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El Principio de Tolerancia: CF., Schopenhauer, A. Los Dos Problemas Fundamentales de La Ética. (26), P., 63-100

Este documento presenta un resumen del principio de tolerancia como fundamento para un compromiso auténtico con el medio ambiente. Argumenta que la agencia humana está determinada por factores ambientales más que por la voluntad individual, y que la responsabilidad por el medio ambiente debe entenderse de forma colectiva en lugar de a nivel individual. Siguiendo la noción schopenhaueriana de que los motivos surgen de la voluntad en lugar de posibilidades imaginadas, propone que los estímulos ambientales moldean las disposiciones cognitivas y motivos de las
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El Principio de Tolerancia: CF., Schopenhauer, A. Los Dos Problemas Fundamentales de La Ética. (26), P., 63-100

Este documento presenta un resumen del principio de tolerancia como fundamento para un compromiso auténtico con el medio ambiente. Argumenta que la agencia humana está determinada por factores ambientales más que por la voluntad individual, y que la responsabilidad por el medio ambiente debe entenderse de forma colectiva en lugar de a nivel individual. Siguiendo la noción schopenhaueriana de que los motivos surgen de la voluntad en lugar de posibilidades imaginadas, propone que los estímulos ambientales moldean las disposiciones cognitivas y motivos de las
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El principio de tolerancia

- Tema: ética ambiental

- Título: el principio de Tolerancia

- Tesis: presentar a la Tolerancia como aquel valor que permitiría desarrollar un


compromiso auténtico con el problema medioambiental en los individuos

- Marco teórico: se presentará la argumentación de cómo la Tolerancia debiese ser


considerada como elemento fundamental y conductor de cualquier proyecto ético.
También contrastaré dicho principio con las nociones de Libertad en Schopenhauer
con el objetivo de enlazar el indeterminismo en la acción humana dictado por el
alemán y la tolerancia que – sugerimos – nace de tal indeterminación. Al igual que
Schopenhauer abogamos por la confusión que se tiene con la noción de libertad
personal (<<puedo hacer lo que quiero>>).1

La confusión, según el filósofo, nace de la imaginada ocurrencia de eventos


posibles, como alternativos al momento de haber elegido un escenario. ‘‘Hasta que
las causas se produzcan, le resulta imposible: pero entonces, tiene que hacerlo, al
igual que el agua en cuanto se la coloca en las correspondientes circunstancias’’.
(Schopenhauer, 2009, p., 79) o sea, solo en tanto se encuentra un individuo bajo un
escenario es posible para él que se encuentre en determinada situación. Cualquier
imaginación –dice Schopenhauer (2009)- sobre la posibilidad de hacer otra cosa es
ilusoria en cuanto a su estado actual en que por medio de un motivo más fuerte no
está, por tanto, en todas las demás posibilidades imaginadas ([42], p., 80).
De este modo, para cualquier pensamiento opuesto a lo que se desea y se presenta
como posibilidad deseo, se le opone la voluntad que es la guía de los motivos que

1
Cf., Schopenhauer, A. Los dos problemas fundamentales de la ética. [26], p., 63-100.
tenemos ya sea para desechar u optar por una elección. En todos los casos son
meros engaños aquellos que se presentan como paréntesis de la voluntad.
Supongamos – dice Schopenhauer – que filosofo sobre él [sobre un hombre] 2 y
niego su libertad para todas aquellas acciones que le son posibles; entonces podría
fácilmente ocurrir que él, para rebatirme, ejecutara una de ellas: pero entonces
habría sido precisamente mi negación y su efecto sobre su espíritu de contradicción
el motivo que le forzase a ello (2009, p., 80).
De lo anterior, es el motivo dado por la duda respecto de la voluntad personal de
decisión lo que equivale al nuevo motivo que se sobre coloca por encima de la
elección anterior a la que se le cuestiona. La emisión de determinadas palabras
sobre uno mismo no le concede al amigo la autoridad sobre sus acciones como
independiente de la voluntad.
El autor nos pone un contraejemplo para entender mejor esta idea:

Igual de equivocadamente piensan algunos que, con tener una pistola

cargada en la mano, pueden ya pegarse un tiro. Para ello lo de menos es

aquel medio mecánico de ejecución; lo principal es tener un motivo

extremadamente poderoso [...] que tenga la inmensa fuerza que es necesaria

para superar las ganas de vivir o, mejor, el miedo a la muerte.

(Schopenhauer, 2009, [43], p., 81).

En general, debe existir un deseo que se imponga por otros que entren en conflicto
con su ejecución. La simple posibilidad no es aún hecho consumado, así, tampoco,
un motivo dominante real.

- Schopenhauer considera diferencias entre las agencias desde organismos


inanimados, como las cosas materiales, hasta pasar por la vida vegetativa
terminando en la vida humana: caracterizada por la presencia de la voluntad que se
expresa mediante motivos de tipo cognoscitivo.

2
El paréntesis es mío.
- El primer argumento se fundamentará como oposición a la noción de libertad en
Schopenhauer (solo para tomarlo como paradigmático respecto a la idea de que la
Libertad es decisión personal). En cambio, anclaremos a la noción de Libertad la
ausencia de una agencia personal, sustituida por el producto de un entorno que
determina las creencias y decisiones. Este tipo de motivos, a diferencia del tipo
inanimado o vegetativo, está constituido por la capacidad de ser formulado por el
lenguaje, por la capacidad predictiva, los recuerdos, la planificación, etc. no se trata,
entonces, de meras configuraciones físicas como en el caso de los objetos, o, en el
caso de los animales, de sus instintos que expresan un grado de voluntad que les
faculta de determinado grado de libertad.
Lo importante de considerar es el caso humano, donde – dice el autor – se
producen las planificaciones y posibilidad de considerar el principio de causalidad
en los eventos y también las acciones. El mismo ser humano, nos comenta
Schopenhauer (2009), está sujeto a condiciones físicas, químicas, biológicas que lo
componen estructuralmente bajo este principio a priori (p., 82). Añade que, por
tanto, las causas que implican intención de posibilidad deben exigir de tal principio,
y que no debe olvidarse este por la inmaterialidad que adquiere la sucesión de los
fenómenos a medida que nos alejamos de la simple configuración del cambio físico
y pasamos al obrar de las facultades del entendimiento (p., 82-83).
- Segundo, dado que la agencia que proponemos es colectiva y no personal;
indeterminada y no determinada, la responsabilidad respecto de nuestras acciones
sobre el ambiente debe ser entendida como una que no individualice las acciones
particulares. Es decir, la responsabilidad aparece al comprender y comprometer al
ambiente (como sujeto indeterminado de acción) como causa de las disposiciones
ético/pragmática en cada uno de sus modos, que serían expresados en los motivos y
acciones tomadas por los individuos.

Argumentos:
- Siguiendo la línea schopenhaueriana de los motivos procedentes de la voluntad,
convenimos que, al igual que la polémica en casos como la de elegir hacer algo por
la convicción de la agencia personal, ocurre con toda forma de conocimiento sobre
nosotros mismos. En este sentido, como la posibilidad de que un individuo crea
poder generar cambios benéficos sobre el medio ambiente entra en el tipo de
convicción de <<hago lo que quiero>>, negamos que el poder causal resida en una
auto convicción cuando discutimos sobre la responsabilidad ambiental. Al contrario,
pero en este mismo sentido, negamos que las declaraciones de falta de convicción
en los asuntos proambientales sea un asunto relativo a la disposición individualista
en las personas.
Entonces, si tenemos que los motivos son disposiciones de la voluntad en su sentido
actual y no posible, dicho de otro modo: si la voluntad subyace a la predilección
subjetiva, lo que ocurre es que la agencia causal se indetermina. O sea, terminan
siendo los eventos regidos por el principio de causalidad los cuales producen los
motivos de las personas. El proceso de adquisición de dichos motivos, entonces, es
procedente del ambiente. Entiéndase por ambiente todo estímulo físico capaz de
repercutir la estructura cognoscitiva de los individuos. Si dentro de las facultades
cognoscitivas consideramos el lenguaje y la planificación, también concluimos que
dichas facultades (que permiten la indisposición por la preocupación del entorno
como condición de sobrevivencia para las personas) están condicionadas por dichos
principios causales.
Cabe destacar que Schopenhauer considera la libertad como característica propia de
la voluntad. Esto significa que la voluntad no obedece a la necesidad. Es decir, que
no está sujeta al principio de razón suficiente en el cual dada una causa se sigue su
efecto correspondiente. Y ya que este se da bajo las relaciones de los objetos
empíricos la voluntad no podría entrar en él. Con esto, la voluntad debe carecer de
necesidad, y como tal, carece de una explicación positiva que solo se da en el
mundo real de los objetos externos.

Pero entonces lo libre, dado que su característica es la ausencia de necesidad,

tendría que ser estrictamente lo que no depende de causa alguna [...] un


concepto este altamente problemático, cuya inteligibilidad no garantizo3 y

que, sin embargo, coincide de forma especial con el de libertad.

[...]

Aplicado a la voluntad del hombre, este concepto significaría que una

voluntad individual no estaría determinada en sus exteriorizaciones (actos de

la voluntad) por causas o razones suficientes en general; porque, en otro

caso, [...] sus actos no serían libres sino necesarios. (Schopenhauer, 2009,

[8], p., 44)

3
Énfasis mío.

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