Traducido del catalán al español - www.onlinedoctranslator.
com
Texto:
Heura Negra, Asamblea Libertaria de Vallcarca www.
heuranegra. limpio
Ilustraciones:
Alex
sotisacal_
diciembre de 2020
¿Por qué escribir un texto anti-rumores?
Se ha escrito mucho (y más que deberá escribirse) sobre los
daños provocados por el capitalismo, el patriarcado u otros monstruos
que nos hacen la vida imposible, pero no se ha escrito mucho sobre los
daños provocados por cierto tipo de rumores.
Hablamos, concretamente, de algunos rumores difundidos entre las
personas que formamos más o menos parte de los movimientos sociales de la
ciudad, a lo que vulgarmente llamamos «el gueto».
Quizás sabéis de qué hablamos:
«. . .Me han dicho que tal colectivo ha hecho no sé qué. . . Tenemos que hacerles
boicot.»
«¿Quién te lo ha dicho?»
«Me lo ha dicho Pincho.»
«¿Y Pincho qué sabe?»
«Oh, Pincho no sabe nada. Pero ha hablado con Pancho que ha
hablado con alguien que lo ha oído decir en algún sitio.»
«¡Oh, entonces es muy grave, eso! ¡Tenemos que hacerlos boicot! Ya
no iré más a su local ni asistiré nunca más a ninguno de sus actos. Y
ahora mismo me voy a contarlo a la vecina del tercero. . .»
1
Nos hemos motivado a escribir este texto después de
comprobar, con tristeza, cómo en nuestro entorno se han ido
repitiendo casos de rumores falsos (o incompletos) que lo único que
han logrado ha sido separarnos y crear batallas desagradables en
los nuestros círculos. Rumores que han causado, y siguen causando,
mucho dolor a nuestro alrededor.
Después de debatirlo internamente, nos hemos dado cuenta de
que no todos los rumores son así, que hay rumores que no duelen, al
contrario, fomentan la cohesión de los grupos, demuestran interés
hacia las personas cercanas o, simplemente, nos distraen. La línea entre
unos y otros es muy fina y no siempre sabemos distinguirla. Este fanzine
es también un intento de reflexionar sobre esta diferencia.
En todos los casos que conocemos o hemos vivido
personalmente, en los problemas generados por los rumores siempre
se repiten unos patrones muy similares. Por eso, lo que nos motiva a
escribir este breve texto no es ningún caso específico, sino la repetición
de casos. Por lo mismo, a lo largo del texto hablaremos en general y no
entraremos a valorar ninguna situación en concreto. Esperamos que
pueda aplicar las reflexiones que hacemos en su propio contexto.
Esperamos que pueda aplicar las reflexiones que hacemos en su propio
contexto.
Finalmente, queremos remarcar otra cosa de la que nos dimos
cuenta en la primera versión de este texto: según cómo se interpretara
nuestra crítica a los rumores, se podía utilizar como un argumento para
restar credibilidad a las personas víctimas de una agresión machista.
Queremos dejar claro que este texto no va en modo alguno en esta
dirección. Lo hemos revisado con esto en mente para evitar
malentendidos, pero creemos necesario explicitarlo aquí mismo.
BRIGADA ANTI-RUMORES
2
¿De qué tipo de rumores estamos hablando?
Como decíamos en la introducción, somos conscientes de que hay
muchos tipos de rumores. No todos son iguales. Existen los rumores que se
defienden en el texto En defensa del lavadero1, por ejemplo, que ve en el
lavadero (o el corsé) una herramienta de cohesión grupal. Concretamente,
dice:
El origen del mal no es el safreo en sí, sino los códigos
morales obsoletos y momificados que reproducimos con el safreo,
los contextos de relaciones hostiles en los que vivimos que
consecuentemente generan cotis hostiles ya veces nuestra poca
habilidad en el arte del safreig.
A nosotros, lo que nos preocupan son esos «cotis hostiles». Se
trata de cotis, o rumores, que siempre van ligados a un conflicto
entre personas, colectivos, etc., y que tienden a extender
precipitados juicios sobre la situación de la que hablan. En los
rumores, dado que la información que transmiten es limitada (si no,
no serían rumores), es muy fácil que una parte del conflicto aparezca
como causante y la otra parte aparezca como víctima. Los rumores
tienden a simplificar la realidad de esta forma, ya crear una opinión
favorable hacia una de las dos partes.
(Con esto no queremos decir que, en muchos conflictos, realmente sí
que hay una parte que es básicamente responsable del conflicto, y
otra parte que está siendo víctima. Claro que puede ser así. Lo que
queremos decir es que no necesariamente es siempre así, pero los
rumores, por su propia naturaleza, fácilmente convierten a todos los
conflictos en conflictos de este tipo.)
1: difonlaidea.files.wordpress.com/2018/05/lavadero1-4-20pag.pdf
3
Acotando, pues, algo mejor los rumores de los que queremos
hablar en este fanzine, podríamos resumirlo diciendo lo siguiente:
NOS PREOCUPAN LOS RUMORES LIGADOS A
CONFLICTOS. Y NOS PREOCUPA, SOBRE TODO, QUE ESTOS
RUMORES NOS SIRVEN PARA GENERAR OPINIONES
HOSTELES EN NUESTROS ENTORNOS, OPINIONES SOBRE
CONFLICTOS QUE EN REALIDAD DESCONOCEMOS, Y
TAMBIÉN NOS PREOCUPA QUE ESTAS OPINIONES ACONDEN.
QUE NO JUZGAMOS LAS PERSONAS POR LO QUE REALMENTE
SON, SINO POR LO QUE HEMOS SENTIDO DECIR.
Dicho esto, y como no queremos que este fanzine se
convierta en ninguna triquiñuela teórica, pasamos a la práctica. El
tono del texto puede parecer excesivamente irónico en algunos
momentos (aunque lo hemos ido suavizando de versión en versión),
como si no nos tomáramos el tema en serio. Pero es justamente al
revés. Si hemos escrito este texto es porque nos lo tomamos en
serio, muy en serio.
4
Hemos escrito un protocolo para combatir la proliferación de...
Bien, en realidad hemos escrito dos protocolos. Uno básico y uno más
elaborado.
PROTOCOLO ANTI-RUMORES #1:
Este protocolo es muy sencillo. Sólo tiene un paso.
En caso de oír decir que no sé quién o no sé qué colectivo ha
hecho no sé qué, y que son muy malos y que se les tiene que hacer
boicot o expulsarles del gueto, bla bla bla... Si sientes cualquier rumor
de este tipo sobre algunas personas, el protocolo recomienda:
¡Pregúntalo DIRECTAMIENTO A ESTAS PERSONAS!
5
No vale preguntarlo a no sé quién, que ha oído decir no sé
qué le ha dicho no sé quién otro. NO. Nuestro protocolo sólo admite
ir directamente a las personas afectadas y preguntarles qué es lo
que ha ocurrido exactamente.
El 50% de las veces, esto solo ya funciona. Cuando nos
tomamos la molestia real de contrastar el rumor, éste pierde entidad
rápidamente. Lo que suele ocurrir es que el rumor deja de ser un
rumor, y se convierte simplemente en una mentira.
Para el otro 50% de los casos, hemos elaborado un segundo
protocolo algo más extendido y detallado.
6
PROTOCOLO ANTI-RUMORES #2:
Sabemos que el Protocolo #1 es algo simplista y no siempre
funciona. Por eso proponemos el Protocolo #2. Es más largo, e
incluye unas cuantas reflexiones que deberían ayudarnos a
aplicarlo.
El punto de partida es el mismo: nos llega un rumor sobre una
persona/colectivo/centro social. ¿Cómo debemos actuar?
Supongamos que, por lo que sea, no es posible aplicar el
protocolo #1. Es decir, no podemos o no queremos preguntar
directamente a las personas afectadas (o ya lo hemos hecho pero la
respuesta que hemos recibido no nos ha convencido). En este caso,
proponemos hacernos algunas preguntas. Ante un cierto rumor, nos
preguntaremos:
1: ¿Es muy fiable el rumor que me ha llegado?
2: ¿Qué necesidad tengo de saber qué ha pasado exactamente?
3: ¿Me interesa saber lo que ha pasado porque quiero ayudar a
solucionar el conflicto? ¿O simplemente porque la alberca me da
gustillo?
4: ¿Por qué motivo me hace sentir bien criticar a otras personas, o sentir
cómo las critican?
Vamos a analizar estas preguntas una por una.
1-¿Es muy fiable el rumor que me ha llegado?
Lo primero que debemos hacer ante un rumor es intentar
comprobar su veracidad. Muchas veces su veracidad es nula.
7
Incluso si confiamos en la persona que nos la ha hecho llegar, y
creemos que es fiable, preguntémonos: ¿Cuánta información tenemos
realmente de lo que ha pasado? La mayoría de las veces la información
llega en forma de pequeñas cápsulas que caben en una o dos frases:
«Tal persona ha hecho esto. Tal colectivo ha dicho eso». Los rumores
suelen ser simples, nunca van mucho más allá.
Esto, por sí solo, ya debería hacernos dudar. La verdad nunca
es tan sencilla. Aunque los rumores puedan contener una pequeña
parte de la verdad (y muy a menudo es así), esa verdad que nos llega
nunca está puesta en contexto ni es analizada con profundidad.
2-¿Qué necesidad tengo de saber qué ha pasado exactamente?
Preguntémonos, realmente, qué necesidad tenemos. Es muy
importante.
A veces, y más en ambientes de «militancia», parece que
debamos tener una opinión sobre todo en todo momento. Que si no
tenemos una opinión sobre, por ejemplo, el conflicto de Venezuela o
el cambio climático, no seamos personas suficientemente válidas
para el activismo. De modo que, si realmente no tenemos una
opinión sobre algo, muchas veces nos la inventamos. O de un tema
muy complejo tomamos un análisis ultrasimple porque no tenemos
tiempo o ganas de ir más allá.
Creemos que, al igual que ocurre en nuestras opiniones sobre
temas candentes en política, lo mismo nos ocurre con los rumores que
nos van llegando. Que nos cuesta mucho no posicionarnos.
8
Quizás, lo que nos convendría en estos casos, sería trabajar
«el arte de no tener una opinión definida sobre algún tema». Esto
significa ser capaces de decir:
«SOBRE ESTE TEMA NO ME POSICIONO PORQUE NO TENGO
BASTA INFORMACIÓN.»
Es un ejercicio muy enriquecedor y lo recomendamos
profundamente. De verdad.
En relación con lo que acabamos de decir vendrían las siguientes
preguntas que podemos plantearnos:
3- ¿Me interesa saber lo que ha pasado porque quiero ayudar a solucionar
el conflicto? ¿O simplemente porque la alberca me da gustillo?
Creemos que también es muy importante distinguir esto.
Si queremos ayudar activamente a solucionar un
conflicto que se haya producido a nuestro alrededor, es natural
que pidamos tener más información. Desde nuestro punto de vista,
sin embargo, solucionar un conflicto no tiene tanto que ver con
hacer boicot o hablar mal de alguien. Tiene que ver con construir
puentes, actuar como intermediarias o mediadoras cuando sea
necesario, apagar fuegos. ¡NO tiene nada que ver con añadir aún
más leña al fuego!
9
Cuando se produce un conflicto existe una pirámide de
personas relacionadas con el conflicto que tiene casi siempre esta
forma:
1. Personas implicadas directamente en el conflicto.
2. Personas indirectamente implicadas en el conflicto.
3. Personas sin ninguna o poca relación con el
conflicto hablando del conflicto.
4. Resto de la humanidad.
Puede pasar, por ejemplo, que haya 2 personas que tengan
un conflicto, 5 personas intentando gestionarlo... ¡Y 50 personas
hablando!!!
Si realmente tenemos algún interés en la solución del conflicto,
algo que podríamos hacer sería implicarnos directamente, es decir,
pasar del nivel 3 al nivel 2. Es lo que deberíamos hacer. Sin embargo, si
no queremos o no podemos asumir este nivel de implicación, creemos
que lo más honesto que podemos hacer es pasar del nivel 3 al nivel 4.
10
Quizás no nos demos cuenta del daño que llega a hacer la
rumorología en torno a un problema. Es como una especie de onda
sísmica relacional que lo hace temblar todo y se esparce en todas
direcciones. El problema que tienes con una persona de repente se
convierte en un problema con muchas personas. Esto tiene muchas
consecuencias negativas. Malestares, paranoias sobre lo que piensan y
no piensan las demás personas sobre nosotros, un montón de
acusaciones en la espalda de las personas directamente implicadas, etc.
Si fuéramos capaces de suprimir el nivel 3, o de hacerlo lo más
pequeño posible, creemos que esto ayudaría muuuucho en la gestión de los
conflictos en nuestros entornos, y evitaría mucho sufrimiento.
Resumiendo...
En resumen, podríamos decir que el protocolo anti-rumores
recomienda lo siguiente:
O nos implicamos personal y activamente en la solución de un
conflicto cercano, o dejamos de opinar al respecto.
11
- ¿Por qué me hace sentir bien criticar a otras personas, o sentir cómo las
critican?
Si hacemos algo de autoescucha en el contexto de un rumor,
suele ocurrir que una parte de nosotros se recrea en un sentimiento
de placer («se regocija») al oír decir que alguien ha hecho algo
«malo».
Creemos que esto ocurre porque, al malhablar de las demás
personas, y rebajar su reputación, podemos conseguir el efecto de
aumentar nuestra propia reputación, de situarnos por encima
moralmente y, consecuentemente, reforzar nuestra autoestima. Es
decir, utilizamos a las demás personas, las instrumentalizamos,
podríamos decir, para colocarnos en una posición de superioridad.
Lo podemos ver como una debilidad humana, y los rumores
más hostiles se alimentan precisamente de esa debilidad. Por eso,
en lugar de centrar la atención en la persona o colectivo que
supuestamente ha hecho no sé qué, creemos que sería mejor
centrar la atención en nosotros mismas, y nuestra autoestima, y
pararnos a pensar por qué necesitamos reforzarla hablando mal de
la otra gente. Por qué, cuando vemos a alguien en una situación
delicada, complicada o vulnerable, muchas veces lo primero que
hacemos es correr a señalar y acusar sin piedad.
Es una dinámica bastante humana, no dudamos, ya todas nos
pasa en mayor o menor medida. Pero también pensamos que es una
dinámica bastante problemática. Es necesario que nos esforcemos en
reconocerla en nosotros mismas, en identificarla y en combatirla.
12
Esto implica un trabajo personal. Porque, como ya sabemos:
Otra forma de ver a las personas. . .
Quizás, para vencer esta dinámica, puede ayudarnos
recordar que, en realidad, no hay personas buenas ni malas. Las
personas tenemos necesidades y todas ponemos en práctica
estrategias para llegar a satisfacerlas. Lo que es cuestionable no
somos las personas en sí, pero sí las estrategias que utilizamos para
satisfacer nuestras necesidades.
Esto implica, pues, renunciar a la dicotomía del bien y el mal.
Puede parecer algo superado, e incluso puede que renegamos a viva
voz de esta clasificación moralista, pero en el fondo muchas de
nosotros seguimos cayendo en la trampa de distinguir a las
personas entre buenas y malas, en lugar de ver en todas ellas seres
humanos llenos de carencias, virtudes, fortalezas y debilidades.
Ante un conflicto, pues, y ante una serie de actitudes que nos
parezcan inaceptables, quizás podemos tratar de preguntarnos
cómo ha terminado una cierta persona recurriendo a estas
actitudes, ¿por qué procesos puede haber pasado que lo han hecho
actuar de una forma y no de otra. Intentar pues comprender, en
lugar de juzgar.
13
Protocolo Anti-Rumores
La excepción en el protocolo:
Hemos dicho que existía una excepción al protocolo. Vamos a exponerla.
En el último recuadro del esquema nos encontramos en la
situación que, después de habernos informado de un conflicto,
decidimos «no opinar al respecto y dejar que la gestión del problema
siga su propio curso».
Ésta es nuestra primera propuesta. Pero, después de debatirlo
bastante, nos hemos dado cuenta de que, justamente en esta situación,
es donde podrían empezar un tipo de rumores que no fueran hostiles,
sino por el contrario, rumores sanos y cargados de todas las
consecuencias positivas que hemos mencionado en algún momento:
reforzar la cohesión grupal, los vínculos de una comunidad, etc.
Porque es verdad que, si sabemos, con algo más de
información, cuál es la naturaleza del conflicto, puede ocurrir que
alguien tenga la necesidad de hablar de ella igualmente, aunque no
se implique en su solución. Puede tener esta necesidad, por ejemplo,
porque el conflicto le resuena mucho a causa de algún otro conflicto
parecido que haya experimentado en algún momento de la vida, y le
hace revivir todas las emociones por las que ya ha pasado
anteriormente. Incluso puede ocurrir que se sienta identificado con
alguna de las partes del conflicto.
15
En este caso, podemos entender que alguien pueda tener la
necesidad de no callar, y hablar de ello, pero sólo, como hemos dicho,
después de pasar por todo el proceso que vemos en el esquema:
escuchar el rumor, decidir informarse mínimamente, asumir que no
quiere/puede implicarse personalmente en el conflicto, pero sí tiene la
necesidad de comentarlo con personas cercanas.
Esto también pensamos que es importante. No ponerse a hablar
con la primera persona que ocurra de los conflictos de la gente. Que
vale la pena hacerlo con personas de confianza, con quienes podamos
hablar sinceramente y sin tapujos de las emociones que nos despierta
una historia, un conflicto, un rumor que nos ha llegado.
Hablar desde el respeto
En realidad, que hablen de nosotros no suele hacernos daño. Por el
contrario, que otras personas hablen de nosotros, si lo hacen desde el
respeto, puede reforzarnos por el hecho de que las demás personas tienen
en cuenta nuestra existencia. Nos hace sentir vivos. Nos hace sentir que no
somos invisibles. El problema, pues, no es que hablemos de la otra gente,
sino cómo hablamos de ello.
Sobre los boicots...
Por último, queríamos hacer un poco más de énfasis en el tema del
boicot.
Decidimos hacer énfasis en este tema porque el recurso del
boicot es un recurso que se va repitiendo periódicamente, y
pensamos que, la mayoría de las veces, no se hace de forma
colectiva ni consciente.
16
El boicot es una herramienta que, dadas unas circunstancias,
puede resultar útil para hacer frente a un conflicto. Es un recurso que,
valorado adecuadamente, puede decidirse utilizar. Por ejemplo, cuando
la lucha a favor de Palestina decide hacer boicot al Estado de Israel.
También en entornos más cercanos, y más locales, el boicot puede ser
una herramienta que decidamos utilizar. Sin embargo, creemos que cuando se
haga se debe hacer de una forma -insistimos- colectiva, después de valorar las
circunstancias repuestamente.
En nuestros entornos ocurre a menudo que nos llega un
rumor muy negativo sobre un colectivo, un centro social o una
persona y, en consecuencia, decidimos dejar de tener relaciones con
este colectivo, dejar de ir a ese centro social o dejar de hablar con
esa persona.
Si nos dejamos influir por los rumores que nos llegan, en vez de
ignorarlos o informarnos mejor, terminamos dando lugar a boicots
individualizados que también acaban teniendo consecuencias. Quizás
no son boicots explícitos, pero sí que son boicots tácitos o inconscientes
de muchas personas individuales que, influidas por un rumor, cambian
su actitud.
17
Por eso, ante este tema, volvemos a las recomendaciones de
los dos protocolos que hemos presentado. Si un rumor nos afecta
hasta el punto de hacernos dejar de ir a un sitio o hablar con una
persona, ¿no vale la pena hacer el esfuerzo de informarnos un poco
mejor, e ir más allá de los simples rumores ?
Quien nunca hace nada, quizás no se equivoca. Pero quien hace
cosas tarde o temprano se equivoca. Tarde o temprano, cualquier
proyecto activo políticamente cometerá errores, y es demasiado fácil
señalar con el dedo y dar la espalda. Sin informarse mejor, sin intentar
entender qué es lo que ha pasado realmente, por qué ha ocurrido y
cómo se habría podido hacer de otra manera.
Por eso, en el contexto en el que lo estamos situando, no
creemos mucho en el boicot. Creemos que más vale la pena
arriesgarse a ser incoherente, participar de un espacio aunque haya
pasado algo negativo; arriesgarnos a preguntar ya intentar entender
mejor las cosas que han pasado, perono desde la hostilidad, sino
desde el deseo de comprender , de aprender de los errores y de las
carencias de las demás y saber aceptar sus limitaciones, que en
algún otro momento también podrían ser las nuestras.
Y si, al final, llegamos a la conclusión de que el boicot es la única
respuesta posible al conflicto, siempre estamos a tiempo de hacerlo.
Pero repetimos una vez más, sólo después de valorarlo colectivamente
y haber obtenido toda la información necesaria para poder hacerlo con
conocimiento de causa.
18
Sobre las agresiones machistas...
Como hemos dicho al principio, no querríamos caer en el
malentendido de generar, con este discurso, argumentos que
puedan restar credibilidad a las personas que denuncian una
agresión machista.
Pensamos que, cuando una persona denuncia una agresión de
este tipo, no debemos verla en ningún caso como un rumor, sino como
lo que es: una denuncia de una agresión. Y a partir de ahí el protocolo
que debe aplicarse es el protocolo contra agresiones sexistas
correspondiente.
Otra cosa son los rumores que después se esparcen sobre
esta agresión, y en este caso sí que creemos adecuado actuar con la
misma cautela que hemos pedido a lo largo de este texto, cuando
hablábamos sobre rumores en general. Precisamente por la
gravedad que suponen las agresiones machistas, los rumores que
circulen sobre este tema pueden causar mucho dolor y debemos ir
aún con más cuidado a no difundir informaciones no contrastadas.
19
Para ir terminando...
Pensamos que es hora de ir terminando. Esperamos que se entienda
la idea general. Seguro que hay cosas de este texto que se podrían
matizar, ampliar, corregir... Lo puede utilizar de punto de partida
para reflexionar un poco más, si lo desea. En cualquier caso, nos
gustaría que después de leer esto nos quedara clara una cosa:hay
rumores que duelen.
Brigada anti-rumores, Tierra del Fuego, 2020
20