Vida de Fe.
Vida de Fe.
LIDERAZGO DE SERVICIO
• Formamos líderes:
“VIDA DE FE” 1
ESTATUTOS ESFORMI:
DE LOS TUTORES
Artículo 24:
ESFORMI.
“VIDA DE FE” 2
ESTATUTOS ESFORMI:
DE LOS ESTUDIANTES
Artículo 25:
Los estudiantes son las personas que participan voluntariamente en las
funciones académicas de la Escuela.
Artículo 26:
Los estudiantes tienen el deber de inscribirse oportunamente para recibir
cada materia. Deberán cancelar el importe financiero establecido por la
Escuela para cada materia.
Artículo 27:
Los estudiantes deben velar por el cumplimiento de los programas
establecidos, intensidad horaria, deberes de investigación y evaluación
asó como la asistencia regular a cada clase.
Artículo 28:
Una vez inscrito, el estudiante debe procurar conocer los estatutos y
normas de la Escuela, así como su respectivo cumplimiento
Artículo 29:
El estudiante podrá evaluar la gestión de los Maestros y realizar la
respectiva observación, dentro de un marco de desarrollo y espíritu de
mansedumbre.
Artículo 30:
El estudiante deberá cumplir puntualmente con la entrega de trabajos de
investigación, tanto individuales como en grupo y responder
acertadamente en cada medición dentro de los parámetros del plan de
evaluación.
Artículo 31:
El cumplimiento de los estatutos, normas académicas o administrativas y
planes de evaluación, quedará expuesto a medidas disciplinarias por parte
de la institución.
“VIDA DE FE” 3
ESTATUTOS ESFORMI:
DE LA EVALUACIÓN
Artículo 32:
La escala de calificaciones a utilizar en la Escuela será de cero (0) a veinte
(20) puntos.
Artículo 33:
La calificación mínima para aprobar cada materia será de quince (15)
puntos. Los estudiantes con una nota inferior a quince (15) puntos
reprobarán el módulo, lo cual indica que debe repetirlo hasta lograr la
aprobación.
Artículo 34:
La evaluación general de cada modulo o materia, constará de un setenta
por ciento (70%) a manera de evolución continua, respetando el plan de
evaluación establecido por cada Maestro, lo cual puede incluir trabajos de
investigación, trabajos en clase, mesas redondas, exposiciones,
participación u otras evaluaciones orales o escritas. El restante treinta por
ciento (30%) estará representado por una evaluación final, la cual será
establecida en el plan de evaluación de cada materia.
Artículo 35:
Los estudiantes que no puedan asistir a las evaluaciones, podrán
presentar certificado médico o justificación válida de su ausencia, al
Maestro para optar por la evaluación. La Escuela se reserva el derecho a
calificar el justificativo de inasistencia.
Artículo 36:
La Escuela comunicará a los estudiantes de forma oportuna, quiénes
aprobaron o quiénes no, cada modulo, incluyendo la respectiva
calificación.
Artículo 37:
La Escuela fijará la fecha de las nivelación para aquellos estudiantes que
estén por graduarse y le falte una materia o dos que no pudieron cursarla
en su momento. Dicha materia será tomada en cuenta como materia
regular del pensum de estudio.
“VIDA DE FE” 4
ÍNDICE DE CONTENIDO
Introducción
Una vida de Fe
Edificando nuestra Fe
Los enemigos de la Fe
Características de la gente de Fe
Héroes de la Fe
“VIDA DE FE” 5
Introducción
Los hijos de Dios no fuimos escogidos al azar simplemente para ocupar un lugar los
domingos por la mañana en la congregación o realizar una serie de actividades
religiosas. Dios nos llamó para formar parte de un nuevo sacerdocio y ejercer la
autoridad de Su Reino sobre la tierra. El apóstol Pedro lo declara de la siguiente
manera: “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que
los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). Podemos ver claramente
que en este pasaje existe una serie de definiciones que conforman las características
de nuestro llamado como hijos de Dios. Veamos cada una de ellas:
Linaje escogido: somos parte de una línea generacional con propósito y destino que
se originó en Jesucristo.
Real sacerdocio: formamos parte del Reino de Cristo y estamos llamados a reinar
junto con Él.
Nación Santa: fuimos escogidos y apartados por Dios para concretar un propósito
específico sobre la Tierra.
“VIDA DE FE” 6
Una generación que rechazó su destino
Cuando salieron al desierto, Dios le habló a Moisés para que reuniera a todo el pueblo
de Israel alrededor del Monte Sinaí. Allí les entregaría las instrucciones y directivas
acerca de su llamado como Nación Santa. Vemos esto en el pasaje de Éxodo 19:5-6:
“Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad
exclusiva entre todas las naciones. Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán
para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Comunícales todo esto a los
israelitas”. La gente se reunió ese día al pie del monte. Cuando Dios se presentó para
hablarle a Su pueblo, la gente entró en pánico por causa de las manifestaciones que
rodearon el monte y decidieron renunciar a su llamado sacerdotal, delegando esta tarea
sobre Moisés. El problema fue que desconocían el corazón del Padre y creyeron que
Dios los consumiría con Su santidad.
Un tesoro especial
La versión Reina Valera utiliza la frase “especial tesoro”, en vez de propiedad exclusiva.
La palabra tesoro se traduce como riquezas, joyas o bienestar. Pero también se emplea
para describir el cofre donde un rey guarda todas sus posesiones más valiosas. Toda
riqueza es un bien que se puede invertir para producir un rédito favorable. Cuando Dios
nos llama reyes y sacerdotes, definiéndonos como Su tesoro o posesión especial, está
señalando los beneficios de asumir nuestra identidad como hijos Suyos. En Cristo
tenemos acceso ilimitado a los beneficios y recursos que acompañan a nuestro destino.
La puerta para que podamos manifestar la Gloria del Reino de Dios entre los hombres
se abre con una clave llamada Fe.
“VIDA DE FE” 7
Tema 1: Desarrollando la Fe del Reino
Una vida de Fe
En general, podemos definir la Fe como la persuasión o el convencimiento de la mente
acerca de la veracidad de alguna afirmación. El apóstol Pablo nos da un ejemplo de
esto en el pasaje de Filipenses [Link] “Pase lo que pase, compórtense de una manera
digna del evangelio de Cristo. De este modo, ya sea que vaya a verlos o que, estando
ausente, sólo tenga noticias de ustedes, sabré que siguen firmes en un mismo
propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio”. Cuando llegamos a la
convicción de estar ante una verdad absoluta, será digna de toda nuestra confianza.
Pablo estaba completamente seguro que los filipenses seguirían firmes y caminando en
el propósito, aunque no pudiera estar con ellos en persona.
De la salvación a la Gracia
Por medio de la Fe nos apropiamos de Jesús y de todos los beneficios del Reino que
están escondidos dentro de Él. Existe un nivel básico de Fe necesario para creer en
Jesucristo como nuestro Salvador, pero debemos desarrollar un nivel superior de Fe
para hacerlo nuestro Señor. Nadie le entregaría el control de su vida a un completo
extraño. Por eso la Fe solo puede crecer por medio del conocimiento vivencial de la
persona de Cristo. Esto implica adquirir conciencia plena de Su presencia en nuestras
vidas que solo puede venir por medio de la revelación del Espíritu Santo. Esto queda
claro en el pasaje de 1 Corintios [Link] “El que no tiene el Espíritu no acepta lo que
procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay
que discernirlo espiritualmente”. Es imposible acceder al conocimiento de la
plenitud de Cristo desde nuestro intelecto.
“VIDA DE FE” 8
La garantía
La garantía de nuestra Fe reside en el testimonio vivencial del accionar de Dios en
nuestra vida, no en el análisis racional que podamos hacer respecto de cualquier
situación. El pueblo judío no manejaba la palabra Fe porque no existía en su idioma.
Por el contrario, asumían la idea como Fidelidad porque asociaban a Dios con la solución
a cualquier conflicto que pudieran tener. Los padres se ocupaban de enseñarles a sus
hijos acerca de todos los milagros, prodigios y señales por medio de los cuales Dios
había libertado a Israel en el pasado, afirmándolas con testimonios personales. Se
aseguraban que la nueva generación tuviera el mismo conocimiento vivencial que ellos
tenían acerca de Dios. Esta era su garantía.
Un pueblo diferente
Cuando decidimos desatar nuestra Fe y la combinamos con la sustancia del
conocimiento vivencial del obrar de Dios y Su carácter, abrimos un espacio para que
Su esencia Divina se manifieste a través nuestro. En ese momento las promesas de
Dios en Su Palabra cobran vida porque podemos asociarlas con respuestas reales a
nuestras necesidades. Esto nos lleva hacia un nivel más profundo en el conocimiento
del carácter de Dios. Cuando Moisés se encontró con Dios en el monte Sinaí quiso
conocer Su Gloria. Este parece ser un pedido fuera de lugar, porque Moisés estaba
delante de la misma Gloria de Dios. Pero él no quería conocer solo “la” Gloria (el
poder, las señales, los prodigios y los milagros), sino “Su” Gloria.
“VIDA DE FE” 9
Esto implica conocer Su Carácter, Su Esencia, Su Ser. Por eso le dijo: “Si no vienes con
nosotros, ¿cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué
seríamos diferentes de los demás pueblos de la tierra?” (Éxodo 33:16). Conocer el
corazón de Dios nos hace ser un pueblo diferente. Ese conocimiento es la
garantía y la sustancia sobre la cual se apoya nuestra Fe.
No somos espectadores
Dios no nos llamó a Sus filas para ser simples espectadores de la obra en Su Reino.
Somos portadores de Su Gloria y eso nos constituye en agentes de cambio para la
sociedad. El pasaje de Efesios 4:12 dice: “…hasta que todos lleguemos a la unidad
de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de
la estatura de la plenitud de Cristo”. El llamado para edificar la Iglesia del Señor hasta
llegar a la unidad de la Fe (compartir el mismo criterio dentro del Reino, aunque no
pensemos lo mismo) y conocer al Hijo de Dios (experimentar Su carácter para
manifestarlo solo a Él), es para todos los que nacieron de nuevo.
La Iglesia del libro de los Hechos comprendió esta verdad y caminaba sobre ella. Todos
sus miembros manifestaban la Gloria de Dios porque consideraban que el ambiente
sobrenatural era su única opción de vida. Podemos afirmar esto por los comentarios de
los apóstoles en sus cartas acerca de la calidad del compromiso de los cristianos en las
diferentes congregaciones.
El papel de la obediencia
Para que la Fe pueda manifestar los resultados del Reino se debe pasar a la acción. El
apóstol Santiago lo define con claridad: “Así también la fe por sí sola, si no tiene
obras, está muerta. Sin embargo, alguien dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Pues
bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras” (Santiago
2:17-18). Cuando ponemos la Fe en acción, encontrará un camino a través del cual
manifestará la Gloria de Dios. Hasta tanto no suceda esto, nuestra Fe no pasará de ser
un concepto teológico bonito más dentro de nuestra mente. Para pasar a la acción es
necesario obedecer la Palabra que nos fue revelada por el Espíritu Santo.
El terreno de lo posible…
La Fe se activa cuando decidimos creer lo que Dios nos dice y nos movemos en esa
dirección, aunque no terminemos de comprender todas las cosas. Como dijimos antes,
cuando nos movemos por Fe profundizamos más en el conocimiento del carácter del
Padre y esto desarrolla en nosotros un mayor entendimiento acerca de Sus caminos.
La Fe nos posiciona en un sitio de autoridad al que solamente pueden acceder los hijos
de Dios y donde ningún agente de las tinieblas puede llegar. Ese es el terreno de lo
posible.
“VIDA DE FE” 10
Edificando nuestra Fe
Palpando el corazón de Dios
La Fe se edifica sobre los cimientos de un corazón compasivo. El alcance de las
manifestaciones del poder de Dios en nuestras vidas reflejará la solidez y la calidad del
fundamento de nuestra Fe. Dios no está interesado en levantar personas que asuman
una postura orgullosa, pavoneándose por la Tierra haciendo señales y milagros. La
solidez de todo llamado se relaciona íntimamente con un carácter compasivo. Dios nos
llamó a ser sacerdotes compasivos y llenos de Su Gloria para ministrar las necesidades
de las personas. La clave del fluir del poder de Dios a través del ministerio de Jesucristo
era la compasión que manifestaba ante el estado de indefensión de la gente. En griego
la palabra compasión es splagcnízomai y describe un sentimiento tan profundo por
alguna situación que llega a conmover las entrañas. Cuando llegamos a ese punto, no
podemos quedarnos sin hacer nada ante las necesidades de las personas. Esa es la
materia prima con la cual se gestan los milagros.
El ancla emocional
Toda duda acerca del poder de Dios se genera en un
conflicto emocional del pasado que aún no pudimos
resolver. Un refrán dice que la duda es la fe del diablo.
Pero en realidad es el resultado de la manipulación que
ejercen las tinieblas sobre alguna situación conflictiva de
nuestro pasado que aún tiene efectos sobre nuestra
conducta actual. Basta recordar alguna situación en la cual
fuimos avergonzados en público cuando éramos niños y eso es suficiente para llenarnos
de temor al orar por la sanidad de un enfermo. Nuestros temores funcionan como
anclas emocionales que nos impiden avanzar con libertad hacia el destino que Dios
estableció para nuestras vidas. Pero toda ancla ejerce su influencia sobre algo por
medio de una cadena o soga que los relaciona. Si decidimos cortar ese lazo que nos
une al peso muerto del pasado, podremos avanzar en el camino del Reino y manifestar
el poder de Dios sin restricciones.
“VIDA DE FE” 11
Cuando las personas recibían algún milagro de Jesús podían reconocer cómo el Padre
extendía Su mano sobre ellos. Cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda de Naín, las
personas declaraban: “Ha surgido entre nosotros un gran profeta. Dios ha venido en
ayuda de su pueblo” (Lucas 7:16). Cuando el endemoniado gadareno fue liberado,
las palabras de Jesús fueron: “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho
por ti…” (Lucas 8:39). Cada milagro representa una manifestación tangible del amor
de Dios por la gente. Las señales están para guiarnos hacia Cristo y desde allí asumimos
la posición en el Espíritu que nos permite seguir desatando más milagros sobre otras
personas. Cuando creemos en las obras que hace Jesús, estamos creyendo Quién es
Él. Los hombres creerán que Dios está en nosotros por medio de nuestras obras.
En el pasaje de Juan 10:37-38, Jesús dice: “Si no hago las obras de mi Padre, no me
crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a mis obras, para que sepan
y entiendan que el Padre está en mí, y que yo estoy en el Padre” (Juan 10:37-38).
Una vez más, conocer o experimentar a Dios y entender cómo se manifiesta, son los
caminos a través de los cuales se desarrollará nuestra Fe.
El enfoque correcto
Cuando somos guiados por la compasión, cualquier
señal que manifestemos en el Nombre de Jesús
enfocará a la gente en Su persona. Luego que el
apóstol Pedro sanara a un paralítico en la puerta del
Templo, dijo lo siguiente: “Pueblo de Israel, ¿por qué
les sorprende lo que ha pasado? ¿Por qué nos miran
como si, por nuestro propio poder o virtud, hubiéramos
hecho caminar a este hombre? El Dios de Abraham,
de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros
antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús…”
(Hechos 3:12-13). No tiene sentido tratar de atribuirse algún mérito personal ante
cualquier milagro. Cada vez que sucede un milagro o una señal sobre las personas,
anunciamos que Jesús sigue vivo y activo. Los apóstoles daban testimonio de la
resurrección de Jesús por medio de toda clase de manifestaciones de poder (Hechos
4:33).
La plenitud
“VIDA DE FE” 12
El pasaje de Romanos 15:18-19 dice: “Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha
hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra (logos) y
con las obras (ergo), con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu
de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo
he llenado del evangelio de Cristo”.
En el idioma griego se utiliza la palabra dunamis para hablar tanto de poder como de
milagro. Cuando somos revestidos por el Espíritu Santo, recibimos la capacidad
sobrenatural para manifestar una vida de poder y milagros. Pablo dice que su
testimonio se basaba en lo que Cristo hizo a través de él entre los gentiles por medio
de palabras (logos) y obras (ergo). El término logos hace referencia al discurso o
palabra declarada. La palabra ergo se refiere a las obras o acciones que refrendan y
respaldan esa declaración.
El Espíritu en acción
Cuando el Espíritu Santo entra en nuestras vidas, recibimos una impartición de poder
que se traduce en la autoridad para ejercer una influencia positiva sobre otros. Somos
capacitados para:
“VIDA DE FE” 13
hace completamente diferentes de las personas que nos rodean y nos separa de
nuestro pasado.
Podemos ver esto en las palabras que Pablo les dijo a los
Corintios: “No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y
elocuentes sino con demostración del poder del Espíritu, para
que la fe de ustedes no dependiera de la sabiduría
humana sino del poder de Dios” (1 Corintios 2:4-5). Una
vez más, el apóstol consideraba que la palabra y el poder eran
inseparables para edificar una Fe basada en la experiencia
personal de la vida del Reino.
“VIDA DE FE” 14
querían ser sanas. A simple vista, esta pregunta parece fuera de lugar. Pero cuando
una persona pasa demasiado tiempo angustiada por alguna enfermedad suele perder
las esperanzas. La pregunta es oportuna porque reenfoca a la persona en la solución y
abre el espacio suficiente para que la Fe pueda obrar, traduciéndose en un milagro.
Cada respuesta fue seguida por una orden específica que desataba el
milagro (levantarse, extender la mano, ser limpio, etc.). Cuando
la persona vuelve a enfocarse en la solución, abrirá el espacio
necesario para accionar en la Fe. Todo milagro se manifestará
siguiendo un camino por donde la Fe nos hará transitar hacia el
poder de Dios.
“VIDA DE FE” 15
Creando un clima de Fe
Cualquier persona que se encuentre demasiado tiempo en medio de una crisis solo
podrá ver el problema que tiene por delante. Por eso ante estas
situaciones es importante aprender a crear un ambiente para que la Fe
pueda actuar. Para esto debemos recordar cinco cosas:
4) Tenemos proyección. Dios tiene cosas reservadas para nuestra vida que se
encuentran mucho más allá de nuestro mundo conocido.
5) Estamos bajo un Pacto eterno. Cuando el Espíritu Santo vino a nuestra vida,
nos selló con el Pacto de la Sangre de Cristo para siempre.
Reenfocándonos
Cuando tomamos conciencia de esta realidad, el ambiente que nos rodea se
transformará por completo y nuestra Fe encontrará el clima propicio para manifestarse.
Cuando Pedro oró por la resurrección de Dorcas, se tomó el tiempo para reprender
primero al espíritu de incredulidad y derrota que había en el ambiente. El pasaje de
Hechos 9:39-40 lo refleja de la siguiente manera: “Sin demora,
Pedro se fue con ellos, y cuando llegó lo llevaron al cuarto de arriba.
Todas las viudas se presentaron, llorando y mostrándole las túnicas
y otros vestidos que Dorcas había hecho cuando aún estaba con
ellas. Pedro hizo que todos salieran del cuarto; luego se puso
de rodillas y oró. Volviéndose hacia la muerta, dijo: Tabita,
levántate. Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó”. Es
imposible que sucedan los milagros cuando existe un ambiente de
incredulidad porque ese espíritu solo nos llevará hacia la
desesperación.
Obstáculos para la Fe
1) La prueba de la tradición
En el pasaje de Marcos 7:9, Jesús dice: “¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar
a un lado los mandamientos de Dios para mantener sus propias tradiciones!”. Las
tradiciones tienen el poder de volver inoperantes los mandamientos de Dios en nuestra
vida. Es muy común ver personas que pierden un tiempo señalado por Dios para sus
vidas, solo por guardar una tradición sin sentido. Cuando Jesús se inclinó para lavar
los pies de Sus discípulos, Pedro se ofendió muchísimo y no se lo permitió. Existe una
tradición muy fuerte entre los israelitas, donde ninguno de ellos se inclina ante otro
porque eso declara la condición de un esclavo. Pero Jesús le dijo que si no le permitía
“VIDA DE FE” 16
lavarle los pies, no podría tener parte con Él. Recién entonces Pedro logró superar el
poder que tenía esa tradición sobre su vida. Este es el primer obstáculo que debe
superar la Fe para manifestarse.
2) El poder de la reputación
El medio que nos rodea ejerce una influencia sobre nuestra conducta y muchas veces
no somos conscientes de su alcance hasta que decidimos dar un
paso de Fe. Para progresar en cualquier área de la vida,
siempre tendremos que enfrentar la opinión de quienes nos
rodean. Todo acto de Fe desafía la razón humana porque nos
enfrenta a una paradoja que el hombre no logra explicar por
medio de argumentos racionales: dar para recibir, morir
para vivir o amar a nuestros enemigos. Por eso
debemos estar dispuestos a perder nuestra reputación ante
quienes nos conocen para poder acceder a lo que Dios destinó para nosotros. En
síntesis, debemos elegir a quien queremos agradar, si a Dios o a los hombres.
Cualquiera sea la elección, siempre tendremos una recompensa: el aplauso de los
hombres o el aplauso del Cielo.
No solo tuvo que quebrar las tradiciones al acercarse a un rabino padeciendo de flujo
de sangre y olvidarse de su reputación al tener que declarar su enfermedad, debió
sacar fuerzas para atravesar la multitud. Las dificultades nunca tendrán
misericordia ni compasión de nosotros. Por eso los que ejercen una Fe sobrenatural
que les permite ver más allá de sus circunstancias, son los que atrapan su milagro.
4) La prueba de la compasión
Todos los que pelearon algún tiempo para obtener un milagro de Dios debieron
atravesar esta prueba. ¿Qué pensamos cuando pasamos largo tiempo haciendo una
cola por algún trámite, estamos a punto de llegar ante el funcionario que debe
atendernos y llega algún anciano que por su edad no tiene que esperar? Para colmo la
persona no tiene nuestra agilidad para leer y completar esas planillas interminables.
¿Qué sentimiento surge desde nuestro corazón en ese momento?
Cuando enfrentamos situaciones difíciles, la calidad de lo que surja de nuestro corazón
determinará nuestra promoción hacia el milagro. Estas situaciones aparecen en nuestro
camino para enseñarnos que más allá de la dimensión de nuestro conflicto, siempre
debemos tener espacio para la compasión. En nuestro camino aparecerá alguien que
“VIDA DE FE” 17
requiere atención y no está en condiciones de esperar. ¿Tenemos la suficiente
compasión para ceder nuestro lugar y aún así esperar la respuesta a nuestra Fe?
5) La prueba de la duda
Mientras el Señor iba camino a la casa de Jairo para orar por la sanidad de su hija, la
niña murió. Luego de hablar con Jairo, Jesús fue retenido por la multitud y tuvo que
tratar a la mujer con flujo de sangre. Cuando finalmente no hubo más obstáculos en el
camino de Jairo hacia su milagro, su hija murió. ¿Cuántas
preguntas habrán brotado del corazón de este hombre ante
semejante situación? Actuó de manera correcta y fue respetuoso
durante todo el proceso, pero aún así no se libró de tener que
enfrentar esa situación.
7) La prueba de la burla
Toda persona de Fe debe enfrentar este último obstáculo en la carrera
hacia su milagro. ¿Cuántas veces tuvimos que atravesar conflictos
financieros y Dios nos pidió que entregáramos todo lo que teníamos?
Solo quienes son gobernados por el Espíritu Santo están en
condiciones de comprender esas paradojas del Reino, porque para
los incrédulos siempre serán locuras. Muchas personas pierden su
milagro por ceder ante este último obstáculo. La tentación de Jesús
fue una burla del diablo hacia su persona y llegó en el momento de su mayor debilidad
física. La respuesta de Jesús fue: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra
que sale de la boca de Dios”. Esta declaración reflejaba la certeza y la convicción sobre
la Palabra que sustentaba Su Fe.
“VIDA DE FE” 18
Los enemigos de la Fe
Castillos en el aire
Todas las personas normales tienen proyectos y expectativas en su vida que desean
concretar. El problema surge cuando depositamos demasiadas expectativas sobre
ciertas situaciones que surgen de nuestra alma y no tienen nada que ver con el Reino
de Dios. No tienen por qué ser cosas malas. Pero todo deseo que se origina
en nuestra alma, aunque pueda parecer bueno, terminará apartándonos del
camino del Señor. Esta es una de las fuentes que causa frustración y
sufrimiento en muchos cristianos. Creemos que por ser hijos de Dios
tenemos derecho a recibir todo lo que se nos ocurra e invertir nuestras
vidas como mejor nos parece. Pero Dios no está obligado a
subvencionar nuestras ideas brillantes. La gente suele invertir una
gran cantidad de energía emocional en aquellos proyectos que
considera viables para su vida. Pero muchas veces terminan diciendo:
“no esperaba que las cosas sucedieran de esta manera”. En algún
momento del proceso dejaron de depender del Señor y comenzaron a confiar en
sus propias capacidades.
El orden correcto
Los problemas comienzan cuando anteponemos las expectativas a
los proyectos. Este engaño sutil nos lleva a creer que todas las ideas
que vienen a nuestra mente surgen del corazón de Dios y no es así.
Nuestras expectativas solo deben depositarse en los sueños o
proyectos que Dios nos revela por medio del Espíritu Santo. En la vida
del Reino, primero debe ir lo que Dios imparte y luego las
expectativas. Eso nos mantendrá libres del camino de la
dependencia emocional que nos lleva hacia un sentimiento de culpa y
luego hacia la frustración. Toda expectativa que no recibe respuesta
es una fuente de frustración. Las personas frustradas se caracterizan
por emplear un lenguaje cargado de negatividad y amargura que termina
contaminando a todos los que también depositaron sus expectativas en el proyecto de
vida equivocado.
“VIDA DE FE” 19
energía emocional en aquellas cosas que Dios nos entregó, cosecharemos el fruto
de justicia en paz.
Como el resultado no fue el que esperaba, se deprimió hasta la muerte. Las palabras
de Jonás no pueden ser más gráficas: “Al ver Dios lo que hicieron, es decir, que se
habían convertido de su mal camino, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción
que les había anunciado. Pero esto disgustó mucho a Jonás, y lo hizo
enfurecerse. Así que oró al Señor de esta manera: ¡Oh Señor! ¿No era esto lo que
yo decía cuando todavía estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis,
pues bien sabía que tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno
de amor, que cambias de parecer y no destruyes” (Jonás 3:10-4:2). Jonás se
disgustó con Dios porque no procedió conforme a sus expectativas.
Resolviendo el problema
Este problema es mucho más común de lo que pensamos. Si no nos arrepentimos y lo
resolvemos correctamente, terminaremos asumiendo actitudes como las de Jonás,
increpando a Dios porque no hizo lo que esperábamos o no lo hizo de acuerdo a nuestro
plan. Cuando tratamos de meter a Dios dentro de la caja de nuestros pensamientos,
reducimos la Fe a nuestra capacidad de acción. Por eso no logramos obtener los
resultados que Dios nos garantiza por medio de Su Palabra. Pero si nos arrepentimos
y revertimos este proceso, reenfocamos nuestra Fe en el poder y la grandeza de
Dios, fortaleciéndonos y madurando para seguir avanzando en el Reino. No se trata de
hacer todas las cosas que se nos ocurran, sino hacer todo lo que Él quiere que
manifestemos en la Tierra.
“VIDA DE FE” 20
Un problema de identidad
Los temores que afectan a los cristianos y los llevan hacia la incredulidad reflejan un
problema de identidad. Cuando desconocemos quienes somos en Cristo y nuestra
posición en Su Reino, siempre tenderemos a medir todas las cosas desde nuestra
perspectiva. Esto limita la manifestación del poder de Dios
porque nuestra Fe no logrará adquirir la sustancia necesaria
para poder edificar un puente entre las necesidades
materiales y las soluciones sobrenaturales. Para
desarrollar nuestra identidad como hijos de Dios, debemos
cultivar una relación personal con el Padre. Cuanto más
intensa es nuestra comunión con Él, más se desarrollará
nuestra nueva naturaleza. El apóstol Pablo lo describió de
la siguiente manera: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo
vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios,
quien me amó y dio su vida por mí” (Gálatas 2:20). La Fe que viene por medio de la
revelación del Espíritu Santo nos hace caminar en la sobrenaturalidad del Reino como
hijos de Dios.
El problema de la inmadurez
Cuando nuestra identidad como hijos de Dios no es sólida, tendemos a relacionarnos
con los asuntos del Reino en una forma inmadura. Nos involucramos en la obtención
de cosas que no necesitamos o por motivos egoístas. Pero cuando no logramos los
resultados que queremos, siempre tratamos de encontrar una persona o alguna
situación a quien responsabilizar por nuestro fracaso. El primer síntoma de madurez es
asumir la responsabilidad personal ante cualquier situación de la vida, tanto en los
éxitos como en los fracasos. Desarrollar una vida de Fe implica adquirir el carácter de
Cristo en todos nuestros caminos. Pablo podía declarar que vivía por la Fe del Hijo de
Dios porque había aprendido a someter sus anhelos personales a los intereses del
Reino.
La Fe de un hombre maduro
El apóstol Pablo describe la condición de vida de alguien que desarrolló una Fe madura,
fundamentada en una relación personal con Dios. Podemos ver esto en el pasaje de 2
Corintios 6:4-10: “Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como
servidores de Dios: en sufrimientos, privaciones y angustias; en azotes, cárceles y
tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre. Servimos con pureza,
conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero; con
palabras de verdad y con el poder de Dios; con armas de justicia, tanto ofensivas como
defensivas; por honra y por deshonra, por mala y por buena fama; veraces, pero
tenidos por engañadores; conocidos, pero tenidos por desconocidos; como
moribundos, pero aún con vida; golpeados, pero no muertos; aparentemente tristes,
pero siempre alegres; pobres en apariencia, pero enriqueciendo a muchos; como si no
tuviéramos nada, pero poseyéndolo todo”.
El ciclo de la respuesta
“VIDA DE FE” 21
Pablo no niega las dificultades por las cuales tuvo que atravesar a lo largo de todo el
proceso hacia la madurez de su carácter. Pero no se enfoca solo
en el sufrimiento, sino en la salida que se presenta ante cada
una de esas dificultades. En síntesis, está describiendo un
proceso de presión por medio del cual la Fe adquiere la
sustancia necesaria para desembocar en una salida que cierra
el ciclo de la bendición. Una Fe madura nos permitirá gozar
del ciclo completo de la bendición de Dios sobre nuestra
vida, porque nos revelará el cuadro completo. Pero si nos
concentramos solamente en la primera parte (las dificultades)
y perdemos de vista las manifestaciones de la bendición del Reino, nos llenaremos de
amargura. Este es uno de los mayores enemigos para el desarrollo de nuestra Fe.
Satanás siempre tratará de enfocarnos en las dificultades del proceso de preparación
para que nunca podamos disfrutar de las bendiciones que Dios preparó para cada uno
de nosotros. Aunque recibamos las respuestas que el Señor nos prometió, no podremos
disfrutar esa victoria por sentirnos amargados y derrotados.
Un ejemplo práctico
Cuando Moisés envió los espías a inspeccionar la tierra prometida, no escogió
personas al azar, buscó entre los príncipes de cada tribu. Estas personas estaban
entrenadas para ver las cosas desde un punto de vista diferente al resto del pueblo
porque eran líderes. Los doce espías salieron con grandes expectativas por la
descripción que Dios había hecho de la tierra que debían ocupar. Pero cuando se
encontraron con las dificultades presentes sobre el terreno, el cuadro mental que tenían
de la tierra prometida chocó con la realidad. Dios nunca les mintió acerca de las
características de la tierra cuando les dijo que era buena y de ella fluía leche y miel.
Incluso cuando regresaron al campamento con el testimonio del producto de la tierra,
todos quedaron asombrados porque la realidad superaba lo que habían
imaginado.
El problema de idealizar
“VIDA DE FE” 22
Cuando los espías comenzaron a dar su reporte mencionando a los gigantes que
poblaban la tierra y las características de las ciudades fortificadas, sus palabras
chocaron contra las expectativas de la gente. Asumieron que Dios los había
engañado porque les ocultó las dificultades que deberían enfrentar para ocupar la
tierra. Muchas personas continúan actuando de la misma manera cuando reciben una
promesa de Dios, idealizando tanto las cosas que al enfrentarse con la realidad, caen
en frustración. El Señor nunca nos dijo que el camino hacia nuestra bendición sería
cómodo y sin sufrimientos. Por eso es importante conocer el camino por donde el
enemigo tratará de atacar nuestras emociones.
Un enemigo derrotado
La Palabra de Dios declara que enfrentamos un enemigo derrotado, humillado y
despojado de todo poder por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo. El
pasaje de Hebreos 2:14-15 dice así: “…él también compartió esa naturaleza humana
para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte, es decir,
al diablo, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a
esclavitud durante toda la vida”. Esta es nuestra realidad legal como hijos de Dios. Pero
a nosotros nos toca la tarea de aplicar ese fundamento legal a nuestra mente para
que cambie nuestra manera de vivir. En síntesis, Jesucristo derrotó al enemigo, pero
aplicar ese decreto legal para defender el territorio que nos asignó dentro del Reino
es nuestra responsabilidad.
Engaño y distracción
Satanás tratará de utilizar todos los recursos que se encuentren a su alcance para
engañarnos, distraernos y alejarnos del camino hacia la concreción de nuestro
propósito en el Reino. Si debe tendernos una trampa en el área financiera o sexual
(entre otras), no dudará en establecer una estrategia precisa para lanzar su ataque. El
enemigo no tiene forma de conocer nuestro destino dentro del Reino de Dios, pero
puede detectar nuestro potencial. Entonces tratará de rodearnos de todas las
experiencias negativas posibles para cegarnos en el camino hacia nuestro propósito en
Dios. Cuando nos encontremos delante de un desafío de Fe que nos promoverá hacia
otro nivel de autoridad en el Reino, Satanás nos recordará esas experiencias del pasado
para tratar de paralizarnos emocionalmente.
Ejemplos
Si en el pasado tuvimos que atravesar por experiencias de escasez, el mensaje será:
no te va a alcanzar. Si pasamos por experiencias de abandono, el mensaje será: Dios
te dejará solo. La lista de experiencias negativas puede ser interminable. El objetivo
de las tinieblas es quitarle sustancia a nuestra Fe, llevándonos a tener certeza y
convicción, pero basadas en las experiencias negativas. La decisión de avanzar
sobre la legalidad de nuestra redención y arrebatar lo que Dios nos entregó o
retroceder, siempre será nuestra. David tenía todo el derecho legal para defenderse
de Saúl y accionar en su contra. Pero aún así decidió sujetarse a la voluntad de Dios y
no tocar al ungido. Esa actitud le abrió las puertas para acceder al trono del reino de
Israel. Pero Saúl perdió el reino por alterar el orden sacerdotal establecido por Dios
y ofrecer sacrificios. Prefirió esgrimir sus razones válidas a nivel humano para justificar
su obrar y dejar en un segundo plano la voluntad de Dios. La actitud de David ante una
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Ley de Dios hizo que el Espíritu trasladara la corona del reino de Israel desde la cabeza
de Saúl hacia la suya.
Tres estrategias
Satanás tratará de hacernos abandonar la Fe en Jesucristo por tres caminos diferentes:
1) Oposición
2) Acusación
3) Suplantación o imitación
1) Oposición
El nombre satanás significa “el que se opone”. Una de las estrategias de acción del
enemigo es levantar una oposición tenaz ante nuestro avance en el Reino de Dios.
Todo aquello que abra espacios para la manifestación de la Gloria de Dios en nuestra
vida será un motivo que generará la oposición de las tinieblas. Todas las tentaciones
que satanás coloca en nuestro camino tienen por objetivo levantar una duda en
nuestros corazones acerca de la Palabra de Dios. Las tinieblas no tienen el poder para
arrancar la Palabra sembrada en nuestros corazones porque es un proceso generado
por el Espíritu Santo. Simplemente levantará una oposición tan tenaz que nos llevará
a cuestionar la Palabra que recibimos y en ese punto comenzaremos a desviarnos del
camino de nuestra bendición.
Toda oposición nos llevará hacia un sitio llamado “desierto” donde padeceremos fatiga
y cansancio emocional. Solo podrán salir del desierto emocional los que persistan
aferrados a las promesas que el Señor declara en Su Palabra. Toda oposición de las
tinieblas es una mentira que se cae con el tiempo. Quienes logren atravesar ese
momento, saldrán del desierto con un nivel de resistencia emocional y un
conocimiento vivencial del poder del Señor que antes no tenían.
2) Acusación
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Por medio de esta estrategia el enemigo intentará convencernos de una falsa realidad.
Los cristianos inmaduros o con una identidad endeble, no dudarán en creer todo
argumento que llegue en su contra. Si desconocemos el alcance de la obra redentora
de Jesucristo sobre nuestra vida, seguiremos creyendo que los pecados del pasado
tienen poder para influenciar nuestro presente. La falta de conocimiento nos lleva a
exagerar. Muchas personas creen que pecaron solo por tener un pensamiento
equivocado y eso es motivo suficiente para que Dios los deseche de Su Reino. En
realidad olvidan que Dios los recibió con amor cuando estaban muertos en sus delitos
y pecados, dándoles vida por medio de Jesucristo. El apóstol Pablo lo define de la
siguiente manera: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas
viejas pasaron; todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Hasta que este
pasaje no se haga realidad en nuestra vida, corremos el riesgo de creer y asumir
como verdadera cualquier mentira que el diablo arroje sobre nosotros.
El ejemplo de Job
El pasaje de Job 1:1 describe el carácter de este hombre: “En la región de Uz había un
hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal. Este
hombre se llamaba Job”. Esas palabras salieron de la boca de Dios (v.8), no fue la
opinión de ningún hombre o ministro. Pero satanás tuvo el atrevimiento de desafiar a
Dios diciendo que Job era así por todos los bienes que recibía de Su mano. Entonces
Dios le permitió a satanás tocar todo lo que tenía Job, salvo su vida. ¿Cuál es el
sentido de semejante actitud? Dios sabía que Job no retrocedería ante ese ataque, por
eso lo permitió. Por otro lado, la Fe de Job necesitaba adquirir la sustancia que solo
puede venir a través de una experiencia personal con Dios en el desierto. Las
palabras de Job reflejan la Fe de un carácter maduro: “…Si de Dios sabemos recibir lo
bueno, ¿no sabremos también recibir lo malo? A pesar de todo esto, Job no pecó ni
de palabra” (Job 2:10).
3) Suplantación o imitación
El diablo es un experto en el arte de imitar o suplantar aquello que es genuino. Cuando
Lucifer se rebeló contra Dios logró engañar a la tercera parte de los ángeles para que
se rebelaran con el. Desde entonces realiza señales, maravillas y prodigios falsos.
¿Puede satanás realizar milagros? No solo puede, los hace permanentemente
buscando engañar a los cristianos inmaduros. ¿Cómo es posible que las filas de
las sectas pseudo cristianas estén pobladas de personas que confesaron a Cristo como
Salvador? Fueron engañadas porque su corazón no se convirtió a la Palabra,
simplemente se congregaban de una manera ritual. Por eso no les costó demasiado
cambiar un rito por otro.
El diablo tiene la capacidad de proveernos todas las cosas que se nos ocurran por la
vía rápida, porque sabe que una respuesta fuera de tiempo nos apartará de nuestro
propósito en el Reino. Cuando presentamos nuestras peticiones ante Dios, recibiremos
las respuestas cuando nuestra Fe sea lo suficientemente madura y la bendición no nos
destruya.
La seducción
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Una de las historias de la mitología griega trata acerca de un grupo de sirenas que
habitaban en una isla que se encontraba en la ruta de los barcos que navegaban por el
Mar Mediterráneo. Cada vez que un barco se acercaba a la isla, las sirenas comenzaban
a cantar y seducían a los marinos para que se acercaran hacia ellas. Todos los que
sucumbían a los encantos de las sirenas terminaban destruyendo sus barcos contra las
rocas de la costa. La finalidad del canto seductor de las sirenas era robar, matar y
destruir las vidas de todos los marinos que navegaran cerca de esa isla. Esa es la
táctica que emplea satanás al presentarse como ángel de luz. Los cristianos inmaduros
suelen menospreciar el poder seductor que tiene el diablo al presentarse de esta
manera.
En ese momento todas las cosas que siempre guardó dentro de su corazón saldrán a
la luz y quedarán expuestas. El diablo conoce esta situación y hará todo lo que esté a
su alcance para desviarlo de su propósito en Dios. Es necesario dar tres pasos para
mantenernos enfocados en lo que el Señor preparó para nosotros:
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2) Creer que todo lo que el Señor anhela para su vida, porque es bueno y me
hace bien.
Pero es imposible caminar sobre una senda que no podemos ver. Como
mencionamos antes, todas las experiencias de nuestra vida donde vimos la mano de
Dios aportarán sustancia a nuestra Fe. Eso nos lleva a mirar las promesas que recibimos
con certeza y convicción. Para ver la concreción de todos los sueños que el Espíritu
Santo depositó en nuestros corazones, necesitamos concebir la vida desde el trono
del Señor. Desde allí podremos ver cómo todos los sueños que Dios depositó en
nuestro corazón, pasan a formar parte del terreno de lo posible.
1) Certeza. Cuando asumimos que las palabras que Dios habla sobre nuestra vida
son ciertas, se establece un fundamento legal para la manifestación de Su poder
sobrenatural. Al accionar sobre este fundamento, desarrollamos la primera condición
para seguir avanzando: la certeza. El diccionario define esta palabra de la siguiente
manera: “conocimiento seguro y claro de algo. Firme adhesión de la mente a
algo conocible, sin temor de errar”. Tener certeza implica tomar la decisión de
anclar nuestra mente de manera voluntaria a la Palabra de Dios y esperar su
manifestación en el plano natural. El puente para que esto suceda es la Fe.
2) Convicción. Para que nuestros sueños puedan ver la luz, debemos tener convicción
y esta se alimenta de las cosas que valoramos. El diccionario define esta palabra de la
siguiente manera: “idea religiosa, ética o política a la cual se está fuertemente
adherido”. Nadie se compromete con causas que carecen de valor. Cabría
preguntarnos hasta qué punto nos valoramos a nosotros mismos como agentes de
cambio con la capacidad sobrenatural para transformar la sociedad que nos rodea.
Nadie puede llevarnos hacia un lugar donde pensamos que no merecemos estar.
¿Cuántas palabras proféticas quedan en el camino solo porque la gente no logra verse
desde el punto de vista de Dios? La Fe nos da la fuerza necesaria para mantenernos
“VIDA DE FE” 27
firmemente adheridos a las promesas de Dios y así poder atravesar cualquier
circunstancia negativa.
El poder de la comunión
Es imposible manifestar en el plano natural algo que Dios gestó desde la eternidad sin
aprender a escuchar Su voz. Esto requiere dejar de hacer todas aquellas cosas que nos
parecen bien y limitarnos a realizar solo las que Dios estableció para nuestra vida.
Nacimos dentro de una cultura que promueve, facilita, reconoce y premia a
aquellos que se sumergen en el activismo. Desde pequeños nos acostumbramos a
recibir recompensas por “hacer”, mientras se nos enseña que “no hacer” es una
maldición. Pero las cosas no funcionan de esa manera dentro del Reino de Dios. Si
queremos edificar la voluntad del Rey, debemos relegar a un segundo plano nuestra
propia voluntad o nuestro hacer particular. Básicamente, tener comunión con Dios
es desarrollar un contacto estrecho con Él y eso implica aprender a quedarnos quietos
y reposar en Su presencia. Es imposible manifestar la mente de Cristo si no tenemos
contacto con ella. Por eso una Fe sólida no se expresa por hacer o lograr muchas cosas,
sino concretando las ideas o pensamientos que salen del corazón de Dios.
1) Entusiasmo
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2) Constancia
3) Paciencia
4) Perseverancia
5) Humildad
6) Discernimiento
7) Visión
Esta no es una fórmula mágica. Simplemente son los pasos prácticos que se repitieron
en cada una las historias de estas personas. Recuerde que usted no es alguien común
porque la Unción del Señor reposa dentro de su vida. Atrévase a desatar lo que recibió
y su nombre será reconocido como una fuente de soluciones.
Resultados directos
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Cuando desarrollamos una vida basada en estos puntos, siempre habrá resultados
favorables. Podemos resumirlos de la siguiente manera:
Características de la gente de Fe
Todo tesoro secreto tiene una llave
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Cuando Jesús habló con Nicodemo respecto del Reino de los Cielos le dijo lo siguiente:
“De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios,
dijo Jesús. ¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo?, preguntó Nicodemo.
¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer? Yo
te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no
puede entrar en el Reino de Dios, respondió Jesús. Lo que
nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es
espíritu. No te sorprendas de que te haya dicho: ‘Tienen
que nacer de nuevo’. El viento sopla por donde quiere y lo
oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo
mismo pasa con todo el que nace del Espíritu” (Juan 3:3-8).
Ambos estaban hablando de lo mismo, pero desde planos
espirituales diferentes. Nicodemo evaluaba su situación y
trataba de comprender lo que Jesús decía desde su
naturaleza humana, por eso no lograba “acceder” al secreto escondido en las palabras
del Maestro.
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Cada nuevo nivel de desafíos reclama una mayor consagración a los caminos del Señor
y eso desatará niveles crecientes de Su Gloria a través de nuestra vida. El problema es
que la Gloria de Dios no se desata de manera automática o por seguir una serie de
“procedimientos administrativos” en el Reino. Cuando el rey Salomón terminó de
edificar el Templo de Jerusalén, se presentó ante Dios con una gran cantidad de
ofrendas, holocaustos y sacrificios para consagrar el edificio. Luego mandó traer el Arca
del Pacto, (el cofre donde se encontraban las tablas de la Ley, el maná y la vara de
Aarón). Cuando el Arca fue depositada en el lugar santísimo dentro del Templo sucedió
lo siguiente: “Y por causa de la nube, los sacerdotes no pudieron celebrar el culto, pues
la Gloria del Señor había llenado el templo” (1 Reyes 8:11). La Gloria de Dios no
se puede fabricar o falsificar, solo se manifiesta a través de personas consagradas
que deciden rendir sus vidas voluntariamente a los pies del Señor.
“La Fe acciona la llave que nos permite el acceso ilimitado a los tesoros que Dios
destinó para nosotros desde
antes de la Creación del mundo”
Héroes de la Fe
Creados para conquistar
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El pasaje de Deuteronomio 28:2 dice así: “Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas
bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre” (Deuteronomio 28:2). El
pasaje completo enumera una serie de bendiciones que alcanzan a todos los que
obedecen la voluntad de Dios. Es necesario afirmar que todas las manifestaciones de
la bendición de Dios que recibimos sobre nuestra vida, vienen para que podamos
reflejar Su Gloria, no la nuestra. Cada vez que alcanzamos un objetivo que Dios
estableció para nosotros, conquistamos un terreno que antes estaba bajo el dominio
del enemigo y plantamos un estandarte de Su Reino. En eso consiste nuestra tarea
como hijos de Dios. Aunque siempre aparecerán dificultades en todo proceso de
conquista, simplemente estarán allí para fortalecernos emocionalmente y desarrollar
nuestra Fe.
Un cambio de mentalidad
Todos nosotros tenemos una manera de pensar, concebir o
interpretar la realidad que desarrollamos en base a nuestras
experiencias de vida. Esa manera de interpretar la realidad
puede ser positiva o negativa. Será positiva en tanto edifique
en nosotros los valores eternos del Reino de Dios, pero traerá
resultados muy negativos si solo edifica nuestro parecer. El
apóstol Pablo lo describe de la siguiente manera: “No se
amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante
la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la
voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos
12:2). Si queremos ver la Gloria de Dios en todo lo que
realicemos en nuestra vida, debemos cambiar nuestra manera de pensar para poder
“comprobar” la calidad de Su bendición. Cuando comprobamos que todo lo que Dios
estableció para nosotros es bueno, agradable y perfecto, nuestra Fe adquiere la
sustancia que necesita para traer certeza y convicción a nuestra vida. Esto nos
permite seguir avanzando hacia niveles cada vez mayores de conquista.
“VIDA DE FE” 33
El poder de lo conocido
Para ver cosas nuevas, en primer lugar deberá despojarse de todo pensamiento
familiar. Cada vez que Dios le hable de moverse hacia un nuevo nivel de Gloria, implica
un nivel de consagración cada vez más profundo. La decisión no pasa por dejar de
hacer lo malo para hacer lo bueno, sino dejar lo bueno para avanzar hacia la
excelencia. El conocimiento siempre nos brindará el poder para manejar algunas
cosas. Pero será un poder que nos ata y nos limita al mundo conocido. Todo lo que
Dios tiene para darnos se encuentra en un terreno desconocido y es allí donde debemos
accionar en la Fe para alcanzar lo que nos prometió. Recuerde que cada respuesta que
recibimos de Dios agregará un nuevo nivel de certeza y convicción que nos alentará a
seguir caminando con Él. No necesitamos ejercer Fe para recibir lo mismo de siempre.
Pero la experiencia de conocer el carácter del Padre aportará la sustancia necesaria a
nuestra Fe para que podamos concretar todo lo que nos prometió.
Las distracciones
Uno de los puntos de los que debemos cuidarnos a la hora de considerar el camino para
la manifestación de la bendición de Dios es la distracción. Muchas personas suelen
perder en los últimos metros las respuestas por las cuales oraron y clamaron durante
años. Todos los que tienen al Espíritu Santo en sus vidas recibieron la bendición de
Dios. Por lo tanto, no existe poder alguno que pueda maldecirlos. Pero existen
situaciones en las vidas de las personas que pueden detener la manifestación de la
bendición de Dios y el resultado será el mismo al de una maldición. Las causas pueden
ser muy variadas, pero todas reconocen cuatro fuentes principales:
1) Desobediencia
2) Impureza de corazón
3) Falta de visión
4) Obstinación
1) Desobediencia
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El Reino de Dios responde a la ley del todo o nada, es decir: no se mueve por
promedios. Hay personas que creen que un porcentaje aceptable de obediencia
desatará un porcentaje correspondiente de bendición
y esto no es así. La voluntad de Dios se obedece o
se rechaza, no existen las recompensas por
promedios de productividad. Solemos caer en el
engaño de pensar que Dios nos recompensará igual.
Por eso la obediencia parcial o la demora en
obedecer también significan desobediencia.
2) Impureza de corazón
Jesús dijo: “Lo que contamina a una persona no es
lo que entra en la boca sino lo que sale de ella”
(Mateo 15:11). Todo lo que sale de nuestra boca
refleja nuestros pensamientos y al declararlos,
abrimos o cerramos nuestros caminos. La gente
suele asociar la impureza de corazón con la práctica de pecados ocultos, pero en
realidad tiene que ver con pensamientos o maneras de concebir la realidad. Un
pensamiento opuesto a la voluntad de Dios, guiará nuestras acciones en la dirección
contraria a la manifestación de nuestra bendición.
3) Falta de visión
Cuando perdemos el punto de vista de Dios acerca de nuestra vida, comenzamos a
movernos y evaluar la realidad según nuestros propios criterios. La falta de
discernimiento o visión espiritual nos lleva a tomar decisiones “a tientas”. Por lo tanto,
tropezamos con cada paso que damos y nos desviamos del propósito de Dios,
alejándonos del camino donde se manifiesta Su bendición.
4) Obstinación
La palabra dice: “Como pecado de adivinación es la rebelión, como ídolos e idolatría la
obstinación. Por cuanto rechazaste la palabra de Jehová, también él te ha rechazado
para que no seas rey” (1 Samuel 15:23). La obstinación se define como: “pertinacia,
porfía o terquedad”. Esto implica persistir de manera consistente en una conducta
que se opone a la voluntad de Dios, creyendo que es la correcta. Básicamente es la
idolatría de nosotros mismos o de nuestros propios
criterios personales.
El terreno de lo posible
“VIDA DE FE” 35
El Cielo está a favor de los que creen. La Palabra dice que sin Fe es imposible agradar
a Dios. Para recibir todas las promesas que pesan sobre nuestra vida desde la
eternidad, debemos caminar sobre una Fe sólida y fundamentada en la experiencia de
una relación personal con el Señor. Debemos plasmar en el plano natural todas las
cosas que Dios destinó sobre nuestras vidas para que podamos manifestar Su Gloria.
Creer cada palabra que salió de la boca de Dios hacia nosotros, nos otorga un derecho
legal para operar en Su poder sobre el plano natural. Si aprendemos a depender del
Padre, todos los recursos sobrenaturales del Cielo operarán a nuestro favor. Esto nos
hará caminar sobre el terreno donde todas las cosas son posibles.
Aprendiendo a esperar
Todas las personas que lograron grandes cosas para Dios tuvieron que aprender a
esperar. Esto se opone a lo que dicta nuestra cultura donde todo debe ser rápido, ya
y ahora. Se nos enseña que el tiempo es dinero, por eso consideramos cualquier
“retraso” como una pérdida o una mala administración de los recursos. Pero en el
Reino de Dios las cosas no funcionan de esta manera: toda espera implica un
proceso de maduración interna. Dios nunca nos entregará una respuesta que nos
aparte, demore, entretenga o aleje de Sus caminos. La paciencia es un fruto del
Espíritu y como tal, debemos aprender a esperar los tiempos necesarios para su
manifestación. Por más que tratemos de apresurar la aparición de un fruto, la semilla
no se sujetará a nuestras ansiedades porque responde a una serie de leyes que escapan
a nuestro control. La espera nos enseña a dejar a un lado nuestra concepción de las
cosas para aprender a sujetarnos a los tiempos de Dios. El tiempo de espera siempre
será contabilizado como un crédito a nuestro favor. Por eso la cosecha que recibimos
siempre es mucho mayor a lo que sembramos.
La Fe no caduca
“VIDA DE FE” 36
Como la Fe es una de las manifestaciones del carácter de Dios, todo lo que se establezca
bajo este parámetro de vida no sufre las consecuencias del paso del tiempo. Por
lo tanto, el lenguaje de la Fe siempre se expresará en tiempo presente, aunque pasen
años entre la palabra que recibimos y la respuesta. Recuerde que Dios es eterno y no
tiene problemas con el tiempo cronos. Él dispone de todo el tiempo necesario para que
nuestro carácter sea formado antes de la respuesta. La Palabra dice: “La bendición de
Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22). ¿Por qué
no añade tristeza? Porque cada vez que se manifiesta la bendición de Dios, siempre
encuentra el fundamento adecuado sobre el cual asentarse. El Padre nunca
depositará Su bendición sobre un fundamento emocional endeble y frágil. Por eso Dios
nunca se apresura ni se retrasa.
Remueva la piedra
Toda hazaña se encuentra detrás de una gran piedra. Cuando Jesús se enfrentó a la
tumba de Lázaro, había un obstáculo entre Él y el milagro. Cuando el Maestro se enteró
que su amigo estaba enfermo declaró: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para
la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” (Juan 11:4). Antes
que Jesús llegara a Betania, el clima espiritual era de abatimiento y derrota. La familia
de Lázaro y sus vecinos se habían entregado al sentimiento de
dolor por la pérdida de un ser querido. En resumen, aceptaron
la derrota. En el plano natural, la roca era el objeto enorme
que bloqueaba la tumba de Lázaro. Pero en el plano espiritual,
la roca era mucho más grande y se llamaba incredulidad. Jesús
tuvo que remover la incredulidad de los corazones de sus
discípulos a lo largo de todo el camino hacia Betania.
Las primeras palabras que recibió Jesús de su amiga Marta ni
bien llegó a Betania fueron: “…si hubieras estado aquí, mi
hermano no habría muerto” (Juan 11:21). Pero la respuesta del
Maestro fue: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en
“VIDA DE FE” 37
mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá
eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:25-26). Vemos la insistencia de Jesús al
reafirmar de manera consistente que Él era la vida. En la medida que cada uno de los
que se encontraban en ese lugar creía, la piedra de la incredulidad se desmoronaba y
el milagro estaba cada vez más cercano. Cuando Lázaro salió de la tumba, la Gloria de
Dios se manifestó a través de la vida de Jesús, expresando al héroe que había dentro
de Él. ¿Adivine quién fue el protagonista del momento?
¿Qué ve?
“VIDA DE FE” 38
Todo conquistador tiene un territorio en particular y todos los recursos necesarios
asignados por Dios para redimirlo. Pero es necesario que la Fe tenga un punto de
contacto para poder operar. En el caso de Jeremías fue una vara de almendro. Dios
le preguntó: “¿Qué ves tú, Jeremías? Yo respondí: ‘Veo una vara de almendro’”
(Jeremías 1:11). La manifestación material de la bendición de Dios a través de la
persona de Jeremías era una vara de almendro. Pero la Palabra profética recién llegó
cuando pudo ver. Dios le dijo: “Bien has visto, porque yo vigilo sobre mi palabra
para ponerla por obra” (Jeremías 1:12). Entonces se puede ver, pero de la manera
equivocada. Si abrazamos el propósito de Dios con el espíritu incorrecto, sin
convertirnos a Su Palabra, corremos el riesgo de ver mal. Recién allí Dios confirma
Su intervención directa en el asunto, garantizándole a Jeremías los resultados de su
ministerio. La palabra hebrea empleada para “almendro” es la misma utilizada para
“apresurar”. En síntesis, cuando Jeremías pudo ver lo mismo que Dios, se aceleró
dramáticamente el proceso de concreción de la profecía. Debemos ver con claridad el
territorio que Dios nos entregó para conquistar, creyendo que Su poder y Su respaldo
van con nosotros.
“Debes tener un sueño tan grande que sea imposible de realizar si Dios no se
involucra en el asunto”
John Haggai
El poder de un sueño
Todo proyecto de Dios se encuentra en el futuro. Por eso las personas que poseen este
don están más interesadas y enfocadas en lo que vendrá que en las historias
denominacionales del pasado. Los testimonios de quienes nos
precedieron deben ser una fuente de inspiración para nuestros
días, pero nunca transformarse en objetos de adoración. El don
de Fe nos imparte una capacidad sobrenatural para concentrarnos
en la concreción de la obra que Dios nos ordenó realizar, pasando
por encima de toda dificultad, sufrimiento y obstáculo.
Cuando Dios le ordenó a Noé que construyera un arca en medio
del desierto, la oposición del medio que lo rodeaba fue intensa y
persistente. Pero Noé tenía una convicción sobrenatural que le
permitió mantenerse enfocado en la tarea durante 80 años,
esperando un suceso que jamás había ocurrido antes. Hasta el diluvio, la irrigación de
los campos ocurría por medio de un vapor que surgía desde la tierra.
La crítica
Cuanto mayor sea el sueño que Dios nos imparte, mayor será la crítica y la oposición
que recibiremos. Esto es particularmente cierto en el caso
de quienes son llamados a realizar grandes cosas. La
seguridad absoluta acerca de lo que Dios les encomendó
realizar, no deja espacio alguno dentro de sus corazones
para la duda. Las tinieblas se ensañan de una manera
especial en contra de todos los que tienen grandes sueños,
haciendo todo lo posible para que desistan de sus caminos.
Por eso las personas que tienen el don de Fe suelen ser
incomprendidas y presentan serias dificultades para
relacionarse con los demás. Las personas que están en
condiciones de acompañar a los grandes soñadores no son
numerosas. No es sencillo vivir junto a alguien que está más preocupado por los
asuntos del futuro que por los problemas del presente.
La impaciencia
“VIDA DE FE” 40
Las personas ungidas por el don de Fe suelen ser impacientes porque no pueden
esperar que el sistema religioso o social apruebe sus sueños. Son llenos de coraje y
energía, por lo cual no temen encarar cualquier proyecto que Dios ponga en sus
caminos. Por lo general, estas personas están seguras que Dios los llevará lejos,
aunque no tengan la menor idea acerca de cómo sucederá.
Los soñadores son incomprendidos crónicos. Pero la misma
impaciencia que demuestran ante la pasividad de las personas
comunes, se transforma en la fortaleza necesaria para
esperar el tiempo profético establecido por Dios. Los
principales enemigos de los hombres de Fe son los mediocres
que aman el statu quo. Un mediocre se opondrá a todo
cambio que abra las puertas al progreso porque se sentirán
amenazados y su conformismo será expuesto. La crítica de
los mediocres es la mejor señal que confirma el don de Fe sobre una persona.
“VIDA DE FE” 41
La Fe como título legal
Vivir bajo un sistema legal nos brinda el marco adecuado para poder desarrollarnos y
expandirnos como personas. Pero mientras nos abre una serie de puertas, también nos
impone una cantidad de obligaciones que debemos cumplir. Para poder acogernos a
los beneficios de las leyes, es imprescindible aprender a obedecerlas. La Fe opera como
un título legal a nuestro favor que nos permite acceder al propósito de Dios para
nuestra vida. Pero esto nos exige la obediencia absoluta y total a las leyes del Reino
de Dios, consagradas en Su Palabra. Es imposible exhibir la Fe como un título legal si
vivimos en la ilegalidad. A los que viven fuera de la ley se los llama prófugos o
forajidos. En ese caso, las mismas leyes que proveen el marco legal para su desarrollo
como ser humano, operan en su contra por causa de su desobediencia.
El enfoque correcto
Muchas personas piensan que ser cristianos y vivir bajo la Gracia nos libera de cumplir
la ley de Dios. Ese error de interpretación siempre se paga caro. Jesucristo nos liberó
de la maldición de la ley (tener que cumplir toda clase de ritos y preceptos para ser
salvos), pero no nos eximió de obedecerla. Jesús dijo: “Pero yo os digo que
cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”
(Mateo 5:28). Para transgredir una ley debemos ejecutar actos que violenten sus
enunciados. Pero el Señor nos dice que bajo la Gracia cuenta tanto la intención de
nuestro corazón como la trasgresión material de una ley. Por eso no debemos
equivocarnos y pensar que ya no estamos obligados a cumplir la ley de Dios. La
generación de Noé fue condenada por vivir de espaldas a la voz de Dios, pensando que
esa actitud pasaba inadvertida a los oídos del Creador.
Un título legal
La Fe es el título legal que Dios le entrega a cada uno de Sus hijos para poder alcanzar
los beneficios de su herencia en la salvación. Como vimos con anterioridad, la Fe es
una de las manifestaciones del Ser de Dios (como el amor, la justicia, la paciencia, etc).
Por eso la Fe es la clave que activa el acceso a las bendiciones de Dios. Pero las
personas que no nacieron de nuevo o los cristianos que desconocen esta realidad, viven
atados al plano natural. La información que llega a sus vidas a través de sus sentidos,
formará la matriz sobre la cual tomarán sus decisiones. La Biblia es clara
respecto a nuestro criterio personal: “Engañoso es el corazón más que todas las
cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Si nuestra mente recibe la
información incorrecta, nos guiará a tomar las decisiones equivocadas. Por eso no
podemos confiar en la información que nos llega a través de nuestros sentidos.
“VIDA DE FE” 42
Cuando vemos a un mago haciendo un truco, podemos sentirnos tentados a pensar
que nuestros ojos no pueden ser engañados. Pero el negocio de
un mago es engañar a las personas, manipulando la información
que transmite para formar una interpretación incorrecta de la
realidad. El apóstol Pablo lo describió de la siguiente manera:
“¡Gálatas insensatos!, ¿quién os fascinó para no obedecer a la
verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado
claramente crucificado?” (Gálatas 3:1). La Nueva Versión
Internacional dice: “¿quien os ha hechizado?”. La palabra
hechizo es el término griego farmakeia (Strong NT: 5331) del
cual se deriva la palabra pharmakeus (Strong NT: 5332) que
significa “entregar una poción mágica” o “el que droga a alguien”.
El apóstol Pablo les estaba diciendo: ¿quién los drogó? Esta frase describe a una
persona que se encuentra bajo los efectos de una droga que altera su capacidad de
juicio. Si le damos curso libre a la información que llega a nuestra mente por los
sentidos, corremos el riesgo de juzgar las cosas de la manera incorrecta. Los sentidos
pueden ser fácilmente engañados, por eso debemos tomar decisiones dependiendo
solamente de la revelación del Espíritu Santo.
La llave maestra
Cuando concebimos la Fe como un título legal, tenemos en nuestras manos la llave
maestra para acceder a todas las riquezas que Dios depositó en nuestro espíritu. Para
poder accionar sobre este título, debemos conocer y manejar los
términos de su redacción. Ante un contrato legal, las emociones
siempre jugarán un papel secundario. No existe nada más frío y
alejado de los sentimientos que una ley. Si dominamos su
contenido y aprendemos a aplicarla con propiedad, podremos
obtener todos los beneficios consagrados en ella. La Fe es la clave
que nos abre el acceso a los tesoros que están esperando dentro
de nuestro espíritu y esto sucederá cuando seamos capaces de
aplicarla con la visión correcta. Todas las soluciones para los
problemas que experimentamos en nuestra vida ya están dentro de nosotros. Pero
hasta que no podamos ver la solidez y la sustancia de nuestra Fe, no podremos
emplearla como un título legal para desatar todo lo que Dios estableció para nuestra
vida. La Fe no puede operar si no es acompañada de una acción concreta que le permita
dar fruto.
Agentes de cambio
Cuando operamos sobre la Fe como un título legal, nos constituimos en agentes de
cambio efectivos para nuestro entorno. El pasaje de 1 Juan 5:4 dice: “porque todo lo
que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo,
nuestra fe”. Somos agentes de transformación porque cada vez que se manifiesta
nuestra nueva naturaleza sobrenatural, extendemos el Reino de Dios. Todas las cosas
que no funcionan en nuestro entorno comenzarán a encaminarse en la dirección que
Dios estableció porque Su Espíritu Santo encuentra agentes (personas) a través de los
cuales poder manifestarse. Fuimos llamados a restaurar o reconciliar todas las cosas y
las personas con el propósito eterno de Dios. Cuando actuamos en Fe, sembramos el
espíritu opuesto al que gobierna el sistema del mundo. Por lo tanto, cosecharemos
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frutos de paz y justicia eterna. Como sucede con toda semilla, para que pueda dar fruto
debe recibir cuidado y dedicación. Esto se traduce como perseverancia y confesión
correcta. Si abandonamos el camino que Dios nos mostró para manifestar la
bendición, la Fe no podrá seguir operando y el proceso se detendrá. Lo mismo sucederá
si dejamos de confesar la Palabra de Dios durante el proceso.
El problema de la incredulidad
Esto mismo le sucedió al pueblo de Israel cuando se negó a entrar
en la tierra prometida por no creer que Dios tenía la capacidad
para guardarlos y protegerlos. La incredulidad es enemiga de la
Fe porque nos cierra el acceso a nuestra herencia. El pasaje de
Hebreos 3:19 dice: “Y vemos que no pudieron entrar a causa de
su incredulidad”. Cuando existe una raíz de incredulidad en
nuestra vida, será imposible acceder a nuestra herencia en
nuestras propias fuerzas, aunque nos esforcemos por tratar de
lograrlo. Podemos reconocer el origen de la incredulidad en una serie de actitudes
motivadas por un espíritu religioso. Las tradiciones religiosas operan en contra del
espíritu de Fe: “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición”
(Mateo 15:6). Todo lo que Dios hará a través de nuestra vida se encuentra en el terreno
de lo desconocido, fuera del campo de nuestra tradición o nuestras costumbres.
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¿Cuál es el antídoto?
En el verso de Marcos 9:29, Jesús dice: “Este género con nada puede salir, sino con
oración y ayuno”. Cuando Jesús regresó del monte de la transfiguración, tuvo que
enfrentar una discusión fuerte entre sus discípulos y los escribas acerca de un
endemoniado que no lograron liberar. El Maestro los reprendió por discutir con los
escribas incrédulos porque eso los apartó de su lugar de autoridad en el Espíritu.
Cuando dice que ese género no sale sino con oración y ayuno, no habla de la liberación
de demonios sino de la incredulidad. La comunión y la oración llenarán nuestra vida
con los pensamientos de Dios y eso formará una matriz de juicio acorde a los
principios del Reino. Entonces actuará como si fuera una vacuna, generando los
anticuerpos que nos protegerá de la incredulidad.
Conclusión
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Nuestra Fe se alimenta y fortalece cuando oímos la Palabra de Dios. Es
imposible obtener resultados concretos si ambos ingredientes no forman parte de
nuestra vida, porque constituyen el fundamento legal que permite su operatividad.
✓ Es el título legal que nos permite operar en el Reino de Dios (Hebreos 11:1-5)
✓ Comprender que toda confesión de nuestra boca será probada (1 Pedro 1:6-7).
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