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Mapa mental de los viajes de Colón

1) Cristóbal Colón propuso un proyecto para alcanzar Oriente navegando hacia occidente a los reyes de Portugal y Castilla, calculando erróneamente la distancia entre Europa y Asia. 2) Portugal rechazó el proyecto debido a sus inversiones en la ruta africana, mientras que Castilla aceptó financiarlo tras firmar un acuerdo en 1492 que otorgó títulos y privilegios a Colón. 3) El 12 de octubre de 1492, Colón llegó a una isla de las Bahamas

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Mapa mental de los viajes de Colón

1) Cristóbal Colón propuso un proyecto para alcanzar Oriente navegando hacia occidente a los reyes de Portugal y Castilla, calculando erróneamente la distancia entre Europa y Asia. 2) Portugal rechazó el proyecto debido a sus inversiones en la ruta africana, mientras que Castilla aceptó financiarlo tras firmar un acuerdo en 1492 que otorgó títulos y privilegios a Colón. 3) El 12 de octubre de 1492, Colón llegó a una isla de las Bahamas

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1.0.

Descubrimientos geográficos:
de los viajes de Colón a la conquista
de América1

1.0.1. Introducción: los descubrimientos previos a las


expediciones colombinas

1.0.2. Las Indias de Poniente

1.0.3. Nuevas expediciones: el paso interoceánico y el


horizonte asiático

1.0.4. El diseño de las redes comerciales lusitanas


1.0.5. La construcción de los reinos de Indias

1
Fuente: < [Link]
Este tema no se estudiará en clase, debido a que suele estudiarse en la enseñanza secundaria. Se tratarán
algunas cuestiones del mismo al tratar otros temas. Subo este material pensando en los estudiantes que
no recuerden bien el contenido de estos hechos.
1
Ideas clave
1.0.1. Introducción: los descubrimientos previos a las
expediciones colombinas

Si bien la periodización de la historia es algo relativo y perfectamente discutible, no hay


duda alguna de que el descubrimiento de América en 1492 y la constatación, unos
años después, de haber hallado un nuevo continente marcaron un hito divisorio en la
Historia de la Humanidad.

Sin embargo, a pesar de que las investigaciones históricas del último siglo hayan
probado que el comercio con las tierras de ultramar ya había existido en épocas
anteriores a la Edad Moderna, aquél no hubiera dado lugar a una red comercial
“mundial”, de no ser por la acumulación de conocimientos alcanzada por los países
del suroeste europeo.

El acceso a amplias informaciones sobre cosmografía, el desarrollo de la cartografía y


la mejora y evolución de las artes de la navegación (ej. construcción de barcos,
mejora del pilotaje y artillería naval), junto con la existencia de una monarquías
dispuestas y preparadas para extender sus redes más allá del mundo conocido,
favorecieron los viajes y expediciones, que cambiarían para siempre la perspectiva
de los europeos sobre sí mismos y sobre el mundo.

Cartografía Navegación

Expansión Monarquías
Cosmografía atlántica
mediterráneas

No obstante, este tipo de empresas no eran una novedad. Ya a finales del siglo XIII, los
marineros genoveses, en muchos casos al servicio de la monarquía portuguesa, habían
emprendido la ingente tarea de explorar el continente africano, en busca de nuevas
rutas comerciales.

No es por tanto extraño, que cuando quisieron ampliar sus redes de influencia hacia el

2
océano atlántico, los reyes de Portugal optaran por encomendar la empresa a
almirantes italianos, que aportaban, además, una importante remesa de pilotos y
tripulantes con experiencia. Fue así como a lo largo de los siglos XIV y XV, el reino de
Portugal descubrió el archipiélago Canario, las islas de Madera y las Azores.

Pero, ¿a qué motivos obedecía el afán expansionista de la corona


portuguesa? No fue el deseo de expandir los conocimientos geográficos lo que llevó a
Portugal a sufragar estas expediciones, sino poderosas razones económicas, que
convirtieron las expediciones marítimas en una necesidad:

La carencia de oro, que no sólo devaluaba la moneda, sino que además la


1
hacía insuficiente.

El crecimiento demográfico que hacía necesaria la explotación de nuevas


2
tierras cultivables.

El potencial económico de los nuevos territorios: mano de obra esclava,


3
recursos pesqueros y la posibilidad de obtener nuevos productos como laca,
cuero o colorantes.

La posibilidad de alcanzar la India, paraíso de especias y productos


4
exóticos. La ruta mediterránea de las especias había quedado obstaculizada a
causa de la expansión del Imperio turco.

Como parte de una larga y compleja reacción contra el dominio musulmán, que había
comenzado a extenderse con más fuerza tras la caída de Constantinopla, Portugal se
decidió a conquistar la plaza de Ceuta, que consiguió en 1415. Esta victoria facilitó
que, en 1418, el papa Martín V concediera a Portugal una bula de cruzada, que les
permitía continuar con sus expediciones y conquistas en África. En este sentido, sería el
infante Enrique el Navegante (1395-1460) el primero en dirigir las expediciones
africanas.

El primer paso para solventar la carencia de oro fue conquistar las plazas del
septentrión occidental del Magreb, y crear asentamientos para explotar los depósitos
auríferos de Sudán, lo que, a su vez, facilitó la planificación de nuevas empresas.
Bajo la dirección de Enrique el navegante, asentaron una colonia, Porto Santo, en la isla
de Madera, en 1420, desde la cual, aunque no se pudo poner freno a la expansión
española sobre las Canarias, se redescubrieron las Azores, que habían caído en el
olvido hasta 1427.

3
Desgraciadamente, la Guerra de Sucesión a la Corona de Castilla paralizó las
expediciones portuguesas, que solo se reiniciaron tras la firma del Tratado de las
Alcaçobas, 1479.

En esta etapa, la corona portuguesa hizo todo lo posible por alcanzar la India, logrando
acceder al Océano Índico en 1499. Bartolomé Dias fue el encargado de hallar el paso
hacia las Indias y su mercado especiero, productos tremendamente importantes tanto
para la conservación de la comida, como para la farmacopea. La expedición partió de la
capital portuguesa, Lisboa, en 1487 y a finales del año siguiente informaba a la Corte de
que había localizado el extremo meridional de África.

Sin embargo, el retraso en la recepción de las informaciones enviadas por los


navegantes que hacían la ruta hacia la India, datos que no llegarían a Portugal hasta
1492, forzaron a retrasar ocho años y medio, una nueva expedición más ambiciosa, al
mando de Vasco de Gama, con destino la India.

1.0.2. Las Indias de Poniente

El ejemplo de Portugal y la rivalidad con la corona vecina motivarían la expansión


atlántica de la Corona de Castilla, cuyo primer objetivo sería la toma de las
Canarias, que se culminaría con la sumisión de Tenerife en 1495.

La gestación de las empresas colombinas

La fama y experiencia de los navegantes genoveses llevó a


Cristóbal Colón a instalarse en Portugal, hacia 1476.
Inspirado por sus hazañas, el futuro almirante se
trasladó a Génova en viaje de negocios, para regresar con
la idea de hallar el modo de alcanzar Oriente desde
Occidente.

No se trataba de un proyecto novedoso, pero sí oportuno, ya que los retrasos y


paralizaciones que estaban
sufriendo las expediciones portuguesas abrían una oportunidad para Colón,
destinada a acabar con la impaciencia de los reyes portugueses.

Estudioso de la geografía clásica y de otras fuentes coetáneas como las obras de


Marco Polo, Pierre D’Ailly o Piccolomini, Colón planeó la ruta a seguir para alcanzar el
mercado especiero. Sin embargo, calculó que la distancia que separaba el archipiélago
canario de las costas asiáticas era tan solo de 2.400 millas, cuando en realidad eran
4
10.600.

Lógicamente, esta supuesta proximidad, junto con la posibilidad de evitar incidentes


con los turcos, hacía rentable la empresa. Convencido del éxito del proyecto, Colón
presentó su propuesta ante Juan II de Portugal en torno a 1483.

Sin embargo, en contra de lo esperado la Corona Portuguesa rechazó la empresa por


dos importantes razones:

1. En primer lugar porque las inversiones en la ruta africana no solo eran


ingentes sino que gozaban de prioridad
2. Porque seguir la ruta marcada por Colón suponía transgredir el Tratado de las
Alcaçobas.

El almirante, dispuesto a lograr financiación para el proyecto, se decidió recoger la


información necesaria y actualizar su propuesta, para presentársela a los reyes de
Castilla, que le recibieron a finales del mes de enero en 1486.

Castilla creó una Junta Científica encargada de estudiar el proyecto, lo que


impacientó a Colón, que regresó a tierras lusitanas para insistir ante el rey de Portugal
de la conveniencia de que invirtiera en la empresa, sin embargo, al llegar a Lisboa sus
ambiciones se vieron frustradas ante el anuncio del hallazgo del extremo meridional del
continente africano (finis terrae), que abría el paso hacia la península indostánica.

Ante la nueva situación, el Almirante vio en los reyes de Castilla su mejor oportunidad,
por lo que se procuró el contacto con personajes cercanos a la Corte que podían
procurarle el apoyo necesario ante la Corona, sin descuidar los contactos, a través de
su hermano Bartolomé, con otras monarquías que pudieran estar interesadas en la
expansión atlántica.

Finalmente, Colón fue llamado de nuevo ante los reyes, una recepción que concluyó con
la firma de las Capitulaciones de Santa Fe, el 17 de abril de 1492, por las cuales los
monarcas concedían al navegante casi todas las concesiones que había solicitado:

Se le concedieron los títulos de Almirante Mayor de la Mar Océana (perpetuo y


hereditario), Virrey y Gobernador General de las tierras que descubriera
Se le concedió el derecho de terna para nombrar regidores
Se le otorgó el diezmo de los beneficios y del comercio que se pudieran obtener
de las Indias
Se acordó que obtuviera una octava parte de los beneficios procedentes de

5
cualquier expansión comercial, a cambio de la inversión del mismo importe que
hacía Colón en los gastos que implicaba armar estas naves comerciales
Se le dio jurisdicción sobre los posibles pleitos económicos que pudieran
surgir.

Primer viaje

Firmados los acuerdos y obtenida la financiación, se decidió que la expedición saliera


de Palos de la Frontera, ya que allí sería más fácil reclutar a marinos que ya habían
navegado por el Atlántico. Así, al mando de entre 90 y 120 hombres, repartidos en dos
carabelas (la Pinta y la Niña) y una nao (la Santa María), el Almirante se hizo a la
mar, rumbo Canarias, el 3 de agosto de 1492, sólo 3 meses y medio después de que
lograra la aceptación definitiva de los Reyes Católicos.

El 12 de octubre la expedición avistaba tierra y bautizaba a la isla recién descubierta,


San Salvador. Convencido de que sus cálculos eran exactos, Colón afirmó haber
alcanzado las Indias al tocar la actual Cuba (isla Juana), creyendo que, lo que en
realidad era una isla, era Cipango y por tanto la puerta a las Indias orientales, una
creencia sustentada además por el descubrimiento de bancos de perlas cerca de la isla
Margarita y por los rumores de que más al Este había depósitos de oro, lo que
confirmaba la mítica riqueza de las tierras asiáticas.

Tras perder la nao Santa María, con cuyos restos el Almirante ordenó construir el
Fuerte de la Navidad en la isla de La Española, lo que hoy es República Dominicana,
las carabelas restantes iniciaron el viaje de regreso pocos días después de haber
concluido las obras, en enero de 1493, tras haber dejado destacada en la isla una
guarnición de unos treinta hombres.

Tras un agitado viaje que provocó que las dos embarcaciones se separaran en alta mar, la
Pinta llegó al puerto de Bayona y la Niña, en la que viajaba Colón, a Madera en el mes de
febrero, desde donde el Almirante se dirigió a Lisboa, donde informó a Juan II de sus
descubrimientos. Pocos días después llegaba a la ciudad de Sevilla.

Naturalmente, la monarquía portuguesa se apresuró a reclamar las tierras alcanzadas


por Colón, ya que, si en efecto se trataba de las Indias orientales, su dominio pertenecía a
Portugal, en virtud de la bula concedida por Nicolás V. Sin embargo, los reyes de
Castilla no iban a tolerar que se malograse una inversión tan importante, ni que se
pusiera en duda su dominio sobre el Atlántico.

Por tanto, el primer paso fue cortar las pretensiones de Portugal sobre las “nuevas
Canarias”. A continuación hicieron pública una carta de Colón, según la cual las
6
tierras recién descubiertas quedaban situadas fuera de la órbita portuguesa reconocida
en el Tratado de las Alcaçobas. Finalmente, la corona de Castilla obtuvo del Papa
Alejandro VI, recién elegido y de origen español, la proclamación de cinco
nuevas bulas:

1
Inter coetera

2 Menor Inter
coetera
3
Eximiae
Nuevas bulas
devotionis
4
Piis fidelium

5
Dudum siguidem

1. Bula Inter coetera, 3 de mayo de 1493: implicaba la donación de las tierras


descubiertas a los “Reyes de la Mar Océana”.
2. Bula menor Inter coetera, 3 de mayo de 1493: aclaraba la bula anterior y
reconocía los derechos de Portugal establecidos por Nicolás V, de manera que, para
conjugar ambos intereses, optaba por dividir el océano en función de un
meridiano, situado a 100 leguas de Azores y Cabo Verde. Al oeste de dicha línea
divisoria, el dominio correspondía a los Reyes Católicos.
3. Bula Eximiae devotionis, 3 de mayo de 1493: otorgaba a la corona de Castilla los
mismos derechos y privilegios de los que gozaba Portugal, respecto al
descubrimiento y dominio de nuevas tierras.

4. Bula Piis fidelium, 25 de junio de 1493: fray Bernal Boil era nombrado legado
papal, con el objeto de que acompañara a Colón en su segundo viaje
5. Bula Dudum siguidem, 26 de septiembre de 1493: se trataba de una bula
aclaratoria o de ampliación de la donación, por la cual el Papa establecía que
los territorios descubiertos por el reino de Castilla desde Occidente hasta alcanzar
las Indias, eran de su dominio.

Segundo viaje

Mientras los Reyes Católicos aseguraban su dominio sobre el océano atlántico, Colón se
preparaba para su segundo viaje. En esta ocasión, la expedición compuesta por 1.200
hombres y 17 navíos, partía desde Cádiz, rumbo Canarias, con el objetivo de ejercer los
derechos que la corona castellana había obtenido del Papado.

Siguiendo una ruta ligeramente diferente, los navegantes encontraron, en el mar

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Caribe, las pequeñas Antillas, para continuar viaje hasta el Fuerte de la Navidad. Sin
embargo, al llegar a su primer destino encontraron la fortaleza derruida, no había
sobrevivido ninguno de los hombres allí destacados. Colón optó por continuar el viaje,
lo que le llevó a encontrar una ruta de entrada al interior del archipiélago, lo que le
permitió fundar la ciudad de Isabela, en la costa norte de la Española, en enero de
1494.

Sin embargo, la nueva empresa estuvo marcada por fuertes desavenencias y


enfrentamientos entre los hombres del Almirante, que provocaron que Pedro de
Margarit y fray Bernal Boil decidieran regresar a la Península Ibérica, para informar a
los monarcas de la situación. La reacción de la corona fue inmediata, los informes
sobre las medidas tomadas por Colón contra los indios (esclavización de los indios
hostiles, reparto de los aborígenes entre sus hombres, el tráfico de esclavos) obligaron
al envío de un Visitador real y a forzar el regreso del Almirante a Castilla, donde
llegó en marzo de 1496.

El expedicionario se veía así privado de la oportunidad de completar su proyecto de


avanzar hacia el Oeste para alcanzar definitivamente la India, algo que esperaba
conseguir si doblaba el cabo Tormentario.

Por otro lado, mientras Colón había permanecido en el Nuevo Mundo, intentando
establecer un gobierno colonial, las monarquías de Castilla y Portugal habían llegado a

un nuevo acuerdo, alcanzado en virtud del Tratado de Tordesillas, en junio de


1494, por el que se ampliaba la línea de demarcación a favor de Portugal, al situar el
meridiano divisorio a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Por lo demás, el reparto se
mantenía: occidente para Castilla, oriente para Portugal.

Por supuesto, el hecho de que el Papa y las monarquías mediterráneas hubiesen


decretado el reparto del dominio del mundo, no quiere decir que otras monarquías no
vieran su oportunidad en la expansión atlántica. El reparto produjo el descontento de
Francia y potenció el impulso expansionista de la corona inglesa. Así, la monarquía
británica vio en el fracaso del viaje de Joan Fernandes Lavrador, que al servicio de
Portugal había intentado encontrar un nuevo paso hacia Asia en 1493, lo que en contra
de lo deseado debió tener como resultado el descubrimiento de Groenlandia, pruebas
geográficas suficientes, como para decidirse a financiar el viaje de Juan Caboto en
1497.

A su regreso y convencido de haber alcanzado Asia, logró que la corona financiara un


segundo viaje, en 1498, en el curso del cual se cree que alcanzó Cabo Bretón,
Terranova y Nueva Inglaterra, sin embargo la expedición nunca regresó a las Islas

8
Británicas. Sin embargo, los ingleses no fueron los únicos en encontrar estas nuevas
tierras, ya que poco después, Castilla financió el viaje de Gaspar de Corte Real que
llegó a Terranova en el año 1500, para regresar al año siguiente y descubrir Terranova,
la Península del Labrador y Groenlandia.

Por su parte, Luis XII de Francia intentó tomar parte en la expansión atlántica con la
expedición de Paulmier de Gonneville en 1503, quien como todos los demás
aspiraba a alcanzar el paraíso especiero, sin embargo el proyecto fracasó, pues a su
regreso, 1504, y pocas millas antes de alcanzar las costas francesas, la expedición
desapareció.

Últimos viajes de Colón

En mayo de 1498 partía desde Sanlúcar de Barrameda la tercera expedición al mando


de Colón. Tres de las seis naves que componían la flota continuaron la ruta habitual
hasta alcanzar la isla de la Española, mientras que las otras tres, guiadas por el
Almirante descenderían hasta Cabo Verde, para continuar desde allí el viaje y
descubrir la isla de Trinidad y el golfo de Paria.

A continuación, Colón puso rumbo a la Española, donde encontró a la población sumida


en plena guerra civil. Una vez más los problemas en el gobierno de las colonias
provocaron la caída en desgracia de Colón. En esta ocasión, Francisco de
Bobadilla, enviado por la corona para que ejerciera el gobierno y la jurisdicción en la
colonia en agosto de 1500, instruyó juicio contra el Almirante y lo devolvió a
Castilla, encadenado, en el mes de octubre.

9
Un año después, los historiadores marcan el fin de la etapa colombina con el
nombramiento de fray Nicolás de Ovando como gobernador de las Indias
Occidentales, que acababa con las facultades gubernativas del Almirante. A pesar de
ello, Colón llegaría a realizar un último viaje, con el que quería confirmar la tan
acariciada idea de encontrar el paso a Asia, que situaba, según sus cálculos, en la isla
Juana (Cuba).

En su cuarto viaje, abril de 1502, Colón alcanzó la isla de Matininó, Dominica,


Santa Cruz, San Juan Bautista y el golfo de Honduras, para recorrer las costas
de Centroamérica y descubrir el istmo de Panamá, que identificó con la Conchinchina.
En el trayecto de regreso, la hostilidad indígena y la precariedad de las naves obligó a la
expedición a permanecer más de un año en Jamaica, hasta que pudieron continuar
viaje, para alcanzar Sanlúcar de Barrameda en noviembre de 1504.

La corona Castellana se apresuró a crear las instituciones necesarias para administrar


un nuevo comercio y unos territorios en continúa expansión, por ejemplo entre 1509 y
1516, se desarrolló el virreinato de Diego Colón en las islas de Cuba, Jamaica y
Puerto Rico. Así, fundaron en la ciudad de Sevilla la Casa de Contratación en 1503,
para que gestionara las expediciones que periódicamente partían hacia la Española y
las tierras circundantes.

El afán descubridor llevó a la creación de nuevas rutas, como el paso por tierra
hacia el Mar del Sur (Océano Pacífico), descubierto por Vasco Núñez de
Balboa en 1513, o las expediciones desde Tierra Firme, hacia el sur rumbo al mar
descubierto por Balboa a través de lo que acabaría llamándose Nueva Andalucía, y
hacia el norte con el descubrimiento y exploración de la Florida, de la mano de Ponce
de León.

Los viajes andaluces

La magnitud de la empresa expansionista provocó, lógicamente, las pretensiones de


otros navegantes y exploradores que se apresuraron a solicitar a la corona castellana el
permiso necesario para emprender sus propios viajes. Estas expediciones son
comúnmente conocidas como “Viajes menores” y se desarrollaron entre 1499 y
1519.

A pesar de las concesiones hechas a Colón por las Capitulaciones de Santa Fe, el
Almirante vio recortadas sus atribuciones en el curso de los “pleitos colombinos”,
alimentados además por las sucesivas caídas en desgracia que había sufrido Colón a
causa del mal gobierno de las colonias. La experiencia colombina motivó que los

10
monarcas evitaran conceder licencias para poblar nuevos territorios y optaran por
otorgar exclusivamente licencias para descubrir.

En 1499, bajo el mando de Alonso de Ojeda partía de Cádiz una nueva expedición,
que alcanzó las costas de la Guayana, y en la que viajaban dos conocidos exploradores,
Juan de la Cosa y Amerigo Vespucci. En el curso de su viaje hallaron el golfo de
Venezuela, donde los indígenas exaltaron su imaginación y ambición con noticias de
grandes riquezas: bancos de perlas, yacimientos de esmeraldas y minas de oro. En el
trayecto de regreso, tuvieron problemas con Colón al pasar por la Española, pero
regresaron sanos y salvos a la Península Ibérica en diciembre del mismo año.

También en 1499, partieron Cristóbal Guerra y Pedro Alonso Niño, que a pesar
de haber iniciado su expedición después de Alonso de Ojeda, llegaron antes a destino,
donde tras recorrer Trinidad y el golfo de Paria, alcanzaron los bancos de perlas de la
isla Margarita. A su regreso serían encarcelados por haber intentado burlar a la
Corona y evitar el pago del quinto real.

En 1499, salía de la península la expedición de Vicente Yáñez Pinzón, quien tras


hacer escala en Canarias y Cabo Verde, continuó su ruta hacia el sur, descubriendo el
cabo de la Consolación. Arrastrados por la corriente, descubrirían, asimismo, la
desembocadura del Amazonas, que bautizaron como Río Grande de Santa María de la
Mar Dulce. Se encontraron con otra expedición, la de Diego de Lepe, y juntas, tras
encontrar la desembocadura del río Pará al que llamaron Marañón, regresaron a la
Española. Desde allí, Lepe continuó viaje hacia Castilla y Pinzón hizo lo propio, tras
recorrer los Lucayos.

En agosto de 1499, Alonso Vélez de Mendoza, en asociación con los hermanos


Cristóbal y Luis Guerra, consiguió licencia para iniciar su propia expedición.
Animados por las noticias que Alonso de Ojeda había traído y que hablaban de grandes
riquezas, los navegantes siguieron su propia ruta hacia el sur, ya que tenían prohibido
entrar en territorios ya descubiertos, y al comprobar que las nuevas tierras entraban de
nuevo en la órbita de Castilla, penetraron en lo que hoy es Brasil, de donde regresaron
con un importante cargamento de esclavos en 1501.

En septiembre de 1501, Rodrigo de Bastidas partió rumbo al Nuevo Mundo, donde


descubrió la desembocadura del río Magdalena, la costa de Cartagena y los golfos de
Darién y Urabá. Los exitosos rescates de perlas que llevaron a cabo exaltaron aún
más la imaginación de los colonos de la Española, y de los habitantes de Castilla.

11
Viajes menores

1499 Alonso de Ojeda Venezuela

Trinidad, golfo
1499 Cristóbal Guerra y
Pedro Alonso Niño de Paria y
1499 M i
Cabo de la
Vicente Yáñez Pinzón
Consolación,
í A
1499 Diego de Lepe Río Pará

1499 Alonso Pérez de Brasil


Mendoza
1501 Río
Rodrigo de Bastidas
Magdalena,
C

Junto a estos viajes, tanto Alonso de Ojeda como Cristóbal Guerra comandaron
nuevas expediciones que aportarían una importante información cartográfica.

1.0.3. Nuevas expediciones: el paso interoceánico y el


horizonte asiático

El paso interoceánico

Mientras tanto, en la península, se retomaba el tan ansiado proyecto de alcanzar el


paraíso especiero. Así, en la Junta de Toro, 1505, se optó por dar prioridad a esta
empresa y en consecuencia, financiar varios proyectos entre 1508 y 1519.

En esta etapa no se logró el objetivo perseguido pero se


profundizó en el conocimiento que se tenía del litoral
sudamericano hasta el estuario del Río de la Plata.
Gracias a las informaciones recabadas, Fernano de
Magalhaes (Magallanes), convencido de conocer la ruta que
llevaba a las Indias, se ofreció a la monarquía castellana en 1519.

Al mando de cinco naos (Trinidad, San Antonio, Concepción,


Victoria y Santiago), Magallanes tomó la ruta del sur y alcanzó el mar Dulce (Río de la
Plata), alrededor del cual realizaron varios viajes exploratorios, uno de los cuales supuso
la pérdida de la nao Santiago. En 1520 llegaron al Cabo de las Vírgenes, cerca del
cual el comandante de la nao San Antonio decidió regresar a la Península Ibérica
ante el riesgo de perder la nave en la tormenta.

12
Los 3 navíos restantes se adentraron en el recién bautizado “Estrecho de los
Patagones”, y llamaron a las tierras que encontraron Tierra de Fuego. Llevaron a
cabo la navegación del estrecho con precaución, enviando primero una nave, que tras
explorar el terreno regresaba para guiar a las demás. De este modo, en el mes de
noviembre de 1520 alcanzaron el Mar del Sur y decidieron continuar hasta llegar al
destino marcado: las Indias orientales.

Ascendiendo por las costas del actual Chile, la expedición de Magallanes sufrió la
hambruna, el escorbuto y la subsiguiente desnutrición. Finalmente, en marzo de 1521,
alcanzaron una isla desde la que pudieron entablar relaciones comerciales con otras
islas circundantes, para después continuar la travesía y alcanzar Cebú. Se encontraban
en las Islas Filipinas. Sin embargo, sus problemas aún no habían terminado.

Lograda la conversión al cristianismo del rajá de Cebú y establecido un almacén


para facilitar los intercambios comerciales, Magallanes optó por establecer un sistema
de gobierno que garantizase la administración de los nuevos territorios. Pero la
fuerte represión contra Mactán, abril de 1521, se cobró la vida de Magallanes y
otros 8 hombres, lo que provocó la huida de los españoles, que traicionados por su
intérprete mañayo perdieron aún 72 hombres más.

Con una flota reducida y en precarias condiciones, la expedición navegó por las aguas
de Mindanao y Borneo, ejerciendo la piratería. Además, la corona portuguesa no
estaba dispuesta a tolerar la incursión de los españoles en sus territorios, por lo que a
las calamidades ya sufridas se unía la necesidad de huir de los portugueses. Por esta
razón, la expedición tenía graves problemas para regresar a la Península Ibérica.

La flota, entre la que el piloto Juan Sebastián Elcano había comenzado a adquirir
prestigio, decidió separarse, de manera que el capitán Gómez de Espinosa optó por
tomar la ruta del Mar del Sur, mientras Elcano, con la Victoria, decidía continuar el
viaje a través del Cabo Tormentario. Los españoles a bordo de la nao Victoria
estuvieron a punto de entregarse a los portugueses, sin embargo finalmente lograron
despistarlos y llegaron a Sanlúcar de Barrameda en julio de 1522. Tan sólo dieciocho
supervivientes tocaron tierra en Sevilla, pero habían conseguido dar la vuelta al
mundo.

13
El horizonte asiático

Bajo el reinado de Manuel I el Afortunado (1495-1521), la corona portuguesa,


amparándose en los tratados firmados con Castilla, pudo
ampliar enormemente su dominio sobre Asia. En esta etapa, fue cuando se inició la
expedición de Vasco de Gama, que salió de Lisboa en julio de 1497.

En el mes de diciembre la flota alcanzó Sudáfrica y en enero de 1498 la


desembocadura del Zambeze. Continuaron viaje y descubrieron Mozambique,
Zanzíbar y Melinde. En el mes de mayo habían conseguido tomar
tierra en Calicut y apenas tres meses después iniciaron el viaje de regreso.

Contando con las informaciones obtenidas por Vasco de Gama, la corona portuguesa se
apresuró, entre 1499 y 1500, a consolidar sus relaciones comerciales y el dominio
de las Indias Orientales. Gracias al profundo conocimiento de la costa de África,
Portugal iniciaba la aventura asiática con el objetivo de acabar con la mediación
musulmana en el comercio asiático. Al mismo tiempo, en dirección contraria, el
explorador Bartolomé Días alcanzaba en 1500 la parte portuguesa de Brasil.

Desde allí, su expedición viró el rumbo hacia el cabo Tormentario y tras perder algunos
navíos, las embarcaciones restantes llegaron a Calicut en el mes de agosto.

Comerciaron con Cochin (Ceylán) y Cananor, y al año siguiente, 1501, los buques
supervivientes fueron regresando a Portugal.

Animados por las nuevas informaciones, los portugueses volvieron a hacerse a la


mar en febrero de 1502, una vez más bajo el mando de Vasco de Gama. En el
curso del viaje, la flota se adentró en Sofala, sometió Quilúa y Calicut y confirmó
la fidelidad de Cochin y Cananor, mediante el establecimiento de cinco
embarcaciones en la zona, destinadas a asegurar y mantener el dominio portugués. En
14
1503, Vasco de Gama regresaba a Lisboa con un importante cargamento de especias.

El viaje de Vasco de Gama había afianzado el avance portugués pero no había acabado
con los problemas propios de la zona, pues las redes comerciales estaban
continuamente expuestas a asedios y conflictos. Por tanto, Portugal estableció un
sistema de defensa y control del territorio, entre 1505 y 1509, en base a la
construcción de fortalezas y factorías, y por supuesto, mediante el mantenimiento de
una armada que pudiera protegerlas.

Este sistema pudo estructurarse gracias a que las principales plazas de la zona habían
sido ya sometidas, por la fuerza o por la diplomacia, hacia 1505. Se constituyó así un
mare clausum en manos de Portugal, aunque éste comenzaría a debilitarse en
1516, cuando los venecianos recuperaran parte del comercio especiero.

Portugal había sido ansiado el control de las Indias desde la conquista de Ceuta, pero
una vez logrado el objetivo, los portugueses descubrían que la India no era el
verdadero “paraíso especiero”, sino simplemente el canal por el que las especias
eran comercializadas, destino Europa. Así, la corona portuguesa sufragó las
expediciones de Antonio de Abreu, Francisco Serrao y Simón Alfonso
Visagudo, gracias a las cuales alcanzarían, entre 1510 y 1512, las tierras de Sumatra,
Malaca y Maluco.

Estas nuevas empresas expansionistas chocaron con las expediciones hispánicas y


provocaron graves incidentes. Las pretensiones españolas sobre el archipiélago Maluco
se vieron fracasadas cuando el monarca portugués obtuvo del Papa Julio II la
ratificación del Tratado de Tordesillas, mediante la bula Ea quae, en 1506.

Portugal no continuó avanzando debido a las malas experiencias de Joao de Andrade


en Cantón, pero entablaron relaciones más allá del dominio asegurado, al instalarse en
Macao, mediante un pacto con China, en 1555 y, a partir de 1543, organizaron una
feria comercial anual que les abrió las puertas a los mercados del Japón. Se
alcanzaba así el apogeo del dominio portugués sobre Asia.

1.0.4. El diseño de las redes comerciales lusitanas

El dominio portugués del comercio asiático, unido a los descubrimientos que se


sucedieron a lo largo del siglo XVI, permitieron la “mundialización” de las redes
comerciales.

La corona portuguesa inició la construcción de estas redes comerciales mediante


15
acuerdos comerciales, en ellos se solía acordar el establecimiento de un almacén, a
través del cual se gestionaría el comercio especiero, y el valor de los metales preciosos y
productos utilizados para el pago de las mercancías.

Sin embargo, los navegantes portugueses no siempre respetaban las instrucciones


recibidas, y solían violar los derechos de la Corona sobre los beneficios comerciales, por
lo que Portugal decidió crear la Veeduría de las Cargas de Naos, a mediados del
siglo XVI, para garantizar el monopolio real, mediante la inspección de los navíos.

Por otra parte, dado que el trayecto hasta el horizonte asiático era largo y costoso, los
portugueses optaron por establecer un punto de comercio intermedio en Goa,
adonde las flotas portuguesas llegaban cada mes de septiembre procedentes de
Portugal y de la India. Los productos más comerciados fueron especias, drogas,
caballos, plata, seda, textiles, a través de dos vías comerciales principales: el golfo
Pérsico y el Mar Rojo.

La constitución del mare clausum no supuso el fin de los enfrentamientos con Castilla,
por lo que en 1524, ambas coronas, con presencia en el archipiélago maluqueño,
decidieron reunir a sus compromisarios en Vitoria para delimitar sus respectivas
zonas de influencia, sin embargo no llegaron a ningún acuerdo.
Por esta razón, Carlos I de España decidió adoptar una nueva estrategia y autorizó a
los extranjeros a tomar parte en el comercio especiero, con el objetivo de debilitar la
hegemonía portuguesa, al tiempo que enviaba una flota al archipiélago maluqueño,
julio de 1525, para expulsar a la fuerza a los portugueses.

La armada llegó a destino en 1526, pero la resistencia portuguesa forzó a los


españoles a reforzar su flota en 1528, que recibieron el apoyo de la nao Florida, bajo el
mando de Álvaro de Saavedra Cerón, que había sido enviada desde Nueva España.

La ofensiva española sufrió un duro revés en 1529, cuando el portugués Jorge de


Meneses hizo capitular a los españoles, que se refugiaron en islas y selvas, desde las
que ofrecieron resistencia hasta 1530. Esta situación llevó a Carlos I a ceder sus
derechos en la zona a la corona portuguesa, a cambio de 250.000 ducados de oro, en
1529. Los últimos españoles que quedaban en el archipiélago abandonaron la zona
en 1534.

Tras estos incidentes el dominio portugués quedaría estabilizado, pero la llegada al


trono de España de Felipe II haría resurgir las pretensiones españolas sobre la
Especiería, lo que llevaría a nuevos enfrentamientos a comienzos del siglo XVII.

16
1.0.5. La construcción de los reinos de Indias

La corona castellana reaccionó con rapidez, al descubrir que los resultados de las
expediciones colombinas superaban sus expectativas. El primer paso fue crear la Casa
de la Contratación de las Indias en 1503, con sede en Sevilla. Esta institución
ejercía la jurisdicción y control fiscal sobre el comercio con las Indias
Occidentales, pero también servía como un centro de estudio, nutrido por las
informaciones que llegaban del Nuevo Mundo.

En 1519, se dio un paso más con la constitución, dentro del Consejo de Castilla, de
una sección especial para la administración de las Indias. Esta sección se desgajaría en
1524, transformándose en el Consejo Real y Supremo de las Indias.

El choque ambiental, cultural y bélico con los indios provocó un descenso de la


población aborigen que se tradujo en un estancamiento de la producción de oro
en 1508, que entró en declive en 1513. Finalmente se decidió, en 1514, establecer el
régimen del requerimiento, consistente en la “transformación feudal” de las
relaciones con los indios. Mediante este sistema, los indios pasaban a formar parte de
un sistema feudo-vasallático, en el que a cambio de su trabajo recibían ciertos beneficios.

Sin embargo, las ambiciones de los conquistadores provocaron las quejas de los
primeros frailes que pusieron pie en el Nuevo Mundo. Los informes negativos
motivaron la promulgación de las Leyes de Burgos en 1512, que establecían
condiciones a los españoles que se beneficiaban del sistema de la encomienda.

Estas leyes supusieron una limitación a las ambiciones de los colonos, pero también
un intento de garantizar una vida digna a los indígenas: un salario, una vivienda,
alimentación y no menos importante, el establecimiento de un horario de trabajo.

Sin embargo las leyes de Burgos no fueron suficientes, tras la muerte de Fernando el
Católico, el cardenal Cisneros dio un paso más, animado por los graves informes de
fray Bartolomé de las Casas. Así, en 1516 encargó el gobierno de la Española a
tres frailes jerónimos, que fueron instruidos para reconocer a los indígenas como
seres cristianos y libres, lo que tenía como consecuencia el fin de su esclavización y
de la encomienda.

El gobierno de los jerónimos fue efímero, al chocar con los encomenderos y al no verse
suficientemente apoyado por la Corona. Sin embargo, gracias a ellos se fomentaron
nuevas expediciones que llevaron al descubrimiento del Yucatán y del Cozumel,
lo que permitió establecer contacto con Tenochitlán, capital mexica.
17
La conquista de tierra firme

Hernán Cortés partió rumbo a tierra firme en febrero de 1519, pero no logró
culminar la conquista de México hasta agosto de 1521, cuando tras duros, complejos y
largos enfrentamientos se produjo la caída de Tenochitlán. Entre 1524 y 1526
orientaría sus esfuerzos a ampliar su radio de acción, fomentando diversas
expediciones con destino Guatemala, Yucatán, el istmo de Panamá y Honduras.

En el curso de estas nuevas empresas, Nuño de Guzmán logró la incorporación de


Nueva Galicia a la corona española y Hernán Cortés se dirigió a California.

En esta etapa diversos exploradores se centraron en la exploración de tierra firme,


sobre todo en torno a California y Florida, y en la búsqueda del paso que
comunicase el Atlántico y el Pacífico, que motivó la expedición de Ponce de León,
entre 1512 y 1521.

Mientras tanto, desde Panamá se iniciaron expediciones hacia el sur que culminarían
con la conquista de Perú. Animados por el mito de Eldorado, Diego de Almagro y
Francisco Pizarro se adentraron, hacia 1531, en territorio inca. La captura de
Atahualpa en 1532 favoreció a los españoles que lograron primero entrar en Cuzco, y no
mucho después fundar Lima, 1535. La conquista quedaba culminada al año siguiente.
A pesar de las rebeliones y guerras que se sucedieron, Nueva Castilla se constituyó
como parte de la corona castellana en 1542.

La expansión española continuó:

18
1536 – Pedro de Mendoza funda Santa María del Buen Aire. 1538 – Nuevo
Reino de Granada – Capital: Santa Fe de Bogotá.
1539 – Fernando de Soto explora y recorre los actuales estados de Georgia,
Alabama, Arkansas y Oklahoma, y el río Mississippi.
1541 – Vázquez Coronado explora Arizona y Nuevo México.
1541 – Pedro de Valdivia funda Santiago, capital de Nueva Extremadura. 1542
– Francisco de Orellana cruza los Andes y alcanza el Amazonas.

Entre 1542 y 1543, la Corona hizo un nuevo esfuerzo legislativo con la promulgación
de las Leyes Nuevas:

Regulaban el funcionamiento del Consejo de Indias.


Crearon:
o Virreinato del Perú.
o Audiencia de Lima y los Confines.
Reordenaron la Hacienda indiana. Reglamentaron los nuevos
descubrimientos. Abolieron la esclavitud.

La integración de América en el comercio europeo potenció el intercambio mercantil,


aunque también lo sometió a fluctuaciones, según la producción y aportación de oro
y plata que llegaba desde el Nuevo Mundo. Por supuesto, estas rutas y relaciones
comerciales, unidas al comercio portugués en Asia suponían, con la incorporación de
Portugal a España en 1581, el cierre del “circuito de la economía-mundo”.

Recomendaciones

Expansión europea

ESCARTÍN Eduard. Manual de historia moderna. Barcelona:


Ariel, 1993.
“Expansión europea” (especialmente las páginas 11 a 23)

Memoria de España - América, un nuevo mundo


<[Link]
nuevo-mundo/3214318/>

Director y guionista: Adolfo Dufour Productora: TVE


Duración: 45 minutos

Tras el descubrimiento de América, se va configurando el Nuevo Mundo dependiente

19
de la corona española. Se pasa revista a las conquistas de Pizarro y Alvarado en México,
al descubrimiento del Amazonas por Orellana, a las luchas entre Pizarro y Almagro por
el dominio del Nuevo Mundo. También veremos al Padre Las Casas defender a los
indios.

CANTÚ, Francesca; "América y utopía en el siglo XVI" en Cuadernos de Historia


Moderna. Anejos, no. 1 (2002): 45-64.
<[Link]

Tal y como señala Francesca Cantú, “América no significó solamente el descubrimiento


de nuevas tierras, sino también el descubrimiento de una nueva humanidad”. Su
aparición, en el imaginario de los pensadores europeos, provocó que éstos comenzaran
a preguntarse sobre los valores y normas que regían la civilización europea, que
atravesaba en aquéllos momentos un periodo de inquietud, cuajado de aspiraciones
de reforma. Ante esta situación, América se convertirá en la tierra nueva en la que
llevar a cabo dichas aspiraciones desde cero, como el lugar ideal para realizar la
Utopía. En este artículo se analizan dichas aspiraciones utópicas y el papel que
América jugó en su inspiración o en sus proyectos de realización.

SANFUENTES ECHEVERRÍA, Olaya; "The Novelty of the New World: The Challenge
of Describing the Marvel of the Americas" en Hib: Revista de Historia Iberoamericana
3, no. 2 (2010): 72-89. <[Link]

“El descubrimiento de América evidenció las características de las formas de


adquisición de conocimiento y descripción del mundo vigentes hasta el siglo XVI,
al tiempo que desplegó las dificultades y debilidades de ese modelo epistemológico
tradicional frente a la novedad del Nuevo Mundo. Por esta razón es que las primeras
descripciones literarias y visuales de América y sus habitantes están cargadas de la
necesidad de insertarse en el mundo conocido a partir de ciertas categorías “a
priori””

Arte Historia

Portugueses y castellanos en el Atlántico


<[Link]

Avances técnicos y científicos


<[Link]

Biografía de Cristóbal Colón


<[Link]

20
El gran ciclo colombino
<[Link]

Las Capitulaciones de Santa Fe y sus preparativos


<[Link]

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

En este caso, enlazamos las principales obras de Cristóbal Colón y de fray Bartolomé de
las Casas, dos personajes de evidente importancia en el estudio de esta unidad.

Obras y textos de Cristóbal Colón


[Link]

Brevísima relación de la destrucción de las Indias / Bartolomé de las


Casas
[Link]
321435/[Link]

Bibliografía

ARAM, Bethany; Leyenda negra y leyendas doradas en la conquista de América.


Madrid: Marcial Pons, 2008.

CHAUNU, Pierre; La expansión europea: (siglos XIII al XV). Barcelona: Labor, 1982.

FERNÁNDEZ-ARMESTO, Felipe; Antes de Colón. Exploración y colonización desde el


Mediterráneo hacia el Atlántico, 1229-1492. Madrid: Cátedra, 1993.

FERNÁNDEZ-ARMESTO, Felipe, y GARCÍA PÉREZ, Ricardo. 1492, el nacimiento de


la modernidad; Barcelona: Debate, 2010.

LUCENA SALMORAL, Manuel; América 1492: retrato de un continente hace


quinientos años. Madrid: Anaya, 1990.

Descubrimientos y descubridores; Las Rozas (Madrid): Dastin Export, 2004.

O'GORMAN, Edmundo; La invención de América: investigación acerca de la


estructura histórica del Nuevo Mundo y del sentido de su devenir. México: Fondo de
Cultura Económica, 2006.
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