía Fildes, co- seguir pensando: «¡Estoy aquí!»
nocimos la base Profesor Julio Escudero
del Instituto Antártico Chileno y luego nos El resto de la expedición fue igualmente
embarcamos en el DAP-Mares, en el que enriquecedora, conocí muchos lugares y
recorrimos distintas zonas del sector no- a muchas personas en las bases chilenas
roeste de la península Antártica. y también de otros países.
Los buzos Michelle Schwengel-Regala y Rob Robbins, supervisor
La adrenalina fue la tónica de todos los Recuerdo especialmente el paso por isla de buceo del programa antártico de [Link]., ascienden al hoyo
de buceo en el hielo marino anual cerca de la estación McMurdo.
buceos que realicé. Por ejemplo, re- Decepción, una isla con forma de herra- Fotografía de Kirsten Carlson, 2017. Licencia Creative Commons CC BY-NC-
cuerdo que tuvimos que posponer mi dura que es, en realidad, un volcán; luego ND 4.0 Antarctic Photo Library. Colección National Science Foundation.
142
Em ipis plame
nobis eratempe-
res ma sapient,
nem vel ium no-
saped es rectas
qui del is minum
remossitium
fuga. Ut fugiae
consequiae
Em ipis plame
nobis eratempe-
res ma sapient,
nem vel ium no-
saped es rectas
qui del is minum
remossitium
fuga. Ut fugiae
consequiae
¿No ha sido un milagro todo mi viaje?
Estoy saturado de imágenes maravillosas y,
mientras en el atardecer Valparaíso ofrece su
deslumbrante panorama, evoco los gigantescos
témpanos, las enormes olas del Bellingshausen
țхşŧƥх$ǠļƢŧϮхƥļǨхưƎŧŗƥļǨхşŧƥхǠļưǨɭŧƥşϮхŧƥх
pórtico dantesco de Decepción, la alegría
salvaje de la isla Roberts y las cumbres de
la isla Livingston... la magia de la luna en las
proximidades de las Falkland1, la niebla en torno
a Elefante. Un mundo extraño, embrujador y
misterioso, que durante meses nos ha vigilado
con las pupilas azules de sus cavernas de hielo.
El continente de los hombres solos
Salvador Reyes Figueroa (1899-1970) fue un escritor, poeta, ensayista y diplomático chileno de la generación del imaginismo
y vanguardismo de 1927, miembro de la Academia Chilena de la Lengua, que recibió el Premio Nacional de Literatura en
1967. Escribió, entre otras publicaciones, el libro El continente de los hombres solos, referido a un viaje a la Antártica, donde
permaneció unos meses entre 1954 y 1955. Esta cita describe su despedida de este apasionante viaje al volver a Valparaíso.
El océano Austral, también conocido como océano Antártico o Antártica marítima, es una prominente masa de
agua que se extiende por aproximadamente treinta y cinco millones de kilómetros cuadrados desde la línea de
GSWXEGSRXMRIRXEPERX¤VXMGELEWXEIPP°QMXIRSVXIHIPEGSVVMIRXIGMVGYQTSPEVERX¤VXMGE''%
)WXEGSVVMIRXIɖY]IIR
dirección horaria, de oeste a este, rodeando y aislando completamente al continente blanco. Si bien en promedio la
CCA se ubica en torno a los 60° S, puede alcanzar los 50° S, dependiendo de la expansión y contracción estacional
HIPSG¬ERS%YWXVEP]WYMRXIVEGGM¶RIRIPJVIRXITSPEVGSRPSWSG¬ERSW4EG°ɕGS%XP¤RXMGSIRHMGS
E
l océano Austral es una masa de agua independien- Como es característico en ambientes polares, la co-
te, con propiedades físicas de temperatura, salinidad, bertura de hielo marino es un factor determinante para
densidad y luminosidad propias que lo diferencian ƮƺşǽƥļǠхƥļǨхŘƺưşƎŘƎƺưŧǨхƺŘŧļưƺƁǠĽɭŘļǨϮхƮļưƎƀŧǨǵĽưşƺǨŧх
şŧх ƥƺǨх ƺŘŨļưƺǨх ļƥŧşļƹƺǨϭх hļх ǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļх ǨǽǝŧǠɭŘƎļƥх con una fuerte dinámica estacional, de manera que en
del mar varía entre aproximadamente los cuatro gra- ƎưȔƎŧǠưƺхǝǽŧşŧхŘǽŗǠƎǠхǨǽǝŧǠɭŘƎļƥƮŧưǵŧхŧƥхƺŘŨļưƺхƉļǨǵļхŧƥх
dos centígrados en el límite norte del frente polar has- frente polar.
ta uno y medio bajo cero en aguas costeras. En aguas
más profundas predominan temperaturas bajo los dos Múltiples factores han impulsado la gran variedad de ca-
grados, que pueden alcanzar niveles por debajo de cero ǠļŘǵŧǠƐǨǵƎŘļǨх ɭǨƎƺƥƻƁƎŘļǨϮх ŧŘƺƥƻƁƎŘļǨх țх ŧȔƺƥǽǵƎȔļǨх şŧх ƥļǨх
grados en zonas cercanas a las plataformas de hielo. especies marinas del océano Austral.
148
Porcentaje de las especies mundiales
en Antártica
25
Esponjas de vidrio
Picnogónidos
Poliquetos
Isópodos
Anfípodos
Holoturias
Ascidias
Braquiópodos
Asteroideos
Briozoos
Esponjas
Gastrópodos
3ɕYVEW
20
% de la plataforma
continental global
15
10
costera global
% de la línea
5
TưȔŧǨǵƎƁļŘƎƺưŧǨхǠŧŘƎŧưǵŧǨхƉļưхŘǽļưǵƎɭŘļşƺхƥļхưļǵǽǠļƥŧȥļх
şŧхļƥƁǽưƺǨхƀļŘǵƺǠŧǨхŗƎƻǵƎŘƺǨхțхļŗƎƻǵƎŘƺǨхǟǽŧхǨǽŗțļŘŧưхļх
ƥļх ŗƎƺşƎȔŧǠǨƎşļşх ŗŧưǵƻưƎŘļϮх ŘƺƮƺх ƥļǨх ƎưǵŧǠļŘŘƎƺưŧǨх ŗƎƺ-
ƥƻƁƎŘļǨϮхŧǨǵǠǽŘǵǽǠļхşŧхƥƺǨхǨŧşƎƮŧưǵƺǨϮхǵƺǝƺƁǠļƀƐļϮхƮļǨļǨх
de agua o procesos mediados por el hielo. Este último,
así como su dinámica estacional, vinculada a avances y
retrocesos de glaciares y al desprendimiento de témpa-
nos, estructuran la morfología del fondo marino costero,
ƎưɮǽŧưŘƎļưşƺхƥļхşƎǨǵǠƎŗǽŘƎƻưхțхƺŘǽǠǠŧưŘƎļхşŧхƥļǨхŧǨǝŧŘƎŧǨх
ŗŧưǵƻưƎŘļǨϭххǨǽхȔŧȥϮхŧƥхşŧǨƉƎŧƥƺхŧǨǵƎȔļƥхƁŧưŧǠļхŘļƮŗƎƺǨх
şŧхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļϮхǨļƥƎưƎşļşхțхŧǨǵǠļǵƎɭŘļŘƎƻưхşŧхƥļхŘƺƥǽƮưļх
de agua y contribuye con elementos como el hierro, fun-
damental para la productividad oceánica que sostiene
ƥļǨхǵǠļƮļǨхǵǠƻɭŘļǨхļưǵĽǠǵƎŘļǨϭ
149
.ưхļƮŗƎŧưǵŧǨхŗŧưǵƻưƎŘƺǨхǨƺŗǠŧхƥļхǝƥļǵļƀƺǠƮļхŘƺưǵƎưŧưǵļƥх
algunos grupos de invertebrados marinos, como hexaco-
ǠļƥŧǨϮхǝƎŘưƺƁƻưƎşƺǨхțхŗǠƎƺȥƺƺǨϮхǝǠŧǨŧưǵļưхưƎȔŧƥŧǨхşŧхşƎȔŧǠ-
sidad comparables a hábitats en ambientes templados o
tropicales (excluyendo los arrecifes). Por otra parte, tam-
bién es común observar adaptaciones singulares, como el
ƁƎƁļưǵƎǨƮƺхşŧхļưƀƐǝƺşƺǨϮхƎǨƻǝƺşƺǨϮхǝƎŘưƺƁƻưƎşƺǨϮхƁǽǨļ-
nos nemertinos y estrellas de mar, o el enanismo en espe-
ŘƎŧǨхşŧхŗǠļǟǽƎƻǝƺşƺǨϮхŧǨŘļƀƻǝƺşƺǨхțхƮƺƥǽǨŘƺǨхŗƎȔļƥȔƺǨϭх
Otras particularidades llamativas incluyen adaptaciones
ɭǨƎƺƥƻƁƎŘļǨхļхƥļǨхŗļƟļǨхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļǨϮхŘƺƮƺхǠŧşǽŘŘƎƺưŧǨх
ŧưхƥļǨхǵļǨļǨхşŧхŘǠŧŘƎƮƎŧưǵƺхƺхƥļхǽǵƎƥƎȥļŘƎƻưхşŧхƮƺƥŨŘǽƥļǨх
anticongelantes en la sangre por parte de ciertas espe-
ŘƎŧǨх şŧх ǝŧŘŧǨϮх ƥļх şƎǨƮƎưǽŘƎƻưх şŧƥх ưǾƮŧǠƺх şŧх ƁƥƻŗǽƥƺǨх
rojos e incluso la ausencia de pigmentos sanguíneos para
el transporte de oxígeno.
8500
especie clave es el kril antártico, una de las especies más
abundantes del planeta, cuya importancia es tal que
ǝǠĽŘǵƎŘļƮŧưǵŧх ǵƺşļх ƥļх ǵǠļƮļх ǵǠƻɭŘļх ļưǵĽǠǵƎŘļх şŧǝŧưşŧх
şŧхŧǨǵŧхŘǠǽǨǵĽŘŧƺϭхƺưхǨƻƥƺхǨŧƎǨхŘŧưǵƐƮŧǵǠƺǨхțхǽưļхƉƎǨǵƺ-
ria de vida adaptada a las aguas antárticas, es capaz de es la cantidad de especies
formar densos cardúmenes de extensiones kilométricas de peces reportadas en el último
de los que se alimentan múltiples depredadores. censo realizado en la Antártica.
Los pingüinos de barbijo, papúa y Adelia se encuentran
en extensas y densas colonias costeras, desde donde
ǠŧļƥƎȥļưх ȔƎļƟŧǨх ǝļǠļх ŘļǝǵǽǠļǠх ƢǠƎƥх ǝļǠļх Ǩǽх ļƥƎƮŧưǵļŘƎƻưх
individual y la de los pichones. Lobos marinos y focas
dependen en gran parte del consumo de kril. La foca
ŘļưƁǠŧƟŧǠļхŧǨхǽưļхŧǨǝŧŘƎŧхƎŘƻưƎŘļхǟǽŧхƉļхŧȔƺƥǽŘƎƺưļşƺхțх
adaptado sus mandíbulas para la captura de kril. También
distintas especies de cetáceos, como la ballena azul, la
jorobada y la minke, realizan migraciones estivales, reco-
ǠǠƎŧưşƺхƮƎƥŧǨхşŧхƢƎƥƻƮŧǵǠƺǨхşŧǨşŧхļƁǽļǨхǵǠƺǝƎŘļƥŧǨхƉļŘƎļх
el océano Austral para alimentarse de este crustáceo.
150
Estudio del
océano Austral
Las características únicas del océano Austral hacen que ŘƺƮǽưƎşļşх ŘƎŧưǵƐɭŘļϭх Ǝх ŗƎŧưх Ǩŧх Ɖļưх ǠŧļƥƎȥļşƺх ƁǠļưşŧǨх
su estudio y monitoreo sean de interés global para la esfuerzos para integrar estos aportes y comprender un
ŘƎŧưŘƎļϭх .ưх ŧƥх ƺŘŨļưƺх ǽǨǵǠļƥх Ǩŧх ƎşŧưǵƎɭŘļưх şƎǨǵƎưǵƺǨх ǵƎ- poco más el funcionamiento de este ecosistema, persis-
pos de dominios ambientales o ecorregiones donde, de ten extensos sitios remotos con baja representatividad
acuerdo a un conjunto de características ambientales, şŧх ƮǽŧǨǵǠŧƺǨх ŘƎŧưǵƐɭŘƺǨϮх ƥƺх ǟǽŧх ƎƮǝƺǨƎŗƎƥƎǵļх ǨļŗŧǠх Řƺưх
ǨŧхƎưɭŧǠŧхƥļхƺŘǽǠǠŧưŘƎļхşŧхŘƺƮǽưƎşļşŧǨхŗƎƺƥƻƁƎŘļǨϮхŧŘƺ- ǝǠŧŘƎǨƎƻưхŧƥхưǾƮŧǠƺхǵƺǵļƥхşŧхŧǨǝŧŘƎŧǨхŧȚƎǨǵŧưǵŧǨϮхǨǽхşƎǨ-
sistemas e incluso hábitats de preferencia para espe- ǵǠƎŗǽŘƎƻưхțхǨǽǨхǠŧƥļŘƎƺưŧǨхŧŘƺƥƻƁƎŘļǨϮхǝǠƎưŘƎǝļƥƮŧưǵŧхǝļǠļх
cies. De esta forma, se reconocen al menos veintitrés ŧǨǝŧŘƎŧǨхşŧхļƥƁļǨϮхƎưȔŧǠǵŧŗǠļşƺǨхŗŧưǵƻưƎŘƺǨхțхǝŧŘŧǨϭ
ŧŘƺǠǠŧƁƎƺưŧǨхŗŧưǵƻưƎŘļǨхțхȔŧƎưǵŧхŧŘƺǠǠŧƁƎƺưŧǨхǝŧƥĽƁƎŘļǨϮх
que comparten parámetros comunes de profundidad, .Ǩǵļх ǨƎǵǽļŘƎƻưх ļǽƮŧưǵļх ǨƎх ŘƺưǨƎşŧǠļƮƺǨх ƥƺǨх ƮŧǨŧǨх şŧх
temperatura, cobertura de hielo o características geo- invierno, período muy poco estudiado y en el que hay un
ƮƺǠƀƺƥƻƁƎŘļǨхşŧƥхƀƺưşƺхƺŘŧĽưƎŘƺϭх enorme vacío de conocimiento, con condiciones extre-
mas maximizadas y extensas zonas costeras y pelági-
ǽх ȔļǨǵļх ŧȚǵŧưǨƎƻưϮх Řƺưх ȥƺưļǨх ǠŧƮƺǵļǨх şŧх şƎƀƐŘƎƥх ļŘŘŧ- cas que se cubren completamente de hielo marino. La
so, y sus condiciones climáticas adversas hacen que la ƮƎǨƮļхǨƎǵǽļŘƎƻưхƺŘǽǠǠŧхŧưхƉĽŗƎǵļǵǨхşŧхļƁǽļǨхǝǠƺƀǽưşļǨϮх
capacidad de estudio sea compleja y, por lo tanto, son donde la complejidad de acceso a través de dispositivos
esenciales los aportes de conocimientos desde toda la remotos es la única alternativa.
151
Protección
del océano Austral
Aunque el océano Austral es considerado como uno con los rápidos cambios climáticos pueda tener conse-
de los últimos ambientes prístinos en el planeta, viene cuencias sobre los depredadores dependientes de kril.
experimentando, desde hace más de un siglo, cambios
e intervenciones vinculadas a la presencia humana. La Estas múltiples amenazas han sido reconocidas interna-
caza de focas y ballenas y la pesca no regulada lleva- cionalmente y desde hace varias décadas operan diversos
ron a algunas especies a niveles poblacionales mínimos, ƮŧŘļưƎǨƮƺǨхǟǽŧхŗǽǨŘļưхşƎǨƮƎưǽƎǠхǨǽхŧȚǝļưǨƎƻưхțхŘƺưǵǠƺƥļǠх
ŘŧǠŘļхşŧхƥļхŧȚǵƎưŘƎƻưϮхƥƺхǟǽŧхƎưŘƥǽǨƺхǝǽşƺхŘļƮŗƎļǠхƥļхŧǨ- ŧƥхǠƎŧǨƁƺхļƮŗƎŧưǵļƥϭхǠƁļưƎǨƮƺǨхŘƺƮƺхƥļхƺưȔŧưŘƎƻưхǝļǠļх
ǵǠǽŘǵǽǠļх ưļǵǽǠļƥх şŧх ƥļǨх ǵǠļƮļǨх ǵǠƻɭŘļǨϭх .ưх ƥļǨх ǾƥǵƎƮļǨх ƥļхƺưǨŧǠȔļŘƎƻưхşŧхƥƺǨх¥ŧŘǽǠǨƺǨхØƎȔƺǨхrļǠƎưƺǨхưǵĽǠǵƎŘƺǨх
décadas, la presencia e impacto humano ha aumentado Љ¥ØrЊϮхǠŧǨǝƺưǨļŗƥŧхşŧƥхǽǨƺхşŧхǠŧŘǽǠǨƺǨхǝŧǨǟǽŧǠƺǨϮхŧǨǵĽх
por el incremento del turismo, las actividades pesque- implementando un manejo ecosistémico capaz de comple-
ǠļǨϮх ƥļх ƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưϮх ŧƥх ƎưƁǠŧǨƺх şŧх ŧǨǝŧŘƎŧǨх ƎưȔļǨƺǠļǨх țх ƮŧưǵļǠхŧƥхǽǨƺхǠļŘƎƺưļƥхşŧхƥƺǨхǠŧŘǽǠǨƺǨхŘƺưхƥļхŘƺưǨŧǠȔļŘƎƻưϭх
el cambio climático, que ya afectan transversalmente al ºļƮŗƎŨưхŧƥхǝǠƺǵƺŘƺƥƺхǨƺŗǠŧхǝǠƺǵŧŘŘƎƻưхşŧƥхƮŧşƎƺхļƮŗƎŧưǵŧх
ŧŘƺǨƎǨǵŧƮļхƮļǠƎưƺϭххǨǽхȔŧȥϮхƥļхŘƺưǵļƮƎưļŘƎƻưхǝƺǠхŧƥŧ- del Tratado Antártico establece normas obligatorias para
mentos sintéticos es cada vez más frecuente, estando ƥļхŧȔļƥǽļŘƎƻưхşŧƥхƎƮǝļŘǵƺхļƮŗƎŧưǵļƥϮхƥļхŧƥƎƮƎưļŘƎƻưхşŧхǠŧ-
presente en las especies residentes, como pingüinos, y ǨƎşǽƺǨϮхƥļхŘƺưǨŧǠȔļŘƎƻưхşŧхƥļхɮƺǠļхțхƥļхƀļǽưļϮхƥļхǝǠŧȔŧưŘƎƻưх
en los fondos oceánicos. Comparativamente con otros şŧхƥļхŘƺưǵļƮƎưļŘƎƻưхƮļǠƎưļϮхƥļхǝǠƺǵŧŘŘƎƻưхşŧхȥƺưļǨхŧǨǝŧ-
océanos, la presencia humana en la Antártica es baja, ciales y la responsabilidad por daños ambientales.
ǝŧǠƺхțļхǨŧхǝǽŧşŧхȔŧǠƎɭŘļǠхŧƥхƎƮǝļŘǵƺхƥƺŘļƥϯхǝƺǠхŧƟŧƮǝƥƺϮх
Ǩŧх ŧǨǵƎƮļх ǟǽŧх ŧƥх ƎưŘǠŧƮŧưǵƺх şŧх ƥļх ŘƺưŘŧưǵǠļŘƎƻưх şŧх ƥļх Estos sistemas de gobernanza han protegido exitosa-
pesquería de kril en la península Antártica en sinergia mente el océano Austral, pero sigue siendo importante
152
ļƮǝƥƎļǠхƥļхǠŧşхşŧхǝǠƺǵŧŘŘƎƻưхşŧƥхŧŘƺǨƎǨǵŧƮļхƮļǠƎưƺхļư-
tártico. La mayoría de ecorregiones tienen una cobertura
por áreas marinas protegidas relativamente baja, menor
al treinta por ciento. Teniendo en cuenta la fragilidad de
estos ambientes únicos, altamente adaptados a condi-
ciones extremas que están cambiando, preocupa la baja
ǝǠƺǵŧŘŘƎƻưϭх.ƥхŘļƮŗƎƺхŘƥƎƮĽǵƎŘƺхǨƎƁǽŧхļȔļưȥļưşƺхǠĽǝƎşļ-
ƮŧưǵŧϮхǝƺǠхƥƺхǟǽŧхŧǨхưŧŘŧǨļǠƎƺхŘƺưǵǠƺƥļǠхƥļхļŘǽƮǽƥļŘƎƻưх
del impacto directo de la presencia humana (por ejemplo,
ǝŧǨǟǽŧǠƐļϮх ǝƺƥǽŘƎƻưх ǨƺưƺǠļϮх ǝƺƥǽŘƎƻưх şŧх ǝƥĽǨǵƎŘƺЊх ǝļǠļх
Arriba a la izquierda. Una orca en el mar de Ross. Fotografía de Jaime Ramos, verano austral 2004-2005. que las especies de los ecosistemas antárticos tengan la
Licencia Creative Commons CC-BY-NC-ND 4.0. Antarctic Photo Library. Colección National Science Foundation.
0EWSVGEWEPMKYEPUYIPSWHIPɕRIW]PEWFEPPIREWRIGIWMXERWEPMVGEHEGMIVXSXMIQTSEPEWYTIVɕGMIHIPEKYE
capacidad de adaptarse.
TEVEVIWTMVEV]EUYIGYIRXERGSRTYPQSRIW
Abajo a la izquierda. Un pulpo sobre briozoos, comúnmente llamados animales de musgo, en el lecho marino
hļх¥ØrхƉļхşƎǨǝǽŧǨǵƺхƥļхǵļǠŧļхşŧхŧǨǵļŗƥŧŘŧǠхǽưļхǠŧşх
de McMurdo Sound. Fotografía de Henry Kayser, 2005. Licencia Creative Commons CC-BY-NC-ND 4.0. representativa de áreas marinas protegidas (AMP), enten-
Antarctic Photo Library. Colección National Science Foundation.
diéndolas como una herramientas capaz de controlar la
Arriba a la derecha. El fondo de McMurdo Sound está repleto de vida, incluidos peces y arañas marinas. presencia humana en un área, reduciendo las presiones
Fotografía de Steve Rupp, 2008. Antarctic Photo Library. Colección National Science Foundation.
adicionales sobre las especies y favoreciendo su resilien-
Abajo a la derecha. Lobodon carcinophagus (focas cangrejeras) sobre iceberg. Fotografía de Jean Paul de la Harpe, 2020. ŘƎļхțхŘļǝļŘƎşļşхşŧхļşļǝǵļŘƎƻưхļƥхŘļƮŗƎƺхŘƥƎƮĽǵƎŘƺϭххƥļх
4IWIEPSUYIWYRSQFVIWYKMIVIIWXSWQEQ°JIVSWGSRWYQIRQE]SVQIRXIOVMPTYIWXSUYIRSLE]GERKVINSW
en las aguas antárticas.
ƀŧŘƉļхǨŧхƉļưхƎƮǝƥŧƮŧưǵļşƺхr¢хŧưхŧƥхƮļǠхşŧх¥ƺǨǨхțхŧưх
cercanías de las islas Orcadas del Sur, y existen otras
Organismos del fondo marino descansan cerca de una pared de hielo bajo el agua. Fotografía de Steve Clabuesch, 2005.
Explorer's Cove, New Harbor, McMurdo Sound. Licencia Creative Commons CC-BY-NC-ND 4.0. Antarctic Photo Library.
tres propuestas que están en proceso de consenso para
Colección National Science Foundation. ǨǽхļǝǠƺŗļŘƎƻưϭх
153
BIODIVERSIDAD
en LA TUNDRA POLAR
Angélica Casanova-Katny
La Antártica es el continente de los superlativos: el más frío, el más ventoso, el que acumula la mayor cantidad de
agua dulce y el más aislado del planeta, siendo el territorio que ofrece las condiciones más extremas para la vida.
De sus más de 14.000.000 kilómetros cuadrados, sólo el 0,34 % está libre de hielo permanente, lo que se observa en
el verano austral, cuando se descubren las puntas de los cerros —llamadas «nunatak»— sobre los glaciares,
así también las playas o paleoterrazas, y los valles de las distintas islas que forman la Antártica marítima a lo largo
de la parte oeste de la península Antártica. Este período sin nieve ni hielo es corto y ocurre principalmente entre
noviembre y marzo de cada temporada, cuando las especies que habitan la tundra deben cumplir completamente
su fase de reproducción y crecimiento.
154
E
ưхǵŨǠƮƎưƺǨхŗƎƺƁŧƺƁǠĽɭŘƺǨхŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхƉļхǨƎşƺхşƎ-
ȔƎşƎşƺхŧưхşƺǨхƁǠļưşŧǨхĽǠŧļǨϮхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхƮļǠƐǵƎƮļх
țх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх ŘƺưǵƎưŧưǵļƥϮх Řƺưх ǨǽŗȥƺưļǨϮх şŧǝŧư-
şƎŧưşƺх şŧх ŘļǠļŘǵŧǠƐǨǵƎŘļǨх ŧǨǝŧŘƐɭŘļǨх ǠŧƥļŘƎƺưļşļǨх Řƺưх
ŧƥхŘƥƎƮļхțхƥļǨхŘƺưşƎŘƎƺưŧǨхļƮŗƎŧưǵļƥŧǨхşƺƮƎưļưǵŧǨϮхļǨƐх
ŘƺƮƺхǨǽхŗƎƺǵļϭх
.ưхƁŧưŧǠļƥϮхŧǨǵļхȥƺưļхƮļǠƐǵƎƮļхǨŧхşƎƀŧǠŧưŘƎļхşŧхƥļхŘƺư-
ǵƎưŧưǵļƥх ǝƺǠх ǝǠŧǨŧưǵļǠх ǽưх ŘƥƎƮļх ƮŧưƺǨх ŧȚǵǠŧƮƺх țх Řƺư-
şƎŘƎƺưŧǨх ļƮŗƎŧưǵļƥŧǨх ǟǽŧх ǝŧǠƮƎǵŧưх ŧƥх şŧǨļǠǠƺƥƥƺх şŧх ƥļх
ȔƎşļϮх ŘƺƮǝƥŧǵļưşƺх Ǩǽх ŘƎŘƥƺх ŗƎƺƥƻƁƎŘƺх ŧưх ƥƺǨх ǝƺŘƺǨх şƐļǨх
ǵƎŗƎƺǨхşŧƥхȔŧǠļưƺϮхŘƺƮƺхŧǨхŧƥхŘļǨƺхşŧхƥƺǨхǝƎưƁȂƎưƺǨхŧưхƎǨƥļх
Ǡşƥŧțх ǝƺǠх ŧƟŧƮǝƥƺϭх ¢ƺǠх ŧƥх ŘƺưǵǠļǠƎƺϮх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх ŘƺưǵƎ-
ưŧưǵļƥхŘƺƮǝǠŧưşŧхƥļǨхȥƺưļǨхƎưǵŧǠƎƺǠŧǨхțхƥļǨхŘƺǨǵŧǠļǨϮхļǨƐх
ŘƺƮƺхƥļхǝļǠǵŧхŧǨǵŧхşŧхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхưǵĽǠǵƎŘļхțхŧƥхplateau
ļưǵĽǠǵƎŘƺϮхŧưхƥļхǝļǠǵŧхŘŧưǵǠļƥϭх.ƥхŘƥƎƮļхŧǨхƮǽțхŧȚǵǠŧƮƺϮх
ŘƺưхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļǨхƮŧşƎļǨхƁŧưŧǠļƥƮŧưǵŧхŗļƟƺхŧƥхǝǽưǵƺхşŧх
ŘƺưƁŧƥļƮƎŧưǵƺхЉŗļƟƺхƥƺǨхЗʹͲхҾхțхŘƺưхƮƐưƎƮļǨхǟǽŧхŧȚŘŧ-
şŧưхƥƺǨхЗͲхҾхŧưхļƥƁǽưƺǨхƥǽƁļǠŧǨЊхțхŗļƟƐǨƎƮļхǝǠŧŘƎǝƎǵļ-
ŘƎƻưхЉѸхͳͲͲхƮƮЊхļƥхƎưǵŧǠƎƺǠхşŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧϮхŘƺƮƺхǨŧхǝǽŧşŧх
ƺŗǨŧǠȔļǠхŧưхƎƮĽƁŧưŧǨхşŧƥхƁƥļŘƎļǠхÁưƎƻưϭх¢ƺǠǟǽŧϮхļǽưǟǽŧх
ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх ļƥŗŧǠƁļх ƥļх ƮļțƺǠх ǝļǠǵŧх şŧƥх ļƁǽļх şǽƥŘŧх şŧƥх
ǝƥļưŧǵļϮх ŧǨх ǵļƮŗƎŨưх ǽưх ŘƺưǵƎưŧưǵŧх Ʈǽțх ǨŧŘƺϮх şŧŗƎşƺх ļх
ǟǽŧхŧƥхļƁǽļхŘƺưƁŧƥļşļхưƺхŧǨǵĽхşƎǨǝƺưƎŗƥŧхǝļǠļхƥļхȔƎşļхțх
Ǩƻƥƺх ŧưх ļǟǽŧƥƥƺǨх ƮƺƮŧưǵƺǨх ŧưх ǟǽŧх Ɖļțх ļƁǽļх ƥƐǟǽƎşļх ƥļх
ȔƎşļхǨŧхļŘǵƎȔļϮхǝƺǠхƥƺхǟǽŧхƥƺǨхƺǠƁļưƎǨƮƺǨхǟǽŧхƥļхŘƺƥƺưƎȥļưх
şŧŗŧưхǵŧưŧǠхļşļǝǵļŘƎƺưŧǨхǟǽŧхƥŧǨхǝŧǠƮƎǵļưхǨƺŗǠŧȔƎȔƎǠхļх
ŧǨǵļǨхŘƺưşƎŘƎƺưŧǨхŧȚǵǠŧƮļǨϭ
155
La tundra polar
antártica
.ƥхŧŘƺǨƎǨǵŧƮļхļưǵĽǠǵƎŘƺхǵŧǠǠŧǨǵǠŧхŘƺǠǠŧǨǝƺưşŧхļхƥļхtundra
ǝƺƥļǠϮхǝļƥļŗǠļхƥļǝƺưļхǟǽŧхǨƎƁưƎɭŘļхЪǟǽŧхưƺхŧȚƎǨǵŧưхĽǠŗƺƥŧǨЫϭх
hļх ȔŧƁŧǵļŘƎƻưх şƺƮƎưļưǵŧх ŧǨǵĽх ŘƺƮǝǽŧǨǵļх ǝƺǠх ŘǠƎǝǵƻƁļ-
ƮļǨϮхŘƺưхƥƐǟǽŧưŧǨхǟǽŧхǝǠŧşƺƮƎưļưхŧưхŧƥхǝļƎǨļƟŧхƥƎŗǠŧхşŧх
ƉƎŧƥƺхǨƺŗǠŧхƥļǨхǠƺŘļǨϮхǝƎŧşǠļǨхțхƮļǵŧǠƎļƥхȔŧƁŧǵļƥϭхdǽưǵƺхļх Más de 500 son las especies
ŧƥƥƺǨϮхƥƺǨхƮǽǨƁƺǨхǨŧхŧȚǝļưşŧưϮхǨƺŗǠŧхǵƺşƺхŧưхļƮŗƎŧưǵŧǨх
ƮŧşƎƺх ƎưǽưşļşƺǨϮх ŧưх ƁǠƎŧǵļǨх ŧưх ƥļǨх ǠƺŘļǨϮх ŧǨŘǽǠǠƎƮƎŧư- conocidas de líquenes
en la Antártica e islas subantárticas, donde han desarrollado
ǵƺǨх şŧх ļƁǽļх ƺх ǨǽŧƥƺǨх şŧƥƁļşƺǨϮх şƺưşŧх ƥļǨх ŘƺưşƎŘƎƺưŧǨх
şŧƥх ǨǽǨǵǠļǵƺх Ǩƺưх ƮĽǨх ŧǨǵļŗƥŧǨх țх ưƺх Ɖļțх ŘǠƎƺǵǽǠŗļŘƎƻưх sorprendentes adaptaciones al extremo clima polar.
ƺх ƮƺȔƎƮƎŧưǵƺх şŧх ŘƺưƁŧƥļƮƎŧưǵƺх țх şŧǨŘƺưƁŧƥļƮƎŧưǵƺϭх
.ưх ŧǨǵƺǨх ŘļǨƺǨϮх ƥļх ȔŧƁŧǵļŘƎƻưх Ǩŧх Ȕļх ƀƺǠƮļưşƺх Řƺưх ŧƥх
ǝļǨƺх şŧƥх ǵƎŧƮǝƺϮх ŘǠŧŘƎŧưşƺх ļƥǠŧşŧşƺǠх şŧх ŧǨǵǠǽŘǵǽǠļǨх
ǝƺƥƎƁƺưļƥŧǨх şŧƥх Ǩǽŧƥƺх ǟǽŧх Ǩŧх Ȕļưх ŧǨǵļŗƎƥƎȥļưşƺх ƥǽŧƁƺх şŧх
ƀǠŧŘǽŧưǵŧǨхǝǠƺŘŧǨƺǨхşŧхŘƺưƁŧƥļŘƎƻưхțхşŧǨŘƺưƁŧƥļŘƎƻưϭх.ưх
ŧǨǵļǨхĽǠŧļǨϮхƥļхȔŧƁŧǵļŘƎƻưхǨƻƥƺхǨŧхŧǨǵļŗƥŧŘŧхŧưхŧǨǝļŘƎƺǨх
ŧǨǵļŗƥŧǨϮхƀƺǠƮļưşƺхǝļǵǠƺưŧǨхşŧɭưƎşƺǨхǝƺǠхŧƥхǝŧǠƮļƀǠƺǨǵϭх
.ưх ŧǨǵļşƺǨх şŧх ƮļțƺǠх şŧǨļǠǠƺƥƥƺϮх ŧưх ȥƺưļǨх ŗļƟļǨх țх Řƺưх
ƮļțƺǠхƎưǽưşļŘƎƻưϮхǨŧхǝǽŧşŧưхƺŗǨŧǠȔļǠхŧȚǵŧưǨļǨхŘļǠǝŧǵļǨх
şŧƥхƮǽǨƁƺхSanionia uncinataϮхƺхŘƺƮǽưƎşļşŧǨхƮǽŘƉƺхƮĽǨх
şŧǨļǠǠƺƥƥļşļǨх şŧŗƎşƺх ļх ƥļх ƀŧǠǵƎƥƎȥļŘƎƻưх ǟǽŧх ƁŧưŧǠļưх ƥļǨх
ǝƎưƁȂƎưŧǠļǨϮх şŧх ƮļưŧǠļх ǟǽŧх ƥļǨх ŘƺƮǽưƎşļşŧǨх ȔŧƁŧǵļƥŧǨх
ǝǠŧǨŧưǵļưхƮļțƺǠхŗƎƺşƎȔŧǠǨƎşļşϭ
$ŧхƥļǨх͵ͺхŧǨǝŧŘƎŧǨхşŧхƥƐǟǽŧưŧǨхțхͳʹͲхŗǠƎƺɭǵļǨхŧưхŧƥхưƺǠǵŧх
şŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхƮļǠƐǵƎƮļϮхƥļхşƎȔŧǠǨƎşļşхǨŧхǠŧşǽŘŧхļхŘŧǠŘļх
şŧхǨŧƎǨхțхǵǠŧǨхŧǨǝŧŘƎŧǨϮхǠŧǨǝŧŘǵƎȔļƮŧưǵŧϮхļхƥļхļƥǵǽǠļхşŧхƥƺǨх
ØļƥƥŧǨхŧŘƺǨхşŧхrŘrǽǠşƺϭх.ƥхƮļțƺǠхŘļƮŗƎƺхŧưхƥļхŗƎƺşƎȔŧǠ-
ǨƎşļşхŘƺƎưŘƎşŧхļǝǠƺȚƎƮļşļƮŧưǵŧхŘƺưхƥļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхƮŧ-
şƎļхşŧƥхƮŧǨхƮĽǨхŘĽƥƎşƺхЉͲхҾЊхļƥхƥƐƮƎǵŧхǨǽǠхşŧхƥļхưǵĽǠǵƎŘļх
ƮļǠƐǵƎƮļϮхǝƺǠхƥƺхǟǽŧхŧưхŧǨǵļхĽǠŧļϮхļǽưхǽưхǝŧǟǽŧƹƺхƎưŘǠŧ-
ƮŧưǵƺхŧưхƥļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхǝƺşǠƐļхǝǠƺȔƺŘļǠхǽưхƁǠļưхŘļƮŗƎƺх
ļхưƎȔŧƥхşŧхƥļхǵǽưşǠļϭ
.ưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхǨƻƥƺхŘǠŧŘŧưхşƺǨхǝƥļưǵļǨхȔļǨŘǽƥļǠŧǨхưļǵƎȔļǨх Comunidad general de líquenes. Fotografía de Angélica Casanova-Katny. Colección Archivo INACH.
Řƺưх ɮƺǠŧǨϯх ŧƥх ǝļǨǵƺх ļưǵĽǠǵƎŘƺх Deschampsia antarctica y
Morrena del glaciar Collins. Fotografía cedida por Angélica Casanova-Katny. Península Fildes, isla Rey Jorge,
ǽưļхǝŧǟǽŧƹļхǝƥļưǵļхŧưхŘƺƟƐưϮхColobanthus quitensisхƺхŘƥļ- islas Shetland del Sur. La imagen muestra la extensión de la colonización tanto por criptógamas como
ȔŧƥƎǵƺϭх .ǨǵļǨх Ǩƺưх ŘƺưǨƎşŧǠļşļǨх ǝƎƺưŧǠļǨх țх ŘƺƥƺưƎȥļşƺǠŧǨх por el pasto antártico Deschampsia antarctica.
156
ǝǠƎƮļǠƎƺǨх ŧưх ȥƺưļǨх ƥƎŗǠŧǨх şŧх ƉƎŧƥƺх țх ŧǨǵĽưх ǝǠŧǨŧưǵŧǨх ŘƺưǵƎưŧưǵŧхļưǵĽǠǵƎŘƺϭхǨƐхǵļƮŗƎŨưϮхŧȚƎǨǵŧхǽưхƁǠļưхưǾƮŧǠƺх
ļх ƥƺх ƥļǠƁƺх şŧх ƥļх ǝļǠǵŧх ƺŧǨǵŧх şŧх ƥļх ǝŧưƐưǨǽƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх țх şŧхŧǨǝŧŘƎŧǨхŗƎǝƺƥļǠŧǨхЉǟǽŧхƺŘǽǠǠŧưхŧưхļƮŗƺǨхǝƺƥƺǨЊϮхŧưǵǠŧх
ƥƥŧƁļưхƮĽǨхļƥƥĽхşŧƥхŘƐǠŘǽƥƺхǝƺƥļǠхļưǵĽǠǵƎŘƺϭх.ǨǵļǨхŧǨǝŧŘƎŧǨх ŧƥƥļǨхƥļхǝǠƺǝƎļхļưƎƺưƎļхǨǝǝϭ
ǵļƮŗƎŨưх ǝǠŧǨŧưǵļưх ļǨƺŘƎļŘƎƺưŧǨх ǝƺǨƎǵƎȔļǨϮх țļх Ǩŧļх ŧưǵǠŧх
ŧƥƥļǨх ƺх Řƺưх ƮǽǨƁƺǨϮх ǟǽŧх ƀļŘƎƥƎǵļưх Ǩǽх ŧǨǵļŗƥŧŘƎƮƎŧưǵƺх ŧưх hļǨх ŗǠƎƺɭǵļǨϮх ǟǽŧх ƎưŘƥǽțŧưх ƮǽǨƁƺǨх țх ƉŧǝĽǵƎŘļǨϮх ŧǨǵĽưх
ƥļǨх ŘƺưşƎŘƎƺưŧǨх ŧȚǵǠŧƮļǨх şŧƥх ļƮŗƎŧưǵŧх ļưǵĽǠǵƎŘƺϭх ŧх Ɖļх ļǨƎƮƎǨƮƺх ǝǠŧǨŧưǵŧǨх ŧưх ŧƥх ŘƺưǵƎưŧưǵŧх ŗƥļưŘƺϮх ŘƺƥƺưƎ-
şŧƮƺǨǵǠļşƺхǟǽŧхŧǨǵļǨхǝƥļưǵļǨхǵƎŧưŧưхļƥǵļхǵƺƥŧǠļưŘƎļхļхƥļǨх ȥļưşƺхǨƎǵƎƺǨхŘŧǠŘļưƺǨхļхŧǨŘƺǠǠŧưǵƐļǨхşŧхļƁǽļхƺхƎưǽưşļşƺǨϮх
ŗļƟļǨх ǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļǨх țх ļƥх ŘƺưƁŧƥļƮƎŧưǵƺϮх ƥļх ǨŧǟǽƐļϮх ƥļх ƥǽȥх ŘƺƮƺхƥļǨхŘŧǠŘļưƐļǨхşŧƥхƁƥļŘƎļǠхƺƥƥƎưǨϮхŧưхƎǨƥļх¥ŧțхdƺǠƁŧϭх
ǽƥǵǠļȔƎƺƥŧǵļхțхƥļхļƥǵļхǠļşƎļŘƎƻưхƁǠļŘƎļǨхļхƮŧŘļưƎǨƮƺǨхɭǨƎƺ- hļǨх ƮļțƺǠŧǨх ŘļǠǝŧǵļǨх şŧх ƮǽǨƁƺǨх ƥļǨх ƀƺǠƮļưх Sanionia
ƥƻƁƎŘƺǨхțхŗƎƺǟǽƐƮƎŘƺǨхǝļǠǵƎŘǽƥļǠŧǨϭх uncinata y S. georgicouncinataϮх ǟǽŧх ŘǽŗǠŧưх ŧƥх ŧǨŘļǨƺх
Ǩǽŧƥƺх ļưǵĽǠǵƎŘƺϮх țх ǟǽŧх Ǩŧх Ȕŧưх ƀǠŧŘǽŧưǵŧƮŧưǵŧх ŧưх ȔļƥƥŧǨх
.ưхŘǽļưǵƺхļхƥļхşƎǨǵǠƎŗǽŘƎƻưхşŧхƥļхȔŧƁŧǵļŘƎƻưхļưǵĽǠǵƎŘļϮхƥƺǨх ļƮǝƥƎƺǨхțхǨƺưхŘƺƥƺưƎȥļşƺǠŧǨхǝǠƎƮļǠƎƺǨхŧưхȥƺưļǨхǠŧŘƎŧưǵŧ-
ƥƐǟǽŧưŧǨх Ǩƺưх ƥƺǨх ǟǽŧх ļƥŘļưȥļưх ƥļǨх ƥļǵƎǵǽşŧǨх ƮĽǨх ļƥǵļǨϮх ƮŧưǵŧхşŧƁƥļŘƎļşļǨϭхºļƮŗƎŨưхŧȚƎǨǵŧưхƁǠļưşŧǨхƀƺǠƮļŘƎƺưŧǨх
ŧưŘƺưǵǠĽưşƺǨŧхŧưхƥļхǵǽưşǠļхƥƐǟǽŧưŧǨхşŧхȔļǠƎƺǨхƮƺǠƀƺǵƎǝƺǨх şŧхŘƺƟƎưŧǨхşŧхŧǨǝŧŘƎŧǨхşŧхƥļхƀļƮƎƥƎļх¢ƺƥțǵǠƎŘƉļŘŧļŧϮхşƺưşŧх
țх ŘƺƥƺǠŧǨϭх .ưǵǠŧх ŧƥƥƺǨх şŧǨǵļŘļưх ƥļǨх ŧǨǝŧŘƎŧǨх şŧƥх ƁŨưŧǠƺх ļƥƁǽưƺǨх ƀƺǠƮļưх ŧȚǵŧưǨļǨх ǵǽǠŗŧǠļǨϮх ŘƺƮƺх Polytrichum
UsneaϮх ŘƺƮƺх U. aurantiaca atra y U. antarcticaϮх ǟǽŧх Ǩŧх strictumхŧưхŧƥхĽǠŧļхşŧхƎǨƥļǨхǠƁŧưǵƎưļϭх
ŧȚǵƎŧưşŧưхşŧǨşŧхƥļхȥƺưļхǨǽŗļưǵĽǠǵƎŘļϮхƥļǨхƎǨƥļǨхƉŧǵƥļưşх
şŧƥхǽǠϮхǨƎŧưşƺхU. antarcticaхƥļхǟǽŧхļƥŘļưȥļхƥļǨхƮļțƺǠŧǨх hƺǨхƮǽǨƁƺǨϮхļƥхƎƁǽļƥхǟǽŧхƥƺǨхƥƐǟǽŧưŧǨϮхǨƺưхǝƺƎǟǽƎƥƺƉƐşǠƎŘƺǨϮх
ƥļǵƎǵǽşŧǨϮх ŘƺƥƺưƎȥļưşƺх ƮĽǨх ļƥƥĽх şŧƥх ŘƐǠŘǽƥƺх ǝƺƥļǠϭх ǵǠƺǨх ƥƺхǟǽŧхƎƮǝƥƎŘļхǟǽŧхǵƺƮļưхŧƥхļƁǽļхşŧƥхļƮŗƎŧưǵŧхǝŧǠƺхưƺх
ƥƐǟǽŧưŧǨх ŘƺǠǠŧǨǝƺưşŧưх ļƥх ƀƺƥƎƺǨƺх Umbilicaria antarcticaϮх ǵƎŧưŧưх ƮŧŘļưƎǨƮƺǨх şŧх ǠŧǵŧưŘƎƻưϮх ǝƺǠх ƥƺх ǟǽŧх şǽǠļưǵŧх ŧƥх
ŧǨǝŧŘƎŧх ŧưşŨƮƎŘļх ļưǵĽǠǵƎŘļх ǟǽŧх ŘǠŧŘŧх ǽưƎşļх ļх ƥļǨх ǠƺŘļǨх ȔŧǠļưƺхǨŧхȔļưхǝƺưƎŧưşƺхȔŧǠşŧǨхŧưхƥļхƮŧşƎşļхǟǽŧхƥļхưƎŧȔŧх
ļхǵǠļȔŨǨхşŧхǽưхumbilicoхЉƺƮŗƥƎƁƺЊхțхǟǽŧϮхļşŧƮĽǨϮхŧǨхǽưļх ǨŧхşŧǠǠƎǵŧхțхǨŧхļŘǵƎȔļưхƮŧǵļŗƻƥƎŘļƮŧưǵŧϮхŘǠŧŘƎŧưşƺхƥŧưǵļ-
ŧǨǝŧŘƎŧхƮǽțхƥƺưƁŧȔļхǟǽŧхļƥŘļưȥļхƁǠļưşŧǨхǵļƮļƹƺǨϮхşļşƺх ƮŧưǵŧхƮƎŧưǵǠļǨхļǝǠƺȔŧŘƉļưхŧƥхǨƺƥхļǽǨǵǠļƥϭх.ưхưǵĽǠǵƎŘļхŧƥх
ǟǽŧхƮǽŘƉƺǨхƺǠƁļưƎǨƮƺǨхļưǵĽǠǵƎŘƺǨхǝǠŧǨŧưǵļưхƁƎƁļưǵƎǨƮƺϭх ưƎȔŧƥхşŧхŧưşŧƮƎǨƮƺхşŧхƥƺǨхƥƐǟǽŧưŧǨхļƥŘļưȥļхǽưхŘǽļǠŧưǵļх
¢ƺǠхƺǵǠļхǝļǠǵŧϮхŧǨǝŧŘƎŧǨхǵƐǝƎŘļǨхşŧхļƮŗƎŧưǵŧǨхƀǠƐƺǨхǵŧƮ- ǝƺǠх ŘƎŧưǵƺϮх ŘƺưǨƎşŧǠļưşƺх ƥļǨх ͵ͺх ŧǨǝŧŘƎŧǨх ǟǽŧх ŧǨǵǠƎŘǵļ-
ǝƥļşƺǨх ŘƺƮƺх ǝƺǠх ŧƟŧƮǝƥƺх ŧƥх ƥƐǟǽŧưх Parmelia saxatilisϮх ƮŧưǵŧхŘǠŧŘŧưхļƥƥƐϭхrŧưƺǠхŧǨхŧƥхŧưşŧƮƎǨƮƺхŧưхƮǽǨƁƺǨϮххļƥ-
ƥƺƁǠļх ŘƺƥƺưƎȥļǠх ƥļǨх ƎǨƥļǨх Ɖŧǵƥļưşх şŧƥх ǽǠх țх ƥƥŧƁļǠх ļƥх ǨǽǠх ŘļưȥļưşƺхǨƻƥƺхǽưхͻϮͻцҊхşŧƥхǵƺǵļƥхşŧхŧǨǝŧŘƎŧǨхțхȔļǠƎŧşļşŧǨх
şŧхŗļƉƐļх¢ļǠļƐǨƺϭх.ǨǵƺхƎưşƎŘļхǟǽŧхƥƺǨхƥƐǟǽŧưŧǨϮхǟǽŧхǨŧхşƎǨ- ǠŧƁƎǨǵǠļşļǨхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļϭхhļхȥƺưļхşŧхƮļțƺǠхşƎȔŧǠǨƎşļşх
ǵǠƎŗǽțŧưх ŧưх ƥļǨх ȥƺưļǨх ƀǠƐļǨх şŧƥх ǝƥļưŧǵļϮх ļǨƐх ŘƺƮƺх ŧưх ƥļǨх ŧǨхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхƮļǠƐǵƎƮļϮхƎưŘƥǽțŧưşƺхƥļǨхƎǨƥļǨхƉŧǵƥļưşхşŧƥх
ƮƺưǵļƹļǨϮхǝǽŧşŧưхļƥŘļưȥļǠхǨǽхƥƐƮƎǵŧхƮĽǨхŧȚǵǠŧƮƺхŧưхŧƥх ǽǠхțхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхưǵĽǠǵƎŘļϭ
Calentamiento
sobre la tundra antártica
Áưƺх şŧх ƥƺǨх ŘļƮŗƎƺǨх ŘƥƎƮĽǵƎŘƺǨх ƮĽǨх ŧǨǵǽşƎļşƺх țх şƺŘǽ-
Ʈŧưǵļşƺх ŧǨх ŧƥх ļǽƮŧưǵƺх ŧưх ƥļх ǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļх Ɓƥƺŗļƥх şŧƥх
ǝƥļưŧǵļϮхşŧŗƎşƺхǝǠƎưŘƎǝļƥƮŧưǵŧхļƥхƎưŘǠŧƮŧưǵƺхşŧхƥƺǨхƁļ-
ǨŧǨхşŧхŧƀŧŘǵƺхƎưȔŧǠưļşŧǠƺхЉG.TЊхЉʹϮхƮŧǵļưƺϮхtʹϮхƺȥƺưƺх
ǵǠƺǝƺǨƀŨǠƎŘƺϮхŧưǵǠŧхƥƺǨхƮĽǨхƎƮǝƺǠǵļưǵŧǨЊϮхƥƺǨхŘǽļƥŧǨхƉļưх
ļǨŘŧưşƎşƺх şŧх ƀƺǠƮļх ŘƺưǵƎưǽļх Љțх ŘļǨƎх ƥƎưŧļƥЊх ŧưх ƥƺǨх ǾƥǵƎ-
ƮƺǨхļƹƺǨϮхļхǝŧǨļǠхşŧхƥƺǨхļŘǽŧǠşƺǨхǝļǠļхǠŧļƥƎȥļǠхļŘŘƎƺưŧǨх
şŧхƮƎǵƎƁļŘƎƻưхļхƥƺǨхǟǽŧхƥƥŧƁļǠƺưхƥƺǨхǝļƐǨŧǨхɭǠƮļưǵŧǨхşŧƥх
¢ǠƺǵƺŘƺƥƺхşŧхfƎƺǵƺϭх
.ưǵǠŧхƥƺǨхŧŘƺǨƎǨǵŧƮļǨхƮĽǨхǨŧưǨƎŗƥŧǨхļƥхŘļƮŗƎƺхŘƥƎƮĽǵƎŘƺх
ŧǨǵĽưх ƥƺǨх şŧх ļƥǵļх ƥļǵƎǵǽşх ЉşŧǨƎŧǠǵƺǨх ǝƺƥļǠŧǨх şŧƥх ǠǵƎŘƺх țх
ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļЊх țх ļƥǵļх ļƥǵƎǵǽşх ЉŧŘƺǨƎǨǵŧƮļǨх şŧх ļƥǵļх Ʈƺưǵļ-
ƹļЊϰхļǨƐϮхƉƺțхŧưхşƐļхƥļǨхȥƺưļǨхǝƺƥļǠŧǨхşŧƥхǝƥļưŧǵļхŧǨǵĽưх
ǨǽƀǠƎŧưşƺх ƥļǨх ǝŧƺǠŧǨх ŘƺưǨŧŘǽŧưŘƎļǨϭх $ŧŗƎşƺх ļх ƥļх ƀļƥǵļх
şŧх ƎưƀƺǠƮļŘƎƻưϮх ŧǨх ƎƮǝƺǨƎŗƥŧх ŘƺưƺŘŧǠх ƥļх ļşļǝǵļŘƎƻưх şŧх
ŧǨǵļǨхȥƺưļǨϮхļƥƁƺхǟǽŧϮхǨƎưхƥǽƁļǠхļхşǽşļǨϮхȔļхļхļƀŧŘǵļǠхưƺх
ǨƻƥƺхļƥхŘƥƎƮļхƁƥƺŗļƥхțхƥļǨхŘƺǠǠƎŧưǵŧǨхțхļǽƮŧưǵƺхşŧƥхƮļǠϮх
ǨƎưƺхǵļƮŗƎŨưхļхǵƺşļхƥļхŘļşŧưļхǵǠƻɭŘļхşŧхƥƺǨхŧŘƺǨƎǨǵŧƮļǨх
ƮļǠƎưƺǨхțхǵŧǠǠŧǨǵǠŧǨϮхƥƺхǟǽŧхƁŧưŧǠļǠĽхǽưхƎƮǝļŘǵƺхƮļțƺǠх
ŧưхƥļǨхǝƺŗƥļŘƎƺưŧǨхƉǽƮļưļǨϭ
$ļşļǨхƥļǨхŘļǠļŘǵŧǠƐǨǵƎŘļǨхŘƥƎƮĽǵƎŘļǨхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļϮхƥƺǨх
ƀļŘǵƺǠŧǨхļŗƎƻǵƎŘƺǨхǨƺưхƥƺǨхǝǠƎưŘƎǝļƥŧǨхşŧǵŧǠƮƎưļưǵŧǨхşŧх
ƥļхŧǨǵǠǽŘǵǽǠļхțхşƎưĽƮƎŘļхşŧхƥļǨхŘƺƮǽưƎşļşŧǨϮхǝƺǠхƥƺхǟǽŧх
ŘǽļƥǟǽƎŧǠх ƮƺşƎɭŘļŘƎƻưх şŧх ŧǨǵƺǨϮх ǝǠƺşǽŘǵƺх şŧƥх ŘļƮŗƎƺх
ŘƥƎƮĽǵƎŘƺϮхǵƎŧưŧхƎƮǝƺǠǵļưǵŧǨхŘƺưǨŧŘǽŧưŘƎļǨхǨƺŗǠŧхşƎȔŧǠ-
ǨƺǨх ļǵǠƎŗǽǵƺǨх țх ǝǠƺŘŧǨƺǨх ǵļưǵƺх ļх ưƎȔŧƥх ŧǨǝŧŘƐɭŘƺх ŘƺƮƺх
ŘƺƮǽưƎǵļǠƎƺϭх
$ǽǠļưǵŧхƥƺǨхǾƥǵƎƮƺǨхŘƎưŘǽŧưǵļхļƹƺǨхǨŧхƉļхǠŧƁƎǨǵǠļşƺхǽưļх
ǨŧǠƎŧхşŧхȔļǠƎļŗƥŧǨхŘƥƎƮĽǵƎŘļǨхŧưхşƎȔŧǠǨƺǨхǝǽưǵƺǨхşŧƥхŘƺưǵƎ-
ưŧưǵŧхŗƥļưŘƺхǟǽŧхşŧƮǽŧǨǵǠļхşŧхƀƺǠƮļхŘƥļǠļхǽưхļǽƮŧưǵƺх
şŧхƥļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхşŧхļǝǠƺȚƎƮļşļƮŧưǵŧх͵хҾхŧưхƥļхǝļǠǵŧх
ƺŧǨǵŧхşŧхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхưǵĽǠǵƎŘļϮхǠŧƁƎƻưхǟǽŧхļƥŗŧǠƁļхƥļхƮļ-
Distintos tipos de líquenes que crecen en la Antártica. Arriba: Usnea aurantiaco-atra; centro: țƺǠхşƎȔŧǠǨƎşļşхŗƎƺƥƻƁƎŘļхǵŧǠǠŧǨǵǠŧхşŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧϭх$ŧхļŘǽŧǠ-
Hennediella antarctica; abajo: Cladonia pyxidata.
şƺхļхƥƺǨхƮƺşŧƥƺǨхŘƥƎƮĽǵƎŘƺǨхǝļǠļхƥļǨхƥļǵƎǵǽşŧǨхǝƺƥļǠŧǨхşŧƥх
Colobanthus quitensis o clavelito antártico. Es una de las dos plantas vasculares nativas ƉŧƮƎǨƀŧǠƎƺхǨǽǠϮхŧưхǝļǠǵƎŘǽƥļǠхŧưхƥļǨхȥƺưļǨхŘƺǨǵŧǠļǨхşŧƥхŘƺư-
GSRɖSVIWUYIGVIGIRIRPE%RX¤VXMGE
ǵƎưŧưǵŧϮхǽưхļǽƮŧưǵƺхŧưхƥļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхşŧŗƎŧǠļхƎưşǽŘƎǠхǽưх
Fotografías de Angélica Casanova-Katny. Colección INACH. ļǽƮŧưǵƺхşŧхƥļхƉǽƮŧşļşϮхƥļхưǽŗƺǨƎşļşхțхƥļхǝǠŧŘƎǝƎǵļŘƎƻưϭ
158
La Antártica
se enverdece
hļǨхǝǠƎƮŧǠļǨхŧȔƎşŧưŘƎļǨхşŧƥхŧƀŧŘǵƺхşŧƥхŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺхŘƥƎ- ǝƺŗƥļŘƎƺưŧǨϭх Ǝưх ŧƮŗļǠƁƺϮх ưǽŧǨǵǠƺǨх ŧǨǵǽşƎƺǨх şŧх Řļƥŧư-
ƮĽǵƎŘƺх ǝǠƺȔƎŧưŧưх şŧх ƥļǨх ƺŗǨŧǠȔļŘƎƺưŧǨх ǟǽŧх Ǩŧх ƉƎŘƎŧǠƺưх ǵļƮƎŧưǵƺх ŧȚǝŧǠƎƮŧưǵļƥх ƮǽŧǨǵǠļưх ǟǽŧх Ɖļțх ǽưļх ǠŧǨǝǽŧǨǵļх
ƉļŘŧхǽưƺǨхǵǠŧƎưǵļхļƹƺǨхŧưхƥƺǨхŘļƮǝƺǨхŧǽǠƺǝŧƺǨϮхŘǽļưşƺх ǝƺǨƎǵƎȔļϮх Řƺưх ƮǽǨƁƺǨх ǟǽŧх şŧǨǝǽŨǨх şŧх şƺǨх ƺх ǵǠŧǨх ļƹƺǨх
ƥƺǨхŘļƮǝŧǨƎưƺǨхǠŧǝƺǠǵļŗļưхǟǽŧхƥƺǨхƀǠǽǵļƥŧǨхɮƺǠŧŘƐļưхǽưļхƺх ǝǠŧǨŧưǵļưхƮļțƺǠхǠŧǝǠƺşǽŘŘƎƻưхǨŧȚǽļƥϮхƀļȔƺǠŧŘƎŧưşƺхƥļхȔļ-
şƺǨхǨŧƮļưļǨхļưǵŧǨхşŧхƥƺхƉļŗƎǵǽļƥϮхțхŧưхƥļхǵǽưşǠļхĽǠǵƎŘļϮхŧưх ǠƎļŗƎƥƎşļşхƁŧưŨǵƎŘļхțхǝƺǨƎŗƎƥƎşļşŧǨхşŧхļşļǝǵļŘƎƻưϭх.ǨǵǽşƎƺǨх
ƥǽƁļǠŧǨхŧưхƥƺǨхǟǽŧхǨƻƥƺхƉļŗƐļхƥƐǟǽŧưŧǨхțхƮǽǨƁƺǨϮхļǝļǠŧŘƐļưх ǨƺŗǠŧхǵƺƥŧǠļưŘƎļхļƥхŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺхŘƺưɭǠƮļưхǟǽŧхƥƺǨхƮǽǨ-
ǝƺŘƺхļхǝƺŘƺхǝļǨǵƺǨхțхǝƥļưǵļǨхưǽŧȔļǨϭх.ưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхŧǨх ƁƺǨх ŧưх ŧƥх ŘƺưǵƎưŧưǵŧх ŗƥļưŘƺх ǝǽŧşŧưх ǠŧļƥƎȥļǠх ƀƺǵƺǨƐưǵŧǨƎǨх
şƎƀŧǠŧưǵŧϭх hļǨх ǝǠƎƮŧǠļǨх ŧȔƎşŧưŘƎļǨх şŧƥх ŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺх ŘƥƎ- ŧưхŘƺǠǵƺǨхǝŧǠƐƺşƺǨхŘƺưхļƥǵļǨхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļǨхЉƉļǨǵļхʹͲхҾЊϮх
ƮĽǵƎŘƺхǝǠƺȔƎŧưŧưхşŧхƎƮĽƁŧưŧǨхǨļǵŧƥƎǵļƥŧǨхǟǽŧхưƺǨхƮǽŧǨ- ǨǽƁƎǠƎŧưşƺϮхǟǽŧхşļşļхşƎǨǵǠƎŗǽŘƎƻưхļƮǝƥƎļϮхǝǽŧşŧưхǽǨļǠхşŧх
ǵǠļưх ƥļх şƎǨƮƎưǽŘƎƻưх şŧх ǽưļх ǨŧǠƎŧх şŧх ƁƥļŘƎļǠŧǨх țх ƁǠļưşŧǨх ƀƺǠƮļх ЪƺǝƺǠǵǽưƎǨǵļЫх ŧƥх ŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺх ŧưх ǵƎŧƮǝƺǨх ŘƺǠǵƺǨх
ǝƥļǵļƀƺǠƮļǨхşŧхƉƎŧƥƺϮхŘƺƮƺхƥļхǟǽŧхƺŘǽǠǠƎƻхŧưхŧƥхļƹƺхͳͻͻͷх ŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхțхƉļŘŧǠхƀƺǵƺǨƐưǵŧǨƎǨхǝļǠļхƁǽļǠşļǠхŘļǠŗƺƉƎ-
ŧưхƥļхǝļǠǵŧхŧǨǵŧхşŧхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхļưǵĽǠǵƎŘļϮхşƺưşŧхǽưļхǝƥļ- şǠļǵƺǨхțхŘǠŧŘŧǠϭх
ǵļƀƺǠƮļхşŧƥхǵļƮļƹƺхşŧхļưǵƎļƁƺхƥƥļƮļşļхhļǠǨŧưхTхǨŧхǨŧ-
ǝļǠƻхțхŘƺƮŧưȥƻхļхưļȔŧƁļǠхțхşŧǨƎưǵŧƁǠļǠǨŧхƉļǨǵļхƥƥŧƁļǠхļƥх ¥ŧǨǝŧŘǵƺх ļх ƥƺǨх ƥƐǟǽŧưŧǨϮх ŧǨǵǽşƎƺǨх ǠŧļƥƎȥļşƺǨх şǽǠļưǵŧх ƥƺǨх
ŘŧƮŧưǵŧǠƎƺх şŧх ƥƺǨх ƉƎŧƥƺǨϭх Oƺțх ŧưх şƐļх ŧǨǵĽх ŘƥļǠƺх ǟǽŧх ǽưļх ǾƥǵƎƮƺǨхȔŧƎưǵŧхļƹƺǨхƉļưхǠŧǝƺǠǵļşƺхǟǽŧхşƎȔŧǠǨļǨхŧǨǝŧŘƎŧǨх
ŗǽŧưļхǝǠƺǝƺǠŘƎƻưхşŧхƁƥļŘƎļǠŧǨхțхǝƥļǵļƀƺǠƮļǨхşŧхƉƎŧƥƺхƉļưх ƉļưхŘǠŧŘƎşƺϮхƥƺхǟǽŧхǨŧхǝǽŧşŧхŘƺǠǠŧƥļŘƎƺưļǠхŘƺưхŧƥхļǽƮŧưǵƺх
ƎưƎŘƎļşƺхǠŧǵǠƺŘŧǨƺǨхƎǠǠŧȔŧǠǨƎŗƥŧǨхļхŘƺǠǵƺхțхƮŧşƎļưƺхǝƥļȥƺхțх şŧхƥļǨхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļǨхŧưхŧǨļǨхĽǠŧļǨϭхƎưхŧƮŗļǠƁƺϮхŧưхƺǵǠļǨх
ǟǽŧхƎưŘǠŧƮŧưǵļǠĽưϮхǝƺǠхǽưļхǝļǠǵŧϮхŧƥхưƎȔŧƥхşŧƥхƮļǠхțϮхǝƺǠх ŧǨǝŧŘƎŧǨхǨŧхƺŗǨŧǠȔļưхǠŧǨǝǽŧǨǵļǨхşƎƀŧǠŧưǵŧǨхşŧǝŧưşƎŧưǵŧǨх
ƺǵǠļϮхļƥǵŧǠļǠĽưхŧƥхŧǟǽƎƥƎŗǠƎƺхşŧхƥļхŘǠƎƻǨƀŧǠļхțхǵļƮŗƎŨưхşŧхƥļǨх şŧхƥļхƉǽƮŧşļşхşŧƥхļƎǠŧϮхşļşƺхǟǽŧхƮǽǨƁƺǨхțхƥƐǟǽŧưŧǨхƺŗ-
ŘƺǠǠƎŧưǵŧǨхƮļǠƎưļǨϮхŧƥхŘƥƎƮļхțϮхǝƺǠхǨǽǝǽŧǨǵƺϮхƥļхŗƎƺǵļхļưǵĽǠ- ǵƎŧưŧưхŧƥхļƁǽļхşŧхƥļхļǵƮƻǨƀŧǠļхƺхƥļǨхƥƥǽȔƎļǨϮхǠƺŘƐƺхțхưŧŗƥƎưļϮх
ǵƎŘļϮхțхşŧхƀƺǠƮļхƎưşƎǠŧŘǵļϮхŧƥхŘƥƎƮļхțхƥļхŗƎƺǵļхşŧƥхǝƥļưŧǵļϭ ƥļхƀļƥǵļхşŧхŧǨǵļǨхƀǽŧưǵŧǨхşŧхļƁǽļхǝƺǠхŧȔļǝƺǠļŘƎƻưхşŧŗƎşļхļƥх
ŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺхǝƺşǠƐļхǵŧưŧǠхƎƮǝļŘǵƺǨхưŧƁļǵƎȔƺǨϭх
tǽŧǨǵǠƺǨхŧǨǵǽşƎƺǨхƮǽŧǨǵǠļưхǟǽŧхƥļǨхşƺǨхǝƥļưǵļǨхȔļǨŘǽƥļ-
ǠŧǨϮхǵļưǵƺхŧƥхǝļǨǵƺхļưǵĽǠǵƎŘƺхŘƺƮƺхŧƥхŘƥļȔŧƥƎǵƺϮхƉļưхļǽƮŧư- .ưхƁŧưŧǠļƥϮхŧǨǵļƮƺǨхƺŗǨŧǠȔļưşƺхǽưхŘļƮŗƎƺхƮļǠŘļşƺхŧưх
ǵļşƺхǨǽǨхǝƺŗƥļŘƎƺưŧǨϮхǵļưǵƺхŧưхưǾƮŧǠƺхŘƺƮƺхŧưхǵļƮļƹƺϮх ƥļхǵǽưşǠļхļưǵĽǠǵƎŘļхşǽǠļưǵŧхƥƺǨхǾƥǵƎƮƺǨхļƹƺǨϮхưƺхǨƺƥƺхļƥх
ļŗļǠŘļưşƺхƮļțƺǠŧǨхŧȚǵŧưǨƎƺưŧǨхțхƉŧƮƺǨхŘƺưɭǠƮļşƺхŧǨǵƺх ŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺϮхǨƎưƺхǟǽŧхşŧŗƎşƺхļхƥļǨхƺƥļǨхşŧхŘļƥƺǠϮхǟǽŧх
ŘƺưхŧǨǵǽşƎƺǨхşŧхŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺхŧȚǝŧǠƎƮŧưǵļƥхƎưǨǵļƥļşƺǨхŧưх ŧưхļƥƁǽưƺǨхşƐļǨхƉļưхǨǽǝŧǠļşƺхƥƺǨхͳͷЗͳͺхҾхŧưхƥļхȥƺưļхưƺǠ-
ƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхFƎƥşŧǨϮхŧưхƥļхƎǨƥļх¥ŧțхdƺǠƁŧϭхŧхƉļхŧưŘƺưǵǠļşƺх ǵŧхşŧхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхưǵĽǠǵƎŘļхțхǟǽŧхưƺǨхļŗǠŧхƎưǵŧǠǠƺƁļưǵŧǨх
ǟǽŧхŧƥхǝļǨǵƺхƎưŘǠŧƮŧưǵļхƥļхŗƎƺƮļǨļϮхŧƥхưǾƮŧǠƺхşŧхŧǨǝƎƁļǨх ǨƺŗǠŧхŘƻƮƺхŘļƮŗƎļǠĽưхƥļǨхŘƺƮǽưƎşļşŧǨхȔŧƁŧǵļŘƎƺưļƥŧǨх
țхŧƥхưǾƮŧǠƺхşŧхǨŧƮƎƥƥļǨхŘǽļưşƺхƥļхǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļхļǽƮŧưǵļх ǨƎх ƥļх ƉǽƮļưƎşļşх ưƺх ƥƺƁǠļх ŘļƮŗƎļǠх ŧƥх ǠǽƮŗƺх şŧх ƥļх ŘǠƎǨƎǨх
ŧưхͳхҾхŧưхŧƥхȔŧǠļưƺхļưǵĽǠǵƎŘƺхțхǟǽŧхƥļǨхǝƥļưǵļǨхǨƺưхƥļǨхƮĽǨх ŘƥƎƮĽǵƎŘļхțхƁŧưŧǠļхŘļƮŗƎƺǨхǨǽǨǵļưŘƎļƥŧǨхǝļǠļхşŧǵŧưŧǠхƥļх
ƀļȔƺǠŧŘƎşļǨхǝƺǠхŧƥхŘļƥŧưǵļƮƎŧưǵƺхŘƥƎƮĽǵƎŘƺϭх ǝǠƺşǽŘŘƎƻưхşŧхƁļǨŧǨхşŧхŧƀŧŘǵƺхƎưȔŧǠưļşŧǠƺхļǨƐхŘƺƮƺхƥƺх
ƎưşƎŘļхŧƥхŘǽŧǠşƺхşŧх¢ļǠƐǨϭхǾưхưƺхŧǨхǵļǠşŧхǝļǠļхşŧǵŧưŧǠх
rǽŘƉƺǨхƮǽǨƁƺǨхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхǨŧхǠŧǝǠƺşǽŘŧưхǝǠƎưŘƎǝļƥ- ŧƥх ƎưŘǠŧƮŧưǵƺх şŧх ƥļǨх ǵŧƮǝŧǠļǵǽǠļǨх țх ƮļưǵŧưŧǠƥļǨх ŗļƟƺх
Ʈŧưǵŧх şŧх ƀƺǠƮļх Řƥƺưļƥх ļǨŧȚǽļƥϮх şŧх ƮļưŧǠļх ǟǽŧх ŧƥх ŘļƮ- ʹхҾϮхşŧхƮļưŧǠļхşŧхưƺхƁŧưŧǠļǠхŘļƮŗƎƺǨхƎǠǠŧȔŧǠǨƎŗƥŧǨхŧưхƥƺǨх
ŗƎƺх ŘƥƎƮĽǵƎŘƺх ǝǽŧşŧх ƁŧưŧǠļǠх ƎƮǝļŘǵƺǨх ưŧƁļǵƎȔƺǨх ŧưх ǨǽǨх ŧŘƺǨƎǨǵŧƮļǨхşŧƥхǝƥļưŧǵļϭ
159
CAMBIO
CLIMÁTICO
Raúl Cordero Carrasco
La Antártica y el océano Austral son un componente fundamental del sistema climático global.
Comprender mejor el rol de la Antártica en el clima global y los efectos del cambio climático
IRPE%RX¤VXMGERSIWW¶PSYRKVERHIWEJ°SGMIRX°ɕGSWMRSUYIXEQFM¬RIWIWIRGMEP
para ayudarnos a predecir el futuro del sistema climático de nuestro planeta.
Clima
y tiempo
A
unque en muchos países de habla hispana «clima»
y «tiempo» se usan como sinónimos, no lo son. El
«tiempo» está determinado por las condiciones
meteorológicas del momento, mientras que el «clima»
es el promedio de esas condiciones durante un período
«razonablemente largo». Es normal que el tiempo cambie
y se alterne entre «buen tiempo» y «mal tiempo». Pero
no es normal que los promedios de cualquier parámetro
utilizado para caracterizar el clima, calculados sobre pe-
ríodos razonablemente largos, presenten grandes cam-
bios o exhiban tendencias.
Tanto el calentamiento global como el cambio climático Hydrurga leptonyx (foca leopardo). Fotografía de
Andel Paulmann, 2020. Isla Booth, archipiélago Wilhelm,
contemporáneo son atribuibles a las emisiones antrópi- frente a la costa oeste de la península Antártica.
cas de «gases de efecto invernadero» que han alterado Comúnmente conocida como la foca más agresiva
y solitaria del mundo, un ejemplar de esta especie retoza
considerablemente la composición atmosférica y el ba- junto al canal por el que navegó por primera vez
lance energético global. el explorador belga Adrien de Gerlache en 1898.
162
163
Calentamiento
de la Antártica
La gran mayoría de las estaciones meteorológicas instala- antártica que ha presentado las alzas más importantes
das en diversos lugares del planeta muestra una tendencia en la temperatura en el continente blanco. Mientras, a
anómala al alza en la temperatura. Desafortunadamente, nivel continental, el promedio anual de la temperatura ha
la Antártica no es una excepción. Trece de las diecisiete aumentado alrededor de 0,5 °C en las últimas décadas,
estaciones meteorológicas de la Antártica, con medicio- el alza en la temperatura en la península Antártica se
nes continuas durante al menos treinta años e instaladas estima tres veces superior (aproximadamente 1,5 °C) en
en diferentes regiones climáticas de ese continente, ex- el mismo período de tiempo.
hiben tendencias al alza en la temperatura. La creciente
tendencia al alza en la temperatura, medida desde hace Aunque la Antártica occidental (incluida la península
décadas en la mayoría de las estaciones meteorológicas, Antártica) exhibe actualmente un ritmo de calentamien-
es tan marcada que, a nivel continental, cada década ha to similar al del planeta en su conjunto, el ritmo de ca-
sido más cálida que la precedente desde los años 60 del lentamiento de la vasta Antártica oriental y en el océano
siglo XX en el continente blanco. Austral es mucho menor. En promedio, la Antártica es
el continente que exhibe el menor ritmo de alza en su
Las mediciones en la Antártica occidental (incluida temperatura: su calentamiento es considerablemente
ƥļх ǝŧưƐưǨǽƥļх ưǵĽǠǵƎŘļЊϮх şŧǨşŧх ɭưļƥŧǨх şŧх ƥļх şŨŘļşļх şŧх más lento que el de regiones tropicales y es ciertamente
1950, muestran algunas de las mayores alzas de tem- menor que el observado en el Ártico, la región de más
peratura en el hemisferio sur. La península es la región rápido calentamiento en el planeta.
Antártica Cambios entre
Referencia 1951-1980 2011-2020 y 1951-1980
2
trhVх$.хº.r¢.¥ºÁ¥хБͮВ
2011
1996 2018
1
1980
-1
1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020
AÑO
Península Antártica
Referencia 1951-1980
4
1989
1998 2010
2020
trhVх$.хº.r¢.¥ºÁ¥хБҾВ
2
Los diferentes ritmos de calentamiento en el planeta
afectan a los patrones de viento, lo que a su vez causa
0 diversas anomalías a escala regional que incluyen
2015
cambios en las precipitaciones. Los patrones de viento
responden a las diferencias de temperatura entre el
-2
ecuador y los polos: mientras en el hemisferio norte la
diferencia de temperatura entre el ecuador y el Ártico
está disminuyendo (debido al rápido calentamiento del
-4
1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 Ártico), en el hemisferio sur la diferencia de temperatura
entre el ecuador y la Antártica está aumentando (debido
AÑO
a la relativamente lenta alza de la temperatura de gran
parte de la Antártica).
165
Rol de Antártica en
el balance energético global
El calentamiento global es consecuencia de las emisio-
nes antrópicas de «gases de efecto invernadero». Aunque
estos gases representan una pequeña fracción de nues-
tra atmósfera, el alza en su concentración atmosférica
Ɖļх ǨƎşƺх ǨǽɭŘƎŧưǵŧƮŧưǵŧх ƁǠļưşŧх ǝļǠļх ļƥǵŧǠļǠх ŘƺưǨƎşŧǠļ-
blemente el «balance energético del planeta». Debido a
este «desbalance energético», la Tierra está cediendo al
espacio menos energía de la que recibe del Sol. La resul-
tante acumulación de energía es responsable del alza de
la temperatura global.
166
gases de efecto invernadero, por lo que su abundancia antrópicas de dióxido de carbono (CO2). La concentración
en la atmósfera determina cuánta de la energía infrarroja de CO2 en la atmósfera ha aumentado alrededor de un
emitida por el planeta logra escapar hacia el espacio. cincuenta por ciento desde el inicio de la era industrial
y supera actualmente las 420 partes por millón (ppm).
La mayor abundancia de gases de efecto invernadero en El CO2 que resulta de actividades humanas causa más del
la atmósfera, atribuible a las emisiones antrópicas de sesenta y cinco por ciento del desbalance energético del
estos gases, disminuye la fracción de energía infrarroja planeta, por lo que es considerado el principal responsa-
que logra escapar hacia el espacio, provocando la acu- ble del calentamiento global.
mulación de energía y el consiguiente calentamiento del
planeta, incluido el océano. Este último absorbe más del La Antártica juega un importante rol en el balance ener-
noventa por ciento de la energía que los gases de efecto ƁŨǵƎŘƺх şŧƥх ǝƥļưŧǵļϭх hļх ŗƥļưŘļх ǨǽǝŧǠɭŘƎŧх ǟǽŧх ŘǽŗǠŧх ŧƥх
invernadero en la atmósfera no dejan escapar al espacio ŘƺưǵƎưŧưǵŧх ǠŧɮŧƟļх ļƥǠŧşŧşƺǠх şŧƥх ƺŘƉŧưǵļх ǝƺǠх ŘƎŧưǵƺх şŧх
ŧȚǵŧǠƎƺǠϰхşŧхŧǨļхƀǠļŘŘƎƻưϮхƥļхƮļțƺǠƐļхŧǨхļŗǨƺǠŗƎşļхǝƺǠхŧƥх la radiación solar incidente de vuelta hacia el espacio,
océano Austral, que rodea el continente antártico. mientras que el océano Austral absorbe una importante
fracción de la energía extra que el planeta está acumu-
El desbalance energético global ha aumentado más del lando. El calentamiento global se aceleraría considera-
cuarenta por ciento desde el año 1990, llegando a superar ŗƥŧƮŧưǵŧхǨƎхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхǝŧǠşƎŧǠļхǨǽхŗƥļưŘļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧхƺх
ƥƺǨхǵǠŧǨхȕļǵǵǨхǝƺǠхƮŧǵǠƺхŘǽļşǠļşƺϰхŧƥхƺŘƉŧưǵļхǝƺǠхŘƎŧưǵƺх si el océano Austral disminuyera la tasa actual con la que
de este incremento se debió al aumento de las emisiones absorbe energía.
167
Acuerdo
de París
Las negociaciones globales para contener las emisiones
Concentración de CO2
antrópicas de gases de efecto invernadero comenzaron
Manua Loa, Hawaii (promedio mensual)
con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
Cambio Climático, adoptada en la Cumbre de Río en 1992.
En el marco de esta convención, comenzaron en 1995 440
las Conferencias de Partes (COP). En la COP3 de 1997 se
420
adoptó el Protocolo de Kioto, el primer intento de alcan-
ce global de reducir las emisiones de gases de efecto
169
Agujero
de ozono Evolución de agujero de ozono
El ozono (O3) es un gas que está presente de manera
natural en la estratósfera, es decir, en la parte alta de
la atmósfera. El ozono estratosférico es comúnmente
conocido como la «capa de ozono» y protege la vida en la
Tierra al absorber la parte de la radiación solar ultraviole-
ta (UV) que es más dañina para la biósfera. Sin la capa de
ozono, la vida fuera de los océanos sería inviable.
170
Casi cuarenta años después de la entrada en vigor del
Agujero de ozono Protocolo de Montreal, la capa de ozono está recuperán-
dose progresivamente y se espera que el agujero se cierre
30
şŧɭưƎǵƎȔļƮŧưǵŧхŧưхƥļхǨŧƁǽưşļхƮƎǵļşхşŧхŧǨǵŧхǨƎƁƥƺϭх.ƥхŨȚƎǵƺх
del Protocolo de Montreal en contener el agotamiento de
EXTENSIÓN DEL AGUJERO DE OZONO (Millones de kmχ)
171
Radiación solar
ultravioleta (UV)
La radiación ultravioleta (UV) corresponde a luz no visible tiempo de exposición. La exposición a altas dosis de radia-
cuya longitud de onda está entre los 100 y los 400 nanó- ción UV produce en la piel de los mamíferos respuestas
metros. Las dosis altas de radiación UV producen efectos biológicas y alteraciones que incluyen daños en el ADN,
dañinos en la biósfera y en la salud humana, siendo el quemaduras y fotoenvejecimiento. En los seres humanos,
cáncer de piel uno de los más severos. La dosis de ra- las dosis altas de radiación UV pueden, además, producir
diación es directamente proporcional a la intensidad y al daños oculares y aumentar el riesgo de padecer cataratas.
172
Los efectos más dañinos de la radiación UV están aso-
ciados a las longitudes de onda más cortas de la ra-
diación UV. Afortunadamente, el ozono estratosférico
absorbe totalmente la radiación solar UV de longitudes
de onda menores a los 280 nanómetros y reduce consi-
derablemente el resto. La atenuación de la radiación UV
atribuible a la capa de ozono hace posible la vida en la
ǨǽǝŧǠɭŘƎŧхşŧƥхǝƥļưŧǵļϭх
hļхǠļşƎļŘƎƻưхÁØхǟǽŧхƥƥŧƁļхļхƥļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧхŧǨхƮĽǨхƎưǵŧưǨļхļƥх
mediodía, cuando la elevación solar alcanza su máximo
diario y los rayos solares atraviesan un camino más
corto a través de la atmósfera (experimentando, por lo
tanto, una menor atenuación). El hecho de que el sol esté
mucho más alto sobre el horizonte en verano que en
invierno explica también por qué los índices UV son ma-
yores en verano que en invierno. La Organización Mundial
de la Salud considera que la exposición prolongada al sol
en días en que el índice UV supera el valor 11 representa
un riesgo extremo para la salud humana.
173
Vista panorámica de la isla Rey Jorge desde la isla Pingüino. Fotografía de Andel Paulmann, 2015. Islas Shetland del Sur. Situada a sólo 120 kilómetros de la península Antártica,
esta isla recubierta de hielo es la puerta de entrada al continente blanco.
174
175
Agujero de ozono, calentamiento global
y vientos del oeste
Aunque son fenómenos diferentes, tanto el calentamiento
global como el agujero de la capa de ozono se producen
debido a cambios de origen antrópico en la composición
atmosférica. El calentamiento global resulta de la emisión
de gases de efecto invernadero (principalmente de las
emisiones de CO2), mientras que el agotamiento de la capa
de ozono es consecuencia de la emisión de «sustancias
destructoras de ozono» (compuestos que se empleaban
en algunas actividades humanas y que fueron regulados a
partir de 1987 mediante el Protocolo de Montreal).
Westerlies
Cambios entre 2011-2020 y 1981-1990
CAMBIOS (10 m)
(m/s)
176
El enfriamiento en la parte alta de la atmósfera atribui- de precipitación en todo el hemisferio. Al fortalecimien-
do al agujero de ozono contribuye a fortalecer el vórtice to de este cinturón de vientos (y su paralelo despla-
polar durante la primavera. Sin embargo, el enfriamiento zamiento hacia el polo) se le atribuye tanto la pérdida
estratosférico también tiene efectos en la tropósfera, la de precipitaciones en el centro-sur de Chile, como la
parte baja de la atmósfera. El agujero de ozono habría frecuente incursión de masas de aire desde latitudes
ƟǽƁļşƺх ǽưх Ǡƺƥх ŧưх ƥļх ƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưх şŧх ƥƺǨх ЪȔƎŧưǵƺǨх şŧƥх extratropicales hacia la península Antártica, que habría
oeste» (westerlies) en torno a la Antártica y en la tenden- desempeñado un papel en su rápido calentamiento. La
cia hacia la fase positiva del «modo anular del sur». ƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưхşŧхƥƺǨхȔƎŧưǵƺǨхşŧƥхƺŧǨǵŧхǵļƮŗƎŨưхŧǨǵļǠƐļх
jugando un rol en las anomalías regionales observadas
хƥļхƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưхşŧхƥƺǨхȔƎŧưǵƺǨхşŧƥхƺŧǨǵŧхǵļƮŗƎŨưхƉļх en la extensión del hielo marino en torno a la Antártica
contribuido el fortalecimiento del gradiente meridional y en sus pérdidas de hielo continental.
de temperatura, resultante del relativamente lento ca-
lentamiento de la Antártica. Debido al efecto combinado .ƥх ǝļǝŧƥх şŧƥх ļƁǽƟŧǠƺх şŧх ƺȥƺưƺх ŧưх ƥļх ƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưх şŧх
del agujero de ozono y del paralelo fortalecimiento en los vientos del oeste debería remitir en las próximas
el gradiente meridional de temperatura, los vientos del décadas a medida que se recupera la capa de ozono.
oeste son en la actualidad considerablemente más in- ƎưхŧƮŗļǠƁƺϮхƥļхƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưхşŧхƥƺǨхȔƎŧưǵƺǨхşŧƥхƺŧǨǵŧх
tensos que en la década de los años 80 del siglo XX. podría continuar, impulsada por el fortalecimiento del
hļхƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưхşŧхƥƺǨхȔƎŧưǵƺǨхşŧƥхƺŧǨǵŧхŧưхǵƺǠưƺхļхƥļх gradiente meridional de temperatura asociado al calen-
Antártica ha alterado en décadas recientes los patrones tamiento global.
178
Hielo marino
en la Antártica
ǽļưşƺх ƥļх ǨǽǝŧǠɭŘƎŧх şŧƥх ƮļǠх Ǩŧх ŘƺưƁŧƥļх şŧŗƎşƺх ļх ƥļǨх
bajas temperaturas polares forma «hielo marino». La su-
ǝŧǠɭŘƎŧхşŧхŗǽŧưļхǝļǠǵŧхşŧƥхǠǵƎŘƺϮхļǨƐхŘƺƮƺхşŧхƥƺǨхƮļǠŧǨх
en torno a la Antártica, está cubierta por una gruesa capa
de hielo marino que se extiende cubriendo millones de
kilómetros cuadrados de océano.
hļхŗƥļưŘļхǨǽǝŧǠɭŘƎŧхşŧƥхƉƎŧƥƺхƮļǠƎưƺхǠŧɮŧƟļхǽưļхŘƺưǨƎ-
derable fracción de la radiación solar incidente de vuelta
hacia el espacio. Cuando el hielo marino retrocede,
expone al océano a la radiación solar que, al calentar el
mar, puede contribuir a derretir más hielo. A este círculo
vicioso se le atribuye el acelerado retroceso del hielo
marino en el Ártico, que ha perdido aproximadamente
el cincuenta por ciento de su volumen en las últimas
cuatro décadas.
hļхļǽǨŧưŘƎļхşŧхŘļƮŗƎƺǨхǨƎƁưƎɭŘļǵƎȔƺǨхŧưхŧƥхƉƎŧƥƺхƮļǠƎưƺх
antártico contrasta con lo que sucede con el hielo conti-
nental (aquel que está sobre la base rocosa del continente).
,MIPSWERX¤VXMGSWJSXSKVEɕEHSWHIWHIIPFYUYIXVERWTSVXIAquiles.
*SXSKVEJ°EHI*IPMTI8VYIFE'SPIGGM¶R-2%',
179
Pérdida de hielo continental
y alza del nivel del mar
La Antártica está perdiendo anualmente alrededor de
ciento cincuenta mil millones de toneladas (150 Gt) de
hielo continental. Estas pérdidas se han multiplicado por
seis en las últimas cuatro décadas. Sólo desde el año
2002, el hielo continental en la Antártica ha disminui-
do en alrededor de 2,5 billones de toneladas (2500 Gt).
Las mayores pérdidas se han observado en la Antártica
occidental, cerca de la desembocadura de los enormes
glaciares Pine Island y Thwaites, en el mar de Amundsen.
Hielo continental
Marzo 2021 (referencia: 2002)
Larsen C
Ronne Amery
Ross
9RMGIFIVKXEFYPEVɖSXEGIVGEHIPFSVHIHIPLMIPSQEVMRSVSXS*SXSKVEJ°EHI4IXIV6INGIO
McMurdo Sound. Antarctic Photo Library. Colección National Science Foundation.
-2,0 -1,5 -1,0 -0,5 0,0 0,5 1,0
El alza del nivel del mar debido a la pérdida de hielo continental de la Antártica tiene importantes
PÉRDIDA DE AGUA EQUIVALENTE consecuencias, pues incrementa considerablemente el riesgo de inundaciones asociadas a marejadas.
(Metros) (Fuente de Datos: Gravity Recovery and Climate Experiment -GRACE.)
180
En promedio, el nivel del mar está subiendo algo más de de gases de efecto invernadero y del comportamiento
tres milímetros por año. A nivel global, el nivel del mar ha de glaciares claves en la Antártica Occidental (como, por
subido alrededor de ocho centímetros desde 1992. ejemplo, los enormes glaciares Pine Island y Thwaites). El
potencial de subida del nivel del mar aún es enorme. Sólo
El ritmo de alza del nivel del mar se ha duplicado en las la masa de hielo continental acumulada en la Antártica
últimas décadas y se prevé que continúe aumentando. ŧǨхǨǽɭŘƎŧưǵŧхǝļǠļхŧƥŧȔļǠхŧƥхưƎȔŧƥхşŧƥхƮļǠхƮĽǨхşŧхǨŧǨŧưǵļх
Sin embargo, esta alza presenta importantes diferencias metros en todo el mundo.
regionales. Así, el aumento del nivel del mar tiende a ser
un cincuenta por ciento más rápido en latitudes tropicales El alza del nivel del mar tiene importantes consecuencias
que en latitudes polares. Parte de estas diferencias regio- para alrededor del diez por ciento de la población global
nales se explica por la pérdida de atracción gravitatoria que habita en zonas costeras, incluidos los sesenta y
(debida a la pérdida de masa) de Groenlandia y la Antártica. cinco millones de personas que habitan en las islas tro-
picales. Algunas de estas consecuencias ya se han hecho
хɭưŧǨхşŧхŧǨǵŧхǨƎƁƥƺϮхŧƥхļƥȥļхǝǠƺƮŧşƎƺхşŧƥхưƎȔŧƥхşŧƥхƮļǠх notar pues el aumento de unos pocos centímetros en el
podría estar entre los cincuenta y los doscientos cin- nivel del mar incrementa considerablemente el riesgo de
cuenta centímetros, dependiendo del ritmo de emisión inundaciones asociadas a marejadas.
181
Derretimiento
basal
El hielo continental que cubre el continente antártico las están derritiendo por la base. Este «derretimiento
tiene un espesor medio de más de dos kilómetros. Este basal» es consecuencia de intrusiones de «aguas cálidas
ŘƺƥƺǨļƥх ŘļǨǟǽŧǵŧх şŧх ƉƎŧƥƺх ɮǽțŧх ǝƺǠх ƁǠļȔŧşļşх ƉļŘƎļх ŧƥх profundas», que logran acceder a la base de las plata-
océano, donde se extiende formando enormes plata- ƀƺǠƮļǨхşŧхƉƎŧƥƺхɮƺǵļưǵŧǨхŧưхƥƺǨхƮŧưŘƎƺưļşƺǨхǨŧŘǵƺǠŧǨх
ƀƺǠƮļǨх şŧх ƉƎŧƥƺх ЪɮƺǵļưǵŧЫх ŘƺƮƺх ƥļǨх şŧх ¥ƺǨǨϮх ¥ƺưưŧх ƺх de Amundsen y Bellingshausen aprovechando profundos
hļǠǨŧưхϭх.ǨǵļǨхǝƥļǵļƀƺǠƮļǨхşŧхƉƎŧƥƺхɮƺǵļưǵŧхļțǽşļưхļх valles batimétricos en el fondo marino, justo bajo las
ŘƺưǵŧưŧǠхŧƥхɮǽƟƺхşŧƥхƉƎŧƥƺхŘƺưǵƎưŧưǵļƥхļƥхƮļǠϭ plataformas de hielo.
La mayor parte de las pérdidas de hielo continental en la Las aguas cálidas profundas son ramales secundarios de
ưǵĽǠǵƎŘļхǨŧхŧȚǝƥƎŘļхǝƺǠхƥļхļŘŧƥŧǠļŘƎƻưхşŧхǨǽхɮǽƟƺхƉļŘƎļх la corriente circumpolar antártica (CCA). Con un caudal es-
ƥļǨхŘƺǨǵļǨϭх.ǨǵŧхɮǽƟƺхļŘŧƥŧǠļşƺхƉļхǨƎşƺхļǵǠƎŗǽƎşƺхļƥхşŧŗƎ- timado superior a los cien millones de metros cúbicos por
ƥƎǵļƮƎŧưǵƺхşŧхƥļǨхƁǠļưşŧǨхǝƥļǵļƀƺǠƮļǨхşŧхƉƎŧƥƺхɮƺǵļưǵŧх segundo, la CCA es la mayor corriente oceánica del mundo
que rodean el continente y de la consiguiente disminu- y es impulsada por los poderosos «vientos del oeste».
ŘƎƻưхşŧхǨǽхŘļǝļŘƎşļşхǝļǠļхŘƺưǵŧưŧǠхŧƥхɮǽƟƺхşŧƥхƉƎŧƥƺхŘƺư-
tinental. En las regiones de Amundsen y Bellingshausen, El mayor derretimiento basal, que está acelerando
ǝƺǠх ŧƟŧƮǝƥƺϮх ļƥƁǽưļǨх ǝƥļǵļƀƺǠƮļǨх şŧх ƉƎŧƥƺх ɮƺǵļưǵŧх Ɖļưх ŧƥх ɮǽƟƺх şŧƥх ƉƎŧƥƺх ŘƺưǵƎưŧưǵļƥх ƉļŘƎļх ƥļǨх ŘƺǨǵļǨх ŧưх ƥļх
perdido hasta el dieciocho por ciento de su espesor en Antártica occidental, es consecuencia de las cada vez
menos de dos décadas. más frecuentes intrusiones de aguas cálidas profundas
en dichos sectores. El alza en estas intrusiones ha sido
ƥх şŧŗƎƥƎǵļƮƎŧưǵƺх şŧх ƥļǨх ǝƥļǵļƀƺǠƮļǨх şŧх ƉƎŧƥƺх ɮƺǵļưǵŧх atribuida al fortalecimiento de los «vientos del oeste» en
están contribuyendo aguas relativamente cálidas que torno a la Antártica.
ielo
jo de h
Flu
E
NT
OTA
FL nto
LO Vie ICEBERG
HIE
HIELO
CONTINENTAL Aguas cálidas
El derretimiento basal, que está acelerando la pérdida de hielo continental en la Antártica, es consecuencia de las cada vez más frecuentes intrusiones de aguas cálidas en la base
HIPEWTPEXEJSVQEWHILMIPSɖSXERXIW)PEP^EIRIWXEWMRXVYWMSRIWLEWMHSEXVMFYMHEEPJSVXEPIGMQMIRXSHIPSWnZMIRXSWHIPSIWXI~IRXSVRSEPGSRXMRIRXIFPERGS
Ilustración: Carolina Videla.
'SVQSVERIWIR,SPHJEWX4SMRX*SXSKVEJ°EHI%RHIP4EYPQERR0SYFIX'SEWX8MIVVEHI+VELEQ8MIVVEHI3w,MKKMRW
183
Derretimiento
WYTIVɕGMEP
Las temperaturas están muy por debajo del punto de
congelación en el vasto interior de la Antártica, por lo
que la nieve rara vez se derrite en la mayor parte del
continente. Sin embargo, la temperatura está mucho
más cerca de los 0 °C durante el verano en las costas del
continente, justo donde se encuentran las plataformas
şŧхƉƎŧƥƺхɮƺǵļưǵŧǨхǟǽŧхƥƺхǠƺşŧļưϭ
184
que el hielo circundante y, por lo tanto, absorbe más ra- décadas. Imágenes de satélite y fotografías aéreas que
diación solar, calentándose y derritiendo más hielo. Sobre datan de la década de 1960 muestran que siete de las
el hielo continental (el que está sobre la base rocosa del şƺŘŧх ǝƥļǵļƀƺǠƮļǨх şŧх ƉƎŧƥƺх ɮƺǵļưǵŧǨх ļƥǠŧşŧşƺǠх şŧх ƥļх ǝŧ-
continente), el agua estancada de la poza puede drenar ưƐưǨǽƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх Ɖļưх ǝŧǠşƎşƺх ǨǽǝŧǠɭŘƎŧϰх ŘǽļǵǠƺх şŧх ŧƥƥļǨх
a través de grietas y fracturas hasta la base del hielo, se desintegraron totalmente y su colapso ha resultado en
ƮƺşƎɭŘļưşƺхƥļǨхŘƺưşƎŘƎƺưŧǨхƉƎşǠƺƥƻƁƎŘļǨхŗļǨļƥŧǨхțхļŘŧ- ŘƺưǨƎşŧǠļŗƥŧǨх ļǽƮŧưǵƺǨх ŧưх ŧƥх ɮǽƟƺх şŧх ƉƎŧƥƺх ŘƺưǵƎưŧưǵļƥх
ƥŧǠļưşƺхǨǽхɮǽƟƺхƉļŘƎļхƥļǨхŘƺǨǵļǨϭх hacia el mar.
185
Precipitaciones
En las últimas décadas se han incrementado conside-
rablemente las nevadas en el continente antártico. El
alza en las precipitaciones ha sido particularmente sig-
ưƎɭŘļǵƎȔļхŧưхƥļхǝŧưƐưǨǽƥļхưǵĽǠǵƎŘļϭх.ưхƥļхƎǨƥļх¥ŧțхdƺǠƁŧϮх
en el extremo norte de la península, las precipitaciones
anuales se han incrementado en un cincuenta por ciento
en las últimas cuatro décadas.
186
Aerosoles
Los aerosoles son partículas diminutas (del orden de los
micrómetros) suspendidas en la atmósfera. Los cambios
en la abundancia de estas partículas en suspensión
afectan al balance energético y contribuyen al cambio
climático. Los aerosoles pueden originarse en actividades
humanas (como el carbono negro u hollín que resulta
de los procesos de combustión) o ser de origen natural
(como el polvo del desierto, los sulfatos de las plumas
volcánicas o la sal marina).
hļх ƎưɮǽŧưŘƎļх şŧх ƥƺǨх ļŧǠƺǨƺƥŧǨх ŧưх ŧƥх ŘƥƎƮļх ưƺх ǨƎŧƮǝǠŧх
şŧǨļǝļǠŧŘŧх şŧǨǝǽŨǨх şŧх Ǩǽх şŧǝƺǨƎŘƎƻưх ŧưх ƥļх ǨǽǝŧǠɭŘƎŧϭх
Por ejemplo, el carbono negro, que resulta de incendios
forestales y/o del uso de combustibles fósiles, es muy
ŧɭŘƎŧưǵŧхŧưхļŗǨƺǠŗŧǠхǠļşƎļŘƎƻưхǨƺƥļǠϭххǵǠļȔŨǨхşŧхƥļхǠļşƎļ-
ción solar absorbida, el carbono negro puede contribuir
a acelerar los derretimientos cuando se deposita sobre
ǨǽǝŧǠɭŘƎŧǨх ưŧȔļşļǨх ƺх ƁƥļŘƎļƥŧǨϭх ƥх şƎǨƮƎưǽƎǠх ƥļх ƀǠļŘŘƎƻưх
şŧхǠļşƎļŘƎƻưхǨƺƥļǠхǠŧɮŧƟļşļϮхŧƥхŘļǠŗƺưƺхưŧƁǠƺхļƀŧŘǵļхǵļƮ-
bién al «balance energético», lo que puede tener efectos
relevantes en el clima si la deposición ocurre sobre gran-
des extensiones nevadas o glaciales.
187
Arriba. Alza de temperatura futura. Diferencia entre promedios calculados para dos
períodos: 1951-1980 y 2070-2099. Promedios de simulaciones de 17 modelos climáticos
globales, basadas en dos escenarios posibles de emisión (RCP2.5 y RCP8.5).
El futuro
del clima antártico
La mayoría de los modelos climáticos globales proyectan la capacidad de la atmósfera de retener la humedad,
que continúe durante las próximas décadas el fortaleci- también se espera que aumenten considerablemente
miento de los «vientos del oeste», especialmente en es- las nevadas. Debido a lo anterior, el «balance de masa
cenarios de alta emisión de gases de efecto invernadero. ǨǽǝŧǠɭŘƎļƥЫх ǝǠƺŗļŗƥŧƮŧưǵŧх Ǩŧх ƮļưǵŧưƁļх ǝƺǨƎǵƎȔƺх țх ƥļǨх
El fortalecimiento de los vientos del oeste, que ha jugado pérdidas netas de hielo en el continente antártico con-
un papel central en los cambios en el clima antártico ǵƎưǾŧưхŧưхŧƥхƀǽǵǽǠƺхşƺƮƎưļşļǨхǝƺǠхŧƥхɮǽƟƺхļŘŧƥŧǠļşƺхşŧх
en las últimas décadas, ha sido atribuido al alza en la hielo continental hacia las costas.
concentración de gases de efecto invernadero y al ago-
tamiento del ozono antártico. Aunque el rol del agujero El alza esperada en la frecuencia de olas de calor duran-
şŧх ƺȥƺưƺх ŧưх ƥļх ƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưх şŧх ƥƺǨх ȔƎŧưǵƺǨх şŧƥх ƺŧǨǵŧх te las próximas décadas probablemente forme cada vez
debería continuar remitiendo a medida que se recupera más frecuentes, extensas y persistentes pozas sobre la
ƥļхŘļǝļхşŧхƺȥƺưƺϮхƥļхƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưхşŧхƥƺǨхƮƎǨƮƺǨхǝǠƺ- ǨǽǝŧǠɭŘƎŧхşŧƥхƉƎŧƥƺϭх.ƥхļƁǽļхŧǨǵļưŘļşļхşŧхŧǨǵļǨхǝƺȥļǨхЉțх
bablemente continúe impulsada por el fortalecimiento la hidrofractura que podría causar) representa el mayor
del gradiente meridional de temperatura asociado al ca- riesgo para la estabilidad de las plataformas de hielo
ƥŧưǵļƮƎŧưǵƺхƁƥƺŗļƥϭх.ƥхǠƎǵƮƺхşŧхƎưǵŧưǨƎɭŘļŘƎƻưхşŧхŧǨǵƺǨх ɮƺǵļưǵŧǨхļưǵĽǠǵƎŘļǨхŧưхƥļǨхǝǠƻȚƎƮļǨхşŨŘļşļǨϭхTưŘƥǽǨƺхŧưх
vientos en las próximas décadas estará probablemente un escenario de bajas emisiones, no se puede descartar
ƎưɮǽƎşƺхǝƺǠхƥļǨхŧƮƎǨƎƺưŧǨхļưǵǠƻǝƎŘļǨхşŧхƁļǨŧǨхşŧхŧƀŧŘǵƺх que intensas olas de calor puedan causar el rápido co-
invernadero. lapso de alguna plataforma en la península Antártica, tal
como ocurrió ya con las plataformas Larsen A en 1995 y
Se proyecta que en las próximas décadas las platafor- Larsen B en 2002. El debilitamiento o eventual colapso
ƮļǨхşŧхƉƎŧƥƺхɮƺǵļưǵŧхǟǽŧхǠƺşŧļưхŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŘƺưǵƎưǽļ- şŧхļƥƁǽưļхǝƥļǵļƀƺǠƮļхşŧхƉƎŧƥƺхɮƺǵļưǵŧхǝƺşǠƐļхǵŧưŧǠхŧƀŧŘ-
rán debilitándose a causa del mayor derretimiento tanto ǵƺǨхưƺхƥƎưŧļƥŧǨхŧưхŧƥхɮǽƟƺхşŧхƉƎŧƥƺхŘƺưǵƎưŧưǵļƥхļưǵĽǠǵƎŘƺϮх
ŗļǨļƥхŘƺƮƺхǨǽǝŧǠɭŘƎļƥϭх$ŧŗƎşƺхļхƥļхŘƺưǨƎƁǽƎŧưǵŧхşƎǨƮƎ- aumentando la pérdida de masa glacial y el alza del nivel
ưǽŘƎƻưх ŧưх Ǩǽх ŘļǝļŘƎşļşх şŧх ŘƺưǵŧưŧǠх ŧƥх ɮǽƟƺх şŧƥх ƉƎŧƥƺх de mar en todo el mundo.
ŘƺưǵƎưŧưǵļƥϮхŧǨхƮǽțхǝǠƺŗļŗƥŧхǟǽŧхŧƥхǠĽǝƎşƺхɮǽƟƺхşŧхƉƎŧƥƺх
continental antártico hacia las costas continúe durante A pesar de los negativos escenarios proyectados por
este siglo, en el mejor de los casos, a tasas similares a los modelos climáticos globales para la Antártica, hay
las observadas durante la última década. diferencias sustanciales en las tasas de derretimiento
ǨǽǝŧǠɭŘƎļƥхŗļƟƺхşƎƀŧǠŧưǵŧǨхŧǨŘŧưļǠƎƺǨхşŧхŧƮƎǨƎƻưϮхŧǨǝŧ-
Aunque se acelerara la reducción de emisiones de gases cialmente en la segunda mitad de este siglo. Lo anterior
de efecto invernadero y se lograra cumplir el objetivo del ǨƎƁưƎɭŘļхǟǽŧхƥļхǠŧşǽŘŘƎƻưхǠĽǝƎşļхşŧхƥļǨхŧƮƎǨƎƺưŧǨхşŧхƁļǨŧǨх
Acuerdo de París, al planeta y a la Antártica le quedan de efecto invernadero, cumplir el objetivo del Acuerdo de
aún varias décadas de calentamiento. Durante este pe- París y limitar el calentamiento global a menos de 2 °C,
ǠƐƺşƺхǨŧхǝǠŧȔŨхǟǽŧхŧƥхşŧǠǠŧǵƎƮƎŧưǵƺхǨǽǝŧǠɭŘƎļƥхļǽƮŧưǵŧх podría hacer una diferencia enorme tanto en la masa de
considerablemente en las costas del continente. Sin hielo continental perdido por la Antártica como en el alza
embargo, a medida que el calentamiento global aumente global en el nivel del mar.
188
189
EXPLORACIONES
EN KAYAK
Cristián Donoso Christie
La primera vez que se me cruzó por la cabeza la idea de realizar una expedición a la
Antártica sabía muy poco de ese territorio y, sin embargo, me sentía preparado para
conocerlo de la forma más extraordinaria que podía imaginar: navegando en kayak.
¿
Sería posible para un ciudadano chile- En esos dos meses penetramos en la existe una fuerte corriente. Con esta ex-
no «de a pie» conseguir los permisos y profunda intimidad de la costa de Danco pedición me convertí en la persona que
el respaldo que requería un proyecto țх ŧƥх ļǠŘƉƎǝƎŨƥļƁƺх ¢ļƥƮŧǠϮх şŧǨǝƥļȥĽưşƺưƺǨх más millas ha navegado en kayak en la
así? El objetivo valía un intento. discreta y silenciosamente entre sus mon- ưǵĽǠǵƎŘļϮхƥƺƁǠļưşƺхǽưхǠŨŘƺǠşхƮǽưşƎļƥϭ
ǵļƹļǨхțхƁƥļŘƎļǠŧǨϮхŧǨǟǽƎȔļưşƺхǵŨƮǝļưƺǨхļх
El primer apoyo —y el más importante— la deriva y resistiendo fuertes temporales .ǨǵļǨхŧȚǝŧşƎŘƎƺưŧǨхǨƺưхǽưхŧƟŧƮǝƥƺхƎưŨşƎǵƺх
vino de Mauricio Retamales, quien puso a dentro de refugios improvisados que cons- de aproximación al continente antártico
mi disposición el crucero Antarctic Dream truimos en el hielo. Habíamos palpado por parte de un ciudadano chileno común
(ex Piloto Pardo) para llegar a la península Ʈǽțх şŧх ŘŧǠŘļх ƥƺǨх şŧǵļƥƥŧǨх şŧх ƥƺǨх ǵŨƮǝļ- ǟǽŧϮхǨƎưхǨŧǠхƮƎƥƎǵļǠϮхŘƎŧưǵƐɭŘƺхƺхŧƮǝǠŧǨļǠƎƺх
Antártica. En la fase de los permisos fue ưƺǨϮхşŧƥхƮļǠхƁŨƥƎşƺхțхşŧхǨǽхƀļǽưļхŗǽƥƥŧưǵŧϭх del rubro, logró recibir apoyos de distintos
clave la asesoría de Patricio Eberhard y el Todo lo contemplado superaba por lejos lo organismos del Estado chileno para desa-
respaldo del embajador Francisco Berguño. que habíamos imaginado. rrollar una vocación antártica personal.
¢ļǠļх ŧƥх ɭưļưŘƎļƮƎŧưǵƺϮх ŘƺưǵŨх Řƺưх ŧƥх ļǽǨ-
picio de compañías como Rolex, Iridium, ÁưхļƹƺхşŧǨǝǽŨǨхȔƺƥȔƐхŘƺưхŧƥхǝǠƺǝƻǨƎǵƺхşŧх .ƥх ǠŧŘǽŧǠşƺх şŧх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļх ɭƁǽǠļх ŧưх ƮƎх
Kokatat y Prijon. adentrarme en sus montañas. Durante una memoria como el de un lugar único en la
travesía de 91 días que combinó kayakismo Tierra. Si pienso en sus parajes, lo primero
Así, en diciembre de 2008 nos encontra- y montañismo, logramos con Sebastián que viene a mi mente es el sonido indes-
mos en Ushuaia con el kayakista y econo- Roca el primer cruce a pie de las mesetas criptible de miles de pequeños fragmentos
mista argentino Claudio Scaletta, mi com- Herbert y Foster, arrastrando nuestros ka- şŧх ƉƎŧƥƺх ɮƺǵļưşƺх ŧưх ŗļƉƐļх ƎŧǠȔļх țх ŘƉƺ-
pañero en esta primera incursión. yaks desde el mar hasta los 2000 metros cando entre sí por la acción del oleaje. O el
de altura, para luego cruzar el plateau, ba- recuerdo de un día soleado en la meseta
Luego de cruzar el paso Drake abordo del jar a la costa y regresar por mar a nuestro Foster, con fragmentos de hielo cayendo
Antarctic Dream, llegamos la víspera de punto de partida en punta Portal, todo en suavemente del cielo azul como celofa-
Navidad a la base Gabriel González Videla. completa autonomía. ưŧǨх ǵƺǠưļǨƺƥϭх ºļƮŗƎŨưх Ʈŧх ǵǠļŧх şŧх Ȕǽŧƥǵļх
Áưх ǝļǠх şŧх şƐļǨх şŧǨǝǽŨǨϮх ŗļƟƺх ƥļх ƮƎǠļşļх la utopía de un continente sin soberanos,
ƎưŘǠŨşǽƥļх şŧх ƥļх şƺǵļŘƎƻưх şŧх ƥļх ŗļǨŧϮх ưƺǨх Mi tercera expedición consistió en una tra- donde prevalece el espíritu de colabora-
metimos en los kayaks, dimos la primera vesía junto a Exequiel Lira y Roger Rovira, ción. Un lugar donde la fauna no le teme
remada y zarpamos hacia lo desconocido. uniendo en kayak las islas Livingston, al humano, porque evolucionó sin su pre-
Greenwich, Robert, Nelson y Rey Jorge, del sencia. Una quimera, un planeta aparte.
Al cabo de 61 días nos embarcamos otra ļǠŘƉƎǝƎŨƥļƁƺх Ɖŧǵƥļưşх şŧƥх ǽǠϭх .ƥх şŧǨļƀƐƺх
vez en el Antarctic Dream cerca de isla principal o crux de la travesía consistió en
Trinidad, con varios kilos menos en el navegar la costa norte de esas islas, ex-
)PVIQERIRXIHIYRKVERX¬QTERSɖSXEEPEHIVMZEIRFEL°E,YKLIW
cuerpo y unos novecientos kilómetros re- puestas a la marejada oceánica, y cruzar *SXSKVEJ°EHI'VMWXM¤R(SRSWS'SWXEHI(ERGS
corridos a fuerza de remo. transversalmente el canal Nelson, donde 8MIVVEHI3,MKKMRWTIR°RWYPE%RX¤VXMGE
192
el paso DRAKE
Manuel Pinochet Rodríguez
El primer contacto que tuve con el paso Drake fue en el año 1983,
cuando leí El continente de los hombres solos, del escritor Salvador Reyes,
y me atrajo la idea de algún día cruzarlo y conocer la Antártica.
Para ello, es necesario navegar las 450 millas náuticas, 833 kilómetros,
que separan al cabo de Hornos del continente blanco.
E
n la actualidad el paso Drake —que a la Antártica en época estival. Así, en un ƥƺǨх ƎưǵŧưǨƺǨх ŗļưşļȥƺǨϮх ǝǠƺȔƺŘƻх ƎưǨǵļưǵŧǨх
recibe su nombre del famoso corsario período de tres años hicimos siete viajes y de tremenda incertidumbre y preocupa-
inglés, sir Francis Drake, quien lo nave- en numerosas ocasiones el cruce del paso ción por la difícil situación en la que nos
ƁƻхļхɭưļƥŧǨхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞØTКхƥƺхŘǠǽȥļưхưļȔŧǨх Drake nos tocó muy malo. encontrábamos. Afortunadamente, la má-
comerciales de gran tonelaje y otras, quina revivió y el buque pudo continuar su
de turismo, que se dirigen a la Antártica, En una oportunidad, mientras navegába- şŧǠǠƺǵŧǠƺϮхưļȔŧƁļưşƺхŧǨļǨхƮļƁưƐɭŘļǨхƺƥļǨх
que en el período 2010-2022 recibió 1260 mos con mar de fondo y olas de hasta que tanto daño hacen si uno no sabe o no
buques de pasajeros y 497 yates.1 ocho metros típicas de mar muy gruesa, puede sortearlas.
ŧƮǝŧȥƻхļхǨǽƮļǠǨŧхŧƥхƮļǠхşŧхȔƎŧưǵƺϮхǝǠƺ-
194
Em ipis plame
nobis eratempe-
res ma sapient,
nem vel ium no-
saped es rectas
qui del is minum
remossitium
fuga. Ut fugiae
consequiae
Em ipis plame
nobis eratempe-
res ma sapient,
nem vel ium no-
saped es rectas
qui del is minum
remossitium
fuga. Ut fugiae
consequiae
El último interés nacional sobresaliente
que mencionaré es la posibilidad de acceso a las
grandes decisiones de política internacional
que brinda la pertenencia a la comunidad
de naciones antárticas. La gran responsabilidad
de velar, a la vez, por los propios valores nacionales,
por intereses generales de toda la humanidad. […]
Nuestra contribución al acervo común […] tendrá
el valor de venir de quienes están en el tiempo,
en el espacio, en la materia y en el espíritu,
más cercanos al corazón de este planeta en que,
según la palabra del poeta, impera «el caballo
desbocado del hielo».
I Seminario Nacional Antártico (junio de 1986)
Jorge Berguño Barnes (1929-2011) fue historiador y doctor en Relaciones Internacionales de la American University de Washington. Ingresó
en 1953 al Servicio Exterior, donde desarrolló una extensa trayectoria diplomática, incluyendo la Misión Permanente de las Naciones Unidas
en Nueva York, y las Embajadas de Chile ante la UNESCO, el GATT y las Naciones Unidas, así como en Estados Unidos, Reino Unido, Australia,
ļưļşĽхțхFǠļưŘƎļϭх¢ƺǨǵŧǠƎƺǠƮŧưǵŧхǨŧхşŧǨŧƮǝŧƹƻхŘƺƮƺхǨǽŗşƎǠŧŘǵƺǠхşŧƥхTưǨǵƎǵǽǵƺхưǵĽǠǵƎŘƺхƉƎƥŧưƺхЉTtOЊхțхŘƺƮƺхƟŧƀŧхşŧхƥļхƺɭŘƎưļхşŧхŧưƥļŘŧх
de INACH en Santiago, y cumplió un rol fundamental en la redacción de la Política Antártica Nacional, aprobada en el año 2000.
Maxwell Bay, también conocido como bahía Fildes o bahía Guardia Nacional. Fotografía de Guido Manuilo, 2017.
IV. CULTURA
Ficciones
polares
Óscar Barrientos Bradasic y Rafael Cheuquelaf Bradasic
L
a Antártica representa, sin lugar a dudas, un espa-
cio emblemático para la ciencia, la conservación y la
geopolítica. En el caso de nuestro país, sabemos que
şƎȔŧǠǨļǨхǠļȥƺưŧǨхƁŧƺƁǠĽɭŘļǨхŧхƉƎǨǵƻǠƎŘļǨхưƺǨхǽưŧưхļхǽưļх
ƉƎǨǵƺǠƎļх ǟǽŧх ƥƥŧȔļх ŧưх Ǩǽх ƉļŗŧǠх ƮĽǨх şŧх ŘƎŧưх ļƹƺǨϮх Řǽțƺх
interés periodístico y literario se inaugura con la trave-
ǨƐļхşŧƥхŗǠƎǵĽưƎŘƺх.ǠưŧǨǵхƉļŘƢƥŧǵƺưхțхŧƥхǝƺǨǵŧǠƎƺǠхǠŧǨŘļǵŧх
de los náufragos gracias al coraje del piloto Luis Pardo
Villalón en 1916. Al respecto, debemos relevar el nombre
şŧƥхƥƎǵŧǠļǵƺхțхǝŧǠƎƺşƎǨǵļхŘƉƎƥŧưƺх¥ŧƎưļƥşƺхhƺƮŗƺțхØŧƥƺǨƺϮх
que desplegó una enérgica labor informativa en repor-
tajes, columnas y noticias del acontecer en la ciudad de
¢ǽưǵļхǠŧưļǨхțхŧƥхºŧǠǠƎǵƺǠƎƺхƉƎƥŧưƺхưǵĽǠǵƎŘƺхŧưхƥļхƮŧ-
dianía del siglo XX. De esta manera, la necesidad de co-
municar el devenir, la existencia y el transcurrir del conti-
nente blanco adquiere importancia no sólo en el ámbito
de la ciencia y la geopolítica, sino también en el terreno
del arte y la cultura.
202
Aviso de la película Antártida Chilena,
de Armando Rojas Castro, 1947. Dirección de fotografía:
Hans Helfritz y Hernán Correa. Fuente: [Link]
203
Glaciator. Joaquín Fargas, 2017. Proyecto de la Antarctic Biennale. Fotografía de Joaquín Fargas. Colección del artista. Esta obra, realizada en conjunto con la Universidad
Maimónides de Buenos Aires e incluida en la Bienal Antártica nos hace tomar conciencia sobre el cambio climático, el derretimiento de los hielos y sus consecuencias para
el planeta. El robot, que funciona con energía solar, ayuda a compactar y recristalizar la nieve para que se convierta en hielo y se adhiera a la masa glaciar. En 2017 se exhibió
en la 57 Bienal de Arte de Venecia, en el primer pabellón supranacional.
204
En el caso primero, se trata de una generación que nace
fuertemente ligada al ascenso del Frente Popular, coali-
ŘƎƻưх ǟǽŧх ǝǠƺǝǽƁưļŗļх ƥļх ǠŧƎȔƎưşƎŘļŘƎƻưх şŧх ƥļǨх ƥǽŘƉļǨх Ǩƺ-
ciales frente al decaimiento de las oligarquías y el ocaso
şŧхƥƺǨхŘļǽşƎƥƥƺǨхǝƺǝǽƥƎǨǵļǨϮхƮǽŘƉļǨхȔŧŘŧǨхļǽǨǝƎŘƎļşƺǨхǝƺǠх
sectores conservadores. Como tal, se sostiene que los es-
critores de esta generación se proponían superar un crio-
ƥƥƎǨƮƺх ǟǽŧх Ɖļƥƥļŗļưх şŧǨƉƎǨǵƺǠƎȥļşƺх țх ļƥƁƺх ŘļǠƎŘļǵǽǠŧǨŘƺϮх
ƮļưƎƀŧǨǵļưşƺх şƺǨх ȔŧǠǵƎŧưǵŧǨх ŘƥļǠļƮŧưǵŧх şŧɭưƎŗƥŧǨϯх ǽưļх
centrada en una literatura proletaria que incorporaba el
ȔļƥƺǠхşŧƥхƉƺƮŗǠŧхŧưхŧƥхǝļƎǨļƟŧхțхǟǽŧхƮƎǠļŗļхƉļŘƎļхȥƺưļǨхƥŧ-
janas de la geografía nacional, entre ellas, la Antártica, con
ưƺƮŗǠŧǨхŘƺƮƺхFǠļưŘƎǨŘƺхƺƥƺļưŧϮхGƺưȥļƥƺх$ǠļƁƺϮхưşǠŨǨх
ļŗŧƥƥļϮх FŧǠưļưşƺх ƥŧƁǠƐļх țх tƎŘƺƮŧşŧǨх GǽȥƮĽưϰх țх ƺǵǠļϮх
de carácter cifrado y esteticista, con fuertes ligazones al
surrealismo, con representantes como Eduardo Anguita,
Gƺưȥļƥƺх¥ƺƟļǨϮхrļǠƐļхhǽƎǨļхƺƮŗļƥхțхrƎƁǽŧƥхŧǠǠļưƺϭх
.ƥхȔƎļƟŧхļхƥƺǨхŘƺưɭưŧǨхļưǵĽǠǵƎŘƺǨхǠŧļŘǵƎȔļхŧưхŧǨǵƺǨхŧǨŘǠƎ-
tores, asombrados ante ese mundo inabarcable, el viejo
pacto que el sujeto social establece con su territorio,
una suerte de «locus antartikos» que va construyen-
do en el extremo meridional del planeta una utopía en
que lo nacional debe ajustarse a una misión civilizadora
donde la modernidad está permanentemente incom-
pleta y en la cual intervienen el mito y la conservación.
ºƺşƺх ŧǨǵŧх ƎƮǝǽƥǨƺх ŘǠŧļǵƎȔƺх țх ǵǠļưǨƀƺǠƮļşƺǠх ƉƎȥƺх ǟǽŧх
ƥļх ƥƎǵŧǠļǵǽǠļх ŘƉƎƥŧưļх ǵǠļşǽƟŧǠļх ŧưх ƁǠļưх ƮŧşƎşļх ǽưх Ǩŧư-
timiento nacional que incluía en el descubrimiento de
ƥƺǨхƥǽƁļǠŧǨхƎưƉƻǨǝƎǵƺǨхǽưļхŘƉƎƥŧưƎşļşхǟǽŧхưƺхǨƻƥƺхȔƎȔƐļх
en las grandes ciudades, sino que también incorporaba
voces y opiniones del más variado espectro político. Ese
sentimiento de unidad se resquebraja a raíz de la Ley
de Defensa Permanente de la Democracia (también lla-
ƮļşļхЪhŧțхrļƥşƎǵļЫЊϮхǟǽŧхƮļǠŘļхưƺхǨƻƥƺхƥļхƎưǨǵļǽǠļŘƎƻưх
şŧхǽưļхǝǠƺƀǽưşļхşƎȔƎǨƎƻưхŧưхƥļхǨƺŘƎŧşļşхŘƉƎƥŧưļϮхǨƎưƺхŧƥх
ŘƺƮƎŧưȥƺхşŧŘƎşƎşƺхşŧхƥļхGǽŧǠǠļхFǠƐļхŧưхŧƥхǝļƐǨхƮĽǨхƮŧ-
ridional del mundo.
205
Francisco Coloane:
una expedición real y otra imaginaria
FǠļưŘƎǨŘƺх ƺƥƺļưŧх ĽǠşŧưļǨх Љ¤ǽŧƮŘƉƎϮх ͳͻͳͲх Зх ļưǵƎļƁƺϮх ¢ƺǠх Ǩǽх ǝļǠǵŧϮх ŧƥх ŧǨŘǠƎǵƺǠх ļǠƥƺǨх $ǠƺƁǽŧǵǵх Ɖļх Ǩŧƹļƥļşƺх
ʹͲͲʹЊхŧǨхǽưļхşŧхƥļǨхǝŧǠǨƺưļƥƎşļşŧǨхƥƎǵŧǠļǠƎļǨхƮĽǨхşƎǨǵƎư- acerca del fenómeno escritural de Coloane que «él, indu-
ƁǽƎşļǨхțхļŗļǠŘļşƺǠļǨхşŧхƥļхƥƎǵŧǠļǵǽǠļхŘƉƎƥŧưļϭх.ƥхȔƎǵļƥƎǨƮƺх şļŗƥŧƮŧưǵŧϮхŧưǨļưŘƉƻхƥƺǨхƥƐƮƎǵŧǨхşŧхƥļхƥƎǵŧǠļǵǽǠļхŘƉƎƥŧưļϮх
marca fuertemente los derroteros de su literatura y es, creando tipos y arquetipos memorables entre los anima-
en gran medida, responsable de situar en el mapa de los les irracionales y este otro animal, a veces más irracional,
ƥŧŘǵƺǠŧǨхǵļưǵƺхşŧхƉƎƥŧхŘƺƮƺхşŧƥхƮǽưşƺхƥǽƁļǠŧǨхƎưƉƻǨ- ǟǽŧхǨŧхƥƥļƮļхƉƺƮŗǠŧЫϭ
ǝƎǵƺǨϮхƮǽŘƉļǨхȔŧŘŧǨхşŧǨƉļŗƎǵļşƺǨϮхŧǨǝļŘƎƺǨхşƎǨǵļưǵŧǨхțх
ŘļǨǵƎƁļşƺǨхǝƺǠхƥƺǨхŧƥŧƮŧưǵƺǨϯхŧƥхŧǨǵǠŧŘƉƺхşŧхrļƁļƥƥļưŧǨϮх La experiencia reveladora de viajar al continente antár-
ƥƺǨхɭƺǠşƺǨхļǽǨǵǠļƥŧǨϮхƥļх¢ļǵļƁƺưƎļϮхŧƥхǝļǨƺх$ǠļƢŧϮхŧƥхŘļŗƺх ǵƎŘƺхƎưȔƎǵļşƺхǝƺǠхƥļхǠƮļşļхşŧхƉƎƥŧхƺŘǽǠǠŧхŧưхͳͻͶϭхtƺх
de Hornos, el continente antártico. obstante, la novela hžƬϕ ĜžŴƣǁŒƬƹĀģžƤīƬϕ ģīϕ ũĀϕ ŴƹāƤƹŒĜĀ1
ƉļŗƐļхǨƎşƺхǝǽŗƥƎŘļşļхşƺǨхļƹƺǨхļưǵŧǨϭх.ưхŧǨǵŧхǨŧưǵƎşƺϮхǨŧх
ƺưǨƎşŧǠļşƺх ǝƺǠх ƮǽŘƉƺǨх ŘƺƮƺх ǽưх ļǽǵƺǠх ŘļǠşƎưļƥх ŧưх ŧƥх ǵǠļǵļх şŧх ƥļх ŘƺưɭǠƮļŘƎƻưх țх ǠŧȔŧƥļŘƎƻưх şŧх ǽưх ŘƺưǵƎưŧưǵŧх
llamado género de aventuras, fue llamado por el poeta imaginado que probablemente refrendaría su importan-
¢ļŗƥƺхtŧǠǽşļхЉǝǠŧƮƎƺхtƺŗŧƥхşŧхhƎǵŧǠļǵǽǠļϮхͳͻͳЊхЪƉƎƟƺхşŧх cia con aquella travesía que marcó a fuego la conciencia
ƥļхļƥƥŧưļхƥļưŘļЫϮхļƥǽşƎŧưşƺхļхƥļхƎƮǝƺǠǵļưǵŧхƎưɮǽŧưŘƎļх şŧƥх ŧǨŘǠƎǵƺǠх ŘƉƎƥƺǵŧϭх $ƎŘƉļх ưƺȔŧƥļх Ǩŧх ŧưǵƎŧưşŧх ŘƺƮƺх ƥļх
şŧхOŧǠƮļưхrŧƥȔƎƥƥŧхŧưхǨǽхƺŗǠļϮхƮƎŧưǵǠļǨхǟǽŧхŧƥхŧǨŘǠƎǵƺǠх continuación de El último grumete de la Baquedano, pro-
ƥȔļǠƺхrǽǵƎǨхЉǝǠŧƮƎƺхŧǠȔļưǵŧǨϮхʹͲͲͳЊхƥƺхưƺƮŗǠƻхЪŧƥхdļŘƢх fundizando en la suerte corrida con posterioridad por los
London del Cono Sur de América», otro autor referencial ƉŧǠƮļưƺǨхƥŧƟļưşǠƺхțхrļưǽŧƥхƎƥȔļϭх.ƥхǝǠƎƮŧǠƺхşŧхŧƥƥƺǨх
ǝļǠļхŧƥхưļǠǠļşƺǠхŘƉƎƥƺǵŧϭ ƺɭŘƎļхşŧхǠļşƎƺǝŧǠļşƺǠхşŧхÙǽƥļƎļϮхƮƎŧưǵǠļǨхǟǽŧхŧƥхǨŧƁǽư-
do es llamado por los yaganes Jefe Blanco.
Coloane fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura
en 1964 y ordenado Caballero de la Orden de las Artes y las La acción narrativa desencadena un atrapante nudo de
hŧǵǠļǨхǝƺǠхŧƥхƁƺŗƎŧǠưƺхƀǠļưŘŨǨхŧưхͳͻͻϭхǽхưļǠǠļǵƎȔļхƉļхǨƎşƺх acontecimientos que progresivamente van dando más y
ǵǠļşǽŘƎşļхļƥхƎưƁƥŨǨϮхƀǠļưŘŨǨϮхƎǵļƥƎļưƺϮхƉƺƥļưşŨǨϮхǠǽǨƺϮхļƥŧƮĽưϮх ƮĽǨхǝǠƺǵļƁƺưƎǨƮƺхļхƥļхŘƺưɭƁǽǠļŘƎƻưхŧхƎƮǝƺǠǵļưŘƎļхşŧƥх
polaco, griego, sueco, noruego, portugués y turco. continente blanco. Así lo explica el sargento Ulloa, perso-
ưļƟŧхǟǽŧхƉļхưļȔŧƁļşƺхƥļхŘƺǨǵļхŘƉƎƥŧưļхşŧхưƺǠǵŧхļхǨǽǠхțхǟǽŧх
ǽхƥƎǵŧǠļǵǽǠļхƉļхşŧǨǝŧǠǵļşƺхǽưхƎưǵŧǠŨǨхƁƎƁļưǵŧǨŘƺϮхǝǠƎư- destaca la frontal importancia que tuvieron las medidas
cipalmente en Europa. Entre sus libros más destacados soberanas del presidente Pedro Aguirre Cerda. También
están El último grumete de la Baquedano (1941), Cabo aparece en escena un personaje llamado Cauquenes, un
de Hornos (1941), Golfo de Penas (1945), El camino de la ƉƺƮŗǠŧхǨƺƥƎǵļǠƎƺхțхļǵƺǠƮŧưǵļşƺхǝƺǠхǨǽхǝļǨļşƺхǟǽŧхȔƎȔŧх
ballena (1962), Rastros del guanaco blancoхЉͳͻͺͲЊϮхVelero en un lugar denominado «El paraíso de las nutrias», si-
anclado (1991), Los pasos del hombreхЉʹͲͲͲЊхțхNaufragios guiendo los derroteros de una vida contemplativa que
y rescatesхЉʹͲͲʹЊϭхƺƮƺхƉļхǨŧƹļƥļşƺхŧƥхŧǨŘǠƎǵƺǠхØƺƥƺşƎļх purgue su tiempo pretérito de vicios y excesos, empare-
ºŧƎǵŧƥŗƺƎƮхЉ¢ǠŧƮƎƺхtļŘƎƺưļƥхşŧхhƎǵŧǠļǵǽǠļϮхʹͲͲʹЊϯ jado con una mujer yagán, pero siempre asediado por el
ǝƎǠļǵļхGŧŗļưϮхŘļǝƎǵĽưхşŧхƥļхƁƺƥŧǵļхGaviota y que perma-
Francisco Coloane incorporó a las letras universales las nentemente le roba sus animales.
ƹŒīƤƤĀƬϕ ǾŴĀũīƬϕ ģīũϕ Ņũžěžͽϕ ßϕ ũžϕ ōŒǩžϕ ĜžŴϕ ǁŴĀϕ ģīϕ ũĀƬϕ ơƤž-
sas más precisas y cristalinas que registra la literatura Este aspecto es de vital importancia en la novela de
ĜžŴƹīŲơžƤāŴīĀͽϕžŲơũīƹſϕīũϕŲĀơĀϕīŴƹƤĀŽĀěũīϕģīϕīƬĀƬϕ Coloane porque incluye a las etnias en la construcción del
ũĀƹŒƹǁģīƬϕ ĀǁƬƹƤĀũīƬ;ϕ ĜžŲžϕ dĀĜŦϕ hžŴģžŴϕ ũžϕ ōŒǩžϕ ĜžŴϕ ũžƬϕ país, desplegando una abierta crítica al apetito civilizador,
īǞƹƤīŲžƬϕ ƬīơƹīŴƹƤŒžŴĀũīƬͽϕ ũũŔϕ ƹƤīŴǩſϕ ƹĀŲěŒĬŴϕ īũϕ Ŵǁģžϕ ļƥхŘļǠĽŘǵŧǠхşŧǝǠŧşļşƺǠхşŧƥхЪƉƺƮŗǠŧхŗƥļưŘƺЫϭх¢ƺǠхŧƥƥƺϮхǨŧх
ģƤĀŲāƹŒĜžϕŴžϕũĀϕǾīěƤīϕģīũϕžƤžϕƬŒŴžϕũĀϕƣǁŒŲīƤĀϕģīϕžƤžϕ recupera el mito como elemento catalizador del territorio
como un Chaplin trágico, no cómico, que concibe la des- ǟǽŧхǨŧхƉļŗƎǵļϮхǝƺǠхŧƟŧƮǝƥƺϮхŧưхǽưхƎưǵŧǠŧǨļưǵŧхŘļǝƐǵǽƥƺхşƺư-
īƬơīƤĀģĀϕěǂƬƣǁīģĀϕģīϕũĀϕƤŒƣǁīǩĀϕĜžŲžϕǁŴĀϕƹĀƤīĀϕƹŒƹāŴŒ- de se narra la leyenda del pingüino fantasma, ser que re-
ĜĀϕĜĀƬŒϕƬŒīŲơƤīϕŒŴńžƤƹǁŴĀģĀͽ cuerda a los yaganes los peligros de la caza indiscriminada.
206
Extinction. Alexis Anastasiou, 2017. Península Antártica. Fotografía de Jean de Pomereu, 2017. Colección Jean de Pomereu. Para esta obra efímera (como todas las que
se realizaron en la I Bienal Antártica), el artista proyectó desde el barco Akademik Sergei Vavilov una serie de imágenes sobre un iceberg mediante la técnica de mapping,
VIɖI\MSRERHSWSFVIIPɕRHIPSWTVILMWX¶VMGSWERMQEPIWHMFYNEHSWIRPEGYIZEHI%PXEQMVE]IPEGXYEPHIVVIXMQMIRXSHIPSWLMIPSWEYWXVEPIW)RPEREZIUYITEVXM¶HIWHI9WLYEME
ZMENEVSRQ¤WHIGMIREVXMWXEWTSIXEWɕP¶WSJSWGMIRX°ɕGSWTIVMSHMWXEW]IWXYHMSWSWTVSZIRMIRXIWHIQ¤WHIXVIMRXETE°WIWXSHSWIPPSWGSRZSGEHSW]FENSPEGYVEXSV°EHIPEVXMWXE
QEVMRIVS]ɕP¶WSJSVYWS%PI\ERHIV4SRSQEVIZ
207
ƥхǠŧǨǝŧŘǵƺϮхǨŧƹļƥļхŧƥхŧǨŘǠƎǵƺǠхdļƎƮŧхØļƥşƎȔƎŧǨƺϯ
208
Otro gesto de enorme importancia en la novela es la şŧхŘƺưǵǠƺƥļǠхşŧƥхǵƺşƺϮхǟǽŧхŧǨхļǵǠƺưļşƺǠхțхŘƺƥƺǨļƥхƉļǨǵļх
ŘƺưɭƁǽǠļŘƎƻưх ƎƮļƁƎưļǠƎļх şŧх ƥļǨх ǝǠƎƮŧǠļǨх ŧȚǝŧşƎŘƎƺưŧǨх ƥƺхƎƮǝŧưǨļşƺϭхƺƮƺхǵļƥϮхƥļхɭƁǽǠļхşŧƥхȔƎļƟŧхŧưхƥļхưƺȔŧƥļх
ļưǵĽǠǵƎŘļǨх ưļŘƎƺưļƥŧǨϮх ưƺх ƉļŗƎŧưşƺх ļǾưх ļŘļŧŘƎşƺх ŧǨǵļǨϮх hžƬϕĜžŴƣǁŒƬƹĀģžƤīƬϕģīϕũĀϕŴƹāƤƹŒĜĀ genera una compleja
las cuales vincula al temprano fallecimiento del presi- vorágine de tópicos y alcances teóricos donde el con-
dente Pedro Aguirre Cerda. Se enteran en el barco del ŘŧǝǵƺхşŧхŘƉƎƥŧưƎȥļŘƎƻưхşŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŗƥļưŘƺхǨŧхŧưƥļȥļхļх
şŧŘŧǨƺхțхŧǨƺхƮļǠŘļхŧƥхƎưƎŘƎƺхşŧхƥļхǵǠļȔŧǨƐļϯ ƥļхɭƁǽǠļхşŧƥхǝǠŧǨƎşŧưǵŧхşŧǨļǠǠƺƥƥƎǨǵļхǟǽŧхɭƟƻхǨǽǨхƥƐƮƎǵŧǨϮх
al reconocimiento de las etnias y su cosmovisión y, por
ΪrǁƤŒſϕĀǟīƤϕĀϕũĀƬϕ̃̅Ϳ̅̉ϕōžƤĀƬ;ϕīŴϕũĀϕĀƬĀϕģīϕhĀϕržŴīģĀͽ supuesto, a los ideales de conservación.
Ϊ.ƤĀϕ īũϕ ĜžŲĀŴģĀŴƹīϕ īŴϕ ţīńīϕ ģīϕ ũĀƬϕ FǁīƤǩĀƬϕ ģīϕ ºŒīƤƤĀ;ϕ ǨƐхǵļƮŗƎŨưхƥƺхǠŧļɭǠƮƻхFǠļưŘƎǨŘƺхƺƥƺļưŧхŧưхǨǽхşƎǨŘǽǠǨƺх
rĀƤϕǟϕŒƤīϕΪģŒţžϕžƹƤžͽ şŧхƎưŘƺǠǝƺǠļŘƎƻưхļхƥļхŘļşŧƮƎļхƉƎƥŧưļхşŧхƥļхhŧưƁǽļϯхЪßƺϮх
ǟǽŧхƉŧхǨƎşƺхŧǨŘǠƎŗƎŧưǵŧϮхțхļǝǠŧưşƎȥхşŧхǵƺşƺхŧưхƮƎхȔƎşļϮхưƺх
—Era un hombre popular —recalcó el sargento Ulloa, y ŧǨǝŧǠļŗļхǟǽŧхŧưхƥƺǨхǽƮŗǠļƥŧǨхşŧхƮƎǨхǨŧǵŧưǵļхļƹƺǨϮхƎŗļхļх
agregó—: El mejor homenaje que se le puede rendir no ǠŧǝǠŧǨŧưǵļǠхļǟǽƐхļхƥƺǨхƉļŗƥļưǵŧǨхļŗƺǠƐƁŧưŧǨхşŧǨļǝļǠŧŘƎ-
īƬϕũĀϕƹƤŒƬƹīǩĀ;ϕƬŒŴžϕũĀϕĀĜĜŒſŴͽϕ/ũϕĀŅƤĀŴģſϕīũϕĀũŲĀϕǟϕĜǁīƤơžϕ şƺǨϮхŘƺưхŘǽțƺхƥŧưƁǽļƟŧхǨƎƮŗƻƥƎŘƺхƮŧхǨƎŧưǵƺхƎşŧưǵƎɭŘļşƺϭЫ
ģīϕōŒũīͽϕϕĬũϕƬīϕũīϕģīěīϕīũϕģīĜƤīƹžϕƣǁīϕīǞƹŒīŴģīϕŴǁīƬƹƤžϕ
ơĀŔƬϕīŴϕũĀϕŴƹāƤƹŒģĀͽϕŒϕĀŴƹīƬϕŲŒϕǘŒĀţīϕƹīŴŔĀϕǁŴϕžěţīƹŒǘž;ϕ De esta manera, Coloane nos legó una novela que tradu-
ĀōžƤĀϕ ƹŒīŴīϕ žƹƤžϕ ơƤŒŴĜŒơĀũϕ ŒƤĬϕ Āϕ īƬĀƬϕ ƹŒīƤƤĀƬϕ ǟϕ ĜũĀǘĀƤĬϕ ce una de las grandes paradojas de la literatura, y pro-
ĀũũŔϕŴǁīƬƹƤĀϕěĀŴģīƤĀϕƬŒŴϕīũϕĜƤīƬơſŴϕǟϕīŴϕŲīŲžƤŒĀϕģīϕƬǁϕ ŗļŗƥŧƮŧưǵŧхşŧƥхļǠǵŧхŧưхƁŧưŧǠļƥϯхƥļхŘƺưǵǠļşƎŘŘƎƻưхŧưǵǠŧхƥļх
ŴžŲěƤīͽϕ ģīũĀŴƹžϕ ŲŒϕ ǘŒĀţīϕ ǟϕ ơĀƤƹžϕ ĜǁĀŴƹžϕ ĀŴƹīƬ;ϕ ƬŒϕ īƬϕ fabulación y la experiencia directa. En su caso, imaginó
ơžƬŒěũīϕōžǟϕŲŒƬŲž;ϕōĀĜŒĀϕũĀϕŴƹāƤƹŒģĀ una expedición antártica como autor textual y participó
ǝƺǨǵŧǠƎƺǠƮŧưǵŧхŧưхƥļхǝǠƎƮŧǠļϮхŘƺƮƺхļǽǵƺǠхǠŧļƥϭх.ƥхƉŧŘƉƺх
Naturalmente, la trama de la novela es aquella travesía ŘƺưŘǠŧǵƺхŧǨхǟǽŧхŧƥхŧǨŘǠƎǵƺǠхŘƉƎƥƺǵŧхƥŧхƺǵƺǠƁƻхǽưļхşƎƮŧư-
y su llegada al continente blanco, que delata un triun- sión simbólica al continente antártico, entregando la po-
fo y un fracaso a la vez. La Antártica resulta un lugar sibilidad de un país plurinacional e insertando el asom-
donde se puede llegar enarbolando los ideales del de- bro primigenio ante un territorio al que se debe acceder
sarrollo, pero también alberga un paisaje que no se pue- desde el respeto medioambiental.
209
Pasaje antártico en el mar
de Weddell. Guillermo
Muñoz Vera, 2019.
Óleo sobre lienzo encolado
a tabla 60 × 90 cm.
Cortesía de Guillermo
Muñoz Vera- Galería Kur,
San Sebastián, Guipúzcoa.
210
211
Miguel Serrano:
un diplomático esotérico
rƎƁǽŧƥх ŧǠǠļưƺх FŧǠưĽưşŧȥх ЉļưǵƎļƁƺϮх ͳͻͳЗʹͲͲͻЊх ƀǽŧх ǽưх
şŧǨǵļŘļşƺхşƎǝƥƺƮĽǵƎŘƺхŘƉƎƥŧưƺхțхǽưļхrara avis en la lite-
ratura del país. Nacido en el seno de una familia aristo-
crática, era sobrino del célebre poeta Vicente Huidobro.
Pero es la matanza del Seguro Obrero en 1938, perpe-
ǵǠļşļх ǝƺǠх ŧƥх ǝǠŧǨƎşŧưǵŧх şŧǠŧŘƉƎǨǵļх ǠǵǽǠƺх ƥŧǨǨļưşǠƎх ŧưх
ŘƺưǵǠļхşŧхǽưхƁǠǽǝƺхşŧхƟƻȔŧưŧǨхưļŘƎƺưļƥƎǨǵļǨхǝǠƺхƎŗļƹƎǨ-
tas, lo que le abre las puertas al pensamiento nacional
ǨƺŘƎļƥƎǨǵļϭхrĽǨхŗƎŧưϮхŧƥхǝƥļưǵŧļƮƎŧưǵƺхşŧхrƎƁǽŧƥхŧǠǠļưƺх
ǨŧхļŘŧǠŘļхļхƥļхưƺŘƎƻưхşŧхЪƉƎǵƥŧǠƎǨƮƺхŧǨƺǵŨǠƎŘƺЫϮхŧưхƥļхƥƐ-
ưŧļхşŧхļȔƎǵǠƎх$ŧȔƎхțх¥ǽşƺƥƀхȔƺưхŧŗƺǵǵŧưşƺǠƀхЉƀǽưşļşƺǠх
şŧхƥļхƺŘƎŧşļşхºƉǽƥŧЊϭхŧхǵǠļǵļхşŧхǽưхǠŧǵƺǠưƺхļхƥƺǨхļǨǝŧŘ-
tos esotéricos del nazismo. En este particular, se subli-
man los aspectos de la raza aria, evocando lugares como
ǵƥĽưǵƎşļϮх OƎǝŧǠŗƻǠŧļϮх ƁļǠǵƉļϮх ƉļƮŗƉļƥļх țх ƥļх ŧǨǵǠŧƥƥļх
de Aldebarán, todos elementos altamente gravitantes en
La Venus de hielo sobre campos chilenos de hielos antárticos. © Gonzalo Mezza (1972-1994).
la obra literaria de Serrano. Pintura digital, robotizada sobre tela mixta, 2,75 × 4,30 m. Colección Museo Nacional de Bellas Artes.
212
ļŗŧƮƺǨхǟǽŧхǨŧхşŧǨŧƮǝŧƹƻхŧưхƥļŗƺǠŧǨхǝŧǠƎƺşƐǨǵƎŘļǨхŧưх ƥļǨхǵŧƺǠƐļǨхşŧхƥļхºƎŧǠǠļхOǽŧŘļхțхƥļхŘƺǨƮƺƁƺưƐļхǨŧƥƢЯưļƮϯ
ƥŧƮļưƎļх țх ǽƎȥļϮх şƺưşŧх ŘƺưƺŘƎƻх ļх ļǠƥх GǽǨǵļȔх dǽưƁх țх
ļх OŧǠƮļưưх OŧǨǨŧϭх Fǽŧх ŧƥх ǝǠƎƮŧǠх ŧƮŗļƟļşƺǠх ŘƉƎƥŧưƺх ŧưх ŲĬƤŒĜĀ;ϕOǁŒƹƤĀŲĀŴŴĀũĀŴģ;ϕũěĀŴŒĀϕΪƬǁƬϕŴžŲěƤīƬϕŲāƬϕ
TưşƎļхЉͳͻͷ͵ЊϮхƥǽŧƁƺхŧưхƥļхßǽƁƺǨƥļȔƎļхǨƺŘƎļƥƎǨǵļхЉͳͻ͵Њхțхŧưх antiguos– ha sido siempre el refugio tradicional de los
ǽǨǵǠƎļхЉͳͻͷЊϭх$ǽǠļưǵŧхŧǨǵŧхǾƥǵƎƮƺхǝŧǠƐƺşƺхǠŧǝǠŧǨŧưǵƻхļх vencidos, de los luciferinos, de los hiperbóreos, derrota-
ƉƎƥŧхŧưхŧƥхǠƁļưƎǨƮƺхTưǵŧǠưļŘƎƺưļƥхşŧх.ưŧǠƁƐļхǵƻƮƎŘļхțх dos por las grandes catástrofes cósmicas, o por la ene-
la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo ŲŒƬƹĀģϕģīũϕĀŴŒŲĀũΧōžŲěƤīͽϕ.ƬƹĀϕńǁīϕƬǁϕǘīƤģĀģīƤĀϕƤĜĀϕ
Industrial, ambos con sede en Viena. del Diluvio, cuando las destrucciones de Lemuria, de
GžŴģǙĀŴĀ;ϕģīϕũĀϕƹũāŴƹŒģĀ;ϕģīϕOŒơīƤěſƤīĀͽϕÁŴžƬϕ$ŒžƬīƬϕ
хŧǠǠļưƺϮхǨƎŧưşƺхŧƮŗļƟļşƺǠхŧưхTưşƎļхŧưхŧƥхļƹƺхͳͻͷ͵ϮхŗļƟƺх Blancos han seguido las huellas de otros, siempre sos-
ƥļǨхŘǠŧşŧưŘƎļƥŧǨхşŧƥхǨŧƁǽưşƺхƁƺŗƎŧǠưƺхşŧхļǠƥƺǨхTŗĽƹŧȥх ơīĜōĀŴģžϕƣǁīϕƬǁƬϕĀŴƹīơĀƬĀģžƬϕōĀěŔĀŴϕģīƬĜǁěŒīƤƹžϕĀƣǁŔϕ
şŧƥхļƮǝƺϮхƥŧхǵƺŘƻхŧǨǵǠŧŘƉļǠхƥļȥƺǨхŘƺưхŧƥхƁƺŗƎŧǠưƺхưļ- ƤīńǁŅŒžƬϕŒŴīǞơǁŅŴĀěũīƬ;ϕƹĀũϕǘīǩϕũĀƬϕīŴƹƤĀģĀƬϕĀϕũĀϕºŒīƤƤĀϕ
ŘƎƺưļƥƎǨǵļх ƎưşƎƺх şŧх tŧƉǠǽϭх .ưх ļǟǽŧƥх ƮƺƮŧưǵƺϮх ŧƥх ǠŧǝǠŧ- OǁīĜĀ;ϕīŴϕũžƬϕĀƬŒƬϕģīϕũĀϕŴƹāƤƹŒĜĀͽ
ǨŧưǵļưǵŧхşŧхşƎŘƉƺхǝļƐǨхƀǠŧưǵŧхļхƥļǨхtļŘƎƺưŧǨхÁưƎşļǨхŧǠļх
fǠƎǨƉưļхrŧưƺưϮхǟǽƎŧưхǝǠƺǝǽǨƺхƥļхƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥƎȥļŘƎƻưхşŧх De esta manera, aquello que denominamos «territo-
la Antártica, proceso que abría la puerta a países que ǠƎƺх ŘƉƎƥŧưƺЫх ŧǨх ǽưх ŧǨŘŧưļǠƎƺх ƀǽưşļƮŧưǵļƥх şƺưşŧх ƥƺх Ǩļ-
ļǾưх ưƺх ƉļŗƐļưх ƮļưƎƀŧǨǵļşƺх ǝǠŧǵŧưǨƎƺưŧǨх şŧх ǨƺŗŧǠļưƐļϭх cro encuentra su justa dimensión y se revela la encar-
La propuesta india comenzó a agarrar fuerza como una nación de una raza semidivina (a su vez, procedente de
bola de nieve y se sucedió una seguidilla de gestiones ǽưļхƁǠļưхşƎȔƎưƎşļşЊϮхƉŧǠŧşŧǠļхǵļưǵƺхşŧхǵǠļşƎŘƎƺưŧǨхƺǠƎŧư-
diplomáticas para detenerla, entre ellas, la propiciada ǵļƥŧǨхŘƺƮƺхƺŘŘƎşŧưǵļƥŧǨхЉhŧƮǽǠƎļϮхGƺưşȕļưļϮхǵƥĽưǵƎşļϮх
por el embajador argentino Vicente Fatone y la infruc- OƎǝŧǠŗƻǠŧļЊϰхǝƺǠхŧƟŧƮǝƥƺϮхƉļŗƥļхşŧхƥļхǨƁļǠşхşŧхƥƺǨх.şşļх
ǵǽƺǨļхǝǠƺǝǽŧǨǵļхşŧƥхǠŧǝǠŧǨŧưǵļưǵŧхưƺǠǵŧļƮŧǠƎŘļưƺхdƺƉưх en consonancia con la Hiperbórea griega, mientras que el
ƉŧǠƮļưхƺƺǝŧǠϭ Noé bíblico tiene su equivalente en el libro de Gilgamesh,
el primer texto literario conocido. En el libro Ni por mar
hļǨхƁŧǨǵƎƺưŧǨхşƎǝƥƺƮĽǵƎŘļǨхşŧхŧǠǠļưƺхưƺхǨŧхƉƎŘƎŧǠƺưхŧǨ- ni por tierra (estado previo a la novela que analizamos),
perar, concertando una entrevista con el primer ministro el maestro advierte al narrador que se adentrará en la
dļȕļƉļǠƥļƥхtŧƉǠǽϮхļхǟǽƎŧưхŘƺưȔŧưŘŧǠƐļхşŧхǟǽŧϮхşŧхƎưǨƎǨ- mansión de Satán, contraparte del Espíritu Blanco, en-
ǵƎǠхŧưхǨǽхƎşŧļϮхşŧƟļǠƐļхļƥхƁļǠŧǵŧхƮǽŘƉƺǨхşŧхƥƺǨхŧǨƀǽŧǠȥƺǨх tendiendo el Polo Norte como el cerebro de la Tierra,
ǟǽŧхşǽǠļưǵŧхļƹƺǨхƉļŗƐļưхǠŧļƥƎȥļşƺхǝļƐǨŧǨхŘƺƮƺхƉƎƥŧхțх mientras que su extremo contrario, el Polo Sur, es un
Argentina. Si bien existen antecedentes claros de estos territorio entregado a la transmutación, antesala del sexo
ƉŧŘƉƺǨϮхƉļțхǟǽƎŧưŧǨхǨƺǨǵƎŧưŧưхǟǽŧхŧǨǵļǨхǠŧǽưƎƺưŧǨхƀǽŧ- şŧх ļǵĽưϭх ƺƮƺх ǵļƥϮх ŧƥх ŧưŘǽŧưǵǠƺх Řƺưх ƥƺǨх ƉƎŧƥƺǨх ļưǵĽǠ-
ǠƺưхǽưхǵļưǵƺхƮƎǵƎɭŘļşļǨхŘƺưхŧƥхǝļǨƺхşŧƥхǵƎŧƮǝƺϭхhƺхǟǽŧх ǵƎŘƺǨх ǨƎƁưƎɭŘļх ǽưх şŧǨŘŧưǨƺх ļх ǽưх ƎưɭŧǠưƺх Ɖŧƥļşƺх şƺưşŧх
resulta innegable es que el tópico de lo antártico consti- se revela la plenitud y la sexualidad, al encuentro con la
tuye uno de los aspectos más recurrentes en la obra de ɭưļƥƎȥļŘƎƻưхşŧхƥļхȔƎşļхƀƐǨƎŘļϭх$ŧǨşŧхļƉƐϮхŧǠǠļưƺхƥƥļƮļǠĽх
este autor. Serrano, en su libro ¤ǁŒĬŴϕũũĀŲĀϕīŴϕũžƬϕōŒīũžƬ,2 a la Antártica el «oasis primordial», lugar supremo donde
ŗļǨļǠĽх Ǩǽх ǝƥļưǵŧļƮƎŧưǵƺх ŧưх ļǟǽŧƥƥƺх ǟǽŧх tƎŧǵȥǨŘƉŧх şŧ- los latidos de la Tierra encuentran su certera explicación.
nomina «la patria del alma» para entender su nexo con la
ŘƉƎƥŧưƎşļşϭх$ŧхŧǨǵļхƮļưŧǠļϮхƥļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхļưǵĽǠǵƎŘļхǨŧǠĽх Áưх ļǨǝŧŘǵƺх ƎƮǝƺǠǵļưǵŧх ŧưх ŧǨǵŧх ǾƥǵƎƮƺх ǝǽưǵƺх ŧǨх ǟǽŧх ŧƥх
una suerte de llave que abre las puertas a tradiciones şŧǨǵƎưƺхưļŘƎƺưļƥхǵƎŧưŧхǟǽŧхȔŧǠхŘƺưхŧƥхȔƎļƟŧхƎưǵŧǠƎƺǠхƉļŘƎļх
que permanecen dormidas en el concepto de nación y el apocalipsis de una vida racionalista y el encuentro con
que operan como mecanismos atávicos e invisibles que una transmutación, la comprensión del territorio antár-
de pronto se activan. tico como el «unus mundus» que empalma la nueva era.
El fuerte componente ideológico y esotérico de Serrano
.ƥхȔƎļƟŧхƉļŘƎļхƥļǨхŧưǵǠļƹļǨхƉŧƥļşļǨхşŧхƥļхǵƎŧǠǠļхǟǽŧхțļŘŧưхŧưх ŘƺưɭƁǽǠļхǽưļхƮƎǠļşļхƮǽțхǝļǠǵƎŘǽƥļǠхşŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŗƥļư-
el extremo meridional del globo genera un vínculo inque- ŘƺхǟǽŧхƉļхǨƎşƺхƺŗƟŧǵƺхşŧхļŗƺǠşļƟŧǨхşƎȔŧǠǨƺǨϮхưƺхǨƎưхļưǵŧǨх
brantable con un amplio espectro de tradiciones cultura- ƮŧưŘƎƺưļǠхǟǽŧхŧƥхļǽǵƺǠхŘƉƎƥŧưƺхşƺŘǽƮŧưǵƻхǨǽхȔƎļƟŧхƉļǨǵļх
les y profundiza el concepto de nación, vislumbrando la ƥļǨхŧưǵǠļƹļǨхşŧƥхƉƎŧƥƺϮхŘƺưǨǵǠǽțŧưşƺхǽưļхȔƎǨƎƻưхşƺưşŧхƥƺǨх
ļǠşǽļхǵļǠŧļхşŧхƎưǨǵļƥļǠхŗļǨŧǨхŘƉƎƥŧưļǨхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхŘƺƮƺх ŧƥŧƮŧưǵƺǨхşŧƥхǝļƎǨļƟŧхŘƺƥƺǨļƥхŘƺưɭƁǽǠļưхǽưļхŧưŘƎŘƥƺǝŧ-
una misión que entremezcla visiones tan variopintas como dia de símbolos.
213
Salvador Reyes
y el mar antártico
ļƥȔļşƺǠх ¥ŧțŧǨх FƎƁǽŧǠƺļх ЉƺǝƎļǝƻϮх ͳͺͻͻЗх ļưǵƎļƁƺϮх ͳͻͲЊх
es autor de una vasta obra literaria por la que recibe el
Premio Nacional de Literatura en 1967. Se galardonaba en
ļǟǽŧƥƥļхƺŘļǨƎƻưϮхǨŧƁǾưхŘƺưǨǵƻхŧưхƥļǨхļŘǵļǨхşŧƥхƟǽǠļşƺхşŧ-
ƥƎŗŧǠļşƺǠϮхŘǽļǠŧưǵļхļƹƺǨхşŧхǵǠļțŧŘǵƺǠƎļхŧǨŘǠƎǵǽǠļƥϮхļşŧƮĽǨх
de una obra que tuvo casi siempre en sus preocupaciones
ƮŧşǽƥļǠŧǨхƥļхŘƺǨǵļхŘƉƎƥŧưļϭх¥ŧțŧǨхŧǨхǽưхļǽǵƺǠхƺǠƎǽưşƺхşŧх
Copiapó, pero gran parte de su vida estudiantil estuvo li-
gada al puerto de Antofagasta, cuya lágrima de arena y
ǨļƥхǨŧǠĽхŘǠǽŘƎļƥхŧưхƮǽŘƉļǨхşŧхǨǽǨхɭŘŘƎƺưŧǨϭхŧхǵǠļǨƥļşļх
a Santiago en 1917 y comienza una intensa labor perio-
şƐǨǵƎŘļхŧưхşƎļǠƎƺǨхŘļǝƎǵļƥƎưƺǨхțхǝƺǠǵŧƹƺǨхŘƺƮƺхLa Nación,
hĀϕOžƤĀ;ϕhžƬϕºŒīŲơžƬ;ϕhĀϕÁŴŒſŴ y El Mercurio. Asimismo,
ǨǽǨх ŘƺƮǝļƹŧǠƺǨх şŧх Ǡǽǵļх ƥƎǵŧǠļǠƎļϮх hǽƎǨх .ưǠƎǟǽŧх $ŨƥļưƺϮх
Augusto D’Halmar, Hernán del Solar, dan vida y continui-
dad a importantes iniciativas, tales como la revista Letras.
ǽǨхǠŧƀŧǠŧưǵŧǨхǝǠƎưŘƎǝļƥŧǨхƀǽŧǠƺưхƥļƎǨŧхŧưşǠļǠǨϮхdƺǨŧǝƉх
ƺưǠļşϮх.ƮƎƥƎƺхļƥƁļǠƎхțх¥ƺŗŧǠǵхhƺǽƎǨхǵŧȔŧưǨƺưϭ
214
Antártica. Escultura de Paola Vezzani, 2019. 130 cm de diámetro. Fotografía de Paola Vezzani, 2022. Colección particular. La obra consiste en dos capas de plancha de acero
iluminadas entre ellas, caladas a mano con la técnica del corte por plasma. La capa superior gira, dejando ver los calados de la inferior, que representan ballenas.
215
La Antártica chilena
en imagen y sonido
Los cineastas que integraron las primeras expediciones
ƺɭŘƎļƥŧǨхŘƉƎƥŧưļǨхļƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŗƥļưŘƺхǵŧưƐļưхŘƺƮƺхƮƎ-
ǨƎƻưхŘƺưǵļǠхļƥхǠŧǨǵƺхşŧхǨǽǨхŘƺƮǝļǵǠƎƺǵļǨхƥļхƉƎǨǵƺǠƎļхЪƺɭ-
ŘƎļƥЫϮхƥļхşŧхŘƻƮƺхŧƥх.ǨǵļşƺхşŧхƉƎƥŧхǨŧхƉļŘƐļхǝǠŧǨŧưǵŧхțх
reclamaba su espacio en esas tierras. Por ello, su pre-
sencia tenía la misión de registrar mediante la imagen las
alternativas de esos viajes y de difundir posteriormente
ǽưхǠŧƥļǵƺхŧưǵǠŧхƥļхǝƺŗƥļŘƎƻưхŘƉƎƥŧưļϮхǽǨļưşƺхƥƺǨхƮŧşƎƺǨх
tecnológicos disponibles y así construir una épica nacio-
nal antártica.
hļх ŧƁǽưşļх .ȚǝŧşƎŘƎƻưх ưǵĽǠǵƎŘļх ƉƎƥŧưļх ЉͳͻͶЗͳͻͶͺЊх Fotogramas de El continente de la luz, película INACH 2012. Director: Rafael Cheuquelaf.
contó con el registro de un destacado cineasta y fotó- 1½WMGE0PYZMEGMHE'SPIGGM¶R'MRIXIGE2EGMSREPHI'LMPI)PɕPQIIWYRGSQTIRHMSHIPVIKMWXVS
original de las tres primeras expediciones chilenas a la Antártica (1947-49), que da cuenta de la
ƁǠļƀƺϮх ŧƥх ļƥŧƮĽưх ǠŧǨƎşŧưǵŧх ŧưх ƉƎƥŧх ¥ƺŗŧǠǵх GŧǠǨǵƮļưưϭх construcción de las primeras bases y en el que aparecen personajes como Óscar Pinochet de la Barra,
ƺưǵǠļǵļşƺх ǝƺǠх ƥļх ǠƮļşļх şŧх ƉƎƥŧϮх ǠŧƁƎǨǵǠļх ŧƥх ȔƎļƟŧх şŧх Francisco Coloane y Miguel Serrano.
la fragata Covadonga por los canales patagónicos, don- Oscar Pinochet de la Barra (izq.) en la primera Expedición Antártica Chilena, 1947.
şŧхɭƥƮļхļхƥļхŘƺƮǽưƎşļşхfļȕŨǨǟļǠхşŧхƥļхƎǨƥļхÙŧƥƥƎưƁǵƺưϭх 4EVXIHIPEVGLMZSJSXSKV¤ɕGSHSREHSTSV6E½P:EVIPE'SPIGGM¶R'EX¤PSKS-2%',
216
217
ǵǠƺх ƎƮǝƺǠǵļưǵŧх ɭƥƮŧх ŧǨх hĀϕ ǁŴŒǘīƤƬŒģĀģϕ īŴϕ ũĀϕ ŴƹāƤƹŒĜĀ
(1962), una realización de Luis Cornejo que retrató el tra-
ŗļƟƺх şŧх ƥƺǨх ŘƎŧưǵƐɭŘƺǨх şŧх ƥļх ÁưƎȔŧǠǨƎşļşх şŧх ƉƎƥŧх ŧưх ƥļх
ŗļǨŧхGļŗǠƎŧƥхGƺưȥĽƥŧȥхØƎşŧƥļϭ6 Surgido como un producto
institucional, sin duda esta película sobrepasa este ca-
rácter al retratar no sólo el trabajo de investigación, sino
ǟǽŧхǠŧɮŧȚƎƺưļхļŘŧǠŘļхşŧхǟǽŨхŧǨхЪƥƺхŘƉƎƥŧưƺЫхțхŘƻƮƺхŧǨǵŧх
carácter resalta en un entorno lejano y aislado del resto
şŧƥхƮǽưşƺϭхƺưǵƻхŘƺưхƮǾǨƎŘļхƎưŘƎşŧưǵļƥхŘƺƮǝǽŧǨǵļхǝƺǠх
GǽǨǵļȔƺх ŧŘŧǠǠļϮх ǟǽŧх Ǩŧх ǵǠļưǨƀƺǠƮļǠƐļх ǝƺǨǵŧǠƎƺǠƮŧưǵŧх
ŧưхǽưƺхşŧхƥƺǨхƁǠļưşŧǨхŘƺƮǝƺǨƎǵƺǠŧǨхŧƥŧŘǵǠƺļŘǾǨǵƎŘƺǨхşŧƥх
país, y con la locución de un joven Luis Alarcón, antes de
convertirse en uno de los grandes intérpretes del cine y la
ǵŧƥŧȔƎǨƎƻưхŘƉƎƥŧưƺǨϭ
218
Claudio Parra, integrante del grupo Los Jaivas, frente a su piano en la isla Rey Jorge. Colección Archivo de Los Jaivas. La actuación de la banda se realizó
para Amigos siempre amigos, de TVN, en 1983, el primer programa de televisión que se realizó en el continente blanco.
6YF¬R7SXS].SW¬6SQ¤RHYVERXIPEɕPQEGM¶RHIYRHSGYQIRXEPMRGSRGPYWSIRPE%RX¤VXMGE'SPIGGM¶R%VGLMZS4EXVMQSRMEPHIPE9RMZIVWMHEHHI7ERXMEKSHI'LMPI
0E9RMZIVWMHEHHI7ERXMEKSVIWGEX¶IRQEXIVMEPIWHSRHIWIHSGYQIRX¶PEI\MWXIRGMEHIVIKMWXVSWɕPQEHSWTSV6YF¬R7SXSIRPE%RX¤VXMGE8VEWWYHMKMXEPM^EGM¶R
se puede ver a José Román en medio de dicho rodaje, portando una cámara de 16 mm.
219
Silencio antártico. Sergio Lay, 2012. Óleo sobre papel, 52 × 152 cm. Colección particular.
220
Presente y futuro
del arte chileno antártico
.ƥхļǠǵŧхŘƉƎƥŧưƺхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļхļŘǵǽļƥƮŧưǵŧхțļхưƺхǵƎŧưŧхŧƥх .ƥх¢ǠƺțŧŘǵƺххŘƺưǵƎưǽƻхŘƺưхƺǵǠƺхȔƎļƟŧхǠŧļƥƎȥļşƺхŧưхʹͲͳ͵Ϯх
ǵƎưǵŧхǨƺŗŧǠļưƎǨǵļхşŧхļưǵļƹƺхțхŧǨхŘǽƥǵƎȔļşƺхļхǝļǠǵƎǠхşŧхǽưļх que transportó a bordo del remolcador Lautaro de la
mirada ambiental y global, con plena conciencia de que la ǠƮļşļхşŧхƉƎƥŧхļхƥƺǨхļǠǵƎǨǵļǨхŘƉƎƥŧưƺǨхǠƎŧƥхǽǨǵļƮļưǵŧх
Antártica es un continente que debe ser protegido, lo que (artista sonoro que realizó grabaciones de campo),
ƎƮǝƥƎŘļхǟǽŧхşŧŗŧхǨŧǠхǵļƮŗƎŨưхǝƺŘƺхǝƺŗƥļşƺϭх.ǨǵƺхǾƥǵƎƮƺх ¢ļƥƺƮļхØƎƥƥļǠǠƺŧƥхЉļǠǵƎǨǵļхȔƎǨǽļƥхǟǽŧхǠŧŘƺƥŧŘǵƻхǽưхļǠŘƉƎȔƺх
şƎŘǵļхǟǽŧхǵƺşļхƥļхǝƺŗƥļŘƎƻưхƉǽƮļưļхŧưхŧǨǵļǨхǵƎŧǠǠļǨхşŧŗļх ƀƺǵƺƁǠĽɭŘƺх şŧх ƉļŗƎǵļưǵŧǨх ǵŧƮǝƺǠļƥŧǨх ŧưх ŧƥх ǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺЊх țх
ǨŧǠхɮƺǵļưǵŧϭхºļƥхŘƺƮƺхƥƺǨхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨϮхŧƥхǝŧǠǨƺưļƥхƥƺƁƐǨǵƎŘƺх GļŗǠƎŧƥх şŧƥх FļȔŧǠƺх ЉļǽşƎƺȔƎǨǽļƥƎǨǵļх ǟǽŧх ǠŧļƥƎȥƻх ǠŧƁƎǨǵǠƺǨх
y los turistas, los artistas son personas de paso, que de- para una instalación). El producto del trabajo de los tres
dican toda su energía a absorber y procesar la profunda ļǠǵƎǨǵļǨхƀǽŧхŧȚƉƎŗƎşƺхŧưхǽưļхŧȚǝƺǨƎŘƎƻưхŧưхŧƥхrǽǨŧƺхşŧх
ŧȚǝŧǠƎŧưŘƎļхǟǽŧхǨƎƁưƎɭŘļхŧƥхŘƺưƺŘŧǠхƥļǨхǵƎŧǠǠļǨхǝƺƥļǠŧǨϭ Ǡǵŧх ƺưǵŧƮǝƺǠĽưŧƺх ЉrϮх ļưǵƎļƁƺх şŧх ƉƎƥŧЊϭх .ƥх ƮƎǨ-
Ʈƺх ǠŧŘƎưǵƺх ļƥŗŧǠƁƻх ŧưх ʹͲͳͻх ƥļх ŧȚǝƺǨƎŘƎƻưх Hackeando
Los programas antárticos de los países que tienen bases ŴƹāƤƹŒĜĀ, fruto de un trabajo de investigación de nueve
en el continente blanco en su mayoría acogen a artistas ļƹƺǨх şŧх ƥļх ļǠǵƎǨǵļх ǨƺưƺǠļх țх ƮŧşƎļƥх ƥŧƟļưşǠļх ¢ŨǠŧȥϭх ŧх
ǟǽŧхşŧǨŧŧưхƉļŘŧǠхǽưхǵǠļŗļƟƺхşŧхǠŧƁƎǨǵǠƺхşŧхƮļǵŧǠƎļƥхƀƺǵƺ- trató de una instalación que incluyó un video, fotografías,
ƁǠĽɭŘƺх ƺх ǨƺưƺǠƺх ǟǽŧх ƥŧǨх ǝŧǠƮƎǵļх ƎưƎŘƎļǠх ǝǠƺțŧŘǵƺǨх ŘƺƮƺх un «dibujo sonoro» interactivo y un «bordado conductivo»
ŧȚǝƺǨƎŘƎƺưŧǨϮхƎưǨǵļƥļŘƎƺưŧǨϮхƥƎŗǠƺǨϮхşƎǨŘƺǨхțхǝŧƥƐŘǽƥļǨϭхƉƎƥŧх ЉŧǨǵƺǨхǾƥǵƎƮƺǨϮхŘƺưхļǽşƎƺǨхşƎǨǝļǠļşƺǨхǝƺǠхŧƥхǵļŘǵƺхşŧхƥƺǨх
ǵƎŧưŧхŧưхǨǽхƉļŗŧǠхƎưǵŧǠŧǨļưǵŧǨхŧƟŧƮǝƥƺǨϭхÁưƺхşŧхŧƥƥƺǨхƀǽŧх espectadores), con un subtexto crítico de cómo la cien-
una iniciativa conocida como Proyecto A,8 una iniciativa ŘƎļхŘƺưǨǵǠǽțŧхȔŧǠşļşŧǨхЪƺɭŘƎļƥŧǨЫϭ
llevada a cabo por el Consejo Nacional de la Cultura y las
ǠǵŧǨх ЉļŘǵǽļƥƮŧưǵŧх rƎưƎǨǵŧǠƎƺх şŧх ƥļǨх ǠǵŧǨϮх ƥļǨх ǽƥǵǽǠļǨх .ưхʹͲͳ͵хŧƥхşǾƺхŧƥŧŘǵǠƻưƎŘƺхhƥǽȔƎļхŘƎşļхƥƺƁǠƻхǠŧļƥƎȥļǠхǽưļх
y el Patrimonio) que nació de una idea propuesta por la película llamada Insula in albis,9 cuyo soundtrack fue
ŧȚǨŧǠŧƮƎх ¢ļƺƥļх ØŧȥȥļưƎх ŧưх ʹͲͳʹϭх .ưх ǽưļх ǝǠƎƮŧǠļх ŧǵļǝļϮх publicado por los sellos Eolo y Pueblo Nuevo. Se trata
ŘƺưǨƎǨǵƎƻхŧưхƥƥŧȔļǠхļхļǠǵƎǨǵļǨхļхŗƺǠşƺхşŧƥхǠƺƮǝŧƉƎŧƥƺǨхşŧх şŧх ǽưх ǠŧǵǠļǵƺх ļǽşƎƺȔƎǨǽļƥх şŧх ƥļх ȔƎşļх ưļǵǽǠļƥх țх ƉǽƮļưļх
ƥļх ǠƮļşļх şŧх ƉƎƥŧх ũŲŒƤĀŴƹīϕ ƬĜĀƤϕ ØŒīũ. Los creadores ŧưхƥļхƎǨƥļх¥ŧțхdƺǠƁŧϭхhļхƺŗǠļхƀǽŧхǝǠŧǨŧưǵļşļхŧưхȔƎȔƺхşǽ-
embarcados fueron la pintora Andrea Araneda (que pintó ǠļưǵŧхƥļхŘŧƥŧŗǠļŘƎƻưхşŧхƥƺǨхŘƎưŘǽŧưǵļхļƹƺǨхşŧƥхTưǨǵƎǵǽǵƺх
retratos de personas trabajando en la Antártica), el pin- ưǵĽǠǵƎŘƺхƉƎƥŧưƺϮхŧưǵƎşļşхǟǽŧхļǝƺțƻхƥļхƎưƎŘƎļǵƎȔļϮхƥƥŧȔļ-
ǵƺǠхrļǽǠƎŘƎƺхØļƥŧưŘƎļхЉǟǽŧхǠŧŘƺƥŧŘǵƻхƮļǵŧǠƎļƥхǟǽŧхǨƎǠȔƎƻхşŧх şļх ļх Řļŗƺх ŧưх ŧƥх ºŧļǵǠƺх rǽưƎŘƎǝļƥх dƺǨŨх ƺƉǠϮх şŧх ¢ǽưǵļх
base para una serie dedicada a los témpanos), el pintor ǠŧưļǨϭхƥхļƹƺхǨƎƁǽƎŧưǵŧхƥƺǨхƮǾǨƎŘƺǨхȔƺƥȔƎŧǠƺưхļхƥļхŗļǨŧх
Sergio Lay (que pintó acuarelas de paisajes), la orfebre .şǽļǠşƺхFǠŧƎхrƺưǵļƥȔļхǝļǠļхƮƺǨǵǠļǠхƥļхƺŗǠļϮхƺƀǠŧŘƎŧưşƺх
rļǠŘŧƥļхƥŘļƐưƺхЉǟǽŧхƎưȔŧǨǵƎƁƻхǨƺŗǠŧхƥļǨхƀƺǠƮļǨхşŧхƥƺǨхƮƎ- ǽưхǠŧŘƎǵļƥхļƥхǝŧǠǨƺưļƥхŘƉƎƥŧưƺхțхļхƎưȔƎǵļşƺǨхşŧхƥļхȔŧŘƎưļх
croorganismos marinos), el fotógrafo Cristian Cvitanic (que ŗļǨŧхǠǽǨļхŧƥƥƎưƁǨƉļǽǨŧưϭх¢ƺǠхƺǵǠļхǝļǠǵŧϮхŧƥхļưǵǠƺǝƻƥƺƁƺх
ŘļǝǵǽǠƻхƎƮĽƁŧưŧǨхşŧхǝļƎǨļƟŧǨхțхȔŧǨǵƎƁƎƺǨхƉǽƮļưƺǨхŧưхƥļǨх ŘƉƎƥŧưƺх dǽļưх FǠļưŘƎǨŘƺх ļƥļȥļǠх ǠŧļƥƎȥƻх ǽưļх ǝŧƥƐŘǽƥļх ƥƥļ-
Ɖŧǵƥļưşх şŧƥх ǽǠЊх țх ƥƺǨх ŘƎưŧļǨǵļǨх ºƎȥƎļưļх ¢ļưƎȥȥļх țх dƺǨŨх madaϕ ŴžĜōīĜīƤϕ īŴϕ GĀŒĀх ЉʹͲͳЊϮх ǽưх Ǡŧƥļǵƺх ŧưх ŘƥļȔŧх şŧх
hǽƎǨх ºƺǠǠŧǨх hŧƎȔļх Љǟǽŧх ƉƎŘƎŧǠƺưх ǠŧƁƎǨǵǠƺǨх ƀƐƥƮƎŘƺǨх ŧưх ƀƺǠ- ŘƎŧưŘƎļх ɭŘŘƎƻưх Řƺưх ǵƎưǵŧǨх şƺŘǽƮŧưǵļƥŧǨх ǝǠƺǵļƁƺưƎȥļşƺх
mato 8 mm y en digital). Apoyado por el mismo programa, ǝƺǠхǽưļхŘƎŧưǵƐɭŘļхƥƥļƮļşļхÞǽŧхtƺƺưϮхǟǽŧхǵǠļŗļƟļхŧưхǽưļх
en el barco Ocean Nova, de la empresa Antártica XXI, viajó ŗļǨŧхļưǵĽǠǵƎŘļхŧưхŧƥхļƹƺхʹͲͶ͵ϭх$ŧǨşŧхŧǨŧхƀǽǵǽǠƺхŧưхǟǽŧх
el autor Óscar Barrientos Bradasic, quien inspirado por la ŧƥхŘļƮŗƎƺхŘƥƎƮĽǵƎŘƺхƉļхȔǽŧƥǵƺхƎưƉļŗƎǵļŗƥŧхƁǠļưхǝļǠǵŧхşŧƥх
experiencia escribió el cuento «Quillas como espadas», ga- ǝƥļưŧǵļϮх ƥļх ŘƎŧưǵƐɭŘļх ǠŧŘǽǠǠŧх ļх ǽưļх ƎưǵŧƥƎƁŧưŘƎļх ļǠǵƎɭŘƎļƥх
lardonado con el Premio Iberoamericano de Cuento Julio para buscar imágenes que testimonien cómo era la vida
ƺǠǵĽȥļǠхЉǽŗļϮхʹͲͳͷЊϭхƺƮƺхǽưхǝǠƺşǽŘǵƺхǝƺǨǵŧǠƎƺǠхşŧхŧǨŧх en la Antártica a comienzos del siglo XXI.
ȔƎļƟŧϮхļǠǠƎŧưǵƺǨхǝǽŗƥƎŘƻхŧưхʹͲʹʹхŧƥхƥƎŗǠƺхCuaderno antár-
tico (Tusquets), un texto en el que combina sus vivencias Otra producción audiovisual destacable es ŴƹāƤƹŒĜĀͿϕ ũĀϕ
como viajero con información sobre aspectos culturales, ǂũƹŒŲĀϕīƬơīƤĀŴǩĀϕЉʹͲͳЊϮхǽưхŘƺǠǵƺƮŧǵǠļƟŧхşƺŘǽƮŧưǵļƥхşŧх
ƉƎǨǵƻǠƎŘƺǨхțхƁŧƺƁǠĽɭŘƺǨхşŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŗƥļưŘƺϭ ŧǠƁƎƺх¢ǠļǽǨхǟǽŧхǵļƮŗƎŨưхǵƎŧưŧхǽưļхƎưǵŧưŘƎƻưхǠŧɮŧȚƎȔļϭ
222
Antártica chilena. Francisco de la Puente, ca. 1995. Instalación. Fotografía del autor publicada en 1995
en el catálogo de la galería Plástica Nueva. Gentileza de Nicolás de la Puente. Colección particular.
223
224
Cabe destacar que en Punta Arenas se realizan desde
ƉļŘŧхļƹƺǨхşƺǨхŧȔŧưǵƺǨхşŧşƎŘļşƺǨхļƥхŘƎưŧхǟǽŧхƉļưхƮƺǨ-
ǵǠļşƺхƮļǵŧǠƎļƥŧǨхǠŧƥļŘƎƺưļşƺǨхŘƺưхŧƥхŘƺưǵƎưŧưǵŧхŗƥļưŘƺϯх
ŧƥх FŧǨǵƎȔļƥх şŧх Ǝưŧх şŧх ƥļх ưǵĽǠǵƎŘļϮх ŧƥх rŧşƎƺх ƮŗƎŧưǵŧх
țхƥļхǽǨǵŧưǵļŗƎƥƎşļşхЉFTrЊхțхŧƥхFŧǨǵƎȔļƥхşŧхƎưŧх¢ƺƥƺх
ǽǠхhļǵƎưƺļƮŧǠƎŘļưƺϭх¢ƺǠхƺǵǠƺхƥļşƺϮхŧƥхŘļưļƥхÁrGхºØхțх
la Dirección de Asuntos Antárticos de la Universidad de
rļƁļƥƥļưŧǨхǠŧļƥƎȥļǠƺưхŧưхʹͲͲͺхŧƥхǝǠƺƁǠļƮļхºīƤƤĀϕtǁũũŒǁƬ,
ŘǽțƺǨхǨŧƎǨхŘļǝƐǵǽƥƺǨхƀǽŧǠƺưхƁǠļŗļşƺǨхŧưхƥļхŗļǨŧхŘƉƎƥŧưļх
GŧưŧǠļƥхŧǠưļǠşƺхЩOƎƁƁƎưǨϭ
225
El hielo que
nos sacó del frío
Eugenio García Ferrada1
Cuando Chile decidió asistir con pabellón propio a la Expo Sevilla 92,
recordé una antigua publicación aparecida en el Reader’s Digest
que hablaba de un proyecto de Arabia Saudita para arrastrar témpanos
desde la Antártica para surtir de agua a ese país.
E
ra un símbolo potente llevar hielo for- grúas horquillas hasta que a De La Fuente utilizaba para enfriar, se había fugado por
mado hacía quinientos años a la ciu- se le ocurrió perforarlos, introduciendo una juntura mal sellada.
dad desde la cual había zarpado Colón un cable para formar asas que luego eran
en la misma fecha. También nos ubicaba selladas con agua que se congelaba al Ahí comenzó otra odisea: Sevilla estaba de
ŧưхŧƥхǨǽǠхǝǠƺƀǽưşƺхşŧƥхƮǽưşƺхțхǠŧļɭǠƮļŗļх momento, permitiendo maniobrar los blo- ɭŧǨǵļϮхŘƺưхǵƺşƺхŘŧǠǠļşƺϭх¢ƺǠхǨǽŧǠǵŧϮхǽưƺхşŧх
nuestra íntima relación con la Antártica a ques con precisión. Más tarde, se armaría los miembros del directorio de la presenta-
lo largo de la historia. Además, queríamos ŧƥхǠƺƮǝŧŘļŗŧȥļǨхɭưļƥхǵļƥƥļưşƺхƥƺǨхǵǠƺȥƺǨх ción chilena había trabajado en Coca-Cola
producir un gran impacto para arrancarnos de hielo y pegándolos con agua. y consiguió que un camión con freón viajara
esa imagen oscura y tenebrosa que dejó la de una embotelladora situada en Andalucía
dictadura y demostrar que éramos un país En el pabellón, mientras tanto, se armó para recargar nuestras máquinas.
diverso, creativo y arriesgado. un templete de columnas metálicas en
cuyo centro se ubicaría el témpano, pro- La inauguración fue un éxito. El iceberg
Propusimos instalar un témpano en el pa- tegido por corrientes de aire frío que via- ƥǽŘƐļхŧǨǝƥŧưşƺǠƺǨƺϭхÁưļхƥļǠƁļхɭƥļхşŧхȔƎǨƎ-
bellón y, para nuestra sorpresa, la comisión jarían de una columna a otra. El propósito: tantes esperaba para entrar y apreciarlo
de contenidos aceptó. Al entonces almi- conservar el hielo en la calurosa Sevilla ļхǽưхǝļǠхşŧхƮŧǵǠƺǨхşŧхşƎǨǵļưŘƎļϭх.Ǩļхɭƥļх
rante de la Armada no le pareció una idea sin necesidad de ocultarlo a la vista de no se interrumpió durante los seis meses
tan descabellada y ofreció el buque Aquiles los visitantes. Nunca se había hecho, era que duró la Expo. Algunos días, al alzar las
para recoger el hielo, en el que zarparon un invento. En la noche, unas cortinas cortinas, el aire húmedo se condensaba y
el artista Juan Carlos Castillo, el ingeniero descendían del techo y las máquinas de nevaba sobre el témpano… ¡Seguía vivo!
Eduardo de la Fuente y un equipo de pro- frío, al máximo, inyectaban aire congela-
ducción audiovisual al mando de Ignacio do para reforzar lo que se pudiera haber El hielo que quedaba al terminar la Expo
Agüero, encargado de registrar el viaje. derretido durante el día. se embarcó en containers refrigerados
y volvió a la Antártica. Fue un gesto de
La tarea de recoger el material no fue Todo era riesgo. Todo podía suceder, inclu- agradecimiento con el hielo que nos de-
fácil. Había que saltar al agua y envolver so que el hielo se derritiera y nos convirtié- volvió del frío.
grandes trozos de hielo azul en redes para ramos en el hazmerreír de la Expo.
luego alzarlos a la cubierta con la grúa del
barco. Después, salir a todo vapor hacia Estuvo a punto. El día anterior a la inau-
¢ǽưǵļхǠŧưļǨϮхşƺưşŧхŧǨǝŧǠļŗļхǽưхƀǠƎƁƺǠƐɭ- guración, inexplicablemente, el iceberg
co, y embarcar los pedazos en containers empezó a derretirse. El hielo lloraba; no-
refrigerados hasta el sur de España. sotros, también. El ingeniero a cargo de
la refrigeración hundía la cabeza entre las
Iceberg en Portal Point, parte noreste de la península de Reclus,
Manipular los hielos no resultó fácil. Los ƮļưƺǨх ǨƎưх ŧưǵŧưşŧǠх ǟǽŨх ǝļǨļŗļϭх ƥх ɭưļƥх en la costa oeste de Graham Land, Península Antártica.
trozos, irregulares, se resbalaban de las se descubrió que el freón, el gas que se Fotografía de Jean Paul de la Harpe, 2020.
228
El gran lienzo blanco
donde se proyectan los
sueños de la humanidad
Ítalo Tai y Sebastián Errázuriz1
A
l más extremo sur, Ptolomeo intuyó Fascinados ante la expectativa de cono-
un continente diferente y nos dejó cer la Antártica, aterrizamos en este lu-
mapas y fascinantes mediciones. gar insólito, santuario de una naturaleza
Soñadores como Pedro Fernández de extrema. Respiramos su viento helado y
Quiros y Pedro Sarmiento de Gamboa nos dejamos atrapar por el paisaje y sus
cruzaron los mares en búsqueda de este formas esculpidas en hielo.
nuevo paradigma para lograr así revelar
otra humanidad, heredera de la mara- Quien visita la Antártica vuelve transforma-
villa, fuera del tiempo y plena del co- do. Es un paisaje que conmueve e inspira.
nocimiento de las leyes profundas del A la vuelta empezamos un viaje al interior
universo. Murieron en el intento o des- de nuestros propios corazones, tocados
aparecieron en el difícil camino hacia la por el aire gélido y su luz diáfana. Nos
dimensión austral. propusimos imaginar un folclor antártico
del siglo XXIII, en donde música, cuerpos,
Edgar Allan Poe nos trajo noticias de esa hielos, viento, mar y tecnología se fundi-
fuerza que atrae hacia el polo en una narra- rían en un espectáculo que pudiera apelar
ción llena del misterio antártico. Coleridge, ļƥхļƥƮļхǝļǠļхƉļŘŧǠưƺǨхǠŧɮŧȚƎƺưļǠхǨƺŗǠŧхƥļх
Lovecraft y un gran número de poetas de importancia de proteger este continente.
primer orden nos dejaron la huella de este
sueño colectivo, de los terrores de ances- ¢ƺǠǟǽŧϮх ŘƺƮƺх ƥƺх şŧɭưƎŧǠļх ŧƥх ŘƉƎƥŧưƺх
trales memorias y resplandores futuros. Óscar Pinochet de la Barra, la Antártica
Quien se asoma a su misterio se estreme- es un portal al cosmos, el paso que pro-
ce por profundos presentimientos. viene de la hondura del cosmos, que es
la misma que la memoria de la huma-
Pero la Antártica no sólo es pasado, sue- nidad, de su inconsciente, y nos sale al
ños y proyecciones. Es el reservorio del paso hacia nuevas formas de desarrollo.
planeta, la posibilidad de superación del La Antártica está cambiando, tal como el
nihilismo. Junto con Jünger podemos de- mundo y las cosas, para revelarnos, más
cir que este continente es el paso de la allá de los fuegos y las crisis, un territo-
línea desde donde surge lo inesperado y rio virgen, poderoso y fértil sobre el cual
lo desconocido, la posibilidad de una hu- podrán pisar el hombre y la mujer del fu-
manidad de futuro que esté en armonía turo. Y tal vez allí ocurra el encuentro con
Escena del montaje de la obra Antártica, con música de Sebastián
Errázuriz y dirección general de Italo Tai. Fotografía de Rafael
con el mundo, con los ecosistemas y en otras humanidades, con vastos mundos,
Cheuquelaf, 2022. equilibrio con su propia convivencia. con una nueva edad.
230
Ilaia: «más allá del sur»
en lengua yagán
Paola Vezzani González
En diciembre del año 2013 viví una experiencia que cambió la forma
en que miro el mundo y, por consiguiente, las obras que hago como escultora.
Fui invitada a la Antártica para estudiar la factibilidad de que se realizaran
estadías cortas para artistas en la base chilena del Glaciar Unión,
ubicada al interior del continente, a algo más de mil kilómetros del polo sur.
E
n esa época era directora regional del Como pueden imaginar, la base no se llama Esta pieza en plancha de acero corten
Consejo Nacional de la Cultura y las Ilaia. Sin embargo, el INACH tomó la idea evoca con sus calados los bosques aus-
Artes y habíamos desarrollado desde para nombrar una de sus publicaciones. trales de Chile, lugar de donde provengo, y
la región un programa de residencias en el sentido hace suyo la lección que apren-
la Antártica para artistas de diferentes Esta experiencia me demostró que la co- dí en mi experiencia antártica, es decir, la
disciplinas, el Proyecto A. Las experien- laboración es fundamental, no sólo en la necesaria colaboración entre los seres
cias, y luego los resultados, habían sido Antártica, y que cuando hay una idea que humanos, tal como lo hacen las demás
muy llamativos para el público en general, hace sentido, las personas se involucran. especies vivas con quienes cohabitamos
tanto en Punta Arenas como en Santiago, el planeta. Un faro donde la naturaleza
aportando al conocimiento y valorización Hoy me dedico más a mi taller, desde es la luz que nos guía para construir un
de la Antártica desde la mirada sensible donde intento desarrollar temas relacio- mejor futuro.
de las artes. nados con el urgente problema del cam-
bio climático, que requiere de la colabo-
Estando ya en la base, surgió de una ración global para avanzar en soluciones.
conversación informal la idea de propo- En esta línea de trabajo apareció la idea
ner un nombre más poético para el lugar. de hacer una escultura con forma de faro
Pensé en IlaiaϮхǝļƥļŗǠļхțļƁĽưхǟǽŧхǨƎƁưƎɭŘļх que representa también la naturaleza.
«más allá del sur». En grupo llegamos al
argumento de que, con este cambio de El proyecto se concretó hace muy poco
nombre, se honraría al pueblo más aus- tiempo, en Finlandia, gracias a la suma
ǵǠļƥхşŧхƮŨǠƎŘļхțхļхƥļхȔŧȥϮхǝƺǠхǨǽхǨƎƁưƎɭ- de voluntades de aquellas personas a
cado, se haría un guiño al objetivo de la quienes les hizo sentido la idea. Construí
ciencia. Luego pasó una de las cosas más la obra en una empresa que donó el ma-
increíbles que me han ocurrido en la vida: terial y prestó el lugar para trabajar, la
propuse una idea loca y el comandante Universidad de Helsinki integró a su colec-
şŧхƥļхŗļǨŧϮхƥƺǨхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨхțхŧƥхļǠǟǽƎǵŧŘǵƺх ción de arte la nueva pieza y la Embajada
pensaron que era posible. ¡Y se hizo! de Chile legó una obra que representa
el extremo austral del país y puede ser
Planteé hacer una performance artísti- leída como un símbolo de la actual po-
ca en que todas las personas de la base lítica exterior turquesa, que se ocupa de
formaran la palabra ilaia tendidas sobre la protección del medio ambiente. Así fue
la nieve para obtener una fotografía aérea como quedó emplazada la escultura, de Faro / Lighthouse. Escultura de Paola Vezzani. Plancha de acero
calada con la técnica manual de corte por plasma. Altura: 2,5 m.
que luego se presentaría a las autoridades dos metros y medio de alto, en la entrada Fotografía de Cristián Medel, 2022. Ubicada en la Facultad
para sugerir el nuevo nombre de la base. de la Facultad de Ciencias Sociales. de Ciencias Sociales de la Universidad de Helsinki, Finlandia.
232
Antártica es mucho más que una
región exótica, que un problema de derecho
internacional o que el nuevo campo
de acción de viejos imperialismos.
Antártica es el más extraordinario lugar
que uno pueda imaginarse y la atracción
que ejerce sobre quienes lo visitan bien
puede cambiar el curso de sus vidas.
La Antártica chilena
Óscar Pinochet de la Barra nació en Cauquenes en 1920, estudió en el Liceo de Talca y Derecho en la Universidad Católica de Santiago.
«En la pequeña mesa del pensionado —recuerda— escribí y di a las prensas el primer libro, un ensayo. Mi pluma se movió en una
dirección que jamás habría imaginado: el sur polar». Publicó La Antártica chilena en 1944 y dos años más tarde entró al Ministerio de
¥ŧƥļŘƎƺưŧǨх.ȚǵŧǠƎƺǠŧǨϭх¢ļǠǵƎŘƎǝƻхŧưхƥļхǝǠƎƮŧǠļхŧȚǝŧşƎŘƎƻưхƺɭŘƎļƥхļхŧǨŧхŘƺưǵƎưŧưǵŧϮхƎưǵŧƁǠƻхƥļхşŧƥŧƁļŘƎƻưхŘƉƎƥŧưļхļхƥļхŘƺưƀŧǠŧưŘƎļхǟǽŧхşƎƺх
ƺǠƎƁŧưхļƥхƎǨǵŧƮļхşŧƥхºǠļǵļşƺхưǵĽǠǵƎŘƺхțхƀǽŧхǽưƺхşŧхƥƺǨхƀǽưşļşƺǠŧǨхşŧƥхTưǨǵƎǵǽǵƺхưǵĽǠǵƎŘƺхƉƎƥŧưƺϭхŧǝļǠļşƺхşŧƥхƮƎưƎǨǵŧǠƎƺхŧưхͳͻ͵ϮхǨŧх
ƥŧхǠŧƎưǵŧƁǠƻхŧưхͳͻͻͲхŘƺƮƺхşƎǠŧŘǵƺǠхşŧƥхTưǨǵƎǵǽǵƺхưǵĽǠǵƎŘƺхƉƎƥŧưƺϮхŘļǠƁƺхŧưхŧƥхǟǽŧхƟǽŗƎƥƻхŧưхʹͲͲ͵ϭх
.ȚŘŧǝŘƎƺưļƥх ŘǠŧļşƺǠϮх ưƺǵļŗƥŧх şƎǝƥƺƮĽǵƎŘƺх țх ļşƮƎǠļşƺх ƮļŧǨǵǠƺϮх ƀļƥƥŧŘƎƻх ŧưх ļưǵƎļƁƺх ŧưх ʹͲͳͶх țх ƀǽŧх ƉƺƮŧưļƟŧļşƺх ŘƺƮƺх ļŗƺƁļşƺϮх
embajador, historiador, poeta, escritor, académico y explorador antártico.
237
Luego de una década en que he tenido el honor de colabo- INACH, artistas y periodistas, turistas, una delegación del
ǠļǠхŘƺưхǽưхǨƎưưǾƮŧǠƺхşŧхǝŧǠǨƺưļǨхǟǽŧхƀƺǠƮļưхŧǨǵļхɮǽƎşļх gobierno de Malasia y una joven estudiante de Suiza y sus
y amorfa «comunidad antártica», personas que se identi- dos profesores, que realizaban un programa de televisión.
ɭŘļưхŘƺƮƺхЪļưǵļǠǵƎŘļưƺǨЫхțхЪļưǵļǠǵƎŘļưļǨЫϮхƥƺхşŧƥхŧǨǝƐǠƎǵǽх
antártico se lo he escuchado a algunos de los personajes También se lo escuché al guía, explorador y leyenda antártica
más notables de la historia chilena antártica. Como el Alejo Contreras, contando historias sobre la «familia antár-
geólogo Francisco Hervé, a bordo del buque Aquiles en tica» mientras compartía un té y unas galletas en la iglesia
2014, relatando historias sobre las brutales inclemencias de la Santísima Trinidad, en la estación rusa Bellingshausen,
del tiempo y la resiliencia humana durante la campaña ŧưхŘļǨļхşŧƥхƮƺưƟŧхǠǽǨƺх¢ļƥƥļşțхțǨǵǠƺȔϮхǟǽƎŧưхǨŧхǠŧɭŧǠŧхļх
antártica de 1965. Había un ambiente acogedor en la popa Contreras como el «auténtico hombre antártico».
del vetusto barco, contratado en esa ocasión por el INACH
ŘƺƮƺхǝļǠǵŧхşŧхǨǽхͷͲͭх.ȚǝŧşƎŘƎƻưхƎŧưǵƐɭŘļхưǵĽǠǵƎŘļϮхǟǽŧх Ahora bien, la noción de espíritu antártico también es un
ŘƺưǨƎǨǵƐļхŧưхǵǠŧǨхǨŧƮļưļǨхşŧхƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưхŘƎŧưǵƐɭŘļхļхƥƺх resabio de la época heroica de la exploración antártica de
largo de la costa oeste de la península Antártica. En el ɭưŧǨхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞTÞхțхǝǠƎưŘƎǝƎƺǨхşŧƥхÞÞϭхtƺхşŧƟļхşŧхƥƥļƮļǠхƥļх
barco viajaban 166 pasajeros de catorce nacionalidades, atención que el descubrimiento europeo de la Antártica
de los cuales un centenar eran personal y tripulación de la ƉļŘƎļхͳͺͳͻЗͳͺʹͲхЉşƎƁƺхЪŧǽǠƺǝŧƺЫхǝƺǠǟǽŧхƥļǨхŧȔƎşŧưŘƎļǨхşŧх
ǠƮļşļхŘƉƎƥŧưļхțхƺǵǠƺǨхǵǠŧƎưǵļϮхŘƎŧưǵƐɭŘƺǨхЉŧưхǨǽхƮļțƺǠƐļϮх que navegantes maoríes avistaron las costas del conti-
microbiólogos marinos chilenos, pero también del Reino nente antártico son cada vez más reconocidas) coincida
Unido, Corea del Sur, Alemania, Estados Unidos y Malasia). ŘƺưхƥļхƺŗǠļхɭƥƺǨƻɭŘļхşŧхOŧƁŧƥϮхǟǽƎŧưхļƥƁǽưƺǨхļƹƺǨхļưǵŧǨх
Completaban la lista de pasajeros el personal logístico del şŧǨļǠǠƺƥƥļǠļх Ǩǽх ɭƥƺǨƺƀƐļх şŧƥх ŧǨǝƐǠƎǵǽϭх .ưх OŧƁŧƥх ƥļх ŧǨŧưŘƎļх
238
del espíritu es la naturaleza. Sin naturaleza no hay espí- antropocéntricos y patriarcales que el término, a menudo,
ritu. Pero el espíritu es la forma en que esta es superada ǨƎƁǽŧхǨǽǨŘƎǵļưşƺϭхǽưхŘǽļưşƺхƮǽŘƉļǨхȔŧŘŧǨхǨŧхşŧƎɭŘļхŧƥх
ǝƺǠхȔƐļхşŧхƥļхƎưǵŧƥƎƁŧưŘƎļхțхƥļхȔƺƥǽưǵļşхЉŧǨǝƐǠƎǵǽхǨǽŗƟŧǵƎȔƺЊϮх pasado como inamovible e irremediablemente masculino,
la cual se despliega en el contexto de las relaciones e caucásico y europeo, no deja de sorprender cómo uno de
ƎưǨǵƎǵǽŘƎƺưŧǨхǨƺŘƎļƥŧǨхŘǽƥǵǽǠļƥŧǨϮхțхşŧхƥļхƉƎǨǵƺǠƎļхЉŧǨǝƐǠƎǵǽх los mitos más persistentes sobre la Antártica es la cons-
objetivo), donde alcanza su máxima expresión como espí- trucción de un espacio patriarcal. Dada la imposibilidad, en
ǠƎǵǽхļŗǨƺƥǽǵƺхŧưхŧƥхļǠǵŧϮхƥļхǠŧƥƎƁƎƻưхțхƥļхɭƥƺǨƺƀƐļϭ ciertos casos, de abordar la idea de un espíritu antártico
ƀǽŧǠļхşŧƥхŘƺƥƺưƎļƥƎǨƮƺϮхļƥƁǽưƺǨхǨŧхǝǠŧƁǽưǵļưϯхϵǟǽŨхǵƎǝƺхşŧх
Algo de ello quizás también quedó plasmado en el Sistema espíritu antártico podría ofrecer un horizonte político pos-
şŧƥх ºǠļǵļşƺх ưǵĽǠǵƎŘƺх şŧǨļǠǠƺƥƥļşƺх ŧưǵǠŧх ɭưŧǨх şŧх ƥƺǨх ļƹƺǨх ŘƺƥƺưƎļƥхƀŧƮƎưƎǨǵļϴхhļхɭƥƻǨƺƀļхŗŧƥƁļхhǽŘŧхTǠƎƁļǠļțхƉļŗƥļхşŧƥх
ŘƎưŘǽŧưǵļхЉŧƥхºǠļǵļşƺхưǵĽǠǵƎŘƺхşŧхͳͻͷͻЗͳͻͳЊхțхşŧхƥƺǨхļƹƺǨх aliento como una herramienta teórica que rompe con los
ƺŘƉŧưǵļхЉŧƥх¢ǠƺǵƺŘƺƥƺхƮŗƎŧưǵļƥхşŧхͳͻͺͺЗͳͻͻͳЊϭхƺƮƺхŗƎŧưхƥƺх ŗƎưļǠƎǨƮƺǨхşŧхƁŨưŧǠƺхŧưǵǠŧхŘǽŧǠǝƺхțхŘƺưŘƎŧưŘƎļϭх.ưхƥļǨхɭ-
dice Alejandra Mancilla, a pesar de su genealogía y resabio losofías occidentales y orientales, antes de la modernidad,
coloniales, ambos compromisos suponen una contribución el aliento siempre se consideró una sustancia liminal entre
vanguardista a la política mundial y al derecho internacional. ŧƥхŘǽŧǠǝƺхЉƀŧƮŧưƎưƺЊхțхŧƥхŧǨǝƐǠƎǵǽхЉƮļǨŘǽƥƎưƺЊϭх$ŧхŧǨǵļхƮļ-
ưŧǠļϮхǽưļхɭƥƺǨƺƀƐļхşŧƥхļƥƎŧưǵƺϮхŘƺƮƺхǝǠƺǝƺưŧхTǠƎƁļǠļțϮхǵƎŧưŧх
ǽļưşƺхțļхưƺǨхļŘŧǠŘļƮƺǨхļƥхǝǠƎƮŧǠхŘǽļǠǵƺхşŧƥхǨƎƁƥƺхÞÞTϮхŧưх el potencial de unir más allá de estos binarismos, donde el
medio de la vorágine de múltiples crisis sociales, políticas y espíritu antártico no es sólo la superación de la naturaleza,
ecológicas, es preciso repensar qué se entiende por un espí- sino un respirar juntes –conspirar– como parte de una na-
ritu antártico para dejar de lado aquellos rasgos coloniales, turaleza más amplia y no binaria.
239
Por un lado, claro, en la cotidianeidad de la vida y el tra- muchas nacionalidades. Se canta, se juega, se conversa.
bajo en la Antártica se dan ciertas atmósferas afectivas Uno puede ser testigo de una alegre camaradería entre
que son una suerte de iteración de un ethos posna- hombres y mujeres, ancianos y niños, que se comunican
cionalista. Uno de los momentos más interesantes del incluso con manos y cuerpos por encima de las barreras
calendario en la zona de la península Fildes, en la isla lingüísticas y, por un breve momento, se trasciende el
Rey Jorge, se da en febrero, cuando todas las estaciones profundo nacionalismo implícito en todos estos eventos
ŘŧƥŧŗǠļưх Ǩǽх şƐļϭх ƎŧưǵƐɭŘƺǨϮх ǝŧǠǨƺưļƥх şŧх ƥƺƁƐǨǵƎŘļϮх ȔƎǨƎ- celebratorios del espíritu antártico.
tantes, turistas, incluso profesores, padres y niños de la
țļх ŘŧǠǠļşļх ŧǨŘǽŧƥļх ǝǾŗƥƎŘļх FЗͷͲϮх Ǩŧх ǠŧǾưŧưх ŧưх ɭŧǨǵļǨх Por otro lado, como insisto, este sentido de «espíritu» con-
de celebración para conmemorar el establecimiento de lleva una serie de implicancias que vale la pena revisar.
las bases. En ocasiones, estas coinciden con la celebra- Porque, por ejemplo, el hielo sigue jugando el papel de
ción del Año Nuevo chino en la estación Gran Muralla. Se enemigo hostil, el de antagonista del héroe humano, con
ǵǠļŧưхļƥƎƮŧưǵƺǨхŧǨǝŧŘƎļƥŧǨхЉƀǠǽǵļхƀǠŧǨŘļхțхƺǵǠƺǨхЪƮļưƟļ- ɮƺǠļϮхƀļǽưļхțхƺǠƁļưƎǨƮƺǨхƮƎŘǠƺǨŘƻǝƎŘƺǨхŘƺƮƺхǝŧǠǨƺưļƟŧǨх
res») desde Punta Arenas y se comparten entre gente de de reparto. En esto vuelvo al trabajo reciente de Alejandra
Mancilla al cuestionar el concepto de soberanía perma- originarios en Australia, donde existe un cuerpo de cono-
nente sobre los recursos naturales, que debería sustituirse cimientos construido de forma consistente a lo largo de
por lo que ella llama la tutela permanente del mundo na- milenios.
tural no humano en ecorregiones como la Antártica.
Y es a partir del abrazo de estas ideas y principios como
Este es un punto clave, al preguntarnos cómo entender en quizás surge incluso otra forma de re-conocer el espíritu
un sentido más amplio lo que la idea del espíritu antártico antártico como zeitgeist, como el «espíritu de una época»,
ŘƺưưƺǵļхŧưхǵƎŧƮǝƺǨхşŧхƮǾƥǵƎǝƥŧǨхŘǠƎǨƎǨϮхŘƺưхŧƥхɭưхǵļƮŗƎŨưх ŧǨŧхŘƺưŘŧǝǵƺхǟǽŧхǨŧхǠŧɭŧǠŧхļхǵƺşļǨхļǟǽŧƥƥļǨхƎşŧļǨϮхşŧŗļǵŧǨх
de dejar de lado algunos de sus alcances coloniales. O y clima cultural que contribuyen a un nuevo pensamiento
cómo expandir el ethos del espíritu antártico de manera en una sociedad en un momento determinado. Entonces,
de recoger principios antiguos no-occidentales que hoy quedamos invitados a «respirar juntes» para re-pensar el
cobran inusitada relevancia. Como la noción del ŒƹƤžǾũ- espíritu antártico como un zeitgeist que incorpora, con res-
muñen mapuche o el principio maorí del kaitiakitanga, ponsabilidad y respeto, conocimientos ancestrales funda-
o el del Caring for CountryхŧưхƥļхɭƥƺǨƺƀƐļхşŧхƥƺǨхǝǽŧŗƥƺǨх cionales sobre la vida humana y no humana.
NOTAS
37 ¥ƎɪŧưŗǽǠƁƉхʹͲͲͻϭ
I. HISTORIA
38 Izaguirre y Mataloni 2000: 39.
EL ÚLTIMO CONTINENTE 39 Lausic 1993: 15.
Camila Buvinic Buvinic
40 Larrea y Balmaceda 2021: 119.
1 Periodista y licenciada en Comunicación Social.
41 Berguño 2021: 26.
2 Larrea y Balmaceda 2021: 39.
42 Jara 1998: 45.
3 Izaguirre y Mataloni 2000: 24.
43 ¥ƎɪŧưŗǽǠƁхʹͲͲϯхͳͳͶϭ
4 Otero Espasandín 1943: 14.
44 Toledo 2010:147
5 Bergstrom et al. 2006: 318.
45 León y Jara 2003: 7.
6 Estensen 2006: 6.
24 GļǠɭŧƥşхʹͲͳ͵ϭ 1 .ƮŗļƟļşƺǠхЉ¥ЊϮхǝǠŧǨƎşŧưǵŧх
de la Fundación Piloto Pardo.
25 Bunster 1977: 87.
244
9 Pinochet de la Barra 1948. 2 ǨŧļƎŘŧϭǽưƎЗŗǠŧƮŧưϭşŧхϰхǝǠŧŧưхet al. 2008.
10 Íbidem. 3 Adaptado de Peck 2018.
11 ºǠƺƮŗŧưхʹͲͲͶϭ 4 $ļǵƺǨхŘƺƮǝƎƥļşƺǨхşŧх.ļǨǵƮļưхͳͻͻ͵ϮхʹͲͲͷхŧхTÁtхʹͲʹͳϭ
12 Pinochet de la Barra 1948. 5 Brooks et al. 2020.
13 Marina de Chile 1947-1951. 6 rļǠƎưŧхƺưǨŧǠȔļǵƎƺưхTưǨǵƎǵǽǵŧхʹͲʹͳϰхÙ$¢ЗTÁtхʹͲʹͲϭ
14 Pinochet de la Barra 1948. 7 Halpern et al. 2019; Frazier 2019.
15 Marina de Chile 1947-1951. 8 Grémillet et al. 2018.
16 Filippi 2002. 9 $ļǵƺǨхşŧхrļǠƎưŧхºǠļɫŘхЉȕȕȕϭƮļǠƎưŧǵǠļɫŘϭŘƺƮЊϭ
7 ºØtхͳͻͺ͵ϭ
Toponimia y onomástica de las bases antárticas chilenas 8 Vezzani 2017.
Reiner Canales Cabezas
9 Lluvia Ácida 2013.
1 $ŧǝļǠǵļƮŧưǵƺхşŧхƺƮǽưƎŘļŘƎƺưŧǨхțх.şǽŘļŘƎƻưϮхTưǨǵƎǵǽǵƺхưǵĽǠǵƎŘƺхƉƎƥŧưƺϭ
TESTIMONIO
TESTIMONIO El hielo que nos sacó del frío
Wanda Quilhot Eugenio García Ferrada
Nadia Politis Mella
1 Periodista especializada en ciencia. Magíster en Ciencias de la Comunicación 1 $ƎǠŧŘǵƺǠхŘǠŧļǵƎȔƺхşŧƥхǝļŗŧƥƥƻưхşŧхƉƎƥŧхŧưхƥļх.ȚǝƺхŧȔƎƥƥļхͻʹϭ
ǝƺǠхƥļхÁưƎȔŧǠǨƎşļşхşŧхļưǵƎļƁƺхşŧхƉƎƥŧхțхļǽǵƺǠļхşŧƥхƥƎŗǠƺхưǵĽǠǵƎŘļϯхǠŧƥļǵƺǨхşŧх
ŧȚǝƥƺǠļşƺǠļǨхŧưхŧƥхŘƺǠļȥƻưхşŧƥхǝƥļưŧǵļхЉʹͲʹͳЊϭхØƎŘŧǝǠŧǨƎşŧưǵļхşŧхƥļхǨƺŘƎļŘƎƻưх TESTIMONIO
şŧх¢ŧǠƎƺşƎǨǵļǨхțх¢ǠƺƀŧǨƎƺưļƥŧǨхǝļǠļхƥļхƺƮǽưƎŘļŘƎƻưхşŧхƥļхƎŧưŘƎļхЉOT¢.Њϭ El gran lienzo blanco donde se proyectan
los sueños de la humanidad
Ítalo Tai · Sebastián Errázuriz
Salvador Reyes
1 хǽǵƺǠŧǨхşŧƥхŧǨǝŧŘǵĽŘǽƥƺхŘƺǠŧƺƁǠĽɭŘƺхAntártica.
1 Malvinas.
245
REFERENCIAS
246
hļưǨƎưƁϮхϭхЉͳͻͻͻЊϭхLa prisión blanca. ƎŗƥƎƺǵŧŘļхtļŘƎƺưļƥхşŧхƉƎƥŧϭхşƺƎϯхƉǵǵǝϯϺϺ the Antarctic, Volumen 1.хtǽŧȔļхßƺǠƢϯх ºƺƥŧşƺϮхtϭхЉʹͲͳͲЊϭх100 personajes históri-
Barcelona: Mondadori. ȕȕȕϭƮŧƮƺǠƎļŘƉƎƥŧưļϭƁƺŗϭŘƥϺͲʹϺ Routledge. cos de Patagonia y Antártica. Punta
ȕ͵ЗļǠǵƎŘƥŧЗ͵ͶͻʹͲͺϭƉǵƮƥ Arenas: Ediciones La Prensa Austral.
hļǠǠŧļϮхϭхțхļƥƮļŘŧşļϮхºϭхЉʹͲʹͳЊϭхAntártida: ТТТххЉʹͲͲͻЊϭхExploraciones polares. Madrid:
historias desconocidas e increíbles rƎƥƥϮхOϭхЉͳͻͲͷЊϭхThe siege of the South Pole. Tikal Ediciones. ºǠļǵƉļưϮх¢ϭхtϭϮхÙļǠȕƎŘƢЗ.ȔļưǨϮхØϭϮхßƺǽưƁϮх.ϭх
del continente blanco. Barcelona: ļƮŗǠƎşƁŧϯхOļǠȔļǠşхÁưƎȔŧǠǨƎǵțх¢ǠŧǨǨϭ FϭϮхFǠƎŧşƥļŧưşŧǠϮхϭϮхfƎƮϮхdϭхOϭхțхfƺƢǽŗǽưϮх
¥ƺŗŧǠǵǨϮхϭхrϭ et al. ЉʹͲͳЊϭхrļǠƎưŧхǠŧǨŧǠȔŧǨх
Ediciones B. tϭхЉʹͲʹͳЊϭхºƉŧхŧŘƺǨțǨǵŧƮхļǝǝǠƺļŘƉх
rƎƥƥǨϮхdϭхЉʹͲͲ͵ЊϭхExploring Polar Frontiers: can mitigate and promote adaptation
to management of the Antarctic krill
hļǽǨƎŘϮхϭхЉͳͻͻ͵ЊϭхLa Antártica y los inicios M-Z.хļưǵļхĽǠŗļǠļϯххƥƎƺϭх to climate change. Proceedings of
ɭǨƉŧǠțхЗхǵƉŧхШşŧȔƎƥǨхļǠŧхƎưхǵƉŧхşŧǵļƎƥЩх
de su historia. Antarctica and the the National Academy of Sciences
rƎǨǵǠļƥϮхGļŗǠƎŧƥļхЉͳͻЊϭх¢ƺŧƮļхşŧхƉƎƥŧϭх at small spatial and temporal scales.
beginning of its history. Punta Arenas: 114: 6167-6175.
ļưǵƎļƁƺϯх.şƎǵƺǠƎļƥх¢ƺƮļƎǠŧϮхͳͻϭ Journal of Marine Systems: 103598.
Museo Maggiorino Borgatello.
Rogers A. D. et al. ЉʹͲʹͲЊϭхưǵļǠŘǵƎŘхFǽǵǽǠŧǨϯх
rƺƺǠŧϮхdϭхfϭϮхŗŗƺǵǵϮхrϭх¥ϭхțх¥ƎŘƉƮļưϮхdϭх ºǠƺƮŗŧưϮхļǠƥƺǨхЉʹͲͲͶЊϭхLa Armada y la
hŧļưŧϮх.ϭϮхhǽŘļǨϮхϭϮхrļǠȚϮхfϭϮх$ļǵǵļϮх$ϭϮхtƎŧƥǨŧưϮх An Assessment of Climate-Driven
GϭхЉͳͻͻЊϭхØļǠƎļŗƎƥƎǵțхƎưхǵƉŧхƥƺŘļǵƎƺưхƺƀх presencia permanente de Chile en
OϭхțхļƥļȥļǠϮхdϭхFϭхЉʹͲʹͳЊϭхFǠƺƮхƁļǵŧȕļțх ƉļưƁŧǨхƎưх.ŘƺǨțǨǵŧƮхǵǠǽŘǵǽǠŧϮх
ǵƉŧхưǵļǠŘǵƎŘх¢ƺƥļǠхFǠƺưǵхЉͻͲͮЗʹͲͮхÙЊх la Antártica. Santiago: Centro de
ǵƺхŘǽǨǵƺşƎļưхŘƎǵțϯхÁưşŧǠǨǵļưşƎưƁхǽǠŗļưх FǽưŘǵƎƺưϮхļưşхŧǠȔƎŘŧх¢ǠƺȔƎǨƎƺưƎưƁхƎưх
from satellite sea surface temperature Estudios Estratégicos de la Armada.
residents’ sense of connectedness to the Southern Ocean. Annual Review
data. Journal of Geophysical Research
Antarctica. Geographical Research, of Marine Science 12: 87-120. ºØtхЉͳͻͺ͵ЊϭхhƺǨхdļƎȔļǨхŧưхƥļхưǵĽǠǵƎŘļϭх
C: Oceans 102: 27825-27833.
ͷͻЉʹЊϯхͳЗͳͷϭ şƺƎϯхƉǵǵǝǨϯϺϺțƺǽǵǽϭŗŧϺrǝOͷǝƥưȥʹ¥Á
¥ƺƥşĽưϮхGϭхЉʹͲʹͲЊϭхSearching for an Antarctic
ТТТхЉͳͻͻͻЊϭхhƺŘļǵƎƺưхļưşхşțưļƮƎŘǨхƺƀхǵƉŧх
hŧƻưхÙϭϮхƺưǨǽŧƥƺхțхdļǠļхFϭϮхrļǽǠƎŘƎƺхЉʹͲͳͷЊϭх identity at the Antarctic Gateway ØĽǨǟǽŧȥϮхϭхЉʹͲͳͺЊϭхMuerte en el hielo. La
Antarctic Polar Front from satellite sea
El piloto Luis Pardo Villalón. Visiones Cities of Cape Town (South Africa), historia del San Telmo y de los espa-
surface temperature data. Journal of
desde la prensa, 1916. Valparaíso: Christchurch (New Zealand), Hobart ñoles que descubrieron la Antártida.
Geophysical Research: Oceans 104:
LW Editores. (Australia), Punta Arenas (Chile), and rļşǠƎşϯхhļхŧǨƀŧǠļхşŧхƥƺǨхƥƎŗǠƺǨϭхх
3059-3073.
Ushuaia (Argentina). A thesis sub-
hŧƻưϮхrϭхϭхțхdļǠļϮхrϭхЉʹͲͲ͵ЊϭхAntártica: ØŧȥȥļưƎхGƺưȥĽƥŧȥϮх¢ļƺƥļхЉʹͲͳЊϭхhļхưǵĽǠǵƎŘļх
ǠǨƎϮхϭхOϭϮхÙƉƎǵȕƺǠǵƉϮхºϭхțхtƺȕƥƎưϮхÙϭх$ϭхЉͳͻͻͷЊϭх ŲŒƹƹīģϕŒŴϕơĀƤƹŒĀũϕńǁũǾũũŲīŴƹϕžńϕƹōīϕ
testimonios periodísticos 1947-1957. desde la cultura: una mirada necesa-
On the meridional extent and fronts requirements for the degree of Doctor
Valparaíso: Universidad de Playa ria. Boletín Antártico Chileno ЉTtOЊϮх
of the Antarctic Circumpolar Current. of Philosophy.хGļǵŧȕļțхưǵļǠŘǵƎŘļϮх
Ancha Ediciones. ͵͵хЉʹЊхЉŧşƎŘƎƻưхŧǨǝŧŘƎļƥЊϭ
Deep-Sea Research Part I 42: 641-673. ÁưƎȔŧǠǨƎǵțхƺƀхļưǵŧǠŗǽǠțхЙхºŧхÙƉļǠŧх
hƎǽϮхtϭхțхǠƺƺƢǨϮхϭхrϭхЉʹͲͳͺЊϭхƉƎưļЩǨхŘƉļư- ÙŐưļưƁļхƺхÙļƎǵļƉļϭ ÙļǠǠŧưϮх¥ϭ et al. ЉʹͲͳ͵Њϭх¤ǽļưǵƎƀțƎưƁхǵƉŧх
ǠǵŧƁļхrļǠǵƐưŧȥϮхhǽƎǨхЉʹͲͳʹЊϭхhļхŘǠƎǨƎǨхşŧх
ƁƎưƁхǝƺǨƎǵƎƺưхǵƺȕļǠşǨхƮļǠƎưŧхǝǠƺ- ŗŧưŧɭǵхƺƀхŧļǠƥțхŘƥƎƮļǵŧхŘƉļưƁŧхƮƎ-
ͳͻͳͶЗͳͻʹͶхțхŧƥхǨŧŘǵƺǠхƀļŗǠƎƥхŧưхƉƎƥŧϭх ļƥļȥļǠϮхdϭхFϭϮхdļƮŧǨϮх¢ϭϮхhŧļưŧϮх.ϭхțхrļƁŧŧϮх
tected areas in the Southern Ocean: ǵƎƁļǵƎƺưхƎưхļȔƺƎşƎưƁхŗƎƺşƎȔŧǠǨƎǵțхƥƺǨǨϭх
HistoriaхͶͷхЉʹЊϯхͶ͵͵ЗͶͷͶϭ hϭхЉʹͲʹͳЊϭхTŴńžƤŲīϕǾŴĀũϕĜŒǁģĀģīƬϕĀŴ-
Implications for future Antarctic go- Nature Climate Change 3: 678-682.
tárticas: las puertas de entrada de-
vernance. Marine Policy 94: 189-195. ǵŧǠƺϮхdϭхЉͳͻͶ͵ЊϭхLa Antártida. Buenos Aires:
vienen en ciudades custodias. Sidney: ÙļǵǵŧǠǨϮхGϭхrϭϮхOƎưƢŧϮхdϭхºϭхțх¥ŧƎǨǨϮхϭхϭх
Editorial Pleamar.
hƥǽȔƎļхŘƎşļхЉʹͲͳʹЊϭхEl continente de la luz: Institute for Culture and Society. ЉʹͲʹͲЊϭхhƺưƁЗǵŧǠƮхƺŗǨŧǠȔļǵƎƺưǨхƀǠƺƮх
primeras expediciones chilenas en la ¢ŧŘƢϮхhϭхϭхЉʹͲͳͺЊϭхưǵļǠŘǵƎŘхƮļǠƎưŧхŗƎƺşƎ- Antarctica demonstrate that mismat-
ŘƺǵǵϮхϭϮхOƎļǵǵϮхϭϮхrŘƎƥǠƺțϮхϭхțхÙƺǠǵƉļƮϮх
Antártica. ¢ǽưǵļхǠŧưļǨϯх.ƺƥƺЗ¢ǽŧŗƥƺх ȔŧǠǨƎǵțϯхļşļǝǵļǵƎƺưǨϮхŧưȔƎǠƺưƮŧưǵǨхļưşх ŘƉŧşхǨŘļƥŧǨхƺƀхɭǨƉŧǠƎŧǨхƮļưļƁŧƮŧưǵх
ϭхЉʹͲͳЊϭхEuropean Perceptions of
tǽŧȔƺЗTtOϮхşƎǨǝƺưƎŗƥŧхŧưхƉǵǵǝǨϯϺϺ ǠŧǨǝƺưǨŧǨхǵƺхŘƉļưƁŧϭх.ưхOļȕƢƎưǨϮхϭх and predator-prey interaction lead to
Terra Australis. tǽŧȔļхßƺǠƢϯх¥ƺǽǵƥŧşƁŧϭх
țƺǽǵǽϭŗŧϺƺǨFؤºƎƮÞƎß dϭϮх.ȔļưǨϮхϭхdϭϮх$ļƥŧϮхϭхϭϮхFƎǠǵƉϮхhϭхϭхțх ŧǠǠƺưŧƺǽǨхŘƺưŘƥǽǨƎƺưǨхļŗƺǽǵхǝǠŧ-
ƮƎǵƉϮхTϭх¢ϭхЉŧşǨϭЊϭхOceanography and ŧưļǵƺǠŧϮхÞϭхțхéļǠļưƢƎưϮхϭхЉʹͲͲЊϭхOƎǨǵƺǠƎļх caution. ĜŒīŴƹŒǾĜϕ¥īơžƤƹƬ 10: 2314.
ТТТхЉʹͲͳ͵ЊϭхInsula in albis. Punta Arenas:
Marine Biology: An Annual Review. şŧхǽưхǝļǨļşƺхŧưхŗƥļưŘƺϯхArqueología
.ƺƥƺЗ¢ǽŧŗƥƺхtǽŧȔƺЗTtOϮхşƎǨǝƺưƎŗƥŧх ÙŧşşŧƥƥϮхdϭхЉͳͺʹͷЊϭхVoyage towards the
ƺŘļх¥ļǵƻưϯх¥х¢ǠŧǨǨϮхǝǝϭхʹЗͳ͵͵ϭ histórica antártica. Belo Horizonte:
ŧưхƉǵǵǝǨϯϺϺțƺǽǵǽϭŗŧϺƎǟưT¤¥ͲͶ. South Pole performed in the years
Argvmentvm.
¢ƎưƺŘƉŧǵхşŧхƥļхļǠǠļϮхǨŘļǠхЉͳͻͶͺЊϭхLa Antártica 1822-24, containing an examination of
rļǠƎưļхşŧхƉƎƥŧхЉͳͻͶЗͳͻͷͳЊϭхAnuario hi-
chilena. ļưǵƎļƁƺϯх.şƎǵƺǠƎļƥхşŧƥх¢ļŘƐɭŘƺϭ ŧǠǠļưƺϮхrƎƁǽŧƥхЉͳͻͷЊϭхQuién llama en los the Antarctic sea, to the seventy-fourth
ģƤžŅƤāǾĜžͽ Tomo 39.
hielos. ļưǵƎļƁƺϯх.şƎǵƺǠƎļƥхtļǨŘƎƮŧưǵƺϭ degree of latitude, and a visit to Tierra
ТТТхЉͳͻͺͻЊϭхưǵĽǠǵƎŘļϮхǽưхŘƺưǵƎưŧưǵŧхǝļǠļхŧƥх
rļǠǵƐưЗļưŘŧƥļϮх.ϭхЉʹͲͳͺЊϭхTras las huellas del Fuego, with a particular account
tercer milenio. Estudios Internacionales, ƉļŘƢƥŧǵƺưϮх.ϭхЉʹͲͳͻЊϭхSur. Madrid: Editorial
del San Telmo: contexto, historia y of the inhabitants.хhƺưşǠŧǨϯхhƺưƁƮļưϮх
ʹ͵хЉͻʹЊϯхͶͻͻЗͷͳͳϭхƉǵǵǝǨϯϺϺşƺƎϭƺǠƁϺͳͲϭͷ͵ͷͶϺ Interfolio.
arqueología en Antártida.хéļǠļƁƺȥļϯх OǽǠǨǵϮх¥ŧŧǨϮхǠƮŧϮхǠƺȕưхļưşхGǠŧŧưϭ
0719-3769.1990.15572
ÁưƎȔŧǠǨƎşļşхşŧхéļǠļƁƺȥļϭх ǝƺǠǵļхļǝǽǵƎϮхϭхet al.хЉʹͲʹͲЊϭхŧļǨƺưļƥх
ÙƎƥǨƺưϮхfϭхhϭϮхºƎǵǵŧưǨƺǠϮх$ϭх¢ϭϮхÙƺǠƮϮхϭх
ТТТххЉͳͻͻͶЊϭхMedio siglo de recuerdos FƺƺşхÙŧŗх$țưļƮƎŘǨхƎưхǵƉŧхưǵļǠŘǵƎŘх
rļǠǵƎưƎŘϮхrϭхЉͳͻ͵ЊϭхǵǠƺǨхļưǵŧŘŧşŧưǵŧǨх țхhƺǵȥŧϮхOϭхfϭхЉʹͲʹͲЊϭхTưŘƺǠǝƺǠļǵƎưƁх
antár ticos. Santiago: Editorial ŧưǵƉƺǨхƺƀхºŧǵƉțǨхļțхЉ¥ƺǨǨхŧļЊϯх
para el historial antártico de Chile. climate change adaptation into ma-
Universitaria. Impl ic at ions for Bio di ver si t y
Anales del Instituto de la Patagonia rine protected area planning. Global
¢ŧǠǨƎǨǵŧưŘŧхÁưşŧǠх$ƎɪŧǠŧưǵхŧļǨƺưļƥх
TØхЉͳЗ͵ЊϯхͳЗϭ ¤ǽƎǠƺȥϮх$ϭхЉʹͲͳͳЊϭхhļхɮƺǵļхşŧхƥļхƺŘƎŧşļşх Change Biology 26: 3251-3267.
Sea-Ice Coverage. Frontiers in Marine
Ballenera de Magallanes: historias y
ТТТхЉʹͲͲͶЊϭхưǵŧŘŧşŧưǵŧǨхƉƎǨǵƻǠƎŘƺǨх Science 7: 1-18.
operaciones en los mares australes
ǨƺŗǠŧхƥļхŘļȥļхşŧхŘŧǵĽŘŧƺǨхŧưхƉƎƥŧϭх
ЉͳͻͲͷЗͳͻͳЊϭхMagallaniaх͵ͻхЉͳЊϯх͵͵Зͷͺϭ ǝǠŧŧưϮхGϭϮхfļƥŧǨŘƉƢŧϮхhϭхțхOŧțƁǨǵŧǠϮхGϭх
Boletín Antártico Chilenoхʹ͵хЉͳЊϯхЗͳʹϭ
ЉʹͲͲͺЊϭхŧļхƎŘŧхǠŧƮƺǵŧхǨŧưǨƎưƁхǽǨƎưƁх
¤ǽƎǠƺȥϮх$ϭххЉʹͲʹͲЊϭхSoplan las ballenas.
rļțƺǠƁļϮхrϭхЉʹͲʹͲЊϭхPieles, tabaco y qui- AMSR-E 89-GHz channels. Journal
Historia de la caza de cetáceos en
llangos. Relaciones entre loberos of Geophysical Research: Oceans
Chile. ļưǵƎļƁƺϯх.şƎŘƎƺưŧǨхƎŗƥƎƺǵŧŘļх
angloestadounidenses y aborígenes 113: 1-14.
tļŘƎƺưļƥхşŧхƉƎƥŧϭ
australes en la Patagonia (1780-1850).
ǵŧƉŗŧǠƁϮх¥ϭхЉʹͲͲ͵ЊϭхArqueología histórica
ļưǵƎļƁƺϯх.şƎŘƎƺưŧǨхşŧхƥļхǽŗşƎǠŧŘŘƎƻưх ¥ļțƮƺưşϮхϭхЉʹͲͳͶЊϭх¢ŧƥļƁƎŘх¥ŧƁƎƺưļƥƎȥļǵƎƺưϭх.ưх
antártica. Aborígenes sudamericanos
de Investigación. $ŧхǠƺțŧǠϮхϭϮхfƺǽŗŗƎϮх¢ϭϮхGǠƎɫǵƉǨϮхOϭхdϭϮх
en los mares subantárticos en el siglo
¥ļțƮƺưşϮхϭϮх$ЩŘƺȥϮхϭхțхØļưхşŧх¢ǽǵǵŧϮхϭх
rŧƎưŧǠǨϮхfϭхrϭ et al. ЉʹͲͳͺЊϭхƉƥƺǠƺǝƉțƥƥЗļх XIX. ļưǵƎļƁƺϯх$ƎǠŧŘŘƎƻưхşŧхƎŗƥƎƺǵŧŘļǨϮх
ЉŧşǨϭЊϭхBiogeographic Atlas of the Southern
in Antarctic Landfast Sea Ice: A First Archivos y Museos.
OceanϭхļƮŗǠƎşƁŧϯх¥Ϯхǝǝϭх͵ͻЗͶͲ͵ϭ
Synthesis of Historical Ice Core Data.
ºļǨƮļưƎļưхGƺȔŧǠưƮŧưǵхЉʹͲͳЊϭхTasmanian
Journal of Geophysical Research: ¥ŧțŧǨхFƎƁǽŧǠƺļϮхļƥȔļşƺǠхЉͳͻͷЊϭхEl conti-
economy, şƺƎϯххƉǵǵǝǨϯϺϺȕȕȕϭǵǠŧļǨǽǠțϭ
Oceans 123: 8444-8459. nente de los hombres solos. Santiago:
ǵļǨϭƁƺȔϭļǽϺǽşƁŧǵ¢ļǝŧǠǨOºrhϺǽşƁŧǵ
Ercilla.
Memoria Chilena. La posición chilena durante ʹͲͳϺ¢ͳϺʹͲͳЗͳͺЗ¢ͳЗʹЗºļǨƮļưƎļưЗ
ƥļхƁǠļưхƁǽŧǠǠļхЉͳͻͳͶЗͳͻͳͺЊϭхļưǵƎļƁƺϯх ¥ƎɪŧưŗǽǠƁƉϮхϭхЉʹͲͲЊϭхEncyclopedia of [Link]
247
LOS AUTORES
250
Juan Francisco Lecaros Menéndez ǟǽŧхƀǽŧхǝǽŗƥƎŘļşƺхǝƺǠхŧƥхŧǠȔƎŘƎƺхOƎşǠƺƁǠĽɭŘƺх Ítalo Tai
Empresario. Fundador de la corporación Simón țх ŘŧļưƺƁǠĽɭŘƺх şŧх ƥļх ǠƮļşļϭх ŘǵǽļƥƮŧưǵŧх ŘǵƺǠϮх ŗļƎƥļǠƐưϮх ŘƺǠŧƻƁǠļƀƺх țх şƎǠŧŘǵƺǠх ŘƉƎƥŧưƺх
şŧх ƎǠŧưŧϭх Oļх ŧǨŘǠƎǵƺх ƥƎŗǠƺǨх ǨƺŗǠŧх ƁŧǨǵƎƻưх şŧх Ǩŧх şŧǨŧƮǝŧƹļх ŧưх ưƺƮŗǠŧǨх ƁŧƺƁǠĽɭŘƺǨх ŧưх şŧхƥļǠƁļхțхşŧǨǵļŘļşļхǵǠļțŧŘǵƺǠƎļϮхļŘǵǽļƥƮŧưǵŧх
ƀǽưşļŘƎƺưŧǨхŧхƉƎǨǵƺǠƎļϭх.ǨхŧǨŘǽƥǵƺǠхļɭŘƎƺưļşƺх ŧƥх TưǨǵƎǵǽǵƺх GŧƺƁǠĽɭŘƺх rƎƥƎǵļǠх țх ŧưх ŧƥх ƺƮƎǵŨх es director de Ítalo Tai & Compañía. Sus fuen-
y caminante de nuestra geografía. tļŘƎƺưļƥхşŧхtƺƮŗǠŧǨхGŧƺƁǠĽɭŘƺǨхưǵĽǠǵƎŘƺǨϭ ǵŧǨхǨƺưхƺǠƎƁƎưļƥŧǨϭхǽǨŘļưşƺхǽưхŧǨǵƎƥƺхǝǠƺǝƎƺϮх
ǠŧŘǽǠǠŧх ļх ƥļх şļưȥļх ŗǽǵƺƉϮх ŧƥх ǵŧļǵǠƺϮх ƥļх şļưȥļх
Marcelo Leppe Cartes Manuel Pinochet Rodríguez ŘƺưǵŧƮǝƺǠĽưŧļϮх ƥļх ļŘǠƺŗļŘƎļϮх ƥļх ǝƥĽǨǵƎŘļϮх ƥļǨх
Doctor en Ciencias Biológicas por la Univer- tļŘƎƻхŧưхØƎƹļхşŧƥхrļǠхŧưхͳͻͷхțхŧƁǠŧǨƻхŘƺƮƺх ȔƎǨǽļƥŧǨϮхǝļǠļϮхşŧǨşŧхļƉƐϮхƥļưȥļǠǨŧхƉļŘƎļхƥļхŗǾǨ-
ǨƎşļşхşŧхƺưŘŧǝŘƎƻưϮхļŘļşŨƮƎŘƺхțхǝļƥŧƺŗƎƻ- ƺɭŘƎļƥх şŧх rļǠƎưļх ŧưх ͳͻͺͷϭх Fǽŧх ŘƺƮļưşļưǵŧх ǟǽŧşļϮхŘǠŧļŘƎƻưхțхŧȚǝǠŧǨƎƻưхşŧхǽưхļǠǵŧхƎưǵŧƁǠļƥϭ
logo. En la actualidad es director nacional del de la misilera UribeϮх şŧƥх ǵǠļưǨǝƺǠǵŧх AquilesϮх
Instituto Antártico Chileno y vicepresidente del şŧƥх ŗǽǟǽŧх ƮǽƥǵƎǝǠƺǝƻǨƎǵƺх Sargento Aldea y Cristine Trevisan
ƺƮƎǵŨх ƎŧưǵƐɭŘƺх ƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥх şŧх TưȔŧǨǵƎƁļ- şŧƥх ŘƺƮļưşƺх ưɭŗƎƺх țх ºǠļưǨǝƺǠǵŧǨх tļȔļƥŧǨϭх GǠļşǽļşļх ŧưх ƎŧưŘƎļǨх ƎƺƥƻƁƎŘļǨх ЉʹͲͲͺЊϮх
ŘƎƻưхưǵĽǠǵƎŘļхЉ¥Њϭ ŘǵǽļƥƮŧưǵŧхŧƟŧǠŘŧхŘƺƮƺхǝǠĽŘǵƎŘƺхşŧхŘļưļƥŧǨх ƮļƁƐǨǵŧǠх ЉʹͲͳͳЊх țх şƺŘǵƺǠļşƺх ЉʹͲͳͺЊх ŧưх Gŧƺ-
desde 2017. ƥƺƁƐļх ŧşƎƮŧưǵļǠƎļх ЉÁưƎȔŧǠǨƎşļşх şƺх Øļƥŧх şƺх
Leslie Manríquez Márquez ¥Ǝƺх şƺǨх ƎưƺǨϮх ÁtTTtЊϭх ǽǨх ƥƐưŧļǨх şŧх
GŧƻƥƺƁļх şŧх ƥļх ÁưƎȔŧǠǨƎşļşх şŧх ƺưŘŧǝŘƎƻưϮх Tania Pivcevic Cortese ƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưх Ǩƺưх ǝļƥŧƺŗƺǵĽưƎŘļϮх ǝļƥŧƺŘƥƎƮļϮх
doctora en Geología Sedimentaria de la Uni- Ingeniera comercial. Es gerente de marketing ǝļƥŧƺļƮŗƎŧưǵŧϮх ǝļƥŧƺŧŘƺƥƺƁƐļх țх ǝļƥŧƺŗƎƺƁŧƺ-
ȔŧǠǨƎşļşх şƺх Øļƥŧх şƺх ¥Ǝƺх şƺǨх ƎưƺǨϮх ǠļǨƎƥϭх del grupo DAP. A lo largo de su carrera ha ƁǠļƀƐļϭхŘǵǽļƥƮŧưǵŧх ƎưȔŧǨǵƎƁļх ƥļх ǝļƥŧƺɮƺǠļх şŧх
Actualmente realiza un postdoctorado en şŧǨŧƮǝŧƹļşƺхşƎȔŧǠǨƺǨхŘļǠƁƺǨхŧưхƥļхŧƮǝǠŧǨļϮх la península Antártica y Patagonia.
Brasil asociado al proyecto Paleoclima del Pro- así como en la dirección en los gremios del
grama Antártico Brasileño. turismo. Paola Vezzani González
.ǨŘǽƥǵƺǠļх Љ¢ǽưǵļхǠŧưļǨϮхͳͻͺЊхƀƺǠƮļşļх ŧưх ƥļх
Marcelo Mayorga Zúñiga Nadia Politis Mella Universidad Católica de Chile. Ha realizado
$ƺŘǵƺǠх ŧưх .ǨǵǽşƎƺǨх ƮŧǠƎŘļưƺǨϮх ļŘļşŨƮƎŘƺх ¢ŧǠƎƺşƎǨǵļхŧǨǝŧŘƎļƥƎȥļşļхŧưхŘƎŧưŘƎļϮхļǽǵƺǠļхşŧƥх ƮǾƥǵƎǝƥŧǨхŧȚǝƺǨƎŘƎƺưŧǨхțхŘǽŧưǵļхŘƺưхƺŗǠļǨхŧưх
de la Universidad de Magallanes. Sus princi- ƥƎŗǠƺх Antártica: relatos de exploradoras en el ŘƺƥŧŘŘƎƺưŧǨхǝǠƎȔļşļǨхțхǝǾŗƥƎŘļǨхŘƺƮƺхƥļхƺŗǠļх
ǝļƥŧǨх ƥƐưŧļǨх şŧх ƎưȔŧǨǵƎƁļŘƎƻưх Ǩŧх ǠŧɭŧǠŧưх ļх ƥļх corazón del planetaх ЉʹͲʹͳЊх țх ȔƎŘŧǝǠŧǨƎşŧưǵļх FaroϮхŧƮǝƥļȥļşļхŧưхŧƥхƟļǠşƐưхŧȚǵŧǠƎƺǠхşŧхƥļхÁưƎ-
ƉƎǨǵƺǠƎļх ƮļǠƐǵƎƮļх ǵǠļưǨưļŘƎƺưļƥϮх ŧưƀƺŘļşļх ŧưх de la Asociación Chilena de Periodistas y Pro- ȔŧǠǨƎşļşхşŧхOŧƥǨƎưƢƎϮхFƎưƥļưşƎļϭ
la caza de mamíferos marinos y el contacto fesionales para la Comunicación de la Cien-
ŘƺưхƥƺǨхļŗƺǠƐƁŧưŧǨхļǽǨǵǠļƥŧǨϮхƥļхŘƎǠŘǽƥļŘƎƻưхşŧх ŘƎļх ЉOT¢.Њϭх ŘǵǽļƥƮŧưǵŧх ŧǨх şƎǠŧŘǵƺǠļх şŧх
ƥļх ƎưƀƺǠƮļŘƎƻưхțх ƥƺǨхɮǽƟƺǨх ƮļǠƐǵƎƮƺǨЗŘƺƮŧǠ- comunicaciones del Instituto Milenio BASE.
ciales en torno al territorio austral americano.
Juan Francisco Salazar Sutil
Fernando Pardo Huerta Académico y realizador audiovisual radicado
.ƮŗļƟļşƺǠх Љ¥ЊϮх ǝǠŧǨƎşŧưǵŧх şŧх ƥļх FǽưşļŘƎƻưх en Sídney desde 1998. Profesor titular de
Piloto Pardo. ƺƮǽưƎŘļŘƎƻưх țх rŧşƎƺх ƮŗƎŧưǵŧх ŧх ƎưȔŧǨǵƎ-
ƁļşƺǠх ŧưх ƥļх ÁưƎȔŧǠǨƎşļşх şŧх ÙŧǨǵŧǠưх țşưŧțϮх
Andrea Peña Aguirre şƺưşŧх ƺŗǵǽȔƺх Ǩǽх şƺŘǵƺǠļşƺх ŧưх ʹͲͲͷϭх $ŧǨşŧх
¢ŧǠƎƺşƎǨǵļхЉÁưƎȔŧǠǨƎşļşхşŧхƉƎƥŧЊхțхƮļƁƐǨǵŧǠхŧưх ʹͲͳͳх Ɖļх ǠŧļƥƎȥļşƺх ưǽƮŧǠƺǨƺǨх ǵǠļŗļƟƺǨх ŧưх ƥļх
ƺƮǽưƎŘļŘƎƻưх .ǨǵǠļǵŨƁƎŘļх Љ¢ÁЊϭх ŧх Ɖļх şŧǨ- ưǵĽǠǵƎŘļхțхŧưхƥļǨхŘƎǽşļşŧǨхşŧхOƺŗļǠǵϮхƉǠƎǨǵ-
Páginas 242 y 243. Iceberg en Puerto Foyn. Fotografía de Jean Paul de
empeñado en las áreas de relaciones interna- church y Punta Arenas. la Harpe, 2021. Bahía Wilhelmina frente a la costa Danco, península
Antártica. Un mundo blanco y azul donde sólo se aprecian montañas
ŘƎƺưļƥŧǨхțхşƎȔǽƥƁļŘƎƻưхŘƎŧưǵƐɭŘļϭхŘǵǽļƥƮŧưǵŧх
nevadas, numerosos glaciares y bloques de hielo que adoptan formas
lidera el equipo de Comunicaciones y Educa- Francisco Santa Cruz Carrasco caprichosas y bellas.
ción del Instituto Antártico Chileno. Biólogo marino y magíster en Ciencias Pesque-
Páginas 248 y 249. Parte de las montañas Ellsworth y del glaciar Edson
ras de la Universidad de Concepción. Investi- vistos desde el glaciar Unión. Fotografía de Felipe Trueba. 2020.
Álvaro Pinochet Brunetto gador del programa de Áreas Marinas Prote-
Páginas 252 y 253. Pingüinos de adelia sobre iceberg. Fotografía de
ļǠǵƻƁǠļƀƺхŘƉƎƥŧưƺϭхǽхļɭŘƎƻưхǝƺǠхƥļхưǵĽǠǵƎŘļх gidas en el océano Austral del departamento Jean Paul de la Harpe, 2020. Esta especie fue nombrada en honor a
la Tierra de Adelia, región de la Antártica descubierta en 1840 por el
ŘƺƮŧưȥƻхŧưхƥļхǽưƎȔŧǠǨƎşļşϮхŘǠŧļưşƺхǽưхļǵƥļǨх ŘƎŧưǵƐɭŘƺхşŧƥхTưǨǵƎǵǽǵƺхưǵĽǠǵƎŘƺхƉƎƥŧưƺϭ
explorador francés Jules Dumont d'Urville.
251
AGRADECIMIENTOS
252
254
Editores
ļǠƥƺǨхƥşǽưļǵŧхşŧƥхƺƥļǠх϶хOŧǠưĽưх¥ƺşǠƐƁǽŧȥхØƎƥƥŧƁļǨ
Coeditor
Instituto Antártico Chileno
rļǠŘŧƥƺхhŧǝǝŧхļǠǵŧǨх϶х¥ŧƎưŧǠхļưļƥŧǨхļŗŧȥļǨх϶хưşǠŧļх¢ŧƹļхƁǽƎǠǠŧх϶х¢ļŗƥƺх¥ǽƎȥхºŧưŧŗ
Coordinación General
GŧƮļхȕƎưŗǽǠưх¢ǽŧƥƮļ
Coordinación Editorial
Arantxa Martínez Antonio
Coordinación Corporativa
dƺǨŧɭưļхGļǠŘƐļхrŧƢƎǨ
DISEÑO Y PRODUCCIÓN
ØƎǠǵǽļƥхhƎŗǠƺǨ
Dirección General
Andrés Urrutia Rodríguez
Dirección de Arte
Carolina Videla Herrera
Gestión de Iconografía
Miguel Ángel Passalacqua
Gestión de Color
ŧǠưļǠşƺхfǽǨƟļưƺȔƎŘх$Ɛļȥ
Post-producción de imágenes
Juan González
Corrección de texto
ǨŘļǠхŧşƺхTưƺǨǵǠƺȥļ
IMPRESIÓN
Ograma Impresores
TtхͻͺЗͻͷЗʹͶ͵ЗͲͻʹЗͲ
tƎưƁǽưļхǝļǠǵŧхşŧхŧǨǵļхǝǽŗƥƎŘļŘƎƻưϮхƎưŘƥǽƎşƺхŧƥхşƎǨŧƹƺхşŧхŘǽŗƎŧǠǵļϮхǝǽŧşŧхǠŧǝǠƺşǽŘƎǠǨŧхƺхǵǠļưǨƮƎǵƎǠǨŧхǝƺǠхưƎưƁǾưхƮŧşƎƺϮх
sin previa autorización del editor.
.ƥхǵǠļǵļƮƎŧưǵƺхşŧхļưǵŧŘŧşŧưǵŧǨхțхƺǝƎưƎƺưŧǨхǠŧƥļŘƎƺưļşƺǨхŘƺưхƥƺǨхƥƐƮƎǵŧǨхƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥŧǨхşŧхƉƎƥŧхŘƺưǵŧưƎşƺǨхŧưхŧǨǵļхƺŗǠļϮх
ǨƺưхşŧхŧȚŘƥǽǨƎȔļхǠŧǨǝƺưǨļŗƎƥƎşļşхşŧхǨǽǨхļǽǵƺǠŧǨϭ
ǽǵƺǠƎȥļşļхǨǽхŘƎǠŘǽƥļŘƎƻưхŧưхŘǽļưǵƺхļхƥƺǨхƮļǝļǨхțхŘƎǵļǨхǟǽŧхŘƺưǵƎŧưŧхŧǨǵļхƺŗǠļϮхǠŧƀŧǠŧưǵŧǨхƺхǠŧƥļŘƎƺưļşļǨхŘƺưхƥƺǨхƥƐƮƎǵŧǨхƎưǵŧǠưļŘƎƺưļƥŧǨхțхƀǠƺưǵŧǠļǨх
şŧƥхǵŧǠǠƎǵƺǠƎƺхưļŘƎƺưļƥхǝƺǠх¥ŧǨƺƥǽŘƎƻưхtҾхͳʹͳхşŧƥхʹʹхşŧхưƺȔƎŧƮŗǠŧхşŧхʹͲʹʹхşŧхƥļх$ƎǠŧŘŘƎƻưхtļŘƎƺưļƥхşŧхFǠƺưǵŧǠļǨхțхhƐƮƎǵŧǨхşŧƥх.ǨǵļşƺϭхhļхŧşƎŘƎƻưх
țхƥļхŘƎǠŘǽƥļŘƎƻưхşŧхƮļǝļǨϮхŘļǠǵļǨхƁŧƺƁǠĽɭŘļǨхǽхƺǵǠƺǨхƎƮǝǠŧǨƺǨхțхşƺŘǽƮŧưǵƺǨхǟǽŧхǨŧхǠŧɭŧǠļưхƺхǠŧƥļŘƎƺưŧưхŘƺưхƥƺǨхƥƐƮƎǵŧǨхțхƀǠƺưǵŧǠļǨхşŧхƉƎƥŧϮхưƺх
ŘƺƮǝǠƺƮŧǵŧưϮхŧưхƮƺşƺхļƥƁǽưƺϮхļƥх.ǨǵļşƺхşŧхƉƎƥŧϮхşŧхļŘǽŧǠşƺхŘƺưхŧƥхǠǵϭхʹҾϮхƥŧǵǠļхƁЊхşŧƥх$FhхtҾͺ͵хşŧхͳͻͻхşŧƥхrƎưƎǨǵŧǠƎƺхşŧх¥ŧƥļŘƎƺưŧǨх.ȚǵŧǠƎƺǠŧǨϭ
.ǨǵŧхƥƎŗǠƺхǨŧхǵŧǠƮƎưƻхşŧхƎƮǝǠƎƮƎǠхŧưхşƎŘƎŧƮŗǠŧхşŧхʹͲʹʹϭх
¢ǠƎƮŧǠļхŧşƎŘƎƻưхşŧхʹϭͲͲͲхŧƟŧƮǝƥļǠŧǨϭ
Colección Santander
Museo Chileno de Arte Precolombino
hļхŘƺƥļŗƺǠļŘƎƻưхŧşƎǵƺǠƎļƥхŧưǵǠŧхļưŘƺхļưǵļưşŧǠ
țхrǽǨŧƺхƉƎƥŧưƺхşŧхǠǵŧх¢ǠŧŘƺƥƺƮŗƎưƺхŘƺưǨǵļхşŧхƥļǨхǨƎƁǽƎŧưǵŧǨхƺŗǠļǨϯ
ʹͲʹͳх ļƮƎưƺǨхşŧхļƁǽļϮхƥƺǨхǠƐƺǨхşŧхƉƎƥŧ
ʹͲʹͲх rļƁļƥƥļưŧǨϮхǵǠŧǨхşŧǨŘǽŗǠƎƮƎŧưǵƺǨ
ʹͲͳͻх hļхƺǠşƎƥƥŧǠļхşŧхƥƺǨхưşŧǨϮхļƥхǨǽǠхşŧхƮŨǠƎŘļ
ʹͲͳх ļŗƺхşŧхOƺǠưƺǨ
2016 Chiloé
2014 Mar de Chile
2012 Atacama
2010 Santiago de Chile: Catorce mil años
ʹͲͲͺх ¥ļǝļхtǽƎϯх.ƥхƺƮŗƥƎƁƺхşŧƥхƮǽưşƺ
2007 Patagonia andina: Inmensidad humanizada
ʹͲͲх ȕļƢƉǽưƎϯхºŧƟƎŧưşƺхƥļхƉƎǨǵƺǠƎļхļưşƎưļ
ʹͲͲͷх dƺțļǨхşŧхƥƺǨхưşŧǨϯхrŧǵļƥŧǨхǝļǠļхƥƺǨхƉƺƮŗǠŧǨϮх
metales para los dioses
2004 Cocinas Mestizas de Chile: La olla deleitosa
2003 Con mi humilde devoción: Bailes chinos de Chile Central
2002 Voces Mapuches: Mapuche dungu
2001 Tras la huella del Inka en Chile
ʹͲͲͲх ºƎȕļưļƢǽϯхŧƹƺǠŧǨхşŧƥхƥļƁƺхǨļƁǠļşƺ
1999 Arte rupestre en los Andes de Capricornio
ͳͻͻͺх ƮŨǠƎŘļхǝǠŧŘƺƥƺƮŗƎưļхŧưхŧƥхǠǵŧ
ͳͻͻх ¥ƺǨǵǠƺǨхşŧхƉƎƥŧхǝǠŧŘƺƥƺƮŗƎưƺ
ͳͻͻх tļǨŘļ
1995 Sonidos de América
1994 La cordillera de los Andes: Ruta de encuentros
ͳͻͻ͵х TşŧưǵƎşļşхțхǝǠŧǨǵƎƁƎƺхşŧхƥƺǨхưşŧǨϯхGƺǠǠƺǨϮхǵǽǠŗļưǵŧǨхțхşƎļşŧƮļǨ
1992 Colores de América
ͳͻͻͳх hƺǨхƺǠƀŧŗǠŧǨхƺƥȔƎşļşƺǨхşŧхƮŨǠƎŘļ
ͳͻͻͲх ǠǵƐɭŘŧǨхşŧƥхŗļǠǠƺ
1989 Arte mayor de los Andes
ͳͻͺͺх ŗǠļǨхƮļŧǨǵǠļǨ
ͳͻͺх OƺƮŗǠŧǨхşŧƥхǽǠ
ͳͻͺх $ƎļƁǽƎǵļǨϮхǝǽŧŗƥƺǨхşŧƥхưƺǠǵŧ
ͳͻͺͷх ǠƎŘļϮхşƎŧȥхƮƎƥхļƹƺǨ
1984 Tesoros de San Pedro de Atacama
1983 Platería araucana
ͳͻͺʹх rǽǨŧƺхƉƎƥŧưƺхşŧхǠǵŧх¢ǠŧŘƺƥƺƮŗƎưƺ