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Unidad Regional Guasave Depto Carrera

Este documento presenta una introducción a la investigación sobre los efectos de los traumas psicológicos en el desarrollo de los adolescentes. Explica los antecedentes históricos del estudio del trauma psicológico, desde la histeria hasta los traumas de la guerra y la violencia doméstica. Describe la problemática del trauma psicológico y sus consecuencias negativas a largo plazo. Justifica la necesidad de estudiar este tema en los adolescentes debido a la falta de investigación y los efectos duraderos de los traumas en la
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Unidad Regional Guasave Depto Carrera

Este documento presenta una introducción a la investigación sobre los efectos de los traumas psicológicos en el desarrollo de los adolescentes. Explica los antecedentes históricos del estudio del trauma psicológico, desde la histeria hasta los traumas de la guerra y la violencia doméstica. Describe la problemática del trauma psicológico y sus consecuencias negativas a largo plazo. Justifica la necesidad de estudiar este tema en los adolescentes debido a la falta de investigación y los efectos duraderos de los traumas en la
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UNIDAD REGIONAL GUASAVE

DEPTO
CARRERA

AFECTACIÓN EN EL DESARROLLO SOCIAL DEL


ADOLESCENTE DEBIDO A LOS TRAUMAS PSICOLÓGICOS

MARÍA JOSÉ ARAUJO RIVERA

M.C. VIOLETA KAUTZMAN DIMAS

GUASAVE, SIN. JULIO 2018


ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
La presente tesis está dividida en 4 capítulos la primera se habla sobre los
antecedentes históricos del problema, los objetivos de los cuales se está
haciendo la siguiente investigación. El segundo es el marco teórico, los temas
principales de la investigación. Tercera metodología, cuarta conclusión.

Generalmente se denomina trauma psíquico o trauma psicológico tanto a un


evento que amenaza profundamente el bienestar o la vida de un individuo,
como a la consecuencia de ese evento en el aparato, estructura mental o vida
emocional del mismo.

En los términos de la psiquiatría un trauma es definido, indirectamente, como


"exposición personal directa a un suceso que envuelve amenaza real o
potencial de muerte, grave daño u otras amenazas a la integridad física
personal, ser testigo de un suceso que envuelve muerte, daño o amenaza a la
integridad física de otra persona, enterarse de la muerte no esperada o
violenta, daño serio, amenaza de muerte o daño experimentado por un
miembro de la familia u otra relación cercana (criterio A 1). La respuesta de la
persona al suceso debe envolver miedo intenso, sentido de incapacidad de
ejercer control u horror. En niños, la reacción debe envolver comportamientos
agitados o desorganizados (criterio A 2)" ( Trastorno por estrés
postraumático en DSM- IV).
CAPÍTULO I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1. Antecedentes

El estudio del trauma psicológico tiene una historia cuanto menos curiosa. A lo
largo de las últimas décadas este estudio ha atravesado por fases de amnesia,
y no por falta de interés (que de hecho podemos decir que genera incluso algo
de morbo), sino porque ha producido cierto malestar social y tiende a
“olvidarse”.

PRIMER TRAUMA: El análisis de la histeria, un trastorno psicológico exclusivo


de las mujeres. De hecho, histeria significa útero. Durante las dos décadas de
finales del siglo XIX, la histeria es foco de atención en investigación ya que se
cuentan por miles las mujeres con este diagnóstico. Podría enzarzarme en
anécdotas históricas y en el análisis de las investigaciones de Charcot, Breuer,
Janet o Freud, en la “disociación” o en la “cura de hablar”, pero no pretendo
escribir una novela. Aunque de Freud si queremos hablar un poco.

Freud en los años 1900 empezó a analizar la vida de las pacientes histéricas y
poco a poco fue explorando más en profundidad la vida sexual de éstas. Él
consigue hacer la primera conexión entre los traumas sexuales y los síntomas
histéricos, y con ella, aparece la primera controversia en el mundo científico
dedicado a este ámbito de investigación. Freud (****) concluyó en “La etiología
de la histeria que los asaltos sexuales, los abusos y el incesto eran motivo
generador de esta sintomatología histérica”.

Un año después tuvo que retractarse de su hipótesis por la enorme repercusión


social que tuvo su teoría. Veamos, por un lado, los síntomas de la histeria eran
muy comunes entre las mujeres, y esto querría decir, que todas ellas habrían
sufrido violencia sexual en su pasado. Freud tendría que concluir por tanto que
estos actos perversos eran endémicos. Un pensamiento que le resultó
intolerable y políticamente incorrecto.

SEGUNDO TRAUMA: La guerra, neurosis de combate. Después de la Primera


Guerra Mundial, en Estados Unidos e Inglaterra se abre este canal de
investigación promovido por el incremento de movimientos pacifistas. Se
atraviesan otras fases de amnesia y se continúa con el estudio durante la
Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam. Estos movimientos querían
mostrar las consecuencias mentales de la guerra en sus supervivientes.

Los soldados que sobrevivían estas guerras empiezan a actuar como las
mujeres diagnosticadas de histeria: pérdida de memoria, parálisis motora, no
responsivos a estímulos… Se sabe que el número de bajas psiquiátricas de los
soldados era apabullante, algo que obviamente se ocultó por sus efectos
desmoralizadores. Así, en contra del antiguo pensamiento de la glorificación de
los soldados en la batalla, se encontraron con personas totalmente invalidadas
por los síntomas traumáticos.

Kardiner esboza una primera línea sobre secuelas traumáticas, pero no es


hasta 1980 que el trauma psicológico se convierte en un diagnóstico como tal
cuando la Asociación de Psiquiatría Americana incluye en su manual los
desórdenes de estrés postraumático.

TERCER TRAUMA. Violencia de género y doméstica. Momento social:


movimiento feminista en Europa y Norteamérica, que destapa la violencia
intrafamiliar encubierta durante muchas décadas. Se rompe la barrera de la
intimidad hogareña y se desvela el secreto que Freud ya anticipó y que
constituye a día de hoy, un porcentaje importante de las consultas que se
realizan en psicología y psiquiatría, la violencia hacia la mujer.

Se rompe la barrera del silencio y las consultas facilitan la verbalización de


estos pasados traumáticos. A partir de la década de los 70 se crean los
primeros servicios de atención a la mujer víctima de asaltos sexuales,
existiendo a día de hoy recursos altamente especializados para víctimas de
violencia de género, de hombre a mujer, pero también de mujer a hombre.

1.2. Descripción de la problemática

Nadie está exento de sufrir un trauma psicológico. Ya sea porque esté atrapado
en una relación romántica abusiva, porque deba atravesar un divorcio
turbulento, porque haya presenciado un evento impactante, porque lo hayan
maltratado en el trabajo o porque haya sido prisionero de guerra por un largo
tiempo, las consecuencias de los traumas psicológicos pueden durar desde un
par de meses hasta toda una vida. A su vez, esto puede derivar en depresión,
síndrome de estrés postraumático, ansiedad, adicciones, fobias y hasta
problemas sociales. En otras palabras, los traumas impactan de forma negativa
en todas las áreas de la vida.

Un trauma psicológico puede definirse como “el daño que experimenta la


psiquis después de un evento chocante y penoso.” Este ocurre cuando
consideramos que una determinada situación pone en riesgo nuestras vidas y
no tenemos posibilidad alguna de escapar. Es como si nos quedáramos
“atrapados” en la memoria del evento. El tiempo no basta para sanar un trauma
emocional. Los traumas psicológicos acaban volviéndose parte de nosotros y
se nos hace imposible recuperar la paz y superar los efectos devastadores.

Se puede considerar que evento es traumático desde un punto de vista


psicológico si es una amenaza o ataque que:

 Ocurre de pronto, inesperadamente o fuera de toda norma (esto incluye


abusos continuados).

 Excede la capacidad que percibe el individuo para poder manejar la


amenaza o el ataque.

 Perturba los marcos de referencia del individuo y otros esquemas


básicos que le sirven para entender y manejarse en el mundo.

Muchos de los traumas que sufren los adolescentes ocurrieron en su infancia,


ciertos estudios han demostrado que los niños que experimentan abusos
severos y recurrentes al crecer exhiben deficiencias en su habilidad para
completar tareas simples de desarrollo. Esto promueve la falta de confianza en
sí mismos y los vuelve incapaces de ver el mundo como un lugar seguro y
feliz..

1.3. Justificación

Se eligió investigar sobre el trauma psicológico debido a que es un tema que


no ha sido muy investigado a fondo, y mucho menos en adolescentes.
El trauma psicológico es un acontecimiento presente en la vida de casi todo ser
humano en la medida que todos hemos tenido algunas experiencias que han
determinado patrones, que todos tenemos, de comportamiento disfuncional.

En la presente investigación se intenta obtener datos que nos permitan


entender la magnitud del problema que representa la exposición al trauma
psicológico y cómo éste incide sobre la salud mental de los adolescentes. De
esta manera, se podrá obtener información de primera mano sobre la
incidencia de experiencias traumáticas en la población adolescente. Además,
se podrán identificar aquellas experiencias traumáticas más comunes a las que
ha estado expuesta, identificar los principales síntomas presentes asociados al
trauma psicológico y su relación con el ataque de nervios.

Es importante hablar más sobre el trauma psicológico, debido a que muchas


personas que lo sufren no saben que es lo que les pasa, o como sobrellevarlo,
porque no existe mucha información sobre el tema.

Muchas personas con este trastorno parecen “apagarse” en una especie de


aletargamiento, lo cual causa que por lo general sean insensibles en la mayor
parte de situaciones. Otras en cambio, encuentran que el evento traumático se
entromete de manera repetida en la conciencia en la forma de una escena
retrospectiva que a veces implica ilusiones y alucinaciones. Cabe mencionar
que una experiencia traumática es un evento desastroso o doloroso en extremo
que tiene efectos psicológicos y fisiológicos.

Los eventos traumatizantes incluyen tragedias personales como estar


implicado en un accidente serio, ser víctima de la violencia o experimentar una
calamidad que amenaza la vida. En el otro extremo del espectro se encuentra
los eventos peligrosos que afectan a grandes cantidades de personas como
incendios, terremotos y guerras.

Es fundamental para el/la psicólogo/a el poder identificar aquellos factores de


riesgo asociados al TEPT, que aumentan la posibilidad de desarrollar la
cronicidad de esta condición. Una forma de acercarnos es mediante el estudio
y la identificación de aquellas personas en riesgo de desarrollar el TEPT dentro
de un segmento de la población normal.
1.4. Delimitación

Adolescentes de la preparatoria COBAES 10 de la ciudad de Guasave,


Sinaloa. México.

1.5. Objetivos de investigación

1.5.1. Objetivo general

Analizar la afectación en el desarrollo social del adolescente de preparatoria


Cobaes 10 debido a los traumas psicológicos

1.5.2. Objetivos específicos

 Analizar lo que es un trauma psicológico.


 Conocer las consecuencias en las relaciones sociales causadas por un
trauma psicológico de los adolescente de preparatoria Cobaes 10
 Investigar la clasificación de los distintos traumas psicológicos en
adolecentes
 Determinar la incidencia que tiene el trauma psicológico y las
condiciones familiares en los adolescentes.
 Conocer cuáles son los principales factores que llevan a un adolescente
de preparatoria Cobaes 10 a sufrir un trauma psicológico.
 Analizar que genero está más propenso a sufrir algún tipo de trauma.

 Establecer si existe una relación entre ansiedad, ataques de pánico con


los traumas psicológicos en los adolescente de preparatoria Cobaes 10

1.6. Preguntas de investigación

1.6.1. Pregunta general

¿Cuál es la afectación en el desarrollo social del adolescente de preparatoria


Cobaes 10 debido a los traumas psicológicos?

1.6.2. Preguntas específicas

 ¿Qué es un trauma psicológico?


 ¿Cuáles son las consecuencias de relaciones sociales en cobaes 10
causadas debido a un trauma psicológico?
 ¿Cómo se clasifican los traumas psicológicos?
 ¿existe relación entre el trauma psicológico y las condiciones familiares
que afectan a los adolescentes?
 ¿Cuáles son los principales factores que llevan a un a un adolescente de
preparatoria Cobaes 10 a sufrir un trauma psicológico?
 ¿Qué género es más propenso a sufrir un trauma psicológico?

 ¿Existe relación entre la ansiedad y los ataques de pánico en


adolescentes de cobaes 10 con un trauma psicológico?

1.7. Hipótesis

El bajo nivel educativo, el aislamiento social y las adicciones, son las


afectaciones en el desarrollo social del adolescente de preparatoria Cobaes 10
debido a los traumas psicológicos
CAPÍTULO II. MARCO TEÓRICO

2.1. Trauma Psicológico

Un trauma psicológico es una experiencia que quedó guardada en la memoria


de la persona tras haber sufrido un episodio doloroso en el pasado. Puede
tratarse de una falla ambiental en la infancia, como el abandono físico o
psicológico, de un abuso sexual, o de cualquier situación violenta que atente
contra la integridad y la dignidad humana.

1.1. Definición

El trauma psicológico es un acontecimiento presente en la vida de casi todo ser


humano en la medida que todos hemos tenido algunas experiencias que han
determinado patrones, que todos tenemos, de comportamiento disfuncional.

El primero en empezar a extender el concepto de incluir en la génesis de un


trauma los aspectos emocionales, fue Charcot (1886), quien sugiere: "Es
siempre necesario, al lado del "traumatismo", considerar el factor que, muy
probablemente, ha jugado un papel más importante en la génesis de los
accidentes, que la herida misma. Me refiero al terror experimentado por el
paciente en el momento del accidente." (pa. 586). Charcot también introdujo un
concepto que más tarde tendría una asociación profunda con el de trauma, el
de "Condition seconde": un estado que parece afectar las acciones de los
individuos sin que estos se den cuenta o, a lo más, débilmente. Más tarde esta
"condition seconde" llegó a ser llamada el "inconsciente".

Uniendo esos conceptos, Charcot postula el siguiente escenario en la génesis


de las histerias: hay un incidente, que da origen a ideas y emociones (por
ejemplo, la realización de que uno casi murió a consecuencia de un accidente y
el horror sentido en consecuencia). Lo anterior es seguido, en su opinión, por
un periodo de elaboración y un "momento hipnótico" (pérdida de consciencia),
que lleva a la producción de síntomas.

Josef Breuer (1884) da el siguiente paso en el desarrollo del concepto de


trauma. Él nota en el famoso caso de "Anna O", que revivir el incidente
traumático parece aliviar los síntomas. "Habría sido capaz de sospechar que
éste era el caso, si no fuera porque en las mismas tardes que ella, durante la
hipnosis, hablaba de lo que fuera que la había preocupado en el mismo día en
1881, yo podía, mediante un diario mantenido por su madre, comprobar más
allá de cualquier duda la realidad de los eventos." (pa. 201)

Adicionalmente, Breuer nota una nueva situación: la aparición de síntomas en


algún momento determinado no parece ser debida a un trauma en el sentido
hasta ahora dado, de un acto externo, que realmente amenaza la vida o el
sentido del ser del individuo. En una ocasión, la paciente cae dormida mientras
cuida a su padre que está enfermo.

Mientras duerme, sueña que una serpiente negra ataca al padre. En el sueño,
ella es incapaz de evitar que la serpiente se acerque al padre. Es como si ella
tuviera paralizado su brazo derecho. Sucede que mientras dormía, su brazo
estaba atrapado debajo de ella, y fue víctima de lo que normalmente sucede en
esas circunstancias: fue "a dormir". El incidente terminó al despertar, sin,
aparentemente, ninguna consecuencia. Sin embargo, al día siguiente, cuando
ella trató de recoger algo que había caído entre las ramas de un arbusto, una
rama seca le recordó la serpiente de su pesadilla. Inmediatamente su brazo se
hizo rígido, situación que se repitió en el futuro cada vez que algo le recordaba
la serpiente.

Como es obvio, el "incidente traumático" sólo sucedió en un sueño. Quizás, se


puede especular, la importancia del incidente traumático no es tanto en su
impacto obvio, físico, sino en su capacidad de evocar respuestas
profundamente emocionales. Pero no todas las emociones fuertes parecen
causar trauma. ¿Cómo podemos explicar esto? Ese tipo de especulaciones
prepararon el camino al segundo gran momento en el desarrollo del concepto.
Entendemos como trauma psíquico o psicológico, a la consecuencia de un
evento emocional amenazante o un acontecimiento negativo que le sucede a
un individuo; el cual causa lesiones y daños permanentes o prolongados en la
psiquis del sujeto. Pierre Janet (1919) nos menciona que el trauma psicológico:
“Es el resultado de la exposición a un acontecimiento estresante inevitable que
sobrepasa los mecanismos de afrontamiento de la persona.” (pa. 97) Cuando
las personas se sienten demasiado sobrepasadas por sus emociones, los
recuerdos no pueden transformarse en experiencias narrativas neutras.

El terror se convierte en una fobia al recuerdo que impide la integración del


acontecimiento traumático y fragmenta los recuerdos traumáticos apartándolos
de la consciencia ordinaria, dejándolos organizados en percepciones visuales,
preocupaciones somáticos y re actuaciones conductuales. En esta definición
están contenidos los elementos sustantivos del concepto de trauma. La
persona se enfrenta a una situación de amenaza psicológica o vital de la que
no puede escapar y para la que sus recursos normales no son eficaces; es
decir, no puede enfrentarse a ella de manera que pueda hacerla desaparecer ni
puede huir.

En otras ocasiones, el trauma ocurre a través de un período vital prolongado en


el que el niño vive en una atmósfera emocional que carece de calidad afectiva
o en la que abundan los malos tratos físicos y/o psicológicos.

En estos casos, el niño no dispone de relaciones personales que le ayuden a


consolidar un sentido del sí mismo como digno y valioso. En casos como este
hablamos de “trauma acumulativo” o, como más recientemente lo describen
otros autores del campo de investigación del estrés postraumático (Van der
Kolk et al.) “trastornos de estrés postraumático complejo” o DESNOS (Disorder
of Extreme Stress not Otherwise Specified).
El DESNOS (por sus siglas en inglés, Disorder of Extreme Stress Not
Otherwise Specified; trastorno por estrés postraumático extremo no
especificado), conocido actualmente como TEPT complejo, viene definido por
la presencia de un TEPT con problemas añadidos de autorregulación en la
persona. Herman, (1992) "alteraciones en la regulación de la afectividad y de
los impulsos, en la percepción de sí mismo, en la percepción del agresor, en
las relaciones, en los sistemas de significado y en las somatizaciones" (pa,
297) Se suele producir en personas que han vivido múltiples eventos
traumáticos, un trauma prolongado, un trauma especialmente grave
(normalmente relacionados con la victimización interpersonal).

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-5 (APA,


2013), es más restrictivo ya que considera que para que se dé un trastorno por
estrés postraumático es preciso que haya un suceso que implique (criterio A)
exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o en forma
de amenaza, propias o de alguien muy allegado. Al considerar esto necesario
para que haya un trastorno por estrés postraumático, esta definición deja fuera
sucesos que pueden ser muy traumáticos y tener efectos devastadores; pero
que no se relacionan directamente con situaciones de violencia física o peligro
de muerte.

Por poner un ejemplo, una infidelidad de la pareja se vive como una traición
traumática que tiene efectos parecidos al trastorno por estrés postraumático.
Sin embargo, en la definición del CIE-10 cabría la consideración como hecho
traumático de la traición de la pareja en la infidelidad, que puede desencadenar
procesos similares a los que se describen en el DSM 5 para definir el trastorno
por estrés postraumático.

La ventaja del DSM 5 es que tiene una lista más detallada de las
consecuencias del trauma cuando se convierte en un problema psicológico.
Así, incluyen (criterio B) que deje secuelas en forma de sueños, recuerdos
recurrentes u otras formas de revivir lo ocurrido; (criterio G) que provocan un
gran malestar que afecta a la vida laboral o personal.

(Criterio C) cuando la persona inicia una estrategia de evitación contra las


secuelas intentando eliminarlas, (criterio D) se producen otra serie de
problemas emocionales y (criterio E) se produce también una alteración del
estado de alerta.

Aunque nunca ha estado desaparecido del todo, el tema del trauma ha


permanecido aletargado durante mucho tiempo en la psiquiatría y en el
psicoanálisis. No solo la renuncia a la teoría del trauma por parte de Freud
contribuyó a esta amnesia.

Un mundo lleno de traumas y de personas traumatizadas es un mundo que


debe de cuestionarse muchas cosas. Cazabat, (2001) "El estudio del trauma
psicológico está ligado al desarrollo de acontecimientos de orden social,
político y cultural" (pa 85). La política, la economía, los intereses territoriales,
energéticos, la guerra, la religión, etc., impregnan de traumas la sociedad a
nivel macro.

A nivel micro, la violencia de género, contra los menores, el abuso físico, el


sexual, el trabajo infantil, y demás situaciones, cuestionan el ordenamiento de
la moral individual y familiar. Pero, como nos enseña el psicoanálisis, por más
que neguemos la realidad, esta se nos hace evidente y se acaba imponiendo.
Y, casi sin darnos cuenta, el trauma ha vuelto a las primeras páginas de la
actualidad social y profesional.

Según la definición de trauma otorgada por el instituto Sidran, hace referencia


al libro "Cómo enfrentar y superar el trauma: Una guía para la
autoentendimiento” del psicólogo estadounidense Jon G. Allen, donde el mismo
nos recuerda que hay dos componentes que hacen que una experiencia sea
traumática: el objetivo y el subjetivo: “es la experiencia subjetiva de los
acontecimientos objetivos la que constituye el trauma… Cuanto más se cree
que se está en peligro, más traumatizado se estará…Psicológicamente, la línea
inferior de trauma es una emoción abrumadora y un sentimiento de total
impotencia. Puede o no haber una lesión corporal, pero el trauma psicológico
es, junto con trastorno fisiológico, él juega un papel principal en los efectos a
largo plazo “(p.14).

No todas las personas reaccionan igual ante un suceso negativo, pues para
algunos ese suceso puede tornarse traumático y para otros no, por ende, no es
posible generalizar las causas que podrían desencadenar traumas
psicológicos.

Siguiendo la línea de McCann y Pearlman (1990), se puede considerar


que evento es traumático desde un punto de vista psicológico si es una
amenaza o ataque que:

 Ocurre de pronto, inesperadamente o fuera de toda norma (esto incluye


abusos continuados).

 Excede la capacidad que percibe el individuo para poder manejar la


amenaza o el ataque.

 Perturba los marcos de referencia del individuo y otros esquemas


básicos que le sirven para entender y manejarse en el mundo.

Para la OMS, en el CIE-10, el trauma ocurre cuando: La persona ha estado


expuesta a un acontecimiento estresante o situación (tanto breve como
prolongada) de naturaleza excepcionalmente amenazadora o catastrófica, que
podría causar un profundo disconfort en casi todo el mundo.

De acuerdo a la investigación realizada por David Puchol Esparza en la


Universidad de Valencia. Valencia, España denominada "El trauma psicológico"
llegó a la conclusión que se ha afirmado que el estrés postraumático puede
representar “una de las más severas e incapacitantes formas de estrés humano
conocido” (Everly, 1995, p. 7). Afortunadamente, el estrés traumático y sus
consecuencias continúan ganando reconocimiento y las investigaciones
recientes son abundantes en este campo, aunque debe reconocerse que es
necesaria la existencia de más trabajo de investigación para alcanzar los
resultados de efectividad deseados.

La detección y reconocimiento del estrés asociado a situaciones traumáticas es


el primer paso para el individuo en su camino para su total recuperación e
integración social. El tratamiento a través de profesionales con la debida
cualificación y experiencia se constituye como el factor crucial, junto a la propia
actitud y predisposición del paciente, para ayudar a las víctimas a afrontar la
tragedia y continuar con su vida de forma satisfactoria.

La investigación realizada por Mauricio Gaborit, en la Universidad


Centroamericana José Simeon Cañas (El Salvador) denominada "desastre y
trauma psicológico", llegó a la conclusión que los desastres, a través de la
historia, han provocado pérdidas humanas y han tenido un severo impacto
económico, social, médico y psicológico en las sociedades.

El comprender mejor cómo y a quienes afecta psicológicamente un desastre


socio-natural posibilita la intervención psicosocial de manera oportuna y
efectiva. En este artículo se señalan las causas sociales que hicieron que los
terremotos de enero y febrero 2001 en El Salvador tuvieran consecuencias tan
funestas para personas y comunidades. Se identifican las distintas reacciones
que tienen las personas en las distintas fases después del evento traumático,
entre las que se destacan la re-experimentación, la evitación, estados
disociativos, y algunas reacciones secundarias tales como la depresión, la
culpabilidad y la baja autoestima.

Se describen, además, aquellos factores que median las relaciones


psicológicas de las personas al evento traumático: factores biológicos,
evolutivos, sociales y de personalidad. Finalmente, se presenta un pequeño
modelo que conceptualiza el estrés traumático en desastres tomando en
cuenta variables socio-psicológicas.

Así mismo en la investigación realizada por Ligia Rosario Gómez Toc en la


Universidad Rafael Landívar, Facultad de Humanidades, Campus de
Quetzaltenango denominada “EMPATÍA Y TRAUMA PSICOLÓGICO”
(ESTUDIO REALIZADO EN EL CENTRO ECUMENICO DE INTEGRACIÓN
PASTORAL EN QUETZALTENANGO, CON PERSONAS MAYORES DE 16
AÑOS) llegó a la conclusión que el nivel de empatía en personas que han
sufrido trauma psicológico es medio, independientemente del tiempo que haya
pasado después del acontecimiento traumático.

Se determinó que el nivel de empatía en personas que han pasado por un


trauma psicológico es medio y el trauma psicológico no está a un nivel que
perjudique las habilidades sociales de los sujetos estudiados. Se identificó que
los niveles más bajos de empatía de quienes han pasado por un trauma
psicológico se dan en el aspecto cognitivo, aunque difiere poco del nivel
afectivo. Se estableció que, en cuanto a diferencias entre géneros y capacidad
empática, los hombres tienen mayor empatía que las mujeres no sólo a nivel
global, sino a nivel cognitivo y afectivo también.

Se determinó que el nivel de trauma psicológico en los sujetos estudiados es


bajo, por tanto, en ellos la capacidad empática puede desarrollarse más
fácilmente que si el nivel fuera elevado. Es de importancia dar seguimiento a la
propuesta de un programa con enfoque psicoterapéutico para promover la
empatía en personas que han sufrido trauma psicológico.

1.2. Trauma y psicopatología

Existe un acuerdo generalizado entre los estudiosos del trauma en que no


todas las personas sometidas a traumatismos desarrollan una condición
psicopatológica posterior como consecuencia del mismo (Kessler, Sonnega y
Bromet, 1995; Yehuda y McFarlane (1995). En este acuerdo, no obstante, no
se matiza la respuesta de las personas en función del tipo de trauma sufrido.

Nos parece viable que algunos sujetos no desarrollen clínica en respuesta a un


trauma tipo I, sobre todo si este no ha sido infligido por otro ser humano. Más
difícil se nos hace imaginar que esto suceda con respecto las victimas de
traumatismos tipo II y III. Si además del tipo de trauma sufrido tenemos en
cuenta los factores personales, -esto es factores de mayor o menor
vulnerabilidad individual-, la cuestión se nos complica enormemente. No es
este el momento para detallar estos factores, pero si queremos apuntar la idea
de que en los traumas tipo II y III difícilmente nos hallaremos ante un elevado
nivel de resiliencia puesto que la cronicidad de los estresores impedirá la
consolidación del mismo.

Lo que nos interesa señalar aquí es la siguiente idea Talaran (sin año) "la
psiquiatría estudia las consecuencias del trauma básicamente mediante
aquellas personas que padecen TPET o trastorno por estrés agudo (TPEA)"
(pa. 4). Es decir, limita la consideración etiológica del trauma solo a estos
casos. No se cuestiona la posibilidad de que pacientes que no presenten esta
sintomatología puedan tener un historial de traumatismos en su biografía.

Diagnóstica y trata a pacientes depresivos, adictos, bulímicos, limites,


esquizofrénicos, y demás, pero podemos, entonces, preguntarnos: ¿es que
algunos, o muchos de estos pacientes, no han tenido traumas? A la luz de la
clínica cuesta de creer. Estamos diciendo, pues, que en psiquiatría y en
psicopatología se ha descuidado el aspecto traumático de muchos cuadros
clínicos.

En nuestra opinión un buen número de pacientes que reciben el diagnostico de:


trastorno de ansiedad, depresión, distimia, somatización, adicciones, conductas
impulsivas, diversos trastornos de la personalidad, hipocondría, anorexia,
bulimia, disfunciones sexuales, trastornos disociativos, diversos tipos de
psicosis, etc.., -por mencionar solo los diagnósticos en psiquiatría de adultos-
tienen en su biografía una historia de traumatismos, sean del tipo que sean.

Más adelante, al reformular el concepto de trauma desde la perspectiva


psicoanalítica, esperamos poder añadir un poco más de convicción y solidez a
esta hipótesis. De momento para apoyarla, y sin movernos del campo de la
psiquiatría, podemos apelar a un buen número de autores que, con la
estadística en la mano, nos dan la razón. Beck y Van der Kolk (1987)
encontraron que el 46% de las mujeres psicóticas crónicas hospitalizadas
tenían historial de incesto infantil.

Muenzenmaier, Meyer y Struening (1993) relatan que el 65% de los pacientes


entrevistados durante un año en un ambulatorio habían sufrido abusos durante
la infancia. Friedman (1996) señala que hasta el 80% de los pacientes
diagnosticados con TPEPT presentan comorbilidad con, al menos, otro
trastorno mental, indicándonos pues la enorme posibilidad de error diagnostico
que se puede dar con estos pacientes. Tucker (2002), por ejemplo, señala que
hay muchos pacientes en los que no se efectúa un diagnóstico correcto debido
a que se obvian los factores traumáticos y estresantes en sus historiales e
interrogatorios. Mueser, Salyers y Rosenberg (2001) hallaron antecedentes
traumáticos en el 90% de los pacientes de un programa de asistencia a
drogadictos con trastornos mentales.

1.2.1. Hablando del trauma desde una posición psicoanalíca.

El trauma, dentro de la teoría psicoanalítica, también ha tenido sus vaivenes.


Fue elemento fundador de las primeras teorías de las neurosis; desapareció
posteriormente y quedó vinculado casi en exclusividad a las neurosis
traumáticas de los soldados; resurgió después, tímidamente, en la obra del
mismo Freud y en la de muchos otros autores.

1.3. Estrés Post-traumático.

En la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) elaborado por la OMS


(1992), este trastorno aparece en la novena versión 1977, incluido dentro de la
sección de “Trastornos neuróticos, de la personalidad y trastornos mentales no
psicóticos” bajo el término de “Reacción aguda ante gran tensión” y se
establece una duración muy restringida a las alteraciones consecuentes a un
estresor (horas o días).

Desde entonces Astin & Resick (1997) nos habla que el TEPT fue aceptado por
la comunidad científica y se ha aplicado a un gran número de traumas,
incluyendo víctimas de violación, delitos, abuso sexual infantil, víctimas de
abuso físico, víctimas de accidentes de tráfico, víctimas de tortura y víctimas de
desastres tanto naturales como provocados por el hombre.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una enfermedad real. Puede


sufrir de TEPT luego de vivir o ver eventos traumáticos como la guerra,
huracanes, violaciones, abusos físicos o un accidente grave. El trastorno de
estrés postraumático hace que se sienta estresado y con temor luego de
pasado el peligro. Afecta su vida y la de la gente que le rodea.

El DSM-V (APA, 2013) define el trastorno por estrés postraumático como:

A. Exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o


amenaza, en una (o más) de las formas siguientes:

 Experiencia directa del suceso(s) traumático(s).


 Presencia directa del suceso(s) ocurrido a otros.
 Conocimiento de que el suceso(s) traumático(s) ha ocurrido a un familiar
próximo o a un amigo íntimo. En los casos de amenaza o realidad de
muerte de un familiar o amigo, el suceso(s) ha de haber sido violento o
accidental.
 Exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso(s)
traumático(s) (p. ej., socorristas que recogen restos humanos; policías
Repetidamente expuestos a detalles del maltrato infantil).

Nota: El Criterio A4 no se aplica a la exposición a través de medios


electrónicos, televisión, películas o fotografías, a menos que esta exposición
esté relacionada con el trabajo.

B. Presencia de uno (o más) de los síntomas de intrusión siguientes asociados


al suceso(s) traumático(s), que comienza después del suceso(s) traumático(s):
 Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del
suceso(s) traumático(s).
 Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del
sueño está relacionado con el suceso(s) traumático(s).
 Reacciones disociativas (p. ej., escenas retrospectivas) en las que el
sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso(s) traumático(s).
Estas reacciones se pueden producir de forma continua, y la expresión
más extrema es una pérdida completa de conciencia del entorno
presente.
 Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores
internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del
suceso(s) traumático(s).
 Reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que
simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s) traumático(s).

C. Evitación persistente de estímulos asociados al suceso(s) traumático(s), que


comienza tras el suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por una
o las dos características siguientes:

 Evitación o esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos


angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s)
traumático(s).
 Evitación o esfuerzos para evitar recordatorios externos (personas,
lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) que
despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o
estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).

D. Alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al


suceso(s) traumático(s), que comienzan o empeoran después del suceso(s)
traumático(s), como se pone de manifiesto por dos (o más) de las
características siguientes:
 Incapacidad de recordar un aspecto importante del suceso(s)
traumático(s) (debido típicamente a amnesia disociativa y no a otros
factores como una lesión cerebral, alcohol o drogas).
 Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno
mismo, los demás o el mundo (p. ej., “Estoy mal,” “No puedo confiar en
nadie,” “El mundo es muy peligroso,” “Tengo los nervios destrozados”).
 Percepción distorsionada persistente de la causa o las consecuencias
del suceso(s) traumático(s) que hace que el individuo se acuse a sí
mismo o a los demás.
 Estado emocional negativo persistente (p. ej., miedo, terror, enfado,
culpa o vergüenza).
 Disminución importante del interés o la participación en actividades
significativas.
 Sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.
 Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (p. ej.,
felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos).

E. Alteración importante de la alerta y reactividad asociada al suceso(s)


traumático(s), que comienza o empeora después del suceso(s) traumático(s),
como se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:

 Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna


provocación) que se expresan típicamente como agresión verbal o física
contra personas u objetos.
 Comportamiento imprudente o autodestructivo.
 Hipervigilancia.
 Respuesta de sobresalto exagerada.
 Problemas de concentración.
 Alteración del sueño (p. ej., dificultad para conciliar o continuar el sueño,
o sueño inquieto).

F. La duración de la alteración (Criterios B, C, D y E) es superior a un mes.


G. La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo
social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

H. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia


(p. ej., medicamento, alcohol) o a otra afección médica.

-Con síntomas disociativos: Los síntomas cumplen los criterios para el trastorno
de estrés postraumático y, además, en respuesta al factor de estrés, el
individuo experimenta síntomas persistentes o recurrentes de una de las
características siguientes:

- Despersonalización: Experiencia persistente o recurrente de un sentimiento


de desapego y como si uno mismo fuera un observador externo del propio
proceso mental o corporal (p. ej., como si se soñara; sentido de irrealidad de
uno mismo o del propio cuerpo, o de que el tiempo pasa despacio).

- Desrealización: Experiencia persistente o recurrente de irrealidad del entorno


(p. ej., el mundo alrededor del individuo se experimenta como irreal, como en
un sueño, distante o distorsionado).

Nota: Para utilizar este subtipo, los síntomas disociativos no se han de poder
atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., desvanecimiento,
comportamiento durante la intoxicación alcohólica) u otra afección médica (p.
ej., epilepsia parcial compleja).

Especificar si:

-Con expresión retardada: Si la totalidad de los criterios diagnósticos no se


cumplen hasta al menos seis meses después del acontecimiento (aunque el
inicio y la expresión de algunos síntomas puedan ser inmediatos).

El trastorno de estrés postraumático puede causar problemas como:


 Flashbacks o el sentimiento de que el evento está sucediendo
nuevamente
 Dificultad para dormir o pesadillas
 Sentimiento de soledad
 Explosiones de ira
 Sentimientos de preocupación, culpa o tristeza

El TEPT comienza en momentos diferentes dependiendo de la persona. Los


síntomas de trastorno pueden empezar inmediatamente después del evento
traumático y permanecer. Otras personas desarrollan síntomas nuevos y más
serios meses o hasta años más tarde. El trastorno de estrés postraumático le
puede afectar a cualquiera, incluso niños.

Las tasas de prevalencia obtenidas para el TEPT varían entre las


investigaciones, lo que ha ocasionado una dificultad al estudio de la
epidemiología de este trastorno. Estas fluctuaciones responden según algunos
investigadores (Hawkins & Radcliffe, 2006; Klein & Alexander, 2009; Rosen,
2004; Salcioglu & Basoglu, 2008) a diversas variables. Entre ellas, “el tipo de
suceso traumático, el trastorno puede llegar a ser especialmente grave o
duradero cuando el evento estresante es obra de otros seres humanos, entre
ellos, torturas y violaciones” (APA, 2000, 2013). Los criterios diagnósticos
utilizados en algunas investigaciones han empleado criterios CIE 10, otros han
utilizado criterios DSM-IV, DSM-IV-TR, mientras que en el último tiempo,
también se ha incorporado los criterios DSM-5, éstas últimos estudios, han
presentado evidencia de que estos criterios, al bajar el umbral de la categoría
C, puede facilitar el diagnóstico preciso en población infantil (Scheeringa,
Zeanah & Cohen, 2010).

Bethesda (2018) nos comenta que “El tratamiento puede incluir terapia de
conversación, medicinas o una combinación de ambas. El tratamiento puede
tomar de seis a 12 semanas. Para algunas personas, puede ser más largo.”
Pa. 18. Todo depende del paciente que tenga este tipo de trastorno, cada caso
es distinto, pero con el tratamiento adecuado y el proceso correcto esto puede
ceder.
Grande (2003) nos habla sobre la prevalencia del trastorno de estrés
postraumático “en la población general es aproximadamente del 1 al 4 por
ciento. Algunos estudios muestran una prevalencia del 6.3% entre
adolescentes, sin que tal resultado se modificara con el nivel socioeconómico”.
Pa. Sn. Esto nos explica que la mayor parte de la población ha pasado por
algún tipo de trauma en su vida.

Con respecto al agente estresante que motivó el trastorno de estrés post-


traumático, podemos considerar, que si el mismo es lo bastante intenso y el
joven lo sufre de forma directa, la experiencia tiende a ser traumática en
mayoría de los casos, al margen de otros factores como el nivel de desarrollo,
los antecedentes personales o diversos factores familiares, que sí influyen en
otras situaciones potencialmente causantes de trastorno de estrés
postraumático.

Respecto a la influencia del sexo en el desarrollo de los síntomas, Mejía


Sánchez (2002) nos explica que no existe acuerdo, ya que algunos
investigadores han encontrado diferencias de sexo tras la exposición a un
suceso estresante, mientras que otros no. Así por ejemplo algún estudio ha
encontrado que son los varones quienes tienen mayor probabilidad de verse
expuestos a acontecimientos traumáticos, aunque las mujeres desarrollan los
síntomas más graves y duraderos.

Tampoco existe un acuerdo unánime en cuanto al papel que desempeña la


edad del niño en el momento de la exposición. Mientras que para algunos
investigadores la edad modula el desarrollo de los síntomas del trastorno, otros
no están de acuerdo y consideran que puede tratarse únicamente de
diferencias en la evolución de las manifestaciones clínicas.

Numerosos estudios han valorado jóvenes de diferentes etnias y culturas y han


documentado que el trastorno de estrés postraumático se observa en todos los
grupos étnicos y culturales, aunque estos factores sí pueden influir en la forma
en que se manifiesta.

1.3.1. Conceptualización del acontecimiento traumático:


El concepto de estrés incluye cuatro elementos principales:

La presencia de un suceso "estresor". Ese acontecimiento es capaz de


modificar el equilibrio psicológico y fisiológico del organismo. El desequilibrio se
manifiesta por un estado de activación marcada con consecuencias
neuropsicológicas, cognoscitivas y emocionales para el individuo. Al final estos
cambios dificultan la adaptación del individuo al medio.

Hernández (2002) nos dice que “En algunas ocasiones los individuos
expuestos al trauma no desarrollan el Síndrome de Estrés Postraumático como
tal, por lo que puede afirmarse que el acontecimiento traumático es necesario
pero no suficiente.” Pa. 9. Por lo tanto se puede considerar que el trastorno de
estrés postraumático es una reacción anormal ante un suceso anormal, que
incluye una compleja interacción multifactorial entre factores biológicos,
psicológicos y sociales.

Según otras teorías que abordan el tema de trauma, se han definido tres
categorías de trauma estresor en la infancia y adolescencia: tipo I, tipo II y tipo
mixto.

“Tipo I: los individuos que sufren estrés de carácter repentino,


impredecible y no repetitivo. La sintomatología que se manifiesta es
hipervigilancia, con conductas de evitación y percepciones
distorsionadas del recuerdo.

Tipo II: ocurre tras un prolongado periodo de exposición a situaciones de


estrés intenso y reiterado, lo cual provoca ansiedad anticipatoria y pone
en marcha mecanismos de defensa tales como la negación, la represión
o la disociación. Este tipo de estrés determina un cambio profundo y
radical en el carácter del sujeto y son un ejemplo los abusos sexuales
crónicos o el padecimiento de una enfermedad grave.

Tipo mixto: se incluyen los individuos que tras presentar inicialmente un


evento traumático único, a consecuencia de éste se desencadena una
situación estresante mantenida en el tiempo. En este caso la
sintomatología depresiva es la más característica, como ocurre por
ejemplo tras la muerte traumática de uno de los padres, o un evento de
agresión sexual que tenga como consecuencia un embarazo no
deseado” (Hernández, 2002).

A pesar que el trastorno de estrés postraumático en los niños- adolescentes


guarda semejanzas con el de los adultos, hay aspectos específicos del cuadro
clínico que guardan relación con ciertas características del acontecimiento
traumático.

[Link]. Modelo psicoanalítico

García, B. (2000) habla sobre el modelo psicoanalítico “nos plantea una ruptura


de la barrera que protege al individuo del exceso de estimulación exterior,
descompensando los mecanismos de defensa, por lo que el sujeto carece de
esquemas y puntos de referencia que le permitan asimilar y acomodarse a una
realidad del todo novedosa, siendo que finalmente esa incapacidad
cognoscitiva para procesar la experiencia estresante se traduce en una gran
ansiedad.” Pa. 267. Ante esto, el individuo puede experimentar dos fases:
efectos negativos o efectos positivos del trauma.

[Link]. Modelo cognoscitivo-comportamental

Se considera que el trastorno de estrés post-traumático es un trastorno de


ansiedad dirigido hacia el estímulo, en el que tanto el condicionamiento clásico
como operante desempeñan papeles importantes.

[Link]. Modelo neurobiológico

Los estudios neuropsicoendocrinológicos desarrollados en personas adultas


apuntan a que los sistemas cerebrales directamente implicados en el Síndrome
de Estrés Postraumático son el catecolaminérgico, el opiáceo y el eje
hipotálamo-hipófiso-adrenal, lo cual explica la importancia e los factores
biológicos en la aparición de dicha alteración.

Algunos autores han citado los cambios neurofisiológicos que pueden explicar
el desarrollo y mantenimiento del trastorno de estrés postraumático en jóvenes,
aunque muy pocos estudios han evaluado empíricamente estas teorías.
1.3.2. Manifestaciones clínicas

En general, los niños y adolescentes con trastornos de estrés postraumático


experimentan el suceso traumático a través de pensamientos, recuerdos o
sueños vividos desagradables, de carácter invasor, conocidos como
flashbacks.

El autor García (2000) nos explica que “La revivenciación puede consistir en
imágenes, sonidos, olores o impresiones que se centran en los momentos de
extremo terror o desesperanza vividos durante el suceso. Los síntomas
vegetativos que se observan con mayor frecuencia son: taquicardias, nauseas,
vómitos y sensación de mareo.”pa 34. En otras ocasiones el niño revive la
experiencia buscando en su fantasía formas posibles de haber modificado lo
ocurrido, de haberlo evitado o incluso de haber protegido a los demás del daño.

Los sueños pueden incluir la repetición de aspectos concretos del suceso o ser
de temores más generales. El juego también puede incluir experiencias
traumáticas y ocasionalmente ésta incorporación de los elementos del trauma
estresante pueden impedir el "juego normal".

Con respecto a las conductas de evitación, los sujetos van a intentar eludir
cualquier pensamiento, sentimiento o actividad que les desencadene el
malestar asociado al suceso traumático. Alvarado (2004) habla que “Los
individuos pueden presentar importantes trastornos de atención y
concentración, por lo tanto se les dificulta la fijación y evocación de la memoria,
por lo que ello pueden interferir con su funcionamiento global.” El aumento de
la activación o hiperactivación fisiológica es responsable de los trastornos del
sueño, la irritabilidad, el estado constante de alerta, las dificultades de
concentración, las acentuadas respuestas de sobresalto y ocasionalmente las
rabietas y la agresividad.

Al pasar de los años, los niños y adolescentes presentan cada vez más
resistencia a hablar sobre el suceso traumático, pero los estudios de
seguimiento demuestran que siguen presentando algunas secuelas como
preocupaciones por lo sucedido, limitaciones en sus expectativas de futuro e
incluso "reacciones de aniversario”.

1.3.3. Posibles factores predictores de respuesta:

Proximidad física y emocional al suceso traumático.

Sexo.

Edad y nivel de desarrollo.

Antecedentes psiquiátricos personales.

Respuesta inicial al acontecimiento traumático.

Factores familiares.

Factores económicos y socioculturales.

Otras consecuencias que puede tener un adolescente que ha pasado por algún
tipo de trauma psicológico es desencadenar algún tipo de sintomatología, ya
sea un trastorno de ansiedad, depresión, entre otras.

Así mismo Bautista (2014) define “El adolescente es una persona nerviosa por
naturaleza. Y no es para menos, con tantos cambios en su cuerpo y en su
entorno. Sin embargo, la ansiedad ha de permanecer siempre entre unos
límites, para no interferir de manera negativa en la vida del adolescente.” Pa.4.
A mayor ansiedad, por ejemplo, peores resultados académicos.

Los adolescentes con niveles altos de ansiedad, suelen mostrarse inseguros,


perfeccionistas, con gran necesidad de recibir la aprobación de los demás para
que les aseguren la calidad de lo que hacen. Confían poco en sí mismos, les
da miedo cualquier situación y requieren la constante presencia del adulto para
enfrentarse a sus temores.

Un adolescente que ha sufrido de algún tipo de trauma psicológico desarrolla


un nivel de ansiedad mayor al promedio, a esto se le llama crisis de ansiedad,
o ataques de pánico.

Crisis de ansiedad (ataque de pánico).


Bautista (2014) también nos habla sobre la ansiedad en su grado máximo,
aparece de forma brusca y suele ser de corta duración (30 minutos). La forma
más dramática es la sensación de muerte inminente, el adolescente se pone
blanco y presenta un cuadro de lo más llamativo, semejante a patologías
físicas muy graves, aunque, lógicamente, sin las secuelas de éstas.

 Palpitaciones, ritmo cardiaco acelerado.

 Sudoración.

 Temblores o sacudidas corporales.

 Sensación de ahogo.

 Dolor en el pecho, molestias alrededor del corazón.

 Náuseas, molestias abdominales.

 Mareo, sensación de pérdida de conciencia.

 Miedo a volverse loco o a perder el control.

 Miedo a morir.

 Sensación de hormigueo en diversas partes del cuerpo.

 Sofocos o escalofríos.

Al adolescente le queda, durante bastante tiempo, el temor a que se repita este


episodio, por lo mal que lo pasa; con lo que no es de extrañar que por un
tiempo no quieran salir solos, o incluso que no quieran salir de casa.

Como antes lo mencionamos, otra consecuencia del mismo trauma puede


llegar a ser la depresión, para empezar, hay que tener en cuenta que es muy
común el estado de ánimo deprimido en el adolescente. Bautista (2014) nos
explica que “son demasiados cambios para tan poco tiempo, y muchos jóvenes
reaccionan con aislamiento, actividades reducidas al mínimo y accesos de
pesimismo, como defensa ante una situación cambiante, que no entienden.”
[Link].
Sin embargo, existe gran dificultad para diagnosticar depresión en la
adolescencia. Una señal de alarma, a tener en cuenta por los padres y
educadores, es el cambio de comportamiento repentino, en el chico o la chica.
En ocasiones, una depresión puede ocultarse tras el consumo de alcohol o
drogas.

Síntomas de la depresión

 Estado de ánimo decaido o irritable.

 Cansancio o falta de energía.

 Pérdida del interés por casi cualquier actividad.

 El sueño está aumentado o disminuido.

 Sentimientos de inutilidad.

 El peso aumenta o disminuye, de manera significativa sin realizar ningún


régimen.

 Agitación o enlentecimiento psicomotriz.

 Dificultad para pensar o concentrarse.

 Miedo a morir e ideas de suicidio.

2. Etapa de la adolescencia

La adolescencia es el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se


produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19
años. Se trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida
del ser humano, que se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y de
cambios, superado únicamente por el que experimentan los lactantes. Esta
fase de crecimiento y desarrollo viene condicionada por diversos procesos
biológicos. El comienzo de la pubertad marca el pasaje de la niñez a la
adolescencia.
2.1. Definición

La adolescencia es la etapa que llega después de la niñez y que abarca desde


la pubertad hasta el completo desarrollo del organismo es conocida como
adolescencia. La adolescencia es, en otras palabras, la transformación del
infante antes de llegar a la adultez.

Se trata de un cambio de cuerpo y mente, pero que no sólo acontece en el


propio adolescente, sino que también se conjuga con su entorno. Delval (2012)
"los cambios físicos que se producen en la pubertad son muy importantes,
porque hacen posible la participación de las muchachas y muchachos en las
actividades adultas, y porque al ser tan rápidos e inesperados a los ajustes
considerables que el medio social puede ser más fácil o difícil". (pa. 190) los
cambios físicos son importantes para la participación con los adultos, para que
los adolescentes puedan ejercer tareas que son principalmente generadas por
adultos, ya que se han desarrollado físicamente lo suficiente para poder
realizar dichas actividades.

Tradicionalmente se define la adolescencia como los años que transcurren


desde el inicio de la pubertad (13 años) hasta los 17/18 años. En los últimos
años se ha ampliado esta etapa desde los 10 hasta los 22 años. Por otra parte,
diferentes autores defienden una nueva etapa de desarrollo denominada
“Adultez emergente” que hace referencia a la 3a década de la vida
(veintitantos), edad en la que se es ya adulto, aunque no se adopten
responsabilidades que corresponden a dicha etapa.

En la actualidad ya los hombres no se hacen adultos cuando van a la guerra, ni


las jovencitas se transforman en mujeres al tener un hijo, Arnett (2014) plantea
que “El concepto de adultez emergente surge porque los jóvenes adoptan más
tardíamente los roles adultos, haciendo que los mayores los vean como
egoístas y los malinterpreten, sin entender que no se trata de un cambio
generacional sino permanente”, (pa. 37) por factores propios de la
globalización y los avances tecnológicos, los jóvenes estudian y, cuando no
hay medios económicos para hacerlo, trabajan hasta obtener una estabilidad
económica que les permite emprender el rumbo personal con mayor
comodidad y seguridad.

Sus características fundamentales son:

- Retraso en el compromiso de pareja

- Asunción de responsabilidades y estilo de vida adulto

- Posibilidad de continuar explorando diferentes facetas de la vida

- La inestabilidad

- Estar centrado en uno mismo

- Sensación de vivir entre la adolescencia y la adultez

Algunos autores defienden que la etapa de Adultez Emergente, responde a


diferentes ritmos de adopción de responsabilidades provocados por unas
circunstancias sociales determinadas. Iborra adjudica que (2009) "La libertad
sexual existente desde la aparición de los anticonceptivos y la mayor apertura
moral de nuestros tiempos en torno a la sexualidad, permite a los adultos
emergentes experimentar y tener varias relaciones relativamente estables
antes de comprometerse definitivamente, cuando deciden hacerlo." (pa.326)
esto no puede ser juzgado como mejor o peor en relación con el modo en que
solía darse el desarrollo hace tan sólo unas décadas, pues tiene sus ventajas y
desventajas.

Considero que debería ser tomado en cuenta en función de actualizar las


conceptualizaciones que se hacen en torno a las fases del desarrollo pues, en
una sociedad que tiende a juzgar todo como “normal” y “anormal”, resulta
necesario contar con una visión más realista y vigente del ser humano, en
función de ajustar los programas educacionales y las políticas e iniciativas
sociales a lo que somos en la actualidad.

2.2. Desarrollo social

Como desarrollo social se conoce la evolución y el mejoramiento en las


condiciones de vida de los individuos de una sociedad y en las relaciones que
estos individuos mantienen entre sí, y con otros grupos e instituciones que
conforman el tejido social de una nación.

2.2.1. Definición

El concepto de Desarrollo Social refiere al desarrollo tanto del capital humano


como del capital social de una sociedad. El mismo implica y consiste en una
evolución o cambio positivo en las relaciones entre los individuos, grupos e
instituciones de una sociedad, siendo el Bienestar Social el proyecto de futuro.

El desarrollo social es un proceso que, en el transcurso del tiempo, conduce al


mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población en diferentes
ámbitos; salud, educación, nutrición, vivienda, vulnerabilidad, seguridad social,
empleo, salarios, principalmente. Implica también la reducción de la pobreza y
la desigualdad en el ingreso. James Midgley (2015) comenta que “un proceso
de promoción del bienestar de las personas en conjunción con un proceso
dinámico de desarrollo económico”. (pa. 46) En este proceso, es decisivo el
papel del estado como promotor y coordinador del mismo, con la activa
participación de actores sociales públicos y privados.

Básicamente, el Desarrollo Social deberá ser entendido como un proceso de


mejoramiento de la calidad de vida de una sociedad. Se considerará que una
comunidad tiene una alta calidad de vida cuando sus habitantes, dentro de un
marco de paz, libertad, justicia, democracia, tolerancia, equidad, igualdad y
solidaridad, tienen amplias y recurrentes posibilidades de satisfacción de sus
necesidades y también de poder desplegar sus potencialidades y saberes con
vistas a conseguir una mejora futura en sus vidas, en cuanto a realización
personal y en lo que a la realización de la sociedad en su conjunto respecta.
La socialización o el desarrollo social solo es posible a través de la perfecta
interacción de 3 factores; la familia, los amigos y el ambiente escolar, de este
modo el joven se desarrolla en tres aspectos fundamentales:

2.2.2. Desarrolla interés por las relaciones sociales.

El entorno social en el que nos movemos, lo vas construyendo con lazos


afectivos y seleccionando a tus propias amistades. Todos los seres humanos
forman parte de una extensa red social que nos protege y contribuye a la
creación de la identidad. Este entorno lo componen todas esas personas que,
para ti, son fundamentales y te rodean en los distintos ámbitos en los que
participas a lo largo de tu vida y, por supuesto, su influencia es de vital
importancia para tu crecimiento personal y tu bienestar personal y familiar.

Como permanece cada vez más tiempo fuera de su hogar tiene la oportunidad
de establecer relaciones sociales con mayor número de personas y amplía su
círculo social. Gonzáles Días (2012) expone la importancia que tienen las
relaciones sociales en los humanos ya que su ausencia modifica su conducta e
incluso el funcionamiento de su cerebro. "En definitiva, los cambios externos en
las personas llevan a unos cambios biológicos y no solo al revés." (pa.3).
Propone seguir estudiando estos fenómenos mediante un enfoque
interdisciplinar en el que el equipo de trabajo esté formado por profesionales de
distintas áreas de la sociología y de la biología.

Claves para mejorar tus relaciones sociales

– Sonreír a todas las personas que conoces. Con la sonrisa se da una mejor
impresión y es más fácil empezar a conversar.

– Conversar con gente que no conoces. Practicar entablar una charla con
algunos vecinos o personas que no conoces, poco a poco, hace más fácil
integrarse en lugares nuevos.

– Mirar a los ojos de tu interlocutor. Si le miras a los ojos le trasmites interés en


lo que te dice.

– Recuerda nombres, caras e información. Si memorizas el nombre o


información de una persona al conocerla o en un segundo encuentro, muestras
interés hacía esa persona y te lo agradecerá teniendo una mejor opinión de ti.

– Formula preguntas. Si no sabes de qué hablar, pregúntale a la otra persona


algo que te gustaría saber, puede ser una buena forma de romper el hielo.

3.3. Desarrolla interés por su medio.

Toda vez que desarrolla una cierta sensibilidad hacia los problemas sociales
que le rodean y que afectan a su comunidad, empieza a emitir sus opiniones
respecto a la situación económica, política, religiosa o social de su comunidad.
Incluso algunos jóvenes no se conforman con ser espectadores pasivos y se
involucran activamente para participar.
La posición que los jóvenes ocupan en la sociedad y el papel que juegan en su
devenir es uno de los temas que más controversias ha generado en los últimos
años, y muy probablemente seguirá haciéndolo en un futuro. Reza (2013)
menciona que " los adolescentes también deben poder participar en la
sociedad en la que les ha tocado vivir. Deben sentir que forman parte de la
sociedad: deben desarrollar su sentido de pertenencia. Los adolescentes
deben sentirse vinculados a la sociedad en la que viven." (pa.6) Las nuevas
generaciones se incorporan al orden social establecido, sus conflictos, y el
grado de continuidad o cambio que introducen en los procesos sociales y
políticos.

En el desarrollo de estos aspectos culturales, deben participar los jóvenes que


hoy cursan su educación básica y a quienes se les debe preparar para que se
despierte en ellos el interés por comprender los alcances que el cuidado del
medio ambiente tiene para beneficio de todos. Es desde esta etapa de su
formación, desde donde se debe desarrollar en los adolescentes la conciencia
ecológica; conciencia que ahora se llama sustentabilidad, que es un concepto
cada día más aceptado y que nos debe ayudar a promover la cultura por el
cuidado de nuestro medio ambiente de manera muy precisa.

3.4. Desarrolla interés por los demás.

La infancia se caracteriza por las actitudes egocéntricas de los niños, mientras


que en la juventud se abandonan poco a poco estas actitudes, por lo que el
adolescente desarrolla sentimientos de solidaridad, empatía y altruismo. Una
de las características del desenvolvimiento social de los jóvenes es
precisamente la preocupación por las necesidades de los demás.

La empatía es la habilidad de reconocer y respetar los sentimientos de las


demás personas. E. Azar (2017) afirma que "personas con un fuerte sentido
de empatía tienen mejores interacciones sociales y tienden a ser más exitosas
en la escuela y en el lugar de trabajo, se ha demostrado que aquellas personas
con altos niveles de habilidades emocionales y sociales, entre las que se
incluye la empatía, están mejor preparadas para la transición de la escuela
secundaria a la universidad." (pa. 5) la empatía también implica escuchar con
atención cuando las demás personas hablan y ser receptivos a sus
necesidades con cuidado y preocupación.

¿Qué aporta la solidaridad a un adolescente? Entre los efectos positivos de la


solidaridad en un adolescente se incluyen el bienestar (mental y físico), la
disminución del estrés y el aumento de la autoestima. La autoestima es la
percepción que tenemos sobre nosotros mismos, y esa percepción afecta a
nuestra conducta con los demás; esto significa que un adolescente
acostumbrado a ser solidario es más resolutivo y mejor gestor de conflictos.

Actuar de una manera que beneficie a otra persona sin una ganancia personal
obvia, es decir, comportarse de modo altruista, implica compartir en forma
indirecta una emoción con esa persona a din de comprender su necesidad. El
termino empatía se emplea para designar esa capacidad de compartir: fue
definido por M.L. Hoffman (1987) como una "respuesta afectiva más apropiada
a la situación de otra persona que a la propia." (pa. 330) la empatía y el
altruismo se relacionan entonces estrechamente, aunque es posible que una
ocurra sin la otra.

Pablo Zamora (1995) "El desarrollo físico, emocional y social de los jóvenes
son una etapa previa a lo que será el verdadero desarrollo integral de su
persona y su personalidad: la elección de la carrera, la planeación de sus
vidas, todo lo que el futuro les depara y todo lo que tienen que hacer para
lograr sus metas y sus sueños. Esto es en realidad una tarea fantástica." (pa.
199) Por eso es importante que los adolescentes tengas un buen desarrollo
social, ya que como lo dice Zamora, este es una etapa previa a lo que en
verdad es el desarrollo integral de una persona.

La conquista de una función satisfactoria dentro de un grupo de compañeros es


una de las tareas a realizar por el niño en el período de desarrollo de la infancia
a la adolescencia. Un fracaso en este sentido provoca un problema de
gravedad para el adolescente. Los trabajos de investigación que no es
menester mencionar han puesto de manifiesto ciertos hechos relacionados con
los contactos del niño y de sus compañeros: Todo niño ansia su aceptación por
parte de sus amigos.

La importancia de esta aceptación va en aumento a lo largo de toda la


adolescencia. Los pre adolescentes y los adolescentes tienden a imitar a sus
compañeros u a otros ligeramente mayores que ellos en algunos casos. Un
buen equilibrio en las relaciones con los amigos durante la pre adolescencia
forman buenas relaciones en la adolescencia y post adolescencia. Los inicios
de la adolescencia se caracterizan por la formación de grupos de compinches o
pares, los cuales desempeñan un importante papel en la satisfacción de ciertas
exigencias de los adolescentes.

CAPÍTULO III. METODOLOGÍA

1. Enfoque.
Referencias.

 Abelló N. y Poch, J. (1992). La unitat originària: Fallida del seu


funcionament. Revista Catalana de Psicoanàlisi, 9, 99-108.
 Abraham, K. (1907). La experiencia del trauma sexual como una forma
de actividad sexual. En: Selected papers. London: Hogarth Press (1965).
 Arnett (2014). Adultez emergente. La fortaleza vacía37-87
 American Psychiatric Association (1952). Diagnostic and statistical
manual of mental disorders I. Washington: APA.
 American Psychiatric Association (1968). Diagnostic and statistical
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 American Psychiatric Association (1980). Diagnostic and statistical
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 American Academy Of Child And Adolescent Psychiatry "Forensic


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 Psicóloga Clínica, Sección Psiquiatría y Psicología, Departamento de
Medicina Legal
 Médico Residente, Sección Psiquiatría y Psicología, Departamento de
Medicina Legal
 Médico Psiquiatra, Sección Psiquiatría y Psicología, Departamento de
Medicina Legal.
  Médico Forense, Jefe Unidad Médico Legal de Santa Cruz,
Guanacaste.

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