Historia del Jazz: Bebop
El Bebop (o Bop a secas). Podemos decir que con su llegada comienza la Era Moderna del jazz. Surgió
como contestación al conservadurismo del swing. Su nombre deriva del intento de convertir en
onomatopeya las sílabas sin sentido que se utilizan en la técnica del scat (vale, otro día hablamos de
ello en el Dicciojazz) o canto sin palabras. La diferencia con el Swing es que en el Bebop los solistas
usan acordes, en vez de la melodía, para hacer sus improvisaciones, a menudo desechando la
melodía después del primer coro. Pero sobre todo intenta recalcar el énfasis en el ritmo y la
espontaneidad que imprimieron sus más famosos pioneros, que aparecen en la imagen: Charlie
Parker, Bird, y Dizzy Gillespie, Diz.
En los primeros años 40 del siglo pasado, las grandes orquestas de swing empezaban a estar de capa
caída. Con la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, algunos de sus líderes (como
Artie Shaw o Glenn Miller) acabaron alistándose en la Fuerzas Armadas. Y mediada la década casi
todas estas formaciones (salvo las de Duke Ellington o Count Basie) eran historia. La Era Swing
(encorsetada, incapaz de avanzar) llegaba a su fin. Dos eran sus principales enemigos: una nueva ola
de Dixieland (el retorno al jazz de Nueva Orleans de principios de siglo) y lo que se conoció como
Bebop.
Estilo que surgió principalmente para romper con el acartonamiento que sentían los músicos al
tener que atarse a las formas del swing de las orquestas donde trabajaban. La idea era tocar muy
rápido y llenar el sólo con tantas notas o melodías pudieran. Nació como un movimiento de
resistencia musical y también teñido de características sociales bien definidas, era
predominantemente tocado por los músicos negros y el ambiente estaba poblado de los excluídos
de los lujosos locales donde se tocaba y bailaba el swing. Artistas de todo tipo se reunían en torno
a este movimiento y según la leyenda cuando alguien le preguntó a Charlie Parker porque se llamaba
Bebop, respondió con su ironía de siempre al decir que ese era el ruido que la cachiporra de un
policía hace sobre la cabeza de un negro, donde se refleja claramente el carácter social que tenía el
movimiento.
El origen del Bebop está seguramente
en las veladas nocturnas que se
producían en dos míticos clubes de jazz
de Harlem en la primera mitad de los 40:
el Minton’s Playhouse y el Clarke
Monroe’s Uptown House. Veladas en las
que los participantes experimentaban
con la técnica y el tempo. Usando ritmos
acelerados y asimétricos, improvisando
y sacudiendo las estructuras del jazz.
Participantes como el batería Kenny
Clarke o el pianista Thelonius Monk, con
su estilo sobrio lleno de variaciones y
armonías complejas. Pero, sobre todo,
el trompetista Dizzy Gillespie y el saxofonista Charlie Parker. Saltándose las reglas para entregarse
a frenéticas escaladas de intensidad. Pura revolución que pronto se extendió por todo Nueva York.
Y de ahí, al mundo.
Mediados los 40, el cisma entre beboppers y Vieja Guardia era evidente. Louis Armstrong atacaba
el nuevo estilo por su excentricidad y esas melodías casi disonantes que impedían bailarlo y hasta
entenderlo. Otros, como Coleman Hawkins, se adaptaron a él. Y músicos jóvenes como Fats Navarro,
Dexter Gordon o Bud Powell se unieron a la nueva religión propagada por Dizzy Gillespie -muy
dotado para el espectáculo- y Charlie Parker, quienes en 1950 grabaron el testamento sonoro del
bebop, «Bird and Diz». Parker falleció en 1955 pero unos años antes, en 1948, uno de sus músicos
salió rebotado de su grupo tras una tremenda bronca (por dinero, como no) y se puso a trabajar en
nuevas formas que pronto se bautizarían como Hard Bop o Cool Jazz. Se trataba de un tal Miles
Davis. Como sucedió en todos los tiempos la mayoría de la gente prefiere el espectáculo y por eso
el bebop nunca llegó a ser tan popular como el swing. Sumado a las prohibiciones y diversos
problemas que los músicos del bebop tenían para poder grabar, lo que hizo que mucha música se
perdiera en el olvido. Sin embargo las composiciones creadas por Gillespie y Parker sentaron las
bases para el desarrollo del jazz contemporáneo.