Edad Cronológica y mental
La edad en la que los niños manifiestan madurez para iniciar el aprendizaje
escolar es un factor de mucha controversia; en gran parte de sistemas escolares
establecen la edad cronológica como condición de ingreso, sin tomar en cuenta la
capacidad para aprender.
La edad cronológica constituirá unos de los aspectos menos significativos en el
aprendizaje escolar, aparentemente.
Muchas investigaciones parecen estar de acuerdo en que la edad mental está más
relacionada con el éxito en las tareas de aprendizaje, que la edad cronológica.
La posición categórica determina que la edad mental constituye el punto de partida
para anclar o fijar un determinado aprendizaje. Sin embargo, puede conducir a
subestimar la importancia de los programas de aprestamiento, el ambiente
sociocultural, el sistema escolar y la motivación, que indicen en el pronóstico
positivo para el aprendizaje.
El concepto edad mental es un aspecto teórico referido a los comportamientos o
conductas psicológicas correlativas a determina edad de desarrollo.
Desarrollo Intelectual
Piaget, luego de varias investigaciones refiere que la actividad del niño es
fundamental en el desarrollo intelectual, subraya el influjo de los factores sociales
y refiere el papel de la acción como fuente del pensamiento. El desarrollo
intelectual se produce en forma integral, no aislada, y está muy relacionado con el
desarrollo de los procesos cognitivos y emocionales. Asimismo, el planteamiento y
solución de problemas, fundamentales para el desarrollo del pensamiento.
(Londoño 2007) Para favorecer ese desarrollo, el papel fundamental del maestro
en el aula será aplicar procedimientos metodológicos encaminados a respetar el
tiempo de cada niño y niño, desde la esfera psicología, biológica y ambiental.
Deberá preguntar y aceptar diferentes tipos de respuestas, estimularlos para que
verbalicen sus propias interrogantes y permitirles descubrir un conocimiento lógico
a través de su relación personal
Factores Biológicos
En este tema se incluyen factores genéticos, prenatales, perinatales y postnatales,
es importante anotar sobre las prácticas inclusivas.
Genéticos
La genética del comportamiento estudia la influencia de la herencia y el ambiente
sobre los rasgos psicológicos y comportamentales. Esa materia ratifica la
importancia del patrón genético familiar, ya que existen ciertas
características de la maduración que son propias de la carga genética, como
pequeñas demoras en la aparición del lenguaje, ciertas habilidades cognitivas,
también es importante considerar el patrón genético individual, existen niños o
niñas que se apartan de las características básicas del desarrollo de sus
hermanos, lo cual es normal.
Prenatales
Estos ocurren antes del nacimiento, mientras el nuevo ser esta en el periodo de
gestación. En esta fase es posible que las variaciones del desarrollo estén
influenciadas por características fisiológicas de la madre, como su edad o si es la
primera gestación en su vida, su situación emocional y nutricional (bajo consumo
de calorías y proteínas).
Se conoce la influencia de enfermedades padecidas por la madre durante el
embarazo, como la varicela y la rubeola.
Perinatales
Los factores de riesgo perinatales hacen referencia a los que rodean el momento
de nacer. Algunos de ellos determinan retraso o anormalidades en el desarrollo de
la persona. Por ejemplo. La hipoxia leve (no llega suficiente oxígeno al cerebro) y
la hipoglucemia traumática pueden tener influencia en la aparición de pequeñas
variaciones en el desarrollo. Algunas veces, sin embargo, la secuela puede ser
muy severa.27
La hipoglucemia (bajo nivel de glucosa) en recién nacidos puede presentarse si:
nacieron prematuros, su tamaño es menor al esperado para su edad gestacional,
la madre es diabética, entre otras causas.
Posnatales
Entre los factores de riesgo en esta etapa se mencionan los fisiológicos como
algunas patologías de poca gravedad pueden influir en el desarrollo postnatal,
pero siempre dentro de parámetros normales, la alimentación y las inmunizaciones
también pueden tener ese efecto. Por ejemplo, si una niña o niño menor de dos
años padece desnutrición tanto su salud como su desarrollo intelectual tendrá
secuelas que afectaran el resto de su vida. Otros factores a tomar en cuenta son:
la afectividad, la crianza y la estimulación (como se anotó en presencial 2.)
La estimulación condiciona variaciones en el desarrollo. Es posible que
determinadas áreas sean más estimuladas que otras, como el desarrollo de
hábitos frene a la aparición del habla.
A veces los padres consienten tanto a su bebé que le quitan la necesidad de
hablar, por lo tanto atrasan el habla o no hablan.
Por otra parte, hay un factor muy importante y que, a veces, no se toma en cuenta:
la afectividad. Para el equilibrio del desarrollo infantil es imprescindible, pues las
relaciones precarias con los adultos responsables (padre, madre, abuelos,
cuidadores o maestras) repercuten negativamente.
El psicólogo José Luis Gonzalo Marrodan, comparte lo siguiente:
En el caso de los niños víctimas de abandono, es muy frecuente observar retraso
en desarrollo. He conocido, en mi trabajo como Psicólogo muchos casos y todos
tenían como denominador común la dura experiencia de abandono físico y
emocional. Cuando existe un retraso el nivel de desarrollos varias o todas las
áreas presenta un nivel inferior al que debería mostrar a su edad. (Blog Buen
[Link]).28
En cuanto a las normas de crianza, pueden incluirse como parte de la
estimulación, se hace mención al grado de independencia y la interacción con
hermanos y hermanas también pueden afectar el desarrollo normal del infante,
que eventualmente podría aprender desesperanza por falta de atención.
Diversidad, Inclusión
La real Academia Española (2001) define diversidad como: Variedad,
desemejanza, diferencia, abundancia, gran cantidad de varias cosas distintas.
Dentro del campo de la educación Ziffer, (2003) citado en Nuñez (s.f), Refiere que
la Diversidad es proveer servicios educativos para todos. Brindar un ambiente que
acoge y respeta la individualidad, variedad cultural y social, étnica, religiosa, de
color, de nacionalidades, de género de necesidades educativas especiales, otorga
posibilidades a todos por igual y favorece a aquellos y aquellas que más lo
necesitan.
La diversidad cultural se manifiesta en el lenguaje, la educación, las creencias
religiosas, el arte, la música, la estructura social, la alimentación y en todos los
demás elementos de la sociedad humana. Convivir con las diferencias nos lleva a
desarrollar aprecio y respeto por nuestros semejantes sin importar su origen,
condición social o económica. La función del maestro debe concentrarse en el
dirigir al alumno hacia el desarrollo y modelaje de esos valores. Esta nueva visión
de cómo debe ser la educación en la reforma del nuevo milenio tiene como meta
educar a todos los estudiantes como entes diferentes, únicos y con una
multiplicidad de talentos, necesidades, intereses y aspiraciones.
Por lo tanto, es sugerido fomentar una educación diferenciada, que brinde a cada
individuo la oportunidad de exponerse a experiencias de aprendizaje en las que se
tome en consideración sus intereses, capacidades y fortalezas. La función del
maestro será dirigir a sus niños hacia el desarrollo de valores de aprecio, respeto y
tolerancia hacia la diversidad
Pedagogía Venenosa
Los efectos producidos por mensajes que transmiten miedo, desconfianza, incapacidad
pueden marcar la vida futura de todo infante. Papalia (2010) Alice Miller, psicóloga suiza
publicó una investigación en 1984 en la cual señaló un grupo de
prácticas y actitudes de crianza como los regaños, la crítica, la burla, la impaciencia y el
ridículo, así como el autoritarismo para disciplinar al infante. Miller concluyó que
estas prácticas lesionan determinadas características psicológicas del niño o la niña, quien a
la edad adulta manifestará todo lo aprendido a través del odio y la
violencia. Otros estudios también relacionados con padres de familia y cuidadores, quienes
son quienes más probabilidades de practicar la pedagogía venenosa, mostraban actitudes de
impaciencia, criticas, y con exageradas actitudes de control de las necesidades e impulsos
de los niños, además que no mostraban orgullo por sus hijos o hijas.