Tema 7
1. El proceso evaluador: fases, agentes, problemas habituales. 2.
Estrategias de evaluación: técnicas e instrumentos; clasificación,
descripción y pautas de aplicación. 3. Metodología de investigación-
acción. 4. Evaluación en ocio y tiempo libre.
La aplicación didáctica del presente tema se extiende a toda la familia
profesional de Servicios Socioculturales y a la Comunidad, actualmente
compuesta por 6 ciclos formativos de grado superior, un ciclo formativo de grado
medio y un título profesional básico.
Pero principalmente será idóneo para el ciclo superior de Animación
Sociocultural y Turística, cuyo currículo establece en Galicia el Decreto 205/2013
de 27 de diciembre para la Comunidad Autónoma de Galicia. También tiene
bastante relación con el CS de Integración Social, cuyo currículo establece el
Decreto 73/2016 de 28 de abril para la Comunidad Autónoma de Galicia.
Centrándonos en la temática, la desarrollaremos siguiendo los epígrafes
indicados en el título.
1. EL PROCESO EVALUADOR: FASES, AGENTES, PROBLEMAS
HABITUALES
La evaluación forma parte del proceso de programación de la intervención
social. Debe estar presente a lo largo de todas las fases, ya que la finalidad de
la evaluación es emitir una valoración y poder tomar decisiones. Siguiendo a
Espinoza y Vergara (1983) en “Evaluación de proyectos sociales”, la evaluación
tiene dos objetivos, por un lado, medir el grado de idoneidad, eficacia y eficiencia
de un programa, y por otro facilitar el proceso de toma de decisiones sobre si se
debe modificar la estrategia y/o mejorar las prácticas y los procedimientos.
La evaluación es un proceso continuo, sistemático y secuencial de
recogida y análisis de datos sobre el nivel de logros alcanzados en todas y cada
una de las fases y líneas de acción o desarrollo de las propuestas que
realicemos, ya sean programas, proyectos y actividades o eventos puntuales y
aislados. Se trata, por tanto, de un proceso de medición, análisis y mejora de la
práctica profesional.
La evaluación servirá también para mejorar la calidad de la práctica
profesional desde la respuesta ajustada a las demandas y expectativas de las
personas destinatarias.
Por esto, en la evaluación será necesaria la participación, tanto de
personas que forman parte del equipo de trabajo de la intervención que se
evalúa, como de otros profesionales y de las personas participantes, para
obtener una valoración más completa y crítica.
La evaluación resulta necesaria por dos razones fundamentales:
Primera, porque es una manera de obtener una retroalimentación sobre las
intervenciones y los programas, que nos servirán para mejorarlos y progresar.
Y segunda, porque es una responsabilidad social y política, especialmente si la
intervención se lleva a cabo con fondos públicos.
Así, la evaluación se dirigirá al menos a:
- las instituciones o entidades que financian programas y servicios, que
requieren información objetiva sobre la efectividad de las acciones, informes
descriptivos y sobre el grado de satisfacción.
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- En segundo lugar, a la ciudadanía que, en su condición de personas
usuarias, exigen calidad en la atención recibida y que ésta se corresponda con
sus necesidades reales.
- En tercer lugar, a las personas profesionales de la intervención,
conscientes de la importancia de desarrollar programas adaptados a las
necesidades de la población y de poder demostrar su calidad. Por lo que
deberían estar interesadas en incluir en sus intervenciones mecanismos de
evaluación y autorregulación.
- Y, por último, la evaluación también es una forma de investigación, que
nos servirá para conocer la realidad social, como veremos en el último epígrafe.
El procedimiento a seguir para realizar la evaluación de cualquier
intervención, pasa por una serie de fases: primero la identificación del objetivo,
luego la planificaremos el proceso, pasamos a la recogida y análisis de la
información, más tarde la valoración de los resultados y por último la elaboración
y difusión del informe.
Para ello, debemos definir los criterios de la evaluación a realizar, señalando los
indicadores de logro para cada uno de los objetivos propuestos.
Los indicadores deben ser fiables, válidos, claros, relevantes, objetivos y
perdurables en el tiempo para permitir su comparación en diferentes momentos
y poder sacar conclusiones sobre la evolución.
Por lo tanto, la evaluación con los indicadores definidos debe acompañar
toda la intervención, orientándola.
El siguiente paso, será diseñar un método, según las necesidades:
- Definir los agentes evaluadores.
- Seleccionar las técnicas y los instrumentos de evaluación que se
emplearán.
- Elaborar los instrumentos de evaluación que se emplearán.
- Determinar los momentos de la evaluación.
- Realizar la recogida sistemática de datos basándose en los indicadores
de logro marcados.
- Analizar los datos obtenidos aplicando los criterios de evaluación.
- Elaborar las conclusiones del análisis de resultados.
- Y, por último, elaborar el informe - memoria de toda la intervención.
Siguiendo a Cembranos, algunos de los problemas habituales a la hora de
evaluar, son:
- Equiparar evaluar con valorar, sin profundizar en los porqués ni proponer
alternativas.
- Equiparar evaluar con cuantificar, ya que necesitamos más datos que los
cuantificables para poder realizar una valoración global.
- La no participación en la evaluación de todas las personas implicadas.
- Confundir los niveles de evaluación: plan, programa y proyecto.
- La recogida de datos innecesarios.
- Evaluar sin intencionalidad de que esa evaluación sea útil, sólo como un
mero trámite.
2. ESTRATEGIAS DE EVALUACIÓN: TÉCNICAS E INSTRUMENTOS;
CLASIFICACIÓN, DESCRIPCIÓN Y PAUTAS DE APLICACIÓN.
La selección de la metodología para el proceso evaluador, exige tener en
cuenta una serie de aspectos que condicionan esta elección:
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- El tipo de programa que se evalúa.
- Si el objeto de la evaluación se limita a algún punto del programa o es
sobre el total.
- La finalidad del proceso.
- El momento en el que produce la evaluación, con respecto al programa.
- La accesibilidad y disponibilidad de información relevante sobre los
antecedentes y desarrollo del programa.
- La relación que mantiene la persona evaluadora con el programa. (interna
o externa).
Así, diferenciaremos varios tipos de evaluación:
La evaluación Inicial, que se realiza antes del diseño del programa y nos permite
recoger datos y analizarlos, con la finalidad de conocer un entorno, un colectivo
y realizar un estudio de necesidades, un diagnóstico. Esto nos facilitará hacer
una propuesta acorde a las necesidades.
La evaluación formativa, que se produce durante la ejecución y tiene como
finalidad la mejora del programa, reformulando las propuestas y adaptándolas a
la situación en cada momento.
Y la evaluación sumativa o final, que se realiza al finalizar el programa y valora
los resultados obtenidos.
Según quién realice la evaluación, ésta puede ser una autoevaluación,
una coevaluación y la heteroevaluación (puede ser interna, externa o mixta. Lo
ideal es que sea mixta).
Las técnicas de evaluación son los procedimientos utilizados durante la
misma, tales como la observación directa e indirecta, participativa o externa, los
cuestionarios, las entrevistas, los grupos de discusión o el análisis de datos, por
ejemplo. Entre las técnicas de evaluación más empleadas destacamos el análisis
DAFO.
Para las técnicas de recogida de información no estructuradas contamos
con algunos programas que facilitan el análisis de datos como el AQUAD 8,
gratuito y que permite analizar datos de entrevistas transcritos e incluso
grabaciones, fotos y audios.
Los instrumentos son las herramientas necesarias para la aplicación de la
técnica seleccionada y el registro de los datos evaluados. Podemos destacar:
las escalas de estimación, los cuestionarios, tablas de observación, las listas de
cotejo, listas de control, diarios y anecdotarios.
Algunos de estos instrumentos conllevan la elaboración de indicadores de
evaluación, ítems de valoración definidos a partir de los objetivos de la
programación.
Un aspecto imprescindible antes de comenzar cualquier evaluación es
especificar de forma clara y precisa los indicadores que se utilizarán. Esto evitará
incongruencias, evaluaciones parciales o sesgadas o la falta de datos para sacar
conclusiones.
Es importante que las personas participantes se impliquen en el proceso
de evaluación, valorando sus logros y dificultades, pero también valorando la
intervención profesional y el funcionamiento de la intervención.
3. METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN-ACCIÓN.
Kurt Lewin (1946) desarrolló el método de investigación – acción en todos
los ámbitos sociales. Aunque en este caso veremos su aplicación en la
intervención sociocultural y en el desarrollo comunitario.
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Lo esencial de esta metodología es que está orientada a la participación,
que podemos definir como el proceso mediante el cual la comunidad toma parte
en el análisis de su propia realidad, con el objetivo de promover una actuación
que modifique favorablemente las condiciones en las que se desarrolla su vida.
Este tipo de intervención se desarrolla en el marco de un proceso continuo
de reflexión y acción (Ciclo en espiral de K. Lewin), que pretende, a partir del
acercamiento y la comprensión de los problemas y los fenómenos sociales que
investiga, proponer una transformación de la propia realidad en la que tiene
lugar.
La investigación – acción asienta su intervención sobre una serie de
valores compartidos por todas las personas implicadas, entre ellos, el diálogo y
la comunicación, como ejes centrales de un proceso que busca el desarrollo de
la comunidad a través de la acción, por encima de todo.
La investigación – acción debe ser: informativa (del estado de avance de
la acción), formativa (análisis y síntesis de la información durante el proceso),
operativa (permite tomar decisiones para mejorar la intervención) y participativa.
Partiendo de esto surge una submodalidad que es la investigación –
acción -participativa, en la que existe un compromiso mayor de implicación de
las personas investigadoras y resalta la necesidad de autonomía e identidad
popular buscando estimular los movimientos sociales autónomos.
4. EVALUACIÓN EN OCIO Y TIEMPO LIBRE.
La intervención en el ocio y el tiempo libre, se genera a partir de las
experiencias y de las relaciones entre las personas y los grupos, pretende el
reconocimiento de la necesidad de mejorar la calidad de vida, y el desarrollo de
las sociedades.
De esta manera, la intervención se convierte en una acción social
necesaria por lo que hay que planificarla. Y la evaluación es una parte importante
del proceso metodológico de los programas y proyectos, ya que los mejora y los
reorienta.
Para ello es necesario el conocimiento del contexto y de las personas
destinatarias de los programas, lo que nos llevará a realizar un diagnóstico de la
situación e identificar las características de la población y sus necesidades.
Una vez realizado el diagnóstico programaremos una intervención y la
ejecutaremos, realizando la evaluación del proceso y del desarrollo del
programa. En la sociedad actual, es fundamental incorporar la perspectiva de
género en todas las fases del proceso, por lo que intervendremos desde la
coeducación.
Una vez finalizada la intervención, evaluaremos el resultado y el impacto
del mismo. Es decir, comprobaremos si se han alcanzado los objetivos
planteados y en qué grado, conoceremos la incidencia social que ha tenido y si
ha sido eficaz a la hora de responder a las necesidades del entorno. Así como
la actuación de las personas profesionales que hayan intervenido en él y el grado
de satisfacción de las personas usuarias.
Para todas estas evaluaciones se elegirán indicadores cuantitativos y
cualitativos, y se recogerá la información en instrumentos de evaluación
elaborados específicamente para cada tipo de evaluación. Una vez recogida la
información, ésta se analizará y se obtendrán conclusiones recogidas en los
informes de evaluación, que nos servirá tras la evaluación inicial para elaborar
el diagnóstico; tras las evaluaciones procesuales, para modificar aspectos que
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no funcionan o se puedan mejorar; y tras la evaluación sumativa para conocer el
impacto del programa y si ha cumplido con las expectativas.
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
Escudero, J. (2004). Análisis de la realidad social. Técnicas y métodos de
investigación desde la Animación Sociocultural. NARCEA, S. A. de Ediciones.
Madrid. Pérez Serrano, Gloria. 1994. Elaboración de proyectos sociales. Ed.
Narcea. Madrid.
Pérez Serrano, Gloria (Coordinadora). 2011. Intervención sociocomunitaria.
UNED. Colección Máster.
WEBGRAFÍA
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