0% encontró este documento útil (0 votos)
195 vistas2 páginas

Histeria y defensa en Elizabeth von R.

Elizabeth sufría de dolores en las piernas que Freud diagnosticó como histéricos. Sus dolores estaban relacionados con recuerdos estresantes como el cuidado de su padre enfermo y la muerte de su hermana. Freud descubrió a través de la hipnosis que sus dolores corporales eran una conversión de pensamientos y sentimientos inaceptables, como el deseo por el esposo de su hermana. El tratamiento de Freud le permitió a Elizabeth liberarse de esta excitación reprimida a través de la abreacción, mejorando notablemente su estado.

Cargado por

Cami Alcaraz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
195 vistas2 páginas

Histeria y defensa en Elizabeth von R.

Elizabeth sufría de dolores en las piernas que Freud diagnosticó como histéricos. Sus dolores estaban relacionados con recuerdos estresantes como el cuidado de su padre enfermo y la muerte de su hermana. Freud descubrió a través de la hipnosis que sus dolores corporales eran una conversión de pensamientos y sentimientos inaceptables, como el deseo por el esposo de su hermana. El tratamiento de Freud le permitió a Elizabeth liberarse de esta excitación reprimida a través de la abreacción, mejorando notablemente su estado.

Cargado por

Cami Alcaraz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA: ELIZABETH VON R.

(1895)  (ejemplo de có mo opera la defensa) 


Elizabeth padecía de dolores en las piernas, fatiga dolorosa y caminaba mal (hiperalgesia de la piel y de
los mú sculos en todas las piernas). Había sufrido graves problemas tales como la muerte de su padre,
una enfermedad en los ojos de la madre, y la muerte de una hna. 
Freud consideraba q estos dolores eran síntomas histéricos dado q le resultaba llamativo como ella
contaba su padecer, lo hacía de manera muy imprecisa y un enfermo q padezca malestares orgá nicos va
a describir su dolor con gran precisió n y visto q atribuía mucho valor a sus dolores era correcto inferir
q su atenció n estaba centrada en otra cosa: pensamientos y sensaciones q se entramaban con los
dolores. Ademá s si un enfermo orgá nico realmente tiene padecimientos cdo se estimule la zona de
dolor su expresió n será de sufrimiento; pero esto no sucedía en Elizabeth: cdo se pellizcaba u oprimía la
piel y la musculatura hiperalgica de la pierna, su rostro cobraba una expresió n má s de placer q de dolor.
Seguramente mediante la estimulació n de esa zona la enferma recordaba pensamientos escondidos tras
ese dolor. Así freud llega a la conclusió n q esa dolencia era una histeria y la estimulació n afectaba una
zona histeró gena. 
Lo primero q hizo Freud fue remover el material pató geno estrato por estrato, le hacia contar a la
enferma lo q ella sabía, poniendo toda la atenció n en aquella zonda donde parecía q faltaba un eslabó n
en la cadena de las causaciones e iba penetrando en estratos cada vez má s profundos del recuerdo a
medida q en esos lugares aplicaba la hipnosis o la presió n en la frente. 
Ella era una persona muy apegada a su padre y así tmb demostraba un desinterés hacia su madre y sus
hnas. El padre sufría de una afecció n cardiaca por lo cual ella cuido de él duramente un largo tiempo,
dormía en su habitació n, lo asistía todo el día. Al ppio su afecció n se vinculó con este período, puesto
ella puedo recordar q duramente los ú ltimos meses de ese cuidado sufrió de dolores en la pierna
derecha, pero estos le pasaron pronto. Dos añ os dps de la muerte del padre empezó a no poder caminar
a causa de sus dolores. 
Un día ella se alejo del lecho del enfermo para asistir a una reunió n en donde estaría su joven
enamorado, cdo regresó encontró con q su padre había empeorado y se realizaba reproches por esto,
esa fue la ú ltima vez q abandono a su padre durante tanto tiempo. Aquí era lícito buscar la causa de los
primeros dolores histéricos: por el contraste entre la salida q se había permitido y la miseria en la q
encontró al padre al volver así quedó planteado un conflicto, un caso de inconciliabilidad. Como rdo del
conflicto, la representació n eró tica fue reprimida (esforzada al desalojo) de la asociació n y el afecto a
ella adherido fue aplicado para reanimar un dolor corporal presente de manera simultá nea. Se trataba
pues del mecanismo de una conversió n con el fin de la defensa (conversió n histérica) 
Luego de un tiempo de tratamiento la enferma le comunicó a freud q el dolor en su muslo derecho
(zona histeró gena) era má s fuerte porq era el lugar donde el padre apoyaba su pierna para q ella le
renovara las vendas: esta es la explicació n de la génesis de una zona histerogena atípica. 
En el período de abreacció n el estado de Elizabeth mejoró notablemente

Freud gracias a Elizabeth obtuvo un panorama de có mo se genera la histeria monosintomá tica: la


pierna derecha le dolía cdo se producían recuerdos del cuidado a su padre (1 tramo de su
padecimiento), mientras q el dolor izq le sobrevenía cuando se despertaba un recuerdos sobre la hna
difunta (2do tramo de su padecimiento). 

Un enlace de los dolores con el “estar sentado” sucedió cdo ella fue a una colina a pasear hasta el lugar q
solía frecuentar junto con el cuñ ado. Aquí sus pensamientos se dirigieron a su soledad, al deseo del
llegar a ser tan feliz como su hna lo era. De aquí regresó con fuertes dolores y esa misma tarde los
dolores sobrevinieron de manera definitiva. 
La abasia no era equiparable só lo a una pará lisis funcional asociativa, sino tmb a una pará lisis funcional
simbó lica 

Freud sostiene q su método de presió n sobre la frente nunca fracasó con Elizabeth pues ella siempre
tenía una ocurrencia en la mente o una imagen, pero no siempre estaba dispuesta a comunicarlo,
intentaba volver a sofocar esos pensamientos esto se debía a dos cosas: o la enferma ejercía una critica
sobre su ocurrencia o bien la a horrorizaba indicar la ocurrencia porq le resultaba demasiado
desagradable su comunicació n. Cdo ella decía q no se le ocurría nada freud le aseguraba q sí se le había
ocurrido y así él repetía la presió n: la enferma mostraba resistencias a reproducir sus recuerdos. 
Así pues tmb se encontró q la enferma frente al lecho de muerte de su hna pensó q su cuñ ado ahora
estaba libre y q ella podía convertirse en su esposa, es así freud encuentra aquí la idea de defensa frente
a una representació n inconciliable, de la génesis de síntomas histó ricos por conversió n, de una
excitació n psíquico a lo corporal, de la formació n de un grupo psíquico separados por el acto de
voluntad q lleva a la defensa: ella había conseguido dejar de lado la dolorosa certidumbre de q amaba al
marido de su hna (representació n inconciliable) creá ndose a cambio unos dolores corporales; y en los
momentos en q esa certidumbre pretendía imponérsele (duramente el paseo con él a la colina) habían
sido generados aquellos dolores por una lograda conversió n a lo somá tico. 
Freud para curar a la enferma le dio la oportunidad de aligerarse, por abreacció n, de esa excitació n
almacenada: así ella empieza a recordar varias situaciones con el cuñ ado.
El grupo de representaciones se mantenía aislado de la asociació n con el afecto por dos motivos: los
dolores se generaron al mismo tiempo que se formó el grupo psíquico separado (mecanismo de
escisió n de c) y la enferma oponía resistencia al intento de establecer la asociació n entre el grupo
psíquico separado y sus restantes contenidos de C y cdo esa reunió n se consumó sintió un gran dolor
psíquico (motivo de la escisió n de conciencia). El motivo de la escisió n de la C era la defensa; el
mecanismo, era el de la conversió n. Lo q se muda en dolor corporal es la cantidad de afecto, una
consecuencia de esta concepció n seria “el amor icc” pierde tanto en intensidad, por es a conversió n, q
resulta deprimido a la condició n de una representació n débil y entonces sería este debilitamiento el q
posibilitaría su existencia como segundo grupo psíquico 
Los dolores no se generaban mientras la enferma vivenciaba las impresiones del primer período
(enfermedad del padre) sino con efecto retardado, cuando la enferma reprodujo esas impresiones en
sus pensamientos. Una nueva vivencia despierta recuerdo de parecidos contenidos previos, y luego se
forman símbolos mnémicos. La conversió n es por sumació n de los traumas. 

También podría gustarte