0% encontró este documento útil (0 votos)
334 vistas236 páginas

Untitled

Cargado por

Flor Ayala
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • lucha,
  • inseguridades,
  • secreto familiar,
  • amor prohibido,
  • conexión emocional,
  • destino compartido,
  • fidelidad,
  • cambio de rumbo,
  • poder femenino,
  • oscuridad
0% encontró este documento útil (0 votos)
334 vistas236 páginas

Untitled

Cargado por

Flor Ayala
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • lucha,
  • inseguridades,
  • secreto familiar,
  • amor prohibido,
  • conexión emocional,
  • destino compartido,
  • fidelidad,
  • cambio de rumbo,
  • poder femenino,
  • oscuridad

 

Sinopsis

Angel

Un moribundo me dio el don de la vida.


Dos nombres.
Uno de ellos pertenece a la madre que nunca supe que
tenía.
Cuando la encontré, quise respuestas y algo más.
Su hijastra.
Louisa Sullivan
La hija de un multimillonario, aunque no es el dinero lo
que me interesa.
Encontrar a mi madre era solo una parte de mi plan.
Necesito a Louisa por mis propios motivos y ella es
perfecta.
Casarme con ella y fusionar nuestras familias para hacer
caer a su tío y liberar a mi amiga.
Resulta que el otro nombre guarda el secreto que derribará
un imperio, y yo soy el hombre que liberará la bola de
demolición.

Louisa

Hay un extraño en nuestra casa.


Nada más entrar en la habitación, sé quién es.
Dos ojos oscuros me observan acercarme, se diría que
están leyendo mi alma.
Es el hombre más hermoso que he conocido, sin embargo,
hay un borde peligroso en él que hace a mi piel cosquillear
de energía, al tiempo que mi sangre burbujea con la
promesa que las cosas nunca volverán a ser lo mismo.
Tenía razón.
Trajo consigo el caos, destrucción y poder, y lo que más
desea es... a mí.

¡Fenomenalmente oscuro, retorcido, caliente y delicioso!


Las escenas pueden alterar a algunos lectores, están
advertidos.
Prólo go

Es el silencio lo que me enferma. Envolviéndome, asfixiándome,


amenazando con acabar con mi vida y liberarme de esta locura. Casi
puedo contar cada latido de mi corazón mientras lo espero. La
sensación de una tormenta que se avecina y a la que muchos no
sobrevivirán. Siempre está ahí, una retorcida promesa de
condenación por su culpa.
El grito rompe el silencio como siempre lo hace. Penetrante, lleno
de terror y torturado.
Logan levanta los ojos al cielo como si hubiera alguna ayuda allí.
No hay nadie que ayude a la pobre mujer desafortunada que ha
captado la atención de Wesley esta noche.
Mis uñas perforan la piel de la palma de mi mano mientras
intento desesperadamente concentrar mi mente en otra cosa que no
sea el horror que se está desarrollando tras la puerta cerrada.
Ojalá pudiera ayudarla. Quiero liberarla, pero eso está fuera de
mi control por ahora.
Un disparo atraviesa las paredes de piedra y Logan mira al suelo.
Mis propios ojos se elevan al cielo en una silenciosa oración por su
alma. Ahora está en paz. Debo estar agradecido por eso, al menos.
Antes de poder recuperar el aliento, un ligero movimiento en el
pasillo me pilla desprevenido y, con el piloto automático,
desenfundo mi arma.
Logan sigue mirando al suelo y no reacciona con la suficiente
rapidez, y cuando el disparo suena, me lanzo a cubrirme cuando
golpea la piedra junto a mi cabeza.
Siguen más disparos mientras ruedo hacia un lado y apunto.
No puedo estar seguro de cuántos hombres armados hay y
disparo a discreción, cubriendo a Logan, tirado en el suelo. ¿Le han
dado? ¿Está muerto? Casi rezo por ello, pero la voluntad de
sobrevivir se hace sentir y mis balas encuentran su objetivo.
Mientras el arma echa humo en mi férreo agarre, me detengo y
espero que lleguen más. Nada. Un silencio interminable en el que la
muerte entra en la estancia, admirando un buen día de trabajo.
Me arrastro hasta Logan y lo hago girar sobre su espalda. La
herida abierta en su pecho me dice que no le queda mucho tiempo.
La puerta permanece cerrada como de costumbre y, mientras él
jadea en busca de aire, presiono la herida y susurro.
—Te tengo, Logan. Quédate conmigo.
Su mano se extiende y agarra mi chaqueta en un movimiento
sorprendentemente fuerte y me atrae hacia sus labios rasposos.
—Prométeme que encontrarás a Vivian Clark y a Iris Young.
—¿De qué estás hablando? —Suspiro mi confusión y sus ojos se
agrandan y se ponen desesperados mientras jadea.
—Te liberarán.
—Lo siento tío, ¿quiénes son?
Estoy confundido y me pregunto si está delirando y mientras
arrastra su último aliento susurra.
—Tu madre.
Mientras sus ojos vacíos ya no me miran y se enfrenta a sus
pecados, me quedan más preguntas que respuestas.
Mi madre, dijo.
Nunca supe que tenía una.
Por un momento miro fijamente al consigliere de mi tío como si
estuviera soñando. Luego paso la mirada por delante de él y veo al
asesino en el suelo, parece recién salido del instituto. Con cuidado,
bajo a Logan al suelo y cierro sus ojos, susurrando una oración para
que Dios se apiade de su alma. A pesar de todo, era un buen hombre
y uno de los pocos que admiraba. Entonces mi atención vuelve a
centrarse en el tirador y, al acercarme, el corazón se me retuerce al
ver el rostro juvenil de un chico al que han enviado a hacer el trabajo
de un hombre.
La puerta se abre detrás de mí y mi tío grita.
—¿Qué coño está pasando? ¿Es ese Logan? —Suena más
enfadado que apenado y suelto.
—El chico le ha disparado.
Wesley se dirige al otro lado y da una patada al cadáver del joven
para que ruede sobre su espalda, escupiendo a su cara, diciendo con
crueldad.
—Maldito aficionado.
—No creo que Logan esté de acuerdo con eso.
Miro fijamente a mi tío, que ni siquiera tiene la decencia de
presentar sus respetos a su leal consigliere, y suelta.
—Parece que es el novio de la chica. Me advirtieron que tenía
uno.
Miro fijamente el cadáver y se me parte el corazón por él. Intentó
salvarla, sin saber que era una tontería.
—¿Cómo lo sabes? —Siento curiosidad por eso y Wesley se
encoge de hombros.
—Me dijo que vendría a por mí, justo antes de follarla hasta la
muerte.
Sería tan fácil ahora mismo. Estoy casi tentado de terminar el
trabajo y ponerle una merecida bala justo entre los ojos, pero soy
consciente que solo me ganaría un momento de satisfacción antes
que mi propia vida terminara de una manera mucho más brutal.
Wesley Vásquez tiene la mejor protección que existe por cortesía
de Massimo De Lauren. Su mejor amigo, hermano de otra madre, y
su aliado más cercano en el mundo. Si me deshago de uno, me
enfrentaré al otro y aunque es seguro que ese momento llegará, no es
ahora.
Wesley coge su propia arma y le asesta un disparo de despedida
en el cráneo del chico, riéndose mientras sus sesos redecoran las
paredes de piedra que nos rodean.
Luego mira a su alrededor y suspira.
—Maldito Logan. Debería haberlo visto venir. Si te duermes,
mueres.
Luego dice casi como un apunte.
—Debería haber sido mejor que eso.
Miro al sirviente más leal que ha tenido mi tío y me siento
traicionado en su nombre. No se merece que lo descarten como
culpable de esto, y digo con calma.
—¿Llamo al equipo de limpieza?
—No hace falta.
Wesley casi parece irritado mientras gruñe.
—Incendiaremos el lugar. Lo explicaremos como un extraño
accidente. De todos modos, nadie descubrirá que estuvimos aquí, y
si lo hicieran... —Se ríe con malicia—. No vivirán para hacer sus
estúpidas preguntas.
Mientras Wesley se dirige de nuevo al pasillo de la sala de
calderas, casi me siento tentado de enviarlo al infierno en su propia
hoguera, pero Logan me ha puesto nervioso. Dos nombres. ¿Por qué
dos y quiénes son?
Hay algo en el fondo de mi mente, diciéndome que necesito a
Wesley vivo hasta que se resuelva el misterio y por eso guardo esos
nombres en mi memoria como la carga más preciada, porque uno de
ellos pertenece a mi madre y es un encuentro que ha tardado mucho
en producirse.

Esa misma noche, cuando la casa duerme, saco el móvil y envío


un mensaje de texto al hombre en quien confío con los dos nombres
que están haciendo un agujero en mi cordura. Si hay algo que
necesito saber sobre ellos, confío en Baron para que entregue la
información solo a mis ojos. Es uno de los cinco hombres a los que
confío mi vida y los únicos que están en esta locura conmigo. Somos
cinco hermanos por elección y uno por ganarse nuestro respeto.
Baron siempre se sentó en el borde de nuestro grupo en la
universidad y, sin embargo, cuando contó, juró su lealtad a la Mafia
del Club. Por alguna razón, Baron sabe una mierda y es el hombre
perfecto para confiarle mis nuevos descubrimientos.
Podría acudir a Malik, como hacemos siempre, pero por alguna
razón el nombre de Baron fue el primero que me vino a la mente.
Hay algo deliciosamente siniestro en nuestro hermético amigo y, por
ahora, quiero ocultar esta noticia a los demás.
Mientras espero, me envuelvo en las sombras de la madrugada y
me alimento de ellas. Este es el momento que más me gusta. Solo y
libre, al menos hasta que amanece y el infierno se despierta para dar
otro golpe a mi alma. Siempre he amado la soledad. Es donde estoy
más en paz y mientras lavo la arenilla del día de mi memoria, solo
una palabra perdura como la más pura sensación en mi lengua.
Tengo una madre. Pero, ¿cuál es ella?
Podría pasar una hora o incluso tres, pero el mensaje retorna más
rápido de lo esperado. ¿Ese hombre nunca duerme?
Una sonrisa irónica tuerce mis labios al sentir una afinidad con
nuestro reservado amigo. Siempre ahí, observando desde las
sombras y ofreciendo palabras de consejo cuando se necesitan.
Sin embargo, este mensaje solo contiene dos palabras, que
generan más preguntas que respuestas.
Dimitri Sullivan.
Suspiro y maldigo en silencio a mi enigmático amigo. Jodido
Barón. ¿Por qué no puede hablar con frases como cualquier persona
normal?
Ahora tengo tres nombres y no me entero de nada, así que, con
un suspiro frustrado, recurro a mi buscador preferido para que me
ayude.
Según leo la información de la poderosa web, siento que una
emoción se agita en lo más profundo de mi ser. Resulta que ese era
el único nombre que necesitaba, y mi misión está fijada. Primera
parada en el Club Mafia para registrarme con mis hermanos y luego
un avión con destino a Seattle y una conversación muy interesante
en casa de Dimitri Sullivan.
Capítu lo 1

fLynn

TRES SEMANAS DESPUÉS

Mientras el avión aterriza en el aeropuerto de Seattle, se


despliega una sonrisa en mis labios al pensar que Wesley se
preguntará dónde coño he ido.
No es raro que desaparezca. A estas alturas ya me conoce, pero
hace ya una semana que me he ido y mi teléfono está iluminado con
mensajes abusivos y amenazas del muy cabrón.
A medida que el avión comercial se dirige a la pista, me apresuro
a responder y le doy a enviar con una suave carcajada.
Estoy de vacaciones, tío.
Te enviaré un mensaje cuando regrese a casa.
El hecho que no sea inusual me hace ganar más tiempo y
supongo que ya ha renunciado a tratar de entenderme. Sé que le
frustro, y el muy cabrón es un iluso si cree que no puedo cuidar de
mí mismo y probablemente piense que me he enrollado con una
chica en Bora Bora o algo así.
Probablemente solo tenga una semana más como máximo antes
que su paciencia se agote y por eso tengo que actuar rápido.
Si estoy nervioso, no se me nota, y cuando cojo un taxi e indico la
dirección, solo sus cejas levantadas me dicen que está impresionado.
Supongo que no tiene muchos clientes que se dirijan a Denny-
Blaine, y desde luego ninguno con mi aspecto.
No puedo evitar el aura amenazante con la que me visto cada
mañana. Me encojo de hombros al coger mi arma. Entiendo que
intimido a la gente, diablos, hago una carrera de ello, y me escondo
tras la máscara de «no me jodas» porque lo prefiero de esa manera.
Ahora me pregunto si debería bajar el tono un poco. Puede que a la
mujer a la que he venido a ver no le guste la actitud chulesca, ni la
mirada sombría fulminante. Supongo que está acostumbrada a otro
tipo de visitante y, sin embargo, ¿cómo puedo fingir algo que no
soy? Esto es lo que soy, no lo que quiero ser, y necesito su ayuda
para ver si hay algo que valga la pena rescatar en este lamentable
despojo que fue arrojado al mundo por cortesía de su seno materno.
Llegamos a las afueras del barrio en el que viven, y es como si el
aire fuera más fresco aquí, con más oxígeno, incluso puro. A medida
que las casas aumentan de tamaño y están rodeadas de parques, me
doy cuenta que mi madre, al menos, ha caído de pie. Debería estar
resentido por ello, pero hasta que no escuche su historia, me alegro
por ella. Espero que tenga una buena explicación de lo que me
sucedió y no estoy seguro de poder soportar escuchar que me
entregó voluntariamente.
Toda mi vida he vivido con rechazo, dolor y soledad. Yo contra el
mundo hasta que conocí a mis hermanos en la universidad y
finalmente encontré un lugar al que pertenecer. ¿Pertenezco aquí con
ella? Estoy bastante nervioso al respecto y, mientras el vehículo
rueda hacia la entrada y se detiene ante las enormes puertas de
madera, experimento un momento de duda sobre si he hecho lo
correcto al presentarme aquí.
El conductor baja la ventanilla y pulsa el interfono, y se me seca
la boca cuando mira por encima del hombro y ladra.
—¿Su nombre?
No soy un hombre propenso a los ataques de pánico, pero ahora
parece un buen lugar para iniciar y mi voz ni siquiera suena como la
mía cuando susurro.
—Flynn Vasquez.
Ahora me siento como un tonto porque por qué diablos me
dejarían entrar y mientras pronuncia las palabras, maldigo mi propia
estupidez.
Escucho la voz del intercomunicador decir bruscamente.
—Espere ahí. Alguien saldrá para hablar con usted.
Y mi corazón se hunde. Esto puede resultar más difícil de lo que
pensaba.
Observo cómo se abre una puerta lateral y aparece el guardia de
seguridad, mirando con desconfianza en mi dirección.
Tratando de parecer normal, sonrío y salgo del taxi.
—Hola, um …no me esperan, pero he venido a ver a Vivian
Clark.
—No estás en la lista.
Parece aburrido, incluso despreocupado, y asiento con la cabeza.
—Lo sé. Es que, bueno, es muy importante que la vea. Si pudieras
pasarle un mensaje, te lo agradecería.
—¿Qué mensaje?
El tipo ya parece aburrido y digo rápidamente.
—¿Podría decirle que me envía Iris Young?
Asiente, regresando por donde ha venido y espero como el
infierno que esta apuesta le salga bien.
El taxista me lanza una mirada compasiva que no me hace sentir
mejor acerca de la situación y parece una eternidad antes que el tipo
regrese y me mire con una expresión diferente a la anterior.
—Sígueme.
El taxista silba y yo estoy tan asombrado que agarro un puñado
de billetes de dólar y se los doy, murmurando mi agradecimiento.
Al cruzar la puerta, el corazón me late porque, ahora que estoy
aquí, ni siquiera estoy seguro de lo que voy a decir.
Subimos por un camino flanqueado por arbustos en flor que
alberga una iluminación ornamental cuya belleza debe ser
impresionante por la noche. De hecho, este lugar se vuelve más
impresionante a cada segundo mientras el mundo de un
multimillonario se abre ante mis ojos.
Estoy acostumbrado a la vida lujosa. Mi tío lo exige, pero esto es
otra cosa. Esto no se pagó con huesos rotos y cerebros destrozados.
Esto no fue el producto de la miseria de otra persona o de un
negocio de drogas. Esto es lo que se consigue con trabajo duro y
mucha suerte, e incluso el aire sabe a limpio sin los fantasmas de los
condenados dando vueltas mientras vives a la sombra de su miseria.
Tomo una enorme bocanada de aire fresco y honesto y me
pregunto si es algo que podría experimentar en mi futuro.
Probablemente no, pero al menos puedo soñar y, siguiendo al
guardia de seguridad a través de una puerta en el lateral de una
dependencia, me pregunto qué me deparará la próxima hora.
En primer lugar, me obligan a entregar las armas y casi me río
cuando dejo el arma sobre la mesa, seguida de mi cuchillo de caza.
Él parece sorprendido y yo sonrío con pesar.
—Lo siento. Me tomo en serio mi derecho a portar armas; en mi
país es necesario hacerlo.
Parece un poco preocupado y, por alguna razón, quiero
tranquilizarlo.
—Escucha, estoy aquí por información y no pretendo hacer daño
a nadie. Es un poco delicado, pero prometo que no causaré una
escena.
Tal vez me crea cuando su expresión se suaviza un poco al
intentar diluir el filo amenazante que tan bien llevo y parecer, por
una vez, como una persona normal.
Me pide que rellene un formulario con mis datos de contacto y es
como si estuviera solicitando un trabajo y, de una manera enfermiza,
supongo que lo estoy haciendo. El empleo del hijo de Vivian Clark.
Me pregunto si tiene una vacante.
Tardo treinta minutos en sortear la seguridad y el guardia me
acompaña a una habitación al otro lado del patio.
Está separada de la casa, al parecer es una especie de despacho y
me señala un asiento colocado alrededor de una mesa baja.
—La señora Sullivan se reunirá con usted aquí. Tiene cinco
minutos.
Observo cómo se retira a un asiento colocado contra la pared y
suspiro por dentro. Una parte de mí se alegra que tenga seguridad y
otra parte se resiente. No quiero hacerle daño. Aunque no me guste
lo que escuche, me sentiré más rico por ello.
El reloj marca la hora de la reunión más importante de mi vida y,
mientras espero, me mentalizo. A pesar de mi razón personal para
venir aquí, todavía tengo un trabajo que hacer y el matrimonio con
esta familia nos asegurará los aliados más fuertes.
Pese a todo, no puedo fallar a mis hermanos y, por tanto, si las
cosas no salen según nuestra estrategia, tendré que aguantarme y
volver al plan B.
Capítu lo 2

fLynn

La puerta se abre y contengo la respiración. Esto es todo. No


puedo creer que esté aquí y, sin embargo, cuando la mujer entra, me
tomo un momento para recuperar el aliento.
Me quedo como en trance porque es innegable. El parecido es
demasiado asombroso porque, por primera vez en mi vida, estoy
viendo una versión femenina y mayor de mí mismo.
Ella retrocede como si la hubiera agredido físicamente y su mano
vuela hacia su boca mientras se esfuerza por comprender lo que está
sucediendo.
No tengo palabras y, por primera vez en mi vida, una
abrumadora oleada de emoción hace que mi habitualmente fría
fachada se rompa a mis pies. Las lágrimas brillan en mis ojos
mientras miro fijamente a la mujer que me dio la vida, y no tengo
ninguna duda al respecto. Vivian Clark es mi madre y lo sé antes de
exigir cualquier prueba de ADN.
Durante un largo rato, nos quedamos mirando el uno al otro
como si estuviéramos en una zona horaria diferente. El guardia de
seguridad se desvanece en mi subconsciente mientras miro fijamente
a una mujer que nunca creí que existiera.
Parece sacudirse antes de dar un paso al frente y me mira como si
fuera una alucinación y, al tiempo que el guardia se desplaza
nervioso, susurra.
—Déjenos.
—Señora, debo insistir...
—¡Déjenos, ahora!
Su orden es definitiva, y él asiente, con cara de descontento, pero
hace lo que ella le pide y, una vez que la puerta se cierra suavemente
tras él, ella se acerca a mí con lágrimas en los ojos.
—¿Cómo te llamas?
Una simple pregunta que parece extraña en esta ocasión y
suspiro.
—Flynn.
—Me dijeron que habías muerto al nacer.
La conmoción me golpea como un puñetazo en las tripas y la
rabia aumenta al sentir que mi vida está construida sobre una
mentira.
—Se equivocaron.
Parpadeo porque nunca pensé que ella me aceptaría como su hijo
sin discusión. Acepté que se mostrara recelosa y lo negara todo, pero
es como si, de algún modo, me reconociera a simple vista. Eso
significa para mí más que nada, y ahogo la emoción mientras miro
fijamente un par de ojos idénticos a los míos.
—¿Cómo me has encontrado?
Sus palabras son mesuradas, pero su respiración es errática, y
digo lentamente.
—Tu nombre salió de los labios de un moribundo. Logan, el
consigliere de mi tío.
Ella da un paso atrás.
—Mafia.
Exhala bruscamente y siento que se aleja de mí y digo
desesperadamente.
—Me temo que sí.
Sus ojos se llenan de lágrimas y susurra.
—Ojalá te hubiera conocido, Flynn. Ojalá hubiera tenido la
oportunidad de quererte.
Observo con mórbida fascinación cómo las lágrimas se escapan
de sus ojos mientras me mira fijamente como si llevara toda la vida
sin ver nada. Es abrumador y me siento extrañamente expuesto al
presenciar una emoción tan pura. De hecho, nunca he visto nada
parecido y es mucho para asimilar.
Parece sacudirse y dice con un tartamudeo.
—Tenemos que resolver esto. A dónde vamos desde aquí. El
futuro.
Su aceptación de la situación me desarma y lucho por saber qué
hacer y entonces sucede algo que me rompe y nunca volveré a ser el
mismo.
Se acerca, cogiendo mis manos y me susurra.
—¿Crees en los milagros, Flynn?
—No. —Sueno amargado, incluso derrotado, y odio oírlo en mi
voz hastiada.
—Entonces creo lo suficiente por los dos. Gracias por
encontrarme y, si estás de acuerdo, quédate un rato. Necesito saber
todo sobre ti y dónde has estado toda tu vida.
Nunca esperé esto y por un momento no puedo expresar las
palabras que se agitan en respuesta a algo que nunca esperé
escuchar. Entonces se adelanta y me acerca y, al cerrar los brazos de
mi madre en torno a mí, no puedo evitar que la emoción se apodere
de mi corazón y lo tome como rehén.
Durante muchos años, toda una vida incluso, he soñado cómo
sería esto. Un profundo anhelo en el alma de un niño perdido que
nunca experimentó lo que sería tener a su propia madre entre sus
brazos. Un niño que estuvo hambriento de amor y afecto y que fue
cruelmente maltratado todos los putos días de su vida y
simplemente experimentar el amor incondicional de los brazos de
una madre, es algo poderoso de presenciar. Ella ya me posee. Solo
ese simple acto de amor es suficiente para hacerme morir feliz
porque, por primera vez en mi vida, es como si tuviera un principio
y ahora posiblemente un final mejor del que nunca esperé.
Nos quedamos en un abrazo que es cualquier cosa, menos
incómodo y, cuando se retira, me sonríe a los ojos y arrastra su dedo
por mi cara.
—Eres tan apuesto, Flynn. Tan perfecto.
—Estoy lejos de ser perfecto...
Vacilo porque no estoy seguro de cómo debo llamarla y ella
sonríe y dice con voz suave.
—Es Vivian. Vayamos paso a paso, tenemos mucho terreno que
recuperar.
Ella parece reagruparse y dice alegremente.
—Tenemos mucho que discutir. Mi marido tendrá curiosidad y
deberíamos empezar por él.
—¿Le importará? —Me inquieta eso, y ella se encoge de hombros.
—Desconfiará, pero como conoce mi historia, dudo que se
sorprenda. Es un buen hombre, el mejor realmente, y no tienes nada
que temer de él.
Me sorprende un poco porque, conociendo a su hermano y la
locura que hay en su cabeza, no puedo creer que pueda ser tan
diferente y, sin embargo, me guardo mis pensamientos y sonrío
tímidamente.
—Me gustaría conocerlo. Suena, como un buen hombre.
Coge mi mano y sonríe.
—Por favor, disculpa esta sala de reuniones tan formal.
Deberíamos ir a la casa, debes tener hambre.
Sonrío, pero estoy tan sorprendido por su reacción hacia mí que
la sigo aturdido. Me parece que esto es casi normal, como si siempre
hubiera vivido una vida normal con una familia cariñosa. ¿Es esto lo
que se siente? Es mejor que cualquier subidón de cualquier droga y
podría volverme adicto. De hecho, ya lo soy.
Capítu lo 3

LoUiSA

Sienna me pone de los nervios y quiero que se vaya, pero si hago


una escena, la usará en mi contra.
—Honestamente, Louisa, deberías aflojar un poco. Quiero decir,
por el amor de Dios, Ashton Michaels es lo mejor que puedes
esperar, y lo habría llevado al altar antes que pudiera cambiar de
opinión.
—Entonces es un buen trabajo que no seas yo porque tengo
expectativas.
Se ríe a carcajadas.
—Tú y tus expectativas. Un consejo, hermana, tienes que rebajar
tu nivel de exigencia. No eres la reina del baile y las opciones son
cada vez más escasas a medida que envejeces. De hecho, tienes fama
de ser difícil y una vez que una chica adquiere reputación, todo va
cuesta abajo.
—¿Estás aquí simplemente para insultar o hay una razón para tu
visita?
Suelto mi bolígrafo y suspiro. Como siempre, Sienna está
aburrida y cree que provocarme es la mejor cura para ello y se
encoge de hombros, chupando ruidosamente la piruleta de sus
labios rojo rubí.
—Solo digo que deberías espabilar, Ashton. Su padre es el
director de un banco, por el amor de Dios. No tendrías que... —Ella
agita su brazo hacia mis libros—. Trabajar para vivir. Quiero decir,
¿de qué se trata todo eso, de todos modos? Eres una heredera, no
una indigente. En realidad, no tienes que ganar tu propio dinero, así
que coge un asistente personal y haz lo que se espera de ti. El futuro
es brillante, así que abre las cortinas y deja que entre la luz del sol.
—Vete a la mierda, Sienna, y vete a trabajar en tu bronceado. No
sabes absolutamente nada de mí y no finjas que te importa.
—Eres un poco susceptible, ¿no? Solo intentaba ayudar.
Resopla, tira la piruleta a la papelera y sale dando un portazo,
dejándome en una soledad dichosa.
Vuelvo a centrar mi atención en el contrato que estoy leyendo y
trato de vaciar mi mente de frivolidades inútiles. Es cierto que no
necesito trabajar, pero quiero hacerlo. Ser una esposa trofeo no es un
futuro que quiera para mí y soy consciente que, si quiero hacerme
cargo del negocio de mi padre algún día, tendré que ser mejor que
los demás.
La puerta se abre de nuevo y resoplo con exasperación.
—Te dije...
—Louisa.
Me enderezo cuando los tonos abruptos de mi padre reclaman mi
atención y entra diciendo despreocupadamente.
—Mañana tengo una reunión en la ciudad a la que quiero que
asistas.
—Por supuesto. —Me incorporo y tomo nota porque esto es
nuevo. Puede que trabaje para mi padre en un puesto muy
secundario, pero nunca me ha involucrado en una reunión. Lo
máximo que hago es leer los contratos y archivar, así que me
pregunto qué ha cambiado.
Se acerca a la ventana y, por alguna razón, parece un poco
perturbado.
—¿Está todo bien?
—No estoy seguro. —Resopla y parece concentrarse en algo del
exterior.
Me acerco a la ventana, me coloco a su lado y veo a Emilio, su
guardia de seguridad, dirigiéndose a la portería.
—¿Cuál es el problema? Tal vez pueda ayudar.
—Lo dudo, pero se agradece el gesto.
—¿Es el negocio?
Contengo la respiración porque si el negocio tiene problemas,
sería una gran noticia por lo que se ríe suavemente.
—No, el negocio está fuerte. Está bien, son asuntos de familia.
Estoy un poco ansiosa porque soy familia y las palabras de
Sienna me persiguen ahora mismo. Tengo la suerte que mi padre
apoya mis decisiones, pero el hecho de haber rechazado a todos los
pretendientes no ha pasado desapercibido, pero nunca creí que
importara. Ahora no estoy tan segura.
—¿Soy yo? —Sueno ansiosa y él se gira, su amable sonrisa
ilumina su rostro y me tranquiliza al instante.
—Por supuesto que no. Posiblemente seas la única con la que
puedo contar por aquí.
—¿Sienna?
Suspira, pasándose los dedos por su cabellera, un gesto que me
asusta más que nada, porque mi padre no hace ascos a la
incertidumbre, ni a la preocupación, ni a nada que lo haga parecer
menos dueño de todas nuestras vidas.
—Es Vivian.
Mi corazón da un vuelco porque espero por Dios que no haya
ningún problema entre ellos. Desde que Vivian entró en la vida de
mi padre, el mundo ha sido un lugar mucho más brillante.
La madre de Sienna era una zorra y utilizaba a mi padre como un
cajero automático. Él estaba enamorado de ella y la complacía con
todo lo que quería, incluso haciendo la vista gorda a sus muchas
aventuras, simplemente desesperado por tenerla en su vida. Ella era
la típica cazafortunas, y su hija se está convirtiendo en lo mismo.
Cuando se escapó con un productor de cine que podía ofrecerle el
estilo de vida hollywoodiense que ansiaba, recuerdo que respiré
aliviada y durante un tiempo ocupé su lugar como anfitriona y
señora de la casa. Entonces conoció a Vivian, y me alegré de hacerme
a un lado. A diferencia de su anterior esposa, a ella no le interesan la
fama, dinero y ser vista en los lugares adecuados. Lo único que le
importa es la vida familiar y hacerla increíble para todos nosotros, y
si ha hecho algo para reventar la burbuja, me da más miedo eso que
cualquier otra cosa.
—¿Cuál es el problema con Vivian?
Parece tan preocupado que me pregunto si está enferma. Eso
puede explicar el brillo desesperado de sus ojos.
Sacude la cabeza.
—Tiene una visita, y eso puede alterar las cosas por aquí.
—¿Una visita?
—Sí, un hombre se presentó en la portería y pidió verla. —Exhala
lentamente—. Emilio investigó al tipo y parece que tiene conexiones
que no me agradan.
—¿Está Vivian en problemas? ¿Peligro incluso?
Contengo la respiración y él se limita a encogerse de hombros, lo
cual no es la respuesta que buscaba.
—No estoy seguro.
Ahora estoy realmente nerviosa, se gira sonriendo y si cree que
eso me va a tranquilizar, se equivoca.
—Tal vez debería ir a ver por mí mismo. Solamente quería
comentarte lo de la reunión y advertirte que las cosas pueden ser un
poco diferentes por aquí durante un tiempo.
—De acuerdo.
Lo veo marcharse con la sensación que se avecina una tormenta.
Mi padre parece cansado, como si se resignara a algo contra lo que
no puede hacer nada. Mirando por la ventana, me pregunto por el
visitante actual. ¿Quién es y por qué algo me dice que todo está a
punto de cambiar?
Capítu lo 4

fLYnn

Esta es la experiencia más surrealista de mi vida. Vivian me ha


dado la bienvenida, a un extraño de la calle, y me ha reclamado
como su hijo sin dudarlo, lo que hace preguntarme si me está
diciendo la verdad. ¿Creía realmente que había muerto, o sabía
desde el principio que vivía con el monstruo bajo mi cama?
Nada tiene sentido, lo que hace que suba la guardia. Quiero creer
que esto es la materia de la que están hechos los sueños, pero he
llevado una vida amarga de decepciones y las cosas buenas no me
suceden. Nunca, así que procederé con cautela y probaré el agua
antes de lanzarme.
Nos dirigimos a una enorme cocina donde una mujer está
trabajando, y levanta la vista con curiosidad cuando entramos en la
pieza. Me mira atónita y se lleva la mano a la boca.
—Bien, estaré...
Vivian sonríe y dice con un ligero temblor en la voz.
—Tengo una... visita. Sra. Hedges, ¿podría preparar algo de
comer? Debe tener hambre.
—Por supuesto, señora.
—Gracias, estaremos en el salón azul. Haga suficiente para tres.
El Sr. Sullivan se unirá a nosotros.
—Considérelo hecho.
La Sra. Hedges no deja de mirarme y Vivian susurra.
—Incluso ella puede ver el parecido, es asombroso.
—Lo es. —No puedo dejar de mirar a mi madre, ella hace lo
mismo y luego me sorprende sonriendo suavemente y susurrando
—. Me alegro que estés aquí, Flynn. Tenemos mucho de qué hablar.
Asiento, aunque no estoy acostumbrado a esto. La gente no me
sonríe. Tratan de no mirarme en absoluto y los únicos que parecen
estar complacidos de verme son mis amigos del Club Mafia. A veces
las mujeres me miran de otra manera, más suave, con un profundo
anhelo en sus ojos, pero esta mirada no es nada de eso. Es algo que
aún no he procesado en mi mente y me cuesta entender cómo
afrontarlo.
Nos dirigimos a una habitación como se ha descrito, decorada
completamente en azul y, como todas las que he visto hasta ahora,
está Iluminada y es elegante, pero hogareña y acogedora. Es como si
estuviera en la Dimensión Desconocida y hubiera entrado en una
película. Este mundo no es oscuro ni está formado por bordes
ásperos. Nada malo puede suceder en un lugar como este y dudo
que algo haya sucedido.
Tomamos asiento en la mesa de caoba pulida colocada junto a
una pared acristalada que da al jardín.
El sol se filtra en el interior de la habitación, tocando mi rostro
con una calidez que me relaja un poco.
Vivian parece nerviosa y no puedo culparla por ello, porque sé
que doy una imagen amenazante sin pretenderlo siquiera. Es mi
defensa, se ha forjado a base de años de dolor y abuso y es el único
escudo que tengo en el mundo cruel en el que vivo.
La puerta se abre y me levanto respetuosamente mientras un
hombre se dirige al interior con una sonrisa y curiosidad que
comparto.
Dimitri Sullivan es más grande que la vida y tan imponente como
su fotografía. De hecho, no le hace justicia al hombre porque impone
respeto con una sola mirada. Sus ojos encuentran los de su mujer y
percibo la preocupación en ellos, y la mirada que ella le lanza me
dice que son felices, lo que a su vez me hace feliz a mí.
Se adelanta ofreciéndome la mano y dice con voz grave.
—Bienvenido...
—Um, Flynn, señor.
Estrechando mi mano con su poderoso agarre, me cuesta ver
cualquier similitud con Massimo, su aparente hermano. Una vil
criatura del tipo más demente, y en cierto modo esperaba que su
hermano se pareciera mucho. Sin embargo, me sorprende
gratamente descubrir que no se parece en nada a él y me relaja un
poco mientras me mira con ojos curiosos.
—Así que, Flynn, has venido aquí en busca de respuestas, creo,
debes tener muchas preguntas.
Señala el asiento que hay detrás de mí y, a la vez que nos
sentamos, asiento tragando mis nervios, decidiendo ir directamente
al grano. Algo me dice que lo agradecerá.
Señala el asiento que hay detrás de mí y, a la vez que nos
sentamos, asiento tragando mis nervios y decido ir directamente al
grano. Algo me dice que lo agradecerá.
—En primer lugar, acepte mis disculpas por presentarme sin
avisar. Supongo que pensé que no aceptaría verme si llamaba antes.
—¿Por qué no?
Dimitri parece curioso y yo me encojo de hombros.
—Perdóneme, señor, pero cuando la gente sabe de dónde vengo,
hace todo lo posible por evitarme.
Vivian sacude la cabeza con tristeza y me sorprende diciendo con
nostalgia.
—Flynn, todos tenemos un pasado y yo no estoy tan orgullosa
del mío. Lo que cuenta ahora es lo que hagas en el futuro.
Dimitri toma su mano y la besa suavemente y solo ese dulce
gesto me desarma en un instante.
—No te avergüences de tus comienzos, Flynn. ¿Crees que fue
fácil para alguno de nosotros? Cuando llegué a Seattle, estaba
huyendo de una vida de la que no podía esperar a salir. La de Vivian
es muy parecida y aquí no se juzgará a nadie. Entonces, cuéntanos lo
que sabes.
—Lo siento, señor, es prácticamente nada. Fui criado por mi tío.
Al menos ese es el nombre con el que lo llamo. Ni siquiera estoy
seguro que estemos emparentados por sangre. Espero que no, de
todos modos.
Vivian parece preocupada.
—¿Cómo se llama?
—Wesley Vasquez. —Solo el nombre hace que la sangre drene de
su rostro y Dimitri se ve como si acabara de matar a su gato.
—¿Sabe que estás aquí? —dice Dimitri con una repentina
urgencia, y niego con la cabeza. —No. Pensé que era mejor no
comentarlo.
El alivio es casi tangible y Dimitri gruñe.
—Odio jodidamente a ese hombre.
—¿Lo conoce?
Me sorprende, y él asiente enérgicamente.
—Crecí con ese cabrón persiguiendo mis sueños. Era el mejor
amigo de mi hermano y me hicieron la vida imposible.
Vivian tiene aspecto de estar a punto de vomitar y me lo
pregunto mientras agarra con fuerza la mano de Dimitri pareciendo
tener un ataque de pánico.
—¿Estás bien? —pregunto preocupado, y ella asiente, intentando
sonreír mientras la señora Hedges entra en la habitación llevando
una bandeja de plata cargada de comida.
La conversación se interrumpe cuando se reparte la comida y
solamente cuando ella se va, Vivian expulsa el aliento que está
conteniendo con tristeza.
—Trabajé para él.
No digo nada y ella sonríe con pesar.
—Mis comienzos fueron duros, Flynn. Mi familia odiaba las
decisiones que tomaba y me apartaron de sus vidas. Encontré trabajo
en el club de Wesley como camarera y viví una vida de la que no
estoy orgullosa.
Parece molesta por eso, y Dimitri posa su brazo alrededor de su
hombro y sacude la cabeza.
—Tú no tuviste la culpa de lo que ocurrió.
Intuyo que esta conversación no me va a gustar, a juzgar por la
expresión de sus rostros, y Vivian me lanza una mirada desesperada
que no me hace sentir mejor.
—Debes tener curiosidad, Flynn, pero ¿puedo hacerte una
pregunta?
—Por supuesto.
Me pregunto qué puedo contestarle.
—¿Wesley mencionó alguna vez a tu padre?
Puedo ver el blanco de sus nudillos agarrando con fuerza los
cubiertos y sus ojos ansiosos me dicen que no me va a gustar lo que
voy a decir.
—Me dijo que era un jugador. Que eras una prostituta y nunca
supiste de quién era. También me dijo que me vendiste a él porque
no me querías.
El mero hecho de decir las palabras hace que mi voz tiemble y
odio exponerlo mientras sus ojos se llenan de dolor y Dimitri espeta.
—Maldito cabrón.
—Está bien, cariño, no me sorprende.
Vivian sacude la cabeza, clavándome una mirada desolada que
inmediatamente me hace levantar la guardia.
—Lo siento, Flynn, pero sé quién es tu padre, y no es algo bueno.
Los pelos de la nuca se me erizan y el dolor en los ojos de Dimitri
me dice que esto no me va a sentar bien. Vivian baja la mirada como
avergonzada y susurra.
—Estaba trabajando en el club después de la hora de cierre,
limpiando los vasos y haciendo lo que siempre hacía.
Levanta la vista y sonríe.
—Al contrario de lo que te han dicho, no era una prostituta, sino
una camarera en un bar que intentaba ganarse el dinero del alquiler.
Tan solo tenía veintiún años y estaba luchando. No tenía familia, ni
amigos, solo un pequeño apartamento en el lado equivocado de la
ciudad. Digo apartamento. Era una habitación en un bloque en el
que vivían drogadictos y prostitutas. Sin embargo, tenía sueños.
Quería ganar suficiente dinero para comprar un billete de autobús a
un lugar mejor. Encontrar un buen vecindario donde pudiera
establecerme y hacer una vida honesta. No quería mucho,
simplemente conocer a alguien agradable y sentar raíces. Tener una
familia, verla crecer.
Suspira pesadamente.
—Aquella noche lo cambió todo. Fue cuando estaba terminando
que fui a buscar mi abrigo cuando alguien me agarró por detrás. Me
pusieron una capucha en la cabeza y me la ataron fuertemente al
cuello. Grité, pero me dieron un fuerte puñetazo y me metieron
bruscamente en una habitación. Sentí que me quitaban la ropa y
seguidamente estaba boca abajo en una cama.
Sus palabras pintan una escena familiar con la que he vivido toda
mi vida, y ya sé lo que viene mientras ella solloza.
—Me violaron, repetidamente. Ni siquiera estoy segura de cuánto
tiempo duró. Fue brutal, despreciable y duro. Me desmayé y me
desperté para ver que la pesadilla seguía conmigo. Pensé que
perdería la vida esa noche y recé por ello. Debí desmayarme de
nuevo porque cuando me desperté, estaba atada a una cama y con
las piernas encadenadas al armazón. Estaba dolorida, magullada y
con sabor a sangre en la boca además del frío. Nunca he tenido tanto
frío, entonces se abrió la puerta, entró tu tío y se echó a reír.
—¿Fue él? —Mi voz se vuelve áspera y cargada de venganza
mientras observo las lágrimas impotentes que resbalan por su rostro
y que ella aparta con rabia.
—Aparentemente no.
La cara de Dimitri es como un trueno mientras ella continúa.
—Me dijo que no dijera ni una palabra de lo sucedido si quería
vivir, que lo lamentaba y arreglaría las cosas. Yo estaba confundida,
él parecía casi amable mientras me desataba las piernas, y me
entregaba un jersey para cubrir mi maltrecho cuerpo. Parecía
disgustado, eso me desconcertó un poco y me dijo que el hombre
que había hecho esto estaba enfermo. No era el tipo de hombre al
que se denuncia a la policía y vives para hacer una declaración.
Haría lo que pudiera para compensarme por lo ocurrido y se
aseguraría que tuviera un lugar donde vivir y dinero para salir
adelante.
—¿Te dio un nombre? —La rabia se arremolina en mi interior
como un ciclón en construcción y ella asiente con tristeza.
—Me dijo que era Massimo Delauren.
Creo que mi mundo se acaba con esas dos palabras. La oscuridad
me rodea y me araña el alma. Me destroza y se burla de todo lo que
esperaba. Cualquier otro nombre habría sido mejor que ese y el
dolor en los ojos de Dimitri y la derrota en el rostro de Vivian me
enfurecen tanto que podría iniciar una guerra por mi cuenta.
Estoy destrozado.
Estoy aplastado, amargado y derrotado porque la sangre de ese
hombre corre por mis venas y me marca como impuro. La locura
que hay en mí es esa parte desquiciada de él, y lo peor de todo es
que mi mayor enemigo es también mi padre.
Es demasiado para lidiar con ello y no sé qué hacer. Estoy
habituado a largarme y lidiar con mis demonios de la única manera
que puedo, pero estoy en un territorio nuevo. Estoy lejos de todo lo
que me es familiar y me estoy tambaleando.
Es demasiado. No puedo afrontarlo y, mientras me sumerjo de
cabeza al infierno, un ángel me tiende la mano y me impide caer.
Una mano fría agarra la mía y otra agarra mi rostro y la dirige hacia
la suya. Parpadeo cuando Vivian me mira con una expresión dura en
los ojos y dice bruscamente.
—Concéntrate en mí, Flynn, sé que eres mejor que él. Su pecado
no es tuyo y demostrarás a todo el mundo que eres mejor de lo que
él nunca será. La vida puede derribarnos, pero lo que cuenta es
cómo nos levantamos. Sé fuerte, Flynn y haz que tu vida cuente. Sé
magnífico porque nuestro pasado no tiene ningún derecho sobre
nuestro futuro. Déjanos ayudarte. No estás solo. Ya no. Te tenemos,
cariño, y tienes un futuro con nosotros.
Estas palabras son las que he anhelado escuchar toda mi vida y,
sin embargo, son el resultado de las que nunca quise escuchar. Hace
años hice las paces con el hecho que nunca descubriría quién era mi
padre, y ojalá siguiera siendo así. Fui creado por un monstruo en un
acto vil de depravación y violencia. Soy el resultado de una
experiencia traumática y el caos que se arremolina en mi alma fue
puesto ahí por el mayor monstruo que la vida creó. Soy parte de esa
locura. Crecí a partir de la inmoralidad y no merezco sentarme entre
esta gente decente que me mira con compasión y una emoción que
me resulta difícil de manejar.
Los demonios dan vueltas y el destino cambia de dirección
porque mi misión se ha echado a perder antes de empezar.
Matrimonio por poder. Esa era la verdadera razón por la que vine
aquí y no hay manera en el infierno de que eso pueda suceder ahora
porque resulta que soy familia y príncipe mestizo.
¿Qué coño voy a hacer ahora?
Capítu lo 5

LoUiSA

De algún modo, consigo leer el contrato y tomar algunas notas,


pero mis pensamientos no dejan de estar pendientes del desconocido
de abajo. ¿Quién es y qué tiene a mi padre tan alterado?
Ya solo eso me hace pensar, porque él nunca se pone nervioso.
Siempre mantiene el control y me sorprende ver una faceta diferente
de él.
Cansada, me cambio para la cena y me enfundo en mi habitual
jersey sin forma y mis leggings mientras paso mis dedos por el
cabello. Supongo que, como siempre, Sienna estará vestida a la
perfección. Generalmente, mientras espera que otro admirador la
llame.
Somos tan diferentes. Ella es todo lo que yo no soy, diciéndome a
mí misma que no quiero ser. Una rubia despampanante con bonitos
ojos azules y una figura delgada como un palo, siendo la envidia de
todo el mundo, incluida yo. Por mucho que lo intente, no puedo
quitarme los kilos de encima y me resigno a un ciclo despiadado de
glotonería seguido de inanición y un anhelo desesperado de
aceptación. Siempre he sido el patito feo de la familia. Mi madre no
era una gran belleza, era la novia de juventud de mi padre. Se
conocieron en la universidad y él no hubiera tenido ni de lejos el
éxito que alcanzó, si no fuera por ella. Era el cerebro sin belleza
alguna. Juntos crearon un imperio, después ella murió de cáncer en
la flor de la vida, dejándolo a él devastado y a mí sin madre.
Yo era demasiado joven para recordarla, entonces él conoció
rápidamente a Crystal Monroe, la madre de Sienna. Crecer como el
patito feo en una familia de cisnes fue difícil, y desarrollé una dura
coraza. Crystal era una mujer vanidosa y posesiva sin ser
desagradable, pero su indiferencia nos perjudicaba a las dos. Sienna
ansiaba tener una madre cariñosa, pero siempre la hizo sentir como
un estorbo. A mí me gustaba que no me hiciera caso, pero odiaba la
forma en que manipulaba a mi padre.
Las interminables discusiones sobre innumerables asuntos los
separaron y mi padre pasó de ser un hombre feliz y cariñoso a
convertirse en un envoltorio deprimido y desconfiado de sí mismo.
Fue casi un alivio cuando huyó a Hollywood, diciéndole a Sienna
que mandaría a buscarla cuando estuviese instalada. Sienna sigue
esperando, y debe doler como el infierno.
Entonces conoció a Vivian, quien fue como un soplo de aire
fresco en la familia. Una mujer amable y cariñosa que devolvió la
sonrisa a mi padre y nos dio un hogar por una vez en la vida. Ella
trabajaba en la empresa de mi padre como su asistente. Algo muy
clásico, pero pronto se enamoraron y ahora ella dirige el hogar y crea
un ambiente cariñoso al que él regresa cada noche. Vivian siempre se
ha desvivido por hacernos sentir como una de sus hijas, y sé que
Sienna está tan agradecida como yo por ello.
Ahora las cosas están por cambiar, y me pregunto si nuestra
acogedora burbuja está a punto de estallar, aunque nada me prepara
para mi primer encuentro con el desconocido que ha venido a
visitarnos hoy.
Me dirijo al comedor como es habitual a las siete de la tarde.
Cenamos en familia antes de desaparecer por el resto de la noche.
Normalmente me voy a mi habitación a leer, y Sienna se marcha a
una nueva cita. Papá y Vivian ven la televisión o aceptan una de las
innumerables invitaciones que reciben, pero esta noche tenemos una
visita y, nada más entrar en el salón, adivino inmediatamente quién
es.
Dos ojos oscuros me observan al acercarme, es como si estuvieran
leyendo mi alma. Impenetrables, oscuros estanques cargados de
misterio, me dejan sin aliento. Es difícil ver de qué color es su
cabello, ya que se lo ha decolorado de rubio, quedando ligeramente
en punta sobre un rostro devastadoramente apuesto. La áspera
barba que adorna su mandíbula crea un elemento de peligro a
medida que su belleza me fascina y me atrae, cautivando mis
sentidos y tomando mi mente como rehén. Es el hombre más
atractivo que conozco y, sin embargo, hay en él un borde peligroso,
que hace a mi piel erizarse enérgicamente y provocando un
cosquilleo en mi sangre con la promesa que las cosas nunca volverán
a ser lo mismo.
Su oscuro traje es de buen corte y la camisa de seda negra,
desabrochada lo suficiente como para revelar un trazo oscuro, me
intriga. Sus dedos están adornados con enormes anillos de plata que
parecen armas y el aire de misterio que lo rodea hace que mi libido
se encienda y tome nota.
Sin embargo, lo más inconfundible de él es su parecido con
Vivian y solamente puede deberse a una cosa. Este hombre está
emparentado con ella, y me pregunto qué significa eso para
nosotros.
Antes que pueda hablar, Sienna me empuja y se detiene en seco,
llevándose la mano a la boca para capturar el “joder” que sale de sus
labios. La expresión irritada de mi padre casi lo hace divertido, pero
por una vez estoy totalmente de acuerdo con mi hermana. Joder,
efectivamente.
—Chicas. —Vivian da un paso adelante, con cara de ansiedad.
—Este es, mmm, bueno, este es, Flynn. Mi hijo.
La miro sorprendida y observo el rubor de su piel y la ansiedad
de sus ojos.
Sienna jadea.
—Vaya, ahora que lo dices, es bastante obvio. Es decir, Vivian, es
tu viva imagen.
Detecto una pizca de orgullo en sus ojos al escuchar sus palabras,
pero es la mirada que lanza en mi dirección la que me deja un poco
atónita. Esos ojos me escudriñan como si quisiera respuestas que no
tengo, me sacudo y fuerzo una sonrisa de bienvenida en mi rostro.
—Encantada de conocerte. —Sonrío tímidamente y obtengo una
sonrisa divertida en respuesta cuando Sienna se pone delante de mí
y le ofrece su mano.
—Igualmente, por supuesto. Soy Sienna, la hija número dos.
Vaya, no me lo puedo creer. ¿Dónde has estado toda mi vida?
Mi padre pone los ojos en blanco y el desconocido se limita a
sonreír amablemente.
—Encantado de conocerte, Sienna.
Mira más allá de ella hacia mí, y podría ahogarme en esos
profundos estanques oscuros, que destellan peligro, y entre nosotros
surge una chispa que me desconcierta. Me tiende la mano y la tomo
rápidamente, bombeando con furia y diciendo rápidamente.
—Um, Louisa. Es un placer conocerte.
Sus dedos se cierran en torno a los míos, y una enorme sensación
de delirio me envuelve mientras anhelo que me acerque y entrelace
esos dedos alrededor de mi corazón. Entonces todo cambia cuando
Vivian dice rápidamente.
—Flynn es familia. Es decir, bueno, no sé cómo decir esto...
Me sorprende porque se siente incómoda por algo y parece no
tener palabras cuando mi padre se adelanta y toma su mano.
—Lo que Vivian quiere decir es que Flynn es también mi sobrino
y, bueno, vuestro primo, chicas.
Lo miro fijamente porque ¿qué coño está pasando? Sienna parece
preocupada.
—No lo entiendo.
Arriesgándome a mirar a Flynn, veo la tormenta gestándose en
sus ojos e imagino una mano helada agarrando las cuerdas de mi
corazón. Algo en esto es malo y Vivian dice casi avergonzada.
—El padre de Flynn es el hermano de vuestro padre, vuestro tío
Massimo.
Sienna parece tan sorprendida como yo, y no parece que nadie se
alegre de ello. Por alguna razón, estoy desolada, y no entiendo por
qué. Flynn parece enfermo y Vivian como si estuviera a punto de
llorar, y la rabia asesina en los ojos de mi padre, crea un momento
muy incómodo.
Reprimiendo mi decepción, sonrío y digo amablemente.
—Entonces, bienvenido a la familia, Flynn. Deberíamos brindar
por ello.
Supongo que a todos les vendría bien una bebida cuando mi
padre dice rápidamente.
—Por supuesto, después de todo es una ocasión feliz. Se necesita
champán, y mucho.
Mientras se aleja, observo a Vivian luchando por mantener su
compostura y siento pena por ella. Sonriendo a Flynn, me acerco a
mi madrastra y la abrazo cálidamente.
—Felicidades, Vivian. Debes estar muy feliz porque esté aquí.
Las brillantes lágrimas en sus ojos expresan su gratitud y sonríe.
—Lo estoy.
Me vuelvo hacia Flynn y me inquieta la expresión de sus ojos, y
me trago el nudo en la garganta mientras sonrío.
—Espero que te quedes un tiempo. Será bueno conocerte.
Asiente con la cabeza, con aspecto un poco fuera de lugar, y
contemplo cómo Sienna lo agarra de la mano y le dice emocionada.
—Podría enseñarte cómo funcionan las cosas por aquí. Pasearte
por la ciudad y poder pasar el rato conmigo y mis amigos.
—No creo que... —Interrumpo porque, por el horror de su rostro,
Flynn preferiría sacarse los ojos a puñaladas y ella me increpa
furiosa.
—Al menos tengo amigos, Louisa. ¿Qué harías para darle la
bienvenida? ¿Leerle un capítulo de uno de tus libros románticos?
No, déjalo conmigo. Le enseñaré a Flynn cómo funciona esto, y
puede comenzar esta noche. —Se gira y dice con emoción—. Hay
una fiesta en casa de mi amigo. Puedes venir conmigo y te
presentaré a todos.
Pongo los ojos en blanco a su espalda, lo que hace que él sonría
un poco y, afortunadamente, Vivian interviene y dice amablemente.
—Quizá otra noche, cariño. Flynn acaba de llegar y estoy
deseando ponernos al día. Sin embargo, es un pensamiento
encantador.
Sienna asiente y parece un poco decepcionada, pero se anima
cuando toma asiento a su lado, en la cena. Sentándome frente a él,
soy consciente en todo momento de esos ojos oscuros observándome
con una curiosidad que no puedo explicar.
Mientras tomamos nuestra primera comida familiar juntos, se
podría cortar el ambiente con un cuchillo. Es muy incómodo, pero es
la noche más emocionante que he tenido.
Capítu lo 6

fLynn

Mis emociones están sobrecargadas, y para un hombre que


normalmente no tiene ninguna, estoy luchando. Conocer a mi madre
y saber la terrible verdad de mi nacimiento en un solo día es más de
lo que puedo soportar. Entonces la conocí. Louisa Sullivan. La mujer
que vine a buscar y que es todo lo que imaginé que sería y más.
Pero todo cambió cuando el nombre de mi padre salió de los
labios de mi madre. El destino se desplazó en la pista y me envió por
una nueva. No ayuda que deseara estar en la antigua. Seducir a
Louisa sería un placer porque es todo lo que me gusta en una mujer.
Salvaje, sin pulir e inocente. Sin una máscara tras la que esconderse y
con una incertidumbre entrañable mientras se enfrenta a la vida de
frente y lucha contra ella. Lo sé todo sobre esta mujer, más de lo que
ella misma sabe, porque así es como me he ganado mi apodo. El
Ángel. Me encanta educar a mujeres como ella en lo bueno que es ser
amada. Dándoles un momento propio cuando experimentan el
poder del deseo. Construirlas y mostrarles lo poderosas que pueden
ser.
Cuando supe que había dos hijas y vi sus imágenes en la pantalla,
supe a quién deseaba. No a la refinada y perfecta que lleva una vida
fácil. A la otra. La que vive en las sombras y cree que no es lo
suficientemente buena. La quiero a ella y el destino, como la perra
más cruel, me la ha arrebatado y me ha dejado sin rumbo. ¿Qué
camino tomo y qué significará para el Club Mafia?
Sienna charla durante la cena sin respirar y supongo que es algo
bueno porque sus padres están luchando con la situación tanto como
yo. No esperaban esto. Probablemente no lo querían y, sin embargo,
la expresión de los ojos de Vivian cuando me vio por primera vez se
quedará conmigo para siempre. Era el amor incondicional de una
madre por un hijo. Su bebé muerto se convirtió en un hombre y vino
a buscarla. Nunca olvidaré eso, y nunca haré nada que la lastime. Mi
padre... bueno, esa es otra historia por completo.
Para cuando la comida termina, Sienna se levanta y dice con un
suspiro.
—Debería irme. Harrison está fuera.
—Entonces puede acercarse a recogerte como un caballero.
El gruñido bajo de Dimitri me hace sonreír por dentro porque es
obvio que es muy protector con sus hijas, lo cual, en mi opinión, es
algo muy bueno. Es evidente que Sienna no está de acuerdo, porque
resopla y pone los ojos en blanco, diciendo por encima del hombro.
—Dios, esto es muy embarazoso.
Mientras sale de la sala, Vivian sonríe con adoración a su marido.
—No te pases con él, cariño. Es un buen chico.
Capto la expresión del rostro de Louisa, que me indica que sabe
algo que ellos no saben, y sé el tipo que es al instante.
Pronto regresan y entra Harrison, con el típico aspecto del
bastardo de preparatoria que es. Cabello desordenado y engrasado
hacia un lado y la sonrisa engreída de un hombre que nunca ha
tenido que trabajar duro en nada. Lleva una camisa blanca con un
jersey atado al cuello y sus chinos cuelgan bajos en las caderas al
tiempo que sonríe a la sala.
—Señor, señora, buenas tardes.
Asiente con respeto al tiempo que me lanza una mirada curiosa e
inquisitiva, sin reconocer que Louisa está en la sala. Mis ojos se
entrecierran mientras lo miro con profunda desconfianza y Harrison
ya está colocado, o es estúpido porque no parece percatarse de la
repentina tensión.
—Prometo cuidar de su chica, señor. Nada de beber y me
aseguraré que esté en casa a medianoche.
Mira con cariño a Sienna, que mueve sus pestañas postizas y
apoya una uña falsa pintada en su brazo, riendo con adoración
mientras contempla su ridículo ego sobreinflado.
—Te tomaré la palabra, hijo.
Su padre lo mira fijamente y puedo decir que odia a Harrison,
pero sabe que este es el mundo de Sienna. Su clase se nutre de ir con
la gente popular y moriría antes que no ser considerada la reina de
todo lo que contempla.
Le ofrece el brazo y, mientras ella suelta una risita estúpida, se
dan la vuelta y salen de la sala, seguidos de un suspiro exasperado
de su padre.
—Maldita sea, necesito un trago.
Vivian suspira.
—Me gustaría que abriera los ojos y viera el escenario completo.
¿Qué vamos a hacer con esa chica?
Robo una mirada a Louisa, que capta mi mirada y sonríe antes de
volverse hacia su padre y decir sonriente.
—Debería dejaros a todos para que habléis. Estaré en mi
habitación.
—En realidad, Louisa... —Vivian se apresura a decir—. Siento
pedírtelo, pero tu padre y yo tenemos un compromiso en el
Ayuntamiento esta noche.
Se vuelve hacia mí y me dice disculpándose.
—Siento mucho dejarte en tu primera noche, si pudiéramos
cancelar, lo haría sin pensarlo.
—Está bien, lo entiendo. —Sonrío para tranquilizarla, y ella
asiente, pareciendo un poco agitada antes de dirigirse a Louisa.
—Por favor, ¿puedo pedirte que le enseñes a Flynn la habitación
de invitados y toda la casa? Asegúrate que tiene todo lo que necesita.
Louisa asiente mientras Vivian se vuelve hacia mí con
preocupación.
—Prometo que pasaremos el día de mañana juntos.
Se nota que se siente mal por tener que marcharse y, sin embargo,
tengo ganas de pasar tiempo con la mujer que se ha interesado por
mí de forma sorprendente.
—Está bien. Lo comprendo perfectamente, podemos ponernos al
día mañana.
—Mañana tengo reuniones, pero hablaremos cuando llegue a
casa. Tenemos mucho que discutir —dice Dimitri.
Mi primera impresión de Dimitri Sullivan es buena. En todo caso,
lo admiro más de lo que pensaba, porque se nota que siente un
profundo amor por su familia y un odio ardiente por su hermano.
Era evidente en sus ojos cuando escuchó su nombre y esas son
cualidades que compartimos. Tal vez pueda utilizar eso en mi favor
y llevar el poder al Club Mafia de una manera diferente. El poder
familiar por derecho de nacimiento es tan poderoso como el del
matrimonio.
Una cosa es cierta, mi misión no ha cambiado. En todo caso, la
necesidad no ha hecho más que intensificarse y hacer caer a
Massimo Delauren es ahora mi único objetivo en la vida y le haré
pagar por todos los pecados que ha cometido e incluso por los que
aún no ha cometido.
Capítu lo 7

LoUiSA

Esta es una situación interesante que nunca vi venir. A solas con


el que podría ser mi primo y, sin embargo, de alguna manera, me
gustaría que las cosas fueran muy diferentes.
No porque no me guste Flynn, diablos, ni siquiera lo conozco,
aunque lo que he visto hasta ahora es favorable.
No, es la sensación en el fondo cuando me mira con esos ojos
sexys y peligrosos. Ningún hombre me ha mirado nunca así y tengo
la suerte de ser pariente del primero que lo hace.
Vivian y mi padre salen de la sala y me siento un poco incómoda
durante un segundo.
Me sorprendo cuando Flynn me dedica una sonrisa deslumbrante
que me tranquiliza de inmediato.
—Lo siento, tienes que hacer de canguro. Intentaré que sea una
experiencia indolora.
—Está bien, en serio.
Lo miro con interés, pero no lo suficiente como para hacerlo
obvio y me río un poco torpemente.
—Entonces, la visita guiada. Supongo que estás aquí para
quedarte un tiempo, así que necesitarás la extendida.
Parece un poco triste y me pregunto si he dicho algo malo cuando
suspira.
—Espero poder quedarme, ya que, bueno, tengo una vida en Los
Ángeles que me reclama. —Sostiene su teléfono y me muestra el
número de notificaciones en la pantalla, y suspira—. Puedo
ignorarlas hasta cierto punto antes que se vuelva más difícil.
—Cuéntame tu vida, Flynn —digo impulsivamente y él responde
cansado.
—No querrás saberlo.
—Te equivocas.
Levanta los ojos y sonrío tímidamente.
—Sí querría. Quiero decir, ¿a qué te dedicas? ¿Tienes una familia
ahora, una niña quizás?
Me pongo colorada al decirlo y odio lo transparente que soy, y él
sonríe divertido.
—No tengo a nadie, Louisa. Tan solo un grupo de amigos que se
preocupan, pero nadie más.
—Eso es...
—Triste. —Suspira—. No es bueno, pero nunca he conocido nada
diferente.
Sonrío con nerviosismo y hago un gesto con la cabeza hacia la
puerta.
—¿Empezamos nuestro recorrido?
—Después de ti.
Se hace a un lado y mi corazón se estremece al ver su mirada.
Supongo que es porque soy inexperta en estas cosas y leo más de lo
que hay, pero juraría que está coqueteando conmigo. Es la forma
perezosa en que arrastra sus ojos por mi cuerpo, mirando como si
aprobara lo que ve. Nunca he experimentado eso. Nadie me mira
con interés, simplemente con incredulidad por ser la hermana de
Sienna. Deseando como una loca haberme puesto algo diferente,
parte de mí me grita, no me grita que esto es una obsesión prohibida
porque es mi primo, por el amor de Dios.
Rápidamente, hago un repaso de ambos y digo un poco
dubitativa.
—¿Conoces a Massimo Delauren?
—No personalmente. ¿Y tú?
—No, pero he oído hablar de él.
—Es tu tío. Seguro que sí.
—No es bueno, me temo.
—Nunca lo es cuando se menciona su nombre.
—¿Cómo se siente sabiendo que él...?
Dudo porque no estoy segura que debamos tener esta
conversación y Flynn parece enojado mientras dice bruscamente.
—Como si alguien me hubiera arrancado el corazón y lo hubiera
quemado con ácido.
—Ya veo. —Me sorprende un poco el enfado de su voz y suspira,
antes de ponerme la mano en el brazo para detenerme.
—Lo siento, Louisa. Hoy ha sido un día lleno de descubrimientos
que no esperaba. Debería concentrarme en lo bueno que ha salido de
ello y centrarme en Vivian. Háblame de ella.
Simplemente su mano sobre mí me ha distraído un poco y por un
momento dudo y digo con torpeza.
—Um, ella es genial. La quiero como a una madre y no tengo
nada malo que decir de ella.
—Eso es bueno de escuchar.
Sonríe y no puedo dejar de mirar porque nunca he visto a un
hombre que me ciegue tanto como él. Es como mirar al sol y quedar
momentáneamente deslumbrada por la intensidad de sus rayos.
Estoy experimentando una atracción que no puedo razonar y, como
un cachorro enamorado, lo he colocado en lo alto de un pedestal y
ya lo idolatro. Debo de estar delirando porque me está prestando
atención, así que aparto la mirada y digo con una voz más alta de lo
habitual.
—Esta es la sala de juegos.
Le dirijo a un lugar que mi padre adora. Un típico retiro para
hombres con una mesa de billar, una barra de caoba y un enorme
televisor, alrededor del cual hay cómodos sillones y mesas bajas.
—Impresionante. —Flynn parece fascinado mientras mira la
estancia, y yo digo rápidamente.
—¿Cómo es tu casa, Flynn?
Me pregunto si él vive en una casa similar, y se ríe con un deje de
sorna.
—Es grande, atrevida y desagradable. Llena de antigüedades y
tapices polvorientos, puertas ocultas y pasadizos secretos, que
conducen a las habitaciones más incómodas que cualquiera odiaría
explorar. Está custodiado como una fortaleza y esconde muchos
pecados. Es el infierno en la tierra y ruego que nunca lo presencies
de primera mano.
—Oh.
No sé qué más decir, y se ríe sombríamente.
—Este es un hogar, Louisa. El mío es una prisión. Fui criado allí
por mi tío, que hizo de la mía un infierno en la tierra su misión en la
vida. La única persona que me mostró afecto fue mi niñera,
Rosemary.
Se interrumpe y mira hacia otro lado, y puedo decir que el
recuerdo no es agradable.
—¿Qué pasó? A Rosemary, quiero decir.
Desearía no haber preguntado, porque es como si las persianas se
abrieran por un breve momento y fuera testigo de una herida
supurante detrás de sus ojos. La rabia, la pena y el odio
relampaguean en un cóctel de miseria y casi creo que lo derribarán,
pero cierra los ojos y cuando los abre, el fuego ha desaparecido.
Dice fríamente. —Ella murió.
Abro la boca con más preguntas que se olvidan de inmediato
cuando fija su atención en mí y dice roncamente.
—¿Y tú? Háblame sobre Louisa.
—¿Yo?
Nadie me pregunta nunca por mí y con razón. No hay
absolutamente nada que decir y entonces me río nerviosamente.
—No soy lo suficientemente interesante como para tener una
historia que contar, Flynn. No tengo amigos; mi hermana no me
entiende y me paso todo el tiempo estudiando e intentando ser tan
buena en los negocios como mi padre.
—No me lo creo.
—¿Qué?
—Que no tengas amigos y que yo te encuentre casualmente tan
interesante.
—Lo haces.
Debo parecer sorprendida por eso, y él me sorprende
moviéndose detrás de la barra y cogiendo dos vasos.
—¿Crees que a tu padre le importaría que nos tomáramos un par
de copas y jugáramos al billar?
—Supongo que no.
—Para ser sincera, no bebo y nunca he jugado al billar —digo un
poco nerviosa.
Debe preguntarse de qué planeta soy y, sin embargo, lo único que
hace es sonreír dulcemente.
—Bien, van dos primeras veces. Deja que te instruya.
Me subo a un taburete de la barra y veo cómo prepara dos
bebidas.
—¿Qué son?
Me interesa saberlo, y él sonríe.
—Vodka Martinis.
—Vodka, no estoy segura...
—Confía en mí, te encantarán.
Desliza uno y se apoya en la barra, levantando su propio vaso
para que lo considere y trago saliva porque este hombre me está
haciendo algo por dentro que nunca vi venir.
—Por la familia y los nuevos comienzos.
—Por la familia. —Estoy segura que mi voz debe estar vestida de
decepción porque él guiña un ojo y da un sorbo a la bebida,
observándome a través de esos ojos oscuros e inquietantes en todo
momento.
Mientras me llevo el vaso a los labios, debo hacer una mueca de
disgusto cuando el líquido amargo me cubre la lengua y él susurra.
—Ya te acostumbrarás.
Intentando no ser una completa aguafiestas, doy un trago y casi
me ahogo con los vapores.
—Hay gente que le gusta. —Lo miro atónita y él se ríe
suavemente—. Como he dicho, te acostumbrarás. Hay muchas cosas
en la vida que empiezan siendo desagradables, pero que pronto
desarrollan una necesidad imperiosa.
Una vez más, me guiña un ojo y joder, ahora mismo estoy
inundada de calor y, sin pensarlo, casi me trago la bebida de un
tirón, amando el ardor mientras, apaga el fuego de mi interior con
más gasolina si cabe.
Flynn se dirige a la mesa de billar y saca dos tacos del estante de
la pared y me entrega uno.
—Deja que te enseñe.
—De acuerdo.
Me pongo de pie con torpeza mientras lo prepara y me explica lo
que está haciendo en cada momento. Tal vez sea la bebida, o
probablemente sea él, pero no puedo apartar los ojos de su cuerpo
mientras se quita la chaqueta y se sube las mangas. Me quedo
mirando la intrincada tinta de sus antebrazos y eso me excita
extrañamente. De hecho, soy una masa de hormonas enloquecida y,
una vez más, desearía como una loca no haber pensado nunca que
un jersey era una buena elección de atuendo para la cena.
Cuando me llama para que me acerque a tomar mi turno, casi
hiperventilo cuando se pone detrás de mí y coloca sus brazos
alrededor de mis hombros y me demuestra cómo sostener el taco
correctamente. Mi mente zumba, mis partes femeninas palpitan y no
creo que me quede mucho tiempo antes de que mi corazón me
abandone. Sin embargo, a lo largo de mi vergonzosa crisis corporal,
Flynn me habla roncamente al oído mientras me explica el juego, y
juro que estoy en el cielo.
Capítu lo 8

fLynn

Deberían tirarme a la basura por los pensamientos perversos que


están pasando por mi cabeza en este momento. No pude evitarlo.
Necesitaba un solo un toque. Inhalar a una mujer que me está
cegando de lo que está bien y lo que está mal. Ella está mal, tan mal
en un nivel completamente diferente, pero hay una necesidad
dolorosa de sentirla en mis brazos. Voy a ir al infierno, ¿y sabes qué?
Vale la pena.
Desde la revelación de mi madre, hay algo que late en mi cabeza
que no me cuadra. A medida que la conmoción disminuye, las
preguntas surgen y, ahora que he tenido tiempo de procesar la
información, ya no estoy tan seguro.
Mientras Louisa lucha por mantener el control de su taco, me
alejo y sonrío ante sus esfuerzos. Está muy decidida a triunfar en
esto y supongo que es una chica a la que no le gusta rendirse.
Compartimos eso en común y, mientras ella falla otro tiro y maldice,
me dirijo de nuevo a la barra.
—Me apetece otro.
—¿Es una buena idea? —Tiene los ojos muy abiertos, pero por el
rubor de sus mejillas y el brillo de sus ojos, me doy cuenta que está
disfrutando cada minuto de esto.
—Una más no hará daño.
Le guiño un ojo y me encanta cómo se sonroja adorablemente, y
cuando se sienta en el taburete y me mira con indisimulado anhelo,
me doy cuenta que siente lo mismo.
—Hay algo que me molesta, Louisa. ¿Te importa si te lo
comento?
Preparo las bebidas y capto su atención, aunque parece
sorprendida que le pregunten.
—Por supuesto, te ayudaré en lo que sea.
Suspirando, deslizo el cóctel por la barra y la miro con
desesperación.
—Me cuesta comprender que Massimo sea mi padre.
—¿Por qué?
Parece interesada y me encojo de hombros.
—Verás, conozco a mi tío, más que a nadie, y lo que me ha
contado Vivian no me cuadra. De hecho, me lo creería más si fuera
mi padre. Es algo que él haría.
—Eso es terrible. —Ella pone cara de asco y yo digo con aspereza.
—Es despreciable y no es un hombre muy agradable.
—Entonces, ¿en qué estás pensando?
Sus ojos resplandecen, y nadie me ha parecido nunca tan
hermosa como ella, iluminada por el resplandor de la luz de la
lámpara, con el suave rubor de sus mejillas causado por el alcohol y
la vida peligrosa. Al menos para ella.
—¿Por qué mi tío ayudaría a Vivian? No tiene sentido. Nunca he
sabido que ayudara a nadie antes. No encaja. Luego está la parte en
la que le dijeron que yo había muerto al nacer. ¿Quién le dijo eso?
¿Qué pasó ese día?
Suspiro.
—Tengo muchas preguntas y, por alguna razón, supongo que mi
tío tiene las respuestas. Vivian solo sabe lo que él le dijo, que
probablemente es únicamente lo que él quiere que sepa. Luego está
Massimo. —Me interrumpo y odio el sonido de su nombre en mis
labios—. Si fuera su hijo, ¿por qué nunca lo he conocido? Es amigo
de mi tío. ¿No tendría curiosidad?
—Tal vez no lo sepa.
La suave voz de Louisa hace que me detenga por un momento,
hay silencio mientras ambos pensamos en el problema.
—Quizás tu tío nunca se lo dijo y, por sus propias razones,
decidió criarte como suyo. Posiblemente sea porque...
—Soy suyo, su hijo.
La brutal verdad me golpea por segunda vez y me pregunto
cómo he tenido tanta suerte. Dos potenciales donantes de esperma, y
ambos están tan podridos como el infierno. Afortunado de mí.
—Entonces, ¿cómo podemos descubrir la verdad?
Su voz es ronca y llena de necesidad, y me gustaría poder
mostrarle lo sexy que me resulta eso ahora mismo. En lugar de eso,
sonrío con pesar.
—Supongo que empezaré a buscar.
No se me escapa el hecho que haya dicho “nosotros” y la estoy
rechazando suavemente. Esta es mi guerra y no voy a arrastrarla a la
batalla conmigo. Es obvio que no pasa por alto la sutil corrección y
me encanta cómo le brillan los ojos cuando dice, con un leve lapsus
en la voz.
—Nosotros, Flynn. Ya no estás solo. Podríamos estar
emparentados, pero también es posible que no, así que tengo un
gran interés en ayudarte a descubrir la verdad.
—¿Es eso cierto?
—Sí. Lo es y podría ayudarte. Conozco gente.
Me divierte ver la cruda pasión que relampaguea en sus ojos y
digo con una sonrisa.
—¿Qué gente?
Mi pregunta la sorprende y la hace detenerse un momento antes
de sonrojarse y encogerse de hombros.
—Simplemente gente. Así que esto es lo que vamos a hacer.
Se levanta y empieza a pasearse por la habitación, y juro que no
puedo apartar los ojos de la vista más magnífica. Hermoso cabello
largo y ondulado de color café, brillando como si hubiera sido
encerado. Unas caderas llenas y turgentes, balanceándose de forma
sexy al caminar, el jersey levantado contra la curva de su culo. Sus
asombrosos ojos verdes centellean mientras contempla el problema y
los húmedos labios rojo rubí tan naturales como el día en que nació
reclaman mi atención. El simple hecho de ver sus pechos bailando
bajo el suéter hace que mi polla se sienta jodidamente incómoda en
este momento, y el hecho de imaginarme experimentando esa suave
carne, pegada a mi piel, hace que casi llore al destino por ser tan
perro.
La deseo. La anhelo y no puedo hacer nada para evitarlo mientras
estemos jodidamente emparentados, así que por mi propia cordura
necesito descubrir la verdad, porque si no estoy emparentado con
esta diosa, la estoy convirtiendo en mi esposa, le guste o no.
A pesar de estar disfrutando de pasar un rato acogedor con
Louisa, no estoy seguro que sus padres aprecien que corrompa a su
hija nada más llegar, así que digo con una sonrisa.
—Quizás deberíamos tomar un café. Todavía no me has
enseñado la cocina.
—Por supuesto. Sígueme.
Se muestra un poco inestable y la sujeto por el brazo para
ayudarla y ella suelta una risita.
—Creo que soy alérgica a los Martinis.
Mordiendo una sonrisa, la ayudo a recorrer el pasillo y me
conduce a una enorme cocina que se extiende a lo largo de la casa.
—Deja que yo prepare las bebidas esta vez.
Una vez más, balbucea un poco y no puedo evitar fijarme en lo
adorable que está. Tan natural e inconsciente de cómo me está
afectando, y me pregunto por qué nadie más ve lo que yo veo. Están
tan concentrados en el brillo y la fachada que no miran más allá. Hay
mucho más debajo de la superficie de las chicas que tienen más en su
mente que su apariencia. Un mundo virtual de delicias y soy el
afortunado que está pasando tiempo con ella.
Esta vez observo desde el taburete de la barra cómo echa el café
en el filtro y vierte el agua. Mientras saca dos tazas del armario,
suspira.
—Sabes, Flynn, acabamos de conocernos y, sin embargo, esto es
lo más divertido que he tenido en, probablemente, toda mi vida.
¿Acaso me compadeces?, porque yo sí lo hago.
Se ríe y me apetece físicamente probarla, pero en lugar de eso,
sonrío.
—Yo también me divierto. ¿Qué haces para divertirte por aquí?
—Leer. —Suspira con nostalgia—. A Sienna le gusta salir de
fiesta. Tiene un gran grupo de amigos y sale casi todas las noches.
—¿No quieres unirte?
—No. Cada vez que voy con ella, acabo pidiendo un taxi para
volver a casa. No encajo en su mundo y creo que nunca lo haré.
—¿Qué hay de tus propios amigos? Debes tener algunos.
—Sí, pero se trasladaron, algunos a trabajar y otros a hacer
labores humanitarias en el extranjero.
—Suenan genial.
—En realidad, no. —Se ríe con ganas—. Genial es una elección
equivocada de la palabra en el sentido normal, pero para mí, lo son.
—Me mira a través de sus larguísimas pestañas—. Háblame de tus
amigos.
—Es mejor que no preguntes. —Me río a carcajadas porque
presentar a Louisa a mis compañeros de club sería como una fiesta
de pijamas en la cabaña de jengibre de Hansel y Gretel.
Ella bosteza y observo que apenas son las nueve, y dice con un
profundo suspiro.
—Lo siento. Soy tan liviana que normalmente a estas horas ya
estoy en la cama, leyendo.
—Entonces deberías acompañarme a mi habitación y retirarme
por esta noche.
—¿No te importa?
—No. Ya he tenido una jornada bastante exigente.
—¿Tienes alguna maleta? —Parece preocupada por eso, y niego
con la cabeza.
—No. Para ser honesto, nunca pensé en esto. Pero está bien.
Compraré algunas cosas por la mañana.
—Bueno, tenemos algunos suministros que podrías usar.
Sígueme.
Coge su café y la sigo, sorprendido por lo diferente que es esto de
lo que esperaba.
Pasamos por unos pasillos con una decoración impresionante que
deja entrever una elegancia chic a través de unas puertas
parcialmente abiertas y es como si la casa estuviera decorada con
buenas vibraciones. Me agrada y me gusta mi nueva familia. Mi
única preocupación es que una de ellas me gusta demasiado.
Capítu lo 9

LoUiSA

Dirijo a Flynn a la habitación de invitados y el camino de vuelta a


la mía es confuso. Simplemente dejarlo allí fue extraño. Incluso
equivocado. Disfruté del tiempo que pasamos juntos y cuando
mencionó sus dudas sobre su padre, lo aproveché como si me
lanzaran un salvavidas. ¿Es posible? ¿Su tío mintió a Vivian? Flynn
cree ciertamente que es una posibilidad, así que, en lugar de coger
mi novela del atril, cojo mi portátil y empiezo a buscar en Google
sobre Massimo Delauren.
Me despejo rápidamente, y observo con asombro el estilo de vida
de un hombre que aparece envuelto de secretismo. No hay más que
rumores y cotilleos sobre un hombre que parece vivir por encima de
las posibilidades de mi padre, y me pregunto por él. Cruzo
referencias con mi propia historia familiar y me sorprende que no se
mencione a mi padre en la misma página. Es como si se hubiera
borrado todo rastro de su parentesco y no fuera evidente que esté
relacionado de alguna manera.
Mirando mi teléfono, me pregunto si tengo el valor de hacer la
llamada que estoy considerando, porque no estaba bromeando
cuando le dije a Flynn que conocía a gente. La conozco. Personas
muy influyentes que podrían encontrar lo que necesito sin hacer
preguntas, pero me arriesgaría a que mi padre descubriera que he
estado fisgoneando. Podría enfadarse por involucrar a otros en los
asuntos de la familia cuando todavía tiene que asumirlo él mismo.
El problema es que siempre he sido impetuosa, y no puedo
dormir con esto pesando en mi mente.
Dejando a un lado toda precaución, cojo el teléfono y pulso el
botón de llamar y espero como una loca que no conteste.
—Luisa mi ángel1.
—Tío Pedro, siento llamar tan tarde.
—Nunca es tarde para llamarme. ¿Estás en problemas?
Suena ansioso y experimento una oleada de cariño hacia mi
padrino.
—No, pero me preguntaba si podrías decirme algo sobre el
hermano de papá, Massimo.
—Podría, pero la pregunta es, ¿por qué lo preguntas?
—Por un amigo.
—Y este amigo, ¿tiene un nombre?
Ahora no estoy tan segura que esto haya sido una buena idea. No
quiero meter a Flynn en ningún problema, y ciertamente no quiero
molestar a mi padre, así que doy marcha atrás rápidamente.
—Está bien, no debería haber llamado. Le preguntaré a papá
cuando llegue a casa.
—De acuerdo querida mía, pero si no responde a tus preguntas, vuelve a
ponerte en contacto. Saluda a tus padres.
—Gracias tío, que duermas bien.
Su risa baja me hace sonreír.
—Siempre lo hago querida mía, son los demás los que no lo hacen.
Corto la llamada y me siento tan estúpida. ¿Qué he conseguido
sino alertarlo de un problema por el que estoy segura que ahora está
hablando por teléfono con mi padre?
No sé qué esperaba, pero pensé que me daría algo, al menos.
Una vez más, recurro a la web y, mirando una foto granulada de
mi ausente tío Massimo, me detengo para ver si hay algún parecido
con Flynn. En todo caso, el hombre me da escalofríos, y dudo que mi
sueño no esté lleno de pesadillas esta noche.
Le pido a Dios por el bien de Flynn que este hombre no sea su
padre, y mi mente vuelve a las conversaciones susurradas que he
escuchado en el pasado sobre él.
Es obvio que mi padre lo odia, y se remonta a antes que yo
naciera. Pero, ¿cómo lo conoció Vivian y cómo llegó a trabajar en la
oficina de mi padre desde Los Ángeles? Es evidente que hay algo
más, e intento cerrar los ojos ante la frustración y desterrar los
demonios.
El problema es que él está detrás de ellos. Flynn. No puedo
deshacerme de su imagen porque tengo un interés enfermizo por él.
Las miradas que me dirigió, el toque suave y la preocupación en sus
ojos. Ese cuerpo de apariencia tan poderosa cuando se remangó la
camisa y la sonrisa en sus labios al verme beber su Martini. El calor
me invade cuando imagino un uso diferente de sus labios.
Metiendo la mano bajo el jersey, recorro con los dedos las partes
de mí que me gustaría que besara con sus labios. Cierro los ojos y lo
imagino a mi lado, deslizándose entre mis piernas y haciendo algo
que ningún hombre ha hecho antes. El calor húmedo me recuerda lo
retorcida que soy porque no he olvidado que podría ser familia y eso
solo lo hace más prohibido, incluso incestuoso y, sin embargo,
¿cómo puedo desconectar a este hombre de mi mente? Me sorprende
mi reacción ante él y el hecho que pertenezca a una familia mafiosa
solo me excita aún más. Es peligroso en todos los sentidos y,
tratándose de chicos malos, me he fijado en uno de los buenos
porque, si Dios me concede un solo deseo en la vida, es que Flynn no
esté vinculado a mí por lazos de sangre en lo más mínimo.

El despertador me despierta a las seis de la mañana y, con los ojos


cansados, miro al techo. Mi mente se esfuerza por ponerse al día
mientras recuerdo los acontecimientos de ayer. Han pasado muchas
cosas y me pregunto qué me deparará el día de hoy.
El problema es que no tengo tiempo para pensar en eso pues
tengo que asistir a una reunión y necesito estar concentrada ya que
se trata de mi futuro. Es muy importante para mí impresionar a mi
padre y demostrar que soy una digna sucesora.
Mientras me ducho, mi mente vuelve a pensar en Flynn y me
pregunto si habrá dormido bien anoche. ¿Lo veré hoy y cuánto
tiempo se quedará?
Al enjabonarme, mi cuerpo tararea con la necesidad de algo que
nunca podrá ser mío y, mientras la frustración me golpea, me obligo
a concentrarme en otra cosa. Cualquier otra cosa, incluso mi
hermana, porque no puedo permitirme soñar lo imposible.

Me dirijo a desayunar y no me sorprende que estemos solos mi


padre y yo y al tomar asiento frente a él, me mira con dureza.
—Anoche tuve una llamada.
Mi corazón se hunde como una piedra arrojada a un río.
—Me imaginé que lo tendrías.
—¿Qué necesitabas saber?
Mi padre parece preocupado, y suspiro.
—Me siento mal por Flynn. Estaba muy afectado pensando que
Massimo es su padre y se preguntó si su tío le había dicho la verdad
a Vivian. Tiene dudas al respecto, así que le pedí ayuda al tío Pedro
para ver si podía decirme algo.
—No hay nada que debas saber sobre ese hombre.
—No soy ninguna niña, papá. —Resoplo con impaciencia—. Sé
que es tu hermano y que os peleasteis.
—Entonces sabes todo lo que quiero que sepas.
Vuelve su atención al periódico, y suspiro frustrada.
Un movimiento junto a la puerta desvía mi atención y mi corazón
se levanta cuando Flynn entra en la sala y vacila.
—Lo siento. Espero no molestar.
Me siento mal por él y sonrío para darle ánimos y, cuando mi
padre levanta la vista, observo cómo mil emociones cruzan su rostro
mientras dice amablemente.
—Toma asiento, Flynn. Quizá deberíamos tener esa conversación
ahora.
Lo miro sorprendida y él sonríe.
—Tienes razón, Louisa. Hay cosas que hay que decir, y es un
error por mi parte callarlas.
Estoy más sorprendida por eso que por cualquier otra cosa hasta
ahora y una oleada de amor por mi padre me golpea. Es un hombre
tan decente que no podría quererlo más que en estos momentos.
Capto la mirada de Flynn y sonrío para tranquilizarlo, sin perder
de vista la cautela en su propia expresión.
Mientras le sirvo un café, señalo el asiento libre que hay a mi lado
y me acomodo para escuchar una historia que estoy desesperada por
saber si tiene un final feliz.

1 En español original.
Capítu lo 10

fLynn

Me siento tan mal estando aquí. Dormir en una casa desconocida


mientras esquivo las llamadas de mi tío y esperando respuestas que
satisfagan mi propia agenda. Sobre todo, odio la posibilidad que
Massimo Delauren sea mi padre, porque bien podría acabar con mi
vida ahora si eso resulta ser cierto.
Lo odio con tal pasión que me sorprende. El hecho que se llevara
a Winter y la convirtiera en su esposa delante de nuestras narices
todavía me hace temblar. Traerla de vuelta a nosotros se ha
convertido en lo más importante de nuestras vidas. La hermana de
Angelo, su gemela, y mi amiga.
Fallamos al protegerla y ahora vive con el mayor monstruo
dentro de una fortaleza impenetrable. Parece feliz en público, pero
hay una expresión muerta en sus ojos que no tiene sentido que esté
ahí. Es tan importante liberarla que no me detendré ante nada para
conseguirlo. Incluso si eso significa matar al hombre que
posiblemente sea mi padre. Lo haría sin pensarlo por Winter, por
Angelo y por Alessandro, porque ese hombre está atormentado y no
puedo soportar comprender con qué demonios vive cada día.
Sé que estaban unidos. Algo debió existir entre ellos, o no lo
habría afectado tanto. No, tengo que desempeñar mi papel en esto y
hacer lo que pueda para acabar con el reinado de este monstruo, así
que miro fijamente a su hermano con la esperanza que me diga algo
que pueda utilizar para acabar con él.
—Vivian me ha comentado que mencionaste a Iris Young, y
siento curiosidad por eso.
Me incorporo y tomo nota porque aún no sé quién es y su
implicación en mi vida, así que me encojo de hombros y respondo
decididamente.
—Me dijeron que buscara a Vivian Clark y a Iris Young. Al
parecer, ellas me liberarían, sea lo que sea que eso signifique.
Dimitri parece pensativo y Louisa está concentrada, y el mero
hecho que se esté mordiendo el labio con un hábito nervioso me hace
desear ver a qué saben por mí misma. Ahora me dirijo oficialmente
al infierno.
—Iris Young era nuestra institutriz cuando éramos niños —dice
Dimitri sin ninguna emoción en su voz.
No me lo esperaba y puedo decir que Louisa tampoco.
—Era una mujer formidable y Massimo, en particular, le tenía un
miedo atroz. —Se ríe como si eso lo divirtiera, y yo no puedo creer ni
por un segundo que el gran Massimo Delauren le tuviera miedo a
una señora.
Dimitri parece perdido en el pasado mientras revisa viejas
heridas.
—Era una tirana. Resultaba difícil estar cerca de ella, pero
Massimo la idolatraba. Se le notaba en los ojos, y hacía todo lo
posible para que ella estuviera orgullosa de él. Ella nunca lo estuvo.
Era una mujer vil que se divertía atormentándonos y, cuando me fui
a la universidad, me alegré de haberme librado de ambos.
Sacude la cabeza.
—Massimo es un año más joven que yo y tenía que tolerar toda
su atención. No estoy seguro que le pasó cuando lo enviaron a la
universidad, pero creo que encontró trabajo con otra familia y eso
fue lo último que supe de ella hasta que apareciste tú, Flynn, así que,
si buscas respuestas, te aconsejo que empieces a buscarla.
—¿Podemos ayudar? —Louisa habla y me sonríe dulcemente al
otro lado de la mesa—. Quiero decir, ¿podemos ayudar a Flynn a
encontrarla? Puede ser más fácil para nosotros.
Dimitri asiente.
—Lo investigaré. Déjalo en mis manos.
Me mira fijamente con dureza.
—Louisa me dijo que tenías dudas sobre lo que tu tío le dijo a
Vivian.
—Sí.
Se echa hacia atrás en su asiento y suspira.
—No voy a mentir, yo pensé lo mismo. Vivian nunca lo puso en
duda, pero no parece propio de Massimo. A pesar de todos sus
defectos, no es un violador. Bueno, al menos en lo que respecta a
mujeres.
Louisa levanta la vista conmocionada y Dimitri se controla al
darse cuenta que ella sigue aquí.
—Como he dicho, cariño. —Sonríe con tristeza—. Hay una razón
por la que me distancié de mi hermano, y sus tendencias psicóticas
eran solo una de ellas.
—Oh, siento llegar tarde. Por favor, perdonadme.
Vivian se dirige a la sala y mi corazón se eleva. Me levanto
rápidamente y me sorprendo cuando me abraza y me susurra.
—Me alegro mucho que hayas venido, Flynn. Tenemos que
ponernos al día.
Como un soplo de aire fresco, irrumpe en la salita y expulsa la
desolación que ha creado nuestra conversación. Dimitri le sonríe con
cariño y a Louisa se le ilumina la cara. Empiezo a darme cuenta que
mi madre es una mujer especial, lo que hace que lo que le sucedió
sea aún más difícil de soportar. Debió quedar destrozada, y la rabia
me clava las garras en mi corazón mientras planeo la más cruel de
las muertes para quien le hizo eso.
Otra voz se une a la conversación cuando Sienna entra en la
estancia.
—Oh, ¿soy la última? Lo siento, no podía decidir qué ponerme.
Louisa pone los ojos en blanco porque Sienna lleva un vestido
rosa pálido con el que no deja nada a la imaginación y su cara
perfectamente maquillada hace un mohín en mi dirección.
—Oye Flynn, deberías acompañarme esta tarde. Chloe Barton va
a dar una fiesta de piscina y serías muy bienvenido.
Casi me río a carcajadas ante la imagen de mí en una fiesta
juvenil elegante en la piscina y Louisa pone los ojos en blanco.
—No creo...
Sienna suelta.
—¿Qué sabes tú, Louisa? Eres una auténtica esponja de diversión.
Quiero decir, ¿cuándo fue la última vez que fuiste a una fiesta de
piscina, eh? En realidad, tú también deberías venir. Ashton Michaels
estará allí, y deberías intentar que se interese de nuevo.
Mis sentidos se agudizan porque, sea quien sea este tipo, quiero
matarlo con mis propias manos y Louisa suspira con fastidio.
—Ya te dije que no me interesa. Es tan aburrido y no tiene
conversación.
—Aburrido, eso es intenso, viniendo de la reina del aburrimiento.
—Ya basta, Sienna, discúlpate con tu hermana.
Dimitri gruñe y Sienna se encoge de hombros, sin parecer lo más
mínimo apenada.
—Lo siento, Louisa. De todos modos, Flynn, di que vendrás.
Anoche le hablé a la pandilla de ti y están ansiosos por verte. Si
vienes, me convertirás en la envidia de todos.
Veo el rostro de Louisa caer, odiando el efecto que su hermana
tiene en ella y niego con la cabeza.
—Lo siento. Gracias por la invitación, pero tengo asuntos que
atender.
—¿Tienes? —Vivian parece sorprendida y asiento con la cabeza.
—Necesito despejar en mi mente algunas cosas y me vendría bien
el tiempo para llevar a cabo algunas investigaciones.
Sienna bosteza sonoramente.
—Bueno, si cambias de opinión, ya sabes dónde estoy.
Mientras se sirve un pastelito, es como si hubiera esquivado una
bala. La idea de mezclarme con sus amigos me deja frío, pero su
hermana es un placer totalmente distinto.
Dimitri respira pesadamente y mira a Louisa.
—Deberíamos irnos. La reunión es a las nueve y tengo trabajo
que hacer antes.
Levanto la vista sorprendido y observo el elegante vestido que
lleva Louisa, abrazando sus curvas en todos los lugares adecuados.
Se ha recogido el cabello y sus ojos brillan emocionados al ponerse
de pie.
Vivian parece sorprendida.
—Me había olvidado de tu reunión. ¿Va a durar todo el día?
Dimitri sonríe y se inclina para besar la mejilla de su mujer.
—Solo una parte de la mañana. Ven a comer conmigo si quieres.
—Te avisaré. —Vivian mira en mi dirección y digo rápidamente.
—Está bien. Realmente tengo cosas que hacer.
El hecho que la familia se dirija a sus vidas cotidianas no hace
más que reforzar lo diferente que es la mía. No hay desayunos
familiares en los que se hable del día. No hay tonterías ni
preocupación por cómo nos sentimos. Simplemente negocios.
Negocios dolorosos que despojan el alma de un hombre para
convertirlo en un monstruo.
Solo imaginar la expresión de horror en sus rostros si vieran de lo
que soy capaz me llena de tristeza y, al levantar la vista, veo a Louisa
mirándome con preocupación. Sonríe brevemente y, por alguna
razón, eso me levanta el ánimo porque, de la nada, esta chica ha
conseguido meterse en mi corazón y dejar entrar un poco de luz.
Con ella no estoy solo y me pregunto. ¿Podría haber encontrado a
alguien con quien compartir mi vida, formar una familia como es mi
deseo en lugar de una amante de un día?
Capítu lo 11

LoUiSA

Estoy extrañamente nerviosa. Es mi primera reunión y estoy


ansiosa por impresionar a mi padre. Es sabido que quiere reducir su
papel en la empresa, y he estado trabajando duro para convertirme
en su digna sucesora.
Incluso he renunciado a la universidad para empezar en lo más
bajo de su imperio e ir ascendiendo. Soy consciente que estoy
montando un ascensor dorado hasta la cima, y que esta pasantía no
está abierta a nadie más que su sangre, pero a pesar de eso, me he
esforzado mucho para probarme a mí misma y ahora estoy
asistiendo a la primera reunión de mi vida a su lado.
Decir que este día es monumental es quedarse corto.
Quizá no debería haberme bebido dos Martinis y haberme
pasado media noche buscando en Google a Massimo Delauren. Me
siento un poco áspera y mi mente está llena de cierto visitante que
me ha pillado desprevenida.
Tal vez hoy sea justo lo que necesito para volver a poner las cosas
en su sitio y, al entrar en el edificio, camino con un impulso diferente
al sentir que el cambio está en el aire.
Mi padre recorre el edificio como el jefe ejecutivo que es, y el
asombro y la reverencia en los rostros de sus empleados son bien
merecidos. Es un buen empresario y un jefe justo. Paga bien y
recompensa a sus empleados con fiestas e incentivos si logran sus
objetivos. Quiero ser exactamente como él y, por eso, mientras me
siento en mi sitio en la mesa de caoba de la sala de juntas, saco mi
cuaderno y mi bolígrafo, me comprometo a aprovechar cada
segundo de esta oportunidad.
Ni siquiera sé de qué trata la reunión y, mientras espero, doy un
giro en mi silla y contemplo la ciudad. Es una vista con la que estoy
muy familiarizada, y me pregunto si podré disfrutar de ella tanto
tiempo como mi padre. Construyó su imperio tecnológico de una
oficina a varias en todo el país y, con la ayuda de mi madre, ganaron
miles de millones.
La tecnología avanzó rápidamente y ellos cosecharon las
recompensas. Siendo una de las principales beneficiarias de eso,
estoy deseando ganarme mi lugar en su mesa. Por eso me inquieta
un poco la actual distracción que consume mis pensamientos,
porque ¿cuándo me he fijado en un hombre? Únicamente en él.
Flynn Vasquez, posiblemente mi primo, posiblemente no. Mis
pensamientos se dirigen a él, y me pregunto qué estará haciendo
ahora.
Negocios, dijo. No estoy segura que su idea de negocio sea la
misma que la nuestra y no puedo sino imaginar los horrores de su
vida mientras lucha por salir adelante.
La apertura de la puerta interrumpe mis pensamientos y me
sorprende ver entrar una cara extraña y sonreír.
—Tú debes ser Louisa Sullivan. Soy Brad Turner. Tengo
entendido que trabajaremos juntos.
—¿Lo haremos?
Me sorprende porque es la primera vez que escucho hablar de él
y, antes de poder recuperarme, mi padre entra en la sala.
—Ah, veo que ya os conocéis. Me alegro de verte, Brad.
Mi padre le estrecha la mano calurosamente antes de tomar
asiento en la cabecera de la mesa y nos mira a los dos con expresión
firme.
—Bien, debería hacer las presentaciones. Louisa es mi hija y lleva
muchos años aprendiendo este negocio, aunque solamente a tiempo
completo durante los dos últimos.
No estoy segura de por qué, pero me anticipo a una reunión
diferente a la que creía que iba a asistir, y asiento con la cabeza,
intentando controlar mis emociones.
Mi padre señala a Brad.
—Brad ha ido ascendiendo en mi oficina de Washington. Ha
demostrado su valía y ha conseguido una gran cantidad de negocios
para Technofad. Tú podrías aprender mucho de Brad, Louisa, y por
eso os pongo juntos a dirigir un proyecto que he adquirido. Hay un
nuevo microchip que hemos estado probando que proporciona
vigilancia encubierta, casi indetectable al ojo humano. Es alto secreto
y hay interés de muchas organizaciones, incluyendo el gobierno.
Necesito que lo desarrolléis y aseguréis su éxito. Brad dirigirá y
Louisa, tú ayudarás. He reservado el nivel tres para vuestras
oficinas, y el personal del proyecto Kryton está a vuestra disposición.
Eso terminó la semana pasada, así que están listos para comenzar.
Se echa hacia atrás y sonríe.
—Estoy aquí si me necesitas, pero quiero que esto sea tu
proyecto. Demuéstrame que puedes hacerlo y podría estar ante el
próximo director general de Technofad.
El hecho que esté mirando a Brad mientras habla hace que se me
hiele la sangre porque ¿qué coño está pasando? ¿Quién diablos es
Brad Turner, de todos modos, y por qué sospecho que me han
dejado de lado por un extraño?
Mi padre mira su reloj y dice rápidamente.
—Os dejo para que os conozcáis. Tengo que ir a otra reunión.
Bajad al nivel tres y poneos cómodos. Nos reuniremos mañana a la
misma hora para ponernos al día.
Ni siquiera me mira, sino que se limita a darle una palmada en la
espalda a Brad y me deja con tantas preguntas que no sé por dónde
empezar.
Tan pronto como se cierra la puerta, Brad se vuelve hacia mí y me
dice enérgicamente.
—Vale, tenemos que ser los mejores. El fracaso no es una opción,
así que, si tienes alguna cita para las uñas, el cabello o el almuerzo,
cancélala. El horario de oficina es de siete de la mañana a nueve de la
noche y no espero que haya pausas prolongadas para comer ni
distracciones. Trabajamos duro para jugar duro después. ¿Alguna
pregunta?
Lo miro con la boca abierta porque ¿desde cuándo es mi jefe?
Mis ojos centellean mientras digo secamente.
—En primer lugar, al contrario de lo que acabas de decir, no
programo citas personales en mi jornada laboral. Ni siquiera me
tomo un periodo para comer y mi única distracción es mi deseo de
triunfar. En segundo lugar, no me gusta que me digan cómo tengo
que organizar mi jornada sin discutirlo y, en tercer lugar, puede que
se me pida que te ayude, pero no me harás sentir como la ayuda
contratada. He trabajado duro para ganarme el respeto de mi padre
a base de coraje y determinación, y si crees que soy una heredera de
cabeza hueca con algodón de azúcar entre las orejas, entonces
tenemos un problema. Brad. —Escupo su nombre como si me
insultara personalmente, y su sonrisa divertida me molesta.
—Anotado, Louisa. Pero si quieres mi respeto, gánatelo. Estoy
seguro que lo mismo ocurre conmigo. —Se inclina sobre la mesa y
me mira fijamente con una intensa mirada que me incomoda.
—Trabajaremos bien juntos. He oído que eres un hueso duro de
roer y considero el desafío aceptado.
De hecho, me guiña un ojo y me mira fijamente como si quisiera
arrancarme la ropa y sonríe.
—Esto va a ser muy bueno. Voy a disfrutar teniéndote debajo de
mí, Louisa, y eres bienvenida a intentar estar arriba.
Me guiña un ojo, haciéndome sentir como si un millar de insectos
estuvieran arrastrándose por mi piel, después echa su silla hacia
atrás y señala la puerta con la cabeza.
—Nivel tres, entonces.
Cuando se aparta para dejarme pasar, estoy bastante segura que
es solo para ver mi trasero y la ira aumenta en mi interior mientras
anticipo que me esperan unos meses muy difíciles.
Capítu lo 12

fLynn

He imaginado tantas veces tener una madre que se ha convertido


en parte de mi rutina diaria. Ahora tengo una, es un poco surrealista,
por eso mientras damos un paseo por su preciosa casa, me hace
muchas preguntas a las que parece odiar las respuestas. No puedo
fingir que he tenido una educación de pastel de manzana. Aunque
no le digo nada por respeto a su cordura, es obvio que tuve una
infancia llena de abusos. La devastación en sus ojos me duele
profundamente y, sentados con vistas al canal, le comento con
tristeza.
—Fue duro estar solo. Nunca tuve a nadie, únicamente a Wesley.
Aprendí a aceptar mi propia compañía y únicamente comprendí
realmente el valor de la amistad cuando me enviaron a la
universidad.
De alguna manera, ahora estamos abrazados y es algo agradable.
Sentado en un banco sembrado de hierba observando la naturaleza,
al lado de la persona que nunca creí que existiera. Debo estar en el
paraíso. Ciertamente se siente así.
Me doy cuenta que mi pasado le molesta, así que giro la
conversación hacia ella.
—Háblame de Iris Young. Dimitri me dijo que era su institutriz.
—Parece que sí. —Vivian parece confundida—. La conocí
después de dar a luz. Vino al hospital con flores y me dijo que la
había enviado Massimo.
Se estremece con repulsión.
—Le dije que se fuera. No quería volver a pensar en él, pero me
ignoró, hizo correr las cortinas antes de decirme que iba a darme un
nuevo comienzo. No tenía nada, Flynn. No podía volver a trabajar
en el bar, eso nunca sería una opción. Me dijo que ahora que el bebé
había muerto, todo el apoyo de Wesley se acabaría. Mi familia me
había repudiado y no tenía dinero ni lugar donde vivir. Iris Young
metió la mano en su bolso y me entregó un sobre. Me dijo que
contenía un billete de avión a Seattle, suficiente dinero para alquilar
un pequeño apartamento durante tres meses y una oferta de trabajo
de Industrias Technofad. Me estaban pagando, sus palabras no las
mías, y me dijo que, si sabía lo que me convenía, aprovecharía esta
oportunidad y nunca miraría atrás.
—No tuviste elección, ya lo veo.
—Es lo que pensé, sin embargo... —Me mira fijamente con ojos
preocupados y susurra—. Fui tonta, Flynn. Creí todo lo que me
dijeron. Ni siquiera llegué a tenerte en mis brazos. Me dijeron que
habías muerto en mi vientre y te enviaron a la morgue. Todo lo que
tenía que hacer era firmar mi nombre en el certificado de defunción
y en los papeles del alta, y era libre de irme. Fui muy ingenua.
Nunca cuestioné nada de eso y si hubiera hecho más preguntas, tal
vez las cosas habrían sido muy diferentes.
Conforme habla, mi mente empieza a trabajar rápidamente y
estrecho su mano y respondo apenado.
—Tú no tienes la culpa. Ninguno de los dos la tiene. Fuimos
víctimas de un matón profesional y nunca tuvimos ninguna
oportunidad. —Me vuelvo hacia ella y trato de volver a pensar en
los aspectos prácticos, porque no estoy seguro de cuánta emoción
más puedo soportar—. Deberíamos hacer una prueba de ADN.
Sus ojos se ensanchan y sacude la cabeza.
—No necesito una...
—Tampoco yo, pero puede que Dimitri prefiera que se haga
correctamente. Deberíamos organizarlo para luego regresar a casa y
tomar lo que necesito para hacer la prueba de Wesley.
—Vas a volver.
Ella parece absolutamente horrorizada por eso, y me encojo de
hombros.
—Debo hacerlo. Ahora que te he encontrado, quiero arreglar las
cosas. Es importante determinar quién es mi padre. Algo me dice
que no es el hombre que crees que es.
—¿Wesley? —Parece que va a vomitar, y suspiro pesadamente.
—Es exactamente lo que él habría hecho. Diablos, lo hace por
diversión la mayoría de las noches, de todos modos.
—¡Violación! —Vivian se escandaliza y asiento con la cabeza, con
la amargura evidente en mis palabras.
—Es un cabrón y nunca ha cambiado. Por la razón que sea,
quería que creyeras que Massimo era el violador y que yo estaba
muerto. Se protege a sí mismo en todos los sentidos. Siempre
haciendo creer que fue otro, para que la culpa nunca pueda ser
dirigida hacia él. Posiblemente quería un hijo para atormentar, para
construir a su imagen y yo fui el desafortunado resultado de eso.
—¡No! Vivian suena enfadada y yo la miro sorprendida.
—No vuelvas a dudar que eres algo increíble, Flynn. Te has
convertido en un hombre al que me enorgullece llamar hijo en las
circunstancias más duras. Eso no es fácil y te mereces el crédito por
ello. Haces lo que debes. Libérate y luego vuelve directamente a mí
porque no quiero perder ni un minuto más de mi vida sin ti en ella y
dedicaré el resto de la mía a ser la madre que siempre debí ser.
Las lágrimas discurren como ríos por su rostro, y ella las enjuga
con una fiereza que me hace sonreír. Impulsivamente, la acerco y la
estrecho entre mis brazos y me encanta cómo mi corazón se llena de
amor por primera vez en mi vida. La dejo entrar y ella se instala
porque tiene razón. Ahora que nos hemos encontrado el uno al otro,
compadezco al pobre desgraciado que intente separarnos.
Hacemos una parada en el centro médico y nos hacemos las
pruebas de ADN. Es puramente para aclarar algo que ambos
sabemos ya y, al salir con los resultados, se reafirma nuestra razón.
Nos dirigimos a Technofad, donde Vivian ha quedado con
Dimitri para comer, y me ha invitado a acompañarla. Le ha enviado
un mensaje a Dimitri para que le pida a Louisa que nos acompañe, lo
cual me alegra mucho. De hecho, me apetece más de lo que
esperaba, lo que hace que la prueba de ADN de Wesley sea aún más
urgente, porque si es mi padre, volveré por Louisa y por Vivian.
Mientras esperamos en la recepción, le escribo un mensaje a
Malik. Debería haberlo hecho antes, pero era más importante hablar
con Vivian. Sin embargo, ahora necesito respuestas y le pido que
busque a Iris Young, dándole todo lo que he descubierto sobre ella.
Si alguien puede encontrarla, es Malik y espero que me dé la
información correspondiente. No entiendo cómo lo hace. Siempre ha
sido capaz de descubrir cualquier cosa y quién sabe la vigilancia que
tenía montada en el campus de la Academia Rockwell. Supongo que
es su área como experto. La mayoría de nosotros somos expertos en
violencia. Malik prefiere la tortura cuidadosamente controlada y la
tecnología. Él encajaría bien en Technofad, estoy seguro de eso.
No pasa mucho tiempo antes que Dimitri aparezca con una
Louisa extrañamente apagada, quien parece tan enojada que me
pregunto qué pasó esta mañana. Vivian también debe notarlo
porque dice con preocupación.
—¿Estás bien, cariño?
Dimitri sacude ligeramente la cabeza en señal de advertencia y
Vivian parece preocupada cuando Louisa dice con una pizca de
amargura.
—Si no os importa, me saltaré la comida de hoy.
Sus padres comparten una mirada, y mi enfado aumenta ante la
idea que alguien haya molestado a mi chica, porque es mi chica y es
solo cuestión de tiempo que todo el mundo lo sepa.
Mi teléfono vibra con un mensaje y sacudo la cabeza con
incredulidad. Hay que joderse, ese hombre es una leyenda y digo
rápidamente.
—Lo siento, yo también tendré que saltarme la comida. Ha
surgido algo.
—¿Estás seguro? —Vivian parece decepcionada y le digo en voz
baja—. Nos vemos aquí dentro de una hora, o cuando estés lista.
Tengo que hacer algunas llamadas.
—Pero deberías comer. —Sonrío porque me encanta
experimentar la preocupación de una madre por su hijo.
Volviéndome hacia Louisa, le digo despreocupadamente.
—Tal vez puedas indicarme la cafetería más cercana, y tomaré un
sándwich. Puedes acompañarme si quieres.
Ella levanta la vista y me dan ganas de aplastar a alguien ante el
dolor de sus ojos y asiente.
—Por supuesto. Hay uno al otro lado de la calle. Te lo enseñaré.
Dimitri cabecea y se vuelve hacia su hija susurrándole algo al
oído y ella se encoge de hombros y se da la vuelta, dejándole con la
mirada un poco perdida y sin saber qué hacer a continuación. Le
aseguro que cuidaré de ella y la gratitud en sus ojos me hace sentir
como un dios. No es habitual ser el bueno por una vez en mi vida y
si alguien merece ser el destinatario de eso, es esta familia.
Mientras se dan la vuelta y se dirigen a comer, rodeo a Louisa con
el brazo y me encanta cómo me hace sentir.
—Vamos, nena, cuéntamelo todo.
Capítu lo 13

LoUiSA

No puedo ni mirar a mi padre. Estoy tan enfadada. Toda la


mañana he soportado a Brad Turner dándome órdenes y
haciéndome parecer la ayudante contratada. Me ha hecho sentarme
fuera de su despacho como si fuera una asistente, mientras él se
llevaba el único que tenía puerta. Se asignó a sí mismo una secretaria
y me dijo que me presentara ante la misma cada mañana para
determinar mis funciones. Convocó una reunión de personal y se
presentó como jefe y a mí como su asistente. Luego procedió a
imponer las normas y a crear una atmósfera de tensión que
definitivamente no es necesaria.
Cuando mi padre pasó por aquí para llevarme a comer, Brad era
todo sonrisas e incluso nos acompañó al ascensor, diciéndome que
disfrutara del almuerzo y que no me preocupara por el trabajo
durante un tiempo. Que me tomara un descanso para estar
totalmente renovada para la tarde. Mi padre cantó sus alabanzas
durante todo el trayecto hasta el primer piso y si vuelvo a oír el
nombre de Brad Turner de sus labios una vez más, soy capaz de
darle un puñetazo.
Ahora estoy caminando con Flynn como una pareja hacia la
cafetería e inmediatamente todo es mejor en mi mundo. Solo eso me
dice que estoy jodida porque, con toda probabilidad, este tipo es mi
maldito primo. ¿Cuándo se ha hundido mi vida en el infierno y
cómo podría haber evitado que ocurriera?
Flynn nos pide un americano y un panecillo a cada uno y me
dirige hacia una cabina en la esquina donde, para mi sorpresa, se
desliza junto a mí y me toma de la mano.
—Bien, cariño, ¿qué ha pasado hoy para que te hayas enfadado?
Por alguna razón, la preocupación de su rostro me descoloca y
unas inoportunas lágrimas brotan detrás de mis ojos mientras
resoplo.
—Pensé que era mejor de lo que soy.
—Explícate. —Parece confuso y le pongo al corriente de todo lo
ocurrido.
Parece pensativo mientras doy un sorbo a mi café e
inmediatamente me siento mejor por haberme desahogado y
entonces dice con indiferencia.
—Investigaré un poco sobre él. Los tipos así suelen tener un
historial y si puedo descubrir el suyo, puede que te dé algo con lo
que trabajar.
—¿Qué quieres decir? —No estoy segura y él sonríe con un giro
perverso en los labios que me hace sonreír.
—He conocido a hombres como él, nena. Se engrandecen a sí
mismos y juegan al juego para ocultar su propia incompetencia. La
gente más trabajadora no lo grita, se pone manos a la obra y por
tanto tu problema puede ser una oportunidad para conseguir lo que
quieres.
—¿De verdad lo crees?
Flynn parece tener la costumbre de levantarme el ánimo y alarga
la mano para acariciar mi rostro con una delicadeza que me
sorprende. La dulzura de sus ojos y la profunda mirada
aterciopelada de lujuria me dejan sin palabras porque de repente las
cosas están cambiando entre nosotros, y me gusta.
Lo miraría fijamente a los ojos todo el día si me lo permitieran y,
cuando se inclina más hacia mí, casi anticipo mi primer beso, pero
¿qué tan malo es eso? Es un error en todos los niveles que se han
inventado y, en lugar de eso, me roza los labios en la oreja y me
susurra.
—Siempre estaré aquí para ti, mi niña. Puedes contarme
cualquier cosa.
Es tan bueno ser el objeto de su atención. Es un poco abrumador
y a la vez la sensación más deliciosa del mundo. Me envuelve en
comodidad y hace que todo sea especial. Podría contarle cualquier
cosa y nunca me juzgaría, lo sé, y es tan bueno estar en sus brazos,
alejada de la realidad durante un breve momento.
Mira su teléfono y susurra.
—He descubierto dónde está Iris Young.
—No puede ser. Ya. —Mis ojos se abren enormemente al mirar su
teléfono, y veo el nombre de la residencia de ancianos Cedar
Heights. Wisteria Falls.
—¿Dónde está eso?
—No muy lejos de donde vivo, en realidad. Parece que necesito
volver a casa, con bastante urgencia.
—Lo necesitas. —Mi cara cae, y él la inclina hacia la suya
sosteniéndola con ternura.
—Ven conmigo.
La pasión que arde en sus ojos es irresistible y digo ligeramente
sin aliento.
—¿Cómo?
—Este fin de semana. Volaremos de vuelta. Tengo un
apartamento que mi tío no conoce y una habitación de invitados en
la que puedes alojarte. Te prometo que estarás perfectamente segura.
Asiento con la cabeza porque tengo muchas ganas de ir y
susurro.
—Puede que mi padre no lo permita.
—Entonces convéncelo. Verás, Louisa... —Roza sus labios contra
mi oído y susurra—. Necesito demostrar que no guardamos
parentesco, y espero que ella tenga la respuesta a eso.
—Lo harás. —Contengo la respiración porque no quiero romper
este momento de embrujo y él dice roncamente.
—Supongo que entiendes por qué.
—En realidad, no. —Una vez más, las lágrimas se acumulan y
digo con tristeza—. Verás, Flynn, nadie me quiere nunca, a la chica,
no a la heredera. Dices que has estado solo toda tu vida, bueno,
entiendo mucho de eso. Es por eso que no tengo amigos y paso mi
tiempo libre leyendo. La gente me quiere por lo que puedo darles,
no por mí. Puedo heredar miles de millones y eso es una zanahoria
muy tentadora para cualquier hombre. Hace tiempo que decidí que
no me conformaría con nada menos que el amor, pero a nadie le ha
importado lo suficiente como para intentarlo.
—¿Crees que quiero tus miles de millones?
Parece cabreado, incluso decepcionado, y me encojo de hombros.
—¿Por qué no iba a hacerlo? Es decir, estás tan fuera de mi
alcance que es bastante obvio. Lo siento, Flynn, soy desconfiada por
una razón y soy la única persona que puede proteger mi corazón
porque a nadie más le importa.
Para mi sorpresa, sostiene mi rostro con firmeza y dice enfadado.
—No sabes nada de lo que quiero. Cuál es mi tipo, qué me atrae y
qué busco. Me has juzgado como todos los que te juzgan y me has
etiquetado de una determinada manera con solo mirarme. No me
conoces, no realmente. Pero te conozco, Louisa. Te siento.
Me lleva la mano a su corazón palpitante y me dice bruscamente.
—Eres todo lo que quiero. Eres perfecta para mí. Podrías ser una
stripper por lo que me importa porque es lo que hay dentro lo que
anhelo. La hermosa alma de un ángel que no se da cuenta de lo
increíble que es. Una diosa y un alma bondadosa que no está
contaminada por la mierda de la vida y se eleva por encima de ella
con un espíritu puro. Soy yo quien no merece una mujer como tú,
Louisa. Eres demasiado buena para mí y si alguna vez alguien te
hace creer que no estás a la altura, él se lo pierde, cariño, y deberías
compadecer su ignorancia.
Casi creo que va a besarme, fuerte y posesivamente, a la vista de
los empleados de mi padre. Lo triste es que quiero que lo haga. Solo
una vez. Que me haga sentir invencible porque su pequeño discurso
casi me hace creerlo a mí misma.
Me mira fijamente con un anhelo tan profundo que no puedo
hacer frente a los sentimientos que crea y entonces digo
entrecortadamente.
—Iré.
El alivio en sus ojos me eleva el corazón y, mientras me pasa el
pulgar por los labios, me susurra.
—Te necesito conmigo y te prometo que, hasta que lo sepamos
con seguridad, te trataré como a mi familia. Si descubrimos lo
contrario, bueno, volveremos a hablar.
Asiento y digo con un suspiro.
—Debería volver. Brad no está de acuerdo con el almuerzo.
—¿A qué hora terminas?
—A las nueve. —Gimoteo mientras levanta la mirada.
—Como la mierda lo haces. Iré a por ti a las seis y si tiene algún
problema con eso, que lo hable conmigo.
La rabia feroz en sus ojos me hace sonreír y casi compadezco a
Brad. Es obvio que Flynn establece su propia agenda, y será
interesante ver quién gana esto. Yo ya lo sé, así que, sintiéndome
mucho mejor, vuelvo al trabajo con un claro impulso.
Capítu lo 14

fLynn

Utilizo mi tiempo sabiamente. Cuando Louisa vuelve al trabajo,


hago otra llamada a Malik, que contesta sonando cansado.
—¿Cómo va todo en Seattle?
—Sorprendente.
—No me gustan las sorpresas.
—Entonces vas a odiar esta.
—¿Por qué?
Su voz cambia y las cuchillas que cortan el teléfono me dicen que
Malik está luchando como el resto de nosotros. Actualmente está
haciendo de buen hijo de un padre que disfruta de la tortura como
pasatiempo. Es el jefe de seguridad del gobernante de Dubái y la
mierda siniestra con la que trata hace que Massimo Delauren
parezca Papá Noel.
—Puede que tengamos un problema con respecto a mi
matrimonio.
—No me digas. Te odió nada más verte.
La risa baja de Malik me hace sonreír y digo con chulería.
—Sueña, amigo, todos sabemos que tengo el toque dorado y ella
no es una excepción.
—Su padre entonces. Te odió de inmediato.
—De nuevo, te equivocas, lo que me divierte por lo mucho que
odias equivocarte.
Malik gruñe con impaciencia.
—Bueno, alguien debe haberte odiado a primera vista. Vamos, alégrame
el día porque este se perfila como uno del infierno.
—Nadie me odia, excepto tú ahora mismo.
Mi risa baja le hace gemir y dice con cansancio.
—Entonces, ¿cuál es el problema?
—Podríamos ser parientes.
—¿Cómo?
—Resulta que mi malvado tío le dijo a mi increíble madre que
Massimo Delauren es mi padre.
Incluso decir las palabras estrangula mi mente racional y la
maldición de Malik me dice que está tan sorprendido como yo.
—¿Y tú lo crees? Quiero decir que tu tío no es el hada de la
verdad.
—Exactamente mis pensamientos, por lo que Iris Young puede
tener las respuestas.
—Sobre eso…
Los pelos de la nuca se me erizan y Malik dice con un toque de
urgencia en su voz.
—He sacado su historial médico. Está en una fase temprana de demencia
y su medicación es fuerte. Puede que no consigas sacarle mucha
información, y puede que no sea la verdad, de todos modos.
—Joder.
Cierro el puño y gruño.
—¿Qué más puedes decirme?
—Solo tiene una visita. Todos los viernes a las dos, Massimo Delauren
la visita durante una hora exactamente. Nunca cambia su rutina, y toman
el té en su habitación.
—Qué civilizado. ¿Algo más?
—Dona varios cientos de miles de dólares al hogar cada año y es su
mayor contribuyente. El personal lo adora porque es muy generoso.
Posteriormente, Iris Young es tratada como una reina porque es su
proverbial gallina de los huevos de oro y Massimo ha pedido que no reciba
ninguna otra visita.
—¿Cómo descubres esta mierda?
Todavía me sorprende eso, y la risa petulante de Malik me hace
sonreír.
—Se llama ciberdelincuencia, amigo mío, y una vez que he hackeado su
sistema, he encontrado todo lo que necesitaba. Hay una lista de demandas
contra su archivo que está protegido por contraseña y guardado en una
carpeta diferente a la de los residentes normales. La señora Travers es la
mujer que lo dirige y, tras indagar un poco, he localizado su talón de
Aquiles.
—Y...
—Ella tiene una cuenta en el extranjero con una línea de fondo que me
dice que está muy por encima de la categoría salarial del administrador
habitual de la residencia. Las transferencias se hacen desde varias fuentes, y
coinciden con las cuentas de los residentes fallecidos. Parece que está bien
pagada, y el dinero aparece en la cuenta el día antes que los residentes
fallezcan.
—¿Qué significa?
—Estoy suponiendo que ella los ayuda en su camino por una tarifa.
—Ya veo.
Reflexiono sobre ello y Malik dice más o menos.
—¿Cuál es tu plan?
—Averiguar lo que sabe Iris Young y hacer una prueba de ADN
a Wesley. Si puedo demostrar que es mi padre, como sospecho,
entonces puedo seguir con el plan original. Si resulta que, por una
vez, decía la verdad, probablemente saltaré por un acantilado antes
que compartir sangre con Massimo Delauren.
—Estamos hechos de monstruos y vivimos a su sombra, amigo mío.
Depende de nosotros ser el monstruo más grande y cambiar el curso de la
historia. Lo único que significa es que tienes un trabajo más importante que
la mayoría.
Odio la simpatía en su voz y las seguridades que intenta darme.
Si creyera por un momento que comparto una gota de sangre con el
hombre más desquiciado del planeta, bien podría estar muerto
porque quién sabe cómo se manifestará esa locura en mí y digo
como distracción.
—Necesito otro favor.
—Siempre lo tienes. —Malik suena cansado, pero le encanta esta
mierda.
—Necesito información sobre un tipo llamado Brad Turner que
trabajaba en Technofad Washington y se ha trasladado a Seattle.
—¿Qué es él para ti?
—Problemas.
—Considéralo hecho.
Mientras corta la llamada, pienso en la residencia y en la mujer
que la dirige. Parece que me va a costar mucho trabajo superar su
sistema y lo último que quiero es alertar a Massimo de nuestra visita.
Tengo que pensarlo bien y, mientras pido otro café, empiezo a
formular un plan en mi mente.

Me las apaño para comprar algunos objetos personales y luego


cojo un taxi para volver a casa y alcanzar a Vivian. Pasamos una
agradable tarde en su cocina charlando de tonterías. Me habla de su
familia, de su vida y de su matrimonio. A pesar de sus comienzos,
ahora está asentada, lo que me da esperanzas para mi propio futuro.
Dimitri parece un tipo decente y me alegro por ella.
Una parte de mí anhela una vida así. Sin problemas, simplemente
feliz. Tal vez no a esta escala, pero una esposa cariñosa y un hogar
acogedor en el que me sintiera seguro. Entonces me veo
transportado de nuevo al mundo en el que vivo y a la única forma
que conozco de existir. Aunque logre lo imposible y me libere, mi
oficio se mantiene. Soy el heredero de la familia del crimen Vasquez
y se espera que me convierta en el hombre al mando cuando se me
requiera. Claro que podría darle la espalda, pero es lo único que
conozco. Junto con mis hermanos, disfrutaríamos de un negocio
diferente. En nuestros términos. Protegiendo las espaldas de los
demás y asegurándonos que nadie se metiera con nosotros. Dominar
el mundo, al menos ese es el plan y lo único que lo haría aún más
perfecto, es que Louisa estuviera a mi lado.
Mis pensamientos se dirigen a ella con regularidad a lo largo de
la tarde y presto más atención cada vez que se menciona su nombre.
Vivian habla de ella con una sonrisa y se nota que la quiere como a
una hija. Descubro todo lo que puedo sobre las dos hermanas y odio
la imagen que se despliega de una niña que vive una vida encantada
y la otra que hace todo lo posible por evitarla. Al igual que yo,
Louisa no encaja, y odio saber cuánto debe dolerle eso.
A medida que la tarde se acerca a su fin, digo
despreocupadamente.
—Tengo que recoger algunas cosas en la ciudad. Quizá debería
pasar por la oficina y volver con Louisa.
Vivian asiente, sin parecer sorprendida por ello.
—Deberías coger mi coche. Está asegurado para cualquier
conductor y a Dimitri no le importará. Toma.
Me lanza las llaves de su Porsche y, mientras las cojo, digo
agradecido.
—¿Estás segura?
—Por supuesto, ¿por qué no lo estaría? Necesitas ser
independiente, Flynn, y quiero que te sientas como en casa aquí.
Sus palabras van acompañadas de una cálida sonrisa, y me
golpea con fuerza en mi corazón. Su aceptación significa lo más
importante para mí. El amor en sus ojos cuando adopta su papel de
madre y no se guarda nada. Nunca pensé que sería de esta manera y
para un hombre que nunca ha experimentado algo así, es un arma
poderosa. Si no sale nada bueno de esto, no importa porque he
encontrado a mi madre y en mis sueños ella era una mera sombra de
la realidad porque no podría haber deseado una mejor.
Capítu lo 15

LoUiSA

No sé cómo voy a superar este proyecto. Odio a Brad Turner y


parece que nada le gusta más que ponerme en mi sitio y asegurarse
que entienda que él es el jefe.
Cuando volví del almuerzo, miró su reloj y sacudió la cabeza
como si le hubiera decepcionado y me empujó una carpeta
diciéndome que la leyera y presentara mi informe antes del cierre.
A continuación, pidió a Miranda, su asistente, que le trajera café,
y no quiso que lo molestaran, volviendo a entrar furioso en su
despacho y dando un portazo.
Pensé que había salido bien de la situación hasta que leí los
papeles y me di cuenta que había semanas de trabajo. Ni siquiera
entendía lo que significaba la mayor parte y, no obstante, la última
persona a la que quiero admitirlo es mi nuevo autodenominado jefe.
Así que, con una sombría determinación, trabajo lo mejor que
puedo y me sorprendo cuando oigo una voz ronca diciendo desde la
puerta.
—Seis en punto, cariño, tu carruaje te espera.
Levanto la vista y encuentro el despacho vacío, ya que parece que
el resto del personal se ha marchado. La puerta de Brad sigue
firmemente cerrada y Flynn me mira divertido apoyado en la pared
con indiferencia.
Mi corazón se acelera cuando veo lo atractivo que está. Sus ojos
perezosos me recorren a lo largo y su habitual traje negro hace que
se me haga la boca agua al verlo. Tiene la imagen del hombre de
negocios de mayor éxito y es sin duda el más sexy, y todavía no
puedo hacerme a la idea de los sentimientos que he desarrollado
hacia él.
Antes de poder reaccionar, la puerta de Brad se abre de golpe y
sale furioso, pero se detiene de repente al ver a Flynn, que lo mira
con ojos turbulentos. De hecho, la tensión aumenta en un instante y,
si yo fuera Brad, me iría por donde he venido.
En cambio, dice irritado.
—¿Quién es, Louisa?
Es muy embarazoso cuando le da la espalda a Flynn y abro la
boca para contestarle, pero la respuesta viene de Flynn antes que yo
pueda.
—Soy el hombre con un problema, Brad.
Brad gira sobre sus talones y lo mira sorprendido, casi como si no
creyera que pudiera hablar.
—Un problema. ¿De qué coño estás hablando?
Se vuelve hacia mí con rabia.
—¿Quién es este payaso, Louisa, porque si ya estás trayendo tu
vida personal al trabajo, tenemos un problema?
—Brad, yo... —Pero hasta ahí llego, porque Flynn se aparta de la
pared y alcanza a Brad en un instante y, antes que pueda reaccionar,
lo agarra por el cuello y lo sostiene en el aire en una demostración de
fuerza la cual hace que se me caiga la boca.
Su voz suena grave y peligrosa cuando gruñe.
—Ahora cierra la boca y escucha, porque solo lo diré una vez.
Se inclina con desprecio.
—Tratarás a Louisa con el respeto que se merece y dejarás de
hacerle la vida imposible. Empieza a trabajar a las ocho y media y
termina a las seis. Tiene una hora para comer y dos descansos de
quince minutos para el café, y eso también se aplica al resto del
personal. Si hay algún problema con eso, háblalo con Dimitri porque
son sus reglas. En segundo lugar, ya puedes abandonar esa actitud
porque estoy seguro que ambos estamos de acuerdo en que no tienes
derecho a ella.
Suelta a Brad, que se agarra el cuello y tartamudea.
—¿De qué estás hablando?
Flynn gruñe.
—Si quieres que le cuente a Dimitri lo de tu hábito de juego, lo
haré encantado.
Brad me mira fijamente y ya veo la derrota en sus ojos, pero dice
rápidamente.
—No sé de qué estás hablando.
Flynn sacude la cabeza como si estuviera decepcionado de alguna
manera.
—Pensé que dirías eso. Bueno, me he enterado que eras un
habitual del bar Domino en Washington. ¿Ya te he refrescado la
memoria?
Observo con fascinación cómo Brad se pone de un color extraño y
Flynn se ríe sombríamente.
—Parece que les debes mucho dinero y solo los intereses son
asombrosos. Resulta que conozco al tipo que lo dirige el cual no es
un hombre paciente y supongo que estaría muy interesado en añadir
tu nueva dirección a sus contactos.
Brad se pone blanco mientras Flynn gruñe.
—Quizá ya lo sabe y habéis llegado a un acuerdo.
—No. —La voz de Brad sale en un áspero susurro, y lo miro
confusa. Flynn sacude la cabeza lentamente, mirándolo con disgusto.
—Verás, hoy mismo he tenido una interesante conversación con
él y parece que le has prometido que pronto tendrás acceso a miles
de millones.
Lanza una mirada suave en mi dirección, y puedo intuir lo que se
avecina mientras dice furioso.
—Sí, me dijo que tenías la vista puesta en un ascenso y que, en su
defecto, tenías dos oportunidades de casarte con una heredera. Al
parecer, una estaría agradecida y la otra es tan estúpida que te lo
agradecería.
Siento náuseas cuando Flynn cuenta algo con lo que he vivido
desde la pubertad. Siempre es la misma historia. Los hombres
quieren a Sienna porque es más agradable a la vista y estaría feliz de
caer en su papel de esposa de la alta sociedad. Yo soy el segundo
premio y la que debería estar agradecida por que me lo pidan. Por
eso soy tan precavida y no permito que nadie se acerque y, sin
embargo, oírlo de nuevo no me hace sentir bien conmigo misma.
Brad dice enfadado.
—Te equivocas. Te lo estás inventando a tu conveniencia.
Flynn saca su teléfono y sisea.
—¿Deberíamos llamar a Jonny y preguntarle, porque supongo
que respaldará mi historia?
—¿Qué quieres? —Brad ya suena derrotado y Flynn se encoge de
hombros.
—Me importa una mierda los problemas que tengas, pero hay
una cosa que nunca va a pasar. No te vas a casar con nadie de esta
familia, y te vas a dejar la piel para devolver el dinero a base de
trabajo, porque si te pasas de la raya, Dimitri se enterará de todos los
hechos, y probablemente no tendrás trabajo. Entonces te encontraré
y te entregaré a Jonny personalmente y, como un favor para mí, él te
mostrará el error de tus acciones. Así que...
Se vuelve hacia mí y me dice con ligereza.
—Coge tu bolso, cariño, tu día ha acabado.
A medida que me apresuro a ponerme en pie, Flynn dice
despreocupadamente.
—Oh, y otra cosa...
Toma mi mano, me arrastra a su lado y dice ominosamente.
—Trata a Louisa con respeto y si veo una sombra en sus ojos
cuando vuelva a casa del trabajo, te haré responsable y nuestro
próximo encuentro no será tan agradable. ¿Entendido?
Brad asiente derrotado.
—Por supuesto. Lo siento, Louisa.
—Es... —No sé qué decir y Flynn se ríe a carcajadas.
—Bueno, ¿no ha sido esto divertido? Que pases una buena noche,
Brad, y un consejo, aléjate de los clubes y dedícate a lo que se te da
bien, que es ganar dinero, no perderlo.
Mientras sigo a Flynn desde la oficina, estoy impresionada por él.
Verlo arrojar bruscamente a Brad de su pedestal me dio un subidón
que no esperaba. Me encantó. La forma cruel en que lo humilló y lo
expuso en unas pocas frases. La derrota en los ojos de Brad y la
expresión enfermiza de su rostro me hicieron feliz. Ahora entiendo
por qué todas las chicas adoran a un chico malo, porque esa muestra
de dominación hizo que cada una de mis partes femeninas palpitara
de deseo acalorado. Si el tipo no fuera mi maldito primo, ya habría
saltado sobre él, lo que me dice que tengo un problema grave y su
nombre es Flynn Vasquez.
Capítu lo 16

fLynn

No sé cómo lo conseguimos, pero tres días después estamos en


un jet privado de vuelta a Los Ángeles. Louisa consiguió convencer a
su padre que debía acompañarme a casa porque tenía preparadas
unas reuniones sobre su nuevo proyecto. Aceptó y ofreció el avión
de la empresa, así que aquí estamos rumbo a casa y, con suerte, a la
respuesta que ambos deseamos más que nada.
En los últimos tres días, nos hemos acercado más y me ha
encantado pasar tiempo con mi nueva familia. Louisa ha sido más
feliz en el trabajo ahora que Brad ha sido advertido y yo he pasado
un tiempo glorioso con mi madre mientras esquivaba las
interminables invitaciones de Sienna por exhibirme ante sus amigos.
—Esto es bonito. —Louisa se estira frente a mí y sonríe
dulcemente, y juro que el corazón me da un vuelco. No puedo evitar
desearla. Ella es todo lo que me apasiona. Divertida, inteligente y
completamente inconsciente de su belleza natural la cual se
manifiesta cada vez que mira hacia mí.
Tenemos una conexión que no podemos ignorar, por lo que este
fin de semana va a ser una prueba de resistencia extrema.
—Hace tanto tiempo que no voy a Los Ángeles.
—No sabía que lo hubieras hecho.
Doy un trago al whisky que me ofrece en un vaso de cristal la
azafata de la compañía.
—Sí, mi padre tenía una casa allí, probablemente porque es de
donde es originario. No es que lo visitara mucho. Supongo que los
malos recuerdos los mantenían alejados. Pasamos allí alguna que
otra vacación hasta que la vendió y compró un ático en su lugar.
Nunca he estado allí. Como he dicho, ha pasado mucho tiempo.
Le agradezco que lo haga porque ahora no tendremos que ir a mi
propio apartamento, lo cual me alivia un poco. No es que me
avergüence de mi moderno y estéril ático, pero siempre ha sido una
forma de evadirme de la vida. Nadie va nunca allí, lo cual me gusta.
No estaba seguro de cómo me las arreglaría con otra persona en mi
espacio personal y es mejor quedarse en territorio desconocido para
ambos.
Me río ligeramente.
—Todavía no puedo creer que persuadieras a tu padre.
Suelta una risita, lo que me hace sonreír.
—Probablemente porque se siente culpable por lo de Brad. Pudo
notar que estaba molesta, y nunca lo admitiría, pero accedería a
cualquier cosa para hacerme feliz.
—Puedo entenderlo. —La miro fijamente con un profundo
anhelo del que espero estar disimulando bien porque esto es pura
tortura. Más que nada, quiero experimentar a qué sabe Louisa. Es
como la fruta prohibida más tentadora colgando justo al alcance de
la mano.
Mi lema siempre ha sido una sola noche por una muy buena
razón. Emociones. No reacciono bien a eso y, sin embargo, siempre
he tenido un profundo anhelo de conexión con alguien,
probablemente porque siempre se me ha negado.
Ahora tengo todo lo que quiero, excepto una cosa. Louisa podría
ser mi prima y estar emparentada por sangre. Por eso estoy tan
ansioso por descubrir la verdad, porque puedo ganar mucho más
que el alivio de no compartir el ADN con un psicópata.
Cuando aterrizamos, estoy desesperado por obtener respuestas.
Este fin de semana va a ser lo suficientemente tortuoso
compartiendo un apartamento con Louisa. No estoy seguro cómo
voy a evitar tocarla, desesperado por un lametón, un golpe de
lengua para satisfacer este impulso carnal que me está consumiendo.
Sé que tampoco soy yo. Es ella. Ella también me desea y lo sé por
la lujuria desprevenida de sus ojos cuando cree que no estoy
mirando. El rubor de sus mejillas cuando mira hacia otro lado y la
respiración acelerada cuando la rozo o tomo su mano. Estamos
bailando un tango complicado y solamente espero que lleguemos a
terminarlo porque ¿cómo me recuperaré de esta necesidad dolorosa
si resulta que no puedo tenerla?

Dimitri ha dispuesto un coche y un chófer, y pronto nos


dirigimos a la ciudad, y no me sorprendo cuando paramos frente al
hotel más lujoso de Los Ángeles y descubrimos el ático de Dimitri
entre sus lujosas paredes.
Louisa parece cansada y, al tiempo que el portero ayuda al
conductor con nuestras maletas, tomo su mano y camino
orgullosamente a su lado hacia el interior.
Una vez que recuperamos la llave, tomamos el ascensor hasta la
última planta y, al abrirse, entramos en el más puro lujo.
—Esto es increíble.
Los ojos de Louisa se abren de par en par mientras contempla el
paraíso, y tengo que estar de acuerdo. Obviamente, Dimitri designó
a los mejores diseñadores y, a medida que contemplamos los detalles
modernos y atractivos, estoy aún más decidido a vivir esta vida yo
mismo.
Las mejores obras de arte y los muebles más exquisitos adornan
un enorme apartamento tipo loft que cuenta con la ciudad como
telón de fondo, cortesía de los ventanales de suelo a techo,
permitiendo contemplarla en el exterior.
—Me pregunto por qué no he estado aquí antes —dice Louisa
contrariada—. De hecho, este es uno de los varios que posee mi
padre, pero rara vez pone un pie dentro.
—Es impresionante. No puedo discutirlo.
Louisa suspira y parece preocupada.
—¿Qué? —me apresuro a preguntar y ella dice con cierta
amargura.
—Es un desperdicio. Todo este dinero invertido en una pieza de
museo que rara vez tiene vida. ¿Cómo puede ser esto correcto
cuando tantos tienen tan poco?
—Dice la hija de un multimillonario.
Se gira y me encanta cómo sus ojos destellan con un
temperamento, despertando aún más mi interés.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Significa que sabes una mierda.
Estoy siendo deliberadamente cruel, pero no puedo evitarlo y
digo bruscamente.
—El mundo está lleno de injusticias, cariño, y tú eres una de las
afortunadas. Disfrutas de una vida privilegiada y sin embargo te
sientes mal por ello. Me dices que otras personas merecen más. Pues
claro que lo merecen. Nadie se merece vivir sin comida, sin dinero y
sin un hogar propio. Nadie merece mendigar comida y preocuparse
por saber de dónde vendrá su próxima comida. Hay dolor y
sufrimiento en el mundo y no hay absolutamente nada que puedas
hacer al respecto, salvo limpiar tu propia conciencia haciendo
colectas benéficas y aportando tu granito de arena. Admirable, pero
no suficiente, sabes que nunca será suficiente y siempre habrá
alguien más rico, alguien con más, gente que derroche su dinero, y
eso nunca cambiará. Así que, cariño, abandona tu discurso y
agradece lo que tienes y vive tu mejor vida, pero nunca juzgues
cómo otras personas deciden gastar su dinero hasta que tengas el
tuyo propio para tomar tus propias decisiones.
—Crees que soy hipócrita.
Se enfrenta a mí y me encanta la pasión que desprenden sus ojos.
—¿No es así? Es decir, hemos volado hasta aquí en un jet
privado, por el amor de Dios. Aceptaste quedarte en el ático de tu
padre, y tienes una cuenta de crédito que no conoce límites.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo bueno por alguien que lo
necesitaba?
—Yo ... —Busca una respuesta y la derrota en sus ojos me dice
que he dado en el blanco.
—Exactamente. Tienes pensamientos nobles, pero no haces nada
al respecto. No te castigues por ello, cariño. Todos vivimos la vida
que nos ha tocado y simplemente agradece que la tuya sea mejor que
la de la mayoría.
Ella mira hacia abajo y respondo suavemente.
—Si te sirve de consuelo, yo soy peor que tú.
Acercándome a ella, levanto su bonita cara hacia la mía y le
susurro.
—Tengo dinero. Más dinero del que puedo gastar, y lo obtengo a
través del crimen. Arruino vidas para ganarme la vida y me
beneficio económicamente de ello. No doy nada a cambio y tomo.
Soy un monstruo y me importa una mierda porque esta es la ley de
la selva y si no lo hago yo, lo hará otro. Las cosas no cambiarán si me
convierto en religioso y dedico mi vida a ayudar a los demás.
Siempre habrá un hombre como yo, con un traje oscuro, mandando.
Siempre habrá un hombre que se aproveche de la miseria de los
demás y siempre habrá alguien más poderoso que yo. Así que
acepto lo que soy, y lidio con ello. Tomo el dinero y me importa un
bledo. ¿Eso me convierte en un mal hombre? Por supuesto que sí,
pero en mi corazón, solo estoy tratando de sobrevivir. Soy una
víctima de mi nacimiento tanto como tú, y eso no me impide querer
una vida mejor.
Se acerca un poco más.
—¿Cuál es esa vida mejor para ti, Flynn? ¿Qué te haría feliz?
No puedo evitarlo y alargando la mano, dejo que su suave
cabello se filtre entre mis dedos y su errática respiración me haga
enloquecer.
—Quiero ser capaz de amarte, Louisa. No como familia, sino
como algo más. Saber lo que es dar y recibir amor. Despertar al lado
de alguien que te completa. No tener miedo a las sombras y reír.
Sentir una felicidad que creo que el amor te puede proporcionar. Ver
crecer mi semilla creando otro ser y dedicar mi vida a hacer feliz la
suya. Reír, amar y envejecer, porque en mi trabajo, envejecer es muy
difícil.
Para mi sorpresa, alarga la mano y roza mi rostro, aplastando su
palma contra mi mejilla, mirándome con ojos inundados de
lágrimas.
—Me gusta cómo suena tu sueño, Flynn. ¿Crees que los sueños
pueden hacerse realidad a veces?
Coloco mi propia mano sobre la suya y susurro.
—Creo que sí pueden.
Estamos tan cerca que bastaría un movimiento para rozar mis
labios con los suyos y descender al infierno, así que, con una fuerza
sobrehumana, me alejo.
—Es tarde. Deberíamos dormir un poco porque mañana será
difícil.
Al separarme, ella asiente con la cabeza y luego dice con tristeza.
—Hay dos habitaciones para invitados. Si necesitas comida, papá
me ha dicho que pida servicio de habitaciones. Tiene una cuenta en
el hotel y se encargará de pagarla.
Asiento con la cabeza y, tras separarnos, nos dirigimos a
regañadientes a nuestras respectivas habitaciones.
Capítu lo 17

LoUiSA

Esto es pura tortura. A solas en un apartamento con Flynn, y está


estrictamente fuera de los límites. Podría haber sido tan diferente si
supiera quién es su padre. A una parte de mí no puede importarle
eso, pero la parte decente se estremece ante la idea de compartir mi
cuerpo con un miembro de la familia. Eso nunca será una opción y
es irónico haber esperado tanto tiempo para encontrar a alguien y
que, cuando finalmente ocurre, haya la mayor barrera en el camino.
De alguna manera, consigo quedarme dormida, pero mis sueños
están plagados de inquietudes y en todos ellos Flynn huye de mí.

Gimiendo, presiono el despertador con la mano y parpadeo


contra la luz de la mañana.
Tardo un minuto en recordar dónde estoy y, cuando todo vuelve
a mi mente, mi corazón se acelera al recordar lo que pasó aquí
anoche. Puedo decir que Flynn me desea, y es recíproco. Puede que
hoy sepamos finalmente la verdad por lo que estoy impaciente.
Me ducho rápidamente y me pongo un vestido elegante y unos
tacones porque nuestra primera parada es la residencia de ancianos
Cedar Heights y visitar a Iris Young. Flynn me ha dicho que no
espera visitas ya que Massimo siempre la visita los viernes y hoy es
sábado. Tenemos un plan para acceder y mi corazón late de emoción
por pasar todo el día actuando como pareja con Flynn.
El plan es que estamos casados y buscamos un hogar para su tía
enferma. Hemos escuchado hablar de Cedar Heights y nos han
impresionado los buenos informes. También descubrimos que el
gerente está de vacaciones y Flynn confía en que podamos acceder a
Iris Young sin que nadie sospeche nada.
Tan pronto como me dirijo a la sala de estar, el corazón me da un
vuelco cuando veo al hombre en persona sentado en una mesa junto
a la enorme ventana panorámica. Se me seca la boca cuando lo veo
de lo más informal. Vaqueros negros y un elegante polo negro
abotonado. La tinta de sus brazos es como un imán para mí y me
cuesta apartar mi mente de la cuneta en la que vive en estos
momentos y sus ojos llenos de lujuria me atraen hacia él como una
polilla a la luz, me hacen mojarme porque este hombre es un macho
alfa de lo más oscuro.
—Pedí el desayuno. Espero haber acertado.
Miro con interés el surtido de platos que hay sobre la mesa y se
me hace la boca agua al oler las suaves tortitas cargadas de sirope.
—Es mejor que la fruta que suelo tomar.
Sonrío y tomo asiento frente a él, mientras gimo al contemplar el
decadente bufé que tengo ante mis ojos.
—Ojalá tuviera un auténtico metabolismo. Eres un sádico, Flynn.
El hecho que esté comiendo una de las apetecibles tortitas me
hace mirar con anhelo y él se encoge de hombros.
—Come lo que te gusta. La vida es demasiado corta.
—Fácil resulta para ti decirlo.
Alcanzo un cóctel de frutas y suspiro.
—Está bien para gente como tú y Sienna. Yo solo tengo que mirar
estas tortitas y subo varios kilos. Incluso tuve un entrenador
personal durante un tiempo, ¿y sabes cuánto perdí?
—¿No?
—Un kilo.
Hago una mueca y él se ríe mientras suspiro fuertemente.
—Todo ese esfuerzo a cambio de una pequeña ganancia. Sería
más fácil operarse.
—Estás perfecta como estás.
—Gracias, pero solo estás siendo amable.
Flynn se encoge de hombros.
—Simplemente hay más de ti para amar. Me gustas tal y como
eres.
El tenedor se posa en mis labios mientras digiero sus dulces
palabras.
—Así que, me amas entonces. —Guiño un ojo para reducir la
tensión que se está creando, y Flynn se ríe a carcajadas.
—Claro que te amo, Louisa. Simplemente, aún no sé en qué
calidad.
—Oh. Sus palabras me paran en seco, y él se inclina hacia delante
y me mira fijamente a los ojos.
—Ojalá lo descubramos pronto.
—Ojalá. —Sonrío a sus ojos viendo el deseo reflejado en ellos. Sí,
esta podría ser una visita muy difícil y, sin embargo, por primera vez
amo la vida y estoy más viva que nunca.

La residencia de ancianos Cedar Heights es más bien un palacio.


De hecho, me siento como una princesa, ya que apenas salimos del
ático de mi padre, Flynn llamó a un taxi para dirigimos al otro lado
de la ciudad, a su propio apartamento. No nos dio tiempo a entrar,
pero recogimos el que probablemente sea el vehículo más fantástico
en el que he tenido el placer de montar, y que se adapta
perfectamente a él. Un impresionante Ferrari negro con asientos de
cuero color crema y un diseño casi personal, ajustándose a su propia
imagen oscura. Moderno, elegante, con un toque amenazante,
escondiendo un interior opulento y elegante, envuelto en confort.
La alegría que experimenta al acelerar el motor en las carreteras
más tranquilas me hace sonreír cuando dejamos atrás la ciudad y
nos dirigimos al campo abierto.
Por un momento, experimento la libertad como cualquier otra
chica de mi edad. Es tan bueno sentarse al lado de un hombre como
Flynn con la esperanza de obtener las respuestas que necesitamos
hoy.
No pasa mucho tiempo antes que atravesemos las grandes
puertas con columnas y una extensa mansión se revele entre los
árboles.
—Vaya, este lugar es impresionante. Massimo realmente ha
debido amar a Iris Young. —No puedo evitar quedarme
boquiabierta mientras registramos el lugar más asombroso entre
hectáreas de parque.
Flynn parece sumido en sus pensamientos.
—Será interesante ver si ella comparte el mismo sentimiento.
—¿Crees que le contará que estuvimos aquí?
Me preocupa un poco porque, a juzgar por los pocos detalles que
he averiguado sobre mi tío, ninguno es bueno.
Flynn se encoge de hombros.
—Me importa una mierda que lo haga. Ese hombre se está
acercando rápidamente a su fecha de caducidad.
Sus palabras provocan una punzada temerosa recorriendo mi
cuerpo, y su gruñido bajo suena siniestro.
—No tardaremos mucho en tener todo lo que necesitamos para
acabar con ese cabrón, y lo único que quiero descubrir ahora es que
no sea mi padre.
—Sí. —Sonrío con un ánimo que ciertamente no siento en mi
interior y, conforme entramos en una de las salas de visitas, mi
propio corazón empieza a acelerarse con la terrible sensación que el
desastre está a la vuelta de la esquina.
Flynn me pide que espere y me sorprende cuando me abre la
puerta y me ofrece la mano con una sonrisa.
—Permítame, mi señora.
Me hace reír el gesto caballeresco porque él está muy lejos de eso.
A pesar de haber atenuado un poco ese aspecto amenazante, todavía
sigue destilando peligro, recorriéndome un cosquilleo de deseo que
no parece desaparecer nunca.
Cuando su mano se cierra alrededor de la mía, suspiro
interiormente, deseando que esto sea real.
Recorremos la corta distancia que nos separa de la entrada
principal, a pesar de los nervios y de la sensación de estar haciendo
algo mal, me siento más viva que nunca y, cuando toco el timbre y
escucho los pasos acercándose, me pregunto en qué estado estaré
cuando la puerta se cierre detrás de nosotros dentro de
aproximadamente una hora.
Capítu lo 18

fLynn

Una extraña sensación de calma se ha apoderado de mí, como si


esto le estuviera sucediendo a otra persona. Conocer a mi madre fue
posiblemente la mejor experiencia de mi vida, pero conocer a Iris
Young podría ser una de las peores.
Todavía no sé cómo interpretar esto porque no soy consciente de
hasta qué punto ha caído en la demencia, pero mientras esperamos,
agradezco que por una vez no lo esté haciendo solo.
La mano de Louisa en la mía es reconfortante, emocionante a la
vez que parece hecha con el propósito de encajar. Es como si siempre
hubiera estado destinada a estar a mi lado y eso es lo que más me
preocupa. ¿Y si no puedo tenerla?
Esa frase se ha convertido en la más importante de mi vida
porque cuanto más tiempo paso en su compañía, más profundo
crece el dolor. La deseo tanto que no pienso en otra cosa y ya solo
eso, me ha sorprendido.
Siempre he anhelado un alma gentil, y ella resulta ser la más
gentil que he conocido. Sin embargo, a diferencia de las demás, la
quiero para más de una noche y eso es lo que me destroza. ¿Y si se
me niega siquiera una noche? No estoy seguro por qué se ha
convertido en algo tan importante para mí, al menos para eso.
Posiblemente por las emociones que estoy experimentando con mi
nuevo descubrimiento. ¿O es solo ella? A quien he estado buscando
únicamente para perderla tan pronto como la encuentro.
Preparándome para una mayor decepción, asiento a la mujer que
abre la puerta, mirándonos con recelo.
—¿Puedo ayudarlos?
Se muestra nerviosa y deduzco que es por mí, así que dejo que
Louisa hable como habíamos acordado.
—Sr. y Sra. Santiago. —Louisa sonríe, cogiendo mi mano con
fuerza—. Creo que nos están esperando.
—Por supuesto. —La mujer se relaja visiblemente bajo la cálida
sonrisa de Louisa al tiempo que se aparta y nos permite pasar.
—Síganme. Tengo entendido que están aquí por un pariente que
podría querer hacer de Cedar Heights su hogar.
—Sí. Hemos estado buscando el mejor lugar posible para ella y
casi hemos perdido la esperanza.
La mujer sonríe, pareciendo mucho más relajada.
—Aunque soy parcial, no encontrarán un lugar mejor para que su
pariente disfrute de sus días.
Me alejo mientras Louisa encandila a la mujer a la vez que
observo una residencia palaciega a la que únicamente los residentes
más adinerados podrían acceder. Está limpia, es luminosa y no tiene
ni rastro del olor que estos lugares suelen desprender de sus
paredes. No es que haya estado en muchas, pero he tenido la
desgracia de visitar unas cuantas cuando el miembro anciano de la
familia de alguien de nuestro radar resulta ser una herramienta
inestimable para persuadir a su pariente que nos proporcione lo que
queremos.
Louisa conversa fácilmente con la mujer y, después de rellenar
nuestro formulario de contacto, asegurándonos de utilizar
información falsa, escucho que Louisa dice con su suave voz.
—Me encantaría charlar con una de las residentes sobre su
estancia aquí. ¿Sería posible?
—No veo por qué no.
Interrumpo rápidamente.
—¿Cómo se llamaba la mujer de la que te habló tu tía? ¿No fue su
institutriz en algún momento?
—Tienes razón. —Louisa se vuelve hacia la mujer y dice
despreocupadamente—. Creo que se llamaba Sra. Young. Iris Young
para ser exactos. ¿Tiene una residente con ese nombre viviendo
aquí?
Ella parece sorprendida.
—Sí, la tenemos, pero es una persona extremadamente reservada.
—Oh, es una pena porque sería muy bonito transmitir los
amables mensajes que nos dio mi tía.
Louisa se vuelve hacia mí y dice con pesar.
—Sería tan bonito que la tía Ellen conociera a una amiga aquí.
Sería todo un acierto.
La mujer, evidentemente, intuye que se le avecina un problema y
supongo que no quiere otra cosa que presentarle a su jefe otro
residente para inflar su saldo bancario, y observo divertido cómo
aprovecha su oportunidad y dice rápidamente.
—Estoy segura que no habrá problema. Si me siguen, Iris tiene
una de nuestras mejores habitaciones en la parte superior del edificio
con vistas a la fuente.
Subimos las escaleras y contengo la respiración durante todo el
trayecto.
Louisa está actuando muy bien, me impresiona mucho cómo se
maneja. Estoy seguro que por esa razón la mujer está de acuerdo con
esto, y también supongo que su gerente no sería tan complaciente.
Mientras la seguimos por un pasillo enmoquetado que huele a
flores recién cortadas, me pregunto qué encontraremos.
Nos detenemos ante la última puerta del pasillo y ella sonríe.
—Voy a comprobar que no le molestan las visitas. Si no les
importa esperar aquí un segundo.
—Por supuesto que no, agradecemos su ayuda. —Louisa le
sonríe cariñosamente mientras abre la puerta con una alegre voz.
—Soy yo, Iris. ¿Estás dispuesta a recibir un par de visitas?
Cuando la puerta se cierra detrás de ella, miro a Louisa como
guiñándole un ojo y ella sonríe, el rubor de su cara me dice que está
disfrutando cada segundo de esto.
No hablamos por si nos oyen, y no tarda en abrirse la puerta y la
mujer asoma la cabeza.
—Está bien. Parecía muy emocionada, pobrecita. Normalmente
tiene solo una visita, así que será un agradable cambio. —Se ríe
alegremente—. Incluso me hizo pintarle los labios y cepillarle el
cabello antes de venir a buscarlos.
Riendo, mantiene la puerta abierta de par en par y luego mira
fijamente su teléfono mientras vibra en su mano.
—Lo siento, el deber me llama. ¿Pueden estar bien aquí durante
unos diez minutos? Me quedaría, pero es una emergencia.
—Está bien. —Louisa sonríe cálidamente—. No la cansaremos.
—Gracias, estamos tan escasos de personal que se hace
imposible... —Se detiene, pareciendo mortificada por el hecho que
sus imprudentes palabras puedan haberle costado un nuevo
residente y comento despreocupadamente.
—Lo entendemos y, en todo caso, estamos más impresionados
que ofrezcan un ambiente tan acogedor a sus huéspedes.
Se sonroja un poco y casi se aleja de mí, lo que hace que Louisa
levante la mirada y tuerza los labios para ocultar la sonrisa.
Mientras la mujer se aleja rápidamente, no perdemos tiempo y
nos dirigimos al interior de una agradable habitación, con vistas al
jardín con una fuente, resplandeciendo en un lago centelleante en el
exterior.
Sin embargo, la mujer de aspecto frágil sentada erguida en la silla
junto a la ventana acapara nuestra atención porque, incluso cuando
se acerca al final de sus días, Iris Young tiene una energía que exige
respeto.
—Entrad y dejad de perder el tiempo, niños. —Su voz cortante
nos obliga a entrar rápidamente y nos dice secamente—. Poneos
delante de mí para que pueda contemplaros.
Louisa se esfuerza por no reírse mientras nos ponemos de pie
como niños traviesos ante la directora, nos mira por encima de sus
gafas y sacude la cabeza.
—Ponte derecha, chica, y deja de encorvarte. Una buena postura
es la mejor lección que vas a aprender. —Sus ojos giran hacia mí y
frunce el ceño y chasquea los labios—. Dios mío, esos anillos deben
desaparecer y qué demonios te ha llevado a marcarte la piel con
tinta. Ponte una camisa de manga larga la próxima vez que vengas
de visita y una corbata; sí, la corbata siempre es necesaria en las
visitas.
Señala una silla junto a la suya y me dice con frialdad.
—Tendrás que estar de pie. —Asiento con la cabeza y observo
cómo Louisa ocupa el asiento libre e Iris Young nos mira
bruscamente—. ¿Qué quieres saber?
Por un momento me siento un poco desconcertado y Louisa dice
rápidamente.
—Tenemos entendido que conoce a un amigo nuestro.
—Posiblemente. ¿Cómo se llama?
Empiezo a preguntarme si Iris padece demencia porque parece
tan afilada como mi cuchillo de caza y contengo la respiración
cuando Louisa dice.
—Massimo Delauren.
Observo con atención la reacción de Iris y me sorprende ver una
suavización en su expresión mientras sonríe, lo que relaja sus duras
facciones casi de inmediato.
—Mi adorable hijo. Sí, es mi hijo.
Ahora escucho que la demencia está gritando fuerte y claro
porque he investigado sobre su familia y sé que los padres de
Massimo y Dimitri eran dos personas totalmente diferentes.
Louisa parece confundida e Iris se echa hacia atrás y sonríe con
orgullo.
—Sí, es un buen chico. Viene a verme una vez a la semana y me
encanta escuchar su hermosa voz. Siempre ha sido un buen cantante
y le encanta que le peine mientras me canta una canción de cuna,
como solía hacer yo con él.
Qué demonios. La imagen que tengo en mi mente ahora mismo
me produce náuseas y Louisa comenta amablemente.
—Qué bonito. Debes estar muy orgullosa.
—Oh, lo estoy querida, es un hombre tan bueno.
Casi me río a carcajadas y entonces susurra.
—Pero solo conmigo. No es tan bueno con nadie más.
—Ni siquiera con su hijo. —Louisa lanza una bola curva, y siento
como si mi corazón estuviera a punto de abandonarme.
Iris parece confundida.
—¿Hijo?
Louisa asiente.
—Tengo entendido que tenía un hijo, ahora debe tener unos
veintitantos años. Al menos eso fue lo que me dijo mi tía.
—¿Tu tía? —Iris la mira bruscamente y Louisa dice sin saltarse
ningún detalle.
—Sí, Vivian Clark.
Veo cómo se le escapa la sangre de la cara a Iris al escuchar un
nombre que no esperaba y, para mi sorpresa, las lágrimas afloran a
sus ojos mientras se le quiebra la voz.
—¿Conoces a Vivian?
Louisa asiente y sonríe amablemente.
—Sí, ella también tiene un hijo.
Iris levanta la vista, sorprendida.
—Lo sé.
Mi mente está en alerta roja mientras espero la respuesta que
necesito, y Louisa dice en un susurro jadeante.
—El hijo de Massimo.
Iris parece sorprendida y la confusión se registra en sus ojos.
—Massimo no tiene un hijo.
No sé qué esperaba, pero el alivio es enorme y casi necesito
sentarme. Entonces sus siguientes palabras me sorprenden de
nuevo.
—Te equivocas, querida. Vivian Clark tuvo un hijo, es cierto, pero
Massimo tiene una hija.
Capítu lo 19

LoUiSA

Juro que dejo de respirar y no puedo ni mirar a Flynn.


—Una hija. —Lo digo en voz baja y veo cómo los ojos de Iris se
llenan de lágrimas.
—Tanta tragedia. Creo que nunca olvidaré ese terrible momento.
—¿Por qué? ¿qué sucedió?
Hablo yo porque Flynn parece no poder hablar ahora mismo, la
emoción es tan tangible que me sorprende que Iris no lo vea por sí
misma.
—Massimo se enamoró de Imogen. La mujer más hermosa que
jamás haya visto. Tan encantadora, como un ángel, y estaba
embelesado con ella. Nunca vi un amor así y, en fin, fue una época
feliz.
Los gratos recuerdos que brillan en sus ojos me hacen sonreír
porque es evidente que, en un momento de su vida, Massimo fue
feliz y estuvo enamorado.
La expresión de Iris se vuelve preocupada.
—Iban a ser padres, una época tan alegre. Massimo era lo más
feliz que jamás haya visto, y eso hizo la vida más fácil para todos.
Entonces Imogen se puso de parto antes de tiempo y Massimo
estaba fuera de la ciudad. No hubo tiempo de llamar a un médico
porque rompió aguas y tuve que actuar con rapidez. Traje al mundo
al bebé yo misma, era tan hermosa, como su madre.
Iris se interrumpe y aparece tan triste que me conmueve
increíblemente.
—De una gran alegría surgió una gran tristeza. —Mira por la
ventana como si viera imágenes del pasado y suspira con fuerza—.
El parto le costó la vida a Imogen. Tuvo una hemorragia tan grave
que no pudimos salvarla. El hospital más cercano estaba muy lejos y
cuando llegó el médico ya era demasiado tarde.
—Lo siento mucho. —La pena en los ojos de Iris es difícil de
soportar, y aprieta y afloja el puño como si ese fuera su mecanismo
de superación.
—Llamé a Wesley. Era el único que podía ayudarme.
Capto la expresión de Flynn y mi corazón se comprime por él.
Esta historia le está afectando tan profundamente que desearía que
se detuviera, pero continúa con una voz ligeramente vacilante.
—Wesley resultó ser una gran ayuda para mí. El hecho que el
bebé fuera una niña se convirtió en un gran problema. Me dijo que
Massimo no sería capaz de mirar a la niña sin ver a su madre,
haciendo temer lo que podría hacer para castigarla por haber
matado a la única mujer que había amado.
—Seguramente la amaría aún más.
Estoy tan indignada que no puedo evitar hablar en voz alta e Iris
se ríe, una risa apagada y quebradiza de alguien que no encuentra el
lado bueno en su nube.
—Wesley tenía razón. A Massimo le invadiría la pena y se
desquitaría con la niña. Teníamos que actuar rápido. Llamé a una
pareja sin hijos para la que trabajé, que estaban desesperados.
Criarían a la niña como propia y Massimo nunca sabría de su
existencia. Wesley me dijo que había oído hablar de un niño
abandonado con el que la intercambiaríamos. Un niño, hijo de una
trabajadora de su club llamada Vivian Clark.
Miro a Flynn preocupada porque esto podría desembocar en una
locura en un segundo, pero la tensión de su mandíbula y los ojos
muertos observando a Iris sin ninguna emoción, me dan un
escalofrío más profundo que cualquier arrebato emocional. Esa
expresión augura grandes problemas para Wesley Vasquez.
Iris suspira.
—Era lo que había que hacer. Wesley lo organizó todo antes que
Massimo regresara y sucedió tal como dijo que sucedería. Massimo
se volvió loco de dolor. Nunca había visto nada igual, tanto que
Wesley le dijo que le quitaría al niño de en medio para que no
tuviera que verlo. Nunca olvidaré la expresión de los ojos de
Massimo cuando le dijo a Wesley que hiciera de la vida del niño un
infierno. Que ardiera en él durante toda la eternidad por haber
causado la muerte de su amada esposa.
Iris se quiebra y deja de ser la mujer asustada que era al revivir su
pasado y sonríe.
—Dónde están mis modales, no te he ofrecido té. ¿Te he dicho
que a Massimo le gusta que le cepille el cabello? Qué cabello tan
hermoso. Seguro que vendrá pronto. Debes conocerlo. Es un ángel.
Me doy cuenta que Flynn tiene ojos asesinos y le digo a Iris
rápidamente.
—Mencionaste que Massimo tiene una hija. ¿Puedes decirnos
dónde vive? ¿También te visita?
Iris parece un poco confundida.
—Oh no querida, ella ya no vive aquí.
—¿Dónde vive?
Sigo insistiendo porque cuanta más información obtengamos,
mejor, e Iris sonríe feliz.
—Vive en Inglaterra, querida, con otro de mis hijos. Es una
familia encantadora.
La puerta se abre y la cuidadora entra en la habitación, con cara
de nerviosismo.
—Siento haber tardado tanto. El Sr. Benson tuvo un leve ataque al
corazón y tuve que llamar al 911. Lo siento mucho, pero debemos
continuar la visita otro día. Lo siento mucho, a pesar de la
emergencia y todo eso.
Por primera vez, Flynn habla y dice roncamente.
—Por supuesto, gracias por permitirnos la visita. Estaremos en
contacto.
Extiende su mano, tomando la mía y, conforme sus fríos dedos
envuelven los míos, temo la tormenta que está a punto de desatarse
en el horizonte. Creo que ninguno de los dos esperaba lo que hemos
encontrado, y lo ha cambiado todo.
Capítu lo 20

fLynn

Haz que su vida sea un infierno.


No puedo concentrarme en otra cosa que no sea eso. Wesley ha
cumplido su promesa, porque cada día de mi miserable vida he
sufrido en sus manos.
El odio arde tan profundamente que casi siento como chamusca
mi alma y la rompe antes de reformarla en algo totalmente distinto.
Me arrebataron a una madre que me hubiera querido, aunque no
tuviera nada, y le hicieron creer a Massimo que tenía un hijo
responsable de la muerte de la mujer que amaba. Qué puta mierda
de espectáculo y soy yo el protagonista.
Permanezco en silencio y solo cuando estamos a varios
kilómetros de Cedar Heights, Louise apoya su mano en mi brazo y
me dice suavemente.
—¿Estás bien, Flynn? Estoy preocupada por ti.
Me limito a asentir con la cabeza porque no puedo confiar en mí
mismo para hablar y ella dice suavemente.
—Por favor, detente. Tenemos que hablar de esto.
Me desvío bruscamente a un lado de la carretera, me vuelvo
hacia ella con la locura ardiendo en mis ojos y solamente el miedo en
su expresión me impide destrozar mi coche.
En lugar de eso, cierro el puño, lo golpeo contra el volante y grito.
—Voy jodidamente a matarlos a los dos.
La fría mano de Louisa en mi rostro detiene mi desvarío cuando
la gira para mirar la suya y los grandes ojos llenos de emoción que
me contemplan con tanta compasión, apagan un poco las llamas.
—Tenemos lo que hemos venido a buscar. Tenemos la respuesta
que más querías en el mundo. Lo que más queríamos en el mundo.
No eres familiar de Massimo, Flynn. No te pareces en nada a él.
—Entonces, ¿quién es mi padre, Louisa?
La miro fijamente a los ojos con el odio ardiendo en los míos.
—Supongo que ya sé la respuesta a eso, lo cual no me hace sentir
mejor.
—¿Wesley?
Parece preocupada y gruño, echándome hacia atrás en mi asiento.
—Apostaría todo mi patrimonio bancario en ello. Ese astuto
bastardo vio una oportunidad de garantizar su futuro y la aprovechó
y que se jodan los demás.
—¿Qué quieres decir? —Ella parece confundida y suelto un
chasquido.
—El bueno de Wesley, desde la bondad de su corazón, cogió un
bebé abandonado y fingió que era el hijo de Massimo para salvar a
su preciosa hija. A la mierda. Wesley vio una oportunidad de oro y
ha hecho que Massimo esté para siempre en deuda con él. Cría a su
hijo y hace de su vida un infierno, ganándose por ello la lealtad
eterna de Massimo. Todo el tiempo Wesley sabe la verdad, pero no
piensa en utilizar a su propio hijo para salvar su propio y miserable
pellejo. El hecho que fuera Wesley quien sometiera a Vivian a una
violación de lo más violenta es exactamente lo que él haría. Diablos,
lo hace casi todas las noches por diversión y luego les vuela los sesos
antes que puedan hablar.
Louisa aparta la mirada y me arrepiento de mis palabras. El
simple hecho de ver repugnancia y horror en su rostro me rompe de
nuevo porque yo lo he puesto ahí. Es como un cubo de agua fría
empapándome de vuelta en la locura, extiendo la mano, la atraigo
bruscamente contra mí y entierro mi cara en su cabello dulcemente
perfumado con aroma a manzanas frescas.
—Lo siento, cariño, no necesitas detalles. No debería haber dicho
nada.
Para mi sorpresa, me abraza con una fiereza que no esperaba y
me dice con firmeza.
—Nada de esto es culpa tuya, Flynn. No te disculpes por nada.
Nos enfrentaremos a esto juntos, y siempre voy a estar de tu lado.
El mero hecho de escuchar esas palabras reconstruye una
pequeña parte de mi alma destrozada y, al retirarme, me ahogo en
profundos pozos de emoción. Louisa me está mirando fijamente
como si quisiera tomar todo mi dolor para sí misma y mientras su
labio inferior tiembla, y lágrimas se derraman por su bonito rostro,
me trae nuevamente a la cuestión que más deseo.
Pasando el pulgar por su mejilla, limpio el agua cristalina de sus
ojos y susurro roncamente.
—Resulta que no somos parientes después de todo.
Una sonrisa tímida aparece en sus labios.
—Creo que sí.
Miro con asombro a la mujer que tengo entre mis brazos y, ahora
que las posibilidades para nosotros han cambiado, estoy deseando
que las cosas avancen. Sin embargo, Louisa es inexperta. Debe tener
miedo, así que le susurro en voz baja.
—Creo que deberíamos volver al apartamento y resolver las cosas
desde allí.
Cuando intento alejarme, ella estira la mano y me arrastra de
nuevo hacia ella, y el ligero rubor de su rostro y su respiración
errática son como el mayor afrodisíaco del mundo.
—No antes de besarme, Flynn.
Se sonroja al decir las palabras y sonrío.
No puedo evitar arrastrar el dedo por sus carnosos labios.
—¿Estás segura, nena? ¿Realmente quieres cruzar la línea
conmigo?
—Sí. —Mueve esas gruesas pestañas y parece un querubín de
Botticelli. Tan inocente, tan dulce y tan tentadora.
Entonces, mientras sostengo su rostro entre mis manos, me
inclino más hacia ella hasta rozar mis labios con los suyos. El mero
hecho de rozarlos es la experiencia más poderosa, y a medida que
profundizo en el beso, sus labios se separan voluntariamente y el
barrido de mi lengua reclama un derecho al que nunca me rendiré.
Louisa es mi mujer, finalmente, y voy a atesorar cada momento de
esto.
Nuestras lenguas se retuercen en la más gloriosa danza de
reconocimiento y, mientras nos inclinamos más y mi mano envuelve
la parte posterior de su cabeza, le muestro lo deseable que es. Me
doy un festín con ella. La consumo y me apropio de cada parte de
esa boca y, tirando de su labio inferior entre mis dientes, lo muerdo
suavemente, y su gemido de pasión es el sonido más dulce. En lo
que respecta a los besos, este es el mejor que he recibido porque es el
comienzo de algo que he anhelado toda mi vida. Ahora solo tengo
que persuadir a su familia porque es evidente que Louisa quiere lo
mismo que yo y, mientras nos besamos después de la hora más
tumultuosa de mi vida, me devuelve la calma y tranquiliza mi
espíritu. Ha ahuyentado la locura y la ha sustituido por un amor
suave y dulce.
Nos besamos durante unos buenos treinta minutos antes que, de
mala gana, me separe y diga suavemente.
—Deberíamos volver al apartamento. Las cosas han cambiado y
tenemos que hablar de lo que significa para nosotros.
—¿Nosotros?
Oigo la preocupación mezclada con el anhelo en su voz y asiento
con una determinación que nunca se romperá.
—Sí, Louisa. Te quiero en mi vida y no como mi jodida prima,
tampoco. Quiero que seamos una verdadera pareja y quiero casarme
contigo.
Cásate conmigo.
Ella parece sorprendida y yo digo con determinación.
—Sí, nena. No me ando con rodeos. Desde el momento en que te
vi supe que quería casarme contigo y ahora que la luz verde
parpadea, no veo ningún sentido en reprimirlo.
—Dices que tienes la luz verde. ¿Y si tengo otras ideas?
Su tono burlón me dice que está jugando, por lo que sonrío.
—Entonces tendré que convencerte, ¿no?
—Lo harás. —Su suave risa me hace sonreír y saber que está feliz
ahuyenta la última sombra. No hay sombras cuando ella está cerca.
Ella es la luz en mi vida que ilumina los rincones oscuros y ahuyenta
a los monstruos. Ella calma mi espíritu haciendo de mí un hombre
mejor y ya sé lo importante que es para mí. Ahora tengo que
convencerla que no puede vivir sin mí y ese será mi placer porque
hacer feliz a esta mujer se ha convertido en mi prioridad número
uno.
Capítu lo 21

LoUiSA

No sé si alguna vez he sido más feliz. De hecho, es mucho mejor


de lo que pensaba. Somos libres de estar juntos. Me di cuenta en
cuanto Iris Young nos explicó que Massimo no tenía un hijo. El
alivio fue enorme a pesar de la devastadora historia que nos contó a
continuación. No puedo imaginarme cómo debe estar afrontando
Flynn ahora mismo lo que hemos escuchado. Simplemente el
remolino de emociones en sus ojos me decía que no estaba en un
lugar feliz. Pero ahora, la nube se ha levantado, y hay esperanza en
el horizonte. Resulta que no estamos emparentados después de todo,
y estoy emocionada por descubrir lo que eso significa para nosotros.
Volvemos al ático y ahora estoy nerviosa por una razón
totalmente diferente. No hay barreras en nuestro camino, salvo una.
Mi virginidad.
Estoy muy avergonzada por eso y preocupada por lo que pensará
Flynn. Supongo que está acostumbrado a mujeres experimentadas
que se ganan la vida como modelos femeninas. Solo imaginarlo
mirando mi propio cuerpo grande me llena de ansiedad porque ¿a
qué coño estoy jugando? Los hombres como Flynn no salen con
mujeres como yo, al menos no voluntariamente.
La inquietante duda no desaparece y me asalta de nuevo. “Solo
quiere tu herencia, perra estúpida”. Ojalá esa voz no se repitiera casi
todos los días. Ha estado ahí toda mi vida porque nada ha
demostrado que esté equivocada. Desde muy joven, aprendí que la
gente solo quería ser mi amiga por mis conexiones familiares. Me
invitaban a todas las fiestas con la esperanza de un regalo decente y
los contactos comerciales de mi padre.
Otras chicas pretendían ser mis amigas porque sus padres las
obligaban y se reían a mis espaldas porque no era tan hermosa como
ellas. Incluso mi propia hermana se sumó, y he pasado muchas horas
luchando contra los demonios siempre presentes, sabiendo que
nunca seré una de ellas. Aceptada por lo que soy ya que no me veo
bien según la moda. Porque no hablo el mismo idioma y porque
ningún chico me querría más que para subir un escalón.
Construí un muro emocional para alejar el dolor. Solo me
afectaría si lo dejaba y así me gané una reputación diferente. Era
grosera, beligerante y antipática. Cortante, despiadada y fría. No era
nada de eso, pero en el momento en que me defendí y decidí no
seguir sus reglas, me dejaron caer como una piedra caliente y me
sentaron en la mesa a comer por mi cuenta. Se acabaron las
invitaciones a fiestas y las miradas que recibí fueron de
desaprobación. Sabía lo que decían a mis espaldas. ‘Se cree que está
por encima de nosotras’. ‘¿Quién se cree que es?’ ‘Louisa Sullivan es una
princesa de hielo y no es divertida’.
No, nunca he encajado, por eso me cuesta entender que a Flynn le
guste algo más que lo que puedo darle y no por primera vez, duele
como el infierno.
—Oye, te has quedado callada conmigo, cariño.
La voz ronca de Flynn interrumpe mis dolorosos pensamientos al
tiempo que apaga el motor en el aparcamiento subterráneo del hotel.
La tenue luz artificial resplandece a nuestro alrededor y me encojo
en las sombras con la esperanza de no tener que revelar nunca el
alcance de mi dolor.
—Estaba pensando. —Obligo a poner en mi voz un tono
luminoso que siempre me ha servido a lo largo de los años.
—¿En qué?
Suena curioso y suspiro pesadamente.
—Sobre el trabajo.
—¿Trabajo?
Su risa baja me hace sonreír.
—¿Por qué es gracioso?
—Porque acabamos de escuchar una historia de terror y lo único
que tienes en mente es el trabajo.
En todo caso, parece dolido por eso y eso me molesta.
Extendiendo la mano, la tomo y le digo con un poco de vacilación.
—Lo siento, Flynn. He mentido.
—¿Por qué? —parece genuinamente confundido y yo me inclino
hacia atrás y sacudo la cabeza con tristeza.
—Si quieres saberlo, estaba pensando en ti.
—Y eso te hizo fruncir el ceño. No me gusta oír eso.
—No, no ha sido nada que hayas hecho, sino todo lo contrario.
Supongo que son mis propias inseguridades las que salen y me
abofetean la cara nuevamente. Diciéndome que esto es demasiado
bueno para ser verdad y que solo te intereso por lo que puedo darte.
—¿Es eso lo que piensas? —Parece enfadado y me encojo de
hombros.
—Cuando has vivido como yo, como que te lo esperas. Nunca he
conocido nada diferente. Verás, toda mi vida, la gente me ha
tolerado por ser quien es mi padre. Nunca quisieron conocerme.
Solo querían la conexión y es difícil pensar lo contrario cuando has
vivido con esa realidad toda tu vida.
Para mi sorpresa, una mano suave inclina mi rostro hacia uno de
aspecto muy preocupado y dice con fiereza.
—No soy como la mayoría de la gente, Louisa. Yo hago mis
propias reglas y me cago en lo que diga la gente. Toda mi vida no he
tenido a nadie. Como tú, eso definió quién soy, y construí bien mis
defensas. La gente solo me quería por el peligro, la emoción y la
reputación. Trato con la mierda la mayor parte del tiempo y busco
un ángel que me devuelva la fe en la humanidad.
—¿Un ángel?
Estoy confusa, y él pasa su pulgar por mis labios diciendo
roncamente.
—Solo me interesa lo que hay dentro. Amo un alma amable y
gentil mucho más que una muñeca bonita. Determino la belleza en la
bondad del corazón de alguien. La forma en que tratan a los demás y
la amabilidad que muestran. Anhelo eso más que los paquetes de
diseño envueltos en autoimportancia. Deseo a alguien que sea
amable, genuina y cálida. Alguien que se preocupe y no se vea
afectado por el estatus y la posición. Una mujer que haya sufrido sin
culpa y que siga siendo un alma pura. Deseo todo eso en ti, cielo,
porque eres todo lo que busco y todo lo que no merezco. Verás...
Roza sus labios con los míos y susurra.
—No soy un hombre agradable, como es el caso. Me gano la vida
matando, torturando y destrozando a los hombres. Busco su
debilidad y la uso contra ellos. Respaldo a un demonio y cubro su
rastro. Intimido, amenazo y me nutro de la miseria ajena, y me
alimento de las almas de la gente buena para sentirme mejor. Toda
mi vida he odiado el mal descarnado que me rodea. He visto cosas
terribles que harían enloquecer a la persona más cuerda en cuestión
de segundos. No estoy orgulloso de lo que soy. Soy la forma más
baja de la vida, pero aprendí hace mucho tiempo que no puedo
cambiar eso. No, realmente.
Abro la boca para hablar y la suya desciende sobre la misma con
un beso brutal y castigador el cual me deja tambaleante. La pasión
de Flynn es feroz, devastadora e implacable y me besa con toda la
intensidad de un hombre desesperado. Sus dedos me agarran el
cabello y me presionan más cerca, y su bajo gemido apasionado me
excita de una manera que no esperaba.
Se retira, apoya su cabeza contra la mía y dice con voz áspera.
—Necesito una mujer como tú en mi vida, Louisa, para
neutralizar la ira. Para sacarme del límite y asegurarme que todo
estará bien. Te necesito mucho más de lo que tú me necesitas a mí, y
adoraré cada centímetro de ti por estar a mi lado. Te encuentro la
mujer más atractiva que he visto nunca y no hay un minuto del día
en que no te desee. Dices que eres poco atractiva; no estoy de
acuerdo. No he conocido a una mujer más atractiva en mi vida y, si
me lo permites, quiero demostrarlo y hacerte más feliz de lo que
nunca has sido. No necesito tu dinero. No me importa la ropa que
lleves. No me interesan los kilos que tengas, es simplemente más de
ti por amar. Si no te maquillas, eso no significa nada para mí porque
cuando te miro, veo todo lo que siempre quise. Así que aleja esas
dudas y abraza el poder que tienes porque nunca he conocido a
nadie tan impresionante como tú, Louisa Sullivan, y no dejes que
nadie te diga lo contrario.
Así de fácil, las preocupaciones desaparecen como el humo hacia
el cielo. Se lleva cualquier duda que tuviera sobre mí misma y la
sustituye por una energía nueva y emocionante. Finalmente
entiendo lo que se siente. Ser deseada, importante incluso, y ya no
estar sola y haría cualquier cosa por este hombre porque ha entrado
en mi alma y ha insuflado vida a mi corazón congelado. A medida
que el calor y la energía se extienden por mi cuerpo, me siento tan
diferente. Como si fuera invencible y fuese gracias a él. Flynn
Vasquez, el ángel oscuro que entró en mi vida y la puso patas arriba.
Con él a mi lado, puedo hacer cualquier cosa, y me ha dado la
confianza para enfrentarme al mundo y levantar el dedo corazón
sabiendo que soy amada.
Capítu lo 22

fLynn

Estoy sumamente furioso. Iris Young acaba de confirmar lo que


siempre he sabido. No fui querido y nunca me quisieron. A la única
persona que lo hizo le dijeron que había muerto. Desearán haberlo
hecho. Wesley Vasquez me utilizó para prolongar su propia y
miserable vida. Utilizó a su propio hijo como moneda de cambio
para asegurar la protección del mayor bastardo del que he oído
hablar. Me torturó repetidamente por diversión, sabiendo que era el
producto de su mente enferma y retorcida y la muerte será
demasiado buena para él cuando consiga mi venganza.
Mientras caminamos hacia el ascensor, tantos pensamientos están
retorciendo mis emociones en un oscuro panorama de venganza.
Muchas cosas se arremolinan a mi alrededor como un oscuro manto
de destrucción. Voy a hacerles pagar a todos, y no será bonito. Sus
pecados les alcanzarán y doy gracias a Dios por no haber matado a
Wesley antes de este día, porque su muerte será larga, lenta y
dolorosa.
Se me conoce como el loco. El que tiene el caos como segundo
nombre. Tal vez ahora sea el momento de dejar que la locura se
apodere de mí y descubrir de qué soy capaz.
Louisa guarda silencio mientras me mira con preocupación y, de
alguna manera, a través de toda la oscuridad, la locura salvaje que
ha proporcionado este día es lo único que me hace aferrarme a la
cordura. Ella. La mujer es mi luz en la oscuridad. Ella me trae a casa
haciendo que todo sea mejor y ya me siento mejor persona con ella
en mi vida. Ahora solo tengo que hacérselo saber.
El silencio flota entre nosotros en el ascensor y me doy cuenta que
está nerviosa. Hay un rubor en sus mejillas y una excitación en sus
ojos que me indican que tengo que hacer que esto importe. Sé que es
virgen. Es obvio por la mirada ligeramente nerviosa de sus ojos y la
vergüenza en su rostro.
Tiene miedo de algo que no conoce y es mi trabajo ahuyentar esas
dudas y hacer que esta experiencia sea un tesoro para ella.
Cuando el ascensor llega a nuestro destino, entramos en el ático y
ella dice nerviosa.
—¿Pido la comida?
Me doy cuenta que está haciendo todo lo posible por demorar lo
inevitable porque supongo que está nerviosa y, a pesar del infierno
en el que he caído, tan solo hay una cosa en mi mente. Amarla.
—Louisa.
Mi ronco susurro la hace detenerse y levantar la vista con
nerviosismo.
—¿Sí, Flynn?
—Ven aquí.
El tono rosado de sus mejillas hace que sonría mientras se
arrastra nerviosa hacia mí. Cuando se pone ante mí, una masa
temblorosa de dudas, extiendo la mano y trazando un suave camino
por su rostro, le susurro.
—Cierra los ojos.
Ella hace lo que le pido y, al rozar mis labios con los suyos, le
murmuro.
—¿Qué ves?
—No lo entiendo. —Su voz es jadeante, incluso necesitada, y me
río suavemente.
—¿Qué ves detrás de tus ojos?
Ella no vacila.
—A ti.
—¿Qué quieres?
—A ti. —No vacila y acaricio suavemente su rostro, amando
cómo se estremece.
—Sabes que esto lo cambiará todo.
—¿Cómo?
Sus ojos parpadean y le digo con firmeza.
—Mantenlos cerrados.
Luego rozo brevemente mis labios contra los suyos y murmuro.
—Porque una vez que reclame tu inocencia, siempre serás mía.
No te dejaré ir. Ahora, ¿qué ves detrás de tus ojos?
Suavemente, beso su cuello y su voz tiembla.
—A ti, Flynn, solo a ti.
—¿Y qué estás pensando ahora mismo?
—Que yo ...—vacila, y muerdo suavemente su cuello, haciéndola
gemir—. Quiero que te deshagas de mi jodida virginidad, Flynn, y
que me enseñes lo bueno que puede ser.
Riendo suavemente contra su cuello, añado con voz ronca.
—Y entiendes las consecuencias. Que serás mía y me
pertenecerás.
Sus párpados pestañean y le digo con firmeza.
—Mantenlos cerrados.
Me encanta su descaro cuando dice.
—Como si fueras a poseerme. —Riendo para mis adentros,
gruño.
—En eso te equivocas, cielo. Una vez que te tome, me arrastraré
tan adentro que me quedaré con tu corazón. Te volaré la cabeza
desde dentro y no tomaré prisioneros. Me pertenecerás en todos los
sentidos, y nunca lo querrás de otra manera. Verás, Louisa, esto es
todo para mí. He encontrado a la mujer que deseo más que nada y
crees que poseer a alguien es algo malo, no lo es. Olvidé mencionar
que al aceptar esto, ya eres dueña de mi corazón y solo otra persona
en mi miserable vida tiene ese honor.
Sus ojos se abren y odio el dolor que hay en ellos cuando susurra.
—¿Quién es?
El dolor vuelve a aparecer y le digo bruscamente.
—Mi niñera.
Sus ojos se suavizan y dice con su voz suave y cadenciosa.
—¿Qué le sucedió?
Sus ojos se suavizan y dice con su voz suave y cadenciosa.
—¿Qué le sucedió?
Sacudiendo la cabeza, pongo el dedo en sus labios y sonrío.
—Esa es una historia para otro día. Ahora no. No en este
momento. Este es nuestro momento, Louisa. Este es el momento en
que nos convertimos en amantes, y nada más importa que eso.
—Amantes. —Sus ojos se abren ampliamente y asiento con
firmeza—. Si estás de acuerdo, claro.
Su respiración es errática, y sus ojos brillan de deseo, y nunca he
visto un espectáculo más hermoso. De hecho, me quedo mirando a
una diosa en toda su belleza natural y observo cómo se le agita el
pecho y se le dilatan las pupilas mientras dice roncamente.
—Te deseo, Flynn. Quiero que seas tú y ya me perteneces.
Dando un paso adelante, no puedo esperar más y, mientras tomo
su mano y la encamino al dormitorio, siento una paz que no había
previsto.
Capítu lo 23

LoUiSA

Esto es todo. Sé que va a pasar y estoy impaciente por ello. Ni


siquiera estoy avergonzada, lo que me sorprende. Las dudas se han
borrado y, en cualquier caso, no puedo esperar.
Por él.
Para experimentar lo que es ser amada. Realmente creo que es
genuino. Nadie podría fingir una emoción así. Flynn es como una
página en blanco con un espejo en su alma. Tan cerrado y
enigmático en un momento y luego, cuando lo permite, las cortinas
se abren y veo la emoción que alberga. Es un enigma; un hombre de
extremos complicados y todavía no puedo creer que haya tenido
tanta suerte. Sé que no es un buen partido en el sentido habitual de
la palabra. Un hombre malo, dice. Un asesino a sangre fría y un
hombre sin vergüenza. No es exactamente el hombre que tu padre
pensaba para tu futuro, pero el amor tiene la extraña costumbre de
reescribir las reglas.
Al entrar en el dormitorio de invitados, contengo la respiración
cuando Flynn queda de pie, se quita la camisa y se despoja de los
pantalones. No me sorprende ver que no lleva nada debajo y me
esfuerzo por no mirar algo que hace llorar a mis ojos.
Su voz se dirige hacia mí suavemente.
—Quítate la ropa.
—No puedo. —Susurro avergonzada, con el deseo al mismo
tiempo, porque cierre las cortinas, dejando que la oscuridad oculte
mi cuerpo de sus ávidos ojos.
—Louisa, quítate la ropa.
La vergüenza me invade mientras me quito la falda y odio que mi
ropa interior tan poco atractiva deba estar desanimándolo
seriamente en este momento. Se me escapa una única lágrima
mientras lucho por entender lo que me pide y, para mi sorpresa, un
suave dedo la retira, susurrando.
—Eres tan hermosa.
—Soy...
—Hermosa. —Su voz es firme y no ofrece ningún argumento,
enrosca mi cabello alrededor de sus dedos y susurra—. Eres un
ángel. Un hermoso ángel que no se da cuenta de lo poderoso que es.
Mírame, Louisa.
Abro los ojos y veo pura lujuria devolviéndome la mirada, él
gruñe como un alma torturada.
—Te deseo más de lo que he deseado a cualquier otra mujer en
mi vida. Tengo entre mis brazos todo lo que siempre he querido, y
no dejaré que te avergüences de ello.
—No me avergüenzo de ti, Flynn.
Su boca silencia mis palabras y, a medida que me besa
profundamente, noto que la angustia se desprende beso a beso.
Sus manos se deslizan por mi espalda, desabrochan mi sujetador
y, cuando este cae al suelo, su bajo gemido de deseo provoca algo en
mi interior. Inclina sus labios para atrapar mi pezón entre sus
dientes, lo que me hace jadear en voz alta y, mientras succiona mi
pecho, es como si no existiera nada en la tierra. Su otra mano baja,
arrancándome las bragas y, para mi completa mortificación, se
arrodilla ante mí, enterrando su rostro contra mi palpitante coño.
Su lengua se desliza a lo largo de él, haciéndome gemir, y cuando
el rastro húmedo le da la bienvenida, separa suavemente mis
muslos, chupa y saborea mi clítoris, haciéndome gritar.
Esta es la tortura más exquisita y, de repente, nada más importa
que el placer que está infligiendo a mi cuerpo.
Sus lamidas, mordiscos y caricias hacen que sus propios gemidos
se unan a los míos. Me hace ser más audaz enredando mis dedos en
su cabello y, mientras se incorpora, atrayéndome contra su cuerpo,
me encanta lo bien que se siente.
Me da valor para explorar su propio cuerpo y me encanta cómo
gime cuando lamo y muerdo su propia carne, dejándome caer de
rodillas para adorarlo como él hizo conmigo. Ni siquiera vacilo, paso
mi lengua alrededor de su corona y saboreo las gotas que se
derraman de la parte superior. Sujeta mi cabello y guía mi boca hacia
su longitud, y mientras se desliza dentro, me llena completamente
con su eje, extendido como terciopelo contra mi lengua. A medida
que avanza y retrocede, chupo y lamo, sintiéndome empoderada por
su respuesta. Su respiración agitada y sus gemidos bajos me
estimulan cuando veo lo que puedo hacer por él.
Empuja más profundamente en mi garganta hasta llenarme por
completo. Entonces se retira, me arrastra bruscamente hasta
ponerme de pie, y la lujuria que desprenden sus ojos me excita
mucho más de lo que jamás hubiera pensado. De repente, es
tremendamente importante sentirlo dentro de mí y mi coño palpita
con una necesidad urgente, sorprendiéndome. Me lleva hasta la
cama, me empuja suavemente hacia atrás y no me avergüenzo
cuando se queda mirando todo mi cuerpo mientras me recuesto
contra las sábanas.
—Eres tan hermosa, Louisa. No puedo creer que haya tenido
tanta suerte.
Su halago hace sentirme sexy, deseable y amada, y cuando gruñe
en voz baja, “Abre tus piernas”, ni siquiera me avergüenzo de hacer
lo que me pide.
Se arrodilla, entierra su rostro contra mi calor húmedo, lamiendo
y mordiendo hasta que la sensación es casi insoportable. Me
sorprende descubrir que no es suficiente, que quiero mucho más, y
mientras se arrastra por mi cuerpo, adorando cada centímetro, se
instala entre mis muslos.
—Prueba lo mucho que me desea tu cuerpo.
Mientras me besa profundamente, me excita el sabor de mi placer
en su lengua y según presiona mi abertura con su dura polla, me
planteo rogarle que me folle y no pare. En lugar de eso, vacila,
acariciando mi cabello cariñosamente.
—Voy a coger un condón y luego, si te parece bien continuar,
quiero follarte toda la noche.
Sus sucias palabras son como el perno de una granada, y digo
jadeando.
—A la mierda el condón, Flynn. No quiero que haya nada entre
nosotros.
—Pero...
—Estoy tomando la píldora y estoy limpia y tampoco necesito un
certificado médico tuyo, porque, por alguna razón irracional, confío
en ti.
Me mira fijamente con tal expresión de amor que se me corta la
respiración porque, en lo que respecta al momento, este es el mejor
de mi vida.
—Estoy limpio. Nunca he estado dentro de ninguna mujer sin
protección, es la primera vez que lo hago.
Me mira a los ojos fascinado y, a medida que va entrando
suavemente, siento un dolor agudo al atravesar mi última defensa.
Grito, pero él lo atrapa en su boca y, cuando su gran polla roza mis
paredes, me siento tan llena, como si se hubiera metido en mi cuerpo
y, como él ha dicho, lo poseyera.
Con su piel pegada a la mía y su respiración agitada contra mi
mejilla, me sorprende lo natural que me resulta esto. El mero hecho
de saber que está dentro de mí me excita mucho más de lo que
pensaba y, mientras ahueca mi trasero acercándome aún más,
disfruto de una gloriosa sensación de plenitud.
Empuja más profundo, más rápido, más fuerte, y mi mente se
revuelve mientras lucha por lidiar con las emociones y sensaciones
que está creando. Es como un cóctel letal embriagando mis sentidos
y, según supera mi última defensa, grito mientras su polla empuja
mi clítoris, lo frota, lo estimula y lo posee. El tiempo ya no tiene
sentido. Ni siquiera registro dónde estamos, solo la creciente ola de
euforia que él ha creado. Una urgencia por algo desconocido me
invade, conteniendo la respiración y luego, con una última
embestida, una sensación tan gloriosa recorre mi cuerpo como un río
desbordado y, mientras mi cuerpo se estremece y convulsiona bajo el
suyo, él ruge contra mí, al tiempo que su propio clímax se derrama
en lo más profundo de mi vientre.
Capítu lo 24

fLynn

El sexo sin protección es el mejor tipo de sexo. Cuando


experimenté a mi mujer tal y como la naturaleza la concibió, hizo
que una vena posesiva se disparara por mi cuerpo y explotara con
una enorme determinación de amarla para siempre. Sabía que
Louisa era todo lo que había estado buscando desde el momento en
que nos conocimos. El hecho que ella fuera escogida para mí en base
a las circunstancias es irrelevante ahora. Nada de eso importa
porque siempre fue mi mujer. Simplemente nunca lo supe.
Mientras yacemos envueltos en sudor, semen y sangre, me
importa una mierda. Quiero cada parte de ella y, a medida que dejo
caer ligeros besos sobre sus pechos e inhalo el aroma de mi sexo en
su cuerpo, un escudo protector envuelve mi corazón.
Se estremece contra mí mientras le digo suavemente.
—¿Te duele, cielo?
—Un poquito. —Suena tímida y a la vez tan feliz que me hace
sonreír, me inclino hacia atrás, mirándola con la adoración que se
merece.
—Gracias.
—¿Por qué? —sonríe tímidamente y rozo mis labios contra los
suyos.
—Por permitirme ser el elegido.
Lágrimas brillan en sus ojos, dejándome caer a un lado, la
arrastro conmigo, apoya su mejilla en mi pecho mientras juego con
su abundante cabello.
—¿Estuvo bien? —Su voz suena ansiosa, y sonrío para mis
adentros.
—Más que bien, cariño, eso me ha dejado jodidamente
boquiabierto.
Ella suelta una risita y oírla me hace más feliz de lo que pensé,
cuando pregunta tentativamente.
—No tienes que decir nada, pero ¿qué le pasó a tu niñera?
Aguardo a que el dolor desate mi locura, pero en lugar de eso lo
único que me golpea es una gran ola de tristeza atenuada por la
felicidad que ahora mismo albergo en mi corazón. Con Louisa en
mis brazos, ahora puede ser el momento perfecto para purgar mi
alma del único demonio, que duele como nada.
—No te va a gustar, cariño —digo suspirando—. Tal vez en otra
ocasión.
Le doy la opción de echarse atrás porque esta es una historia que
nunca abandona tu memoria, protagoniza tus pesadillas y vive
contigo durante todo el día y Luisa no se merece tener esas imágenes
en su mente.
—Quiero saberlo. —Suena molesta, feroz incluso, haciéndome
sonreír al pensar en la mujer fuerte yaciendo en mis brazos. Siempre
es tan curiosa, y eso me encanta de ella. Nada está fuera de los
límites y, por primera vez en mi vida, me dispongo a abrir la caja de
Pandora.
—Su nombre era Rosemary. —El mero hecho de escuchar su
nombre en voz alta hace que el cuchillo perpetuo sea más profundo,
y suspiro. Louisa me planta un suave beso en el pecho.
—Está bien, Flynn.
Me da ánimos para seguir adelante y digo casi en un susurro.
—Era mi niñera y la única persona que fue amable conmigo,
tendría solo siete años cuando ella...
Me interrumpo y desplazo mis emociones a su lugar porque esta
historia es una que jamás podré olvidar.
—Wesley se encargaba de llevarme al colegio y, unos días antes
de la salida, irrumpió en la escuela, quedándose de pie con una
expresión retorcida en su rostro. Dijo que ya no la necesitábamos y
eso me desconcertó. Era evidente que Rosemary lo odiaba. Siempre
lo percibí por el odio en sus ojos cuando él andaba cerca, y supongo
que por la forma en que nos trataba a ambos.
—¿Ambos?
La pregunta de Louisa me hace suspirar.
—Me acostumbré a las palizas, las palabras mordaces y al
encierro constante. Si hacía algo que lo molestara, me metía en un
armario, a veces durante horas, sin comida ni agua. Rosemary era
siempre la que me consolaba y me aseguraba que todo iría bien.
Ahuyentaba las sombras y me contaba historias de tiempos felices y
de un futuro que sería mío si trabajaba duro y mantenía un alma
bondadosa. Ella era lo único bueno en mi vida y cuando me dijo que
ya no la necesitaba, me llenó de mucho dolor y miedo, debió notarlo
porque me dio una fuerte bofetada en la cara diciéndome que fuera
un hombre.
—La noche antes de ir a la escuela, montó una fiesta. Escuchamos
el ruido desde la parte superior de la casa, donde ambos vivíamos.
Louisa me abrazó y meció suavemente, prometiendo escribir y
mantenerse en contacto. Me visitaría y nunca me dejaría. Siempre
estaría ahí y si alguna vez necesitaba algo, debía llamarla. Me ayudó
saber que tenía a alguien que me quería. Alguien con quien contar,
entonces apareció Wesley, era obvio que había estado bebiendo.
Tenía ese borde salvaje en sus ojos que había visto muchas veces y
nos ordenó que bajáramos a despedirnos.
—Odio a ese maldito bastardo. Es un desperdicio de vida. —
Louisa gruñe de rabia y no puedo estar más de acuerdo.
—Rosemary intentó actuar como si todo estuviera bien. Cogió mi
mano y la apretó, mientras lo seguíamos a la fiesta. La sala estaba
llena de hombres como él, sus soldados, socios y gente que me
asustaban a muerte. Rosemary debió estar muy asustada, pero no lo
demostró ni una sola vez. Sonrió para tranquilizarme y procuró que
me relajara. Recuerdo que Wesley nos anunció en la sala y la insultó.
La llamó escoria gorda, burlándose y diciendo que ningún hombre
se dejaría ver ni muerto con una mujer como ella. Me confundió. No
entendí lo que quería decir y me pareció cruel, aunque siempre lo
fue.
Me interrumpo y la rabia enciende mi sangre.
—La arrastró lejos de mí hasta el centro de la habitación. Hice lo
posible por seguirla, pero otro hombre tiró de mis brazos a la
espalda, sujetándome mientras Wesley gritaba.
—Que el chico vea cómo tratamos a mujeres de mala muerte
como esta.
Louisa se tensa y acaricio su cabello distraídamente.
—Le arrancó la ropa y mientras permanecía desnuda en la
habitación, sus invitados se mofaban y la insultaban de forma
horrible. Ella me sonrió en todo momento como si todo estuviera
bien. Sin embargo, temí por ella, incluso a esa edad intuí que algo
malo iba a ocurrir, cuando Wesley la empujó de nuevo sobre la
mesa, y la violó delante de toda la puta sala.
Louisa solloza y le acaricio la espalda distraídamente,
excesivamente tarde para ofrecerle consuelo.
—Recuerdo mirarla fijamente a los ojos en todo momento
mientras me sonreía como si aquello estuviera bien, al tiempo que el
último de los hombres de la sala tomaba su turno, obligándome a
mirar. Cuando terminaron, Wesley se acercó a mí, y burlándose en
mi cara, me dijo que era lo único para lo que servían las mujeres y
que a ella le había encantado cada minuto. Que tomara nota y tratara
así a todas, porque solo un hombre auténtico da la talla. Luego se
volvió hacia ella sonriendo, observé horrorizado cómo ella yacía allí,
la sangre goteando entre sus muslos. Tenía arañazos y cortes por
todo el cuerpo, y los moratones ya estaban cambiando el color de su
piel. Wesley anunció a la sala que, lamentablemente, iba a tener que
despedir a la niñera, y todos se rieron cuando sacó su arma y puso el
cañón en su boca.
Incluso entonces me miró con tanto amor en los ojos, que cuando
apretó el gatillo, mi vida acabó con la suya.
Decir las palabras en voz alta me parte el alma y los suaves besos
de Louisa en mi pecho me impiden caer en la locura. Mientras me
acaricia la piel, susurra.
—No puedo imaginarme cómo te sientes, Flynn, pero ya no estás
solo. Me tienes a mí y nunca te abandonaré. Juntos, derrotaremos a
tu tío y serás libre. Nada se interpondrá entre nosotros, tienes mi
palabra.
Tan solo escuchar esas palabras es suficiente y mientras beso a mi
mujer, sé que se sienta junto al ángel que siempre ha vivido en mi
corazón. La mujer más hermosa de mi pasado que no merecía ser
violada y asesinada a sangre fría, ante mis ojos. Le dijeron que era
fea, basura e indeseable. Pero ella era hermosa para mí. Tenía un
corazón de oro, que brilló a través de su envoltura y la convirtió en
una diosa. Son las mujeres que más me atraen. Mujeres que dejan a
todos los demás en la sombra. He encontrado mi propio pedazo de
perfección en Louisa, y haré el trabajo de mi vida para que la suya
sea feliz.
Capítu lo 25

LoUiSA

Estoy muy preocupada por Flynn. Cuando me relató lo de


Rosemary, me quedé destrozada. Me esforcé tanto por ser fuerte,
pero imaginar su vida y lo que tuvo que presenciar lo explica todo.
Es casi seguro que tendremos que luchar para estar juntos, pero si lo
pierdo todo menos a él, me consideraré más rica por ello.
Cuando terminó su historia, volvimos a hacer el amor. Esta vez
fue con un firme propósito. Como amantes, compañeros, forjando
un vínculo que nada romperá jamás. Más allá de esta tragedia, se ha
forjado un amor feroz y protector, y conocer su pasado contribuirá a
nuestro futuro.
—No quiero volver a casa —gimo mientras hacemos las maletas
y esperamos el taxi que nos lleve al aeródromo.
—Debemos hacerlo, preciosa. Tenemos mucho que hacer antes de
poder seguir adelante con esto.
Flynn me besa suavemente, temiendo lo que nos espera.
Sé que le pidió a un amigo suyo que rastreara a la hija de
Massimo. Envió el mensaje después de nuestro encuentro con Iris
Young, y siento curiosidad por eso.
—¿Qué harás si encuentras a la hija de Massimo?
Flynn se ríe suavemente.
—No haré nada, mi ángel. Ya no está en mis manos.
—Entonces, ¿en manos de quién está?
Flynn se limita a sonreír, y veo la excitación brillar en sus ojos.
—Alguien sabrá exactamente qué hacer.
Suena el teléfono anunciando que nuestro taxi ha llegado, al
despedirnos del ático, me entristece que nuestra acogedora burbuja
esté a punto de estallar.
—¿Qué le diremos a mi padre?
Estoy nerviosa por eso, pero Flynn apoya sus brazos alrededor de
mi hombro, tranquilizándome.
—Se lo contaremos todo. Tiene derecho a ello, al menos.
—¡Todo! —La sangre se drena de mi rostro y Flynn se ríe.
—Bueno, quizá no absolutamente todo, solo lo que necesitamos
que sepa.
Deja caer un ligero beso sobre mi cabeza y suspira.
—Supongo que no se alegrará de lo nuestro. No lo estaría si
fueras mi hija.
—¿Por qué no? No podría haber encontrado un pretendiente más
adecuado, bueno, um, si lo intentara.
Suelto una risita, él enrosca sus dedos en los míos y los lleva a sus
labios.
—Bien, obviamente lo sabemos, pero seguro que teme por ti. Mi
mundo es oscuro y extremo y no hay lugar en él para una mujer
como tú.
Ahora tengo miedo y me tiembla la voz.
—¿Qué quieres decir?
—Significa que haré todo lo posible para mantenerte a salvo.
Estoy intranquila porque hay mucho en contra de nosotros y
ahora que he encontrado a Flynn, estoy esperando que el destino se
lo lleve de nuevo con la misma rapidez.
Llegamos al aeródromo y mi corazón se hunde. Dentro de unas
horas, estaremos en casa y las cosas pueden cambiar. Flynn tiene
asuntos que atender y yo también. Solo pensar en volver al trabajo
con todo lo que está ocurriendo a mi alrededor hace que mi cabeza
duela. Quiero permanecer al lado de Flynn y guiarle en todo esto,
pero entiendo que le ayudará más si me mantengo al margen de sus
asuntos.
—¿Qué estás pensando?
Deja caer un ligero beso en mis labios y sonrío intensamente.
—En que no quiero volver al trabajo.
Me mira a los ojos y sonríe.
—Puede que sea lo que necesites para distraerte de esta locura.
—O para aumentarla.
Refunfuño en voz alta.
—¿Por qué mi padre me asoció con ese cretino? Me encantaba la
vida antes de eso y ahora me da pavor ir a la oficina.
—Entonces demuestra que eres mejor que él. Ya lo eres, así que
no será difícil.
Le sonrío con tanto amor que me duele el corazón por el esfuerzo.
—Me haces sentir mejor conmigo misma, Flynn. Ese es un don
que tienes.
—Es fácil cuando se trata de ti.
Realizar el viaje a casa es lo más dulce y a la vez lo más
desesperante. Cuando aterricemos, significará un nuevo comienzo,
al menos tengo la esperanza de eso y no del final que temo cuando
mi padre se entere de lo cerca que estoy de su hijastro.

La cara sonriente de Vivian es lo primero que nos saluda cuando


atravesamos la puerta, y no se me escapa el anhelo de sus ojos al
contemplar a su hijo. Él se alegra de verla. Se nota en la suavidad de
su mirada y en la sonrisa que le dirige cuando lo estrecha en sus
brazos.
Después de saber la terrible vida que ha tenido hasta ahora, se me
encoge el corazón y me pregunto cómo me sentiré si me obligan a
alejarme para que Vivian pueda tener una relación con su hijo. Por
un lado, creo que mi padre lo entenderá, pero por otro, puede que se
enfade y nos diga que es una u otra cosa. No estoy segura de cómo
se desarrollarán los acontecimientos y estoy nerviosa por ello.
—¿Dónde está papá? —Interrumpo su bienvenida, Vivian levanta
la vista y sonríe.
—No tardará, está atendiendo una llamada en el estudio.
Casi en el momento justo, oímos una voz grave.
—Lo siento, chicos, los negocios nunca desaparecen.
Al girar, una oleada de amor me golpea por mi padre. El placer
en sus ojos al extender sus brazos me hace correr hacia ellos como si
volviera a tener diez años. Cuando me envuelven, aprieto los ojos
con fuerza para evitar las lágrimas y me encanta la seguridad que
siempre me hace sentir.
—¿Cómo te fue? —Se refiere al asunto por el que fingí estar allí,
sintiéndome un poco culpable por ello y, con el corazón hundido,
decido que se merece la verdad.
—Papá, tenemos algo que contarte.
La tensión aumenta en la estancia al ver cómo mi padre
intercambia una mirada con Vivian, quien parece ansiosa, de modo
que la tranquilizo asintiendo a Flynn.
—Quizá deberíamos ir todos al salón y tomar algo. Supongo que
lo necesitaremos cuando Flynn termine su historia.
Compartimos una sonrisa, que no pasa desapercibida cuando la
comprensión aparece en los ojos de Vivian. Odio la expresión de
ansiedad que sustituye a la de felicidad y espero que puedan dejar
atrás nuestra conexión familiar, entender que no estamos
emparentados por sangre y que no hay nada malo en ello.
Flynn dedica una sonrisa a su madre, viendo como sus rasgos se
suavizan, si alguien puede persuadirlos, es él, así que mientras nos
dirigimos al salón para el enfrentamiento que siempre supe que
sucedería, me pregunto en qué estado quedarán nuestras relaciones
cuando salgamos de allí.
Capítu lo 26

fLynn

No me pongo nervioso, nunca. No tengo miedo y siempre afronto


mis problemas con frialdad. Pero la ansiedad en los rostros de las
dos mujeres que más significan para mí en el mundo me provoca
nerviosismo. No quiero disgustar a ninguna de las dos, pero esta
historia podría hacer saltar sus mundos por los aires.
La resignación en los ojos de Dimitri me indica que lo sabe, y no
me sorprende porque Louisa parece diez tonos diferente a cuando se
fue. Hay una alegría en su rostro, reflejando su belleza, como si
alguien hubiera coloreado los bordes y ella irradiara felicidad.
Vivian también se ve resignada por lo que, como mejor táctica de
distracción, me meto de lleno a contarles lo que sucedió con Iris
Young.
Vivian me mira con lágrimas en los ojos.
—Lo siento mucho, Flynn.
—No lo lamento. —Me encojo de hombros—. Fue el mejor
resultado posible porque ahora sé que no tengo relación alguna con
Massimo Delauren.
Dimitri mira agudamente a Louisa, pudiendo ver cómo une los
puntos en su mente y, con un suspiro de resignación, me clava una
mirada cómplice.
—Entonces supongo que las cosas cambiarán por aquí.
—¿Por qué? —Vivian habla y percibo ansiedad en su voz, lo que
hace que él sonría de forma tranquilizadora.
—No estoy ciego, Vivian. Mi hija se fue de aquí con una
expresión muy diferente en su rostro y ha vuelto positivamente
florecida. Supongo que tu hijo tiene mucho que ver con eso, lo que
nos plantea un gran problema.
Vivian baja la mirada y, para mi sorpresa, intenta disimular una
sonrisa.
Miro a Louisa, quien parece tan ansiosa que quiero arrastrarla a
mi lado y asegurarle que todo irá bien, a lo que Dimitri suspira
pesadamente.
—Entonces, Flynn, ¿cuáles son exactamente tus intenciones hacia
mi hija?
Me impresiona su pregunta directa y lo respeto aún más por ello.
Louisa parece querer desaparecer en una nube de humo y es casi
divertido ver la vergüenza escrita en su rostro.
—Señor, me gustaría tener permiso para salir con su hija.
Se lo expreso directamente porque supongo que Dimitri lo
prefiere así y la sala se queda en silencio mientras esperamos su
respuesta.
Mira a Louisa y luego a Vivian y odio la incertidumbre en sus
ojos. Así que, antes que pueda hablar, añado rápidamente.
—Es verdad, esta situación no es perfecta y probablemente soy el
último hombre en la tierra que quiere en la vida de su hija. Llevo una
vida dura rodeada de violencia que promete empeorar aún más
antes de mejorar. No tengo nada que ofrecer, salvo mi amor y mi
devoción y, al haber encontrado a mi familia, soy consciente que ya
lo estoy poniendo a prueba, en cambio, cuando conocí a su hija, nada
más pareció importar.
Sonrío a Louisa y adoro la luz que desprenden sus ojos
mirándome fijamente con el apoyo escrito en su rostro. Volviéndome
hacia Vivian, le digo suavemente.
—Lo último que quiero es disgustarte. Por encima de todo,
quiero que estés en mi vida y que construyamos una relación. Hay
mucho que hablar y aprender el uno del otro, pero no puedo evitar
los fuertes sentimientos que tengo por tu hijastra. No me lo esperaba
y si soy sincero, como lo siempre seré, la verdad es que inicialmente
vine aquí por ella.
Todos me miran atónitos, me inclino hacia atrás y suspiro
pesadamente.
—Lo más importante en mi vida es destruir a Massimo. Controla
todas nuestras vidas y lleva a cabo su reino del terror de la manera
más cruel. Se ha llevado a una mujer por la que mis amigos y yo nos
preocupamos profundamente, y estoy seguro que está haciendo de
su vida un infierno.
Louisa parece estar a punto de desmayarse y Vivian parece
preocupada, compartiendo una tensa mirada con su marido. Estoy
convencido que Louisa estará pensando que soy igual que los
demás, por lo que intento tranquilizarla.
—Winter es la hermana de uno de mis amigos, su hermana
gemela. Fuimos juntos a la universidad y, antes que terminara, fue
secuestrada y obligada a casarse con Massimo. Él la mantiene bien
vigilada y la ha moldeado hasta convertirla en su perfecta sombra.
Es como si su humanidad hubiera sido despojada de su alma y es
vital que la traigamos de vuelta con nosotros. El plan era casarme
por poderes. Reunir un ejército que nos protegiera de Massimo y su
temible grupo y traer a Winter de regreso a casa. Al principio, ese
era mi plan cuando supe quién era usted, señor, y esperaba
aprovechar el odio que siente por su hermano para ayudar con
nuestro plan.
Louisa jadea y se ve tan destruida que hiere mi alma.
Volviéndome hacia ella, le digo con una emoción inesperada.
—Luego te conocí a ti, Louisa, y no habría importado si hubiera
venido aquí por una razón totalmente diferente. Hubo algo en ti que
me impactó profundamente. Fue como si viera mi destino y saber
que podíamos estar emparentados me destruyó de una manera que
nunca vi venir. La razón por la que vine aquí ya no era relevante. Lo
más importante era demostrar que no éramos parientes y no por las
razones que tú crees.
Se podría cortar la tensión de la habitación con un cuchillo
mientras digo con tristeza.
—Toda mi vida he deseado tener una familia. Solía imaginar
cómo se sentiría. Miraba a la gente que contaba con seres queridos y
envidiaba su felicidad. Toda mi vida ha estado llena de dolor.
Tortura física y mental, y la primera persona que me mostró un
camino diferente fue Winter. Era amable, cariñosa y sencilla de
tratar. Todos la queríamos en la Academia Rockwell, ya que nos
convertimos en una especie de familia. Ella me enseñó todo lo que
quería para mí. La importancia de la familia y, cuando vi por
primera vez a Louisa, quise tener la mía con ella.
Vivian no puede evitar dejar que las lágrimas se derramen por su
rostro y me siento culpable por ello por lo que le sonrío apenado.
—Aquí se encuentra todo lo que quiero y, sin embargo,
probablemente desearías que fuera diferente. Es posible que haya
venido aquí con preguntas y un objetivo encubierto, pero quiero ser
abierto y honesto al respecto y decirte que ese objetivo puede
persistir, pero mis sentimientos cambiaron de dirección. Haré todo
lo que esté en mi mano para hacer feliz a Louisa, señor.
Miro directamente a Dimitri, cuyo rostro es como un trueno, para
luego dirigirme a Louisa diciendo con un ligero quiebre en mi voz
—No estoy aquí por tu herencia, tus contactos o tu familia. Vine
buscando a mi madre y, al hacerlo, encontré a una mujer a la que
amaré eternamente, si se me permite.
Louisa se limpia frenéticamente las lágrimas de los ojos, al tiempo
que Vivian habla con voz temblorosa.
—Esto no cambia nada para mí, Flynn. Sigues siendo mi hijo y
siempre estaré a tu lado. Si Dimitri piensa diferente, respetaré su
opinión, pero siempre tendré una relación contigo, Flynn, pase lo
que pase hoy aquí. Me ha costado mucho encontrarte y nunca te
dejaré marchar.
Mi corazón se hunde de alivio a la vez que Louisa declara
tajantemente.
—Puede que no me guste escuchar las razones por las que
viniste, pero puedo decir que hablas desde el corazón. Quiero ver a
dónde nos lleva nuestro camino, Flynn, e incluso si mi padre no
puede darnos su bendición, ya nos ocuparemos de ello, pero lo
haremos juntos.
Me encanta la feroz determinación de su rostro y, mientras
Dimitri habla, lo miramos conjuntamente sorprendidos, cuando dice
en voz alta.
—Oh, por el amor de Dios, ¿por qué la vida es tan complicada? —
sacude la cabeza al tiempo que afirma con severidad—. Cualquiera
que sea el motivo por el que has venido aquí, ahora no importa. Nos
ocuparemos de la situación tal como es, ya que tenemos un gran
problema.
Contengo la respiración mientras gruñe.
—Mi jodido hermano es un monstruo, un sádico y un cabrón y
eso nunca ha dejado de ser así. Intenté derribarlo una vez y, como la
cucaracha que es, simplemente se sacudió y reforzó su imperio. No,
estoy contigo en esto, y conozco a un hombre que puede ayudarnos.
Y Louisa...
Su rostro se suaviza, al tiempo que dice con cansancio en su voz.
—Incluso yo puedo ver que has cambiado. Se percibe una
felicidad diferente en ti, y supongo que el amor tiene mucho que ver
con eso. No me alegra la situación, pero no soy tan estúpido como
para empezar a poner ultimátums. El hecho de no ser parientes,
anula el principal obstáculo a mi parecer y si quiero garantizar tu
seguridad, tenemos que cortar la cabeza de la serpiente. Aunque
Flynn viva en un mundo violento, puedo reconocer que tiene un
buen corazón y cuento con que me demuestre tener razón al
respecto, así que esto es lo que haremos.
Mira alrededor de la sala con una feroz expresión de protección
en su rostro.
—Le hacemos una visita a Pedro, supongo que estará encantado
de ayudarnos en este asunto. Solo hay otra persona que detesta a mi
hermano tanto como yo, y le encantará ayudarte en todo lo que
pueda.
Miro al padre de Louisa con un respeto abrumador, aun sin
poder creer lo bien que se ha tomado esto. Me siento impresionado
por él al igual que su mujer y su hija, lo que me demuestra
inmediatamente el éxito que ha cosechado. Hace falta ser un hombre
fuerte para aguantar los golpes y Dimitri es obviamente un
profesional, así que, con una gran sensación de alivio y esperanza en
el futuro, tomo la copa de champán que me ofrece y brindo por un
futuro muy diferente al que creía tener.
Capítu lo 27

LoUiSA

Me sorprende lo bien que se lo ha tomado mi padre y, cuando la


botella de champán está vacía, Vivian y Flynn se dirigen a la cocina
para preparar café, imaginando una oportunidad para que hablen.
Estoy un poco nerviosa mientras me siento con mi padre y me
pregunto qué estará pasando por su cabeza en estos momentos.
—Louisa. —El tono suave de su voz me hace levantar la vista
sorprendida a la vez que da unas palmaditas en el asiento de al lado.
—Ven aquí, cariño. Tengo algo que decirte.
Juro que mi corazón late con tanta fuerza que él puede
escucharlo, y mientras hago lo que me dice, me sorprende al tomar
mi mano y suspirar.
—No voy a fingir que estoy exultante por esto, pero solo hay una
cosa que me preocupa. —Me siento un poco nerviosa cuando dice en
voz baja—. Tú.
—¿Yo?
Asiente con la cabeza.
—Cuando tu madre murió, temí mucho por ti. Odiaba que
crecieras sin saber realmente lo fuerte que era ella. Lo asombrosa, lo
sabia y todo esto... —agita su mano en torno a la estancia—. Fue
gracias a ella, me levantó cuando estaba hundido y me puso de
nuevo en el camino. Fue la roca que necesitaba y mi mejor amiga. No
creo que le tuviera miedo a nada, y veo mucho de ella en ti.
Pasa su brazo por mis hombros, estrechándome contra él, y es
como si volviera a tener diez años.
—Te vi luchar cuando Crystal llegó a nuestras vidas. No era ni la
mitad de la persona que era tu propia madre y, sin embargo, te
esforzaste tanto por acogerla. Comprendí el anhelo que tenías de
tener una familia normal, y habría hecho cualquier cosa para dártela.
Cuando llegó Sienna, me alegré que tuvieras una hermana. Ya no
estabas sola, y esperaba que fuerais amigas.
Se ríe con pesar.
—Nunca esperé que fuerais tan diferentes. Sin embargo, a pesar
de sus defectos, sé que Sienna te quiere. No lo demuestra de la mejor
manera, pero lo veo en sus ojos. Necesita un poco más de orientación
y supongo que se casará con algún imbécil del valle, pero si eso la
hace feliz, no puedo pedir más.
Trago con fuerza porque mi padre nunca se ha sincerado así
conmigo y me sorprende.
—Nunca me preocupó el futuro de Sienna tanto como el tuyo.
Suspira fuertemente y aprieta mi hombro.
—Eres tan parecida a tu madre. Tienes firmes opiniones y no
toleras a los tontos fácilmente. Vi que lo pasabas mal en
comparación con Sienna y supe que únicamente te casarías por
amor. Me preocupaba que prefirieras estar sola antes que tolerar a
cualquiera de los chicos que venían a llamar y me avergüenza
admitir que te emparejé con Brad con la esperanza que te acercaras a
él.
—¿Hiciste eso? —Me indigno y él se ríe con ganas.
—Por supuesto, lo hice. Pensé que, si os juntaba a ambos, él te
caería bien. Es un hombre con iniciativa, bueno en los negocios, un
poco arrogante, pero estaba convencido que podrías lidiar con ello,
esperando que os dierais cuenta que erais perfectos el uno para el
otro. Sin embargo, nunca tuve en cuenta a Flynn Vasquez, viendo las
miradas que compartisteis antes del fin de semana y no soy
estúpido. Supuse que los encuentros eran una excusa para pasar
tiempo con él. No soy tonto, Louisa. Me doy cuenta cuando me la
juegan, y tú no fuiste tan sutil como crees.
Esta vez me río con ganas y, por un segundo, compartimos un
momento tan especial que desearía poder encerrarlo en una caja
para siempre. Quiero a mi padre, siempre lo he hecho, y su
aprobación significa el mundo para mí.
Entonces suspira y me aprieta más contra él.
—Sin embargo, no será fácil.
—Lo sé.
No tengo ninguna duda al respecto y formulo la pregunta
candente que tengo en los labios.
—¿Por qué le ayudas a hundir a tu hermano? Tiene que haber
otra razón, porque no es por mí.
Una vez más, suelta una suave risa.
—Eres astuta, Louisa, y siempre lo has sido. No... —dice con
rabia—. Es por Vivian. Ese bastardo de Wesley la arruinó. La dañó
física y mentalmente, y le arrancó el corazón, robando a su hijo. Si
derribo a Massimo, lo derribo a él también y una cosa está
garantizada, Wesley no sobrevivirá a esto, aunque tenga que apretar
el gatillo yo mismo.
Me sorprende el veneno de su voz y la ira que lo rodea como una
fuerza destructiva.
—Necesitamos un hombre como Flynn. Fuerte, sin miedo, pero
con el alma ribeteada de honor. Está lejos de ser perfecto, pero eso
no es culpa suya. Reconozco a un buen hombre cuando lo veo y él
no me ha dado ninguna razón para dudar de la opinión que tengo
de él. Veo mucho de Vivian en él y no solo por su apariencia, pero
entiendo a esa gente, cariño. Tu tío es uno de ellos. Mi propia familia
era del mismo molde y también corre por mi sangre. Puede que
ahora sea un respetable hombre de negocios, pero por dentro soy
igual de despiadado. Elegí una vida diferente porque pude. Flynn
está trabajando con lo que posee, y puedo decir que tiene un buen
corazón. Tú serás la mejor parte de él, como tu madre lo fue conmigo
y, ¿cómo no daría mi bendición basándome solo en eso?
—Te quiero, papá. —Lo abrazo tan fuerte que se ríe.
—Yo también te quiero, tesoro.
Levantamos la vista cuando Vivian se dirige a la habitación con
Flynn cerca, llevando una bandeja de café. No se me escapa su
expresión de ansiedad y sonrío, adorando cómo sus ojos me atraen,
manteniendo mi corazón como rehén nuevamente.
Me levanto de un salto, atravieso el salón, tomo la bandeja de sus
manos y sonrío felizmente, amando el alivio en su rostro cuando se
dirige a mi padre.
—Gracias, señor.
—Dame las gracias, cuando liberemos al mundo de Wesley
Vasquez y su mejor amigo.
Le doy un café a mi padre y veo cómo su brazo cae alrededor del
hombro de Vivian mientras ella ocupa mi lugar, acurrucada a su
lado. Al sentarme junto a Flynn, tomo su mano y el amor en sus ojos
me hace tan feliz que casi me pellizco. Nunca imaginé realmente una
situación como esta. Toda mi vida esperé que llegara un momento
así y nunca creí que fuera a suceder. Pero lo ha hecho y ahora es lo
más importante del mundo hacer que cuente y seguir adelante como
familia y liberar a Winter porque al conseguirlo, las cadenas caen de
cada uno de los que hemos sido afectados por Massimo Delauren y
Wesley Vasquez.
Capítu lo 28

fLynn

Pedro Carlos es un hombre al que conozco. Entiendo su vida


porque yo vivo una igual.
Aterrizamos en Colombia y las ventanas tintadas de los vehículos
que nos esperan me envuelven con familiaridad. La mafia tiene
muchas formas y Pedro Carlos es el mejor en lo que hace en
Colombia.
Hoy volamos con dos pasajeros extra. Una visita familiar o de
negocios. Ambas cosas, supongo, y mientras tomamos asiento en los
dos vehículos que nos esperan, sé que Pedro es partidario de la
precaución por encima de todo.
Louisa se acurruca a mi lado.
—¿Por qué no viajamos con mi padre y Vivian?
—Seguridad, cariño.
Dejo caer un beso en sus labios y sonrío.
—Tu tío conoce la situación. Si nos tienden una emboscada,
tenemos más posibilidades separados. Un vehículo puede
sobrevivir, lo que limita las bajas.
—Estás bromeando. —Louisa parece ansiosa y me encojo de
hombros.
—Es nuestro mundo, ya te acostumbrarás a él.
Sujeta mi mano y creo que nunca dejaré de desear a esta mujer.
Por respeto a nuestra familia, anoche dormimos separados, pero no
habrá muchas más. Necesito a Louisa a mi lado como si fuera uno de
mis miembros del cuerpo, sorprendiéndome lo rápido que he
llegado a ese punto. Siempre he estado solo. Lo prefería, pero
cuando ella llegó a mi vida, encontré una necesidad abrumadora de
tenerla a mi lado. Es como si no pudiera respirar si ella no está
segura y nunca estará más segura que estando a mi lado. Si algo me
angustia es que ella sufra algún daño por mi culpa, por eso no me
detendré hasta que todas las amenazas estén solventadas y podamos
soltar un enorme suspiro.
Estoy acostumbrado a casas impresionantes. La mía es una
fortaleza y Dimitri vive como un rey. Al parecer, a Pedro le gusta
hacer alarde de su riqueza y sonrío para mis adentros cuando
atravesamos las enormes puertas con columnas doradas. Los
jardines ornamentales se extienden a lo largo del amplio camino de
entrada y la casa blanca que aparece tras la curva casi brilla a la luz
del sol. No estoy seguro de dónde termina porque nunca he visto
una casa tan grande como esta en mi vida. No tiene fin y estoy
seguro que podría contener una pequeña ciudad entre sus muros.
—Al parecer, a tu tío le gustan las cosas buenas de la vida. —No
puedo evitar decirlo.
Louisa se ríe.
—Es un poco ostentoso con su dinero, pero te gustará. Es un osito
de peluche.
Mordiendo una sonrisa, supongo que es cualquier cosa menos
eso. Más bien un oso pardo con garras afiladas porque su reputación
lo precede. Pedro Carlos es un hombre con el que no me gustaría
encontrarme en una noche oscura. Acaba con sus enemigos antes
incluso que puedan presentar una excusa y se deshace de sus activos
de forma fulminante. Sin embargo, a diferencia de Massimo, no
tortura por diversión y tiene un estricto código moral en lo que
respecta a su familia. Los suyos llevan una vida respetable, con
grandes expectativas sobre ellos. Sus hijos se unieron a él en el
negocio familiar junto con sus hijas, que, por cierto, se casaron bien y
le proporcionaron varios nietos, todos los cuales viven en esta
gigantesca fortaleza. Un hombre de familia y asesino.
Me interesa conocerlo.

Cuando los vehículos se detienen, las puertas se abren de un tirón


y un guardia hosco mira hacia dentro recorriendo el habitáculo.
Como bienvenida, es poco amistosa, pero supongo que la seguridad
no tiene amigos. Siempre esperan lo peor y actúan en consecuencia,
y únicamente cuando ve que no tenemos mala intención, asiente,
lanzándome una mirada al exterior.
—Por favor, ponte de cara al coche.
Dirige sus palabras hacia mí, y capto la expresión furiosa en los
ojos de Louisa cuando abre la boca para protestar.
—Está bien, cariño, el hombre solo está haciendo su trabajo.
Hago lo que me dice, me registra y retira mis armas y, el rubor en
el rostro de Louisa me dice que el peligro la excita. Deseando como
un loco que estuviéramos solos ahora mismo para poder
aprovecharlo, le guiño un ojo y le lanzo una mirada abrasadora,
prometiendo que volveremos a hablar de este momento cuando
estemos solos.
Dimitri y Vivian se unen a nosotros, disculpándose.
—Lo siento, Flynn, a Pedro no le gustan las sorpresas.
—Está bien. Es un hombre sabio.
Una fuerte carcajada se dirige hacia mí y, al girarme, veo al
propio hombre apoyado en la enorme puerta principal, observando
divertido.
—Tío Pedro. —Louisa se libera, corriendo a sus brazos y la
genuina calidez de su rostro al verla me arranca una sonrisa.
—Mi Ángel, me haces tan feliz.
Mira a Vivian y le guiña un ojo.
—Mi hermosa Vivian, floreces como una rara orquídea en el
desierto.
Dimitri se echa a reír y pone los ojos en blanco, tomando la mano
de su mujer con firmeza.
—Ella es mi rara flor, Pedro, no lo olvides.
Observo con interés cómo se abrazan uno al otro y siento la
genuina calidez que nos rodea.
Esto es lo que anhelo. Es muy parecido a cuando me reúno con
mis amigos del Club Mafia, pero aparte de eso, me resulta extraño.
Louisa pasa a mi lado y desliza su mano por la mía, lo que hace
que Pedro diga divertido.
—Al parecer, hay algunas preguntas pendientes.
Frunce el ceño y Louisa pone los ojos en blanco.
—No te pases con Flynn, tío. No necesita un interrogatorio.
No se me escapa el brillo acerado de sus ojos cuando mira entre
nosotros e imagino que tiene otras ideas al respecto y, mientras lo
seguimos al interior de la casa, me preparo para una complicada
visita por delante.

Todo lo que pensaba de Pedro Carlos se confirma a medida que


paseamos por opulentas habitaciones que son, obviamente, el
resultado de un negocio bien llevado. Drogas, extorsión, armas y
otros delitos son rentables porque Pedro es el mejor en lo que hace.
Cuando su mujer se une a él, no me sorprende ver que es tan joven
como para ser su hija y cubierta de lujos. Una rubia alta, con un
bronceado y una figura, increíbles y con joyas que probablemente
cuestan millones de dólares, colgando de su cuello y sus muñecas.
Un enorme anillo de diamantes destella a la luz del sol cuando su
brazo se desliza alrededor de su cintura, orgulloso.
—Os presento a Sunny, la esposa número cinco.
No quiero ni saber qué fue de las esposas uno a cuatro y,
mientras todos murmuran un saludo cortés, mi idea de la familia
perfecta se distorsiona un poco.
Dimitri y Vivian entablan una conversación con la pareja,
dejándonos a Louisa y a mí de pie junto a las puertas abiertas del
patio, sorbiendo el champán que Pedro insistió en pedir.
—Vaya, no se anda con chiquitas.
Louisa sacude la cabeza mientras mira a Sunny.
—¿Qué pasó con la esposa número cuatro? —Siento curiosidad y
Louisa sonríe.
—Willow era un calco de Sunny. No duran mucho porque Pedro
tiene una mirada errante. Creo que Willow está actualmente
disfrutando de su paga en los brazos de su entrenador físico.
—Entonces, ¿todavía está viva? —Me siento un poco aliviado por
eso y Louisa sonríe.
—No es un monstruo, simplemente se aburre con facilidad.
—Entonces le compadezco porque la mejor parte creo que es el
día a día.
—¿Es eso cierto?
Louisa sonríe tan feliz que me cuesta todo mi autocontrol no
empujarla a través de esas puertas y perdernos en esta casa durante
toda la tarde.
La mayor parte del día lo pasamos poniéndonos al día como en
cualquier ocasión familiar, comiendo un buen almuerzo en la
terraza, rodeados de refrescantes ventiladores bajo un cenador. El
vino fluye, obviamente caro y, como en la mayoría de las familias, la
conversación está llena de bromas y risas. Cuando se retira el último
plato, Pedro se dirige a su esposa.
—Sunny, llévate a Vivian y a Louisa y enséñales las mejoras que
estás haciendo. Supongo que les interesará.
—Por supuesto, pequeño, me encantaría.
Se detiene y besa abiertamente a Pedro con un beso profundo y
prolongado bastante vergonzoso de ver. El hecho que su mano se
apoye en la entrepierna de él hace que quiera poner mis manos sobre
los ojos de Luisa porque, qué mierda, casi lo está excitando a la vista
de sus invitados.
Sin previo aviso, le da una fuerte palmada en el culo, mientras
ella grita, él gruñe.
—Más tarde, pequeña.
A ella no parece importarle, le guiña un ojo, y se dirige a sus
invitadas.
—Seguidme, chicas. Estoy deseando mostraros lo generoso que es
mi gran osito.
La expresión del rostro de Louisa me hace desear una cámara en
este momento, mientras se alejan, supongo que ella desearía estar en
cualquier otro lugar.
Apenas las mujeres se van, la tensión en el aire aumenta y veo
por qué Pedro es considerado el mayor cabrón de Colombia. Dirige
su atención hacia mí y me suelta.
—¿Por qué coño estás aquí?
Dimitri me mira disculpándose y manteniendo mi expresión en
blanco, respondo con firmeza.
—Porque las dos personas más importantes de mi vida se han
alejado de esta mesa y quiero garantizar su seguridad.
—¿Y esperas que me crea eso?
—Es la verdad.
Lo miro fijamente y mientras la testosterona choca en el aire,
Dimitri se aclara la garganta.
—Flynn tiene una historia interesante que contar, Pedro, que creo
deberías escuchar.
Sin dejar de mirarme fijamente, gruñe.
—Te escucho.
Sin un ápice de nerviosismo, relato los hechos y observo cómo su
ira se intensifica con cada palabra pronunciada. Para cuando
termino, juro que está respirando fuego, se vuelve hacia Dimitri,
gruñendo.
—Ese maldito bastardo. ¿Cómo quieres que acabe con su vida?
—Necesitamos tu ayuda, no un golpe.
—Será un placer, amigo mío. Esos cabrones ya han vivido
demasiado, y nosotros somos los idiotas que lo hemos permitido.
—No es tan fácil. —Dimitri parece preocupado—. Tiene a la
amiga de Flynn y ambos sabemos que la custodiará bien. No será
fácil liberarla. Luego está Wesley. Supongo que Massimo no será tan
amistoso cuando se entere lo que hizo su mejor amigo hace tantos
años. No, he estado pensando en esto, y tenemos una oportunidad
de oro para enfrentarlos, dar un paso atrás y ver el espectáculo.
—¿Crees que es tan fácil? —Pedro escupe al suelo—. No tengo
ninguna duda que Massimo se encargará de Wesley. Esa será la
parte fácil, pero derribarlo es algo totalmente diferente.
Pedro se queda pensativo.
—Necesitamos un enemigo interior.
Mis oídos se agudizan y digo con aspereza.
—Entonces lo estás mirando.
Sus ojos se dirigen hacia mí y gruño.
—Toda mi vida he sido ese enemigo dentro de la casa de mi tío.
Observando y esperando el momento oportuno de librarme de él
para siempre. Si debo hacerlo, haré lo mismo con Massimo. Ganar su
confianza y hacerlo caer dentro de sus propias paredes.
No se me escapa la mirada que comparten los dos hombres, la
cual me inquieta extrañamente, entonces Pedro se inclina hacia
delante y dice con voz desagradable.
—La única manera de entrar en la fortaleza de Massimo es
encadenado a su muro mientras te folla hasta la muerte.
Dimitri pone una expresión repugnante y asiente.
—Lo siento, Flynn, hace tiempo que conocemos los detalles del
pervertido pasatiempo de mi hermano. Secuestra a hombres jóvenes
y los arruina por diversión y, a pesar de todas tus habilidades,
estarás expuesto a ese riesgo.
Pedro se echa hacia atrás y coge su vaso de whisky, dando un
largo sorbo mientras se debate con algo en su mente.
—Tengo otra idea que puede funcionar mejor. Nos hará ganar
algo de tiempo nada más, pero cómo se dice, empezará a rodar la
pelota.
—¿Qué tienes en mente? —Estoy deseando escuchar los hechos
cuando él mira a Dimitri sonriendo.
—Sabemos algo que el gran Massimo no sabe. Su mejor amigo lo
traicionó y tiene una hija. Flynn organizará un encuentro con el
mejor amigo de su tío en algún lugar público, prometiéndole su
lealtad y, como regalo, le entregará un nuevo juguete para que jugar
con él.
Dimitri parece preocupado.
—¿Cómo va a funcionar eso?
Pedro me mira y, por primera vez, percibo su aceptación,
sonriendo cuando asiento sombríamente.
—Puedo hacerlo.
Dimitri todavía se ve confundido cuando miro a Pedro con una
sonrisa retorcida.
—El enemigo interno, dices. He estado entrenando para ese papel
toda mi vida. Déjalo en mis manos. Lo arreglaré todo, lo único que
necesito saber es que tengo tu respaldo a mi disposición cuando sea
necesario.
Pedro asiente y luego se inclina hacia delante, mirándome
fijamente a los ojos.
—Mientras trates bien a mi Luisa, tienes mi lealtad. Si no lo haces,
te conviertes en mi mayor enemigo y acabaré con tu vida de la forma
más cruel posible. ¿Tenemos un trato?
—Tenemos un trato. —Extiendo mi mano y mientras las
estrechamos, veo la promesa en sus ojos. Sé que quiere a su ahijada
como a uno de los suyos y es bueno que yo la quiera mucho más.
Será mi aliado hasta el final de los tiempos porque nunca haré nada
que dañe a Louisa y si lo hiciera, daría la bienvenida a la muerte,
igualmente.
Capítu lo 29

LoUiSA

A los cinco minutos estoy dispuesta a matar a Sunny a sangre


fría. Ella parlotea sobre la cantidad de dinero que Pedro se gasta en
ella y quiero arrancarme los oídos. Como siempre, Vivian es
educada, fingiendo interés, pero me resisto a bostezar abiertamente.
Afortunadamente, mientras nos abrimos paso por su casa palaciega,
una cara conocida se dirige hacia nosotros, de la mano de una
versión en miniatura de ella misma.
—Gloria. —Abro los brazos, ella sonríe ampliamente dirigiéndose
a ellos.
—Louisa, estás radiante, espera... —Da un paso atrás y el brillo
cómplice de sus ojos me hace soltar una carcajada.
—Quiero saberlo todo. —Se vuelve hacia Sunny en un gesto
rápido—. Te quito a Louisa de encima para ponerme al día. Espero
que no te importe.
Sunny niega con la cabeza y Vivian parece que prefiere
acompañarnos.
—Está bien. Vosotros id a poneros al día. Vivian y yo
disfrutaremos de una acogedora charla mientras le muestro lo
generoso que es vuestro padre.
Mientras se marchan, Gloria pone los ojos en blanco.
—No durará mucho. Es muy molesta y ni siquiera mi padre
puede ser tan estúpido.
—¿Qué pasó con Polly? Siempre me gustó. —Polly era la tercera
esposa y Gloria suspira.
—Era estupenda. De hecho, seguimos en contacto, pero mi padre
decidió que le apetecía un cambio y se acabó. Estoy segura que
ahora lo lamenta, pero ella se casó con el jefe de policía.
Ambas nos reímos a carcajadas, mientras Gloria añade.
—Estoy segura que todavía la está presionando para que le dé
información sobre mi padre.
Nos reímos aún más y el angelito de la mano de su madre gime.
—Mami, quiero ir a nadar, lo prometiste.
—Por supuesto, ángel mío, encontraré a María. Ella irá contigo.
Las sigo hacia las puertas abiertas y, conforme salimos a la luz del
sol, respiro profundamente el oxígeno puro. Siempre me ha gustado
venir aquí y he pasado muchas vacaciones felices en compañía de las
hijas de Pedro, quienes eran como hermanas para mí. Gloria, en
particular, y mientras nos acomodamos en las tumbonas, Sofía corre
hacia su niñera, quien aparece de la nada, cuando Gloria manda un
mensaje a la criada para que nos traiga una jarra de limonada y unas
galletas.
—Esto está bien. ¿Te quedarás mucho tiempo?
Ella parece esperanzada, por lo que suspiro.
—Solo por un día. Necesitamos la ayuda de tu padre.
Gloria parece preocupada.
—¿Tienes problemas?
—No yo, pero bueno, debería empezar por el principio.
Para cuando termino mi relato, Gloria tiene los ojos muy abiertos
y parece preocupada.
—Mi padre te ayudará, pero ¿estás segura que este tipo es
sincero?
Al pensar en Flynn, mi expresión se suaviza y ella pone los ojos
en blanco.
—Por el amor de Dios, reconozco esa mirada. Estás enamorada.
—Lo estoy.
No puedo negarlo y ella sonríe, luciendo tan feliz por mí que me
hace sonreír.
—No puedo esperar a conocerlo.
—Es un poco diferente.
—¿En qué sentido?
—Mafia. —Solo tengo que decir una palabra y los ojos de Gloria
se abren por completo.
—¿Y estás feliz con eso?
—Espera a conocerlo.
Suelto una risita y ella sacude la cabeza lentamente.
—Pero eso no será fácil. Créeme, sé lo que es vivir bajo una
amenaza toda tu vida.
Gloria se casó con el hijo del consigliere de su padre, y él tiene
una mano firme en su negocio familiar. Si alguien sabe lo que es
vivir con un hombre como Flynn, es Gloria.
—Puede ser duro y conociéndote, supongo que te costará.
—¿Por qué?
—Porque eres muy independiente. Recuerdo que quieres ser
parte del negocio de tu padre. Conociendo el funcionamiento de este
mundo, supongo que tu Flynn te asignará un guardaespaldas y
nunca se te permitirá salir por tu cuenta.
—No seas ridícula. —Me río y Gloria me mira con expresión
seria.
—Lo digo en serio, cariño. Este mundo es peligroso. Por eso
vivimos bajo estrecha protección. Hay muchos enemigos ahí fuera
que te utilizarán contra él. Te convertirás en un objetivo y él hará
todo lo posible para mantenerte con vida.
No me está gustando esta conversación y se me debe notar en la
cara porque me dice suavemente.
—Confía en mí, necesitas todos los datos. No conozco a Flynn,
pero entiendo el mundo en el que opera. Es duro, cruel y violento, y
se necesita una persona especial para sobrevivir en él.
—¿No crees que yo pueda? —Inyecto algo de acero en mi voz, y
ella se ríe a carcajadas.
—Claro que puedes, pero no será sin sacrificio. Fíjate en mí, por
ejemplo. —Mira a su hija y sacude la cabeza con tristeza—. Sophia
nunca disfrutará de la libertad. Sus amigos han sido elegidos en
función de su parentesco y ella nunca será libre de elegir el suyo. Su
vida transcurrirá en una jaula dorada, como la mía, y sacrificamos la
vida normal por las riquezas obtenidas de la miseria. No estoy
segura que esto te vaya a sentar bien, así que considéralo con
cuidado antes que la lujuria te ciegue.
Sé que tiene razón y sacudo la cabeza suspirando.
—Para mí tampoco ha sido tan fácil, Gloria. Sí, tengo mi libertad,
que valoro por encima de todo. Pero en realidad nunca he disfrutado
de eso, de todos modos. Soy hija de un multimillonario y tengo mis
propias restricciones por ello. Se me incluye en la vida de otras
personas por quién es mi padre, y se me juzga por ello. Cualquier
tipo que se acerca a mí, lo hacen por él. Desde que conocí a Flynn,
finalmente entiendo lo que es ser deseada. No puede fingirlo, lo veo
en sus ojos. Está tan perdido como yo, y lo reconocemos el uno en el
otro. Puede que no duremos mucho tiempo, pero cualquier tiempo
es mejor que no experimentar nunca lo que siento cuando estoy con
él.
Gloria sonríe suavemente, viendo lágrimas en sus ojos.
—Me alegro por ti, Louisa. Me alegro mucho por ti, porque el
amor tiene la costumbre de barrer cualquier problema y hacer que
todo funcione.
Mientras Sophia chilla entre risas, noto por primera vez un
pequeño bulto en el vientre de Gloria y exclamo.
—Oh, Dios mío, ¿de cuánto estás?
Ella mira hacia abajo y se ríe.
—Seis meses. Ya nos hemos enterado que es un niño. —Pone los
ojos en blanco—. Que Dios nos ayude.
Pensando en Rodriguez, su marido, debo estar de acuerdo con
ella en eso. Oscuro, sombrío y peligroso, podría hacer que el sol se
congelara y espero que ella vea un lado más suave en él porque ese
hombre me da un miedo mortal.
Pasamos la siguiente hora charlando sobre la vida, y me encanta
cada minuto. Cualquier momento que pase con mi tío y sus hijas es
un placer y ahora que tengo a Flynn, creo realmente que mi vida está
completa.
Capítu lo 30

fLynn

Dos días después, estamos de regreso en Los Ángeles y nos


dirigimos directamente al apartamento de Dimitri en la ciudad. Los
mensajes de Wesley se han vuelto más abusivos y ahora es el
momento perfecto para regresar a casa.
Tan pronto como entramos en el ático, solo hay una cosa que
quiero, en el momento en que la puerta se cierra tras nosotros.
—Si tu ropa no está en el suelo en un minuto, la arruinaré para
siempre.
Empiezo a arrancarme la mía y Louisa se ríe mientras me sigue.
Una vez desnudos, la tomo en brazos y casi corro hasta el
dormitorio, abriendo la puerta de una patada y arrojándola a la
cama.
Se echa hacia atrás, mirándome con tanta lujuria en sus ojos que
no creo durar mucho y, a pesar de querer saborear el momento,
simplemente no puedo.
—Esto va a ser rápido, pero te compensaré.
El mero hecho de ver cómo su pecho se agita y sus mejillas se
ruborizan provoca en mí un fuerte gemido y, bajando la cabeza entre
sus muslos, deslizo mi lengua por su centro, haciéndola jadear
ruidosamente. Sus piernas tiemblan cuando el calor húmedo me
invita a entrar, acomodándome entre sus muslos.
—Lo siento, nena, no puedo esperar.
Experimentar cómo sus resbaladizas paredes presionan mi polla
hace que casi me corra y no sé cómo controlar las ganas, salvo
gruñendo cuando mi polla entra en el paraíso. Su gemido de pasión
golpea mi corazón y me hace sentir tan bien estar dentro de mi
mujer de nuevo. Los últimos días han sido pura agonía y sé que no
puedo volver a pasar por eso y, si no me follo a Louisa todas las
noches durante el resto de mi vida, consideraré que es una vida
desperdiciada.
Mientras empujo más fuerte y más rápido, sus piernas se
envuelven alrededor de mi cintura y mis bolas golpean contra el
rastro húmedo, filtrándose de su coño empapado. Su sudor corre al
encuentro del mío al tiempo que atrapo su culo y me introduzco más
profundamente, adorando sus gritos de pasión provocados por mí, y
elevando una pierna, me impulso aún más profundamente, amando
cómo nos acoplamos, como animales salvajes sobre sábanas de seda.
Es un acoplamiento glorioso y depravado porque las cosas que
quiero hacerle a esta mujer es todo en lo que puedo pensar en este
momento.
Me doy cuenta que ella está a punto y yo también, pero,
inesperadamente, la necesidad de prolongar este placer me impide
derramarme dentro de ella.
Saliendo de ella bruscamente, la hago rodar de espaldas y me
encanta lo bien que se siente mi polla al rozar el pliegue de su culo.
Jadea cuando le doy una fuerte palmada en esas rollizas nalgas y
luego gime cuando sumerjo mis dedos acariciando su húmedo
clítoris.
Entonces la sujeto con una mano mientras introduzco mi polla
desde atrás y ella se arquea empujando, haciéndome rugir.
Empuñando su cabello, echo su cabeza hacia atrás y la introduzco
con más fuerza y profundidad, tirando de sus hermosos mechones
como si estuviera montando un poni. Ella grita cuando el orgasmo la
golpea con fuerza y cuando el mío se une, bombeo duro y rápido,
exprimiendo hasta la última gota de semen de mi polla mientras la
follo salvajemente.
Termino rodando hacia un lado, y ella jadea.
—Maldita sea, eso ha sido épico.
Riendo, la atraigo hacia mi pecho, acariciando su espalda por
primera vez con suavidad desde que regresamos.
—Lo siento, cariño. He querido hacer esto desde el momento en
que nos fuimos. Ha sido pura tortura hacer de novio respetuoso
cuando lo único que quería era atarte a mi cama y follarte
repetidamente.
—Atarme a la cama. —Suena sorprendida, pero percibo un rastro
de deseo en su voz.
—Hay muchas cosas que quiero hacerte y no todas son
estrictamente honorables.
Recordar lo húmeda que se puso cuando le di una palmada en el
culo me dice que no será reacia a un tipo de placer más duro, y la
necesidad que hay en su voz me hace sonreír mientras susurra.
—Me encantará.
La hago rodar sobre su espalda, sujeto sus muñecas, alzándolas
por encima de su cabeza, mirándola fijamente a sus ojos con una
promesa.
—Mi amor es feroz, áspero y profundo. Adoraré tu cuerpo un
minuto y al siguiente lo saquearé. Seré rudo y suave, y te mostraré
cosas que ninguna chica decente podría imaginar. Quiero todo de ti,
Louisa, y te daré todo de mí a cambio. No hay nada que no haga por
ti y para ti, tienes mi palabra.
La pasión en sus ojos me dice que está feliz por eso y mientras la
beso larga, pausada y profundamente, estoy más feliz que nunca en
mi vida.

He sido fiel a mi palabra y, para cuando me ducho y me visto, me


he follado a Louisa en todas las posiciones y en todas las
habitaciones y es dudoso que pueda siquiera caminar recta. Me
encanta ver la felicidad en sus ojos y el ligero rubor en sus mejillas.
La sonrisa secreta que me dedica cuando capto su atención y la
forma suave en que me toca cuando nuestras manos se rozan. Me
encanta todo lo relacionado con esta mujer y especialmente la parte
en la que es mía. Todavía me cuesta creer que haya surgido algo
bueno de algo tan terrible que resulta difícil hablar de ello, pero el
lugar al que nos dirigimos a continuación puede poner fin a ese
particular fantasma.
Louisa está agotada y no me sorprende. Ha cumplido con mis
exigencias, pero ahora necesita dormir. La luz se está desvaneciendo
y a ella le vendría bien el descanso, así que la beso larga y
lentamente mientras se acuesta envuelta en las sábanas de seda.
—Duerme ahora y recupera tu energía para cuando regrese.
—¿Tienes que irte? —Parece ansiosa y gimo contra sus labios.
—Tengo que hablar con Wesley. Con suerte, él me lo pondrá fácil
y, tan pronto como tenga lo que necesito, podrás hacer la llamada.
Sus ojos se abren de golpe y me doy cuenta que está nerviosa por
nuestro plan, pero necesito que Louisa lo lleve a cabo.
Le susurro mientras acaricio su cabello.
—No dejaré que te pase nada. Tu tío no dejará que te pase nada y
tu padre nos matará a todos si te pasa algo.
Ella asiente y odio ver lágrimas brillando en sus ojos y suspiro.
—Esta es mi vida, cielo. No es gran cosa, pero es lo único que
conozco. Trabajo en las sombras. Es donde me siento más a gusto y
lo que estoy a punto de hacer no es nada que no haya hecho ya
innumerables veces. Si estás conmigo, acepta esa parte de mí porque
estoy demasiado lejos en este camino como para dar la vuelta y
regresar.
Se muerde el labio y parece tan preocupada que quiero destrozar
algo. En lugar de eso, la acaricio como a un cachorro.
—Duerme, y volveré cuando te despiertes.
Mientras me alejo de ella, agradezco que nadie sepa todavía lo
nuestro. Saber que está a salvo me relaja y, tras salir del hotel y
llamar a un taxi, me pongo a trabajar. Asuntos con la mafia y eso
significa problemas para mi maldito padre biológico.

Es extraño estar de vuelta. El mero hecho de cruzar las puertas de


la fortaleza a la que llamo hogar me hace temblar de repugnancia.
Puedo entender por qué Angelo remodeló toda su casa cuando su
padre murió. Los fantasmas del pasado no son bienvenidos en
nuestro futuro y estoy decidido a hacer exactamente eso cuando
libere al mundo de la escoria que responde al nombre de Wesley
Vasquez.
Silvio me detiene cuando me dirijo al interior y sonríe aliviado.
—Me alegro de verte, Flynn, ha estado insoportable desde que te
fuiste.
—¿Dónde está? —Siento una leve curiosidad y la expresión de
desagrado en el rostro de Silvio me indica que está volviendo a
entregarse a su habitual afición.
—En el piso de arriba. —Eleva la mirada—. Arrastró a una pobre
desgraciada de la calle y está haciéndole la vida imposible.
Mientras, un grito desgarrador resuena en la escalera, pongo los
ojos en blanco.
—Se está descuidando. Normalmente no las trae a casa.
—Es la segunda esta semana. La primera está tomando un baño
de ácido en el sótano.
—Ya he tenido suficiente de esta mierda —gruño siniestramente
—. ¿Estás conmigo?
Silvio parece asustado.
—¿Qué tienes en mente?
—Sacarlo de nuestras vidas para siempre.
—Pero Massimo ...—El miedo en sus ojos me recuerda por qué
Wesley ha durado tanto. Cada uno de sus soldados vive bajo la nube
de las recriminaciones de Massimo si algo le sucede a Wesley. Es de
conocimiento general que él comenzaría un baño de sangre y
asesinaría a cada uno de los hombres de Wesley si alguna vez se
volvieran contra él, y sin embargo el disgusto en los ojos de Silvio
me dice que puedo confiar en él.
—Yo no me preocuparía por Massimo, voy a conseguir que lo
haga por nosotros.
—¿Cómo? —La esperanza en los ojos de Silvio me hace sonreír.
—Observa y aprende, amigo mío, y al final las cosas cambiarán a
mejor por aquí.
Silvio asiente, poniéndolo al corriente de lo que debe hacer, lo
dejo para que cumpla mis órdenes, subo las escaleras de dos en dos
empuñando con firmeza mi cuchillo de caza.
Al acercarme a la habitación de mi tío, me da náuseas pensar en
lo que está ocurriendo dentro y mientras cojo lo que necesito de mi
propia habitación, me escabullo como un ángel vengador por el
pasillo y rezo para que esto salga según lo previsto.
Por suerte, el cabrón está haciendo tanto ruido que no oye abrir la
puerta, ni siquiera puede verla desde su posición frente a la pared.
Apenas puedo distinguir en la habitación iluminada por la luna, su
cuerpo desnudo golpeando a una mujer atada a la cama y con mal
aspecto. Incluso desde aquí, veo la sangre cubriendo su cuerpo,
cortesía del cuchillo con el que le gusta cortarlas. Entre sádicos,
Wesley es uno que no conoce límites y a menudo corta y asfixia a sus
víctimas hasta la muerte, mientras viola brutalmente cada parte de
ellas que puede, a veces durante días.
Ambos no son conscientes de mi presencia, he practicado mucho
para este momento. Mientras me acerco a la cama, hago una cuenta
regresiva en mi mente y, cuando él gime y ella emite un grito
desgarrador, aprovecho mi oportunidad, colocando el saco de
arpillera sobre la cabeza del bastardo, atándolo rápidamente en su
cuello exactamente como Vivian describió que le había hecho. El
karma es una perra, y voy a disfrutar cada minuto de esto.
La mujer levanta la vista horrorizada mientras Wesley brama de
rabia, y colocando mi dedo en sus labios, guiñándole un ojo, ella me
mira esperanzada. Agarro mi arma y golpeo a Wesley en un lado de
la cabeza, disfrutando que su cuerpo forcejee y quede inerte en mis
manos. A continuación, lo ato de manos y pies, observando con
desagrado el cuerpo flácido de un hombre que se abandonó hace
años.
Con cuidado, desato a la chica.
—Estás a salvo, pequeña. Confía en mí, te tengo.
Ella asiente, las lágrimas caen por su cara mientras solloza en mis
brazos.
Con cuidado, la levanto de la cama, salimos de la habitación y
llamo a Silvio, que se apresura inmediatamente a mi lado.
—Cuida bien de ella. Límpiala, dale dinero, mucho dinero y
asegúrate que tenga un lugar donde ir.
—¿Y el jefe?
Silvio parece preocupado por eso, y respondo airado.
—Deja a Wesley en mis manos.
Volviendo a la habitación, no puedo esperar a ver cómo intenta
salir de esta, saco mi teléfono del bolsillo, escribo un mensaje a
Louisa, que tal vez no lo reciba hasta la mañana.
Luego arrastro el cuerpo de mi tío por las escaleras hasta el
sótano, donde le gusta torturar a sus enemigos, con el placer de
colgarlo contra su propia pared y dejarlo desnudo y frío.
Cerrando la puerta, giro la llave y espero que el resto del plan
salga bien. Si lo hace, será un placer verlo.
Capítu lo 31

LoUiSA

Me despierto resentida, dolorida y agotada, pero tan feliz que


podría cantar como Julie Andrews. ¿Cómo he tenido tanta suerte?
Al girarme, veo el espacio vacío a mi lado, lo que me hace
incorporarme por un momento con temor. No ha vuelto. Mi primer
pensamiento es que está bien y, al coger mi teléfono, veo el mensaje
que me dice que ya estamos preparados para la segunda fase de
nuestra operación y mi corazón empieza a palpitar porque mi parte
en esto ha comenzado.
Me tiemblan los dedos al marcar el número que esperaba no
utilizar nunca y, cuando suena el teléfono, no estoy segura si mi voz
está a la altura.
Entonces, una voz ronca responde de forma curiosa.
—Massimo Delauren. ¿Con quién hablo?
—Um ...—Me tiembla la voz y me clavo las uñas en la palma de
la mano para armarme de valor—. Soy …um, Louisa Sullivan, tu, …
um, sobrina.
—Louisa. —Parece sorprendido, y supongo que lo está porque
nunca lo he llamado, ni siquiera lo he visto alguna vez en mi vida,
por lo que dice rápidamente—. ¿Es tu padre? ¿Ha sucedido algo?
—No, um, bueno, él no sabe que estoy llamando.
—Entiendo. —Percibo su curiosidad y su voz cambia ligeramente
cuando me adelanto diciéndole con vacilación.
—Esperaba que pudiéramos conocernos. Yo... bueno, tengo
algunas noticias que quizás quieras escuchar.
—Entonces cuéntame, no me gustan las sorpresas. —Su voz es
dura y desconfiada.
—Se trata de Iris Young y de lo que me ha contado —respondo.
—¡Iris! ¿Qué te ha contado?
Vacilo y susurro.
—No puedo decírtelo por teléfono. No es seguro.
—¿Sabe tu padre de esto? —Suena simplemente curioso, y me
apresuro a responder.
—No, y por eso tenemos que vernos.
—No. —Su voz es cortante—. No me reúno con cualquiera.
—Por favor, tío. —Odio escuchar esa palabra en mis labios, pero
necesito convencerlo—. Está bien, es algo que querrás descubrir.
Hay una leve pausa y luego dice secamente.
—Organizaré una reserva para cenar. Llevaré a mi esposa.
¿Asistirás sola?
—No, me acompañará mi... bueno, creo que lo conoces.
No me esperaba la risa baja que suena en el teléfono.
—Ahora estamos llegando a algo. ¿Quién es el afortunado?
—Flynn Vasquez.
Una aguda inhalación me indica que no esperaba eso.
—Será mejor que empieces a explicarte, jovencita, si tienes alguna
esperanza en que te preste atención —responde airadamente.
—No te llamaría si no fuera por el bien de tus intereses. Me estoy
jugando mucho en esto, mi propia relación con mi padre para
empezar. Si se enterara que estoy yendo a sus espaldas para contarte
algo tan destructivo, me llevaría de vuelta a Seattle, me encerraría y
tiraría la llave. —Mis palabras salen en una repentina oleada—. Es
solo que, bueno, Flynn acudió a mí con una historia que querrás
escuchar y no estoy segura que mi padre apruebe la compañía que
mantengo.
Espero que caiga en la trampa porque confío en su odio hacia mi
padre para sostener esto contra él y entonces se ríe al tiempo que
murmura.
—Aparentemente, eres más del estilo mío de lo que él puede
considerar. Tenemos una reunión, pero si presiento una trampa, no
saldrás viva de allí. Confía en mí.
Corta la llamada, dejándome temblando y agarrando el teléfono
con fuerza. Flynn me dijo que únicamente aceptaría si creía que
podría superar a mi padre, y no se equivocaba. El hecho que
usáramos el nombre de Flynn era la zanahoria en el extremo del palo
porque ahora sabrá que Wesley hizo algo, que Iris Young descubrió.
Un texto repentino ilumina mi teléfono.
7.30 Salón Capital.
Se lo reenvío a Flynn, me recuesto en la cama y me esfuerzo por
calmar mi maldito corazón. Si consigo llegar a la cena, tendré suerte
porque estoy a punto de sufrir un infarto. Tengo tanto miedo.
Incluso por teléfono, su tono es escalofriante, y espero que Flynn
sepa lo que está haciendo porque esta noche podría ser tanto el
principio como el final para ambos.
El mensaje de Flynn no hace nada por calmar mi corazón
palpitante, diciéndome que me llamará a las seis y media y que me
mantenga fuerte hasta entonces. Tengo miedo de lo que está
pasando con su tío e intento distraerme trabajando en mi portátil.
Brad está cabreado porque me he tomado un tiempo libre, pero mi
padre se ha encargado personalmente de poner excusas, así que es
dudoso que se queje por ello y, una vez más, me pregunto en qué
estaría pensando mi padre cuando intentó emparejarme con
semejante capullo.
Trabajo duro durante la mayor parte del día, agradecida por
tener algo en lo que ocupar mi mente y, a medida que se acercan las
seis y media, cuido mucho mi aspecto y me preparo mentalmente
para lo que podría ser una noche que cambiará mi vida.
—Cariño, estoy en casa.
La única voz que he anhelado durante todo el día me llama desde
la puerta, y corro a toda velocidad hacia él cayendo en sus brazos.
—Está bien, amor. No pasó nada.
Lo reviso con ansiedad y noto su aspecto cansado, pero hay algo
diferente en él.
—¿Qué ha sucedido?
—Wesley está donde lo necesitamos, a pesar de haberse
despertado y gritar como un demonio psicótico. He pasado el día
disfrutando de informar a mis soldados sobre su nueva vida si todo
va según lo previsto.
—¿Qué quieres decir? —Toma mi mano, me lleva al sofá,
atrayéndome contra él, suspirando de placer.
—Si Massimo hace lo que supongo que hará, Wesley saldrá de mi
vida para siempre. Eso significa que doy un paso al frente y me
convierto en el Don en su lugar.
—¿El Don? —Mis ojos se agrandan cuando finalmente me doy
cuenta a qué me he comprometido, y Flynn asiente con cansancio.
—Es algo bueno. Los hombres están de mi lado, y finalmente
podemos cambiar las cosas para mejor. Además de mis amigos y tu
padre, junto con la ayuda de tu tío, tendremos los recursos para
desafiar a Massimo cuando haga su jugada. No pretendo que esto
sea fácil, pero ha puesto en marcha el engranaje de un plan que lleva
años gestándose.
Parece tan cansado que me preocupa porque no debe haber
dormido nada. El hecho que se haya duchado y que ahora lleve un
traje negro combinado con una camisa de seda negra, me indica que
ha regresado a su casa, y espero no haberlo perdido por la locura de
la que se rodea.
De hecho, ver a Flynn tal y como es ahora, nacido y criado en la
mafia, me llena de inquietud porque ¿cómo puedo estar a la altura
de ser la mujer que necesita en su vida? Es obvio lo poderoso que es,
simplemente el aura que lo rodea me dice que ha dado un paso
adelante y ha aceptado una situación para la que fue criado.
Se vuelve, admirándome.
—Si esta reunión no fuera tan importante, te follaría con ese
vestido de seda azul alrededor de tu cintura, extendiéndolo en esa
ventana para que toda la ciudad lo viera.
—Eres un hombre perverso, Flynn Vasquez. —No puedo evitar
reírme y él se mueve, tirando de mí hacia su regazo, haciendo que
mi vestido suba por mis muslos.
—Cuando termine esta noche infernal, pasaré el resto de ella
dentro de ti, y eso es una promesa. —Inclinando mi rostro hacia el
suyo, susurra—. Estás preciosa, cariño. Ese color realmente
complementa tus ojos. —Roza sus labios con los míos—. Tan follable
y tan mía. ¿Cómo he tenido tanta suerte?
Lágrimas brillan como diamantes en mis ojos porque yo soy la
afortunada. Ni por un momento pensé que conocería a un hombre
como él, que me hiciera sentir tan deseada y especial. Flynn Vasquez
es un ángel enviado por Dios que me ha robado el corazón.
Capítu lo 32

fLynn

No me pongo nervioso nunca, pero esta noche es la excepción a la


regla. Hay mucho en juego, y tiene que ser un éxito, de lo contrario
habré fracasado en mi misión. Todavía no se sabe nada del paradero
de la hija de Massimo, aunque Malik ha estado buscando, utilizando
todos los recursos que tiene. Solo espero que lleguemos a ella antes
que Massimo, de lo contrario, habremos perdido un arma vital en
nuestro Arsenal.
El Salón Capital es siempre la opción preferida de Massimo y
todos los asientos del lugar estarán llenos de sus hombres. A
Massimo le gusta llevar a cabo sus negocios allí, bajo la estrecha
vigilancia de sus soldados de confianza.
Cuando entramos en el restaurante, me doy cuenta que Louisa
está nerviosa por lo que tomo su mano con fuerza, desesperado por
tranquilizarla. Dimitri nos ha equipado con dispositivos de escucha
de última generación y Pedro está a la espera con sus hombres para
sacarnos del apuro si la cosa se pone fea.
Sin embargo, lo que más me pone nervioso es ver a Winter por
primera vez desde la universidad. No estoy seguro de cómo voy a
controlarme a su alrededor y físicamente sufro por una mirada ávida
hacia ella. Winter es el catalizador que impulsa esto, pero incluso sin
ella, estaríamos recorriendo este camino. Solo que ahora es más
urgente.
El camarero nos lleva a la mesa central y observo las miradas
curiosas de los demás comensales. Los hombres de Massimo y sus
esposas o novias. No tengo ninguna duda al respecto y, conforme
nos movemos entre ellos, noto sus ojos quemándome la espalda.
Louisa parece nerviosa y aprieto su mano para tranquilizarla
mientras tomamos asiento y miramos el menú.
No hablamos por miedo a que nos escuchen, y mi corazón,
agitado, hace la cuenta atrás para la llegada del bastardo.
Exactamente a las siete y media, llegan, y el aire se paraliza
cuando pura maldad entra en la sala. Me pongo de pie por respeto y
Louisa mira con interés a la mujer junto a un hombre lo
suficientemente mayor como para ser su padre.
Nada me prepara para la autómata deslizándose en la sala junto a
su marido. Es como si su alma estuviera bajo llave porque hay cero
reconocimiento o emoción en esos ojos oscuros envueltos en
misterio.
Mi primera vista de Winter en más de año no es buena. Ya no es
la persona alegre y cálida que era, en su lugar está la cáscara fría y
sin emociones del alma vivaz que una vez vivió allí. Su larga melena
negra brilla como si estuviera encerada, colgando a lo largo de su
espalda. Lleva un vestido de seda rojo, perfilando su esbelta figura y
su rostro perfectamente maquillado acentúa una belleza fría y dura.
Ni siquiera mira en nuestra dirección y se desliza en lugar de
caminar junto a su anciano marido.
El propio Massimo apoya un brazo posesivo sobre el de ella y
quiero destrozarlo con mis propias manos por haber tocado siquiera
a la mujer que he jurado liberar. ¿Podría acabar con él ahora? Ya sé
la respuesta, lo que no mejora la situación. Me pregunto cómo se las
arregló Angelo cuando estuvo en la misma situación que yo y eso, en
todo caso, hace más firme mi decisión de acabar con su pesadilla y
enviar a su captor al infierno, donde encajará perfectamente.
Asiento con respeto mientras Massimo me mira como si quisiera
matarme directamente, y supongo que lo hace. Por lo que sabe, soy
su hijo, el que causó la muerte de la única mujer que ha amado.
No hay cumplidos cuando Massimo dice sombríamente.
—Siéntate.
Extiende la silla a Winter y robo una mirada a la que
posiblemente sea la mujer más amable que he conocido y a la vez la
más trágica. Apenas reacciona. Es como si estuviera congelada, sin
vida y mi corazón se retuerce de agonía ante el sufrimiento que debe
vivir cada día.
—Louisa, mi querida sobrina. —Es evidente que Massimo ha
decidido que ella es la opción más segura en este caso, y noto que se
estremece de repulsión cuando dirige su atención hacia ella.
—Eres la imagen de tu madre, una tragedia tan terrible. Tienes
mis condolencias, querida.
—Gracias. —A Louisa, apenas le salen las palabras y, mientras el
camarero llena nuestras copas, la conversación se detiene y es
reemplazada por una amenaza.
El camarero se aleja y Massimo le dice bruscamente.
—¿Cuál es el gran secreto que no podías esperar a contarme?
Dirige su pregunta a Louisa, pero supongo que está anticipando
que le diga que sé que es mi padre. Es casi divertido alargar esto y
luego dar el golpe mortal, pero no puedo dejar de mirar a Winter,
contemplando su plato y como si necesitara que le dieran cuerda.
—Bien... —Louisa respira profundamente—. Flynn vino a
visitarnos a Seattle por algo que le contaron. Buscaba respuestas y,
bueno es mejor que él cuente la historia.
Ella reclina la espalda mientras yo alzo la guardia y digo con voz
apagada.
—Al consigliere de mi padre le dispararon y con su último
aliento me confesó que encontrara a dos personas. Iris Young y
Vivian Clark.
Massimo asiente, pero es evidente que no recuerda a mi madre y,
continúo con voz carente de emoción.
—Descubrí que Vivian estaba casada con tu hermano, Dimitri,
volé a Seattle para descubrir la verdad. —Le clavo una mirada
oscura que solo lo hace sonreír con una enfermiza y retorcida
expresión de satisfacción en el rostro—. Me dijo que la habían
violado, golpeado y dado por muerta.
Miro a Winter para ver si reacciona, pero sigue mirando su plato.
Massimo se encoge de hombros.
—¿En qué me concierne eso?
—En que Wesley Vasquez le dijo que habías sido tú.
Le dirijo una mirada escrutadora y, a su favor, parece
sorprendido por ello.
—Dijo que fui yo. —Lo dice lentamente, como si confirmara los
detalles en su mente, y asiento.
—Ella se quedó embarazada, siendo yo el resultado de ello. —
Sigue sin reaccionar a pesar de creer lo contrario—. Le dijeron que el
bebé había muerto.
No hay ninguna reacción por parte de Winter, preguntándome
incluso, si está escuchando, Massimo se encoge de hombros.
—Sigo sin entender qué tiene que ver eso conmigo. Wesley se
equivocó. Tu visita es algo inútil.
Ya se ve aburrido, así que me sumerjo directamente en el tema.
—Así que me dirigí al siguiente nombre de la lista en busca de
respuestas y busqué a Iris Young.
Massimo levanta la vista con interés.
—¿Y la encontraste?
Veo un brillo acerado en sus ojos mientras asiento con la cabeza.
—La visité con Louisa y nos contó una historia muy interesante.
Massimo parece molesto y supongo que odia saber que nos
concedieron acceso a ella, no me gustaría estar en la piel del director
cuando vaya en busca de respuestas.
—¿Qué dijo ella?
De nuevo, Massimo se limita a poner cara de interés.
—Me presenté como tu hijo y ella lo negó. Me dijo que nunca
tuviste un hijo.
—Ella está mayor y aquejada de demencia. Estaba equivocada. —
Massimo suspira fuertemente—. La verdad es, Flynn, que Wesley le
dijo una mentira a tu madre. Ella no es tu madre, pero yo soy tu
padre, como es el caso.
Sonríe, esperando que me sorprenda, me emocione, para poder
repudiarme de nuevo. Tal vez despotrique contra mí por haber
matado a su amada esposa, así que me reclino en mi silla y niego con
la cabeza.
—En realidad, te equivocas. Me dijo que tuviste un bebé, pero
que era una niña.
Por primera vez, la sangre se drena del rostro de Massimo,
pareciendo enmudecer. Entonces, continúo implacable asestando
golpe tras golpe bien preparado.
—Me dijo que el bebé había nacido poco antes que Imogen
tuviera una hemorragia y muriera. El médico llegó demasiado tarde
para salvarla, y ella llamó a Wesley porque tú estabas fuera de la
ciudad en ese momento. Acordaron que nunca descubrirías que
tuviste una niña. La culparías por la muerte de tu amada esposa y el
hecho de querer un hijo garantizaría su sufrimiento.
—¿Wesley dijo eso? —Observo el destello de ira en los ojos de
Massimo cuando cierra el puño y Louisa lo interrumpe.
—Wesley le dijo a Iris que había oído hablar de un bebé
abandonado. La madre no lo quería y acordaron un intercambio.
Flynn era ese bebé y, al parecer, Wesley lo utilizó para protegerse
haciéndote creer que se hacía cargo de tu odiado hijo, prometiendo
convertir su vida en un infierno por haber causado la muerte de tu
esposa, garantizando su propia seguridad en el proceso. Estarías en
deuda con él, y él viviría bajo tu protección. Ahora creemos que
Wesley era el padre de Flynn y el hombre que violó a Vivian Clark.
Observamos fascinados cómo se desborda la rabia de Massimo y
su expresión enloquecida debería asustarme ahora mismo, pero lo
único que se me ocurre es dar el golpe final.
—Así que he venido a ti con un trato.
Massimo levanta la mirada bruscamente.
—¿Cuál es?
—Te entrego a Wesley para que te encargues de él como quieras,
y yo asumo el mando como cabeza de su familia.
Massimo se inclina hacia delante y dice en tono oscuro.
—¿Lo sabe Wesley?
—Wesley no sabe nada. —Tuerzo la boca en una sonrisa malvada
—. Lo interrumpí violando a otra mujer y actualmente está
encadenado a la pared de su propia cámara de tortura. He decidido
ofrecértelo como muestra de mi lealtad.
—Tu lealtad. —Miro despreocupadamente a Winter y, en todo
caso, parece aún más rígida que antes, y juro que veo temblar su
labio inferior antes de volver a congelarse en su sitio.
—¿Quieres sustituir a Wesley como amigo de confianza? —
Massimo se ríe sombríamente—. Una situación interesante. El
hombre que creía que era mi odiado hijo resulta ser un impostor,
ofreciendo a su propio padre como sacrificio. —Sacude la cabeza y
sonríe tenebrosamente—. Me encanta. Es perfecto. Casi desearía que
fueras mi hijo.
Luego vuelve a colocar la máscara en su sitio y dice bruscamente.
—¿Por qué debería creerte?
—No tienes que creerme. Puedes escucharlo por ti mismo.
Sin decir nada más, cojo el teléfono, pulso play, y toda la
conversación que mantuvimos con Iris Young se reproduce en
glorioso estéreo. Con cada palabra, Massimo se enfurece aún más y,
al terminar la conversación, golpea fuertemente su puño sobre la
mesa, haciendo que las copas se estrellen.
Sin embargo, Winter mira hacia abajo y, cuando levanta la botella
de vino y la arroja por la ventana, todos contemplamos atónitos el
líquido rojo derramado contra el cristal transparente como sangre de
un cuerpo masacrado.
Massimo parece desquiciado mientras golpea la mesa con un
ritmo constante, murmurando en voz baja. Sus hombres parecen
nerviosos a nuestro alrededor, y el ambiente es tan tenso que podría
suceder cualquier cosa.
Un ligero movimiento en sentido contrario desvía mi atención, y
observo fascinado cómo Winter levanta la mano y la apoya
tranquilamente en el brazo de Massimo. Ese único gesto me
confunde. Ella está ahí, pero ¿por qué ofrecerle consuelo? ¿Qué coño
está pasando y por qué no me mira?
Parece que sirve de algo, ya que Massimo consigue controlar su
respiración y mira a su mujer con una expresión que casi me hace
creer que la quiere.
—Lo siento, cariño, haces bien en controlarme.
Levanta su mano, se la besa en una muestra pública de afecto, y
me horrorizo cuando ella lo mira y sonríe amorosamente.
—Te amo, cariño.
Sonríe con dulzura y el mero hecho de volver a escuchar su suave
voz clava un cuchillo en mi corazón. Massimo se relaja visiblemente,
enroscando su larga melena negra entre sus dedos, suspirando de
placer.
—Soy un hombre muy afortunado. Mi esposa es un ángel
enviado por Dios. Es la única que puede calmar mi temperamento y
...—Se interrumpe—. Oh, olvidé que vosotros dos ya os conocéis.
No se me escapa el brillo astuto en sus ojos.
—¿No es Flynn uno de los amigos de tu hermano, querida? Estoy
seguro que todos compartieron casa en la Academia Rockwell.
Bueno, esto es bonito... Dos amigos que se encuentran finalmente.
Me quedo mirando atónito, cuando Winter vuelve su atención
hacia mí, ni siquiera estoy seguro que me esté mirando del todo
mientras dice con una voz forzada.
—Flynn era amigo de mi hermano. Rara vez hablábamos.
Por alguna razón, me doy cuenta que es importante que la
respalde y asiento con la cabeza.
—Es cierto. Mantuve las distancias porque Angelo nos lo ordenó.
Winter vivía con su amiga Emma en la parte superior de la casa, y
nunca nos mezclamos.
Los ojos de Massimo brillan mientras mira fijamente entre
nosotros y luego gruñe.
—Dejando eso de lado, ¿Dónde está tu... bueno, dónde está
Wesley ahora?
—Te lo dije, encadenado y esperando su destino. Ya sea por tu
mano o por la mía.
Massimo me mira por primera vez con aprobación y asiente.
Luego mira a Louisa y sonríe.
—Hiciste bien, querida, en llamar mi atención sobre esto y no
temas, no le contaré a tu padre de tu visita. De hecho, dudo que
vuelva a hablar con él. —Suspira fuertemente—. Es una pena
cuando las familias se separan, ¿no es así, Winter?
Si él busca una reacción, no la obtiene, ya que ella se limita a
asentir, diciendo con su voz perfectamente controlada.
—Es una pena.
Massimo suspira sonoramente.
—Mi propia esposa no puede soportar estar cerca de su hermano.
He intentado tantas veces reunirlos, pero ella depende tanto de mí
que no puede soportar estar lejos ni un segundo. ¿No es así,
querida?
—Sí, cariño mío. —Winter mira a Massimo como si fuera su único
y verdadero amor y me siento mal del estómago. Algo no está bien,
entonces Massimo dice con una voz cargada de pura maldad.
—Recogeré a Wesley esta noche. Te agradezco que me hayas
llamado la atención sobre este asunto y, antes de concluirlo, me
gustaría saber solo una cosa más.
—Por supuesto. —Ya sé lo que viene, y tenía razón, ya que dice
con un ligero quebranto en su voz.
—¿Has descubierto el paradero de mi hija?
Casi me río a carcajadas, porque como si fuera a decírselo. En
lugar de eso, niego con la cabeza y finjo estar molesto.
—Lo siento, no lo sé. Quizá Iris Young sea más comunicativa
contigo. Me temo que nuestra conversación se interrumpió antes que
pudiera revelar a dónde se la llevaron.
Massimo asiente, e imagino que Iris está a punto de recibir una
visita fuera del horario normal y no me sorprende cuando se levanta,
ayuda a Winter a ponerse en pie.
—Por favor, perdonar mi descortesía, pero tenemos mucho que
resolver. Será un honor para mí que disfrutes de esta cena a mi cargo
y gozaré de muchos años de servicio leal por tu parte, Flynn. Hiciste
lo correcto al llamar mi atención sobre esto y Louisa ...—Se gira y la
mira con una suave sonrisa—. Siempre puedes acudir a mí si
necesitas algo. Soy tu humilde servidor.
Louisa dice secamente.
—Gracias, tío.
Cuando abandonan el salón, no me sorprende que los demás
comensales se pongan en pie y los sigan, confirmando tener razón
sobre su identidad. Al quedarnos solos en el restaurante vacío,
Louisa da un enorme suspiro de alivio.
—¿Qué demonios? Nunca he estado tan asustada en mi vida, y
alguien tiene que ayudar a esa pobre mujer. Hay algo gravemente
anormal allí.
Asiento, con mi corazón retorciéndose de dolor al ser testigo de
primera mano del sufrimiento de Winter. No sé si podemos esperar
a que el plan funcione porque algo me dice que no le queda mucho
tiempo.
Capítu lo 33

LoUiSA

Tan pronto como salimos del restaurante, Flynn dice con una
pizca de impaciencia en su voz.
—Lo siento mucho. Debo volver a casa para ocuparme de
Wesley. Debería organizar su transporte. —Se vuelve hacia mí y me
dice con suavidad—. Quizá deberías volver al hotel. Te llevaré y
volveré cuando haya tratado con Wesley.
—No.
Flynn parece sorprendido plantándome con firmeza.
—Quiero conocerte por completo, Flynn, incluso si eso me asusta
a muerte. Quiero conocer a tu tío y quiero ver dónde te has criado.
No me importa si es peligroso, chocante o despreciable. Deseo todo
de ti, Flynn, todos los bordes dentados y las esquinas afiladas.
Quiero conocer el carácter cruel de tu vida y entender cómo te
formaste.
—No, Louisa. —Flynn parece enfadado, intento tomar su rostro
entre mis manos y apretar mis labios contra los suyos para
silenciarlo. Apartándome, susurro.
—Déjame entrar, Flynn. Ya no estás solo y necesito hacer esto. Tú
me necesitas para hacer esto, y si queremos tener alguna posibilidad
de sobrevivir a esta vida, debemos permanecer juntos.
Me sorprende cuando me atrae bruscamente contra él y me besa
tan profundamente que me deja sin aliento.
—Ten cuidado con lo que deseas, cariño. Estás a punto de viajar
con un billete de ida al infierno.

Puedo decir que Flynn está al límite. Cuanto más nos acercamos a
su casa, más silencioso se vuelve y, cuando atravesamos las enormes
puertas eléctricas, contemplo un paisaje que grita intimidación.
Aunque estoy acostumbrada a vivir en una casa grande con todos
los atributos del bienestar, esto es como aventurarse en Hogwarts2.
Es lúgubre, amenazante y aterrador. Probablemente es donde
Stephen King se inspira para sus historias de terror, y ya
arrepintiéndome de mi decisión impulsiva de venir aquí.
Es evidente que los demonios se han apoderado de Flynn, porque
hay un aura de desesperación en el vehículo, intensificándose cuanto
más nos acercamos a la casa de los horrores. Me aclaro la garganta y
trato de pensar en algo elogioso, incluso agradable, pero lo único
que se me ocurre es.
—Es, bien...um…
—El infierno, cariño. Bienvenida al infierno.
Flynn me interrumpe y detiene su Ferrari con un chirrido frente a
una enorme puerta de roble y exhala bruscamente.
—Como dije, ten cuidado con lo que deseas porque puede que
quieras cambiar el tuyo.
Se gira y veo una expresión de resignación en su rostro mientras
suspira.
—Tú, sin embargo, siempre puedes cambiar de opinión. Di la
palabra, daré la vuelta y te llevaré de nuevo al apartamento.
—No. —Intento evitar que me tiemble la voz—. Quiero
entenderte, y supongo que esto me dirá todo lo que necesito saber.
—Puede que decidas que es demasiado. Mucho que asumir y
arrepentirte de tu decisión. ¿Qué pasa si cambias de opinión sobre
mí…nosotros?
Por primera vez desde que lo conozco, Flynn parece un poco
inseguro. Siempre ha sido tan fuerte, seguro de sí mismo y confiado.
Supongo que estoy tan acostumbrada a ser esa persona que
comprendo mucho más por lo que está pasando, así que tomo su
mano con firmeza, lo atraigo bruscamente contra mí, diciendo con
fiereza.
—Nada cambiará jamás lo que siento por ti. ¿Cómo podría
hacerlo si eres amable, cariñoso y considerado?
Apoya su cabeza contra la mía y responde suspirando.
—Te lo preguntaré de nuevo cuando nos vayamos. Prepárate
para un curso intensivo de miseria, cielo, porque las próximas horas
nunca te abandonarán y te lo diré de nuevo. Simplemente dímelo,
daré la vuelta a este coche y te salvaré de la que posiblemente sea la
peor experiencia de tu vida.
—Y lo diré de nuevo. ¡No!
Con un profundo suspiro, asiente hacia la casa.
—Entonces déjame mostrarte cómo es el dolor. Humillación, odio
y repugnancia. Abre los ojos y ve lo que ocurre cuando tus pecados
te alcanzan y lo monstruoso que el miedo moldea hasta al hombre
más reacio.
Se da la vuelta, sale del coche, lo rodea para abrirme la puerta y,
al tomar mi mano, la agarra con fuerza.
—Nunca dejaré que te pase nada. Esta es la realidad de mi vida, y
entenderás por qué me han llevado hasta este punto.
Me quedo en silencio cuando nos dirigimos al interior y somos
transportados a lo que parece ser un antiguo castillo. Los paneles de
madera oscura crean una sombría bienvenida, y casi espero que
haya antorchas encendidas en la pared, en lugar de enormes arañas
ornamentadas y apliques de pared iluminados con un cálido
resplandor. No hay toques modernos, sino antigüedades de aspecto
polvoriento y cuadros de aspecto antiguo, residiendo detrás de
marcos dorados y pesados. Es un poco abrumador porque no hay
toques femeninos en ninguna parte y todo el ambiente es
intimidatorio y misterioso.
Un hombre aparece, asiente con la cabeza y se dirige a Flynn con
una mirada ansiosa.
—Está cada vez más furioso. Esperaba que ya se hubiera
calmado, pero tiene la resistencia de un demonio.
—Que grite todo lo que quiera. Su viaje para salir de aquí
comienza en menos de una hora.
—¿Qué quieres decir? —El tipo parece un poco receloso de mí y
Flynn me hace avanzar.
—Esta es Louisa, mi novia. Ella lo sabe todo, por lo que puedes
estar tranquilo.
Que me describan como la novia de Flynn hace que una cálida
emoción se extienda por mí, arrojando luz sobre la sombra. Es tan
bueno estar con él y a pesar de todo esto, no quisiera estar en ningún
otro lado que no sea el suyo y para mi sorpresa, el rostro del hombre
rompe en una sonrisa, y asiente con aprobación, haciéndome sentir
mucho mejor conmigo misma.
—Silvio, señora. Bienvenida a la condenación.
Guiña un ojo y comparte una mirada divertida con Flynn, que
pone los ojos en blanco y me agarra la mano con más fuerza.
—Bueno, Louisa ha pedido que le enseñe mi casa y la primera
parada debería ser conocer a la familia, ¿no te parece?
Silvio parece receloso.
—¿Estás seguro? Quiero decir...
—Estoy segura. —Mi propia voz suena, decidida y desafiante, y
Silvio ríe suavemente.
—Entonces bienvenida, señora, y tiene mi garantía que todos los
presentes, con una excepción tal vez, la protegerán con su vida.
Mis ojos se ensanchan al percibir el poder que Flynn ejerce ahora,
porque tiene un ejército de hombres detrás de él decididos a
mantenerlo con vida. Sé cómo funciona. El tío Pedro tiene
exactamente la misma lealtad y, ahora que lo veo de primera mano,
me recuerda a qué me he comprometido.
Gloria tenía razón. Mi vida está a punto de cambiar y solo pensar
en vivir en este lugar me da escalofríos. Casi como si pudiera leerme
la mente, Flynn dice en voz alta.
—Cuando Louisa se mude, prepárate para la demolición. Este
lugar será derribado y reconstruido y no quedará nada de lo
antiguo.
Silvio sonríe.
—Me alegro de ello.
Flynn se vuelve y me mira largamente, como si estuviera sumido
en sus pensamientos, lo cual es un poco desconcertante, la verdad.
Es casi como si se estuviera preparando para algo y entonces dice
con una voz profunda y ronca.
—¿Estás preparada para conocer al mismísimo Satanás?
Para ser sincera, no lo estoy, pero una parte de mí siente
curiosidad por el hombre que ha convertido la vida de Flynn en un
infierno, así que asiento.
—Como siempre lo estaré.
Silvio sacude la cabeza, se da la vuelta y, a medida que lo
seguimos, elevo una oración para que nos mantenga a salvo y nos
libre de esta locura.

2 Hogwarts: Es el colegio de magia y hechicería, perteneciente al universo de Harry Potter.


Capítu lo 34

fLynn

Me resulta extraño acompañar a Louisa al sótano, donde he


encadenado a mi tío desnudo a la pared. Estoy bastante seguro que
ella no disfrutará de la experiencia ni la mitad de lo que lo haré yo.
Si algo me preocupa, es que nunca más me mirará de la misma
manera. Las mujeres no llegan a ver la dura realidad de nuestra
vida. Se las protege y se las cuida, y viven en una burbuja
protegiéndolas del malvado mundo en el que vivimos. Pero Louisa
es diferente, y la amo por eso. Tan fuerte, curiosa, probablemente
insensata pero independiente, consciente de su propia mente y
nunca la trataría menos que a mi igual. Sin embargo, ahora que la he
encontrado, estoy desesperado por conservarla y esta será la mayor
prueba de nuestra relación hasta ahora.
Mientras Silvio gira la llave y desliza hacia atrás el enorme
cerrojo de hierro, estoy más ansioso por lo que piensa Louisa que
por cualquier otra cosa.
Cuando entramos en la habitación, me agarra la mano con más
fuerza y un inquietante silencio nos envuelve, haciéndome
preguntar si mi tío se ha desmayado. Entonces, una risa baja de pura
maldad llega, arañando mis sentidos, y su voz se desliza por mi
alma como la serpiente escurridiza que es.
—Así que finalmente has aparecido. Tal vez ahora podamos
progresar un poco.
No digo nada, aprieto un poco más la mano de Louisa mientras él
le lanza sus ojos diabólicos y se ríe a carcajadas.
—¿Es lo mejor que has podido hacer? Sabía que estabas
enfadado, pero vamos, Flynn, ¿dónde está tu gusto?
Soltando la mano de Louisa, doy un paso adelante, propinando
un fuerte puñetazo en su cabeza, haciendo que ella jadee y la sangre
cubra mis nudillos. Para satisfacción de mi tío, se limita a reírse.
—Louisa es la mujer más hermosa del planeta y no te atrevas a
mirarla siquiera, sucio bastardo —gruño.
Mi tío escupe sangre.
—Ya has dejado claro tu punto. Ahora bájame y dime de qué va
todo esto. Ambos sabemos que no te saldrás con la tuya, así que
hazlo fácil y tu castigo será un poco menos severo.
Miro fijamente a Silvio con asombro porque mi tío realmente cree
que sigue mandando aquí y que esto es solo una débil muestra de
poder para hacer un punto.
Dando un paso atrás, saco mi teléfono.
—La razón por la que estás colgado de tu propia cámara de
tortura es por una conversación que tuve con una mujer que una vez
conociste —digo sombríamente.
Al pulsar el botón de reproducción, la voz de Iris suena fuerte en
el espacio reducido y, mientras habla, Wesley levanta la vista
sorprendido. Cuando las palabras le llegan, veo que la expresión de
sus ojos cambia en un instante y el grito de sorpresa de Silvio me
dice que incluso él sabe lo grave que es esto.
La traición es algo terrible cuando te atrapan y el hecho que el
hombre contra el que fuiste sea el mayor monstruo de la manada lo
hace aún peor y cuando Iris Young derrama el secreto más oscuro de
Wesley, él empieza a temblar y no solamente de frío.
—Te liberaré, te daré dinero, lo que sea, pero borra esa grabación.
Es interesante que piense que tiene una opción aquí y me río en la
penumbra, con toda la locura de mi pasado derramándose en la
atmósfera.
—Incluso ahora, estás tratando de salvar tu propio pellejo. Harías
cualquier cosa para protegerte; siempre lo has hecho. Mientras te
encuentres bien, nada ni nadie más importa.
Escupo en su cara y gruño.
—Te escondes detrás de tus hombres y solo te aventuras cuando
no hay moros en la costa. Te metes con aquellos más indefensos que
tú para acariciar tu propio ego sobredimensionado. Violas, torturas y
asesinas a mujeres inocentes por placer y te escondes detrás de
puertas cerradas cuando tus propios hombres son atacados, y solo
sales cuando estás seguro que la amenaza ha desaparecido. Eres un
cobarde, un matón y el hombre más despreciable que he conocido. Y
el hecho de ser el resultado de eso, es la razón por la que la locura
vive dentro de mi alma. Bueno, ya no, tío, ¿o debería llamarte papi?
Wesley grita.
—Solo tienes las divagaciones de una vieja senil para seguir
adelante. Está loca, ¿no lo ves? Se equivoca, tú eres el hijo de
Massimo y él me pidió que hiciera de tu vida un infierno. He
cumplido mi parte del trato y él me protegerá. Esta es tu locura,
Flynn, tu fabricación solo para conseguir lo que quieres, y él te
destripará como un cerdo para mi disfrute cuando se entere de lo
que has hecho.
—Eso es interesante. —Doy un paso atrás y tuerzo la boca en una
sonrisa sádica—. No parecía muy contento cuando le puse esta
grabación hace menos de una hora.
Se podría cortar la tensión con un barrido del dedo mientras toda
la esperanza se drena de la cara de Wesley, perdiendo toda su lucha
en un instante. Empieza a temblar.
—Massimo lo sabe —susurra.
—Sí tío, lo sabe todo, y no parecía muy contento, ¿verdad Louisa?
Me hace sonreír cuando suena una voz fuerte.
—No, incluso diría que parecía enfadado. No creo haber
experimentado una ira como esta.
Para mi sorpresa, se mueve, colocándose a mi lado y lo fulmina
con una mirada oscura.
—Es curioso cómo los pecados tienen la costumbre de alcanzarte.
Para ser sincera, me alegro de haberlo conocido, señor Vasquez,
porque ahora puedo ponerle cara al monstruo que protagoniza las
pesadillas de Flynn. ¿Y sabes qué? No eres tan especial. De hecho,
incluso me atrevería a decir que eres una gran decepción porque
esperaba a alguien fuerte, pero todo lo que veo es un cobarde, un
matón y un moribundo. Disfrute de la transición al infierno, señor
Vasquez. Supongo que están preparando un lugar para usted
mientras hablamos.
Da un paso atrás.
—Haz lo que debas, Flynn. Saca a este bastardo de tu sistema y
no te contengas. Estoy feliz de mirar —dice bruscamente.
La risa baja de Silvio me hace sonreír porque Dios sabe que me
enamoro de Louisa de nuevo.
Capítu lo 35

LoUiSA

Siento la ira arder en mi cuerpo, abrasando cada parte de él y


haciendo que el fuego arda con fuerza. Conocer a Wesley hace que
todo encaje en su sitio. El dolor en los ojos de su hijo mientras lucha
por lidiar con las cartas que la vida le ha repartido. La locura con la
que vive cada día mientras cumple los deseos de su tío, sin entender
nunca realmente qué ha hecho para merecer tal miseria. El hecho de
ser tan caballero es lo más sorprendente de todo cuando ha tenido a
este bastardo como modelo a seguir y, sin embargo, al imaginar la
bondad de Vivian, me alegro que haya obtenido mucho más que su
apariencia cuando ella lo dio a luz. Por suerte para él, se ha librado
de la personalidad de Wesley y cada vez que se mire al espejo,
espero que el recuerdo de Wesley disminuya con el tiempo.
No estaba segura de lo que encontraría al llegar aquí. Cómo me
sentiría al entrar en esta casa del pecado. Sin embargo, me siento
aliviada de haber encontrado todas las respuestas que buscaba
porque esta es una vida con la que puedo lidiar. Lo que más me
sorprende es que no me enferme lo que veo. La oscura cámara de
tortura de los condenados me impactó al principio y más tarde me
alegré de estar aquí para presenciar la dura retribución que solo un
hombre como Wesley merece. Supongo que Flynn nunca traería aquí
a nadie que no se hubiera ganado cada minuto y si esta es su vida,
entiendo mucho mejor las razones.
Gloria cree que no puedo hacer frente a esto. Que no soy lo
suficientemente fuerte, pero lo soy. De hecho, casi desearía poder
asesinar al bastardo yo misma por Flynn, porque imaginarme el
tormento que este hombre le ha hecho pasar durante toda su vida
me enfurece más que Satanás y es tan malvado como él.
Así que doy un paso atrás y espero que Flynn haga de esto una
muerte larga, lenta y tortuosa, pero me sorprende cuando se ríe a
carcajadas.
—Bien, esto ha sido agradable, y es bueno ponerse al día, pero no
quiero malgastar más tiempo de mi vida contigo.
—¿Qué quieres decir? —Wesley casi suena esperanzado,
pensando que será liberado y Flynn se adelanta y dice con mucha
satisfacción.
—Prometí entregarte a Massimo esta noche. Una cosa que
siempre hago, tío, es cumplir mis promesas.
El grito agónico de Wesley es sorprendente porque parece que la
anticipación le está causando más dolor que otra cosa, Flynn me
mira primero a mí y luego a Silvio y la luz de sus ojos baila en la
penumbra como una luciérnaga.
—Esto es interesante. Teme la idea de lo que está por venir más
que todo lo que ha sucedido hasta ahora. Me pregunto si eso es lo
que sintieron las mujeres cuando les pusiste tus asquerosas manos
encima. ¿Escuchaste sus gritos y tuviste alguna compasión por ellas?
Mi madre, por ejemplo.
Flynn se adelanta, agarra su cara entre sus manos y aprieta con
fuerza, haciendo que los ojos de Wesley se desorbiten y su cara se
ponga roja.
—¿Te importó Logan mientras yacía moribundo en el suelo como
resultado de todos los años de servicio leal? ¿Te importó el daño
emocional que le hiciste a mi madre cuando le dijiste que su bebé
había muerto antes de atraparlo en una vida de infierno contigo? No,
supongo que no y ahora esos pecados te están alcanzando porque tu
mayor error en la vida no está en mi creación. Es traicionar al
hombre que llamabas tu mejor amigo para asegurar tu propia y
miserable seguridad. Es mentirle y quitarle la única cosa que podría
haberle salvado de la locura con la que vive cada día, y es divertido
que la locura en él sea tu propia y dolorosa caída —gruñe.
Flynn da un paso atrás.
—Casi desearía tener el placer yo mismo, pero saber que él
podría hacer un trabajo mucho mejor me llena de felicidad.
Flynn mira a su tío con disgusto mientras Wesley se orina en el
suelo con miedo y empieza a temblar violentamente, suplicando.
—Por favor, hijo... —No llega a decir otra palabra porque con un
rugido, el puño de Flynn golpea su cráneo y el grito que provoca
rebota en las paredes mezclándose con los fantasmas torturados del
pasado. Mientras se desploma hacia delante, todavía colgado de sus
muñecas, Flynn se vuelve hacia Silvio y suspira aliviado.
—Gracias a Dios no tengo que volver a escuchar la voz de ese
bastardo quejumbroso. Entregadlo al mal, ya no habrá necesidad de
rezar por su alma.
Mira a través de la sucia estancia y cuando sus ojos encuentran
los míos, el amor feroz que veo arder en ellos hace que mi
respiración se entrecorte y mi corazón se acelere, porque Flynn ha
lidiado con su pasado y ahora se enfrenta a su futuro y yo soy la
afortunada que puede ver lo que eso implica.

Nos alejamos de la mano de la locura y de los repugnantes restos


del hombre que se merece todo lo que se le viene encima y, mientras
volvemos a la civilización, Flynn dice cansadamente.
—Puede que este sea nuestro hogar ahora, Louisa, pero si
reconozco un solo ladrillo en él para cuando lo hayas cambiado para
siempre, no seré feliz.
—¿Qué quieres decir? —La emoción empieza a crecer cuando se
gira, me acerca a él y me mira fijamente a los ojos.
—Significa que quiero casarme contigo, cuidarte, tener una
familia contigo y amarte para siempre porque eres la familia que
nunca creí encontrar. Eres la mujer que nunca supe que estaba ahí
fuera esperándome, y eres mi motivación y mi razón de vivir.
Entonces me besa larga y lentamente, después de un rato, se
retira.
—Este es nuestro primer buen recuerdo en un lugar lleno de nada
más que maldad. Haremos de esta casa una casa feliz y sé que estoy
pidiendo mucho, pero ¿entrarás conmigo en la locura, Louisa, y me
harás feliz por una vez en mi vida? —susurra.
Ni siquiera dudo y digo roncamente.
—Sí, Flynn, por supuesto que lo haré. Te amo.
Parece sorprendido, como si hubiera olvidado que esa palabra
existía, me acerco a su rostro rozando ligeramente mi mano
susurrando.
—Te amo, Flynn, y siempre te amaré.
La emoción en sus ojos hace que las lágrimas corran libremente
por mi rostro mientras compartimos un momento cambiando la vida
de ambos. Su propia mano presiona contra la mía.
—Yo también te amo, Louisa. Finalmente puedo decirlo sabiendo
que tengo la posibilidad de mantenerlo. Sabiendo que lo merezco y
sabiendo que lo digo en serio. Me encanta tu sonrisa, tu hermosa
alma y tu feroz lealtad. Amo la pasión y el fuego en tus ojos y tu
hermoso cuerpo. Me encanta tu inteligencia y tu bondad y, sobre
todo, me encanta estar dentro de ti, que es donde soy más feliz, así
que ya he terminado de hablar y tenemos que largarnos de aquí,
para poder demostrarte lo mucho que te amo durante toda la noche.
Ni siquiera espera mi respuesta y me arrastra tras él como si
hubiera un incendio y, mientras nos dirigimos a su coche,
esperándonos, me muero de ganas de ver lo que ocurre a
continuación.
Capítu lo 36

fLynn

No merezco a Louisa. Una mujer así no está hecha para un


hombre como yo. Buena, honesta, amable y valiente. Cuando estuvo
a mi lado sin miedo y se enfrentó a mi tío, caí aún más bajo su
hechizo. El hecho que aceptara la situación e incluso pareciera
disfrutarla, profundizó ese amor y jamás he visto una mujer más
hermosa a mi lado y ahora me toca a mí demostrarle que soy digno
de su amor.
Dejando a Silvio para que se ocupe de la basura, nos dirigimos a
mi apartamento en la ciudad porque lo último que quiero es hacer el
amor con Louisa en esta cámara de tortura, así que nos dirigimos y
me sorprende descubrir que dejo atrás la parte de mí que temía el
futuro. La desesperación se queda con ella junto con la soledad
porque ahora tengo a la mujer más increíble a mi lado y haré que
nuestras vidas sean más felices y mataré a cualquiera que se
interponga en el camino.
Mi amor es una feroz fuerza destructiva de la naturaleza que arde
por dentro. Puede que no cambie lo que soy y lo que hago, pero
puedo hacer que sirva para algo. Siempre seré mafioso; lo sé y, sin
embargo, seré primero un marido y un padre. Ahora es aún más
importante que liberemos al mundo de escoria como Massimo, para
poder moldear esta vida en una con la que podamos vivir, por el
bien de todos.
Louisa se remueve en su asiento y observo que está tan
emocionada como yo por llegar a nuestro destino y me río
suavemente.
—¿A dónde vamos? —pregunta.
—A mi apartamento. Pensé que te gustaría ver a dónde voy para
evadirme.
—Me gustaría.
Su suave mano sujeta la mía, mientras nuestros dedos se
entrelazan, me alegro que no esté lejos.
La suave música clásica procedente de los altavoces siempre ha
calmado la ira que llevo dentro, pero ahora ella lo hace mucho mejor
y, mientras nos alejamos a toda velocidad de mi pasado hacia
nuestro futuro, ni siquiera pienso en mi tío, enviado al infierno en
este momento.
Mientras entramos en el aparcamiento subterráneo, me alegro de
estar en casa, y traer a una mujer aquí es una primicia para mí. Estar
con la misma mujer durante más de una noche es una novedad y un
placer sorprendente, que supongo siempre supe que sería.
Hasta Louisa, nunca dejé que la emoción entrara en mi vida.
Traté bien a mis mujeres de una noche y luego me alejé. No soy mi
tío. Nunca haría daño a una mujer y ahora tengo mucho amor para
dar a la adecuada.
Entramos en el ascensor, la atraigo hacia mis brazos disfrutando
de lo bien que se siente contra mí, acariciando su cabello.
—Esto es tan bueno.
—¿Qué, mi cabello? —Se ríe suavemente contra mi pecho y
sonrío.
—No, estar aquí contigo. Nunca pensé que fuera a suceder, pero
gracias a Dios, porque no querría perderme esto por nada del
mundo.
Se echa hacia atrás arrastrando mi rostro para encontrarse con el
suyo.
—Me has convertido en una mujer, Flynn, en tu mujer, y nunca te
defraudaré.
Me besa hambrientamente, no puedo hablar más, cuando el
ascensor llega a su destino, la arrastro hasta mi apartamento.
—Puedes hacer el recorrido más tarde. No puedo esperar ni un
minuto más —gruño.
Me quito la ropa, viéndola hacer lo mismo, y no pasamos del
primer escalón de mi apartamento antes de empujarla contra la
pared, separar sus piernas, tomándome un momento apreciando el
rubor de su rostro. La lujuria en sus ojos y la increíble belleza que
posee esta mujer me emocionan mientras empujo duro y rápido,
adorando su grito de placer cuando sus paredes aprietan mi polla
para poseerla nuevamente.
Esto no es suave, amoroso o lento, esto es follar en su forma más
desesperada. Cuando la golpeo contra la pared, es frenético y
salvaje, y su fuerte grito de placer me pone aún más duro.
—Mierda, Flynn, esto es tan bueno.
Quiero alargar su placer lentamente, centímetro a centímetro, y
llenarla de amor porque se merece lo mejor de todo lo que puedo
darle.
La separo de la pared y la empujo bruscamente hacia el suelo,
cuando tocamos suelo, la coloco encima de mí, mi espalda apoyada
en el frío mármol. Me encanta verla a horcajadas sobre mi polla
palpitante y, mientras la lleno por completo poco a poco, contemplo
con asombro su rostro enrojecido e impregnado de felicidad
mientras se muerde el labio y gime de éxtasis.
Solo verla follarme me pone aún más duro y, por una vez, me
recuesto y observo a un ángel trabajando. Se mueve como la imagen
erótica de todos mis sueños y el baile sexual que me está regalando
ahora mismo es el placer en su máxima expresión. El simple roce
contra mi polla me llena de tanta pasión que quiero prolongar esto
toda la noche, así que, haciéndola girar hacia un lado, levanto su
pierna y la penetro más profundamente, amando cómo grita cuando
doy justo en su centro.
Su grito de placer me hace sentir como un rey mientras ella se
estremece contra mí, y monta la ola que se estrella contra todo su
cuerpo. Miro fascinado cómo se deja llevar por el placer y nunca ha
estado más hermosa mientras se deshace en mi polla. Es demasiado
para contenerme y con un rugido me corro con tanta fuerza, que
quedo cegado por un momento, creo que nunca me he corrido tan
fuerte en mi vida. Follar con emoción es mi nuevo pasatiempo
favorito y pienso practicar con ahínco cada hora que pueda. Creo
que nunca tendré suficiente de esta mujer, y casi la compadezco
porque ahora que la he encontrado, mi amor será implacable y si
alguien puede soportarlo, no me cabe duda que ella puede hacerlo.

Amanece la mañana siguiente y despertar con Louisa en mis


brazos es un milagro que nunca envejecerá. Su cálido cuerpo contra
el mío calienta mi alma, mientras se revuelve, dejo caer un ligero
beso sobre su cuello.
—Buenos días, ángel.
Su suave suspiro de placer, consigue que sonría.
—Espero que hayas dormido bien, porque quiero follarte todo el
día.
Su risa baja, provoca que sonría como el imbécil del pueblo.
—Eres un cavernícola —dice con fingido cansancio.
Cuando me deslizo dentro de ella antes que despierte del todo,
sus ojos se abren de golpe y su jadeo me hace sonreír.
—En serio, Flynn.
Sus palabras no coinciden con su expresión mientras me balanceo
suavemente dentro de ella, cuando sus piernas me rodean la cintura,
me introduzco aún más, amando lo húmeda, cálida y deliciosa que
está. Deslizo el pulgar por su pezón saboreando su suave gemido de
placer y, dándole un ligero mordisco en el cuello, la oleada de calor
húmedo me indica que está disfrutando de cada minuto.
Esta vez le hago el amor a Louisa despacio y con cuidado,
aumentando el placer hasta que se libera con una lentitud que no se
parece en nada al frenético acoplamiento de la noche anterior
cuando pusimos un pie en este apartamento. Sus bajos gemidos me
llenan el corazón de luz, y así, Louisa Sullivan es mi nuevo juguete.
Jugaré con ella todo el día y toda la noche y me alegraré de
perderme de la vida durante el tiempo necesario para saciar la sed
que tengo de ella, porque nunca parece disminuir.
Mientras grita y muerde su labio, miro con asombro cómo
experimenta un orgasmo de lo más intenso.
Esto es lo que me gusta, ver el placer que mi cuerpo proporciona
al suyo y, por una vez, el mío puede esperar. No me interesa
precipitarme porque quiero ver cuántas veces puedo hacer que se
corra antes que el mío deje de jugar.
Capítu lo 37

LoUiSA

Si creí que cama significaba dormir, estaba muy equivocada.


Tuve dos orgasmos antes que Flynn me arrastrara de ella, para
sentarnos en su cocina de última generación, tan desnudos como la
naturaleza lo quiso, devorando el desayuno que ordenó de la
pastelería local.
La suave bollería y las ligeras y esponjosas tortitas hacen que mi
dieta fracase estrepitosamente, y me importa una mierda. Es
evidente que Flynn disfruta viéndome comer y la suave sonrisa de
aprobación dibujada en sus labios cuando gimo de anhelo es el
espectáculo más dulce.
De hecho, el desayuno con Flynn es interesante porque me
sorprendió exigiendo que me tumbara en el suelo de su cocina
mientras me rociaba con sirope de arce por todo el cuerpo. Luego
procedió a lamer hasta la última gota, y nunca volveré a ver las
tortitas de la misma manera. De hecho, hasta el desayuno fue un
acto sexual y mientras él se comía lo suyo de entre mis tetas, mis
muslos y de mi propia boca, me corrí intensamente de nuevo,
haciéndome dudar que alguna vez pueda seguir su ritmo.
Incluso cuando nos duchamos, recorre todo mi cuerpo con sus
manos y, mientras el agua se lleva el calor pegajoso, se arrodilla y
entierra su cara entre mis muslos y me chupa y lame hasta que
vuelvo a correrme. Cuando me saca de la ducha y nos seca a los dos
con una cálida toalla, le devuelvo el favor y me encanta cómo se
desliza hasta el fondo de mi garganta mientras lo chupo con fuerza.
Mientras nos limpiamos los dientes, me rodea el cuerpo con un
brazo y me empuja contra el lavabo mientras me penetra con fuerza
antes de arrastrarme a la cama y volver a adorarme hasta
desmayarme de cansancio.

Me despierto con la luz del sol calentando mi cuerpo a través de


la enorme ventana panorámica y con los miembros de Flynn
enredados en los míos. Está durmiendo profundamente y lo observo
por un momento, amando la expresión de paz en el rostro más
hermoso que he visto jamás. Todavía no puedo aceptar que sea mío
y que me ame tanto como yo a él, ahora soy una firme creyente en
los milagros porque Dios ha cumplido todas las oraciones que le he
ofrecido y ni siquiera importa que sea mafioso.
Cuando vi a su tío encadenado a la pared, lo que más me impactó
fue la excitación que sentí. Fue un subidón ver cómo un hombre
malvado recibía su merecido, y me pregunto qué dice eso de mí. Tal
vez soy más oscura de espíritu de lo que incluso yo pensaba y saber
que este hombre pegado a mí es capaz de tantos actos oscuros, me
hace enloquecer de pasión.
Posiblemente yo sea el monstruo aquí, no él, porque estoy
amando el lado oscuro de él incluso más que la luz.
—¿Qué estás pensando? —Su voz me sobresalta, alzo la vista y
noto su suave sonrisa divertida mirándome fijamente a los ojos.
—No mucho, simplemente en lo mucho que disfruté viéndote
trabajar ayer.
La sorpresa en sus ojos me hace reír a carcajadas, él sacude la
cabeza con asombro.
—Sabía que eras la mujer para mí, Louisa Sullivan. Debajo de esa
fachada angelical hay una mujer malvada arañando para salir.
—Será mejor que lo creas.
Se ríe, luego gime cuando su teléfono vibra furiosamente en la
mesilla de noche.
—Debería atender esto. —Se aparta con un suspiro desganado,
deslizándose de la cama, con el teléfono en la mano.
Mientras se coloca junto a la ventana y contempla la ciudad,
admiro su cuerpo desnudo como una ramera loca de lujuria,
salivando por cualquier cosa que pueda ofrecerme.
—Malik.
Veo cómo aumenta la excitación y me pregunto qué estará
escuchando en este momento. Obviamente, sea lo que sea, sus ojos
brillan con un placer que me indica que, al menos, son buenas
noticias.
—Estaré allí —gruñe.
Cortando la llamada, se toma un momento contemplando la
ciudad y, cuando se vuelve, veo lo que he firmado. El Don de la
Mafia está de nuevo en la habitación y el poder que desprenden sus
ojos hace que me humedezca y esté lista para actuar de nuevo.
Se sienta en la cama, acaricia mi cabello con sus dedos y dice con
pesar.
—Lo siento, cariño, pero debo ir a trabajar.
Mi corazón se hunde y suspiro.
—Supongo que yo también debería hacerlo.
Por un momento dejamos que la realidad se asiente, y sé que esta
burbuja ha estallado y tenemos que volver a la vida.
—Volveré a Seattle contigo y luego debo partir hacia Canadá.
—¿Por qué Canadá? —Me sorprende un poco eso y me intriga
cuando sonríe misteriosamente.
—Para ver a mis amigos e informar sobre una exitosa misión.
—¿Cómo?, ¿Que misión? —Estoy confusa, y él sacude la cabeza,
con sus ojos oscuros brillando de emoción.
—Te lo contaré todo, pero solo cuando tengamos algo que
celebrar. Todo lo que necesitas saber es que se trata de Winter y de
liberarla de ese bastardo psicótico al que llama marido.
Por alguna razón me alegro de ello, porque hasta yo me di cuenta
del sufrimiento de la pobre chica.
—Entonces hazlo pronto, Flynn, porque tengo la impresión que
su vida depende de tu éxito.
Para mi sorpresa, Flynn se abalanza como un ave de rapiña,
capturando mis labios en un profundo beso y, que Dios me ayude, lo
deseo de nuevo.
—Te amo, Louisa Sullivan. Cada día me sorprendes haciéndote
aún más increíble —dice con fiereza.
Cuando se pone en pie, tiro de él hacia atrás, pasando mis dedos
por las tres ásperas cicatrices sobre su corazón. Ya las había notado
antes y siento curiosidad por ellas y, al levantar la vista, sus ojos
brillan con algo que no puedo precisar.
—Estas marcas de garras fueron autoinfligidas.
Suena tan despreocupado, como si estuviera hablando de una
cera en el pecho o algo así.
—Antes que dejáramos la universidad, se llevaron a Winter y,
por razones individuales, todos los que vivíamos con ella estábamos
destrozados. Hicimos un pacto para liberarla y, para ganar la
membresía en nuestro selecto club, usamos un cuchillo en forma de
garra para jurar nuestra lealtad con esta cicatriz, significando donde
antes estaban nuestros corazones. Tuvimos que aparcar la emoción,
volvernos insensibles y crueles y hacer lo que debíamos para
liberarla y cambiar todas nuestras vidas para siempre. Esto es lo que
me envió a ti, Louisa. Esto es lo que me dio mi determinación para
llevar esto a cabo y ahora me siento como un fraude porque detrás
de esta cicatriz hay un corazón que late lleno de amor por ti. Solo
imaginarte en la posición de Winter hace que mi determinación de
liberarla sea aún más fuerte. Así que, Canadá es un informe de
guerra, si así lo quieres ver. Una guerra de mafias donde nos
reagrupamos y planeamos nuestro siguiente paso.
—¿Cuál será? —Estoy tan asombrada de este hombre, se ríe
suavemente.
—Supongo que implica un viaje a Inglaterra para uno de mis
amigos. Esperemos que llegue allí antes que Massimo.

Unas horas más tarde aterrizamos en Seattle. Luego tomamos el


corto trayecto hasta la casa de mi familia, y es como si hubiera
estado fuera durante meses, no días. Vivian y mi padre nos reciben,
y me doy cuenta que están ansiosos por nuestro encuentro con mi
odiado tío.
Me alegro mucho por Flynn cuando Vivian lo acerca y le da una
cálida bienvenida a casa y cuando mi padre se adelanta y lo abraza
con fuerza, las lágrimas de mis ojos son de felicidad porque al final
todo le salió bien.
A medida que avanza la noche, les relatamos lo sucedido y es
muy bueno saber que nos aceptan como pareja.
El momento más divertido fue cuando Sienna hizo su aparición y
pilló a Flynn despidiéndose de mí, besándome, y su grito de
disgusto me hizo reír a carcajadas. Todavía puedo oírla.
—Qué asco. Es tu puto primo, maniático.
Fue el momento más dulce de alzar mi mano, sacudiendo la
cabeza y decir triunfalmente.
—No, no lo es. Es mi prometido.
Su boca cayó al suelo y, por primera vez en su vida, se quedó sin
palabras y, mientras Flynn se marchaba a Canadá, disfruté cada
momento de decirle lo feliz que me hace.
Capítu lo 38

WiNteR

He visto a Massimo furioso antes, pero nada como esto. Salimos


del Salón Capital como un ciclón, con el temor de lo que haría a
continuación.
Mientras me siento a su lado en el vehículo negro blindado,
parece sumido en sus pensamientos, y sé que es mejor no distraer su
atención de eso. Diablos, hago todo lo imaginable para que no me
preste atención, pero eso no siempre es posible. Si ha tenido un día
duro, le gusta desquitarse con algún pobre desgraciado encadenado
a la pared en uno de sus muchos calabozos. Si no están disponibles,
me toca a mí dar un paso adelante y cuanto más tiempo pasa, más
segura estoy de poder soportarlo.
Mientras echa humo en silencio a mi lado, mis pensamientos
vuelven a Flynn, que es lo último que deseo. He entrenado a mi
mente para que los excluya.
Fingir que no existen, los hombres de mi vida que mataría por
proteger. Pero cada vez es más difícil y ver a Flynn sentado frente a
mí con una mujer muy parecida a mi amiga Emma, me catapultó a
una época más feliz en la que lo único que me preocupaba era lo que
pasaría después de la graduación.
Me quedé mirando mi plato en lugar de captar su mirada, pero la
tuve clavada en mí todo el tiempo. Parecía tan seguro de sí mismo y
tan entero, lo que me sorprendió porque, de todos, a Flynn le
resultaba más difícil lidiar con la locura.
Solo escuchar su historia me rompió el corazón, y fue muy
doloroso no reaccionar ante eso. Fingir que estaba preocupada por
Massimo es un elogio a mis habilidades interpretativas, las cuales
atribuyo a una sola persona. A mi hijo.
Todo lo que hago es por él. Mi sufrimiento es soportable gracias a
él. Por él existo y por él no fracasaré.
Las pocas veces que me ha permitido visitarlo son los mejores
recuerdos de mi vida y vivo para esos momentos.
Un día nos liberaré a ambos, pero no veo cómo.
Lo que más me aterra es que un día estaré sentada en la misma
mesa del Salón Capital, o en una muy parecida, y Alessandro estará
sentado frente a mí de la mano de la mujer que ama.
Constantemente me ronda por la mente la idea que nos
encontraremos con él y odio tener la esperanza que esté solo.
Simplemente imaginarlo con otra persona me destroza, y cuando
miro los hermosos ojos de Frankie, hay tanto de Alessandro en ellos.
Una parte de mí espera no volver a verlo y, sin embargo, mi
corazón me dice que es otra razón para luchar. Se merece saber que
tiene un hijo. Conocerlo, amarlo y protegerlo. Si no puedo ser parte
de eso, me alegraré por ellos. Si fracaso y el demente enloquecido
que está a mi lado acaba con mi vida, lo único que espero es que
Frankie esté con Alessandro, quien lo querrá tanto como yo. No me
preguntes cómo lo sé, simplemente lo sé y mientras acaricio el
recuerdo atesorado de él en lo más profundo de mi corazón solo
para mi placer, siento que mi determinación se endurece. Puedo
sobrevivir a este infierno en la tierra. Habrá un momento oportuno,
como me dijo Baron, y mataré a Massimo Delauren liberándonos a
todos.
—Lo has hecho bien esta noche, Winter.
Vuelvo a la realidad cuando su odiada voz corta el silencio y
respiro aliviada.
—Gracias, cariño.
Proyecto la voz sin emoción que a él le gusta oír, se vuelve y
sonríe a la luz oscura del coche.
—Esta noche puedes visitar a tu hijo.
Estoy segura que todo mi rostro se ilumina al sonreír tan fuerte
que creo que voy a estallar, y él se ríe suavemente.
—Sí, puedes quedarte a dormir en la guardería esta noche ya que
me espera una larga noche.
Sus facciones se tuercen en una violenta rabia.
—Es hora de enseñarle a mi mejor amigo lo que pasa cuando me
traicionas.
Normalmente me compadecería de la pobre alma desafortunada
que tiene en el punto de mira, pero por primera vez desde que
llegué aquí, desearía poder estar allí. Solo con recordar lo que ese
hombre hizo a Flynn y a su pobre madre me hace hervir la sangre
como un volcán en erupción y debe notarlo en mis ojos, porque
Massimo se ríe con placer.
—Mi pequeña gata salvaje. Cómo me gusta ver el diablo en tus
ojos, querida. Tal vez te deje observar a tu maestro en el trabajo. Tal
vez cambie de opinión y cancele tu noche.
Se ríe aún más al ver mi frenética expresión, se acerca, tomando
mi rostro entre sus manos, apretándolo fuertemente y haciendo que
las lágrimas se derramen de mis ojos.
Se inclina hacia delante y su asqueroso aliento me abrasa los
sentidos.
—Pero esta noche no necesito distracciones. Mi perfecta
muñequita será madre esta noche y mañana me plantearé
decolorarte el cabello.
Suelta mi cara y sacude la cabeza.
—Ahora me has hecho marcarte, querida.
Roza mi suave piel, con cara de dolor.
—Repararé el daño con maquillaje antes que puedas visitar a tu
hijo. Debes estar perfecta a todas horas del día y de la noche porque
sabes lo que pasa cuando se ensucia alguna de mis posesiones...
Tiemblo de miedo porque a Massimo le gusta que todo esté
siempre perfecto. Si percibe una mota de polvo en una habitación, la
renueva por completo. Si una miga se derrama en el suelo, pide una
alfombra nueva y he sabido que hace arrancar el suelo de baldosas y
lo vuelve a poner nuevo si algo lo salpica.
Massimo tiene tanto miedo a la imperfección que siempre me
sorprende lo mucho que adora su afición, en la que tortura, mutila y
mata a su víctima de la forma más cruel. Quizás por eso tiene las
mazmorras. Le gusta entrar en ellas desnudo, una ducha hay
colocada en el exterior que utiliza para lavar la sangre y los órganos
internos de su cuerpo.
Imagino que sería un caso de estudio fantástico para cualquier
psiquiatra, y espero que algún día reciba su merecido.
Volvemos a casa y nos dirigimos directamente a mi camerino,
como hacemos siempre, ya me he resignado a la rutina, esperando
sus instrucciones.
—Quítate la ropa y ponte en el pedestal —dice suavemente.
Lo he hecho tantas veces que ya no me avergüenza, mientras él
merodea alrededor mío mirando mi cuerpo desnudo, mantengo una
expresión ausente en mi rostro y actúo como la muñeca viviente que
él desea.
Me hace sentar, cepilla mi cabello cien veces antes de aplicarme
crema hidratante en cuerpo y cara. Luego me pone un camisón de
raso sobre los hombros, seguido de una bata a juego. Me pongo unas
zapatillas de raso y, cuando me coge de la mano, sonríe feliz.
—Perfecta. Justo como me gusta... por ahora, al menos.
Siempre soy consciente de tener una vida limitada, sintiendo que
ese día se acerca como la parca olfateando otra condenada alma.
Cuando la puerta de la habitación de Frankie se cierra detrás de
nuestro captor, no pierdo tiempo en acercarme a su cuna y mirar con
avidez su rostro angelical. Cada vez que lo veo está más grande.
Mientras lo observo dormir plácidamente, con sus largas pestañas
rozando su impecable piel, me entran ganas de abrazarlo. No
obstante, su aspecto es el de un ángel y no me gustaría perturbarlo,
así que me conformo con inhalar el suave y dulce aroma de la
inocencia en medio del infierno. Frankie es el afortunado. Por ahora,
al menos.
Tiene una enfermera a tiempo completo y se le cuida como a un
príncipe. No ha escatimado en gastos, y tiene todo lo que un bebé
podría desear excepto una cosa. Sus padres. Permanece en una jaula
dorada como uno más de sus juguetes, y hay tanto odio dentro de mí
por los minutos robados de verlo crecer.
Se revuelve mientras duerme y un pequeño gritito se escapa de
sus labios, tan rápida como un rayo, me acerco a él y lo estrecho
contra mí, amando su dulce olor.
Mientras se acurruca en mi pecho sostengo su delicada cabeza
contra mí, llorando lágrimas de amor y frustración porque lo único
que se nos permite son estos momentos robados.
Nos retiramos al sillón de lactancia y lo sostengo cuidadosamente
en mis brazos, mientras le canto una suave nana para que duerma.
Nunca antes había sentido un amor tan puro por nada y utilizaré ese
amor para insuflar fuerzas y llevar esta pesadilla hasta el amargo
final.
Capítu lo 39

WiNteR

Doce horas de puro placer han terminado, y uno de los guardias


de Massimo me ha recogido en la guardería y me ha llevado al
vestuario. Ninguno de ellos puede hablar porque él les cortó la
lengua hace años. Ni siquiera me miran. Se limitan a conducirme en
silencio a mi jaula, donde espero que el titiritero tire de mis hilos.
Como siempre, permanezco desnuda en el pedestal y a veces
permanezco aquí durante horas. Nunca tengo frío porque Massimo
mantiene una temperatura uniforme en la sala, pero sé que no debo
moverme ni un centímetro porque él me observa desde las cámaras
colocadas en todos los ángulos. Soy su muñeca viviente a la que
viste, juega y desecha a su antojo, y esta es mi estantería. Le gusta
vestirme con la ropa más fina, derramar las mejores joyas sobre mi
cuerpo y pintar una obra maestra en mi rostro. Su comentario sobre
decolorarme el cabello despierta mi curiosidad porque siempre ha
dicho lo mucho que le gusta que mi cabello sea tan negro como la
noche para poder verlo brillar.
La puerta se abre, él se dirige al interior y mi piel se eriza por mi
cuerpo como si tuviera voluntad propia.
—Buenos días, querida. Confío en que hayas dormido algo
porque hoy vamos a salir a jugar.
No digo nada y espero los detalles y mientras decide con qué
vestirme, me dice a dónde nos dirigimos.
—Iris Young fue mi niñera, como una segunda madre. Fue ella
quien me crio para ser el hombre fuerte que soy hoy.
Saca de la percha un vestido de verano floreado y de la estantería
un par de zapatillas blancas. A continuación, selecciona una
americana blanca antes de sacar unas gafas blancas del cajón de
cristal.
Cuando saca la lencería de seda más hermosa, me preparo para
que sus palpables dedos hagan de las suyas y, mientras recorre todo
mi cuerpo con esas manos, acariciando, frotando y amasando mi
carne, intento quedarme tan quieta como una estatua mientras él
termina el trabajo.
—Sí, ya es hora que os conozcáis. Estará muy contenta de ver que
al fin tengo una esposa cariñosa.
Me abrocha el sujetador a la espalda, dándome un ligero beso en
la nuca, necesito toda mi concentración para no estremecerme. A
pesar de la forma degradante en que me trata, nunca es sexual. No le
intereso para eso porque prefiere a hombres jóvenes. Pero oír que
tiene una hija hace que me pregunte por su pasado y me intriga
saber más sobre la mujer a la que, obviamente, amó una vez.
Pronto estoy preparada, me rodea críticamente antes de gruñir.
—Iris me ha traicionado. Me engañó y conspiró con mi mejor
amigo para ocultarme algo importante. Hoy tiene la oportunidad de
compensarlo y por eso, Winter, querida, te llevo para que veas lo
que ocurre cuando mis preciados bienes van en mi contra.
Tuerce la boca en una sonrisa satánica y toma mi mano.
—¿Vamos a visitar a mamá, querida? Estará encantada de
conocerte al fin.

Cedar Heights es como un gran hotel, cruzando sus puertas,


contemplo una agradable casa situada en un parque. Se ve elegante,
lo que no me sorprende porque a Massimo le gusta lo mejor de todo.
Nos reciben en la puerta cuando nuestra caravana se detiene y la
mujer que se encuentra allí tiene un aspecto impresionante con su
traje azul marino y su impecable camisa blanca. Lleva el cabello
recogido en un moño y está atenta con una enorme sonrisa mientras
Massimo me ayuda a bajar del coche.
—Señor y señora Delauren, bienvenidos a Cedar...
—Señora Travers, tengo una grave queja.
Las palabras de Massimo salen como fuego rápido, y la sangre se
le escurre de la cara mientras su labio tiembla.
—Lo siento, señor, por favor, dígame para poder arreglarlo.
—Has permitido que mi madre reciba visitas en contra de mis
estrictas instrucciones —gruñe.
—¿Visitas? —Ella parece confundida.
—Hace unos días, al parecer.
Él pasa junto a ella hacia el vestíbulo, ella lo sigue, diciendo
confundida.
—Estuve fuera un día. Tal vez vinieron entonces y mi gerente se
olvidó de mencionarlo. Tuvimos que ocuparnos de un leve ataque al
corazón, y puede que se haya olvidado de la visita con toda la
confusión. Lo investigaré y no volverá a ocurrir.
Ella casi jadea mientras corre para mantener el ritmo, cuando él
grita tan fuerte que me hace saltar.
—¡NO ES SUFICIENTE, SEÑORA TRAVERS!
Se gira sobre su temblorosa figura.
—Te pago bien por seguir mis reglas, y este es tu error. Si le ha
ocurrido algo a mi madre por tu negligencia, te haré pagar. ¿Lo
entiendes? —sisea furiosamente.
La locura en sus ojos me asusta y ella no difiere mientras solloza.
—Por favor, señor, yo no...
—Déjenos. —Massimo asiente a uno de sus guardias quien se
interpone entre ellos y mientras continuamos, ella es conducida en la
dirección opuesta.
Camino rápido y en silencio a su lado porque cuando Massimo
está de este humor, no tiene sentido intentar comunicarse con él. De
hecho, puede que ya se haya olvidado que estoy aquí y, mientras se
dirige a la desafortunada Iris Young, temo por la frágil dama que va
a recibir su temperamento.
Sin embargo, me sorprendo cuando toca suavemente a la puerta
y entra en la habitación, llamando suavemente.
—Mamá, estoy en casa.
Se oye una voz sorprendentemente firme.
—Massimo, llegas tarde —dice bruscamente.
Parece un poco preocupado, lo que me confunde aún más, y
mientras se pone delante de ella dócilmente, me hace un gesto con la
cabeza para que lo siga.
Sintiéndome como dos niños traviesos ante la directora, me sitúo
junto a él mientras ella nos mira por encima de sus gafas.
—¿Quién es la chica?
—Mi esposa, mamá.
—Tu esposa está muerta.
Sus duras palabras lo hacen estremecerse.
—Mi segunda esposa, Winter —dice con voz temblorosa.
Iris Young mira más de cerca, y veo a una mujer severa, de rasgos
angulosos y duros, mirándome con sorna.
—No es lo suficientemente buena.
Massimo parece preocupado.
—Nunca nadie será lo suficientemente bueno para mi hijo —ella
escupe.
Ahora estoy aún más confusa porque ella era su niñera, no su
madre, eso ya me lo ha dicho él, pero es obvio que interpretan un
papel con el que son felices y supongo que ella era más como una
madre para él que la suya propia, en cualquier caso.
Ella levanta un cepillo de su lado.
—Arrodíllate ante mí.
Me sorprendo cuando él hace dócilmente lo que ella dice y,
mientras permanezco incómoda, ella procede a cepillarle el cabello
con una mano firme y aparentemente dolorosa.
—Cuéntame tus novedades —ella sigue con su tarea.
—He cenado con un visitante tuyo —dice con voz suave.
Ella duda antes de continuar.
—No sé de qué estás hablando. Sé sensato, Massimo, no finjas —
dice con dureza.
Lo miro fijamente y veo cómo la malevolencia se cuela en sus
ojos.
—El hijo de Wesley Vasquez y la hija de mi hermano —sisea.
—¿La hija de Dimitri? no seas ridículo. ¿Por qué iba a venir a
verme? Deja de decir mentiras, Massimo.
Salto cuando ella golpea el cepillo con fuerza contra su cabeza,
haciendo que se tambalee hacia un lado y mientras se endereza, la
rabia se instala sobre él como un amigo bienvenido,
transformándolo en el monstruo que es la mayor parte del tiempo.
Cuando ella levanta la mano para seguir cepillando, él agarra su
muñeca, se gira, inclinándose hacia delante para mirarla fijamente a
los ojos sorprendidos.
—¿Me estás mintiendo, mamá?
Por primera vez, veo el miedo genuino en su expresión y su voz
tiembla.
—No.
El cepillo cae de su frágil mano mientras la palma de él presiona
firmemente su boca y sus ojos se humedecen mientras él susurra con
una voz revestida de oscuridad.
—Ahora escúchame, vieja bruja. Te he tratado como un hijo
amoroso. He pagado para que vivas como una reina y he sido tu
único visitante durante varios años. No hay nada que no haría por ti
y, a cambio, esperaba tu lealtad.
No estoy segura si puede siquiera respirar mientras su cara se
pone roja.
—Me traicionaste, mamá. Me mentiste, me quitaste a mi hija y
pusiste un cuco en el nido. Te confabulaste con mi mejor amigo para
mentirme, y nunca te lo perdonaré —gruñe.
No estoy segura que siga respirando, pero entonces él retira la
mano y ella jadea por aire. Agarra su cabeza con ambas manos,
como hizo conmigo.
—¿Dónde está mi hija?
Los ojos de Iris están muy abiertos y asustados, me da pena a
pesar de lo que ha hecho. Realmente espero que le diga lo que
necesita, pero parece derrotada.
—No puedo —susurra.
Tengo que admirar sus agallas porque Massimo tiene su vida en
sus manos literalmente y, sin embargo, si yo estuviera en su lugar, la
muerte sería un compromiso bienvenido porque no parece que le
queden tantos años, de todos modos.
—¿Por qué no? —Las palabras de Massimo carecen de emoción, a
pesar que ahora mismo está lleno de ella.
—No lo sé —lágrimas se filtran de sus ojos.
—Inténtalo de nuevo. —Él aprieta su agarre y ella se ahoga.
—Todo lo que recuerdo es que fue a Inglaterra, con una familia
para la que había trabajado. Sr. y Sra. Cruickshank —solloza.
—Ahora estamos llegando a algo. —Massimo suena triunfante.
—Murieron en un accidente de coche cuando ella tenía un año y
lo último que supe es que la habían dado en adopción —dice con
tristeza.
Estoy tan asustada ahora mismo porque Massimo se ha puesto
tan colorado que parece que su sangre esté a punto de hervir, la
suelta y la empuja hacia atrás en su asiento. Luego se dirige a la
ventana, como si estuviera pensando en algo.
Por un momento miro fijamente a Iris Young, ella me devuelve la
mirada temerosa e imagino que ahora mismo estamos pensando lo
mismo. Ella está a punto de experimentar el alcance de su ira, y no
hay absolutamente nada que ninguna de las dos pueda hacer al
respecto.
Los segundos pasan, Massimo mete la mano en el bolsillo y saca
una pequeña caja metálica. Observo atentamente cómo retira la tapa
y saca una jeringuilla, llenándola de líquido de una ampolla situada
al lado.
Respiro y miro a Iris con miedo, pero ella parece resignada a lo
que sea que haya planeado.
Él retrocede ante ella y se arrodilla, un gemido grave rompe el
silencio. Suena como un animal torturado esperando que lo liberen
de su miseria. Luego deja la jeringa en el suelo a su lado antes de
acercarse a ella y estrecharla tiernamente contra su pecho.
Mientras mis ojos se posan en la jeringa cargada, vuelven a mi
mente las palabras de Baron cuando me dijo que esperara el
momento oportuno.
Podría ser este.
Mientras Massimo se pierde en el momento, yo podría dar un
paso adelante y hundir la jeringa profundamente en su cuello.
Podría salvarnos a todos porque supongo que no hay nada bueno
dentro de esa ampolla.
Un breve segundo es todo lo que tengo y, cuando mis miembros
responden, también lo hacen los suyos, extiende sus dedos alrededor
de mi única oportunidad antes que pueda siquiera moverme, y
observo con todo el dolor de mi pérdida, cómo clava la aguja
profundamente en su nuca.
Llora abiertamente mientras ella se convulsiona en sus brazos.
—Lo siento, mamá. Te quiero, recuérdalo siempre —susurra.
Me sorprendo cuando grita furioso.
—¡Winter, haz sonar la alarma! Mi madre está sufriendo un
ataque.
Saltando al pulsador de la alarma a su lado, presiono con fuerza y
espero que la ayuda llegue pronto y puedan hacer algo para salvarla
y, mientras los pasos golpean hacia la puerta, Massimo guarda
fríamente las pruebas mientras sostiene a su antigua niñera en
brazos, llorando mientras le ruega que aguante. La sala se llena y
ponen en práctica un simulacro bien ensayado, Massimo observa
atentamente en todo momento, cogiendo mi mano.
Esperamos hasta que llega la ambulancia y los médicos la
revisan, conectando varias vías, trasladan su cuerpo flácido y frágil a
la camilla.
—¿Eres su hijo? —pregunta uno de ellos amablemente.
Massimo asiente con la cabeza.
—¿Se pondrá bien?
—No estoy seguro. Parece una apoplejía. Sabremos más cuando
lleguemos al hospital. St. Cedars, si quieres reunirte con nosotros
allí.
—Por supuesto.
Massimo suena como un familiar preocupado y, mientras se
llevan a Iris Young, empezamos a caminar lentamente hacia el coche.
Una vez dentro, Massimo se echa hacia atrás y dice con tristeza.
—Los accidentes cerebrovasculares son algo terrible, Winter. La
persona puede quedar encerrada dentro de su propio cuerpo en un
infierno. Mi pobre mamá, nunca podrá volver a hablar. Nunca podrá
soltar mis secretos y se mantendrá viva con tubos y drogas hasta que
yo decida desconectarla. Un final tan terrible para una mujer
poderosa, ¿no estás de acuerdo?
Hielo congela mi corazón con cada palabra que pronuncia,
porque la venganza de Massimo es sádica.
Mientras el coche se aleja, suspira con fuerza.
—Es una lástima que me vea obligado a volver a alojar a mamá
con nosotros cuando este lugar se cierre al iniciarse las
investigaciones por asesinato de la señora Travers. Una mujer tan
malvada traficando con la muerte siendo bien pagada para acabar
con el sufrimiento de sus residentes por dinero. Qué tragedia, ¿no
está de acuerdo?
Solo puedo estar de acuerdo mientras volvemos a casa a toda
velocidad, y toda esperanza queda en Cedar Heights. Soy tonta si
pienso que alguna vez podré escapar de este monstruo despreciable.
—Al menos tendré a mi viejo amigo Wesley para consolarme en
mi hora más oscura. Me temo que no puedo utilizarte más por el
momento, así que debes volver a la estantería. Pero mantente fuerte,
querida, tu día llegará —dice con viveza.
Mi estantería, como él la llama, es una jaula pintada de blanco
situada en una de sus mazmorras donde vivo hasta que él decide
jugar conmigo. No suelo estar encerrada allí, solo cuando tiene algo
que le da mucho más placer para ocupar su tiempo, y supongo que
la desafortunada víctima esta vez es Wesley Vasquez. Por una vez,
me alegro de estar fuera de peligro, porque incluso encerrada en una
jaula, una prisión húmeda, es mejor que el destino que le espera a
Wesley Vasquez.
Epílo go

C b Mafia

Es bueno estar de vuelta.


Mi avión privado aterriza en el pequeño aeródromo cercano a la
sede del club, y estoy deseando ponerme al día con mis amigos.
Cuando vengo aquí, viajo ligero y solamente me acompañan cuatro
de mis soldados. Naturalmente, Silvio se ha convertido en mi
consigliere y es mucho más feliz por ello. Nadie admiraba ni se
preocupaba por mi tío, y fue una transición fácil cambiar su lealtad
hacia mí. Soy uno de ellos, después de todo, y he vivido una vida
cruel junto a ellos bajo su liderazgo. Sin embargo, ya no. Ahora estoy
al mando y es tan jodidamente increíble como siempre supe que
sería.
Mientras subo al vehículo que nos espera para llevarnos a la gran
fortaleza oculta en el bosque, me inclino hacia atrás, cerrando mis
ojos, amando que la locura haya disminuido en ellos. Solo puedo dar
crédito a una persona por eso y pensar en Louisa a salvo en casa en
Seattle, volviendo a trabajar para su padre, provoca una paz a la que
no estoy acostumbrado. Es bueno saber que está esperándome. Que
ya no estoy solo. Tengo una familia, una buena familia que se quiere
y sorprendentemente me incluyen en ella. Mi futura esposa es fuerte,
sexy y poderosa, tan hermosa que me asombra cada vez que la miro.
Ahora tengo un negocio, un negocio mafioso, y depende de mí
que esta vida sea lo más segura posible para todos nosotros. Así que
aquí estoy, en el Club Mafia, listo para contactar con mis
compañeros y poner en marcha el plan para garantizar nuestro éxito.
El vehículo se detiene ante la enorme puerta, dándonos la
bienvenida al interior, percibo los ojos de los guardias, vigilando
desde cualquier punto de observación. Los hombres de Angelo, le
son fieles, lo vigilan como el rey que es y, al abrirse la puerta, veo a
su consigliere Roberto mirándonos con cautela.
—¿Aún no ha sustituido a ese jodido dinosaurio? —murmura
Silvio.
Me río suavemente.
—Es una vieja, pero leal. Angelo aprecia su experiencia y no le
hace ascos porque, al parecer, se aferra a la vida con sus últimos
dientes.
—¿No lo hacemos todos, señor?
La seca réplica de Silvio me hace reír y, al tiempo que me acerco y
asiento fríamente a Roberto, me preparo para un reencuentro de lo
más grato.
Mis hombres se retiran a sus propias posiciones de vigilancia,
como una operación bien engrasada, de manera natural.
Sigo a Roberto hasta el gran salón donde Angelo estará
esperando. Eso al menos está garantizado, y me pregunto quién
habrá llegado antes que yo.
Roberto abre la puerta y anuncia con voz dura.
—Don Vasquez, señor.
Dirigiéndome al interior del salón, dos hombres se giran y
aplauden lentamente cuando me acerco y, por alguna extraña razón,
me conmueve enormemente.
Atrapando sus abrazos, me complace ver que Angelo y Malik
están tan emocionados como, mientras nos abrazamos en grupo.
—Buen trabajo, Flynn —susurra Malik.
Asiento con la cabeza porque, por alguna razón, no puedo formar
palabras y Angelo me da una palmada en la espalda.
—Dos menos, quedan tres.
Nos retiramos y me miran con atención mientras Angelo dice
divertido.
—Entiendo cómo te sientes ahora mismo, Flynn, y es algo bueno.
Asiento con la cabeza.
—Lo mejor.
—¿Y tu ángel?
Malik mira con curiosidad y luego se ríe mientras mis ojos se
iluminan y no puedo evitar que la sonrisa comemierda revele mis
sentimientos con respecto a ella.
—Perfecta en todos los sentidos.
Angelo asiente y sonríe ampliamente.
—Yo también sé lo que se siente. Me alegro por ti, hermano.
Malik gime.
—Bueno, me alegro por vosotros, pero algunos seguimos
residiendo en el infierno y veros a ambos envueltos en la dicha
doméstica no lo hace más fácil.
—Ya llegará tu momento. —Angelo se acerca a una mesa, me
entrega un vaso de cristal con whisky y ellos levantan el suyo en un
brindis.
—Por el Club Mafia y la siguiente etapa de nuestro plan.
—¿Dónde están los demás? —pregunto mirando alrededor.
Como si se tratara de una señal, la puerta se abre y Roberto
aparece con una Bestia de aspecto enfurecido e intercambio una
mirada cauta con los demás.
—Necesito un trago —gruñe.
Angelo saca otro vaso de whisky de la bandeja y se lo da, lo que
dura un segundo antes que Alessandro suspire.
—Lo necesitaba.
—¿Qué ha sucedido? —Los ojos de Malik se entrecierran y
Alessandro suspira con fuerza.
—Esta mierda me está afectando. La espera es lo más duro —
responde pesadamente.
Miro a Angelo porque ambos comparten el dolor ya que, si bien
Winter es la hermana gemela de Angelo, por alguna razón durante
el poco tiempo que pasaron juntos, Alessandro se enamoró profunda
y duramente del hermoso ángel que actualmente está encadenado al
lado de Satanás. Al acercarme, veo que el dolor se ha profundizado
en los ojos de Alessandro, preocupándome por mi amigo.
Aunque no convive con la locura de la mafia como el resto de
nosotros, sigue siendo el heredero, y su abuelo solo le ha permitido
perseguir sus sueños como productor de Hollywood, con la
condición de sucederle como cabeza de familia cuando muera.
—Entonces te gustará descubrir que la tercera fase de nuestro
plan ya está en marcha —dice Angelo.
Todos sonreímos porque se trata de una gran noticia, Angelo
mira a Malik.
—Tal vez deberías explicar dónde está Ivan —le dice.
Nuestro quinto miembro ha desaparecido.
—Por fin he conseguido localizar a la hija de Massimo. Su
nombre es Charlotte Richmond, y actualmente está encerrada en su
último año de su carrera en lo profundo de la campiña inglesa —
dice con mucha diversión en su voz.
—Buen trabajo. —Estoy impresionado y Alessandro dice con
urgencia.
—¿Cuál es el plan?
Malik intercambia una mirada oscura con Angelo, y reconozco el
brillo maligno de sus ojos mientras se ríe suavemente.
—Comenzamos una carrera de lo más oscura. Supongo que
Massimo averiguará la misma información que yo, si no lo ha hecho
ya, y se pondrá en camino para reclamar a su hija perdida. Es una
suerte que nuestro amigo de la Bratva ya estuviera en el país y lo
hayamos mandado recogerla.
—¿Y luego qué? —Alessandro está deseando actuar, y me siento
tan mal por él y a la vez aliviado que aún no haya presenciado el
sufrimiento que está padeciendo Winter en estos momentos, porque
dudo que fuera capaz de contenerse si estuvieran juntos en la misma
habitación y nuestros planes cuidadosamente trazados estallarían en
un baño de sangre.
—Está a punto de ser secuestrada por un salvaje y deberíamos
pensar en la pobre chica y en la pesadilla que está a punto de sufrir
—responde Malik.
Esto nos hace reír porque el apodo de Ivan es bien merecido. Es el
único de nosotros al que le encanta esta vida, se deleita en ella y
adora cada sádico momento de la misma. Le encanta luchar y el
único hombre que puede igualarlo es nuestra bestia Alessandro y
solo pensar en el guerrero tatuado dirigiéndose a Charlotte
Richmond me hace expulsar un suspiro y decir con sentido.
—Pobre mujer. Hija de un loco y a punto de ser secuestrada por
otro. Lo siento por ella.
Los demás se ríen y Angelo sonríe.
—Entenderías mucho lo que es vivir con un loco. Cuéntanos tu
historia.
Mientras les relato lo que ha sucedido para llegar a este punto
Malik silba lentamente.
—Buen trabajo, Flynn, me alegro por ti.
Lo miro con interés.
—¿Cómo van las cosas para ti?
Los demonios dan vueltas mientras Malik se encoge de hombros.
—Lo mismo, pero tendré mi día. No temas por eso.
Alessandro interrumpe.
—Así pues, el plan, concluye su historia.
Malik asiente.
—Ivan retira a Charlotte del mundo, manteniéndola oculta.
Esperamos a que Massimo pierda la cabeza cuando no la encuentre,
entonces acudimos a él proponiéndole un trato.
—¡Esperamos! —La cara de Alessandro es como un auténtico.
trueno y Angelo dice rápidamente—. Esperamos hasta que llegue el
momento. Hemos llegado muy lejos, Alessandro. No vamos a ir a la
carga y arruinarlo todo. Estas cosas llevan su tiempo, y tu
participación es más necesaria para liberar a Winter que la de nadie.
—Entonces, ¿a qué estamos esperando? —Los ojos de Alessandro
brillan con malevolencia, mezclada con impaciencia, y casi me
compadezco de él cuando Angelo dice sombríamente.
—Necesitamos a tu abuelo y su ejército para que esto funcione.
Todos miramos fijamente a Alessandro, cuando observo que la
derrota se asienta a su alrededor como un ángel vengador
reclamando el alma que se ha escapado. Mira hacia abajo y me
pregunto qué estará pasando por su cabeza en este momento,
entonces, alzando su rostro con la mirada en torno al grupo, percibo
una determinación implacable que no existía antes.
—Considéralo hecho.
No hay palabras que ofrecer para mejorar este momento para él
porque todos sabemos lo que Angelo acaba de pedir. Se acabó la
libertad de Alessandro. Su derecho a vivir una vida normal. Ahora
debe dar un paso adelante y volver con su familia. La mafia siciliana
más poderosa y temida por todas las familias del mundo. El abuelo
de Alessandro es el jefe de la misma y si va a conceder algún favor,
únicamente aceptará una muy buena razón para ello, y Alessandro
va a tener que ofrecerle el regalo que ha estado esperando.
Su alma.
Próximo Libro

Si no estás preparado para el dolor, no busques el placer,


porque las rosas tienen espinas y las espinas extraen
sangre.
Puede que me llame Ivan, pero soy más conocido como El
Salvaje.
Nacido y criado como heredero de la Bratva y amando
cada delicioso minuto de mi vida.
Por eso fue fácil secuestrar a la licenciada Charlotte
Richmond de su internado en Inglaterra.
Fue un placer esconderla mientras su depravado padre la
buscaba.
No tengo corazón, ni emociones, ni moral.
Ella es una moneda de cambio, un medio para un fin.
La usaré para liberar a la hermana de mi amigo de un loco.
Un intercambio, si quieres.
Pero esta Rosa Inglesa tiene espinas mortales y no va a caer
sin luchar.

Oscura, peligrosa y llena de perversión. Este libro te


envolverá en las sombras hasta que no puedas soportar la
luz. Las escenas pueden alterar a algunos lectores, estáis
advertidos.
Sobr e la Auto r a

Me encanta escribir lo que me gusta leer y cuanto más picante,


mejor. Además, me encanta una buena historia y trato de
combinar las dos cosas y llevarte a un mundo en el que los
hombres y las mujeres son fuertes y protectores, y proporciono
todos los sentimientos.

También podría gustarte