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El resto del personal entré a la oficina y
vieron a Gustavo cuando me dio un aceite,
pero nos ignoraron por completo. Como
no era nada serio, le dije a Gustavo que no
se preocupara y se fuera, —Estoy bien. Ve
y sigue con tu trabajo.
Apreto los labios y me miré antes de mirar
al resto de las empleadas que nos
observaban y acepto.
En ese momento, Julia regres6 ala
oficina, ya que su turno habia terminado y
al ver la gaza en mi rodilla, se burlé:
—Ver a una persona tan rica y poderosa
debié haber puesto de rodillas a una
plebeya sin educacién como tt. Que
desgracia.
Apreté los labios para no responder. A
pesar de tener prisa, yo sabia la verdadera
raz6n por la que me tropecé. Yo conocia a
todos los que trabajaban en el hotel y solo
habia unas cuantas personas a mialrededor. Tenia sentido que Julia fuera la
culpable, pues era quien estaba mas cerca
de mi. Después de vendar mi rodilla,
caminé hacia el dispensador de agua y
llené una tasa con agua hirviendo. Me
acerqué a Julia y pregunté con voz
amenazante:
—Tu rostro o tu mano, zqué eliges?
Su rostro se volvid blanco al ver el agua
caliente en la tasa. —Samara, {qué estas
tratando de hacer? Te lo advierto. Mi padre
es el alcalde de la provincia R, si te atreves
a ponerme un dedo encima, te arrepentiras
por el resto de tu vida.
Asenti pues sus amenazas no me
asustaban. —Supongo que tendré que
esperar para ver.
Antes de que pudiera reaccionar, tomé su
brazo y verti el agua hirviendo sobre su
piel de porcelana. Ella comenz6 a gritar en
agonia, pero no la solté hasta vaciar latasa. Mientras se revolcaba del dolor, dije:
—Sefiorita Nufiez, sera mejor que pienses
mejor tus planes en el futuro. Esta vez
tuve piedad, pero me terno que tu bello
rostro sufrira las consecuencias si algo
como esto vuelve a suceder.
—Eres una...
La interrumpi cuando una idea pas6 por mi
mente. —Por cierto, ya que dices que tu
padre es un oficial tan importante, tal vez
sea buena idea que se retire. Después de
todo, la provincia nunca logré su potencial
bajo su mandato, a pesar de tener el
ambiente a su favor. Nuestra economia ha
estado estancada desde que esta en el
mando. Ya es hora de que deje el puesto.
—Tras decir esto, tomé el ungiiento y sali
dela oficina.
Cuando llegué al piso principal, Gustavo
me llevé hasta la entrada. —Entra —
orden. Levanté una ceja y me preparepara rechazar su oferta hasta que recordé
que estaba cojeando. Me resigné y entré al
auto y me abroché el cinturon de
seguridad. Me miré fijamente y dijo:
—Voy a pasar ala farmacia a comprar
medicina antes de dejarte en tu casa —
anuncid.
Miré mi tobillo que ya era casi el doble de
su tamafio, pero no me quejé.
—jTiy Alvaro se conocen? —dijo Gustavo
de la nada cuando nos alejamos del hoiel.
Me paralicé de la sorpresa, pero me rel. —
iMe veo como alguien que tendria a un
conocido tan rico como él?
Apreté los labios y contemplé la situacion
de manera solemne. —iSi! —Paus6 un
momento antes de continuar:
—El nunca te quitd los ojos de encima
Parecia como si las cosas fueranCapitulo 421
complicadas entre ustedes dos.
Sonrej, pero no confirmé ni nequé
sus sospechas. Cuando llegamos a mi
casa, meyrendi y ya no quise batallar con
mi tobillo hinchado, me senté en una silla
_ de ratan y me meci bruscamente. No me
di cuenta cuando me quedé dormida hasta
que me desperto el sonido de la puerta.
Me di cuenta que tenia lagrimas corriendo
por mi rostro, Habia pasado algo de
tiempo desde la Ultima vez que lloré o que
sofiaba con el bebé. En el suefio ya habia
crecido y se veia mas sano y pesado de lo
que recuerdo. El incesante sonido de la
puerta me obligé a apurarme. Me limpié
las lagrimas y me mojé la cara para
despertar y abri la puerta.
Para mi sorpresa, Alvaro aparecié detras
de la puerta. La luz del sol hacia que su
alrededor brillara ya acentuara su figura.
Llevaba una expresion sombria y sus ojos
oscuros tenian la misma mirada
penetrante de siempre. Trago saliva alCapitulo 421
verme, lo que me dio a entender que
cargaba con varios sentimientos. Su mano
tomo la mia antes de que pudiera decirle
algo.
—No puedo hacerlo. No puedo actuar
como si no te conociera. Intenté dejarte ir
por cuatro afios, pero no te puedo sacar de
mi cabeza, No puedo olvidarme de ti —
admitis.
«jComo ha cambiado! No es el mismo de
antes. El Alvaro que yo conocia nunca
hubiera dicho algo tan cursi».
Suspiré y me solté de su mano. —Sefior
Ayala, pase a sentarse —ofreci con un tono
de voz cortés, pero al mismo tiempo
distante. Supongo que no estaba tan
asombrada. Este encuentro no estaba
lleno de dolor ni afioranza como lo habia
imaginado. Cuatro afios fueron suficientes
para sanar mis heridas. Incluso mi
resentimiento desaparecid como si no
hubiera sido nada. Alvaro entré al jardin yCapitulo 4a
se sento en la silla de ratan. Le ofreci algo
de fruta que habia recogido el dia anterior
como lo hubiera hecho para cualquier
visita. Llevaba una sonrisa en mi rostro,
pero mi tono de voz seguia siendo
distante.
—Son cultivadas en casa, La textura es
muy buena si me atrevo a decirlo.
Pruébelas.
Me miré con unos ojos penetrantes y sin
apartar la mirada. Después de un
momento, asintio y le dio una pequefia
mordida al durazno. Saboreo la fruta antes
de mirarme de nuevo. —Es muy dulce, —
Fue un cumplido genuino.
Solo asenti con la cabeza. Estos cuatro
afios se llevaron mi gusto por charlar. En
ese momento, Gustavo salid de la casa
con Marisol y con Miguel. Se sorprendié al
ver a un hombre en el jardin, pero, al ser un
hombre de cultura, recobré la compostura
y se incliné para saludar. —-Buenas tardes,sefior Ayala.
Al darme cuenta de que Alvaro no
tecordaba a Gustavo, interveni:
| —El es el gerente del hotel.
* i Qué te parece la traduccién? Deja tu puntuacién
y consigue 2 zafiros.
& iEspera, tenga algo que comentar!
4 jHazle un regalito al autor!Capitulo 4p
Alvaro registré mis palabras de inmediato
y se levanté para extender su suave y
refinada mano, aunque su mirada no se
movia de ver a Marisol y a Miguel. Miguel
parecia mds pequefio en comparacién con
Marisol. Ambos tenian cinco afios, pero
Miguel se veia un afio mas pequefio.
La expresién en el rostro de Alvaro se
volvid mas sombria pero lo ignoré. —,Qué
quieres comer? —le pregunté a los nifos.
Marisol estaba de mal humor y con la
mirada fija en Alvaro, dijo:
—Lo que tu quieras, mami.
Miguel vio mi tobillo y afiadio:
—Que papi cocine hoy.
La conversacion no era nada fuera de lo
normal, pero las palabras de Miguel
retumbaron en los oidos de Alvaro. No me
molesté en explicar, mas bien, miré aCapitulo 49
Gustavo y le dije en broma:
—Parece que te toca lucir tus habilidades
en la cocina esta noche.
Gustavo podia ser imprudente en
ocasiones y su habilidad para leer el
ambiente le estaba fallando. A pesar de
estar sorprendido por la presencia de
Alvaro, lo invité:
—Sefior Ayala, quédese a cenar.
Cocinamos con ingredientes del huerto de
la casa. Deberia probarlos.
Alvaro oculté sus emociones y asintid; su
mirada era inexpresiva.
Miré a los nifios y les ordené como era la
costumbre:
—Vayan a recoger la yerdura del huerto.
Marisol, no molestes a Miguel, zme
entendiste?Capitulo 492
Marisol hizo un pequefio puchero pero
asintié de forma obediente. —No es justo,
mami. Siempre ayudas a Miguel.
Divertida por la infantil acusaci6n,
expliquée:
—Miguel es mas pequefio que tu. Si lo
sigues molestando no crecera como
debe.
—Esta bien, no lo voy a molestar. —Marisol
tom6 las dos canastas y le dijo a Miguel
indignada:
—Mami dice que no te puedo molestar, asi
que llevaré tu canasta. :
Miguel, como el pequefio caballerito que
era, corrigid a Marisol. —Papa dice que soy
--un hombre fuerte y los hombres fuertes
protegen a las nifias. No me estas
molestando, Yo te estoy protegiendo.
Los das nifios corrieron al jardin traseroCapitulo 4
discutiendo en el camino.
Movi la cabeza de lado a lado en sefial de
resignacidn, pero no pude evitar sonreir.
Siempre me habia
preocupado que Marisol se sintiera sola,
pero al ver que ella y Miguel eran mas
cercanos que hermanos de sangre, me
tranquilizaba. Aparté la mirada de ellos,
para encontrarme con unos ojos que me
regresaron a la realidad. Pude sentir la
mirada penetrante de Alvaro y en ella se
podian apreciar una gama de emociones.
Sorprendida por su intensa mirada, dije:
—Péngase comodo mientras yo ayudo en
la cocina.
Con su grande mano, tomo mi mufieca y
me detuvo. Su voz parecia rugir desde su
pecho cuando me pregunté:
—jHas estado bien estos afios?
Senti que se me paraba el corazon conCapitulo 422
una simple pregunta. Lo miré a los ojos y
respondi con seguridad:
—Si, estos cuatro afios han sido los mas
tranquilos de mi vida.
Pude ver el dolor en su mirada cuando
solté una pequefia risa. —Si, te ves feliz.
Asent/ y volvi a decir:
—Péngase comodo. Voy a la cocina.
—iPodemos ser amigos? —pregunto
Alvaro con la voz timida y distante: —
Muchas veces intenté olvidarte en estos
cuatro afios, pero mi mente no me ayuda.
Entré mas lo intento, mas vividos son los
recuerdos. Todo lo tengo grabado en mi
cabeza y no lo puedo borrar.
Suspiré; hubiese querido tener las
palabras indicadas para consolarlo pero
solo lo miré y dije:
aCapitulo 4
—Sefior Ayala, tendrd que seguir adelante
algun dia. A mime esta yendo muy bien.
Cuando estaba a su lado solo
sentia odio y resentimiento y no podia
soportarlo. Tal vez hubiera parecido que
tenia muchos amigos y familia en la
ciudad Jy en la ciudad K, pero sentia que
me moria por dentro. No hay manera en la
que pudiera estar en paz con mi
sufrimiento. La provincia R es mi hogar.
Aqui puedo ser la persona que yo quiero
ser. Espero entienda mi decision, sefior
Ayala.
Alvaro no aparté la mirada y en sus dulces
ojos se podia ver que estaban llenos de
dolor. Nos envolvid un gran silencio;
pasaron varios segundos hasta que por fin
hablo, —Esté bien. —El peso de sus
palabras nos cayd como agua fria. Se fue
- dela casa al poco tiempo y exhalé al verlo
irse.
«El peor enemigo siempre es uno mismo».
6Capitulo A?
Entré a la cocina y encontré a Gustavo
preparando la comida, pero se detuvo al
verme. —Yo puedo hacerme cargo, ti ve y
pasa tiempo con el sefior Ayala.
—Puedo lavar los vegetales —insisti.
Se rehus6 al ver mi tobillo. —Ya se ve
hinchado otra vez. Ve a descansar.
Gustavo podia ser algo terco a veces y al
ver que no podia hacerlo cambiar de
opinion, me rendi y regresé al jardin donde
encontré a Josué esperando afuera, sin
expresion alguna. Su espalda se veia
rigida y sus ojos me observaron conforme
me acercaba a él.
—Sefior Cedillo, gpuedo ayudarlo en algo?
Me entreg6 una bolsa de plastico y dijo:
—El sefior Ayala me dijo que se lo diera. Es
medicina para su herida.Capitulo 422
—Digale que muchas gracias. —Acepté la
bolsa e hice una pequefia reverencia.
Josué hizo lo mismo antes de sonreir y
decir:
—Sefiora Ayala, el sefior Ayala la ha estado
esperando. El sabe que pudo haberla
encontrado con facilidad en estos cuatro
afios, pero estaba asustado. Tenia miedo
de que lo odiaras y lo rechazaras. Es por
eso que esperd pacientemente; esperd a
que el dolor desapareciera... Esperé a que
regresara a casa.
Una ligera sonrisa aparecio en mi
expresién. Me llegaron un poco las
palabras de Josué. —Ayddeme dandole las
gracias al sefior Ayala —respondi. —
Digale que cada persona tiene su propio
camino y que no es necesario quedarse en
el pasado.
Josué abrid la boca para hablar pero se
detuvo al escuchar el motivo tras misCapitulo 4
palabras. Suspiré decepcionado y se fue
Al dia siguiente, ya no me dolia el tobillo
en lo absoluto, asi que después de dejar a
Marisol en la escuela, fui directo al hotel.
En la entrada me encontré a Julia con dos
_ hombres robustos.
& {Qué te parece la traduccién? Deja tu puntuacion
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a jHazle un regalito al autor!spittle a
La miré con indiferencia mientras trataba
de controlar mi enojo.
—Samara, si te arrodillas y me pides
perdén, podria considerar dejarte ir
después de haberme lastimado y podria
dejar que conserves tu trabajo en el hotel.
Sino...
—Si no, qué? —pregunte.
Sino, tu hija sufrird las consecuencias —
refunfufé.
Frunci el cefio al escucharla. Ser joven
deberia ser algo muy bello, pero ella lo
hacia ver tan molesto. Miré al hombre
detras de ella y dije:
—Puedes intentarlo.
Su temperamento exploto con mis
palabras y ordend:
—Alex, David, zya escucharon lo que dijo?Capitule 473
Muestrenle de lo que son capaces,
Veamos si es tan arrogante después de
que terminen con ella.
El estatus era todo en esta pequefia
ciudad y no habia mucha gente adinerada
aqui. Si si hubiera ni siquiera se hubieran
molestado con gente como esta. La
arrogancia de Julia se debia a la posicién
de su padre. Llevaba en el poder tantos
anos que ya se le consideraba un tirano
local. Al ver alos dos hombres
acercandose a mi, arrugué las cejas y
reclamé:
—Julia, gno investigas el pasado de
alguien antes de ofender a esa persona?
Julia se burld. —gInvestigar? ¢Qué hay que
investigar sobre ti? No eres nadie.
Saqué mi teléfono y llamé a Luis sin
apartar la mirada de ella. —Te lo adverti.
Por culpa tuya, tu padre perdera su trabajo
y te lo mereces.
NCapitulo 423
Su rostro se puso palido y grito:
—jLa quiero muerta!
Cuando la llamada se conect6, Luis me
pregunto:
—Samara, ,qué paso?
Apreté los labios y respondi:
—Tio Luis, el alcalde de la provincia R,
Ernesto Nufiez, es un tirano opresivo que
explota a sus residentes y hasta ha robado
los fondos para la gente pobre. Envia
alguien a investigar.
Luis hizo un sonido de queja y pregunto:
—jEstas bien?
—Yo estoy bien, no se atreverian a
tocarme.
—Bien, iré por la noche, asegurate de tener=
Capitulo 423
cuidado. Yo me encargo.
Asenti y colgué la llamada.
Julia pauso un momento hasta que
refunfufio:
—Samara, cre/ que solo tenias una madre
en apuros. {Por qué actuas como la hija
de un hombre rico? Alex, David, llévensela
a un lugar desolado y torturenla. No
importa si se muere. Yo me
haré responsable.
Sin embargo, Alex y David ya no estaban
tan seguros. Me miraron y preguntaron:
—¢Cual es tu apellido?
Levanté una ceja y respondi:
—Arias. ¢Julia no les dijo mi nombre?
Los dos hombres quedaron atonitos y se
miraron el uno al otro. —Sabemos que hayCapitulo 424
un Luis Arias en los altos mandos. Hasta
lo conocimos el dia que el tio Ernesto fue
alaciudada una junta. Escuché que lo
volvieron a ascender,
Julia se burlé. jay Por favor! Ella lleva
Cuatro afios en la provincia R. Si en
realidad tuviera alguna conexion con
alguien poderoso, no se hubiera quedado
aqui sin que nadie la visitara
—Parece que no lo creeran hasta que lo
tengan en frente. —De pronto se escuché
la voz de Josué, quien iba saliendo del
hotel, seguido de Alvaro, quien tenia una
mirada fria.
Julia se sorprendié al verlos. —jSefior
Ayala! jSefior Cedillo!
Alvaro no se molest6 en mirarla yme
observ. —zYa te sientes mejor?
Asenti en respuesta. Josué miré a los
hombres robustos a mi lado. —Sera mejorCapitula 423
que ustedes se disculpen lo antes posible
y regresen a casa para encontrar como
salir de este problema.
Estos hombres no eran nada tontos. Se
dieron- cuenta de la elegancia de Alvaro, la
cual era igual a aquella de las familias de
la clase alta. En ese instante, bajaron las
cabezas y se disculparon. —Sefiorita Arias,
disctlpenos por causarle problemas.
Esperamos que pueda perdonarnos y
olvidar todo este asunto.
—jLargo! —dijo Josué mientras agitaba la
mano en el aire.
Antes de que se fueran, intentaron
convencer a Julia. -No hagas nada
demasiado drastico y regresa a casa
también.
El rostro de Julia se puso rojo de la ira. —
Samara, veo que eres buena seduciendo
hombres. Tal vez...Capitula 423
No estaba de humor para tener una pelea
con ella, asi que solo la ignoré y entré al
hotel. Ella, por el otro lado, me tomé del
brazo y no dejé que me alejara. —{Por qué
huyes? {No dijiste que conocias a alguien
importante? ,Donde esta? {No ibas a
investigar a mi padre? A ver, jestoy
esperado!
Frunci el cefio y la miré fijamente. —
Sefiorita Nufiez, tenia curiosidad de por
qué es que la hija del alcalde trabaja en la
recepcion de un hotel, pero ahora lo veo
todo claro. Tu padre es inteligente y sabe
lo estuipida que eres. Asi que en lugar de
darte un puesto importante, te dijo que
buscaras trabajo aqui para que no
estropearas su futuro.
~Capitulo 424
Th...
La empujé y me dirigi a la oficina.
Por la tarde, ya no tuve problemas con
Julia desde la mafiana. Pudo haber sido
que salié antes del trabajo porque estaba
de mal humor. Me quedé muy concentrada
y no me di cuenta de que Josué estaba
frente a mi oficina hasta que escuché los
gritos de emocidn de las trabajadoras.
—Sefiorita Arias, ,puedo hablar con usted
en privado? —pregunt6 Josué.
Pude sentir todas las miradas sobre mi,
asi que solo asent/nerviosa, —Por
supuesto, —Salimos de mi oficina para ir a
un lugar mas tranquilo. —Sefior Cedillo,
{puedo ayudarlo en algo?
Con una sonrisa, respondio:
—El sefior Ayala quiere verla.Capitulo 424
Quise rechazarlo de inmediato pero al final
acepté. —;Donde esta?
—En el estacionamiento del hotel.
—Esta bien —asenti.
Cuando me vio caminando de regreso a la
oficina, agregs:
—Sefiorita, el sefior Ayala ya la esta
esperando abajo.
Lo miré en silencio antes de responder:
—Lo sé, solo voy por mi bolsa.
Sorprendido por mi respuesta, dijo:
—Entonces aqui la espero.
—Como guste.
Estos dos habian trabajado juntos por
muchos afios, asi que sus actitudes se
i)Capitulo 424
parecian cada vez mas. Cuando tomé mi
bolsa y sali de la oficina, suspiré del alivio.
Actuaba como si fuera a darme la vuelta
para no regresar. Unos momentos
después, llegamos al
estacionamiento. Cuando Josué via la
_ puerta del Mercedes-Benz abierta, se dio
la vuelta y salié sin dar alguna explicaci6n.
Subj al auto y Alvaro estaba leyendo un
documento. Se vefa muy concentrado y
elegante.
—Son las 2:00 y atin tengo trabajo por
hacer —le recordé.
Pauso por un momento y cerré sus
documentos para mirarme a los ojos. —
Después de comer te regreso.
La provincia R era pequefia, asi que no
habia muchos restaurantes de calidad,
pero Alvaro logré encontrar uno de comida
china. Como ya tenia reservacién, cuando
Alvaro y yo nos sentamos, nos sirvieron la
comida de inmediato. Miré desinteresada
oCapitulo 494
por la ventana. El tiempo habia pasado tan
rapido; ya era julio y el verano terminaria
pronto.
Alvaro no dijo nada y puso algo de comida
en mi plato y se detuvo hasta que mi plato
estuviera lleno. Me miro y dijo:
—Pruébalo, es tu favorito.
Bajé la mirada hacia la mesa y, fue
exactamente como él dijo, todos eran mis
platillos favoritos, pero al igual que el
tiempo pasa, la gente cambia y mis gustos
no eran la excepcion después de haber
salido de la ciudad J. Me quedé sentada y
lo observe hasta que dije:
—La comida picante es mala para la salud,
asi que lo adapté a una dieta mas ligera.
Desde pequefia, Mariso! no podia comer
nada picante, asi que dejé de comerlo
también. Incluso dejé de usar mucho ajo
y jengibre en mis platillos porque losCapitulo 424
hacian demasiado fuertes. Alvaro intenté
controlar sus emociones y después de un
tiempo, dijo:
—Pediré que cambien la comida.
_Le hizo una sefia al mesero y pidid que
cambiaran todos los platillos por unos
més ligeros. Quise detenerlo pero senti
que no era necesario, asi que solo lo miré
con indiferencia y suspiré. El mesero sirvio
los nuevos platillos y cambio los platos.
Alvaro volvid a servirme. —Come mas, te
ves muy delgada.
No movi mis labios para nada y solo miré
la montafia de comida en mi plato sin
nada de apetito. Ya habian pasado cuatro
afios y yo me habia vuelto mas taciturna.
En el pasado, hubiera tomado la iniciativa
de preguntarle la razon por la que me
invité, pero ahora no tenia ganas de hablar,
asi que solo comi en silencio.
Colocé un vaso con agua frente a mi. —
wnCapitulo A?4
Come mas despacio, no hay prisa.
Bajé la mirada en silencio. Pasé media
hora desde que termind la hora de comer.
El no toco su comida en lo absoluto y solo
me vio comer a mi. Bajé mis cubiertos y
pregunto:
—cTerminaste?
Asenti, me limpié la boca y me di cuenta
que ya era tarde. —Gracias por la comida.
Ya es tarde y tengo que regresar. —Me
levanté de la mesa y sali del restaurante.
No lo estaba tratando con frialdad, ni lo
ignoré. Solo queria dejar el pasado en el
pasado, pero él me siguid.
—Yo te llevo.
- Acepté porque conseguir un taxi en la
ciudad era bastante dificil. Todo el camino
de regreso estuvo en silencio Se dio
cuenta que no tenia ninguna intencion de
hablar y dijo:Capitulo 424
—Yo me encargo de Julia. Tu puedes
concentrarte en tu trabajo.
Frunci las cejas. —No es necesario. ~Ya le
habia hablado al tio Luis para que me
ayudara, asi que no habia necesidad de
involucrar a Alvaro. Ademas, Luis estaba
investigando casos de corrupcion en todo
el pafs, asi que en verdad lo ayudé con
eso. Alvaro bajé la mirada y no respondié.
Cuando llegamos al hotel, dije:
—Gracias por traerme.
Asintid como el caballero que era y
mantuvo sus modales y elegancia. Al poco
tiempo, Luis llegé al hotel a las 5:00 de la
tarde. Una hora después, el alcalde del
condado y los alcaldes de las demas
ciudades llegaron también.Capityle 425
Venian junto con hombres de negocios
locales. Luis ordend que alguien
investigara al alcalde de la provincia
e ignorara al resto. Me miré y suspiré.
—Samara, te veo mas delgada.
Sonrei. —; Tienes hambre? ¢Por qué no
vienes a mi casa para cenar? Puedes
visitar a Marisol.
—Crei que nunca lo dirfas. Serd un placer ir
contigo —dijo entre risa
—Espero que la comida sea de tu agrado.
Fruncio el cefio. —Samara, ;qué cosas
dices? Tu estas registrada bajo el nombre
de la familia Arias, asi que eres mi hija.
{Desde cuando se volvié nuestra relacién
tan distante?
Tras decir esto, lo llevé a mi casa. Antes
de irme, le pedi a Gustavo que me ayudara
a pasar por Marisol. Cuando llegamos,Capitulo 425
Gustavo y Marisol ya estaban en la casa
Marisol levanté la cabeza y mird a Luis.
—Tio, yo te he visto en el teléfono de
mama.
Luis y yo nos sorprendimos por su
comentario. —,Entonces me reconoces?
Marisol asintié. —Tu eres el que atrapa a
los malos.
En ese momento me di cuenta que
seguramente habia visto a Luis en las
noticias, ya que en ocasiones le ponia
atencion a lo que sucedia en la ciudad K
cuando veia las noticias por la tarde. Era
obvio que Luis saldria en ellas. Marisol
tenia una memoria excelente, asi que no
era nada fuera de lo comun que lo
recordara.
Abracé a Marisol y le dije:
—Marisol, portate bien y dile abuelo.Capitulo 425
Marisol levanté la cabeza otra vez para ver
a Luis, —Abuelo, {me ayudas a atrapar a
los malos?
Luis se agaché y respondio:
— A quién necesitas que atrape?
Marisol se quedo pensando un momento y
respondid:
—La persona mala del hotel de! sefior
Aguirre siempre molesta a mi mama.
También me dice mocosa.
Los nifios son puros de corazon y yo
llevaba a Marisol al hotel antes porque me
preocupaba que estuviera en la casa sola.
En ocasiones nos topabamos con Julia y
ella siempre insultaba a los niflos. No
pensé que Marisol recordara un detalle
como ese, asi que [Link] denunciar
a Julia bajo esas circunstancias. Sonrei y
la abracé. —Marisol, el abuelo vino a cenar
hoy, no a trabajar. Tendra que esperar esode atrapar a los malos. Te tengo una
pequefia tarea, ,por qué no vas tu con
Miguel y le muestran al abuelo el huerto
para ver qué es lo que quiere?
Marisol asintié. —jSi mami! —Se detuvo un
momento como si hubiera recordado algo
y jalé a Luis de la manga. —Abuelo, vamos.
Las uvas de mi mama ya estan maduras.
Vamos a cortarlas. —Marisol olvidé por
completo lo de atrapar a los malos y se
llevé a Luis al patio de atras.
Gustavo se dio cuenta de mi humor
inusual —Eres la hija de Luis Arias?
iCémo deberia explicarle?
—Hace cuatro afios, me reconocié como
su hija por azahares del destino. Asi que
si, soy su hija.
Se quedé mudo y no pregunto mas. Una
relacién optima es aquella en la que
ambas personas respetan la distancia delCapitulo 425
otro y no buscan desenterrar secretos. A la
mitad de la cena soné el timbre de la
puerta. Como la nifia activa que era,
Marisol corrié a abrir la puerta en cuanto
escuché el timbre y yo me levanté para
seguirla.
“Escuché sus palabras antes de llegar a
la puerta y pude darme una idea de la
situacién.
—jMamé, la persona mala esta en la
puerta!
Salté del impacto y corri hacia Marisol
para ver a Julia en la entrada con los ojos
rojos e hinchados y una apariencia
andrajosa. Antes de que pudiera
reaccionar, Julia corrid hacia mi. Se aferro
amiy se puso de rodillas.
—Samara, todo es mi_culpa. Mi padre es
inocente, haz lo que quieras conmigo, pero
deja a mi padre ir.Capitule 42
Al escuchar sus palabras, pude darme una
idea de lo que habia sucedido. Luis era
muy eficiente y no habia muchas personas
que dudaran de sus decisiones, Pensé que
la investigacion se llevaria a cabo al dia
siguiente, ya que Luis acababa de llegar.
Apenas habian pasado unas horas y Julia
ya estaba frente a mi de rodillas
pidiendo clemencia.
Apreté los labios y me solté de su mano
para dar unos pasos hacia atras y
mantener distancia. —Sefiorita Nufiez, yo
creo que se equivoca, {Por qué esta de
rodillas rogandome aqui? Esta no es
ninguna iglesia o templo.
Al escuchar la conmocién, Luis y Gustavo
se acercaron y se sorprendieron al ver la
apariencia de Julia.
Julia reconocié Luis a pesar de no ver las
noticias tan seguido. Se acerco a él
llorando. —Sefior Arias, deje a mi padre ir.
El es solo una persona normal y siempre
aCapitulo 425
ha sido un hombre honesto que sigue la
ley como se debe. Fui yo quien causé
todos los problemas. Todo es a causa de
mi arrogancia. Por favor, tado es mi culpa.
Si piensa tomar venganza abusando de su
poder, no involucre a mi padre. Sefior,
usted es una persona de gran clase y sé
que no le teme a nadie,
pero nosotros somos diferentes. Todos
estos afios, mi padre ha seguido la ley y
nunea ha hecho nada malo. Es solo un
oficial insignificante. Cada paso que dio
fue dificil para él. El no podria hacer nada
contra usted.
yr {Qué te parece la traduccién? Deja tu puntuacion
y consigue 2 zafiras.
& jEspera, tengo algo que comentar!
a jHazle un regalito al autor!Capitulo 426
Sus palabras solo implicaban que
nosotros estabamos abusando de nuestro
poder para oprimir a los demas y eso solo
molesto a Luis, quien siempre habia sido
una persona honesta, pero él decidio
ignorarla. Me mird y era claro que queria
_ saber su identidad.
Me mordiel labio y dije
—Es la hija de Ernesto Nufiez.
La expresion en el rostro de Luis se volvié
sombria y se quedo en silencio. Le dije a
Gustavo, quien se veia tranquilo:
—Regresen a comer y llévate a los nifios.
Tio Luis, yo me encargo de esto.
Gustavo me miré y no dijo nada. Le
mencioné algo en secreto a Luis y se llevd
alos nifios adentro de la casa. Como un
oficial aclamado, habia cosas que Luis no
podia decir abiertamente. Me miré por un
momento antes de darse la vuelta yCapitulo 426
regresar para dejarme sola con Julia. No
quise ser ruda con ella, asi que me quedé
indiferente mientras buscaba un lugar
donde sentarme. La expresion en el rostro
de Julia era horrible. Seguramente se
sintié frustrada de no ser tomada en serio
_ después de hacer un escandalo por
mucho tiempo.
Se levanto y me miré. —Samara, {qué
quieres de mi?
Con una sonrisa en el rostro, elegi mis
palabras con cuidado. —De no ser por los
hombres detras de mi hace momento,
hubiera sido yo quien suplicaba clemencia,
ino es asi?
Ya lo tenia planeado desde que encontro
dos hombres robustos para
molestarme. Por suerte, escapé de la
muerte y evité la tragedia de que me
lanzaran sin vida a alguna zona desolada.
No cabia la mas minima duda que las
relaciones son extremadamente
i)Capitulo 426
importante para los
humanos. Pueden salvar una vida o estar
a mano con otra persona por algun roce
personal.
Contuvo su furia y me miro. —,Qué
_ piensas hacer?
Sonrei y dije:
—Nada.
Apreté los labios. —Ya hice lo que pude y
lo demas esta en manos de tu padre. Si en
verdad es inocente, nadie puede hacerle
nada. De lo contrario, yo digo que esta en
serios problemas. Grabé cada palabra que
le dijiste al sefior Arias. Desde una
perspectiva legal, la forma en la que lo
acusaste de abuso de poder por un
beneficio propio es considerado como
difamacion. Espero que las cosas no sean
tan vergonzosas cuando nos veamos en la
corte.
oCapitule 426
—Tu... -resoplé. ~Samara, jeres
despreciable!
Miré mi hermoso jardin que florecia y no
me moleste por discutir con ella, ya que
eso afectaria mi calidad de vida, asi que
_ simplemente respondi:
—Sefiorita Nufiez, sera mejor que se vaya.
El hecho de que esté aqui no ayuda y
podria causar que su padre termine en
prision.
Hasta la persona mas tonta del mundo
evaluaria los pros y los contras para evitar
cualquier desventaja. Ella no conocia a la
gente que me rodeaba en ese momento,
as/ que no le importaba lo que hiciera o
dijera. Ahora que lo sabe, seguramente se
lo pensara mucho antes de actuar. Cuando
Julia se fue, me quedé en el patio y me
quedé concentrada en mis profundos
pensamientos, Logré conseguir cuatro
afios, pero ahora que todos aparecieron al
mismo tiempo, supe que seria dificilCapitulo 426
buscar la paz.
El agistente de Luis pasé por él después
de la cena, mientras que Gustavo se fue
con Miguel. Sin su compafiero de juegos,
Marisol se acostd temprano. Yo, por el
otro lado, me era dificil conciliar el suefio
con la edad. El hermoso cielo de la noche
de verano estaba leno de estrellas y el
crescendo del zumbido agudo de las
cigarras era el sonido caracteristico que
marcaba el final del verano. Todo hacia
que la noche fuera menos solitaria.
A medianoche, alguien llamo a la puerta
con fuerza. Me levanté para abrir y vi que
era Alvaro. Bajo la tenue luz de la calle, los
ojos del hombre parecian atin mas
profundos. Su esbelto cuerpo se mantenia
quieto como una estatua en la entrada.
Antes de que pudiera reaccionar, me
abrazo sin decir nada y pude sentir un leve
olor a alcohol.
Lo ayudé a entrar al jardin. —;Fuiste aCapitulo 426
tomar?
No paré de abrazarme y seguia sin decir
nada como si estuviera dormido. Estaba
haciendo algo de frio afuera, asi que lo
llevé a la habitacion. En cuanto entramos,
me empujé contra la pared y puso mi
cabeza entre sus manos. Intenté
empujarlo pero no tuve éxito.
—jSuéltame, Alvaro!
El se rehusé a soltarme y una expresion
extrafia llena de pena aparecio en su
rostro. —Han pasado cuatro arios, Pensé
que podria olvidarlo, pero solo se encarna
mas con el tiempo. En momentos asi, solo
puedo olvidarlo con alcohol.
Sus palabras me confundian y no pude
evitar notar el dolor en su voz.
—Te sentiras mejor cuando descanses. —
Lo dejé sobre la cama.
Algunas personas actuan como nifiosCapitulo 426
cuando estan ebrias.
Pero él no queria acostarse, sino que pasdé
sus manos por mi cintura y recosté la
cabeza sobre mi regazo. Un momento
después, pude escuchar su respiracion.
; Suspiré y le pregunté con tranquilidad:
— En verdad estas ebrio?
Sin decir nada siguié abrazandome. Que
tonta fui. Si hubiera estado ebrio, no
hubiera podido llegar hasta aca. Lo levanté
y lo puse sobre la cama antes de salir de
la habitacién para servir un vaso de agua.
Cuando regresé, el apuesto hombre seguia
recostado sobre la cama con los ojos
cerrados.
—Tengo a una nifia en la casa. Si vuelves a
venir, que sea de dia. Marisol tiene el
suefio ligero y cualquier cosa la despierta
con facilidad.Capitulo 427
Abrié los ojos despacio y me mird. —
{Estas enojada? —pregunto.
Negué con la cabeza sin mostrar
mucha emocién. —No realmente.
Toma agua y descansa.
«No puedo pretender ser una
extrafia a pesar de ya no sentir nada
por él. Después de todo, fuimos
Pareja».
Salf de la habitacién y me fui a
acostar a otro lado. A medida que el
suave sol de la mafiana iba ganando
terreno, sus delicados rayos
envolvian toda la provincia Ry se
colaban entre la densa niebla que
cubria la ciudad. Si alguien subiera a
una montafia en el amanecer, podria
ver una escena de ensuefo.
Desperté porque tenia que llevar a
Marisol a la escuela. Me miré en el
espejo del bafio y admiré mi reflejo.Capitulo 427
«gDesde cudndo desaparecieron los
rasgos de sufrimiento de mi rostro?
Tal vez fue cuando dejé todo atras y
me mudé, Este lugar en verdad es
curativo».
Alvaro se desperto y parecia estar
perdido en sus pensamientos
parado bajo el arbol de almendras.
Me asomé pero no quise molestarlo.
El se dio la vuelta y me hablo. —Ya te
despertaste.
Asenti. —iQué se te ofrece?
—Lo que sea.
Sin decir mas, senti que me estaba
volviendo mas tranquila conforme
los dias pasaban.
Marisol se sorprendio de ver a
Alvaro y pregunté con inocencia:
—Sefior Ayala, ;qué hace en nuestraCapitulo 427
casa?
Los nifios siempre son tan
imprudentes. Alvaro sonrio y
respondis:
—=No tengo un hogar a donde ir.
Su respuesta me intrig6 pues era
como si me lanzara una indirecta.
Bajé la mirada y no le presté
atenci6n.
«Con el paso de los afos, mi
coraz6n es como un estanque
sombrio de agua estancada donde
ninguna brisa puede provocar una
ola».
Por el otro lado, Marisol era muy
platicadora y seguia preguntando
cosas extrafias a Alvaro y él
respondia todas pacientemente.
Después de un rato me miro y dijo:Capitulo 427
—Los asuntos en el hotel ya casi
terminan y regresaré a la ciudad K
en unos dias.
Asenti pero no continué con la
conversacion. Me mird fijamente y
dijo:
—Cuidate.
Josué vino por él y se lo llevo.
Cuando se fue, no dijo nada mas
que recordara que me tenia que
cuidar. Me despedi de él con el
corazon calido y asi como asi, vino y
se fue. La estadia de Luis era como
un respiro en la provincia. Por fin,
quitaron a Ernesto del poder y las
personas en el hotel ya sabian mas
o menos sobre mi relacion con Julia.
Entré al bafio cuando recibf un
mensaje de texto de Javier que
decia que tuvo que regresar a la
ciudad J y que vendria de visita en
unos cuantos dias. Le di unaCapitulo 427
respuesta corta y cuando sal del
bafio, escuché a gente hablar.
—zYa escuchaste? El padre de Julia
se metio en problemas. No solo lo
despidieron, pero también lo
arrestaron. Dicen que el procurador
confiscé una ridicula cantidad de
dinero de su casa.
—Seguro que si. Ha estado
involucrado en la corrupcién por
afios y era cuestion de tiempo para
que le dieran su merecido.
éRecuerdas lo arrogante que era
Julia? jMirala ahora! Qué verguenza.
—Yo escuché que todo esto tiene
que ver con Samara. ¢Como lo hizo
la bruja de treinta aos?
—Yo creo que es una dama de
compaiiia.
—Lo dudo. Escuché que es la hija deCapitulo 427
Luis Arias y es por eso que...
Decidi salir del cubiculo y se
sorprendieron cuando abri la puerta
de inmediato. Dejaron de hablar en
ese mismo instante. Sin saber como
salir del apuro, todas me miraron y
me saludaron de la manera mas
incémoda.
—Oh, aqui esta, sefiora Arias.
Asenti y me lavé las manos antes de
salir. «En la vida, uno puede verse
muy afectado por las habladurias,
especialmente durante en la
juventud. En retrospectiva, todo se
reduce a la capacidad de una
persona. Los rumores no deben
hacer que una persona con grandes
capacidades se sienta insegura,
porque las conversaciones triviales
no tienen importancia y mas cuando
las dicen personas insignificantes.
Mientras sea inocuo, no hay queCapitulo 427
darle importancia. {A quién no le
han hablado o transmitido un rumor
infundado a lo largo de su vida?»
Cuando regresé a la oficina, Luis me
llamo para informarme que queria
visitar la ciudad. Casi todo en la
provincia R estaba resuelto. El
vicealcalde de la provincia mantenia
la ley y el orden desde hacia unos
dias. Todo volveria a la normalidad
cuando llegara un nuevo alcalde. |
Como era mi familia, lo llevé para
despedirme y como no habia uno la
provincia, tuvimos que ir en auto a la
ciudad. Intercambiamos unas
palabras antes de despedirnos.
Todo transcurrié con rapidez y
parecié volver a la normalidad. Senti
que todo era tan surrealista como si
nada hubiera pasado.
En el festival de verano, a pesar de
que la provincia R fuera un lugar
pequefio, era un lugar brillante.Capitulo 427
Estaba de vacaciones, asi que
Gustavo me sugirié visitar un templo
famoso alas afueras de la ciudad.
Habia un lindo camino donde los
nifios se divertian y disfrutaban de la
naturaleza.
El templo del loto estaba situado en
una montaiia cerca de la provincia.
Como habia una gran rmultitud en el
centro de la ciudad porlas »
festividades, solo habia un pequefio
grupo de gente en el templo. Me
parecié buena idea comenzar el
camino desde temprano cuando los
nifios tienen mucha energia y no
necesitan de tanta ayuda. Me rel y
platiqué todo el camino hasta llegar
a nuestro destino. La estatua de la
deidad era enorme. Gustavo ayudé a
Marisol a encender las velas que
consiguié de la barra y la pequefia
criatura comenzo a rezar.
—Mira que solemne se ve. NoGap far
parece una nifia pequefia en lo
absoluto —susurré Gustavo y
suspiré. —Es muy madura para su
edad.
Apreté los labios y miré la estatua
de bronce frente a mi.
«Treinta afios de mi vida han pasado
y he experimentado un poco del
ciclo del parto, edad avanzada,
enfermedad y muerte. Incluso Ilegué
a perder a varios en el camino».
¥ {Qué te parece la traduccion? Deja tu
puntuacidn y consigue 2 zafiros.
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Di} jHazle un regalito al autor!
10Capitulo 428
«Parece que no he perdido tanto».
—La gente dice que los deseos que
pides en el templo del loto se
vuelven realidad. {Quieres
intentarlo? —Gustavo alzé una ceja y
me dio unas cuantas velas.
No las tomé. —No tengo ningun
deseo en especial ademas de
esperar que los vivos estén bien y
que los muertos descansen en paz.
Todo lo manda el destino.
Marisol corrié hacia mi. —-Maméa,
gno tienes a alguien que quieras ver?
Puedes pedir que te cumplan tu
deseo en tus suefos.
Me rei y tomé la vela de su mano y la
puse en el incienso. —No tengo que
desearlo, Marisol. Puedo ver a quien
yo quiera en mis suefios siempre.
Marisol inclino la cabeza, pues nooe
eee
Capitulo 428
entendié muy bien lo que dije y miré
a Gustavo. —