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Gobierno de Hernandarias

Este documento resume la carrera y logros de Hernando Arias de Saavedra, el primer gobernador criollo de la región del Río de la Plata y Paraguay. Hernandarias sirvió como gobernador en tres períodos distintos, promoviendo las reducciones jesuitas, combatir el contrabando portugués y dividir el gran territorio en las gobernaciones de Paraguay y Río de la Plata.

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Gobierno de Hernandarias

Este documento resume la carrera y logros de Hernando Arias de Saavedra, el primer gobernador criollo de la región del Río de la Plata y Paraguay. Hernandarias sirvió como gobernador en tres períodos distintos, promoviendo las reducciones jesuitas, combatir el contrabando portugués y dividir el gran territorio en las gobernaciones de Paraguay y Río de la Plata.

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INTRODUCCIÓN

En este trabajo investigativo entraremos a fondo acerca del Gobierno de Hernandarias, Los Jesuitas en la
Provincia del Paraguay y la revolución comunera
Hernando Arias de Saavedra apodado Hernandarias y nacido como Hernando Suárez de Toledo
Saavedra y Sanabria Calderón (Asunción, 1564–Santa Fe, 1634) fue un hidalgo, militar, conquistador,
explorador y funcionario en la Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay, con la particularidad de
haber sido el primer criollo —o sea un hispano nacido en América– que ocupó un puesto de gobernante
en los virreinatos hispanoamericanos.
Los Jesuitas en la Provincia del Paraguay. Las reducciones fundadas por la Compañía de Jesús entre los
guaycurúes, guaraníes y pueblos afines en las regiones del Guayrá, Itatín, Tapé (las tres en el actual
Brasil), Uruguay (Brasil, Argentina y Uruguay actuales), Paraná (Argentina, Paraguay y Brasil actuales)
y las áreas guaycurúes en el Chaco (Argentina y Paraguay actuales), fueron establecidas en el siglo XVII
dentro de territorios pertenecientes al Imperio español en la gobernación del Río de la Plata y del
Paraguay y sus gobernaciones sucesorias (por real cédula de 1617) a partir de su división en 1618:
gobernación del Paraguay y gobernación del Río de la Plata. Eclesiásticamente formaban parte de los
obispados católicos de Buenos Aires y de Asunción e integraban la provincia jesuítica del Paraguay.
La revolución comunera realizado en la ciudad de Asunción en el año 1717 en contra del gobernador de
la provincia del Paraguay,
Habiendo detallado algunos aspectos introductorios del trabajo investigativos, procedemos a presentar
los datos recabados
Hernando Arias de Saavedra

(Hernando Arias de Saavedra; Asunción, 1564 - Santa Fe, 1634) Conquistador y administrador colonial
español. Participó en varias expediciones militares y de exploración hasta que en 1596 empezó a
desempeñar el cargo de gobernador en Asunción y luego en Buenos Aires, donde fue el primer criollo
nombrado por España. Creó reducciones para evangelizar a los indígenas y favoreció la llegada de
jesuitas para dirigirlas. Combatió el contrabando con los portugueses y amplió el territorio bajo dominio
español, organizando expediciones de exploración al sur de Brasil, Patagonia y Uruguay.

GOBIERNOS

El gobernador Hernandarias y la Real Cédula de 1537

Primero siendo elegido por el cabildo de Asunción y, luego, ratificado por las autoridades españolas,
Hernando Arias de Saavedra ocupó el cargo de gobernador durante varios períodos (entre 1593 y 1618).
A pesar de que la normativa española exigía que todos los cargos políticos de las colonias americanas
fueran ocupados por españoles nacidos en España —los hijos de españoles nacidos en América también
eran españoles, pero americanos— los vecinos de Asunción reunidos en el Cabildo hicieron uso de la
Real Cédula de 1537 para elegir a Hernandarias

Corregidor de Cuyo y alcalde de Concepción del Bermejo

Hernandarias emprendió la carrera militar a temprana edad y participó de numerosas expediciones de


exploración y conquista en los actuales territorios de Paraguay y Argentina. Llegando al rango de
capitán sucedió en el año 1583 al otro capitán Alonso de Miranda (1575-1576 y 1581-1582) en los
puestos de maestre de campo, corregidor de Cuyo y lugarteniente del gobernador chileno, el cual estaba
ocupado desde septiembre de ese año por Alonso de Sotomayor y Valmediano.

Ocupando dicho puesto, participó en la fundación por Alonso Vera y Aragón de la ciudad de
Concepción de Buena Esperanza (o del Bermejo) el 14 de abril de 1585, en la región chaqueña que
dependía de la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay, de cuyo cabildo una vez organizado fue
el primer alcalde ordinario, por lo cual sería suplantado en el corregimiento de Cuyo, de la entonces
jurisdicción de la gobernación de Chile, por el capitán Juan Martínez Palomeque a principios de 1586.

Teniente de gobernador general de Asunción y breve interinato

Sus dotes como oficial y administrador lo llevarían a los 30 años de edad al nombramiento como
teniente gobernador de Asunción el 13 de julio de 1592 hasta 1594, siendo también gobernador interino
en 1593 luego de un interregno de dos años, y en 1596, ocuparía sucesivamente el cargo titular de
gobernador rioplatense, haciéndolo con solvencia durante tres períodos

Gobernador del Río de la Plata y del Paraguay y deceso

Primer mandato titular en la gobernación


En el año 1596 fue nombrado gobernador del Río de la Plata y del Paraguay, siendo el primero que
había nacido en América en ejercer este puesto. El cargo lo ostentaría hasta 1599, fecha que lo sucedería
Diego Rodríguez Valdez y de la Banda.

Al fallecer en la ciudad de Santa Fe el nuevo gobernador Valdez y de la Banda el 20 de diciembre de


1600, asumiría en enero del siguiente año como tal, su lugarteniente y teniente de gobernador general de
Asunción, Francés de Beaumont y Navarra, que había llegado a Sudamérica en 1598 junto a Rodríguez
Valdez.

Conflicto sucesorio y segundo mandato titular

A finales de 1601, por votación de los conquistadores, fue elegido Hernandarias como gobernador
interino, aunque Beaumont no aceptara ceder el poder, pero el 1.º de agosto de 1602 por real provisión
sería reconocido como gobernador del Río de la Plata y del Paraguay, puesto que ocuparía hasta 1609.

Durante su mandato tomó numerosas medidas para estimular el crecimiento de la entonces pequeña villa
portuaria de Buenos Aires, incluyendo la creación de las primeras escuelas de primeras letras, la
instalación de hornos de cocción de ladrillos y tejas para sustituir la construcción de adobe, y la
reconstrucción del fortín que protegía la ciudad de los piratas.

Ordenó además la construcción de un torreón defensivo para el puerto, ubicado a la desembocadura del
Riachuelo en la actual Vuelta de Rocha, tras el robo y saqueo de dos navíos anclados por parte de
corsarios ingleses el 18 de marzo de 1607. Tomó también medidas contra el tráfico ilegal, causado por la
prohibición del comercio de frutos del país y de negros esclavos.

Durante su período como gobernador del Río de la Plata, Hernandarias, emprendió varios viajes. En
expediciones a la Patagonia, buscó la mítica ciudad de los Césares. En esta última, en 1604, que fue un
verdadero fracaso, fue capturado por los nativos tehuelches casi 1000 km al sur de Buenos Aires, aunque
pudo escapar con vida. De expediciones a la Banda Oriental, una de ellas en 1607, cuando realizó un
viaje de Santa Fe al río Santa Lucía y a su regreso, cruzó a su margen derecha, hacia el este del río
Queguay. Sus viajes, tuvieron como misión, contener a los bandeirantes portugueses y explorar la
navegabilidad de los ríos.

En 1603, Hernandarias, modificó la legislación sobre el trabajo de los aborígenes, promoviendo la


supresión de las mitas y encomiendas, por las cuales los españoles gozaban de los frutos del trabajo de
los nativos a cambio de su evangelización, en la práctica inexistente. Obtuvo la aprobación de esta
reforma por parte del rey Felipe III de España, y en 1608 se dispuso la creación de las reducciones
jesuíticas y franciscanas en la región del Guayrá (actual estado de Paraná, Brasil).

Misiones jesuíticas libres de encomienda

En 1612 el visitador Francisco de Alfaro declaró libres de encomiendas a los indios convertidos por los
jesuitas, y dictó sus famosas ordenanzas:
 Supresión del trabajo servil de los pueblos originarios.
 Prohibición del traslado de los aborígenes a más de una legua de distancia de su residencia habitual y
quienes hubieran sido trasladados de una encomienda a otra, serían devueltos a su lugar original.
 Anulación de toda compraventa de indígena.
 Libertad aborigen para elegir a un patrón pero sin comprometerse a servirle más de un año.
 Pago de una tasa anual de cinco pesos, o bien cuarenta reales, que podían ser abonados con
productos de la tierra o con un mes de trabajo, y se encargaría del cobro un justicia mayor o un
alcalde.
 Formación de pueblos indígenas regidos por un alcalde de la misma etnia.
 Reglamentación de la mita, estableciéndose que la remuneración no podía pagarse en especies, sino
en metálico.

Tercer mandato titular y la división del territorio

El 3 de mayo de 1615 recibió nuevamente título de gobernador y el 16 de mayo del mismo año
nombraría como teniente de gobernador de Santa Fe a su cuñado Juan de Garay "el Legítimo.

En esta última gestión se había dedicado a la organización interior de la gobernación rioplatense y a


mantener estrictamente los reglamentos del oidor Alfaro de 1612, que establecía los derechos y deberes
coloniales de los aborígenes.

También se dedicó a la defensa de su jurisdicción como el hecho de haber rechazado la amenaza de un


corsario neerlandés que había asolado a Buenos Aires. Además, a través de su procurador Manuel de
Frías quien había sido teniente de gobernador de Buenos Aires, actuó ante el rey Felipe III de España, en
el cual le reiteraba al monarca las representaciones para dividir el dilatado territorio gubernamental.

En respuesta tuvo la real cédula del 16 de diciembre de 1617, la cual expresaba que tanto la tenencia de
gobierno de Asunción como las de Santiago de Jerez y del Guayrá —que abarcaba las villas de Villa
Rica del Espíritu Santo y Ciudad Real— conformarían la nueva gobernación del Paraguay, y de esta
manera, las demás de la antigua gobernación rioplatense-paraguaya, siendo estas, las tenencias de
gobierno de Buenos Aires con la Banda Oriental que incluía Río Grande del Sur, la de Santa Fe, de
Corrientes y de Concepción del Bermejo, se reunirían bajo el nombre administrativo de gobernación del
Río de la Plata. Finalmente Hernandarias lo llevaría a cabo al delegar el mandato el 17 de mayo de 1618.

Frías fue nombrado primer gobernador el 22 de abril de este último año pero no estuvo en ejercicio del
poder sino hasta el 21 de octubre de 1621, siendo remplazado interinamente en ese período por Pedro
Hurtado de Mendoza.

LOS JESUITAS EN LA PROVINCIA DE PARAGUAY

Las reducciones fundadas por la Compañía de Jesús entre los guaycurúes, guaraníes y pueblos afines en
las regiones del Guayrá, Itatín, Tapé (las tres en el actual Brasil), Uruguay (Brasil, Argentina y Uruguay
actuales), Paraná (Argentina, Paraguay y Brasil actuales) y las áreas guaycurúes en el Chaco (Argentina
y Paraguay actuales), fueron establecidas en el siglo XVII dentro de territorios pertenecientes al Imperio
español en la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay y sus gobernaciones sucesorias (por real
cédula de 1617) a partir de su división en 1618: gobernación del Paraguay y gobernación del Río de la
Plata. Eclesiásticamente formaban parte de los obispados católicos de Buenos Aires y de Asunción e
integraban la provincia jesuítica del Paraguay.

En 1586 llegaron los primeros jesuitas a Tucumán, y en 1587, a petición del Obispo de Asunción, fray
Alonso Guerra, también al territorio paraguayo.

En este contexto, los jesuitas iniciaron las obras de evangelización y de construcción de los pueblos o
reducciones en la actual zona de los departamentos de Misiones e Itapúa en Paraguay.

La primera actividad de los jesuitas al llegar a Paraguay fue la formación de pueblos autosuficientes
dentro de áreas habitadas por indígenas y estructurar en forma escrita la lengua guaraní. No solo se
dedicaban a impartir enseñanza religiosa sino que fijaban las pautas de un orden político, cultural,
educativo y social que tuvo gran influencia en el desarrollo posterior del Paraguay. Los indígenas, en su
mayoría nómadas y acostumbrados a una vida sin estructuras, se encontraban nucleados en pequeñas
comunidades en las selvas. En torno a la misión de los jesuitas eran conformados en grupos de dos o tres
mil por cada pueblo.

Este grupo de misioneros fundó cerca de 30 misiones en territorios que hoy pertenecen al Paraguay,
Brasil, Argentina y Bolivia. Muchas de estas misiones fueron reconstruidas y conservadas.

Al ser expulsados los jesuitas por orden del rey Carlos III mediante la Pragmática Sanción del 27 de
febrero de 1767, franciscanos, dominicos y mercedarios tomaron a su cargo los pueblos misioneros,
constituyéndose la gobernación de las Misiones Guaraníes.

El Consejo de Indias solicitó el envío de misioneros presentando la petición al general de los jesuitas,
Ignacio de Loyola, quien se mostró interesado; a pesar de tener conocimientos de las condiciones
espirituales de los pobladores de esta región y aún de sus necesidades, Loyola consideró que su
compañía todavía no reunía las cualidades para semejante proyecto. Recién después de su muerte, los
jesuitas llegaron al Río de la Plata.

Los franciscanos habían introducido al Paraguay el sistema de reducciones en 1580, fundando: Los
Altos, Tobatí, Jejuy, Atirá, Ipané, Perico, Guarambaré y las de Itá (1585), Yaguarón (1586), Caazapá
(1606), Yutí (1611), Itatí (1615) e Itapé (1682) entre los ríos Paraná, Paraguay y Aquidabán.

El superior general de la Compañía de Jesús, Claudio Acquaviva dispuso en 1587 que las nuevas
misiones jesuitas del Paraguay dependieran de la Provincia Jesuítica del Perú (creada en 1568).
Llamados por el obispo de Asunción los primeros jesuitas que llegaron a esa ciudad el 11 de agosto de
1588 fueron Manuel Ortega, Tomás Fields y Juan Saloni, que era el rector del grupo. Todos conocedores
del idioma tupí, similar al guaraní, por haber predicado antes en el Brasil. Los dos primeros se dirigieron
a explorar el Guayrá y luego se establecieron en Villa Rica del Espíritu Santo.

Alonso de Bárcena, Marcelo Lorenzana y Juan Aguilar llegaron al Paraguay en 1593. Juan Romero fue
el primer superior de las misiones jesuíticas de la provincia del Paraguay dependientes del Perú.
Lorenzana y Saloni exploraron el Guayrá. El Provincial jesuita de Perú, Esteban Páez ordenó el
abandono de la misión y los sacerdotes se dirigieron al Tucumán, permaneciendo sólo en Asunción el
anciano Tomás Fields. En 1603 fue creada la Vice-Provincia Jesuítica del Paraguay y Tucumán
dividiendo la provincia del Perú, con Álvarez de la Paz como superior.

La provincia jesuítica del Paraguay fue creada el 9 de febrero de 1604 por Claudio Acquaviva, quien
decidió que los misioneros de la provincia se establecieran en misiones estables, en vez de las volantes.
En 1605 Marcelo Lorenzana y José Cataldino llegaron a Asunción. El primer provincial designado fue el
padre Diego de Torres Bollo, quién llegó a Córdoba (sede de la provincia jesuítica) en 1608 con trece
misioneros. Al momento de su creación esta provincia comprendía territorios que hoy forman parte de la
Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y el Brasil (sureste del Mato Grosso y los estados de Santa
Catarina, Paraná y Río Grande del Sur). Los padres Simón Mazeta, Francisco de San Martín y Antonio
Jordán fueron enviados a Asunción. En 1625 se redujo la provincia al crearse la Vice Provincia Jesuítica
de Chile

Felipe III dispuso en dos reales cédulas de 1625 y 1626, agregar a la gobernación del Río de la Plata los
territorios de las misiones jesuíticas del Paraná y del Paraguay.

Los jesuitas fueron dirigidos a zonas más alejadas de Asunción, una Real Cédula del 16 de marzo de
1608 ordenó al gobernador del Paraguay, Hernando Arias de Saavedra, (Hernandarias), que los jesuitas
se dirigieran al Paraná, al Guayrá y a la región de los guaycurúes en donde los indígenas quedarían
eximidos del servicio de la encomienda.

LA REVOLUCION COMUNERA

Se conoce como Revolución comunera al cabildo realizado en la ciudad de Asunción en el año 1717 en
contra del gobernador de la provincia del Paraguay de aquel entonces, don Diego de los Reyes
Balmaceda, quien fue acusado de una serie de irregularidades en su gobierno por los pobladores de
Asunción. Este acontecimiento cobró una enorme importancia debido a sus consecuencias posteriores,
ya que incluso se lo enmarca dentro de los antecedentes del proceso de independencia del Paraguay.

Antecedentes

Las Revoluciones de los Comuneros paraguayos, liderados por el panameño José de Antequera y Castro
y el nacido en Venezuela, Fernando Mompox son considerados como antecesores a los movimientos
independentistas, aunque partían del interés de oponerse a las limitaciones de la Corona española
respecto a la explotación de los súbditos españoles a los súbditos indígenas. El precedente principal del
término "comuneros" es la Guerra de las Comunidades de Castilla (donde no había explotación de
indígenas), con la insurrección de ciudades como Toledo, Ávila, Madrid, Segovia y Valladolid, entre
otras, donde dirigentes como Padilla, Bravo y Maldonado hicieron frente a las regulaciones del
Emperador Carlos V en 1521. La llamada Revolución de los Comuneros en América no surgió sino unos
años después.

Primera Revolución Comunera

En 1537, a raíz de la muerte del Primer Adelantado del Río de la Plata, don Pedro de Mendoza, la
corona dictó la Real Cédula del 12 de septiembre de 1537, que determinaba que, en caso de la muerte de
su lugarteniente y sucesor Juan de Ayolas, quedaría a cargo un gobernador elegido por el voto de los
habitantes. Ésta Real Cédula sería utilizada indefinidamente por la lejana y olvidada Asunción, capital
del Paraguay para elegir a sus gobernantes. Es así, que una vez arribado en 1542, el Segundo Adelantado
del Río de la Plata, don Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y luego de un breve período de mandato donde
intentó que se acataran las Leyes Nuevas que afectaban a los encomenderos, fue depuesto en 1544,
arrestado y enviado a España en una nave llamada Comuneros, siendo reelegido Domingo Martínez de
Irala por voto popular, siguiendo las reglas de la Real Cédula del 12 de septiembre de 1537.

Disputas entre 1649 y 1650

Aquel espíritu emancipista de los súbditos españoles despierta en la América Guaranítica de 1649, en
una prolongada disputa por el control de los servicios de los súbditos indígenas y de los recursos, en un
bando acaudillado por fray Bernardino de Cárdenas -fraile franciscano y en ese entonces Obispo de
Asunción-, que se enfrentó al otro bando de la Compañía de Jesús, con su ejército de indígenas, siendo
finalmente expulsado de las Misiones en el año 1650. Fray de Cárdenas más tarde diría: "...Ellos
levantaron la voz que suele ser la de Dios, la del pueblo entero... VOX POPULI, VOX DEI...".

Segunda Revolución Comunera

Luego de poco más de medio siglo de tensa calma, en el año 1717, y por motivaciones completamente
diferentes, la población de Asunción se convierte en la primera colonia en reclamar la ilegalidad del
mandato de un gobernador. Diego de los Reyes Balmaceda, cuyo nombramiento contrariaba la ley que
prohibía nombrar gobernadores a los vecinos de los pueblos que habían de gobernar, amparado en la
anormalidad, actuó arbitrariamente apresando a destacados ciudadanos, urdiendo tramas conspiratorias
para respaldar sus abusos. Estos maltratos llegaron a oídos de la Audiencia de Charcas, que dispuso la
apertura de un proceso. El juez García Miranda, ordenó la libertad bajo fianza de los aprehendidos, pero
sorprendentemente Reyes Balmaceda no sólo, no liberó a los detenidos, sino que los castigó con
apremio, como así, también sin causa alguna, arremetió contra la comunidad de indios payaguaes,
habitantes pacíficos de las cercanías de la Asunción.

Al tener conocimiento de estos nuevos hechos, el Juez García Miranda reconociendo su impotencia en la
dirección del proceso, renuncia a la comisión a él otorgada. La Audiencia intima a Reyes, ordenándole
entregar su: "...dispensa de naturaleza en el término de una hora y de no ser así será depuesto...". Pero
Reyes no claudica, desoye la voz popular e insulta al Cabildo y a la propia Audiencia.

La Audiencia de Charcas nombra como nuevo Juez a José de Antequera y Castro, nacido en la Ciudad
de Panamá, quien había ejercido en España la profesión de Abogado, y lo envía al Paraguay con el cargo
de fiscal protector de la Audiencia de Charcas. Después de comprobar las irregularidades cometidas por
Reyes, y de acuerdo a las instrucciones de la Audiencia, Antequera y Castro tomó posesión
interinamente del cargo de Justicia Mayor de la Provincia, y prosiguió con el proceso iniciado al
depuesto gobernador, pero éste huye a Buenos Aires. Desde su refugio, Reyes consigue el apoyo de la
Compañía de Jesús quienes interceden ante el Virrey y éste, contrariando todas las disposiciones legales
y pasando sobre la autoridad de la Audiencia de Charcas, ordena su reposición en el cargo. La Audiencia
retiene el despacho para informar previamente al Virrey la veracidad de los hechos, pero éste no
entiende de razones y remite un duplicado. Reyes regresa de Buenos Aires y se instala en las Misiones
en donde las reducciones lo reconocen como autoridad. La Audiencia le intima se dé por detenido, él
contesta refiriendo que la orden del Virrey tiene más fuerza. El Cabildo se reúne. Estalla la Revolución
Comunera.

La Asunción se divide en dos bandos opuestos. Por un lado el poder civil y la ley misma, representados
por el Cabildo que ya había nombrado gobernador a Antequera, cuya admiración en los senos populares
no podía ser más alta, y por el otro la autoridad absoluta representada por el Virrey Zabala, quien era
apoyado por las Misiones. El Virrey ordena que Antequera sea sometido a juicio y comisiona al
Teniente de Buenos Aires García Ros a exigir el cumplimiento de dicha disposición hasta por medio de
la fuerza si fuese necesario, para ello lo pone al mando de un contingente de indios de las Misiones. Los
pobladores del Paraguay al tener conocimiento de la fuerza armada en camino, resuelven enfrentarla, sin
embargo García Ros viéndose incapacitado para afrontar dicha lucha con un margen de éxito, resuelve
retroceder sobre sus pasos.

La rebeldía comunera ya constituía un grave problema para el Virrey, y para intentar sofocarla dispone
la alineación de un refuerzo de 2000 guaraníes de las Misiones nuevamente al mando de García Ros.
Este avanza hasta el río Tebicuary en donde es derrotado en manos del pueblo que había acudido en
masas para sostener las armas. El Cabildo de Asunción declara la guerra al gobierno de Buenos Aires.
La revolución sin embargo afronta dos guerras. Una que enfrentaba al nuevo ejército de García Ros que
ya había organizado 6000 guaraníes de las Misiones y se acercaba a Asunción, y la otra la guerra de
recursos que sufría la enclaustrada población.

Ya impotente, el Cabildo capitula ante la autoridad del nuevo Virrey, José de Armendáriz, I marqués de
Cartelfuerte, quien había enviado a Zavala a intermediar para la pacificación de la provincia, así también
ordena la captura de Antequera, quien huye a Córdoba y finalmente termina engrillado en la cárcel de
Lima en 1726, condenado a la decapitación.
En prisión, Antequera conoce a Fernando de Mompox a quien derrama el fervor del ideal
revolucionario. Este logra huir del cautiverio y se refugia en Chile, luego pasa a la Argentina y después
al Paraguay en donde contagiado por el espíritu de los pobladores se convierte en líder e intenta seguir la
obra de Antequera. La revolución continúa, el pueblo no acepta la autoridad del nuevo gobernador,
Soroeta, a quien se le exige el abandono de la provincia, mientras por inspiración de Mompox se elige
una junta gubernativa cuyo presidente recibió el nombre de "Presidente de la Provincia del Paraguay".
El elegido es Jose Luis Barreyro, pero éste traiciona a la revolución y arresta a Mompox, lo envía a
Buenos Aires en donde es procesado por Zabala. Ya condenado a muerte, camino a las rejas de Lima
escapa nuevamente y se esconde para siempre en selvas brasileñas.

La traición de Barreyro a la revolución provocó revueltas y levantamientos populares y este no tiene más
remedio que huir a Misiones dejando atrás una Asunción en completo caos. Mientras, en Lima un balazo
ciega la vida de Antequera y Castro, frente a la horca, en medio de todo un pueblo amotinado en protesta
del cumplimiento de su condena y en previsión de un posible triunfo de los rebeldes. La intervención
armada aplacó duramente a los protestantes.

En el Paraguay reinó la anarquía por años, el Virrey sucede una lista de gobernadores interinos quienes
son apoyados por los jesuitas pero no por la revolución, librándose intensas batallas como la de
Guayaibiti donde muere el gobernador Agustín de Ruiloba. Finalmente los comuneros son contenidos en
la batalla de Tobatí en enero de 1735 por Zabala con un ejército compuesto por los mejores soldados del
Plata y 8000 guaraníes de las Misiones.

El movimiento, más bien el Paraguay mismo, sufrió severas sanciones prohibiéndose las reuniones entre
sus pobladores y sus líderes fueron asesinados y descuartizados, otros fueron desterrados o solo
"desaparecidos". Más los principios comuneros se habían forjado y continuaron latentes, en silencio, en
la mente de todo el pueblo. "...El Rey y sus representantes no pueden obrar arbitrariamente, fuera del
derecho natural. El poder debe ser delegado por el pueblo y todo mandatario es responsable ante él...".
Estos ideales hacen estallar revoluciones en Corrientes y en Nueva Granada pero también son
sostenidas.
CONCLUSIÓN

Concluyendo el trabajo investigativo se resume lo siguiente:

(Hernando Arias de Saavedra; Asunción, 1564 - Santa Fe, 1634) Conquistador y administrador colonial
español. Participó en varias expediciones militares y de exploración hasta que en 1596 empezó a
desempeñar el cargo de gobernador en Asunción y luego en Buenos Aires, donde fue el primer criollo
nombrado por España. Creó reducciones para evangelizar a los indígenas y favoreció la llegada de
jesuitas para dirigirlas. Combatió el contrabando con los portugueses y amplió el territorio bajo dominio
español, organizando expediciones de exploración al sur de Brasil, Patagonia y Uruguay.

La primera actividad de los jesuitas al llegar a Paraguay fue la formación de pueblos autosuficientes
dentro de áreas habitadas por indígenas y estructurar en forma escrita la lengua guaraní. No solo se
dedicaban a impartir enseñanza religiosa sino que fijaban las pautas de un orden político, cultural,
educativo y social que tuvo gran influencia en el desarrollo posterior del Paraguay. Los indígenas, en su
mayoría nómadas y acostumbrados a una vida sin estructuras, se encontraban nucleados en pequeñas
comunidades en las selvas. En torno a la misión de los jesuitas eran conformados en grupos de dos o tres
mil por cada pueblo.

Se conoce como Revolución comunera al cabildo realizado en la ciudad de Asunción en el año 1717 en
contra del gobernador de la provincia del Paraguay de aquel entonces, don Diego de los Reyes
Balmaceda, quien fue acusado de una serie de irregularidades en su gobierno por los pobladores de
Asunción. Este acontecimiento cobró una enorme importancia debido a sus consecuencias posteriores,
ya que incluso se lo enmarca dentro de los antecedentes del proceso de independencia del Paraguay.
ANEXOS

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