Guía Estudiantil: Revolución Francesa
Guía Estudiantil: Revolución Francesa
Sociales 8
GUÍA DEL ESTUDIANTE
Juan Manuel Santos Calderón
Presidente de la República
Yaneth Giha Tovar
Ministra de Educación Nacional
Liliana María Zapata Bustamante
Secretaria General con funciones de Viceministro de Educación Preescolar, Básica y Media (E)
Mónica Ramírez Peñuela
Directora de Calidad para la Educación Preescolar, Básica y Media
Camila Gómez Afanador
Subdirectora de Fomento de Competencias
Diego Pulecio Herrera
Subdirector de Referentes y Evaluación
Ana María Pérez Martínez
Coordinadora Aulas Sin Fronteras – MEN
Agradecimientos a los funcionarios del MEN que definieron e iniciaron este proyecto:
Gina Parody D’Echeona (Ministra de Educación Nacional 2014-2016)
Luis Enrique García de Brigard (Viceministro de Educación Preescolar Básica y Media 2014-2015)
Laura Patricia Barragán Montaña (Directora de Calidad para la Educación Preescolar Básica y Media 2014-2015)
Ana Bolena Escobar Escobar (Directora de Calidad para la Educación Preescolar Básica y Media 2015- 2016)
Paola Trujillo Pulido (Directora de Calidad para la Educación Preescolar Básica y Media 2016- 2017)
Equipo encargado de la construcción de las guías pedagógicas y material audiovisual de Octavo grado
Unión de Colegios Internacionales (UNCOLI)
Camilo París Anzola (Gimnasio La Montaña)
Coordinador Aulas Sin Fronteras
María Cristina Murillo Díaz (Colegio Campoalegre)
Coordinadora Equipo de Ciencias Sociales Aulas Sin Fronteras
Equipo de Ciencias Sociales Aulas Sin Fronteras
Juan Carlos Álvarez (Colegio Colombo Hebreo)
Eliana Díaz Muñoz (Colegio Marymount)
Fabiola Peña Ortiz (Colegio Campoalegre)
María José Ramírez Ruiz (Colegio Campoalegre)
Elba Rocío Sánchez Bejarano (Institución Educativa Agrícola La Unión de Bajirá)
Segunda edición
Bogotá, D. C., enero 2018
Revisión editorial (Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos)
Vicens Santamaría Francisco Granados Marisol Ruíz Jiménez
Luis Fernández López Francisco Pérez Davia María Andreo Nogueira
Juan Antonio Cano Teresa Andújar Ricardo Román Carabaña
Cristina Portillo María Antonia Marquina María Gema Medina
Julio Manuel Pérez
Edición
Paulina Zuleta Jaramillo
Diseño y diagramación
Pauline López Sandoval (Centro de Innovación Educativa Regional – Centro)
Mónica Contreras Páez (Centro de Innovación Educativa Regional – Centro)
ISBN
978-958-785-013-0
Colegios UNCOLI participantes
Clase 1
Tema: Revolución Francesa (Ilustración y desarrollo)
Actividad 1 – Tarea
Lectura 1
Revolución francesa
¿De pura casualidad recuerda en qué período de la historia quedamos el año pasado? ¿Recuerda nombres
como Hobbes, Voltaire o Rousseau? ¿Palabras como contrato social, razón, progreso y libertad?
Seguramente sí, y recuerda este maravilloso período de la historia, y pues qué bueno que lo recuerde
porque aparte de ser maravilloso, la Ilustración es una parte fundamental para explicar lo que pasó
después. Recordemos la Ilustración en un par de sencillas frases, para poder adentrarnos en el tema de
hoy, que seguro le encantará: La Revolución francesa.
N
O E
Océano
Atlántico
Francia
Mar Mediterráneo
1450 km
Fuente: (2012). Atlas general y de Colombia. Bogotá: Norma. Autor Eliana Díaz
Empecemos el repaso: La Ilustración fue un movimiento intelectual del siglo XVIII que buscaba volver a
evaluar cómo pensaban los europeos acerca de los tipos de gobierno, la religión, economía y educación.
Los europeos querían volver a pensar acerca de cómo vivían. Los europeos eran críticos de la sociedad
en la que vivían por lo que formaron un grupo que se llamaba los philosophes1. Habían aprendido
de los científicos de la época como Newton, que la razón se podía aplicar para explicarlo todo. Creían
ciegamente en el progreso basado en los descubrimientos científicos en la química, física y biología.
El hombre había comenzado a ver el mundo con una mirada menos religiosa y a decir que no había
necesidad de explicar todo con la figura de Dios o un ser superior, sobre todo
cuando la Iglesia había cometido tantos errores y estaba muy desacreditada. En
ese momento, resultaba mejor resolver dudas de otra forma.
La Ilustración promovió la tolerancia religiosa y la terminación de la costumbre
de pelear por diferencias de opinión. Además, se deshizo de la superstición2. Ya
no había que creer en símbolos de mala suerte como gatos negros o fantasmas.
Todo se podía explicar desde la razón y por tal motivo a esta época se le llamó la Edad de la Razón. Más
que nada, la Ilustración ensalzó al hombre como individuo: el hombre descubrió maravillas dentro de sí
mismo que lo hacían menos dependiente de la Iglesia y de la sociedad. Descubrió que no necesitaba más
que a sí mismo para cambiar el mundo.
Ya recordamos y nos volvimos a enamorar de este momento en la historia en que los cerebros de los
hombres se expandieron y trajeron muy buenos resultados. Estos señores de la Ilustración pensaron más
allá de lo que veían, lucharon por cambios e inspiraron una gran revolución. ¿Y usted? ¿Ya pensó qué
quiere cambiar? ¿Ya se imaginó cómo sería su revolución contra una injusticia? ¿Ya se imaginó cómo
inspirar a otros?
Comencemos esta nueva etapa de nuestro estudio y de la historia con la Revolución francesa.
Empecemos por hacernos una pregunta: ¿En su opinión, qué es injusto? Piénselo bien. En Francia,
gobernaba un rey, un monarca absoluto, uno de esos gobernantes que gobiernan como quieren y que
no preguntan a nadie sobre lo que se necesita o sobre lo que el pueblo quiere o lo que le conviene. En
Francia, el rey era Luis XVI. Este despilfarraba3 el dinero de los impuestos en grandes fiestas, banquetes
y lujos. Él y su esposa, la reina María Antonieta, no medían sus gastos, mientras el pueblo se moría de
hambre. ¿Qué opina de eso? ¿Le parece justo o injusto? Normalmente, las injusticias son las causas
principales de las revoluciones. La Revolución francesa es un ejemplo de cómo las personas se cansan de
lo injusto y cambian el mundo para siempre.
Para 1770, el régimen social y político de Francia seguía siendo igual, a pesar de que los philosophes lo
criticaban tanto. Seguía habiendo un rey y la población estaba dividida en tres grandes clases sociales
llamadas los Estados o estamentos. A este sistema de gobernar lo llamaremos el Antiguo Régimen. Resulta
que había tres estamentos, siendo privilegiados los dos primeros. No tenían que pagar impuestos, podían
tener puestos en el poder y eran los dueños de la tierra. ¿Y quiénes eran estos señores tan
privilegiados? Eran los miembros de la Iglesia y los nobles, vale decir, los primeros dos
estamentos. Claro está, a ellos las ideas de la Ilustración no les gustaban nada. Si todos
hubiesen sido iguales, ellos hubieran perdido poder y riqueza y les hubiera tocado
compartir. No les interesaba para nada la idea.
Hablemos ahora del Tercer Estado, que era casi 97% de la población. En el Tercer
Estado había muchos tipos de personas. Había burgueses4, personas de clase media
que eran banqueros, dueños de fábricas, comerciantes, profesionales o artesanos
expertos. Los burgueses tenían dinero, trabajaban duro para conseguirlo y un
A los burgueses del Tercer Estado los dejaron por fuera de la sala de reunión, así que tumbaron una
puerta y quedaron en medio de una cancha de tenis. Dijeron que se quedarían allí hasta que se hiciera
una nueva constitución5.
Encerrados en una cancha de tenis, hicieron el juramento de no salir hasta no redactar una nueva
constitución para Francia. A esto se le llamó “El juramento del juego de pelota”. Muchos miembros de
la Iglesia y otros miembros nobles y ricos del primer Estado se unieron al Tercer Estado; les parecía que
lo que pedían era justo. El rey Luis XVI, preso de miedo, decidió enviar a la guardia suiza para rodear el
palacio de Versalles. En París los rumores decían que Luis XVI iba a mandar a los soldados para acabar con
la Asamblea Nacional. Los ciudadanos apoyaban al Tercer Estado, el pueblo quería un nuevo gobierno, así
que comenzaron a armarse para defenderse. El 14 de
julio de 1789, una multitud de parisinos (residentes de
París) entraron a la fuerza a una prisión llamada La Bastilla,
en busca de armas y municiones. Allí sometieron a los
guardias y tomaron el control del edificio. La multitud de
parisinos estaba tan brava que le cortó la cabeza a los
guardias y luego las exhibieron puestas en palos por todo
París. Esta violenta toma de la Bastilla se convirtió en un
acto simbólico de la Revolución francesa. De hecho, la
fiesta nacional de Francia es precisamente el 14 de julio.
El pueblo de París había tomado la Bastilla y esta rebelión
contra el monarca, los nobles y la Iglesia comenzó a
expandirse por toda Francia, tanto en campos como
ciudades. Los campesinos pensaban que los nobles habían
contratado tropas para matarlos, así que se armaron con lo
que pudieron y comenzaron a “defenderse”. Entraban a las
casas de los nobles y las saqueaban, rompían los papeles que los obligaban a pagar deudas feudales y
en muchos casos, hasta quemaban las mansiones en las que vivían estos nobles. Reinaba el miedo por lo
que a esta etapa de la Revolución se le conoce como el Gran Terror.
Si en el campo la situación era de miedo, París no se quedaba atrás. En octubre de 1789, las mujeres
decidieron unirse y manifestarse: el precio del pan había subido en exceso y ya no podían alimentar a sus
familias. Furiosas, las mujeres protestaron y armadas con palos, hachas, cuchillos y antorchas, entraron
por la fuerza al palacio de Versalles para pedir que el rey y la reina trasladaran su residencia a París y
que el rey dejase de intervenir en las decisiones de la Asamblea Nacional. El rey en efecto, se trasladó
a Paris. Así estaba la situación en Francia para 1789. El rey y la reina obligados a trasladar su residencia,
los ciudadanos indignados y armados con violencia contra los nobles y las injusticias como los altos
impuestos; además, la Asamblea Nacional de los burgueses, campesinos y trabajadores hacía nuevas
leyes que le dieran el poder de decidir a los ciudadanos y no lo al rey para que el gobierno fuera más
justo ¿Y qué cree que pasó? ¿Lo lograron? ¿Triunfó la revolución y los franceses lograron tener un Estado
nuevo, sin rey y con leyes más justas?
Fuente: http://dle.rae.es/?id=HHqWSBm|HHrr8LQ consultado el 7 de septiembre de 2016.
5 Constitución: Ley fundamental de un Estado, con rango superior al resto de las leyes, que define el régimen de los derechos y
libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política. Diccionario de la Real Academia
de la Lengua Española. www.rae.es
Clase 2
Actividad 2
Con su compañero y usando la lectura de esta guía y sus apuntes del video,
complete el siguiente mapa conceptual.
Lectura opcional
Charles Dickens
El escritor británico Charles Dickens, nacido el 7 de febrero de 1812 en
Portsmouth, Inglaterra, vivió de niño las dificultades del trabajo infantil.
Hijo de un padre poco organizado en su trabajo y encarcelado por
sus múltiples deudas, Dickens se vio obligado a trabajar desde la
edad de 12 años hasta el agotamiento en una fábrica de betún
para calzado, para ayudar al sustento de su familia a pesar de
ser un joven talentoso. En su vida adulta y como escritor, utilizó
su talento para mostrar, denunciar y oponerse al trabajo infantil
y a las condiciones infrahumanas en las que los niños de su
época tenían que trabajar. Muchos de sus personajes recrean
los personajes de su propia vida y de igual manera, varios de los
escenarios en los que se desarrollan sus novelas también recogen
los escenarios de su infancia.
La siguiente lectura, la cual puede hacer de manera opcional, es
un extracto de su novela “Historia de dos ciudades” en la que recrea
las dificultades de la época anterior a la Revolución francesa. Puede
si quiere, leer este extracto. Si le gusta, y por ser de dominio público,
también la puede descargar completa.
Imagen tomada de: https://es.wikipedia.org/wiki/
http://www.biblioteca.org.ar/libros/133460.pdf
Charles_Dickens#/media/File:Dickens_Gurney_head.jpg
Libro I
Capítulo V. La taberna
Una gran barrica de vino se cayó en la calle y se rompió. Ocurrió el accidente al descargarla de un carro;
rodó el barril y al tropezar con el suelo se le soltaron los cercos y se desparramó el vino, en tanto que las
duelas quedaban frente a una taberna, como enorme nuez rota.
Cuanta gente había por allí suspendió su trabajo o su pereza para ir a beberse el vino derramado. Las
piedras irregulares y salientes de la calle, destinadas, al parecer, a lisiar a cuantos se acercaran a ellas,
fueron la causa de que se formasen varios pequeños estanques, cada uno de los cuales se vio rodeado por
algunos individuos que, arrodillados y con el hueco de sus manos, recogían y se bebían el líquido. Otros
lo recogían con vasijas de barro y hasta empapando los pañuelos que las mujeres llevaban en la cabeza,
para retorcerlos luego incluso sobre la abierta boca de los niños, y los que no pudieron coger el precioso
líquido, se entretenían en lamer las duelas cubiertas interiormente de heces. Y tanto fue el afán de
todos para que no se escapara una sola gota del líquido y tanto barro tragaron
al mismo tiempo que ingerían el vino, que la calle quedó limpísima,
como si por allí hubieran pasado los barrenderos, si por milagro hubieran aparecido estos personajes
desconocidos en aquella época.
Mientras duró el vino hubo la mayor alegría en la calle, pero en cuanto no quedó una gota cesaron, como
por ensalmo, las manifestaciones de júbilo. Todos volvieron a us ocupaciones y los cadavéricos rostros
que salieran de las obscuras cuevas desaparecieron nuevamente en ellas.
Como el vino derramado era rojo, tiñó el suelo de la estrecha calleja del barrio de San Antonio, de París.
Había manchado también muchas manos y muchos rostros, y los que se entretuvieron en lamer las
duelas, quedaron con manchas rojas en torno de la boca, como tigres ahítos de carne, y hasta hubo un
bromista que con los dedos bañados en barro rojizo, escribió en la pared la palabra: “Sangre”.
Día llegaría en que este vino fuera también derramado por las calles y cuyo color rojo manchara a
muchos de los que allí estaban.
Nuevamente la calle volvió a su estado habitual, de que saliera un momento, y quedó triste, fría, sucia,
llena de enfermedades y de miseria, de ignorancia y de hambre. En todas partes se veían pobres
individuos envejecidos, debilitados y hambrientos. Los niños tenían caras de viejo y hablaban con
gravedad. El Hambre reinaba en el barrio como dueña y señora y sus manifestaciones se advertían por
doquier. Las calles eran tortuosas y estrechas, amén de sucias como muladares y las casas de que se
componían estaban habitadas por gente sumida en la más negra miseria. Mas aun a pesar de todo, no
faltaban ojos brillantes, labios contraídos y frentes arrugadas. En las mismas tiendas se advertía también
la necesidad general, pues en las carnicerías se veían tan sólo piltrafas de carne y en las panaderías panes
pequeños y groseros. Los concurrentes a las tabernas bebían sus minúsculos vasos de vino o de cerveza y
se hablaban confidencialmente. Nada estaba allí representado en estado floreciente, a excepción de las
armerías y las tiendas en que se vendían herramientas. Los instrumentos o armas de acero eran brillantes,
estaban afilados y en abundancia. La calle de piso desigual carecía de aceras y estaba llena de baches.
Los faroles, a grandes intervalos, colgaban de
cuerdas que atravesaban de un lado a otro de
la calle y por las noches apenas bastaban para
disipar las sombras.
Notas
Clase 4
Tema: La Revolución francesa: Desarrollo
Actividad 3 – Tarea
Lectura 2
Para resumir lo propuesto por la Declaración, los líderes revolucionarios adoptaron la frase “libertad,
igualdad y fraternidad” como su lema, grito que se escuchó por toda Francia y luego por el resto del
mundo. Aunque inspiradoras y revolucionarias, el lema y la Declaración no fueron aplicados a todos los
ciudadanos. La escritora Olympie de Gouges publicó una declaración similar de derechos de las mujeres
pero sus ideas fueron rechazadas y posteriormente fue declarada enemiga de la Revolución y ejecutada.
Muchas de las reformas que emprendió la Asamblea Nacional se centraron en la Iglesia. Les quitaron
sus tierras y se decidió que todos los sacerdotes debían ser elegidos y pagados como oficiales del
Estado. De este modo, la Iglesia, hasta entonces suprema y poderosa, perdió tanto sus tierras como su
influencia e independencia política. La Asamblea adoptó decisiones radicales, motivada principalmente
en consideraciones económicas: con la venta de las tierras de la Iglesia se pagó un alto porcentaje de las
antiguas deudas de Francia. Parecía pues, una política inteligente, estaba de acuerdo con los principios
de la Revolución y fue de gran ayuda para la crisis financiera. No obstante, la mayoría de los campesinos
franceses eran católicos, así que la idea de que la Iglesia pasara a ser parte del Estado les ofendió
muchísimo. Muchos campesinos se opusieron a las reformas de la Asamblea.
Mientras la Asamblea ponía en marchas sus reformas sobre la Iglesia, el rey Luis XVI y su familia se
sintieron en peligro por ser católicos; temieron por sus vidas. Intentaron huir hacia Holanda y justo
cuando estaban a punto de cruzar la frontera, fueron interceptados por revolucionarios, arrestados y
llevados de vuelta a París bajo estricta vigilancia. El intento del rey de huir de Francia solo aumentó la
desconfianza de sus enemigos.
La Asamblea Nacional se demoró dos años en escribir una nueva
constitución, pero en 1791 los delegados habían logrado ponerse
de acuerdo sobre grandes cambios políticos. El rey aceptó a
regañadientes esta nueva constitución con la cual se creaba una
Monarquía Constitucional que lo despojaba de la mayoría de sus
poderes como monarca absoluto; su autoridad ya no provenía de
Dios si no que debía estar sujeta a las decisiones del pueblo. Se creó
entonces la Asamblea Legislativa. Este nuevo cuerpo tenía el poder
de crear leyes y aprobar o rechazar declaraciones de guerra, poderes
que antes solo tenía el rey y habían llevado a Francia a profundas crisis.
No obstante, el rey aún tenía el poder ejecutivo. A pesar de que la nueva
Asamblea estuviera intentando haciendo todo lo posible por poner nuevas
reglas al gobierno, Francia seguía siendo azotada por los mismos problemas
de antes: la escasez de comida y la deuda pública seguían afectando al
pueblo.
Para tratar de resolver estas dificultades, los miembros del Legislativo
propusieron ideas diferentes. Cada grupo se sentaba junto en el recinto: los que
más cambios querían a la izquierda, y los que menos a la derecha. Un grupo, los
Radicales6, propusieron soluciones que iban en contra de toda idea de monarquía
y querían profundos cambios sociales y políticos. Los Moderados7 proponían
soluciones menos radicales y los Conservadores8 creían que debía haber pocos cambios y que la
monarquía debía prevalecer.
Además de estos grupos proponiendo soluciones, y aunque estaban por fuera de la Asamblea Legislativa,
había dos importantes grupos de personas que buscaban influenciar las decisiones; se trataba de los
Émigrés, nobles y personas ricas que habían huido de Francia y buscaban que volviera la monarquía y
con ella todos los privilegios de la nobleza que les habían sido arrebatados por la Revolución. En contra
de estas ideas, estaban los sans-culottes (les decían así porque usaban pantalones – culottes- cortos, a
diferencia de los ricos que los usaban largos). Estos eran trabajadores y artesanos parisinos que buscaban
hacer realidad y poner en práctica todas las ideas revolucionarias, incluso las más radicales
Como era de esperar, los reinos vecinos de Francia tenían miedo de que las ideas revolucionarias se
esparcieran y sus reyes fueran sacados del poder. Austria y Prusia por ejemplo, le pidieron directamente a
la Asamblea Legislativa que le restituyera el poder al rey Luis XVI. La respuesta de la Asamblea fue declarar
la guerra en abril de 1792. La guerra no empezaba bien para Francia, los ejércitos prusianos avanzaban
hacia París y el comandante prusiano amenazó con destruir París si el rey no volvía a tener autoridad. Los
parisinos, furiosos ante la amenaza, entraron al palacio de las Tullerías, donde estaban presos el rey y su
familia, masacraron a los guardias y apresaron a la familia real. Ante tanta presión, la Asamblea Legislativa
decidió que la Constitución recién hecha ya no debía existir más, depuso al rey y llamó a elecciones para
elegir un nuevo cuerpo legislativo que se llamó la Convención Nacional. Esta Convención rápidamente
acabó con la idea de monarquía constitucional y declaró que, a partir de entonces, Francia sería una
República9.
La mayoría de los miembros de esta Convención Nacional de 1792 hacían parte de una organización
política radical: el Club Jacobino. Uno de los miembros más importantes de este grupo era Jean-Paul
Marat (1743-1793). Durante la Revolución, Marat publicó un periódico llamado “El amigo del pueblo”; en
sus feroces editoriales, decía que todos los que apoyaran al rey
debían morir. Preso y tratado como un ciudadano del común, el rey
fue entonces acusado de traición al pueblo francés. La Convención
lo halló culpable y fue sentenciado a muerte. El 21 de enero de
1793 el antes monarca absoluto de Francia, caminó con digna
calma hacia su muerte por decapitación en la guillotina10.
Francia no solo tenía en su contra los ejércitos monárquicos de
Europa, sino que los Jacobinos, por ser tan radicales, se convirtieron
en enemigos internos: por un lado, los campesinos horrorizados por
la decapitación del rey; por otro, los sacerdotes que no aceptaban
el control del Estado; y por último, líderes internos que peleaban
por más poder. La política se centró entonces, en controlar a los
enemigos de la Revolución. Desde las filas Jacobinas más radicales
surgió un líder para la tarea: Maximilian Robespierre quien proponía una “República de la Virtud”. Esta
República sólo se construiría, según él, borrando toda existencia del pasado francés. Para esto cambió
el calendario dividiendo el año en 12 meses de 30 días en el que no existían los domingos pues los
radicales consideraban la religión como algo anticuado. Pronto comenzaron a cerrar las Iglesias de París y
de toda Francia. Para Junio de 1793 Robespierre era el líder del Comité de Seguridad Pública y gobernó
Francia como un dictador; el periodo de su mandato fue tan cruel que se conoce como “El Régimen
del Terror”. La tarea principal del Comité de Seguridad Pública era defender la Revolución de todos sus
enemigos. Era tan “eficiente” que los denominados “enemigos” eran juzgados en la mañana y ejecutados
en la guillotina la misma tarde.
Robespierre justificaba el uso del terror diciendo que estos métodos fortalecían a los franceses para
permanecer fieles a la Revolución. Quienes eran considerados “enemigos de la Revolución” eran incluso
tan radicales como él, pero cuestionaban su autoridad. Muchos de los grandes gestores de la revolución
fueron a la guillotina: su único crimen era ser considerados menos radicales que Robespierre el
“Incorruptible”. No solo los revolucionarios fueron asesinados. La misma María Antonieta (viuda del rey) y
hasta un joven de 18 años quién había talado un árbol que había
sido plantado como símbolo de la libertad les cortaron la cabeza
en la guillotina, murieron bajo este régimen.
En julio de 1794, algunos miembros de la Convención Nacional,
temiendo su destino, se alzaron contra Robespierre. Demandaron
su arresto y ejecución. El 28 de julio de 1794, Robespierre fue
guillotinado. El Régimen del Terror había terminado. En 1795 un
grupo de líderes Moderados de la Convención Nacional crearon
un nuevo plan para volver a reformar la política francesa. El plan
puso el poder en manos de las clases medias altas y llamó a la
creación de un órgano legislativo bicameral y un poder ejecutivo
conformado por cinco hombres que denominaron el Directorio.
Los miembros del Directorio eran moderados, no idealistas
revolucionarios; algunos eran corruptos y se hicieron ricos con
el dinero público. A pesar de ello, le dieron al país unos breves
años de orden después del caos de la Revolución y el Terror. El
Directorio también encontró al general perfecto para comandar a
los ejércitos franceses: Napoleón Bonaparte.
Fuentes
Beck, Roger et.al. (2012). World History: Patterns of Interaction. Houghton Mifflin Harcourt Publishing
Company. U.S.A.
Hechos
Clase 5
Actividad 4
Complete el siguiente cuadro siguiendo las instrucciones de su profesor.
Clase 6
Actividad 5
Lectura 3
La masacre del Salado
Sofía Cabrales
En el siguiente texto se va a analizar la masacre de El Salado. Según la definición de La Real Academia
Española una masacre es una matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque
armado o causa parecida. La masacre es la modalidad de violencia de más impacto en la sociedad civil.
En este caso, la de El Salado es considerada la más sangrienta dentro de los eventos de violencia masiva
cometidos por los paramilitares en Colombia entre 1999 y 2001 (La masacre de El Salado. Esa guerra no era
nuestra, 2009, pg. 16). Durante este periodo de tiempo hubo 42 masacres en la región de los Montes de
María, que dejaron 354 víctimas fatales (La masacre de El Salado. Esa guerra no era nuestra, 2009, pg.16). El
16 de febrero del 2000 los paramilitares entraron al corregimiento de El Salado. Lo hicieron con los métodos
más dolorosos posibles y a sangre fría. La masacre se llevó a cabo porque los grupos paramilitares suponían
que El Salado era un corregimiento guerrillero. En esta etapa de violencia en Colombia, todo aquel que
tuviera contacto con un guerrillero era considerado parte de la guerrilla. La masacre fue planeada en la finca
El Avión en el departamento de Magdalena por los jefes paramilitares del Bloque Norte: Salvatore Mancuso
y Rodrigo Tovar Pupo, también llamado Jorge 40. El grupo era de 450 paramilitares quienes se dividieron en
tres grupos por diferentes municipios los cuales los guiaban a su destino final, El Salado.
El Salado fue víctima de la acción de 450 paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia -AUC- que
durante 5 días, del 16 al 21 de febrero del 2000 (La masacre de El Salado esa guerra no era nuestra, 2009,
p. 37), atacaron a la población por creer que allí se encontraban personas que hacían parte de la guerrilla
o que colaboraban con estos grupos. Bajo este supuesto se cometió la injusticia de quitarle la vida a 60
personas, 52 hombres y 8 mujeres saladeras (La Masacre de El Salado. Esa guerra no era nuestra, 2009, p.
38). La forma en que llevaron a cabo los asesinatos fue rodeada de humillaciones y torturas que todos
los del pueblo debían presenciar. Fue así como, en la cancha de fútbol y junto a la Casa de la Cultura, los
paramilitares ordenaron hacer un círculo y de manera aleatoria iban matando a las personas en frente a
todos, y con la mayor sevicia. Llegaron hasta el punto de jugar fútbol con las cabezas de las víctimas.
Hacia las mujeres el trato fue aún peor ya que abusaron de sus cuerpos, las degollaron, empalaron y
torturaron frente a todos los del pueblo. Los paramilitares se empeñaron además en atormentar a la
población al tomar los instrumentos de La Casa de la Cultura, símbolo de tradición que mantenía unido al
pueblo, y hacer una fiesta mientras ocurría la matanza.
Durante los días de la masacre de El Salado y a pesar de que el Ejército Nacional estaba advertido tres días
antes de que las AUC planeaban atacar, no hubo presencia del Ejército Nacional. El ejército entró hasta el
21 de febrero por la tarde, cuando la mayoría de la población ya había salido despavorida. La omisión del
Estado se traduce en impunidad y ausencia de justicia. Varios miembros del Ejército han sido investigados
por omisión y por presuntos vínculos con grupos paramilitares que los llevaron a no acudir a tiempo al
llamado de la población y así se han vuelto cómplices de la masacre. Los paramilitares poco a poco fueron
planeando e infiltrándose en el pueblo, el 13 de Febrero del 2000 estos se infiltraron como miembros del
ejército y preguntaron a los saladeros que pasaban por la carretera sus nombres y su identificación.
Entraron a la escuela y tomaron provecho de la inocencia de las niñas conquistándolas y luego
violándolas. Tres días después, el hecho de que los grupos paramilitares estaban entrando al pueblo, se
hizo realidad. Mariana Escobar (2015) nos relata una de las miles muertes injustas de una saladera:
Asesinaron a la señora Edith Cárdenas Ponce. El Jeep en el que iba para El Carmen fue retenido en un sector
conocido como la Loma de las Vacas, donde hombres armados la acusaron de ser guerrillera por llevar
marcas de sol en sus hombros, como si hubiera cargado equipos de campaña o utilizado armas. A esta
ama de casa, que del miedo no supo qué responder, la apartaron al borde de la vía y la apuñalaron.
Por otro lado, el desplazamiento al que se vieron forzados los saladeros es una de las injusticias que más
han tenido que padecer pues ellos tenían sus casas y sus tierras y animales. Podían vivir y sostenerse
con una economía estable y tener una vida digna y tranquila. Antes de la masacre el pueblo venía
progresando, habían logrado tener un puesto de salud y la Casa de la Cultura que era uno de sus
símbolos más preciados y estaban gestionando pasar de corregimiento a municipio para poder tener
más ayudas del gobierno. Desde la masacre las familias se dispersaron por diferentes ciudades como
Cartagena, Barranquilla, Sincelejo y Bogotá. Tuvieron que vivir de la mendicidad y empezar una nueva
vida. Sólo hasta el 2010 empezaron a regresar algunas familias que representan el 10% de la población
que antes de la masacre era de 7000 habitantes (La masacre de El Salado. Esa guerra no era nuestra,
2009, p. 34). En el artículo de El Puercoespín Alberto Salcedo (2012) cuenta una versión disminuida de su
entrevista con Oswaldo Torres (sobreviviente de la masacre):
Torres, un campesino de dientes corroídos por su eterno cigarro, cuenta que de los seis mil habitantes
que tenía El Salado en febrero de 2000, cuando fue perpetrada la masacre, solo ciento veinte fueron
capaces de retornar a finales de 2002: cien hombres y veinte mujeres. Ver el pueblo hundido en
una selva –agrega– les provocó el llanto a casi todos. Tuvieron que ponerse hombro a hombro, sin
distinciones de sexo o edad, a desbravar la maleza. Me impresiona la frase que viene a continuación:
– ¡Ahí todo el mundo era macho, compa, así fuera hombre o fuera mujer!
Con las palabras de Oswaldo Torres se puede ver que en el momento de desesperación en el que
tuvieron que vivir los saladeros al tener que salir de su pueblo sin rumbo alguno, tanto hombres como
mujeres tuvieron que luchar por reconstruir la vida que en tan pocos días destruyeron. Con toda la
tristeza y el rencor con que los saladeros salieron de su pueblo no tuvieron más opción que buscar un
lugar al que llegar para no terminar en la mendicidad.
El Salado es un pequeño símbolo de lo que ha pasado en Colombia, es una
forma de demostrar las dos caras de este país. Por un lado, está un gran país en
desarrollo en donde cada día aumenta más la población de clase
media, la cual explota su cultura y tiene acceso a la educación. Por
el otro, está el lado rural de Colombia que ha tenido que sufrir durante
años la indiferencia de los civiles y del Estado donde el pueblo urbano esta
privilegiado en seguridad, educación y los recursos necesarios para una vida
digna (agua, gas y luz). Si en La Habana se quiere llegar a un acuerdo de paz hay
que tener en cuenta que uno de los problemas del posconflicto es no poder mirar
a Colombia como un todo en donde toda la población viva en igualdad y pueda tener los
mismos accesos a justicia, trabajo, educación, techo, etc. Que la sociedad urbana no tenga la mirada
de que el conflicto es una realidad lejana a ella, que tenga interés en voltear la mirada a las ciudades
históricamente abandonadas para que hechos como este no vuelvan a pasar, para que se haga una
Quienes impulsaron
este método de muerte
terminaron siendo víctimas
de su propio invento.
Consecuencias Se han inventado muchos
métodos para matar
condenados a muerte
basados en el principio de la
eficiencia y el menor dolor.
Fuentes
Samper, D. (2013, octubre, 5). Un héroe en El Salado. Semana. Recuperado de: http://www.semana.com/
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salcedo-ramos/.
Clase 8
Tema: Napoleón: expansión
N Reino Unido de
Gran Bretaña
e Irlanda Moscú
O E
S
Borodino
Friedland
Berlín
Océano
Atlántico Waterloo Jena
París Ulm Austerlitz
Wagram
Viena
Marengo
Lectura 4
Napoleón
Napoleón el hombre
Había dos hombres en él: el hombre de la cabeza y el hombre del corazón. Era brillante, leía mucho, tomaba
decisiones rápidamente, era muy disciplinado, perseverante y trabajaba muy duro. A la vez, era muy
ambicioso: se ideaba proyectos más y más grandes. En su pensamiento titánico, la realidad y la fantasía (los
sueños) estaban interconectadas. Gozaba de una gran fuerza de voluntad y poder de convicción sobre
quien o escuchaba. Tenía mucha energía, pasión e ímpetu y un alto grado de impaciencia.
Era consciente de ser un hombre excepcional, un semidiós, inclusive arrogante: sabía que su gloria se basaba
en los triunfos de su ejército. Era un líder valiente con ansia de poder ilimitado, por lo cual rechazaba todo
tipo de supervisión. Al principio fue prudente, pero después sus impulsos lo arrastraron al abismo.
Prefería estar rodeado de gente de talento y gente culta (matemáticos, abogados, políticos, historiadores)
que por técnicos, aunque reconocía el valor de estos últimos. En su campaña de Egipto, llevó todo un
equipo de expertos en conocimiento: astrónomos, matemáticos, minerólogos, químicos, anticuarios,
ingenieros civiles, orientalistas, economistas políticos, pintores, poetas. Respetaba y admiraba las
civilizaciones de la Antigüedad.
Napoleón tuvo muchos amores. El gran amor y pasión de su juventud fue Josephine de Beauharnais, criolla
de la isla de Martinica. Ella no lo amaba y se había casado con él por interés. En su campaña en Polonia, se
enamoró de María Walewska, quien se convirtió en su amante; con ella tuvo un hijo a quien Napoleón llamó
León, aunque nunca lo reconoció. Finalmente, terminó casándose con la Emperatriz María Luisa de Austria
para garantizar un heredero real a quien llamó el Rey de Roma (Napoleón II), quien murió a los 21 años y
quien prácticamente no reinó.
Napoleón el militar
Napoleón Bonaparte fue el gran estratega militar del siglo XIX. Dotado de genialidad militar, impaciente y
calculador, nadie sabía tanto como él acerca de cómo plantear una batalla. Su ejército triunfaba, inclusive
contra enemigos con superioridad numérica, porque Napoleón sabía mover sus divisiones en un campo
de batalla cual fichas de ajedrez. Usaba todo tipo de artimañas y trampas para engañar al enemigo. No
compartía su mando del ejército.
¿Cuál era la causa por la cual luchaba el nuevo ejército de la República Francesa, la Grande Armée? Por la
libertad de la nación y la difusión de las ideas de la Revolución francesa: el ejército defendía la Revolución
francesa contra los enemigos. Con sus discursos animaba a sus soldados. Adoró a su ejército, pues fue
gracias a sus tropas que obtuvo la gloria.
Eran importantes la victoria, valentía, honor y gloria y la disciplina. Ejecutaba al que no obedeciera.
Napoleón el estadista
Creía más en el poder del espíritu que en el poder de la espada y por eso prefería la paz y el orden. Pero ¿qué
era el orden para él? Para Napoleón, “orden significa igualdad, no libertad.” Irónicamente, a ojos de la gente
del común, Napoleón simboliza la libertad y la igualdad contra los opresores.
Fue un dictador, un déspota ilustrado, que basaba sus decisiones en los grandes principios racionales,
permitiendo cambios en los detalles. Esto fue evidente en las reformas que llevó a cabo en Francia una vez
estuvo en el poder. No creía ni en la soberanía de la gente, voluntad popular o en el debate parlamentario.
Fusilaba a los corruptos y rechazaba las torturas pues iban en contra de la razón.
A los conquistados les cobraba impuestos para sostener su ejército y enviaba grandes obras de arte a los
museos de Francia.
Lanzaba grandes proclamas obligando a los pueblos a ser libres. La mitad de lo que lograba era más por la
fuerza de sus palabras y su capacidad de convicción que por la fuerza bruta.
Como diplomático, no había quién lo superara en sagacidad: adulaba, amenazaba, aterrorizaba, mentía o
decía la verdad según fuera necesario. Peleaba y negociaba al mismo tiempo, así fuera a base de mentiras.
Actividad 6
Teniendo en cuenta la tabla anterior acerca de Napoleón y el mapa de sus conquistas, escriba un
cuento en su cuaderno sobre la importancia de Napoleón en las transformaciones de Europa como
consecuencia de la Revolución francesa. El cuento debe:
Tener una extensión de 5 párrafos.
Tener un inicio, un desarrollo y un desenlace y estos deben ser históricamente precisos.
Hacer referencia a las características de Napoleón.
Estar narrado respetando una cronología.
Estar escrito con adecuada ortografía, haciendo uso de la gramática correcta, separando bien las palabras
y utilizando oraciones completas.
Clase 9
Actividad 7
Después de leer las características de los diferentes lideres en las tres primeras columnas, escriba en la
cuarta columna las características de un líder que usted identifique e nivel mundial, nacional, local o
dentro de su colegio.
Características de un líder
Características de Características
Características de un
un líder que es a de un auténtico
auténtico líder Características de un líder
la vez un dictador hombre de poder
(por ejemplo Gandhi según su experiencia
(por ejemplo (por ejemplo
o Mandela). Fidel Castro). el Papa).
Clase 10
Tema: Napoleón: reformas
Actividad 8 – Tarea
Lea de manera atenta el siguiente texto y utilícelo para completar la tabla de toma de apuntes.
Lectura 5
Reformas de Napoleón
Administración pública:
Napoleón instituyó un gobierno centralista: las decisiones tenían que ser consultadas a París, sede del poder
imperial. Él escogía y destituía a los funcionarios a todo nivel. Tenía la iniciativa de lanzar (o proponía) las
leyes que él mismo promulgaba. Estableció la estabilidad política en Francia y favoreció la clase burguesa.
A la cabeza del gobierno estaba el Consejo de Estado, cuerpo legislativo y judicial. El mismo emperador
nombraba los miembros del Senado. La Asamblea nombraba a los miembros del Tribunado (encargado de
estudiar los proyectos de ley elaborados por el Consejo de Estado) y del Cuerpo Legislativo que los votaba
a favor o en contra los proyectos. El sufragio universal continuó pero sólo para la oligarquía adinerada.
La realidad era que los nombramientos más importantes los decidía el primer cónsul, quien después se
coronó emperador. Napoleón destruyó el parlamentarismo revolucionario, aunque él y las Asambleas
eran hijos de la Revolución. La gente se sometió a Napoleón, pues había
logrado estabilizar a Francia.
¿Dónde quedaban las libertades sagradas de la Revolución francesa,
por ejemplo, la libertad de prensa? Perdieron fuerza. La censura11
era muy estricta porque buscaba impedir que la prensa influyera las
mentes de los ciudadanos. Había vigilancia en muchos escenarios,
incluidos los espectáculos públicos y las escuelas, verdaderos centros de
pensamiento y reflexión. La policía prohibió los derechos de reunión y
asociación: la situación política del país no era propicia12.
Napoleón trabajaba directamente con cada ministro. Los ministros ahora
eran supervisores y hacían cumplir las leyes. Para ayudarlos, se creó el
cargo de Consejero de Estado. Cada uno estaba al frente de alguna
Dirección General: correos, forestal, renovación y conscripción militar,
provisiones y víveres militares y minas. Es importante recordar que el
ejército francés (Grande Armée) dio grandeza y prestigio a Napoleón y
fue la institución más protegida por él.
A la cabeza de los departamentos estaban los prefectos13, quienes
aplicaban las leyes y respondían al gobierno nacional centralizado.
En 1804 había 106 departamentos: unos de vieja data y otros nuevos creados en
Bélgica, Luxemburgo, Saboya, Niza, el Piamonte y Ginebra, lugares conquistados
por el emperador. Napoleón reorganizó estos departamentos para que se
ajustaran a la realidad del momento.
Organizó un sistema unificado y racional de impuestos y finanzas e hizo un censo
de propiedades. Funcionarios especiales recogían los impuestos. Napoleón
estabilizó el franco y pagó la deuda nacional. Creó el Banco de Francia, la Bolsa de
Valores y las Cámaras de Comercio. Los de mayor rango nombraban a los subalternos de estas entidades
por meritocracia14. En cuanto al manejo de dineros públicos, Napoleón era incorruptible; prohibió a los
funcionarios despilfarrar el dinero público en fiestas. Redactó el Código del Comercio para que todos
conocieran sus derechos y deberes. Anuló para siempre los arriendos perpetuos y los derechos señoriales;
los diezmos15 quedaron suprimidos. En el comercio se consolidó el laissez-faire16, aunque se permitían
los monopolios17. Las tierras donde había minas se convirtieron en propiedad perpetua, prácticamente
reservada a la gran empresa: perdió el campesino. En asuntos laborales, se prohibió la coalición de
obreros y de patrones, pero las penas para los patrones eran considerablemente más leves.
Napoleón amplió carreteras, alzó puentes, construyó canales y abrió puertos. Mandó construir edificios
y monumentos como el Arco del Triunfo. A este Arco llegaba desfilando por la Avenida de los Campos
Elíseos de 2 kilómetros de largo, la Grande Armée después de sus triunfos militares,
Al ejército se ingresaba por conscripción, pero se podían reemplazar por sustitutos. Se ascendía por
meritocracia. Creó la Academia St Cyr para educar oficiales hijos de burgueses. El Ecole Polytechnique
graduaba oficiales de artillería e ingenieros. Napoleón no se interesó por la fuerza naval.
Derecho y jurisprudencia:
Napoleón impulsó la creación del código civil, el código de procedimiento civil, el Tribunal del Trabajo,
el Tribunal de Casación (decide si un veredicto fue dictado de acuerdo a la ley), el código del comercio
y el código penal. Hasta ese momento, había leyes y tradiciones que se contradecían entre sí. Por ello,
Napoleón redactó un nuevo Código Civil (1804) para garantizar la convivencia pacífica de los ciudadanos.
Contemplaba varias libertades: individual, de trabajo, de conciencia, igualdad frente a la ley, protección de
la propiedad privada y abolición del régimen feudal. Todos los hijos tendrían igual derecho a la herencia
(no sólo el mayor), los padres eran vistos como los directos responsables del mantenimiento de sus hijos
y se obligaba a la paternidad responsable. El código civil apoyaba la institución del
matrimonio civil y permitía el divorcio. Había derechos limitados para la mujer.
El nuevo código penal de 1811 consagraba los principios de la Declaración de
los Derechos del Hombre. Un acusado era inocente hasta tanto se le comprobara
su culpabilidad (a diferencia del sistema anglosajón según el cual un acusado es
culpable hasta tanto compruebe su inocencia). Habría penas fijas, aunque el juez
podía juzgar según su apreciación. Así como en lo legislativo, el emperador gozaba
de poder supremo para hacer con la justicia lo que quisiera.
Lo que más cambió fue el sistema judicial. Hasta la era de Napoleón, los jueces habían sido elegidos. A
partir de entonces, serian nombrados y no se podían destituir del cargo. La policía se fortaleció. El código
napoleónico sirvió de modelo para Europa.
Concordato18 de 1801:
Acordado entre Napoleón y el Papa Pio VII. Según Napoleón la gente necesitaba una religión. El Papa
había discrepado19 de la Revolución por confiscar sus tierras y rechazar toda autoridad del Papa sobre el
funcionamiento interno de la República Francesa.
Puntos acordados: el catolicismo no es la religión oficial francesa y habrá tolerancia; el Papa admite el
carácter laico del Estado; se prohíbe publicar catecismos sin previa autorización del Estado; los religiosos
juran fidelidad al Estado y éste les paga; el Estado nombra a los obispos y arzobispos.
Reforma educativa:
Para Napoleón la educación era la piedra fundamental de una sociedad. Por eso creó un nuevo sistema
centralizado de educación pública (un servicio esencial del Estado) y seglar20 Una buena educación
garantizaría la prosperidad del país. La pregunta era: debe el individuo vivir en función del Estado (es
decir, para servirle y ser una ficha más dentro del andamiaje de la sociedad) o si el Estado debía existir
para el bien del individuo.
El idioma francés se convirtió en la única lengua oficial. La primaria quedó en manos del clero; el
gobierno subsidiaba el bachillerato. Napoleón abrió 4.500 escuelas públicas, 750 secundarias y muchas
instituciones tecnológicas; dio 6.000 becas. Abrió 45 liceos (educación estandarizada en todo el país y hoy
en todos). Todos estudiaban ciencias, arte, música e idiomas clásicos como el latín. La Escuela Politécnica
se dedicó a la investigación científica y militar. Este sistema exigía una disciplina estricta (prácticamente
militar) y daba becas a los más sobresalientes. Este sistema fue imitado en el resto de Europa.
Napoleón fue un déspota21 que gobernó por medio de la victoria. Mientras que ganara batallas, podría
imponer su visión de gobierno. Napoleón volvió la Revolución francesa una revolución pragmática22.
18 Concordato: acuerdo entre un gobierno civil- en este caso la República Francesa- y la Santa Sede o el Vaticano.
19 Discrepar: estar en desacuerdo con algo.
20 Seglar: sin control de la Iglesia.
21 Déspota: dictador.
22 Pragmática: basada en las
acciones, no en la teoría.
Clase 11
Actividad 9
Escriba una carta de tres párrafos como si fuese un turista que visitó Francia en el siglo XIX. En ella, debe
narrar cómo se vivieron las reformas de Napoleón. Recuerde que debe usar letra mayúscula al inicio de
cada oración, correcta ortografía, separar bien las palabras y adecuada puntuación. Puede acompañar la
carta con un dibujo.
Clase 12
Actividad 10
Escriba un texto argumentativo de no más de tres párrafos respondiendo la siguiente pregunta:
¿Qué pasaría si se instauraran las reformas napoleónicas en Colombia?