ENSAYO
EDUCACIÓN Y SOCIOLOGÍA
AUTOR ÉMILE DURKHEIM.
Alumno: Dagoberto Aguilar Cortezano
Seminario de Temas Selectos de Educación
Mtra. Yuvani Hernández Enriquez
Instituto Universitario Boulanger
Octubre 2021
INTRODUCCIÓN
La conjunción épica de dos disciplinas como la educación y la sociología fue realizada por
Émile Durkheim (1858–1917) uno de los más importantes sociólogos y filósofos de Francia a
finales del siglo XIX y principios del siglo XX, junto a Karl Marx y Max Weber. Sus
conocimientos y experiencias sobre la sociología son fundamentales para el estudio de
disciplinas conexas y derivadas. En el presente ensayo se presenta un esbozo de su visión
sobre la Educación explicada en su libro póstumo “EDUCACIÓN Y SOCIOLOGÍA” publicado
en 1922, partiendo del carácter social que le adjudica, como una socialización del niño
primordialmente, dado que su evidente pasión sobre la pedagogía lo llevó a repensar los
efectos de entender la educación como un hecho y acto social.
Entre las ideas que expone plantea que “cada sociedad se forja un cierto ideal del hombre”,
el cual constituye entender que la educación es el medio con el que se prepara en el corazón
de los niños las condiciones para su existencia. Condiciones fundadas en la organización
moral, política y religiosa de la sociedad, en su pase generacional, para desarrollar estados
físicos, intelectuales y morales en el niño.
En la configuración de su discurso se considera vital los siguientes aspectos: la connotación
y formación del ser individual y del ser social, lo cual se constituye en el fin de la educación;
el tema de la educación de manera general y su función a través de la historia; realiza una
crítica a Kant y James Mill, por su visión filosófica individualista; analiza el hecho de que la
educación como ente social no significa eliminar el individualismo, sino que existe una cierta
correlación, dado que el individuo al formar parte de una sociedad, a la vez se realza por sí
mismo; y el papel del Estado ante la educación y la confrontación entre éste y la familia.
Por tanto, La educación es un ente social: es decir, que pone en contacto al niño con una
sociedad determinada, y no con la sociedad in genere. Si esa proposición es real, no obliga
únicamente a la reflexión especulativa sobre la educación, sino que también debe ejercer su
influencia sobre la actividad educacional propiamente dicha. Es ahí donde el Estado juega un
papel fundamental.
En tal sentido, la obra pedagógica de Emile Durkheim se expresa en dos sentidos paralelos
y conexos a la vez: para “los educadores, aporta, acerca de los principales problemas
pedagógicos, una doctrina a la vez original y vigorosa. A los sociólogos, aclara, en algunos
puntos esenciales, las concepciones que Durkheim ha expuesto en otras fases de su obra:
relaciones entre el individuo y la sociedad, relaciones entre la ciencia y la práctica,
naturaleza de la moralidad, naturaleza del entendimiento” (p.37).
A modo de desarrollo de este ensayo se analiza la obra y praxis de las concepciones de
Emile Durkheim desde los apartados: la educación como un acto social, la educación y su
naturaleza, la naturaleza y método de la pedagogía; Pedagogía y sociología; la evolución y
el papel de la enseñanza en Francia, Análisis reflexivo sobre la época y su vigencia en
2
México, la apreciación sobre Émile Durkheim y la Idea Central de su pensamiento.
Finalmente las conclusiones del abordaje realizado.
OBRA Y PRAXIS DE LAS CONCEPCIONES DE EMILE DURKHEIM
1. La educación un acto Social.
Durkheim plantea extensamente que la educación es un acto, hecho o cosa social.
Tiene la necesidad de reflexionar sobre un hecho dado, sobre una realidad observable,
sobre lo que él llama una cosa. El considerar los hechos sociales como cosas, ésta es la
primera regla de su método. En este contexto refiere Fauconnet que Durkheim concibe
entonces que “La educación es una cosa, o, dicho con otra palabra, un hecho. De hecho, en
todas las sociedades se dispensa una educación. De acuerdo con tradiciones, costumbres,
reglas explícitas o implícitas, en un marco determinado de instituciones, con un instrumental
propio, bajo el influjo de ideas y de sentimientos colectivos”.
2. La educación y su naturaleza.
En este apartado, realiza algunas aportaciones fundamentales que se describirán
posteriormente: una revisión crítica de las definiciones de Stuart Mill y Kant sobre la
educación, una definición de la educación, su carácter social, la función del estado en
materia de educación y el poder de la educación y los medios de acción.
La revisión crítica a la cual hace referencia de las definiciones de Stuart Mill y Kant
sobre la educación, Las considera reducidas a un enfoque individualista, pero a la vez
considerando la existencia de una educación ideal, perfecta, válida para todos los hombres
indistintamente; universal y única que el teórico se afana en definir, pero que no existe
porque ha de estar condicionada al devenir histórico y a las demandas de cada época.
En este contexto, La educación ha variado muchísimo a través de los tiempos y
según los países. Las enseñanzas de la historia pueden, servirnos para no volver a caer en
los mismos errores de pasados. Es así, como se concientiza que cada sociedad, en un
momento determinado de su desarrollo, tiene un sistema educativo que se impone a los
individuos con una fuerza por lo general irresistible. Existen unas costumbres que obligan a
someternos a ella. Si tratamos de soslayarlas acaban revertidas sobre las generaciones
futuras y si responden a ideas arcaicas o no son de su tiempo, entonces, la convivencia y
aprendizaje no se da en condiciones normales. En tanto, cada momento hay un regulador de
la educación, producto de la vida en común y expresa las necesidades individuales y
colectivas. He ahí su conjunción pedagógica.
3
Una definición de la educación, está contextualizada en precisar que para que exista
educación, es necesario la presencia de una generación de adultos y una generación de
jóvenes, así como de una acción ejercida de los primeros sobre los segundos. Ahora bien, la
naturaleza de dicha acción procede de su carácter unitario y múltiple, al referirse a los tipos
de educación según los diversos medios y sociedades. Por ejemplo la educación de la
ciudad no es la del campo. La diversidad moral de las profesiones en cada tiempo histórico,
trae consigo la diversidad pedagógica, que reclama conocimientos específicos, ciertas ideas
y formas de ver las cosas. No obstante, siempre habrá un punto donde la sociedad exija de
la educación principios en común, de una religión o de una cultura, lo cual constituye un
ideal. En este sentido formula entonces Durkheim su definición cuando describe que:
La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre aquéllas
que no han alcanzado todavía el grado de madurez necesario para la vida
social. Tiene por objeto el suscitar y desarrollar en el niño un cierto número de
estados físicos, intelectuales y morales que exigen de él tanto la sociedad
política en su conjunto como el medio ambiente especifico al que está
especialmente destinado. (p.47)
En consecuencia a ésta definición antes descrita se presupone entonces su carácter
social, al considerar que la educación en cada uno de nosotros existen dos seres
inseparables: uno, existe a partir de los estados mentales de nosotros mismos y a los
acontecimientos de nuestra vida personal: es decir el ser individual. El otro, es un sistema de
ideas, sentimientos y hábitos que expresan la interacción con el grupo o los grupos
diferentes de los que se forma parte como sociedad; tales como: las creencias religiosas, las
prácticas morales, las tradiciones o los hábitos profesionales, las opiniones colectivas: es
decir el ser social. Por tanto, es el fin de la educación la conjunción de estos seres en un solo
ser.
Por tanto, Durkheim asegura que para que el legado de cada generación pueda ser
conservado y sumarse a otros, es necesario que exista una personalidad moral que perdure
a través de las generaciones y ello constituya a la sociedad. En la coexistencia entre la
sociedad y el individuo, pareciera ser disimiles entre sí, más bien se debería decir que se
implican entre sí, debido a que el individuo, al optar por la sociedad, opta a la vez por sí
mismo, sobresaliendo su carácter social, entendiendo que la acción que éste ejerce sobre él,
por medio de la educación lo enaltece como ser humano.
Cuando refiere a la función del Estado en materia de educación, Durkheim se detiene
en dos perspectivas sus deberes y derechos. En primera instancia, existe una tendencia
natural en reducir la intervención del Estado en cuanto a los derechos de la familia y a
atención que han de aplicarle para su desarrollo intelectual y moral, es decir la educación
que se motiva en casa. En segunda instancia, la acción del Estado ante el hecho educativo,
lo que no implica que el Estado deba necesariamente “monopolizar la enseñanza”, el hecho
de que el Estado deba, en pro del interés público, permitir que abran sus puertas otras
escuelas (privadas),con otra responsabilidad social, no significa que deba por ello
4
desentenderse de lo que sucede en éstas. Al contrario, la educación que en ellas se imparte
debe seguir sometida a su supervisión y control, siendo fundamental la función del educador
que debe garantizar la autoridad para que sus alumnos se orienten por el camino de los
principios esenciales de convivencia: el respeto hacia la razón, la ciencia, las ideas y los
sentimientos que son firmes cimientos de la moral democrática. Por tanto, el papel del
Estado es el de evidenciar que esos principios esenciales estén presentes en la enseñanza
en sus escuelas.
En tal sentido, es el poder de la educación y los medios de acción fundamentales
para la vida social. Las relaciones que sostiene el educador con el educando sometido a su
acción se orientan a que primeramente el niño se halla naturalmente en un estado de
pasividad comparable a aquél en que se halla hipnotizado. Su conciencia no encierra todavía
más que un reducido número de representaciones capaces de luchar contra las que le son
sugeridas; su voluntad es aún rudimentaria, resultando ser sugestionable. Y segundo, la
superioridad de la experiencia y del saber que tiene el maestro sobre sus alumnos, será
naturalmente su accionar.
3. Naturaleza y método de la pedagogía.
En este apartado Durkheim aspira distinguir las diferencias entre educación y
pedagogía porque deviene que confunden o igual los conceptos y son diferentes. La
educación es la acción ejercida sobre los niños por los padres y por los educadores. Dicha
acción es constante y general. En cuanto a lo que él entiende por Pedagogía, no es ni la
actividad educacional propiamente dicha, ni la ciencia especulativa de la educación. Es la
reacción sistemática de la segunda sobre la primera, la obra de la reflexión que busca, en los
resultados de la psicología y de la sociología, principios para el encauzamiento o para la
reforma de la educación. En tanto que, la pedagogía no son acciones sino teorías, que
manifiestan las maneras de concebir la educación, más no son maneras de practicarla.
La pedagogía puede ser idealista, sin caer por ello en lo utópico. De ella deriva el
método pedagógico que transita por los siguientes aspectos según Durkheim:
a) Las cosas de la educación, consideradas bajo determinado punto de vista,
pueden hacer el objeto de una disciplina que presenta todas las
características de las demás disciplinas científicas, esto es, ante todo, lo
que resulta fácil demostrar.
b) Se presentan dos grupos de problemas cuyo carácter puramente científico
no puede negarse. Unos son relativos a la génesis, los otros, al
funcionamiento de los sistemas de educación. En todas esas
investigaciones se trata simplemente o de descubrir cosas presentes o
pasadas, o de investigar sus causas, o de determinar sus efectos.
Constituyen una ciencia; he aquí lo que es, averigua lo que son las cosas y
se detiene. Su función es expresar la realidad, no juzgarla.
5
c) La pedagogía se ve expuesta a una objeción cuya gravedad no puede
disimularse. Una teoría práctica es siempre posible y legítima cuando
puede apoyarse sobre una ciencia constituida e indiscutible, de la cual no
es más que la aplicación. En este caso, efectivamente, las nociones
teóricas, de las que se deducen las consecuencias prácticas, poseen un
valor científico que se comunica a las conclusiones obtenidas.
d) La reflexión pedagógica pueda dar los resultados útiles que de ella se
espera, es menester que se vea sometida a una cultura apropiada, que
debería asentarse en una amplia base histórica. El ideal pedagógico de
una época expresa ante todo el estado de la sociedad, no obstante, para
que sea una realidad, es necesario ajustar a él la conciencia del niño, la
cual tiene sus leyes propias que se deben conocer para modificarlas, para
ello, la pedagogía minimiza la acción empírica para normalizarla en la
cientificidad propia.
Es interesante la reflexión de este apartado que encamina hacia la conciencia
en la acción y sensibilidad que será posible aplicar con conocimiento de causa que
procede, específicamente, se sabrá tanto mejor encauzar la sensibilidad moral de los
alumnos en uno y otro sentido, cuanto más completas y más precisas sean las
nociones que se tenga sobre el conjunto de los fenómenos, tendencias, costumbres,
anhelos, emociones entre otros, que revisten en el niño. Es ahí donde intervienen
disciplinas como la psicología infantil y la psicología colectiva, en la dupla que pregona
el mero concepto de educación (individual y colectivo) para entender las
circunstancias que se generen en las pequeñas sociedades que son al aulas,
espacios para despertar y cultivar la reflexión pedagógica.
4. Pedagogía y sociología.
En este apartado Durkheim puntualiza y relaciona algunos aspectos para aclarar por
qué asocia la educación y la sociología. Específicamente cuando señala:
Considero en efecto, como el postulado mismo de toda especulación
pedagógica que la educación es cosa eminentemente social, lo mismo por sus
orígenes que por sus funciones y, por tanto, que la pedagogía depende de la
sociología más estrechamente que de cualquier otra ciencia.(p.84)
Expresa entonces el autor, que los pedagogos modernos estaban casi unánimemente de
acuerdo en ver en la educación una cosa eminentemente individual y por consiguiente,
hacer de la pedagogía un corolario directo puramente de la psicología. Tanto para Kant, Mill,
Herbart y Spencer, la educación tendría por objeto realzar en cada individuo los atributos
constitutivos de la especie humana en general. Se planteaba como una verdad de evidencia
que existe una educación que con exclusión de cualquier otra, conviene indiferentemente a
todos los hombres sean cuales sean los condicionamientos históricos y sociales de los que
6
dependen, y es este ideal abstracto y único que los teorizantes de la educación se
proponían determinar.
En este contexto lo heterogéneo y homogéneo que maneja la educación en su acto
sociológico es analizado por Durkheim. Insiste que cada profesión constituye un medio sui
generis que recaba para sí aptitudes particulares y conocimientos especiales en el que
imperan determinadas ideas, determinadas costumbres, determinadas maneras de ver las
cosas; y dado que el niño debe ser preparado con vista a la función que debe desempeñar,
la educación, a partir de cierta edad, no puede seguir siendo la misma para todos los
individuos a los que se aplica. Por tanto, lejos de que la educación tenga por objetivo único
al individuo y sus intereses, ante todo es el medio a través del cual la sociedad renueva las
condiciones de su propia existencia, siendo la educación la que perpetúa y refuerza dicha
homogeneidad inculcando por adelantado en la mente del niño las similitudes esenciales
que supone la vida colectiva.
5. La evolución y el papel de la enseñanza en Francia.
Durkheim en su preocupación por aportar al quehacer pedagógico de la enseñanza,
se dirige a los futuros maestros y docentes con el fin de direccionar la intención profesional a
no ser desdeñada y a la ligera sino que responda a una cientificidad, a un método. Evoca
que la manera como se formaba en el siglo XVII no podía corresponderse a las necesidades
del momento, se requería nuevas iniciativas, nuevas ideas acertadas para el hecho
pedagógico a este nivel de secundaria. En efecto señala que “una enseñanza pedagógica
debe proponerse, no sólo comunicar al futuro educador un cierto número de procedimientos
y de fórmulas, sino el darle plena conciencia de su función”. Es aquí donde introduce una
primera disertación interesante para la educación secundaria: la acción reflexiva pedagógica.
Refiere que el potencial de reflexión que ha ido adquiriendo en el curso de sus
estudios se verterá automáticamente sobre su clase, aun cuando no se hubiese sometido a
una educación previa. La reflexión es, en efecto, el antagonista natural, el enemigo por
antonomasia de la rutina. Tan sólo ella puede impedir que las costumbres se petrifiquen
adoptando una forma inmutable, rígida, que las sustrae a cualquier cambio; tan sólo ella
puede mantenerlas en suspenso, conservarlas en el estado de agilidad y de flexibilidad
requerido para que las costumbres puedan variar, evolucionar, adaptarse a la diversidad y a
la movilidad de las circunstancias y de los ambientes.
Vislumbra que en Francia algo que ha permanecido en el tiempo son las
concepciones pedagógicas que se hallan en la base de lo que se ha dado en llamar
enseñanza clásica. Esto viene a demostrar que no ha habido nada que permita pensar que
el espíritu crítico y analítico haya desempeñado en nuestra vida escolar un papel muy
importante. La razón de ello reside en que los prejuicios que traban el desarrollo de la
reflexión difieren según el orden de cosas a los que se refieren; puede, por tanto, ocurrir que
unos hayan cedido, en tanto que los demás conserven toda su fuerza de resistencia, que
7
una misma mente se haya liberado en algún aspecto, en tanto que en otro siga esclavizada.
(Ibid, 2009) Una característica que plantea es que:
La enseñanza secundaria es una institución infinitamente más compleja que la
enseñanza primaria. Y, cuanto más complejo es un ser y cuanto más compleja
es la vida que lleva, tanto más necesita de la reflexión para trazar su línea de
conducta. En una escuela elemental, cada clase, al menos en principio, está a
cargo de un solo y único maestro; consecuentemente, la enseñanza que
imparte disfruta de una unidad completamente natural y muy simple; es la
unidad misma de la persona que enseña. Como ese educador tiene una vista
general de toda la enseñanza, le resulta relativamente fácil reservar a cada
disciplina la parte que le corresponde, encajarlas las unas en las otras y
hacerlas converger todas hacia una misma meta. Sin embargo, lo que sucede
en los liceos es completamente distinto, pues las diversas disciplinas
aprendidas simultáneamente por un mismo alumno, son enseñadas
generalmente por profesores diferentes. En este caso, existe una verdadera
división del trabajo pedagógico…
Este aspecto es determinante porque muestra un sistema educativo que se instituyó
y debe reformarse, a tal fin propone que los compartimientos cerrados se abran en
colaboración a pensar en su tarea en común, es decir, que visualicen en qué consiste su
unidad, que fin persigue y cómo todas las partes que lo componen deben concurrir en el
objeto final.
A partir de aquí esboza que deben sustentarse una cultura para la enseñanza,
referido a que se trata precisamente es de saber qué idea debemos hacernos nosotros del
hombre. Cada pueblo tiene, en cada momento de su historia, su concepto propio del
hombre; y el problema estriba en saber cuál debe ser el nuestro. En tal sentido, estriba que
“pedagogos y estadistas tienen la conciencia de que los cambios ocurridos en la
organización material y moral de las sociedades contemporáneas exigen transformaciones
paralelas y no menos hondas en esta parte especial de nuestra organismo escolar” (Ibid., p.
109)
Finalmente, Durkheim convida al colectivo educativo francés a hacer de esa época
una idea algo más completa de la función pedagógica y su estructuración, la cual ha de
abrirse a todas las opiniones, emprender una serie de investigaciones con miras a
interpretar esas aspiraciones tan diversas que experimenta la sociedad. En tal tarea las
doctrinas de los pedagogos resultan instructivas, no en tanto que teorías, sino en tanto que
hechos históricos. A través de la historia, se puede penetrar más allá del revestimiento
superficial que lo recubre en el momento presente; puede mostrarnos de qué elementos se
compone, de qué condiciones depende cada uno de ellos, puede ilustrar sobre la
vinculación de causas y efectos siendo el sistema escolar el resultado de un esfuerzo
intelectual y práctico.
8
6. Análisis reflexivo sobre la época y su vigencia en México
Al analizar el pensamiento de Durkheim sobre la educación y la sociología, se puede
apreciar que el vínculo estrecho que promueve entre ambos, desarrolla un accionar
pedagógico justo para comprender la praxis educativa en su contexto y necesidad individual
de los alumnos para aportar a la sociedad una conciencia de uso, sincerada a su cultura y
estructura de pensamiento. Si bien fue un científico influyente y crítico para la acción
educativa de su momento histórico a la luz de la apropiación social empírica, también es de
realzar el carácter cientificista que a través de la pedagogía impulsaba estandarizar de
alguna manera en la forma de concientizar al colectivo y sus entornos, porque ello moldearía
las sociedades futuras.
Si bien en su época contradijo en gran medida las formas de hacer educación
arcaicas o muy adelantadas a su tiempo, si es de connotar que su visión y praxis educativa
pedagógica tiene vigencia en la actualidad, por cuanto en el aula la acción pedagógica ha de
considerar tanto al ser individual como el ser social, por de ello dependerá que se
comprendan las realidades y necesidades de profesionalización en toda sociedad. Y México
no escapa de ello.
La realidad del modelo educativo en México, refleja la vigencia del pensamiento de
Durkheim, por cuanto la educación básica y media superior ha de formar ciudadanos
responsables e informados, capaces de ejercer y defender sus derechos, participantes
activos en la vida social, cultural, económica y política de México. Individuos por tanto, que
tengan la motivación y capacidad de lograr su desarrollo continuo personal, laboral y familiar,
mejorar su entorno social y natural, en el respeto al pase generacional tan importante para la
cultura mexicana, así como comprender la inexorable interacción globalizada que demanda
la sociedad internacional.
7. Apreciación del alumno respecto al autor Émile Durkheim
La disertación de Durkheim sobre la acción pedagógica, razón de la vinculación de la
educación y sociología se considera que fue apropiada en su momento para generar la
crítica y reflexión de la filosofía que comenzaba a gestarse y que debía estar sujeta a los
modos societales y culturales imperantes. Concebir a la educación como un hecho social
tiene plena vigencia al respetar la dualidad del ser individual y ser social y el papel del
Estado en supervisar que esto se cumpla en la praxis educativa. Gran compromiso del
docente en concebir estos contextos y hacer uso de la conciencia pedagógica para apropiar
a los ciudadanos de su propio proceso de formación.
La realidad educativa Mexicana, al unísono de la latinoamericana, demanda mayor
atención al fenómeno educativo y su contexto, entendiéndose analizar sus diversos actores:
alumnos, maestros, familia, instituciones educativas, el Estado, entre otros, y sus
interacciones para que el proceso de formación facilite un rumbo definido y validado por los
9
preceptos e intereses de la sociedad en general, más no de un grupo de poder o
individualismo. Es ahí donde se pudiera desvirtuar el hecho social per se de la educación, y
donde el Estado y sus instituciones, sobretodo la familia, debe estar al pendiente para
abonar a la construcción de una mejor generación.
8. Idea Central del autor Émile Durkheim
El sociólogo y pedagogo Durkheim estableció una conexión inexpugnable entre la
teoría y la práctica educativa, dado que aborda el fenómeno de la educación anclado a la
sociología, en su razón y hecho social, por lo que, desde su perspectiva será la sociedad la
que considere a los individuos para la construcción del saber. Así la sociedad es la que
antepone al individuo sus requerimientos, normas y necesidades, define las pautas a la que
debe ajustarse asumiendo realidades y contextos que implican aspectos como creencias y
valores, sin perder la esencia y existencia del ser individual como clave de la praxis
psicológica en este entramado.
10
CONCLUSIÓN.
El estudio realizado por Émile Durkheim sobre la comprensión de la Sociología y la
Educación se plantea nuevos modos teóricos y metodológicos, en escenarios de la
conciencia colectiva, ética y moral que configuran contribuciones importantes que
homogeneizan a los individuos y consolidan procesos de enseñanza-aprendizaje en función
de las realidades y necesidades que cada sociedad exigen por sus características y que el
mundo globalizado también enrumba a sus intereses. Es por ello es que resultó fundamental
la crítica a la razón social de la educación en su momento para facilitar repensar el momento
histórico actual.
Algunos aspectos principales fueron abordados por Durkheim en su propuesta:
1. El carácter social de la educación en contraposición de las teorías individualistas
de otros filósofos como Kant, Mill, Spencer, entre otros;
2. La acción educativa se realiza de la generación adulta a la generación joven,
dejando además un pase generacional importante para la cultura;
3. Los medios de acción de los que dispone la educación para lograr su propósito
son mediados por la pedagogía empírica que consolida la científica;
4. La necesidad de formación del educador basada en la reflexión y las experiencias
sociales que le permita tomar plena conciencia de su función, aportando nuevos
estilos de enseñanza y aprendizaje;
5. El papel del Estado como garante y supervisor de la función social de la
educación, generando espacios más símiles a las necesidades y pertinencia
colectiva;
6. La configuración de un ser humano social con sus propias particularidades, hace
que se convierta en eje de la educación y permita relaciones sociales de
convivencia, más solidarias, éticas, de armonía, y comprensión de la realidad y su
entorno.
Finalmente, Durkheim expone un factor clave en esta propuesta sociológica y
educativa al referir que no se debe dejar de lado conocer la evolución histórica del sistema
escolar, debido que evoluciona, ha de estar sujeto a revisión constante y se supera no solo
conociendo cómo funciona la organización educativa sino también cómo el docente reorienta
su praxis con el método científico y empírico particular, condicionando la formación del ser
individual y ser social en la consolidación del ser humano.
Referencias Bibliográficas
Durkheim, E. (2009) Educación y sociología. Colofón S.A. de C.V., México.
11