LOS TIPOS DE LENGUAJE
El lenguaje regionalista: un regionalismo es una palabra que pertenece a una zona o región
determinada. En Costa Rica, por ejemplo, se llaman costarriqueñismos.
Carlos Luis Fallas usa en sus novelas muchos regionalismos; en “Mamita Yunai”, por ejemplo, agregó, al
final, un glosario de términos propiamente costarricenses, palabras tantas veces escuchadas por él en los
comisariatos, fondas y campos de banano. Por ejemplo: aterro es un montón de escombros, tierra u otros
materiales que obstruyen el paso.
Otros regionalismos: baboso: tonto, babieca; bergueo: combate o batalla (modismo nicaragüense); caites:
zapatos burdos o viejos; comisariato: expendio de mercaderías y licores en las fincas bananeras; culista:
invertido o afeminado (modismo nicaragüense); crique: zanjón lleno de agua para drenar el terreno (del
inglés creek) del lenguaje créole; chuica: trapo viejo; jarana: deuda; tiesura: carente de dinero.
El lenguaje popular: es el lenguaje natural que el pueblo deforma o desfigura en su pronunciación.
Este tipo de lenguaje se puede corregir, a diferencia del regionalista, que no se corrige; haiga (por haya),
pa’que (para que), ques (qué es). El hablante desfigura la pronunciación de las palabras, especialmente,
mediante contracciones del lenguaje: giubo, idiay, nuesque... Veamos algunos ejemplos en la novela
“Mamita Yunai”:
Pa’l otro lao, con esta gente Voy pa’l otro lao. Idiay, ¿se vinieron de viaje?
¡Horita nos zafamos, pa’llá otra vez! ¿Usté venil también pa la votación?
¿Vas’ir pasao mañana a las votaciones? Si sos honrao ganás, peri si m’engañás
Hora mi hermano se ha puesto muy mal y Dios ha de querer que muera antes que yo, pa’enterralo ... A mí
que m’ entierre el que pase...
El lenguaje literario:
En todas el mismo trajín de carga y descarga de mercadería y de bajar y subir de pasajeros (antítesis).
Nuevas paradas y nuevas arrancadas, bruscas, como las de todo tren, de la United que no lleva turistas
(reiteración – símil).
Árboles enormes con largas trenzas de bejucos, humedad y sombras por todas partes (metáfora).
Poco a poco se iba esparciendo la gente por entre la multitud de tortuosas picadas, profundas, estrechas y
resbaladizas. Parecía un ejército de asalto de una inexpugnables fortaleza (símil).
Nada como las sombras y la soledad y el silencio de las montañas desconocidas para imponer pavor a los
hombres más audaces.
Un coro de potentes aullidos horadó el silencio de las montañas (hipérbole).
Y deseaba también lanzar gritos potentes que se quedaran clavados en el corazón del monte (hipérbole).
Todo formaba un conjunto impresionante y macabro, semejante a un desfile de fantasmas fugitivos
(símil).
Devoramos lo conseguido y muertos de sueño y de cansancio nos fuimos a dormir a un campamento
abandonado (hipérbole).
Al brujo le brillaban los ojos como los de un gato. (símil)
Todo quedaba estúpidamente inmóvil, como si la Naturaleza se hubiera transformado en plomo (símil).
Brillaba en el cielo despejado el Sol chorreando fuego sobre las espaladas desnudas (hipérbole).
Nosotros seguíamos sudando sobre las palas... pon... pon... pon... (reiteración).
Iniciábamos el regreso como perros apaleados, andando con desgano y silenciosos (símil).
Piernas enfermas, piernas hinchadas, piernas maltrechas (reiteración).
Y todos aullaban y se estremecía el campamento como si millones de demonios estuvieran allí (símil).
Y los enamorados en las puertas; y los amigos que pasaban saludando con la mano (anáfora).
Que levantaran ronchas ardientes. Que chuparan sangre hasta caer rodando como rojas bolillas (anáfora
- símil).
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Esas horas de letargo profundo, de muerte ficticia, sin sentir nada, sin soñar en nada, son el oasis en la
vida árida y desierta del limero (metáfora).
Las formas de expresión:
La descripción: consiste en decir cómo son los seres y las cosas atribuyéndoles cualidades o propiedades:
“Todo el miserable caserío era monótono y desagradable. Las dos filas de campamentos, una frente a la
otra a ambos lados de la línea, exactamente iguales todos montados sobre basas altas; techados con zinc
que chirriaba con el sol y sudaba gotitas heladas en la madrugada; construidos con maderas creosotadas
que martirizaban el olfato con su olorcillo repugnante, y puntuados de amarillo desteñido”.
La narración: consiste en referir o contar sucesos, aventuras, acontecimientos o cualquier hecho que pueda
ser contado; es decir, indica qué hacen los seres y las cosas: “Nos íbamos quedando rezagados y encendí el
foco para que pudiera aligerar el paso. El descenso era peligrosísimo: dando tumbos y traspiés, sorteando
despeñaderos o cayendo entre los baches profundos, llegamos a un descanso donde nos esperaban algunos,
y, al irse a sentar, la negra pegó un grito y manoteó en el aire. Instintivamente estiré el brazo y la agarré
del pelo”.
El diálogo: es una conversación entre dos o más personas. Cada una de ellas se llama interlocutor y lo que
dicen son parlamentos. Los parlamentos se escriben siempre iniciando párrafo y deben llevar el signo de
puntuación llamado guión mayor o raya:
“-¡Desgraciados! ¡Yo quisiera que todos los machos tuvieran un solo pescuezo pa cortarlo di un machetazo.
–Así pensaba yo también antes, Herminio. Pero no son todos.
-¿Onde cogiste todas esas cosas?
-¿Onde? Las he sacado del fondo del suampo, Herminio...”
REDACCIÓN DE PÁRRAFOS
El párrafo es la unión de varias oraciones, que tiene una idea principal y otras secundarias y que se inicia
con sangría y letra inicial mayúscula y termina en punto y aparte.
El párrafo descriptivo: describir es como dibujar con palabras, es decir como son los seres y las cosas. El
párrafo puede ser serio o humorístico, combina lo físico con lo moral, puede ser objetivo o subjetivo; se
puede describir lo presente, lo pasado o lo futuro; predomina el uso de adjetivos y comparaciones (el símil):
“La madre de Sergio se llamaba Jacinta, pero en su casa siempre le dijeron Cinta. Era una personita
encantadora, con el cerebros de pájaros. Los treinta años no lograron llevar la gravedad de esta criatura
que jamás enterró la ligereza de su infancia. Era menuda y graciosa con la cabeza hecha un nido de
colochos oscuros...”
El párrafo narrativo: narrar es contar lo que hacen los seres y las cosas. El párrafo narrativo debe tener
una acción, personajes, ambiente y un tiempo específico. Presenta un aspecto de una historia y aparece un
narrador, que cuenta el relato. Los verbos de acción desempeñan un papel muy importante en la narración,
por eso el uso de tiempos verbales es un especial recurso para redactar estos párrafos: “Y hace como mes y
medio, un canadiense llegó y dijo que estaba haciendo carbón en polvo. Vino aquí, preguntándome cómo
podía llegar a la mina. Dijo que regresaría dentro de unas semanas pero no ha vuelto. Y sería muy fácil
trabajar esa mina ahora porque hay buena carretera”.
El párrafo expositivo. Tiene como propósito informar, demostrar o convencer. Puede ser de
conocimientos, de experiencias vividas o de opiniones sobre algo o alguien. Presenta objetividad y claridad ,
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exactitud o rigor científico: “Aunque los beneficios de esta sociedad podrían extenderse a la protección de
los recursos naturales, y al mejoramiento de la investigación, diversos sectores gubernamentales y no
gubernamentales, nacionales e internacionales, objetan la”Venta de la Naturaleza” a países carentes de
ella”.
Las ideas en el párrafo: las ideas en un párrafo pueden ser:
De introducción: aparecen al inicio e introducen el tema del párrafo: “Abordaremos superficialmente el
tema. En las siguientes líneas...”
Fundamentales o tópicas: plantean el núcleo significativo, lo más importante.
De desarrollo: complementan, dan ejemplos o cuestionan la idea fundamental.
Las ideas de introducción son opcionales, es decir, pueden parecer o no. De acuerdo con lo anterior, los
párrafos pueden ser:
Párrafos analíticos: primero se presenta la idea principal y luego, se desglosa. “En todas las
estructuras familiares existen contradicciones. La familia puede ser un refugio, un sistema de
solidaridad y de apoyo mutuo; o bien, puede tener un efecto de freno, dificultando el desarrollo
individual o social, e incluso empujando a los abusos sexuales, los malos tratos o el homicidio”.
Párrafos sintéticos: primero se desarrolla, se desglosa, se discute y luego se presenta la idea principal:
“Ya se trate de familia extensa; integrada por varias generaciones que conviven en el mismo lugar, de la
familia nuclear constituida por la madre, el padre y los hijos, o de la familia monoparental, lo que en
todos esos casos mantiene unidos a sus miembros, son los lazos afectivos y de colaboración, una
serie de valores comunes y una misma visión del futuro”
Párrafo analítico – sintético: este párrafo inicia con una idea fundamental, se desarrolla y cierra con
una idea conclusiva: “No tengamos miedo de ser jóvenes protagonistas de la gran aventura de fin de
siglo, la aventura de confirmar una Costa Rica de nuevas oportunidades, la aventura de ser
constructores de nuestro propio futuro y el de todos. Es una gran tarea por realizar y tenemos que
enfrentarla con valentía. En el pasado, los jóvenes no le fallaron a este país y ahora nosotros con fe,
esperanza y la ayuda de Dios tampoco le fallaremos”.
Párrafos sin frase tópica claramente expresada: a veces, la frase tópica no aparece claramente
expresada, el lector debe deducirla de la lectura total: “Algunos investigadores sostenían la hipótesis
de que un marinero de Manchester, Inglaterra, murió de SIDA en 1959, pero no ha sido probado”.
Un nuevo párrafo: el párrafo dialogado: sucede cuando el que escribe cede la palabra a los personajes
y estos hablan en el texto. Puede ser:
a) en forma directa: cuando incluimos el diálogo en el texto. Recuerde que debe llevar
el guion mayor o raya.
- “¿Cómo estás, Rocinante, tan delgado?
- Porque nunca se come, y se trabaja.
- Pues, ¿qué es de la cebada y de la paja?
- No me deja mi amo ni un bocado.
- Anda, señor, que estás muy mal criado, pues tu lengua de asno al amo ultraja”.
b) En forma indirecta: recoge lo que dicen los personajes, no reproduce textualmente
las palabras.
“Una tarde, mientras mi marido estaba fuera, mi hermano trajo, con gran sorpresa un
médico. El médico me vio a los ojos cuidadosamente, y dijo, muy serio, que si aquello se
seguía descuidando, podía ser muy grave”.
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