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DANZATERAPIA

La danzaterapia se utiliza para mejorar el bienestar emocional de las personas mayores. Promueve la conexión con la alegría de vivir, la activación de la memoria y la prevención de caídas. Integra diversas disciplinas como la danza, el teatro y la música para estimular la creatividad y flexibilidad a través del movimiento.
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DANZATERAPIA

La danzaterapia se utiliza para mejorar el bienestar emocional de las personas mayores. Promueve la conexión con la alegría de vivir, la activación de la memoria y la prevención de caídas. Integra diversas disciplinas como la danza, el teatro y la música para estimular la creatividad y flexibilidad a través del movimiento.
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INCLUSIÓN DE LA DANZATERAPIA EN EL MEJORAMIENTO DEL MUNDO

EMOCIONAL DEL ADULTO MAYOR

La danzaterapia es tal como lo indica su nombre, terapia a través de la danza.


Estamos hablando de la danza como expresión creativa de la libertad individual
responsable. Esta danza parte del movimiento conciente, y resguarda el don natural con
el que todos nacemos para manifestarnos a través del movimiento.
En general hablamos de una danza que parte de este movimiento propio, orgánico,
personal, y no de la imitación de pasos y diagramas pautados por un profesor. En
principio, nuestro sistema, la danzaterapia, trabaja evitando la imitación del modelo del
profesor o terapeuta. Si utilizamos la imitación como juego en los ejercicios de espejo
entre compañeros, y la creación de coreografías grupales.
 
La danzaterapia es un sistema, que integra diversas disciplinas como la expresión
corporal, el teatro, la danza, la eutonía, la psicomotricidad, la gimnasia conciente, la
composición coreográfica, la musicoterapia. Utilizamos recursos derivados de la plástica,
la música contemporánea, el contact dance, el tai chi libre, y jugamos con mandalas,
flores, gemas, semillas, tules y sombreros.
 
En muchas partes del mundo se está aplicando la danzaterapia con mucho éxito en el
trabajo con niños, jóvenes, adultos, mayores y personas con capacidades especiales.
 
 
CUALES SON LOS OBJETIVOS DE LA DANZATERAPIA?
 
La danzaterapia promueve el bienestar general del cuerpo y la mente. Los movimientos
que se realizan en la clase son acordes a las posibilidades y ritmos de cada persona y
grupo.
En las pacientes con capacidades especiales, se trabaja desarrollando la coordinación
psicomotriz, el desarrollo del esquema corporal, la posibilidad de aquietarse, el
descubrimiento del ritmo.
En los niños la danzaterapia apunta al desarrollo de la creatividad, el estímulo de la
inteligencia, la conciencia del propio cuerpo, el aprendizaje de límites, el establecimiento
de acuerdos.
Para los adultos se diseñan las clases de acuerdo a los objetivos grupales, que pueden
abarcar desde el crecimiento personal individual hasta la solución de un bloqueo creativo
en el desempeño profesional.
En los mayores la danzaterapia facilita la conexión con la alegría de vivir, la revalorización
de los recuerdos, la activación de la memoria, la prevención de caídas.
 
¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS QUE APORTA?

 Aumenta la capacidad de percepción y propiocepción.


 Produce una mayor tonicidad muscular y enderezamiento postural, alineando la
columna vertebral.
 Amplia la capacidad respiratoria liberando las trabas musculares que bloquean la
respiración.
 Mejora notablemente la amplitud articular y por ende la flexibilidad y agilidad.
 Libera el estrés y la tensión para relajarse y estar en paz
 Aumenta la velocidad de respuesta, mejora el equilibrio y la coordinación psico-
motriz.
 Despeja la memoria celular, desde un enfoque transpersonal, logrando cambios
sorprendentes.

 Estimula la inteligencia a través del enriquecimiento sensorial y la apertura de


nuevas vías de resolución creativa ante los problemas, logrando mayor lucidez
mental.

 Facilita la posibilidad de expresarse libremente y desplegar las ideas y


sentimientos en formas aprobadas por la estética personal, motivando grandes
cambios en el bienestar emocional.

 Permite deshacer las trabas expresivas o creativas relacionadas con la


manifestación artística o el desempeño profesional.
 En general produce un desbloqueo en todos los planos del campo personal.
 Desarrolla una mayor seguridad y confianza en uno mismo
 Permite desarrollar los propios dones y cualidades.
 Ayuda a recuperar la magia que vive dentro de uno y para proyectar luego esa
energía en tu vida cotidiana fluyendo con mucho más amor y gozo

“Danzaterapia: orígenes y fundamentos”

La danzaterapia surge espontáneamente como una práctica realizada por docentes de


danza contemporánea con orientación expresionista en ámbitos relacionados con la
salud mental, tanto en el ámbito hospitalario como clínica privada. Son ejemplo de lo
mencionado las pioneras americanas en Dance Movement Therapy que emigraron de
Europa en las décadas del 30 y 40, como también la pionera argentina María Fux
quien creara una práctica de trabajo con pacientes sordomudos y con Síndrome de
Down.

Sonmuchas las personas que en distintas partes del mundo han descubierto el valor
terapéutico de la danza y la exploración del sí mismo a través del movimiento (Levy,
1992) - (Fux, 2001).El uso de la danza y el movimiento como herramienta terapéutica
está enraizado en la idea de que el cuerpo y la mente son inseparables. Una premisa
básica es considerar que el movimiento corporal refleja estados emocionales internos
y que el cambio en la gama de posibilidades del movimiento conlleva cambios
Psicológicos promoviendo salud y desarrollo. Posibilita, tanto a los que gozan de salud
como al emocional y/o mentalmente perturbados o incapacitados, recuperar un
sentido de totalidad experimentando la integración psicofísica.

El uso de la danza como un instrumento terapéutico y catártico es tal vez tan antiguo
como la danza misma. En muchas sociedades primitivas la danza es tan esencial
como alimentarse o dormir. Provee a los individuos la posibilidad de expresarse,
comunicar sentimientos y contactarse con la naturaleza. La danza como parte de un
ritual acompaña frecuentemente los cambios de la vida, sirviendo de este modo a la
integración personal así como también la del individuo a la sociedad.
La danza del médico, sacerdote o shaman forma parte de la medicina y psicoterapia
desde sus orígenes. La exaltación común y la liberación de tensiones podía cambiar el
sufrimiento físico y mental transformándolo en una nueva forma saludable. Podríamos
decir que en los albores de la civilización la religión, la música, la danza y la medicina
eran inseparables (Meerloo,1960).

La complejidad de la vida moderna implica en muchos casos la alienación, el


sentimiento de pérdida del contacto consigo mismo, con los otros y con la naturaleza
acentuando la concepción dualista que escinde la mente del cuerpo. La medicina y la
psicoterapia evolucionaron como formas de tratamiento focalizando en primer lugar al
cuerpo y más tarde a la mente. Los enfoques psicoterapéuticos eran en su mayoría
exclusivamente verbales, excluían la acción.

La danza también sufre evoluciones. A los comienzos del siglo XX la danza clásica
que acentúa el valor de la técnica sin poner atención en cómo afecta al bailarín, es
confrontada con el movimiento de danza moderna cuyo objetivo era reemplazar las
formas rígidas e impersonales del arte, por otras más naturales que subrayan como
valor los movimientos expresivos, la espontaneidad y la creatividad (Levy, 1992).

“La danza moderna reemplazó el desvanecido contenido de la danza clásica


occidental con ciertas nociones claves: espontaneidad, autenticidad de la expresión
del individuo, conciencia del cuerpo, transitando un completo rango de emociones y
relaciones. Las grandes pioneras representan como temas el conflicto humano, la
desesperación, la frustración, la crisis social. Con frecuencia la coreografía de la
danza moderna cristaliza una vieja forma del ritual. Esa clave innovadora lleva
directamente a la esencia de la danzaterapia (Bertenieff, 1975).

El cambio en la danza no es algo aislado sino parte del cambio revolucionario que
tiene lugar en el clima intelectual de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Ideas
innovadoras desbordaban de un campo a otro creando un ambiente de mutuas
influencias e inspiración (Levy, 1992).

Son muchas las fuentes que nutren la danza moderna y contemporánea y en ella se
forman las futuras danzaterapeutas. Francois Delsarte, primero cantante lírico, más
tarde trabaja con el gesto de cantantes y actores, estudia el movimiento natural del
hombre, su forma de caminar, de hacer las cosas de todos los días. A partir de sus
observaciones formula leyes que el cree gobiernan el movimiento expresivo
inconsciente, y utiliza esas leyes para interpretar el movimiento. Entre los bailarines
sobre los que tiene influencia se cuenta Isadora Duncan quien busca en el antiguo
teatro griego elementos para un nuevo vocabulario de movimiento.

Las investigaciones del antropólogo George Frazer quien investiga el rol de la danza
ritual en las culturas primitivas impacta también sobre la danza moderna. Denis y Ted
Shawn creadores de una escuela de técnica de danza moderna, así como Mary
Wigman en Europa imprimen nuevos conceptos en danza. La danza expresionista de
Mary Wigman alcanza una manifestación clara y pura del movimiento que surge no
como planeamiento intelectual sino como expresión emocional de un cuerpo sensible.

La resultante es la aparición de movimientos auténticos alineados con la experiencia.


Un ejemplo claro es la retracción
corporal que naturalmente surge con el sentimiento de temor (Martin, 1972). Este
potencial expresivo de la danza moderna que M. Wigman despliega es tomado como
valor esencial por Mary Whitehouse y llevado al trabajo en danzaterapia (Levy, 1992).

Las teorías de análisis de movimiento creadas por Rudolf Laban alrededor del 1900
son integradas en el uso terapéutico del movimiento y la danza alrededor de 1950. En
la década del 60 las teorías de Laban y su discípulo inglés Lamb se popularizan entre
las danzaterapeutas en Estados Unidos. Estas teorías, que incluyen un método de
notación del movimiento, aportan un lenguaje para describir a los pacientes en
términos de su movimiento. Clasifican el movimiento en término de “esfuerzos y
formas” y en relación al uso de coordenadas espaciales (Laban, 1987,1991).

Laban considera el movimiento corporal en forma multifacética y compleja. El ve el


potencial del movimiento como medio expresivo del pensamiento conciente e
inconsciente de los sentimientos y emociones, conflictos e inclusive como vehículo a
través del cual las sociedades transmiten modos de comportamiento.

“El hombre se mueve para satisfacer necesidades. Se dirige hacia algo que tiene valor
para sí. Es fácil reconocer hacia qué se mueve cuando se trata de un objeto tangible.
También los objetos intangibles motivan movimientos (Laban, citado por Ullman,
1971).

La variedad de formas con que nos expresamos a través del movimiento conforman
estilos, patrones personales de movimiento. Algunas personas se mueven con
energía, direccionalidad y rapidez, mientras otras lo hacen de manera circular, en un
tiempo sostenido antes de llegar a un punto o conclusión.

Laban cree en la capacidad del hombre de evolucionar y cambiar su modo de


comunicarse tanto como adaptarse a través de mecanismos concientes e
inconscientes. Laban observa y analiza las destrezas en el movimiento y pone su
atención en el contenido y la forma. Sus conclusiones surgen de la investigación del
movimiento en el ballet, la danza moderna y el movimiento de la persona en su
quehacer cotidiano así como en el trabajo que el obrero ejecuta para la industria
británica durante la segunda guerra mundial. Desarrolla un sistema que llama
kinetografía o Labanotation en el que describe qué parte del cuerpo se mueve, cuándo
y dónde. Describe también los movimientos en términos de esfuerzos. Lamb agrega el
concepto de forma, resultando el sistema ”esfuerzo y forma”.

Básicamente “effort-shape” es un método de descripción de los cambios en la cualidad


del movimiento en términos de esfuerzos y adaptaciones al espacio. Estos dos
conceptos básicos interconectados y combinados son ampliamente usados por los
danzaterapeutas y analistas del movimiento, desarrollados en sistemas
estandarizados y sistematizados como instrumentos de evaluación diagnóstica y
orientación terapéutica (Bartenieff, 1980).

La noción de esfuerzo describe la dinámica del movimiento en términos de cuatro


factores: espacio, peso, tiempo, y flujo. Cada factor del movimiento tiene dos
posibilidades opuestas llamadas elementos. El uso del espacio puede ser directo (la
distancia más corta entre dos puntos) o indirecto (sinuoso); el peso,
liviano o pesado; el tiempo, rápido (repentino) o lento (sostenido) y finalmente el flujo
puede ser libre, contenido o conducido. Estos factores son interdependientes. Lo que
varía es la intensidad y la combinación de estos elementos que pueden predominar en
un determinado momento. El danzaterapeuta puede observar qué combinación
particular se presenta dentro de un contexto. Estos atributos se pueden relacionar
con características de la personalidad.

En esa vinculación es donde toman significación las cualidades del movimiento. Sin
embargo es importante saber que no hay una significación unívoca entre una
característica del movimiento y un aspecto de la personalidad, por ejemplo, una
persona que se mueve pesadamente o con fuerza, no necesariamente sea más
asertiva que una que usa la liviandad. El terapeuta necesita entender o interpretar la
personalidad en movimiento integrando la perspectiva psicológica, antropológica,
sociológica, tomar el proceso y no perderse en los elementos aislados. La noción de
forma introducida por Warren Lamb implica que cuando se realiza un esfuerzo un
cambio correspondiente se da en la forma.

La forma describe el “dónde“ del movimiento, es decir dónde están las partes del
cuerpo posicionadas en relación al espacio. Las formas clasificadas son: flujo de la
forma, implica que el observador ve las partes del cuerpo alejándose
del centro o acercándose al mismo. Direccionalidad del movimiento: significa que el
recorrido del movimiento en el espacio es “arc like” o “spoke like”. En forma (shaping)
es la adaptación o el moldeado o modulación del movimiento como por ejemplo, al
sostener a un bebé. Irmgard Bartenieff, pionera en danzaterapia fue quien introdujo
estos conceptos en Estados Unidos.

Irmgard Bartenieff fue una danzaterapeuta y terapeuta física que creó su propio
enfoque conocido como los Fundamentos Bartenieff. Su objetivo educativo tiene como
propósito el desarrollo eficiente y expresivo del movimiento, enfatizando los aspectos
espaciales del mismo, incorporándolo a una organización motora competente. Luego
de graduarse como terapista física en la Universidad de New York en 1943, comenzó
a trabajar con víctimas de polio en el Willard Parker Hospital. Fue allí donde desarrolló
su práctica que posibilitó su conceptualización, los fundamentos y filosofía basada en
el uso del movimiento para promover salud mental.

Trabajando con niños deprimidos por sus limitaciones físicas encontró juegos de
movimiento para atender sus necesidades especiales. Ella enfatizó la movilización de
formas de movimiento que tendían a integrar necesidades emocionales y
motivacionales con necesidades físicas. La expresión “activar y motivar” de George
Deaver, sintetizaba su propio pensamiento. Desarrolla investigaciones, observando y
describiendo la comunicación no verbal en la interacción familiar y sesiones de grupo.
Trabaja con pacientes catatónicos con los que tiene una habilidad especial para llegar
a ellos a través del movimiento (Levy,1992).

Señala como importante considerar al paciente como una totalidad, sin fragmentación.
El cambio en cualquier aspecto del movimiento transforma la configuración total.
Considera el movimiento como un proceso continuamente fluctuante. “El
comportamiento debe ser entendido en relación al funcionamiento neurofisiológico.

La teoría del esfuerzo y la forma (effort-shape) está basada sobre un modelo orgánico
deconducta. La hipótesis mayor implica que el proceso neuronal, de adaptación y
expresión están integrados en el movimiento. Cualquier movimiento en cualquier parte
del cuerpo es a la vez adaptativo y expresivo, funciona como un mecanismo para
afrontar situaciones, mientras que a la vez refleja la personalidad del individuo”
(Bartenieff y Davis, 1965).

Bartenieff sostiene que el estilo del movimiento de cada individuo es una amalgama
de su tipología congénita, las influencias psicológicas y el medio cultural. Propone
respetar la originalidad expresiva individual. Ayuda a sus pacientes a hacer mejor uso
de lo que traen en su propio repertorio de movimientos. Considera que si algunos de
los esfuerzos descriptos no aparecen en el movimiento es porque se haya disminuido,
pero permanece presente aunque muy parcialmente activado. Bartenieff alerta al
terapeuta en cuanto a no señalarle al paciente su imposibilidad o el movimiento
faltante, prefiere en cambio estudiar la configuración total del movimiento disponible
en el individuo, partir de sus preferencias y posibilidades que permiten alcanzar los
movimientos inhibidos. Esta es la esencia de la filosofía y metodología de Bartenieff,
que implica encontrar las actividades que sostengan el desarrollo de sistemas
musculares específicos que a la vez afectan ciertas actitudes emocionales.

Señala la necesidad de activar y movilizar el “impulso al movimiento” (la motivación


que subyace al movimiento) .Mantener vivo el impulso, raíz de todo desenvolvimiento
del movimiento, sentimiento, pensamiento, comportamiento humano. Encuentra que la
creación de diseños espaciales a través del movimiento (circular, angular, etc.) activa
respuestas y actitudes emocionales, la externalización de pensamientos y
sentimientos específicos.

Bartenieff se refiere aquí a los aspectos universales o simbólicos que intrínsecamente


forman parte del movimiento del ser humano en general. Ciertos movimientos activan
determinados estados emocionales que al ser compartidos posibilitan atraer y
desplegar los aspectos personales, particulares de cada individuo.

Si el terapeuta “sintoniza” con el paciente promueve y facilita la conexión psicológica


con el espacio vía el movimiento y la danza. Los fundamentos de Bartenieff implican
proveer al individuo de cierta conciencia de sí mismos y de su relación con otros. Su
técnica es diseñada especialmente para integrar sensaciones corporales con
sentimientos, emociones y su expresión. “Los aspectos funcionales y expresivos del
movimiento son dos caras de la misma moneda” (Bartenieff y Lewis, 1982). Su diseño
metodológico tiene como objetivo posibilitar la unificación perceptual de tres
actividades simultáneas: la respiración, la fluctuación muscular y el sentir.

Alienta al paciente a desarrollar su propia sensibilidad respecto de su cuerpo. Intenta


reemplazar la intelectualización del movimiento dirigido desde el exterior que solo
aumenta la disociación y fragmentación, porel desarrollo de la propia sensibilidad en
contacto con la interioridad.

El movimiento es la llave para la integración de la expresión física y emocional,


unificando el cuerpo y la mente, estableciendo un equilibrio entre las demandas que
provienen del mundo interno y externo de la personalidad, integrando aspectos
subjetivos y objetivos.

Aunque Freud no incluye la comunicación no verbal como parte de su método


psicoanalítico reconoce la conexión entre el cuerpo y la emoción, así como la relación
entre pensamiento y comunicación no verbal.Sostiene que el ”yo” es un yo corporal
(Freud, 1923).
Wilhem Reich, psiquiatra y psicoanalista creador de la vegetoterapia, investigó en sus
pacientes con el objeto de clarificar las conexiones somáticas y psíquicas. Descubre
que mientras unos pacientes eran capaces de verbalizar pensamientos y sentimientos,
otros desarrollan defensas, o “armaduras” enraizadasen el cuerpo en forma de tensión
muscular. “El aumento del tono muscular en dirección a la rigidez indica que una
excitación vegetativa, ansiedad o impulso sexual, se ha retraído” (Reich,W,1949).

Introdujo el uso de la manipulación muscular para destrabar el acorazamiento y


propiciar la liberación de material psicológico reprimido.

En los años 60 Alexander Lowen retoma estas técnicas y conceptualizaciones muy


discutidas en la época de Reich, y las reorganiza popularizándolas a través de la
creación de un método: la Bioenergética. Comparte los principios de su maestro y crea
una forma de psicoterapia en la que se incluye la lectura corporal y acciona a través
de proponer ejercicios y maniobras sobre la musculatura y la respiración. Busca la
liberación de tensión o energía, allí donde pudiera haber quedado estancada o
retenida. La liberación de la tensión muscular y la respiración fluida favorecen la
disponibilidad de la energía para la vida, destrabando y eliminando obstáculos,
inhibiciones y limitaciones psico-corporales.

Los estudios de Paul Shilder acerca de la imagen corporal son también de gran valor
para la danzaterapia. Forma parte del grupo de investigadores que en el Bellevue
Hospital, alrededor de los años 40 investiga y experimenta el uso verbal y no verbal de
las técnicas proyectivas. Lo acompañan Lauretta Bender en psicología y Francisca
Boas en danzaterapia, Margaret Naumberg en arte terapia y Adolf Wollman en títeres.
Las técnicas proyectivas, una modalidad de intervención creativa y exploratoria forman
parte integral de la danzaterapia. Es utilizada para facilitar la expresividad y el insight
(Levy, 1992).

La investigación de la comunicación no verbal y de la relación mente cuerpo da


validez al uso de la danzaterapia como un herramienta terapéutica. Charles Darwin
realiza el primer estudio del comportamiento no verbal que sintetiza en su libro La
expresión de las Emociones en el hombre y los animales (1872).

Darwin postula que el comportamiento expresivo, así como las estructuras físicas,
tienen valor adaptativo, hacen a la sobrevivencia de la especie. El interés por la
investigación en comunicación no verbal surge con mayor intensidad entre los años 60
y 70. La diseminación de las filosofías orientales que enfatizan la unidad mente
cuerpo, el desarrollo del psicoanálisis y el encuentro con sus limitaciones, la búsqueda
de nuevos métodos para abordar nuevas poblaciones antes ignoradas o no atendidas,
favorecen la búsqueda de nuevos modalidades terapéuticas más eficaces y
económicos.

A pesar de ser una disciplina relativamente nueva, el uso del movimiento y la danza
con fines terapéuticos, se expande (Levy,F 1992). La utilización de este tipo de técnica
clínica implica, como parte de su fundamento, un reconocimiento profundo del valor de
lo social, grupal y comunitario como necesidad y posibilidad de encuadre terapéutico
apuntando a la curación y/ o mejoramiento de la calidad de vida. Distintos procesos de
exploración e investigación con distintas poblaciones dan cuenta de ello: con
pacientes esquizofrénicos (Chace, Chaiklin), autistas (Azizollahof, Karash, Stent),
trastornos de la alimentación (Abrahamsen, Bauer), adicciones (Egido, Watson),
Alzheimer (Boone), etc., en el marco de Dance Movement Therapy. Del mismo modo
la temática de la emocionalidad y la posibilidad de su expresión corporal y cognitiva
esta incluida como central en este tipo de modalidad terapéutica. La empatía corporal
y el entonamiento afectivo son ejes de valor en la comunicación intersubjetiva en
poblaciones donde el poder de la palabra no alcanza para lograr un nivel satisfactorio
de contacto humano.

Con aportes de la psicología contemporánea, el psicoanálisis, las teorías de Adler,


Jung, Sullivan, Winnicott, el Psicodrama, y la Psicología del self, estas pioneras en
DMT comienzan a sistematizar sus técnicas. Confrontan con sostenes teóricos y
legitiman un nuevo campo que nace de la intersección de lo psicoterapéutico
y la danza expresionista, fundamentalmente el análisis del movimiento humano de
Von Rudolf Laban. Práctica y teoría, teoría y experiencia retroalimentándose.
Las pioneras en este campo ofrecen su conocimiento intuitivo al mismo tiempo en que
lo van descubriendo.

Se trata de un proceso en el que el movimiento es el material considerado isomórfico


con el estado del ser, y es allí donde se lo alcanza comunicándose a través del
entonamiento emocional ligando movimiento y concepto.

También la ciencia cognitiva cuestiona uno de los supuestos más arraigados en


nuestro legado científico: que el mundo es independiente del conocedor. Si estamos
obligados a admitir que la cognición no se puede comprender sin sentido común, y
que el sentido común no es otra cosa que nuestra historia corporal y social, la
conclusión inevitable es que conocedor y conocido, la mente y el mundo se relacionan
Mediante una especificación mutua o un co-origen dependiente.

Varela y sus colaboradores (l997) plantean que la acción corporizada implica que la
cognición depende de la experiencia originada en la posesión de un cuerpo con
aptitudes sensoriales y motrices de representación. Nuestra intención es sortear esta
geografía lógica de “interno/externo” estudiando la cognición nicómo recuperación ni
como proyección, sino como acción corporizada”.

El enfoque enactivo consiste en dos cosas: la percepción es acción guiada


perceptivamente y las estructuras cognitivas emergen de los modelos sensorio-
motores recurrentes que permiten que la acción sea guiada perceptivamente. Las
estructuras cognitivas surgen de patrones de movimiento. Piaget habla de procesos
de asimilación-acomodación, tiene en cuenta un mundo predado y también construible
(Varela, 2002).

Los conceptos y la razón están encarnados, esto implica que los sistemas motores y
perceptuales intervienen en dar forma a clases de conceptos particulares tales como
el color, conceptos de nivel básico, relaciones espaciales y orientación (ordenar
eventos).

La cognición y el medio ambiente son enactuados simultáneamente. Estos sistemas


de cognición muy básicos y generales llamados esquemas de imágenes cinestésicas
(por ejemplo, contenedor, parte - todo, origen - senda – meta), se originan en la
experiencia corporal y se proyectan metafóricamente para estructurar una gran
variedad de dominios cognitivos.
Dicen Lakoff y Johnson (1991): “Las estructuras conceptuales surgen de dos fuentes:
1) de la naturaleza estructurada de experiencia corporal y social y 2) de nuestra
capacidad innata para proyectar imaginativamente a partir de ciertos aspectos bien
estructurados de la experiencia corporal interaccional hacia estructuras conceptuales
abstractas”.

Varela y sus colaboradores aluden a la perspectiva psicopatológica desarrollada por


Heidegger y Ponty, postura existencialista ontológica. Consideran que el trastorno de
carácter solo se puede comprender en términos de ser en el mundo de la persona. El
individuo se fija a través de experiencias tempranas de tal modo que se convierte en la
única manera en que la persona se puede experimentar a si misma en el mundo.
Los autores señalan que la psicoterapia existencial comprende la patología pero
carece de métodos específicos de tratamiento.

Varela y colaboradores sugieren poner atención en el enfoque alerta y abierto de las


prácticas meditativas orientales, ya que consideran que puede suministrar el marco y
las herramientas necesarias para implementar una metodología de abordaje
terapéutico.

Promueven la implementación de un psicoanálisis enactivo, e invitan a reflexionar


acerca de la forma que podría tomar un psicoanálisis recorporalizador enactivo,
abierto y transformador (Varela 2002).

Generalmente damos por sentado que las personas vivimos en nuestros cuerpos. La
psicopatología nos muestra que esto no siempre es así. Si todo va bien en nuestro
desarrollo el psiquesoma alcanza una integración suficientemente buena que nos
permite sentir y vivenciar nuestra humanidad encarnada. Desplegar nuestra energía
en la acción y que ésta sea plena de sentido, sin perder nuestro centro enraizado en el
cuerpo (Winnicott, 1982).

Muchos son los intentos para explicar las razones y causas de la despersonalización
la escisión, la alineación: la vida fuera del cuerpo, el vivir en la mente, el residir en la
cáscara (falso self).

Hablamos de fallas en el desarrollo temprano. Podríamos agregar situaciones


traumáticas (sobrecargas, pérdidas catástrofes personales, herencia, etc.).
Son también muchos los recursos que se han implementado para aliviar, curar,
mejorar la calidad de vida del que padece. Podríamos decir que son tantos como
distintas perspectivas hay para observar y entender el fenómeno.

Desde la química, la psicofarmacología, desde la palabra, múltiples enfoques


psicoterapéuticos, desde el juego y la dramatización (psicodrama, dramaterapia),
desde lo individual y lo grupal, la familia, la pareja, etc. ¿Por qué entonces la danza y
el movimiento? Por ocuparse de la persona como ser cuya experiencia subjetiva se
presenta encarnada y en acción. El abordaje desde el movimiento accede a la
persona desde formas elementales de sensopercepción. Trabaja con el instante en
que emerge cualquier tipo de organización, jerarquía o categorización de la
experiencia. Porque ofrece la posibilidad de encontrarse con el nacimiento del impulso
a la acción. El análisis del movimiento permite investigar a la vez que ordenar el ritmo,
ordenador primario del organismo. Ver por ejemplo, cómo se construye el concepto de
“origen-senda-meta“ o posibilitar su construcción, cuando no está dada, a través de la
exploración del espacio (verticalidad, horizontalidad, sagitalidad), la direccionalidad y
la trayectoria del movimiento.

W. Condon, especialista en kinesis, ha descubierto en sus investigaciones de las


relaciones tempranas que el cuerpo del ser humano baila sincrónicamente con el
discurso propio o de su interlocutor. Descubrió así la sincronicidad relacional y
también su patología. Se trata de un ritmo compartido inconsciente. Condon cree que
es el cimiento de la comunicación humana.

La sincronicidad produce una sintonía que puede ser variable, aumentando o


disminuyendo el grado de armonía entre los partícipes (Stern, 1996).
El tema de la sincronicidad relacional merece una investigación a parte, a la luz de las
investigaciones que sobre el desarrollo humano ha realizado Stern, así como de su
aplicación en danzaterapia. En el comienzo todo fue una “danza” entre dos
organismos, el bebé y su madre. Ellos aprendieron y crearon una coreografía de
relaciones objetales, una forma primaria para conocer y estar en el mundo. Esta danza
pudo ser sintónica o distónica. Reeditar “la danza“ es una nueva oportunidad para el
entonamiento empático y la sintonía. Considero una herramienta valiosa para
investigar y promover desarrollo. Así ya lo ha demostrado la experiencia clínica
ejercida con diferentes poblaciones en distintos países, por aventuradas
Danzaterapeutas.

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