BAJA EDAD MEDIA: EL RENACIMIENTO EN EUROPA
El ius commune en sus distintas perspectivas
Glosadores y comentaristas. El renacimiento de los estudios jurídicos y su elaboración
en torno a las fuentes justinianeas, se produjo preferentemente en las ciudades del
norte de Italia. A partir del siglo XI, las ciudades europeas experimentaron un notable
desarrollo, en ellas se dieron formas de economía urbana distintas a la rural. Ello las
convirtió en lugares atractivos de convivencia y, a la larga en núcleos autónomos. Todo
este cambio requería una ordenación jurídica nueva. Para esta sociedad urbana ya no
eran válidos el viejo derecho germánico o franco. Tampoco daba respuesta el derecho
romano contenido en los resúmenes y los extractos. El derecho romano justinianeo, en
sus textos completos sí que ofrecía un caudal riquísimo para configurar un nuevo
derecho, es normal que en esa situación se rescatara la obra justinianea y en concreto
una obra llamada Digesto. En Bolonia había una de tantas escuelas de arte,
probablemente instaladas desde el siglo X. En ellas enseñaba Irnerio, alrededor de los
años 1055 y 1125. No se sabe muy bien en qué fechas concretas vivió, tampoco se
sabe mucho a cerca de su vida, pero sí sabemos que creó una nueva forma de
promulgar derecho y en este sentido creó una escuela. Esa es una de las razones por
las que a Bolonia acudieron numeroso estudiantes de toda Europa. Los principales
méritos de Irnerio fueron:
Haber dado a la enseñanza del derecho plena autonomía, otorgaron al derecho un lugar
independiente en la enseñanza.
Estudiar el derecho justinianeo en los textos originales, abandonando la lectura de resúmenes
y extractos. El hallazgo de un texto completo del digesto lo convirtió en el favorito de la
escuela. El método de trabajo consistió en la glosa, su preocupación fundamental era descubrir
y explicar el sentido de los textos justinianeos. Para lograrlo colocaba breves aclaraciones del
significado de cada pasaje situándolas bien entre líneas, bien al margen de cada párrafo. Les
preocupaba el alcance del significado de cada término, el método era por tanto analítico, lo
analizaban con aclaraciones que buscaban la conexión entre conceptos. La preocupación por el
análisis se percibe también en otras obras, los comentarios y las lecturas. En las cuales los
glosadores explicaban las leyes o fragmentos del digesto según el orden del texto. Ambos tipos
de obra se utilizaban en las escuelas de derecho por profesores y alumnos. Existen otro tipo de
obras que son los summae. Una summa era un resumen sistemático de una obra del derecho
civil. También se destinaba a la enseñanza. En el siglo XIII destacan dos autores Azzo y
Accursio. Azzo fue el autor de una importantísima summa codici, sin duda se trató de la más
famosa exposición sistemática del código civil. Por su parte, Accursio debe su fama a la
colección que hizo de glosas escritas por sus predecesores y contemporáneos. Tal recopilación
conocida con el nombre de glosa ordinaria se había hecho necesario. Su utilidad y difusión
fueron enormes, pero al mismo tiempo la obra de Accursio significaba que el trabajo de los
glosadores había llegado a su fin.
A partir de finales del siglo XIII se intentó mejorar y superar el método de la glosa. Los juristas
de aquel momento y los del siglo XIV y XV son denominados post glosadores o comentaristas,
porque los comentaria fueron unos de sus géneros favoritos. La nueva dirección doctrinal
recibió el nombre de mos italicus, porque fue entre los juristas italianos donde se consolidó. El
método de los comentaristas se caracteriza y se diferencia de los glosadores por su mayor
preocupación por la aplicación del derecho. Sus trabajos se orientan hacia los problemas
planteados en la práctica del derecho. No se centra tanto en los textos sino en los casos
singulares que surgen cada día en la práctica jurídica, para ello los textos romanos continuaron
teniendo gran valor por contener soluciones adecuadas para la resolución de problemas, por
otro lado, los comentaristas abordaron un problema fundamental: la integración del derecho
romano justinianeo con los derechos de los municipios italianos. Las ciudades italianas habían
conquistado una autonomía política, y como manifestación de esa autonomía también habían
obtenido la autonomía jurídica, es decir, el derecho a promulgar su propio ordenamiento
jurídico. El problema que se plantea es la compatibilidad entre el derecho romano y los
derechos municipales. En su momento los glosadores habían ignorado el tema y
posteriormente se habían decantado hasta ahora del derecho civil. Sin embargo, los
comentaristas y especialmente Bartolo de Sasoferrato fueron quienes integraron
definitivamente el ius municipale dentro de un sistema jurídico más amplio basado en el
derecho romano. Ellos fueron los que reconocieron la vigencia preferente en cada ciudad de su
peculiar estatuto municipal, pero también la vigencia subsidiaria y común en todas ellas del
derecho romano.
Concepto de derecho común y su trascendencia jurídica
La legimitad que se le reconoce al derecho romano justinianeo a partir del siglo XI se basaba
en la consideración de este como lex imperii. También actuó a favor de la vigencia y difusión
del derecho romano su enorme prestigio. Esta autoridad se extendió también al derecho
canónico clásico y, en especial, a las decretales de Gregorio IX. Roma pontificia estaba muy
interesada en que este derecho canónico fuera reconocido e unió su prestigio al del derecho
romano justinianeo, de esta manera ambos derechos (justinianeo y canónico clásico) se
configuran como el derecho común de la cristiandad. Ese prestigio de ambos derechos fue
generalmente admitido fuera del ámbito jurídico, se prolongó hasta el siglo XVI. Los
comentaristas del siglo XIV y XV fueron los responsables de esta difusión. Se generalizó la
creencia entre los juristas europeos de que en el derecho romano clásico y secundariamente
en el canónico se hallaba un derecho o un ordenamiento equitativo, técnicamente perfecto y
completo puesto que e interpretando sus textos se podía hallar respuestas jurídicas para cada
caso concreto. El derecho canónico Bajo Medieval significó no solo la vigencia de las fuentes
romanas y canónicas sino la elaboración en torno a ellas de la doctrina construida por los
juristas. Por tanto, a este derecho común además del derecho romano justinianeo y el derecho
canónico clásico se incluye la jurisprudencia compuesta por la glosa y los comentarios (mos
italicus). Todos estos complejos sistemas jurídicos forman el denominado derecho común
medieval, que se nos presenta como el resultado de un largo proceso histórico. Este proceso
nunca terminó porque las nuevas situaciones sociales hacían necesario actualizar la
jurisprudencia y reinterpretar las fuentes. A ello hay que añadir a partir del siglo XVI el
surgimiento de nuevas orientaciones culturales que hicieron que el derecho común medieval
entrara en crisis.
La obra jurídica de Alfonso X El Sabio
Hasta mediados del siglo XIII no se puede hablar de Castilla como coceadora de un sistema
jurídico castellano. La figura de Alfonso X ocupa un lugar destacado en el panorama de la
cultura europea y se trata de la más brillante aportación hispánica a la historia universal de la
legislación. Si de alguna manera tuviéramos que representar a nuestro país con una obra
jurídica, sin duda tendríamos que hacer referencia a el código de las siete partidas. Este
monarca de León y Castilla reinó entre 1252 y 1284. Se le atribuyen numerosas obras jurídicas
de notable calidad y notoriedad jurídica. Por un lado se le atribuye el Setenario, obra jurídica
que habría sido iniciada por su padre Fernando III. De otra parte se encuentra el Espéculo,
texto del que se conservan 5 libros. También fue el autor del fuero real, que constaba de 4
libros y por último se añadían el Código de las 7 Partidas.
FUERO REAL
En el prólogo de esta obra, el Rey afirma que puede hacer leyes y que ello es conveniente. Sin
embargo el monarca no promulgó el fuero real con carácter de ley de validez general para
todos sus reinos. En ese mismo prólogo el monarca afirma que en la mayor parte de sus reinos
no había fueros, cosa que no es del todo cierta, sino que se juzgaba por fazañas o juicios de
albedrío (sistema en valencia Cataluña y Aragón para sostener los pleitos, los jueces no se
basaban en ningún texto legal sino en costumbres y usos de la zona, las sentencia se
denominaban fazañas). El monarca contempla que esta manera de derecho produce muchos
daños y por eso le habían pedido que dictara un fuero a lo cual él accedió y les otorgó el fuero
real. No parece ser cierto que se realizara esta petición. Este código fue redactado por juristas
expertos. Fue concedido a gran número de ciudades y villas, la mayoría de ellas castellanas y
situadas en las zonas antiguas de sus reinos, es decir, no en las de reciente conquista para las
que utilizó el fuero juzgo. De este modo, ambos textos, fueron utilizados de manera
complementaria como instrumentos de una misma política real: la de unificar los derechos
municipales. El fuero real se concedió como derecho municipal a Aguilar de Campó, Burgos,
Soria, Madrid entre otros. Se impuso a ciudades que ya tenían un fuero propio extenso, por
eso la resistencia fue notable. La concesión del fuero real supuso una limitación a la autonomía
municipal y un notable fortalecimiento del poder del monarca en los municipios. El monarca
trataba de unificar los derechos locales y para ello el fuero real se basaba en lo establecido en
el liber y en otras obras de derecho Romano canónico, preparando de este modo la recepción
del derecho común en Castilla. El fuero real consta de 4 libros dedicados: el primero a
cuestiones religiosas y políticas; el segundo al procedimiento judicial; el tercero al derecho
privado; el cuarto al derecho penal.
EL ESPÉCULO
El espéculo es un cuerpo legal compuesto por 5 libros, en los que se alude a leyes de otros
libros posteriores que no conocemos. Su contenido es similar al de las tres primeras partidas,
siendo coincidentes en su totalidad. El prólogo se asemeja a su vez al fuero real. Se ha
atribuido a Alfonso X, pero está desprovisto de fecha concreta, por ello debemos preguntarnos
cuál es el sentido del espéculo dentro de su obra. Para García Gallo el espéculo fue la primera
obra Alfonsina concedida al inicio de su reinado a las villas de Castilla. El posterior fuero real
desplazó al espéculo como obra real y solo tras su fallecimiento del monarca los juristas de la
corte proceden a su reelaboración fruto de la cual surgen las partidas.
PARTIDAS
Las 7 partidas constituyen el código más importante del derecho Español. Representan el
apogeo de la recepción en Castilla del derecho común. Su solidez científica y desarrollo técnico
convierte a estos 7 libros en un verdadero modelo de obras jurídicas. La primera partida trata
de las fuentes del derecho y del ordenamiento eclesiástico. La segunda de derechos públicos e
incluye familia real, sucesión al trono, oficios palatinos, etc. La tercera se ocupa de la
organización judicial y del proceso incluyendo un sumario de fórmulas notariales. Las partidas
cuarta a la sexta recogen el derecho privado que incluye el matrimonio, los contratos y el
derecho sucesorio. La séptima se refiere al derecho penal. En las partidas se vierte todo el
saber medieval, son constantes las referencias a la cultura grecolatina o las escolásticas,
además ocupan un lugar importante las fuentes del derecho común, es decir, el corpus iuris
civilis, las decretales, la obra de los glosadores y la de los comentaristas. Desde siempre se ha
atribuido a este monarca la redacción de esta obra. Durante su reinado un conjunto de juristas
más o menos dirigidos por el monarca habían realizado el texto. En un principio nadie se
planteó porqué el monarca había llevado a cabo esta obra de gran envergadura. Solo
recientemente algunos estudiosos del tema se plantearon porqué lo había hecho. Se ha
llegado a la conclusión de que una de las razones fue que Alfonso X aspiraba a la Corona
imperial, ser emperador del Sacro Imperio Romano. Para ello ordenó la redacción de un
código( las 7 partidas) y que estas incluyeran el derecho común. Es decir, aquel derecho
conocido en todos los países a los que aspiraba gobernar como emperador. Esa es la razón por
la que en esta obra no hay referencias concretas a Castilla y a sus reinos, se trataba de un
proyecto legislativo universal vinculado al Imperio. Cuando llegaron emisarios de la ciudad de
Pissa y le ofrecieron ser el emperador del sacro imperio germanico y el mona roca optó por la
corona imperial y finalmente abandonaría. Según García Gallo las partidas constituyen una
reelaboración del espéculo llevada a cabo con posterioridad a la muerte de Alfonso X.
Defienden esta teoría en base a que la primeras referencias a este texto proceden del siglo XIV
y porque algunos materiales utilizados son posteriores a la redacción del texto. Tal y como nos
han llegado a nosotros las partidas debieron ser compuestas entre 1290 y 1310, momento en
el que el monarca ya había fallecido. Cabe también admitir que hubiera razones que influyeran
en la redacción tardía de algunos libros.
ORDENAMIENTO DE ALCALÁ DE 1348
Durante el reinado de Alfonso XI las cortes de Alcalá de 1348 promulgaron un libro jurídico
denominado el ordenamiento de Alcalá. Este documento es sumamente importante porque
establece el orden general de relación de fuentes que quedó establecido de la siguiente
manera. En primer lugar el propio ordenamiento de Alcalá, en su defecto los fueros
municipales siempre que no fueran contra Dios, la razón y las leyes, y en tercer lugar si las
leyes y los fueron carecían de normas adecuadas debería hacerse uso de las partidas. La
importancia de lo afirmado en este ordenamiento es enorme puesto que se simplificó todo el
sistema jurídico de fuentes y además por su dilatada existencia en el tiempo. El orden prefijado
aquí será respetado por las recopilaciones que se lleven a cabo durante la Edad Moderna y
estará vigente hasta la promulgación del código civil en el siglo XIX. El ordenamiento de Alcalá
reconoce la vigencia de las partidas en determinados supuestos ello no es poco porque tanto
el ordenamiento de Alcalá como los fueros municipales tenían poco alcance y por tanto, en la
práctica, las partidas alcanzan gran importancia.
LA INFLUENCIA DEL DERECHO COMÚN (IUS COMMUNE) EN LOS TERRITORIOS
HISPÁNICOS Y EL DESARROLLO DE LOS DERECHOS EN LOS REINOS BAJOS MEDIEVAL
En el desarrollo del derecho de Aragón hay que diferenciar varias etapas: una que va desde
mediados del siglo XII a mediados del siglo XIII en el que el derecho se caracteriza por estar
basado en las costumbres y fijado a través de las sentencias judiciales. Se trata de un derecho
de corte igualitario en el que no se reconoce privilegios a los varones y pobladores. Existe un
segundo momento que se caracteriza por la existencia de diversas redacciones privadas de
derecho consuetudinario basado en las sentencias. El Rey Jaime I ordena oficialmente la
corrección y síntesis de esas redacciones privadas que se plasma en un documento oficial
conocido con el nombre de fueros de Aragón, código de Huesca o compilación de Huesca. Lo
que se pretende con este fuero es terminar con la inseguridad jurídica derivada de las
múltiples privadas estableciendo un texto oficial que recoja el derecho de Aragón adecuado a
las circunstancias del siglo XIII. Este texto es el único cuerpo legal vigente durante ese
momento. En una tercera etapa, tras realizarse el fuero de Aragón se fueron incorporando
otros fueros y leyes dictadas en Cortes, con ello, al final de la Edad Media, los fueros de Aragón
constan de 12 libros.
Las observancias. En la práctica el derecho de los fueros se interpretaba y aplicaba por los
juristas aragoneses que al mismo tiempo tenían en cuenta el derecho común, de esta forma se
dictaban las sentencias que incluían referencias a la costumbre y al derecho común. En la
medida que estas sentencias tenían que ser observadas estos preceptos recibieron el nombre
de observancias. Estas sentencias se recogieron en varias colecciones privadas, entre las cuales
destacan las realizadas por Diez de Aux. Estas se convirtieron en las observancias por
antonomasia llegando a prevalecer sobre los propios fueros.
Aragón
A mediados del siglo XII los condes catalanes se han convertido en príncipes y reyes de Aragón,
a partir de ese momento se configura un nuevo marco territorial que se denomina la Cataluña
Nueva. En esta parte y en el Valle del Ebro no prevalece el iuris ludiciorum no existe una
política central fuerte por lo que las cortes abarcan cuestiones muy limitadas. Esta situación
impide la creación de un único derecho y favorece el predominio de derechos locales fuertes,
por eso cada ciudad va a tener su propio ordenamiento jurídico. Estos derechos locales reciben
el nombre de costums. Estas costums suelen incluir derecho común, con lo que el derecho
romano canónico se introduce en las ciudades a través de sus propios ordenamientos. En este
sentido podríamos destacar las costums de Lleida.
Mallorca
Jaime I conquista alrededor de 1230 las islas de Mallorca, Menorca e Ibiza acudiendo allí
pobladores catalanes. Las condiciones geográficas y su poca extensión impiden la creación de
un derecho local, permaneciendo el derecho insular (cada isla por separado). A ello hay que
añadir que hasta ese momento habían sido islas que habían sido dominadas por los
musulmanes y carentes de una tradición jurídica cristiana. Ello trae como consecuencia que el
derecho que se imponga sea el derecho catalán. Jaime I concede a Mallorca una carta de
población que en cierta manera es similar a los usatges de Barcelona. Al morir Jaime I,
Mallorca se convierte en un reino independiente lo que hace que se interrumpa la recepción
de derecho catalán. Durante el siglo siguiente hay escasa actividad legislativa por parte de los
reyes mallorquines, hasta que se produce la incorporación al reino de la Corona de Aragón lo
que facilita que se acuda como derecho subsidiario al romano canónico (ius commune).
Valencia
Tras un primer período que se lleva a cabo por los señores poderosos el propio Jaime I cerca
Valencia. Tras la conquista el monarca promulga un código conocido con el nombre de costum
o fur de Valencia. El texto fue realizado por valencianos, catalanes y aragoneses seglares y
religiosos. Respecto a la fecha de promulgación se cree que fue en el año 1240, la costum de
Valencia primero se otorgó a esta ciudad y luego se difundió por todo el reino.
Originariamente fue escrita en latín y posteriormente traducida al romance. En la segunda
mitad del siglo XIII se le realizan una serie de modificaciones y añadidos que le dan la forma
que ha llegado hasta nosotros. La costum recoge los privilegios concedidos por Jaime I e
incluye numerosos preceptos del código de Justiniano. Representa la recepción prácticamente
general del derecho romano, primero en la ciudad y después al resto del territorio. Llama la
atención que el rey promulgue el derecho romano en Valencia y que rechace ese mismo
derecho en Aragón al promulgar los fueros. La explicación se encuentra en el hecho de que
Valencia, en el momento de su conquista, es un extenso reino poblado por gente de muy
diverso origen. En esas circunstancias solo cabía promulgar un derecho que fuera común a
todos ellos pero que no fuera parte de su propia identidad cultural, lo que hubiera significado
un privilegio para ese grupo.
Navarra
El derecho de Navarra se crea a través de la iniciativa privada de diversos juristas durante el
siglo XIII lo que hacen es fijar por escrito las normas jurídicas vigentes tiempo atrás. Uno de
esos textos es el fuero general de Navarra, este se impone al resto de fueros y logra que se
reconozca como derecho navarro que los reyes deben respetar y cuidar. Este fuero general de
Navarra no termina con los fueros generales de las ciudades, lo que produce con frecuencia
conflictos de jurisdicción. El fuero general de Navarra solo podía ser modificado por el acuerdo
del rey y las cortes. Esto se hacía a través de los amejoramientos. Las cortes de Navarra
llevaron a cabo cambios por lo tanto prevalecen como normas jurídicas: el fuero general de
Navarra, los fueros locales y en último lugar el derecho consuetudinario recogido en las
sentencias que también debió tener en cuenta al derecho romano. Esta situación se va a
prolongar hasta el reinado de Fernando e Isabel.