Área: Filosofía.
6º año de secundaria.
Material de la cátedra.
Profesora: Liliana Palancio.
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Estética
La Estética es una disciplina filosófica que estudia lo bello y sus manifestaciones (el arte y sus objetos).
Dentro de esta disciplina, surgen cuestiones donde la filosofía precisa apoyarse en otras disciplinas, tal lo hace
con la teoría del arte ante la búsqueda de respuestas a planteos como:
¿Qué es arte y que no lo es? ¿Cuáles es el criterio para demarcar el límite entre ambos?
Otras disciplinas, como la gnoseología, son necesarias cuando se desea conocer el origen de los juicios estéticos.
Estética proviene de aísthesis (percepción de lo sensible). En su sentido más corriente, estético es lo que se capta
con los sentidos. En la tradición clásica, lo estético es lo opuesto a lo que se capta con la razón (lo inteligible)
Los principales problemas de la estética se relacionan con la obra de arte y el origen y fundamentación de los
juicios estéticos. Por Ej: ¿Los juicios estéticos son afirmaciones objetivas sobre características observables o son
expresiones subjetivas?
¿Se refieren a la obra? ¿A la intención del artista? ¿A la reacción que provoca en el espectador?
¿Cómo se relaciona el juicio “buena pintura” con las valoraciones bueno y malo en sentido ético?
La autonomía del juicio estético: Kant.
La distinción entre una valoración en sentido estético y una en sentido moral, no siempre fue relevante. Los
filósofos de la antigua Grecia identificaban lo bueno con lo bello. Un hombre admirable y noble era bello y bueno
(kalós –bello- kagathós –bueno-).
Para Platón, un ser humano era bello si era moralmente bueno.
Recién en el siglo XVIII se comenzó a analizar “la cualidad estética” en forma autónoma. Fue el filósofo Immanuel
Kant (1724-1804) quien en su obra “La crítica del Juicio” distingue entre la lógica del conocimiento estético y de la
imaginación (facultad del gusto),de la lógica del conocimiento teórico (facultad de la razón), estableciendo así la
autonomía del juicio estético y entendiendo gusto como “la facultad de juzgar lo bello”. Desde allí la Estética se
considera como una disciplina filosófica.
Arte: ¿expresión o copia?
Antigua Grecia.
Arte proviene del término griego techné, el cual está asociado con las habilidades y con la tecnología.
En la Grecia antigua techné refería al artesano que realizaba una producción manual, al técnico y a ciertos
científicos. En definitiva, aludía a la producción de un objeto o de un efecto y era un tipo de conocimiento más
limitado que el de la ciencia pura (matemática, física) y se aplicaba mediante una serie de pasos o reglas. En este
sentido, la medicina era una técnica (el médico produce la salud del enfermo).
Así el arte en la antigüedad aparece vinculado a la aplicación de reglas y procedimientos, y por lo tanto
prácticamente desligado de la inspiración. El filósofo Wladyslaw Tatarkiewicz(1886-1980), en su obra “Historia de las
seis ideas”, lo explica de esta manera: “Techné en Grecia, ars en Roma y en la Edad Media, incluso en una época tan
tardía como los comienzos de la época moderna, en el Renacimiento, significaba destreza: la destreza que requería
para construir un objeto, una casa, una estatua, un barco, el armazón de una cama, un recipiente, una prenda de
vestir, y además la destreza que se requería para mandar también un ejército , para medir un campo, para dominar
una audiencia. Todas estas destrezas se denominaron artes: el arte del arquitecto, del escultor, del alfarero, del
sastre, del estratega, del geómetra, del retórico. La destreza se basa en el conocimiento de unas reglas, y por tanto
no existía ningún tipo de arte sin reglas, sin preceptos: el arte del arquitecto tiene sus reglas, diferentes de las del
escultor, del alfarero, del geómetra y del general” De la misma manera. “algo que fuera sencillamente producto de la
inspiración o de la fantasía, no se trataba de arte para los antiguos o para los escolásticos”.
Arte en la Edad Media
En la Edad Media, las artes se dividieron en liberales (las que requerían un esfuerzo mental) y mecánicas (las que
requerían un esfuerzo físico), siendo las liberales consideradas como superiores a las mecánicas.
Las artes liberales se subdividían a su vez en Trívium (gramática, lógica, retórica) y Quadrivium (aritmética,
geometría, astronomía, música –considerada solo como teoría de la armonía musical).
Las artes mecánicas eran: arte de la alimentación, arte del vestido, arte de la vivienda, arte dedicada a los medios
de transporte, artes médicas, arte de intercambiar mercancías, arte de la defensa ante el enemigo.
En otra clasificación, la de Hugo de San Víctor, entraba el teatro en las artes del entretenimiento, pero la
escultura y la pintura se consideraban actividades manuales secundarias. De hecho, un pintor de una bóveda en un
templo recibía su pago por metro cuadrado de superficie pintada.
Como vemos, las que hoy consideramos bellas artes, en su mayoría no se encontraban contempladas.
Arte en el Renacimiento:
Entre los siglos XV y XVII, y sobre todo durante el Romanticismo (siglos XVIII-XIX) el arte ingresó en un proceso
lento de reconocimiento hasta su independencia de otras actividades.
Fueron vitales para este cambio:
La introducción de la poesía entre las artes: para ello ya había bases en la Grecia Clásica. Aristóteles,
en su obra la Poética, presentaba una teoría de la poesía. Esta obra (y otras del filósofo) se había extraviado
y fue recuperada y traducida al latín en 1549; de esta manera, fue recién en el Siglo XVI que se puedo
acceder a su contenido.
La distinción de las artes de otros oficios y ciencias, proceso que llevó muchos años e intentos. En
1492, Marcilio Ficino, fundador de la Nueva Academia Platónica en Florencia, incluyó en las artes liberales a
la arquitectura, la escultura, la ejecución musical y la poesía.
Ese proceso continuó con diversas propuestas hasta concluir en el Siglo XVIII. Para ese entonces se llega a la idea
de que pintura, escultura, arquitectura, música, poesía, teatro y danza formaban una unidad y se diferenciaban de
las artesanías y de las ciencias.
En cuanto a la denominación de este corpus, también fue variando: El humanista italiano Gigonozzo Manetti, las
llamó artes ingeniosas; el escritor y crítico literario Giovanni Capriano, en 1555 denominó artes nobles a la poesía, la
escultura y la pintura por ser más perfectas, nobles y duraderas; el historiador Claude François Menestrier introdujo
la denominación de artes pictóricas fundamentado en que las artes se valen de representaciones concretas y no de
esquemas abstractos; el filósofo Giambattista Vico propuso el nombre de artes agradables. La denominación de
bellas artes aparece en 1747, propuesta por el filósofo Charles Batteaux, quien las considera reunidas bajo la
característica de ser imitación de la realidad (carácter mimético de las artes).
Mímesis y catarsis
Con estos dos términos regresamos a la antigüedad clásica.
Mímesis en griego, es imitación. Para Platón (S.IV aC), según lo afirma en su obra La República, en el libro X, los
poetas crean un mundo que nos presentan como real, pero nos engañan, porque ellos no poseen un saber técnico
sobre aquello de lo que nos hablan. En cuanto a los pintores, sus productos son imitaciones de imitaciones, y lo
fundamenta con un ejemplo: Existe en la naturaleza (porque está en el mundo de las ideas) una idea de cama hecha
por dios, en ella se fija el carpintero para fabricar una cama. El pintor solo pinta una imitación de la cama pintada por
el carpintero, entonces su producto es imitación de otra imitación. No tiene la verdad.
Platón, quien en el mencionado texto propone un camino para la construcción de un Estado justo, ve en estas
artes un peligro para educación de los jóvenes y propone incluso el destierro –en esta ciudad ideal- de los poetas.
Kátharsis significa purificación. Para Aristóteles (S. IV aC), la Techné está orientada hacia alguna poíesis, o sea
hacia la producción de algo (poíesis y poestés, provienen del verbo poiéo, que significa hacer. Poíesis se puede
traducir como poesía, y poiéstes como poeta). Así el artesano es el que sabe hacer.
En la Poética, el filósofo propone –según Eduardo Sinnot- presentar en forma sistemática la téchné en que
consiste el saber del poeta, y se ocupa solamente de los géneros literarios que existían, concentrándose en la
tragedia.
Como actividad técnica la poesía está dirigida a un fin. En la tragedia, esta finalidad es producir un efecto
catártico en el público, pues una buena tragedia debe provocar sentimientos de pena y de terror.
De pena porque el público no considera merecido el sufrimiento del protagonista; en cuanto al terror este
sobreviene al pensar que ese sufrimiento puede ocurrirle a cada uno, en la realidad.
Una vez producidos estos sentimientos, ha de aparecer la purificación o purga de éstos en el espectador (la
catarsis).
Arte en la modernidad
Partamos de Kant (2007), para quien “Bello es lo que, sin concepto, place universalmente”
Para este filósofo, lo bello, lo es para todos, entonces se trata de un acuerdo intersubjetivo, sujeto a leyes a priori
(fuera de o anteriores a la experiencia). La admiración del hombre frente a la belleza pertenece a lo emotivo, por lo
tanto, a la esfera donde el hombre no halla palabras para expresar. Lo bello se califica desde el gusto, el cual es un
sentimiento de placer (o displacer) que es ajeno a todo interés, pues lo importante aquí es el placer que se genera
gracias al libre juego de las facultades, no si el objeto existe o no fuera del sujeto. Por eso caracteriza a lo bello como
desinteresado.
Lo bello puede ser representado, por ello pertenece al ámbito de lo limitado. Lo ilimitado, lo inimaginable e
irrepresentable, será lo sublime
Lo bello solo se proyecta en las obras de arte y en la naturaleza, pero solo puede ser arte lo que se produce con
libertad.
El arte es el del genio. El genio es el que produce con libertad. El que rompe libremente las reglas y al romperlas
las hace. Sus reglas serán luego copiadas por el artesano.
El arte es liberal. El artesanado, un trabajo.
Durante el Romanticismo, se entendía al artista como poseedor de un genio creador que lo hacía crear obras
únicas en las que plasmaba la realidad y expresaba una visión del mundo.
Al aparecer la fotografía y el cine, con su posibilidad de multiplicar su reproducción, el artista pierde su
singularidad y se reformula el concepto de representación artística. El concepto de arte entra en crisis.
Entonces ¿qué es arte?
No decimos aquí cuanto se ha dicho al respecto. Por una cuestión de tiempo y espacio iremos directamente a
Georg Simmel (1858-1918), para quien la obra de arte lo es si puede producir una ruptura del sentido que se le
atribuye naturalmente a las cosas. Y este concepto será tomado en el siglo XX por lo que conocemos como las
vanguardias artísticas.
Posmodernidad.
Las vanguardias artísticas.
Vanguardia proviene del francés avant garde (el grupo que va adelante en la batalla y se anticipa a los riesgos). En
1825, el matemático y banquero Olinde Benjamín Rodrigues, un divulgador del pensamiento socialista, afirmó en su
obra “El artista, el sabio y el industrial” que solamente las artes podían concretar una reforma política y por lo tanto
los artistas debían ser la vanguardia del pueblo. Para fines del siglo, el término vanguardia ya definía a los
movimientos literarios y artísticos que buscaban romper con la tradición clásica.
Podemos distinguir en su desarrollo tres fases:
Vanguardias históricas (primera mitad del siglo XX. Constituyen manifiestos y tienden a revelarse como
movimientos políticos) Las principales fueron el cubismo, el dadaísmo, el impresionismo, el surrealismo, el
futurismo.
Segundas vanguardias (entre 1950 y 1960). Incorporan a la discusión sobre las artes los lenguajes de las
sociedades de masas.
Las terceras vanguardias: Fines del siglo XX. Tratan los problemas de la posmodernidad.
Las vanguardias se constituyen como respuesta artística a la sociedad burguesa y a la mentalidad utilitarista y
mercantil. Así buscaron romper con la visión estática del arte y del artista, rebelándose contra el carácter vendible.
Para ello llevaron al extremo la creatividad llegando incluso a estandarizar el mal gusto.
Sin embargo, para analizar filosóficamente el surgimiento de las vanguardias, es necesario ir más atrás:
Jorge Guillermo Federico Hegel (1770-1831), fue un filósofo alemán perteneciente al idealismo. Para él, el
fundamento del mundo se halla en una idea absoluta que existe antes que la naturaleza y que el hombre. Esa idea es
activa y de naturaleza dialéctica, y se expresa auto conociéndose. Es contradictoria, se mueve y cambia, y se
trasforma en su contrario. Su movimiento tiene esta forma: tesis –antítesis (negación de la tesis)- síntesis (negación
de la negación y superación de la tesis).
En el proceso dialéctico de autoconocimiento, pasa entonces por tres grandes etapas. La primera es lógica (etapa
del espíritu subjetivo –tesis-); en la segunda se transforma en naturaleza (etapa del espíritu objetivo-antítesis-); en la
tercera niega la naturaleza y vuelve a sí misma, se desarrolla nuevamente en el campo racional, pero humano (etapa
del espíritu absoluto-síntesis-). En esta última etapa, la idea toma la forma de religión, de arte y de filosofía, llegando
así a su nivel máximo de autoconocimiento. Este grado último de desarrollo de la idea, es, para Hegel, su propio
sistema filosófico.
Este apretadísimo resumen del sistema filosófico hegeliano, es a modo introductorio para poder comprender su
concepto de arte:
El arte es el primer momento de la última etapa del proceso de autoconocimiento de la idea. Ahora, de acuerdo al
movimiento dialéctico, el arte será superado luego por la religión y finalmente por la filosofía. En este sentido Hegel
habla del “pasado del arte”, un pasado que será posteriormente llamado “muerte del arte”.
¿De qué arte habla Hegel? Del arte clásico griego, más específicamente de la escultura, porque allí se da el
equilibrio entre la forma y el contenido.
Ahora pasemos a Nietzsche (1844-1900), filósofo, poeta, músico y filólogo alemán, conocido como uno de los
filósofos de la sospecha, gran oponente de las ideas hegelianas y una importante influencia en algunos pensadores y
en muchos artistas de las vanguardias del siglo XX.
En uno de sus textos, La Gaya ciencia, sentencia: “Dios ha muerto”. Con esta afirmación desestabiliza lo conocido,
el mundo tal como está planteado. Ya no habría fundamento para los valores, y el hombre, en consecuencia, se vería
forzado a convertirse en dios y a crear nuevos valores.
Los hombres de las generaciones siguientes a esta “muerte de dios”, han de ser superhombres –hombres
individualistas, autónomos, creativos, que se darán sus propios valores-, los cuales ejercen la “voluntad de poder” (el
control sobre sí mismos), poder que está en la base de la creatividad. Por ello artistas como Da Vinci, Miguel Ángel,
Shakespeare, son figuras del “superhombre”.
En la filosofía de Nietzsche, no hay Verdad ni hechos, solo interpretaciones. Se trata de nuevos tiempos y por
tanto surge la necesidad de una estética nueva. Los artistas son para él los nuevos filósofos.
Respecto a su oposición a Hegel, para Nietzsche el arte se funda en dos principios: uno dionisíaco (las fuerzas
inexpresables de la vida) y otro apolíneo (las formas que le permiten su expresión). El arte solo apolíneo es el que
Hegel quiso destacar –dijo-, un arte muerto, sin la vitalidad del genio.
Esta invitación-desafío que lanza Nietzsche es acogido por integrantes de la Vanguardia artística del siglo XX.
Algunas relaciones entre las ideas nietzscheanas y los movimientos de las Vanguardias artísticas:
En el “Nacimiento de la Tragedia”, otra obra nietzscheana, se afirma: “El hombre (…) no es ya un artista, se ha
convertido en una obra de arte”.
Podemos ver reflejada esta idea en el movimiento Hippie (años 60), cuyos integrantes transformaban su vida en
arte, pintándose el cuerpo, peinándose de cierta manera, buscando ser ellos su “obra”.
Otro ejemplo: en la segunda mitad del siglo XX, las instalaciones (género de arte contemporáneo en base a la
idea de que la obra prevalece sobre sus aspectos formales) hacen del espectador parte constitutiva de la obra de
arte.
Resumidamente, las vanguardias surgen en un siglo de cambios y cuestionamientos hacia lo anterior en casi
todos los aspectos –arte, física, matemática-, las guerras mundiales y sus consecuencias y el pensamiento
fuertemente crítico de Nietzsche.
Según De La Fuente Teixidó, A. M (2014), las vanguardias artísticas del siglo XX “surgirían como propuestas
contrarias a las supuestas corrientes envejecidas proponiendo innovaciones radicales de contenido, lenguaje y
actitud vital hasta la consecución de la ruptura del discurso narrativo.”
Marcel Dumchamp y Andy Warhol
Durante las neovanguardias (las de segunda generación) surge el pop art, que se
distingue por la representación serial de imágenes publicitarias y objetos de
consumo masivo, fotomontaje, etc.
El ready-made, inventado por Dumchamp en 1913 –al exponer una rueda de
bicicleta en forma invertida y sobre un banquito-, consistía en sacar un objeto de su
contexto y función original para convertirlo en obra de arte. De allí partió Warhol
para convertir en obras de arte objetos cotidianos (como las famosas latas de sopa
Campbell), pero interviniendo en parte sus objetos.
Marcel Duchamp. Rueda
de bicicleta (1913)
Andy Warhol. Latas de sopa
Campbell’s (1962).
La muerte del arte en Heidegger.
Martin Heidegger, filósofo alemán (1889-1976), retomó la idea de Hegel “el arte es pasado”, afirmando que en la
actualidad se ha reemplazado el valor metafísico y religioso del arte, por la mera vivencia, cambiando el destino y el
sentido que este tenía. Leamos a este gran pensador, en su obra El origen de la obra de arte (1952):
“Casi desde que se inició una consideración expresa del arte y los artistas, ésta recibió el nombre de estética. La
estética toma la obra de arte como un objeto, concretamente un objeto de la aisthesis, de la percepción sensible en
sentido amplio. Hoy, llamamos a esta percepción vivencia. El modo en que el hombre vive el arte es el que debe
informarnos sobre su esencia. La vivencia no es la fuente de la que emanan las normas que rigen solamente sobre el
deleite artístico, sino también sobre la creación artística. Todo es vivencia, pero quizás sea la vivencia el elemento en
el que muere el arte. La muerte avanza tan lentamente que precisa varios siglos para consumarse. (…)
En la meditación más detallada -por haber sido pensada desde la metafísica- que posee el mundo occidental
acerca de la esencia del arte, en las «Lecciones sobre Estética» de Hegel, se encuentran las siguientes frases: «Para
nosotros, el arte ya no es el modo supremo en que la verdad se procura una existencia» (Obras Completas, vol. X, 1,
p. 134) «Seguramente cabe esperar que el arte no dejará nunca de elevarse y de consumarse, pero su forma ha
cesado de ser la exigencia suprema del espíritu» (ibid., p. 135). «En todos estos aspectos, en lo tocante a su supremo
destino, el arte es y permanece para nosotros un pasado» (O. C., vol. X, 1, p. 16).
No es posible liquidar la sentencia emitida por Hegel en estas frases arguyendo que desde la última vez que se
pronunciaron las «Lecciones sobre Estética» de Hegel en la universidad de Berlín, concretamente en el invierno de
1828/29, hemos asistido al nacimiento de muchas y muy novedosas obras de arte y orientaciones artísticas. Hegel
nunca pretendió negar esa posibilidad. Pero, sin embargo, sigue abierta la pregunta de si el arte sigue siendo todavía
un modo esencial y necesario en el que acontece la verdad decisiva para nuestro Dasein histórico o si ya no lo es.
(…)”
¿Murió el arte?
Luego de Hegel y de Heidegger, es difícil escapar a la pregunta sobre la esencia del arte. De la respuesta
dependerá el darles o negarles la razón a estos dos grandes filósofos.
¿Ha evolucionado el arte? ¿O se ha disuelto su identidad hasta llegar a la muerte?
De una nota de Opinión de Tomàs Llorens, se desprende que Arthur Danto, filósofo estadounidense (1924-2013),
dijo que Warhol logró disolver las fronteras entre el arte, la vida cotidiana y el mercado, poniéndolo como hito del
fin de la historia del arte.
Y aunque esta afirmación parece acusar a Warhol de haber producido el fin del arte, en realidad era una
alabanza. Danto tenía una concepción mimética del arte, para él la obra encarnaba lo que significaba y la historia del
arte contaba el progreso de los artistas consiguiendo, a través de los siglos un mayor parecido entre la obra de arte y
la realidad. El punto máximo de mimetismo lo alcanzó Andy Warhol con su obra.
Lo que murió o finalizó, para Danto, fue la historia del arte, no la obra.
La definición actual de arte
¿Podemos definir realmente al arte? ¿Será esta nuestra gran pregunta?
Según Boris Groys (2016), el arte se resume en: “ya no se entiende como la producción de obras de arte sino
como la documentación de una ‘vida-como-proyecto’, más allá de sus resultados. Esto tiene, claramente, un efecto
en el modo en que hoy se define al arte, ya que el arte ya no se manifiesta como un nuevo objeto de contemplación
producido por el artista, sino como el heterogéneo marco temporal del proyecto estético que es documentado como
tal.
Para el licenciado y profesor en Artes Plásticas Diego Albo, “el arte es un proceso de registro y comunicación de la
realidad a través de medios poéticos y no puede escapar a un posicionamiento político ideológico estético.
Desde el Diseño curricular de la provincia de Buenos Aires, se puede desprender, además, que el arte es un
proceso de producción de sentido. Es decir, a través del cual se perciben elementos del universo simbólico y se
resignifican, para proponer nuevas maneras de entender el mundo.
Pero si se necesita definir el concepto de obra de arte (para distinguirlo del arte, que es un concepto más amplio)
podemos decir que es una imagen que participa dentro del entramado institucional que sí es el arte. Así como
existen obras de arte existe otro tipo de imágenes visuales (como las fotografías en un periódico o un posteo en
redes sociales) que son imágenes y pueden ser analizadas como tal desde otra perspectiva, que es la perspectiva de
los 'estudios visuales'.”
¿Es el arte indefinible?
Todo concepto es un conjunto de notas esenciales de aquello a lo que refiere. Pero, ¿a qué nos referimos al decir
arte? Si consultamos el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), hallaremos varias definiciones según el
sentido. Tal vez la más apropiada a nuestro interrogante sería: “Manifestación de la actividad humana mediante la
cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.”
¿Agota esta definición lo que entendemos por arte? ¿Podríamos definirlo de manera que no quede fuera ninguna
de las concepciones que aquí se han citado? ¿O es el arte –y tal vez la obra- algo indefinible? Y si así fuera ¿Cómo
puede existir en el ámbito real y humano algo indefinible?
Bibliografía
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Diccionario filosófico. Manual de materialismo filosófico. https://www.filosofia.org/enc/ros/hegel.htm
(3/9/2022).
Heidegger,M; El origen de la obra de arte; (1996) Versión española de Helena Cortés y Arturo Leyte en:
HEIDEGGER, Martin, Caminos de bosque, Madrid, Alianza.
Palancio, L. Hegel, Nietzsche y las Vanguardias Artísticas del Siglo XX. Trabajo sin editar.
Palancio, L. Lo bello en Kant. Trabajo sin editar.
DE LA FUENTE TEIXIDÓ, Ana María. Nietzsche en las vanguardias. Claridades. Revista de filosofía, 6 (2014). p. 116.
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Groys, 2016, p. 147. (Citado en Albo, 2020, página 10)
Llorens, T. (11/7/2014), Warhol, Danto y la muerte del arte. El País.
https://elpais.com/elpais/2014/07/06/opinion/1404664147_362740.html