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Historia y rasgos del modernismo poético

Este documento resume el movimiento literario del modernismo en Hispanoamérica a finales del siglo XIX y principios del XX. Señala que el modernismo surgió en 1888 con la publicación de Azul de Rubén Darío en Chile. Describe los rasgos estilísticos del modernismo como la elaboración de formas, nuevos metros y ritmos, y el uso de temas exóticos. Explica que el modernismo pasó por etapas de preciosismo y mundonovismo antes de declinar con el estallido de la Primera Guerra Mundial.

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Historia y rasgos del modernismo poético

Este documento resume el movimiento literario del modernismo en Hispanoamérica a finales del siglo XIX y principios del XX. Señala que el modernismo surgió en 1888 con la publicación de Azul de Rubén Darío en Chile. Describe los rasgos estilísticos del modernismo como la elaboración de formas, nuevos metros y ritmos, y el uso de temas exóticos. Explica que el modernismo pasó por etapas de preciosismo y mundonovismo antes de declinar con el estallido de la Primera Guerra Mundial.

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Resumen.

El modernismo: Poesía.

Marco histórico y literario.

1888. En Chile los cuentos y poesías de Azul, de Rubén Darío, señalan el


camino del modernismo.

1889. Se inaugura la Exposición Universal de Paris y, en ella, la torre Eiffel,


símbolo del desarrollo técnico de la época.

Nace el cinematógrafo, el telégrafo sin hilo, la aviación y el automovilismo.

1896. Rubén Darío publica en Buenos Aires dos libros: Los raros y Prosas
profanas.

El modernismo como escuela literaria, se difunde por América.

1898. Guerra hispano-americana: España renuncia a su soberanía sobre Cuba,


Puerto rico y Filipinas.

Predominio del “art nouveau” como estilo de la época.

Se denomina “art nouveau” a un estilo de arquitectura y la decoración que


predomina en Europa (1890-1910). Su motivo es la estilización de las formas
vegetales, expreso en la decoración de interiores, impresión de libros y en artes
aplicadas. Este estilo, como el modernismo, se opone a la industrialización en
serie y al maquinismo una sensibilidad romántica.

1914. La “belle époque” desaparece con la primera Guerra Mundial.

Con ese nombre se conoce un periodo de esplendor efímero de la burguesía


europea de principios de siglo. Los inventos de la ciencia y la técnica crearon
una ilusión de vitalidad en un mondo en apariencia feliz. Una sociedad
prospera en Paris “la ciudad luz”, epicentro de la modernidad, del arte nuevo,
que se derrumbaría con la guerra mundial (1914).

La sociedad, la cultura y la economía sufren las consecuencias del conflicto.

1916. Muere, Rubén Darío, en Nicaragua, a los 49 años. Su vida coincide con
el esplendor y la decadencia de un estilo de vida, un movimiento literario y una
época.

Rasgos de estilo.

El modernismo, como escuela literaria, carece de rasgos a “priori” del


movimiento, también de fecha precisa de iniciación. La crítica, en
contraposición del romanticismo, ha determinado los rasgos modernistas más
visibles, de la prosa y la poesía hispanoamericanas de las dos últimas décadas
del siglo XIX.

Se reconocen dos generaciones de escritores. En la primera se ubican:

Manuel González Prada (Perú, 1848-1918)

José Martí (Cuba, 1853-1895)

Manuel Gutiérrez Nájera (México, 1859-1895)

Julián del Casal (Cuba, 1863-1893)

José Asunción Silva (Colombia, 1865-1896)

En la segunda, presidida por Rubén Darío, se destacan:

Leopoldo Lugones (Argentina, 1874-1938)

Ricardo Jaime Freyre (Bolivia, 1874-1933)

Amado Nervo (México, 1870-1916)

Enrique Gonzáles Martínez (México 1871-1952)

Guillermo Valencia (Colombia 1873-1943)

Julio Herrera y Reissig (Uruguay 1875-1910)

José Santos Chocano (Perú 1875-1934)

Los caracteres que determinan su estilo se traducen en una sensibilidad que


intenta una reforma y un nuevo lenguaje, tomando los modelos del simbolismo
y el parnasianismo.

El parnasianismo es un movimiento literario que abraza la estética del arte por


el arte en el plano social y defiende la impasibilidad de las formas en el plano
del lenguaje. Busca una belleza estática, marmórea, a través de una poesía
descriptiva inspirada en motivos griegos y de la mitología clásica.

El simbolismo surge en Francia (1870-1880), como reacción frente al


parnasianismo y busca la palabra pura que exprese en su musicalidad los
estados del alma. El lenguaje, no era el de la razón, era la fantasía entretejida
de símbolos. “El nexo lógico-sintáctico” del discurso es sustituido por un “nexo
lirico-musical”. Rimas, asonancias, aliteraciones, ritmos y sonoridades,
irrumpen en el verso para enriquecer las imágenes sensoriales.

En los rasgos de estilo sobresale el dotar al verso de una “armonía verbal”,


eligiendo con rigor de artífice las palabras de mayor elegancia que, por su valor
melódico y sonoro, sugirieran las tonalidades musicales de las formas.
A través de la palabra, surge una concepción enriquecida del idioma y una
visión aristocrática de la vida.

“Veréis en mis versos princesas, reyes, cosas imperiales, visiones de


países lejanos e imposibles; ¡Qué queréis! Yo detesto la vida y el tiempo en
que me toco nacer...” (Rubén Darío)

Del poeta separado del mundo vulgar, se alimenta un arte para minorías, arte
desinteresado de otros fines que no fueran los del arte mismo.

Ese arte desinteresado, de la primera etapa del modernismo, denominada


“preciosista”, será la respuesta ante el realismo y el materialismo positivista.

La voluntad de ser artistas universales preparan los caminos de la evasión


frente a la realidad circundante. Adoptan las tendencias parnasianas con su
voluntad de formas impecables y marmóreas y la interioridad de la poesía
hecha música que proclaman los simbolistas. Acentúan la concepción
romántica del artista colocado por encima de los demás hombres como un
héroe solitario.

“¡Torres de Dios! ¡Poetas!

Pararrayos celestes!

(Rubén Darío)

Los modernistas, buscaban ciudades lejanas, símbolos y nombres exóticos que


enriquezcan las formas puras de lo bello. Recogen el término “moderno” de los
simbolistas franceses y constituyen un amplio movimiento intelectual y artístico,
complejo y contradictorio; porque más que una escuela, es una época, que
señala el cambio entre el siglo XIX al XX.

Generalizaciones del movimiento:

- La elaboración de las formas.

- Nuevos metros y nuevos ritmos.

- Amor a la elegancia.

- Exotismo y juego de la fantasía.

- Arte puro o desinteresado.

- Preciosismo.

Decadencia:

Comenzó a decaer hacia 1914, cuando los hispanoamericanos vieron el


desorden económico, filosóficos y cultural de sus modelos europeos y cuando,
por el progreso económico de Hispanoamérica, nuevos grupos sociales
tuvieron acceso a la cultura, en cuya expresión literaria llegaron nuevas
doctrinas, nuevas preocupaciones, que hubieron de encontrar expresión natural
en nuevas escuelas, las de la poesía posmodernista. (Monguió, Luis.
Caracterización del modernismo).

Etapas:

- Transición del romanticismo al modernismo: 1882-1896.

- Rubén Darío.

- Triunfo del modernismo: 1896-1905

- Posmodernismo: 1905-1914

- Ultramodernismo: 1914-1932

(Onís, Federico de. Antologías de la poesía española e hispanoamericana


(1882-1932) Madrid, 1934.

Contradicciones internas: La etapa preciosista y la etapa mundonovista.

En la etapa preciosista, predominan los temas y símbolos exóticos. El


modernismo, es un arte de evasión poblado de princesas, ciudades lejanas,
ambientes versallescos y símbolos de la antigüedad.

En la etapa mundonovista, los modernistas vuelven sus ojos a la realidad


americana y cantan temas nacionales. Comienzan por descubrir las raíces
hispánicas del arte americano y se comprometen con los problemas sociales y
políticos de su época.

El modernismo es un arte aristocratizaste, aunque sus autores viven inmersos


en la actividad pública (periodismo y política), y es, un arte del presente, de la
modernidad, pero sus temas proceden de una fusión con la cultura del pasado.

Por ello se lo puede situar contradictoriamente entre la realidad y la evasión, lo


americano y lo europeo, las formas preciosistas y la sencillez.

Las corrientes:

Corriente Europeizante:

Nace con el deseo de ampliar las fronteras de la cultura hispánica y el


propósito de lograr en América una estética novedosa que incluyera todos los
temas tratados por la literatura europea.

Para unos, “el conocimiento de esas literaturas extranjeras era el camino


obligado para lograr la liberación de la literatura americana” (José Martí). Para
otros, “estos escritores americanos se sienten y quieren ser ciudadanos del
mundo contemporáneo” (Darío).

Se proyectara un gran proyecto de libertad continental.

La incorporación de temas extranjeros, como proceso de búsqueda de un


lenguaje actualizado, servirá para enriquecer la tradición hispánica. Temas,
extraños a la realidad americana, expresan la ruptura del poeta con su medio y
se manifiestan a través de:

*Evocaciones históricas y mitológicas.

*Recreación de ambientes versallescos del siglo XVIII.

*Personificación de modelos o artistas del Renacimiento.

*Viajes y descripciones de ciudades orientales.

*Exaltación de las obras de autores denominados “raros”.

*Referencias a dioses y símbolos del mundo griego.

*Incorporación de elementos suntuosos de la China y de Japón.

*Descubrimiento de París, como capital del arte y del amor.

*Predilección de los objetos del “art nouveau”.

Se trata de un exotismo dinámico, situado en un mundo internacional y que se


traslada al presente.

Es producto de un momento histórico en el que se rompen las fronteras


nacionales. Una vida que comienza a hacerse multitudinaria en las grandes
ciudades y base a una nueva sensibilidad.

Corriente española:

En Darío, se produce un retorno hacia la cultura hispánica, se reanudan los


lazos con la raza y se participa de la herencia gloriosa de ese pasado.

Pasada la primera etapa, sienten “el filón de la raza” y no olvidan, que tienen
con España una lengua en común.

La fecha del retorno al hispanismo se produce en 1898, cuando España sufre


la derrota de Cuba y la pérdida de su última colonia en América.

La crisis de 1898 hizo sentir a España la necesidad de buscar una orientación


nacional y un nuevo examen de los valores literarios hispanoamericanos.
A fines del siglo XIX existía un desconocimiento de la literatura americana. La
Historia de la poesía hispanoamericana, de Marcelino Menéndez y Pelayo
(1893-1895), comienza a modificar esa incomunicación.

El alejamiento era mutuo, se planteaba una confrontación entre hispanismo y


americanismo.

España comienza a aceptar la existencia de una literatura latinoamericana


desgajada del gran tronco español, a partir del modernismo. Y los modernistas,
disipada la etapa de asimilación de literaturas europeas, profundizan en la
cultura y el espíritu iberoamericano unificado entre España y América.

Los hijos de América son los nietos de España. La temática hispánica aparece
en forma creciente en Darío y culmina en Cantos de vida y esperanza, después
de su reencuentro con la Madre Patria a través de la generación del 98.

Corriente Americana:

En los modernistas, América comienza a ser una preocupación al pasado.


Nace primero a través de la corriente indigenista como una forma de evasión y
una idealización del pasado, de los héroes de la América precolombina y del
mundo indígena: Caupolicán y otros nombres ilustres de esa “América ingenua
que tiene sangre indígena” (Darío). Es la América de Moctezuma, del Inca o de
Guatemoc. Pero será después el descubrimiento de un mundo nuevo, original y
nuestro.

Será, en 1906, es Alma Americana, de José Santos Chocano.

Será, en 1910, las Odas seculares, de Leopoldo Lugones, las que marquen su
retorno a profundas raíces nacionales e impulsen su cato patriótico. El
modernismo, vuelve sus ojos a la tierra americana, al paisaje y al hombre.

Los poetas de la primera generación.

El modernismo no nace espontáneamente, es el fruto de la maduración de una


literatura que trato de expresar un mundo original y nuevo. Durante el periodo
colonial, poetas como Juana Inés de la Cruz, inmersos en el barroco, intentan
una síntesis entre la cultura de España y las culturas de los virreinatos. Cuando
en los “criollos” del nuevo mundo nace la idea de “patria”, comienza a perfilarse
una literatura propia. Después de la independencia política, XIX, el
romanticismo ve en el “color local” las escancias de lo nacional y americano.

A fines del siglo XIX los países de América latina entran en un periodo de
organización como estados independientes. Aparece la preocupación de un
arte que nos represente ante el mundo y ante la modernidad. Los EEUU, con
Walt Whitman y Edgar Allan Poe, dejan de ser una rama de la literatura inglesa.
Los países de América del Sur, intentan desprenderse del viejo tronco Español.
A partir de Azul, de Rubén Darío, será logrado en un gran movimiento
continental.

Rubén Darío: El viajero de varias patrias.


Su verdadero nombre era, Félix Rubén García Sarmiento (1867-1916). Si fuera
posible sintetizar su vida podríamos decir que fue la de un viajero de varias
patrias que, después de cumplir una amplia y luminosa parábola, regreso a
morir al punto de partida, su Nicaragua natal.

Su vida, síntesis de un gran impulso hacia esas patrias que fue adoptando,
está separada en dos grandes periodos: la americana y la europea. Hasta 1898
había vivido, actuando y publicando en Centroamérica, en Chile y en Argentina.
Ese año viaja a España como corresponsal del diario “La Nación”, de Buenos
Aires. Se reparte entre Francia y otros países del Viejo Mundo. Regresa a
Nicaragua el año de su muerte.

Darío no es un poeta nicaragüense sino un poeta americano.

“Las patrias de Darío.

Viví en Chile combatiente y practico; viví en la República Argentina, tierra que


fue para mí maternal, y que renovaba por su bandera blanca y azul una
nostálgica ilusión patriótica; viví en España, la patria madre; viví en Francia, la
patria universal. (Darío, Rubén Autobiografía).

Darío y El Modernismo.

En 1896 aparece Prosas profanas, el libro de Darío que marca el triunfo del
modernismo en las letras hispanoamericanas. Con esta obra su autor (situado
entre dos generaciones: los que cerraron su obra con la muerte; y la suya, que
continuarían Lugones,, Jaime Freyre, Amado Nervo, entre otros.) alcanza la
plenitud de su genio.

Darío no es el iniciador del modernismo, si el que libra la batalla final y triunfa


como creador y crítico del movimiento. Su obra desde 1888 hasta 1916,
corresponde al apogeo y declinación de esta escuela literaria,

Azul (Chile, 1888): Libro con el cual inicia el modernismo. Se alternan cuentos y
poesías. Entre los primero se incluye “el velo de la reina Mab”, alegorías
fantásticas y relatos de ambientes parisienses pintados con una prosa
poemática novedosa. En los cincos sonetos que cierra el libro expresa sus
preferencias personales de ese momento en cuanto a lectura y estilos de
autores europeos y americanos.
Logra que el arte de la palabra sirva para ejecutar cuadros pictóricos o
sinfonías musicales.

El color azul, lo relaciona con “lo ideal, lo etéreo, lo infinito”. Este, en la obra es
un neologismo tomado del francés que posee en la estética modernista un
claro sentido simbólico, que no alude a ninguna realidad exterior de la
naturaleza, sino que abre las puertas de la naturaleza artística.

Prosas Profanas (Buenos Aires, 1896): Contiene treinta y tres poemas, a los
que le suma unos veintiún mas en su segunda edición (1901, Paris). En el
prólogo formula algunas bases de la nueva estética que conquista y alcanza
con esta obra representatividad en Hispanoamérica. En ese año, publica Los
raros, estudios en prosa sobre los maestros de la poesía moderna. Aquí,
encontramos el poema “Sinfonía en Gris Mayor”.

Cantos de vida y esperanza (1905): Queda a tras el preciosismo de los años de


juventud. Nace una estética reflexiva y profunda. Los “catos” son catorce,
desde una confesión autobiográfica (“yo soy aquel que ayer no más decía”)
hasta “La marcha triunfal”. A ellos le siguen cuatro poesías con el título de “los
cisnes” y cuarenta de “otros poemas”, en los que alternan los temas liricos y
sociales.

Los poetas de la segunda generación.

En 1896 aparece el libro que consagra al modernismo en América y España.


También, se produce la desaparición de la mayoría de los poetas de la primera
generación. La difusión que alcanza Prosas profanas, sirve para reafirmar la
plenitud del modernismo. A partir de esta, el modernismo exhibe, la mayor
colección de novedades en contenidos y expresión literaria.

La prosa modernista.

La definición como escuela literaria, es a partir de 1890. La renovación se


produce sutil y gradual, comienza a enriquecerse con tendencias estetizantes,
con imágenes sensoriales, con sensaciones lumínicas, con sugestiones
impresionistas. La prosa modernista cumpliría, un largo ciclo de 1870 a 1920.
El siglo XX, vera aparecer las grandes obras de la novela Hispanoamericana,
con rasgos estilísticos asentados o derivados de la prosa modernista. Los
poetas escriben cuentos en los cuales sobresalen el elemento lirico y la
emoción poética. En el cuento, el lenguaje asume el papel principal, muchas
veces independiente de la narración.

La prosa modernista de José Martí y Manuel Gutiérrez Nájera es el punto de


partida de la renovación modernista.
Dos aspectos fundamentales se advierten en la prosa al comienzo del nuevo
siglo: 1) la consolidación de un lenguaje “artístico”, 2) la renovación de la
temática del realismo y el naturalismo.

En el primero, predomina la elección de las palabras de acurdo con su


sonoridad, su musicalidad y su plasticidad. Existe configuración poética en el
que abundan, versos o pasajes de silabas contadas y rimas. El versículo se
realiza en paralelismo y simetría y cada imagen se enriquece con sensaciones
de color que reproducen las impresiones de los sentidos. La prosa, como el
verso modernista se identifica con la música, a partir de Verlaine, por el
simbolismo en el lenguaje e intenta atrapar en sus formas, “las impresiones” de
imágenes fugitivas, de color y musicalidad.

Martí, había difundido en su prosa esos valores cromáticos, que Darío,


trasladaría al relato breve y al cuento maravilloso.

En 1888 Darío, ajusta los cuadros pictóricos, esboza con abundancia su lirismo
y derrama sobre el lenguaje nuevos ritmos que rompen los viejos moldes de la
oratoria española.

El segundo aspecto, se basa en un rechazo de las historias sociales y los


cuadros “científicos” de estos.

El cuento:

Ante la escasa producción, aparece el cuento como género narrativo de gran


difusión y ejercicio. La mayoría de los poetas, se interesaron por la creación de
relatos breves cuya temática cosmopolita o fantástica se contraponía al cuadro
costumbrista y al cuento de realismo social.

En su intento, por destacar la nueva sensibilidad, el cuento modernista


sustituye la realidad cotidiana y abundan los ambientes parisienses. Ese
exotismo, al principio, puramente espacial o geográfico, se complementa con
las lecturas de Poe, Maupassant y H. G. Wells, creado una gran corriente que
se prolonga hasta el siglo XX y que se puede definir como literatura fantástica.

Esa corriente es amplia y abarca; cuentos de ciencia ficción (Nervo), los


sobrenaturales de gnomos y hadas (Darío), cuentos de anticipación o
científicos (Lugones), los “psicozoológicos” (Arévalo Martínez), y los de terror
(H. Quiroga).

Rubén Darío:
Azul.

Frente a los lectores se abren reuniones elegantes de ambientes parisienses,


se descubre al poeta despreciado por la sociedad, se inicia la fiesta de las
hadas, se puede penetrar en en el reino de la sensualidad y ver paisajes,
acuarelas, dibujos al carbón, naturalezas muertas.

Es la prosa poemática, la prosa musical, la prosa de mayor cromatismo.

“En el Velo de la reina Mab, el deslumbramiento shakespeareano me poseyó y


realice por primera vez el poema en prosa. Más que en ninguna de mis
tentativas, en esta perseguí el ritmo y la sonoridad verbal, la trasposición
musical” (Darío).

Características:

*El lenguaje preciosista es el centro del relato.

*El narrador guía al lector hacia un mundo artificioso.

*Los personajes se mueven en ambientes exóticos, irreales y soñados.

*La acción es discontinua y el autor interrumpe el hilo narrativo con digresiones


poemáticas.

*La descripción, es rica en impresiones sensoriales.

* Los cuentos carecen de tenciones sociales y conflictos psicológicos.

Los temas:

Pertenecen a la lectura del arte, el folklore, a leyendas, a sus conocimientos


mitológicos y a la inclinación a la teosofía y las ciencias ocultas. Ofrecen
cuadros fastuosos de ambientes refinados y preciosistas en los cuales se
mueven seres sobre naturales y poderosos señores de la tierra. Darío, refleja
mundos opuestos: el de los poetas y una crítica a la sociedad materialista.

Los poetas, junto a otros artistas, representan la sensibilidad suprema del


idealismo. Frente a esa raza de soñadores, orgullosos de su riqueza interior, se
encuentra el mundo de los ricos mercaderes del materialismo y la frivolidad.
Como la exquisitez y el buen gusto artístico señalan a los primeros con una
marca indeleble, la rutina, la vulgaridad y el mal gusto identifican a los
segundos. Esa dualidad se advierte en, El velo de la reina Mab, testigo y juez
de las quejas del escultor, el pintor, el músico y el poeta. También el amor
aparece como tema; el amor adolescente y sensual, el amor que es vencido
por la muerte de los enamorados y el amor y los celos de la mujer frente al
artista y sus creaciones. El tema del más allá y la muerte, sirve para demostrar
la coherencia que existe entre cuentos de arte y la concepción del mundo
reflejada en su obra.

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