UNIVERSIDAD CRISTIANA EVANGELICA NUEVO MILENIO
Cátedra:
Evaluación Psicológica II
Tutora:
Dania Claudina Mejia
Trabajo:
Elaboración de un Resumen sobre la Inteligencia Emocional
Presentada Por:
Elda Wilson Gadfre
Cuenta de Estudiante:
121070109
Lugar y Fecha: Tocoa, Colon 02 de Abril del año 2023
INTRODUCCION
La inteligencia emocional es conocida como la capacidad de sentir, entender y aplicar
eficazmente el poder y la agudeza de las emociones como fuente de energía humana,
información, conexión e influencia; es quizá la causa por la que algunas personas con un
coeficiente intelectual alto son aventajadas por otras con un coeficiente intelectual menor.
El estudio de los sentimientos y las emociones se ha extendido en la última época mediante el
modelo de la Inteligencia Emocional (IE). Con la denominación de IE se pretende significar todo
un conjunto de habilidades de procedencia psíquica que influyen en nuestra conducta.
El avance en la investigación de las funciones del cerebro y de sus respectivas conexiones
neuronales, ha permitido un mejor conocimiento de su interacción con las diferentes
estructuras y áreas cerebrales que gobiernan nuestros estados de ánimo: iras, temores,
pasiones, alegrías, etc. favoreciendo el desarrollo de la IE.
A continuación, se desarrollará el tema de la inteligencia emocional y sus repercusiones en
diversas áreas de nuestra vida como lo son: rendimiento académico o profesional, relaciones
personales y vida familiar, entre otros.
RESUMEN SOBRE INTELIGENCIA EMOCIONAL
Origen del término de la Inteligencia Emocional
El término inteligencia emocional fue utilizado por primera vez en 1990 por Peter Salovey y
John Mayer, quienes la definieron como la capacidad de controlar y regular los sentimientos de
uno mismo y de los demás y utilizarlos como guía del pensamiento y de la acción.
Uno de los objetivos fundamentales de la IE, es el poner de relieve las limitaciones del
denominado Coeficiente Intelectual (CI). Los defensores de este modelo consideran que el CI,
es una capacidad genética e innata que no puede ser modificada. Por tanto, el destino de las
personas se halla de antemano determinada por la aptitud del CI.
La inteligencia emocional se concreta en un amplio número de habilidades y rasgos de
personalidad: empatía, expresión y comprensión de los sentimientos, control de nuestro
carácter, independencia, capacidad de adaptación, simpatía, capacidad de resolver los
problemas de forma interpersonal, habilidades sociales, persistencia, cordialidad, amabilidad y
respeto. Frente a ello, el modelo de la IE, sostiene que el CI no es el único factor que indica la
capacidad del sujeto humano, ya que existen toda una serie de habilidades que se pueden
aprender, basadas en los sentimientos y las emociones: el autocontrol, el entusiasmo, la
automotivación, la empatía, etc.
Influencia de las emociones en los seres humanos
La IE sostiene que los sentimientos y las emociones tienen una gran influencia en los asuntos
humanos. Los psicólogos destacan la preponderancia del corazón (sede figurada de los
sentimientos) sobre la razón en los momentos cruciales de la vida. Pues son las emociones las
que nos permiten afrontar situaciones difíciles. Es lo que expresa la frase de Pascal: ¿El corazón
tiene razones que la razón no comprende?
Nuestras emociones se integran en el sistema nervioso en forma de tendencias automáticas. Es
así, que nuestras decisiones y nuestras acciones dependen tanto de nuestros sentimientos
como de nuestros pensamientos. Nuestras reacciones ante determinadas situaciones no son
solo fruto de un juicio racional, sino también de emociones en forma de impulsos de acción
automática. Desde la antigüedad han existido normas y leyes con el intento de encauzar la vida
emocional, pero a pesar de ello, la razón se ve a menudo desbordada por la fuerza de las
pasiones. Cada emoción dispone al cuerpo a un tipo distinto de respuesta, y estas
predisposiciones biológicas a la acción son moderadas por nuestras experiencias vitales y por el
medio cultural (las diversas culturas no tienen el mismo sentido de la tristeza o de la alegría).
Mente racional y mente emocional
Al margen de que algunos filósofos consideren artificial la dualidad mental entre la razón y las
emociones, el modelo de la IE afirma que tenemos por un lado una mente racional, que es la
capacidad consciente de pensar, deliberar y reflexionar, y por otro lado una mente emocional
que es más impulsiva e influyente que la mente racional. La certeza emocional configura una
convicción distinta a la certeza de la mente racional, no obstante, hay una proporcionalidad
entre el control emocional y el racional, y estas dos mentes operan en colaboración,
entrelazando sus distintas formas de conocimiento. Cuanto más intensa es la mente emocional,
menos eficaz es la mente racional, y viceversa.
Lo más adecuado para el sujeto es que exista un equilibrio, en el cual, la emoción influye en las
operaciones de la razón y ésta ajusta y filtra las operaciones procedentes de las emociones,
actuando como dos facultades relativamente independientes que reflejan el funcionamiento de
circuitos cerebrales distintos, aunque interrelacionados.
La IE destaca la perenne y fecunda tensión entre estas dos mentes, aunque a menudo están
coordinadas. Pero cuando de forma desbordada irrumpen las pasiones, el equilibrio puede
romperse y la mente emocional puede bloquear y paralizar a la mente racional.
Habilidades propias de la inteligencia emocional
Como hemos dicho, la inteligencia emocional incluye cuatro grupos de habilidades, si excluimos
las habilidades sociales, tenemos: la conciencia de sí mismo, la autorregulación, la motivación y
la empatía.
Conciencia de sí mismo
La toma de conciencia y expresión de las propias emociones es la capacidad de reconocer una
emoción o sentimiento en el mismo momento en que aparece y constituye la piedra angular de
la inteligencia emocional. Hacernos conscientes de nuestras emociones requiere estar atentos a
los estados internos y a nuestras reacciones en sus distintas formas (pensamiento, respuesta
fisiológica, conductas manifiestas) relacionándolas con los estímulos que las provocan. La
comprensión se ve facilitada o inhibida por nuestra actitud y valoración de la emoción si
mantenemos una actitud neutra, sin juzgar o rechazar lo que sentimos.
Autorregulación
La segunda de las habilidades es la capacidad de controlar las emociones, de tranquilizarse uno
mismo, de desembarazarse de la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad exageradas. No se trata
de reprimir- las sino de su equilibrio, pues cada una tiene su función y utilidad. Podemos
controlar el tiempo que dura una emoción, no el momento en que nos veremos arrastrados por
ella. El arte de calmarse a uno mismo es una de las habilidades vitales fundamentales, que se
adquiere como resultado de la acción mediadora de los demás, es decir, aprendemos a
calmarnos tratándonos como nos han tratado, pero aprensible y mejorable en todo momento
de la vida. Con relación al enfado, hay que conocer que su detonante universal es la sensación
de hallarse amenazado, bien real o simbólicamente. Consiste desde la perspectiva hormonal en
una secreción de hormonas que producen un acceso puntual y rápido de energía, una
hipersensibilidad difusa que puede durar horas o incluso días, descendiendo progresivamente
nuestro umbral de irritabilidad. Podemos afirmar, que esta es la emoción más persistente y
difícil de controlar, aunque el peor consejero es la creencia errónea de que es ingobernable. Lo
importante para su control es intervenir en la cadena de pensamientos hostiles que los
alimenta.
Motivación
La habilidad de motivarnos, el optimismo, es uno de los requisitos imprescindibles para la
consecución de metas relevantes y tareas complejas y se relaciona con un amplio elenco de
conceptos psicológicos que usamos habitualmente: control de impulsos, inhibición de
pensamientos negativos, estilo atributivo, nivel de expectativas y autoestima.
La motivación parece ser una de las habilidades psicológicas más importantes y relevantes,
preocuparse consume los recursos que necesitamos para afrontar con éxito los retos vitales y
académicos.
La autoestima, se puede considerar como uno de los elementos esenciales no sólo del proceso
de aprendizaje escolar, sino de salud mental y desarrollo sano y global de la personalidad. La
capacidad de motivarse a uno mismo se pone especialmente a prueba cuando surgen las
dificultades, el cansancio, el fracaso, es el momento en que mantener el pensamiento de que
las cosas irán bien, puede significar el éxito o el abandono y el fracaso. El desarrollo del
optimismo, la autoestima, la expectativa de éxito, están relacionados con las pautas de crianza
y educación, evitando el proteccionismo y la crítica destructiva, favoreciendo la autonomía y los
logros personales, utilizando el elogio y la pedagogía del éxito, complementando con la
exigencia y la ayuda.
Empatía
Por último, tenemos la empatía, que es la capacidad de captar los estados emocionales de los
demás y reaccionar de forma apropiada socialmente. En la base de esta capacidad están la de
captar los propios estados emocionales y la de percibir los elementos no verbales asociados a
las emociones.
La espontaneidad de las emociones
La IE señala que la mayor rapidez de la mente emocional respecto de la mente racional
determina que los primeros impulsos procedan más del corazón que de la cabeza. No obstante,
hay otro tipo de reacciones emocionales que son simultáneas con los pensamientos.
Otras emociones aparecen porque las evocamos intencionadamente (entristecernos por un
acontecimiento pasado). Pero la mente racional no decide a priori que emociones debemos
tener, sino que éstas nos invaden como un hecho inevitable y espontáneo (no podemos decidir
cuándo estar enamorados, furiosos o alegres. Lo único que la mente racional puede controlar
es el curso que siguen nuestras reacciones.
La mente emocional al ser poco reflexiva asume las propias opiniones como verdades
absolutas. Por eso, tiende a rechazar con actitud visceral las opiniones ajenas. Esto explica lo
difícil que resulta razonar con alguien que es muy sentimental, pues deja de lado la lógica los
argumentos que no se ajustan a su convicción.
Múltiples actividades humanas hablan directamente a la mente emocional, como es el caso del
arte (novelas, películas, poesía, canciones, teatro..etc..) Los grandes líderes saben movilizar los
corazones hablando el lenguaje y la lógica de la emoción.
Algunas características de las personas con alto nivel de inteligencia emocional
Saben qué emociones experimentan y por qué.
Perciben vínculos entre sus sentimientos y lo que piensan, hacen y dicen.
Conocen sus puntos fuertes y sus debilidades.
Son reflexivas, aprenden de la experiencia.
Se muestran seguras de sí mismas.
Pueden expresar opiniones que despierten rechazo y arriesgarse por lo que consideran
correcto.
Manejan bien los sentimientos impulsivos y emociones perturbadoras.
Piensan con claridad y no pierden la concentración cuando son so- metidas a presión.
Las mujeres con inteligencia emocional son:
Positivas y expresan sus sentimientos abiertamente.
Sociables.
Se adaptan bien a la tensión.
Se comunican fácilmente con personas nuevas.
Alegres, espontáneas.
Rara vez se sienten ansiosas o culpables.
Los hombres con inteligencia emocional son:
Socialmente equilibrados.
Sociables y alegres.
No suelen pensar las cosas una y otra vez.
Notable capacidad de compromiso con las personas o causas, de asumir
responsabilidades y de alcanzar una perspectiva ética.
Solidarios y cuidadosos de sus relaciones.
Su vida emocional es rica y apropiada.
Se sienten cómodos con ellos mismos y con los demás.