Discurso de ceremonia de grados
Por: Natalia Jaramillo Zapata
Buenos días a todos los presentes; directivos, profesores, padres de familia,
compañeros y amigos.
Antes de dar inicio con este cumulo de sentidos que compartiremos, me gustaría que
como señal de complicidad de este momento todos cerremos los ojos para apreciar de
manera sentida y de plena conciencia las palabras del escritor uruguayo Eduardo
Galeano
Un mar de fueguitos
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
Y a la vuelta, contó.
Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso - reveló -.
Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos
y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento,
y gente de fuego loco que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;
pero otros, otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin
parpadear,
y quien se acerca, se enciende.
Hoy en este auditorio se encuentran muchos fuegos de colores, que alumbran y
encienden el aire de chispas todos y cada uno de ellos reunidos hoy para presenciar el
final de esta etapa y el inicio de una nueva, este logro que hoy alcanzamos no es solo
nuestro, también es un logro de aquellas personas que permanecieron incondicionales
en este proceso, su apoyo y motivación nos alentaron a continuar con convicción. Es
lindo detenerse un instante y echar un vistazo a nuestra llama, como olvidar nuestro
primer día en la universidad donde la emoción y los nervios fueron uno solo, cuando
solo éramos un fueguito un tanto disperso, fuegos que no se atrevían a avivar su llama
quizá influenciados por uno de los sentidos más primitivos: el miedo, o simplemente
por el hecho de cuestionarse el momento presente, hoy nuestros fuegos alumbran con
tanto brillo, que hasta iluminan con su luz a los fuegos más próximos.
Sé que muchos de nosotros venimos de otros municipios (Caicedo, Ciudad Bolívar,
Salgar, Jardín), unos más lejanos que otros, algunos separándose durante el periodo
académico de sus familias, de sus hogares, otros desplazándose quizás todos los días
desde lugares lejanos en medio de fuertes aguaceros y sinuosas carreteras, pero
siempre con la emoción de llegar a nuestra querida Seccional, a seguir formándonos
para acercarnos a nuestros sueños. Sin duda, es justo decir, ¡compañeros, lo logramos!
Todos los esfuerzos, las frustraciones y las lágrimas a causa de alguna materia, algún
parcial o las infinitas trasnochadas, todas y cada una de ellas valieron la pena y la
entrega.
Cada uno de nosotros tenemos una historia, una historia particular y muy valiosa,
quizás en este camino para algunos se presentaron muchos obstáculos, tuvimos
tropiezos e incluso la motivación y las ganas de seguir fueron puestas en duda, pero
aquí estamos, hoy en este auditorio presenciando con regocijo nuestro triunfo, un
triunfo del que quizá algunos dudaron de su posible alcance, un triunfo que a pesar de
las adversidades, logramos superar y perseverar con una profunda convicción del
camino que estábamos recorriendo.
Hoy nos llevamos todos esos aprendizajes que la Universidad de Antioquia nos
brindó, gracias a todos los profesores que estuvieron con nosotros entregando
generosamente su conocimiento y consejos para la vida. A esos compañeros que la
Universidad nos dio la oportunidad de conocer y que ahora son nuestros amigos,
amigos que nunca nos dejaron caer aun cuando uno sentía que ya no era capaz de
seguir, personas que la vida puso en nuestro camino para acompañarnos en risa,
angustia, para apoyarnos mutuamente y ser mejores en colectivo, este paso por la
universidad no solo nos deja el conocimiento de la profesión que elegimos como
proyecto de vida, también valiosos aprendizajes para nuestra vida personal,
impulsando nuestras habilidades y demostrando a nosotros mismos todo lo que somos
capaz de hacer, con amor, esfuerzo, disciplina y dedicación.
Infinitas gracias a todas las personas que nos ayudaron a hacer posible este sueño, este
logro en nuestras vidas, a nuestros familiares, en especial a nuestros padres y madres,
sé cuán orgullosos se sienten de sus hijos, porque son testigos de nuestro tesón y más
hoy que nos verán recibir nuestro título profesional de nuestra querida Alma Mater,
porque estuvieron ahí cuando los necesitábamos, apoyándonos y animándonos cuando
nos sentimos desfallecer, También quiero agradecer a las personas que ya no están
físicamente, pero sé que desde donde se encuentran, se siente profundamente
orgullosos de nosotros porque también evidenciaron con amor todo nuestro esfuerzo.
En esta nueva etapa que emprendemos, es hora de poner en práctica todo nuestro
conocimiento profesional y personal, es momento de contribuir y desempeñar un
destacado papel en beneficio de nuestra sociedad, es momento de enaltecer el nombre
de la maravillosa Universidad que nos abrió sus puertas, nos acogió y nos dio forma
profesional. Gracias Universidad de Antioquia, gracias por permitirnos crecer contigo
y convertirnos en nuestras mejores versiones.
Respondiendo al funcionamiento vital del mundo, entendido como un proceso cíclico,
voy a finalizar con el autor que me ayudo a abrir esta conexión entre nosotros, a través
de un apartado que Eduardo Galeano menciona en una de sus conferencias haciendo
alusión a un autor anónimo, que dice de la siguiente manera
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el
horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso,
sirve para caminar”
Bien llegada y perdurable sea la utopía en nuestras vidas para que nunca nos cansemos
de caminar e ir tras la vida alimentando nuestra llama, deseo que nuestros nuevos
horizontes estén atravesados por sueños, ilusiones y excusas que nos permitan seguir
transitando este mundo de forma consciente y sentida.