Mapa mental de los viajes de Colón
Mapa mental de los viajes de Colón
Descubrimientos geográficos:
de los viajes de Colón a la conquista
de América1
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Este tema no se estudiará en clase, debido a que suele estudiarse en la enseñanza secundaria. Se tratarán
algunas cuestiones del mismo al tratar otros temas. Subo este material pensando en los estudiantes que
no recuerden bien el contenido de estos hechos.
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Ideas clave
1.0.1. Introducción: los descubrimientos previos a las
expediciones colombinas
Sin embargo, a pesar de que las investigaciones históricas del último siglo hayan
probado que el comercio con las tierras de ultramar ya había existido en épocas
anteriores a la Edad Moderna, aquél no hubiera dado lugar a una red comercial
“mundial”, de no ser por la acumulación de conocimientos alcanzada por los países
del suroeste europeo.
Cartografía Navegación
Expansión Monarquías
Cosmografía atlántica
mediterráneas
No obstante, este tipo de empresas no eran una novedad. Ya a finales del siglo XIII, los
marineros genoveses, en muchos casos al servicio de la monarquía portuguesa, habían
emprendido la ingente tarea de explorar el continente africano, en busca de nuevas
rutas comerciales.
No es por tanto extraño, que cuando quisieron ampliar sus redes de influencia hacia el
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océano atlántico, los reyes de Portugal optaran por encomendar la empresa a
almirantes italianos, que aportaban, además, una importante remesa de pilotos y
tripulantes con experiencia. Fue así como a lo largo de los siglos XIV y XV, el reino de
Portugal descubrió el archipiélago Canario, las islas de Madera y las Azores.
Como parte de una larga y compleja reacción contra el dominio musulmán, que había
comenzado a extenderse con más fuerza tras la caída de Constantinopla, Portugal se
decidió a conquistar la plaza de Ceuta, que consiguió en 1415. Esta victoria facilitó
que, en 1418, el papa Martín V concediera a Portugal una bula de cruzada, que les
permitía continuar con sus expediciones y conquistas en África. En este sentido, sería el
infante Enrique el Navegante (1395-1460) el primero en dirigir las expediciones
africanas.
El primer paso para solventar la carencia de oro fue conquistar las plazas del
septentrión occidental del Magreb, y crear asentamientos para explotar los depósitos
auríferos de Sudán, lo que, a su vez, facilitó la planificación de nuevas empresas.
Bajo la dirección de Enrique el navegante, asentaron una colonia, Porto Santo, en la isla
de Madera, en 1420, desde la cual, aunque no se pudo poner freno a la expansión
española sobre las Canarias, se redescubrieron las Azores, que habían caído en el
olvido hasta 1427.
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Desgraciadamente, la Guerra de Sucesión a la Corona de Castilla paralizó las
expediciones portuguesas, que solo se reiniciaron tras la firma del Tratado de las
Alcaçobas, 1479.
En esta etapa, la corona portuguesa hizo todo lo posible por alcanzar la India, logrando
acceder al Océano Índico en 1499. Bartolomé Dias fue el encargado de hallar el paso
hacia las Indias y su mercado especiero, productos tremendamente importantes tanto
para la conservación de la comida, como para la farmacopea. La expedición partió de la
capital portuguesa, Lisboa, en 1487 y a finales del año siguiente informaba a la Corte de
que había localizado el extremo meridional de África.
Ante la nueva situación, el Almirante vio en los reyes de Castilla su mejor oportunidad,
por lo que se procuró el contacto con personajes cercanos a la Corte que podían
procurarle el apoyo necesario ante la Corona, sin descuidar los contactos, a través de
su hermano Bartolomé, con otras monarquías que pudieran estar interesadas en la
expansión atlántica.
Finalmente, Colón fue llamado de nuevo ante los reyes, una recepción que concluyó con
la firma de las Capitulaciones de Santa Fe, el 17 de abril de 1492, por las cuales los
monarcas concedían al navegante casi todas las concesiones que había solicitado:
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cualquier expansión comercial, a cambio de la inversión del mismo importe que
hacía Colón en los gastos que implicaba armar estas naves comerciales
Se le dio jurisdicción sobre los posibles pleitos económicos que pudieran
surgir.
Primer viaje
Tras perder la nao Santa María, con cuyos restos el Almirante ordenó construir el
Fuerte de la Navidad en la isla de La Española, lo que hoy es República Dominicana,
las carabelas restantes iniciaron el viaje de regreso pocos días después de haber
concluido las obras, en enero de 1493, tras haber dejado destacada en la isla una
guarnición de unos treinta hombres.
Tras un agitado viaje que provocó que las dos embarcaciones se separaran en alta mar, la
Pinta llegó al puerto de Bayona y la Niña, en la que viajaba Colón, a Madera en el mes de
febrero, desde donde el Almirante se dirigió a Lisboa, donde informó a Juan II de sus
descubrimientos. Pocos días después llegaba a la ciudad de Sevilla.
Por tanto, el primer paso fue cortar las pretensiones de Portugal sobre las “nuevas
Canarias”. A continuación hicieron pública una carta de Colón, según la cual las
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tierras recién descubiertas quedaban situadas fuera de la órbita portuguesa reconocida
en el Tratado de las Alcaçobas. Finalmente, la corona de Castilla obtuvo del Papa
Alejandro VI, recién elegido y de origen español, la proclamación de cinco
nuevas bulas:
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Inter coetera
2 Menor Inter
coetera
3
Eximiae
Nuevas bulas
devotionis
4
Piis fidelium
5
Dudum siguidem
4. Bula Piis fidelium, 25 de junio de 1493: fray Bernal Boil era nombrado legado
papal, con el objeto de que acompañara a Colón en su segundo viaje
5. Bula Dudum siguidem, 26 de septiembre de 1493: se trataba de una bula
aclaratoria o de ampliación de la donación, por la cual el Papa establecía que
los territorios descubiertos por el reino de Castilla desde Occidente hasta alcanzar
las Indias, eran de su dominio.
Segundo viaje
Mientras los Reyes Católicos aseguraban su dominio sobre el océano atlántico, Colón se
preparaba para su segundo viaje. En esta ocasión, la expedición compuesta por 1.200
hombres y 17 navíos, partía desde Cádiz, rumbo Canarias, con el objetivo de ejercer los
derechos que la corona castellana había obtenido del Papado.
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Caribe, las pequeñas Antillas, para continuar viaje hasta el Fuerte de la Navidad. Sin
embargo, al llegar a su primer destino encontraron la fortaleza derruida, no había
sobrevivido ninguno de los hombres allí destacados. Colón optó por continuar el viaje,
lo que le llevó a encontrar una ruta de entrada al interior del archipiélago, lo que le
permitió fundar la ciudad de Isabela, en la costa norte de la Española, en enero de
1494.
Por otro lado, mientras Colón había permanecido en el Nuevo Mundo, intentando
establecer un gobierno colonial, las monarquías de Castilla y Portugal habían llegado a
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Británicas. Sin embargo, los ingleses no fueron los únicos en encontrar estas nuevas
tierras, ya que poco después, Castilla financió el viaje de Gaspar de Corte Real que
llegó a Terranova en el año 1500, para regresar al año siguiente y descubrir Terranova,
la Península del Labrador y Groenlandia.
Por su parte, Luis XII de Francia intentó tomar parte en la expansión atlántica con la
expedición de Paulmier de Gonneville en 1503, quien como todos los demás
aspiraba a alcanzar el paraíso especiero, sin embargo el proyecto fracasó, pues a su
regreso, 1504, y pocas millas antes de alcanzar las costas francesas, la expedición
desapareció.
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Un año después, los historiadores marcan el fin de la etapa colombina con el
nombramiento de fray Nicolás de Ovando como gobernador de las Indias
Occidentales, que acababa con las facultades gubernativas del Almirante. A pesar de
ello, Colón llegaría a realizar un último viaje, con el que quería confirmar la tan
acariciada idea de encontrar el paso a Asia, que situaba, según sus cálculos, en la isla
Juana (Cuba).
El afán descubridor llevó a la creación de nuevas rutas, como el paso por tierra
hacia el Mar del Sur (Océano Pacífico), descubierto por Vasco Núñez de
Balboa en 1513, o las expediciones desde Tierra Firme, hacia el sur rumbo al mar
descubierto por Balboa a través de lo que acabaría llamándose Nueva Andalucía, y
hacia el norte con el descubrimiento y exploración de la Florida, de la mano de Ponce
de León.
A pesar de las concesiones hechas a Colón por las Capitulaciones de Santa Fe, el
Almirante vio recortadas sus atribuciones en el curso de los “pleitos colombinos”,
alimentados además por las sucesivas caídas en desgracia que había sufrido Colón a
causa del mal gobierno de las colonias. La experiencia colombina motivó que los
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monarcas evitaran conceder licencias para poblar nuevos territorios y optaran por
otorgar exclusivamente licencias para descubrir.
En 1499, bajo el mando de Alonso de Ojeda partía de Cádiz una nueva expedición,
que alcanzó las costas de la Guayana, y en la que viajaban dos conocidos exploradores,
Juan de la Cosa y Amerigo Vespucci. En el curso de su viaje hallaron el golfo de
Venezuela, donde los indígenas exaltaron su imaginación y ambición con noticias de
grandes riquezas: bancos de perlas, yacimientos de esmeraldas y minas de oro. En el
trayecto de regreso, tuvieron problemas con Colón al pasar por la Española, pero
regresaron sanos y salvos a la Península Ibérica en diciembre del mismo año.
También en 1499, partieron Cristóbal Guerra y Pedro Alonso Niño, que a pesar
de haber iniciado su expedición después de Alonso de Ojeda, llegaron antes a destino,
donde tras recorrer Trinidad y el golfo de Paria, alcanzaron los bancos de perlas de la
isla Margarita. A su regreso serían encarcelados por haber intentado burlar a la
Corona y evitar el pago del quinto real.
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Viajes menores
Trinidad, golfo
1499 Cristóbal Guerra y
Pedro Alonso Niño de Paria y
1499 M i
Cabo de la
Vicente Yáñez Pinzón
Consolación,
í A
1499 Diego de Lepe Río Pará
Junto a estos viajes, tanto Alonso de Ojeda como Cristóbal Guerra comandaron
nuevas expediciones que aportarían una importante información cartográfica.
El paso interoceánico
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Los 3 navíos restantes se adentraron en el recién bautizado “Estrecho de los
Patagones”, y llamaron a las tierras que encontraron Tierra de Fuego. Llevaron a
cabo la navegación del estrecho con precaución, enviando primero una nave, que tras
explorar el terreno regresaba para guiar a las demás. De este modo, en el mes de
noviembre de 1520 alcanzaron el Mar del Sur y decidieron continuar hasta llegar al
destino marcado: las Indias orientales.
Ascendiendo por las costas del actual Chile, la expedición de Magallanes sufrió la
hambruna, el escorbuto y la subsiguiente desnutrición. Finalmente, en marzo de 1521,
alcanzaron una isla desde la que pudieron entablar relaciones comerciales con otras
islas circundantes, para después continuar la travesía y alcanzar Cebú. Se encontraban
en las Islas Filipinas. Sin embargo, sus problemas aún no habían terminado.
Con una flota reducida y en precarias condiciones, la expedición navegó por las aguas
de Mindanao y Borneo, ejerciendo la piratería. Además, la corona portuguesa no
estaba dispuesta a tolerar la incursión de los españoles en sus territorios, por lo que a
las calamidades ya sufridas se unía la necesidad de huir de los portugueses. Por esta
razón, la expedición tenía graves problemas para regresar a la Península Ibérica.
La flota, entre la que el piloto Juan Sebastián Elcano había comenzado a adquirir
prestigio, decidió separarse, de manera que el capitán Gómez de Espinosa optó por
tomar la ruta del Mar del Sur, mientras Elcano, con la Victoria, decidía continuar el
viaje a través del Cabo Tormentario. Los españoles a bordo de la nao Victoria
estuvieron a punto de entregarse a los portugueses, sin embargo finalmente lograron
despistarlos y llegaron a Sanlúcar de Barrameda en julio de 1522. Tan sólo dieciocho
supervivientes tocaron tierra en Sevilla, pero habían conseguido dar la vuelta al
mundo.
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El horizonte asiático
Contando con las informaciones obtenidas por Vasco de Gama, la corona portuguesa se
apresuró, entre 1499 y 1500, a consolidar sus relaciones comerciales y el dominio
de las Indias Orientales. Gracias al profundo conocimiento de la costa de África,
Portugal iniciaba la aventura asiática con el objetivo de acabar con la mediación
musulmana en el comercio asiático. Al mismo tiempo, en dirección contraria, el
explorador Bartolomé Días alcanzaba en 1500 la parte portuguesa de Brasil.
Desde allí, su expedición viró el rumbo hacia el cabo Tormentario y tras perder algunos
navíos, las embarcaciones restantes llegaron a Calicut en el mes de agosto.
Comerciaron con Cochin (Ceylán) y Cananor, y al año siguiente, 1501, los buques
supervivientes fueron regresando a Portugal.
El viaje de Vasco de Gama había afianzado el avance portugués pero no había acabado
con los problemas propios de la zona, pues las redes comerciales estaban
continuamente expuestas a asedios y conflictos. Por tanto, Portugal estableció un
sistema de defensa y control del territorio, entre 1505 y 1509, en base a la
construcción de fortalezas y factorías, y por supuesto, mediante el mantenimiento de
una armada que pudiera protegerlas.
Este sistema pudo estructurarse gracias a que las principales plazas de la zona habían
sido ya sometidas, por la fuerza o por la diplomacia, hacia 1505. Se constituyó así un
mare clausum en manos de Portugal, aunque éste comenzaría a debilitarse en
1516, cuando los venecianos recuperaran parte del comercio especiero.
Portugal había sido ansiado el control de las Indias desde la conquista de Ceuta, pero
una vez logrado el objetivo, los portugueses descubrían que la India no era el
verdadero “paraíso especiero”, sino simplemente el canal por el que las especias
eran comercializadas, destino Europa. Así, la corona portuguesa sufragó las
expediciones de Antonio de Abreu, Francisco Serrao y Simón Alfonso
Visagudo, gracias a las cuales alcanzarían, entre 1510 y 1512, las tierras de Sumatra,
Malaca y Maluco.
Por otra parte, dado que el trayecto hasta el horizonte asiático era largo y costoso, los
portugueses optaron por establecer un punto de comercio intermedio en Goa,
adonde las flotas portuguesas llegaban cada mes de septiembre procedentes de
Portugal y de la India. Los productos más comerciados fueron especias, drogas,
caballos, plata, seda, textiles, a través de dos vías comerciales principales: el golfo
Pérsico y el Mar Rojo.
La constitución del mare clausum no supuso el fin de los enfrentamientos con Castilla,
por lo que en 1524, ambas coronas, con presencia en el archipiélago maluqueño,
decidieron reunir a sus compromisarios en Vitoria para delimitar sus respectivas
zonas de influencia, sin embargo no llegaron a ningún acuerdo.
Por esta razón, Carlos I de España decidió adoptar una nueva estrategia y autorizó a
los extranjeros a tomar parte en el comercio especiero, con el objetivo de debilitar la
hegemonía portuguesa, al tiempo que enviaba una flota al archipiélago maluqueño,
julio de 1525, para expulsar a la fuerza a los portugueses.
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1.0.5. La construcción de los reinos de Indias
La corona castellana reaccionó con rapidez, al descubrir que los resultados de las
expediciones colombinas superaban sus expectativas. El primer paso fue crear la Casa
de la Contratación de las Indias en 1503, con sede en Sevilla. Esta institución
ejercía la jurisdicción y control fiscal sobre el comercio con las Indias
Occidentales, pero también servía como un centro de estudio, nutrido por las
informaciones que llegaban del Nuevo Mundo.
En 1519, se dio un paso más con la constitución, dentro del Consejo de Castilla, de
una sección especial para la administración de las Indias. Esta sección se desgajaría en
1524, transformándose en el Consejo Real y Supremo de las Indias.
Sin embargo, las ambiciones de los conquistadores provocaron las quejas de los
primeros frailes que pusieron pie en el Nuevo Mundo. Los informes negativos
motivaron la promulgación de las Leyes de Burgos en 1512, que establecían
condiciones a los españoles que se beneficiaban del sistema de la encomienda.
Estas leyes supusieron una limitación a las ambiciones de los colonos, pero también
un intento de garantizar una vida digna a los indígenas: un salario, una vivienda,
alimentación y no menos importante, el establecimiento de un horario de trabajo.
Sin embargo las leyes de Burgos no fueron suficientes, tras la muerte de Fernando el
Católico, el cardenal Cisneros dio un paso más, animado por los graves informes de
fray Bartolomé de las Casas. Así, en 1516 encargó el gobierno de la Española a
tres frailes jerónimos, que fueron instruidos para reconocer a los indígenas como
seres cristianos y libres, lo que tenía como consecuencia el fin de su esclavización y
de la encomienda.
El gobierno de los jerónimos fue efímero, al chocar con los encomenderos y al no verse
suficientemente apoyado por la Corona. Sin embargo, gracias a ellos se fomentaron
nuevas expediciones que llevaron al descubrimiento del Yucatán y del Cozumel,
lo que permitió establecer contacto con Tenochitlán, capital mexica.
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La conquista de tierra firme
Hernán Cortés partió rumbo a tierra firme en febrero de 1519, pero no logró
culminar la conquista de México hasta agosto de 1521, cuando tras duros, complejos y
largos enfrentamientos se produjo la caída de Tenochitlán. Entre 1524 y 1526
orientaría sus esfuerzos a ampliar su radio de acción, fomentando diversas
expediciones con destino Guatemala, Yucatán, el istmo de Panamá y Honduras.
Mientras tanto, desde Panamá se iniciaron expediciones hacia el sur que culminarían
con la conquista de Perú. Animados por el mito de Eldorado, Diego de Almagro y
Francisco Pizarro se adentraron, hacia 1531, en territorio inca. La captura de
Atahualpa en 1532 favoreció a los españoles que lograron primero entrar en Cuzco, y no
mucho después fundar Lima, 1535. La conquista quedaba culminada al año siguiente.
A pesar de las rebeliones y guerras que se sucedieron, Nueva Castilla se constituyó
como parte de la corona castellana en 1542.
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1536 – Pedro de Mendoza funda Santa María del Buen Aire. 1538 – Nuevo
Reino de Granada – Capital: Santa Fe de Bogotá.
1539 – Fernando de Soto explora y recorre los actuales estados de Georgia,
Alabama, Arkansas y Oklahoma, y el río Mississippi.
1541 – Vázquez Coronado explora Arizona y Nuevo México.
1541 – Pedro de Valdivia funda Santiago, capital de Nueva Extremadura. 1542
– Francisco de Orellana cruza los Andes y alcanza el Amazonas.
Entre 1542 y 1543, la Corona hizo un nuevo esfuerzo legislativo con la promulgación
de las Leyes Nuevas:
Recomendaciones
Expansión europea
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de la corona española. Se pasa revista a las conquistas de Pizarro y Alvarado en México,
al descubrimiento del Amazonas por Orellana, a las luchas entre Pizarro y Almagro por
el dominio del Nuevo Mundo. También veremos al Padre Las Casas defender a los
indios.
SANFUENTES ECHEVERRÍA, Olaya; "The Novelty of the New World: The Challenge
of Describing the Marvel of the Americas" en Hib: Revista de Historia Iberoamericana
3, no. 2 (2010): 72-89. <[Link]
Arte Historia
20
El gran ciclo colombino
<[Link]
En este caso, enlazamos las principales obras de Cristóbal Colón y de fray Bartolomé de
las Casas, dos personajes de evidente importancia en el estudio de esta unidad.
Bibliografía
CHAUNU, Pierre; La expansión europea: (siglos XIII al XV). Barcelona: Labor, 1982.