TEATRO Y ARTES VISUALES
EL USO DE LAS MÁSCARAS Y TÍTERES
YATHZIRY ROSALES AMAYA
22 DE SEPTIEMBRE DE 2022
LAS MÁSCARAS Y LOS TÍTERES
En diversas regiones de México, desde la época prehispánica, la máscara ha sido
un elemento recurrente de tan alto valor que, aún en épocas posteriores, tras la
Conquista y la Colonia, siguió presente; y aunque el significado original tal vez haya
sido un poco modificado, la validez que jamás ha perdido es el de la identidad que
le proporciona a cada pueblo, a cada grupo y a cada persona. Restos
arqueológicos que datan del Preclásico y períodos posteriores a éste señalan el uso
de las máscaras con fines rituales o festivos y como parte de la decoración de los
inmuebles en edificios (Sepúlveda, 1982: 24-25).
Las máscaras mesoamericanas reúnen dos significados:
1. Materializar lo intangible al hacer visibles a los seres espirituales que se
veneran en sus correspondientes fiestas ceremoniales.
2. Acompañar a los antiguos dignatarios después de la muerte durante su
recorrido por los reinos sobrenaturales.
La máscara es un signo fuerte de amor, de magia, de religión y de vida; denota el
misticismo de los pueblos, los une, los fortalece, los reanima, los impulsa con tal
fuerza que creen en ella, en su poder y en el espíritu que la envuelve.
Transformadoras de instantes, de horas y de días, con las máscaras los seres
humanos sienten que son capaces de todo: de hablar con las estrellas, de
acercarse a Dios para pedir la lluvia y solicitar beneficios colectivos (porque son
sociales no individuales), etc. Al invocar para todos y con todos, con las máscaras
surgen las danzas, los rituales comunitarios y los afectivos. Aparentan ser una sola
y son todas. Cada máscara lleva implícito un mensaje, una consigna; y siempre ha
sido así, a través de los tiempos y de los espacios diversos donde el ser humano ha
hecho de ellas parte de su vida misma.
Para la elaboración de las mismas se siguen ocho pasos (que pueden variar según
la comparsa o el artesano) son:
1. Escoger un tema
2. Crear moldes
3. Empapelar con cuatro capas y retirar del molde
4. Agregar de dos a tres capas más de papel y agregar detalles de
decoración
5. Lijar el cartón
6. Aplicar OK y lijar una última ocasión
7. Pintar
8. Agregar acrílico
Los diccionarios definen la palabra títere de varias maneras; una de las más
frecuentes y tradicionales es: "cualquier muñeco u objeto manipulado que
reemplaza el actor durante el juego escénico". Es esta una definición problemática,
ya que algunos titiriteros argumentan que trata el oficio del titiritero en sentido
negativo, es decir, que el títere sustituye al actor y que esta sustitución es su única
razón de existir (o que el teatro de actores es el único que merece llamarse Teatro
y el teatro de títeres sería una especie de sucedáneo). Aunque en algunos
momentos de la historia el teatro con títeres ha servido efectivamente de sustituto
del teatro de actores, tanto los estudios de especialistas en perspectiva
antropológica (Badiou, 2009) como el trabajo de la mayoría de los titiriteros
profesionales en la actualidad otorgan a los títeres la categoría de disciplina
artística autónoma.
Uno de los elementos destacables en el mundo del títere es el hecho de que los
manipuladores han tendido prácticamente desde de los inicios de la historia a la
investigación de las propias posibilidades y a la asunción de sistemas de otras
culturas a los que han accedido de diversas maneras, al eclecticismo y a la síntesis.
El eclecticismo y la síntesis de técnicas son, pues, elementos básicos del arte del
títere. Este talante creativo y transformador tiene una serie de repercusiones en
las posibles aplicaciones didácticas del títere en el marco escolar.
El teatro de títeres y máscaras en la escuela puede ser utilizado por el docente
como un importante recurso de ruptura, como valiosa herramienta de
entretenimiento en alguna jornada recreativa, como fructífero instrumento
didáctico-pedagógico o como un mágico disparador cuando ingresamos a un tema
difícil. También puede ser rescatado como un motivador cuando decae el interés
en el aula o para hacer el trabajo cotidiano menos árido, dándole a la jornada
educativa una gota de humor.